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jueves, 16 de febrero de 2012

Eat With Me: cómo conocer gente a través de la comida

 
Por María Eugenia Castagnino
Una cena orgánica en Sydney, la inauguración de una casa con comida thai en Tokio, una "noche de sopas" en Berlín... o un picnic en Buenos Aires. ¿Qué tienen en común todos estos banquetes? Fueron generados a través de
Eat With Me , una red social cuyo propósito es simple: conectar a la gente a través de la comida. Y aunque no es ninguna novedad que juntarnos a compartir alimentos es una de las maneras más placenteras de socializar, la originalidad de esta página es que podés sumarte a la mesa de gente desconocida y hacerte nuevos amigos con quienes compartir gustos y afinidades culinarias.
La idea original fue de cuatro australianos que no querían que nadie en el mundo comiera solo. Así fue que se juntaron y diseñaron un espacio virtual para que los foodies de todas partes dieran rienda suelta a la creatividad y organizaran todo tipo de experiencias vinculadas con la comida: desde cenas y almuerzos hasta banquetes temáticos, pasando por clases de cocina y degustaciones gourmet.

¿Cómo funciona Eat With Me ?

Creá tu perfil: para registrarte, tenés que dar algunos datos personales -nombre, ciudad y país de residencia-, además de intereses vinculados con tus gustos gastronómicos, por ejemplo, tu experiencia culinaria -que puede ir de "master chef" hasta "apenas sé usar la tostadora". También tu plato favorito y el tipo de dieta a la que estás acostumbrada. En este último apartado podrías poner, por ejemplo, si sos vegetariana, si comés comida kosher o si sólo consumís productos orgánicos o libres de gluten.
Buscá eventos y/o amigos: podés arrancar buscando algún plan que haya sido creado por otro usuario en tu propia ciudad de residencia. El buscador filtra las opciones por país y ciudad, pero también por tipo de evento -desayuno, almuerzo, brunch, picnic, cena, tragos, etc.-. Cada evento se genera con una fecha, un horario de inicio y de cierre, un punto de encuentro y la descripción de la propuesta, que puede ir de un tapeo, un delivery de sushi o un brunch hasta un asado comunitario.
Animate a ser anfitriona: cuando ya te sientas canchera con el modus operandi de esta red social de bon vivants , podés armar un programa gastronómico de tu autoría. Y acá vale todo: si pensás invitar a tu red de amigos, podés abrir las puertas de tu propia casa y demostrarles tus dotes de cocinera. Al generar un evento, te toca decidir si es público o privado, la cantidad máxima de invitados y si requerís que cada uno de ellos realice una donación de dinero para solventar los gastos de la comilona.
¡A comer!: al fin llega la parte en que la virtualidad se queda afuera. Los usuarios se conectan en espacios reales para compartir algunas horas llenas de colores, sabores y sensaciones, y no sólo descubren nuevas recetas, sino que también amplían su círculo de amigos. ¡ Bon appétit !
¡Atenti con los viajes! eatwithme.net es súper útil cuando llegás a otro país.
revistaohlala.com

jueves, 22 de diciembre de 2011

¿Cuáles fueron las comidas más Googleadas por los argentinos en 2011?

Captura de Google Zeitgeist

Todos los años, en diciembre, Google actualiza su Zeitgeist, una lista con las cosas más buscadas durante el 2011 según distintas categorías. Además de la lista mundial, Google publica un informe específico sobre distintos países del mundo. En el caso de Argentina, por ejemplo, durante 2011, las búsquedas estuvieron encabezadas por “Facebook”, “Wachiturros”, y la palabra “Padrones”. A nivel global, los más relevantes en búsquedas fueron “Rebecca Black”, “Google+” y “Ryan Dunn”.
Entre las categorías que Google desglosa en Zeitgeist aparece la de “Comidas y bebidas”. En el ranking argentino, las comidas más buscadas fueron las siguientes:
  • Panqueques
  • Bizcochuelo
  • Salsa Blanca
  • Cupcakes
  • Crema pastelera
  • Flan
  • Salsa de champiñones
  • Pasta Frola
En la lista de esa categoría, también figura, en cuarto lugar, “El Gourmet recetas”, por el popular canal de televisión. La posición dominante de esa lista corresponde a las cosas dulces y los postres en general, a diferencia del ranking en Estados Unidos donde sólo aparecen los panqueques y Cupcakes. Posiblemente, las cosas que buscan los ciudadanos de un país sean una de las formas más auténticas a través de las cuales expresan sus intereses.
cukmi.com

