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martes, 7 de agosto de 2012

Sexo Karezza, ¿la nueva moda en la cama?


¿El fin justifica los medios? No siempre. O no, por lo menos, a la hora de practicar sexo Karezza, la nueva tendencia que se impone a la hora del encuentro erótico. Así como el Petting o el Tantra, pero con diferentes estrategias, el objetivo es prolongar al máximo la sesión íntima sin alcanzar nunca el orgasmo.
Reavivar el fuego de la pasión: la sensualidad al poder
El término Karezza proviene del italiano “carezza”, que significa caricia. Y de eso se trata esta técnica: de tener relaciones de una forma cariñosa y suave privilegiando el placer por sobre el clímax.  
Pero, ¿cómo lograrlo? Mediante algunas técnicas físicas –ideadas y propuestas por Alice Bunker Stockham- que han sido diseñadas específicamente para controlar el orgasmo tanto en hombres como en mujeres. La idea es, además de disfrutar todo lo posible, mejorar el vínculo y la comunión espiritual de la pareja.
A diferencia del sexo tántrico, que también busca demorar el orgasmo, Karezza es mucho más “libre” y da más lugar a la imaginación y a la improvisación. Si algo lo caracteriza es que “todo vale” entre las sábanas: desde el sexo oral hasta el tradicional franeleo adolescente, cualquier camino es válido y aceptado. Lo importante, eso sí, es estar atento a las necesidades del otro y concentrarse en la respiración.  
Tips para ponerlo en práctica
-Sonreí manteniendo el contacto visual.
-Mírense fijamente a los ojos lo más posible.
-Sincronicen la respiración.
-Agárrense y tóquense mutuamente, por lo menos veinte minutos.
-Colocá suavemente la mano en los genitales de tu pareja.
-Emití sonidos de satisfacción o placer, pero no palabras.
-Acariciá, abrazá y masajeá. Con aceites y cremas, mejor.
-Poné el oído en la zona del corazón de tu pareja y escuchá sus latidos.
Un “Viagra” natural: ventajas y beneficios
Los sexólogos sostienen que este método es muy útil ya que ayuda a las parejas a redescubrir sus matrimonios, a inyectar una dosis de pasión a su vida sexual e, incluso,  a resolver problemas generados disfunción eréctil.
A diferencia de lo que se puede pensar, “las personas más interesadas son hombres. Es muy radical para ellos, pero encuentran una intimidad emocional mucho mayor que las emociones de la caza o mentalidad de apareamiento”, le dijo la consejera Deb Feintech a ABC News. Y agregó: “este método no es solo útil para parejas de mediana edad que luchan contra el aburrimiento de un largo matrimonio, sino también para parejas jóvenes recién casadas”.
Caricias, masajes, sexo oral y ganas de reencontrarse. Toda una técnica “New Age” en el momento del placer y el erotismo que propone no alcanzar nunca el clímax. ¿El Karezza es el sexo del siglo XXI? ¿Practicás o practicarías este método anti-orgasmo?
entremujeres.com

sábado, 19 de mayo de 2012

Energía sexual: de la cama, a la vida

Todos escuchamos hablar alguna vez del tantra, ya sea dentro o fuera de la cama. Oímos las supuestas “ocho horas” de Sting y las ideas sobre los extensos preparativos, por lo que podemos imaginar que estas técnicas resultan impracticables en nuestra vida actual. Pero, ¿de qué se trata realmente todo esto? Maximiliano García, responsable del Taller de Tantra Kriya Yoga en el espacio Masajes para el Alma, responde todas nuestras preguntas.
La palabra “tantra” viene de dos términos sánscritos: “tanoti”, que significa expandir, y “trayati”, liberar; es decir, expandir la conciencia y liberarse del nivel físico del ser. El Tantra Kriya Yoga, por su parte, se centra en la reactivación de la energía sexual, basado en la afirmación de que la energía de las hormonas de las glándulas sexuales son las que ponen en funcionamiento el resto del sistema corporal. Entonces, “apunta a retener y generar energía no sólo para los momentos eróticos de la persona, sino para ser transmutada y utilizada en su costado creativo y actividades diarias”, explica Maximiliano, director de teatro, instructor de yoga, masajista especializado en técnica californiana y, desde hace 10 años, investiga las raíces de la filosofía tántrica para adaptarla al mundo actual. Así, insiste que no se debe confundir la energía sexual con sexo.
El Tantra Yoga es la unión de los principios masculinos y femeninos del universo, una ciencia del cosmos. ¿Cuál es la importancia de la esencia de lo femenino?
En el tantra la esencia de lo femenino es fundamental, ya que es una filosofía matriarcal, donde la figura femenina es venerada, respetada y cuidada como símbolo de creación del origen de la vida. La mujer logra polarizar, imantar la energía masculina y, así, crear la unidad necesaria para completar el universo cósmico.
Existe cierto prejuicio acerca del tantra que supone que se requiere de mucho tiempo para practicarlo. ¿Esto es así?
Yo creo que se requiere más atención que tiempo. Perdemos excesiva cantidad de tiempo pensado en el pasado y en el futuro. Si logramos estar más en el “aquí y ahora”, si estamos presentes -esencia del concepto tántrico de placer-, podremos incorporar de a poco el tantra a nuestras vidas. No quiero decir que sea un camino sencillo, sólo que quienes logran sentirse seducidos por él y se dejan llevar podrán ver los beneficios.
¿Cómo sumarlo a la rutina de las parejas?
Lo primero que debe hacer una pareja para incorporar algunas de sus premisas a su rutina es, justamente, salirse de ella. Ambientar un espacio (su cuarto) con elementos que lo tornen más místico, privado y exótico. Poner telas, sabanas suaves de seda, muchas fragancias (hornillos, vaporizadores), luces tenues, pequeñas figuras o cuadros con sutiles toques de erotismo. Respecto del trabajo corporal, con lo primero que pueden comenzar es con los masajes: recorrer todo el cuerpo de la pareja y, aunque se reduzca la cantidad de encuentros sexuales, tener un espacio de tres horas disponibles para entregarse a sus caricias.
En la pareja, ¿quiénes suelen ser los que proponen practicar el tantra?
Mi experiencia en los talleres indica que son las mujeres: ellas son las que llaman y me dicen “intentaré convencerlo a mi marido. Si no, lo haré sola”. Buscan caminos para volver a encontrar su esencia femenina, vedada o restringida por la sociedad patriarcal en la que se desarrollan. Quieren recuperar el infinito placer del cual podrían gozar pero no logran explorar junto a sus parejas.
¿Cuál es la reacción de los hombres?
La reacción de los hombres -por suerte- es justamente esa: reaccionan, sienten que hay algo que evidentemente está fallando o faltando. Se asustan un poco pero, en general, terminan acompañándolas. De hecho, hay mujeres que han empezado solas porque la pareja no las acompañaba, y a las dos semanas aparecía su partener.
¿Es una buena opción para condimentar una pareja rutinaria?
Sí, porque se realizan sutiles trabajos en pareja que amplían la sensibilidad y la sensitividad, lo que darán vía de escape a los encuentros habituales que puedan tener cotidianamente. El hecho de compartir esas experiencias con otro grupo de gente que está en su misma situación potenciará la libido para llevarlos a investigar un poco más sobre su sexualidad.
Algunas personas sufren la falta o disminución del deseo erótico. ¿A través del tantra es posible modificar esta situación?
Es sumamente posible, aunque tampoco es mágico. Es un proceso psicofísico, donde el facilitador debe conocer parte de la historia de la persona para aplicar las técnicas más efectivas. Con una secuencia de ejercicios y constancia es posible reactivar el deseo, también es fundamental la situación sentimental o la apertura de esta persona a la posibilidad de habilitar el encuentro con otros.
Al taller pueden ir parejas, pero también personas solas. ¿Es más fácil practicar el tantra cuando los vínculos están afianzados (es decir, no en situaciones de sexo casual)?
Sí, es mucho más fácil. Diría que es casi la única forma. Es casi imposible poder practicar el tantra en situaciones de sexo casual, ya que solo podría darse en el caso que ambos integrantes conocieran muy bien la filosofía tántrica. De hecho, el tantra requiere una preparación previa que difícilmente se de en los encuentros esporádicos.
¿Podrías recomendar algunas técnicas simples para practicar en casa?
Hay muchas técnicas y se ejecutan en combinación con otras. Pero puedo comentar una básica para movilizar un poquito la energía: el Aswini Mudra. Es la contracción del esfínter anal y puede ser realizado tanto por hombres como por mujeres. La idea es sentarse en una posición cómoda (preferentemente, con las piernas cruzadas en posición de loto o medio loto), respirar bien profundo manteniendo el aire en los pulmones, realizar 30 contracciones y luego exhalar por la nariz hasta vaciar bien los pulmones de aire. Descansar dos o tres respiraciones y volver a comenzar. En una primera instancia, sería ideal realizar esta secuencia diez veces. Esto genera que la energía acumulada circule y suba por el cuerpo, vitalizándolo, y fortalece los músculos pubocoxígeos, que son los que permitirán luego avanzar en la extensión de las sensaciones de placer.

