lunes, 2 de noviembre de 2009

El efecto de las abuelas sobre los nietos varía en función de los genes

Los biólogos usan las relaciones genéticas entre los miembros de las familias para explicar la evolución de muchas de las características de desarrollo y de comportamiento propias de los humanos, como la longevidad de las mujeres. Desde el punto de vista biológico y evolutivo, existe la creencia de que las mujeres viven mucho tiempo después de tener la menopausia, es decir, después de acabar su etapa reproductiva, para ayudar a cuidar a sus nietos. Así lo hemos recogido en otro artículo de Tendencias21.
Según una teoría llamada la “Hipótesis de la Abuela”, las mujeres posmenopáusicas pueden aumentar su contribución genética a las futuras generaciones, aumentando la tasa de supervivencia de sus propios nietos. Diversos estudios han intentado probar esta hipótesis. Pero mientras algunos de ellos han encontrado evidencias que la respaldan, otros no. Ahora, un equipo de científicos del departamento de biología antropológica de la Universidad de Cambridge, dirigidos por la investigadora Leslie Knapp, ha descubierto que el efecto que una abuela tiene sobre sus nietos varía en función de la relación entre los cromosomas X de ambos. Las inconsistencias de la hipótesis de la abuela podrían quedar resueltas gracias a este hallazgo.
Diferencias entre nietos y nietas
En un artículo aparecido en Proceedings of the Royal Society B, los científicos explican que existen distintos grados de parentesco entre las abuelas y sus nietos, en particular en lo que concierne al cromosoma X. Todas las mujeres tienen dos cromosomas X. Las abuelas paternas pasan uno de ellos a sus hijos y éstos, a su vez, lo pasan a sus hijas. Por tanto, las abuelas paternas tienen un nivel de parentesco del 50% con sus nietas, en lo que al cromosoma X se refiere. En cambio, las abuelas no tienen ningún cromosoma X en común con sus nietos varones, que obtienen dicho cromosoma directamente de sus propias madres. En cuanto a las abuelas maternas, éstas están relacionadas en un 25% por igual con nietas y nietos, porque cada uno de estos descendientes tiene sólo una probabilidad del 25% de recibir un cromosoma X concreto de una de sus abuelas.
Los científicos sugieren que las abuelas paternas tendrían, por tanto, diferentes incentivos para “invertir” en sus nietas o en sus nietos, debido a las diferencias en las relaciones genéticas con ambos.
Abuelas y mortalidad infantil
Esta perspectiva de la hipótesis de la abuela fue aplicada a una revisión de los registros de nacimientos y muertes de siete poblaciones de Asia, Norteamérica, Europa y África, que vivieron en diversos periodos a partir del siglo XVII, explica la Universidad de Cambridge en un comunicado. Según dicha revisión, la presencia de la abuela paterna en todos los casos tuvo un efecto nocivo en los nietos, con un incremento de la mortalidad de los descendientes varones. Por el contrario, en seis de las siete poblaciones, la presencia de la abuela paterna en los primeros años de vida de las nietas supuso un efecto beneficioso en términos de riesgo de mortalidad. Esta diferencia entre nietos y nietas podría explicar las incongruencias encontradas en estudios previos, en los que el sexo de los descendientes no se había considerado, sino sólo el grado de mortalidad en los niños, explican los investigadores.
Importancia de las abuelas
La menopausia es una característica casi exclusiva de la sexualidad humana y no se da en nuestros parientes más próximos. Esto ha llevado a especular con la idea de que este proceso en realidad sea un mecanismo de adaptación, seleccionado por las ventajas reproductivas que confiere a quienes lo poseen. La limitación del periodo reproductivo de las mujeres, según la hipótesis de la abuela, supondría, por tanto, una ventaja: la inversión de recursos de las abuelas en la crianza de sus nietos. La figura de la abuela y el papel de ésta en el desarrollo de nuestra especie despierta cada vez mayor interés en la comunidad científica, tal y como explicamos en un artículo anterior de Tendencias21.
Otros análisis sobre el tema han sido, por ejemplo, el realizado por Ruth Mace y Rebecca Sear, del departamento de Antropología del University College de Londres, sobre la Gambia rural entre los años 1950 y 1974, período en que la tasa de mortalidad infantil fue muy elevada. En este estudio, se descubrió que en las familias donde estaba la abuela la mortandad infantil se reducía a la mitad.
Otro estudio desarrollado sobre la sociedad japonesa entre 1671 y 1871 por el antropólogo de la Universidad de Indiana, Cherril Jamison, llegó a la misma constatación, a pesar de la diferencia de época y cultura entre Asia y África.
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