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martes, 27 de diciembre de 2011

Las pilas de la discordia, a Francia


Al fin hoy verán cerrado el círculo aquellos vecinos que, en 2008 y 2009, acudieron con sus pilas usadas a los ex centros de gestión y participación, en respuesta a una convocatoria de Greenpeace para no descartar residuos tóxicos mezclados con la basura común.
Esta mañana, las 10 toneladas de pilas recolectadas durante las campañas de concientización efectuadas en esos años, y desde entonces mantenidas en un depósito de Villa Soldati, serán trasladadas al puerto. Desde allí partirán luego rumbo a Francia, para ser sometidas a un tratamiento de reciclado integral por las empresas Energizer Argentina y Procter & Gamble (que comercializa la marca Duracell), fabricantes de esos insumos.
La salida al exterior fue posible gracias a un convenio firmado en 2010 entre el Ministerio de Ambiente y Espacio Público, que dirige Diego Santilli, y esas empresas, para que éstas se ocupen del destino final de las pilas.
Originalmente, las autoridades locales planeaban enviar las 10 toneladas de insumos a Córdoba, pero la alternativa fue desechada por la oposición de los habitantes de ese distrito. También la provincia de Buenos Aires se negó a recibir el material.
lanacion.com

domingo, 18 de diciembre de 2011

Nuevo estudio de la OMS: Buenos Aires hace honor a su nombre

miércoles, 7 de diciembre de 2011

"Océanos, al borde de una extinción masiva"

Océano
Los mares se están deteriorando mucho más rápido de lo previsto debido al efecto acumulativo de factores negativos como la acidificación, el calentamiento global, la sobreexplotación pesquera y el aumento en la cantidad de agroquímicos y plásticos que acaban en los ecosistemas marinos.
"Estamos ante una situación muy seria que exige acciones inequívocas. Hablamos de consecuencias que tendrán lugar durante nuestra vida, y aún peor, durante la vida de nuestros hijos y generaciones posteriores", advirtió el Dr. Alex Rogers, profesor de conservación en la Universidad de Oxford, Inglaterra, y uno de los autores del informe.
El estudio, que será presentado en los próximos días en una cumbre sobre manejo de océanos en la sede de Naciones Unidas en Nueva York, fue elaborado por un panel de 27 expertos marinos de seis países, convocados recientemente a un encuentro en Oxford por el Programa Internacional sobre el Estado de los Océanos (IPSO por sus siglas en inglés) y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Consternación

"No estoy diciendo que habrá algo equivalente a las llamadas cinco grandes extinciones masivas, en las que hubo una pérdida del 75% de las especies del planeta en un período de dos millones de años", dijo el Dr. Rogers a BBC Mundo.
"Pero ciertamente hablamos del alto riesgo de una extinción significativa de especies si no hay cambios. El episodio más cercano a lo que pasa ahora es lo que ocurrió hace 55 millones de años. No se trata de una de las cinco grandes extinciones masivas, pero sí se estima que hasta el 50% de las especies de ciertos organismos marinos se perdieron".
Uno de los mayores factores de riesgo e incertidumbre es el nivel sin precedentes en las emisiones de dióxido de carbono, CO2, como consecuencia del uso de combustibles fósiles. Parte del CO2 atmosférico es absorbido por los oceános.
"El ritmo al que se está emitiendo CO2 a la atmósfera es extraordinario, no se ha visto jamás algo equivalente en la historia. Es muy difícil saber exactamente qué sucederá, pero sí sabemos que los cambios severos en el sistema de carbono en el pasado estuvieron asociados a extinciones".
"Los resultados de nuestros estudios son consternadores. Al considerar el efecto acumulativo de lo que la humanidad está haciendo a los océanos vimos que las implicaciones eran mucho peores de lo que pensábamos".

Fertilizantes y plásticos

Tres factores que han estado presentes en extinciones masivas en el pasado, según el informe, son el calentamiento de los océanos, la acidificación y un aumento en la hipoxia (bajo nivel de oxígeno) o apoxia (falta de oxígeno) en los océanos.
La ausencia de oxígeno es consecuencia de la gran cantidad de productos químicos, como los llamados retardantes de llama o fertilizantes, que acaban en los mares.
"Usamos grandes cantidades de fertilizantes para nuestros cultivos y muchos de esos productos acaban en los ríos y luego en el mar, donde estimulan una explosión en el crecimiento de algas", explicó el Dr. Rogers a BBC Mundo.
"Las algas que mueren son descompuestas por grandes cantidades de bacterias que consumen oxígeno y en las áreas más afectadas vemos lo que se llama zonas muertas, porque sin oxígeno los organismos marinos no pueden sobrevivir".
Muchos productos químicos son además absorbidos por partículas de plástico en los mares, que a su vez son consumidas por peces.
El estudio ilustra una serie de casos particulares, como el blanqueamiento masivo que mató en 1998 al 16% de los corales del planeta. Otro caso mencionado es la sobrepesca que ha causado la reducción de algunas especies de peces en un 90%.

"La hora es ahora"

"Tenemos una opción muy simple. O actuamos muy, muy rápido o enfrentaremos vivir en un planeta muy diferente a aquel en el que evolucionó la humanidad", advirtió el Dr. Rogers.
El informe llama a la adopción de medidas para reducir las emisiones de CO2 y llevar la pesca a niveles sostenibles, eliminado prácticas pesqueras destructivas.
También insta a la creación urgente de una red de áreas marinas protegidas, para permitir que estos ecosistemas se recuperen y generen resistencia ante el cambio climático.
El experto de la Universidad de Oxford también cree que no se trata sólo de un problema para instituciones y gobiernos.
"Hablamos también de cambios en el estilo de vida, de usar menos electricidad, elegir qué tipo de pez comemos y hacer saber a los políticos que ésta es una cuestión que concierne a nuestro futuro y al de nuestros hijos".
Otro de los autores del informe, Dan Laffoley, jefe de la Comisión Mundial de Áreas Protegidas y asesor de la UICN, reconoce que los desafíos son enormes.
"Pero a diferencia de otras generaciones, nosotros sabemos lo que debemos hacer".
"La hora de proteger al corazón azul de nuestro planeta es ahora".
bbc.co.uk

