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sábado, 24 de marzo de 2012

El mapa del cerebro bilingüe

Ilustración: Luis Parejo
El lenguaje no es algo que exista fuera de nosotros, 'vive' en el cerebro. Aprender un solo idioma o dos de forma simultánea conforma unas redes neuronales distintas entre una persona monolingüe y otra bilingüe pero, ¿de qué manera influye esa diferencia? ¿Tienen los políglotas capacidades no comunicativas superiores? ¿Son más listos los niños que hablan dos lenguas? ¿Genera el mismo efecto en el desarrollo aprender castellano y catalán que inglés y japonés?

Existen muchos grupos científicos que están estudiando el proceso de adquisición del lenguaje y cómo las lenguas se organizan en el cerebro. Uno de los más prestigiosos y prolíferos es el denominado BRAINGLOT, integrado por seis grupos en los que trabajan unos 200 investigadores. Se trata de un proyecto español que, desde que se formó hace cuatro años, no ha dejado de publicar resultados interesantes sobre distintos aspectos del bilingüismo, en el área neuropsicológica, funcional y lingüística.

"España es el lugar idóneo para hacer este tipo de investigaciones por diferentes razones. Pocos países, por no decir ninguno, tienen nuestras peculiaridades. Contamos con individuos que utilizan lenguas muy parecidas, como el catalán y el español, y otros muy dispares, como el euskera y el español. También hay población monolingüe. Además, el estatus social y educativo entre ellos es similar y las distancias que los separan son pequeñas", afirma Núria Sebastián-Gallés, doctora en psicología, principal investigadora del grupo Percepción y Adquisición del Discurso de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona y coordinadora del proyecto BRAINGLOT.

Entre sus objetivos se encuentran averiguar las bases neuronales del procesamiento del lenguaje en las personas bilingües, conocer las diferencias, positivas y negativas, que esta segunda lengua genera en la mente y saber cuál es el solapamiento que se da entre las redes neuronales con los cambios de tareas no lingüísticas y del lenguaje. Para ello, desde la Universitat Jaume I de Castellón, el grupo de César Ávila, catedrático de Psicología Básica, trabaja en el laboratorio de neuroimagen funcional para conseguir el 'retrato' del cerebro bilingüe.

Flexibilidad cognitiva

Diferencias en la circunvolución frontal inferior en un cerebro monolingüe (en rojo) y en un bilingüe (azul). | BRAINGLOT
"Las personas bilingües utilizan más áreas cerebrales en una tarea lingüística, sobre todo del lado izquierdo del cerebro (el relacionado con el lenguaje) y de algunas del derecho. Es un procesamiento menos eficiente pero no menos eficaz, es decir, lo hacen igual de bien que los monolingües pero para ello necesitan emplear más áreas de su cerebro. Esto podría significar algún tipo de pequeñísimo enlentecimiento a la hora de manejar el lenguaje. Pero la parte positiva es que los bilingües tempranos al pasarse todo el día cambiando de lenguaje, tienen entrenadas capacidades cognitivas no lingüísticas, en concreto en las funciones ejecutivas, que sirven para adaptarse a los cambios de tareas variadas. Se podría decir que en estas tareas son mejores. Nosotros aportamos la base visual de por qué son más eficaces y hemos visto que es porque utilizan otras áreas cerebrales distintas a los monolingües", apunta Ávila.

Ellen Bialystok y Michelle Martin, dos expertas en bilingüismo, explican en un artículo, publicado 2004 en la revista 'Developmental Science', que "el bilingüismo precoz modifica y mejora en los niños el desarrollo del control de la atención mientras que tiene poco impacto en cómo se analizan las representaciones". Pero, como recoge en otro trabajo publicado hace dos años en la revista de la 'Asociación para la Ciencia Psicológica', "las personas que hablan dos idiomas tienen menor competencia en el lenguaje formal".

Como apunta Albert Costa, coordinador del grupo de Investigación en Producción del Habla y Bilingüismo, de la Universitat Pompeu Fabra, y también integrante del proyecto español, "son las dos caras de una moneda. A la hora de producir lenguas parece que los bilingües son más lentos y tienen con más frecuencia una mayor dificultad para encontrar la palabra deseada, es lo que se denomina tener la palabra en la punta de la lengua. Además, poseen un menor vocabulario, aunque cuando se tienen en cuenta las dos lenguas el número de palabras que conocen es superior en comparación con una persona monolingüe. Pero esto es algo lógico, es como quien juega sólo al tenis y el que juega al tenis y al pádel, el primero será mejor en tenis pero el segundo sabrá manejarse en los dos juegos", explica.

Las divergencias en la flexibilidad cognitiva no son "diferencias brutales, si no todo el mundo estaría dominado por los bilingües. En cuanto al manejo del lenguaje, esa mayor lentitud a la hora de encontrar la palabra correcta es de milésimas de segundo, mientras la persona habla no se nota que tiene otras lenguas tocándole las narices y que su cerebro tiene que estar eligiendo constantemente el idioma con el que tiene que hablar", señala Sebastián-Gallés.

El lenguaje en los bebés y en los ancianos

Lo que sí que parece es que las ventajas del bilingüismo se notan más en los niños pequeños y en los ancianos. "El área prefrontal es la parte del cerebro que se termina de desarrollar más tarde en la vida, lo hace en la adolescencia tardía, y es de las primeras que se nos fastidia, entre los 30 y 40 años. Como los bilingües la tienen más entrenada, eso hace que se les acelere el desarrollo y parece que previene o frena la aparición de los síntomas de deterioro", detalla esta psicóloga. Aunque como apunta Costa, "hay que ir con cuidado en relación con las demencias, porque hay pocos estudios sobre el tema.

'Utilizar dos idiomas contribuye al concepto de reserva cognitiva'
Parece que la gimnasia mental de aprender y utilizar dos idiomas contribuye al concepto de reserva cognitiva, es decir, que a igualdad de daño cerebral en una demencia o en el Alzheimer hay gente que tiene menos síntomas. Ojalá hubiera más datos en este sentido. En España se podría hacer un estudio epidemiológico serio, pero como el bilingüismo es un tema sensible políticamente hablando no hay interés en este sentido".

Otra rama de investigación es aquella destinada a conocer las diferencias que se dan a una edad muy temprana. "Nosotros no trabajamos mucho con bebés, pero sí hay estudios sobre el tema. Se sabe que en los primeros meses no se puede distinguir entre dos lenguas pero, a los cuatro meses, un niño sí puede diferenciar entre catalán y castellano. También, a los ocho meses, los bebés bilingües pueden notar las diferencias, por ejemplo, entre español y francés, simplemente viendo dos personas hablar, sin escucharlas, mientras que un monolingüe es incapaz de hacerlo", afirma Sebastián-Gallés.

En sus trabajos, también han comprobado, mediante resonancia magnética funcional, que aunque uno aprenda dos lenguas desde el nacimiento, siempre hay una que va a funcionar como dominante, y que será aquella a la que más esté expuesto el bebé (normalmente la lengua de la madre). "Esto sólo se ve con técnicas muy finas, porque hay diferencias muy pequeñas, tanto que la propia persona no se da cuenta de que maneja mejor una que otra", aclara esta psicóloga.

El aprendizaje de una segunda lengua

Además de llegar a entender los beneficios que genera el bilingüismo en la función ejecutiva, otra rama de estudio del proyecto BRAINGLOT es conocer por qué cuesta tanto aprender un segundo idioma pasada una edad. "Nuestra tarea es investigar, qué cosas que son distintas de una lengua a otra son las que van a ser más fáciles de aprender y cuáles más difíciles", explica Itziar Laka, profesora de lingüística de la Universidad del País Vasco e investigadora principal Elebilab, grupo que forma parte del proyecto.

'Todo el retrato completo nos hace comprender mejor la naturaleza del lenguaje'
Esta experta analiza las señales cerebrales de las personas cuando escuchan en un idioma algo mal (cuando se produce una violación sintáctica) y su manera en que el cerebro codifica eso. "Hay una cosa que la gente no se da cuenta: Se cree que el lenguaje es algo cultural pero no es así, es una función cognitiva. Si la segunda lengua es muy distinta, el patrón cerebral será diferente en una persona bilingüe que en una nativa. Pero también estudiamos qué aspectos de la lengua están representados de la misma manera en el cerebro de los dos", aclara.

Laka insiste en que la información que se consigue estudiando el cerebro de una persona que habla dos idiomas es mucho más rica que la que se logra analizando el de alguien nativo. "Todo el retrato completo nos hace comprender mejor la naturaleza del lenguaje", afirma. Esta especialista evalúa a personas de unos veintitantos años que aprendieron euskera con cuatro o cinco años. "Pensábamos que no íbamos a encontrar diferencias entre ellos y los nativos, pero no ha sido así. A los cuatro años, la primera lengua ya ha ocupado un espacio prioritario en el cerebro, y la segunda tiene que luchar por su espacio".

