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domingo, 18 de marzo de 2012

¿Cuáles son los países con más vacaciones del mundo?


Un reciente estudio realizado por una agencia de turismo de Estados Unidos determinó cuáles eran los países del mundo en donde los trabajadores reciben mayor cantidad de días de vacaciones, cuántos son los que se toman las personas y los que no.
El ranking lo encabezan países de Europa como Francia, España, Dinamarca, Alemania y Brasil. Allí los empleados utilizan todo el tiempo disponible para descansar, viajar y relajarse.
Holanda, Suecia, Noruega, Reino Unido e India quedaron en segundo lugar con 25 días. Los encuestados europeos resultaron ser los que más los aprovechaban en las festividades.
En un tercer lote, junto a Irlanda, aparece Argentina con tres semanas de vacaciones, las cuales se utilizan en su totalidad.
Por otro lado, Asia se resiste más a las vacaciones. De acuerdo con la encuesta, Japón es la nación que más se priva de los descansos: se otorgan once días al año, pero solo utilizan cinco. Los surcoreanos toman siete de sus diez días y en India, cinco días de un total de 20 no son usados.
En Suiza a principios de esta semana se recurrió a las urnas para que los votantes en decidieran si debían contar o no con dos semanas de vacaciones. Y la respuesta, llamativa, fue un rotundo no.
El referéndum dictaminó que el 65,5 por ciento de las personas se opuso a la oportunidad de poner a Suiza en línea con su vecino, Alemania.
Según parece los suizos tomaron en cuenta las advertencias previas del gobierno y los representantes de las empresas sobre que una quincena adicional de vacaciones pagadas aumentaría los costos de mano de obra y pondría en riesgo su economía.
lanacion.com

martes, 7 de febrero de 2012

Cómo encarar los exámenes de marzo y evitar una crisis familiar


Estudiar en vacaciones es tedioso no sólo para quienes estudian. Desempolvar carpetas y libros suele generar ansiedad en todo el entorno familiar. Lo importante es que esta etapa puede servir como un punto de partida para ejercitar la responsabilidad en los chicos y reflexionar acerca de cómo pueden aprovechar mejor el tiempo durante el ciclo lectivo.
Ante todo, las complicaciones que surgen en el entorno familiar se dan por la programación o el acortamiento de las vacaciones. También generan inquietud en los padres por el no cumplimiento de las expectativas que tienen de sus hijos. “Si bien cada familia tienen sus singularidades, rendir exámenes desordena un orden establecido social y cultural. Además de implicar una renuncia al descanso, genera incertidumbre respecto del resultado final, tanto para el hijo–protagonista de la situación, que ‘debe’ estudiar y está angustiado, como para sus padres, quienes oscilan entre una actitud comprensiva–compasiva, y otra inevitable de enojo y reproche”, analiza Ana Rozenbaum de Schvartzman, médica psicoanalista, coordinadora del Equipo Interdisciplinario de Prevención del Servicio de Pediatría del Hospital Rivadavia.
A los hijos, para colmo, les suele resultar difícil pedir ayuda. Para poder encarar esta etapa de la manera menos conflictiva posible es preciso que los padres tengan en cuenta que la adolescencia es una etapa de profundos cambios y crisis. Para que puedan funcionar como orientadores durante este tiempo, es importante que los padres cambien la mirada que tienen de sus hijos. “Esta debe acompañarse de actitudes contenedoras, como saber esperar para obtener respuestas a las preguntas o indicaciones que siempre deben ser inductivas y motivadoras; no someterlos a comparaciones con hermanos; transmitirles mensajes de carácter positivo acerca de su futuro; ayudarlos a que orienten sus esfuerzos”, dice Enrique Novelli, psicoanalista titular de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA). 
Si bien la ansiedad ante la llegada de los exámenes puede darse a cualquier edad, cuando se produce en jóvenes en edad escolar suele afectar el funcionamiento de toda la familia. Es más: si el rendimiento en los próximos exámenes depende pasar de año, la ansiedad de los padres puede incrementar el problema.
“Es recomendable en este caso que el tema del estudio no se convierta en una especie de monotema. Definido el plan para afrontar la situación, debe tratarse de continuar la vida normal, sólo velando para que dicho plan se cumpla, sin una rigidez extrema. Es también muy importante y requiere aprender a escuchar sin minimizar las emociones y preocupaciones de los hijos. Conviene distinguir si el problema es de falta de interés y compromiso por un lado, o si el problema es de falta de método o específicamente de ansiedad ante los exámenes. En estos últimos casos la consulta especializada puede ser de gran ayuda”, agrega Juan Manuel Bulacio, médico psiquiatra, presidente de la Fundación ICCAp (Ciencias Cognitivas Aplicadas).
Desdramatizar la situación y acomodar los tiempos sin saltar el tiempo libre y el ocio en familia o con amigos también son buenas alternativas para evitar la angustia o el conflicto. Está demostrado que los chicos que cuentan con el apoyo de sus familias tienen más posibilidades de aprobar sus exámenes. La actividad física, las salidas con amigos, el cumplimiento de las horas regulares de sueño y una alimentación sana durante lo que queda de las vacaciones también contribuirán a alcanzar la meta final.

Consejos útiles

Comprenda a su hijo. Es vital que él sepa que usted está a su lado para apoyarlo.
No de espacio al lenguaje negativo. Las frases “no puedo” o “no me sale” deben desaparecer.
Compruebe que su hijo entienda el temario con el que va a ser evaluado.
Arme un plan de estudios y trate de no dejar todo el trabajo para el final. Fije horas de estudio pero también momentos de ocio. Permita que maneje el tiempo libre con la libertad del caso.
Haga simulacros de examen. Piense posibles preguntas que pueda hacerle el profesor.
Establezca metas. Afrontarlas paso a paso le ayudará a no saturarse.
Proyecte un buen programa de actividad física, horas de sueño y alimentación.
No se exceda en el control ni en las preguntas o recomendaciones. Genere actividades y conversaciones familiares ajenas al tema.
Pida asesoramiento profesional. Cuando la ansiedad es severa o se presentan situaciones difíciles de manejar es lo más recomendable.

La ansiedad, en el cuerpo

Algunos alumnos tienen una serie de reacciones emocionales negativas frente a la instancia de evaluación. No se trata de un miedo irracional, ya que el resultado determina gran parte del futuro académico de la persona. Pero cuando la ansiedad se da a niveles muy elevados puede interferir seriamente en la vida de la persona. Esta ansiedad puede ser anticipatoria (cuando el sentimiento de malestar se produce a la hora de ponerse a estudiar o al pensar en que pasará en el examen) o situacional (si acontece durante el propio examen). Los efectos de ansiedad se presentan a nivel fisiológico, psicológico y emocional. La taquicardia, tensión muscular, nauseas, sequedad en la boca o sudoración son algunos de los síntomas corporales. A nivel psicológico se puede experimentar una imposibilidad de actuar, tomar decisiones, expresarse uno mismo o manejar situaciones cotidianas. Como consecuencia, se puede tener dificultad a la hora de leer y entender preguntas, organizar pensamientos o recordar palabras. También se puede sufrir un bloqueo mental.
clarin.com