sábado, 3 de diciembre de 2011

Bisfenol A: Encuentran la sustancia en latas


El bisfenol A no forma parte de la lista de los compuestos más tóxicos, pero se encuentra en numerosos envases alimentarios y existen serias dudas sobre su inocuidad. Por eso, cada vez son más las voces que piden que las autoridades sanitarias se guíen por el principio de precaución, tal y como ha hecho Francia.
Uno de los últimos estudios sobre este elemento revela que la orina de las personas que consumen sopa de lata con frecuencia contiene una concentración de bisfenol A muy superior a la de quienes toman caldo casero.
Realizada con un número reducido de voluntarios y publicada hace unos días en 'The Journal of the American Medical Association' ('JAMA'), la investigación pone de relieve que la cubierta interior de las conservas puede mezclarse con el alimento y entrar en contacto con el organismo. ¿Eso implica un riesgo para la salud? Este trabajo no responde a esa pregunta, pero otros sí lo han hecho. El debate no está cerrado, aunque en los últimos meses se han producido novedades importantes.
La principal noticia es que Francia se ha convertido en el país pionero en la lucha contra el ubicuo compuesto químico. El pasado 12 de octubre la Asamblea Nacional gala aprobó su prohibición en cualquier envase alimentario a partir del 1 de enero de 2014, iniciativa que supone una ampliación de la actual normativa europea.
Desde junio de este año, ningún biberón de la UE podrá contener bisfenol A. La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, según sus siglas en inglés) considera que la población infantil merece una especial protección, pero estima que no existe ninguna evidencia científica de que la presencia de la sustancia en contenedores de plástico destinados a consumidores adultos suponga un riesgo para la salud.
Los políticos franceses no están de acuerdo con la EFSA y fundamentan su decisión de ir un paso más allá en dos informes elaborados por la Agencia Francesa de Seguridad y Salud Alimentaria, Ambiental y Ocupacional (Anses, según sus siglas en francés). El primero de ellos repasa los riesgos para la salud. En animales se ha probado que el bisfenol A tiene efectos en la reproducción, las glándulas mamarias, el metabolismo, el cerebro y el comportamiento.
En humanos, las evidencias científicas son más débiles, pero hay estudios que permiten albergar sospechas fundadas de que afecta a la reproducción y al metabolismo de los azúcares y las grasas y está relacionado con las enfermedades cardiovasculares. Todos los efectos citados se han observado incluso con niveles bajos de exposición, por debajo de los límites establecidos por la UE.
Estos peligros se deben a que se trata de un disruptor endocrino, es decir, una sustancia química que interfiere en el funcionamiento de las glándulas endocrinas, que son los órganos responsables de la secreción de hormonas.
El segundo documento aborda los múltiples usos del compuesto en la industria alimentaria. Se utiliza para fabricar productos plásticos de policarbonato (presentes, por ejemplo, en botellas de plástico, en los envases de comida precocinada o en los recipientes de tipo 'tupper'). También se emplea en la elaboración de las resinas de epoxi que recubren algunas latas de conservas (de fabada, atún, espárragos...), evitando que el plomo y el estaño de la soldadura interior se disuelvan y entren en contacto con el alimento. La agencia francesa ha lanzado una consulta pública para encontrar compuestos alternativos que permitan reemplazar al bisfenol A.
En opinión de Nicolás Olea, catedrático de la Universidad de Granada, el conjunto de países de la UE debería tomar nota de la iniciativa francesa. "Ya existen pruebas de que el bisfenol A aumenta el riesgo de diabetes y enfermedades cardiovasculares. Lo que hace 15 años era sólo una sospecha ya cuenta con confirmación epidemiológica", asegura. Por esta razón, cree que si las autoridades esperan a obtener una mayor evidencia científica, "tal vez sea demasiado tarde".
Otro de los defensores de la prohibición es Miquel Porta, del Instituto de Investigación Hospital del Mar (IMIM) de Barcelona, quien reconoce que los estudios en humanos no son totalmente concluyentes, pero sí "suficientemente preocupantes". Según su parecer, "el bisfenol A no es agua bendita, es un disruptor endocrino" y se están produciendo múltiples llamadas de atención que deben llevar a que "la industria encuentre alternativas".
elmundo.es

Los chinos no se fían de su propio arroz

Detectan nuevas partidas de arroz contaminado con cesio en Fukushima
El arroz es importante. Tan importante, de hecho, que un pequeño cambio en la forma en que se cultiva, se vende o consume puede acarrear enormes consecuencias en la economía mundial.

Fue lo que ocurrió precisamente a principios de año con los subsidios al arroz del Gobierno de Tailandia, donde se cultiva el 30 por ciento de la producción mundial. Los precios se dispararon globalmente, aunque otros exportadores frenaron cualquier amenaza de inestabilidad, como la India, y el mercado se ha controlado.

Pero la realidad es que el arroz afecta a millones de personas. En Indonesia, el expresidente Suharto hizo que el pueblo cultivase este cereal básico y cambió la cultura del país. En la India, el arroz dorado modificado genéticamente podría salvar millones de vidas y, sin embargo, quizás nunca llegue a cultivarse.

Xu Limin se esfuerza para asegurarse de que el arroz que compra no ha sido cultivado en el sur de
China. “No soy muy quisquillosa con todos los productos de alimentación, pero el arroz es lo más importante, así que quiero el más limpio”, asegura esta secretaria de 28 años de Pekín mientras compra en un supermercado de productos biológicos.

“Todo el
mundo sabe que el arroz del sur puede estar contaminado, así que yo quiero arroz del norte, o incluso importado”, dice Limin.

En la escala de posibles problemas de seguridad alimentaria en China, el arroz contaminado puede ser el mayor de todos. El arroz es el alimento básico nacional, profundamente enraizado en la historia, la cultura y todo lo demás.

Aunque la
agricultura va en declive a medida que el país se hace más rico y más urbano, China todavía produce casi un tercio del arroz mundial y es su principal consumidor.

Así que, cuando a principios de años se difundieron unos informes que dicen que hasta el 10 por ciento del arroz cultivado en China (y en conjunto un total de 12 millones de cereales) puede estar contaminado por metales pesados, lógicamente cundió la alarma entre los consumidores.

Muchos, como Xu, aseguran que llevaban años oyendo hablar de arroz contaminado. Xu dice que no le sorprendieron los informes, sino que confirmaron sus sospechas y sirvieron para reafirmar su disposición a comprar un arroz determinado, y potencialmente más caro.

Por supuesto, al igual que la mayor parte de los alimentos en China, resulta prácticamente imposible asegurar con certeza en dónde ha sido cultivado un producto y si puede estar contaminado por alguna toxina.

“El arroz del norte es más corto, denso, y sabe un poco más a tierra”, señala Xu, explicando su sistema personal para seleccionar el cereal.

Los rumores sobre el arroz tóxico cobraron validez cuando en febrero los medios chinos difundieron estudios científicos que demuestran que hasta el 10 por ciento del arroz cultivado en el país contiene cadmio. Este metal pesado tóxico se ha ido acumulando en los fértiles campos del sur de China a lo largo de años de vertidos industriales y aguas residuales.

Revistas de investigación chinas destacaron varios casos en los aldeas enteras habían registrado cultivos contaminado. Y en una aldea en la provincia de Guangxi, los campesinos describieron dolorosos detalles de lo que parece envenenamiento por cadmio, como la ruptura de huesos y dolores en las articulaciones. Este tipo de envenenamiento puede degenerar también en fallos renales.

Sin embargo, la preocupación entre la población por las noticias del arroz contaminado desapareció rápidamente, después de que el Gobierno prometiese adoptar medidas para arreglar el problema. Aún así, todavía se desconoce el impacto real en la salud de este descubrimiento.

Los científicos de la Universidad Agrícola de Nanjing, que realizaron los estudios en 2008, no quieren hablar ya del tema, y aseguran que la información que tienen se ha difundido y que no tienen nada más que añadir.

Expertos chinos en seguridad alimentaria sostienen que el arroz contaminado es sólo la punta del iceberg, y que en la cadena alimenticia del país hay muchos más problemas.

Guo Hongwei, investigador alimentario y nutricionista de la Universidad Fudan de Shanghái, asegura que el arroz contaminado es un tema difícil de solventar porque los niveles de contaminación son elevados en el lugar de origen, las granjas, y es difícil saber qué efecto puede tener el cereal sobre los consumidores al final de la cadena alimenticia.

Fan Zhihong, un conocido defensor de la seguridad alimentaria, asegura que el tema del arroz contaminado es una peligrosa señal de alarma. “No se puede saber a la vista, y tampoco se puede saber con el paladar”, dice Fan. “Las agencias de seguridad alimentaria son las que tienen que tomar las riendas del asunto. Pero elementos como el cadmio no se suelen detectar en las inspecciones habituales, lo que hace que sea más peligroso, ya que nadie lo está vigilando”.

El hecho de que el arroz sea el alimento básico de casi dos tercios de la población china significa que los consumidores no pueden cambiar fácilmente a otro producto si temen que haya algún problema. “Es difícil sustituir el arroz”, apunta Fan. “Se puede cambiar a otro tipo de fruta o pescado si se sabe que uno de ellos está contaminado. Pero no se puede estar mucho tiempo sin comer arroz”.

