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sábado, 1 de octubre de 2011

Andropausia vs. menopausia


¿Qué sería de los hombres si por una vez sintieran los dolores de las mujeres? ¿Cómo harían con un trabajo de parto o una cesárea? Difícil de adivinar. Pero la naturaleza es sabia y siempre tiene la última palabra. Hay un momento en que los malestares femeninos y masculinos se encuentran.

La menopausia y la andropausia nos cambian la vida por igual. Llegan en un momento clave: los primeros síntomas aparecen a los 45 años y se desencadenan después de los 50. Una etapa en la que la vida baja un cambio: “Los hijos crecieron, algunos comienzan a dejar el hogar y hay más tiempo para pensar en la vejez, la pareja, los logros, los fracasos…”, asegura la psicoanalista Judith Altman, directora de Espacio Redes, una fundación especializada en psicología de familia.

En ese momento en el que los universos femenino y masculino se tocan, ellas y ellos comparten algunos síntomas: cambios de humor, cansancio, insomnio y una “revolución hormonal”. En las mujeres baja la progesterona y, en los hombres, la testosterona.

Esto se hace sentir en la cama. “La testosterona es la hormona del deseo. Si hay menos, las ganas de tener sexo bajan. Si le sumamos que los problemas prostáticos comienzan a hacerse visibles, la cosa se complica un poco”, asegura Claudio Rosenfeld, coordinador del Capítulo de Medicina Sexual de la Sociedad Argentina de Andrología.

En la mayoría de las mujeres el deseo no baja, pero el cambio hormonal provoca algunos problemas físicos, como falta de lubricación vaginal, incontinencia urinaria y cistitis crónica. Eso, sumado a algunos problemas de erección que empiezan a aparecer, componen un cóctel fatal para el placer. Todo tiene solución. Las terapias de pareja, los tratamientos hormonales y las cremas lubricantes pueden hacer milagros, pero es un momento que a veces cuesta pasar.

¿Quién sufre más?

Para el ginecólogo Eduardo Depiano, presidente de la Asociación Argentina para el Estudio del Climaterio, la clave está en la manera en que las dos etapas se presentan: “La menopausia es la última menstruación. Un momento puntual que representa un quiebre en la vida de la mujer. La andropausia no es brusca sino que se presenta gradualmente y, por eso, no tiene el mismo impacto”.

Rosenfeld coincide: “En los hombres es un proceso de declinación, que puede estar acompañado de la pérdida de masa muscular, desgano, cansancio y falta de energía”.

Además de los sofocones, la falta de calcio y los dolores musculares, en las mujeres la falta de menstruación significa el fin de la fertilidad. Aunque no tengan la vitalidad de los 20, los hombres pueden seguir teniendo hijos. Y esa no es una diferencia menor.

“Para nuestra sociedad, el final de la reproducción equivale a la vejez. En consecuencia, la menopausia tiene una imagen negativa muy importante. Es irreversible y la mujer sabe desde niña que le va a suceder. Es como una profecía autocumplida, un momento en el que todos los temores se hacen realidad”, explica Gustavo Fos, psicólogo y coordinador del área de depresión de la Escuela Sistémica Argentina.

De la menopausia a la depresión hay un paso. Sin embargo, la mayoría no lo da. “La mujer teje una red solidaria inmediata, tiene la capacidad de procesar y hablar. Sus amigas pasan por lo mismo y se contienen mutuamente”, agrega Fos. A ellos no les pasa lo mismo. “El hombre oculta y enmascara -asegura el piscólogo-. Teme al dolor psíquico y espiritual, los amigos varones preguntan poco y suelen ser poco eficientes en la ayuda antes este tipo de cambios. Se sienten más solos que las mujeres”.

Y un hombre solo siempre es peligroso... “Ver que están más cerca de la vejez que de la juventud, es un golpe a la virilidad. Por eso, no es casual que en la andropausia muchos hombres rompan con su pareja de toda la vida y empiecen una historia con una chica más joven”, dice Altman.

Para la especialista, la andropausia y la menopausia son una prueba de fuego en la pareja: “Hay un montón de preocupaciones de juventud que ya no están: la crianza de los hijos, el desarrollo profesional, los logros económicos. Sólo queda el amor. Los que saben aprovechar ese momento son los que triunfan”. Estos cambios corporales enfrentan a hombres y mujeres a lo que ya no son. La clave siempre es mirar todo lo que podemos ser.
entremujeres.com

