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miércoles, 11 de enero de 2012

Esperanza contra la infertilidad: crearon semen artificial en ratones

Los espermatozoides podrían llegar a producirse directamente en el laboratorio. Al menos, es el resultado de un experimento en ratones, que fue llevado a cabo por científicos de la Universidad Muenster de Alemania, y replicado por otros de la Universidad Ben-Gurion, en Israel.
A partir de células germinales (no diferenciadas), los investigadores crearon un ambiente similar al de los testículos y pudieron producir espermatozoides en ratones. Luego, corroboraron que los espermatozoides estaban sanos y que tenían una estructura similar a las células sexuales de un ratón.
La investigación fue publicada en la revista Asian Journal of Andrology . Según uno de los coautores, Mahmoud Huleihel, de la universidad israelí, los espermatozoides cultivados en el laboratorio podrían ayudar potencialmente a hombres con infertilidad. En lugar de usar un donante de semen, la nueva técnica podría utilizarse para tomar células del testículo del hombre afectado por infertilidad para llevarlas al laboratorio y producir los espermatozoides. De esta manera, el hombre no renunciaría a ser el padre biológico del hijo.
Consultado por Clarín , el especialista Jorge Blaquier, director del centro Fertilab, consideró que “esta nueva metodología permitiría conservar material testicular, por ejemplo de un niño prepuber que será sometido a quimioterapia o radio terapia con gran posibilidad de perder su fertilidad, y usarlo, ya adulto, para lograr espermatozoides y darle posibilidad de fertilidad”.
El mismo escenario –resaltó Blaquier– “se puede dar en el joven en iguales circunstancias y que además es azoospérmico y no puede conservar semen. Una tercera utilización sería en el adulto con bloqueo de la espermatogénesis (porque se detiene la diferenciación en algún paso) y no hay espermatozoides”.
Aunque también advirtió que el trabajo se hizo con ratones “y hay una gran diferencia con el humano”. Por ejemplo en ratón y en otras especies se han conseguido espermatozoides por diversas técnicas, que no resultaron exitosas en seres humanos.
clarin.com

martes, 19 de julio de 2011

Avances en infertilidad masculina

Avances en infertilidad masculina
Nora Bär
En un encuentro amoroso, ingresan en el aparato reproductor femenino por lo menos 40 millones de espermatozoides, de los cuales sólo la mitad pueden aspirar a llegar al aparato genital interno de la mujer. Y de ellos, apenas 500.000 superan la "carrera de obstáculos" que deben afrontar para alcanzar el óvulo. Quedan por el camino los que carecen de una buena movilidad, presentan defectos morfológicos o tienen su ADN fragmentado, entre otras variables biológicas.
Todo esto, que forma parte de la dinámica normal de la vida, adquiere una relevancia singular en parejas con problemas de fertilidad en las que puede llegar a ser causa de fracaso reproductivo. "Precisamente, en alrededor de un tercio de ellas, el único problema está en una patología especial de los varones que no se ve en las evaluaciones convencionales: la rotura del ADN espermático", explica la doctora Susana Kopelman, subdirectora médica de Cegyr.
Kopelman y el equipo del Cegyr, que hace dos años habían mostrado que es posible detectar y separar los espermatozoides dañados con un método no invasivo, probaron ahora que esa técnica (llamada "separación magnética por columnas de Anexina V") permite duplicar la tasa de embarazos viables. Lo hicieron estudiando a 155 parejas tratadas durante 2009 y 2010 dentro del programa de ovodonación (y que recibieron óvulos de mujeres de entre 22 y 28 años) .
"Sabiendo que los óvulos pertenecían a mujeres jóvenes, pudimos eliminar el factor femenino y evaluar solamente el masculino", dice la especialista. Y agrega la licenciada Florencia Nodar, directora del Laboratorio de Embriología del mismo centro: "En quienes no utilizaron esta técnica, se alcanzó una tasa de embarazo exitoso de sólo el 23% y hubo un 17% de abortos tempranos; en los casos en que sí se empleó, los embarazos fueron el 43% y la tasa de abortos fue del 5%".
El espermatozoide que tiene su ADN fragmentado tiene las horas contadas. "Sufre la muerte celular programada [apoptosis] -comenta el doctor Cristian Alvarez Sedó-. Se suicida porque tiene una «falla de fabricación». Pero cuando la hebra del ADN está rota, libera una especie de señal que puede detectarse con un marcador fluorescente que se ancla en esa región. Lo que vemos bajo el microscopio son espermatozoides con la cabeza de color verde fluorescente."
Según explica Alvarez Sedó, estos espermatozoides dañados expresan en su superficie una proteína característica, la fosfatidilserina . "Es un marcador inicial de la muerte celular -detalla-. Lo que permite separarlos es que se encontró la manera de acoplar la Anexina, que es un conjugado proteico con alta afinidad por esta molécula, con nanoesferas de metal (de 50 mil millonésimas de metro) que se mezclan con la muestra que se está incubando. Así, los espermatozoides dañados se adhieren a las esferitas y, al pasar por un campo magnético, quedan adheridos a las paredes de la columna mientras los sanos fluyen, y pueden ser recuperados y utilizados durante un procedimiento de fertilidad asistida."
Aunque la fragmentación del ADN espermático también se observa en individuos sanos, la literatura médica indica que cuando afecta a más del 20% de los espermatozoides, los pacientes presentan una significativa disminución de la fertilidad y puede considerarse patológica.
Esta condición es más frecuente en varones de más de 45 años, que estuvieron expuestos a tóxicos ambientales, como el tabaco, que tienen varicocele (várices del cordón espermático) o que se desempeñan en ámbitos laborales hostiles (los muy calurosos o muy fríos).
"Estos espermatozoides nadan igual que los otros y, a simple vista, están igual que los sanos; el impacto negativo se produce cuando se los utiliza en una técnica de reproducción -dice Kopelman-. Puede verificarse la formación del embrión, la implantación e incluso evolución hacia el embarazo, pero luego sobreviene la falla reproductiva." Pero, según Alvarez Sedó, aunque haya un 30% o más de espermatozoides con fragmentación del ADN, utilizando la separación magnética por columnas de Anexina existe la misma posibilidad de lograr un embarazo que con un 20 por ciento.
lanacion.com

