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domingo, 13 de mayo de 2012

Nueva edad de oro: afirman que los 50 de hoy son los 30 de ayer

En 1914 la esperanza de vida de un argentino era de 48,5 años. Parece mentira, pero es una estadística del Fondo de Población de las Naciones Unidas. Es decir, un siglo atrás no había fiestas de 50, ni segundos matrimonios, ni cruceros para jubilados. Lisa y llanamente, no había cincuentones. En fin, que pasamos de la abuela encorvada con el pañuelo en la cabeza a Sharon Stone diciendo Los 50 de hoy son los 30 de ayer, mientras sonríe y presenta a su novio treintañero. Pensemos en locales, como Rial, de paseo con su niña Loly, o Pettinato, criando a dos bebés. No serán ejemplos masivos, pero está claro que quienes hoy andan por los 50 están más cerca del gimnasio, las calzas y la remera de rock que de asociarse al club de la tercera edad.
Sobra decir que los medicamentos, las vacunas, los trasplantes y las angioplastías cambiaron el panorama. Pero si vamos más allá, los especialistas –médicos, psicólogos o sexólogos–, coinciden en darle un peso supremo a la actitud con la que se vive. Y los 50 tienen de positivo que ya pasó el temporal de la crianza de los pequeños, el estudio apurado, el estrés laboral intenso. Mucho está dado, y el reposo y la experiencia, ayudan.
“El envejecimiento es un fenómeno universal, inexorable, irreversible, pero su ritmo es modificable. Depende del lugar y la época. No es lo mismo envejecer en Santa Fe y Callao que en el Impenetrable. Cuando en la antigüedad la gente moría a los 30 años eran biológicamente muy viejos”, sostiene Juan Hitzig, especialista en biogerontología. Y cita una frase oriental: “Envejecemos y morimos porque imitamos a los que envejecen y mueren”. Lo que dice Hitzig es que un chico de 18 necesita ver bien a un señor de 80 para vislumbrar su futuro. Y que los cambios sociales, psicológicos y actitudinales contribuyen a retardar el deterioro y envejecer mejor. Explica que en estudios de longevos saludables, más que patrones de condiciones biológicas, comparten emociones y conductas que les permiten controlar y manejar mejor las emociones negativas.
Graciela Zarebski, especialista en gerontología de la Universidad Maimónides, habla del corrimiento del tiempo social: la adolescencia hasta los 30, la mediana edad hasta los 65... “Hoy no importa la edad sino cómo se la siente y significa. No hay etapas con tareas predeterminadas, cada uno las atraviesa a su modo y tiempo”.
Si se trata de vivir bien, un tema que no puede quedar afuera es el sexo. “La sexualidad en los 50, tanto para los varones como para las mujeres, mantiene una vigencia y una interesante expansión no esperada tiempo atrás -asegura la psicóloga y sexóloga Adriana Arias-. La sexualidad en los 50 es hoy más valorada y protagónica que en los 30 de ayer. Al interés y protagonismo que se le da, se suma la experiencia y la seguridad de los años. Tanto si estamos en un vínculo o solos, decidimos no soltar este territorio vital sino que lo desplegamos y disfrutamos. El interés por mantener y propiciar una buena sexualidad se ve especialmente en esta edad. Quienes sienten escasez en el sexo, se inquietan por el paso de los años, o que disminuye su interés sexual, consultan sobre el tema para resolverlo. Y están los que habiendo tenido una buena sexualidad se animan a desplegarla aún más, estirando límites, transgrediendo mandatos, dándole lugar a las fantasías, ampliando los permisos”.
Es interesante también ver cómo este segmento es la presa mayor del consumo, ya que tienen mayor solidez económica y tiempo. Mariela Mociulsky y Ximena Díaz Alarcón -directoras de Trendsity- lo explican bien: “Hoy a los consumidores de 50 no se los considera adultos mayores tradicionales. Se conservan las claves de la comunicación destinada al segmento más joven, y se les incorporan propuestas y códigos más premium y sofisticados, dado que por lo general se trata de un perfil de consumidor que, al conocer sus gustos y tener más out of pocket (plata a mano), puede darse gustos”. O sea: nada de cincuentones. A tirar la casa por la ventana que ahora, a los 50, empieza la segunda juventud.

Y los sesenta tienen lo suyo

Nada de sexagenarios. Hoy, quienes viven los 60 dicen que están en plena “sexalescencia”. Ellos juran que no está en sus planes envejecer. Se sienten plenos, trabajan como si nada o saben disfrutar del ocio. Allí están, para demostrarlo, los cursos del Rojas que desbordan de estudiantes “mayores”; las mujeres que bromean con esto de que cambiaron “el punto cruz por el punto com”, los contingentes de turistas que los tienen como protagonistas.
Y los ejemplos más evidentes: las glorias del rock que siguen llenando estadios y saltando en los escenarios con una agilidad envidiable y una seducción inalterable. Hace poco lo vimos a Roger Waters, el año pasado a Paul MacCartney y Ringo Star. A su modo, Serrat & Sabina siguen enloqueciendo a las mujeres. Ni que decir de Mick Jagger o Keith Richards. El imaginario dice que rock y juventud van de la mano. Ahí están ellos para demostrarlo, una vez más.
clarin.com

sábado, 14 de enero de 2012

Más satisfechas a los 50 que a los 40

La actividad sexual disminuye con la edad las mujeres, pero no la satisfacción. | Ilustración de El Mundo
¿Quién ha dicho que con los años, las mujeres están sexualmente menos satisfechas? Porque no están en lo cierto. Todo lo contrario. Los datos de una última investigación confirman que la complacencia sexual aumenta con la edad. Pero más importante aún: esta se alcanza incluso sin la existencia de deseo previo o de relaciones sexuales con penetración.
Elizabeth Barrett-Conor, de la Universidad de California (EEUU), es la autora del nuevo ensayo en el que han participado 806 mujeres residentes en la comunidad Rancho Bernardino, un suburbio de San Diego. La edad de todas ellas: de 40 a 100 años.
Desde la creación de la mencionada comunidad (1972-1974), todas las participantes del estudio han recibido un seguimiento anual para conocer su estado vital. Cada dos años se analizaban, además, las condiciones específicas y los comportamientos potencialmente relacionadas con el envejecimiento saludable.
En el caso concreto de las mujeres, los científicos preguntaron a las participantes sobre su salud física y emocional, si tenían la menopausia, si usaban terapias sustitutivas de estrógenos, si tenían pareja estable y su actividad sexual reciente. Se indagó, asimismo, en su función sexual: deseo, excitación, lubricación, dolor y satisfacción.
Los datos revelan que las probabilidades de actividad sexual se reducían con la edad. La mitad de las participantes había tenido encuentros íntimos en el último mes, de las cuales el 80% era con su pareja estable. "Un 67% de las mujeres sexualmente activas alcanzaba el orgasmo", según publica el último 'The American Journal of Medicine'.

Sin deseo

Más referencias de interés son las que hacen alusión a que el 40% de las mujeres dijo que nunca o casi nunca sentía deseo sexual, y un tercio de las participantes sexualmente activas reconoció que su libido era baja. "A pesar de existir una correlación entre el deseo sexual y otros dominios de la función sexual, apenas una de cada cinco mujeres sexualmente activas confesó tener mucho deseo sexual", confiesa la autora principal del ensayo.
A Francisca Molero, directora del Instituto de Sexología de Barcelona y vicepresidenta de la Federación Española de Sociedades de Sexología, los resultados del estudio no le sorprenden pese a que las creencias populares sean otras.
En declaraciones al ELMUNDO.es argumenta que la satisfacción sexual no "tiene por qué estar ligada necesariamente al deseo espontáneo, más bien está relacionada con la calidad emocional, con comunicación y cercanía de la pareja".
Para esta especialista que las mujeres de más edad se sientan más complacidas con el sexo que las más jóvenes puede deberse a que "a ciertas edades como en la cuarentena la mujer sufre un cambio de rol, le sucede en casa porque los hijos ya son mayores, pero también en el trabajo y con la pareja. Además, empiezan los cambios físicos, se gana peso, y todavía existe una gran preocupación social por la imagen corporal. Todo ello hace que el 'sexo' pueda pasar temporalmente a un segundo plano. Pero cuando este momento pasa, la mujer empieza a vivir de otra forma".
Uno de los errores tradicionales es pensar que "ellas necesitan sentir deseo para iniciar relaciones sexuales y estar satisfechas. A diferencia de los hombres, y sobre todo en las relaciones estables, las mujeres no siempre inician las relaciones desde el deseo sexual espontáneo. En ellas suele aparecer en las etapas de enamoramiento o en las situaciones en que las sorprenden (una cena, un viaje...). El deseo suele aparecer después de la excitación. El que no exista previamente no significa que no puedan iniciar un encuentro sexual".

Satisfacción orgásmica

Pese a que la edad avanzada se considera un predictor de una baja satisfacción sexual, el porcentaje de mujeres sexualmente satisfechas del estudio en realidad aumentó con la edad. Alrededor de la mitad de las mujeres mayores de 80 años casi siempre o siempre reconoció estar satisfechas sexualmente. Entre éstas, las que eran sexualmente activas tenían tasas de satisfacción orgásmica similares a las de las mujeres más jóvenes.
"En este estudio, la actividad sexual no siempre tenía el propósito de la satisfacción sexual a través del coito. Las que no eran sexualmente activas podrían haber logrado satisfacción sexual a través del tocamiento, las caricias u otras actividades íntimas desarrolladas en el transcurso de una relación", detallan los investigadores.
"La cercanía emocional y física con la pareja podría ser más importante que experimentar un orgasmo. Llevar a cabo un abordaje más positivo de la salud sexual femenina destinado a valorar su satisfacción podría ser más beneficioso para las mujeres que un enfoque limitado a la actividad sexual o las disfunciones", agregan.
De la misma opinión se muestra la doctora Molero que comenta que son "muchas las mujeres que consultan porque piensan que no sentir deseo es un problema. Hay que normalizar las cosas, ser más positivos. Sólo cuando la carencia del mismo causa angustia elevada e interfiere en la vida diaria estamos hablando de una disfunción. En el resto de casos, no hay un problema".
elmundo.es

