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miércoles, 3 de agosto de 2011

Los delfines también se ponen tristes


La eterna sonrisa de los cetáceos más queridos por los seres humanos puede llevar a engaños. Los delfines mulares, los más populares por su utilización en exhibiciones, no siempre son tan felices como parecen. Los que son capturados en su hábitat natural para espectáculos en delfinarios tienen hasta un 50% de probabilidades de enfermar e incluso sufrir depresión, según Sea Sheperd Conservation Society. La organización Animal Concerns Reseach and Education Society (ACRES) ha lanzado una campaña mundial para lograr la liberación de 25 delfines de los 27 capturados en el Pacífico (ya han muerto dos ejemplares) y que fueron comprados posteriormente por la empresa Resorts World Sentosa (RWS) para un programa spa interactivo en su parque marino Marine Life Park, según publica el Sydney Morning Herald. La campaña "Salva a los delfines más tristes del mundo" pretende lograr, además, la sensibilización pública ante las capturas de animales salvajes a través de la web www.saddestdolphins.com
Los que son capturados en su hábitat natural para espectáculos en delfinarios tienen hasta un 50% de probabilidades de enfermar
Las terapias con animales para personas con problemas físicos son igual de eficaces con animales domésticos
Según la versión de la empresa RWS, el equipo proporciona "el mejor cuidado para los delfines, incluyendo una dieta enriquecida". La organización defiende, sin embargo, que ya han muerto dos cetáceos y que el estrés sufrido por estos animales es máximo al ser separados de su entorno. El complejo hotelero ha manifestado que los mamíferos participarán en un programa terapéutico para niños con problemas físicos. Los fines científicos y médicos son los únicos supuestos permitidos por la mayoría de las normativas medioambientales. Según el director de Investigación de Oceana Europa, Ricardo Aguilar, se trata de un vacío legal que permite a algunas empresas hacerse con ejemplares salvajes. Aguilar asegura que, en realidad, estas terapias para personas con problemas físicos son igual de eficaces con animales domésticos, por lo que no debe servir de excusa para esta práctica ilegal.
El director de Investigación de Oceana explica que el apresamiento es poco probable en aguas europeas: "Los delfines gozan de una alta protección en Europa", afirma. Y añade: "Si se diera un caso similar aquí, la población se le echaría encima". Aguilar reconoce, sin embargo, que no existe un convenio internacional que garantice esta protección en todo el mundo.
La organización AnimaNaturalis publica en un artículo que desde el primer espectáculo de delfines en San Augustine, Florida, en 1938, cientos de estos mamíferos han sido capturados en su hábitat natural para los espectáculos recreativos.
Según Sea Sheperd Conservation Society, los cetáceos sufren un alto nivel de estrés debido a que las capturas son violentas y les separan de su grupo. Normalmente, los animales son acorralados en redes donde se deciden cuáles son elegidos y cuáles se deben soltar, muchas crías son separadas de sus madres generando experiencias traumáticas. Aguilar explica que los delfines tienen un sistema cultural complejo con un lenguaje propio y una organización establecida, y por ello cualquier cambio puede producir alteraciones en toda la población.
Durante el transporte, los delfines están obligados a pasar días en tanques hasta llegar a su destino. El 50% de los cetáceos, según un estudio del centro de investigaciones marinas Leviathan citado por AnimaNaturalis, muere en el camino. El director de Investigaciones de Oceana señala las infecciones y el suicidio como las principales causas de muerte: "Pueden incluso negarse a comer para acelerar su muerte y evitar el sufrimiento".
elpais.com