sábado, 5 de marzo de 2011

La importancia de atención psicológica en tratamientos de fertilidad

Luego de sancionada e implementada la Ley de Fertilización en la Provincia, y de que 11 parejas lograran el embarazo, el Ministerio de Salud bonaerense puso en funcionamiento un equipo de atención psicológica para parejas con problemas de fertilidad, otro de los pilares en el tratamiento    
El Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires puso en funcionamiento el primer equipo de Atención Psicológica para parejas con problemas de fertilidad, que funcionará en el hospital provincial Güemes de Haedo y brindará contención grupal e individual a pacientes que hayan iniciado el tratamiento en ese establecimiento. 
El equipo que integran las psicólogas Beatriz Espósito, María Marta de Giuli y Julieta Iribarren –quien además está bajo tratamiento- hizo su presentación formal durante un encuentro con parejas que se encuentran en tratamiento.
El ministro de Salud, Alejandro Collia, conversó con los pacientes presentes y respondió distintas inquietudes. Dijo que la atención psicológica “es un avance más en la calidad de la prestación del programa de fertilización asistida” que implementa la provincia de Buenos Aires tras la sanción de la Ley.
“Estamos muy orgullosos de este proceso; ahora viene la etapa más difícil que es el control de la evolución de los embarazos, esperando los primeros resultados”, apuntó el ministro en referencia a los 11 primeros embarazos que ya se lograron con el programa de fertilización asistida en dos hospitales públicos de la Provincia.      
Uno de esos hospitales es el Güemes de Haedo, donde cinco parejas lograron quedar embarazadas con técnicas de baja complejidad. El otro hospital es el Alende de Mar del Plata, donde ya suman seis las parejas que atraviesan las primeras semanas de embarazo, también con técnicas de baja complejidad.
Durante la presentación, el equipo de psicólogas les explicó a los pacientes la modalidad de atención, que en principio será grupal y en algún caso puntual podrá ser individual. Así, todos los pacientes que hayan recibido su diagnóstico, podrán compartir sus problemáticas y saber que no están solos. Será todos los martes y viernes.
Del encuentro también participaron el director del Güemes, Marcelo Marmonti; el especialista en fertilización Fernando Luzuriaga y tres parejas que iniciaron el tratamiento de fertilización de alta complejidad.
infobae.com