lunes, 29 de noviembre de 2010

El verdadero poder de la testosterona

Hace algunos años se puso de moda el término andropausia. Pronto cayó en desuso porque, si bien es cierto que existe una afección que sería más o menos el equivalente masculino de la menopausia, no se da en todos los hombres. La denominación correcta es hipogonadismo de inicio tardío y se calcula que afecta a en torno un 30% de los varones mayores de 50 años. Se caracteriza por una disminución de los niveles normales de testosterona, junto con uno o más de los siguientes síntomas: baja libido, disfunción eréctil, falta de fuerza, reducción de la masa muscular, incremento de la grasa corporal, estado de ánimo decaído, menor vitalidad...
La solución es sencilla: se administra a los pacientes la sustancia que les falta. Es lo que se está haciendo en Estados Unidos y, en menor medida, en Europa. Pero, como parece que siempre hay alguien que se encarga de complicar lo aparentemente simple, esta terapia no está exenta de polémica.
De un lado, están quienes pretenden extender su uso a toda la población entrada en años; por otro, los que advierten sobre sus riesgos o dudan de su potencial terapéutico.
En medio de los dos extremos se encuentran los especialistas que, con las últimas evidencias científicas en la mano, creen que hay que sopesar cada caso concreto y seleccionar correctamente a los individuos que pueden obtener un mayor beneficio con el tratamiento.
Lo cierto es que los hombres con niveles normales de la hormona masculina no van a convertirse en máquinas sexuales gracias al consumo de testosterona. No hay ningún estudio que lo demuestre. En cuanto a los peligros que puede plantear esta terapia, los expertos tienen claro que son poco frecuentes y siempre controlables.

Escepticismo

Uno de los últimos estudios críticos con el reemplazo hormonal masculino se ha publicado en el 'British Journal of Urology International'. Sus autores revisaron los datos de un trabajo anterior en el que participaron más de 8.000 hombres estadounidenses de mediana edad o mayores y llegaron a la conclusión de que se ha sobrevalorado el papel de la testosterona. En comparación con otros indicadores (edad, síntomas urinarios, índice de masa corporal y diabetes), esta sustancia resultó ser el factor menos asociado a la función sexual.
Los responsables de esta investigación critican los "millones de prescripciones que se realizan cada año en Estados Unidos" y recalcan el alto coste que suponen. Reconocen que la hormona tiene un claro impacto en la sexualidad, pero señalan que, una vez que empiezan a descender sus niveles en sangre, no están claras las cifras de corte a partir de las cuales se puede hablar de patología. Los expertos españoles a los que ha consultado ELMUNDO.es no están de acuerdo con las conclusiones del citado estudio.
Aquí el tratamiento está mucho menos extendido que al otro lado del Atlántico y los especialistas encargados de prescribirlo estiman que muchos hombres que no están recibiendo testosterona podrían mejorar sustancialmente su calidad de vida con ella. "Es un tratamiento seguro y con pocos efectos secundarios. Cada vez hay más endocrinos y urólogos formados y proclives a administrarlo", asegura Juan Ignacio Martínez Salamanca, urólogo del área de Medicina Sexual en el Hospital Universitario Puerta de Hierro-Majadahonda (Madrid).
Comparte esta visión el urólogo Jorge López-Tello, del también madrileño Hospital Infanta Sofía de San Sebastián de los Reyes. Además, agrega que las pautas terapéuticas que se siguen, reflejadas en protocolos internacionales, garantizan que solo reciba la hormona quien realmente está en condiciones de sacar provecho: "Además de comprobar la existencia de sintomatología y de niveles bajos de testosterona, evaluamos cada tres o seis meses si mejora el deseo sexual. Si en ese plazo no funciona, es que no va a dar resultado". En ese caso, se debe suspender el tratamiento.
Otra de las claves es informar correctamente al interesado. Tal y como señala José Mª Martínez Jabaloyas, especialista en Urología del Hospital Clínico Universitario de Valencia, "hay que explicar al paciente que es un tratamiento a largo plazo y a veces es para toda la vida". Los beneficios también pueden ser para siempre: hay estudios que vinculan la testosterona a una menor mortalidad y en algunos casos de diabetes se ha observado que el tratamiento sustitutivo puede mejorar el efecto de la insulina.
elmundo.es

