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domingo, 13 de mayo de 2012

La ciencia en la cocina

Los profesionales de la salud afirman que las abuelas tenían razón. Sabían, por ejemplo, que las zanahorias eran buenas para la visión sin haber escuchado nunca la palabra betacaroteno. Hoy los consumidores buscan conocer más para comprar mejor. Este es un breve glosario sobre alimentos y nutrición.
Betacaroteno: nutriente que está en las zanahorias, los zapallos, las batatas, el durazno, la papaya, el brócoli, la espinaca, la col rizada, el mango, el pomelo rosado, el damasco, el melón, entre otras frutas y vegetales. Aporta ese color naranja que los caracteriza. Protege y mejora la visión. Para sintetizar: puede estar en frutas y vegetales naranjas y amarillos y en algunos verde oscuro.
Carotenoides: son betacarotenos que no se transforman en vitamina A, pero son antioxidantes.
Antioxidante: así como se puede herrumbrar una bicicleta cuando se la expone a la lluvia, algo parecido puede ocurrir sobre las células del organismo. Los betacarotenos, las vitaminas C y E, el selenio y el zinc reducen este proceso destructivo.
Radicales libres: son moléculas de oxígeno químicamente inestables, que pueden dañar el interior y exterior de las paredes de las células. Mucho de lo que nos rodea en la vida cotidiana (las combustiones de los coches, el humo del cigarrillo, la agresión del sol, etcétera) genera radicales libres. Las frutas y verduras nos proveen antioxidantes que nos defienden de esa agresión.

manos a la obra

Crema de zanahorias y porotos blancos:
Hervir ½ kg de zanahorias con 1 ½ litro de leche, 1 puerro, 1 taza de porotos blancos remojados y cocidos (o una lata de porotos), sal y pimienta. Procesar, volver al recipiente, calentar y servir con croutons de pan integral.
1. Mejor cocidos
Los betacarotenos se asimilan mejor cocidos que crudos (tomates, zanahorias, brócoli y espinacas).
2. Alcohol
En exceso, anula los efectos saludables de los alimentos.
3. Todos los dIas
Una fruta amarilla, una verdura verde, una naranja y un tomate cubren las necesidades diarias.
lanacion.com

sábado, 12 de mayo de 2012

Azúcar y grasas, dos enemigos de temer

 

U
n nuevo diagnóstico sobre la dieta de los argentinos ofrece un bocado difícil de tragar: según esta radiografía alimentaria, en la mesa local reina la monotonía, sobran los azúcares agregados y las grasas saturadas, y hay una falta notoria de frutas, verduras y legumbres. El balance final arroja otro trago amargo: una de cada tres calorías que ingerimos es de baja calidad.
El estudio se presentó ayer en la jornada inaugural del XV Congreso Latinoamericano y XI Congreso Argentino de Nutricionistas, que hasta mañana reúne en Rosario a 2000 profesionales, y confirma los indicios que arrojaba una investigación previa de la Escuela de Nutrición de la UBA.
Foto: Archivo A ésta, realizada en 2010, se le sumaron dos nuevos trabajos: un análisis cualitativo y cuantitativo de los principales excesos y déficits en el patrón alimentario de 700 escolares de municipios del Gran Buenos Aires, y otro que tomó datos de las hojas de balance de la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO), e información de consumo del Ministerio de Economía y de cámaras empresarias.
"Consumimos básicamente tres familias de productos: trigo, azúcar y carne (que acaparan el 60% de las calorías totales). Además, nuestros platos tienen un gran déficit de hortalizas, frutas, lácteos descremados, legumbres y cereales en sus formas más nobles (pastas, arroces) -explica el licenciado Sergio Britos, secretario científico del Congreso y autor de Hacia una alimentación saludable en la mesa de los argentinos , junto con Agustina Saraví, Nuria Chichizola y Fernando Vilella. Todos ellos integran el Programa de Buenas Prácticas Nutricionales de la Facultad de Agronomía de la UBA y de la Escuela de Nutrición de la misma universidad."
Se consideran calorías de baja calidad las que un determinado alimento contiene en exceso cuando se lo compara con un producto equivalente, de su mismo grupo, pero de alta densidad de nutrientes. "Es conocido que las gaseosas azucaradas, los postres y las facturas tienen calorías no nutritivas, pero también las aportan alimentos tradicionalmente identificados como saludables, como los cortes de carne con mucha grasa -detalla Britos-. Aunque no todas las calorías de la dieta tienen que ser de buena calidad (un alfajor se puede comer de vez en cuando), en una dieta sana las de baja calidad nutricional no tienen que sumar más del 15% del total. Nosotros consumimos más del doble."
En esta investigación, que fue financiada por la Fundación Bunge y Born, los especialistas pusieron la lupa en esas calorías y se preguntaron cuántas son y dónde están.
"Nos encontramos con que el grueso se ingiere bajo la forma del azúcar que agregamos a las infusiones, como el mate o las bebidas -agrega-. Solamente allí tenemos un 14% del total, cuando la Organización Mundial de la Salud aconseja que no más del 10% deberían venir de azúcares. Y a esto tenemos que agregarle el azúcar de las mermeladas, de las galletitas, de los postres lácteos... Es decir que el azúcar es el principal vehículo de calorías de baja calidad en la mesa de los argentinos."

Pecados alimentarios

Pero los dulces no parecen ser los únicos excesos a la hora de comer. Otros dos grupos alimentarios aportan calorías «dispensables». Uno es el de las grasas que acompañan a ciertos cortes de carnes (en particular, la vacuna) y las que se encuentran en los lácteos enteros. El otro, el de los panificados dulces y salados, y las golosinas en general.
"Yo diría que no hay que culpabilizar a un alimento en particular. El principal «pecado» de nuestra alimentación es el tamaño de las porciones y las cantidades de ciertos nutrientes -comenta Britos-. Para comer bien, hay que optar por mayor variedad de alimentos; especialmente frutas y verduras. Las grasas y azúcares no tienen por qué estar totalmente ausentes, pero deberían consumirse muy ocasional y moderadamente."
En el trabajo, los nutricionistas también proponen revisar las guías alimentarias locales. "Son un instrumento para orientar las elecciones de la gente hacia los alimentos más saludables, pero también para que la industria tenga señales de hacia qué horizonte modificar el perfil nutricional de sus productos y para que el Estado defina las mejores políticas alimentarias -agrega-. En un modelo para el promedio de los argentinos, un 85% de las calorías debería provenir de alimentos de buena calidad nutricional (hortalizas, frutas, cereales en sus formas simples y en lo posible integrales, lácteos no enteros, carnes magras y aceites). Y no más del 15% debería estar conformada por los de menor calidad nutricional."
En cuanto a las bebidas, recomiendan ingerir alrededor de dos litros y medio diarios de líquido, de los cuales un litro y medio debería ser agua. Las bebidas azucaradas, plantean, "no deberían aportar más de 25 g de azúcares; eso sería equivalente a 250 cm3 de gaseosa, una cantidad que debería reducirse si se les agrega azúcar a las infusiones".