Pero también se sabe que como se realiza menos esfuerzo con el primer idioma, el tejido cerebral implicado en su uso es menor. De hecho, varios estudios muestran que existen diferencias en la densidad de materia blanca entre las personas bilingües y las que sólo hablan un idioma. "A mayor mielina mayor rapidez de procesamiento. Los cambios no sólo son funcionales sino estructurales. Lo importante es determinar que un aprendizaje externo conforma una morfología cerebral", señala Costa.

El grupo vasco también analiza el efecto que tiene la ergatividad, es decir, "el euskera como las lenguas mayas, el georgiano o el tibetano, es una lengua ergativa y tiene una manera de marcar los sujetos y los objetos distinta a la de las lenguas nominativas como son todas las latinas. Esto se ha considerado una división psicológica. También miramos aspectos como la concordancia verbal que en castellano sólo es con el sujeto, mientras que en euskera es con el sujeto, el objeto y el dativo. Y ahí vemos que cuando tienes concordancia en tu lengua nativa, puedes usar ese recurso para la segunda lengua".

Un aprendizaje individual

En definitiva, lo que pretenden estos investigadores es hacer un mapa de las cosas que son distintas en la lengua y, cuando ésta no es nativa, cómo se representa en el cerebro. "Hemos intentando completar el mapa en la franja de los cuatro-cinco años para saber cómo se va colocando la segunda lengua en el cerebro cuando se aprende a esa edad. Pretendemos tener una base empírica sólida y seria de qué cosas son difíciles y fáciles para aprender una lengua", explica Laka.

"Mientras en las lenguas nativas todos somos igual de buenos, sólo hay diferencias por la educación, en las segundas lenguas no todo el mundo es igual. Hay evidencias que sugieren que determinadas maneras de aprender una lengua son más validas para unas personas que para otras. Quizás en un futuro podamos predecir, según el tipo de persona que seas, la manera de aprendizaje que requieres", aventura Laka.

Porque un objetivo a largo plazo es que este conocimiento sirva para ayudar a aprender una segunda lengua de manera más eficiente. "Pero esto sólo se podrá hacer cuando sepamos mucho más sobre este tema", explica esta investigadora que también señala la falta de recursos a un año vista. "El proyecto nació con el compromiso político de que los recursos que íbamos a tener no se iban a terminar finalizados los cinco años, sino que tendría continuidad. Pero eso ha cambiado. Es verdad que la situación económica también lo ha hecho, pero es una pena que en un país ideal para estudiar el bilingüismo no se pueda hacer. No es un problema de recursos humanos sino de estabilidad e infraestructura para hacer ciencia".
elmundo.s

domingo, 18 de marzo de 2012

Las aventuras de un adolescente políglota en la Red


Alguna gente aprende algo de hebreo en su bar mitzvahs, o aprende inglés de su madre, o puede hablar algo de japonés por haber pasado un semestre en el extranjero.
Timothy Doner, de 16 años, no es una de esas personas. En el otoño de 2009, luego de estudiar para su bar mitzvah, decidió que quería aprender hebrero moderno, por lo que continuó con su tutor, desarrollando largos diálogos sobre la política israelí. Entonces se sintió atraído por el árabe, por lo que después del octavo grado participó de un programa de verano para estudiantes de college en la Brigham Young University. Le llevó cuatro días aprender el alfabeto, dijo, y una semana leer de manera fluida.
Luego se dedicó al ruso, italiano, persa, swahili, indonesio, hindi, ojibwe, pashto, turco, hausa, kurdo, idish, holandés, croata y alemán, aprendiendo por su cuenta mayormente de libros de gramática y aplicaciones en su iPhone. Esto junto con un estudio más formal de francés, latín y mandarín en la Dalton School, donde está en el segundo año.
En marzo pasado, durante el feriado de primavera, Timothy hizo algo que cambió el metabolismo de su estudio de idiomas. En el departamento de su familia en East Village de New York, hizo un video de sí mismo hablando árabe y lo subió a YouTube, con subtítulos en inglés. La respuesta fue escasa pero entusiasta, principalmente de gente en Medio Oriente: ¡Muy bueno, Tim! Hizo más videos y con cada uno sumó público, hasta que su video de pashto, subido el 21 de diciembre, fue visto 10.000 veces en dos días.
De pronto, Timothy tenía gente con quien hablar en todos sus idiomas, no solo nativos, sino también gente como él, interesada en los idiomas, una pequeña pero vibrante subcultura de locos por los idiomas, que solo puede existir gracias a internet.
El lingüista Michael Erard, en un reciente libro titulado "Babel No More: The Search for the World's Most Extraordinary Language Learners" (Se acabó Babel: la búsqueda de los más extraordinarios estudiosos de idiomas del mundo". Describe a estos autodidactas como una "tribu neural", unida no por un idioma común sino por una promiscuidad lingüística inquieta. Dado que el dominio del inglés ha hecho posible navegar más y más del mundo con solo un idioma, estos hiperpolíglotas ya no están aislados en su pasión por aprender docenas de idiomas o más.
Está Benny de Irlanda y Moses McCormick de Ohio, Alexander Arguelles en Singapur y Mike Campbell, a k a Glosska en Taiwán. Timothy se sintió inspirado por un video de Richard Simcott , un hiperpolíglota británico que habla 16 idiomas uno detrás de otro. Simcott, a su vez, presentó los videos de Timothy en un foro online en el que participa: Cómo Aprender Cualquier Idioma .
"Cuando Moses me envió un correo electrónico, pensé que era la cosa más piola del mundo" dijo Timothy de McCormick, que sube sus videos con la clave Laoshu505000. "Este es un tipo con videos en 50 idiomas. Era como hablar con un famoso".
McCormick, de 30 años, dijo que la incomprensión es la respuesta más común de gente de fuera de la tribu. "Tanta gente me dice que estoy loco", dijo. Cuando era estudiante de pregrado en Ohio State University, dijo, "la gente me decía que escogiera un idioma y lo dominara. Pero tengo una verdadera pasión por aprender muchos idiomas".
Cuando buscaba en Internet, según Timothy, "encontraba videos de gente que había estado estudiando por un año, avanzando lentamente, y yo pensaba, yo puedo hacer eso. Nunca pensé que sería el centro de tanta atención".
Un sábado a fines de febrero, Timothy recibió la visita de una compañera de estudios de nombre Tamvi Agrawal, que acordó ayudarlo con su aprendizaje del hindi. Venía estudiando el idioma seriamente desde hacía un mes, comenzando con el alfabeto y la gramática, y luego siguió con ejercicios y canciones de Bollywood. En una semana más pensaba hacer un video. Dijo que su pronunciación era terrible.
"Realmente no es mala" dijo Tamvi.
"Sabes lo que es una lengua ergativa?", le preguntó en referencia a la propiedad de algunos idiomas, incluyendo el hindi, por la que cambia el caso del sujeto de un verbo cuando el verbo es intransitivo. Ella dijo que no sabía lo que es.
Timothy a menudo produce construcciones como esta, cerebrales pero no arrogantes, un producto de muchas horas de estudio a solas. Si se lo alienta un poco, habla con entusiasmo de la historia de la expansión islámica o las áreas del cerebro asociadas con el idioma. Un día, hablando del turco, le preguntó a una visita si sabía lo que es un idioma aglutinante (Es un idioma en el que se crean nuevas palabras agregando prefijos y sufijos.) Aunque los idiomas son básicamente relacionadores sociales, su estudio para los más adquisitivos puede ser aislante. Cuando sale de la escuela, según Timothy, pasa hasta 15 horas al día estudiando, aprendiendo los rudimentos de un idioma en dos o tres semanas.
Los hiperpolíglotas han sido objeto de curiosidad al menos desde el siglo XIX, cuando se dice que el cardenal Giuseppe Mezzofanti de Boloña dominó más de 50 idiomas. Desde entonces la gente debate si es una capacidad innata o adquirida.
Los neurólogos ahora están descubriendo que se trata de un poco de ambas cosas, según Loraine Obler, lingüista y profesora de la City University of New York, que ha estudiado los efectos del bilingüismo en el cerebro. "Hay gente cuyos cerebros están preparados para aprender idiomas" dijo. "Del mismo modo que hay alguna gente con más talento para dibujar". Además, agregó, "la capacidad de absorción del cerebro aumenta al aprender más idiomas. Tener un segundo idioma de pequeño ayuda a aprender un tercero, aunque no esté relacionado con los otros dos".
Una teoría es que un aumento de los niveles de testosterona en el útero puede aumentar la asimetría del cerebro, creando una mayor proclividad a ser zurdo, a tener enfermedades auto-inmunes, a problemas de aprendizaje, homosexualidad y talento para la pintura, la música y los idiomas.
"Cuando leí eso pensé que estaba leyendo sobre mí mismo, la torpeza social, el ser zurdo", dijo Peter Brown, de 54 años profesor de español de la Universidad de Texas-Pan American, que se describe como un "acumulador" de idiomas. Al igual que muchos otros políglotas, Brown da una respuesta con distintos niveles, cuando se le pregunta cuantos idiomas conoce. "Hablo bien seis idiomas" incluyendo esperanto, dijo. "Leo sin problemas 12 idiomas. Y puedo leer algo de chino, árabe e indonesio".
Dijo que los videos políglotas de YouTube le resultan más interesantes que la televisión. "Esta gente tiene personalidad", dijo.
Para Timothy, las aventuras lingüísticas fuera de su hogar, en gran parte con taxistas, han sido cosa de suerte. Recientemente tuvo una conversación en hausa, un idioma de África occidental, que lo entusiasmo y sorprendió al chofer. Pero en otra ocasión se dirigió a una persona en árabe, pero descubrió que la persona hablaba bengalí u otro idioma.
En distintas ocasiones le han preguntado si es autista o si se prepara para ser asesino. En YouTube, algunos árabe-parlantes sugirieron que se está preparando para ingresar a la Mossad, la agencia de inteligencia israelí.
Pero ha habido momentos de triunfo: una vez, en un restorán israelí cerca de la Avenida A en el East Village Timothy estaba comiendo con su padre -abogado especializado en el negocio del entretenimiento que, al igual que su madre, no es políglota como su hijo- cuando tres clientes hicieron comentarios sobre ellos en hebreo.
"Se burlaban de estos judíos estadounidenses que comen comida israelí", en el sentido de que Timothy y su padre eran turistas culturales, tratando de absorber su identidad a través de la comida. Los dos siguieron comiendo sin prestar atención a sus vecinos. Finalmente, al final de la comida, Timothy se volvió hacia ellos. "Yo hablo hebreo" dijo. Y se fue con su padre.
Erard, que encuestó a 400 hiperpolíglotas para su libro dijo que muchos informaron de tener experiencias molestas en las que se les pidió que mostraran su dominio de idiomas. Pero también hablaron del lenguaje como una experiencia mística.
Mike Campbell escribió en un correo electrónico desde Taiwán que saber idiomas antiguos lo hace sentir "como que puedo hablar con la tierra".
"Y por cierto, cuando camino por las montañas o junto a las cataratas -agregó- prefiero pensar y hablar en Tao que en cualquier otro idioma". (Tao es un idioma casi desaparecido, que habla un grupo aborigen en Taiwán.)
"Sin duda hay palabra que quieren decir bus o teléfono, pero estas son completamente irrelevantes e inútiles para la relación que tengo con el tao", agregó.
El lunes pasado, durante una semana de exámenes de mitad de semestre en Dalton, Timothy grabó su video en Hindi y lo subió a Internet, pidiendo opiniones sobre su pronunciación. Es su undécimo video.
Su preparación final consistió en mirar teleteatro en hindi, que se ha convertido en un placer, dijo. "Me siento menos culpable por mirar basura en la TV", dijo. "Mirar The Bachelor en inglés es una cosa, pero en hindi está bien".
Un día más tarde apenas 100 personas habían visto el video y solo había unos pocos comentarios. Pero Timothy ya había pasado a otra cosa: turco, alemán. Su objetivo, dijo, no es hablar como nativo, sino aprender lo básico de la mayor cantidad de idiomas posibles mientras su cerebro aún lo pueda absorber.
Mientras tanto, dijo, sus estudios lingüísticos no han interferido con su vida social, aunque sus pares no compartan su intenso interés. Tiene amistades por correo electrónico y Skype con gente de todo el mundo, en una variedad de idiomas.
"No quiero que la gente piense que no soy normal, o que me veo distinto a ella", dijo. "No soy un nerd. No me interesa la matemática. Encontré mi nicho. No soy obsesivo. Es una manera de manejar la tensión".
© NYT Traducción de Gabriel Zadunaisky
lanacion.com