miércoles, 20 de octubre de 2010

Cómo es el sexo después de la andropausia

Por Verónica Dema
lanacion.com
Eduardo tiene 71 años y hace 6 que se separó de su pareja de siempre porque no pudo soportar que se apagara el deseo sexual. "Una pareja sin sexo no es una pareja", dice, ahora que tiene ganas de dar su testimonio porque se sabe "recuperado". Recibe a lanacion.com en su departamento de "soltero" en el barrio de Caballito y cuenta que, poco después de los 60, cuando percibió que ya casi no tenía relaciones sexuales con su mujer, consultó a un especialista que le recetó algunos medicamentos contra la andropausia. Sin embargo, asegura, el mejor tratamiento para él fue volver a enamorarse.
"La andropausia es un cuadro clínico originado en la declinación de la producción de testosterona por los testículos como consecuencia del envejecimiento normal en el varón", define el presidente de la Sociedad Argentina de Andrología, Alberto Nagelberg. Sin embargo, el especialista en endocrinología y andrología apunta que, a diferencia de la menopausia en las mujeres, esta declinación se produce en forma lenta, continua y progresiva, de modo que los síntomas pueden, en muchos casos, no ser advertidos.
Andrólogos y sexólogos coinciden en señalar que esta falla, que lidera las consultas en las clínicas especializadas, puede presentarse a cualquier edad a partir de los 40. "La producción de testosterona desciende alrededor de 1,2 % por año luego de los 35 a 40 años", apunta Nagelberg. Entre los síntomas que empiezan a avizorarse están la reducción de la frecuencia de relaciones sexuales y los problemas de erección.
Para dar un parámetro de una situación a tratar, el profesor de Urología de la UBA Amado Bechara ejemplifica: "Vienen pacientes que cuentan que hace 6 meses que no tienen relaciones sexuales ni intenciones de tenerlas; u otros que te dicen que tuvieron problemas de erección todas las últimas veces que intentaron tener sexo". En estos casos, los especialistas detectan una anormalidad e inician una serie de estudios para dar con el diagnóstico.
También hay casos de varones que no padecen nunca disfunción testicular e incluso conservan la posibilidad de embarazar aún con 80 años. El sexólogo León Gindin recuerda a lanacion.com el caso de
Charles Chaplin, que fue padre a los 78 años. "Esto muestra que no todos los hombres presentan andropausia; esta es una gran diferencia con la mujer", aclara. La menopausia es el agotamiento de la función de los ovarios, que se caracteriza por la ausencia de hormonas femeninas (estrógenos) con cese de la ovulación y de la posibilidad de embarazo.
Tratamientos . El urólogo Bechara enfatiza que lo primero es un buen diagnóstico, es decir, se debe corroborar que exista deficiencia de testosterona y, además, debe excluirse la presencia de otros problemas de salud que puedan ocasionarla, como por ejemplo, diabetes, obesidad, algún tumor, problemas hepáticos o renales, etc.
De lo contrario, muchas veces se gasta dinero en tratamientos mal focalizados.
Así, una vez que se constata la disminución de los niveles de hormona masculina, el andrólogo establecerá si es conveniente para el paciente iniciar un método de reemplazo con andrógenos. "Los últimos tratamientos disponibles involucran la administración de testosterona, que puede realizarse a través de la aplicación diaria de un gel sobre la piel o bien la aplicación de una ampolla intramuscular cada tres meses", precisa Nagelberg.
De esta manera, según los expertos consultados, cuando el tratamiento da resultados se logra reencauzar la vida sexual. Pero los resultados no son mágicos, porque hay un fuerte componente psicológico puesto en juego a la hora de ir a la cama, recuerdan. Como le sucedió a Eduardo, además de los medicamentos, algo en su cabeza y en su corazón lo predispusieron para revitalizar sus ganas.
"Me falta muy poco para los 72", dice, y suena orgulloso. "Ahora que estoy, podría decir, de novio, aplaudo a Dios todos los días por la mujer que tengo, porque tocarla es...¡ay! una hermosura...". Sobre el final de la entrevista desaparece por unos minutos, se mete en su pieza y vuelve con una crema de vainilla: "¿Cómo no me va a volver el deseo con una piel que huele así?"
Hombres: los cambios que llegan a partir de los cincuenta
Si de comparar se trata, en algo se parecen la andropausia y la menopausia: en la declinación hormonal. Esto bien se sabe, pero no mucho más, en parte porque a los hombres -según dicen los especialistas- a menudo les cuesta hablar de su etapa de climaterio. Las estadísticas indican que no todos la atraviesan: "Se calcula que el 5% de los hombres de entre 40 y 60 años, el 20% de entre 60 y 80 años, y hasta un 35% de los de más de 80 años pueden verse afectados por la andropausia", dice el doctor Carlos Nolazco, coordinador del consultorio de Climaterio Masculino que funciona desde comienzos de este mes en la División Urología del Hospital de Clínicas, a cargo del profesor Osvaldo Mazza.