El precio de comer bien

La diferencia de costos entre una alimentación saludable y la canasta básica de alimentos ronda el 30%. "Hoy, alimentar a cuatro personas con la canasta básica del Indec, pero bien medida, cuesta entre 1900 y 2000 pesos; con alimentos saludables, alrededor de 2650 pesos -afirma Britos-. Para abaratar el precio de estos últimos, una posibilidad sería generar descuentos selectivos por medio de las tarjetas de los planes sociales. Quizás una buena consigna sea «alimentación saludable para todos»."
Sin embargo, según el especialista, las deficiencias atraviesan las clases sociales. "En las familias desfavorecidas sobran tantas grasas y azúcares como en las que pueden acceder a una buena dieta, y en las más acomodadas falta tanto hierro como en la mesa de los más pobres", concluye
El doctor Esteban Carmuega, director del Centro de Estudios de Nutrición Infantil (Cesni), que no participó en el estudio, coincide en que ingerimos un exceso de alimentos que proveen mucha energía y pocos micronutrientes esenciales.
"Es difícilestablecer un promedio de consumo de energía (que depende de la actividad física, la masa magra, si se es hombre o mujer...), pero sí se puede analizar si ese aporte es por carbohidratos simples, grasas saturadas o bebidas azucaradas. Aquí lo que tenemos es un exceso de alimentos como el pan, las galletitas y el azúcar. Como son ricos en energía de absorción rápida y pobres en micronutrientes esenciales, el resultado es una dieta pobre.



Los 1000 días de oportunidad


n materia de alimentación, no hay otro período tan importante para el futuro de un individuo como los primeros mil días de vida. "Son una ventana de oportunidad única en la que es posible promover un crecimiento adecuado y prevenir un aumento de peso riesgoso para más tarde", explica el doctor Esteban Carmuega, director de Cesni y coeditor, junto con Ricardo Uauy, profesor del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA) de la Universidad de Chile, del volumen Crecimiento saludable. Entre la desnutrición y la obesidad en el Cono Sur, que también se presentó ayer en Rosario.

El trabajo reúne 30 ponencias sobre crecimiento temprano y analiza las estrategias más efectivas para combatir el retraso del crecimiento, y fomentar el desarrollo físico y cognitivo. "El retraso de crecimiento por causa nutricional se registra básicamente como consecuencia del déficit calórico-proteico o de micronutrientes en la alimentación", destaca Uauy en un comunicado sobre la obra que ayudó a producir el Instituto Danone.
A diferencia de lo que se creía hasta el momento, afirman los especialistas, ya no se trata de suministrar a los chicos más alimentos para eludir la desnutrición. Cuando un bebe aumenta excesivamente de peso puede terminar en una condena a la obesidad. Y a sus riesgos asociados de diabetes y enfermedades cardiovasculares.
"Un crecimiento óptimo no significa crecer ni de más ni de menos, sino lo apropiado para cada persona -subraya Carmuega-. Por cada 100 gramos de aumento de peso adicional al recomendado en los primeros cuatro meses crece más de 30% el riesgo de sobrepeso a los 7 años."
La obra también destaca que la talla es un indicador más importante que el peso en la salud futura del niño. "La longitud de un bebe al nacer predice su estatura en la adultez, y también permite vislumbrar su riesgo de diversas enfermedades -subrayan-. El problema no radica en ser alto o bajo, sino en la presencia de deficiencias nutricionales, que en estadios tempranos del desarrollo impiden crecer. Esto repercute en la salud, en la capacidad de aprender y en la productividad futuras."
En la Argentina, la última encuesta nacional de nutrición mostró una prevalencia del 8% de retraso de crecimiento por déficits nutricionales entre los menores de 5 años, pero las regiones más pobres del país arrojaron cifras cuatro veces más altas.
l
anacion.com

domingo, 29 de abril de 2012

¿Las bebidas azucaradas son el enemigo público número 1?

Por Caleb Hellerman, CNN
(CNN) – Empujando su carrito de comida en la habitación del hospital, una asistente de investigación entrega vasos con un líquido entre rojizo y rosado, junto con una suave advertencia: "Recuerden que tienen que terminar todo el Kool-Aid".
Uno por uno, los jóvenes voluntarios toman sus bebidas, cada una cuidadosamente calibrada para contener una mezcla de agua, saborizante y una solución precisa  de jarabe de maíz de alta fructosa: 55% de fructosa, 45% de glucosa.

sábado, 21 de abril de 2012

Comfort Food: La comida que nos hace realmente felices


Lo que en los países angloparlantes se llama comfort food existe en todo el planeta, aunque no tenga un nombre tan exacto. En español se podría definir como la comida casera, sencilla, fácil de preparar, rica, asociada fuertemente a la infancia. Es un tipo de comida nostálgica que con solo olerla produce bienestar.
Comfort food  es aquella que  nos hace sentir bien, aunque no sea nada saludable ni tampoco lo más sabroso del mundo. Para alguien en Argentina puede ser el mondongo, o las milanesas napolitanas, y hasta una picada de fiambres. Cada persona en el mundo tiene su propia comida confortable ¿Cómo saber cuál es la tuya?  Sería la comida que -puesto a elegir- preferirías para tu última cena.