martes, 25 de octubre de 2011

Comer con toda la familia es un hábito que mejora las relaciones


Unas ricas pastas, un asado o el menú que sea. La idea es reunirse a comer con la familia y compartir ese momento en el que se enhebran historias, anécdotas y un sentimiento de unidad. Aunque parezca extraño, este tipo de encuentros no son un hábito con demasiados adeptos en todo el mundo. Sin embargo, en nuestro país, 7 de cada 10 argentinos siguen conservando la tradición de reunirse con la familia extendida, al menos una vez al mes. También es alta la cantidad de veces que padres e hijos argentinos se juntan a comer: 8 de cada 10 familias que viven en el mismo hogar comparten la mesa todos los días. Las conclusiones se desprenden del estudio “Cómo comen los argentinos”, realizado por TNS Gallup, que abarcó a 1.000 personas de todo el país.
“La familia es un modelo de estructuración de vínculos, y juntarse a comer es una costumbre muy saludable. La comida en sí misma es un festejo”, señala Harry Campos Cervera, psiquiatra y psicoanalista de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA) y de la Asociación Psicoanalítica Internacional (IPA).
Para Lía Ricón –psicoanalista y psiquiatra y autora del libro “Una familia suficientemente buena”– compartir la mesa “es un hábito que promueve la relación familiar y la transmisión de las pautas de vida que son privativas de cada familia”. Y agrega: “Transmitir quiere decir también discutir y escuchar los puntos de vista de todos los integrantes, especialmente de los niños y los adolescentes. Se aprenden, además, hábitos de comportamiento social como no hablar con la boca llena, por ejemplo. Y se promueve probar comidas diferentes y aceptar distintas modalidades culturales sin perder la propia”.
Claro que la mejor mesa familiar es la que se nutre de un clima cordial. “Compartir la mesa fomenta, profundiza y sostiene los vínculos afectivos con una repercusión positiva si el clima es amoroso, relajado y de diálogo. Es negativa si hay reproches y discusiones, generando hostilidad o violencia. Y será de desconexión si ‘cada uno está en lo suyo’ con la tevé, el diario, los sms o hablando por celular con el aparato sobre la mesa”, distingue Liliana Novaro, psicoanalista y psiquiatra.
María Teresa Calabrese –endocrinóloga, psiquiatra y psicoanalista– apunta que el ritual tiene algunas contras. “La tradición de la ‘familia unita’ de los domingos muchas veces terminaba siendo una obligación, cuando el domingo es el día de descanso, de contacto con los hijos, con la pareja. Hay que tener en cuenta que para armar una nueva familia sólida, es necesario liberar el vínculo estrecho con los propios padres y prestarles más atención a los chicos”.
El trabajo de TNS Gallup sirvió de base para la nueva campaña comercial de una marca de pastas. Señala que la reunión preferida es con hermanos y padres, y que la pasta ocupa un lugar especial en ese encuentro: “Se asocia al domingo, a la familia unida y refuerza el significado de unión y afectividad”, dicen en Marketing de Molinos.

Los cambios sociales se ven en la mesa familiar

Esa mesa larga y bulliciosa que reunía a la parentela completa –grandes, chicos, primos, tíos, vecinos– y que solía estar encabezada en uno de los extremos por el abuelo de la familia, quedó en el recuerdo de los argentinos. Arrancaba en el patio con un vermouth y una picada, y se coronaba con las pastas amasadas por la nonna. Fue la manera social y familiar de comer de mediados del siglo XX. Pasaron varias décadas y transformaciones culturales. Hoy las familias son más chicas, no siempre viven cerca, los hogares tienen espacios de encuentro más reducidos y pocas abuelas siguen amasando las pastas.
Muchos de estos hábitos los introdujeron en el país los italianos. “El plato convocante entre amigos y familiares dejó de ser el puchero para pasar a ser la pasta del domingo, incluso en familias o en zonas sin influencia italiana directa. El otro comer social y familiar de los argentinos –el asado del fin de semana– es una costumbre posterior a la de las pastas, porque su popularización es un fenómeno de la década del 50, paralelo a la aparición de los barrios de las afueras de Buenos Aires y otras ciudades del país”, explica el escritor y periodista Víctor Ego Ducrot en su libro “Los sabores de la Patria”.
La mesa actual está más abierta y es saludable que así sea. El grupo de protección son también los amigos y las ex parejas, dicen los especialistas. “Hay menos formalismo y también el hombre mayor dejó de ser el ‘sabio’ en la familia. Los chicos ocupan otro lugar: comen con ‘los grandes’, preguntan, emiten opiniones y son escuchados; en ambientes muy tradicionales, los chicos comían antes o en la mesa, pero en silencio”, dice la psicoanalista y psiquiatra Liliana Novaro.
clarin.com