domingo, 5 de febrero de 2012

En vacaciones se llega a subir hasta 2 kilos por semana

El relajo en las vacaciones suele ser total. Uno se acuesta y se levanta a cualquier hora. No hay rutinas ni obligaciones y se tiende a dejar de lado todo lo que demanda cierto esfuerzo. Lógico, a fin de cuentas, para eso son las vacaciones. Y la comida tampoco escapa al esquema del relajo. Los yogures y el bife con ensalada dejan lugar a docenas de churros y facturas, grasientas achuras, kilos de helados, baldes de mates azucarados y botellas de vino y cerveza. Encima hace calor y no dan ganas de hacer gimnasia o matarse con la bicicleta. El resultado no puede ser otro que engordar. A buen ritmo se suben hasta dos kilos por semana, alertan los expertos consultados porClarín .
Intentar reparar el desmadre puede costar dos meses . Pésimo negocio.
Comer es un gran placer, pero si las vacaciones pasan por la comida, ahí hay un problema, dicen los especialistas. Lo ideal sería darse gustos aunque sin tanta indulgencia porque sino después la vuelta a la normalidad será durísima. Pero es que nadie, nadie, se salva de las tentaciones. El que va a una casa o a una cabaña abusa de las picadas y los asados en esa parrilla que está ahí tan a mano como nunca. El que se hospeda en un hotel se pierde con el desayuno continental y el resto de las comidas en sucesivos restoranes. El que eligió el camping come sandwiches y fideos como para un año y el colmo es el que se embarca en un crucero. El all inclusive no sólo es obsceno sino que hace estragos.
“Somos oportunistas. Quienes veranean en hoteles con mesa libre quieren comer todo y quienes tienen menú fijo no dejan nada. Quienes optan por llevarse comida apelan a la panadería, económica y portátil. Y quienes disfrutan de la compañía se juntan para comer, y eso significa agasajarlos con mucha comida”, dice Edgardo Ridner, presidente de la Sociedad Argentina de Nutrición.
“Se asocia las vacaciones con comer. Los asados son más largos y más seguidos, se come más veces afuera, hay facturas en el desayuno y a la tarde en la playa -también churros- helados a la noche y alcohol cotidiano”, detalla Ana Jufe, directora del Equipo Libertador de Tratamiento de Obesidad y Trastornos Alimentarios. “Muchas personas no aprendieron a enfrentarse con las porciones de un restaurante, un tenedor libre, un desayuno buffet. Pierden el control y ganan muchos kilos. El caso extremo es el crucero.
He tenido pacientes que han ganado 8 kilos en una semana . El mínimo son 2 kilos”, estima Mónica Katz, médica especialista en nutrición.
“Por lo general una persona puede aumentar entre 3 y 4 kilos durante las vacaciones. Y podemos tardar más de 2 meses en perderlos. Aunque depende de los hábitos alimentarios de cada uno, su metabolismo y el estilo de vida.
Este desfasaje no es bueno para el organismo, provoca complicaciones digestivas ”, sostiene Marcela Leal, directora de la carrera de Nutrición de la Universidad Maimónides.
“No es difícil imaginarse que en un país en el que el 50% de las personas tiene sobrepeso, en el momento del año en que ‘la boca se relaja’, un porcentaje amplio, mayor a ese 50%, vuelva de las vacaciones con un 3 o 4% más de peso que cuando salió.
Recuperar el peso dependerá de la conducta al volver: un mes de alimentación saludable y caminatas pueden ayudar mucho ”, opina Sergio Britos, de la Escuela de Nutrición de la Universidad de Buenos Aires.
La nutricionista Liliana Trifone, del Hospital de Niños, tiene una mirada optimista: “El significado de las vacaciones es placer, alegría, socialización, ocio. Alimentarse con tranquilidad y placer, no comer contando los minutos y en familia es bueno, mas allá de la calidad de lo que se ingiere”.
El sentido común siempre ayuda: equilibrio y moderación.

Opciones para los chicos

“Los niños son producto de lo que eligen los padres para comprar, comer y beber -sentencia la nutricionista Liliana Trifone-. En general, si las familias son muy desorganizadas o son muy anárquicas en sus horarios, durante las vacaciones todos estos hábitos se exacerban. Esto lleva a omitir comidas, en especial los desayunos, sobre todo los adolescentes, que además abusan del alcohol, o tener comidas muy abundantes y de alta densidad calórica, por ser la única del día”.
Este verano el Ministerio de Salud bonaerense pesó a los chicos en la playa. Los resultados, son un tanto preocupantes: c uatro de cada diez chicos están excedidos de peso . Y el 15% son obesos.
clarin.com

martes, 24 de enero de 2012

Amores de verano: experiencia pasajera o inicio de una relación


Pablo (32) y Mariana (29) se conocieron hace dos veranos en Mar del Plata, donde habían ido de vacaciones cada uno junto a un grupo de amigos. Se vieron por primera vez en la playa, se sacaron fotos y, entre mate y mate, el sol se convirtió en testigo privilegiado de sus cómplices miradas. Esa noche fueron en grupo a bailar y comenzaron a escribir una historia de verano que perdura con el paso del tiempo y se agiganta con los proyectos de matrimonio y de formar una familia.
Esta historia podría tratarse de una excepción a la regla ya que, por lo general, los amores de verano se viven intensamente durante el período de descanso en donde predominan el relax, la diversión y las pocas ganas de comprometerse afectivamente, aunque la predisposición para conocer gente siempre está a la orden del día. Sin embargo, así como al iniciarse un año nuevo la mayoría de la gente planifica metas laborales o familiares, son muchos los solteros que se predisponen a no cerrar las puertas a enamorarse. Y ese romance a veces comienza como un amor en la playa.
“Están aquellos que desean un mismo compañero estable para todo el verano, alguien con quien compartir viajar, poder ir juntos a fiestas, ir de excursiones y a eventos. Pero también están los que sienten que han encontrado al amor de su vida en las vacaciones”, sugiere la licenciada en Psicología Patricia Feldman. Y agrega: “Pero es hacia el final de las vacaciones donde la realidad puede sorprender: la gente hace un balance de la relación, y algunos deciden que lo que fue en el verano no fue más que un flechazo pasajero. Sin embargo, hay también relaciones que se cuelan por las rendijas, que tienen potencial, y se decide continuar hasta ver a dónde lleva a pesar de todo. Muchas de estas relaciones sobreviven con el tiempo”.
Los amores de verano están favorecidos por el cambio de escenario, por el deseo de encontrar alguien para enamorarse, por el aumento de la vida social, de los espacios de ocio y recreación. Además, en este período las obligaciones se suelen dejar de lado, se disfruta más del presente sin proyectar a futuro, lo que favorece y alimenta la pasión y la intensidad de la que gozan estos vínculos.
“El amor de verano no tiene por qué ser algo pasajero y depende de cada uno de nosotros el cuidarlo y alimentarlo para mantenerlo. Fundamentalmente tenemos que adaptarnos a la nueva realidad con su escenario. Para muchos, ese amor vale la pena vivirlo, porque hay química, porque disfrutan de la compañía, porque se llevan bien y porque la comunicación es buena. Entonces llega la construcción de la relación y el anhelo de un vínculo estable”, sostiene la doctora Mónica Cruppi, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA).
¿De qué depende que esa relación prospere? “La cuestión fundamental es la intención con la que la gente empieza una relación de verano: si lo hace con la actitud de que se acabe ni bien termine febrero o apuesta a que prosiga. El rumbo de la relación depende mucho de cómo uno tome el verano y esto puede influir en qué tipo de relaciones tenderá uno a hacer en vacaciones. Si la relación prosperará o no dependerá de qué tan fuerte sea el vínculo”, responde Feldman.
Para que la relación prospere más allá de las vacaciones es importante, en primer lugar, estar abiertos a otorgarle una nueva oportunidad al amor aún en las vacaciones.
Una vez cristalizado el romance, explican los especialistas, es esencial que el vínculo se solidifique más allá del aspecto físico incorporando paseos, cenas, caminatas y principalmente charlas que permitan entrelazar lazos que apunten a fortalecer la comunicación y construyan una fuerte conexión entre ambos.
Consejos
Animarse a conocer a las personas, a iniciar el contacto con extraños.

Perder el miedo de amar: ser capaces de recibir amor, sentirse merecedores del amor comprometido de alguien por uno.

Desarrollar habilidades para la comunicación.

Soltar las viejas historias, las culpas o remordimientos.