La psicología de Comfort Food

Un estudio llamado “Explorando las preferencias de Comfort Food a través del género y la edad”, realizado por el profesor Brian Wansink, titular del laboratorio de comida y marcas de la Universidad Cornell, confirmó lo que es fácil de sospechar, el 60% de la “comida confortable” no es saludable. Pero hubo otras conclusiones más profundas.
El profesor Wansink encontró que la elección de la “comida confortable” depende de muchos factores, y uno muy importante es el género. En general, las mujeres eligieron tres principales alimentos cuando se les preguntó por esa comida que les otorga calidez y satisfacción: helado, chocolate y galletas; mientras que los hombres eligieron helado, sopa y pizza ó pasta. La diferencia en la elección es interesante, en la medida que aporta detalles sobre la mente de hombres y mujeres y los roles que desempeñan en la sociedad. Mientras que los hombres prefieren artículos más “tipo de comida”, porque esto les daba una sensación de estar “más contenidos”, esos mismos alimentos a las mujeres les recuerdan todo el trabajo que está involucrado en su preparación.
¿Recompensa o castigo?
Otro factor que, de acuerdo a la investigación, afecta la elección de la comida confortable es el estado de ánimo. Contrariamente a la creencia popular, tendemos a comer este tipo de alimentos como recompensa, y no cuando estamos deprimidos. Alrededor del 86% de los encuestados dijeron que buscan alimentos confortables mientras están en un estado de ánimo feliz, frente al 36% que admitió comer estos alimentos cuando estaban deprimidos. El estado de ánimo también afecta al tipo de “comfort food” que se elige. En un estudio paralelo, 38 secretarias fueron invitadas a ver una de dos películas, una con final feliz y la otra deprimente. Los resultados indicaron que las espectadoras de la película deprimente comían 38% más de pochoclos calientes en comparación con las espectadoras del final feliz. Después de todo, hay comida en la mayoría de las celebraciones.
cukmi.com

sábado, 31 de marzo de 2012

Cinco alimentos que no deben faltar en nuestra dieta diaria

Mantener una buena alimentacion es lo que buscamos la mayoría de nosotros en el día a día a la hora de planificar el menú que nos vamos a llevar a la boca. Es importante que sepamos que hay que consumir todo tipo de alimentos y por ello lo que haremos será determinar el menú diario que vamos a consumir. Para muchas personas no es nada fácil la planificación alimenticia, y mucho menos saber qué tipo de alimentos son los más adecuados para mantener una correcta salud. Por ello lo que haremos en este post será destacar cinco alimentos que no deben faltar en nuestra dieta cotidiana.
En infinidad de ocasiones hemos comentado la importancia que tiene mantener una dieta variada, y para ello es importante que no repitamos constantemente los alimentos que vamos a consumir. Es cierto que esto es la clave, pero existen unos tipos de alimentos que son necesarios para conseguir una salud de acero y servir así de preventivo a la hora de evitar males mayores.

Frutas

En primer lugar vamos a destacar las frutas. Son necesarias en nuestra dieta cotidiana, ya que son una de las fuentes más importantes de vitaminas que tenemos en el organismo. A la hora de consumir fruta tenemos a nuestra disposición una gran variedad, y por ello es esencial que echemos mano de ellas a lo largo del día. No siempre debemos consumir el mismo tipo de fruta, sino que en la variedad lograremos enriquecer nuestra dieta y con ello la salud. Además, la fruta nos ofrecerá altas cantidades de fibra que mantendrá nuestro organismo libre de toxinas y funcionando de manera correcta.

Pan

El pan es otro alimento fundamental que no debe faltar en el día a día. Como sabemos, el pan está elaborado con harina, una fuente importante de hidratos de carbono, necesarios para conseguir la energía suficiente para hacer frente a los requerimientos del día a día. Pero no recomendaremos cualquier tipo de pan, sino que es mejor consumir el que está elaborado con harinas integrales, ya que nos aportará fibra y altas cantidades de hidratos de carbono de un valor nutritivo mayor.

Frutos secos

Los frutos secos son otros alimentos que deben estar presentes en nuestra dieta cotidiana. Los frutos secos nos ofrecen una gran variedad. Nosotros vamos a destacar las nueces y las almendras, que nos ofrecerán ácidos grasos necesarios para un correcto funcionamiento del organismo, así como el aporte mineral que nos brindan. Pero no es recomendable consumir altas cantidades, sino que simplemente debemos ingerir una pequeña cantidad. La forma de hacerlo será cruda, ya que es necesario que evitemos los frutos secos fritos, pues se les suele añadir aceites con grasas saturadas malas para la salud.

Verduras

Los vegetales también deben estar presentes en nuestra dieta diaria. Entre ellos vamos a incluir a las legumbres, pues se trata de un plato de origen vegetal que nos aportará minerales y altas cantidades de proteínas de origen vegetal. Estos alimentos no deben ser sustituidos por las frutas, como muchas personas piensan, sino que simplemente deben ser un alimento necesario en nuestra dieta para tener una salud de acero. Los vegetales los podemos consumir crudos o cocinados, pero sea como sea es necesario que estén presentes en nuestra dieta diaria, y por ello hay que planificarlos en del menú.

Agua

En último lugar vamos a destacar la necesidad de mantener una buena hidratación día a día. Consumir una cantidad adecuada de líquidos es esencial si queremos mantener un cuerpo sano. Consumir entre dos y tres litros diarios de líquidos es esencial para conseguir el agua que las células necesitan para funcionar de manera adecuada. La hidratación la podemos conseguir mediante la ingestión de todo tipo de líquidos, aunque el más recomendable es el agua, pues con él conseguiremos hidratar nuestro cuerpo y mantenerlo en perfecto estado. Por ello es importante que no olvidemos incluir estas medidas alimenticias en nuestro día a día.
vitonica.com

jueves, 29 de marzo de 2012

Los fines de semana comemos más y peor

comer-finde

Si estás a dieta y tienes la sensación de que durante el fin de semana pierdes menos peso, estás en lo cierto. Según un estudio de la Escuela Médica de la Universidad de Washington (EE UU), comemos más cantidad de alimentos los fines de semana que durante los días laborables, lo que unido a la tendencia a reducir el nivel de ejercicio físico durante el sábado y el domingo hace que dejemos de perder tanto peso como esperábamos. 