domingo, 9 de enero de 2011

El drama de la infertilidad en los países pobres

Cuando se quiere ser padre, no poder traer un hijo al mundo siempre es un drama. Pero, si esto sucede en un entorno en el que tener una familia numerosa es la norma, la experiencia se vuelve aún más traumática. Esta es la realidad que viven, cada año, miles de parejas en los países en desarrollo, donde el tratamiento de la infertilidad es un punto olvidado de una larga lista de necesidades y la falta de hijos se ve, muchas veces, como un estigma.
Se calcula que el 15% de las parejas en edad reproductiva de todo el mundo tienen problemas para concebir un hijo. Aunque la lista de trastornos subyacentes que explica esta dificultad para concebir es nutrida (un tercio de los casos se deben a causas masculinas, otro a femeninas y el resto a causas mixtas), las diferencias son notables en función de la latitud.
Mientras que en Occidente es habitual que los problemas de fecundidad se deban al retraso de la maternidad, en los países en vías de desarrollo es común que detrás de una infertilidad estén trastornos como las infecciones de transmisión sexual o las complicaciones posparto. "Hay un porcentaje alto de esterilidad secundaria porque hay una menor atención de los embarazos y las parturientas", comenta Ana Monzó, vicepresidenta de la Sociedad Española de Fertilidad, quien no olvida que "otro problema importante es el derivado de la desnutrición".
En muchas culturas, principalmente en África, la mujer es precisamente quien más sufre socialmente por no poder concebir. "Muchas son incluso repudiadas", añade Monzó, porque se considera que quien no puede contribuir a la continuidad de la familia, no tiene ningún valor.
En países como Uganda, donde la discriminación hacia las mujeres infértiles es elevada, se han creado grupos de apoyo que intentan superar las presiones y el ostracismo que reciben quienes no pueden concebir tanto por parte de sus parejas, como del resto de la comunidad o incluso de su familia.
Estos grupos también luchan por hacer visible el problema de la infertilidad y mejorar la disponibilidad de terapias de reproducción asistida. "Varía mucho en función del país, pero lo cierto es que hay zonas en las que el acceso a estos tratamientos es extremadamente limitado", expone Anna Veiga, especialista en reproducción asistida del Instituto Dexeus de Barcelona y presidenta electa de la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología.
Algunas iniciativas no gubernamentales, como la 'Low Cost IVF Foundation', continúa esta especialista, pretenden acercar la posibilidad de someterse a un tratamiento de fertilidad a las personas que no pueden permitírselo, si bien su radio de acción no es demasiado extenso.
"La atención a la infertilidad tiene que empezar por acciones de prevención", apunta Monzó, quien considera que, además de facilitar el acceso a tratamientos baratos, es fundamental garantizar "la posibilidad de poder tratar las complicaciones derivadas de esos tratamientos", como determinados problemas específicos del embarazo.
Atender de una forma integral el problema de la infertilidad en los países en desarrollo es un objetivo prioritario, concluye esta especialista.
elmundo.es