jueves, 12 de enero de 2012

La edad del cirujano influye en las complicaciones tras la operación

La experiencia no siempre es sinónimo de hacer mejor las cosas. En el quirófano, o se mantienen la motivación, la destreza y las ganas de aprender o, a partir de los 50, los resultados que obtiene un cirujano son peores que los de sus compañeros más jóvenes. Y el perjuicio va para el paciente, que tiene más problemas posoperatorios. Así lo pone de manifiesto un estudio que ha analizado durante un año más de 3.500 tiroidectomías (extracción parcial o total de la glándula tiroides) en cinco hospitales franceses de referencia.
El quirófano es siempre un ambiente de alto riesgo. Las complicaciones que se registran durante una hospitalización tienen que ver muchas veces con los cuidados quirúrgicos y posquirúrgicos. Un equipo coordinado por el doctor Antoine Duclos, profesor de Salud Pública de la Universida de Lyon (Francia) ha analizado, tras una intervención de tiroides, como la que han practicado a la presidenta de Argentina Cristina Fernández de Kirchner, cuántas complicaciones se produjeron, cuántas se debían al factor humano y, por rango de edad, qué cirujanos tenían más problemas.
Participaron en el estudio 28 cirujanos con una edad media de 41 años y que trabajaban unas 66 horas a la semana. En un año, seis de ellos (21%) hicieron menos de 30 tiroidectomías, siete (25%) practicaron entre 30 y 99, nueve (32%) hicieron entre 100 y 199 y seis (21%) realizaron al menos 200 operaciones.
Las conclusiones del análisis, publicadas en 'British Medical Journal', muestran que los pacientes que sufrieron hipoparatiroidismo tras la intervención -un trastorno causado por la mala función de la glándula paratiroides y que se caracteriza por una concentración de calcio muy baja, entre otras cosas-, habían sido operados en su mayoría por cirujanos con más de 20 años de experiencia o por casi recién llegados. Mientras que la otra complicación analizada -la lesión del nervio laríngeo recurrente (NLR) y la parálisis de cuerdas vocales que conlleva- se relacionó exclusivamente con los cirujanos más mayores.
Asimismo, otros trabajos citados por los investigadores también han mostrado que los cirujanos de más edad, los que llevan operando más tiempo, tienen más tasas de mortalidad después de poner un bypass coronario o de hacer una endacterectomía carotídea (intervención en una de las arterias que riega el cerebro).
¿A qué se debe este mayor riesgo? Según los autores, "la carga de trabajo y el tiempo dedicado a tareas burocráticas, más que clínicas, puede afectar a la atención del cirujano en el quirófano y pasar factura al paciente". Por lo general, son los cirujanos de más edad los jefes de sección y los que se dedican más al papeleo.
Según las estadísticas, un cirujano alcanza su mayor destreza en quirófano a mitad de su carrera. Pasado este periodo "sin un entrenamiento apropiado, las habilidades a la hora de operar descienden, también por fatiga mental debido a repetir siempre el mismo procedimiento durante tanto tiempo", señala el doctor Duclos.
"El talento y la experiencia no son suficientes para garantizar la seguridad del paciente en el quirófano. Si un cirujano no tiene motivación, no podrá progresar", admiten los autores. Dadas las implicaciones que tienen estos resultados para la práctica clínica, los investigadores concluyen que "a partir de los 50 años los cirujanos deberían entrenar su mente y ser conscientes de sus propias habilidades dentro de la sala de operación. Uno no puede creer que sólo acumulando experiencia va a mantener intacta su destreza. Es necesario seguir aprendiendo y motivándose, por el bien del enfermo".
elmundo.es

lunes, 26 de septiembre de 2011

Lesiones de cadera, un mal que puede afectar en todas las edades

ACTIVIDAD FÍSICA. PARA QUIENES CAMINAR NO SEA UNA OPCIÓN SEGURA, LA BICICLETA FIJA ES UNA BUENA ALTERNATIVA. USAR CALZADO DEPORTIVO, ESPECIAL PARA CAMINAR O CORRER, Y CON SUELA ANTIDESLIZANTE.
Los problemas de cadera se suelen relacionar con personas mayores de 60 años. Sin embargo, a ninguna edad se está exento de las lesiones y los cuidados empiezan desde la cuna. Una de las primeras ecografías de los recién nacidos examina que la cadera no sufra displasia, un defecto congénito en la articulación. “Cada 10 mil chicos, uno tiene este problema que, sin tratamiento, puede derivar en una luxación de cadera”, explica Edgardo Luis Bordenave, subdirector del Hospital Ramos Mejía y jefe de la División de Traumatología.
Los niños también pueden sufrir sinovitis transitorias, una inflamación de la articulación que produce dolor y que sigue a un cuadro gripal o un golpe fuerte. Ya entre los jóvenes y adultos, las lesiones están relacionadas con choques, accidentes de trabajo, deportes y ciertos tipos de baile. “En tenistas, la más frecuente es la lesión del labrum o ‘menisco de cadera’. El labrum es una estructura fibrocartilaginosa que tiene la  función de estabilizar la articulación de la cadera, soportar sobrecargas y ampliar la movilidad”, detalla Jorge Ortega Traverso, director de C.A.DE.R.A, centro especializado en artroscopia del deporte y reemplazos articulares. Agrega que las lesiones del labrum también son provocadas por danzas con altas dosis de elongación y exigencia.
Ortega advierte que un 15% de la población tiene deformidades en la cadera, tal vez desconocidas, que combinadas con actividad deportiva intensa y sostenida, predisponen a acelerar la artrosis de cadera. “Con los nuevos métodos podemos alcanzar un diagnóstico preciso que nos permite solucionar estos problemas con artroscopia”, afirma.
Según Diego Mengelle, jefe de la Sección de Cirugía de Cadera del Hospital Universitario Austral, otra patología habitual es la trocanteritis, producto de la inflamación de una bolsa serosa en el extremo del fémur. “Es una de las principales causas de dolor en la cadera y es muy común en deportistas”, aclara. Los síntomas son: dolor al dormir de costado, al ponerse en cuclillas o pararse, y al caminar. El tratamiento es kinésico, con ejercicio físico y cambio de hábitos.
De todas las lesiones de cadera, la más grave es la fractura, muy común en la tercera edad por el envejecimiento de huesos y músculos, y el deterioro de la salud general. “Los huesos se vuelven más frágiles, los pensamientos se enlentecen y los movimientos también”, declara Laura Santamarta, jefa del Servicio de Traumatología del Hospital de San Isidro.
Uno de los principales factores de riesgo es la osteoporosis, enfermedad que afecta a 1 de cada tres mujeres de más de 50 años. Para prevenirla, el doctor Bordenave recomienda realizar actividad física, tomar sol dentro de los horarios permitidos e incorporar alimentos con calcio.
Otra clave contra las fracturas, dice la doctora Santamarta, es evitar las caídas. “Una fractura de cadera es una bomba de estruendo para los mayores de 80. Altera afecciones latentes o aumenta la gravedad de las ya presentes. Es común que se desencadenen episodios de confusión, infecciones pulmonares y urinarias”, explica. La cirugía de urgencia es la opción preferida para resolver pronto la fractura y que la persona vuelva a caminar lo antes posible.

Cómo aprender a caer

Un tercio de los mayores de 65 años, y la mitad de aquellos de más de 80, se cae al menos una vez por año. Y de cada tres caídas, una termina con una fractura… salvo que la persona sepa evitarlo. En el Hospital Ramos Mejía, la Unidad de Geriatría impulsa los lunes el “Taller de prevención de caídas y fracturas en el anciano”, en el que simulan desplomarse sobre colchones. “Apoyar las muñecas es la primera reacción instintiva, por eso es la fractura más común. Le siguen la de hombro y la de cadera”, indica Edgardo Luis Bordenave, subdirector de la institución. ¿Qué se aprende en el taller? A caer “con el mentón pegado al cuello, los brazos cruzados sobre el pecho y los hombros acomodados para rodar”, describe. “Hay que hacerse un bicho bolita y rodar para evitar el impacto directo sobre la cadera”, explica.
La Asociación Argentina de Cirugía de la Mano recomienda, al caer hacia adelante, flexionar las piernas, caer de manera oblicua (de medio perfil), formando con el cuerpo una rueda. Apoyar primero el espacio que hay entre el omóplato y el hombro, y continuar el movimiento girando en el piso y pasando las piernas flexionadas por arriba del cuerpo. Si la caída es hacia atrás, flexionar las rodillas, levantar los brazos, apoyar primero los glúteos y continuar el movimiento hacia atrás con la espalda curvada, para que absorba el impacto, y en dirección oblicua, para no golpear la cabeza. “Hay que practicarlo mucho y mentalizarse para recordarlo al caer”, finaliza Bordenave.
clarin.com

sábado, 6 de agosto de 2011

LOS 50 SON LA NUEVA EDAD DE ORO: EMPIEZA LA PLENITUD


Quienes estén pisando los 50 se acercan a una etapa de plenitud y satisfacción. Un estudio reciente reveló que a partir de los 18 años, el sentimiento de bienestar declina, para dar un vuelco en la “década de oro”. De los 50 en adelante, la felicidad aumenta a ritmo sostenido durante al menos 25 años.
El trabajo, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences , se basó en una encuesta realizada por Gallup en el 2008 a más de 340.000 estadounidenses de entre 18 y 85 años. Para Javier Fernández Mouján, psicólogo y profesor de Psicología del Desarrollo de la Universidad Maimónides, contribuye a esta mayor satisfacción “la estabilidad laboral, sumado a que deja de importar tanto el reconocimiento externo y empieza a pesar la sensación de cumplir con uno mismo”. Además, se aliviana el peso de las responsabilidades, el cansancio y el estrés.
Es como una adolescencia tardía –explica Mouján–, por ser un estado de búsqueda y creatividad que a veces se transforma en confusión, otras en impulsividad y otras en depresión”. Para muchos, la serenidad puede interrumpirse por crisis económicas y sociales, y la amenaza del desempleo. Reinsertarse en el mercado laboral causa temor. Sin embargo, Fabiana Gadow, socia de Recursos Humanos Regional de Deloitte LATCO, sostiene que hoy una persona de 50 se considera joven y emprendedora. La madurez, la perspectiva, la posibilidad de mediar entre los más jóvenes y los más añosos, la combinación entre conocimientos actualizados y vivencias, son fortalezas que, según la licenciada, enriquecen el mundo del trabajo. Cristina Mejías, especialista en Recursos Humanos, aconseja a quien esté en el ruedo establecer objetivos. “Luego, prever un entrenamiento teórico en la nueva actividad y trabajar en estrategias de marketing personal”, añade.
Con la edad también desembarcan, a veces, los problemas de salud.
Los infartos y algunos tipos de cáncer –de mama, de próstata y de colon especialmente– son más frecuentes. La mujer se acerca a la menopausia, con el descalabro orgánico que implica. Adolfo Wachs, jefe de Clínica Médica del Hospital Argerich, asegura que “en personas sin síntomas ni antecedentes, un chequeo anual con laboratorio de sangre y orina, una radiografía de tórax y un electrocardiograma son básicos”. Aconseja no fumar, beber poco alcohol, hacer regularmente actividad física, comer sano y también divertirse.
clarin.com

domingo, 31 de julio de 2011

¿Quiere saber cuánto le queda?