sábado, 28 de febrero de 2009

El éxito de recordar el cautiverio

El secuestro en Colombia no sólo produce dolor y una cantidad considerable de víctimas. Al parecer también produce best sellers : los libros de los ex secuestrados en poco tiempo superan los 15.000 ejemplares y se convierten en éxitos comentados fuera de las librerías.
Out of Captivity (Fuera del cautiverio), de los norteamericanos Keith Stansell, Marc Gonsalves y Tom Howes, liberados en la operación Jaque, y publicado en los Estados Unidos, es el ejemplo más reciente de este fenómeno.
Se trata de un boom editorial en el que las historias son narradas por quienes estuvieron secuestrados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) o por periodistas y escritores a quienes se las relatan en forma exclusiva.
Una vez publicados, los libros venden en pocos meses más de 15.000 ejemplares, no sólo en Colombia, también en países como México, Venezuela, Ecuador, Perú, Chile y Estados Unidos. En la Argentina, las editoriales están acordando la distribución de estos libros. Aquí sólo Cartas a mamá desde el infierno , de Ingrid Betancourt, se puede conseguir en contadas librerías, como Gandhi.
Desde ya se espera que Out of Captivity se sume a la tendencia en ventas, ya que ventiló algunas situaciones polémicas relacionadas con Ingrid Betancourt y el ex senador Luis Eladio Pérez durante el cautiverio. Consultado por LA NACION, Pérez explicó que se trata de un tema delicado del cual prefiere no opinar. "No he podido terminar de leer el libro y por lo tanto no hago ninguna apreciación", dijo.
Mientras tanto, el éxito de publicar las historias de cautiverio ha sido tan arrollador que Ingrid León, de Santillana, en Colombia, afirmó que "en América latina, las ventas se podrían comparar a un fenómeno como el que han tenido libros de la serie Crepúsculo , de la norteamericana Stephenie Meyer".
En Colombia, Andrés Ossa, de editorial Planeta, comentó que la gente entra a las librerías con la intención de leer a un ex secuestrado en particular.
Entre el público general, Andrés Lasprilla, lector bogotano, dijo a LA NACION que en las librerías la mesa y las estanterías de novedades están acaparadas por estos libros y que las charlas de café giran en torno a lo que "dijeron o hicieron en cautiverio" los que han sido liberados.
"Era una necesidad de la población colombiana y latinoamericana ver el conflicto desde primera fila", señaló Ossa, al tratar de explicar el boom.
De la selva al libro
En menos de un año casi todos han publicado su libro. El ex senador Pérez, cautivo durante 6 años y recordado porque en cautiverio desarrolló una fuerte amistad con Ingrid Betancourt, escribió Siete años secuestrado por las FARC (Santillana), que va por su tercera edición en menos de un año y ya superó los 20.000 ejemplares vendidos.
Mi fuga hacia la libertad (Planeta), de John Pinchao, el subteniente que logró fugarse después de ocho años de secuestro, va por su novena edición en un año y vendió más de 30.000 ejemplares.
Fernando Araujo, otro político que padeció el cautiverio publicó El Trapecista (Planeta) y lleva vendidos más de 15.000 ejemplares.
También publicó su historia Jorge Enrique Botero, que traía la noticia de que Clara Rojas había tenido un hijo con un guerrillero, y ahora los norteamericanos Stansell, Gonsalves y Howes, que compartieron el secuestro con algunos de ellos.
¿Por qué la necesidad de escribir un libro?, preguntó LA NACION al ex senador Pérez . "Fundamentalmente, buscaba crear conciencia sobre este fenómeno violento. A nosotros no solamente nos secuestró las FARC, también el olvido de la sociedad colombiana. Es un drama que estuvieran 4000 personas secuestradas y nadie se conmoviera", explicó Pérez.
En consonancia, Ossa, de Planeta, también cree que "las publicaciones han servido para crear conciencia. La gente está más sensible y eso se refleja en las marchas, en la participación ciudadana y en la opinión pública internacional". Alfonso Carvajal, de la editorial Grijalbo Mondadori en Colombia, encargado de esta línea de libros, dijo que "el secuestro es una realidad innegable que de alguna manera se tenía que expresar en la cultura". Los que vienen
El liberado que aún no aparece con su libro bajo el brazo está próximo a publicar sus experiencias. Tal es el caso de Clara Rojas, la ex amiga de Ingrid Betancourt, quien prepara su publicación en español, traducido al francés, de la mano de editorial Norma.
El más esperado por todos relatará las experiencias de Ingrid en cautiverio, que hasta ahora sólo ha publicado Cartas a mamá desde el infierno (Grijalbo), una versión literaria de la correspondencia entre Ingrid y sus hijos, mientras estuvo secuestrada. Con los últimos liberados, como Alan Jara y Sigifredo López, se espera que el fenómeno crezca aún más.
Diana Salinas Plaza
lanacion.com