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jueves, 1 de diciembre de 2011

Finalmente, ¿se acabará el mundo en 2012?

¿Terminará el mundo en diciembre de 2012?
Algunos piensan seriamente que sí, basados en una supuesta profecía maya. Pero la mayoría parece creer lo contrario, y hacen planes para los siguientes años.
Mientras se resuelve la duda, un grupo de expertos se reunió en Chiapas, al sureste de México, para analizar la filosofía sobre el tiempo de esta antigua civilización, y arrojar luz a las teorías apocalípticas.
En sus conclusiones, los especialistas confirmaron un dato que ya se conocía, pero al que algunos no han hecho caso: los mayas no anticiparon el fin de la humanidad.
Según el gubernamental Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), una nueva revisión de las estelas prehispánicas indica que, en realidad, en diciembre de 2012 ese pueblo esperaba el regreso de Bolon Yokte´, uno de los dioses que, en la mitología maya, participaron en el inicio de la actual era.
"Nunca dijeron que habría una gran tragedia o un colapso del mundo el próximo año, ellos no pensaban de esa manera", le dice a BBC Mundo Rodrigo Liendo, del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
"Esa visión apocalíptica de la historia es algo que nos caracteriza a nosotros como occidentales, no es una filosofía de los mayas", añade.
El origen de la controversia se encuentra en el Monumento 6 del sitio de Tortuguero, y un ladrillo con jeroglíficos localizado en Comalcalco, ambos centros ceremoniales en Tabasco, al sureste del país.
El primero alude a un evento místico que ocurriría el 21 de diciembre de 2012, durante el solsticio de invierno, cuando Bahlam Ajaw, un antiguo gobernante de ese lugar, se vislumbra como el futuro anfitrión de Bolon Yokte´.
El INAH informó que en el encuentro, la VII Mesa Redonda de Palenque, el epigrafista Sven Gronemeyer, de la Universidad de La Trobe, Australia, y su colega Barbara Macleod, hicieron una nueva interpretación del monumento.
Los jeroglíficos de la estela refieren a la culminación de 13 baktunes, los ciclos con que los mayas medían el tiempo. Cada uno estaba compuesto por 400 años.
Así, en diciembre de 2012 culminaría un ciclo de creación e iniciaría otro, lo cual pudo generar la confusión que ahora atrae la atención mundial, explica Liendo.
"La medición del tiempo de los mayas era muy compleja", explica el investigador. "Hacían referencias a eventos en el futuro y el pasado, hay fechas que se proyectan a cientos, miles de años en el futuro".

Un verdadero negocio

¿Por qué el éxito de esta falsa creencia?
"Es una combinación de factores", explica la periodista Laura Castellanos, autora del libro "2012, las Profecías del Fin del Mundo". "En la cultura occidental siempre ha habido una 'oleada milenarista' que anticipa catástrofes u otros acontecimientos cada vez que se cumplen diez siglos. Y al mismo tiempo existe una crisis ideológica, religiosa y social", explicó la escritora.
"Pareciera que hay gente que no tiene a qué asirse, ideológicamente. Es muy peculiar que el pensamiento del eterno retorno, que impacto a culturas ancestrales, ahora cobra fuerza".
Castellanos asegura que esta vez las profecías sobre el 2012 tienen un cariz distinto. "No sólo hay una vertiente catastrófica, también hay otra que pronostica el despertar de la conciencia y el renacimiento de una nueva humanidad más equitativa".
Mientras, las profecías mayas van más allá de las explicaciones de la ciencia e historia.
En México hay personas que se entrenan para sobrevivir con sus propios cultivos de alimentos; otros alistan su regreso a México porque sienten que deben estar en el país en 2012, e incluso hay empresas que ofrecen espacios en búnkeres subterráneos con todas las comodidades.
Porque el posible fin del mundo también es negocio. A propósito del 2012, el gobierno mexicano, por ejemplo, ha lanzado una campaña para promover el turismo en el sureste del país.
De hecho, los gobiernos locales ya registran un aumento en los visitantes a las zonas arqueológicas de la antigua civilización maya.
lanacion.com

