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viernes, 2 de diciembre de 2011

El chileno Nicanor Parra, creador del antipoema, obtuvo el Cervantes


MADRID.- El Premio Cervantes, considerado el Nobel de las letras castellanas, tuvo en su edición 2011 a un ganador tan esperado como peculiar: fue concedido a la "antipoética" trayectoria, figura y obra del chileno Nicanor Parra.
El escritor, de 97 años, fue elegido por un jurado encabezado por la científica Margarita Salas en virtud de su "independencia creativa y de su condición de gran maestro sin escuela", siempre dispuesto a dejar profundas enseñanzas y mensajes no sólo en sus libros, sino también en la gran mayoría de sus declaraciones públicas. "El poeta no cumple su palabra si no cambia los nombres de las cosas", dijo en una entrevista, en la que definió su filosofía y raíz de toda su obra: la "antipoesía".
Esta abierta rebeldía contra las convenciones del mundo de la literatura y del habla cotidiana, que en parte se origina en su condición de físico, matemático y curioso a toda prueba, le valió desde mediados del siglo pasado la condición de "escritor distinto". Y en su patria no tardaría en descollar y acomodarse entre los nombres de Pablo Neruda y Vicente Huidobro como uno de los tres poetas más notables de Chile.
Ayer, el autor de Artefactos y Chistes para desorientar a la policía resultó elegido en una lista de grandes escritores que, como Parra, son candidatos desde hace mucho tiempo. Este año se cumplió la "ley no escrita" que lleva a entregar ese premio en forma alternada cada año entre un español y un hispanoamericano. El año pasado el galardón recayó en la española Ana María Matute.
Entre los candidatos latinoamericanos de este año se encontraban el nicaragüense Ernesto Cardenal, de 86 años; el colombiano Fernando Vallejo; la cubana Fina García Marruz, última en ser distinguida con el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana; el uruguayo Eduardo Galeano, y el argentino Ricardo Piglia.
Pero el galardón, instituido en 1975 por el Ministerio de Cultura de España para premiar a quienes "hayan contribuido a enriquecer el legado literario hispánico", tuvo finalmente un ganador merecido, según la opinión generalizada, más allá de que algunos escritores también consideraron tardía la elección del hermano de la popular artista Violeta Parra, fallecida en 1967.
El Cervantes, que es concedido al ganador junto con la suma de 125.000 euros, fue entregado ya a 36 escritores, en una lista donde están Mario Vargas Llosa, Alejo Carpentier, Augusto Roa Bastos y Camilo José Cela. La Argentina dio cuatro ganadores: Borges, Sabato, Bioy Casares y Gelman, que en 2007 fue el último en obtener esa distinción. Junto con México, la Argentina es la nación que más triunfadores aportó después de España.
A pesar de que Parra (creador de Poemas y antipoemas) es reconocido por la originalidad de su estilo, el autor afirma que es un profundo admirador de la obra de Shakespeare y Dante Alighieri, además de Gonzalo de Berceo. Esta última influencia se hace patente en su preferencia por la utilización de un registro predominantemente cotidiano en sus obras, que especialmente a mediados de los años 50 fue percibido como contestatario.
Por entonces, el escritor chileno no dudó en definir el tipo de género poético de sus colegas en la primera mitad del siglo XX como "el paraíso del tonto solemne". Y sobre esta crítica repensó y construyó la poesía en un estilo muy personal que obtendría el máximo reconocimiento en España 65 años después, con él mismo en vida para disfrutarlo y varias generaciones para celebrar su conquista más largamente esperada.
El premio será entregado el 23 de abril próximo por el rey Juan Carlos, durante un acto en la Universidad de Alcalá de Henares.
lanacion.com

