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domingo, 27 de noviembre de 2011

Guía para evitar riesgos al aire libre

Los 31°2 de temperatura que se vivieron ayer en la ciudad de Buenos Aires sugieren que, más allá de lo que diga el calendario, el verano ya está entre nosotros. Eso mismo debieron haber sentido todos aquellos que, aprovechando el fin de semana largo, acudieron a las playas de la costa atlántica para anticipar así las inminentes vacaciones.
¿Cómo cuidar a los chicos del sol?; ¿cómo hacer más seguro el viaje en auto de los más pequeños?; ¿qué precauciones conviene tener al aire libre? Estas son algunas de las preguntas para las cuales conviene tener respuesta antes de salir a disfrutar de este verano en primavera.
"Con el clima actual, los chicos salen a jugar o a hacer deportes al aire libre y no toman conciencia de que la radiación solar en horas pico provoca irritación, quemaduras, ampollas y envejecimiento prematuro de la piel, además de aumentar el riesgo de cáncer de piel", dijo la doctora Alicia Rossito, del Hospital de Niños Sor María Ludovica, que señaló que "este mes comenzamos a atender chicos con ampollas por la exposición al sol sin protección".
Especialistas consultados por La Nacion ayudaron a elaborar esta breve guía para disfrutar sin problemas de las actividades al aire libre.

consejos

1. Chicos a bordo
La ley de tránsito (N° 24.449) establece que los menores de 10 años deben viajar en el asiento trasero. Pero, ¿cómo?
  • Los menores de 1 año deben viajar en asientos de auto para bebes, pero el asiento debe mirar hacia atrás.
  • Con chicos de entre 10 y 20 kilos de peso, el mismo asiento debe mirar hacia adelante.
  • El chico de entre 20 y 30 kilos debe usar un asiento o cojín suplementario, que lo eleva y evita que el cinturón pase por su cuello.
70%
El uso correcto de estos elementos reduce un 70% el riesgo de muerte en lactantes y un 54% en chicos de 1 a 4 años en un accidente de auto.
Los accidentes de tránsito son la principal causa de muerte y lesiones entre los menores de 16 años que se internan en el Hospital de Niños.
2. Insectos, a raya
Al aire libre, especialmente en sitios de vegetación abundante, se recomienda el uso de repelentes de insectos. En los menores de 1 año, lo recomendando es el uso de aceite de citronela. La picadura de avispa, y en menor frecuencia la de abeja, puede causar reacciones alérgicas. Aplicar agua fría y hielo; si se observa la presencia de aguijón, removerlo lo más pronto posible. Si avanza la hinchazón, consultar al médico.
3. Chicos al agua
El consejo básico y fundamental es que los chicos no deben estar en al agua (pileta, mar o donde sea) sin la vista de un adulto. Y mejor aún si están en compañía de un mayor.
  • Las zambullidas o caídas pueden ser riesgosas sin entrenamiento adecuado.
  • Las piletas deben estar cercadas por un corralito de no menos de 1,2 metros de altura.
75%
De los ahogamientos se producen porque no se toma ninguna medida de prevención.
Intoxicaciones alimentarias
  • Son comunes cuando los alimentos pierden la cadena de frío.
  • Los que se venden en la playa suelen carecer de controles; evitarlos.
  • Evitar comidas complicadas de digerir.
  • Consumir verduras y frutas frescas.
  • Alimentos con una proporción adecuada de sal compensan lo que pierde al transpirar.
4. Prevenir quemaduras
  • Colocar protector solar con factor de protección mayor a 30, media hora antes de la exposición y renovar cada 2 horas.
  • Los bebes de menos de 6 meses no deben usar protector, y se recomienda no exponerlos al sol antes del año de vida.
  • La ropa ligera y de colores claros, al igual que la sombra natural (árboles, sombrilla) también son una excelente protección solar.
  • En verano, entre las 10 y las 16 horas, evitar la exposición solar directa en chicos.
  • En los días nublados, la protección debe ser la misma, ya que las radiaciones ultravioletas son intensas.
5. Un descanso necesario
El sueño es fundamental para el desarrollo del chico, y eso vale también en vacaciones.
Cuánto deben dormir
  • De 1 a 2 meses: hasta 18 horas.
  • 3 a 11 meses: 9 a 12 horas, más siestas de media hora.
  • 1 a 3 años: 14 horas.
  • 3 a 5 años: 11 a 13 horas, y a partir de los 5 dejan de dormir siesta.
  • 5 a 12 años: entre 9 y 11 horas.
Algunos consejos antes de dormir:
  • Evitar la TV.
  • Evitar las bebidas con cafeína.
  • La actividad física diurna es un buen aliado del sueño.
lanacion.com