Fan cree que la solución está en que los ciudadanos estén más informados y que haya más protección medioambiental. Según él, si los consumidores entendiesen la relación entre contaminación y alimentos, entonces comenzarían a interesarse más en los problemas medioambientales.
lainformacion.com

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Presentan el primer mapa de contaminación global


¿Creció la contaminación ambiental en los últimos años? ¿Donde se respira un aire más limpio? ¿Cómo incide en la salud el respirar aire contaminado todos los días?
La Organización Mundial de la Salud (OMS) presentó un informe elaborado por más de 100 expertos en el que analizan los datos de 14 regiones del planeta con el objetivo de conocer los factores ambientales que más dañan la salud y concienciar sobre las medidas a tomar para evitar millones de muertes.
La información analizada abarca datos de casi 1100 ciudades de 91 países, incluidas capitales y ciudades de más de 100.000 habitantes. La OMS estima que más de 2 millones de personas mueren cada año a causa de la inhalación de pequeñas partículas contaminantes del aire de espacios interiores y exteriores.
Esas partículas pueden penetrar en los pulmones y llegar al torrente sanguíneo, y causar así cardiopatías, cáncer de pulmón, asma e infecciones agudas de las vías respiratorias inferiores.
Si se redujeran el nivel de partículas grandes (PM10) y pequeñas (PM2,5) presentes en la atmósfera se podrían evitar 1,09 millones de todos esos fallecimientos. Vivir en ciudades cuyo aire no tiene unos mínimos de pureza genera un mayor riesgo de sufrir una enfermedad respiratoria o una cardiovascular.

Las principales conclusiones

. Los niveles persistentemente elevados de contaminación por partículas finas son comunes en muchas zonas urbanas. Esas partículas provienen a menudo de fuentes de combustión tales como centrales eléctricas y vehículos de motor.
. La gran mayoría de las poblaciones urbanas sufren una exposición media anual a partículas PM10 que supera el nivel máximo de 20 µg/m3 recomendado en las directrices sobre calidad del aire de la OMS. En promedio, solo unas pocas ciudades respetan actualmente los valores de referencia de la OMS.
. En lo que respecta a 2008, la mortalidad estimada atribuible a la contaminación atmosférica en las ciudades asciende a 1,34 millones de muertes prematuras. Si se hubiesen aplicado universalmente las directrices de la OMS, ese año la cifra habría sido de 1,09 millones. El número de muertes atribuibles a la contaminación atmosférica en las ciudades ha aumentado desde la estimación anterior de 1,15 millones de muertes en 2004. El aumento de la mortalidad que según las estimaciones puede atribuirse a la contaminación del aire urbano se explica por los recientes aumentos de la concentración de contaminantes en la atmósfera y del tamaño de las poblaciones urbanas, así como por el hecho de que se dipone de más datos y se emplean mejores métodos.
"La contaminación atmosférica es un problema de salud ambiental de gran alcance, y es fundamental que redoblemos los esfuerzos para reducir la carga sanitaria que genera", ha señalado la Dra. María Neira, Directora de Salud Pública y Medio Ambiente en la OMS. "Si vigilamos y gestionamos adecuadamente el medio podemos reducir de forma considerable el número de personas con enfermedades respiratorias y cardiacas o con cáncer de pulmón. En todo el mundo, el aire de las ciudades presenta a menudo una alta densidad de gases de escape, humo de fábricas y hollín de las centrales eléctricas que queman carbón. En muchos países no hay una normativa de calidad del aire, y cuando la hay los criterios nacionales y su aplicación varían considerablemente."
lanacion.com

martes, 27 de septiembre de 2011

La contaminación del aire mata a 2 millones de personas por año

La contaminación en las ciudades
La Organización Mundial de la Salud estima que 2 millones de personas mueren cada año a causa de la contaminación del aire . De ese número, cerca de 1,34 millones de muertes se deben a la contaminación atmosférica de las grandes ciudades.
La gran mayoría de las poblaciones urbanas sufren una exposición media anual a partículas PM10 que supera el nivel máximo de 20 microgramos por metro cúbico recomendado por la OMS . De las casi 1.100 ciudades de 91 países incluidos en el informe, sólo unas pocas respetan esos valores de referencia.
Buenos Aires no es la excepción , ya que registra un promedio de 38 microgramos por metro cúbico , según los registros de dos de los cuatro sitios de medición de la red de monitoreo de la Ciudad. Las ciudades más contaminadas están en Turquía, China, India, Arabia Saudita, Pakistán e Irán. Ahwaz, en Irán, tiene 372 microgramos por metro cúbico .
“En todo el mundo, el aire de las ciudades presenta a menudo una alta densidad de gases de escape (de vehículos), humo de fábricas, y hollín de las centrales eléctricas que queman carbón ”, señaló la directora de Salud Pública y Medio Ambiente de OPS, María Neira.
A esto se suma la quema de biomasa y carbón para cocinar o como medio de calefacción, en especial en los países más pobres, lo que no sólo contamina el aire exterior, sino también el interior.
Las PM10 son un indicador importante de la contaminación del aire urbano y de los riesgos sanitarios asociados a las mezclas complejas de contaminantes que suelen encontrarse en las ciudades. Las partículas PM10, de menos de 10 micras de tamaño (una micra equivale a la millonésima parte de un metro), pueden penetrar en los pulmones y llegar al torrente sanguíneo , y causar así cardiopatías, cáncer de pulmón, asma e infecciones agudas de las vías respiratorias inferiores.
Los efectos más graves se producen en quienes ya están enfermos, al igual que en los grupos más vulnerables, como los niños, los ancianos, y las familias pobres y con poco acceso a la atención médica.
Los datos están basados en mediciones realizadas entre 2003 y 2010, pero la gran mayoría se refiere al período 2008-2009. La OMS estimó que en 2008, la mortalidad atribuible a la contaminación atmosférica urbana ascendió a 1,34 millones de muertes prematuras . Si se hubiesen aplicado las directrices de la OMS, ese año la cifra habría sido de 1,09 millones.
clarin.com