Cuánto está cada uno dispuesto a saber de sí mismo? La biología molecular ha sacado esta pregunta del terreno del psicoanálisis. Quien decida leer su ADN conocerá el propio riesgo de padecer cáncer, alzhéimer y otra decena de enfermedades -eso sí, la fiabilidad dependerá de quién haga e interprete la prueba-. La investigación de lo que ocurre en las células ha generado un nuevo test: una prueba que mide la edad biológica. Basta una muestra de sangre para saber si se es más viejo o joven de lo que dice el DNI. ¿Frivolidad? ¿El gancho publicitario de la última terapia mágica antiedad? La comunidad científica no duda de su seriedad, aunque algunos investigadores sí de su utilidad. Para unos es una puerta a la medicina del futuro; para otros, un producto salido prematuramente de los laboratorios. Hagamos la prueba.
Blasco: "Sabemos que las personas con los telómeros más cortos tienen más riesgo de padecer ciertas enfermedades"
La propuesta llega hace unas semanas de María Blasco, recién nombrada directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) y cofundadora de Life Length -compañía que ofrece el test y de la que también son socios la Fundación Botín y la consultora Matlin Associates-. Creada en diciembre pasado, Life Length necesita aumentar su base de datos; si participo, puedo conocer el grado de envejecimiento de mi organismo. ¿Quiero a mis 41 años?
Una búsqueda en Internet da con una noticia de The Independent: "El test de 400 libras [cerca de 450 euros] que te dice cuánto vivirás". También la revista Science ha hablado de ella recogiendo la opinión de Jerry Shay, del Southwestern Medical Center en Dallas (EE UU) y asesor de Life Length; el test se basa en "el mejor biomarcador de envejecimiento hoy disponible". Tal vez por eso él ha decidido no hacérselo.
Lo primero es aclarar qué dice de verdad el test. O, mejor, qué no dice: lo que te queda de vida. "Hay conexiones con la mortalidad, sí, pero es absurdo decir que esto te dirá la duración de tu vida", insistía Elizabeth Blackburn, premio Nobel de Medicina en 2009, en Nature. Blackburn es cofundadora de Telome Health, la otra empresa -estadounidense- que ofrece un test similar, aunque menos preciso, que el de Life Length.
De acuerdo. Adelante con mi test. En el fondo, lo que me importa es: cuando sepa mi edad real, ¿qué hago con el dato? Las 500 personas ya analizadas por Life Length se habrán planteado lo mismo. Y lo que está claro es que esas preguntas no impiden que crezca la demanda. Life Length tiene ya peticiones "para al menos otras 1.000 pruebas, de más de 40 países, que están en espera porque el laboratorio está a tope", dice Steve Matlin, su director ejecutivo. Compañías farmacéuticas y de cosmética también quieren usar el test en el desarrollo de sus productos. Según Blackburn, Telome Health tiene igualmente exceso de peticiones.
Ahora bien, que mucha gente pida una prueba no significa que la comunidad científica esté de acuerdo con su valor. Entre otros, Carol Greider, que recibió el Nobel con Blackburn, opina que aún no se sabe lo bastante como para que la información que proporciona sea útil. Y ha estado tan implicada como Blackburn y Blasco en desarrollar la ciencia que ha dado lugar a todo esto.
Uno de los hallazgos más sorprendentes de la biología de las últimas décadas -que dio el Nobel a Blackburn, Greider y a Jack Szostack- es una enzima que parecía controlar el reloj biológico de la célula. La enzima se llama telomerasa. Actúa sobre los telómeros, unos capuchones que recubren los extremos de los cromosomas. Todas las pruebas de envejecimiento nacen de la aún joven ciencia de los telómeros.
Para entender de qué va hay que hacer zoom en el interior de las células, ir a su núcleo, y en él, a los cromosomas. Cada célula -excepto las germinales- tiene 23 pares de cromosomas, que contienen el ADN. Los telómeros ejercen una función protectora: evitar que las puntas de los cromosomas se deshilachen cada vez que la célula se divide. Ahora bien, con cada división los telómeros se acortan, y eso es lo que da fundamento a la prueba. Cuando el acortamiento alcanza un punto crítico, la célula deja de dividirse.
Los científicos creen que eso es lo que pasa en el envejecimiento. "Sabemos que las personas con los telómeros más cortos tienen más riesgo de padecer determinadas enfermedades", explica Blasco. El acortamiento se asocia a enfermedades cardiovasculares, diabetes y alzhéimer, entre otras. "No implica que vayan a morir dentro de X años, pero sí se ha visto que tienen un riesgo significativamente más alto de desarrollar estas enfermedades".
Si los telómeros apuntan a que hay algo mal, pero no el qué, ni cómo arreglarlo, ¿qué se hace? Hoy no hay ningún fármaco que alargue los telómeros -aunque sí una píldora, la TA65, que se vende en Estados Unidos como complemento nutricional y que supuestamente activa la telomerasa-. Pero Blasco cita publicaciones que asocian el tabaquismo, la obesidad y el estrés con los telómeros cortos. También hay trabajos que sugieren que con un cambio de vida es posible volver a tener telómeros largos.
Para explicar la utilidad de la prueba, Blasco la compara con la del colesterol hace 30 años: entonces estaba claro que era malo tenerlo alto, pero no por qué exactamente; tampoco había fármacos para controlarlo, pero se sabía que mejoraba con un estilo de vida sano. "Con los telómeros estamos en esa misma fase", dice Blasco. Ella está convencida de que hacerse la prueba "puede ser un revulsivo para llevar una vida más saludable". Esto, asegura, fue su principal motivación a la hora de cofundar Life Length.
"Hacía años que tenía la idea de crear una empresa a partir de las técnicas desarrolladas en mi laboratorio", explica. Al publicarse las técnicas en cuestión -cuenta Blasco- empezaron a llegar peticiones de otros investigadores y también de compañías, desde las interesadas en buscar fármacos antiedad hasta empresas de cosmética que querían medir el efecto de sus productos en los telómeros. "Pero mi laboratorio es de descubrimiento, no es para dar servicio; estoy convencida de que esto lo debe hacer una empresa".
Así, el CNIO concede a Life Length la licencia para explotar comercialmente la tecnología y obtiene las regalías que se generen. "El CNIO solo puede beneficiarse", dice Blasco. Life Length también alquila equipamiento al centro. La compañía espera ampliar capital en otoño y asociarse con laboratorios capaces de asumir una demanda que esperan alta.
Hoy su prueba cuesta casi 500 euros, pero la mayoría de quienes se la han hecho no han tenido que pagarlos. La razón está en la propia validez del test. El resultado se basa en la comparación de los telómeros de cada persona con los de la población, por lo que Life Length necesita construirse una base de datos que servirá también para hacer investigación. Por eso, todos los que nos hemos hecho su prueba hemos respondido un extenso cuestionario no solo sobre fumar o hacer ejercicio; también sobre estado anímico y actividad sexual: "Cuando tengamos miles de muestras podremos profundizar en la relación entre longitud de los telómeros y variables de historia personal y estilo de vida", dice Matlin.
Para algunos investigadores es precisamente este aspecto estadístico lo que resta valor al test. Hoy por hoy se desconoce la relación causa / efecto. "Algunos de estos estudios dan resultados poco claros", declara en Science el experto en cáncer Alan Meeker, de la Johns Hopkins University School of Medicine (Baltimore, EE UU). Greider tiene aún más dudas: "Hoy no está claro cuál es la mejor forma de determinar la longitud de los telómeros, y qué dice exactamente esta medida para el 99% de la gente".
Sea prematuro o no el test de edad biológica, la medida de los telómeros puede convertirse en un dato más sobre uno mismo que habrá que aprender a procesar. El psicólogo estadounidense Steven Pinker, autor de reflexiones sobre el poder de la genética a la hora de determinar el comportamiento humano, ha escrito que "para bien o para mal, la gente querrá saber qué hay en sus genomas", impulsada por la intuición de que "las cosas vivas albergan cierta sustancia oculta que determina sus poderes". Pero cuando Pinker hizo que su genoma fuera secuenciado no quiso saber si contenía la variante del gen que multiplica por 15 el riesgo de desarrollar alzhéimer.A todo esto, yo tengo 24 años (biológicos), según el test.
elpais.com

martes, 28 de junio de 2011

La saliva delata nuestra edad


Un nuevo test creado por investigadores de la Universidad de UCLA podría acabar de una vez por todas con las mentiras sobre los años que tenemos y descubrir la edad de cualquiera sin necesidad de cortarle un brazo y contar los círculos del muñón… Es mucho más fácil, sólo hace falta un poco de saliva.
El test, ya patentado por cierto, ha sido desarrollado por un equipo de la escuela de medicina David Geffen de UCLA, liderado por el profesor de genética, pediatría y urología el docotr Eric Vilain.
Para detectar la edad en un rango de tolerancia de 5 años, se analiza la saliva para detectar el grado de metilación, comparándolo con los datos de un modelo predictivo obtenido a partir de pruebas con multitud de sujetos.
Pero esta edad no es la cronológica sino la biológica, por lo que su verdadero potencial, aparte de pruebas forenses, está en conocer la verdadera edad que tenemos genéticamente hablando, gracias a lo cual podremos saber si debemos preocuparnos por ciertas enfermedades degenerativas.
De todas maneras lo realmente importante es que gracias a esta prueba por fin podremos descubrir uno de los grandes misterios de la humanidad y sabremos la verdadera edad de David Bowie. [Medical Xpress]
gizmodo.es