domingo, 1 de agosto de 2010

SCOUTS: los espías secretos del mundo de la literatura

Cazadores de tesoros, espías y busca talentos: los scouts en literatura constituyen una amalgama misteriosa para quienes no pertenecen al universo editorial. Pese a su bajo perfil, estos personajes son valorados en la industria del libro porque poseen algo que cuesta conseguir: información a pedir de boca. Con Argentina como invitada en la Feria de Frankfurt de 2010, el scouting literario ahora apunta hacia aquí en busca de títulos exportables.
Son los ojos de los editores que los contratan. En zonas de trabajo delimitadas por país, a las que llaman “territorio”, hablan con editores y agentes y descubren qué es lo nuevo. Una vez por semana, los scouts envían informes a las editoriales que los contratan con datos sobre lo que puede interesarles. En Argentina, hay algunos scouts que ya hacen “rastrillaje” de títulos para el exterior, pero bajo un férreo voto de silencio por la confidencialidad de su trabajo. En el exterior la profesión está afianzada y la actitud es más abierta: las ferias internacionales los legitiman y en Frankfurt tienen stand propio.
Cristina De Stefano trabaja en Francia para Italia, Brasil, Alemania, EE.UU. y España. A la hora de definir a un buen scout, no lo duda: “Tiene que ser rápido en la lectura: no se lee por placer sino para aconsejar a otros. Ser profesional a la hora de evaluar un libro: no se le dice al cliente que un libro te gusta, sino por qué puede gustar. Y hay que ser un poco cínico también: a menudo sugiero traducir un libro que no me gusta pero sé que mi gusto no representa a todo el público. También hay que ser muy competitivo”.
Ida Rosiello es italiana y su área geográfica comprende Italia, España y Sudamérica. Para ella el scout debe tener: “Sensibilidad lingüística e interpretativa. Seguridad al descartar o considerar válido un texto. Cualquier error es crucial; te hace perder la credibilidad. Para conseguir todo esto, un sentido comercial ayuda”.
Un scout sólo puede tener un cliente por país: la información que maneja es fresca y el editor confía en que tendrá la exclusiva. Esa avidez de primicia genera competencia. Quien hace la primera jugada, tiene el gancho que asegura la compra de derechos. Buenas relaciones con los editores, para que cuenten en qué trabajan, y ojo alerta ante un buen material son imprescindibles. “Conozco a todos los scouts que trabajan en París y en general me caen bien, pero no hablo de libros con ellos. Sólo intercambio opiniones con los que trabajan territorios diferentes a los míos”, dice De Stefano, que define a su trabajo como “muy secreto, parecido al del espía”.
Es que un scout no puede alertar a su competencia de que hay algo que vale la pena publicar. Esa competitividad, para Rosiello, reside en la cantidad y no en la calidad: “Al sector editorial se acerca mucha más gente de la que puede ser absorbida. Eso, sin duda, genera mucha confusión. Hay mucha competitividad en cuanto a número, pero en cuanto a preparación las cosas son diferentes”.
A la hora de hacer la pesca diaria, los terrenos a explorar son muchos. Más allá de las visitas a los editores para obtener información de primera mano. “Se trata básicamente de atar cabos. La información está en revistas, suplementos culturares, premios literarios, catálogos de agencias, concursos, foros, blogs de los escritores -detalla Rosiello-. Hay que prestar mucha atención a libros de cuentos de escritores inéditos, focalizarse sobre un autor y buscar a su alrededor”. Holandés con base en México, Lex Spaans recorre las ferias más importantes, habla con editores y envía informes de libros latinoamericanos para sus veintidós clientes en todo el mundo. En la Feria del Libro de Guadalajara, la de Spaans fue en 2007 la única agencia mexicana de scouting y en agosto se instalará en Buenos Aires. “Mis clientes miran muy interesados lo que pasa allí –explica-. Muchos editores latinoamericanos envían información sobre nuevos libros, pero no saben qué es importante en el mercado internacional”. Rosiello también mira con atención lo que sucede en Argentina y, mientras trata de vender a Oliverio Coelho en Italia, abre la puerta para nuevas historias.
Con mayoría de mujeres en sus filas, en el scouting conviven los independientes con las agencias. Éstas últimas son dirigidas por scouts de mucha experiencia con equipos de colaboradores para lecturas e informes. Ante fechas límite inalterables, el trabajo es estresante y dicen quienes lo viven de cerca que pocos resisten la presión. Las dueñas de las agencias, en cambio, poseen un caudal de información tal que se vuelven irremplazables.
De Stefano se maneja sola y reconoce que su profesión es demandante. “Trabajo todo el día. Almuerzo con editores, con periodistas, con gente del mundo editorial de París. Recibo una docena de libros a diario y no me gusta ver cómo van formando montañas en mi oficina”, cuenta.
Descubrir un potencial best seller es el objetivo principal de todo scout. De Stefano cuenta varios, pero destaca su hallazgo de El diario de Hélène Berr, para EE.UU. “Es poco común tener una traducción del francés al inglés norteamericano”, dice. Los scouts son filtros ¿se les escapa a veces algún best seller? De Stefano confiesa: “ La elegancia del Hérisson, el francés mejor vendido de los últimos años, fue mi gran lamento: le dije a todo el mundo que era bastante raro, pero no ví que era un best seller mundial. Si lo hubiera visto, habría insistido más. Esta es la magia en este trabajo, nunca se sabe cuando un éxito va a crecer”. Spaans agrega: “En México he encontrado best sellers que en Europa no funcionan. Un éxito universal es raro y no podemos predecirlo”.
A las editoriales independientes argentinas hoy se les dificulta la compra de derechos en el exterior, pero hasta los años 90 era común que tuvieran scouts en el extranjero. La concentración editorial y la devaluación pusieron fin a eso. Hoy, son los grupos españoles los que pueden pagarlos.
Ahora, como invitada en la Feria de Frankfurt 2010, Argentina se vuelve centro de atención para el mundo editorial y si bien la compra de derechos extranjeros sigue siendo difícil, la producción nacional se vuelve territorio frondoso para que perdigueros de buenos scouts lo recorran.