Por otra parte, un estudio publicado hace poco en la revista Appetite revelaba que dos de cada tres adultos españoles comen fruta en el almuerzo y la cena solamente de lunes a viernes, pero dejan de consumirla al llegar el fin de semana. A esto se suma que en el fin de semana tendemos a saltarnos el equilibrio recomendado por la "pirámide alimenticia". Concretamente, otra investigación dada a conocer en la publicación Journal of Public Policy & Marketing desvelaba que consumimos más alimentos ricos en caloría, sobre todo grasas, desde la noche del viernes hasta el domingo. 

muyinteresante.es

Confirmado: la comida rápida y la depresión van de la mano

hamburguesa
Un estudio liderado por científicos de dos universidades españolas ha puesto de manifiesto una vinculación entre la alimentación basada en la comida rápida y el riesgo de sufrir estados depresivos. La investigación se ha publicado en la revista Public Health Nutrition.
Bollos industriales, hamburguesas, perritos calientes, pizza... Como explicaba una de las autoras del estudio, Almudena Sánchez-Villegas, a la agencia de noticias científicas SINC, "cuanta más comida rápida se consume, mayor es el riesgo de depresión", lo que indica no solo una vinculación cualitativa sino también cuantitativa. Y es que de hecho, según los datos manejados por los científicos, quienes consumen comida rápida presentan un incremento del riesgo de desarrollar depresión del 51 por ciento mayor respecto a aquellos que no se alimentan de este tipo de comida.
Dos han sido los estudios que han certificado este vínculo. En un primer análisis publicado el pasado año en al revista PLoS One se analizaron 12.059 personas durante seis años, cuantificándose un incremento del riesgo de depresión del 42 por ciento. En este nuevo trabajo realizado sobre 8.964 personas que nunca habían tenido depresión, dentro del proyecto de Seguimiento Universidad de Navarra, los resultados han sido todavía más extremos. Como apuntan los resultados entre todos los participantes en el análisis, al cabo de una media de seis años, 493 fueron diagnosticados de depresión o comenzaron a tomar antidepresivos. O lo que es lo mismo, un incremento del 51 por ciento respecto a quienes no tomaban comida rápida.
Según el análisis, quienes ingerían más bollería industrial y comida rápida son más propensoa a estar solteros, ser menos activos y tener un "patrón dietético peor" apuntan desde SINC. Además, según los investigadores, el consumo de tabaco y el mayor volumen de trabajo eran otras características destacadas de las personas que consumían más comida de este tipo.
Ante estos alarmantes datos la profesora Sánchez-Villegas, de la Universidad de las Palmas de Gran Canaria es tajante "aunque son necesarios más estudios, debería controlarse el consumo de este tipo de alimentos debido a su implicación en la salud, tanto física como mental".
muyinteresante.es

sábado, 10 de marzo de 2012

Parecemos lo que comemos

Un puesto de verduras y frutas. | El Mundo
No hay secretos. La clave de tener un buen color de cara está en la dieta, concretamente en el consumo de fruta y verdura. Según un estudio publicado en la revista 'PLoS ONE', dependiendo de las cantidades diarias que se ingieran de estos alimentos, así será el color de la piel: más amarillenta o más sonrosada.
Los carotenos, abundantes en la fruta y la verdura, son los responsables de este efecto. Son pigmentos orgánicos que otorgan el color rojo y naranja a los tomates, los pimientos rojos, la remolacha, etc. Y además, tienen un notable poder antioxidante. Como argumentan los autores del trabajo, de la Universidad St. Andrews (Escocia), "la piel está continuamente expuesta a oxidantes ambientales como la radiación ultravioleta, el tabaco y el ozono", responsables del envejecimiento celular y de algunas enfermedades. Los carotenos, subrayan, los contrarrestan, actúan de protector para reducir la oxidación de las células.
Además de este rol, los alimentos con carotenos influyen en el color de la piel y así lo confirma este estudio. Después de recoger y analizar información sobre la dieta y la evolución del tono de la dermis en 35 personas durante seis semanas, "observamos que la ingesta adecuada de estos alimentos otorgaba un color más saludable". Además, tras investigar cómo se percibía este cambio de tono, los autores se dieron cuenta de que no sólo se valoraba como un aspecto "más saludable", también se relacionaba con "mayor atractivo físico".
Aunque las cantidades adecuadas dependen de cada caso y de los alimentos concretos que se tomen, en general, lo recomendable es lo que la dieta mediterránea estipula. Unos 500 microgramos de carotenos al día, lo que equivale a dos piezas de fruta o verdura.
"Cuando las dosis necesarias no se suplen los la dieta normal, los dermatólogos aconsejamos tomar betacarotenos (en pastilla), ya que tiene un efecto beneficioso sobre la piel, las uñas y el pelo", explica la dermatóloga Paz Cerdá.

Por exceso y por defecto

Ante el exceso de esta sustancia, según recoge el estudio, la piel se vuelve más amarillenta. "Los betacarotenos son precursores de la vitamina A. En situaciones normales (cuando no hay otros problemas de salud), si se ingiere más cantidad de la necesaria, la vitamina A se deposita en la piel y esto es lo que le da un color amarillento", señala Clotilde Vázquez, jefa de la Unidad de Nutrición y Dietética del Hospital Universitario Ramón y Cajal. "No tiene repercusión sobre la salud".
El defecto, sin embargo, aunque no influye en el color de la piel (simplemente no la pigmenta), sí tiene algunas consecuencias. "Como los betacarotenos son potentísimos antioxidantes, su defecto puede causar aceleración del envejecimiento celular. Puede dar síntomas como sequedad de los epitelios y pequeñas úlceras en las comisuras de los labios", según la doctora Vázquez.
Como aseguran los investigadores, dado que la fruta y la verdura influyen en el color de la piel y esto parece estar relacionado con una percepción de mejor salud y más atractivo, quizás sea "una buena excusa / herramienta para animar a la población a que se alimente adecuadamente".
elmundo.es