jueves, 15 de marzo de 2012

Apenas quedan 13 lenguas de las 35 que se hablaban en el país


Algunas desaparecieron tan rápido como la tierra comenzó a llenarse de conquistadores. Otras languidecieron durante cientos de años hasta morir en pleno siglo XX. Hoy, de las 35 lenguas que se hablaban en el país antes de la llegada del hombre blanco sólo quedan 13, la mayoría a punto de extinguirse.
No es algo nuevo ni autóctono.
Cada catorce días una lengua desaparece en todo el mundo y se calcula que para el año 2.100 habrán desaparecido la mitad de las siete mil lenguas que hoy existen. Estos datos fueron elaborados por un grupo de lingüistas norteamericanos del instituto Living Tongues quienes junto a National Geographic crearon el proyecto Enduring Voices (Voces Duraderas) para rescatar esas lenguas que están a punto de desaparecer.
En Argentina, por ejemplo, encontraron que todavía subsisten cuatro personas que hablan tehuelche y otras cinco que pueden hacerlo en puelche , dos lenguas que se creían desaparecidas. “Nosotros comenzamos con este proyecto para documentar algunas de las lenguas que más peligro corren en el mundo y también para ayudar a las comunidades en la revitalización de su lenguaje”, explica David Harrison.
Además de trazar un mapa con las zonas donde más peligro corren las lenguas autóctonas, el equipo busca documentar y grabar las voces de cada comunidad . Argentina está en la lista de los próximos viajes. La zona figura como nivel “alto” de amenaza. Dos de esas lenguas son el vilela –de la que quedan sólo 20 personas que pueden hablarla– y el tapieté.
Pedro Barcia, titular de la Academia Argentina de Letras señala algunas de las causas que empujan la desaparición de una lengua. “Son varios factores como el avance hegemónico de lenguas fuertes como el español o el inglés, las migraciones internas que hacen que los nativos abandonen gradualmente su lengua, por la ausencia de maestros bilingües y también porque las nuevas generaciones prefieren hablar una lengua de integración con un ámbito social mayor”. Barcia agrega que los esfuerzos en nuestro país por revitalizar estas lenguas son “muy precarios, la asistencia económica e intelectual es mayor de los organismos internacionales”.
Gregory Anderson, miembro de Enduring Voices, señala que además de un interés “obvio” como lingüista también hay un “componente de derechos humanos” que motiva el proyecto.
El cacán, la lengua de los diaguitas, se perdió hace más 200 años. Del tonocoté de nativos del Gran Chaco sólo quedaron registradas dos palabras, gasta (pueblo) y gualamba (grande). Charrúa, abippón, chané, ona, alacaluf, allentiac, yagán. Todas fueron lenguas que algunas se hablaron en el país. Hoy ya no queda nadie que pueda pronunciarlas.
clarin.com

jueves, 16 de febrero de 2012

La Unesco, preocupada por la extinción de varias lenguas en el mundo


BONN.- La mitad de las 6000 lenguas habladas alrededor del mundo están en peligro de extinción, informó hoy la Unesco desde en la ciudad de Bonn, Alemania.
"Cada 15 días desaparece una lengua", resaltó la comisión alemana de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.
El organismo realizó este anuncio a una semana de la celebración del Día de la Lengua Materna, que festeja cada 21 de febrero desde 2000 con la intención de promover la diversidad cultural y el multilingüísmo.
En ese marco, la Unesco puso en marcha un atlas de las lenguas más amenazadas que actualiza semanalmente e incluye 2474 idiomas, el cual puede consultarse en el sitio web de la organización mundial www.unesco.org/culture/ languages-atlas/, informó la agencia alemana de noticias DPA.
La entidad, que desde 1950 contabilizó la desaparición de 230 lenguas en el Planeta, consideró además que los Estados "deberían apoyar" la instrucción en la escuela y la oferta educativa en las correspondientes lenguas maternas.
"La guerra, la deportación y la estigmatización son algunas de las causas que amenazan la vida de una lengua", advirtió, pero también hay "motivos menos dramáticos" como "la mediatización global en las lenguas predominantes" y los fenómenos migratorios.
En tanto, señaló que un factor "importante" para el refuerzo de una lengua debilitada es "crecer en una actitud positiva" con respecto a la propia lengua local.
Agencias AFP, EFE y AP
lanacion.com