miércoles, 31 de marzo de 2010

El negocio del pesimismo norteamericano en internet

En 1893, el astrónomo y divulgador francés Camille Flammarion publicó una novela llamada El fin del mundo, en la cual describía posibles escenarios luego de que un cometa chocara contra la superficie de la Tierra. En 1931 el cineasta Abel Gance llevó a la pantalla grande la historia de Flammarion y bautizó con ella el comienzo de su carrera en el cine sonoro. La noche del cometa (1984), Impacto profundo (1998) y la taquillera Armageddon (1998), entre otras, siguieron sus pasos pero dejando una estela de dólares nada destructivos para sus productores.
El cine, la literatura y, por supuesto, la radio –que de la mano de Orson Wells y su Guerra de los mundos (1938) llevó a la realidad un simple radioteatro que derivó en suicidios y pánico generalizado– han lucrado con una de las emociones básicas del ser humano: el miedo. Y sobre todo, el miedo a la muerte de todo y de todos. Pero los autores de ficción tienen la grata y justa libertad de imaginar lo que sea, siempre que su obra sea presentada como ficcional.
Distinto es lo que actualmente sucede en la red: el negocio del fin del mundo se ha “customizado” y cada uno puede elegir el que más le guste. The New York Magazine, en un artículo publicado a principios de 2009, acuñó el término pessimism porn para describir la incontenible demanda por malas noticias y peores augurios que atoraba –y continúa atorando– a la web. Ya sea un colapso económico, una tiranía política o una catástrofe cósmica, todo está disponible para su inmediata satisfacción. Situación ignota en el mundo hacía tan sólo 10 o 15 años y que, con todas sus ventajas inobjetables, también merece una especial atención a la hora de consumirlas.
El fin, versión económica. Peter Schiff, empresario y candidato a senador de los Estados Unidos, desde 2006 ha estado prediciendo en diversos programas de televisión el fin del dólar como moneda de reserva y el colapso de la hegemonía estadounidense con sus imprevisibles consecuencias globales. Vale aclarar que no está solo en su cruzada, pero poco a poco se ha transformado en la voz popular sobre el tema. Y no es para menos: su libro Crash Proof: How to Profit From the Coming Economic Collapse (2007) es una minuciosa y sustentada predicción de la actual crisis económica producto de la burbuja inmobiliaria. Su actual canal en YouTube cuenta con cerca de tres millones de reproducciones y casi veinte mil suscriptores, aumentando cada día a ritmo sostenido. Realiza un programa semanal de radio sobre la actualidad de la inminente catástrofe y, para ser justos, sobre cómo evitarla a través de un análisis macroeconómico.
Por supuesto, en cada aparición o publicación no deja de invitar al espectador a llamar a un agente de su empresa para realizar inversiones a través de Europac.net. Por ser un firme y expreso defensor del libre mercado, nada hay que reprocharle al respecto.Versión política. El nuevo orden mundial o new world order es un término originalmente pronunciado por George H. Bush en un discurso del 11 de septiembre de 1991, el cual hace referencia a “…una gran idea, en la que las diversas naciones se junten para alcanzar las aspiraciones universales de la humanidad…”. A partir de ese momento, se ha transformado en la definición de lo que se considera como el fin del mundo político-social como lo conocemos y Alex Jones es, sin duda, el flautista de Hamelín que guía a todos los adeptos de esta teoría. Hacia dónde, aún está por verse. Pero desde 1998 este alguna vez candidato a gobernador de Texas ha producido más de 15 documentales, ha estado al aire con The Alex Jones Show desde hace más de 10 años y ha entrevistado a personajes de los más variados espectros y niveles, entre los que se encuentran el argentino Adrián Salbucchi.
Investigador, ensayista y consultor internacional, Salbucchi abrió su canal en YouTube en marzo del pasado año con videos conferenciados sobre la inminente llegada del nuevo orden mundial junto a diversas explicaciones económicas y rápidamente creció hasta alcanzar, actualmente, cerca de novecientas mil reproducciones y la invitación al programa de Jones: casi un sello de legitimidad dentro de la cultura de la conspiración.
Alex Jones y su equipo han realizado films de muy alta factura y han obtenido material y testimonios que parecen sustentar sus afirmaciones sobre la llegada de este nuevo orden pero, mientras tanto, las publicidades en su web y en su show radial se apilan exponencialmente.
Versión espiritual. Así como en 1999 se esperaba al Y2K –el temor era que las computadoras no “entendieran” que debían pasar al año 2000 y no al 1900 y nos devolvieran en un instante a la Edad Media–, en 2010 y desde hace ya unos cuantos años, la fecha del fin del mundo se ha trasladado al 21 de diciembre de 2012: año en el que culmina el famoso calendario maya.
Los residuos arqueológicos hallados de esta civilización mesoamericana parecen indicar que eran sabios medidores del tiempo y de los ciclos astronómicos que lo definen, y el calendario en cuestión está basado en precisas observaciones cósmicas que se detienen en la fecha mencionada. Si bien alrededor del mundo se han hallado probables evidencias que la apoyan, la más llamativa está en la astronomía moderna. Según datos astronómicos, en 2012 nuestro sol se alinearía con el centro de la galaxia, evento nunca antes registrado, y cuyas consecuencias son desconocidas. La astrología también se hace eco, ya que, en fechas muy cercanas, se estaría saliendo de la actual era de Piscis para ingresar a la de Acuario.
De todas formas y más allá del vicio tradicional de Hollywood –que ante cada nueva excusa para destruir ciudades con sus efectos especiales no puede resistirse– el fenómeno 2012 intenta ser presentado como fenómeno espiritual. Sin embargo, el negocio está a la orden del día con libros, películas y políticos oportunistas que han hecho del fin del mundo un auténtico filón.
Tal vez el 21 de diciembre de 2012 nos despertemos con ganas de cambiar, aunque ningún cambio suceda. No vendría mal un nuevo comienzo.
criticadigital.com

