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martes, 6 de diciembre de 2011

A casi 100 años del naufragio, el Titanic es un verdadero furor


NUEVA YORK.- Uno baja y baja, durante dos horas y media, apretujado con otras dos personas en un diminuto sumergible, hasta el fondo del océano Atlántico? y todo para echar un vistazo, a través de un ojo de buey de 15 o 20 centímetros, a los estragados restos del gigantesco barco en el que los Astor y los Straus se divirtieron, cenaron y, en algunos casos, murieron.
El viaje no es para claustrofóbicos, ni tampoco para "el otro 99 por ciento" de la gente: un crucero de dos semanas, incluyendo una zambullida que dura entre ocho y diez horas, cuesta 60.000 dólares.
Pero para los fans del Titanic, ningún precio ni ninguna privación es demasiado grande. En especial ahora que se aproxima el aniversario número 100 del naufragio, que se cumplirá el próximo 15 de abril.
"Es una oportunidad única en la vida", dijo Renata Rojas, una banquera de Nueva York, sobre la posibilidad de descender más de 3,2 kilómetros hasta el lodoso fondo del mar. "He estado obsesionada por el Titanic desde que tenía diez años", contó.
Considerando la proximidad del centenario, se espera que por lo menos 80 personas se sumerjan hasta los restos del naufragio, según la empresa que organiza el viaje, Deep Ocean Expeditions.
Y aunque seguramente ésta sea la expedición más extrema que se esté preparando, hay muchísimas más: habrá cruceros que navegarán exactamente hasta el mismo lugar del Atlántico en el que se ahogaron más de 1500 pasajeros del Titanic. Se están organizando cenas temáticas, todas vinculadas al Titanic, incluso con servilletas bordadas con la bandera de la White Star Line. Además, la Titanic Historical Society organizará una cena de gala en la que los interesados podrán vestirse como oficiales, miembros de la tripulación o como pasajeros "para crear el ambiente festivo de un viaje inaugural".
Ya están en venta los libros sobre el centenario, joyas y cientos de objetos conmemorativos.

La última oportunidad

En cuanto a una visita submarina al barco, esta próxima temporada puede ser su última oportunidad. Aunque las inmersiones vienen siendo ofrecidas esporádicamente a los turistas desde que se descubrieron los restos del Titanic, en 1985, Deep Ocean Expeditions dice que planea discontinuar permanentemente el tour a los restos del naufragio, sin duda para desilusión de futuras generaciones de devotos del Titanic y de fans de Leonardo DiCaprio.
"Este es nuestro último año de excursiones submarinas para pasajeros", dijo Rob McCalumm, el guía de la expedición.
En abril, sin embargo, los pasajeros abordarán sumergibles rusos Mir, que pueden soportar las enormes presiones de las grandes profundidades. Adentro, un piloto y dos turistas ocuparán un espacio inferior a dos metros de ancho y deberán usar varias capas de ropa para protegerse del frío. Los viajeros llevarán un almuerzo liviano y se les recordará que no hay baños.
"Su Mir se deslizará por encima del naufragio para mirar la caverna en donde estuvo situada alguna vez la famosa escalera, grande y lujosa, del Titanic", promete Deep Ocean Expeditions. "También explorará el icónico puente y las áreas de paseo."
Ese viaje tiene sus peligros -dos personas murieron en un sumergible que se enredó en los restos de un naufragio en Florida- y también ha suscitado controversias. Los científicos y académicos se preocupan por la posibilidad de que puedan infligirse nuevos daños al famoso barco y advierten sobre una nueva deshonra a un cementerio donde proliferan zapatos y otras pertenencias de tantas personas ahogadas.
Sin embargo, consideran que el centenario no es sólo una potencial amenaza, sino también una oportunidad para presionar por un acuerdo global que establezca reglas para la protección del Titanic.
"Necesitamos un acuerdo básico", dijo James Delgado, director de patrimonio marítimo de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, que monitorea los restos del naufragio.
El lugar ya está repleto de basura. Los cruceros que pasan arrojan latas de cerveza y bolsas de residuos. En el lecho marino, los minisubmarinos dejaron placas conmemorativas con flores artificiales. En algunas oportunidades, los submarinos chocaron accidentalmente con los restos del naufragio, cada vez más frágiles.
"Se podría poner bastante atestado allí abajo", dijo Delgado, en referencia a las actividades por el centenario.
El Titanic siempre ejerció una gran fascinación, porque simbolizó el fin de una era de inocencia tecnológica y porque pareció algo así como un reproche cósmico a los privilegios. Había diez millonarios a bordo, entre ellos el financista John Jacob Astor IV, el empresario Benjamin Guggenheim e Isidor Straus, de Macy's. Los tres murieron.
Durante su viaje inaugural, el opulento barco chocó contra un iceberg y se hundió el 15 de abril de 1912, a 600 kilómetros de Terranova, en aguas internacionales. Descansa sobre el lecho marino derecho y erguido, pero partido en dos. Se abrieron enormes agujeros en las cubiertas, y las paredes de metal se desplomaron. El casco está cubierto de óxido.
Sin embargo, la atracción es lo suficientemente grande como para generar reiteradas inmersiones. Se dice que James Cameron, el director de Titanic , se sumergió más de dos docenas de veces.
Otros tendrán que conformarse con un único vistazo. De hecho, tantos turistas quieren ver el Titanic que Deep Ocean Expeditions, la única empresa que ofrece la inmersión, aumentó el número de cruceros previstos de dos a cuatro, y considera un quinto.
La demanda sigue siendo alta debido a que las expediciones son muy infrecuentes: la última fue en 2005. Y los turistas hacen cola pese al fuerte incremento de los precios: en 1988, la empresa cobraba 32.500 dólares; hoy, 59.680 dólares. Mike McDowell, fundador de Deep Ocean Expeditions, citó los altos precios del combustible y otros factores como justificación.
Las expediciones se publicitan como viajes de lujo de dos semanas, que parten desde St John's, Terranova (Canadá), y ofrecen conferencias de expertos y "cocina cinco estrellas". La empresa dice que el viaje del Titanic atrae a una clientela mixta, que va desde los súper ricos hasta personas de medios mucho más escasos.
Rojas, la banquera de Nueva York, hace buceo y es una fan del Titanic. Cuando estaba en el colegio secundario, hizo muchos trabajos de investigación sobre el naufragio. Rojas no logró hacer la expedición de 2005 por falta de lugar, y ahora es la primera de la fila.
"Será una oportunidad para presentar mis respetos. Si pudiera, me quedaría allí abajo durante días."
Traducción de Mirta Rosenberg
lanacion.com