lunes, 24 de octubre de 2011

Cada vez más gente estudia chino, japonés y coreano


Algunos van por curiosidad o porque significa un verdadero desafío. Otros porque tienen la intención de sumarlos como tercer idioma o los atrae la cultura del país. Pero la mayoría los estudia para establecer –o intensificar– relaciones comerciales con los países orientales. El chino mandarín, el japonés y el coreano se convirtieron en las lenguas no tradicionales más demandadas en los últimos cinco años y empiezan a pisarles los talones a las europeas. Este fuerte aumento de la matrícula se dio en tres de las instituciones porteñas más representativas. Tanto que, por la demanda, algunos lugares abrirán nuevos cursos el año próximo.
Según datos del Centro Universitario de Idiomas (CIU), los idiomas orientales están creciendo más, en proporción, que el inglés, francés, portugués e italiano, los tradicionales a la hora de aprender una lengua. Allí subió el 125% la cantidad de alumnos inscriptos en el Programa Oficial Chino desde que abrió, en 2004. También, y casi en el mismo tiempo, el doble de gente estudia japonés: a las clases ya asisten 350 alumnos. Y el año que viene van a ofrecer coreano porque la demanda es alta.
Roberto Villarruel, director del CUI, adjudica el interés por el chino a aquella visita del presidente Hu Jintao a Argentina y el posterior anuncio de la inversiones en nuestro país cuando Néstor Kirchner era presidente. De hecho al año siguiente del anuncio, en 2005, la matrícula trepó a los más alto: 1.900 alumnos. “De las 16 lenguas que ofrecemos, el chino es la quinta más convocante. Las relaciones comerciales y culturales entre ambos países se afianzaron, y muchos de los que vienen a aprender consideran importante sumar ese idioma a su formación para participar del mercado laboral”, explica.
Hoy 1.700 personas estudian chino en ese lugar .
En este contexto, el coreano sobresale aún más: este año está viviendo un boom. Así lo destacan en el Centro Cultural Ricardo Rojas, donde lo ofrecen desde 2005, cuando se pensó para darles herramientas a los becarios del Centro de Estudios Coreanos del Gino Germani. Hoy es más la gente que se acerca porque tiene intereses comerciales con ese país y busca poder comunicarse, ni más ni menos. “También están los que quieren vivir una experiencia nueva, una aventura”, completa Cecilia Vázquez, directora del Rojas. Allí no sólo enseñan a hablar o escribir, sino que se acompañan las clases con un panorama cultural de la vida contemporánea coreana . “Incorporamos recetas de cocina típicas a las clases, por ejemplo”, suma Vázquez. Los coreanos que se instalaron en la Argentina se dedican principalmente a la fabricación y venta de indumentaria y, en segundo lugar, a los minimercados. Para la directora del Rojas los negocios impulsan la decisión de muchos a estudiar esa lengua.
El japonés es el tercero en el ranking. A estudiarlo se acercan descendientes de japoneses que quieren continuar con el legado, los fanáticos del animé , o los que están interesados en la literatura o pintura japonesa. En el Laboratorio de Idiomas de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA) en lo que va del año se inscribieron 160 alumnos en los cursos. Esta es otra de las instituciones que planea sumar otro idioma oriental. “Estamos diseñando los materiales y el plan de estudios para ofrecer chino el año que viene. Es para hacerle frente a la demanda, pero también porque como profesores nos interesa saber el idioma. Así como asisten alumnos orientales a aprender español, creemos que saber su idioma nos dará herramientas para acercarnos y también una manera de devolver su interés por nuestra lengua”, dice Claudia Fernández, directora del Laboratorio.
Sobre el japonés, desde el CUI dicen que en los últimos años hubo una demanda concreta de jóvenes con alta formación en ciencia, tecnología e ingeniería por el crecimiento de esas industrias en Japón. “Se está revalorizando la idea tradicional de Japón asociada a la alta tecnología, y eso resulta muy atractivo”, resume Villarruel.
¿Son tan difíciles cómo parecen? Adriana Tsai, taiwanesa y profesora de chino en el Rojas, sentencia: “No, hay que tener paciencia y estudiar todos los días”.
iprofesional.com

domingo, 16 de octubre de 2011

¿Cuántos idiomas se hablan en el mundo?


Aunque es imposible dar una cifra exacta –ni siquiera aproximada–, se calcula que en el mundo se hablan en la actualidad entre 3.000 y 5.000 lenguas, de las cuales solamente 600 cuentan con más de 100.000 hablantes, cifra que se considera mínima para garantizar su supervivencia a medio plazo. Entre los idiomas más extendidos están el chino mandarín, usado por 900 millones de personas; el inglés, con 470 millones de hablantes; el hindi, hablado por más de 420 millones de personas; el español, utilizado por 360 millones; y el ruso, con casi 300 millones de hablantes.

Otro aspecto curioso es el que tiene que ver con su distribución geográfica, que no es ni mucho menos homogénea. Según afirma Enrique Bernárdez en su libro ¿Qué son las lenguas?, en Asia se concentra el 32 por 100 de las lenguas existentes, en América el 15 por 100 –entre otras el quiché, el menomimi, el iowa o el guaraní–, y en Europa y Oriente Medio, sólo el 4 por 100.

Se estima que en África se hablan más de 1.500 lenguas diferentes. Hay casos singulares como el de Camerún, un país con 12 millones de habitantes en el que se hablan nada menos que 270 idiomas, o Nigeria, donde se han registrado casi 450. Pero la palma se la lleva Papúa Nueva Guinea, cuyos habitantes se comunican, atención, en ¡850 lenguas diferentes! Toda una torre de Babel.

Entre las amenazadas, que son casi el 90 por 100 de las existentes, las hay tan sugestivas como el cayapa, en Ecuador, con algo menos de 5.000 hablantes; el walmajari, que sólo hablan 1.000 seres humanos en el mundo; y el zuñi, en Norteamérica, con 6.000 usuarios. Hay también casos más graves, como el miwok, un idioma indio que únicamente hablan 4 personas; o el yidiny, en Australia, con poco más de una docena de hablantes. Respecto del kamas, una lengua que se hablaba en los Urales, se da prácticamente por desaparecida, porque es más que probable que haya muerto el último hablante del que se tenía noticia, un anciano que tenía 92 años en 1987.
muyinteresante.es

domingo, 31 de julio de 2011

La generación malvavisco: cuando los chicos hablan como escuchan en la tele

LA GENERACION MALVAVISCO
Hazme un pastel… pasteleerooo”. Bautista Umbert (tres años y medio) repite la frase que dice su perrito de peluche cada vez que lo aprieta. Le fascina mirar a “Dora la exploradora” en la tele y, con ella, ya aprendió que el “púrpura” –más conocido como violeta– es uno de sus colores preferidos. El hijo de Inés Frapiccini tiene 7 años y se llama Santiago. Cada tanto pide permiso a sus papás para comer “goma de mascar” (no chicle) o para invitar algún amiguito a jugar al “balón”.Casos como estos, en que los nenes hablan con términos “extraños” para los adultos, resultan cotidianos y –con mayor o menor frecuencia– se repiten en muchos hogares, jardines de infantes o primeros grados de la escuela.
Los especialistas hablan de “generación malvavisco”, en alusión a las clásicas golosinas del Norte. Para los padres suele ser llamativa esta aprehensión de expresiones propias del “español neutro” que los chicos escuchan y “copian” de personajes de la tele.
Aunque defensores del lenguaje, como la psicopedagoga Andrea Kejek, consideran que esta situación “aporta y suma a lo largo del aprendizaje de la primera infancia y de toda la vida”.
“El hecho de que los niños estén expuestos a distintas variedades del español es beneficioso porque, de este modo, amplían su competencia lingüística, enriquecen su vocabulario, aprenden las diferencias tónicas, fonéticas, morfosintácticas y todo esto les permite familiarizarse con la diversidad que caracteriza a su propia lengua”, opina Guiomar Elena Ciapuscio, profesora titular de Lingüística en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.
Y agrega: “Lo que llamamos español ‘neutro’, fruto de los doblajes en los medios de comunicación, es del todo discutible” . La catedrática sostiene que esa neutralidad es imposible de lograr en un sentido estricto. “La lengua de los dibujitos animados exhibe gran variedad de rasgos. Gran parte de los que consumen nuestros chicos son doblajes de México”, agrega.
Así, expresiones como “atrapar un resfriado”, “tenía picazón por conocerte”. Decir “tienda” en vez de “carpa” o elegir el “tuteo” en lugar del “voceo”–según Ciapuscio– son elecciones no neutras. El español es una lengua pluricéntrica, lo que significa que hay distintas normas regionales, es decir, diferentes focos (por ejemplo, México, Buenos Aires, Madrid, Lima). Cada lugar determina ciertos usos estándares de la lengua que son percibidos por los hablantes como adecuados y correctos.
Esta situación, lejos de interferir en la formación de la identidad regional de los niños, la fortalece. “Así aprenden que una misma cosa puede ser nombrada de diferentes maneras. Lo importante es que tengan, como respaldo, una explicación de adultos y maestros”, apunta Kijek.
Ciapuscio está convencida de que “las diferencias lingüísticas deben aprovecharse para trabajar en la escuela, para fortalecer la identidad del niño con su propia variedad (en nuestro caso, la lengua rioplatense), mostrándoles los contrastes y haciéndolos conscientes de la riqueza del español y de las peculiaridades de su variedad frente a otras lenguas”. Que los niños “amplíen su competencia lingüística y adquieran el sentido de diversidad del español repercutirá en su sensibilidad y flexibilidad para aprender otras lenguas”, concluye la lingüista.

