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viernes, 25 de septiembre de 2009

Advierten sobre la relación entre la obesidad y el cáncer


El exceso de grasa corporal, sobre todo en las mujeres, podría llegar a ser la principal causa del cáncer en los países occidentales durante la próxima década, se dijo ayer en Berlín, una ciudad donde sin embargo es mucho más frecuente cruzarse en la calle con un pelotón de ciclistas altos y delgados que con un obeso. Pero en el promedio, hasta un 8% de los pacientes con cáncer en Europa están excedidos de peso. Y se informó que en sólo un año, más de 124.000 personas desarrollaron la enfermedad en este continente porque tenían kilos de más. Los expertos alertaron que esa cifra aumentaría a medida que se expande la epidemia de obesidad.
"En los próximos años, la obesidad podría ser la principal causa de cáncer en las mujeres", pronosticó Andrew Renehan, un experto de la Universidad de Manchester al presentar ayer un estudio en el mayor congreso de Oncología que se realiza en Europa. En los hombres, un 3,2 % de los nuevos casos se vincularon al sobrepeso o la obesidad, mientras que en las mujeres la cifra trepó al 8,6 %. El mayor número de nuevos cánceres relacionados con la gordura fueron el de endometrio (33.421), el de mama posmenopáusico (27.770) y el colorrectal (23.730). Juntos son el 65 % de los casos atribuibles a la obesidad.
Renehan dijo que usó los datos de la OMS y de la Agencia Internacional de Investigación sobre Cáncer para estimar que en 2002 unos 70.000 casos nuevos de la enfermedad en 30 países europeos se dieron en personas que tenían kilos de más. Luego se proyectó las cifras hacia 2008, teniendo en cuenta el abrupto declive en el uso de la terapia hormonal sustitutoria desde 2002 (porque se la vinculó a un incremento del riesgo de cáncer de mama), y el uso más extendido de diagnósticos de cáncer de próstata. Se halló que los casos de cáncer atribuidos al exceso de peso crecieron a 124.050 en 2008.
Esta no es la primera vez que se relaciona el exceso de la grasa corporal con esta enfermedad. Según el Instituto Norteamericano de Investigaciones sobre el Cáncer, aumenta el riesgo de contraer cáncer de esófago, páncreas, colon y recto, endometrio, riñón y mama en mujeres menopáusicas. "La grasa afecta los niveles de las hormonas y pueden influir en la fabricación de células cancerígenas", explicó a Clarín la oncóloga Lorena Lainati. Y dio consejos para prevenir la enfermedad, como hacer actividad física, consumir poco alcohol, evitar los embutidos y eliminar los kilos de más, sobre todo en la zona abdominal. También, llamó a poner gimnasios en los hospitales –o cerca de ellos– para poder exigir a los pacientes que "se muevan". El ejercicio, comparó, es un remedio tan útil como los que se compran en las farmacias.
Renchon también recomendó hacer ejercicio intenso dos o tres horas semanales porque ayuda "a reducir del 30 al 40% el riesgo de padecer cáncer". Y dijo que en las mujeres menopáusicas el riesgo de contraer cáncer de mama aumenta 1% por cada kilo de sobrepeso. Mientras, cerca del centro de convenciones que reúne a más de 30.000 oncólogos de todo el mundo, los berlineses demuestran que al menos ellos intentan hacer bien los deberes: en el Tiergarten, el inmenso parque central de la ciudad, se mezclan ciclistas, maratonistas y caminantes que no aflojan el paso al bordear el Reichstag y la Postomer Platz.



Claves para evitar riesgos
1 Mantenerse delgado dentro de los rangos normales de peso corporal.


2 Mantenerse activo físicamente.

3 Limitar el consumo de alimentos altamente energéticos. Evitar las bebidas azucaradas.

4 Comer, sobre todo, alimentos de origen vegetal.

5 Limitar el consumo de carnes rojas (unos 300 grs semanales) y embutidos.

6 Limitar el consumo de alcohol. No más de dos vasos diarios para el hombre y uno para la mujer.

7 Limitar el consumo de sal en las comidas.

8 Intentar cubrir las necesidades nutricionales con la dieta (sin suplementos dietarios).



Otro paso en la lucha contra la enfermedad

La "droga piquetera". Así definieron los médicos argentinos a un medicamento que le corta el camino a varios tipos de cáncer para que no sigan avanzando. En el congreso de oncología que se realiza en Berlín, los argentinos le pusieron un nombre bien local a la droga bevacizumab al explicar que bloquea el suministro de sangre a los tumores, dejándolos sin el alimento para crecer.
Según los estudios, el remedio confirmó que mejora el tratamiento y la sobrevida de pacientes con cáncer colorrectal, renal, de pulmón y de mama. Ahora se informó también que puede ser eficaz para tratar el cáncer de cerebro, lo que significa el avance "más importante de los últimos 30 años" en esa patología, se afirmó aquí.
Esta fue una de las investigaciones presentadas en esta ciudad en permanente construcción, donde todo ya esta listo para festejar los 20 años de la caída del muro de Berlín. "La terapia basada en Avastin (nombre comercial de la droga bevacizumab) es otro paso en la lucha contra varios tipos de cáncer", dijo a Clarín el oncólogo Mario Barugel, del hospital Udaondo. La droga es un anticuerpo monoclonal humanizado, el primero de una nueva generación, los antiangiogénicos, que bloquea una proteína del organismo llamada VEGF e impide el crecimiento de los tumores. Por eso, varios oncólogos la llaman la "droga piquetera". En el país se empezó a usar en 2005 en pacientes con cáncer avanzado de colon. Y luego se amplió su indicación a cáncer de pulmón, mama y renal. El año que viene se aprobaría su uso también en cerebro.
Según se informó aquí, el medicamento probó efectividad en los pacientes con la forma más agresiva del cáncer cerebral: además de aumentar las probabilidades de que la enfermedad no progrese durante seis meses, mejoró la función neurocognitiva, que comprende la capacidad para pensar y recordar. Este es el tipo más común y más agresivo de tumor cerebral primario maligno, y la mayoría de los pacientes experimentan una progresión de la enfermedad luego del tratamiento inicial. El profesor James Vredenburgh, del Centro Medico de la Universidad Duke, de EE.UU, sostuvo que este avance oncológico "es una esperanza para médicos y pacientes".