miércoles, 20 de abril de 2011

Edad avanzada y anomalías fetales: mitos y verdades


En la actualidad las mujeres esperan más tiempo para comenzar a buscar su primer hijo, dado que muchas aguardan a desarrollarse en su profesión, la llegada de la persona adecuada se dificulta, las personas se casan a mayor edad.
También debemos considerar que muchas mujeres no tienen en cuenta que luego de los 35 años la capacidad fértil femenina disminuye y también los riegos aumentan. Podemos decir que entre los 25 y los 35 años la mujer se encuentra en su "mejor edad reproductiva", pero lamentablemente muchas veces las condiciones no están dadas en ese momento para buscar la concepción.
Esto no significa que la mujer de 39 o 40 años que se embaraza va a tener sí o sí un embarazo con problemas. De hecho, la mayoría de los niños de madres añosas nacen sanos (algo que es importante subrayar, porque con la posibilidad de vitrificar óvulos se avivan muchos fantasmas injustificados). Pero sí debemos considerar que luego de los 35 años y más aún, luego de los 40, las probabilidades de embarazarse bajan y los riesgos aumentan.
Los riesgos que aumentan son los de abortar en el primer trimestre, por aneuploidias (alteraciones genéticas ) de los embriones que suelen ser incompatibles con la vida; la aparición de alteraciones cromosómicas como Síndrome de Down ( trisomía 21), Síndrome de Patau (trisomía 13), Síndrome de Edwards (trisomia 18),síndrome de Turner (monosomía X), etc.
Para aclarar aún más aquí hay un pequeño cuadro:
Riesgo de anormalidades cromosómicas en recién nacidos por edad materna

Edad materna Riesgo de síndrome de Down Riesgo total de anormalidades cromosómicas
20 1/1,667 1/526 25 1/1,250 1/476 30 1/952 1/385 35 1/378 1/192 40 1/106 1/66 41 1/82 1/53 42 1/63 1/42 43 1/49 1/33 44 1/38 1/26 45 1/30 1/21 46 1/23 1/16 47 1/18 1/13 48 1/14 1/10 49 1/11 1/8
Fuente: Maternal Fetal Medicine: Practice and Principles. Creasy and Resnick, eds. W.B. Saunders, Philadelphia, PA. 1994:71
La edad masculina también afecta la fertilidad, pero mientras que la fertilidad femenina comienza a disminuir alrededor de los 30 años (y más luego de los 35), la fertilidad masculina desciende luego de los 40 años (los hombres también tienen su reloj biológico). Esto puede deberse a la mayor exposición a tóxicos medioambientales, tabaco, alcohol, infecciones, alteraciones hormonales.
A medida que envejece, la presencia de mayor fragmentación del ADN espermático aparece, provocando menor capacidad fértil. Y también aumentando la tasa de aborto por causa masculina.
¿Cómo prevenir el efecto del paso del tiempo? Tanto en hombres como en mujeres, el cambio de hábitos como dejar de fumar, reducir la ingesta de alcohol, de grasas saturadas; aumentar la actividad física regular, consumir una dieta saludable, rica en frutas, verduras, pescado, cereales integrales y frutos secos, y por sobre todo, consultar al especialista rápidamente ante cualquier duda.
Dra. Andrea Marazzi. Tocoginecóloga, especialista en Medicina Reproductiva. Estudios Superiores en Bioética y en Psicoinmunoneuroendocrinología de la Reproducción
entremujeres.com

sábado, 26 de febrero de 2011

La edad, un nuevo recurso para identificar trastornos del humor

Fabiola Czubaj
LA NACION
No importa si la enfermedad mental que altera el estado anímico comenzó a los 9, 16, 27 o 50 años. A diferencia de lo que se piensa, la edad de inicio del trastorno bipolar y de la depresión mayor no determina si los síntomas serán más o menos graves ni si serán más o menos frecuentes.
Eso sí: cuanto antes aparecen, más afectarán la vida social, educativa, laboral y afectiva, incluido el estado civil, según una investigación local que forma parte de un esfuerzo de nueve centros en el mundo para mejorar el diagnóstico y el tratamiento de esas enfermedades.
"La novedad de este estudio es que se trata de resultados de una muestra grande de pacientes argentinos, en un área en la que aquí contamos con muy poca investigación, y que demuestra que para la evolución de la enfermedad, la edad de aparición no hace diferencia alguna. Al contrario, es como si tuviera un genio maligno propio...", explicó a La Nacion el doctor Gustavo Vázquez, director del Departamento de Neurociencias de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Palermo (UP) y autor principal del trabajo que se publicará el mes que viene en Mind & Brain. The Journal of Psychiatry.
El equipo estudió a 648 adultos de mediana edad con uno de los dos desórdenes afectivos diagnosticados: 530 convivían con el trastorno bipolar y 118 con la depresión mayor o unipolar desde hacía entre cuatro y 28 años. (Al momento del estudio, tenían 46 años de edad en promedio; los expertos estimaron que la antigüedad media de la enfermedad en la muestra era de 16 años).
"Registramos que la depresión unipolar comienza entre los 35 y 40 años, mientras que el trastorno bipolar lo hace aproximadamente entre los 15 y 25 -precisó Vázquez-. Es decir que la enfermedad bipolar se adelanta a la unipolar."
Ambos desórdenes del humor, aclaró, comienzan con crisis de depresión, pero se diferencian en que el trastorno bipolar las alterna con episodios de euforia (maníacos).
Otras diferencias entre la depresión bipolar y unipolar son el temperamento (las personas bipolares son ciclotímicas, mientras que aquellas con depresión mayor están melancólicas o apesadumbradas); la duración de las crisis (entre tres y seis meses para el trastorno bipolar y entre tres y 12 meses para la depresión mayor), la "velocidad" para realizar actividades mentales y de movimiento (en la depresión bipolar es más lenta que en la unipolar), y hasta la calidad del sueño (la bipolaridad provoca exceso de sueño o somnolencia, y la depresión mayor, insomnio).
Los antecedentes familiares también ayudan en el diagnóstico. Mientras que ambos trastornos son comunes cuando hay antecedentes familiares de depresión unipolar, en el trastorno bipolar importa más la historia familiar afectiva bipolar, según un análisis de Vázquez sobre la depresión en el trastorno bipolar publicada en la revista UP Psi.
Once años
En el estudio, en promedio, los pacientes con trastorno bipolar tenían 11 años menos que los pacientes con depresión mayor al momento de desarrollar los primeros síntomas.
En uno de cada dos participantes, la enfermedad había aparecido antes de los 30 (sólo un 30% tenía depresión unipolar), especialmente en las mujeres. Más precisamente, según las historias clínicas e informes de los pacientes y sus familias, el 80% había desarrollado la enfermedad a partir de los 19 (aparición adulta). El resto convivía con el desorden desde antes de los 18 (aparición juvenil) o de los 12 (aparición infantil), como ocurrió en un 2% de los participantes.
"Por lo tanto, si entra en el consultorio una persona muy joven, digamos de entre 15 y 25, con episodios depresivos, seguramente se trata más de un trastorno afectivo bipolar que de depresión unipolar. Esto es muy importante para evitar el uso de antidepresivos porque desestabilizarían la enfermedad y complicaría la fase maníaca de la bipolaridad", explicó Vázquez, que desde hace cinco años integra el Consorcio Internacional para la Investigación del Trastorno Bipolar, que funciona en el hospital psiquiátrico de la Universidad de Harvard (EE.UU.).
De alto impacto
También es importante la edad de inicio de los síntomas porque los autores observaron que cuanto antes ocurría, mayor era "el impacto funcional negativo" en la vida de los pacientes. De hecho, los que habían desarrollado la enfermedad más tempranamente eran solteros y estaban desempleados, comparados con el resto. Lo mismo ocurrió con la cantidad de años de estudio.
"Se creía que cuanto antes era su inicio, peor sería su curso. Pero, en realidad, para la evolución es lo mismo que empiece a los 15, 20, etcétera, aunque sí afecta el funcionamiento: complica más la vida, el estudio, el trabajo y los afectos", dijo Vázquez.
En el estudio participaron también los expertos María Lolich, del Departamento de Neurociencias y de la Facultad de Ciencias Sociales de la UP; Eduardo Leiderman, de la misma facultad; Leonardo Tondo, del Departamento de Psiquiatría de la Escuela de Medicina de Harvard y del Centro de Desórdenes del Estado de Animo Lucio Bini, de Italia, y Ross Baldessarini, del Consorcio Internacional para la Investigación del Trastorno Bipolar y del Departamento de Psiquiatría de Harvard.
Resultados que se globalizan
Los resultados del estudio en nuestro país ya se replicaron en otro más grande, con pacientes de cinco centros del mundo especializados en estos trastornos del humor.
En este segundo trabajo, que se publicará en The Journal of Bipolar Disorder , el equipo internacional confirma que la edad de inicio de los síntomas no influye en la gravedad del trastorno.
Y haber tenido familiares con trastorno bipolar es un factor de riesgo sólido de su aparición juvenil (antes de los 16 años) e infantil (antes de los 12), según revela el estudio sobre 1437 pacientes y en el que, además de los doctores Gustavo Vázquez (Argentina), Leonardo Tondo (Italia) y Ross Baldessarini (EE.UU.), participaron expertos de Suiza, Turquía y Francia. Casi todos, del Consorcio Internacional para la Investigación del Trastorno Bipolar.
"Trabajar en red nos permite conocer que en el mundo se está demorando una década en diagnosticar [estos trastornos] -dijo Vázquez-. Aquí, se tardan 8,4 años y no porque no sepamos hacerlo. Con estos estudios, ahora podremos reducir ese período para realizar un diagnóstico correcto de estas depresiones."