Allí se escuchan frases como éstas: "Mi mujer dice que ronco cada vez más"; "me cuesta mucho bajar la grasa abdominal"; "me irrito por cualquier cosa: si me encierran con el auto, si no encuentro las llaves...." Es que, al final, "los años se me vinieron encima..."
La andropausia está definida por el conjunto de cambios físicos, psíquicos e intelectuales que ocurren en el adulto mayor como consecuencia de alteraciones hormonales. En las mujeres, la menopausia "se presenta bruscamente, por el cese de la menstruación. En los hombres, los cambios son lentos, insidiosos, a veces imperceptibles. Además, en la menopausia finaliza la posibilidad de lograr un embarazo en forma natural; en cambio, el hombre adulto mayor preserva su capacidad fecundativa hasta los 80 o 90 años". El rol de la testosterona
Las hormonas masculinas, también llamadas andrógenos, son las responsables del desarrollo de los caracteres sexuales secundarios: "La hormona masculina por excelencia es la testosterona , secretada principalmente por los testículos a partir del desarrollo sexual, y a ella se suma otra de vital importancia: la DHEA", explica el doctor Nolazco.
En el hombre desarrollado existen cuatro tipos diferentes de testosterona: la unida a la globulina, la unida a la albúmina, la testosterona libre y la biodisponible, que es la suma de la libre y la unida a la albúmina.
"A partir de los 50 años, y probablemente por envejecimiento testicular, en muchos varones se observa una disminución de los valores sanguíneos de testosterona biodisponible -agrega el especialista-. Esto se relaciona con los cambios físicos y psicológicos que ocurren a partir de esa edad."
Los estudios internacionales indican que esta disminución hormonal se produce en una proporción del 1% anual; a los 80 años, los valores son un 60% más bajos que a los 25. A esto se suma el descenso de otras hormonas, como la melatonina (hecho muy relacionado con los trastornos del sueño), la DHEA y la hormona de crecimiento.
"Además del envejecimiento testicular, los factores que influyen en las alteraciones hormonales son los genéticos, el índice de masa corporal, el stress físico o psicológico, la arteriosclerosis y el tabaquismo", dice Nolazco.
El resultado es una serie de síntomas que van desde la irritabilidad o la depresión hasta la falta de deseo sexual y las erecciones tardías. Incluso -y siguen las frases- los varones dicen cosas similares a las que expresan las mujeres: "Ahora que los chicos se fueron de casa estoy más triste y me deprimo a menudo". Opciones terapéuticas
La suplementación de testosterona es el tratamiento indicado para los pacientes en andropausia. Hasta el momento, esta suplementación hormonal se realiza en forma oral o intramuscular, aunque "ninguna de ellas es ideal. Suelen producirse picos hormonales no beneficiosos, que requieren de un control muy estricto".
Según Nolazco, "la mejor forma de aportar testosterona es mediante el uso de parches, para la piel o el escroto, que liberan niveles fisiológicos de hormona en forma lenta". Esta forma de administración aún no se encuentra disponible en el país, pero en poco tiempo se podrá adquirir, ya que la industria farmacéutica está a punto de lanzarlo. Otro producto para el tratamiento del climaterio masculino es la DHEA, administrada en forma oral, siempre bajo prescripción médica.
La suplementación hormonal "restaura el deseo y la potencia sexual, mejora la eyaculación, preserva la masa ósea, previene fracturas, aumenta la masa muscular y el bienestar psicofísico". Pero, para iniciar el tratamiento, "es importante descartar la posibilidad de que exista cáncer de próstata oculto, asintomático, ya que el tratamiento androgénico puede despertarlo (no causarlo) -advierte el urólogo-. Para ello se realiza un examen de tacto rectal, el estudio de antígeno prostático específico y, si es necesario, algún otro estudio diagnóstico". Claro que, si el deseo es aliviar, hay que decidirse a hablar del tema. Y consultar en forma temprana.
Por Valeria Shapira
Dónde consultar
El consultorio de Climaterio Masculino que funciona en el Hospital de Clínicas depende de la Sección Andrología, dirigida por el doctor Jorge Vázquez, que integra el servicio de Urología. Está abierto a todos los varones que padezcan síntomas y signos de andropausia, y es atendido por un equipo multidisciplinario del que participan el urólogo Javier Bassuk y la licenciada en sexología Claudia Kaltakian. Los interesados pueden obtener turnos en el hospital, situado en la avenida Córdoba y Azcuénaga, segundo piso, Capital, sala I (Urología).
lanacion.com