Son esponjas, sin ser Bob

La lengua hablada de los dibujos animados es cuestión disputada; y no es menor, dada su innegable influencia de penetración auditiva (el oído no tiene párpado) en los niños de inicial y primaria que pasan cada vez más tiempo frente al televisor. La audición de dibujitos doblados al castellano se enmarca en un problema mayor. Se habla de “cultura global”, que es una criatura inexistente. De lo que realmente se trata es de una “cultura globalizada” (la norteamericana). Se comprende en ella el idioma, la música, las comidas rápidas, las series televisivas, los géneros de cine, la ropa deportiva y un largo etcétera. Con los doblajes ocurre lo mismo. Quien ocupa el espacio de Norteamérica en los doblajes de dibujitos es México.
Si atendemos a nuestra propia producción de dibujos animados (Hijitus, Anteojito, Patoruzú, Clemente, Petete, y demás) advertimos que en su texto oral se acusan con firmeza rasgos de nuestra habla: la modalidad cajetilla de Isidoro Cañones y las formas rurales de Patoruzú; se vosea en ellos, el yeísmo es firme. Largirucho incluye voces y expresiones lunfardas, maneja con frecuencia el “sánguche” (“no lo vi venir, no lo vi”) y Antifaz se desliza hacia lo canyengue. Se distancian de ellos, Hijitus y el Dr. Neurus, que hablan una lengua más general, con presencia espaciada de argentinismos léxicos. La proyección diaria que de esta tira hace Canal 13 es más que oportuna. Hay una identificación total entre lo que el chico escucha de boca de los personajes y en la calle. El pibe se encuentra en su propio espacio natural. En cambio, cuando se enfrenta con doblajes hechos en México o en Puerto Rico, el niño se ve frente a la afirmación del español neutro, un avance hacia un “español global”, digamos, que hace que el chico termine usando “ándale”, “cacahuete”, “barbacoa”, “mamasita” o “mi vecindad” con naturalidad porque la insistencia es pedagógica. Quiero decir, el chico es una esponja, pero sin ser Bob.
clarin.com

miércoles, 18 de mayo de 2011

Un acento extranjero después de la cirugía

Ilustración de Javier Olivares


Karen Butler se sometió hace algo más de un año a una intervención quirúrgica oral y se despertó de la anestesia con un cambio en su vida. Esta mujer estadounidense de 56 años salió de la operación hablando con un marcado acento irlandés, a pesar de ser oriunda de Oregón. ¿Qué le ocurrió? Según los expertos, una alteración muy infrecuente sobre la que apenas se ha estudiado: Síndrome del Acento Extranjero. En el mundo no hay más de 100 personas afectadas, entre ellas una española.
Hace unos ocho años, "la sección de Neurología del Hospital General de Castellón nos remitió a una mujer [española, de 51 años] con este problema", señala César Ávila, profesor de Psicología de la Universidad Jaume I, en Castellón (Comunidad Valenciana). "Tenía antecedentes familiares de esquizofrenia y algún episodio de depresión. Existía la posibilidad de que estuviera simulando su nuevo acento y, por aquel entonces, no había casos publicados de este síndrome".
Después de evaluarla desde el punto de vista neuropsicológico y comprobar que cognitivamente estaba bien, había que buscar una explicación. "Conseguimos averiguar que existían más personas en su misma situación", apunta el experto. La primera, en 1907, diagnosticada por el neurólogo francés Pierre Marie.
Como expone el especialista español a ELMUNDO.es, "estos casos se acostumbran a valorar con oyentes. A la mayoría les parecía que la paciente de Castellón tenía acento francés, a otros, sin embargo, les recordaba más al inglés e incluso al alemán o al árabe. Es muy subjetivo y no hay un patrón muy claro". Pero, ¿por qué le ocurre esto?
Según relata este mismo psicólogo en un artículo publicado en 2003 en la revista 'Neurología', después de hacer un repaso de todos los casos conocidos, "vimos que este síndrome no se ha asociado con la lesión de un sitio específico del cerebro, sino que diversas lesiones corticales de pequeño tamaño pueden producirlo". En concreto, la mujer española presentaba una lesión subcortical en el hemisferio derecho (observada a través de resonancia magnética) después de haber sufrido un accidente vascular. Fue a partir de entonces cuando comenzó a hablar su lengua materna como si fuera una extranjera.
"Hablar implica la acción coordinada de un centenar de músculos vinculados a grupos independientes e invervados por distintos nervios craneales. Ciertos desajustes críticos, por pequeños que sean, tienen consecuencias acústicas que pueden ser detectadas inmediatamente por los oyentes de una lengua", asevera César Ávila.
Esta situación influye emocionalmente. Ávila incluye en su artículo las palabras de un experto europeo especializado en trastornos del habla causados por lesiones neurológicas: "El paciente se enfrenta en su entorno no tanto a situaciones propias de un enfermo sino a las propias de un hablante extranjero. Pierde de forma brusca la identidad personal y el sentimiento de pertenencia a su comunidad parlante oriunda".
A la paciente española, "le creó muchos problemas. Oírse y no reconocerse es como mirarse al espejo y ver a otra persona. Esto le generaba depresiones. Es difícil de llevar, sobre todo en una ciudad pequeña, como es Castellón", argumenta el psicólogo.
Es una situación a la que poco a poco tiene que adaptarse, ya que no "no somos muy optimistas acerca de la evolución futura del acento patológico, al menos en lo que se refiere a su completa desaparición", asume César Ávila. De hecho, en la mayoría de los trabajos publicados se indica su persistencia años después y en el caso de la mujer de Castellón, tampoco ha mostrado mejoría. "El habla se practica todos los días. Es muy difícil trabajarlo para volver al acento materno. Se hacen intentos con ejercicios para modificar la voz, de articulación vocálica, etc., pero no se han referido cambios. De momento, no se conocen tratamientos para este cuadro".
elmundo.es

miércoles, 20 de abril de 2011

IDIOMAS EN VIAS DE EXTINCIÓN




Para sobrevivir en el tiempo, las lenguas necesitan por lo menos 100.000 hablantes. Si bien se estima que en la actualidad, hay unas 6.800 lenguas en el planeta, según afirma UNESCO, la mitad de ellas son actualmente habladas por comunidades menores de 2.500 personas. Aunque varían en matices, las proyecciones dan a entender que la extinción de lenguas, para finales del presente siglo, podría alcanzar niveles de catástrofe. Si bien es sabido que, desde el principio de los tiempos, las lenguas nacen y mueren y son miles las que se han perdido, su extinción nunca había experimentado la velocidad que alcanza en la actualidad.
Según el Worldwatch Institute, entre el 50 y el 90% de las lenguas del mundo podrían extinguirse para fines de este siglo. Otras estimaciones, como la del informe que presentó el lingüista Peter Ladefoged a la American Association for the Advancement of Science, sitúa el porcentaje en 40% para la misma fecha. Con cada lengua, desaparece una cultura. Para algunos, esta extinción es semejante, de algún modo, al la extinción de especies.

Causas 
La guerra y el genocidios, los desastres naturales, la adopción de lenguas dominantes, como el chino y el ruso, y las prohibiciones que sobre distintos lenguas aplican ciertos gobiernos, han contribuido a su desuso. Otros, como el profesor Ladefoged, entienden que la razón para esta acelerada extinción, además de en el sistema económico, las políticas gubernamentales y los sistemas de enseñanza, hay que encontrarla fundamentalmente en los medios de comunicación masiva, porque éstos las abandonan a favor de los idiomas más difundidos a escala planetaria.
Los últimos de los hablantes
Cuando una lengua muere, no muere sola, ya que se pierden ricas fuentes de información sobre los pueblos. Hoy día, en Siberia, aproximadamente 100 personas hablan udihe, en tanto que el arikapu ha descendido a menos de seis hablantes; en el año 2.001, la señora Marie Smith, que ya contaba con 83 años de edad, era la única hablante de eyak, un lenguaje nativo de Alaska y, en 1992, la muerte de un granjero turco señaló la muerte del ubykh, un idioma de la región del Cáucaso que tenía el récord de consonantes: 81. Basta un terremoto, como el que afectó el oeste de la India a fin de siglo XX, para eliminar un gran porcentaje de hablantes. En el sismo, murieron unos 30.000 hablantes de kutchi, y quedaron apenas 770.000 hablantes de esa lengua.
Hoy día, ocho países contienen dentro de sus fronteras más de la mitad de las lenguas del mundo: Papúa-Nueva Guinea, Indonesia, Nigeria, India, México, Camerún, Australia y Brasil.