El próximo Taller de Tantra Kriya Yoga (práctico-vivencial) comienza el jueves 17 de mayo a las 19 horas y tiene una duración de tres meses. Se realiza en Espacio Loft, Arias 2764, Belgrano. Por consultas, podés comunicarte con Maximiliano por mail (maximiliano@masajesparaelalma.com.ar) o por teléfono: (011) 15-4409-4238 ó (011) 15-5979-4836.
entremujeres.com

sábado, 12 de mayo de 2012

El momento adecuado para la primera vez

Nervios, ansiedad, preocupación, incertidumbre... la primera vez, el primer encuentro sexual consentido, suele tener un gran impacto en la vida emocional de los chicos y chicas, aunque también puede acarrear consecuencias graves si no se emplean las medidas de protección adecuadas para evitar embarazos no deseados o enfermedades de transmisión sexual. Sin obviar, además, que mantenerla demasiado pronto o demasiado tarde pueden marcar la salud sexual futura, tal y como constata un nuevo ensayo.
Pese a todo y a pesar también de que la edad de inicio en las relaciones sexuales se está adelantando en los países desarrollados, existen pocas investigaciones que evalúen los factores asociados al primer encuentro, la experiencia afectiva y sus posibles efectos en la salud sexual y en su desarrollo. Por ello, Elke Pressing, de la Universidad de Ottawa en Ontario (Canadá), ha llevado a cabo un estudio retrospectivo con 475 jóvenes de entre 18 a 29 años a los que se les realizaron una serie de encuestas destinadas a evaluar cómo fue el primer coito, su función sexual global (deseo, orgasmo...), si han desarrollado aversión sexual y el impacto del encuentro en la sexualidad posterior.
La primera experiencia sexual "es un acontecimiento en la vida de una persona joven y suele ser un rito típico en el inicio del 'camino' hacia la edad adulta. Los terapeutas sexuales suelen pedir a sus pacientes que relaten su primer encuentro íntimo como parte de su evaluación, dado que el resultado positivo o negativo del mismo puede tener un impacto en su satisfacción sexual posterior, detallan los investigadores en el 'The Journal of Sex Research' .
Defienden, además, que el "propósito del estudio fue triple. Queríamos examinar el contexto (edad, estado civil, experiencia del orgasmo...); explorar también las diferencias de genero respecto a cómo se vive el encuentro y, por último, determinar también la asociación entre el primer coito y la salud sexual posterior", destacan los investigadores canadienses.

A qué edad

Los datos revelan que la edad de la primera relación osciló entre los 14 y los 20 años, con "una media de 17 años tanto en ellas como en ellos. En el caso de las chicas, perder la virginidad a edades más tempranas se relacionó con una experiencia menos positiva y con más arrepentimiento. Sin embargo, hacerlo con más años se asoció con mayor aversión sexual en la actualidad y menos satisfacción. En el caso de los varones, una edad más temprana en el primer encuentro se asoció con menor satisfacción, mientras que experimentarla más tarde se correlacionó con niveles elevados de aversión sexual", apunta la investigación.
Para Francisca Molero, directora del Instituto de Sexología de Barcelona y vicepresidenta de la Federación Española de Sociedades de Sexología FESS, "la edad no es un predictivo de estar preparado para una relación sexual, lo que sí es cierto es que los años tienen relación con la madurez personal y lo mismo que hay personas jóvenes maduras para decidir, hay otras muchas que realizan acciones por presión social o de grupo: 'porque todos lo hacen' o 'ya que hay posibilidad lo probamos'.
La primera vivencia sexual puede afectar o influir en la vida sexual futura, "aunque no creo que de forma tan determinante como sucedía años atrás en los que el primer encuentro estaba cargado de gran impacto emocional, sobretodo en el caso de las chicas. Hoy en día se vive más como un tema de iniciación y experimentación. A no ser que la vivencia sea muy intensa tanto por positiva como por negativa. En este último caso, cuando se siente  culpabilidad por pensar que no fue con la persona adecuada, si se cree que se tuvieron relaciones bajo presión, fue violenta o se vivió con miedo a un embarazo o haber contraído una enfermedad infecciosa hay más posibilidades de que sea importante o determinante para la sexualidad posterior de la persona, interfiriendo negativamente en ella", insiste la doctora Molero.