lunes, 21 de febrero de 2011

5 signos que delatan la crisis de mediana edad


Pelo teñido y raros peinados nuevos
"El pelo es el marco de la cara" suelen decir, y un buen peinado te puede ayudar a sacarte un par de años de encima. El problema está cuando se abusa de este recurso y con entrados los 40 le pedís a tu peluquero que te haga un corte como el de Angeleri. La diferencia entre un "viejito piola" y un "viejo verde" se nota a la legua.
Lo mismo corre para los que se tiñen el pelo. Las canas dan caracter o demuestran experiencia. El pelo teñido de caoba sólo puede ser contraproducente. Hay excepciones, claro está. Pero desde acá desalentamos a los que buscan refugiarse del paso del tiempo detrás de un frasco de tintura.
El culto al cuerpo y el gimnasio
Salvo los que practicaron deportes toda su vida, todos saben que al gimnasio se va a todo menos a hacer ejercicio. A lo sumo, se va para bajar la panza que se acumuló en los últimos años. Ahora, los fierros y demás tienen fecha de vencimiento. Nada más sospechoso que un cuarentón tratando de sostener lo que la gravedad y los años se encargan de ablandar. Caer en el metrosexual es uno de los signos más claros de la crisis de mediana edad. Si vas al gimnasio, que sea sólo a bajar la pancita o moverte un poco después de la oficina. "Los fierros" son para los más jóvenes o para deportistas de competencia.
Comprarse cuanto gadget salga al mercado
La tecnología parece ser el nuevo refugio de aquellos que sienten un vació espiritual llegado los cuarenta. El celular , la notebook , el reloj, son todos objetos que vienen a reemplazar o complementar, porqué no, el lugar que ocupaba el auto descapotable algunos años atrás. La tecnología es signo de juventud. Tener el último iPhone es una clara señal de que estás a la moda y en cresta de la ola. El problema está cuando a duras penas sabés para qué sirven las quichicientas aplicaciones que descargás del AppStore o, peor, cuando te la pasas jugando como si tuvieras 25 años. De las dos formas delatás que los cuarenta te cayeron encima. Comprá los gadgets que necesites para trabajar o para tu vida privada, la ostentación tecnológica dejala para los que no cuentan con tu experiencia.
Tatuajes tribales
Salvo que se sea marinero, jugador de rugby maorí o músico, el recurso de tatuarse resulta algo desfasado para los 40. A esta edad ya no hay nada contra que rebelarse y no hay ningún fanatismo lo suficientemente importante como para dejarlo inscripto en nuestro cuerpo hasta la muerte. Así que salvo que sean los nombres de tus hij@s, como Maradona, no lo hagas.
Deportes extremos
Siguiendo el punto del gimnasio, de un poco más arriba, salvo que sean amantes de toda la vida de, por ejemplo, el paracaidismo o el windsurf, empezar a hacerlo a los 40 años es un claro signo de: "se me acaba el tiempo, tengo que empezar a aprovecharlo con todas las cosas que no hice en mi vida". No está mal buscar probar todo lo que se pueda, pero si buscamos que hacer kitesurf nos haga ver más joviales ante los ojos de las señoritas que habitan la playa, estamos equivocados.
conexionbrando.com

lunes, 13 de diciembre de 2010

Hollywood llegó a la tercera edad

Por Geoffrey Macnab
El momento de la verdad llegó promediando la película pochoclera del verano, Los indestructibles, cuando Sylvester Stallone debe alcanzar un avión que lo alejará del peligro. Por unos pocos momentos, Stallone se ve más como un hombre envejecido corriendo detrás del autobús que como una estrella de acción. Cuando las luces se encendieron al final de la función de preestreno, en la abarrotada sala todos miraron alrededor y se dieron cuenta de que todos eran casi tan viejos como el héroe.
“¿Aún me necesitarás, aún me alimentarás, cuando tenga 64?”, preguntaron The Beatles en una famosa canción. La respuesta, hasta donde puede verse en las películas de acción y sus fanáticos, es un enfático “sí”. De hecho, Stallone tiene 64. De acuerdo con las cifras de la taquilla internacional, la edad no lo ha marchitado. Según una investigación publicada la semana pasada en una revista especializada en el mercado del cine, durante 2009 en los Estados Unidos “el grupo de más de 40 años llegó al 37 por ciento de quienes van a las salas de cine, y al 32 por ciento de quienes pagan las entradas”. También en Inglaterra los exhibidores hablan a menudo de “la explosión de público envejecido”, como un sector del público de cine que aún puede expandirse. Entre 1997 y 2007, el número de tickets vendidos en Inglaterra a mayores de 45 años se duplicó, de 19 a 38 millones. En otras palabras, ir al cine es cada vez más una elección del público de mediana y tercera edad.
Hollywood siempre tiene al menos un ojo puesto en los miembros más viejos de la audiencia. Es ésa la razón por la que, en los últimos años, se le entregó al público a títulos como Conduciendo a Miss Daisy y En la laguna dorada, protagonizadas por estrellas venerables. Un par de años atrás, cuando The Queen, de Stephen Frears, llegó a los cines, un estudio de mercado señaló que el 60 por ciento de la gente que fue a verla era mayor de 55 años. La diferencia es que ahora las películas dirigidas a ese público mayor ya no son dramas de tono tranquilo. Ahora hay una “Generación Volver al Futuro”: una nueva tribu de asistentes al cine en sus 40 y más, que ama ir a ver exactamente la misma clase de películas que veía en la adolescencia. Y las mismas estrellas que aparecían en esas películas aún son protagonistas hoy. Es por eso que se ve a Helen Mirren y a Morgan Freeman pateando culos en Red (que obtuvo 150 millones de recaudación mundial), Dolph Lundgren y Sly Stallone aún descargan violencia después de tantos años en Los indestructibles y Clint Eastwood reformula su personaje de vigilante en Gran Torino y consigue una recaudación mundial de 269 millones.
Junto a las pelis de acción que conectan a los espectadores de más de 40 con la testosterona de su adolescencia, también hay varios dramas románticos melosos que invocan recuerdos de aquellas películas con Molly Ringwald que los adolescentes también gustaban ver en los ’80. Las expresiones de dolor en los medios por la muerte de John Hughes, en agosto de 2009, revelaron cuán obsesionada está aún la “Generación Volver al Futuro” con la era de La chica de rosa y El club de los cinco. Críticos de cine y comentaristas de temas culturales hicieron fila para rendir tributo a Hughes. Los encomios fueron completamente desproporcionados con respecto a sus logros como cineasta, que fueron relativamente modestos. John Hughes puede haber muerto, pero otras películas buscan atraer a la “Generación Volver al Futuro”, como Comer, rezar, amar, la última película de Julia Roberts con la misma marca a la Hughes para la mediana edad (hay un mito en Hollywood que afirma que Molly Ringwald rechazó el papel de Mujer bonita que hizo famosa a Roberts). Todo un parto, la película de Todd Phillips protagonizada por Robert Downey Jr. y Zach Galifianakis, fue destrozada por los críticos debido a ser un robo descarado a la película de Hughes, Aviones, trenes y autos (1987). Pero ese, precisamente, era el punto. La esperanza debe haber sido que todos esos jóvenes que fueron a ver el film de Hughes en los ‘80 irían de nuevo a ver el afectado pastiche de Phillips.
Hay obvias razones por las cuales los estudios de Hollywood le están prestando tanta atención a la “Generación Volver al Futuro”. Los espectadores jóvenes son un grupo más resbaladizo. Están ocupados con los videojuegos. Tienden más al streaming de películas por Internet que a pagar en la taquilla para verlas. Están demasiado obsesionados con las últimas aplicaciones para sus teléfonos o los últimos posteos en sus redes sociales como para prestar atención a lo que hay en la cartelera de los cines de su barrio. Quizá tampoco tengan dinero: ir al cine es un pasatiempo cada vez más caro, y los exhibidores cobran un 40 por ciento más por las películas en 3D.
Por supuesto, sugerir que Hollywood está ignorando al sector más joven es una gran exageración. El público adolescente sigue siendo la parte más lucrativa del mercado. “Las audiencias han envejecido de modo notable, y las películas generalmente no”, dijo el productor Bill Mechanic, cabeza de la productora Pandemonium Films y ex ejecutivo de Fox, al periódico especializado Variety. “Para la mayoría de los estudios, el sector a buscar sigue siendo el de 15 a 25 años, aunque ese sector ha caído un poco.”
La jerga del marketing está cambiando en Hollywood. El cliché de moda es ahora “la película de cuatro cuadrantes”. Puede sonar a un ejercicio de geometría, pero se trata de un film que apunta a todos, jóvenes, viejos, hombres y mujeres. El problema con las películas “de cuatro cuadrantes” es que tienden a tener costos de producción muy altos, de 100 millones o más, con lo que no hay tantos ejemplos. Esto dejó un hueco en el mercado para que los independientes hagan películas de “dos o tres cuadrantes”, más baratas. Una película como Los indestructibles, con un presupuesto de alrededor de 70 millones cubierto en su mayor parte por la preventa al extranjero es un buen caso. Hay razones culturales y económicas por las cuales tantas películas son orientadas a la “Generación Volver al Futuro”. Es probable que sus productores también hayan crecido en los ‘80, y sus sensibilidades creativas se formaron en esa época. Es más fácil apelar a estrellas de los ochenta (un Stallone, un Willis) que crear una desde cero. Las estrellas de los ochenta han envejecido bastante bien y sus precios han caído.
Mientras tanto, el público de mediana y tercera edad se enfrenta a un momento de extrema turbulencia económica. Quizás ésa sea la principal razón por la cual la “Generación Volver al Futuro” tiende tanto a escaparse con películas que les recuerdan sus años adolescentes, antes de enfrentarse al abrumador peso de la responsabilidad adulta.
De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

jueves, 25 de noviembre de 2010

5 mitos sobre el envejecimiento

1) "Envejecer es cosa de viejos".
La verdad: envejecer es cosa de jóvenes... ¿Qué van a envejecer los viejos, si ya lo envejecieron todo?
El envejecimiento está relacionado con los cambios que el tiempo impone sobre la biología. Los jóvenes cambian mucho más que los viejos. Siempre le digo a los estudiantes de medicina: "miren la foto que les sacaron el día que empezaron la carrera y miren la foto de la graduación... En estos 6 años ustedes van a haber envejecido más que sus abuelos en el mismo lapso".
La prevención para una longevidad saludable comienza en los años jóvenes, ya que envejecer es un proceso acumulativo muy ligado al curso de la vida.

2) "El envejecimiento es un proceso irreversible".
La verdad: el envejecimiento es un proceso irreversible, pero su ritmo y velocidad son modificables.
El envejecimiento marca la edad cronológica (la que dice el documento), mientras que la velocidad del envejecimento marca la edad biológica (la edad de nuestro cuerpo). Esta velocidad se acelera con los factores de riesgo: las alteraciones de la glucosa, el colestrol, la presión arterial, el sobrepeso y el estrés.
De ahí la importancia de prevenir desde temprana edad. Como dijo un actor de Hollywood, mientras festejaba su cupleaños 103: "si hubiera sabido que iba a llegar a tan viejo me hubiera cuidado más desde jóven".