lunes, 16 de agosto de 2010

Un siglo después, repetirán el mítico viaje del Titanic

Dentro de 600 días, un grupo de personas –entre los que se mezclarán quienes realmente pretendan rendir tributo y excéntricos adinerados deseosos de estar para contarlo– subirán a bordo de un lujoso crucero moderno para emular la ruta del inolvidable Titanic, exactamente a 100 años de su hundimiento en las aguas del Atlántico norte.
La particular travesía (o el gran negocio turístico) repetirá el itinerario de la mítica embarcación . El acontecimiento será a bordo del crucero Balmoral, que zarpará del puerto de Southampton (en el sur de Inglaterra) el 8 de abril de 2012, a la misma hora que lo hizo el Titanic cien años antes. Y navegará durante 12 noches hacia Nueva York por la misma ruta que siguió el que fue considerado en aquellos tiempos el barco más seguro del mundo (hasta que su inmensidad dio de lleno contra un iceberg).
Los organizadores confiaron en que en el mismo punto y a la misma hora en que el Titanic chocó, a bordo del Balmoral se celebrará una ceremonia para recordar a los 1.517 fallecidos. También habrá un “revival” de la esencia de la época: los viajeros del Balmoral disfrutarán de un menú inspirado en los platos que se sirvieron en el Titanic, acompañados de la música que se tocaba entonces.
El Balmoral, que habitualmente opera para la compañía de transporte marítimo Fred Olsen Cruise Lines, fue contratado para la ocasión por la agencia británica de viajes Miles Morgan Travel, que organiza la movida y describe el plan en su página web (www.titanicmemorialcruise.co.uk). Según cuentan allí, muchos de los lugares están vendidos, a pesar de lo costoso de pertenecer: 3.700 libras (24.000 pesos argentinos) por persona en una cabina promedio.
De hecho, está previsto que en el barco viajen, entre otros, el escritor Arthur Cropley, sobrino nieto de Charles Herbert Lightoller, el segundo oficial del Titanic, que sobrevivió al naufragio. También reservó una plaza Jane Allen, familiar del pasajero Thomas Pears, quien comentó: “Deseábamos rendir tributo a nuestro familiar, que murió en el Titanic. Su historia ha sido parte muy importante de nuestras vidas. Su viuda Edith sobrevivió en un bote salvavidas”.