Impacto del dolor

De hecho, por ejemplo, "cuando una mujer siente dolor en su primera vez y este dolor sigue repitiéndose en los sucesivos encuentros sexuales, las posibilidades de sufrir vaginismo o dispareunia  (dolor con la penetración) aumentan con el paso del tiempo", añade.
Si no ocurrieron ninguna de estas circunstancias negativas, "normalmente cuando se recuerda el primer encuentro al cabo de los años, se hace de forma bastante displicente, entendiendo que no fue maravilloso, ya que la técnica no era muy depurada pero que no estuvo mal. Las mujeres, fundamentalmente, suelen recordar más la parte emotiva", agrega.
Tal y como se documenta en el ensayo, "iniciarse muy pronto (menos de 16 años, similar a la edad de inicio en la sociedad española) se relaciona con insatisfacción y creencias erróneas sobre sexualidad. Además, en estos casos se constata más "dificultad para alcanzar el orgasmo".
Por el contrario, "iniciarse a mayor edad, también tiene sus dificultades, porque a pesar de que el conocimiento y la madurez es mayor, también lo es el miedo al fracaso y se evidencia un mayor número de problemas relacionados con la excitación sobre todo en mujeres".
Los autores determinan que "a mayor relación emocional (un 60% tuvo relaciones con su pareja mientras que un 20% perdió la virginidad con una pareja casual), menor sentimiento de culpa y mayor satisfacción en ambos sexos, aunque especialmente en las mujeres", insisten los investigadores.
Las chicas, "suelen tener su primera relación coital con personas por las que tienen sentimientos amorosos, teniendo expectativas de 'placer' que no se suelen cumplir. Mientras que en el caso de los chicos es más habitual que el primer coito suela ser sobre todo por placer físico y como iniciación", agrega Francisca Molero.

Orgasmos

Otros datos que apunta el estudio hace referencia a que sólo el 6% de las mujeres frente al 62% de los varones logró alcanzar el orgasmo en su primera relación. "Además, el uso de alcohol y drogas en este primer encuentro se relacionó con menos experiencias positivas y altos niveles de arrepentimiento", comentan los autores.
La sexóloga catalana aconseja, por tanto, que a la hora de iniciarse en el sexo "se vaya poco a poco. Se debe buscar un sitio tranquilo y relajado. Las prisas no son amigas de una vivencia de sexualidad positiva y menos si es la primera vez. El conocimiento del propio cuerpo, la aceptación y saber cómo funciona la propia respuesta sexual son elementos importantes para la satisfacción en las relaciones sexuales".
elmundo.es

domingo, 29 de abril de 2012

Cómo influye la 'tele' en la sexualidad de los jóvenes

Fotograma de la saga 'Crepúsculo'.
Se mire donde se mire buena parte de las series o las películas que se programan en la 'pequeña pantalla' suelen tener escenas eróticas. Y este contenido influye directamente en los pensamientos, comportamientos y expectativas sexuales de los adolescentes. Lo demuestra un estudio elaborado por científicos del Instituto Pacífico de Investigación y Evaluación de EEUU.
El trabajo, publicado en 'Media Psychology', ha sido dirigido por Deborah Fisher y ha contado con la participación de 1.012 adolescentes de entre 12 a 16 años.
"Pocos estudios han examinado la influencia de la exposición a contenido sexual televisivo en la sexualidad del adolescente o cómo la intervención de los padres puede reducir los efectos negativos de la visión de dicho contenido. Este estudio investiga las relaciones entre la exposición a una programación sexual sugerente, las estrategias de mediación parental, y tres tipos de resultados: la participación del adolescente en el sexo oral, las relaciones íntimas sexuales y las futuras intenciones de participar en ellas", introducen los autores en su estudio.
Durante las últimas tres décadas, se ha acumulado mucha literatura científica sobre las posibles influencias negativas del contenido sexual televisivo en los menores. Sin embargo, existen pocos trabajos que valoren la eficacia de las estrategias de los padres para intervenir en el contenido televisivo que sus hijos se ven. "Esta puede ser activa o instructiva (hablar con los niños acerca de la 'pequeña pantalla', restrictiva (establecer normas y límites) o compartida (verla con ellos)", aclaran.
En la investigación los participantes documentaron el número de horas a la semana que pasaban delante de la televisión y la frecuencia con la que veían programas con contenido sexual. Además, se indagó en control televisivo que ejercían los padres, y en el comportamiento sexual de los hijos.

Intenciones futuras

Los datos revelan que tal y como "se ha demostrado en estudios anteriores, la exposición al contenido sexual en la adolescencia se relaciona con una mayor probabilidad de haber tenido sexo oral y coito vaginal, con más intención de participar en relaciones íntimas en el futuro y una menor probabilidad de percibir que las relaciones sexuales pueden acarrear consecuencias negativas o problemas de salud. Todos estos efectos se mantuvieron tras tener en cuenta otros factores (edad, sexo, origen étnico...) que pudieran alterar los resultados", documenta el equipo de la doctora Fisher.
Es importante destacar que "la mediación de los padres es decisiva a la hora de luchar contra los efectos negativos de la tele. En particular, la imposición de límites al contenido visualizado y al tiempo de exposición se relacionó con una menor probabilidad de que el hijo o hija hubiera mantenido sexo oral o relaciones sexuales completas. Del mismo modo, la mediación restrictiva se asoció negativamente con intenciones para participar en el coito vaginal en el futuro".
Para Carlos de la Cruz Martín-Romo, sexólogo y psicólogo, "la 'tele' y los padres no son los únicos que educan a los adolescentes. La escuela, los medios de comunicación o los compañeros, también ejercen su influencia en los chicos y chicas. Por este motivo, en la iniciación en las relaciones sexuales entran en juego muchos otros factores, además de la mediación paterna".

Tipos de mediación

Cuando los padres discutían con sus vástagos el contenido sexual de las series, los menores tenían menos posibilidades de "querer practicar sexo en el futuro", documentan los científicos estadounidenses.
Para sus autores, es importante destacar que cuando "un programa proporciona material educativo, el hecho de que la televisión se vea en familia aumenta la efectividad del mensaje. Un ejemplo, los espectadores adolescentes de un episodio de 'Friends', que mostraba un embarazo no deseado, y visualizaron el capítulo con sus progenitores tenían una tendencia mayor a cambiar sus creencias acerca de la eficacia del preservativo como medida de protección".
Para el psicólogo español, "tan importante es lo que se habla de sexo con los hijos, como la forma de hacerlo. Es necesario que en las conversaciones el sexo no se lleve al terreno de lo prohibido, sino al de lo íntimo. Al igual que es trascendental explicar a los menores la necesidad de utilizar métodos anticonceptivos para evitar enfermedades de transmisión sexual y embarazados no deseados".
El experto español insiste en que hoy en día "la mayoría de series y películas contienen escenas eróticas y entra dentro de lo normal que un chico a partir de los 12 ó 13 años visualice alguna de ellas. De lo que se trata es de establecer criterios razonables para lo que se puede ver y lo que no y explicarlos racionalmente".
Aunque el objetivo último, según sus palabras, sería que "los chicos y chicas aprendan a ver las películas y a discernir qué es realidad y qué es ficción y que entiendan el tipo de escenas que ven".
En este sentido, la directora del ensayo Deborah Fisher, reconoce a ELMUNDO.es que "los mensajes que envían los padres a sus hijos a través del comportamiento y de las conversaciones activas tienen un efecto. Para ser más eficaz, las conversaciones con los jóvenes debe empezar cuando menores y continuar en la edad de una forma apropiada a medida que los niños se hacen mayores".
Insiste la experta en que "cuando se presenta una escena de sexo en la televisión, los padres a menudo se exaltan y transmiten las consecuencias negativas. Estas reacciones pueden dar lugar a expectativas irreales sobre el sexo de jóvenes y sus posibles consecuencias".
La doctora Fisher cree "para los jóvenes sin experiencia sexual, las representaciones de sexo en la tele son más propensas a tener influencias negativas cuando exageran los resultados positivos y minimizan u omiten los mensajes sobre los riesgos potenciales, las precauciones y la responsabilidad. Estas representaciones no realistas pueden dar lugar a actitudes e intenciones que promueven la adopción de comportamientos de riesgos. Otras condiciones de la preocupación respecto a la juventud y la visualización de contenido sexual el contenido sexual con violencia y/o/ el contenido denigrante hacia un grupo en particular (como algunos juegos de video retratos 'de las mujeres como prostitutas".
Las formas de utilizar un contenido sexual televisado para crear efectos positivos, según la experta, son las historias "de ficción que proporcionan las representaciones más realistas y pro-sociales de las situaciones sexuales, tales como retratos de personajes que toman las precauciones sexuales y lidian con las consecuencias negativas de las malas decisiones"
elmundo.es