clarin.com

miércoles, 5 de agosto de 2009

Internet, laboratorio de la literatura más vanguardista



Un mundo virtual con escenas de pesadilla y música tétrica es el hábitat de la poesía que Nathalie Lawhead invita a descubrir en su web Blue Suburbia. Bocadillos de cómic se desplazan sobre planos reales de ciudades en todo el mundo mientras cuentan el 'thriller' protagonizado por un personaje sin rostro de Charles Cumming, 'The 21 steps'. Una cadena de palabras que el internauta puede borrar o reescribir avanzan y desaparecen en la pantalla sobre una cadena de escenarios grises o en ruinas fotografiados por Jody Zellen.
Los creadores de páginas como éstas ni siquiera sueñan con audiencias como las de Ruiz Zafón, pero sirven de banco de pruebas de una literatura tan experimental que su nombre aún no está definido ('e-literature', literatura digital o literatura expandida son algunos de los candidatos).
Es una literatura que desborda las posibilidades del papel, juega a crear espacios de un arte híbrido que mezcla con literatura escenarios virtuales, sonido o vídeo, implica al internauta en la construcción de historias o crea personajes ficticios que utilizan los blogs para ir contando novelas en tiempo real.
"Permite una aproximación mucho más directa a la obra, todo está a un clic de ratón"
"En esta creación literaria para Internet se combina gente de la escena 'underground', por un lado escritores que no tienen editor o que se llevan mejor con 'performers' y artistas visuales y, por otro, músicos o videoartistas interesados en estos proyectos", cuenta Eloy Fernández Porta, director del congreso sobre literatura y nuevas tecnologías NEO3. "En definitiva, lo más raro de cada casa", bromea.
Internet "permite una aproximación mucho más directa a la obra, todo está a un clic de ratón", cuenta el profesor y escritor. La red se convierte además en un espacio de recepción de estas obras, intercambio de ideas y discusión. Y la literatura de vanguardia fue la primera en aprovecharse del medio: "Internet empezó siendo un estudio de literatura experimental", aunque luego se incorporaron formas literarias más generalizadas (y fórmulas de márketing literario) que, a la postre, han acabado teniendo más audiencia en la red, cree Fernández.
Para el autor, la poesía, el ensayo y el microrrelato son los géneros que más provecho le pueden sacar a la Red, aunque no faltan los casos de blog novelas con éxito. Como la obra de Hernán Casciari '¡Más respeto, que soy tu madre!', que acabó llevando al papel y a los teatros los problemas de un ama de casa argentina que debe lidiar con su esposo, su suegro drogadicto y tres hijos adolescentes en plena crisis. O la ya impresa 'París Tres', de Aloma Rodríguez, que también nación en la blogosfera.
La poesía, el ensayo y el microrrelato son los géneros que más provecho le pueden sacar a la Red
El problema es que los proyectos más experimentales "requieren en general, mucho tiempo y trabajo en equipo con gente que tenga conocimientos informáticos", cuenta
Miriam Reyes, escritora que se sumó a las trincheras de la poesía digital combinando música electrónica, imágenes abstractas y poesía recitada. Había empezado con animaciones en Flash, un proyecto que ahora le apetece retomar.
Entre los trabajos más complejos, obras construidas con fórmulas de generación aleatoria de palabras para construir poesía y que juegan con las fórmulas del "cadáver exquisito", proyectos en los que el lector puede "crear textos nuevos a partir de las palabras del escritor" o que explotan "las capacidades poéticas del lenguaje de programación". Un ejemplo muy elaborado:
'telepoesis.net', un experimento con interfaz de videojuego en el que el participante va construyendo sus propios poemas a lo largo del camino.
Todos estos proyectos encuentran sus ancestros en la literatura hipertextual, un engendro gestado a principios de los 80, en el despacho de Robert Coover en la Universidad de Brown, cuenta Fernández Porta. Entonces, Internet era sólo un proyecto, pero Coover jugaba ya a crear un género que llevara hasta sus últimas consecuencias el camino emprendido en papel por Julio Cortázar con su 'Rayuela' o por los experimentos del colectivo Oulipo. La primera novela pensada para Internet, 'Afternoon', de Michael Joyce, había nacido en 1980. En ella, un hombre presencia un accidente de tráfico y, dependiendo de las elecciones del lector, puede (o no) implicar en el asunto a su mujer y sus hijos.
La primera novela pensada para Internet fue 'Afternoon', the Michael Joyce'
Ahora la red también sirve "para reflexionar sobre la cultura digital" e incluso para filosofar sobre el sentido de la obra en relación con su entorno: "En ocasiones, un texto sólo tiene sentido porque actúa de nodo, une varias webs, una obra de arte, un vídeo de Youtube...", cuenta Fernández. Aunque, añade, también hay hueco para difundir lo más nuevo de la literatura en papel en antologías que, como 'Afinidades electivas', difunden la poesía de autores de menos de 30 años.
Miriam Reyes cree que el futuro de la literatura digital sera fértil. Dice que estamos en el camino de la normalización, que cada vez hay más festivales (e-poetry, que se celebró en Barcelona en su última edición, ya va por su quinto año y NEO3, por la segunda) y que "cuando crezcan los niños que han nacido ya con las nuevas tecnologías, habrá un salto enorme".
elmundo.es