Prohíben la venta de mamaderas de policarbonato


La Asociación Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) prohibió en el país la fabricación, importación y venta de mamaderas que incluyan en su composición Bisfenol A, también conocido como BPA, una sustancia que, en determinadas circunstancias, podría llegar a ser tóxica para los lactantes.
La prohibición fue publicada hoy en el Boletín Oficial a través de una disposición de la ANMAT, que, además, establece un plazo de 30 días hábiles para que las empresas adecuen sus normas de fabricación.
Las mamaderas con Bisfenol A son las de policarbonato. Desde la ANMAT destacaron que muchos fabricantes e importadores ya las reemplazaron por las de polipropileno; éstas se identifican con un logo con una doble P (por el polipropileno) o bien con la indicación "libres de BPA".
El bisfenol es una sustancia que se usa en ciertos plásticos duros como las resinas epoxi y el policarbonato, con el que se hacen distintos productos incluyendo envases de cocina reutilizables y utensilios de cocina.
Según explicaron en la ANMAT, hay evidencia científica de que cuando esos materiales se calientan en determinadas condiciones pueden llegar a liberar pequeñas cantidades de BPA. El organismo humano tiene sistemas de eliminación de BPA, por lo que no hay un alto riesgo en la utilización de envases que lo contengan. Pero esos sitemas no están del todo desarrollados en los lactantes de entre tres y seis meses, por lo que son los más expuestos. A pesar de ello, resaltó la ANMAT, la European Food Safety Authority (EFSA) sostiene que la ingesta de BPA por utilización de mamaderas de policarbonato no superaría la ingesta diaria tolerable. Aún así, ese tipo de mamaderas fueron prohibidas en distintos países –la disposición menciona las recomendaciones en ese sentido de Dinamarca y Francia-.
Ante la consulta de Clarín.com sobre qué recaudos deberían tomar las madres, además de fijarse al momento de comprar las mamaderas sobre si tienen o no las inscripciones que indican si tienen o no BPA, desde la ANMAT recomendaron que el líquido sea hervido y enfriado hasta que esté tibio antes de transferirlo al biberón, que las mamaderas se esterilicen por separado y se enfríen a temperatura ambiente antes de añadirles el líquido o la fórmula infantil y que, si continúan utilizando mamaderas de policarbonato, no metan en ellas líquidos muy calientes ya que estos pueden hacer que el Bisfenol A emigre fuera de la botella a un ritmo más alto.
clarin.com

Dietas posverano: un momento ideal para organizar las comidas


Ahora que el verano tiene los días contados, y que las bikinis y mallas miran al cajón con ganas de volver, la dieta parece cosa del pasado. Pero en realidad el retorno a las actividades habituales es el momento ideal para organizar la conducta alimenticia del resto del año.
“En las vacaciones solemos producir cambios bruscos en nuestros hábitos alimentarios”, cuenta la licenciada en Nutrición Laura Álvarez Galán. Que consisten en “descuidar los horarios de las comidas y aumentar la ingesta por picoteo debido a las reuniones sociales”, explica.
Además, en vacaciones se abusa de comidas rápidas y prácticas para llevar a la playa o picnic como los sándwiches, fiambres, facturas y snacks. Sin olvidar el helado, el alimento estrella de la temporada. Pero para volver a la normalidad, no conviene empezar de golpe, sino que hay que ponerse las pilas de manera gradual, “el cuerpo necesita un tiempo de transición. Es mejor ir reduciendo la ingesta de calorías de a poco, y sustituyendo los alimentos más calóricos por otros más ligeros y sanos”, sugiere Álvarez Galván.
En esta época del año se recomienda consumir nutrientes que cuiden la piel después de las agresiones del verano. Hay que incluir “verduras de hoja verde y de color rojo/naranja, así como cítricos, ya que contienen vitamina A y C, potentes antioxidantes que mejoran la producción de colágeno”, sugiere Álvarez Galván. También “el germen de trigo, los frutos secos y los cereales integrales por la cantidad de vitamina E que evita la acumulación de radicales libres”.
Los cítricos –como naranjas, mandarinas, limón y pomelo- son los protagonistas indiscutidos del otoño. Aportan vitamina C, ácido fólico, potasio, calcio y magnesio. Además, ayudan a reforzar el sistema inmune y a prevenir enfermedades.
También es la época de los zapallos, las berenjenas y los vegetales de hojas verdes. Álvarez Galván da algunos consejos para facilitar el consumo de frutas y verduras: “Hay que elegir postres con frutas cocidas en compotas, al horno o en puré. También se recomienda agregar una fruta o jugo en el desayuno”.
En cuanto a las verduras, recomienda “preparar sopas, guisos y pucheros siempre y cuando usemos carnes magras”. En general, marzo es el mes en el que se recuperan las rutinas, por eso muchos vuelven al gimnasio en esta época del año. Dos horas antes de hacer actividad física se recomienda “consumir alimentos de fácil digestión donde predominen los hidratos de carbono con algo de proteínas magras”, sugiere la licenciada en Nutrición Karen Cámera.
Algunos ejemplos son “leche chocolatada con bay biscuits, yogur descremado con sándwich de queso magro y tomate, o licuado de banana con tostadas con queso untable descremado”.
Para no rendirse ante la excusa de la falta de tiempo, Cámera aconseja “tener en la heladera, freezer y alacenas un stock de alimentos saludables que faciliten comidas sanas, nutritivas y que brinden energía para todas nuestras actividades”. Comprar frutas y verduras, lavarlas y dejarlas en la heladera listas para consumir es un truco simple para disponer de alimentos sanos casi al instante.
Otro saboteador de la buena conducta alimenticia es la necesidad de comer algo dulce. “Esas ganas son producto del descenso del azúcar en sangre”, explica Cámera, y para combatirlas hay que “distribuir correctamente las ingestas y equilibrar la cantidad y calidad de los nutrientes en cada una de ellas”. Si a pesar de eso aparecen, existen alternativas saludables como copos de cereal, vainillas, bay biscuits, frutas (frescas, asadas y/o deshidratadas) y cereal inflado. Y si atacan después de las comidas, también hay postres saludables como arroz o avena con leche y yogur con cereales o frutas secas (ver recuadro). Dicen que después del caos viene la calma, así que aunque la bikini esté cerca del cajón, marzo es una buena época para ponerle punto final al descontrol alimenticio del verano.

