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lunes, 10 de octubre de 2011

Un túnel en los Andes para explorar el Cosmos

Xavier Bertou, junto a un acelerador de partículas en Bariloche.|EL MUNDO.ES
Las estructuras que más asociamos con el estudio del Cosmos son los observatorios astronómicos, ubicados en la cima de las montañas donde la atmósfera es transparente. Pero a la hora de estudiar los fenómenos más evasivos del espacio que nos rodea, los investigadores deben descender a las profundidades de la Tierra.
La comunidad científica pretende aprovechar la construcción de un túnel a través de los Andes, para establecer el primer laboratorio subterráneo del Hemisferio Sur. El propósito de los investigadores que conforman el Consorcio Latinoamericano de Experimentos Subterráneos (CLES), es avanzar en la solución de dos de los mayores enigmas de Universo: la composición de la materia oscura y las propiedades de los neutrinos.
El túnel de Agua Negra, de 14 kilómetros de longitud, es un proyecto de los gobiernos de Argentina, Brasil y Chile para comunicar la costa del Atlántico con la del Pacífico por medio de la así llamada carretera bioceánica. Su construcción, correspondiente al objetivo de integrar las economías de la región, comenzaría a mediados del 2012. Tras ser aprobada en el 2010, sus promotores repararon en que podría tener otros usos, aparte de la circulación de vehículos.
Fue así como nació la idea de crear el laboratorio ANDES (siglas en inglés de Agua Negra Deep Experimental Site) como elemento adicional, en la parte más profunda del túnel. Vale decir a 1.700 metros bajo la superficie.
Xavier Bertou, coordinador del programa en que participan científicos de los tres países mencionados, explicó a ELMUNDO.es que gran parte de los estudios de la materia oscura y de los neutrinos sólo se pueden realizar a tales profundidades para evitar la interferencia de los rayos cósmicos que permanentemente caen sobre la Tierra.
Provenientes del Sol, de explosiones de supernovas o de agujeros negros situados en el centro de remotas galaxias, unos 15 millones de partículas impactan cada metro cuadrado en un solo día. Pero una ínfima parte de esa radiación podría atravesar el manto rocoso, con lo cual el estudio de partículas con interacciones tan débiles como los neutrinos o de un "elemento fantasma" como es la materia oscura, se llevaría a cabo sin el estorbo de "ruidos" ajenos a los experimentos.

Comprobación de experimentos

Bertou, físico del Observatorio de Rayos Cósmicos Pierre Augel (Argentina) afirma que uno de las tareas del equipo será blindar los experimentos que se realicen por medio del acelerador de partículas, del ruido de los vehículos que transiten por el túnel.
Los científicos creen que la materia oscura conforma cerca del 85% de nuestro Universo y más del 90% si se le suma la energía oscura. En consecuencia, lo visible sólo constituye una parte ínfima del cosmos. "Determinar la naturaleza de esa materia es uno de los mayores desafíos de la cosmología moderna y de la física de altas energías", sostiene Bertou.
Los neutrinos son partículas subatómicas que atraviesan la Tierra a miles de millones por segundo. Se sospecha que su velocidad es superior a la de la luz, por tanto desafían uno de los fundamentos de la Teoría de la Relatividad de Einstein. A juicio del científico argentino-francés, entender su comportamiento es "descender al nivel más básico de la Física".
El laboratorio estaría conformado por dos galerías perpendiculares al túnel vehicular, de 25 metros de altura por 20 de ancho y 50 de longitud, conectadas a un pozo cilíndrico de 15 a 20 metros de diámetro por 20 de profundidad. La superficie total del complejo sería de 2.500 metros cuadrados y el coste de su construcción rondaría los 11 millones de euros.
"Los aparatos de medición funcionarán de forma permanente y por muchos años -el tiempo de vida de un detector de partículas es de entre tres y cinco años- siendo operados por tres investigadores que cumplirá un horario normal de trabajo", señala Bertou. A la pregunta de si estar encerrados en las profundidades de la Tierra no puede afectar la salud del equipo, el físico responde "no más de lo que les afectaría trabajar en el sótano de su casa".
elmundo.es

lunes, 18 de abril de 2011

Hallan litio en agua potable de los Andes argentinos

Prueba de agua potable (SPL)
Los pobladores de una región de los Andes argentinos están bebiendo agua con altos niveles de litio -un elemento que se usa en las baterías y como medicamento- que podrían afectar la salud.
Los científicos encontraron niveles altos de litio en el agua potable.
Ésa es la conclusión de una investigación llevada a cabo por científicos de la Universidad de Lund, Suecia.
El litio es un elemento químico, un metal, que se utiliza principalmente en aleaciones y en la producción de baterías eléctricas.
También se ha usado durante décadas como tratamiento establecido para depresión y trastorno bipolar.
Tal como explicó a BBC Mundo la profesora Karin Broberg, quien dirigió el estudio -que aparece publicado en Environmental Health Perspectives (Perspectivas de Salud Ambiental), el estudio analizó los acuíferos de cuatro poblados en el noroeste de Argentina, en la frontera con Chile y Bolivia.
La investigación se llevó a cabo en San Antonio de los Cobres y otros tres pueblos cercanos más pequeños llamados Polar Grande, Olacatato y Salar Pocitos.
"Encontramos en esta zona niveles muy elevados de litio en el agua que bebe la población" explica la investigadora.
"Probablemente hay una situación similar en las áreas circundantes de esta región de las montañas andinas".