Abandonar la hostilidad, la amargura y el resentimiento hacia los demás.

Atreverse a mostrarse vulnerable, ser cariñosos con los demás y hacerles saber al otro cuánto nos importa.

Arriesgarse a confiar en los demás y animarse a abrirse a los otros.
clarin.com

jueves, 5 de enero de 2012

Las vacaciones son un tiempo de encuentro también en la cama


Un viejo dicho dice que las vacaciones pueden unir o destruir a una pareja. Hay menos presión, menos estrés, más libertad, más tiempo libre y eso, a veces, puede mostrarnos algunas cosas que no podíamos ver en la vorágine de la vida cotidiana. El encuentro sexual no es la excepción, especialmente, si la actividad sexual disminuyó durante el año.
“La intimidad puede constituirse en un objetivo importante a recuperar después de un año de trabajo y muchas parejas lo logran, aunque no todas –explica Beatriz Literat, del departamento de Sexología de Halitus Instituto Médico–. Las vacaciones son momentos de reencuentro de la pareja, para compartir sin interferencias actividades no rutinarias, descanso, diálogo y proyectos”. Y ya se sabe: para reforzar el vínculo, manos a la obra.
La clave está en no trasladar la vida cotidiana al ámbito de ocio. Hay que dejar de lado las preocupaciones, el celular, la conexión Wi-Fi y respirar, tomarse un tiempo real para descansar y pasar tiempo con los seres amados. “El descanso y el placer incluyen el placer sexual como uno de sus elementos principales”, afirma el psicoanalista Ricardo Rubinstein.
Para salir del laberinto y no caer en ninguna trampa, con hijos o sin hijos, la tarea es simple: “Si la pareja logra organizarse para tener espacios de privacidad, pueden lograr encuentros que les permitan desplegar su erotismo, ternura y disfrutar de una sexualidad refrescante. Pero si no se organizan, arrastran a las vacaciones el mismo esquema que tienen durante el año”, agrega Literat.
Es que el sexo va más allá de las relaciones coitales. Se trata de disfrutar del otro, de su compañía, de sus mimos, de su presencia sin las restricciones que se sufren cuando los problemas laborales y la falta de tiempo ahogan. Una forma puede ser realizar actividades juntos distintas a las cotidianas: caminar, ir a un hotel, armar un picnic en la playa, dialogar y darle rienda suelta a la imaginación para explorar el vínculo aceptando que cada uno es como puede ser, y dándole al otro y a uno mismo el tiempo necesario para acomodarse en esos días de descanso. Esto, sin llegar a planear actividades sociales todos los días para no volver a caer, nuevamente, en el estrés de la rutina.
“Todo ello produce en el cerebro y en el cuerpo cambios químicos que normalizan el funcionamiento hormonal fisiológico y permiten el surgimiento de fantasías, erotismo y ternura para que empiece a producirse la respuesta sexual que culmina con el encuentro genital”, desarrolla Literat. Por eso, vale aprovechar todo lo que un lugar desconocido facilita. “Los olores, sabores, comidas, climas diferentes y el cuerpo más expuesto son un condimento erótico que suma en la intimidad”, continúa.
Y no hay que olvidarse que en estos días de relax el sexo se disfruta mucho más cuando surge espontáneamente, sin horarios, sin presiones ni pretensiones ni sobre uno ni sobre el otro. Tampoco, que el sexo es o debiera ser un lugar placentero de encuentro con el ser amado. C'est la vie.
clarin.com

La nueva era espacial: viajes para todos y en clase turista


NUEVA YORK.- Para ir al espacio exterior, Catherine Culver recurrió a un agente de viajes.
El despegue de los primeros vuelos de las nuevas aerolíneas que llevarán turistas más allá del umbral del espacio está previsto para este año, y sacar pasaje en uno de ellos no es demasiado diferente a reservar un viaje a algún lugar de la Tierra. Hay que registrarse en el sitio, por ejemplo, de Virgin Galactic, o consultar a un agente de viajes y dejar un abultado depósito. Y muy pronto será posible sacar un seguro de viajero, tal como en las vacaciones usuales.
Hasta ahora, el turismo espacial estaba limitado a los megamillonarios: sólo siete personas pagaron, cada una, decenas de millones de dólares por viajar en un cohete ruso hasta la Estación Espacial Internacional.
Todo podría cambiar en 2012, pues Virgin Galactic se propone empezar a ofrecer vuelos al espacio en una nave que la empresa construyó, un viaje que incluye experimentar 5 minutos de ingravidez como momento culminante de una excursión de dos horas y media. Por 200.000 dólares el asiento, la frontera final será accesible para muchas más personas.
"Si Dios quiere, la próxima Navidad, mi hija, mi hijo y yo estaremos entre los primeros en salir al espacio" en una nave comercial", dijo Richard Branson, dueño de Virgin Galactic.
Al menos otras dos aerolíneas espaciales salieron también al ruedo, y ya toman reservas para futuros viajes. Allianz, gigante de las aseguradoras, lanzará en 2012 un seguro que dotará al turismo espacial de todas las características de la industria.
"Poder ofrecer viajes al espacio como parte de nuestros negocios habituales, ¿no es impresionante?", dijo Lynda Turkey Garrett, presidenta de Alpine Travel, de Saratoga, California, una de las 58 agencias de viaje acreditadas por Virgin Galactic en Estados Unidos. En cinco años, Garrett vendió tres pasajes, entre ellos el de Culver. Pero espera que la situación cambie cuando los primeros pasajeros vuelvan y les cuenten la experiencia a sus amigos. Para 2017, "será lo mismo que reservar un vuelo a Los Angeles", predice Garrett.
Culver, que trabajó como controladora de misiones de la NASA, siempre quiso ir al espacio: se postuló cuatro veces para ser astronauta, pero no tuvo suerte. Para reservar su vuelo, prefería un diálogo cara a cara. Culver y Garrett conversaron durante un rato, almorzaron juntas y siguieron charlando.
Poco tiempo después, Culver depositó 20.000 dólares y se convirtió en una de las 475 personas que ya se aseguraron un lugar en los vuelos de Virgin Galactic que la llevará más allá de los 100 kilómetros de altura, el umbral del espacio exterior.

Excursiones

Estos vuelos no orbitarán la Tierra, sino que serán excursiones "suborbitales" de ascenso y descenso, parecidas a una vuelta en una gigantesca montaña rusa. Para los clientes de Virgin, el paseo espacial será el clímax de un viaje de tres días al flamante Spaceport America, en Las Cruces, Nuevo México. Parte de la estadía será dedicada al entrenamiento y los preparativos, y el resto del tiempo será de diversión en tierra firme.
El tercer día, un avión de carga con la nave-cohete SpaceShipTwo adosada al fuselaje inferior despegará de la pista hasta los 15.000 metros, donde será lanzada la nave-cohete. En ese punto, la fuerza de la aceleración aplastará a los pasajeros contra sus asientos: alguien que pesa 80 kilos se sentirá de media tonelada.
Los motores se irán apagando hasta el silencio, el cielo azul se fundirá en negro y el peso alcanzará la ingravidez. "Los pasajeros podrán desabrocharse el cinturón, moverse por la cabina, dar vueltas carnero en el aire, sacarse una foto con la curvatura de la Tierra de fondo", dijo Garrett.
Después, los pasajeros volverán a asegurarse a sus asientos, antes de que la SpaceShipTwo reingrese en la atmósfera, que ejercerá nuevamente sobre ellos una presión aplastante durante algunos minutos. Cuando haya perdido velocidad, la nave planeará de nuevo hasta la pista.
Además de Branson, los otros empresarios que se lanzaron a emprendimientos espaciales son Elon Musk, de SpaceX, y Jeffrey Bezos, fundador de Amazon, así como Paul Allen, cofundador de Microsoft.
Virgin Galactic no es la única que tiene clientes que pagan. XCOR Aerospace, California, tiene más de 100 reservas para una plaza de 95.000 dólares en su pequeño avión espacial, que tendrá tan sólo dos asientos: uno para el piloto y otro para el pasajero. XCOR podría empezar a volar a partir de 2013. Y Space Adventures, de Virginia, que toma reservas desde hace tiempo, a 110.000 dólares la plaza, ya registró a más de 200 personas.
Actualmente, Virgin Galactic, XCOR y Space Adventures reembolsan la totalidad del depósito a quienes decidan cancelar, pero Morazin supone que en el futuro la política de esas empresas será menos permisiva. "Nos estamos preparando para este hito histórico", aseguró.
Traducción de Jaime Arrambide
lanacion.com 