viernes, 2 de julio de 2010

Identifican nueve síntomas clave para diagnosticar la andropausia

Popularmente se suelen equiparar los síntomas de la andropausia – es decir, la disminución de la producción de testosterona producto del envejecimiento en un varón sano– con los de la menopausia. Es así que se la suele llamar el “síndrome del varón gruñón”, porque lo que más molesta –especialmente al entorno–, es cuando el hombre se convierte en el clásico viejo cascarrabias. Ahora, un equipo de la Universidad de Manchester que estudió a 3.219 hombres de entre 40 y 79 años concluyó que hay otros nueve síntomas que se relacionan directamente con la declinación de los niveles de testosterona. Entre ellos, tres son síntomas sexuales que suelen ser la puerta de entrada para la consulta (si es que hay): la dificultad para alcanzar erecciones matinales, no tener fantasías sexuales y la disfunción eréctil.
Los otros seis síntomas que describieron son físicos y psicológicos. Los primeros abarcan la dificultad para encarar actividades que involucran energía (como correr, levantar objetos pesados o participar de deportes desgastantes), la imposibilidad de caminar más de 1 kilómetro y la dificultad para agacharse o arrodillarse. Los segundos incluyen la pérdida de energía, la tristeza y la fatiga.
“Las erecciones nocturnas y matinales dependen de los andrógenos y el hecho de que no las tengan es un orientador clásico. También aparece la falta de potencia sexual, es decir, de rigidez y de capacidad para mantener la erección. Las fantasías sexuales escasean porque cuando no hay una cantidad adecuada de testosterona está ‘apagado’ el encendido del deseo”, grafica Alberto Nagelberg, presidente de la Sociedad Argentina de Andrología. “Hay que sumar la disminución del volumen de eyaculación, lo que significa que el orgasmo tarda más, dura menos y es más pobre”, agrega.
Norberto del Pozo, ex presidente de la Federación sexológica argentina, suma síntomas sexuales: “No sólo necesita más estimulación sino que el período refractario, es decir, el tiempo que necesita después de una eyaculación para conseguir otra erección y otro orgasmo, se va a hacer más prolongado. Muchos, claro, no lo consiguen más”.
Aunque los problemas sexuales suelen abrir la puerta a la consulta, se demora: “Está estudiado que la mayoría de los hombres prueban con Sildenafil (su marca más conocida es Viagra) cuando aparece la disfunción y recién cuando no responden al tratamiento vienen a la consulta. El problema es que dejan pasar un promedio de dos años”, explica Adrián Helien, sexólogo de la división urología del Hospital Durand. A diferencia de la menopausia, que ocurre en todas las mujeres, “se calcula que estos síntomas aparecen en un 20% o 30% de los adultos mayores”.
El estudio inglés, que fue publicado en The New England Journal of Medicine, también indicó que el descenso de los niveles de testosterona suele estar relacionado con la “mala salud”: “Hoy se sabe que hay una relación directa entre la disminución de la testosterona y el síndrome metabólico, es decir, una persona con obesidad, hipertensión, diabetes y lípidos tiene mayor riesgo de tener testosterona baja, por lo cual, tratando la deficiencia de testosterona, suele mejorar el cuadro metabólico”, explica Nagelberg. “Hoy, además, estamos viendo en estudios poblacionales que tener testosterona baja también sería un factor de riesgo de problemas prostáticos”.
Así, por más que los hombres sean más reacios para ir al médico, el anzuelo es que, previo examen prostático, la andropausia se podría tratar con terapias de testosterona que, no sólo lograrían mejorar los síntomas sexuales sino domar al “viejo cascarrabias”.

El síndrome del varón gruñón e insoportable
Así como la menopausia es conocida popularmente por los “calores” que provoca, la andropausia lo es por sus efectos en el estado de ánimo; por eso se la conoce como el “síndrome del varón gruñón”.
El “jefe de la casa” siente que perdió poder y en su trabajo se encuentra superado por los jóvenes y las nuevas tecnologías. Puede saltar de la felicidad a la angustia; algunos se deprimen, otros alternan ese estado de depresión con brotes de agresividad, pierden fácilmente la paciencia y nada los conforma. “Se ponen cascarrabias, protestan por todo, discuten con cualquiera y se recluyen porque se sienten incomprendidos. Empiezan a pensar en la jubilación, sienten la pérdida del potencial de vida, les duele todo, se vuelven hipocondríacos. Además, empiezan a enfrentar la muerte de sus pares y a replantearse qué hicieron de su vida”, dice el sexólogo Norberto del Pozo. ¿Reconoce a alguien?

TEST PARA SABER SI ESTAS EN RIESGO

1. ¿Tiene disminución del impulso sexual?
2. ¿Le falta energía?
3. ¿Disminuyó su fuerza física y/o su resistencia?
4. ¿Perdió talla?
5. ¿Cree que perdió la alegría de vivir?
6. ¿Está triste, malhumorado, irritable?
7. ¿Son sus erecciones menos firmes?
8. ¿Notó un deterioro en su capacidad de hacer deporte?
9. ¿Se queda dormido después de cenar?
10. ¿Bajó su desempeño laboral?

Si contestó que sí a las preguntas 1 ó 7, o a 3 de las demás preguntas, podría tener deficiencia de testosterona: convendría una consulta médica.
clarin.com