Impacto en la tiroides

La investigadora y su equipo llevaron a cabo análisis en 200 mujeres de la región para saber si el litio estaba teniendo efectos en su organismo.
Se sabe que el litio puede producir hipertiroidismo, un trastorno metabólico que causa aumento de peso, fatiga, depresión, sensibilidad al frío y pérdida de memoria.
En casos raros, el litio también puede dañar los riñones. Éste es un efecto secundario conocido del medicamento de litio para trastorno bipolar.
Tal como explica la profesora Broberg, los análisis que llevaron a cabo no mostraron un efecto "clínicamente significativo".
Sin embargo, agrega, "las personas de esta región han estado absorbiendo litio toda su vida, incluso desde el nacimiento, y el consumo a largo plazo sí podría tener un impacto en la salud".
"No vimos síntomas de enfermedad de la tiroides en las mujeres estudiadas. Pero éste fue sólo un grupo de la población" explica a BBC Mundo la investigadora.
"Creemos que otros grupos, como los ancianos, los niños y las embarazadas, sí podrían ser más susceptibles al consumo de esos niveles de litio".
Los científicos descubrieron que el agua subterránea de esta zona tiene niveles de litio que equivalen a una décima parte del tratamiento que consume diariamente un paciente con trastorno bipolar.
"No sabemos lo que esto implica para la salud, porque el impacto del litio ha sido muy poco estudiado" dice Karin Broberg.

Mecanismo desconocido

"Hasta ahora, a pesar de que el litio se ha usado como medicamento durante más de 50 años y de que es muy efectivo, no se conoce cuál es el mecanismo con el cual actúa en trastornos psicológicos como la depresión o el bipolar" explica la científica.
"Por otra parte, un efecto secundario muy conocido de estos fármacos es su impacto en la tiroides y el daño que causa en los riñones en algunos individuos", agrega.
"Y también se sabe que puede causar efectos negativos en el feto, principalmente malformación del corazón, por eso no se recomienda a las mujeres embarazadas".
 
La región de los Andes es una fuente rica en elementos naturales y varios países de la región extraen litio.
Bolivia, en particular, tiene reservas enormes de litio. El 50% de las reservas mundiales de litio están en Salar de Uyuni en ese país.
Estos elementos, sin embargo, además de un recurso valioso también pueden ser un riesgo medioambiental porque pueden contaminar los acuíferos destinados al consumo humano.
En un estudio anterior de los mismos investigadores llevado a cabo en la provincia de Salta, en el noroeste de Argentina, se encontraron niveles "altos" de arsénico, litio, cesio, rubidio y boro en el agua y en la orina de mujeres estudiadas.
"Principalmente descubrimos que en esta región hay mucho arsénico en el agua que bebe la población" explica Karin Broberg.
"Pero no vimos que este elemento tuviera un impacto en la tiroides de las mujeres. El litio es el único que parece estar causando un efecto en la glándula", agrega.
Aunque en muchas regiones del mundo se considera que el agua subterránea es más segura para consumo humano que el agua muchas veces contaminada de ríos y lagos, hasta ahora no se conoce cuáles son los niveles de contaminación de compuestos químicos naturales, como el litio o arsénico, en estos acuíferos.
La profesora Broberg y su equipo planean ahora llevar a cabo un nuevo estudio en la misma zona de Argentina para comparar el efecto del litio en la salud de dos grupos de madres y sus hijos.
bbc.co.uk