martes, 27 de julio de 2010

Últimos avances en tratamientos de fertilidad

Entrevistamos a la Doctora Ana Monzó, una de las mayores especialistas de nuestro país en materia de fertilidad y tratamientos y la Vicepresidenta de la Sociedad Española de Fertilidad. ¿Sabías que el 15 por ciento de las parejas son infértiles? Descubre los últimos avances e innovaciones médicas en materia de fertilidad.
Muy Interesante: ¿Cuál es la principal causa de infertilidad (tanto en hombres como en mujeres)? ¿en qué sexo es mayor?
Dra. Ana Monzó: En líneas generales, se admite que un tercio de las causas de esterilidad son femeninas, otro tercio masculinas y el tercio restante son causas mixtas.
De todos los problemas que dan lugar a esterilidad, el factor masculino, sobre todo relacionado con disminución de la cantidad o movilidad de los espermatozoides, se encuentra implicado en, al menos un 50 por ciento de los casos, ya sea como la única causa o añadido a un problema femenino, por lo que puede considerarse, en estos momentos, el principal responsable de la esterilidad en una pareja.
En la mujer, la causa más frecuente de esterilidad en países desarrollados se debe a problemas ovulatorios, que pueden suponer hasta un 25 por ciento. Se puede sospechar si hay una historia de alteraciones menstruales, aunque para confirmarla hay que recurrir a análisis hormonales. En mujeres mayores de 35 años, puede existir una disminución de la reserva ovárica, ya que la dotación de óvulos es limitada y estas células no se regeneran.
Otras causas de esterilidad frecuentes en mujeres que provienen de países menos desarrollados son las derivadas de lesiones en las trompas de Fallopio, que es el lugar donde, en condiciones naturales, deben encontrarse los espermatozoides con el óvulo, y donde se debe producir la fecundación.
De forma aislada o en combinación con otros problemas de fertilidad, son responsables de hasta el 30 por ciento de las causas de esterilidad.
Muy Interesante: El frenético estilo de vida de la sociedad ¿tiene algo que ver con la alta tasa de infertilidad en la población?
Dra. Ana Monzó: Sí, de hecho, cuando se comparan las cifras de los parámetros seminales, fundamentalmente cantidad y movilidad de los espermatozoides entre hombres que viven en un medio rural o urbano, se aprecian la mejor calidad de los espermatozoides en hombres que viven en el campo.
También se ha comprobado que los hábitos tóxicos: tabaco, alcohol, consumo de ciertas drogas o medicamentos... tiene una acción directa sobre el ciclo ovárico en la mujer y sobre las características del semen en los hombres. De la misma manera, la obesidad o la delgadez excesivas pueden reducir la fertilidad, tanto en hombres como en mujeres.
Por otra parte, las situaciones de estrés están relacionadas con dificultades para conseguir un embarazo. Es bastante frecuente que parejas en las que no se llega a encontrar una causa concreta de infertilidad y que recurren a tratamientos de reproducción asistida, un tiempo después, sin ninguna ayuda médica, tengan hijos de forma natural.
Muy Interesante: ¿Cuáles son las últimas innovaciones sobre fertilidad que ya se están utilizando?
Dra. Ana Monzó: Las mujeres, de forma natural, ovulan un solo óvulo en cada ciclo ovárico. Excepcionalmente ovulan 2 óvulos en un mismo ciclo, por eso existen embarazos gemelares en condiciones naturales.
Habitualmente, para poder llevar a cabo un tratamiento de Fecundación in Vitro (FIV), es necesario que la mujer reciba un tratamiento de estimulación ovárica con el fin de conseguir un mayor número de ovocitos maduros para aumentar la efectividad de la técnica. Esto no está exento de complicaciones, la más importante de ellas es el síndrome de hiperestimulación ovárica que, aunque afortunadamente no es muy frecuente, puede llegar a ser muy grave, requiriendo ingreso hospitalario y a veces atención en Unidades de Cuidados Intensivos.
Actualmente, se están desarrollando técnicas que permiten extraer ovocitos inmaduros del ovario, sin necesidad de administrar un tratamiento agresivo de estimulación de los ovarios, y con medios de cultivo específicos, se consigue madurar estos óvulos en el laboratorio. Esto, además, aumenta el confort para las mujeres, ya que estos tratamientos suponen muchas veces 2 inyecciones subcutáneas diarias durante 8-10 días.
Se estima que, solo un 30 por ciento de los embriones que se generan, de forma natural o tras FIV, tiene capacidad de implantar y dar lugar al nacimiento de un niño. En estos momentos, también es posible detectar las sustancias que producen los embriones mientras están en cultivo en la incubadora para poder determinar qué embrión tiene mayor capacidad de implantar.
Muy Interesante: ¿Hacia dónde se dirigen las investigaciones que se están llevando a cabo relacionadas con la fertilidad?
Dra. Ana Monzó: Las técnicas de criopreservación (de congelación) de espermatozoides, y embriones, pero sobre todo las de ovocitos y de tejido ovárico, en concreto la corteza del ovario, que es la que contiene los ovocitos, están ofreciendo resultados, que aunque todavía no son demasiado efectivos, suponen un potencial muy considerable para la preservación de la fertilidad.
Estas técnicas son particularmente atractivas para personas que, por diversas circunstancias, deciden postponer su maternidad o paternidad a edades en las que pueden presentar dificultades o incluso incapacidad para lograr un embarazo y la descendencia deseada, y también para personas que padecen un cáncer u otra enfermedad grave cuyo tratamiento puede condicionar una pérdida irreversible de células reproductoras
Muy Interesante: ¿Llegará un momento en que no existan personas infértiles o más bien la tendencia es la contraria?
Dra. Ana Monzó: En todas las culturas y en todas las épocas históricas hay referencias a la infertilidad. Desde los tratados más clásicos de medicina de la reproducción, las tasas de esterilidad prácticamente no han cambiado. Se estima que aproximadamente el 15 por ciento de parejas en edad reproductiva padecen esterilidad o infertilidad, esto es, dificultad para conseguir un embarazo o para mantenerlo hasta el final.
En el momento actual, se suma la condición de que, en las sociedades más desarrolladas, la incorporación de la mujer al mercado laboral y a puestos cada vez de mayor responsabilidad, tiene como consecuencia que la maternidad se posponga cada vez a edades más avanzadas, y eso hace que en términos absolutos, el número de parejas que demandan ayuda a los especialistas en técnicas de reproducción asistida, esté aumentando. Además, en este mismo sentido, cada vez son mayores el número de parejas que se establecen a edades en las que la reproducción puede ser un verdadero problema (porque vienen de una pareja anterior, separados, divorciados...), y que gracias al desarrollo de la reproducción asistida, buscan ayuda para conseguir tener en común el hijo deseado.
Tanto los médicos como los poderes públicos e incluso los medios de comunicación deberían emprender campañas activas que favorecieran una reproducción saludable a edades adecuadas. Solo de esta manera se lograría invertir la tendencia hacia la que vamos de retrasar la maternidad y de aumentar los problemas de infertilidad en personas que, de otra forma, no la padecerían.

