martes, 7 de agosto de 2012

Uso lúdico de Viagra


Un gesto común en la vida cotidianade los que ya peinan canas, y que a muchos les da un aire interesante, es servirse de una gafas que usan a modo de 'gadget' para leer la letra pequeña o no tan pequeña. Algunos se dicen a sí mismos: "Puedo leerlo sin gafas, pero con gafas lo leo mejor".
Esto es exactamente lo que pasa por la cabeza de un número cada día más elevado de hombres que, sin tener problemas de erección, utilizan las 'pastillitas' (Viagra, Cialis, Levitra) para 'ver mejor'.
De manera tímida, pero cada vez más frecuente, acuden a nuestras consultas, con cierto aire de despiste preguntando por los riesgos de usarlas, a pesar de “estar bien”. No hay que olvidar que, en los últimos años, el consumo de estos fármacos se ha incrementado exponencialmente en el grupo de hombres entre 18 y 45 años, un grupo de edad en el que padecer disfunción eréctil por una causa orgánica en altamente improbable.

Uso recreativo

Un trabajo realizado en la Universidad de Texas (EEUU) y liderado por Christopher Harte mediante encuestas 'on line' a un total de 1.207 jóvenes universitarios arroja unos resultados sorprendentes.
Los autores distribuyeron a los encuestados en tres grupos: no consumidores, consumidores por uso recreativo y uso por motivos médicos.
Los resultados de los test de erección demostraban que los jóvenes que los usaban recreativamente tenían una erección normal, igual que los consumidores. Sin embargo, a pesar de tener unas erecciones normales, su seguridad en sí mismos de poder mantenerlas era menor, y esto supone un importante factor de riesgo para desarrollar problemas de erección de causa psicológica.

Peor satisfacción sexual

Además, y no menos importante, los consumidores sin motivo, comunican cifras mucho peores de satisfacción sexual que los otros dos grupos. El consumo recreativo de estas sustancias genera mucha ansiedad anticipatoria, que puede explicar esta falta de autoconfianza que lleva a la insatisfacción.
El efecto del consumo de estos fármacos produce erecciones de más dureza y de más duración que en condiciones normales, sin que esto implique que se deba entender como el estándar. Por tanto, otra posible explicación a esta frustración entre los jóvenes consumidores recreativos sería que, de alguna manera, juzgan sus erecciones naturales en ausencia del efecto de la pastilla como de menos calidad(cuando son, absolutamente normales) lo que genera gran malestar y frustración.
Por tanto, el mensaje que debemos lanzar, debe ser claro y contundente. El consumo de estas fármacos sin control médico y sin una causa justificada puede generar expectativas poco realistas y modificar los estándares de comportamiento sexual, provocando ansiedad de ejecución, falta de seguridad y confianza, pudiendo provocar problemas reales de erección.

* Juan Ignacio Martínez Salamanca es especialista en Urología del Hospital Puerta de Hierro Majadahonda de Madrid y colaborador de ELMUNDO.es