Del mundo uniforme
En buena medida, la desaparición de lenguas se da dentro del movimiento hacia la uniformización cultural que ha traído consigo la globalización. De todas maneras, es intrínseco a las lenguas el ser agentes de la diversidad y la diferenciación, y existe una contrapartida o reacción al proceso uniformizador: en la actualidad, algunas lenguas están volviendo, o si se quiere, resucitando.
En 1983, los hawaianos re-introdujeron en sus escuelas el nativo aha punana leo que casi se había extinguido -sus hablantes no llegan al millar- luego de que Estados Unidos, tras anexar el país en 1898, prohibiera su enseñanza (significativamente, su nombre quiere decir "nido de lenguaje") y en la actualidad entre 7 y 10 mil hawaianos hablan su lengua nativa. Por su parte en Cronwall, Inglaterra, se trata de reavivar el cornish, lengua que se cree murió por 1777 y lo mismo está sucediendo con antiguas lenguas mayas en México en tanto el hebreo evolucionó, en el siglo XX, de lengua escrita a idioma nacional, hablado por unas cinco millones de personas. Otras iniciativas pretenden revivir el galés, el navajo, el maorí y diversas lenguas nativas de Botswana.
Esta restauración de idiomas casi desaparecidos no hace más que afirmar la característica principal de la lengua, la de distinguir a unos hablantes de otros, la voluntad de diferenciarse que tienen las comunidades. Si bien el mito bíblico achaca la diversidad de las lenguas a un castigo, lo cierto es que, cuantas más lenguas contenga el mundo, más rico será, más fuerte y complejo. Lo mismo que las especies biológicas, que cuanto más diversas, más resistentes a las catástrofes, y más aptas para sobrevivir.
http://www.guiadelmundo.org.uy/cd/themes/las_lenguas_del_mundo_esp.html

lunes, 18 de abril de 2011

Lenguas en extinción florecen gracias a la tecnología


La moderna tecnología de la información frecuentemente es señalada como la responsable de homogeneizar un mundo que parece cada vez más pequeño, particularmente en lo que se refiere a culturas y costumbres autóctonas. Sin embargo, hay casos en los que las redes sociales, por ejemplo, contribuyen a salvar lenguas en peligro de extinción.
Los idiomas de las minorías se encuentra en situación de vulnerabilidad, pero un ingenioso sitio ha asumido el arduo trabajo de rastrear tweets en lenguas originarias.
Se trata de Indigenoustweets.com, que registra comentarios de microblogging en 68 lenguajes. El sitio funciona utilizando una base de datos de palabras y frases especialmente creada para este propósito, establece qué "tweeteros se expresen en su idioma nativo más a menudo y luego los ayuda a ponerse en contacto entre sí.
Esta aventura informática es el producto de la labor de Kevin Scannell, profesor de Ciencia de la Computación en la Universidad de Saint Louis, en Estados Unidos.
Idiomas minoritarios en Twitter

- Creole (Haití): 6.878 usuarios
- Vasco (España y Francia): 3.788
- Galés (Reino Unido): 2.613
- Frisio (Holanda): 1.883
- Setswana (sur de África): 314

Fuente: Indigenoustweet.com
Scannell le cuenta a la BBC que le sorprendió encontrar tantos hablantes de otras lenguas en un servicio predominantemente inglés: "Me impresionó ver que hay casi 1.000 personas que escriben sus tweets en irlandés y 3.000 que lo hacen en vasco. Y estas cifras van en aumento".
"Es asombroso que hasta el momento hayamos comentarios en 68 idiomas, considerando que cuando comenzamos con el proyecto contabilizamos 35", desctaca.
Lengua materna. Estas lenguas incluyen el creole, hablado por unas 12 millones de personas, principalmente en Haití. El sitio ha registrado 6.878 usuarios de Twitter que utilizan ese idioma para comunicarse.
En el otro lado del espectro se encuentra el gamilaraay, un lenguaje considerado prácticamente extinto y que se habla en una pequeña parte de Nueva Gales del Sur, el estado más populoso de Australia, situado en el suroeste del país.
Allí se ha contabilizado apenas un usuario de esa lengua en Twitter.
El profesor Scannel afirma que el sitio es una invitación a que los hablantes de idiomas minoritarios se descubran mutuamente a través de internet.
"En las redes sociales hay personas que quieren alcanzar a un audiencia mayor y para ello usan el inglés o el francés, lenguas más abarcadoras. Pero también hay quienes se comunican con familiares y amigos utilizando su idioma nativo. Nosotros queremos que estos internautas se conecten con otros similares, de cuya existencia no estaban enterados", agrega.
"Indigenoustwet.com es un sitio es muy sencillo", asegura Scannell. "Uno encuentra su lengua en la lista, hace clic en ella y de ahí se pasa a una tabla de todos los 'tweeteros' que escriben en ese idioma".
"Ofrecemos estadísticas sobre la frecuencia con la que un usuario publica comentarios en galés, por ejemplo, en relación con otro lenguaje y cuántos seguidores tiene, y además mostramos una foto de él. Todo esto ayuda a decidir a quién queremos seguir", completa.
El sitio también enumera los trending topics de los usuarios de cada lengua.
Oportunidad para las lenguas. El sitio fue construido usando el reconocido API de Twitter, una caja de partes que le permite a la gente como el profesor Scannell utilizar el servicio de maneras que no fueron anticipadas previamente por el equipo que desarrolló la red social.
Indigenoustweeter.com se nutre de contenidos recolectando las palabras que reconoce desde una base de datos de idiomas.
"Los datos de la base provienen de páginas web", explica Scannell. "Tengo un montón de información para unos 500 idiomas, que he estado recopilando durante ocho años. Ésta proviene de blogs, noticias y páginas web", afirma.
Con la ayuda de la comunidad del sitio, su fundador está agregando nuevos idiomas todo el tiempo.
No es poca la gente que desconfía de la tecnología de la información, incluyendo las traducciones mediante programas y las redes sociales, ya que sienten que promueve las lenguas globales y la cultura anglosajona. Scannell tiene una visión diferente
"Cosas como Twitter y los medios de comunicación social representan una gran oportunidad para los lenguajes minoritarios. Un sitio como IndigenousTweets.com es un buen ejemplo de algo que le permite a la gente conectarse, comunicarse y utilizar su lengua de manera natural a través de internet".
lanacion.com

domingo, 20 de febrero de 2011

De cómo el OK conquistó el mundo

OK
Lo decimos docenas de veces cada día, aunque tampoco es que signifique demasiado. ¿Cómo conquistó el mundo la expresión "OK"?
Es una de las palabras más usadas y reconocidas del mundo. Y también es una de las expresiones más raras que se han inventado. Pero precisamente su rareza da cuenta de su popularidad.
En el papel, tiene un aspecto extraño: parece y suena como una abreviatura, un acrónimo. La redondez de la 'o' contrasta con las líneas rectas de la 'k'.
Casi cualquier idioma tiene una vocal 'o' y una consonante 'k'. Así que es una combinación con elementos fácilmente exportables, una de las razones de su éxito.
En el mundo hispano hay quien la pronuncia con el españolizante 'oká' y quien reproduce el anglosonante 'okey'.
Ordinariamente, una palabra tan extraña y diferente, no hubiera conseguido infiltrarse en un idioma. Como regla general, las lenguas sólo importan nuevas palabras cuando resultan familiares.
El 23 de marzo de 1839, la palabra OK fue presentada al mundo por el Boston Morning Post, perdido en un gran párrafo como una abreviatura, un chiste con un supuesto error ortográfico, del inglés "all correct", en español "todo correcto".

Marca de incultos

Cómo sobrevivió en vez de desaparecer junto a tantas otras palabrejas inventadas fue cuestión de suerte y coincidencia alrededor de las elecciones de 1840.
Cartel de OK
Empezó como un chiste con un error de deletreo y podría ser la palabra más popular del mundo.
Uno de los candidatos era conocido como "Old Kinderhook" (El viejo kinderhook). Dice la leyenda que una antiguo presidente no podía deletrearlo correctamente y comenzó a llamarlo O.K., fácil de escribir y decir.
Esa misma década, la gente comenzó a usar en documentos y en el telégrafo como una señal de que todo iba bien. Así que la expresión encontró un nicho.
Pero todavía era muy restringido su uso. La abreviatura fruto de un mal deletreo todavía implicaba cierta falta de cultura para algunos, y era evitada salvo en el contexto de los negocios o en escritos de ficción por personajes rústicos y analfabetos.
De hecho, numerosos escritores evitaban usar la expresión. Entre ellos incluso Mark Twain, conocido por su uso de las jergas.