3) "El mundo es de los jóvenes".
La verdad: el mundo será cada vez más de los viejos.
Vivimos en un planeta en el que cada dos segundos alguien cumple 50 años. Los centenarios eran 100.000 en el año 2000, y son casi 500.000 en la actualidad. En la Argentina hay 3000 centenarios. Los menores de 15, que representaban el 33% de la sociedad, están cayendo al 18%. Mientras que los mayores de 65, que eran el 12 % de la sociedad, estan aumentando al 24%.
Se acabó el mundo del "pobre viejito". Hoy es importante tomar medidas para evitar que haya tanto "viejito pobre".  

4) "Lo normal es la juventud. Lo anormal es el envejecimiento".
La verdad: lo normal es el envejecimiento.
La juventud es un conjunto de mecanismos biológicos que con gran esfuerzo ha tenido que aprender la selección natural, a fin de llegar a la edad reproductiva con la mayor perfección biológica y vitalidad. 
Aún en años mayores, una buena alimentación, buen descanso, respiración, meditación, ejercicio, curiosidad, sueños, proyectos e ilusiones pueden retardar los efectos del envejecimiento.
Los cuidados proporcionan un correcto rebalanceo hormonal, manejo del estrés y recarga de antioxidantes.

5) "Los viejos están llenos de enfermedades".
La verdad: hay más enfermedades propias de la infancia que las relacionadas al envejecimiento.
Muchos de los aspectos patológicos que se le atribuyen a la biología del envejecimiento son, en realidad, por "estar fuera de forma".
La ecuación es así:
Vivir x tiempo = envejecimiento.  
Mala postura x tiempo= artrosis.
El envejecimeinto no es igual a artrosis. Es verdad que los viejos tienen múltiples patologías y polifarmacología, pero son todas acumulaciones que se van dando desde los años de juventud y adultez.
Las enfermedades ligadas al envejecimiento celular y de aparición tardía son sólo dos: las demencias tipo Alzheimer y la Enfermedad de Parkinson. Ambas se radican en el cerebro. Por eso, se impone un cuidado especial de la salud cerebral, para que los años que ya le hemos agregado a la vida sirvan para vivir más tiempo en el club y no para morir más tiempo en el geriátrico.

Por el doctor Juan Hitzig, especialista en medicina del envejecimiento y prevención gerontológica. Miembro de la Asociacion Argentina en Medicina Integrativa (AAMI) y docente de la diplomatura en Medicina Integrativa de la UB.
entremujeres.com 

miércoles, 24 de noviembre de 2010

La edad en una gota de sangre

'CSI', 'Bones', 'Forensic Files'... Todos ellos muestran cómo la ciencia forense resuelve crímenes empleando técnicas reales y, a veces también, algo futuristas. Huellas dactilares, ADN, pelos, motas de polvo, insectos, polen... Pero algo aparentemente tan sencillo como saber la edad de una persona a través de una pequeña muestra de sangre no era posible hasta ahora. Un grupo de investigadores holandeses parece haber dado con la clave para averiguarlo.
"Los perfiles de ADN convencionales sólo pueden identificar a personas que ya estén fichadas por los cuerpos de investigación porque la estrategia es simplemente comparativa", explica Manfred Kayser, del Centro Médico de la Universidad Erasmus MC (Rotterdam, Holanda). "Por lo tanto, todos los laboratorios forenses se enfrentan a casos en los que el perfil de ADN obtenido no coincide con ninguno de los sospechosos, ni con nadie de las bases de datos criminales, y esos casos son difíciles de resolver. En ellos, se espera que aparezca más información a partir de las pruebas que ayude a dar con las personas desconocidas", añade el responsable del equipo.
Por eso, desde hace años se trabaja en la elaboración de pruebas que, a partir del ADN, permitan averiguar con cierta seguridad algunos rasgos físicos de la persona a la que pertenece esa muestra. Entre los pocos que ya se utilizan está el del color de los ojos (marrón Vs. azul), pero potencialmente podrían desarrollarse muchos más (altura, color del pelo, de la tez...). El límite está en dar con el marcador adecuado, uno cuya medición dé resultados lo más precisos posible.
La edad es una de las características que más pueden ayudar en la búsqueda, pongamos, de un asesino. Pero los diversos intentos por estimarla a partir de una muestra biológica han sido poco fructíferos. El ADN mitocondrial o la longitud de los telómeros se han propuesto sin éxito como candidatos. Ahora, Kayser y sus colegas señalan a los linfocitos T (células defensivas) como un buen indicador.

Defender el organismo

Estos glóbulos blancos se encargan de defender a nuestro organismo uniéndose a los microorganismos que nos atacan (virus, bacterias...) a través de unos receptores especiales situados en su superficie y destruyéndolos. Dichos receptores se 'fabrican' mediante un proceso que deja unos desechos llamados TRECs, que circulan libremente en la sangre. Estos pequeños fragmentos circulantes de ADN, según explica el artículo publicado en 'Current Biology', van disminuyendo de forma constante con el paso del tiempo.
"Hemos demostrado -señalan los autores en las páginas de la revista- que este fenómeno biológico se puede usar para estimar la edad de un individuo con precisión y certeza". Con su test, fueron capaces de saber la edad de 195 sujetos (desde bebés hasta adultos de 80 años), con un margen de error de nueve años arriba o abajo. Por eso, sugieren, se podría usar para situar a las personas dentro de intervalos de unos 20 años, que corresponden a distintas generaciones.
Además de ser útil para calcular la edad de criminales desconocidos que han dejado una pequeña muestra de sangre en la escena del crimen, también se podría aplicar en grandes desastres -para ayudar a identificar a las víctimas- o en la zoología. La mala noticia es que sólo se puede usar con la sangre y no con otras muestras biológicas como la saliva o el semen.
elmundo.es

lunes, 11 de octubre de 2010

Doce consejos para llegar sanos, activos y felices a los 100 años

Gabriela Navarra
Si cuatro disparos no hubieran terminado con su vida hace casi tres décadas, ayer John Lennon hubiera cumplido 70 años. ¿Alguien se lo imagina "viejo"? No parece tan fácil, y no sólo porque murió a sus 40, sino porque además su actitud -proactiva, rebelde, hasta revolucionaria- difícilmente hubiera cambiado con la edad. Y su ejemplo no es el único, por cierto.
En el mundo, cada dos segundos alguien cumple 50, cada tres segundos, 60. Y a pesar de las contradicciones de la época, la expectativa de vida no se detiene. En el país, hay cerca de 3000 personas que han llegado o superado los 100 años, mil más que hace una década (y casi el 80% son mujeres) y un millón superó ya los 80. Todo indica que pronto estaremos ante las primeras generaciones masivas de centenarios. Llegar. ¿Pero cómo?
Hay que empezar desde temprano, plantea la licenciada Susi Reich, psicóloga y presidenta de la Asociación Argentina de Medicina Integrativa (AAMI), que el mes que viene organiza la tercera jornada Felicidad hasta los 100: el plan es reunir a un grupo de profesionales de distintas especialidades del mundo de la salud -tradicionales y no tanto: desde la gerontología, pasando por la medicina ortomolecular y el reiki- y a numerosos vitaleños (personas longevas y vitales) para que con la participación abierta de generaciones más jóvenes produzcan juntos, al cabo del encuentro, un nuevo dodecálogo de recomendaciones para aspirantes a centenarios.
Y este año con un plus: la participación de Papelnonos, una agrupación de mayores de 65 que hace música con instrumentos de papel que ellos mismos construyen (ver aparte), un excelente ejemplo de cómo es posible que cumplir años no sea sinónimo de deterioro.

Dejar fluir
"Los longevos saludables no viven la vida en términos de etapas o crisis, sino como un crecimiento o desarrollo personal continuo - dice el médico gerontólogo Juan Hitzig-. La ruta es para todos la misma, pero hay que distinguir entre envejecimiento y vejez. El envejecimiento es un proceso ligado a la salud, a la independencia y a la autogestión; la vejez es un estado ligado a la discapacidad y la dependencia. Los Papelnonos tienen actitudes que los hacen permanecer en el camino del envejecimiento: sueños, proyectos e ilusiones, como los chicos de 8, 14 o 20. En tanto, los que están al principio y al final (de la vida) hablan de lo mismo."
Beatriz, de 84, operada del corazón hace diez años, dice que le injertaron "una válvula de chancho" y que sabe que no se puede ser joven para siempre, pero que tiene muchas ganas de vivir. Todos los años visita a su hijo en los Estados Unidos y asiste a las dos reuniones semanales de Papelnonos desde hace nueve años.
Enrique, 77, es uno de los pocos varones del grupo. Es viudo, con seis hijos y dice que sí, que las mujeres lo acosan. "La directora me llamó anoche casi a las doce de la noche, y Ofelia [que lo mira, sentada en frente], esta mañana, a las 8 -comenta, sonriente-. Yo era un hombre rígido y esquemático. Cambié pañales, pero no podía ni besar ni abrazar, ni siquiera a mis hijos. Aquí cambié."
A Ofelia, de 79 años, viuda y con una década de Papelnonos, aprender a hacer los instrumentos de papel para luego enseñar, a su vez, a los compañeros fue todo un desafío. "Se puede usar cualquier papel, pero hay que cortar con la mano según cada textura e ir trabajándolo. Hacemos saxos, trompetas, clarinetes, arpas, acordeones, violines..."
Yecira, de 82 años, tuvo parálisis facial y durante mucho tiempo no se animaba a reír porque le había quedado la boca torcida. Trabajó mucho en su recuperación y volvió a reírse. Elsa, de 75, pionera en Buenos Aires, dice que el lema del grupo es "una sociedad para todas las edades". Rita, de casi 84, recuerda que en su juventud era una mujer seca, distante. "Aquí repacté con la vida -dice, sonriente, con su bella voz-, el clima es un milagro."
De un lado, estadísticas y actitudes que prometen ser centenario. Del otro, estilos de vida -apuro, demasiada computadora, mala alimentación, agendas sin respiro- que generan cada vez mayores enfermedades a menor edad: chicos de diez años con artritis reumatoidea o contracturas inimaginables para esa edad, mencionan el doctor Gabriel Carrascosa Solar, psicólogo especializado en homeopatía, y el kinesiólogo y osteópata Nelson Higa.
¿Por qué los enfoques complementarios o alternativos no tienen éxito en el nivel de atención pública, por ejemplo en los hospitales? "Creo que es por miedo de parte de los profesionales -dice el doctor Norberto Arias-. Siguen una línea con anteojeras. Fui un médico ortodoxo, pero hoy creo que si contemplamos todos los planos [físico, energético, espiritual, emocional], estamos más cerca de entender el ideal humano. Es el objetivo del curso de posgrado en medicinas integrativas de la Universidad de Belgrano, tratando de sembrar para que otros profesionales intenten abrirse."