jueves, 19 de abril de 2012

Orgasmos: ¿Uno, dos... varios?

Tras 100 años debatiendo sobre si realmente existen distintos orgasmos femeninos (mental, a partir de la estimulación de la mama, del clítoris, la vagina, el ano...), la polémica continúa. Parece que en lo que sí están de acuerdo los expertos es en que el clítoris es el principal órgano de la mujer 'dedicado' a los orgasmos, pero ¿es el único?. ¿Hay bases anatómicas distintas para dos clímax diferentes?
Seis científicos, con experiencia en el campo de la investigación de la sexualidad, exponen en un artículo su opinión sobre los diferentes orgasmos femeninos y sobre si la vagina, por sí sola, puede proporcionar el placer máximo a las mujeres.
Emmanuele Jannini, del Departamento de Medicina Experimental de la Universidad de LŽAquila (Italia), y primer firmante del artículo reconoce a ELMUNDO.es: "Por primera vez la discusión sobre el orgasmo vaginal no se basa en opiniones, sino en evidencia científica".
Con el fin de ayudar al lector en la comprensión de este artículo, "vamos a utilizar los siguientes términos: orgasmo clitoriano (OC, obtenido exclusivamente de la estimulación externa del clítoris) y orgasmo vaginal  (OV, como el punto culminante obtenido durante la penetración vaginal, sin la estimulación del clítoris)", recuerda el experto italiano, que firma el artículo junto con Alberto Rubio Casillas, del Laboratorio Biológico de la Escuela Regional de Autlán, Universidad de Guadalajara (México).
"Hemos analizado todos los resultados publicados hasta ahora asociados con el OV y son muy pocos. Los ensayos tratan de las diferentes perspectivas en relación con el orgasmo vaginal. Las pruebas ecográficas han demostrado la gran implicación del clítoris interno cuando se estimula la vagina. Por lo tanto, la doctora Odile Buisson, del Hospital Saint Germain en Laye (Francia),  cree el OV es básicamente un orgasmo clitoriano obtenido a partir de la estimulación de la vagina", detalla el Biólogo Rubio Casillas.

Eyaculación femenina

Para el Dr. Emmanuele Jannini,  se "trata de una posición muy interesante, con la que está de acuerdo. Yo además agregaría que entre las partes internas del clítoris y la superficie de la vagina, hay algo más que los vasos sanguíneos del clítoris interno. Hemos constatado en nuestras autopsias la presencia de la próstata femenina o glándulas de Skene, responsables del raro fenómeno de la eyaculación femenina".
Defiende, también, la existencia de "una superposición anatomofisiológica entre el clítoris y la vagina. Esto significa que la estimulación del clítoris activa cambios en el flujo sanguíneo en la vagina y la estimulación vaginal activa cambios en el flujo sanguíneo en el clítoris. Hay asimismo datos suficientes que apoyan la existencia del OV, al menos parcialmente y (funcionalmente) diferente al OC. En un ambiente sexual saludable, probablemente debido a las diferencias anatómicas de cada mujer, el orgasmo clitoriano es una constante mientras que el vaginal es una variable. Las que no son capaces de alcanzarlo mediante la penetración deben ser educadas para rechazar la idea de que su disfrute y rendimientos sexuales son inadecuados".
De la misma opinión muestra Rubio Casillas que destaca que la "principal conclusión del ensayo es que existen por lo menos dos tipos distintos de orgasmos: el que se obtiene de la estimulación directa del clítoris y el orgasmo vaginal aunque existe también evidencia científica gracias a los trabajos de los doctores Beverly Whipple y Barry Komisaruk (ambos de la Universidad de Nueva Jersey, EEUU) sobre la existencia de un tercer tipo de orgasmo, el cervical".
Francisca Molero, directora del Instituto de Sexología de Barcelona y vicepresidenta de la Federación Española de Sociedades de Sexología, admite que el artículo es "muy interesante y pone en evidencia un debate que siempre ha existido en la sociedad como en la comunidad científica. La polémica está en cómo realmente las mujeres pueden alcanzar el orgasmo, pero también en cómo ellas están mediatizadas por las corrientes sociales y el pensamiento imperante".
La doctora Molero hace referencia al hecho de "que fue con el inicio del movimiento femeninista cuando se empezó a reivindicar el reconocimiento de la sexualidad femenina y en concreto el placer sexual femenino a través del autoconocimiento del cuerpo y de la estimulación del clítoris. Adquiriendo autonomía y desligándolo de la relación sexual con un hombre (es decir, de la penetración vaginal), lo que supuso abrir un paso en la investigación científica, que aún hoy está plagada de lagunas".
Lo importante "es disfrutar en las relaciones sexuales y sentir placer. Obsesionarse con llegar al orgasmo de una manera concreta solamente lleva a frustración y problemas sexuales. Se ha de rechazar la idea de que las mujeres que no llegan a él por la penetración sean anormales o tengan una sexualidad patológica", defiende.    