clarin.com

lunes, 1 de junio de 2009

A los 97, murió la única sobreviviente del Titanic


Ya nadie podrá relatar en primera persona lo que ocurrió aquella fría y trágica noche del Atlántico Norte. Desde que ayer a los 97 años murió Elizabeth Gladys "Millvina" Dean, no quedan en el mundo sobrevivientes del naufragio del Titanic.
Pobre, como lo era cuando junto a sus padres y a un hermano mayor abordó la tercera clase del célebre transatlántico en su viaje inaugural, Millvina (así la llamaban sus amigos) falleció ayer en un hogar de ancianos cerca de Ashurst, en el condado de Hampshire, sur de Inglaterra.El 10 de abril de 1912, Millvina era uno de los pasajeros que partieron en el Titanic del puerto inglés de Southampton rumbo a Nueva York.
Los Dean iban hacia una nueva vida en Kansas (Estados Unidos), donde Bertram Frank, el papá de Millvina -entonces de 27 años- abriría una tabaquería.
Pero nada fue como estaba previsto. En la noche del 14 de abril el aparentemente invulnerable Titanic golpeó un bloque de hielo, y con sorprendente rapidez fue a parar al helado fondo del océano.
En medio del pánico, Millvina -que con apenas dos meses de vida era la pasajera más joven del buque-, fue abrigada precariamente, y junto a su madre Georgette Eva, y a su hermano Bertram, fueron de los pocos pasajeros de la clase más barata que lograron ponerse a salvo. Los asignaron al bote número diez. Su papá no tuvo esa suerte, y fue uno más en la lista de los 1.523 muertos que dejó el naufragio. "Mi padre ahorró durante años para comprar los pasajes, y sólo le sirvieron para morir en el naufragio del que considerábamos el buque de los sueños", contaría Millvina años después.
Tras la tragedia, Millvina, su madre y su hermano volvieron a Southampton. Allí, Millvina, que nunca se casó, trabajó para el gobierno británico como cartógrafa durante la Segunda Guerra Mundial, y luego en una empresa de ingeniería, hasta que se jubiló.
Cuando se encontraron los restos del Titanic en 1985, Millvina participó en numerosos documentales y dio entrevistas a varios medios. En 1997 aceptó una invitación a repetir el frustrado viaje familiar a bordo del transatlántico Queen Elizabeth 2. Pero rechazó otra para acudir a la presentación de la película Titanic. Dijo que sería demasiado difícil para ella.
Pasada aquella fugaz celebridad, en octubre de 2008 Millvina tuvo que ofrecer en subasta sus recuerdos del naufragio para poder pagar el geriátrico donde vivía (en Southampton, el mismo puerto de donde zarpó el Titanic). Entre los objetos había una valija con ropa que recibió su familia al llegar a Nueva York, antes de que fueran llevados de regreso a Gran Bretaña.
En la subasta recaudó unos 53.900 dólares. A principios de mayo, amigos suyos habían montado una campaña para asegurar su futuro. Entre los donantes al Fondo Millvina se encuentran los protagonistas y el director de la película Titanic. Kate Winslet, Leornardo DiCaprio y James Cameron donaron en total unos 30.000 dólares.

Lujo y tragedia a bordo
El Titanic era el segundo de un trío de transatlánticos que pretendía dominar el negocio de los viajes transoceánicos a principios del siglo XX. Comenzó a construirse en 1909 y fue botado en 1911. Fue el barco de pasajeros más lujoso de la época. Tenía piscina cubierta, gimnasio, cancha de squash, baño turco y biblioteca. Además, los camarotes de primera clase estaban equipados con muebles costosos. Fue diseñado usando la última tecnología, pero no sirvió de nada.

A cinco días de haber iniciado el viaje inaugural, en la noche del 14 al 15 de abril de 1912, chocó contra un témpano y se hundió en pocas horas. Una investigación reveló que se usó hierro de mala calidad para fabricar los 3 millones de remaches que llevaba el buque.
El tema es que se les salía la cabeza y permitían que se filtraran toneladas de agua helada. De haber sido de buena calidad, el barco se hubiera mantenido a flote el tiempo suficiente para efectuar el rescate. Además, sólo tenía 20 botes salvavidas, la mitad de lo necesario.
clarin.com