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jueves, 8 de julio de 2010

Cayó un 20% el uso de bolsas de plástico en los súper y volvieron los changuitos

Fueron el símbolo del ama de casa, hasta que en los ochenta la irrupción de los supermercados los condenó al lugar de los desplazados. Entonces, changuito y bolsa se convirtieron en un verdadero quemo. Pero después de décadas, ellos regresaron transformados en paladines de la ecología: mientras que en los últimos diez meses cayó en promedio un 20 por ciento el uso de las bolsas de polietileno en los supermercados, la venta de los changuitos y bolsas reutilizables –esas que usaba la abuela– aumentó en la misma proporción .
El 12 de octubre del año pasado, la Legislatura bonaerense aprobó una ley obligando a los supermercados a reemplazar las bolsas plásticas por otras de material degradable. En paralelo, comenzó una fuerte campaña tanto del gobierno provincial como de los supermercados para desalentar el uso de las bolsas. También les proponían a sus clientes que vuelvan a las viejas bolsas de hacer los mandados. Desde entonces, según las cifras oficiales, en Provincia el uso de bolsas plásticas decayó 25 por ciento .
En los supermercados manejan un número similar. En Jumbo, Disco y Carrefour informaron que desde que comenzó a regir la ley, se han vendido más de medio millón de las llamadas bolsas reutilizables . Son bolsas que fabrican los propios supermercados y que en muchos casos –como en Eki– tienen un código que le permite al cliente tener descuentos especiales.
Pero además de encontrar un buen negocio, los supermercados lograron también reducir 15 por ciento la cantidad de bolsitas que se entregan por mes en todo el país.
En la Argentina, se utilizan 2.000 millones de bolsas de polietileno por año, lo que equivale a 66 mil toneladas de plástico por año. Si se calcula que cada bolsa tarda casi cuatrocientos años en degradarse, el daño es incalculable.
En octubre del año pasado, la provincia lanzó la primera etapa de un plan para reducir su uso y obligó a los súper a usar bolsas degradables que tardan unos dos años en desintegrarse.
En la Ciudad de Buenos Aires, rige una ley similar. Sin embargo, la administración de Mauricio Macri lleva una demora de más de tres meses para implementarla.
Gustavo Cileta, director de Energías Alternativas de la provincia de Buenos Aires, explicó que apenas se puso en marcha la campaña bonaerense, lo primero que se hizo fue capacitar a las cajeras. “Eso fue generando conciencia en los consumidores”, agregó Cileta.
En octubre se lanzará una segunda etapa en la que los supermercados tendrán que repartir tres tipos de medidas de bolsas para reducir más la cantidad que se entrega por cliente. Además, el resto de los comercios también deberán repartir bolsas degradables. Por último, se va convocar a los fabricantes –existen unos 300 en la provincia– para que inicien un proceso de reconversión y produzcan bolsas más ecológicas.
Desde hace 25 años, Metalúrgica Guadalupe fabrica changuitos en Valentín Alsina. Aunque parecía que nadie más iba a comprarles uno, hace cinco años volvieron a pedirlos otra vez. Rodolfo Vallejos, el encargado, cuenta que en el último año las ventas aumentaron 20 por ciento. “Hoy es un producto competitivo”, dice. Aunque claro, tuvieron que hacerle algunos cambios –colores y forma– para adecuarlo al gusto de las nuevas consumidoras.