De vacaciones con mis suegros, todo un desafío


"No hay nada más lindo que la familia unida..." Veranear hoy como los Campanelli de entonces -cada grupo familiar con su estructura, estilo y posibilidades- amerita un capítulo aparte en esto de disfrutar y sobrevivir a las vacaciones.
Claro que hay quienes eligen salir de viaje con sus padres o suegros porque les resulta un buen plan. Pero hay otros que, más allá del afecto, viajan con los abuelos con la intención de que cuiden a sus nietos. También están los hijos que vacacionan gracias a la invitación de los "viejos", ya sea por costumbre, dependencia, porque aprovechan para ahorrar o porque no les alcanza el dinero. Cada quien con su realidad y las debidas particularidades del caso, aunque suele haber postales que se repiten.
No hay que olvidarse que, además, si hay un suegro en la foto del álbum del veraneo, uno de los dos también está conviviendo en vacaciones con mamá o con papá. ¿Qué es más complejo, irse de viaje con la madre o con la suegra?
Lo más probable es que las vacaciones sean una extensión del tipo de vínculo y comunicación que las familias tienen durante todo el año.
Dice ella a su nuera: "No es que quiera meterme pero... el nene no tiene suficiente protector". Y que la señora no llegue a hacer algún comentario o dar consejo sobre cómo ella cuidaba a su "nene" porque, seguramente, no habrá nuera, por más tolerante que sea, que no termine pensando o sugiriéndole por lo bajo a su marido: "O frenás a tu mamá, o la tiro de la escollera".
Los ejemplos pueden resultar algo irónicos o exagerados, aunque los hay mucho más catastróficos. Intentemos, ante todo, preservar el sentido del humor y la actitud positiva para tratar de transitar estas sugerencias para salir de vacaciones con quienes "nos dieron la vida" o hicieron posible que todo esto nos pueda estar pasando.
Si bien pueden estar transitando un momento especial del ciclo vital, lo más probable es que las vacaciones sean una extensión del tipo de vínculo y comunicación que las familias tienen durante todo el año. Lo que ocurre en vacaciones es que, inevitablemente, se convive una, dos o más semanas todos juntos, todo el tiempo.
Como en toda instancia vincular, siempre se pone en acción un juego de roles o duelo de "poderes".
Como en toda instancia vincular, siempre se pone en acción un juego de roles o duelo de "poderes". Quien invita, el que tiene el dinero o el dueño de casa suele poner, en forma explícita o tácita, ciertas reglas que se espera sean respetadas o, en su defecto, pretende, consciente o no, el reconocimiento de ciertas gentilezas (que algunos prefieren llamar "esfuerzo" o "sacrificio").
El invitado, en su condición de "dependencia o sumisión" frente al "deber estar agradecido", intenta cumplir con las normas, ser flexible y tolerante, con el peligro de que un gesto o una palabra encienda la chispa o desencadene desde una simple llovizna molesta hasta un terrible tsunami sin retorno.
Lo saludable sería aprender a salir del mar cuando asomen las primeras nubes de lo que puede llegar a convertirse en una tormenta de verano.

Algunas cuestiones a compartir

1.- Ante todo, antes de salir, responder con sinceridad a la pregunta: ¿por qué voy a irme de vacaciones con mis padres y/o mis suegros? Posibles respuestas, cada quien la suya: por placer, porque me gustaría que comparta este tiempo con sus nietos, porque necesito que los cuiden, porque me lo pidió mi pareja, porque me invitaron, porque es una costumbre que no puedo modificar o suspender .
Lo importante es tener en claro el por qué, recordar la respuesta hasta el regreso de las vacaciones y no olvidar que, de una manera u otra, fue nuestra elección. Si bien las vacaciones son importantes, no es una necesidad básica que debamos saciar a cualquier costo. En este sentido, es una instancia que, de no ser placentera, podríamos (o deberíamos) evitar sin problemas.
2.- Aceptar las condiciones de la elección que hemos tomado, incluso si hemos aceptado hacer el viaje aunque no estemos de acuerdo con las condiciones del plan. Aceptar es hacerse cargo de la decisión, tratar de soltar los enojos y disponerse a encontrar el disfrute. De una u otra forma, recordemos que no podemos pretender algo más de lo que el destino elegido, la situación de viaje y los personajes involucrados puedan llegar a dar u ofrecer.
3.- Sería importante ser lo más diplomáticos y sinceros posible con nuestros compañeros de ruta, antes y durante el viaje. Poder dialogar con padres y/o suegros sobre aquellas cosas que "nos hacen ruido" o que puedan ser un eventual motivo de diferencias.
4.- Ante todo, más allá de los padres o suegros, es importante que la pareja pueda sostener un diálogo adulto, flexible, sin ánimo de promover roces o limar diferencias. Sería bueno que puedan preservar el vínculo, más allá de las dependencias con sus padres que aún puedan existir. Evitemos, incluso, criticar por deporte a los padres de nuestra pareja y, lo que es aún peor, salir en defensa de los propios padres, mucho menos cuando no hay argumentos que sirvan de defensa para determinados comentarios o intromisiones.
Más allá de los padres o suegros, es importante que la pareja pueda sostener un diálogo adulto
5.- Evitar en tiempo de reunión y descanso aquellos temas familiares que puedan ser motivo de conflicto. Hay "treguas" que son necesarias según la situación o el contexto. Así como las fiestas y reuniones, el veraneo es uno de esos momentos que deberíamos valorizar con tiempo de placer y encuentro.
6.- Saber que siempre puede haber una diferencia, distintos puntos de vista o desencuentros. Intentemos no llegar a la confrontación con silencios, respuestas cortas, cambios de tema o retiradas oportunas (con regreso).
7.- Es un buen momento para descubrir al otro, agradecer, pedir perdón o perdonar (aunque el otro no se entere).
Claro que no es fácil. Pero, después de todo, en vacaciones no hay nada que no pueda revertirse con respirar, contar hasta diez, mezclar y repartir de nuevo.
Por Eduardo Chaktoura - psicólogo y periodista.
lanacion.com