viernes, 22 de octubre de 2010

Celulares, el juguete más deseado

Soledad Vallejos
Tienen muñecas, castillos, juegos de encastre, autitos, sonajeros con luces y libros musicales. Pero el chiche favorito de los niños más pequeños de esta generación es el teléfono celular de sus padres. Las imitaciones de juguete no cuentan.
Si son dispositivos inteligentes, como el iPhone o la reciente iPad lanzada al mercado local en septiembre pasado, mucho mejor, especialmente por la pantalla táctil que, según coinciden todos los padres consultados por LA NACION, los vuelve locos.
Juana tiene 3 años, y la iPad que le regalaron a su padre también se convirtió en el objeto deseado de su hija. "Pone el dedito en la pantalla y examina todo. Toca el piano, ve dibujitos y se fascina con los colores", cuenta su madre, Agustina Campos, que confiesa no estar preocupada por la ávida interacción de su hija con el dispositivo tecnológico.
"Ni el celular ni la iPad ahora son objetos prohibidos para ella. «No toques que se rompe» no es una frase nuestra, porque creemos que la tecnología forma parte del juego, y ellos nacieron en un mundo donde todo esto está a su alcance."
Esta fascinación infantil por los celulares es un fenómeno que también preocupa a los especialistas en pediatría, que señalan que no son un juguete recomendado para un chico menor de cinco años.
"Ahora no puedo; te llamo en cinco", dice Sofía Maggi, sosteniendo el Blackberry de su mamá a un interlocutor imaginario. "Cada vez que lo ve, me lo pide, pero no me gusta que mis hijos jueguen con el teléfono -dice Camila Echeverría, madre de tres hijos, de 4, 7 y 10 años-. A Sofía [la menor] sólo se lo presto un rato y, en general, le gusta sacar fotos. Pero no soy partidaria de que los chicos estén enganchados todo el día con la tecnología".
Como ocurrió con la televisión, hoy los celulares funcionan como instrumento para calmar (al menos por unos minutos) a un niño inquieto y posponer su berrinche. De hecho, muchos de los padres consultados reconocen utilizar el celular como un elemento extorsivo. A cambio del préstamos, por ejemplo, logran vestirlo, que coma o que no llore porque va atado en la butaca para niños del auto.
"Si se ponía a llorar en el auto, le dejábamos ver un video de ella cuando era más chiquita que teníamos grabado en el celular, y automáticamente dejaba de llorar y se reía", confiesa María Freire, mamá de Catalina, de tres años.
"El celular no es un juguete y, desde el punto de vista del desarrollo, no es un estímulo. Se quedan enganchados con algo que ellos no entienden", explica María Inés Lupz, presidenta de la subcomisión de Salud Infantil y Ambiente de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP). "Para ellos es incomprensible. No son capaces de procesar esa sucesión de imágenes, que, por supuesto, acapara toda su atención. Es como ponerlos en pausa, un período estático al que sobreviene la excitación. A esa edad, necesitan moverse e interactuar."
Sobre el posible daño para la salud de los campos electromagnéticos (principio esencial del funcionamiento de los celulares), no hay información científica que lo avale, según el doctor Ariel Melamud, coordinador del Grupo de Informática de la SAP.
El ingeniero Andrés Alvarez Ovide, del Centro Argentino de Estudios de Radiocomunicaciones y Compatibilidad Electromagnética (Caercem) del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA), señala: "Las autoridades nacionales de Salud, siguiendo pautas similares a las de muchos otros países, han establecido valores máximos de densidad de potencia de los campos electromagnéticos a los que puede estar sometida una persona". Y si bien el tema continúa en estudio, Ovide afirma que los límites vigentes son hoy apropiados.
Lucas tiene 4 años y aprendió a manejar el iPhone de su papá, copiando a sus hermanos. El sabe que haciendo cuatro toques en la pantalla accede a los juegos como el rompecabezas o los dibujos para colorear, una de las diez aplicaciones para niños que están disponibles en la Argentina para los usuarios de iPhone. "Lo hace de manera intuitiva, y no me preocupa que juegue con el teléfono. Para él, no es una obsesión."
Josefina, de nueve años, usa el teléfono de su madre, pero con restricciones. "No quiero que descubra Internet y que yo no pueda recuperar más el teléfono", dijo Florencia, la mamá.
lanacion.com