muyinteresante.es

martes, 23 de marzo de 2010

Las cuatro causas de la infertilidad masculina

A diferencia de las mujeres, la edad de los hombres no es un problema a la hora de tener hijos. Mientras que ellas deben darse prisa al llegar a la treintena por aquello de que «se pase el arroz», cumplir años no es para ellos un factor influyente en su fertilidad.Pero sí existen otros condicionantes que pueden mermar la calidad del semen y, por tanto, frustrar las posibilidades de un embarazo. Cada vez más varones acuden con su pareja a las consultas de reproducción asistida porque el problema para tener hijos estriba en él, según informan desde el Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI). Entre los factores que pueden influir en la fertilidad masculina se encuentran los problemas que puedan presentar los propios espermatozoides, ya sea por un bajo número de ellos (el recuento normal se establece en 20 millones por milímetro de semen);o por falta de movilidad.
Las anomalías genéticas pueden ser otro factor que dificulte la concepción. Se pueden dividir en dos: anomalías genéticas en los cromosomas o genes y anomalías que sólo afectan a la línea germinal del varón, o sea, a sus espermatozoides. En función del tipo de alteración se puede producir una gradación de acontecimientos: imposibilidad de embarazo, aborto, muerte fetal prematura, inducción de problemas genéticos en el niño…
Están los casos de infertilidad masculina de origen idiopático o desconocido, al ignorarse los motivos que evitan la unión del óvulo u ovocito con el espermatozoide para dar lugar al embrión.
Factores evitablesPero también existen otras causas externas que pueden disminuir la calidad del semen, y que el hombre puede evitar, como los malos hábitos alimentarios, el consumo de alcohol, el tabaco, las drogas y el estrés.
La obesidad, el sobrepeso y una dieta poco equilibrada están relacionados con una menor producción de espermatozoides. Una dieta pobre en antioxidantes (vitaminas E, A, C, B-12, carnitina, arginina, selenio, etc.) actúa negativamente sobre el ADN espermático. Otro importante micronutriente es el folato, esencial en el desarrollo de las células germinales, entre otras funciones.
El consumo excesivo de bebidas alcohólicas, además de causar daño en múltiples órganos del cuerpo humano, también actúa sobre el eje hipotálamo-hipófisis-testicular. Los niveles de testosterona se ven afectados, así como la calidad y cantidad de los espermatozoides.
El tabaco, unido al consumo excesivo de alcohol, no suma, sino que multiplica los efectos negativos sobre el sistema reproductor masculino. Son numerosos los estudios que hablan de la capacidad mutagénica de los compuestos del tabaco sobre las células germinales.
En varones sometidos a situaciones muy traumáticas y puntuales de estrés la calidad de los espermatozoides se ve seriamente alterada. En las parejas sometidas a técnicas de reproducción asistida, que pueden estar sometidas a una gran carga de ansiedad y estrés, también se puede dar este hecho y es muy importante la ayuda psicológica.