martes, 3 de enero de 2012

Claves para evitar los conflictos y disfrutar de las vacaciones


No hay lugar para estacionar en la playa. Las carpas están todas ocupadas. Los vecinos tienen hijos y amigos ruidosos y los restaurantes están repletos y hay que hacer cola para cenar. Sí, todo esto junto puede ocurrir en las tan deseadas vacaciones. Todas estas situaciones, sumadas a los problemas que se vienen arrastrando de la vida diaria sin resolución y que se lo lleva a la playa o a las sierras, pueden potenciar y agudizar los conflictos en la pareja y en la familia, que muchas veces estallan en los días de descanso.
Algunos temas que salen a la superficie suelen ser la disciplina con los hijos, problemas en la sexualidad de la pareja, disputas de poder en el matrimonio, roces con algún familiar, suegra o cuñado. Una de las claves antes de empezar a planear las vacaciones consiste en elegir bien con quién se emprenderá el paseo y ubicar de antemano roles y límites de cada uno. Lo primero y principal es no tener expectativas irrealistas y relajarse con respecto a la idea de que todo va a ser perfecto. Es importante tener en claro que algo puede andar mal o que alguien se puede frustrar o enojar.
“No deberíamos intentar insistir demasiado en querer destrabar conflictos muy resistentes, como querer resolver los problemas sexuales o corregir el carácter de la pareja. Tal vez esto suceda naturalmente porque hay mayor distensión en general, pero no obsesionarse con nada en particular. Es momento de ser flexibles y pacientes”, explica Patricia Feldman, psicóloga clínica de adultos y niños y directora de “Vida Viva-Espacio de Psicoterapia Dinámica”.
En muchas parejas que sólo se ven pocas horas durante el año, la posibilidad de estar tanto tiempo juntos en las vacaciones los hace verse como desconocidos. A veces el descubrirse puede resultar maravilloso. Sin embargo, para otros el encuentro diario a toda hora se hace insoportable.
“Es importante poder considerar al otro racionalmente y establecer la comunicación suficiente para crear un programa con condiciones que permitan el disfrute de ambos. Los audaces pueden aprovechar la ocasión para iniciar nuevos juegos y descubrirse sexualmente”, propone la licenciada en psicología Beatriz Bergman.
Uno de los principales focos de conflicto generalmente tiene como protagonistas a las reacciones no deseadas de los chicos, tanto de los más pequeños como de los adolescentes. Para ambos casos, el diálogo entre padres e hijos es la herramienta principal para solucionar los berrinches o los ataques de rebeldía que puedan suscitarse.
“Es necesario establecer bases firmes y claras con los hijos: la disciplina no debe tomarse vacaciones. Los límites y las consecuencias deben mantenerse igual que en casa. Una merecida ‘puesta en su lugar’ de entrada, de arranque, puede ayudar a marcar la continuidad de una experiencia sin desbordes para el resto del viaje. Con los adolescentes es importante dejar por escrito cómo, adónde y en qué circunstancias podrán salir de noche, hora de regreso, etc”, recomienda Feldman. “Es importante no tratar los grandes temas, sino solucionar el problema puntual y resolver el conflicto actual que se presenta. No es bueno recargar al otro con culpas y generalizaciones, no juntar rencor o quedar resentidos”, agrega la especialista.
Antes de iniciar las ansiadas vacaciones es conveniente tomar conciencia de los problemas que podrían llegar a surgir para evitar que esas situaciones terminen tomando por sorpresa al núcleo familiar y para prepararse para afrontarlas de la mejor manera. Es importante no aferrarse a la idea de que durante las vacaciones se van solucionar todos los conflictos que no se remediaron durante el año, sino tomar nota y postergar esa tarea para el regreso.
clarin.com

martes, 27 de diciembre de 2011

Vacaciones en pareja: cómo disfrutar (y sobrevivir)


Salir de vacaciones en pareja implica, ante todo, no olvidar de poner en la valija tres "factores de protección" importantes: diálogo, flexibilidad y actitud positiva. Sin ánimo de generalidades (cada pareja es un mundo especial y particular), hay una serie de cuestiones que, inevitablemente, se juegan a la hora de vacacionar "de a dos".
Los que ya llevan un tiempo de relación, algo de experiencia tienen en esto de aprender a "disfrutar estando juntos". Pero las parejas que están por reincidir o, mucho más aún, los que van a salir de viaje por primera vez, pueden llegar a encontrarse con una serie de "chubascos", que siempre es propicio tratar de prevenir.
La rutina habitual de la pareja sufre un cambio importante. 
Ante todo, habrá que considerar que, más allá del pronóstico del tiempo, en las vacaciones en pareja se juega "otro tiempo". Esto de convivir una semana, 15 días (o lo que dure el viaje), implica compartir un "tiempo y espacio" muy distinto al convencional. Inclusive para los que ya conviven a lo largo de todo el año, la rutina habitual sufre un cambio importante.
Nos vamos a ver de principio al fin del viaje. Vamos a estar las 24 horas del día juntos. Nos vamos a conocer a fondo, con todo lo bueno y lo malo que eso implica. No es que por temor al fracaso debamos postergar el plan, por el contrario. Aunque por momentos pueda aparecer la bandera de "mar dudoso" (o "peligroso"), deberíamos tratar de ir en busca de las aguas más cálidas y serenas posibles. Al mismo tiempo, sería bueno bajar los niveles de ansiedad, exigencia y perfección, que tanto nos hace practicar esta vida moderna.
Sería bueno bajar los niveles de ansiedad, exigencia y perfección, que tanto nos hace practicar esta vida moderna.
Se trata todo el tiempo de apostar a la pareja o, por lo menos, para los del "aquí y ahora", tratar de que estas vacaciones sean un verano para recordar.
Lo ideal es haber elegido o negociado juntos el destino y las condiciones de viaje: ¿a dónde vamos?, ¿dónde vamos a dormir?, ¿cuánto dinero llevamos?, ¿cuánto ponemos cada uno?, ¿quién paga qué? (el dinero no es un tema menor en la pareja).
Así como es mejor ser conscientes de la realidad y posibilidades de nuestras vacaciones, es fundamental tener en claro cuáles son las características del lugar al que estamos yendo. No vaya a ser que, como en tantas cosas en la vida, pretendamos algo más de lo que el destino puede darnos. Y si, inevitablemente, algo sufre modificaciones en la marcha, tratar de sobrellevar la situación juntos.
La negociación es clave para las vacaciones en pareja. 
Ya que vamos a compartir todo este tiempo, sería bueno que, antes de partir, también charlemos acerca de lo que esperamos de este viaje, qué nos gustaría hacer, qué rutinas personales queremos sostener. Que estar juntos no implique estar revueltos o pegoteados (por supuesto que están quienes así lo desean, cada quien con su elección y preferencias). Es interesante saber conservar los tiempos a solas para leer, escuchar música, caminar, salir a correr. o, simplemente, aprender a estar juntos y en silencio.
Es interesante saber conservar los tiempos a solas, aprender a estar juntos y en silencio.
Como siempre, lo mejor es ser flexibles entre lo que uno y el otro desean, así como tratar de regular la armonía de los tiempos. Hay que tener presente el riesgo de quedar atrapados "a toda hora" por el libro, revista, crucigramas, MP3, BB, la PC. mientras que el otro mastica abandono y bronca.
A propósito, que las vacaciones no sean motivo para replanteos o saldar temas pendientes del año. Inevitablemente, al detenerse la rutina, habrá más tiempo para pensar y darle lugar a las cuestiones que la vorágine del año postergó. Y a los celos infundados, tratar de remojarlos en el mar (o en la ducha). El agua suele ser buen aliado para exorcizar emociones negativas.
Que las vacaciones no sean motivo para replanteos o saldar temas pendientes del año.
Recordar: diálogo, flexibilidad, actitud positiva para disfrutar y evitar malos tragos.
Cuando el viento apremie, antes de que llegue el temporal, tratar de respirar, negociar y ponerle "onda". Como en la película Alguien tiene que ceder, que no sea siempre el mismo.
Sólo algunas sencillas y humildes sugerencias para tener en cuenta a la hora de armar la valija. Cada quien es dueño de su plan. Buena experiencia. Buenas vacaciones. Se puede.
Eduardo Chaktoura es psicólogo y periodista
lanacion.com

lunes, 26 de diciembre de 2011

Diez consejos para armar bien una valija

Preparase para salir de viaje supone un ritual complejo: hacer que todas las cosas importantes a llevar quepan en un reducido equipaje. Sin embargo, hay algunas técnicas que se pueden emplear para no dejar nada afuera de la valija.

1.- Siempre se olvida algo importante
Antes de empezar hay que hacer una lista con todo lo que es necesario llevar para el viaje. Invertir un tiempo adecuado en organizar las cosas que se quieren empacar y después dedicarse a guardar todo en la valija con tranquilidad.