jueves, 7 de julio de 2011

Los medicamentos contaminan los ríos más que las industrias



Las culpables de la contaminación del agua dulce en Europa son ahora los residuos fármacos que desechan las ciudades. Es la conclusión a la que han llegado los principales investigadores internacionales en las jornadas de conservación fluvial que se han desarrollado esta semana en la Fundación BBVA.
Damiá Barceló, integrante del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y director del Instituto Catalán de Investigaciones del Agua (ICRA), señala que "cerca del 20% de los ciudadanos europeos todavía tira medicamentos al inodoro, en lugar de llevarlos a las farmacias". Son antiinflamatorios, betabloqueantes, antibióticos, ansiolíticos, entre otros. "La contaminación industrial ha bajado mucho porque muchas empresas se han trasladado a China y Japón o bien porque están cumpliendo con las normativas", analiza el investigador. Sin industrias a las que culpar, los responsables en evidencia son los ciudadanos porque, según Barceló, ha aumentado notablemente el consumo de fármacos de uso humano y veterinario. Se trata de los llamados contaminantes emergentes, "un tipo inesperado para los que no existe regulación y que, en general, escapan a las depuradoras", subraya el científico catalán. "El problema no afecta a los humanos porque tendríamos que beber más de cien litros de agua para notar algo", aclara Barceló. El perjuicio es indirecto. Sin fauna acuática, el río tiene menos posibilidades de generar agua de calidad.
Los medicamentos son el nuevo problema pero no el único. Los trasvases -el paso del agua de un río a otro-, los embalses, la pesca excesiva, las fugas -desviar agua para el riego, por ejemplo- y el cambio climático, que está reduciendo los caudales, empeoran mucho la situación. David Dudgeon, de la Universidad de Hong Kong, advierte que "cuando se piensa en un trasvase hay que pensar en la relación costo-beneficio porque se trasladan especies invasoras y reduces las posibilidades de ese río de diluir contaminantes". Los invasores son el mejillón cebra, el siluro, la gambusia, la almeja asiática y el cangrejo americano, entre otros. "Menos del 1% del agua es dulce y la tenemos que compartir con los animales", expone Dudgeon quien asegura que el 37% de las especies de agua dulce en Europa están en peligro de extinción. "No es que falte agua sino que está mal gestionada", resume Barceló.
La salud de los ríos españoles
"Hay más de medio millón de pozos ilegales que consumen tanta agua como las ciudades españolas", sentencia el investigador catalán. Sergi Sabater, científico del ICRA y de la Universitat de Girona, considera que "el problema del agua en España es un problema político". La solución, para él, es el diálogo. "Tenemos que buscar acuerdos. En California, Estados Unidos, hay científicos independientes que intermedian entre las partes interesadas como las autoridades políticas, agricultores y ganaderos. En Catalunya sí se ha hecho un proceso participativo pero en el resto de las regiones falta". Sabater apunta un dato alarmante: "En España hay 1.200 embalses de más de 15 metros de altura". Ante este exceso, el investigador subraya que "si no es absolutamente necesario, hay que buscar otras soluciones". Barceló remarca que "respecto a Europa, en España está aumentando la contaminación". En el río Ebro (de 900 kilómetros, el más largo en territorio nacional) las zonas más contaminadas son las de Pamplona y Zaragoza. En ambos y en los Huerva y Alba se detectaron más de 70 tipos de fármacos. Arturo Elosegui, de la Universidad del País Vasco y Sabater coinciden en que las regiones mediterráneas están entre las más afectadas por la sequía de verano y sufren más inundaciones y altas temperaturas. Los expertos advierten la importancia de la pérdida de caudal en los ríos Tordera y Ter. El grupo de investigaciones que lidera Barceló ha analizado el efecto de unos 40 fármacos en el Ebro y Llobregat, rodeados ambos por tres millones de habitantes. El segundo, más corto, es el más perjudicado porque por su tamaño, tiene un nivel mayor de concentración química.
Posibles soluciones
Para Barceló la solución es cambiar los hábitos de la población y "revisar la tecnología de las depuradoras, hasta ahora preparadas para eliminar estos nuevos contaminantes". Considera también que "existen numerosas medidas y soluciones tecnológicas que no son utilizadas en España para hacer un uso más eficiente del agua". Entre ellas, señala la reutilización del agua residual, las desalinizadoras, la renovación de los regadíos para evitar las fugas y la recuperación de los acuíferos. Dudgeon es más tajante: "Si no cambiamos la conducta seremos testigos, en los próximos años, de una extinción catastrófica de los animales de agua dulce similar a la de los dinosaurios". Y concluye con una pregunta inquietante: "¿Quieres beber agua de un río en el que se han extinguido los peces? Quizás no sea bueno; por algo se han muerto".
elpais.com

jueves, 2 de junio de 2011

El pez que inspiró a Nemo se está quedando sordo

Pez payaso
La especie del pez protagonista de "Buscando a Nemo", el pez payaso, se está quedando sorda debido a la creciente acidez oceánica que producen las emisiones de dióxido de carbono.
En niveles de acidez que podrían ser comunes para fines de siglo, el pez no respondió a los sonidos de los depredadores.
"En el comportamiento típico del pez payaso en mar abierto, se ve que evita los arrecifes de coral durante el día", dice el investigador jefe Steve Simpson, de la Escuela de Ciencias Biológicas de la Universidad de Bristol, en el Reino Unido.
"Esto lo hacen controlando los sonidos que emiten los animales en el arrecife, muchos de los cuales son depredadores para cualquier cosa que tenga un centímetro de largo.
"Sin embargo, los sonidos también son importantes para el apareamiento, la caza en grupos o el forraje, de modo que si cualquiera de esas capacidades se pierde, es el pez el que se encuentra perdido", le dijo a la BBC.
Investigaciones previas han demostrado que este pez también pierde su capacidad de olfatear el peligro en aguas marinas ligeramente más ácidas.

El experimento

El equipo crió peces payasos en estanques que contenían agua con diferentes niveles de acidez.
Uno reproducía el nivel de acidez del agua de mar de hoy en día, con una atmósfera que contiene cerca de 390 partes por millón (ppm)
Los otros estanques fueron establecidos a niveles a los que se podría llegar hacia el fin del siglo, 600, 700 y 900 ppm.
Mientras más dióxido de carbono haya en la atmósfera, más absorben los océanos y, mientras más absorben, más ácidas se vuelven sus aguas.
En este experimento, hay un parlante bajo el agua que reproduce los sonidos que emiten los depredadores y que fueron grabados en un arrecife con camarones y peces que podrían dar cuenta del pez payaso.
La idea es que el pez payaso decida nadar hacia la fuente del sonido o alejarse de ella.
En el agua con los niveles acídicos de hoy, el pez payaso pasó tres cuartas partes del tiempo en el extremo del estanque opuesto al del parlante.
Pero, en mayores concentraciones de acidez, no hubo preferencia. Esto indica que no podía oír, no podía descifrar o que no actuó antes las señales de advertencia.
"El arrecife es descrito como una "muralla de bocas" esperando a recibir al pez payaso", dice el doctor Simpson.
"Lo que hemos hecho aquí es poner al pez en el medio ambiente de mañana, y sus efectos son potencialmente devastadoras."

Preguntas abiertas

Si les toma a los océanos décadas para alcanzar estos niveles de acidez, hay una posibilidad de que el pez se pueda adaptar, dice el equipo investigador,
 Ésta es una de las interrogantes que plantea esta investigación. Otra pregunta que se deriva del estudio es si otras especies están siendo igualmente afectadas.
Una tercera es a qué se debe que estos peces se vean afectados por estos ligeros cambios de la acidez.
Aparentemente, no hay daño físico a los oídos; el equipo afirma que podría tratarse de algún tipo de daño neurológico, o tal vez sea el caso de que estén bajo estrés debido a la alta acidez y no se comporten como lo harían en un ambiente normal.
Ya se está trabajando en otros experimentos que podrían responder esas preguntas.
Las preocupaciones respecto a la acidificación del océano son relativamente recientes comparadas, por ejemplo, a la alarma respecto al calentamiento global.
Sin embargo, ya hay suficiente evidencia de que ésta podría traer cambios significativos a la vida oceánica.
Los organismos más directamente afectados parecen ser los corales y aquellos que que desarrollan una caparazón, tales como los caracoles.
Hace poco, otro equipo investigador publicó sus conclusiones extraídas de un "laboratorio natural" en los mares de Papúa Nueva Guinea, donde el dióxido de carbono burbujea en el agua procedente de las laderas de un volcán dormido.
Esta acidez del lugar es demasiado para muchos corales; en su lugar, lo que crece de manera portentosa es un ecosistema alternativo de praderas marinas.
Con el continuo aumento de las emisiones de carbono, los investigadores pronosticaron que la mayoría de los arrecifes del mundo estaría en graves problemas antes del fin del siglo.
bbc.co.uk