clarin.com

lunes, 25 de mayo de 2009

Una droga contra el cáncer que tendría un grave efecto colateral

El último estudio del Centro de Estudios para el Cáncer de la Universidad Stony Brook de Nueva York, en los Estados Unidos, reveló que los pacientes con cáncer tienen un riesgo "significativamente alto" de sufrir perforaciones gastrointestinales, e incluso la muerte, si combinan la quimioterapia con la droga bevacizumab.
Se trata de un prometedor fármaco oncológico que demostró su eficacia en el tratamiento del cáncer de colon, el cáncer de mama, el cáncer de pulmón no microcítico y también en el carcinoma de células renales.
La investigación fue publicada ayer en la revista médica "The Lancet Oncology". Dirigido por el profesor Shenhong Wu, el trabajo analizó a 12.294 pacientes con distintos tipos de tumores sólidos (linfomas y carcinomas).
Descubrió que la incidencia de las perforaciones gastrointestinales era del 0,9 por ciento. También llegó a la conclusión de que esa incidencia se duplicaba en los pacientes que recibían el bevacizumab. Y que en esos casos, el 21.7 por ciento de los afectados moría a causa de esa complicación. En el artículo se añade que el riesgo se multiplica en el caso de los pacientes que se encuentran en estados avanzados de cáncer colorrectal y de cáncer de células renales.
El bevacizumab pertenece al tipo de fármacos conocido como "inhibidores de la angiogénesis", utilizados para bloquear la creación de nuevos vasos sanguíneos y así frenar el crecimiento de los tumores. La droga en cuestión también está en fase de investigación en otras patologías. Ya había sospechas de que el bevacizumab podía causar perforación gastrointestinal en pacientes sometidos a quimioterapia, e incluso la Agencia para la Alimentación y los Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) había sugerido suspender en estos casos su administración, pero no existía hasta ahora una evidencia con suficiente fundamento médico para afirmarlo.
Esa fue la tarea que se impuso un equipo del Centro para el Cáncer de la Stony Brook University de Nueva York. El riesgo se incrementaba o se reducía en función de la dosis de bevacizumad, ya que se constató que con una dosis semanal de 2,5 miligramos por kilogramo las probabilidades aumentaban en un 61 por ciento, y que con una dosis de 5 miligramos por kilo lo hacían en un 167 por ciento.
La incidencia de las perforaciones en el sistema gastrointestinal también guarda relación, según la investigación, con los distintos tipos de tumores, siendo los relacionados con el cáncer colorrectal y renal los de mayor riesgo, y los relacionados con el cáncer de páncreas los que presentaban un menor índice de casos.
"Dado que el bevacizumab se utiliza de manera rutinaria en el tratamiento del cáncer, será importante que de manera creciente reconozcamos los síntomas que apunta a una perforación y que se intervenga pronto para reducir la morbilidad y la mortalidad", concluyeron los científicos dirigidos por Shenhong Wu. "Nuestro estudio puede ayudar a identificar un subgrupo de pacientes a los que se está suministrando bevacizumab con un alto riesgo de perforación asociado a este fármaco", añadieron.



Opinión
Debe tenerse mucho cuidado al referirse al bevacizumab porque es un medicamento que reciben muchos pacientes con cáncer en la Argentina y en el mundo. Representa a las nuevas terapias biológicas. Es el siguiente paso después de los tratamientos con quimioterapia. Llegó para agregarle a la oncología una cuota muy importante en pacientes con cáncer de colón, de pulmón, de mama y recientemente se comprobó su beneficio para el cáncer de cerebro.

Su aplicación -aprobada por la FDA y la ENEA- tiene un beneficio fundamental sólo en estos cuatro tipo de cánceres: mejora el período libre de prolongación de la enfermedad (el de recaída) y en algunos casos puede modificar la sobrevida. Este fármaco se aplica por vía endovenosa cada 14 ó 21 días, dependiendo del paciente y la enfermedad.
Hay una toxicidad posible si se aplica inadecuadamente, fundamentalmente en algunas patologías, como el cáncer de ovario. Sin embargo, aunque produzca efectos colaterales -como perforaciones gastrointestinales, hemorragias pequeñas, hipertensión, cansancio-, es mayor la eficacia que el costo, desde lo médico. Uno acepta cierto costo, pero si se quiere evitar el riesgo o prevenir esos efectos, no deben haber procedimientos quirúrgicos entre las 4 y 6 semanas siguientes a su aplicación. Lo importante es que sea un tratamiento espaciado y que se controlen la presión arterial y los parámetros de laboratorio.
Carlos Bas
Oncólogo clínico Hospital Alemán
clarin.com