'Fantasma del clímax'

  Otro tipo de respuesta orgásmica, según la doctora Whipple, es el que experimentan "algunas mujeres tan sólo pensando o imaginando alguna escena de contenido erótico, una fantasía" sexual. Por tanto hemos constatado que las regiones cerebrales que se activan durante el orgasmo son las mismas, independientemente del tipo de estimulación, es decir, autoestimulación física o la imaginación".
Efectivamente, al parecer, y según el biólogo Rubio Casillas, "las investigaciones de la Beverly Whipple han descubierto una vía alternativa al orgasmo por medio de la cual la información sexual es transmitida por el nervio Vago, haciendo una especie de bypass o desviación, llevando información sensorial genital directamente al cerebro. Esta evidencia es tal vez una de las más sólidas en contra del argumento de que solamente existe el orgasmo clitoriano".
El clímax está en muchas partes del cuerpo y "no es solo un reflejo, es una experiencia corporal total. Necesitamos estar abiertos a la documentación de las diversas experiencias placenteras sensuales y sexuales de las mujeres", señala la experta.
A pesar de "toda la información que tenemos disponible sobre la sexualidad humana, siguen existiendo grandes lagunas de conocimiento, sobre todo en la femenina. La investigación en este campo sin duda será uno de los grandes retos del futuro, ya que la sexualidad es una parte fundamental de la salud", insiste la directora del Instituto de Sexología de Barcelona.
ELMUNDO.ES

miércoles, 11 de abril de 2012

Las mujeres tienen más fantasías sexuales en sus periodos fértiles

Una mujer, en la cama. | El Mundo
Seguramente no haya recaído en ello, pero si presta atención, probablemente se de cuenta de que sus fantasía sexuales tienen mucho que ver con los distintos momentos de su ciclo menstrual. Un nuevo estudio acaba de confirmar que las mujeres tienen más fantasías sexuales durante los días fértiles del mes
El trabajo, que ha visto la luz en 'Archives Sexual Behavior' y que ha sido elaborado por científicos de la Universidad de Leethebridge (Canadá) y de la de Queens (Reino Unido) ha contado con la participación de 27 mujeres heterosexuales y solteras, de una media de 21 años y medio, que no estaban usando contraceptivos hormonales.
Samantha Jane Dawson, autora principal del trabajo, reconoce a ELMUNDO.es, "Algunos aspectos de la sexualidad de las mujeres parecen estar sincronizados con los períodos de máxima fertilidad, de tal forma que cuando las probabilidades de concerbir son más elevadas, hay un creciente interés por el sexo y la excitabilidad".
Durante mucho tiempo los investigadores han explorado el papel de las hormonas sexuales en la excitación femenina y masculina. Más recientemente, se han centrado en la menstruación como 'actor' de la excitación y las preferencias de las mujeres... Todos los resultados sugieren que la sexualidad femenina cambia con la ovulación. Nuestra investigación pretendía explorar los cambios en las fantasías sexuales a lo largo de todo el ciclo menstrual", introducen los autores en su ensayo, que aclaran que se centraron en las fantasías porque "éstas no dependen de la disponibilidad de pareja ni de otros factores externos".
A todas las participantes se les pidió que se sometieran a pruebas de orina para establecer el momento de la ovulación, además de rellenar cuestionarios sobre su historia sexual. Como parte del ensayo, completaron un diario electrónico con un cuestionario a lo largo de 30 días en el que se indagaba sobre sus fantasías.
Los datos revelan que, en las participantes, la media de fantasías sexuales fue de 0,77 al día pero en los momentos previos a la ovulación, concretamente los tres días antes, éstas aumentaron hasta 1,3 diarias.
"El objetivo fue examinar si los aspectos de la sexualidad femenina, es decir, la fantasía sexual y la especificidad de la categoría de interés sexual se modificaban en función del ciclo menstrual". Y al parecer sí. De hecho, los datos revelan que en los días más fértiles las mujeres tenían más "presente a los varones durante sus sueños eróticos".
No obstante, el contenido "emocional de los mismos aumentó, mientras que el sexual disminuyó", aclaran los investigadores.
Las mujeres "fantaseaban sobre todo acerca de los hombres, aunque poco más de la mitad de la muestra también informó de fantasías con las mujeres. En la mayoría de estas ensoñaciones participaban personas conocidas como la pareja o un ex novio", reconoce la directora del ensayo.
Además de que las fantasías sexuales fueron significativamente más frecuentes durante la ovulación que durante las fases no fértiles, "el nivel de excitación de las mismas también aumentó de forma significativamente. Estos resultados apoyan otras investigaciones que han sugerido que el pico de fertilidad coincide con el aumento de deseo sexual, excitabilidad y motivación sexual".
elmundo.es

sábado, 7 de abril de 2012

Españoles sexualmente activos a partir de los 65 años

[foto de la noticia]

Un nuevo estudio, publicado en una de las revistas de mayor impacto mundial sobre sexualidad, 'The Journal of Sexual Medicine', analiza los factores que influyen en la actividad sexual de las personas mayores en España.
En Europa, se espera que la proporción de personas mayores de 60 años sea de un 50% en los próximos 30 años. El hecho de que la sexualidad en ancianos se considere un predictor de salud general y de que tener una buena vida sexual ha demostrado que mejora la calidad de vida hace que en los últimos años médicos y científicos hayan comenzado a valorar cómo es la actividad sexual en esta franja de edad.
Sin embargo, en nuestro país son pocos los estudios que se han hecho sobre este tema. "Esta investigación permite conocer una realidad social no suficientemente tratada en España: la sexualidad y las personas mayores", explica a SINC Domingo Palacios, investigador de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y autor principal de este trabajo.
Los resultados, basados en la Encuesta Nacional de Salud y Sexualidad realizada en 1.939 ancianos heterosexuales durante el año 2009, revelan que el 62,3% de los hombres y el 37,4% de las mujeres son sexualmente activos. Las prácticas sexuales más habituales son los besos, las caricias y la penetración vaginal. Por el contrario, las menos practicadas son la masturbación y el sexo oral. Las prácticas sexuales más habituales son los besos, las caricias y la penetración vaginal.
Además, existen otros factores que limitan la actividad sexualen ambos sexos: ser mayor de 75 años, no tener pareja, poseer un bajo nivel educativo, una mala percepción de la propia salud y la sexualidad, padecer dos o más enfermedades crónicas y tomar dos o más medicamentos.
"Esto tiene su aplicación en la prevención de enfermedades y en la promoción de la salud y las prácticas sexuales saludables", afirma Palacios, quien subraya que entre las razones por las que la población mayor española no tiene relaciones sexuales destacan la viudedad y la enfermedad física de la pareja.
Los autores apuntan diferencias de género entre los mayores de 65 años, con una menor actividad sexual de las mujeres respecto a los hombres, y de edad, con mejores resultados entre los 65 y los 74 años que en los mayores de 75 años. "Es posible que las minorías étnicas o factores socioculturales puedan influir gravemente en sus intereses y expectativas en la actividad sexual", señalan los autores en su estudio.
En cuanto a la frecuencia, la encuesta revela esta población tiene de dos a cuatro veces sexo en un mes, pero que esta frecuencia disminuye en aquellos de 75 o más años. "Esto podría ser reflejo de problemas de salud, como el dolor, o menor libido", explican los autores.