martes, 31 de mayo de 2011

Nivel récord de emisiones de dióxido de carbono



Las emisiones globales del gas de invernadero dióxido de carbono (CO2) alcanzaron un record histórico en 2010, debido mayormente al auge de las economías emergentes que dependen del carbón, según dijo ayer el economista jefe de la Agencia Internacional de Energía (AIE).
Fatih Birol advirtió que las emisiones de dióxido de carbono se acercan peligrosamente a la meta fijada el año pasado en las conversaciones de alto nivel de Cancún, México, para limitar el calentamiento terrestre a menos de 2° C.
Según estimaciones de la AIE, durante el último año las emisiones de CO2 aumentaron un 5,9% en comparación con el anterior récord que se había registrado en 2008, a 30.600 millones de toneladas.
"Es un fuerte rebote, impulsado mayormente por los países que no integran la OCDE [Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico]", dijo Birol, en una entrevista con Reuters, y agregó que las tres cuartas partes del incremento provino de las economías emergentes, como China o India.
"Es el mayor crecimiento de la historia", puntualizó. Christiania Figueres, secretaria ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, calificó las cifras de "advertencia para que los gobiernos hagan un rápido progreso", empezando con una reunión en Bonn sobre cambio climático, del 6 al 17 de junio.
"[Los gobiernos] tienen que llevar al mundo por el camino correcto para evitar un peligroso cambio climático", indicó un comunicado.
La AIE, que asesora a sus miembros en materia de energía, también desarrolló un análisis sobre las plantas de energía en el mundo, que muestra que el 80% de las emisiones del sector energético previstas para 2020 ya se han alcanzado.
Birol culpó del incremento en las emisiones de CO2 a la falta de un acuerdo sobre cambio climático y a la indecisión de los gobiernos sobre las tecnologías que habría que impulsar para reducir la contaminación.
Según informó El País en su edición de ayer, el 44% de las emisiones de este gas, considerado uno de los principales causantes del cambio climático, provino del carbón. El 36% está vinculado al petróleo y el 20%, al gas natural.
Aparentemente, el crecimiento de China y la India revirtieron la tendencia a la baja que se había registrado en 2009, por la crisis económica mundial.
Pero pese al crecimiento de las emisiones en los países en vías de desarrollo, el calentamiento global sigue siendo en mayor medida responsabilidad de los desarrollados. "Las naciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) representaron el 40% del CO2 generado en el mundo, aunque sólo contribuyeron en una cuarta parte sobre el incremento constatado en 2010 -afirma El País- . Cada ciudadano de la OCDE genera unas 10 toneladas de ese gas, mientras que en China y la India esa cifra baja a 5,8 y 1,5 toneladas respectivamente."
lanacion.com

lunes, 9 de mayo de 2011

Miden las partículas del aire porteño

Miden las partículas del aire porteño
Cecilia Draghi
¿Buenos Aires hace honor a su nombre? Para revelar parte de este interrogante, investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y de la Universidad de Buenos Aires (UBA) comenzaron a medir las partículas de la atmósfera porteña, segundo por segundo, con un equipamiento instalado en la terraza de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (FCEN-UBA) en la Ciudad Universitaria.
"Es la primera vez que en la ciudad de Buenos Aires se tienen mediciones con este nivel de detalle y resolución de las propiedades de las partículas. Algunas de ellas son naturales y otras, contaminantes", destacan Darrel Baumgardner, de la UNAM, y Ana Graciela Ulke, de la FCEN-UBA, quienes junto con Graciela Binimelis de Raga (UNAM) y Marcela Torres Brizuela (UBA) llevan adelante este estudio que intenta aportar elementos que ayuden a conocer la calidad del aire de Buenos Aires.
En una cabina de cara al Río de la Plata y de espaldas al estadio de River Plate se ubica este instrumental, que fue prestado por un año por el Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM a la UBA. "En México tienen mucha experiencia en contaminación. Y han realizado numerosas campañas de medición", puntualiza Ulke, del Departamento de Ciencias de la Atmósfera y los Océanos de la FCEN-UBA, mientras muestra el equipamiento situado en la azotea del Pabellón II de la Ciudad Universitaria acompañada por el Dr. Baumgardner, de visita en el país.
"Las mediciones anteriores eran un promedio de 24 horas, en cambio ahora cada instrumental mide por segundo, lo que brinda más información", comparan. Una de las partículas que estos aparatos registran es el carbono negro u hollín, contaminante que puede provenir de la combustión de autos, calefacción o de incendios forestales, entre otras fuentes. "Ahora el aparato indica que tenemos 5 microgramos por metro cúbico de carbono negro; en Pekín, una de las ciudades más contaminadas del mundo, este valor es 50 veces más alto", destaca el doctor Baumgardner frente al monitor que refleja la medición de esa partícula en ese momento del aire porteño.
Este es sólo un ejemplo y uno de los tantísimos registros que se sumarán a esta base de datos que recogerá información hasta enero de 2012 para documentar el comportamiento de las partículas de la atmósfera porteña. "Antes se medía la concentración de masa por períodos cortos y no se tenía información sobre la distribución de los tamaños de estas partículas a lo largo de un año", puntualiza Ulke, como una de las posibilidades de este proyecto que pretende caracterizar el tamaño, la concentración, las propiedades ópticas y la composición de estas partículas que se encuentran en suspensión en el aire.
Carbono negro
Nuevamente frente a uno de los aparatos de medición, Baumgardner destaca un gráfico con el tamaño de las partículas de carbono negro y resalta: "Si las partículas son muy grandes no pasan por el aparato respiratorio, pero si son muy pequeñas pueden ingresar en los pulmones y resultar peligrosas para la salud, de acuerdo con la literatura médica".
Otro de los gráficos muestra cómo varía a lo largo del día la cantidad de partículas dentro de la capa límite de la atmósfera. "Se trata -explican- de la capa donde se mezcla el aire limpio con los contaminantes, que puede tener de uno a tres kilómetros de altura porque cambia en el transcurso del día. Es justamente el aire que respiramos."
Estudios anteriores de la doctora Ulke han detectado un impacto en la calidad del aire porteño, asociado a un transporte de gran distancia de productos de incendios de biomasa que provienen de distintos puntos de América del Sur. "Quema de pastizales del Paraná, del noreste de nuestro país, así como de Bolivia, Paraguay y del Amazonas, en Brasil, llegan a Buenos Aires favorecidos por los patrones de circulación de la atmósfera. De agosto a octubre es la temporada de quema en América Central. Con estos registros, junto con el estudio de la situación meteorológica -subraya Ulke-, podremos diferenciar mejor los contaminantes locales de los que vienen de lejos."
La concentración de partículas es un indicador de contaminación, pero no es suficiente, sino que se requieren otros datos. "En el futuro, nos gustaría poner una estación de monitoreo más completa, que mida, además de partículas, gases como el monóxido de carbono. Por ahora, éste es un primer paso de un largo camino", concluyen, mientras los aguarda el trabajo de procesar, analizar y comprender los numerosos registros que aportarán estos equipos para saber un poco más acerca de cuán buenos aires tiene la atmósfera porteña.
Centro de Divulgación Científica de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA
lanacion.com

martes, 5 de abril de 2011

La radiactividad amenaza la pesca mundial

Un puesto callejero muestra el pescado en un mercado de Tokio. | AFP
El agua utilizada para refrigerar desde el exterior los reactores dañados por el accidente se ha convertido en un residuo nuclear más en Fukushima. Hasta ahora, la compañía que opera la central (Tepco) la ha estado almacenando en un tanque del circuito de condensación para evitar que fuese a parar al mar de forma incontrolada. Eso en el mejor de los casos, porque la planta atómica aún tiene grietas por las que el agua contaminada está llegando al mar sin control. Los técnicos de la central llevan días tratando de encontrar las vías de agua por donde se filtra, pero aún no han dado con ellas.
En las últimas jornadas, la filtración de agua altamente contaminada hasta los edificios de turbinas de la planta ha obligado a verter 11.500 toneladas de agua radiactiva al océano. Se trata de un agua de radiación baja que Tepco llevará al mar para dejar espacio en el tanque de condensación y poder albergar el agua presente en los edificios de turbinas, que contiene 1.000 veces más radiactividad de la que debe recibir una persona en un año. Los técnicos aún no saben de dónde procede el líquido que ha ido a parar a las turbinas.
Sin embargo, aunque sea un agua de radiactividad baja puede tener un efecto grave sobre los ecosistemas marinos y sobre los productos pesqueros. Los cálculos de Tepco indican que el impacto sobre un adulto que comiera pescado procedente del agua contaminada sería de 0,6 milisieverts al año, el 25% de la dosis anual de radiación a la que la población está expuesta en la naturaleza. Quizá no suponga un problema a corto plazo, pero puede convertirse en una amenaza en los próximos años, según los expertos.

