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lunes, 16 de agosto de 2010

Los talibán lapidan a un hombre y una mujer acusados de adulterio

Una pareja de afganos acusados de adulterio por los talibán han sido lapidados hasta la muerte al norte de Afganistán, según han indicado responsables locales, un jefe de los rebeldes y varios testigos.
Una mujer de 23 años y un hombre casado de 28 fueron condenados por los talibán a la lapidación en el distrito de Iman Sahib (provincia de Kunduz). Fueron detenidos cuando intentaban huir de su pueblo.
"Los talibán les condenaron y varias personas en la multitud les han tirado piedras hasta que han muerto", ha afirmado Abdul Satar, un testigo de la ejecución.
La pareja estaba de pie, con las manos atadas a la espelada, en mitad del campo en el pueblo de Mullah Quli.
Los insurgentes están ganando terreno después de dos años en esta parte del norte de Afganistán.
"Confirmo que dos personas han sido lapidadas", ha declarado Mohammad Ayob, gobernador del distrito. Además, un jefe talibán local ha reivindicado la ejecución.
"La pareja ha confesado que pretendían huir, juntos. Por eso fueron castigados", ha afirmado el líder talibán en esta localidad, que se ha negado a dar su nombre.
En las zonas controladas por los insurgentes, los talibán hacen justicia a su manera, sin contar con el gobierno de Kabul. Sin embargo, las condenas a muerte son mucho menos frecuentes que cuando los talibán estaban en el poder (desde 1996 a 2001). Uno de los castigos que empleaban entonces consistía en cortar las manos y los pies a los afganos acusados de robo.
Según la ley islámica, las relaciones sexuales antes del matrimonio están castigadas con latigazos. Si las relaciones se producen fuera del matrimonio, se castigan con la pena de muerte.
El pasado 9 de agosto las autoridades afganas habían acusado a los talibán de haber ejecutado en público a una viuda embarazada por haber mantenido relaciones fuera del matrimonio.
elmundo.es

lunes, 9 de agosto de 2010

Un grupo talibán ejecuta en Afganistán a una embarazada acusada de adulterio

Una viuda afgana ha sido ejecutada públicamente a tiros por un grupo de talibán tras ser acusada de adulterio en el noroeste de Afganistán, según ha denunciado una fuente de la Comisión Afgana independiente de Derechos Humanos.
"Es una violación de los derechos humanos. Incluso de ser condenada, tenemos tribunales para tratar ese tipo de sucesos", segun ha informado la presidenta de esa organización, Sima Samar.
La mujer, que estaba embarazada, fue obligada a abortar antes de recibir doscientos latigazos y ser ejecutada en público a tiros en el distrito de Qadis, situado en la provincia de Badghis (noroeste), dijo a Efe el jefe de Policía de ese distrito, Abdul Ghafoor.
Según esa fuente, la asesinada mantenía una relación con un hombre con quien supuestamente pretendía casarse, pero este la engañó y escapó a Irán.
Fue entonces cuando un grupo talibán liderado por un mulá llamado Yusif arrestó a la viuda, a quien los insurgentes mantuvieron bajo custodia durante cuatro días, añadió Ghafoor.
"Era una viuda. Los tribunales, en ese caso, no sentencian a muerte", indicó Sima Samar.
Los talibanes recurrieron a lapidaciones públicas y latigazos para castigar el sexo extramatrimonial durante su estancia en el poder entre los años 1996 y 2001.
El adulterio sigue estando penado con la muerte en países como Irán, Arabia Saudí o Afganistán, país este último donde los insurgentes talibanes intentan derrocar al Gobierno en su lucha contra las tropas internacionales desplegadas en el territorio.