sábado, 16 de enero de 2010

Varicocele: una causa frecuente de infertilidad

Suele estimarse, dentro del universo de las consultas por temas de fertilidad, que las dificultades para concebir un hijo por vías naturales corresponden en un 40% de los casos a los hombres, en un 40% a las mujeres y en un 20% a ambos miembros de la pareja.
En cuanto a los hombres, la causa más frecuente de la alteración de la fertilidad es el varicocele. El mismo afecta en algún grado a entre un 15 y un 20% de la población general, y está directamente relacionado con un 50 a un 60% de los casos totales de infertilidad producidos por el factor masculino, es decir, cuando es el hombre quien posee alguna dificultad para concebir un hijo dentro de la pareja.
El varicocele consiste en la presencia de várices en las venas que drenan la sangre de los testículos, lo cual puede conducir, dependiendo del grado del trastorno, a la disminución tanto de la cantidad como de la calidad de los espermatozoides.
Según el doctor Gustavo Álvarez, andrólogo del Centro de Estudios en Ginecología y Reproducción (CEGyR), el varicocele "afecta la movilidad, morfología y concentración del esperma, pudiendo producir fragmentación del ADN espermático". Las causas de esta deficiencia en la concentración espermática se encuentran en el aumento de la temperatura dentro del escroto, en una menor oxigenación de los testículos y en la acción de ciertas toxinas provenientes de las glándulas suprarrenales.
La aparición más común del varicocele se da en el testículo izquierdo, si bien pueden presentarse casos de varicocele bilateral, es decir, de conformación de várices en ambos testículos, lo que sólo sucede en un pequeño porcentaje de los casos.
El tratamiento del varicocele consiste en una microcirugía de mediana complejidad, ambulatoria, cuyos resultados no son perceptibles de inmediato, sino luego de los cuatro meses e incluso el año de transcurrida la intervención. Si bien su éxito no puede conocerse con anticipación, en algunos casos la intervención quirúrgica logra una mejora ostensible en el funcionamiento testicular, lo cual puede verse reflejado en la obtención por parte del paciente de un espermograma normal. En otros casos, si bien los resultados no son tan positivos, sí puede llegar a lograrse una mejora lo suficientemente importante como para permitir al paciente y a su pareja la realización de algún tratamiento de fertilidad asistida, como la inseminación intra-uterina o la fecundación in vitro, con mayores posibilidades de éxito que las existentes con anterioridad a la cirugía.
Los síntomas típicos del varicocele son dolor dentro del escroto, manifestado en algunos casos a través de puntadas, la atrofia o contracción testicular y la presencia de una protuberancia, producida por la presencia de las várices, que puede detectarse ya sea directamente o a través de la palpación.
Sin embargo, no siempre ocurre que los síntomas sean lo suficientemente notorios. Al respecto, el Dr. Álvarez afirma que "es muy importante que el adolescente realice una consulta para su diagnóstico temprano". Y es que, al tratarse de una enfermedad congénita que suele hacerse evidente recién con la llegada de la pubertad, y al no estar siempre acompañada por una sensación de dolor intenso o por molestias perceptibles, es común que personas con esta patología que no han recibido nunca un análisis de rigor se encuentren más allá de la pubertad sin haberse percatado de su situación incluso cuando su fertilidad ya se ha visto afectada.
De ahí la responsabilidad de parte de los padres de asegurar la observación y el seguimiento médico de sus hijos varones en lo que atañe al varicocele, tanto en la infancia como durante la adolescencia.
Juan Manuel Ríos

lanacion.com

jueves, 27 de agosto de 2009

Nueva técnica para casos de infertilidad masculina


Sebastián A. Ríos
LA NACION

Un nuevo procedimiento que ya aplican algunos institutos de fertilidad de la Argentina permite filtrar el semen para extraer aquellos espermatozoides que presentan ciertas anomalías genéticas que reducen las posibilidades de fecundación de los varones afectados. De uso muy reciente, aún experimental, la llamada separación magnética por columnas de anexina V ha permitido ya obtener varios embarazos en distintos países.

"Fuimos los primeros del mundo en obtener un embarazo a través de esta técnica, y esperamos que el primer bebe nazca en noviembre", dijo a LA NACION la doctora Vanesa Rawe, bióloga del Centro de Estudios en Ginecología y Reproducción (Cegyr), que puso a punto la técnica en el país, desarrollo que le valió el Premio Accesit - Investigación Básica del último congreso de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva (Samer).

La técnica está dirigida a aquellos pacientes varones que presentan niveles elevados de fragmentación de su ADN espermático. "Estas son rupturas o lesiones en el material genético del espermatozoide -explicó Rawe-. Cuanto más comprometida está la integridad del material genético, más pobre será el pronóstico de lograr un embarazo a término."

Al separar los espermatozoides sanos de los que presentan daño genético, agregó la investigadora, es posible "convertir una muestra espermática patológica en una muestra con los mismos valores de fragmentación de un paciente fértil. Esto permite aumentar las chances de fertilización y de que el embrión que se forma tenga mayor potencial de generar un embarazo a término".