Se acumula en los depredadores marinos

"El mayor problema es que las corrientes oceánicas transportan las partículas radiactivas por todo el mundo. Ya se han detectado en la costa este de Estados Unidos niveles de radiactividad que no son tan mínimos", asegura Eduardo Rodríguez-Farré, profesor de investigación del CSIC y miembro del Comité Científico de la UE sobre riesgos para la salud. "Estas partículas entran en la cadena trófica y se van acumulando en los organismos".
Pero el problema está en la acumulación de las partículas de vidas largas. Y no sólo para los consumidores del pescado japonés. Algunos expertos señalan que la presencia de cesio es una amenaza para la pesca mundial a largo plazo. La mayor parte de las partículas radiactivas vertidas al mar son de yodo-131 y no preocupan mucho a las autoridades debido a que se vuelven inocuas en 40 días. Sin embargo, también se ha detectado la presencia de cesio-137, cuya vida media es de 30 años y tarda 150 en volverse inofensivo.
La radiactividad es acumulativa, o que supone un problema grave en las partes altas de la cadena alimenticia. Los depredadores -como el atún o el pez espada- retienen las partículas radiactivas que contienen las presas que se comen durante toda su vida. La radiactividad va aumentando en ellos de forma constante. "Habría que hacer controles rutinarios en el pescado, no de todos los productos, pero sí de una muestra de ellos, por precaución", asegura Rodríguez-Farré.
Por cierto que en España sólo se hacen análisis de radiactividad a alimentos cuando son producidos cerca de una central nuclear española. Un producto pesquero radiactivo procedente de Japón, o de cualquier otra parte del mundo, podría llegar a las tiendas españolas sin problema alguno.
elmundo.es

lunes, 21 de marzo de 2011

La OMS pide más investigación y prevención para el cáncer de causa ambiental



Casi el 20% de los casos de cáncer en el mundo se deben a causas ambientales y laborales, estiman los expertos y, por tanto, pueden prevenirse. Sin embargo, la investigación y la prevención primaria de las causas de estos tipos de cáncer, que producen 1,3 millones de muertes anuales, están muy poco desarrolladas todavía, estima la Organización Mundial de la Salud (OMS), que ha hecho un llamamiento para aumentar los fondos públicos destinados a la investigación de las causas ambientales del cáncer y a su prevención.
La OMS, explicó María Neira, directora de Salud Pública y Medio Ambiente de la organización, está especialmente preocupada por las estimaciones que indican que entre 2000 y 2020 la incidencia mundial del cáncer se multiplicará por dos y que para 2030 se puede triplicar, con la consiguiente carga adicional para los sistemas de salud. Esta situación es especialmente peligrosa en los países no occidentales, donde ya en 2008 se produjeron el 63% de todas las muertes por cáncer en el mundo.
"Muchos cánceres causados por la exposición al medio ambiente y al ambiente laboral pueden prevenirse. La prevención primaria -la prevención de la exposición a agentes cancerígenos- es el medio único más efectivo para prevenir el cáncer. La prevención primaria salva vidas y miles de millones de dólares", expusieron los expertos reunidos en una conferencia internacional sobre los determinantes ambientales y laborales del cáncer que tuvo lugar en Asturias la pasada semana, a través de un llamamiento (la Declaración de Asturias).
Que la prevención se convierta en un componente integral de los mecanismos de control del cáncer en todos los países, que se desarrolle una convención internacional para controlar las causas medioambientales del cáncer, así como indicadores de exposición y de enfermedad que se puedan utilizar en todos los países, son algunos de los puntos señalados por los expertos. También se pide la prohibición total de todas las formas de asbesto, que las empresas utilicen las mismas medidas de protección en todos los países, sean desarrollados o en vías de desarrollo, y que haya más investigación sobre causas todavía desconocidas.
El congreso de Asturias fue organizado por la OMS y otras entidades Internacionales con la Fundación Sandra Ibarra, en colaboración con el Ministerio de Sanidad español y el Gobierno del Principado.
En las últimas décadas se han identificado muchos agentes cancerígenos, que son factores de riesgo de cáncer, como las radiaciones ionizantes (radón, etc.) y no ionizantes (rayos ultravioleta), los compuestos químicos en el humo del tabaco y los contaminantes del aire, el asbesto, los contaminantes del agua potable y los alimentos (como el arsénico y las aflatoxinas). Sin embargo, la mayoría de los compuestos químicos de uso cotidiano no han sido nunca estudiados como factores de riesgo del cáncer y esta es una de las grandes lagunas señaladas por la OMS. Un esfuerzo en este sentido es el que ha emprendido la Unión Europea a través del programa Reach.
elpais.com