Recetas sanas y fáciles de preparar

Copa de manzanas En una copa alta, distribuir cubos de manzanas verdes y rojas con piel, cubos de gelatina de manzanas y un poco de musli. Para terminar, rociar la copa con crema de leche levemente batida y endulzada con miel Peras y manzanas Pelar 2 peras y 2 manzanas y cortarlas en gajos. Calentar 80 g de manteca sin que tome color. Echar las frutas y saltearlas a fuego vivo hasta que se doren levemente sin que se desarmen. Cubrirlas con 100 g. de azúcar orgánica y seguir salteándolas para que queden caramelizadas. Servir tibias bañadas con crema de leche fría. (Asesoró: Lic. Laura Álvarez Galván).
clarin.com

sábado, 3 de marzo de 2012

Cuando la cocina es un campo de batalla

Cuando la cocina es un campo de batalla
(CNN) – La comida reúne a la gente. Una olla de sopa puede unificar a las almas de una familia; pero cuando una persona quiere sopa de fideos con pollo y otra quiere de verduras, eso se puede convertir en una guerra culinaria.
Cuando dos personas se juntan, esperan encontrarse con los problemas típicos, esperan los problemas normales de una relación: sexo, dinero, respeto, pero con las crecientes restricciones en la dieta y los casamientos interreligiosos, la cocina se ha convertido en una trinchera.
La psicoterapeuta Karen Koenig dice que esto no debería ser una sorpresa. “La comida no es un tema simple”, y agrega que “cómo nos alimentamos y alimentamos a nuestros seres queridos dice mucho acerca de cómo nos sentimos y cómo cuidamos a quienes queremos” explica la también autora de cuatro libros sobre el tema.
Dean Thompson, de 41 años, de Austin, Texas, y su novia Amanda Abbott, de 39, conocen de primera mano el tema de la comida: él es vegetariano estricto, ella no.
"La primera vez que llevé a Dean a casa de mi familia, para comer, y vi que él sólo se servía ensalada, descartando la gran comida gourmet que había cocinado mi papá, pensé 'esto puede ser un problema'”. dice Abbott.
"Al principio, yo supe que podría ser un problema, pero no le presté demasiada atención”, dice Thompson. "La mayoría de la gente a mi alrededor no come como yo, así que no me pareció tan ‘extraño’ ser diferente en ese sentido”.
Mientras que la pareja dice que siempre hubo momentos de discusión, Abbot y Thompson admiten que el punto de ebullición llegó junto con el nacimiento de su hija, que ahora tiene dos años. Desde entonces, han comenzado terapia.
En ese momento, Abbott estaba luchando para producir suficiente leche materna para la beba y Thompson sugirió que se alimentara a su hija con leche de almendras.
"Dean hizo su tarea, al mostrarme algunos estudios, y después de una larga discusión con nuestro pediatra, me rendí", dijo Abbott, quien admite que es una amante del queso y que se crió con leche de vaca. "Esto fue muy difícil para mí ya que la mayoría de nuestros amigos y familiares opinaban constantemente sobre lo loco que era darle a un niño leche de almendras".
Si bien ambos dicen que no cambiarán sus dietas, Abbott reconoce que cocina más sano y come más verduras.
Lindsey Rosenberg, de 27 años, y Daniel Weisinger, de 31 años, una pareja de novios que viven en Berkeley, California, dicen que también discuten sobre cómo va a comer su hijo; a pesar de que el niño aún no existe.
Ambos son judíos –se conocieron en el sitio Web de citas JDate.com- y Weisinger mantiene su dieta kosher, evitándole cerdo y los mariscos. Cuando comenzaron a salir, Rosenberg confiesa que pensaba que era exigente y que su comida casera iba a cambiar la forma de pensar de su novio.
“Que equivocada que estaba”, dice ella.
“Si alguna vez traigo panceta o mariscos a casa para mí es como si hubiese traído pescado podrido” y explica que su novio reacciona abriendo todas las ventanas y prendiendo el extractor de olores de la cocina “es una reacción muy graciosa,” dice.
Como todo en la vida, es una cuestión de acuerdos.
Rosenberg se abstiene de cocinar carne de cerdo o mariscos y Weisinger hace un esfuerzo para comer lo que Rosenberg cocina siempre que esté dentro de su dieta.
"En nuestros primeros meses juntos, hice un plato de quinua con salchicha de pavo (en lugar de salchicha de cerdo) y col rizada. La quinua y la col rizada eran totalmente ajenos su paladar, pero él no dijo ni pío y se lo comió”.
El psicólogo y profesor de psicología Ramani Durvasula ofrece unas sugerencias para que las parejas aprendan a llevar sus diferencias:
Respete: sin importar la razón de la elección – religión, convicciones éticas, médicas – es fundamental que una persona no ponga en ridículo las elecciones de la otra parte. Y este es un camino de dos vías. Busque la manera de expresar las preferencias sin que se falte el respeto.
Comuníquese: estas diferentes opciones sólo funcionan si existe una comunicación clara acerca de las compras en el supermercado; la planificación de las comidas, u opciones de restaurantes.
Negocie: si la persona con más restricciones en la dieta, también es la persona que más cocina, habrá que negociar para que existan opciones para que la otra parte no se sienta postergada.
Busque un punto de encuentro: cocinen juntos o sorprendan a la otra parte con una selección de restaurantes que se adapte a las preferencias de la otra parte.
Busque la oportunidad: si su marido es vegetariano y Ud. no puede vivir sin carne, aproveche para darle rienda suelta a su costado carnívoro durante una salida con sus amigas.
Cree el espacio: en algunas dietas (como la kashrut), no debe haber contacto entre los alimentos y los utensilios. Trate de crear zonas de la cocina que respeten esas diferencias.
cnn.com

No comer pescado reduce el volumen del cerebro

Boquerones, ricos en ácidos omega-3. | Diego Sinova
Se cuentan por cientos los estudios que han encontrado una relación entre seguir una dieta rica en pescado y una menor mortalidad cardiovascular o por accidentes cerebrovasculares. También existe una amplio número de ensayos que han relacionado su ingesta con un menor riesgo de desarrollar demencia. Sin embargo, el estudio que publica hoy Zaldy Tan, de la Universidad de California en Los Ángeles (EEUU) es distinto, interesante y casi definitivo.
Este científico y su equipo han llevado a cabo una investigación con resonancias magnéticas que constata que aquéllos que menos pescado consumen en su dieta tienen un menor volumen cerebral, "que es el equivalente a dos años de envejecimiento estructural del cerebro", detallan en el último 'Neurology'.
En declaraciones al ELMUNDO.es, el doctor Tan puntualiza: "Este es el primer estudio que analiza los glóbulos rojos de ácidos grasos omega-3 (que representan la ingesta dietética de este tipo de ácidos grasos que se encuentran típicamente en los peces) y los volúmenes del cerebro y el rendimiento cognitivo. Hay otros estudios con resultados similares, pero están basados en datos epidemiológicos obtenidos de cuestionarios sobre frecuencia alimentaria y, por tanto, no son tan fiables".
Jorge Matías-Guiu, jefe del Servicio de Neurología del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, reconoce que, efectivamente, "el estudio llega a confirmar evidencias anteriores que constatan cómo una dieta rica en determinados pescados favorece una menor atrofia y menos envejecimiento cerebral".
La mayor ingesta alimentaria de pescados y "los niveles circulantes de ácido docosahexaenoico (DHA) y ácido eicosapentanoico (EPA), ambos ácidos grasos poliinsaturados esenciales de la serie omega-3 (que se encuentran fundamentalmente, en el salmón, las sardinas, los arenques, el sábalo o el verdel) se han relacionado con un menor riesgo de demencia, pero los mecanismos que subyacen a esta asociación no están del todo claros. Por eso hemos llevado a cabo un estudio que establezca los niveles sanguíneos de estos ácidos y su relación con imágenes subclínicas y marcadores cognitivos de riesgo de demencia en un grupo de personas de mediana edad", introducen los autores en su ensayo.
De esta forma los científicos escogieron a participantes del estudio Framingham (famosa investigación que se inició en 1948 con el fin de identificar los factores de riesgo comunes y característicos de las enfermedades cardiovasculares) que no tuvieran demencia. Finalmente reclutaron a 1.575 varones y 854 mujeres de entre 67 y 69 años.
"El trabajo de Zaldy Tan parte de una cohorte del famoso Framinghan, uno de los estudios metodológicamente más rigurosos a largo plazo. Por este motivo, y aunque otros ensayos han fallado a la hora de establecer la relación entre consumo de pescado y beneficios cerebrales debido seguramente a problemas de metodología, estamos ante un trabajo muy importante, potente y riguroso", insiste el experto español.