CONSEJOS VITALEÑOS
1. No aislarse . Mucha gente mayor vive sola, pero hay que diferenciar estar de sentirse solo.

2. Se pueden aprender cosas nuevas más allá de los 80. Lo demuestran las neurociencias.

3. Romper la errónea creencia de que el viejo tiene que "estar tranquilo".

4. Acceder a la espiritualidad con religión o sin ella ; la colaboración solidaria es una manera.

5. Moverse físicamente: estar activos es una premisa fundamental para sentirse bien.

6. Mejorar la dieta , elegir cereales integrales, incorporar más verduras de distintos colores.

7. Sonreír, al menos cinco minutos diarios. No al ceño adusto y el enojo: son tóxicos.

8. No dejar de lado la sexualidad , en pareja o autogenerada. Es psicoinmunomoduladora.

9. Trascender limitaciones ("no puedo" o "me duele"): a veces, son más mentales que reales.

10. Estar en contacto con otras generaciones : los jóvenes necesitan prepararse para la longevidad.

11. Ejercer el abuelazgo : es una forma de amor que puede devolver la sensibilidad.

12. Vestirse con ropa de color . Es estimulante. El negro, si se lo usa en forma cotidiana, deprime.


Instrumentos de papel y... música
Hace 21 años, el psicólogo, músico y compositor marplatense Jorge Strada quiso generar con 40 años de edad un proyecto que pudiera acompañarlo en su proceso de vida, a medida que deshojara el calendario y peinara más canas. Así creó Papelnonos, que hoy agrupa a unos 3000 abuelos, funciona en más de 30 provincias y se replica en Ecuador, Chile y México.
Dice que no es una orquesta de abuelos que hacen música con instrumentos de papel, sino un programa social. "Técnicamente, le llamamos «orquesta» -dice la psicóloga Laura Luna, coordinadora del grupo en esta ciudad-. Pero es mucho más que eso: ellos crean los propios instrumentos que usan y cantan canciones con letras compuestas por Strada sobre melodías conocidas. Cada canción es una historia. ¿Hace falta saber música? No -dice Luna (49)-. Hace falta saber hacer «tutu»? y tener más de 60 años."
La mayoría son mujeres, y no sólo porque suelen ser más longevas, sino porque "a los hombres les cuesta más aceptar su parte sensible -explica-. Actúan en teatros, festivales, escuelas, jardines maternales, geriátricos. Cada uno paga una cuota de 10 pesos por mes y con lo que el público aporta en los shows, cubren gastos y pagan viáticos".
El programa es uno de los 12 finalistas al premio Abanderados de la Solidaridad Argentina, que será otorgado según la votación del público.
lanacion.com

viernes, 8 de octubre de 2010

La “crisis de los 40″ se adelanta a finales de los 30

Un reciente sondeo reveló que los británicos que están al final de la treintena o recién cumplidos los 40 son más infelices que otros grupos de edad, y sufren soledad y depresión porque las presiones laborales y las relaciones pasan factura
La investigación, realizada por la organización de asesoramiento en las relaciones Relate, halló que una quinta parte de quienes tenían entre 35 y 44 años deseaban una relación mejor con su familia, y casi un tercio de ellos señalaron que sus relaciones mejorarían si pudiesen trabajar menos horas.
Más del 20% de quienes tenían esa edad dijeron que se sentían solos mucho tiempo y el 5% indicó que no tenían amigos. “Tradicionalmente, asociamos la crisis de la mediana edad con quienes están al final del decenio de los 40 y 50 años, pero el informe señala que este período puede llegar antes de lo que pensábamos”, dijo Claire Tyler, presidenta de Relate.
“Es cuando la vida realmente se hace difícil, empiezas una familia, la presión en el trabajo puede ser inmensa y las preocupaciones crecientes sobre el dinero pueden hacer mucho daño”, añadió.
Relate halló que el 22% de quienes tenían ante 35 y 55 años habían sufrido depresión por una mala relación, y un 40% enfrentó una infidelidad. El sondeo, realizado entre 2.004 adultos, mostró que, en todas las franjas de edad, el dinero y los despidos suponían las principales tensiones en las relaciones de pareja, mientras que las dificultades de comunicación, trabajar muchas horas y el reparto de las tareas domésticas sumaban presión.
La forma en que las personas se comunican con sus amigos y familia ha cambiado con el crecimiento de la tecnología moderna, según halló la encuesta, siendo los correos electrónicos y los mensajes de texto más populares que las comunicaciones cara a cara para estar en contacto con los amigos.
Un tercio de los padres dijeron que usaban las redes sociales, como Facebook y MySpace, para mantener el contacto con sus hijos, mientras que uno de cada 10 padres indicó que no tenía contacto cara a cara con sus hijos para nada.
La relación con los padres ha sufrido particularmente con los cambios en las estructuras familiares, dijo la organización, y un tercio de ellos que estaban divorciados o separados no veían nunca a sus hijos, frente al 10% de las madres.

Reuters
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SENIOR BOOM: EL ENVEJECIMIENTO YA NO SE MEDIRÁ EN AÑOS

En el mundo, para prever los costos sociales y económicos del envejecimiento, se utiliza la edad cronológica como guillotina: a partir de los 65 años una persona se convierte en “vieja”, dependiente de otros y en una “carga” para quienes están en edad de trabajar. Pero una medida de corte que asuma que los avances en salud y longevidad se detienen repentinamente cuando se cumplen 65 años, resulta obsoleta y engañosa. Eso es lo que postula una nueva investigación publicada en la Revista Science . En cambio, propone medir el envejecimiento tomando en cuenta que muchos llegan a esa edad sin una discapacidad que los vuelva dependientes y con una larga vida por delante.
Los autores, Warren Sanderson, profesor de Economía e Historia y Sergei Scherbov, experto en análisis demográfico, contextualizaron: “Hace 200 años, en Europa Occidental menos del 25% de los hombres llegaba a los 60 años; hoy llega más del 90%. En ese entonces, además, alguien de 60 años era considerado un anciano”.
En nuestro país, el tema fue abordado esta semana durante el 17° Congreso Internacional de Psiquiatría: “En Argentina, entre 1950 y 2050, la cantidad de niños se duplicará mientras que los de más de 70 años multiplicarán su presencia 14 veces (INDEC). Los avances en salud permitieron que hoy una persona de 65 años sea equivalente a una de 60 de hace 50 años”, apunta Fernando Taragano, presidente del área de gerontología de la Asociación de Psiquiatras.
El estudio de Science indica: “La medición de ‘carga de dependencia de la vejez’ ya es obsoleta, porque cuenta a todo mayor de 65 como dependiente de las personas en edad de trabajar. Sin embargo, muchos no están discapacitados ni necesitan del cuidado de otros; al contrario, están en condiciones de atender a otros”. Así proponen una medida basada en la relación entre quienes necesitan cuidados y los que pueden brindárselos.
Nélida Redondo, especialista en sociología del envejecimiento, da algunas pautas locales: “Desde fines del Siglo XX el envejecimiento se presenta como un fenómeno apocalíptico, asegurando que los aportantes no van a poder sostener el sistema de seguridad social. Muchos de esos cálculos se basan en la estructura de edades de la población. Sin embargo, hoy sabemos que la edad no es un factor explicativo del riesgo de enfermedad o dependencia: enfermedades como la diabetes o hábitos nocivos, como ser fumador, son más predictores de discapacidad que la edad. Por otra parte, las diferencias entre personas de una misma edad pueden ser abismales: no es lo mismo una persona de 65 años que trabajó en una mina o en el campo que un profesional liberal que vive en un país de elevado desarrollo”, ejemplifica. “La ‘esperanza de vida libre de discapacidad’ es un indicador mucho más sensible a los cambios. En nuestro país, por ejemplo, como el haber jubilatorio es bajo, muchos se mantienen laboralmente activos hasta los 70 años. Lo hacen porque están sanos, desean disfrutar de buenas condiciones de vida y por lo tanto, no quieren empobrecerse”.
Para Taragano, “el cambio es inexorable. En la Ciudad, hace 60 años, había 1 niño y 1 anciano por cada 6 adultos jóvenes. Hoy se redujo a la mitad la cantidad de jóvenes que deben dar sostén jubilatorio y crianza a los niños, por lo que necesitamos mantener más tiempo en términos productivos al adulto mayor. La nueva medición, además, revalorizará su capacidad productiva”. Se refiere a los que, por portación de edad, son “rebotados” en las búsquedas laborales.
Margarita Murgieri, geriatra de la Sociedad Argentina de Gerontología y Geriatría, dice: “El problema no es el aumento de personas de edad saludables e independientes sino de aquellas que requerirán de un cuidador familiar, institucionalizaciones y mayor costo socio-sanitario. Para evitar la discapacidad y la dependencia, estamos estudiando la ‘fragilidad’, es decir, la disminución en las reservas fisiológicas de las personas con peor respuesta al estrés”.
Pero el riesgo de estas mediciones es “considerar el envejecimiento sólo como un factor biológico y dejar de lado otros factores”, dice Ricardo Iacub, docente de Psicología de la Vejez y Tercera edad (UBA). “Los estudios científicos muestran que los mayores prefieren las emociones positivas y se desestabilizan menos ante lo negativo. Además, frente a las dificultades, como la cercanía de la muerte, muchos mejoran su ánimo. Lo del ‘viejo’ depresivo es un mito. Esto es lo que ya se estudia como ‘la paradoja del envejecimiento’.
DICHOS Y HECHOS
“Cada uno tiene la edad que siente que tiene”, dice el dicho, y se le podría agregar: ... hasta que recibe la factura de su prepaga con un aumento por haber cumplido los 65 (una “cláusula abusiva”, según varios fallos, descalificada por las nuevas pautas para medir la vejez). El acceso a los servicios de salud es el mayor obstáculo para llegar al “envejecimiento exitoso”. Lo demás –hacer dieta y ejercicios, tener vida social y la cabeza ocupada– depende de los que creen en el futuro, “el sitio donde uno pasará el resto de su vida”. Palabra de Woody Allen.
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La maternidad se prolonga cada vez más