martes, 15 de marzo de 2011

La contaminación ambiental también aumenta la diabetes



La diabetes no solo está relacionada con la obesidad o el sedentarismo. Cada vez hay más evidencias de que también tiene mucho que ver con los contaminantes a los que está expuesto el ciudadano medio. En los últimos seis años han aparecido más de 50 estudios que indican que las personas expuestas a los llamados compuestos orgánicos persistentes (COP) presentan un mayor riesgo de padecer diabetes. Así lo han reconocido expertos de todo el mundo, que el mes pasado asistieron en Carolina del Norte al encuentro sobre el tema, organizado por el Ministerio de Salud de Estados Unidos y los célebres NIH (National Institutes of Health).
La indicidencia de la diabetes de tipo 2, enfermedad metabólica en la que se alteran los niveles de glucosa en sangre, está aumentado en todo el mundo. En España su prevalencia alcanza el 10% de la población. Algunas estimaciones indican que hacia 2050 podría llegar a afectar al 50%. Está asociada a factores como el envejecimiento, con cierta predisposición genética, y al sedentarismo, la obesidad y la mayor ingesta de alimentos ricos en hidratos de carbono y grasas.
Sin embargo, cada vez hay más estudios que indican que la incidencia de diabetes es mayor en las personas a las que se detectan en su sangre o en su orina niveles altos de COP, principalmente pesticidas como el hexaclorobenceno o el DDT (y su metabolito, el DDE), PCB (policlorobifenilos, de origen industrial, utilizado en transformadores eléctricos y muchos otros productos), bisfenol A (utilizados en plásticos y recientemente prohibido por la UE en biberones y juguetes) o dioxinas (residuos de reconocido poder cancerígeno). Los científicos creen que estas sustancias aumentan el riesgo de dos trastornos muy relacionados con la diabetes: el síndrome metabólico y la resistencia a la insulina.
Uno de los primeros estudios fue el realizado en 2001 por el Instituto Nacional de Salud Ambiental de EE UU y ya indicaba que los individuos con diabetes presentaban niveles de PCB un 30% mayores que los individuos que no padecen la enfermedad. Otro estudio de Centers for Desease Control (CDC) indica que las personas expuestas continuadamente a seis de los contaminantes que forman parte de la familia de los COP elevan en un 38% el riesgo de padecer diabetes.
Otros estudios más recientes, como los realizados por Duk-Hee Lee de la de la Universidad Nacional de Kyungpook, y David Jacobs, de la Universidad de Minessota en EE UU, también han encontrado una fuerte relación entre la exposición a "cócteles" de varios contaminantes persistentes y la diabetes. El último trabajo, publicado a principios del 2011 en PLoS One, concluye que "la exposición simultánea a varios COP puede contribuir al desarrollo de obesidad, dislipidemia y resistencia a la insulina, los precursores más comunes de la diabetes". Y apunta: "Aunque la obesidad es la primera causa de estas anormalidades metabólicas, la exposición a los COP puede contribuir a la adiposidad y otras alteraciones del metabolismo".
Este último estudio se ha realizado con 90 personas de las que se han podido analizar muestras biológicas de 20 años atrás, desde 1985 hasta 2006. Se analizaron hasta 31 tipos diferentes de COP. Además, corrobora datos que Lee ya habia obtenido en 2006: las personas delgadas y obesas con bajos niveles de COP en sangre no tienen diabetes. Sin embargo, si en su sangre se encuentran más de seis de estos compuestos, tanto delgados como obesos desarrollan diabetes.
El estudio publicado en PLoS One también indica la necesidad de precisar los niveles de estos compuestos que podrían contribuir a la diabetes, ya que han observado que en dosis extremadamente altas no se observa más diabetes. Los investigadores tienen una explicación para lo que, a simple vista, parecería una contradicción. Apuntan a que los estudios con animales indican que las dosis mas altas inducen una pérdida de peso que, al mismo tiempo, podría estar relacionada con la disminución de la glucemia. "Las alteraciones en la glucosa y en metabolismo de los lípidos a causa de los COP require, al menos de dos condiciones, que ocurra de forma persistente y dosis relativamente bajas", concluyen. Indican que estar expuesto a una mezcla de COP podría ser el coctel detonante del proceso.
Los COP son compuestos químicos sintéticos o artificiales que persisten durante largo tiempo en el ambiente y en las cadenas alimentarias de animales y humanos. Se acumulan en el tejido graso y en los órganos ricos en lípidos (como el sistema nervioso, el hígado o el páncreas). "De su enorme persistencia nos da una buena idea que todavía hoy detectemos DDT en el 88% de la población general, cuando se prohibió hacia 1975", explica Miquel Porta, catedrático de Salud Pública de la Autónoma de Barcelona.
Porta ha dirigido el primer informe realizado en España sobre la distribución de contaminantes tóxicos en la población, en Cataluña. En una muestra representativa de 919 personas, todas estuvieron contaminadas por al menos tres de los 19 COP analizados, y la mayoría presentaron concentraciones elevadas de uno o más de ellos. De hecho, "la vigilancia de la contaminación humana por compuestos ambientales es uno de los aspectos novedosos del proyecto de ley general de salud pública que el gobierno acaba de remitir a las Cortes", apunta Porta.
También hay otros estudios recientes que indican que el Bisfenol A (BPA) podría estar involucrado en el desarrollo de diabetes gestacional y que, además, condicionaría que el futuro bebé la desarrollase en la edad adulta. Angel Nadal, catedrático de Fisiología de la Universidad Miguel Hernández, de Elche, ha estudiado ratones hembra embarazadas expuestas a este compuesto durante los 19 días que dura la gestación en este animal. Todas desarrollaron diabetes gestacional. Además, el problema persiste cuatro meses después de dar a luz, cuando lo habitual es que los niveles vuelvan a la normalidad a los pocos días del parto. Las crías también acabaron siendo diabéticas a los seis meses de nacer (lo que en seres humanos equivaldría a tener unos 40 años).
Para Nadal, "resulta necesario realizar estudios con mujeres expuestas a BPA", que actuaría como un disruptor del sistema endocrino. La regulación de la glucosa durante el embarazo es muy importante, sobre todo en los últimos tres meses, cuando el feto necesita obtener más nutrientes. En situaciones normales, el cuerpo responde reajustando los mecanismos por los cuales se metabolizan los azúcares. Se produce una resistencia a la insulina en los músculos, el hígado y los adipocitos, al mismo tiempo que aumenta la masa de células beta pancreáticas (productoras de insulina) como respuesta a la glucosa, explica Nadal. En el ajuste de este complejo sistema interviene una hormona, el estradiol. El BPA mimetiza al estradiol y, por lo tanto, "altera la señal de la hormona femenina y confunde al sistema", concluye Nadal.
elpais.com