sábado, 21 de noviembre de 2009

El fin del mundo en 2012: como se fabrica una gran mentira

¿Cómo consigue una mentira absolutamente increíble expandirse como la pólvora y convencer a miles de personas en todo el mundo a pesar de que no cumple ni una sola verdad científica?
Desde hace unos meses, el absurdo bulo de que el mundo se acaba en 2012 por un cataclismo cósmico circula sin control por internet en webs de contenido pseudocientífico. Ninguno de sus planteamientos tiene sentido -echa al traste leyes universales e incluso se saca de la chistera, sin ningún rubor, un misterioso planeta oculto-, pero como no faltan crédulos dispuestos a confiar en el primer planteamiento absurdo que se les proponga, el movimiento pro Armagedón se ha convertido en una gran bola de nieve. Esa locura colectiva ha llegado a las puertas de la NASA. Como adelantó ABC.es hace unos días, uno de los especialistas de la agencia espacial, el astrobiólogo David Morrison, un experto de renombre mundial en el sistema solar, ha tenido que salir a escena para aclarar que, aunque el mundo tiene muchas tristes razones para irse a pique, no hay ninguna señal de que ocurrirá precisamente en esa fecha, y mucho menos por un choque planetario o algo semejante. El especialista expone sus razones, perfectamente argumentadas, en una web muy recomendable. Entonces, ¿qué intereses ocultos hay detrás del engaño? ¿Y cómo se ha montado esta especie de marketing viral? ¿No echan de menos que no haya mencionado hasta el momento la recién estrenada superproducción de Hollywood «2012»? Por supuesto. Aquí está una de las claves del asunto.
Pero empecemos por el principio:
Según cuenta Morrison en su artículo, el origen de la extraña predicción de que la Tierra estallará en diciembre de 2012 se sitúa en los libros de ciencia ficción sobre la civilización mesopotámica del escritor Zecharia Sitchin(The Twelfth Planet, 1976). Sus historias hablan de Nibiru, un planeta supuestamente descubierto por los sumerios que orbita alrededor del Sol cada 3.600 años. A raíz de esta fantasía, una mentalista aseguró en su día en su web Zetatalk que los habitantes de un planeta que gira alrededor de la estrella Zeta Reticuli la habían advertido de que el Planeta X o Nibiru iba a chocar contra nosotros en 2003. Como obviamente no sucedió nada, la hecatombe fue trasladada a diciembre de 2012. Mucho más tiempo para vivir del cuento.
Curiosamente, no ha sido hasta hace poco que estas fábulas se han relacionado con el hecho de que el calendario maya finalice en el sosticio de invierno dentro de tres años.
Imposible esconderlo