domingo, 17 de abril de 2011

Decodifican los sabores de la música

Decodifican los sabores de la música
Nora Bär
LA NACION
Gioseffo Zarlino, importante teórico de la música del siglo XVI, asignaba a ciertas consonancias la cualidad de "dulces" y "suaves". Berlioz se refiere a la "pequeña voz ácida del oboe". El transgresor Eric Satie, pianista y compositor del último siglo, pide en alguna de sus piezas que se toque "con la punta de la lengua". Estas asociaciones entre la percepción del sabor y ciertos parámetros musicales no sólo sugieren que existen puentes entre las experiencias sensoriales, sino que permiten preguntarse por la semántica del pensamiento (cómo construimos significado).
Es precisamente sobre estos temas que giró un inusual trabajo realizado por dos físicos, un matemático y músico argentinos, que acaba de publicarse en la revista Perception . Los científicos no sólo probaron que existe una correspondencia entre la música y el sabor, sino que las asociaciones exceden los atributos sensoriales para ingresar en el dominio de la semántica.
"Siempre me intrigaron las indicaciones, a veces muy curiosas y singulares, que aparecen en las partituras -cuenta Bruno Mesz, el pianista/matemático del grupo- y quería ver si había una cierta congruencia en la interpretación."
Mesz, del Laboratorio de Acústica y Percepción Sonora de la Universidad de Quilmes, es uno de los asistentes al curso de doctorado que dicta el físico Mariano Sigman en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, al que también concurren otros matemáticos, biólogos, lingüistas.
"Hablamos mucho sobre música y semántica, música y lenguaje, música y pensamiento en general -agrega Sigman-. Un día se nos ocurrió esbozar un proyecto para establecer puentes entre estas experiencias. Encontramos un montón: algunos intuitivos y otros no tanto. Por ejemplo, la representación del tiempo y del espacio. Casi todo el mundo piensa que el pasado está atrás y el futuro, adelante; es una arbitrariedad bastante persistente en todas las culturas. Casi todos creemos que hay colores cálidos y fríos. Son puentes sinestésicos entre la sensación térmica y la cromática. En este trabajo, nos preguntamos si existe una correspondencia ubicua entre dos experiencias sensoriales y culturales en apariencia distintas, la música y el sabor."
Para averiguarlo, los investigadores convocaron a nueve músicos entrenados en improvisación que venían de la música popular, académica y contemporánea, y les pidieron que realizaran 24 improvisaciones sobre la base de los cuatro gustos canónicos: dulce, salado, amargo y ácido.
Encontraron que estas palabras inspiraban patrones muy consistentes: el amargo se correspondió con sonidos graves y ligados, el salado, con el stacatto (notas bien separadas unas de otras), el ácido/agrio, con melodías muy agudas y disonantes, y el dulce, con música consonante, lenta y suave. "Las dimensiones que analizamos son las más típicas -explica Mesz-. El tono, la duración, la articulación o continuidad entre las notas, si los acordes son resonantes o disonantes, la intensidad..."
Para probar objetivamente las regularidades, Sigman y Marcos Trevisan, del Laboratorio de Sistemas Dinámicos y del de Neurociencia Integrativa, de la UBA, diseñaron un programa de computación que "escuchó" (decodificó) las melodías y reconoció con alrededor de un 80% de precisión si la palabra que había disparado su creación era "amargo", "dulce", "ácido" o "salado".
Pero la exploración no terminó allí. De un conjunto de 108 improvisaciones, los científicos luego les pidieron a 57 estudiantes sin ningún tipo de entrenamiento musical que escucharan los 15 segundos iniciales de tres composiciones correspondientes a cada sabor, ordenadas al azar. Después de cada una, los participantes tenían 10 segundos para contestar a qué sabor la asociaban. El nivel de acierto superó el 70%.
"Pudieron adivinar el gusto de la música casi a la perfección -dice Sigman-. Esto muestra que hay una promiscuidad sensorial que es la base de la metáfora y del pensamiento. Somos seres que construyen objetos semánticos, de significado, a partir de la experiencia sensorial. Y eso tiene que ver con cómo se organiza el pensamiento, porque esos puentes no son caprichosos, sino que tienen ciertas regularidades. Una primera pregunta es si responde a un condicionamiento cultural. ¿Responderían lo mismo en países que tienen música pentatónica? Esto abre preguntas cuya respuesta no conocemos..."
Pero lo más interesante está por llegar. Inspirado en la idea proustiana del gusto y el olfato como disparadores de la evocación, Bruno Mesz se lanzó a componer nueva música a partir de las improvisaciones. "Diseñé un procedimiento algorítmico de composición en el que las improvisaciones van evocando temas del repertorio clásico o popular por similitud -explica-. Por ejemplo, si hay algo que se parece a un fragmento de Beethoven, en lugar de utilizar el original pongo el de Beethoven, Puccini o lo que fuere. Así, se forman collages o mosaicos, con reminiscencias de los originales, pero siempre respetando el "sabor" original."
Hacia fin de año, estas creaciones darán lugar a una performance que combinará instalaciones, actuación, degustación. "La ciencia se comunica de manera siempre muy fría -concluye Sigman-. Queremos que este trabajo se exprese en un descubrimiento «sabroso» de correspondencias universales entre sabores y música. Una experiencia totalmente inusitada en ciencia."
WORK IN PROGRESS
  • A fines de año, la música de Bruno Mesz reunirá en una performance a la actriz María Alche (La Niña Santa), al chef del resto molecular La Vinería de Gualterio, Alejandro Digilio, y al director Rafael Spregelburd.
  • "Trabajo a partir de lo que me sugiere el mercado, la memoria afectiva y también la música -dice Digilio, que toca la batería desde los diez años-. Voy a buscar contrapuntos, intensidad, confusión...".
  • "Será un concierto de música y sabores -agrega Sigman-. Habrá fragmentos amargos de Beethoven, melodías dulces de Debussy o Mozart... Y a partir de eso, una instalación sinestética, que todavía está en elaboración."
lanacion.com