jueves, 18 de febrero de 2010

Los niños de Berlín ya pueden hacer ruido

El Senado de la ciudad-estado de Berlín puso hoy en vigor una novedosa ley que permite a los niños de la ciudad ser ruidosos de manera natural y limita sustancialmente las posibilidades de denunciar judicialmente el barullo infantil.
"Ruidos molestos producidos por niños son de manera básica socialmente adecuados y aceptables como expresión del desarrollo natural de la infancia", señala el nuevo artículo de la legislación de Berlín.
La senadora berlinesa de Medio Ambiente, Katrin Lompscher, subrayó que la capital alemana es el primer estado federado que "contempla de manera privilegiada en la legislación del Land los ruidos producidos por niños".
Mediante una reforma de la ley de emisiones, que incluye las acústicas, la normativa concede un derecho excepcional a los menores berlineses a ser ruidosos equiparable al que disfrutaban hasta ahora las campanas de las iglesias, las sirenas de bomberos y ambulancias o los tractores agrarios.
La nueva normativa beneficia especialmente a las guarderías de la capital alemana y otras instalaciones al aire libre como parques infantiles o centros deportivos contra cuyas actividades se han reiterado denuncias por ruido por parte de vecinos.
En 2008 se llegó a ordenar por decisión judicial y tras la denuncia de un vecino el cierre de una guardería en el barrio berlinés de Fridenau debido al ruido que producían los niños.

elmundo.es

martes, 4 de agosto de 2009

Jugar a las cartas para retrasar la demencia


LAURA TARDÓN
MADRID.- ¿Qué hacer para retrasar el deterioro cognitivo tan temido a medida que se cumplen años? Seis son las propuestas clave: leer, escribir, jugar a las cartas, hacer crucigramas, debatir y escuchar música. Practicar este tipo de actividades para ejercitar el cerebro puede dar buenos resultados, tal y como afirma un estudio publicado en
'Neurology'.
Según los expertos, las personas que sufren demencia experimentan primero una acelerada pérdida de la habilidad cognitiva, especialmente de la memoria. Esta fase previa de declive es la que, tal y como muestran los autores de la investigación, se puede demorar simplemente leyendo o haciendo crucigramas diariamente.
¿Cómo han llegado a esta conclusión? Los investigadores analizaron la frecuencia con la que las 488 personas incluidas en el estudio (entre 75 y 85 años) participaban en estas seis formas de pasar el tiempo libre. Para cada actividad, la frecuencia diaria fue evaluada con siete puntos; varios días a la semana merecía cuatro puntos y una vez en siete días, un punto.
Aquellos que a lo largo del seguimiento (cinco años) desarrollaron demencia, 101 de los participantes, tenían una media de siete puntos en total, lo que significa que su intervención se había limitado a una actividad diaria. Diez de ellos no realizaron ninguna de estas propuestas y 11 sólo una vez a la semana.
"Observamos que por cada actividad adicional en la que el individuo se implicaba al día, la pérdida de memoria se retrasaba 0,18 años", señalan los expertos.
El retraso de este deterioro era aún mayor, de 1,29 años, cuando la persona participaba 11 veces a la semana. Así lo revelan los resultados de esta investigación, dirigida por Charles B. Hall, del Colegio de Medicina Albert Einstein (Nueva York, Estados Unidos).
El nivel educativo también influye
Participar en este tipo de 'pasatiempos' que estimulan la mente "puede ayudar a mantener la vitalidad cerebral, independientemente del
nivel educativo", concluye Hall.
Varios estudios han demostrado que la formación de cada individuo está asociada con la severidad del deterioro mental. Según la hipótesis de la reserva, propuesta desde hace años para explicar el retraso de la demencia, existe un "vínculo entre el nivel educativo bajo y un mayor riesgo de padecer un proceso neurodegenerativo", tal y como señala en un
artículo, publicado en 'Anales de Psicología', Marina Rodríguez Álvarez, del departamento de Psicología Clínica de la Universidad de Santiago de Compostela.
Esta experta explica que la denominada 'reserva' es como la habilidad del cerebro para tolerar mejor los efectos de la demencia y depende, fundamentalmente, de una aptitud innata y de experiencias vividas, como la educación o la ocupación laboral.
Así, "los individuos con una mayor educación, nivel ocupacional e inteligencia compensarían con mayor éxito la patología de la enfermedad por usar estructuras cerebrales o redes neuronales que no se usan normalmente en los cerebros sanos", argumenta la especialista.
Al parecer, los resultados de la investigación publicada en 'Neurology' fueron similares incluso teniendo en cuenta la formación de cada uno de los individuos. Esto significa que la educación y la práctica de determinadas actividades "son dos elementos independientes que ayudan a retrasar la pérdida de la memoria", concluyen los autores.
. "En este estudio, no sólo queríamos saber cómo afectaban estas prácticas en el declive mental, también intentábamos averiguar la relación entre tales efectos y la educación recibida", puntualiza.
A partir de estos hallazgos, añaden los investigadores, "son necesarios más trabajos para determinar si incrementar la participación en estas actividades podría prevenir o retrasar la demencia".
elmundo.es