Las pruebas

A todos los participantes se les realizó una resonancia magnética del volumen cerebral, así como una serie de test cognitivos. Además se tuvieron en cuenta los niveles de glóbulos rojos de los ácidos DHA Y EPA.
Los científicos establecieron, asimismo, las cantidades de la alipoproteína APOE 4, involucrada en una mayor sensibilidad a contraer la enfermedad de Alzheimer, los de homocisteína (cuyos niveles aumentados pueden indicar riesgo de infarto o de ictus), así como los factores de riesgo vasculares y el índice de masa corporal de los participantes.
Los datos revelan que las personas con menores niveles de DHA tenían un volumen cerebral menor en comparación con los que consumían mayores cantidades de pescado. Pero, además, los que menos omega-3 ingerían eran los que puntuaban más bajo en la función ejecutiva, como resolver problemas o pensar en abstracto, y poseían menor memoria visual.

Los datos

"En nuestra investigación, hemos encontrado que, en la mediana edad, aquéllos con menos niveles de DHA y EPA tenían marcadores asociados a un envejecimiento estructural y cognitivo. Estos datos amplían los obtenidos en el estudio 'Salud Cardiovascular' que muestra que comer pescado tres veces a la semana se asocia a un menor riesgo de anomalías vasculares cerebrales", detalla el investigador principal.
Insiste, además, que "aunque se necesitan más investigaciones para confirmar estos datos, la base de este trabajo y de otros indican que la ingesta regular de pescado rico en ácidos grasos omega-3 puede ser beneficiosa no sólo para el corazón, sino también para el cerebro".
El experto del Clínico reconoce "que con estos datos se refuerza el papel preventivo de la dieta. Confirmamos de nuevo la importancia de seguir una dieta mediterránea para prevenir enfermedades cardiovasculares y un menor deterioro cognitivo. No obstante, hay que reconocer que los mecanismos últimos por los que el pescado protege el cerebro aún los desconocemos, dado que puede actuar a nivel vascular o evitando los procesos degenerativos, u ambas cosas a la vez. Esta parte es la más complicada de establecer en estudios".
Este especialista resalta la importancia de "ser generosos" con el consumo de pescado en la dieta, a la luz de las evidencias científicas y "máxime si valoramos que nuestro país no tiene un problema grave con el exceso de mercurio en los pescados, tal y como sucede en otros".
elmundo.es