miércoles, 23 de febrero de 2011

Huelga de hambre para comer con la realeza

Estibalis Chávez



















Alberto Nájar
BBC Mundo, México
Estibalis Chávez ha perdido ocho kilos de peso y se siente cada vez más cansada.
¿Qué haría usted para asistir a la boda del príncipe William y Kate Middleton? Pues la joven mexicana Estibalis Chávez lleva 13 días en huelga de hambre para conseguir una invitación a la ceremonia real.
La estudiante de 19 años de edad dice que su máximo sueño es asistir al enlace, que se realizará el 29 de abril en la abadía de Westminster.
Admiradora desde niña de la realeza británica, fanática de la princesa Diana en recuerdo de su madre fallecida, Estibalis permanece día y noche afuera de la embajada del Reino Unido en Ciudad de México.
Ha perdido ocho kilos de pesos y se siente cada vez más cansada. Pero no ceja en su ayuno.
"Me dicen que es imposible pero sigo insistiendo porque sería lo mejor de mi vida hasta el momento. Quiero creer que son buenos y me darán la oportunidad de ir", le dice a BBC Mundo.
La representación diplomática le ha informado que todas las invitaciones a la boda real fueron ya entregadas, y que no existe posibilidad de asistir al evento.

"Hasta que ya no pueda más"

Me dicen que es imposible pero sigo insistiendo porque sería lo mejor de mi vida hasta el momento. Quiero creer que son buenos y me darán la oportunidad de ir
Estibalis Chávez, estudiante en ayuno
Desde que inició el ayuno Estibalis sólo bebe agua, sin ningún otro suplemento alimenticio o vitaminas.
A unos metros de la entrada principal de la embajada tiene una pequeña tienda de campaña donde duerme y guarda sus pertenencias.
A su lado montó una pintura del príncipe y su prometida que ella hizo, así como carteles con mensajes a los transeúntes que la miran con curiosidad.
En uno de los carteles dice que asistir a la boda sería "mi última voluntad". ¿Se dejaría morir por una invitación?
"Estoy dispuesta a permanecer aquí hasta escuchar algo favorable para mí, o hasta que ya no pueda más, no tenga fuerzas y me lleven en ambulancia".
Una portavoz de la embajada británica le dijo a BBC Mundo que están informados del ayuno de la estudiante, pero no pueden ayudarle a conseguir un pase para la boda.
En la representación diplomática existe preocupación por la salud de la estudiante; incluso personal de la embajada está al pendiente de su evolución física.
"Ahora que sabe que no puede asistir esperamos que levante su vigilia", dijo la portavoz.