Conquista del mundo

En el siglo XX, la expresión abandonó su condición de marginal para hacerse presente en casi todos los niveles. Dejó así de ser una marca de incultura al tiempo que se olvidaban sus orígenes.
Qué ofrecía de nuevo: una forma de afirmar o expresar conformidad sin necesidad de expresar una opinión.
Su sonido es tan familiar que los hablantes de otros idiomas que no son el inglés, al escucharlo, lo pueden tomar como una expresión de su propia lengua.
De niños a gobernantes, ha conquistado el mundo. Aunque todavía hay grandes áreas libres de OK: no aparece en discursos preparados, ni en textos formales. Son muchos los libros en los que es imposible encontrarlo.
Pero en conversaciones, en casi cualquier idioma, si algo está bien, está OK.
bbc.co.uk

sábado, 19 de febrero de 2011

Las ventajas de ser bilingüe

Hace décadas que los investigadores indagan en los efectos que tiene en el cerebro humano el conocimiento de dos lenguas distintas. En la última reunión de la Sociedad Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS según sus siglas en inglés), que acaba de comenzar en Washington (EEUU), el bilingüismo tampoco ha pasado desapercibido.
Varias investigaciones presentadas en Washington, en el contexto de una jornada sobre '¿Qué nos dice el bilingüismo sobre nuestro cerebro?', echan por tierra décadas en las que se temía que aprender dos lenguas podía crear confusión en el cerebro, sobre todo en el caso de los niños.
Uno de los estudios procede de los laboratorios de la Universidad de Granada, donde los profesores María Teresa Bajo y Pedro Macizo han trabajado con varios voluntarios que hablaban perfectamente tanto español como inglés (aunque no habían crecido necesariamente entre ambas lenguas).
Tras medir su tiempo de respuesta y actividad cerebral ante una pregunta, los investigadores observaron que las personas bilingües son capaces de activar dos idiomas al mismo tiempo, incluso en situaciones en las que sólo necesitan uno. Como explica su univeridad en una nota de prensa, el blingüismo no sólo mejora la atención sino que también es entrena la memoria de estas personas, como si fuese una especie de 'gimnasia mental'.

Desde la infancia

Más sorprendente es el hallazgo de Nùria Sebastián-Gallés, de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. En sus trabajos con varios niños de cuatro, seis y ocho meses, criados en hogares donde se hablaba indistintamente el catalán o el castellano, detectó que los pequeños bilingües son inculso capaces de discernir entre dos idiomas que no conocen.
A los pequeños se les pusieron varios vídeos sin sonido en los que aparecían personas hablando en inglés o francés (dos idiomas desconocidos en el hogar de los bebés). Incluso aunque nunca habían escuchado dichas lenguas, los investigadores aseguran que los niños fueron capaces de distinguirlas únicamente por las expresiones faciales de quienes aparecían en el vídeo. Una evidencia, a su juicio, de que el bilingüismo amplia la capacidad perceptiva del cebrebro.

Otras ventajas

Aunque como ha reconocido en el mismo foro Judith Kroll, de la Universidad de Pensilvania (EEUU), todas estas ventajas no significan que las personas bilingües sean más inteligentes, ni que aprendan mejor. En su caso, sus hallazgos muestran que son, eso sí, personas 'multitarea', capaces de procesar varias tareas al mismo tiempo y despreciar rápidamente la información irrelevante que percibe su cerebro.
Recientemente, un estudio sobre el mismo tema publicado en la revista 'Neurology' por Elen Byalistok (de Toronto) mostró que usar dos lenguas cada día conseguía retrasar una media de cuatro años la aparición de Alzheimer. Y aunque las mayores ventajas se observaron en las personas que usabanambas lenguas a diario, la investigadora canadiense destaca que incluso practicar en verano esa segunda lengua aprendida en el colegio puede ser beneficioso contra la demencia.
Cambiar de un idioma a otro, explicaba Byalistok, parece ser un estímulo para el cerebro, de manera que éste se fabrica una especie de 'reserva cognitiva'. Su siguiente paso va a ser comprobar si, además de una mejora cognitiva, el bilingüismo también provoca cambios físicos en la estructura del cerebro.
elmundo.es