Los resultados apoyan estudios anteriores

Esta no es la primera vez que se mide la salud sexual en la tercera edad. Ya en 2006, un estudio que se hizo público durante el XXVI Congreso de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SEMFYC) mostró que el 60% de las personas mayores de 65 años decía tener relaciones sexuales con una frecuencia media de cuatro veces al mes.
En aquel trabajo, realizado en más de un centenar de personas por médicos de familia de Cataluña, la mayoría reconocía que aunque sus relaciones habían sufrido cambios a causa de la edad, no por ello eran menos satisfactorias. Asimismo, los datos coinciden con los de una encuesta realizada en EE UU y publicada en la revista 'The New England Journal of Medicine' en 2008, en la que el 73% de los estadounidenses entre 57 y 64 años practicaban sexo. La cifra bajaba al 53% entre los 65 y los 75 años y caía hasta el 26% a los 85 años.
elmundo.es

jueves, 29 de marzo de 2012

De lo que no se habla cuando se charla de sexo

Un médico charlando con una paciente.| Fernando Ruzo.
Aunque la sexualidad es una de las claves más importantes de la salud física y psicológica de las mujeres, lo cierto es que ni muchos especialistas preguntan a sus pacientes por ella y muchas de sus pacientes prefieren seguir sufriendo en silencio sus problemas sexuales.
Ahora, y por primera vez, se publican los datos de una gran encuesta realizada con ginecólogos y obstetras de EEUU que pone de manifiesto que con demasiada frecuencia estos especialistas no están teniendo 'conversaciones' con sus pacientes y que, cuando surge el tema, es probable que se debata sólo superficialmente.
Científicos de la Universidad de Chicago son los autores de la investigación en la que han participado 1.154 ginecólogos y obstetras con una media de edad de 48 años, tal y como recoge el último 'The Journal of Sexual Medicine'.
Estudios recientes estiman que un tercio de las "mujeres jóvenes y de mediana edad y alrededor de la mitad de las mayores experimentan algún tipo de problema sexual, como libido baja, dificultad en la lubricación, dolor durante el coito, incapacidad para alcanzar el orgasmo.... El comportamiento sexual, como tener varias parejas o no usar medidas de protección, se relaciona con factores de riesgo como, enfermedades de transmisión sexual, VIH o enfermedad pélvica inflamatoria. Todas estas condiciones comprometen la salud reproductiva, y la general, además de casusa anorgasmia, trastornos del deseo sexual. Pueden no dar síntomas, lo que hace imprescindible la comunicación médico-paciente, dado que detrás de estos signos se puede ocultar una patología grave", reconocen los investigadores.

Historial sexual

Aunque estudio previos han demostrado que entre las distintas especialidades, los ginecólogos y obstetras tienden más que el resto a "tener en cuenta la historia sexual de sus pacientes... hemos querido llevar a cabo un ensayo sobre las prácticas comunicativas de estos expertos con sus pacientes y las características individuales, ya que este conocimiento es vital para la implantación exitosa de la reciente guía del Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos que recoge por primera vez la disfunción sexual femenina", agregan.
Por todo ello, los científicos distribuyeron un cuestionario sobre su comunicación con las pacientes en varios aspectos de la salud sexual femenina. Los datos revelan que mientras que casi dos tercios de los especialistas preguntaba sobre la actividad sexual a sus pacientes, otros aspectos relacionados con ella no salían a colación en las consultas. Además, solo un 40% indagaba de forma rutinaria sobre problemas sexuales o disfunciones, y tan solo un 29% charlaba con ellas sobre su satisfacción con la vida sexual. Únicamente, el 28% cofirmaba de forma rutinaria la orientación sexual de sus clientas.

Conversación en consulta

A más edad de los especialistas, men os probabilidad de indagar en la vida sexual de las pacientes. "Así, solo el 11% de los médicos de 60 años preguntaba a sus visitantes sobre su identidad sexual, frente al 32% de los que tenían 45 años o menos y el 28% de los que estaban entre los 46 y los 59 años", apunta el trabajo. Asimismo, los expertos graduados en el extranjero eran los que parecían establecer más comunicación en esta materia que los graduados nacionales: un 82% frente el 71%, respectivamente.
Nuestro estudio, "una muestra representativa de los ginecólogos y obstetras de EEUU demuestra que la mayoría sí indaga de forma rutinaria en si sus pacientes son sexualmente activas, sin embargo, otros aspectos como la identidad sexual o la funcionalidad se quedan fuera", reconocen los autores en sus conclusiones.
"Preguntar a una paciente si es sexualmente activa no nos dice si tiene buena función sexual o cambios en la misma que pueden indicar problemas graves de fondo", destacan los investigadores.
La formación y la experiencia de este tipo de expertos "les sitúa como los mejores proveedores de la salud sexual femenina. Sin embargo, cuando ellos hablan de sexo con sus pacientes tienden a centrarse en las actividades sexuales. No hablan de identidad y orientación sexual, de satisfacción, de placer, de problemas o disfunciones, aunque estos factores son vitales para el diagnóstico y tratamiento de muchas patologías", reconocen los científicos de la Universidad de Chicago. Por eso, sugieren, "que se debe mejorar en ciertas áreas de comunicación con los pacientes. Y esta mejora depende de la formación postgrado, de la demanda de la paciente, de la disponibilidad de tratamientos eficaces para los problemas sexuales femeninos y, sobre todo, de una mejor relación médico-paciente".
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martes, 27 de marzo de 2012

Pareja: Encendé el deseo

Muchas veces pasa que los ritmos acelerados de trabajo o las tareas domésticas interminables hacen que no encontremos ni el lugar ni el momento para la intimidad; ¿cuál es tu experiencia?
revistaohlala.com
Por Marta Rajtman
"Antes, cualquier momentito era bueno, y no se necesitaba de preparación alguna. La pasión estaba a la orden del día y simplemente sucedía, sin importar mucho el lugar. Ahora pareciera que tengo la cabeza en otro lado." Este planteo lo repiten una y otra vez en el consultorio tanto hombres como mujeres. Es que, a medida que aumentan las responsabilidades y las actividades extras y la familia crece, el deseo va perdiendo su fuerza, y es inevitable caer en la comparación con esas sesiones de sexo desenfrenado que ocurrían con frecuencia al principio de la relación.
El enamoramiento dura muy poco. Un año y medio como mucho. Por suerte es así, porque si no, nos moriríamos de un paro cardíaco inundados de adrenalina y una taquicardia que el organismo no podría resistir. Eso tiene que cambiar a algo más tranquilo, pero no necesariamente peor. No está bueno tener una visión tan romántica de lo que es el amor. La pasión varía con el tiempo, y eso no es necesariamente un problema.
"Tenemos todo: un techo, hijos, una carrera, un trabajo, pero, a la hora de la cama, caemos fundidos y toda la energía está para el zapping o las preocupaciones del día siguiente." Parece ser una epidemia que ataca a muchas parejas, aunque sean muy jóvenes. Ritmos acelerados de trabajo o exámenes o tareas domésticas interminables que hacen que no encontremos ni el lugar ni el momento para la intimidad. Lo que sucede es que siempre se priorizan otras cosas, y se deja de buscar el espacio único para ambos, para el que antes nos preparábamos con toda dedicación . Hoy, ese momento se pospone por "obligaciones pendientes o más importantes". La clave, entonces, es reservarse energía y una instancia temporal para el encuentro con el otro.
Por otro lado, hay que luchar contra la cuantificación del sexo: no importa ni cuántas veces por semana ni cuánto dura. La innovación no pasa por juegos sexuales o técnicas complicadas. Todo está en la mente. Hay que encontrar el espacio lúdico en la pareja sin manejarse con pautas prefijadas. Lo verdaderamente importante es encontrar lo que es bueno para ese momento de la vida y de la pareja, sin posponer ni anclarse a situaciones arcaicas que son irrepetibles. Debemos aprender a convivir con la propia realidad y disfrutar de ella.
Entonces volvé a enamorarte de él. Hacé un viaje al momentito en que lo conociste, siempre funciona. Date una buena ducha relajante, perfumate, usá un lindo conjunto de ropa interior, cociná o comprá algo rico que les guste a ambos, tomen un buen vino y disfruten de la compañía mutua. Tengan una buena charla, sin reproches. En fin, cambien algunas rutinas. Es que el sexo no empieza necesariamente en el dormitorio. Seguramente él va a estar encantado, y el resultado seguro terminará en un encuentro de mimos y caricias, tal vez sexo apasionado, pero seguro algo bien placentero ?