La superstición ha calado hondo. Morrison ha recibido alrededor de un millar de mails y cartas de personas que de verdad se creen que existe Nibiru y que entraña peligro para la Tierra. Hasta le llegan a preguntar por qué los gobiernos y la NASA tratan de esconder al público esta amenaza. Para los científicos, la historia no tiene ni pies ni cabeza. Para empezar, ningún satélite ni sonda de observación ha dado nunca con ningún Nibiru y aunque las autoridades quisieran ocultarlo, hay miles de organizaciones astronómicas y aficionados en todo el mundo que antes preferirían quemar sus telescopios y gritar que la Tierra es el centro del Universo a callarse tremendo descubrimiento. Sería imposible.
«Un planeta así en nuestro sistema solar habría sido conocido desde hace mucho tiempo, por observación directa por infrarrojos o por las perturbaciones gravitacionales en otros objetos», explica el científico.
El astrobiólogo asegura que la gran mayoría de las fotos y vídeos colgados en internet del dichoso Nibiru cerca del Sol, aparentemente respaldando la idea de que el planeta ha estado oculto por el Astro rey durante muchos años, se tratan en realidad de «falsas imágenes del Sol causadas por reflejos internos de las lentes, llamadas a menudo llamaradas de la lente».

Según señala, el efecto aparece aún más claro en los vídeos y es el mismo que se observa en fotografías de supuestos ovnis tomadas de noche con una luz muy fuerte.
Supervivencia de la Humanidad

Ahora hablemos de negocios. El rumor del fin del mundo en 2012 ha venido muy bien a una serie de aprovechados. Actualmente hay 400 libros que hablan sobre el tema en Amazon (vamos a suponer que algunos títulos quieren desenmascarar a los timadores) y las webs sobre el asunto se han multiplicado como setas. La más flagrante, según denuncia Morrison, ha sido una falsa web de ciencia lanzada por los promotores del filme «2012». El sitio, un montaje publicitario, aseguraba haber sido creado por una ficticia Institución para la Continuidad Humana, dedicada a la investigación científica con una única misión: la supervivencia de la Humanidad. El contenido se las trae: asegura que el Instituto fue fundado en 1978 por líderes internacionales de gobiernos, la esfera económica y la ciencia. Llegan a decir que en 2004 los científicos confirmaron la existencia, con un 94% de probabilidades, de que el mundo sería destruido en 2012. Es cierto que lleva la firma de Sony Pictures, pero qué apostamos a que más de uno se lo ha tragado.
Esta técnica de marketing viral, llamada así porque se expande como los virus informáticos, no es inocente. Busca resultados económicos bajo una mentira, pero sus efectos no son sólo hacernos quedar como tontos, sino que confunden a muchas personas y pueden generar temores innecesarios. Hace unas semanas, una compañía telefónica utilizaba una técnica parecida, muy controvertida por sus implicaciones éticas, para darse a conocer. Y bien que lo consiguió. Difundió
el bulo de que un meteorito había caído en Letonia. Por unas horas, todos lo creímos, los medios de comunicación los primeros, e incluso se movilizaron bomberos, policía y científicos hasta el lugar de los hechos. Pero eso no es lo peor que puede pasarnos. Si tuviera un familiar viviendo cerca del lugar del impacto, ¿no se sentiría preocupado?
abc.es