2.- Llevar sólo lo necesario
Un tercio (y hasta la mitad) de las cosas que se preparan para llevar a un viaje deberían ser descartadas. Se recomienda disponer todas las preseleccionadas para empacar y discriminar cuáles son las realmente necesarias y cuáles se pueden dejar de lado.
Para elegir bien la ropa es necesario tener en cuenta el clima del lugar de destino y la amplitud térmica. En caso de contar con poco espacio, optar por prendas fácilmente combinables entre sí.

3.- Ropa sin arrugar
Es conveniente que tanto los pantalones como las prendas más pesadas (jeans, sweaters, camperas) se empaquen primero; pantalones pueden ubicarse alternando las cinturas para que no se amontonen sobre un mismo costado y dejando las partes inferiores de las piernas afuera para plegarlas antes de cerrar la valija, una vez que ésta se llene.

4
.- Los zapatos sueltos ensucian la ropa
El calzado debe ir dentro de bolsas para evitar que manchen el resto de las prendas. Se puede utilizar el interior de los zapatos para guardar medias y usar mejor el espacio de las valijas.

5.- Siempre se desempaca primero lo que está en el fondo de la mochila
Es recomendable armar bolsas con ropa doblada en rollitos para tenerla separada por grupos y no tener que desarmar el equipaje o arrugar toda la ropa.

6.- Aprovechar todos los rincones
Los huecos y espacios libres de la valija se pueden utilizar para guardar prendas de algodón o lino dobladas en rollito. De esta forma, se ocupa menos lugar y no se arrugan. Esto sirve también para la ropa gruesa: sweaters, buzos y camperas ocupan menos lugar si van enrollados.

7.- No guardar todo en el necessaire
El cierre de los bolsos tipo necessaire no son impermeables. Es preferible que las cremas, protectores, shampoo, perfume y demás objetos de tocador vayan en bolsas de plástico con cierre hermético.

8.- No llevar elementos cortantes en el bolso de mano
Si el viaje es en avión, recuerde que hay elementos que deben ser despachados junto con la valija. Está prohibido
llevar en la cabina del avión cualquier producto líquido o gel (bebidas, shampoo, crema, bronceador, dentífrico, gel para pelo, desodorante, encendedores, aerosoles, etc.) en vuelos internacionales.
Si tiene dudas sobre su equipaje de mano, recuerde consultar con su aerolínea cuáles son los productos prohibidos dentro de la cabina del avión.
9.- Las valijas pueden extraviarse
Si el viaje es en avión y va acompañado, es recomendable empacar la mitad de la ropa en la valija de la pareja, y viceversa. De esta manera, si el equipaje de uno de los dos se pierde, no corre el riesgo de quedarse sin muda de ropa.

10.- Viaje con escalas o en auto
Para las travesías largas en auto y en familia, es conveniente armar una valija especial con cosas de todos los integrantes para no tener que descargar todo el equipaje en las paradas de una noche.
Por Inés Ramírez Bosco
LugaresdeViaje.com

DIME QUE LEES Y TE DIRE COMO DESCANSAS


¿Qué llevo para leer? Es la pregunta que se hace gran parte de los que ya están preparando el equipaje para llevar a la playa, la montaña o cualquiera que sea el destino elegido para las vacaciones de verano.
La respuesta está signada por la diversidad. Según constató LA NACION en diálogo con libreros, escritores y lectores varios, hay tantas opciones como intereses que mueven a los veraneantes. No obstante, en líneas generales se puede afirmar que, pasadas las elecciones, los libros políticos están en baja -hay excepciones, claro- y las novelas, en alza.
Entre los elegidos pueden figurar novedades recién salidas de imprenta, como Sueños postergados , de Sergio Schoklender (Planeta), o 1Q84, de Haruqui Murakami (Tusquets) y otros con varios años en el mercado como Cometas en el cielo , de Khaled Hosseini (Salamandra) o Vida y destino , de Vasili Grossman (Debolsillo).
"Me llevaré Comer, rezar, amar, que me prestará una amiga. Yo no leo mucho, pero me dijeron que es de fácil lectura", contó a LA NACION Mercedes Franco, de 22 años y estudiante de marketing, mientras elegía qué agenda 2012 comprar en un comercio porteño. Su elección de la novela romántica de Elizabeth Gilbert se diferencia de la de Agustina Fraga, que en ese mismo local dijo que tiene reservados para el verano algunos cuentos y novelas cortas en portugués. "No es que me interese la literatura; mi intención es no perder el idioma que aprendí cuando estuve en Portugal", dijo.
Otro libro que está teniendo buena venta es Todo oscuro, sin estrellas, la última novela de Stephen King, el maestro del terror.
En otra librería de la calle Florida, Alfredo Peralta, un ingeniero que ama la fotografía, contó que (a pesar del asombro de su esposa), ya puso en la valija dos textos sobre investigación fotográfica y ejemplificó así el concepto luego expresado a LA NACION por la ensayista y periodista Beatriz Sarlo. "Rechazo la idea de que el libro de verano debe ser liviano o el último que sacó alguna editorial. En las vacaciones uno intenta leer el libro que no pudo leer durante el año porque su lectura se ve interrumpida", afirmó Sarlo. Y ejemplificó: "Pienso en libros como El hombre sin atributos , de Robert Musil (Six Barral), que tiene más de 1000 páginas, o La novela luminosa , de Mario Levrero (Mondadori) de unas 600".
A la observación de Sarlo se suma la de otra escritora para adolescentes y adultos, Liliana Bodoc. "Para estas vacaciones tengo muchas ganas, como me pasa siempre, de releer algún libro que me gustó mucho", dijo. La autora de La saga de los confines (Aguilar) retomará este verano Un lugar llamado nada , de Amy Tan (Planeta).
Para los preadolescentes y teenagers, Bodoc sugiere una "joya" en el mundo fantasy , la novela Umbrales , de Margara Averbach (Alfaguara), y una historia "llena de magia umbanda y santería" como Bolonqui. El fin del mundo, de Leonardo Oyola(Norma).
Para los más chiquitos rigen, según los expertos, los mismos criterios de los adultos. Más que elegir por lo atractivo de la presentación del libro, se sugiere atender a los intereses y gustos de los niños. Para ellos Bodoc recomienda Donde viven los monstruos, de Maurice Sendak (Alfaguara), y La Durmiente (Alfaguara),de María Teresa Andruetto e Istvansch.
Este verano, por lo visto, no se avizora un título que -como pasó con El dueño , de Luis Majul, en el verano 2009/10- se imponga en las preferencias de temas políticos.
"No soy partidario de un estereotipo de libro para el verano porque depende de cada lector", dijo el director comercial del grupo Ilhsa, Jorge González, quien advirtió que en materia política no percibe que pueda aparecer uno que "se instale" en el mercado de forma importante.
"Está andando muy bien el libro de Sergio Schoklender. Las biografías sobre los Kirchner también están «saliendo» bastante, pero al mismo nivel que las novelas u otros géneros", dijo. Otros con temática política son 1982 , de Juan Bautista Tata Yofre (Sudamericana); Cartas a Cristina , de Mempo Giardinelli, y Políticamente incorrecto. Razones y pasiones de Néstor Kirchner, de Alberto Fernández, ambos de Ediciones B.
ABANICO DE OPCIONES
Temas de actualidad política, biografías, obras de ficción y libros de ciencia son algunas de las muchas posibilidades elegidas para llevarse de vacaciones.