viernes, 18 de junio de 2010

La salud sexual y reproductiva también es cosa de hombres

Desde la adolescencia, la mujer tiene su referente de salud en temas vinculados a su sexualidad y su capacidad reproductica. Sabe que hay un especialista, la/el ginecóloga/o que se ocupa de estos temas y que será quien la acompañe y la cuide en estas cuestiones. El varón, en cambio, está más solo. Pocos saben que hay médicos que se han formado específicamente en todo lo vinculado a la salud sexual y reproductiva del varón. Lo confirma el doctor Gastón Rey Valzacchi, urólogo y andrólogo: "Muchas situaciones denotan un escaso interés por parte del hombre en el cuidado de su salud sexual y reproductiva. La mujer tiene desde hace muchos años un profesional de cabecera que es el ginecólogo, pero el hombre en este aspecto ha sido descuidado".
La andrología es el área de la medicina que se dedica al estudio de los trastornos masculinos. "El andrólogo es, para el hombre, lo que el ginecólogo es para la mujer", explica Rey Valzacchi. "El desarrollo de esta especialidad ha beneficiado mucho al varón, en tanto ha permitido el desarrollo de muchas herramientas de diagnóstico y tratamiento de alteraciones específicas del hombre. Hoy hay técnicas muy efectivas para ayudar a los hombres infértiles a recuperar su capacidad reproductiva, se ha podido prevenir el deterioro de la fertilidad en muchos hombres y se han mejorado los tratamientos para la disfunción de la erección y la eyaculación rápida.
También gracias a los avances logrados por los especialistas sabemos hoy que tanto en los hombres como en las mujeres se produce con el correr de los años una declinación en la producción de hormonas, como la testosterona, la DHEA (dehidroepiandrosterona), la hormona de crecimiento, la melatonina, un descenso hormonal comunmente llamado andropausia o climaterio masculino".
Los síntomas de esa declinación hormonal del hombre son: "disminución del deseo sexual y de la calidad de erecciones (particularmente las nocturnas); cambios en el humor, junto con una disminución en la actividad intelectual y la capacidad de orientación espacial, fatiga, depresión y ansiedad; disminución en el volumen y la fuerza muscular; disminución en el vello corporal; disminución en la densidad de los huesos (osteoporosis) e incremento en la grasa visceral", puntualiza Rey Valzacchi, y subraya la importancia de diagnosticar esta situación, porque las posibilidades terapeúticas son muchas y muy buenas. "Bien programadas, las terapias de sustitución hormonal pueden reemplazar las hormonas deficientes en el cuerpo del varon. Esto, unido a estrategias preventivas y en combinación con un cambio del estilo de vida, permite que el hombre disfrute de un estado hormonal que se adecue a sus características, proporcionandole así calidad de vida".
Qué estudios debe hacerse el varón
Así como la mujer se esmera en cuidar la salud de sus mamas y de su aparato reproductivo, el varón debería estar atento a la salud de la próstata. "El desconocimiento sobre la próstata es muy grande. Algunos hasta mencionan la palabra con vergüenza. Y eso es riesgoso, porque se calcula que más del 50% de los hombres en algún momento de su vida padecerán una afección prostática que requiere consulta médica.
¿Qué es la próstata y para qué sirve?

"Es una glándula relativamente pequeña, del tamaño de una nuez y de forma similar a un buñuelo, que se ubica por debajo de la vejiga y rodeando a la uretra, el conducto por donde sale la orina. Esta ubicación de la próstata es la que genera problemas con los años, ya que a medida que la glándula se agranda por un crecimiento benigno o maligno, puede causar el estrechamiento de la vía urinaria y dificultad en la micción", explica Rey Valzacchi.
La función de la próstata es aportar el líquido y sustancias nutritivas para los espermatozoides. Cuando la procreación deja de ser un objetivo en la vida del varón, la próstata deja de cumplir su principal finalidad. Sin embargo, la glándula sigue funcionando y creciendo, pudiendo llegar a causar problemas en algún momento.
Enfermedades más comunes de la próstata
Una de las afecciones posibles es que la glándula se inflame, lo que llamamos prostatitis. "La enfermedad más común de la próstata es el crecimiento benigno, que ocurre en la gran mayoría de los hombres, aunque no en todos ocasiona síntomas importantes. Este cuadro se denomina hiperplasia prostática benigna(HPB). Si bien ninguno de estos dos cuadros suele comprometer la vida, pueden ser lo suficientemente molestos como para afectar la calidad de vida del hombre", subraya el especialista.
La tercera enfermedad es el cáncer de la próstata, una afección muy frecuente: es la segunda causa de muerte por cáncer entre los hombres. "Generar conciencia de la importancia de esta afección permitirá el diagnóstico temprano de la misma y su tratamiento en una etapa curativa".
El cáncer de próstata ocurre generalmente en mayores a 50 años. Si bien sus causas son desconocidas, existen algunos factores de riesgo:
- Una historia familiar de cáncer de la próstata
- Ingesta de comidas grasas y proteínas animales
- Edad mayor de 50 años
- Algunas razas, como la negra, donde es más frecuente este tumor
Es clave tener en cuenta que en los estados tempranos, cuando esta enfermedad es curable, suele no producir síntomas. La mejor manera de hacer un diagnóstico temprano es por medio del chequeo periódico a partir de los 50 años, salvo en el caso que existan antecedentes familiares de esta enfermedad, situación en la que los controles deben comenzar a los 45 años.
Sexualidad y placer en el varón
La información que circula sobre el cuidado de la salud sexual en el varón es inversamente a la que nos llega sobre todo lo vinculado al placer y la satisfacción que pueden -y hasta "deben"-- obtener de su sexualidad. "La sexualidad masculina es más aceptada y hasta estimulada socialmente. Desde la adolescencia, los varones reciben el estímulo, no sólo hormonal/biológico sino también social y cultural para iniciarse sexualmente. Lo que se espera de él es que se muestre sexualmente deseoso, interesado, que le gustan las mujeres y que adquiere mucha experiencia con chicas pero sin ponerse de novio", dice la psicóloga Andrea Gómez, del CELSAM.
"Los padres suelen pensar que sus hijos tienen poca actividad sexual y por lo general, no es así. Y muchas veces no tienen preservativos o no tienen la cantidad suficiente. Esto es paradójico porque por un lado se los estimula a tener relaciones sexuales, pero se espera que no sean muchas y no se los educa para enfrentar los riesgos que eso supone. Así, muchos jóvenes y adultos tienen relaciones sexuales sin cuidarse y asumiendo riesgos sin conciencia en pos de un 'deber ser'".
Cuestionar estos mandatos puede ser saludable para el varón. "Los hombres sufren el imperativo de 'tener relaciones sexuales', lo cual deja de lado sus tiempos evolutivos, subjetivos, internos y personales, y, por lo tanto, la posibilidad de hacerlo cuando realmente quieran y con quien quieran, ya sea por amor, afecto o simplemente, por tener ganas. Este imperativo suele generar, entre otras cosas, dificultades en la respuesta sexual masculina presente y futura. Los afecta física y emocionalmente. El temor a no responder de manera adecuada, a no cumplir con el perfil del varón exitoso, puede enfrentarlo a situaciones en las que se producen disfunciones sexuales pasajeras pero muy angustiosas y preocupantes (falta de erección, dificultades para sostener la erección, eyaculación precoz, etc)", dice Gómez. Y recomienda: "Alcanzar una vida sana desde lo sexual será más factible si la persona puede reconocer y permitirse hacer y decidir desde su propio deseo. Los mandatos suelen ser muy restrictivos y pesados de cargar. Cumplir con un rol deja muy poco lugar para conectarse con las necesidades y deseos personales y profundos".