lunes, 14 de febrero de 2011

Refutando a la Real Academia

Javier Marias
El autor de esta nota es un prestigioso escritor español que, como miembro de la Real Academia, formula un duro cuestionamiento a las nuevas reglas ortográficas.
MADRID.- No sé si una de las funciones, pero desde luego uno de los efectos y grandes ventajas de la ortografía española era, hasta ahora, que un lector, al ver escrita cualquier palabra que desconociera (si era un estudiante extranjero se daba el caso con frecuencia), sabía al instante cómo le tocaba decirla o pronunciarla, a diferencia de lo que ocurre en nuestra hermana la lengua italiana. Si en ella leemos "dimenticano" ("olvidan"), nada nos indica si se trata de un vocablo llano o esdrújulo, y lo cierto es que no es lo uno ni lo otro, sino sobresdrújulo, y se dice "diménticano". Lo mismo sucede con "dimenticarebbero" ("olvidarían"), "precipitano", "auguro" y tantos otros que uno precisa haber oído para enterarse de que llevan el acento donde lo llevan: "dimenticarébbero", "prechípitano", "áuguro". Del francés ni hablemos: es imposible adivinar que lo que uno lee como "oiseaux" ("pájaros") se ha de escuchar más o menos como "uasó". El inglés ya es caótico en este aspecto: ¿cómo imaginar que "break" se pronuncia "breic", pero "bleak" es "blic", y que "brake" es también "breic"? ¿O que la población que vemos en el mapa como "Cholmondeley" se corresponde en el habla con "Chomly", por añadir un ejemplo caprichoso y extravagante, y hay centenares?
Este considerable obstáculo era inexistente en español -con muy leves excepciones- hasta la aparición de la última Ortografía de la Real Academia Española, con algunas de sus nuevas normas. Vaya por delante que se trata de una institución a la que no sólo pertenezco desde hace pocos años, sino a la que respeto enormemente y tengo agradecimiento. El trabajo llevado a cabo en esta Ortografía es serio y responsable y admirable en muchos sentidos, como no podía por menos de ser, pero algunas de sus decisiones me parecen discutibles o arbitrarias, o un retroceso respecto a la claridad de nuestra lengua. Tal vez esté mal que un miembro de la RAE objete públicamente a una obra que lleva su sello, pero como considero el corporativismo un gran mal demasiado extendido, creo que no debo abstenerme. Mil perdones.
Lo cierto es que, con las nuevas normas, hay palabras escritas que dejan dudas sobre su correspondiente dicción o -aún peor- intentan obligar al hablante a decirlas de determinada manera, para adecuarse a la ortografía, cuando ha de ser ésta, si acaso, la que deba adecuarse al habla. Si la RAE juzga una falta, a partir de ahora, escribir "guión", está forzándome a decir esa palabra como digo la segunda sílaba de "acción" o de "noción", y no conozco a nadie, ni español ni americano (hablo, claro está, de mi muy limitada experiencia personal), que diga "guion". Tampoco que pronuncie "truhán" como "Juan", que es lo que pretende la RAE al prohibir la tilde y aceptar sólo "truhan". De ser en verdad consecuente, esta institución tendría que quitarle también a ese vocablo la h intercalada (¿qué pinta ahí si, según ella, se dice "truan" y es un monosílabo?), lo mismo que a "ahumado", "ahuyentar" y tantos otros. O, ya puestos, y siguiendo al italiano y a García Márquez en desafortunada ocasión, ¿por qué no suprimir todas las haches de nuestra lengua? Los italianos escriben "ipotesi", "orrore", "eresia" y "abitare", el equivalente a "ipótesis", "orror", "erejía" y "abitar". Y dado que la Academia parece inclinada a facilitarles las cosas a los perezosos e ignorantes suprimiendo tildes, no veo por qué no habría de eliminar también las haches. (Dios lo prohíba, con su hache y su tilde.)
En cuanto a "guié" o "crié", si se me vetan las tildes y se me impone "guie" y "crie", se me está indicando que esas palabras las debo decir como digo "pie", y no es mi caso, y me temo que tampoco el de ustedes. Hagan la prueba, por favor. Tampoco digo "guió" y "crió" como digo "vio" o "dio", a lo que se me induce si la única manera correcta de escribirlas es ahora "guio" y "crio" (en la Ortografía de 1999 poner o no esas tildes era optativo, y no alcanzo a ver la necesidad de privar de esa libertad). En cuanto a "riáis" o "fiáis", si yo leo "riais" y "fiais", como ordena la RAE, me arriesgo a creer que he de pronunciar esas formas verbales igual que la segunda sílaba de "ibais", lo cual, francamente, no es así. Y si leo "hui" en vez de "huí", nada me advierte que no deba decir esa palabra exactamente igual que la interjección "huy" (tan frecuente en el fútbol) o que "sí" en francés, es decir, "oui", es decir, "ui". Si un número muy elevado de hablantes percibe todos estos vocablos como bisilábicos con hiato, y no como monosilábicos con diptongo, ¿a santo de qué impedirles la opcionalidad en la escritura? La RAE parece tenerle pánico a la posibilidad de elegir en cuestión de tildes (que es algo menor y que no afecta a la sacrosanta "unidad de la lengua"). Pero es que además es incongruente en eso, porque sí permite dicha opcionalidad en "periodo" y "período", "policiaco" y "policíaco", "austriaco" y "austríaco" (yo siempre las escribo sin tilde), lo mismo que en "alvéolo" y "alveolo", "evacúa" y "evacua" y otras más. ¿Por qué no permitir que cada hablante opte por "truhán" o "truhan", como aún puede hacerlo (por suerte) entre "solo" y "sólo", "este" y "éste", "aquel" y "aquél"? La posibilidad de seguirles poniendo tildes a estas palabras no es para mí irrelevante. ¿Cómo saber, si no, lo que se está diciendo en la frase "Estaré solo mañana"? Si se la escribe en un mail un hombre a su amante, la diferencia no es baladí: sin tilde significa que estará sin su mujer; con tilde que mañana será el único día en que estará en la ciudad. No es poca cosa, la verdad. Por menos ha habido homicidios.
Además hay algunas objeciones que quisiera hacer a las nuevas normas de la reciente Ortografía de la Real Academia Española y de las otras veintiuna, sobre todo americanas, que la han acordado por unanimidad.
a) Mayúsculas y minúsculas. En realidad no entiendo por qué tal cosa ha de ser regulada, ya que, a mi parecer, pertenece al ámbito estilístico personal de cada hablante -o, mejor dicho, de cada escribiente-. Habrá ateos que escriban siempre "dios" deliberadamente, y todo creyente optará por "Dios", por poner un ejemplo extremo. Según la RAE, supongo, habría que escribirlo en toda ocasión con minúscula, ya que ha decidido que todos los nombres que sean comunes ("rey", "papa", "golfo", "islas", etc.) han de ir así obligatoriamente aunque formen parte de lo que para muchos hablantes funciona como nombre propio. Así, "islas Malvinas", "papa Benedicto", "mar Mediterráneo" o "rey Juan Carlos". E, igualmente, al referirse a un rey concreto, omitiéndole el nombre, habría que escribir "el rey" y nunca "el Rey". Yo no pienso seguir esta norma, porque considero que algunos títulos y nombres geográficos funcionan como nombres propios y topónimos, o son sustitutivos de ellos. Cuando en España decimos "el Rey" -y dado que sólo hay uno en cada momento-, utilizamos esa expresión como equivalente de "Juan Carlos I", algo a lo que casi nadie recurre nunca. De la misma manera, "Islas Malvinas" funciona como un nombre propio en sí mismo, equivalente a "República Democrática Alemana", que era el oficial del territorio también conocido como Alemania Oriental o del Este. Según las últimas normas, deduzco que nos tocaría escribir "la república democrática alemana", con lo cual no sabríamos bien si se habla de un país o de qué. Si yo leo "el golfo de México", ignoro si se trata de una porción de mar o de un golferas mexicano -tal vez del golferas por antonomasia, ¿acaso Cantinflas?-. Y si leo "príncipe de Gales", dudo si se me habla del tejido así llamado o del heredero a la corona británica.
b) Zeta. La RAE ha decidido que el nombre de esa letra se escriba sólo con c, porque con ésta se representa ese sonido -en parte de España- antes de e y de i. Siempre me pareció tan adecuado que el nombre de cada letra incluyera la letra misma que durante largo tiempo creí que la x se escribía "equix", aunque todos digamos "equis" y así se escriba de hecho. Pero es que además el reciente Diccionario panhispánico de dudas, de la misma RAE, valida grafías como "zebra" (aunque la juzga en desuso), "zinc" o "eczema". Y, desde luego, no creo que se oponga a que sigamos escribiendo "Ezequiel" y "Zebulón". No veo, así pues, por qué "zeta" pasa a ser ahora una falta. No está mal que haya algunas excepciones o extravagancias ortográficas en las lenguas, y en español son tan pocas que no veo necesidad de suprimirlas.
c) Qatar. La RAE decide que este país y sus derivados -"qatarí"- se escriban con c. El origen de esa peculiar grafía -aceptada en casi todas las lenguas- está, al parecer, en la recomendación de arabistas, que distinguen dos clases diferentes de fonema k en árabe. Por eso, arguyen, se escribe "Kuwait" y se escribe "Qatar", pese a que nosotros percibamos el fonema en cuestión de una sola manera. La representación gráfica de las palabras -eso lo sabe cualquier poeta- tiene un poder evocativo y sugestivo que las nuevas normas desdeñan. Si yo leo "Qatar", en seguida se me sugiere un lugar exótico y lejano. Si leo "Catar", en cambio, lo primero que me viene a la imaginación es una cata de vinos. Pero es que además, para ser consecuente, la RAE tendría que condenar la ortografía "Al Qaeda" y proponer "Al Caeda" o quizá "Al Caida" o quién sabe si "Al Caída". Los internautas iban a tener graves problemas para encontrar información sobre esa organización terrorista, desconocida en el resto del mundo, y de la que lamentablemente hoy se habla a diario.
d) Ex. Decide la RAE que no se separe ese prefijo del vocablo que lo acompañe, y que se escriba "exmarido", etc. Sin embargo, y dado que en español hay numerosas palabras largas que empiezan por "ex" sin que esa combinación sea un prefijo, un estudiante primerizo de nuestro idioma puede verse en dificultades para saber si "exayuntamiento" es un vocablo en sí mismo o si "exacerbación" o "execración" se componen de dicho prefijo y de las inexistentes "acerbación" y "ecración".
e) Adaptaciones. Las grafías "mánayer" o "pirsin", que la RAE propone, son tan irreconocibles como lo fue "güisqui" en su día (fea y además mal transcrita, como si escribiéramos "güevos"). En cuanto a "sexi", es directamente una horterada, siento decirlo.
En la Academia hay quienes consideran que discutir y objetar a estas cosas es perderse en minucias. Puede ser. Pero habrá de concedérseme que también lo es, entonces, dictaminar sobre ellas y aplicarles nuevas normas. Si la Ortografía se ha molestado en mirarlas, no veo por qué no debamos hacerlo quienes estamos en desacuerdo con sus modificaciones.
Termino reiterando que mis modestas objeciones no me impiden reconocer el gran trabajo que, en su conjunto, supone la nueva Ortografía, obra admirable en muchos sentidos. Habría sido redonda si no hubiera querido enmendar lo que quizá ya estaba bien, desde su versión de 1999. Porque para mí nuestra lengua es ahora un poco menos elegante y menos clara.
© EL PAIS
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miércoles, 3 de noviembre de 2010

NUEVA ORTOGRAFIA DE LA LENGUA ESPAÑOLA

 
SAN MILLÁN DE LA COGOLLA (LA RIOJA) / EFE
La Comisión interacadémica que prepara el texto de la nueva edición de la «Ortografía de la lengua española» ha desestimado finalmente la propuesta del equipo redactor del nuevo tratado de que se incluya la «s» minúscula en el plural de las siglas.
Esta propuesta, de la que se ha informado hoy en una conferencia de prensa en San Millán de la Cogolla (La Rioja), donde se reúne dicha comisión, ha sido posteriormente desestimada, ha confirmado a EFE el director de Comunicación de la Real Academia Española, Miguel Somovilla.
Según el portavoz, la Comisión ha analizado esta propuesta y, finalmente la ha rechazado por entender que «no sería coherente con lo que dice la Gramática en el establecimiento de estos plurales», por lo que se mantiene el criterio de que el plural de las siglas vaya en el artículo: los DVD, las ONG.
Otra propuesta que la Comisión sí incluirá en su dictamen, que presentará al plenario de directores de las 22 Academias de la Lengua el próximo día 29 en México, es que la «ch» y la «ll» no se consideren, oficialmente, letras del alfabeto, el cual pasaría de 29 a 27 letras, un cambio que ya se hizo visible en la edición del Diccionario de la Lengua de 2001.
Otra de las propuestas en las que trabaja la Comisión está relacionada con la denominación de la b y v, que en América, ha precisado, se diferencian como b alta o baja o b alta y corta. «Eso está tan arraigado en el uso -ha explicado García de la Concha- que no se puede suprimir de un plumazo, pero la Comisión va a proponer la denominación de b y v, en orden a la unidad».
El presidente de la Asociación de Academias de la Lengua ha precisado que «en sistemas educativos de América, como México o Cuba, ya se incluye la v». La Comisión también propondrá que la «y» se pueda denominar ye, con el objetivo de unificar la denominación de esta letra.
García de la Concha ha recalcado que la propuesta en la que trabaja la comisión debe ser sometida a la aprobación del pleno de directores de las 22 Academias de la Lengua, que se celebrará en Guadalajara (México), donde se prevé aprobar el texto básico de la nueva Ortografía, con la idea de que se pueda publicar a finales de 2010.
Nueva obra
El coordinador de los trabajos, Salvador Gutiérrez Ordóñez, ha informado de que esta nueva obra, que se calcula tenga unas 800 páginas, está dirigida «al gran público» y, por lo tanto, «huye de tecnicismos» porque se quiere que sea de «todos los hispanohablantes». Gutiérrez Ordóñez ha calificado de «ambicioso, razonado, amplio, exhaustivo, coherente, simple, moderno y panispánico» este nuevo proyecto, cuya mayor novedad, ha recalcado, residen en la regulación explícita de muchos problemas que en publicaciones precedentes no eran ni siquiera recogidos.
Este es el caso de la gran parte de los capítulos dedicados a las mayúsculas y minúsculas, a los nombres propios, a las expresiones procedentes de otras lenguas, las expresiones numéricas y la ortotipografía.
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