Soledad Vallejos
Con 40, 45 e incluso con más años, la cantidad de mujeres maduras que buscan un embarazo está hoy en ascenso. El dato es confirmado por los directores de los principales centros de fertilización asistida de la Argentina, y también del mundo.
Es común que las mujeres, en pareja o solas, madres o no, decidan tener un hijo cuando consideran que alcanzaron una situación económica conveniente, un desarrollo personal consolidado o, simplemente, porque ya han disfrutado suficiente de la vida. Pero a esa altura generalmente deben recurrir a la ciencia. ¿Hay un límite para hacerlo? Sí: los expertos coinciden en recomendar no hacer tratamientos de fertilización más allá de los 50 años.
"Es un fenómeno sociocultural que viene creciendo con fuerza desde hace unos 20 años, pero aún en esta época muchas mujeres desconocen que, luego de los 35 años, la fertilidad comienza a decaer, y el descenso es mucho más drástico a partir de los 40", explica el doctor Claudio Chillik, director científico del Centro de Estudios en Ginecología y Reproducción (Cegyr). Sin embargo, ellas están dispuestas a someterse a las más diversas técnicas que les permitan realizar su deseo de ser madre, y los avances de la ciencia están de su lado.
"Cuando ya han superado la barrera de los 45, casi la única opción es a través de la donación de óvulos", explican Chillik y Sergio Pasqualini, director de Instituto Médico Halitus, al que asistió, por ejemplo, Marcela Tinayre, que casi con 50 años concibió a su tercer hijo, Rocco. "A esta altura de mi vida esperaba que mis nietos me hicieran bisabuela, no que mi hija me convirtiera otra vez en abuela", había dicho Mirtha Legrand.
Precisamente, es sobre ese salto generacional sobre lo que reflexionan los psicólogos y especialistas en educación. "En la mayoría de estos casos, no suelen considerarse las necesidades que tendrá ese niño, sino que el énfasis está puesto en satisfacer el deseo de los adultos", dice Iris Pugliese, codirectora del Centro Psicoanalítico Argentino.
Pero esa misma diferencia cronológica, sin embargo, no es tan significativa para la profesora en ciencias de la educación Inés Moreno, que asesora a más de 50 escuelas y se enfrenta con esta situación a menudo.
"Vemos padres con la edad supuestamente esperada para un niño de ocho años que no tienen comunicación con ellos, no se hacen cargo y no tienen un vínculo de amor con sus hijos. Y estos mismos niños tienen compañeros de clase con padres que por edad tal vez podrían ser sus abuelos, pero para quienes la llegada de un hijo fue una elección de vida tomada con madurez, y su edad no los pone en desventaja, más bien todo lo contrario", reflexiona Moreno.
Un artículo del diario El País , de España, donde la maternidad tardía también es una tendencia entre la población, plantea ambas caras del fenómeno y cuestiona cuál es la diferencia de años perfecta que debería existir entre padres e hijos. "Una distancia generacional se considera idónea porque ayuda a subrayar el rol de cada uno y a mantener el principio de autoridad. Pero esa diferencia tampoco debe ser un abismo", sugieren los expertos españoles.
Según el psicólogo Pere Font, director del Instituto de Estudios de la Sexualidad y la Pareja, ser padre a una edad avanzada no supone una desventaja en la educación de los hijos, aunque admite que carece de la energía tan característica de la juventud. "Estoy más cansado y, por supuesto, no voy a levantarme a las siete de la mañana un domingo para irme de excursión o a jugar a la pelota en la playa, pero puedo enseñarle a mi hija [de 11 años] a jugar a las damas o al ajedrez", asegura.
Lo difícil, precisamente, según opina Pugliese, es "seguir el ritmo y las necesidades de los chicos, porque aunque uno se empeñe en adoptar un aspecto juvenil, algo tan característico en la sociedad actual, que se esfuerza por no envejecer, la agilidad física y mental no es la misma a los 30 años que a los 55".

Un tope máximo
¿Hasta qué edad se puede recurrir a la ciencia para poder tener un hijo? Los expertos coinciden en mencionar una barrera fijada en los 50 años. "Creemos que debe haber un límite de edad. En los casos de intentos con óvulos propios no realizamos tratamientos luego de los 43 años, y cuando se precisa la donación de óvulos, el tope son los 50", dice Chillik, ya que en ambos casos las posibilidades de éxito son casi nulas.
Apelando más al sentido común, Pasqualini revela una situación frecuente en su consultorio: "Cuando viene una pareja y entre los dos suman más de 100 años, en general la decisión no es acertada. Aunque también la realidad indica que cada vez hay más mujeres grandes con hombres más jóvenes. Pero el techo de la mujer son los 50 años", coincide Pasqualini.
No fueron los casos, que tuvieron repercusión mundial, de la española Carmen Bousada (que dio a luz a gemelos a los 67 años y que falleció luego de tres años) ni de Omkari Panwar, una mujer de la India que en 2008 tuvo mellizos junto con su marido, de 76 años, gracias a la fecundación in vitro.
En este sentido, expertos locales y del exterior ponen la mira en el serio inconveniente estadístico. "Aunque el argumento pueda resultar funesto, es clarísimo: por ley de vida, la gente mayor se muere antes que la joven. Y perder esos referentes puede producir un grave trauma en los niños", expone el artículo del diario El País .
Moria Casán, con 64 años, no pierde las esperanzas y, recientemente, confesó su deseo de volver a ser madre con su actual pareja. "La sociedad está cambiando y muchas veces el egocentrismo gana la batalla", concluye Pugliese.

TEXTUALES
"La edad de los padres no siempre es una desventaja para los niños".
INES MORENO
Prof. de Ciencias de la Educación

"Muchas veces el énfasis se orienta a satisfacer el deseo de los adultos."
IRIS PUGLIESE
Centro Psicoanalítico Argentino

"Debe haber un límite de edad y el tope para una mujer son los 50 años"
CLAUDIO CHILLIK
Centro de Estudios CEGYR

"El problema es cuando entre los dos suman más de 100 años"
SERGIO PASCUALINI
Instituto Médico Halitus

PERFILES
Es hoy la mujer que posee el título de "madre más vieja del mundo", ya que dio a luz a mellizos, con 70 años. El matrimonio ya tenía 4 hijos, tres mujeres y un varón.
OMKALI CHARAN SINGH
Madre a los 70 años, en India

Ostentó el título de la madre más longeva del mundo en 2006, luego de dar a luz a mellizos a los 67 años. El año pasado murió de cáncer y los niños quedaron huérfanos.
CARMEN BOUSADA
Madre a los 67 años, en España

La hija de Mirtha Legrand quedó embarazada a los 49 años gracias a un tratamiento de fertilización asistida. En 2001 nació su tercer hijo, Rocco, hijo del empresario Marcos Gastaldi.
MARCELA TINAYRE
Conductora

Quiere ser madre a los 64 años. "Sé que necesitaré ayuda de la ciencia, pero cuando estoy embarazada soy brutal y tengo muchas ganas", afirmó la vedette, que es abuela.
MORIA CASAN
Actriz y Vedette

"Todos tenemos una fecha de caducidad"
MADRID.- Pionero en España de la fecundación in vitro -fue padre del primer bebe probeta, en 1984-, Santiago Dexeus continúa a los 75 años atendiendo en la clínica Tres Torres de Barcelona. Con un discurso exento de estridencias, pero sin tapujos, este ginecólogo defiende el derecho de toda mujer a concebir, incluso a edades avanzadas. Pero pone límites: los 50 años.

-¿Por qué las mujeres han ido retrasando la edad de ser madres?

-Porque han salido de la cocina y quieren tener su vida profesional. Y también influye la crisis económica, que golpea más a las mujeres que a los hombres. Antes, el esquema era: dos sueldos y compartir las tareas que conlleva un hijo. Ahora es la mujer la que renuncia al trabajo para regresar a ese esquema tradicional -mejor dicho reaccionario- de estar metida en casa.

-¿Qué riesgos fisiológicos comporta ese retraso?

-La fertilidad femenina disminuye a medida que pasan los años. Pero no hay que ser tremendistas, porque una señora de 35 años tiene las mismas probabilidades de convertirse en madre que una chica de 22. Sin embargo, a partir de los 40 es posible una disminución natural de la fertilidad. Y el hecho de querer tener un hijo le provoca angustia. Todas las parejas, cuando acuden a la consulta con el especialista, tienen una carga emocional negativa muy fuerte.

-Pero a veces se va retrasando tanto que se llega tarde...

-Es que ahora el hecho de tener un hijo se planifica mucho. No es como antes. Y a veces no se encuentra el momento oportuno. Hasta que no se puede aplazar más y entonces se presentan dificultades desde el punto de vista clínico. Hay que medicar y eso no es lo natural. Y si algunas pruebas fallan, aumenta la angustia. También crea angustia no decir la verdad: hay que decir las cosas claras. Si no hay solución, aceptar que no la hay.

-Cuando una mujer, por ejemplo de 45 años, acude a su consulta porque quiere ser madre, ¿piensa en otros condicionantes, por ejemplo que cuando el hijo sea adolescente los padres estarán jubilados?

-No. Yo animo a las parejas a tener hijos porque pienso que la vida es muy variable. Todos tenemos fecha de caducidad y no sabemos cuándo. Ahora, si la mujer tiene 50 años ya no la aceptamos. Y ha habido casos de mujeres de 60 años que yo los considero aberrantes y totalmente absurdos. Igual, estos casos esconden frustraciones o tendencias no muy recomendables para ser madres. Es una actitud egoísta.

-¿Le representa algún problema ético que una mujer de cierta edad quiera ser madre?

-Cada vez menos. Con los años uno se da cuenta de que esos principios tan laboriosamente pensados en la vida chocan con la realidad y explotan. Y pueden pasar dos cosas, la tragedia o la comedia: yo prefiero la comedia. Pero ya le he dicho que la edad máxima para concebir son los 50 años.

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