entremujeres.com

lunes, 9 de noviembre de 2009

Tres de cada diez hombres sufren andropausia y muchos no lo saben

Socialmente, la mayoría de las mujeres modernas están preparadas para atenerse a las revoluciones que pueden causarles sus hormonas durante la menstruación, el embarazo y cuando llega el fin de su ciclo reproductivo. Saben que tarde o temprano la menopausia llegará, que probablemente haya días en los que tendrán un humor de perros y se contienen entre ellas. A partir de los 45 años, muchos hombres también atraviesan una crisis en donde la declinación de la testosterona puede causarles disfunciones sexuales, volverlo depresivo, irritable hasta sentir que nadie en el mundo lo comprende. Se llama andropausia, la atraviesan 3 de cada 10 hombres y pocos lo saben.
Después de alcanzar un pico en la pubertad, la testosterona comienza a declinar en todos los hombres. Según un estudio llamado "The Massachusetts Male Aging Study", en un 30% de los adultos mayores baja más del mínimo valor normal y aparece la andropausia. La cifra coincide con un sondeo del Hospital Tornú: 3 de cada 10 hombres que no respondían al Sildenafil (Viagra) estaban andropáusicos. Y lo estudió el British Institute of Psychiatry: cuanta menos testosterona más chances de terminar "rodeado de viejos vinagres", decía Sumo.
"Aparece desde la fatiga, la pérdida de memoria y la declinación de la potencia sexual hasta síntomas sociales: ese jefe de la casa omnipotente empieza a sentir que sus hijos ya no le llevan el apunte; siente el síndrome del 'nido vacío' cuando los hijos se van; en su trabajo se siente un viejo arrasado por los jóvenes y la tecnología, sus padres envejecen y eso le refleja su propia vejez; empieza a ver a la muerte como algo más cercano, se codea con el termino jubilación", enumera Norberto del Pozo, sexólogo clínico y ex presidente de la Federación Sexológica Argentina.
Y hay más: "Se deprime, se pone ansioso, gruñón, pasa en segundos de la felicidad a la angustia pero no entiende qué le pasa. Algunos van al gimnasio para tratar de recuperar lo que se perdió, otros prueban con una amante joven pero como suele haber disfunción sexual, se frustran y se sienten peor. Sienten como si estuvieran en una ciudad solos y sin conocer el idioma. Piensan 'siempre me ocupé de todos y ahora ¿quién se ocupa de mí? Y a diferencia de las mujeres, ni se les ocurre hablar con sus amigos de lo que les pasa".
Gustavo Baigorri, urólogo, sexólogo y psiquiatra del Hospital Tornú agrega: "Se lo llama popularmente el 'síndrome del varón irritable', porque los cambios de humor son lo que más tensión generan en la familia". Hay quienes se ponen agresivos y se la pasan desafiando a quien se les cruce, quienes pierden fácilmente la paciencia, a quienes ya nada los conforma o quienes tienen brotes de cólera repentinos.
Como la andropausia tiene "poca prensa", muchos suelen vagar por los consultorios: "La mayoría viene por la falta de deseo sexual. Quieren una pastilla mágica para la erección pero aunque les demos Parapitol, a veces lo que necesitan es contención", bromea del Pozo.
¿Por qué pocos casos se diagnostican?: "Si al hombre le cuesta ir a una simple consulta médica, ¿cómo no le va a costar quebrarse e ir al sexólogo o al psicólogo?".
Jorge Franco, especialista en sexología del Hospital de Clínicas y autor del libro "La sexualidad en el siglo XXI", aclara: "El concepto de andropausia está en discusión porque parte de la comparación con la menopausia, sin embargo, difiere. En la mujer el ciclo se interrumpe bruscamente y ya no puede procrear. En ellos, el cambio es más social que biológico: la declinación de testosterona es paulatina y puede seguir procreando. Sin embargo, los dos están expuestos al fantasma de la vejez".
¿Se puede tratar?
"La reposición de la testosterona puede retornarlo a niveles cercanos a lo normal pero sólo cuando está indicada por el médico que debe evaluar contraindicaciones como el cáncer de próstata", dice Baigorri. Franco agrega: "No sirve tratarlo como un problema sexual, de insomnio o de depresión, sino como un todo. Antes de medicar hay que ver si el estrés no lo deja concentrar o cómo se lleva con su mujer". Así es. Estimados, bienvenidos al mágico mundo de las hormonas.
clarin.com