"Yo pago el viaje"

Estibalis Chávez estudia bachillerato en el sistema abierto, y además es empleada de un pequeño negocio de misceláneos. También asiste a clases de pintura.
Vive en Ecatepec, un municipio marginado vecino de la capital mexicana. Antes de emprender la huelga de hambre solía correr todos los días.
El gusto por la nobleza británica le viene de su mamá, quien murió cuando la chica nació. Su padre le contó que era admiradora de la princesa Diana.
Desde pequeña siguió las noticias de la familia real británica, e incluso se prometió que cuando el príncipe William se casara, asistiría a la boda.
Ahora no sabe si podrá cumplir su sueño. Al principio de su ayuno tenía muy claro que sólo volvería a comer cuando recibiera una invitación, pero al transcurso de los días el cansancio podría hacerle cambiar de opinión.
"Estoy dispuesta a otras opciones, que demuestren el interés de ayudarme", cuenta. "Hice un cuadro para ellos, con poder entregárselos sería genial, yo pagaría los gastos" del viaje.

martes, 15 de febrero de 2011

¿Qué comemos esta noche?

  
El consumidor promedio tiene un catálogo de apenas 10 recetas con las que está familizarizado. El 70% de los compradores que entran a un supermercado, no saben lo que prepararán esa noche para la cena. Esos datos son los lo que cita el ejecutivo de Kraft Foods . Se trata de un mecanismo publicitario de asistencia a los consumidores llamado “Virtual Meal Planning Solutions” . Una quiosco/cartel que busca ayudar a las personas a responder la pregunta que casi todos se hacen casi todos los días:

¿Qué comemos hoy?

En este caso, el  gran quiosco interactivo creado por Intel en colaboración con Kraft, sirve para explorar un recetario simplemente tocando la pantalla. Las recetas se encuentran organizadas según las clasificaciones tradicionales y  pueden ser enviadas al teléfono celular una vez seleccionadas. Pero como se trata de una máquina de ideas para comer, el quiosco va más allá de los requerimientos del consumidor, se anticipa a ellos. En el ejemplo, el cartel se encuentra preparado para dar ideas de comidas asociadas al “Superbowl” (el acontecimiento deportivo del año en Estados Unidos) para el cual las personas se preparan como si se tratara de la Navidad. Cuando los quioscos sean instalados en los supermercados, las sugerencias irán cambiando a lo largo del año vinculándose a otras fechas de interés colectivo.

Reconocimiento de rostros

Sumadas a las herramientas de exploración, el quiosco está equipado con una cámara de video que le permite identificar el género y la edad aproximada de la persona que se encuentra frente a él para ofrecerle recetas adecuadas para ese perfil promedio de consumidor. Es decir, el quiosco puede ver y saber quién es la persona que tiene adelante. La tecnología acierta con esa información en el 70% de los casos de las personas jóvenes, y en un 80%  al tratarse de niños y adultos mayores.
Este experimento de comunicación y venta, que además puede entregar muestras de productos y validar promociones, espera en el futuro próximo conectarse con facebook y Twitter para que los usuarios puedan compartir sus recetas desde el propio quiosco.
lanacion.com

viernes, 11 de febrero de 2011

LA COMIDA ES LA NUEVA MODA

En una columna publicada en The Huffington Post, Martha Stewart -una de las personalidades más influyentes del mundo de la alimentación y el estilo de vida-afirma que “La comida es la nueva moda”. El título sintetiza la opinión de la autora, quien vincula el rol de comunicación y expresión de valores que ha tenido históricamente la  moda de indumentaria , con uno nuevo, que tendría para ella la comida.
Decir moda es como decir cosmos, o mares. La implicancia del término moda es inmenso, profundo, dinámico. Desde Roland Barthes hasta hoy, la moda fue desmenuzada en todos sus aspectos en la búsqueda de comprender su inmenso poder de influencia sobre la cultura.
Entonces, cuando Martha Stewart dice que la comida es la nueva moda, la eleva. El desplazamiento de la comida desde el mundo de la alimentación cotidiana, la salud y el placer, al de la moda y el significado, es un movimiento de consecuencias inciertas para el mundo.
Dice Stewart:
Como cocinera profesional, autora de libros de cocina y maestra, tengo en cuenta los cambios en el papel que los alimentos desempeñan en nuestras vidas y en nuestra cultura. Los alimentos se ha convertido en algo más que uno de los grandes placeres de la vida. Se han convertido en un significante de nuestro estilo de vida. La idea de que “eres lo que comes” se extiende más allá de las virtudes de una dieta nutritiva y bien balanceada. En estos días, a menudo parece que somos lo que compramos en el supermercado, o en el mercado del agricultor; tu lista de compras es un reflejo de tus valores y tu identidad.