miércoles, 24 de junio de 2009

2012, el final de todo


La cuenta regresiva está activada: el fin del mundo tendrá lugar el 21 de diciembre de 2012. Para que las masas se enteren, Hollywood estrenará internacionalmente su versión espectacular del evento el viernes 13 de noviembre de 2009. Dirigida por Roland Emmerich, paladín del cine catástrofe (en 2004 hizo El día después de mañana), esta nueva superproducción se titula apenas 2012.
Para los consumidores de la televisión por cable no se trata de una novedad, pues durante el último par de años el History Channel se ha esmerado en exponer las profecías que sustentan este tenebroso vaticinio: el “conteo largo” del calendario maya, un libro perdido de Nostradamus, vaticinios traspapelados de las civilizaciones hopi e inca de las Américas, los Libros Sibilinos de la antigua Roma, el Apocalipsis de San Juan en la Biblia y demás “canalizadores” psíquicos de todo origen en contacto con inteligencias extraterrestres.
Según la megacampaña publicitaria emprendida por la corporación Sony Digital Pictures (también productora de Terminator. La salvación), “nunca antes en la historia una fecha ha sido tan significativa para tantas culturas, religiones, científicos y gobiernos; 2012 es una aventura épica sobre un cataclismo global que trae el fin del mundo y cuenta la lucha heroica de los sobrevivientes”.
Los dueños japoneses de la Columbia han plantado en internet el sitio de un presunto “Institute for Human Continuity” (Instituto por la Continuidad Humana) donde científicos y expertos jamás mentados antes debaten las duras experiencias que nos esperan.
No obstante, en los círculos espirituales del movimiento de la Nueva Era, también se da como ineludible la cita galáctica del 2012, pero se sostiene que los seres humanos entrarán en una nueva civilización, completamente despegada de la actual. Se esfuerzan en aclarar que eso no constituirá un cataclismo estructural sino una nueva conciencia cósmica. No sólo las librerías esotéricas ofrecen varios libros al respecto, sino que en 2007 se exhibió en circuitos independientes de Estados Unidos un largometraje titulado 2012-The Odyssey (La odisea), donde la realizadora Sharron Rose entrevistaba a los mayores exponentes de los secretos de los mayas, los incas, los alquimistas, los cristianos primitivos, los masones y otros remotos antepasados “con respecto al final de los tiempos y como promesa de nuestro destino supremo como seres humanos”. Entre ellos José Argüelles (autor de un libro pionero, El factor maya), Gregg Braden, Alberto Villoldo, Geoff Stray y Jay Weidner.
¿Se trata apenas de lecturas fílmicas disonantes? ¿Una “dura” (donde olas gigantes y terremotos feroces destruyen nuestras ciudades, incluido el Cristo Redentor de Río de Janeiro) y otra “suave” (donde lo espiritual predominará sobre lo material), matizadas ambas por el film-alegato de Albert Gore (Una verdad incómoda, 2006) sobre cómo el calentamiento global generado por la actividad humana trastorna a nuestro globo? Este cóctel contiene otros ingredientes.
Hay más de 3.500 “ojos electrónicos” orbitando la Tierra. Las agencias espaciales de las grandes potencias han montado una red de satélites artificiales y envían sin cesar al espacio sondas-robot de muy avanzada tecnología, que les permiten disponer de una información precisa y puntual sobre el estado real de nuestro globo, fuera de toda ciencia-ficción.
La NASA, de Estados Unidos, por ejemplo, regentea un vasto sistema llamado EOS (Earth Observation System), una de cuyas joyas es el complejo satelital Aura (instalado en 2004) cuya misión consiste en verificar las modificaciones de la capa de ozono y del equilibrio atmosférico. El sistema ha sido precedido por el satélite cartográfico Terra, lanzado a fines de 1999, y el Aqua, puesto en órbita en mayo de 2002 para estudiar el ciclo hidrológico de nuestro planeta. Si acaso un día enloquecen los océanos, la NASA y sus socios lo sabrán primero y mucho antes que la gente común.
¿Qué saben ellos que nosotros desconocemos?
Sólo podemos hacer conjeturas. De paso, la NASA, la Agencia Espacial Federal Rusa, la Agencia Japonesa de Exploración Espacial, la Agencia Espacial Canadiense y la Agencia Espacial Europea, con aportes de sus equivalentes de Brasil e Italia, construyen en órbita terrestre desde noviembre de 1998 una avanzadísima Estación Espacial Internacional que se completará en 2010.
Y sintomáticamente, en febrero de 2008, Noruega inauguró en una caverna del Ártico (Svalbard) una “bóveda del fin del mundo” donde se preservan semillas de todo el planeta, para “asegurar la supervivencia ante eventuales catástrofes naturales o conflictos atómicos”. ¿Quiénes serán los elegidos?
criticadigital.com