sábado, 25 de febrero de 2012

El magnesio reduce el riesgo de sufrir un ACV


Una alimentación rica en magnesio reduce el riesgo de padecer un ataque cerebrovascular (ACV). Esta conclusión se desprende de un estudio publicado en el American Journal of Clinical Nutrition, basado en un riguroso relevamiento de las bases de datos de diferentes investigaciones realizadas en los últimos 45 años.
El oportuno cruce de la información allí disponible relacionada con la cantidad de magnesio consumida y el porcentaje de casos de ACV verificados a través del tiempo en dichos estudios reveló que la ingesta de magnesio en la dieta está asociada inversamente al riesgo de ataque cerebro vascular, especialmente de ACV isquémico -el más frecuente, provocado por un coágulo que interrumpe el flujo sanguíneo.
Dicho de otro modo, a mayor consumo de alimentos con alto contenido de magnesio, menor es el riesgo de sufrir un ACV.
Investigadores del Instituto Nacional de Medicina Ambiental de Suecia relevaron para su artículo, entre otros, siete estudios publicados en los últimos 14 años, cuyos resultados sugieren una disminución de un 8% del riesgo de sufrir un ACV isquémico por cada 100 miligramos extra de magnesio consumido por día. Dichos estudios contaron con un universo de más de 250.000 participantes de Estados Unidos, Europa y Asia, un 3% de los cuales padeció un ACV durante el lapso promedio de 11,5 años que duraron los seguimientos.
Según el doctor. Pedro Lylyk, director del Centro Integral de ACV de la Clínica La Sagrada Familia, "este hallazgo es consistente con otros estudios epidemiológicos previos que reportaron que bajos niveles de magnesio se podían asociar con el aumento del riesgo de ACV". Teniendo en cuenta que la hipertensión es la causa principal del ataque cerebral, la asociación entre el consumo de magnesio y la posibilidad de padecer un ACV se debería, en parte, "al efecto del magnesio sobre la hipertensión, ya que el magnesio es un antagonista natural del calcio y modula el tono vascular, la presión sanguínea y el flujo de sangre periférico", explicó Lylyk.
El magnesio parece aumentar a su vez el efecto antihipertensivo de los medicamentos para bajar la presión arterial, así como mejorar los tratamientos para el síndrome metabólico, la diabetes, dislipidemia, todos factores que aumentan el riesgo de ACV, según informó el doctor Carlos Ingino, cardiólogo del Instituto Médico ENERI.
Los resultados no serían, sin embargo, definitivos. Como advierte la doctora Susana Larsson, integrante del equipo de investigación sueco, aún es necesario realizar estudios de mayor profundidad. Esto se debe a que el análisis se concentró en el mineral presente en los alimentos, por lo que no puede descartarse la posibilidad de que los resultados se hayan visto influidos en cierta medida por algún otro aspecto de los alimentos ingeridos. "Es importante notar que el estudio se refiere a una dieta rica en magnesio, y no a alimentos en particular o a suplementos", agregó la licenciada Andrea Rochaix, nutricionista.
El magnesio es un mineral indispensable para el funcionamiento de nuestro organismo. Entre otras muchas funciones, que se suman a las ya referidas, cumple un rol destacado en la contracción y relajación muscular, en la producción y transporte de energía, como así también en el funcionamiento de ciertas enzimas y en la producción de proteínas. También es esencial para la asimilación del calcio y de la vitamina C.
Se estima que la cantidad de magnesio que una persona posee en el cuerpo es de alrededor de 25 gramos, algo más de la mitad de ellos en el esqueleto y un 27% en los músculos.
Algunas circunstancias pueden, sin embargo, reducir estos niveles normales de magnesio en el organismo, entre ellas padecer ciertas enfermedades estomacales e intestinales, diabetes, un déficit en la función renal, así como mantener un consumo excesivo de café, refrescos, sal o alcohol. Los periodos menstruales abundantes, el estrés prolongado y el uso de diuréticos pueden también desencadenar deficiencias.
Una ingesta adecuada de magnesio es por ello necesaria. Como explica la Lic. Rochaix, los alimentos que lo aportan en mayor cantidad son los vegetales, sobre todo las verduras de hoja verde oscura, así como las frutas secas, el salvado de trigo, las legumbres, los lácteos, las carnes y el chocolate. Las dosis diarias recomendadas de magnesio, a ingerir a través de una dieta balanceada, son:
En niños:
. de 1 a 3 años: 80 miligramos
. de 4 a 8 años: 130 miligramos
. de 9 a 13 años: 240 miligramos
. de 14 a 18 años: 410 miligramos en varones y 360 miligramos en mujeres.
En adultos:
. En mujeres: de 310 a 320 miligramos (de 350 a 400 mg durante el embarazo)
. En hombres: de 400 a 420 miligramos.
La siguiente tabla contiene algunos de los alimentos con mayor aporte de magnesio, expresado su contenido en miligramos por cada 100 gramos de porción comestible:
Alimentos y su contenido en magnesio
Almendras, cacahuetes 250
Garbanzos, guisantes 150
Avellanas, pistachos, nueces 150
Maíz 120
Chocolate 100
Pan integral 91
Lentejas 78
Cigalas, langostinos, gambas 76
Acelgas 76.
lanacion.com

jueves, 16 de febrero de 2012

"Alimentación consciente", una práctica que suma seguidores


NUEVA YORK.- Intente hacer el siguiente ejercicio: llévese a la boca un tenedor repleto de la comida que más le gusta y vuelva a dejar el tenedor sobre el plato. Esto puede ser mucho más difícil de lo que imagina porque ese primer bocado fue muy sabroso y el impulso es comer otro. Tiene hambre.
El experimento, ahora, consiste en tomar conciencia de esa necesidad de atacar el plato. Resista. Deje el tenedor sobre el plato. Mastique lentamente. No hable. Concéntrese en la textura de la comida, el sabor, el color y el aroma de esa comida humeante.
Repita esos pasos durante toda la comida y logrará experimentar los placeres y las frustraciones de una práctica que se conoce como alimentación consciente, un concepto que proviene de las enseñanzas del budismo. Muchos maestros budistas alientan a sus discípulos a meditar mientras comen, ampliar el estado de la conciencia mientras prestan mucha atención a la sensación que les produce cada bocado. Un ejercicio común es darle a un alumno tres pasas de uva o una mandarina para que pase 10 o 20 minutos observando, sosteniendo y masticando cada bocado pacientemente.
Ahora, ese tipo de experimentos con la mente y la boca se trasladó a un ambiente más secular: de la Facultad de Salud Pública de Harvard al campus de la empresa Google en California, donde los empleados pueden utilizar una hora para almorzar a conciencia. Para algunos expertos, actos tan simples como comer lentamente y disfrutar plenamente de cada bocado serían la solución para la creciente epidemia de obesidad, frente a la que ninguna dieta parecería poder frenar la estampida.
La alimentación consciente no es una dieta ni consiste en dejar de comer uno u otro alimento. Se trata de disfrutar la comida más intensamente, en especial, el placer que proporciona. Una persona puede comer una hamburguesa a conciencia, si quiere. La disfrutará mucho más. O, también, puede darse cuenta a la mitad de que el organismo ya ingirió suficiente y necesita un poco de ensalada.
"Es la antidieta", aseguró la doctora Jan Chozen Bays, pediatra, maestra de meditación y autora de Mindful Eating: A Guide to Rediscovering a Healthy and Joyful Relationship with Food (Comer a conciencia: una guía para redescubrir la relación saludable y divertida con la comida). "El problema está en que comemos de manera inconsciente."
La doctora Lilian Cheung, de Harvard, comenzó a estudiar los beneficios de esta práctica. La semana pasada, se reunió con integrantes del equipo de la Fundación Pilgrim de Atención de la Salud, que depende de la misma universidad, y les pidió que le dedicaran algo de tiempo a una almendra cubierta de chocolate.
"El ritmo con el que vivimos es cada vez más rápido, de modo que ya no tenemos la misma capacidad de introspección -dijo Cheung-. Por eso, alimentarse a conciencia es cada vez más importante. Necesitamos preguntarnos si nuestro cuerpo necesita ciertos alimentos, por qué comemos uno u otro alimento o si sólo lo hacemos porque estamos tristes y estresados."
Para muchos, comer rápido significa comer más. La alimentación consciente apunta a poder reconocer por qué sentimos el deseo intenso de comer y qué factores refuerzan el hábito de llenarnos la panza. Es justamente un efecto secundario de la práctica, su capacidad de construir una barrera psicológica contra la sobrealimentación, lo que genera tanto entusiasmo entre los nutricionistas como Cheung, que sugieren comenzar de a poco. "No se exija demasiado -aconsejó Cheung-. No se trata de presionar un botón para activar la alimentación consciente y, así, cumplirla a la perfección. Es algo que demanda constancia."
lanacion.com