La separación magnética por columnas de anexina V consiste en colocar una proteína llamada anexina V en la muestra espermática. "Sabemos que la anexina tiene afinidad por una proteína presente en las membranas de las células del esperma afectado -explicó Rawe-. Utilizamos entonces una anexina que está acoplada a una pelotita de metal de 50 nanómetros."

Así, la anexina se adhiere a los espermatozoides con ADN fragmentado. Entonces, se hace pasar la muestra espermática por un sistema de columnas con magnetos, a los que se adhieren los espermatozoides con anexina. El resultado es una muestra espermática con un nivel de fragmentación de ADN normal, que puede ser empleada luego para un ICSI.

"La implantación del embrión frecuentemente fracasa por daño del ADN espermático. Con lo cual, realizar un ICSI [inyección citoplasmática de espermatozoides] con espermatozoides seleccionados mediante columnas de anexina podría revertir la infertilidad en estos pacientes. En otras palabras, la técnica sería promisoria, si bien aún requiere una mayor investigación", comentó la doctora Stella Lancuba, directora del instituto de medicina reproductiva Cimer.

En la dulce espera

Pedro Billorou, de 41 años, y su mujer, Ana, de 34, esperan para diciembre la llegada de su primer hijo. Tras más de tres años de búsqueda, lograron quedar "embarazados" gracias a la separación magnética por columnas de anexina V, que permitió superar los problemas de fertilidad que afectaban a Pedro.

"Comenzamos haciendo tratamiento [de fertilización asistida] de baja complejidad; hicimos dos, con resultado infructuoso -contó Pedro-. Decidimos cambiar de médico, el que tras rever los estudios diagnósticos que nos habíamos hecho antes de comenzar los tratamientos, nos sugirió consultar con Vanesa [Rawe]."

Estudios más específicos permitieron confirmar que Pedro presentaba niveles altos de fragmentación de ADN espermático. La propuesta fue probar con la nueva técnica, y Pedro y Ana aceptaron.

"Hicimos un primer intento, en noviembre del años pasado, que funcionó, pero fue un embarazo ectópico [que ocurre fuera del útero, lo que lo hace inviable] -contó Pedro-. Lo bueno era que demostraba que era posible lograr un embarazo y descartaba otras posibles afecciones."

Tras seguir el consejo de sus médicos de tomarse unos meses para descansar, Pedro y Ana decidieron retomar la búsqueda. "En marzo volvimos a intentar y Ana quedó embarazada."