Ciencia para todos los paladares

uando se trata de elegir un libro para leer durante las horas de ocio veraniego, en el vasto océano de la divulgación científica hay "sabores" para todos los paladares: biografías, ensayos, manuales del tipo "sabía usted que..." y hasta novelas.
Cómo, ¿esto también es matemática?, de Adrián Paenza (Editorial Sudamericana, 320 páginas), encanta con su colección de problemas, reflexiones, anécdotas e historias de vida que nos hacen ver la matemática con otra óptica.
Steve Jobs: la biografía, de Walter Isaacson (Debate, 730 páginas), invita a asomarse al revés de la trama de ese personaje que contribuyó a dar forma al mundo en que vivimos.
En Superficiales, ¿qué está haciendo Internet con nuestras mentes? (Taurus, 344 páginas), Nicholas Carr se plantea algunas de las preguntas que más nos inquietan acerca de esta vertiginosa vida multimediática y las contesta pasando revista de las últimas investigaciones sobre los efectos que la interconexión electrónica está teniendo sobre nuestra atención, nuestros procesos cognitivos y nuestra cultura.
David Leavitt convierte en novela la relación entre el matemático inglés G.H. Hardy y el indio Srinivasa Ramanujan, la figura más romántica y legendaria de la historia reciente de esta ciencia, un genio autodidacto nacido en Madras, en El contable hindú (Anagrama, 730 páginas).
Entre las virtudes de esta obra apasionante, que recrea el ambiente del Trinity College de Cambridge a principios del último siglo, está permitirnos asomarnos a las maravillas de ese "palacio surgiendo de la niebla otoñal con todos sus majestuosos niveles", como Russell alguna vez describió a esta disciplina cuyos destellos deslumbran.
Esto es apenas un botón de muestra. Pero hay más, mucho más...
lanacion.com

sábado, 3 de diciembre de 2011

Familias que se “van a marzo”


Llegan las vacaciones pero nos tenemos que quedar porque nuestro hijo debe materias; se acerca el fin de semana pero nos perdemos el paseo porque nuestra hija rinde el lunes. Contratamos profesores particulares, pero nada cambia. ¿En qué momento las dificultades de aprendizaje de los hijos adolescentes se transformaron en un todo que tiñe nuestras vidas? La Lic. Margarita Bonomo, psicopedagoga, psicóloga y terapeuta familiar que desde 1994 coordina grupos de reflexión para padres, explica: “Muchas veces, el problema de aprendizaje se debe a causas orgánicas pero, muchas otras, denuncia una dinámica familiar disfuncional. De lo único que es dueño el adolescente es de la escuela, de ahí que resulte ser su vía de expresión. El problema de aprendizaje es muy alcahuete y expone a la familia”.
Si esto es así, entonces, ¿qué hacer, cómo actuar, de que manera manejarse para que ellos salgan adelante y los padres no se empantanen en los enojos y el desconcierto?
Diagnóstico y obligación
¿Qué decirle a los hijos que no encuentran respuestas en sus padres, y a los padres que no encuentran respuestas en sus hijos?, se interroga la psicoanalista de familia Esther Czernikowski, de la Asociación Argentina de Psicología y Psicoterapia de Grupo: “Para encontrar buenas respuestas lo primero es hacer buenas preguntas. Digo preguntas, expresamente, porque en general, primero, lo que aparecen suelen ser críticas mutuas. Y las críticas ubican a cada uno en un lugar de autodefensa que es inconducente a una posible solución”.
Para Czernikowski, lo primero que necesitan los padres es un buen diagnóstico de la situación. Conocer la causa de los problemas de estudio. “A veces son deficiencias perceptivas; pueden ser oculares y/o auditivas. Otras veces pueden tener que con que los padres se preocupen poco, o en demasía. Y posteriormente al diagnóstico, hay que hacer saber al adolescente que el estudio es su obligación y su responsabilidad”.
Cómo hacer que estudien
Pueden ser muchas las razones por las que nuestros hijos tengan problemas de estudio y también es mucho lo que los padres pueden hacer para ayudarlos a superarlos. Pero esto no se hace en cualquier momento, ni en cualquier lugar de la casa, ni de cualquier manera. Bonomo dice que es esencial que los padres hagan un seguimiento con los docentes para determinar que es lo que necesitan los hijos para estudiar, qué materiales les hacen falta. Y también tienen que poder definir si son ellos o no los que pueden dar una ayuda determinada: “Muchas veces conviene recurrir a un profesor particular antes que terminar a los gritos y enojados por la imposibilidad de ayudarlos”.
El tema de los horarios
Una vez que se tienen las herramientas necesarias, es importante administrarles los horarios, optimizar sus posibilidades. “Hay chicos que rinden mejor a la tarde, otros a la nochecita”, prosigue la especialista. “Pero nunca priorizar la noche. A las doce no se puede estudiar. Por otro lado, es común que los padres piensen que estudiar mucho tiempo seguido contribuye al rendimiento, y es exactamente lo contrario. Una hora de estudio está bien, y después un recreo de quince minutos para que los chicos hagan lo que quieran: chatear con sus amigos, hablar por celular, lo que se le ocurra, para que después vuelvan al estudio con ganas. Si tuvieran que estudiar varias materias, conviene que, después del recreo, cambien de tema, o si estuvieran viendo la parte teórica, pasen a la práctica. Y eliminar los distractores: ninguna computadora ni televisión prendida, y el celular apagado durante el tiempo de estudio. O sea, períodos cortos de atención, pero intensos”.
La concentración
La concentración es otro de los aspectos relevantes. Al respecto, Bonomo advierte que “muchas veces, el aislamiento pude resultar contraproducente para estudiar ya que contrariamente a lo que se piensa, puede dificultar la concentración. Por eso importa la presencia de los padres, o de algún otro adulto. No hace falta que se siente a su lado, pero sí que esté cerca. Y cuando acabó la hora de estudio, preguntar qué se entendió, qué dudas tienen. Hay que hacer hablar a los chicos ‘tomarles la lección’ para que ejerciten su oralidad, porque diciendo lo que entendieron, aprenden y además, también pueden verse sus dificultades expresivas”.
El colegio y los compañeros
La escuela es un lugar de pertenencia, entonces, ¿por qué no aprovechar la amistad con los compañeros? ¿Por qué no abrir los hogares para que vengan los amigos a estudiar? No se trata de convertir a la casa en una extensión de la escuela, sino de convertir a la casa en un ámbito en el que es natural estudiar en continuidad con lo que la vida escolar les pide a los jóvenes.
Según Bonomo, “es muy positivo propiciar la presencia de otros adolescentes en nuestros hogares, a modo de cooperativa: si un compañero le enseña matemáticas, el otro le explica historia. A veces hay hermanos mayores que contribuyen a mejorar la práctica del estudio. Pero el acuerdo tiene que nacer de ellos, no de sus padres, tipo ‘compinches’. Acuerdos del estilo ‘yo saco al perro y vos enseñame matemáticas’. Y los padres de los compañeros, también, pueden formar parte de esta planificación. Por ejemplo: ‘Voy a la casa de Pedro, el padre es médico, él nos explica biología’. Después, Pedro viene a casa y mi mamá, que es psicopedagoga, nos enseña lengua’”.
Los adultos, con su experiencia, pueden ayudar también a una mejor recordación transmitiendo trucos básicos como juegos de asociaciones o, por ejemplo, ofrecerse para leer algo del material de estudio. Escuchar otras voces diciendo lo que se tiene que estudiar refuerza la asimilación de los contenidos.
Acordar entre los padres
“Los adolescentes quieren divertirse, y está bien. La idea es acordar con ellos y hablar de consecuencias, no de castigos”, dice Bonomo. En estas conversaciones deben estipularse con claridad los términos de esa negociación que se da entre sus ganas de pasarla bien y su obligación a estudiar bien. Llegar a un acuerdo sobre la cantidad de horas que se le destinarán a una cosa u otra es básico. A todos ellos les gusta salir, ir a bailar, ir uno a la casa del otro. Pero si tienen examen, si deben materias, los padres también tienen que estar en contacto entre ellos, para ordenar la administración de esos tiempos. Por ejemplo, la hora en la que se vuelve a la casa. Es importante acordar entre todos de una manera coherente.
Pautas claras
“Lo que se necesita es un ambiente estable al que los jóvenes puedan volver y en donde encuentren contención; una mirada de apoyo (bastantes problemas tienen ya con su autoestima), y una pauta clara de lo que se piensa para que los chicos puedan estar de acuerdo o revelarse. Sostén, contención y coherencia. Los hijos reclaman coherencia”, concluye Bonomo.
Un testimonio que confirma la premisa lo proporciona Virgina, una madre con poder de síntesis: “Cuando les pongo limites a mis hijos, parece que mucho no les gusta o se enojan, pero también, al mismo tiempo, yo me doy cuenta que esos mismos límites lo tranquilizan”.
entremujeres.com