clarin.com

lunes, 8 de junio de 2009

Quieren eliminar las bolsas de nylon


Laura Rocha
LA NACION
En la Argentina se utilizan más de 2000 millones de bolsas de polietileno por año, lo que equivale a unas 66.000 toneladas y a un problema de contaminación ambiental mayúsculo: el nylon tarda entre 100 y 400 años en biodegradarse.
Una incipiente conciencia sobre el daño ecológico que representa ese material descartable está yendo de la mano de cada vez más iniciativas para desalentar su uso en la vida cotidiana.
En la provincia de Buenos Aires, por caso, desde el año pasado se obliga a los comercios a utilizar material reciclable para los empaques. Según fuentes oficiales, su uso ya se redujo 25 por ciento.
Las grandes cadenas de supermercados se han sumado a las iniciativas con campañas de concientización y ofrecen a los consumidores la posibilidad de volver a la vieja bolsa de compras, que es reutilizable.
La Legislatura porteña, en tanto, discutirá en las próximas semanas un proyecto que persigue que se entreguen menos bolsas de nylon en la ciudad. Se calcula que cada familia argentina descarta cerca de 40 kilos de plástico por año. En el caso de las bolsas, sólo un mínimo porcentaje se recicla. La mayoría termina por obstruir o tapar cloacas y desagües en mares o en ríos, donde pueden afectar la salud de animales, o en basurales a cielo abierto.
"El proyecto propone la reducción en la entrega de las bolsas, porque entendemos que es mejor propender a la minimización de la generación de residuos, que reemplazar un residuo por otro, aunque sea biodegradable. Coadyuva al cumplimiento de la ley que establece la reducción en la disposición final de residuos", explicó la diputada macrista Marta Varela, presidenta de la Comisión de Ecología e impulsora de la iniciativa.
Esos mecanismos a los que se refiere la legisladora son los instrumentos que deberá establecer el Poder Ejecutivo porteño para que se cumpla con la iniciativa. Según el proyecto, que está previsto que se discuta en el recinto después de las elecciones, se le dará 180 días a la autoridad de aplicación para que determine cuál será la política.
La norma no obliga a reemplazar las bolsas de polietileno por biodegradables, ya que, según informes recibidos por los legisladores, la tecnología necesaria para fabricarlas aún no está desarrollada. Varela explicó que se podrán adoptar políticas según el sector. Entre las obligaciones que tendrá el Poder Ejecutivo también está la generación de conciencia ciudadana.
Para el ibarrista Eduardo Epszteyn, miembro de la comisión, el éxito de la norma dependerá del Poder Ejecutivo. "Es positiva porque invita a un cambio de conducta, pero será muy importante cómo se instrumente, porque de lo contrario pasará como con la basura, que no se hace nada", opinó.
En la provincia de Buenos Aires, Nicolás Scioli, director del Organismo para el Desarrollo Sostenible, explicó: "No se trata de reemplazar o prohibir un producto, sino de buscar su transformación tecnológica para lograr que el producto final sea menos agresivo con el ambiente".
Las cadenas de supermercados cuentan con una política de concientización respecto de la entrega de bolsas. Algunas cadenas comenzaron a hacerlo por iniciativa propia, otras tuvieron que adaptarse a la legislación bonaerense (ver aparte).
Diego Mémoli, coordinador de la campaña de Ecobolsas de Jumbo, Disco y Vea, consignó que, según los estudios de la compañía, el 60% de las bolsas que se entregan en comercios no va a la basura, sino que se tira en la calle y va a parar a desagües y cursos de agua.
"Creemos que es fundamental la toma de conciencia. Instrumentamos un plan de darle la alternativa a la gente con nuestras bolsas reutilizables. El problema que queremos atacar es la bolsa que no va a parar a la basura", explicó el ejecutivo. La compañía tiene la alternativa de que el cliente compre una bolsa reutilizable de tela, cuyo costo es de $ 7,99. "Esa bolsa aguanta hasta 30 kg", agregó.
Carrefour debutó anteayer, el Día del Ambiente, y regaló a los clientes una bolsa reutilizable como anticipo de la campaña que comenzará en julio.
En nuestro país, la distribución de bolsas de polietileno comenzó a mediados de la década del 80 y se acentuó a fines del 90. Hoy se utilizan más de 2000 millones de bolsas de plástico de alta densidad por año. Se estima que, en la Argentina, se producen unas 11.000.000 de toneladas de basura durante el año, la influencia de las bolsas en los rellenos representa el 0,6 por ciento.
lanacion.com