domingo, 13 de marzo de 2011

Cuando respirar enferma



El aire que respiramos nos puede enfermar o, en casos extremos, llevar a una muerte prematura. Diversos estudios científicos han demostrado que reducir las emisiones contaminantes mejora drásticamente la calidad de vida de la población.
Hace unas semanas saltó la alarma social en varias ciudades españolas que sufrieron jornadas con altos niveles de contaminación en el aire. No es para menos. Existen centenares de investigaciones epidemiológicas que evalúan los efectos adversos de la polución en la salud humana. Respirar aire nocivo puede provocar un aumento en el número de defunciones, de ingresos hospitalarios y de visitas a urgencias, especialmente por causas respiratorias y cardiovasculares.
La contaminación también puede desencadenar un aumento de enfermedades crónicas que originan otras enfermedades y que acortan la vida de las personas que las padecen.
Los más afectados por las emisiones artificiales son los niños, ancianos, mujeres embarazadas y personas que ya padecen enfermedades respiratorias (asma, EPOC) o cardiovasculares, y según datos más recientes, parece ser que también los diabéticos, afirma Elena Boldo, investigadora del Instituto de Salud Carlos III de Madrid.
Existe una relación inversamente proporcional entre la gravedad de las consecuencias de la contaminación atmosférica y la cantidad de población de riesgo afectada. A medida que los efectos son menos graves, el porcentaje de población afectada es mayor. Se sabe que los efectos debidos a la exposición crónica (efectos a largo plazo) pueden ser considerablemente más importantes en términos de reducción de la esperanza de vida y morbilidad crónica, dice Ferran Ballester, profesor de la Universidad de Valencia e investigador en el Centro Superior de Investigaciones en Salud Pública, de la Generalitat Valenciana, y en el CIBER en Epidemiología y Salud Pública, del Instituto de Salud Carlos III.
Un día aislado con altos niveles de contaminación va a ocasionar principalmente efectos agudos, a corto plazo: mortalidad cardiovascular, un infarto, la reagudización de una enfermedad obstructiva pulmonar o la reducción de la función pulmonar. Los resultados de estudios epidemiológicos indican que no existiría un umbral por debajo del cual no se pueda hablar de ausencia de efectos.
Cuando respiramos, introducimos en nuestro organismo más de 10.000 litros de aire diarios y, con este, un cóctel variable de gases, vapores y partículas en suspensión. Estas partículas producen inflamación local respiratoria y a la vez son mediadoras en la inflamación sistémica que se transmite a otros lugares del cuerpo. También aumentan los mecanismos del estrés oxidativo, un mecanismo celular de inflamación, como explica Cristina Martínez, coordinadora del área de medio ambiente de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) y especialista del hospital Central de Asturias.
Las partículas de diámetro aerodinámico de 10 micrómetros (PM10) suelen llegar más allá de la garganta y provocar síntomas de rinitis, tos, aumento de expectoración y flemas, añade Martínez. Las partículas finas, PM2,5, son más tóxicas, pues su origen principal es antropogénico, procedente de los humos de los vehículos diésel. Pueden permanecer suspendidas en el aire semanas y llegar hasta los pulmones. Las partículas ultrafinas, con un diámetro inferior a 0,1 micrómetros, pueden pasar del alvéolo pulmonar a la sangre y alcanzar a otros órganos. Los niveles de partículas están muy influenciados en España por la baja precipitación y vientos de ventilación respecto a países del norte de Europa.
Entre los gases dañinos destacan los dióxidos de nitrógeno, los compuestos orgánicos volátiles y los óxidos de carbono. También se encuentran partículas de origen natural, como los aerosoles marinos, la erosión, la intrusión de polvo africano y de otras actividades humanas (canteras, obras, construcción, etcétera). Un contaminante secundario es el ozono troposférico, una sustancia oxidante y que puede tener mayores concentraciones en los alrededores de las grandes ciudades que en su interior.
Algunos estudios experimentales indican que al mezclarse las partículas suspendidas y los gases con pólenes y ácaros aumentan la capacidad de estos últimos de provocar alergias. Además, el paciente alérgico empeorará si además del polen respira aire de mala calidad.
Mientras que la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima en dos millones las muertes prematuras que cada año son atribuibles a la contaminación atmosférica, en España se calcula que esta causa 16.000 muertes prematuras y que, reduciendo los niveles de partículas finas a 20 microgramos por metro cúbico, se evitarían más de 11.000 fallecimientos.
Barcelona es, de entre varias ciudades europeas analizadas por el estudio de la Comisión Europea Aphekom (no ha incluido Madrid), una de las que tienen mayor índice de contaminación del aire. Según los resultados del trabajo que se acaba de presentar y que en España ha coordinado la Agencia de Salud Pública de Barcelona, la polución continúa causando daños en la salud pública en Europa.
En las poblaciones estudiadas, reducir la media anual de PM2,5 hasta los criterios marcados por la OMS a 10 microgramos por metro cúbico aumentaría la esperanza de vida desde los 2,2 meses en Málaga hasta los 13,7 meses en Barcelona. También aliviaría la economía sanitaria (reducción del gasto sanitario, absentismo laboral, morbilidad, etcétera), algo que ya se consiguió con las regulaciones de la Unión Europea en la década de los años noventa para disminuir los niveles de dióxido de azufre.
El estudio europeo también demuestra que vivir cerca del tráfico de carreteras aumenta sensiblemente el riesgo de enfermedades crónicas. En las 10 ciudades estudiadas, un 15% del asma infantil podría deberse al tráfico urbano. "Por término medio, un 30% de la población de esas ciudades vive a menos de 75 metros de una carretera sobre la cual circulan más de 10.000 vehículos diarios", destacó Nino Künzli, investigador del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (CREAL).
De hecho, investigadores del CREAL publicaron en 2009 un trabajo que demuestra que si en Barcelona se redujera el nivel actual de partículas PM10 de 50 microgramos por metro cúbico a 40, se evitarían 1.200 muertes anuales, 390 ingresos por enfermedades respiratorias, 2.010 ingresos por enfermedades cardiovasculares y enfermarían 1.900 personas menos de bronquitis.
En España, el proyecto EMECAM-EMECAS estudió la relación a corto plazo de la contaminación atmosférica en la población de 16 ciudades españolas. El tipo de efectos y su magnitud depende del contaminante de que se trate y de los niveles que alcance. A incrementos diarios de 10 microgramos por metro cúbico en los niveles de PM10 le sigue un aumento en el número de defunciones diarias de alrededor del 0,6% en los estudios europeos; en España se ha descrito un incremento del 1,5% en el número de ingresos por causas cardiacas para dicho incremento de PM10, afirma Ferran Ballester. La directiva europea sobre calidad del aire establece que los niveles diarios de PM10 no deberían superar los 50 microgramos por metro cúbico.
Un reciente estudio publicado en The Lancet ha revisado las evidencias epidemiológicas sobre los desencadenantes de infarto de miocardio. El trabajo pone de manifiesto que a nivel individual, la exposición a algunos factores de riesgo como la cocaína puede incrementar el riesgo de infarto en la persona hasta 23 veces; el riesgo individual asociado a exposición a contaminación atmosférica es mucho más bajo (un incremento del 2% al 5%, según donde se viva).
Sin embargo, si consideramos el porcentaje de gente que está expuesta a cada uno de estos riesgos (0,02% de la población, a la cocaína; el 100%, a la contaminación atmosférica), el porcentaje de infartos que pueden ser atribuidos sería de alrededor del 1% para la cocaína y de entre 2% y el 5% para la contaminación atmosférica, señala Ferran Ballester.
"El efecto de la exposición aguda a la contaminación atmosférica como desencadenante de infarto de miocardio sería, en las ciudades más contaminadas, similar a otros riesgos bien conocidos, como beber alcohol o café, o las situaciones de irritación o emocionales negativas", añade Ballester.
En comparación con los adultos, los niños pequeños son más vulnerables a los tóxicos ambientales debido a su inmadurez fisiológica (las vías aéreas y los alvéolos están en pleno desarrollo) y de los mecanismos de defensa. Pero también porque suelen estar más tiempo expuestos a las emisiones nocivas. Como comienzan a inhalar aire contaminado en edades tempranas, los posibles efectos en su salud van a tener más tiempo de vida para manifestarse y verán reducida en mayor medida su longevidad.
Recientemente, también se ha encontrado una fuerte correlación entre la diabetes adulta y la contaminación atmosférica por partículas finas (PM2,5), incluso en entornos con niveles inferiores de contaminación a los fijados por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), según revela un estudio epidemiológico nacional realizado por el Children's Hospital en Boston y publicado en la revista científica Diabetes Care.
Por cada 10 microgramos por metro cúbico de aumento de las PM2,5, la prevalencia de diabetes aumentaba en términos absolutos alrededor del 1,15%. Falta descubrir los mecanismos por los que se produce ese efecto.
Otro segundo trabajo del centro alemán de la diabetes en Düsseldorf (Alemania) indicaba que las mujeres que vivían próximas a vías con alto nivel de tráfico tenían el 15% más riesgo de sufrir diabetes que las que vivían alejadas de esos focos de polución ambiental.

¿Mejor en bici?

Circular en bicicleta o caminar ayuda a aliviar los niveles de contaminación del aire de las ciudades, pero ¿es seguro para la salud? En general, durante media hora, un ciclista llega a inhalar dos veces más dosis de contaminantes que si circula a bordo de un vehículo en medio del tráfico rodado, según cálculos que hacen los investigadores. Pero, al igual que correr o caminar, proporciona protección frente a numerosas enfermedades, explica Audrey de Nazelle, del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (CREAL) de Barcelona. Esta investigadora trabaja en un estudio experimental en el que se registrarán las medidas de ozono y dióxidos de carbono ambientales mientras realizan o no actividades físicas en distintas zonas de la capital catalana, así como marcadores de salud de los sujetos que participen en el estudio.

Dentro de la barriga

Vivir cerca de vías muy transitadas afecta a los fetos humanos. Expuestos a mayores niveles de dióxido de nitrógeno procedente del tráfico, los científicos han observado que pesan 80 gramos menos de media entre las semanas 20 y 32 del embarazo. Son los resultados del primer estudio que evalúa el crecimiento fetal con ecografías, realizado por el CREAL en Sabadell (Barcelona). "Todavía no hay consenso sobre por qué ocurre esto. La contaminación del aire podría afectar a la implantación de la placenta y al transporte de nutrientes y de oxígeno de la madre al feto", señala Inma Aguilera, responsable del trabajo publicado en Enviromental Health Perspectives (2010).
elpais.com