martes, 9 de junio de 2009

Pierde altura un sector de la Cordillera


Susana Gallardo
Para LA NACION
La cordillera de los Andes, enorme y majestuosa, no está todo lo quieta que parece. Está en pleno ascenso en San Juan, pero pierde altura en el sur de Mendoza y en el norte de Neuquén. Así lo afirma un equipo de geólogos de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (FCEyN) de la Universidad de Buenos Aires en un trabajo que acaba de publicarse en la revista Tectonophysics.
"Antes se creía que los Andes eran producto de un levantamiento ocurrido hace 12 millones de años, pero ahora se sabe que son más antiguos y que no crecen en forma continua, sino que tienen pulsos de ascenso", dice Andrés Folguera, investigador de la FCEyN, que publicó sus resultados junto con su colega Víctor Ramos, ambos investigadores del Conicet.
Lo curioso de estos resultados es que "la elevación de los Andes no es uniforme, porque algunos segmentos ascienden, mientras que otros se desploman", dice Folguera. ¿Cómo se advirtió eso? "Se ven cicatrices en el terreno, discontinuidades. Por ejemplo, saltos en la planicie de un río que pueden tener entre 2 y 5 metros de altura y muestran desplazamientos de rocas jóvenes", explica.
Esos escalones indican que los Andes están descendiendo en ese sitio. Por ejemplo, en el embalse del río Atuel, cerca de San Rafael, hay una pared natural, labrada en la roca, que forma una de esas cicatrices del desplome de la Cordillera.
Además, en esas discontinuidades puede aflorar lava. Una muestra de ello es la Payunia, en el sur de Mendoza, en el departamento de Malargüe, que posee más de 800 conos volcánicos. "Tenemos un mapa con las edades de formación de esos conos, que no tienen más de 2 millones de años y están asociados con un desplome", indica Folguera.
Por otro lado, la gran cantidad de conos volcánicos y su baja altura es algo característico de zonas que se están fracturando, porque el magma se dispersa en esas fallas y se distribuye generando pequeños centros.
El primer levantamiento de los Andes se habría registrado hace unos 120 millones de años; otro, hace 90 millones; el siguiente, hace 35, y el último, hace 12 millones de años. Tras largas etapas de estabilidad, hubo períodos en que los Andes se derrumbaron, según los expertos.
"Identificamos dos etapas de desplome: la más reciente se inicia hace unos 5 o 6 millones de años -asegura Folguera-. Actualmente, los Andes de Neuquén y el sur de Mendoza se encuentran en desplome activo."
La geometría del relieve
La causa del derrumbe está asociada con el ángulo con el cual el fondo oceánico del Pacífico se introduce por debajo de la placa continental de América del Sur (proceso de subducción). Hay períodos (millones de años) en que el plano de subducción es casi horizontal, lo que coincide con una etapa de levantamiento. En otros, el plano tiende a ser más vertical (entre 30 y 45 grados), lo que genera el desplome de la Cordillera.
Esa subducción del fondo oceánico bajo el continente sudamericano se puede visualizar mediante el estudio de las ondas sísmicas, cuya velocidad depende, entre otras cosas, de la rigidez de los materiales, que tiene que ver con su temperatura.
En el proceso de subducción, los materiales que se generan en la superficie se sumergen a mucha velocidad (unos 6-7 centímetros por año) y están mucho más fríos que el manto que los circunda, lo que incide en la velocidad de las ondas sísmicas. Midiendo esa velocidad se puede visualizar el material que está cayendo hacia el interior de la Tierra y, en consecuencia, el ángulo que forma.
Con información de la trayectoria y velocidad de las ondas sísmicas, proveniente de sismos naturales o inducidos (mediante golpes producidos en la superficie), los investigadores pueden relacionar las cicatrices del terreno con lo que sucede a grandes profundidades. Así pueden inferirse ciertas características de la corteza terrestre que inciden en el ángulo del plano de subducción.
Lo cierto es que en Neuquén y en el sur de Mendoza los Andes están en descenso, y en esa región el ángulo de subducción de la placa oceánica, que hace 12 millones de años era horizontal, ahora posee entre 30 y 45 grados.
En cambio, en el norte de Mendoza y San Juan el plano es casi horizontal, y la región está en pleno ascenso. En otras palabras, el levantamiento andino no es un proceso uniforme, sino que se encuentra segmentado por latitudes.
Por otro lado, cuando una zona de subducción horizontal tiende a ser vertical, se comienzan a desplomar los márgenes orientales, cercanos a La Pampa, y luego los sectores más occidentales. Esto se determina por la edad de las rocas volcánicas asociadas a las fracturas. "Son más viejas en la región oriental, y progresivamente más jóvenes a medida que nos acercamos a la cordillera principal", relata el geólogo.
El desplome en el sur de Mendoza constituye un descenso incipiente, pero si el proceso no se revierte, en millones de años puede producirse un colapso total.
Centro de Divulgación Científica de la Facultad de Ciencias Exactas, UBA
Premio Bunge y Born 2009
El doctor Víctor Ramos, uno de los más prestigiosos geólogos argentinos, acaba de recibir el premio de la Fundación Bunge y Born. Además de haber desplegado una carrera científica y docente excepcional, con cientos de trabajos publicados y charlas a lo largo y a lo ancho del mundo, Ramos, profesor titular de Geotectónica y Tectónica Andina en la UBA, tiene tres hijos y nueve nietos, todos amantes de la montaña. El mismo es un montañista consumado, con varias ascensiones al Aconcagua y a otras montañas de la alta cordillera de los Andes.
lanacion.com