sábado, 12 de noviembre de 2011

Las vacaciones perfectas, según la economía freak


Además del tipo de cambio, del precio de las carpas y de la probabilidad de demoras en los vuelos, existen otras variables a tener en cuenta a la hora de planificar las vacaciones ideales. La economía no tradicional tiene algunos consejos para dar al respecto: arme un viaje corto, de no más de una semana; en lo posible a algún sitio que no conozca, cuide su salud especialmente entre el segundo y el tercer día del veraneo y guarde la mejor excursión o experiencia para la última jornada.

Con el aporte de las ciencias cognitivas y fondos del sector del turismo, la economía de la felicidad encontró en los períodos de vacaciones un campo muy fertil para testear hipótesis. Algunos de sus descubrimientos más recientes pueden servir a la hora de pensar alternativas para el verano:

Curva de la risa: No todos los días son iguales durante un receso del trabajo. Son los economistas holandeses los que picaron en punta para descubrir una suerte de “curva de la felicidad en las vacaciones”, que se verificó con consistencia en muestras de más de mil casos. Jeroen Nawijn, de la universidad de Ciencias Aplicadas NHTV Breda, halló que nuestro estado de ánimo tiende a ser bastante malo en el primer 10% del viaje, luego sube lentamente hasta alcanzar un pico el día anterior a volver a casa.

La comezón del segundo día: Philip Pearce, de la Universidad James Cook de Australia, realizó un estudio entre los turistas que visitaron la gran barrera de coral. Descubrió que durante el segundo y el tercer día de las vacaciones aumenta la propensión a enfermarse (contraer alergias, cansancio, infecciones, etc). Según Ad Vingerhoets, un experto en calidad de vida holandés, esto no sólo se debe a la ingesta de alimentos no habituales sino también a un “malestar del ocio”. “La gente con esta tendencia se enferma sólo en fines de semana y en vacaciones, y nunca en los días de trabajo”, explica.

Memoria, la clave: Lo que vale en términos de felicidad duradera y de decisiones futuras no es la experiencia del veraneo en sí, sino la memoria de esa experiencia. El premio Nobel de Economía Daniel Kahneman, padre de la economía del comportamiento, lo planteó como una “trampa cognitiva”: si a una persona le borran del cerebro los recuerdos del veraneo ni bien termina el viaje y la memoria de la cámara de fotos, seguramente no elegiría vivir esa experiencia y se quedaría en su casa sin gastar plata. El problema es que la memoria suele ser engañosa: está demostrado, por caso, que el recuerdo de unas vacaciones está influenciado por las expectativas que se tenían a priori del viaje en cuestión.

Cierre a toda orquesta: “La suma de tiempo de vacaciones equivale a un incremento muy marginal en la memoria de la experiencia”, explica Martín Tetaz, profesor de la UNLP y experto en el cruce de economía con psicología. Esto es, dos semanas en el Caribe no se corresponden con el doble de “felicidad recordada” que la que genera una semana. Y es clave el cierre: dejar para el último día la excursión más novedosa e intensa, para maximizar la memoria del bienestar.
clarin.com

sábado, 6 de agosto de 2011

Afirman que el descanso de las vacaciones dura dos semanas


María Elena Navas
BBC Salud
Se sabe que las vacaciones tienen un impacto beneficioso en la salud y por eso solemos regresar a la oficina renovados, saludables y con mucha energía. De hecho, los estudios científicos muestran que el descanso de la rutina diaria es esencial para la buena salud física y emocional.
Pero ¿cuánto dura este beneficio? Según una nueva investigación, el bienestar con el que regresamos de una vacación comienza a desvanecerse a la primera semana.
Y dos semanas después nos sentiremos tan cansados como antes de haber apagado la computadora y empacado las maletas.
Corta duración. La doctora Jessica de Bloom, investigadora de psicología de la salud de la Universidad de Radboud en Holanda, llevó un registro de salud de 96 empleados holandeses antes, durante sus vacaciones y a lo largo de varias semanas después de que regresaron a trabajar.
El estudio siguió por siete semanas un control de cinco indicadores en los trabajadores: estado de salud, estado de ánimo, tensión, nivel de energía y satisfacción.
Los empleados, dice la investigadora, regresaron renovados. Pero la mayoría de los beneficios que obtuvieron durante su descanso comenzaron a desaparecer durante la primera semana en la oficina. "La salud y bienestar de los participantes mejoró durante las vacaciones" dice la investigadora.
"Sin embargo, durante la primera semana de haber reanudado el trabajo, la salud y el bienestar habían regresado a niveles prevacacionales". Y el efecto de más larga duración, el mayor nivel de energía, había desaparecido por completo después de dos semanas.
Los individuos que participaron en este estudio habían tenido un descanso de en promedio nueve días de duración.
Deberíamos tener más descansos aunque sean más cortos, en lugar de un solo descanso más largo
Como hay muy pocos estudios en este campo, no se sabe si la duración de las vacaciones puede tener un impacto diferente en la duración del bienestar obtenido. Tampoco se sabe si el lugar -un hotel, una casa o una tienda de campaña- o la forma como viajamos -en auto, tren o avión- pueden tener un efecto distinto en la salud.
Lo que sí han demostrado los estudios es que cualquier descanso de la rutina de la vida diaria, por pequeño que sea, puede ofrecer beneficios importantes para la salud, principalmente el estado emocional del individuo.
Los investigadores creen que quizás un factor que sí está directamente relacionado a la duración del bienestar ganado en las vacaciones, es la cantidad de trabajo que nos espera al volver a la oficina.
Y quizás, dicen, si se puede evitar esta acumulación de trabajo, se podrá alargar el bienestar del descanso.
"La rápida desaparición de los beneficios de las vacaciones quizás es algo desmoralizador", dice a BBC Mundo el doctor Christian Jarrett, miembro de la British Psychological Society (Sociedad Psicológica Británica) y autor de, entre otros libros, The Rough Guide to Psychology y 30-Second Psychology.
"Pero afortunadamente han surgido estudios que ofrecen claves sobre cómo prolongar estos beneficios y evitar su rápida desaparición".
"Por ejemplo, podemos dedicar un tiempo específico a relajarnos una vez que regresamos de vacaciones y obviamente lo mejor es tratar de evitar una enorme pila de trabajo acumulado", agrega.
Más cortas pero más. Pero entonces, si los beneficios duran tan poco, ¿vale la pena irse de vacaciones?
"Hay numerosa evidencia científica sobre los beneficios de que las vacaciones", señala Christian Jarrett. "La gente a menudo se siente más sana cuando regresa de vacaciones. Y se ha demostrado que las vacaciones incrementan la creatividad", dice el psicólogo a BBC Mundo. "A largo plazo, hay estudios que muestran que la gente que toma más vacaciones tiende a vivir más", agrega.
La respuesta, señala el experto, es que la gente conozca lo que es mejor para sí misma. Y quizás tomar vacaciones más cortas pero más numerosas. "Si para una persona viajar es estresante, lo mejor es que considere quedarse en casa o cerca de su casa", afirma el doctor Jarrett.
lanacion.com