elmundo.es

viernes, 9 de julio de 2010

La mujer condenada por adulterio en Irán no será lapidada

De esta manera, el régimen de Teherán cede en principio a la presión internacional, pero sólo en parte, ya que sigue condenada a muerte. Amnistía Internacional (AI) asegura que en el comunicado del Gobierno iraní sólo se dice que no va a ser lapidada pero no menciona que vaya a conmutarse su pena de muerte, por lo que puede ser ejecutada "en cualquier momento". El método de ejecución más usual en Irán es "el ahorcamiento", añade AI. Y el abogado de la víctima asegura que no tiene constancia de ningún tipo de decisión por parte de las autoridades iraníes.
La sentencia a muerte por lapidación para Ahstiani, de 43 años y madre de dos hijos, implicaba ser enterrada hasta el pecho y golpeada hasta la muerte con piedras que no sean tan grandes como para matarla de forma instantánea ni tan pequeñas que no le causen daño, tal como establece el código penal de la República Islámica.
"No hay pruebas en su caso que justifiquen esta sentencia inhumana", denunció la Campaña Internacional por los Derechos Humanos en Irán, la primera en dar la voz de alarma. La campaña respondía al llamamiento del abogado de Ashtiani, Mohammad Mostafaeí, quien, agotadas todas las instancias, difundió el caso en su blog. Desde entonces, Amnistía y Human Rights Watch, entre otras, se han sumado a la movilización internacional pidiendo su perdón.
El código penal vigente en Irán desde la revolución islámica de 1979 establece la lapidación para los adúlteros, pero de acuerdo con esa polémica interpretación de la sharía (ley islámica), el delito debe probarse por la confesión repetida del acusado o el testimonio de cuatro testigos varones (o de tres hombres y dos mujeres). El ayatolá Mohammad Ebrahim Yannati asegura que no hay base religiosa para ese castigo.
Ashtiani había sido condenada con anterioridad a 99 latigazos por "relación ilícita" con el presunto asesino de su marido. Sin embargo, otro tribunal reabrió el caso y decidió que dicha relación se había producido en vida del finado, por lo que constituía "adulterio", a pesar de carecer de testigos. En el juicio, la mujer se retractó de la confesión que hizo durante el interrogatorio porque dijo que había sido coaccionada. Desde entonces ha negado la acusación y pedido clemencia. Además, según su abogado, tiene dificultades para entender el persa, porque pertenece a la minoría azerí que habla un dialecto turco.
Según Amnistía, "las circunstancias que rodean el caso de Ashtiani no son la excepción, sino la regla en Irán", donde al menos otras ocho mujeres y tres hombres corren el riesgo de ser lapidados. Como resultado del diálogo con la UE, el poder judicial decretó una moratoria de esa pena en diciembre de 2002. Igual que otros avances conseguidos durante el mandato del reformista Mohamed Jatamí, no se convirtió en ley. Así que se han seguido pronunciando veredictos de lapidación y los jueces más conservadores las han ejecutado. El último caso conocido se produjo en enero del año pasado en la ciudad de Mashhad.

elpais.com

martes, 28 de octubre de 2008

Somalía: una mujer fue lapidada por cometer adulterio



KISMAYU, Somalia (Reuters).- Un grupo de islamistas somalíes lapidó a una mujer acusada de cometer adulterio, en la primera ejecución pública de estas características en casi dos años. En tanto, otro niño falleció cuando un guardia disparó contra un familiar que intentó salvar a la mujer.
La mujer, de 23 años, fue ejecutada ayer por la noche frente a cientos de personas en el puerto de Kismayu, en el sur del país, que los insurgentes somalíes tomaron el control en agosto.
"Trajeron en un automóvil a una mujer con un velo verde y una máscara negra, mientras nosotros esperábamos para ver el despiadado acto de la lapidación", dijo un residente local, Abdullahi Aden.
"Nos dijeron que ella accedió a ser castigada, pero aún así pudimos escucharla gritar mientras era atada a la fuerza por las piernas y manos. Un familiar corrió hacia ella, pero los islamistas abrieron fuego y mataron a un niño", agregó.
Los islamistas llevaron a cabo una ejecución pública por última vez cuando gobernaban en Mogadiscio y la mayor parte del sur de Somalia a mediados del 2006.
En ese entonces, fuerzas gubernamentales aliadas de Somalia y Etiopía los expulsaron a finales de ese año, pero desde entonces han emprendido una campaña de guerrillas, al estilo de Irak, ganando territorio de forma gradual.
Al igual que cuando gobernaban en Mogadiscio en el 2006, los islamistas que ahora controlan el área de Kismayu aportan una seguridad muy necesitada, pero también imponen prácticas fundamentalistas como prohibir el ocio, considerado anti islámico.
En tanto, familiares de la mujer ejecutada, a quien identificaron como Asha Ibrahim Dhuhulow, dijeron que fue tratada injustamente. "La lapidación fue totalmente irreligiosa e ilógica", dijo su hermana, que pidió no ser identificada. "El Islam no ejecuta a una mujer por adulterio a menos que existan cuatro testigos y el hombre con el que mantuvo relaciones se identifique públicamente", agregó la mujer.
Los líderes islamistas de la ejecución dijeron que la mujer había quebrantado la ley islámica, mientras que prometieron castigar al guardia que disparó al niño durante el tumulto producido en la ejecución.
"Pedimos disculpas por la muerte del niño y prometemos que llevaremos al que abrió fuego ante los tribunales y se le tratará como corresponde", dijo un líder islamista no identificado a la multitud.

Somalia-Africa