Consejos para reavivar la pasión:

- Elegite un conjunto de ropa interior sexy.

- Ambientá el espacio con luz tenue y música tranquila que les guste a ambos.

- Proponé posturas nuevas: a veces sirven para combatir la monotonía.

- Usá cremas hidratantes, el tacto es fundamental a la hora de estimular el deseo.

sábado, 24 de marzo de 2012

El sexo entre mujeres sí entraña riesgos

Fotograma de la película 'Habitación en Roma', de Julio Medem.












La prevalencia de las enfermedades de transmisión sexual (ETS) entre las mujeres que tienen sexo con mujeres, independientemente de su orientación sexual, es similar a la de las heterosexuales. Sin embargo, la invisibilidad del colectivo, la falta de información y, muchas veces, de sensibilidad por parte de los facultativos lleva a la falsa percepción de que las prácticas sexuales lésbicas son seguras, con las consecuencias que esto puede tener para la salud.


"Nadie es inmune a las infecciones de transmisión sexual", asegura Rubén Sancho, Coordinador del Área de Salud y VIH-sida de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB). "Las lesbianas, bisexuales y mujeres que tienen sexo con mujeres (MSM) también tienen riesgo y éste varía en función de sus prácticas sexuales, no de su identidad".

ETS frecuentes

Ése riesgo es exactamente el mismo que el de las mujeres heterosexuales, con una prevalencia de ETS que se sitúa entre el 10% y el 20%. Ésta es una de las conclusiones de un informe elaborado por la FELGTB sobre la sexualidad de las mujeres que mantienen relaciones con mujeres, que representan aproximadamente el 8% de la población, mientras que el 1,5% se identifica como lesbiana o bisexual, según estudios internacionales.

El trabajo, con un "carácter más reivindicativo que académico", según reconoce el propio Sancho, es un reflejo de la situación de invisibilidad en la que vive este colectivo. Ésta se manifiesta en la escasa información en la literatura científica y en la ausencia de datos sobre salud sexual de las MSM en España, que dificultan la identificación y caracterización de esta "epidemia silente" de ETS entre las MSM.

Uno de los estudios utilizados para elaborar este informe se publicó en la revista 'Sexual Health' en 2005 y es el mayor de cuantos se han hecho hasta la fecha. Cerca de 7.000 mujeres que se identificaron a sí mismas como lesbianas tomaron parte y un 17% había recibido al menos una vez un diagnóstico de una ETS. Las tricomonas fueron la infección más frecuente (6%), seguidas del virus del papiloma humano (4,8%), las clamidias (4,6%) y el herpes genital (3,3%).

En este trabajo no se incluyeron la candidiasis y la vaginosis bacteriana que, según otras investigaciones, son las infecciones que más se transmiten entre las mujeres, según apunta el informe de la FELGTB. Las consecuencias de estas enfermedades, que a veces pasan desapercibidas al no provocar síntomas, pueden llevar incluso a la infertilidad y, en muchos casos, obligan a tratar tanto a la paciente como a su pareja. Pero esto, cuando se habla de mujeres con relaciones homosexuales, no siempre sucede.

El caso de María (nombre ficticio) es el de tantas chicas que acuden a la consulta del ginecólogo. En su caso, le detectaron "un cúmulo de células sospechoso" en una revisión. "[La doctora] me dijo que podía ser una verruga u otra cosa pero que tenía que acudir cada seis meses para revisarlo", explica la joven a este medio, "porque podía tratarse del virus del papiloma humano".

Ella pensaba, algo habitual en el colectivo y la sociedad, que el VPH "sólo se transmite por sexo sin protección con hombres" pero, tal y como le explicó a la ginecóloga, ése no podía ser su caso. "Me preocupé porque, entonces, yo se lo podría transmitir a mi pareja y le dije que tal vez debería tomar precauciones, pero ella me dijo que no". La doctora tampoco consideró oportuno que la pareja de María acudiera a una revisión para evaluar su estado.

'Abandono sanitario'

Las ideas erróneas de María son frecuentes entre las mujeres, también entre las que tienen sexo con mujeres. "Muchas de ellas no acuden al ginecólogo porque piensan que estas prácticas no son de riesgo y algunas, cuando van, se encuentran con una atención deficiente", asegura Isabel Portero, médico que ha participado en la elaboración de este informe.

Ésta especialista califica la situación en la que se encuentran las MSM de "desamparo sanitario" provocado por un "desconocimiento genuino" de los facultativos. "Se han hecho asunciones equivocadas. La primera es que todas las mujeres son heterosexuales, y en eso se basa el funcionamiento del sistema sanitario. Esto supone una barrera a la hora de hablar de prácticas homosexuales", a la que hay que sumar el miedo y los prejuicios. "La segunda –continúa– es que se piensa que el riesgo de las relaciones entre mujeres es cero".

Esta falsa percepción de seguridad forma parte del imaginario colectivo, también de las MSM. En un estudio publicado en 'Journal of The Gay and Lesbian Medical Association', el 84% de las 500 participantes dijo que no había incurrido en ninguna práctica de riesgo en sus relaciones durante el último año y el 61% declaró no haberlo hecho en toda su vida.

Sin embargo, como subrayan desde la FELGTB y en contra de la creencia popular, existen prácticas de riesgo en las relaciones lésbicas, además de los factores que afectan a cualquier individuo, independientemente de cómo se identifique: número de parejas sexuales, presencia de una ETS, uso de drogas, etc.

"Es surrealista asociar las infecciones de transmisión sexual sólo con el coito clásico", se lamenta Portero. Pero es muy frecuente.

Actitudes erróneas

Estas suposiciones llevan a las MSM a tomar muchas menos precauciones en la cama. Aunque la información disponible al respecto es escasa, la publicada hasta la fecha arroja porcentajes muy bajos. Un trabajo publicado en 'American Journal of Public Health' habla de un 11% de mujeres que había utilizado un método de barrera con otra mujer. En otro, sólo un 7% lo había usado y un 21% lo había sugerido a sus parejas. Incluso aquéllas que tienen sexo con hombres –un 80% de las que se consideran lesbianas lo ha hecho alguna vez– "se protegen menos que las exclusivamente heterosexuales", subraya Sancho.