lanacion.com

sábado, 31 de enero de 2009

El síndrome de infertilidad acaba en el diván



BARCELONA (Diario El País).- Entre un 15% y un 18% de las parejas españolas tienen problemas de infertilidad. En buena parte, debido al retraso de la maternidad hasta edades con baja capacidad de concebir y a la disminución de la calidad del semen. Muchos acuden a las técnicas de reproducción asistida, pero el 65% de los que abandonan antes de lograr el embarazo lo hace por cansancio psicológico, antes que por razones médicas o económicas, según un estudio de investigadores suecos publicado por Human Reproduction .
Cada año se efectúan en España unos 60.000 ciclos de reproducción asistida. Según el registro de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), las mujeres menores de 30 años tienen un 35,3% de probabilidades de embarazo por ciclo, posibilidad que se reduce al 26,3% entre los 35 y 40 años. La mitad de las mujeres que solicitan tratamiento de fertilidad son mayores de 35 años, edad en la que se inicia el descenso de la reserva ovárica y de la calidad de los óvulos.
¿Qué sucede cuando el embarazo no llega?
"Muchos no pueden más, se encuentran desbordados", dice Diana Guerra, psicóloga del centro IVI Barcelona y presidenta de Genera, asociación de ayuda a la fertilidad. Se produce una crisis emocional y el proyecto de vida se puede ver truncado. "La pareja siente que ha perdido el control sobre su propia vida, que ahora controlan otros, como los médicos", dice Vicenta Giménez, coordinadora del Grupo de Interés de Psicología de la SEF.
"Entre el 25% y el 65% de los pacientes sometidos a tratamientos de fertilidad presentan en algún momento síntomas clínicos de cierta significación, con predominio de la ansiedad, pero también depresión, desesperanza, culpabilidad o baja autoestima e incluso fobia a todo lo relacionado con los bebés", dice Diana Guerra. Si se tiene en cuenta que entre el 3% y el 5% de la población presenta dificultades psicopatológicas actuales o pasadas, el riesgo de que aparezcan problemas en los procesos de reproducción asistida es alto. "Será necesaria la tención psicológica", añade Guerra.
Los foros especializados en Internet bullen. En uno de ellos, Carmen, nombre ficticio de una mujer de 41 años y con dos hijos de una primera relación, expone su frustración. Lleva con su actual marido tres años buscando un embarazo. Tras varios abortos espontáneos, le dieron como única solución la donación de óvulos. No les gusta la idea: "Me hace sentirme mal, es como si ya no sirviera para nada, y mi marido tampoco quiere intentarlo artificialmente porque está desilusionado". Cuando es necesario recurrir a la donación de óvulos o esperma, o incluso a la adopción, la pareja debe hacer un duelo, dice Guerra. "Hay que abandonar el deseo de tener un hijo 100% biológico".
Cuando una pareja acude a una unidad de reproducción, suele llevar ya un largo camino recorrido de ilusiones y fracasos repetidos, cada mes. "Cuando abandonan el proceso sin ellos querer, sino por consejo, tienen peor calidad de vida y emocional", dice Guerra. Hay que saber hasta dónde llegar. Algunas parejas inician una larga peregrinación por diversos centros de reproducción, esperando que se produzca un milagro, añade.
Muchas pasan por diferentes estadios psicológicos. En primer lugar, de sorpresa, no esperaban que les sucediera a ellos; otra emoción frecuente es la negación de la realidad, sentimiento que normalmente debe desaparecer al cabo de poco tiempo.
"Las mujeres que consultan a los psicólogos viven la infertilidad con mucho dolor y desánimo, creyendo que no podrán nunca embarazarse", dice la psicóloga Regina Bayo-Borràs. ¿Y los hombres, consultan por este tema? "Si lo hacen, es acompañados de sus parejas. A veces se sienten culpables de la situación aunque la infertilidad no tenga una causa específica. Para ellos también es muy doloroso pues quieren comprometerse en una parentalidad compartida y la propia descendencia tienen un alto valor de satisfacción narcisista, para sostener la autoestima".
Antonio (nombre ficticio), un vasco de 35 años de edad, y su pareja, un año menor, tuvieron que programar la hora exacta para hacer el amor, según una técnica llamada coito dirigido, pero pudo más la presión y Antonio requirió de ayuda psicológica. Ahora inician un segundo ciclo de fecundación in vitro y están "más tranquilos sabiendo que hay un problema físico que se puede solventar".
¿Y si el hombre es joven?
"También suele herir profundamente la autoestima personal y es una herida narcisista de difícil elaboración: si no se consigue el embarazo, la pareja entra en un proceso de duelo muy intenso que les afecta en otras esferas de su vida personal, sexual e incluso en algunos casos, también profesional. Aunque, a veces, la profesión suele ser un refugio para compensar esa frustración", añade Bayo-Borràs.
Entonces, la pareja comienza a generar fantasías depresivas o persecutorias. Aquello de "no valgo como persona" o temer que al "no dar" el hijo esperado a la pareja, ésta le puede abandonar por otra "que será mejor", explica la psicóloga. El problema, añade, es que la sociedad no prepara para la infertilidad, sino más bien para evitar el embarazo.
Las técnicas de reproducción asistida a veces se ocultan a familiares y amigos por vergüenza. "Algunas mujeres se sienten menoscabadas en su amor propio, pero hoy en día se vive con mayor naturalidad que hace 10 años", dice Bayo-Borràs.
"De igual modo que se les hace una analítica de sangre y de semen, los candidatos a una técnica de reproducción asistida pasan por unas pruebas psicológicas para valorar cuál es su temperatura emocional y evitar que más adelante abandonen por cansancio psicológico", cuenta Vicenta Giménez, de la clínica Quirón de San Sebastián.
Hay pacientes de personalidad dependiente "que llaman 25 veces a la clínica para estar seguras de que todo va bien". ¿Les afecta a las mujeres la continua medicación? No lo cree así Justo Callejo, jefe clínico del Servicio de Ginecología del Hospital Maternoinfantil Sant Joan de Deu de Barcelona: "Es muy infrecuente que las mujeres que acuden a un servicio de reproducción asistida pueden sufrir un síndrome de hiperestimulación entre moderado y severo (es una retención inadecuada de líquidos)." La técnica tampoco tiene por qué tener un efecto indeseable. Sí considera que la técnica le puede afectar emocionalmente, porque hay una implicación personal importante y que también puede afectar a los horarios de su trabajo. "Las pacientes tienen grandes expectativas y la carga emocional es distinta, porque la frustración la asumen de formas distintas".
Joan Carles Ambrojo © EL PAIS, SL.