viernes, 29 de agosto de 2008

Tips para mujeres que conviven con un gruñón



El déficit de testosterona hace que el hombre esté de mal humor. Falta de energía y vitalidad y disminución del deseo sexual son algunas de las características de aquellos que carecen de esa hormona.
Cómo tratar con ellos?
Pese a que muchas veces la rutina hace que el sentido del humor y la simpatía que enamora a las mujeres se pierda, el cambio suele tener que ver con una causa biológica, y hasta "natural".
El sitio En Plenitud publicó que luego de varios años de felicidad y sentido del humor, la pareja que se tiene al lado va modificando su personalidad lentamente. Primero se piensa que es producto de los problemas cotidianos, pero luego se va notando que el mal humor es una constante y que poco tiene que ver con la rutina o los inconvenientes que surgen.
Los síntomas
Cambio de humores repentinos e injustificados
Falta de energía y vitalidad
Irritabilidad
Hostilidad, agresividad e intolerancia
Hipersensibilidad
Disminución del deseo sexual
Ansiedad y depresión
Disfunción eréctil
Según estudios, la disminución normal de testosterona a partir de los 40 años es de 1,5% anual. Si existe un déficit más importante surge la andropausia o menopausia masculina.
Los niveles bajos de testosterona se pueden comprobar con un análisis de sangre. "Si la muestra diagnostica una recaída el problema se puede tratar en conjunto con varios especialistas: un urólogo, endocrinólogo, psicólogo, andrólogo y un médico general", explicó el urólogo español Francisco Huéspedes Prats.
Qué debe hacer la mujer
"Es importante acudir cuanto antes a la consulta. Incluso como método de prevención a partir de los cuarenta años no está de más someterse a un simple análisis de sangre para medir los niveles hormonales. Así se evitarán futuros inconvenientes y crisis de pareja ya que la irritabilidad y el mal genio, más allá de la falencia sexual que el cuadro médico incluye, lastima y daña mucho la relación de pareja", sostuvo el especialista.
Por otra parte, todas las mujeres saben que manejar a un hombre con algún inconveniente de salud no es nada fácil. "El hombre no sabe estar enfermo, no tiene paciencia y se comporta como un niño. No le gusta enfrentar la realidad, es temeroso y se pone rápidamente de mal humor cuando algo no le gusta o no entiende. Y mucho peor si se trata de una enfermedad que desconoce o niega. Por tal motivo, la mujer es clave para la recuperación de su pareja, debe tener mucha paciencia y tolerancia ya que no es nada fácil acompañar en un momento así", remarcó Huéspedes Prats.
Acudir primero a un médico clínico para que pueda aconsejar el especialista adecuado aunque seguramente se trabajará en conjunto con varios especialistas: urólogo, psicólogo, endocrinólogo y andrólogo.
Si bien la tolerancia y la paciencia son claves para manejar la situación, no es un dato menor conocer que con el tratamiento adecuado, cuando se constituyen nuevamente los niveles de testosterona, el buen humor y el resto de las complicaciones mejoran notablemente.