"Estos datos nos dicen que tenemos que ponernos manos a la obra", reconoce. "Por un lado, hay que trabajar con las administraciones para que la salud sexual y reproductiva en España no se limite a lo último".

En el terreno médico, indica Portero, "tendría que existir un apartado específico sobre las ETS en el colectivo gay, lésbico, transexual y bisexual", cosa que la inmensa mayoría de los planes de estudios obvia, según un estudio publicado el pasado mes de septiembre por la revista 'JAMA'. Junto con una mejor educación de los profesionales sanitarios, desde la FELGTB consideran necesario poner en marcha campañas de sensibilización de las mujeres que tienen relaciones homosexuales para que acudan a los controles ginecológicos a los que debe someterse cualquiera sexualmente activo.

"Las MSM se han situado al margen y también la sociedad las ha colocado fuera", señala Sancho. "Pero la idea de que la identidad es un elemento protector es falsa –continúa– así que la actitud frente a las ETS, tanto de los profesionales como de las mujeres, debe ajustarse a las prácticas y no a la orientación sexual".
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Las bondades del vibrador

Varios juguetes sexuales, entre ellos unos consoladores. | José Cuellar.
Los vibradores, esos aparatos eléctricos manuales que parece que no pasan de moda y cuyo uso se ha disparado en los últimos 50 años, son más útiles de lo que se piensa. Producen impulsos de amplitud y frecuencia variables y aumentan la excitación y la latencia del orgasmo en mujeres y hombres. Todo sin contar, que 'estrechan los lazos' con la pareja. Se venden por internet, en las revistas femeninas, en tiendas, en los hogares... Incluso se recomiendan en los centros sanitarios para aquellas mujeres que padecen anorgasmia, trastornos del deseo sexual o problemas secundarios a los tratamientos oncológicos.
Un gran estudio llevado a cabo con 3.800 mujeres de entre 18 y 68 años constata que mejoran la función sexual, además de promover comportamientos saludables. Debra Herbenick, del Centro de Promoción de la Salud Sexual en la Universidad de Indiana (EEUU), es la autora principal de la investigación que se publica en 'Journal of Sexual Medicine' .
"Las mujeres usan los dildos para la estimulación de los genitales externos e internos. Dado que su empleo está tan extendido y que algunos médicos los recomiendan es importante conocer la prevalencia de su uso así como las características asociadas a él", introducen los investigadores en su estudio.
"Las usuarias puntuaban más elevado en excitación, orgasmo, lubricación y menos dolor, que las no que no lo eran"
'Desgenitalización'
No solo. Como explica Francisca Molero, directora del Instituto de Sexología de Barcelona y vicepresidenta de la Federación Española de Sociedades de Sexología (FESS), se ha producido una auténtica evolución dentro de la sexualidad hacia un aspecto más lúdico. "En ella, los juguetes eróticos, ejercen un papel fundamental. El vibrador, uno de los juguetes sexuales más conocidos, ha contribuido a la 'desgenitalización' en las relaciones sexuales, ya que se suele utilizar en las relaciones compartidas no solamente como estimulador genital sino para erotizar y dar placer a todo el cuerpo".
Para esta experta, "una de las reivindicaciones más frecuentes de las mujeres es que siempre han deseado que sus parejas no se centraran solo y exclusivamente en la zona genital, sino que se ampliara la importancia de las caricias, los besos, en definitiva la incorporación de todo el cuerpo".
Los científicos llevaron a cabo una serie de cuestionarios con todas las participantes, en las que se trató de establecer su estado de salud general, sus comportamientos sexuales, el uso de vibrador y sus posibles efectos secundarios, y su función sexual. También se valoró su edad, si tenían hijos o estaban casadas, entre otros factores.
Los datos revelan que la mayoría (un 52%) reconoció haber usado un vibrador. "Las mujeres que habían recurrido al 'juguete' tenían como media un año menos que las que no los usaban", reconoce los autores en el estudio. Otros puntos relevantes son los que hacen referencia a que el 83% lo empleaba para estimular el clítoris, mientras que el 64% lo usaba en el interior de su vagina.
Las diferencias entre las que recurrían a este 'juguete erótico' y las que no en el terreno de la mejor función sexual fueron claras. "Las usuarias puntuaban más elevado en excitación, orgasmo, lubricación y menos dolor, que las no que no lo eran", determinan los investigadores, que recalcan, además, que las mujeres del grupo de usuarias tendían más a visitar al ginecólogo con regularidad y a realizarse autoexámenes de mama con más frecuencia.
Se ha producido una auténtica evolución dentro de la sexualidad hacia un aspecto más lúdico. En ella, los juguetes eróticos, ejercen un papel fundamental.
El motivo puede residir en que "estas mujeres tienen una relación más normalizada con sus genitales que parte del autoconocimiento anatómico y fisiológico, además del hecho de darme permiso ellas mismas para practicar y disfrutar del autoerotismo. Esto es un indicador de la importancia que para algunas personas tiene el hecho de disfrutar y desarrollar su propia sexualidad", reconoce la doctora Molero.
Y todo sin apenas efectos secundarios. De hecho, la mayoría (71%) aseguró que nunca había tenido un problema con su vibrador, aunque el 16% experimentó entumecimiento de los genitales por al menos un día o más. "Los datos sugieren que bajo condiciones normales de uso, son dispositivos seguros", agregan. Declaran, también, que "el estudio demuestra por primera vez y de forma científica que un amplio y variado grupo de mujeres emplea el dildo, lo que se relaciona con comportamientos saludables (acuden al ginecólogo y se autoexaminan las mamas), una función sexual positiva y relativamente pocos efectos secundarios".

Romper con la rutina

Estos juguetes eróticos se utilizan de formas distintas. "Individualmente o en pareja, con lubricante o con preservativo. Aunque no se recogieron datos sobre si las mujeres los comparten con otras personas, el posible riesgo de transmisión sexual en esos casos existe, por lo que los médicos deben hablar con sus pacientes de la necesidad de emplear preservativo o de no compartirlos", recalcan los científicos.
Los juguetes sexuales "son objetos que favorecen el juego en las relaciones sexuales, pueden aumentar la complicidad de la pareja y romper la monotonía. Son conocidos los vibradores, pero también está la amplia gama de cremas, aceites... que se utilizan para los masajes eróticos y sensuales donde se incorpora todo el cuerpo. Las texturas y los olores son estímulos que pueden favorecer el erotismo y el deseo. Sin olvidar los lubricantes de sabores, frío o calor, que pueden dar un plus de novedad a las relaciones", apunta la directora del Instituto de Sexología de Barcelona.
Precisamente, un informe reciente de Durex sobre Bienestar y Satisfacción sexual realizado con 1.008 personas de toda España ponía de manifiesto el deseo de la población de probar nuevos artículos eróticos. Así un 23% reconoció haber usado estimuladores personales y un 33% lubricadores de forma habitual. Además la mayoría de los españoles confía en que, en los próximos 10 años, haya mayor tolerancia hacia ante las preferencias y prácticas sexuales y el 56% pronostica que los amantes experimentarán más.
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