Lo inquietante de la observación de Stewart, es que al convertirse la comida en un catálogo de los valores de una persona, se modifica al mismo tiempo el sistema de selección de sus alimentos. De ser cierto, este cambio es tan profundo que debería comenzar a influir en todo, desde las estrategias de la industria de los alimentos, los vectores económicos y las plataformas políticas, hasta llegar a la propia Teoría de la decisión.
El antropólogo Marvin Harris dedicó todo un libro para probar que “Las preferencias y aversiones dietéticas surgen a partir de las relaciones favorables de costos y beneficios prácticos” . Es justamente ese sistema el que una parte de la sociedad estaría abandonando al convertir la comida en una moda.
Martha Stewart dice más adelante en su columna en The Huffington Post:
Lo que hay en tu despensa y en tu plato se han convertido en una forma de auto-expresión muy similar a un fabuloso par zapatos de Christian Louboutin. Al igual que una etiqueta “fashionista” evoca un estilo de vida (…)

“*Foodhunters”

A veces se habla de manera impertinente de tribus de alimentarias. Así se denomina a aquellos que tienen dietas que salen del promedio porque incluyen o excluyen ingredientes o por su culinaria extravagante, como los que solo se alimentan con comida cruda. Casi todos estos grupos seleccionan sus alimentos por un aparato de ideas (racionales o no) con las que se sienten comprendidos. La comida les sirve para expresar lo que piensan sobre el planeta, la salud, los derechos de los animales, la prolongación de la vida humana, o lo que sea. En el original enfoque de la columna de Martha Stewart, ellos vendrían a ser la vanguardia de los que ven a la comida como la nueva moda.
Como las modas por definición son efímeras, de confirmarse en el futuro la idea de Stewart, obligará a la gente a migrar periodicamente en sus dietas para no ser confundido con los demás, los otros, los que piensan distinto. De la misma manera que sucede con la indumentaria. Será tarea de los “foodhunters” rastrear esas tendencias.
* Se compara con los “coolhunters”, aquellos especialistas que rastrean las tendencias de la moda de indumentaria y estilos de vida en las calles del mundo.
lanacion.com

jueves, 10 de febrero de 2011

Cómo armar un picnic con extraños por Internet

Al comenzar las protestas en Egipto, el presidente Mubarak ordenó un bloqueo inmediato de Internet en procura de evitar la coordinación de movilizaciones en su contra. El temor que inspiraba esta acción reconocía en las redes sociales la capacidad de vincular a personas desconocidas y alinearlas detrás de un propósito, en este caso, derrocar al gobierno.
Pero ¿Qué pasa si se usan esas mismas capacidades de coordinación para armar un picnic al que pueden asistir desconocidos? Eso es lo que quiere lograr un nuevo sitio social llamado “Eat with me” (Come conmigo).
La idea es simple y divertida. Se trata de buscar o crear eventos gastronómicos a los que pueden asistir personas que no se conocen. Se puede usar desde cualquier parte del mundo, aunque hasta ahora la comunidad es muy pequeña y se concentra en Australia, donde viven los creadores de “Eat with me”. La clave del sitio es la posibilidad que le otorga a cada usuario de crear un comida abierta con condiciones muy específicas, donde se define desde el tipo de lugar en el que se realizará la comida, hasta el tipo de dieta, que puede ser kosher, vegana, vegetariana, libre de gluten, etc.
Los eventos de comida que se crean pueden ser completamente abiertos a desconocidos, o acotados a gente más o menos conocida. Por ejemplo, puede crearse un picnic e invitar a una parte de la lista de emails del usuario.

Buscar

El buscador de comidas abiertas de “Eat with me” ofrece filtros recíprocos a los que aparecen al crear un evento Es decir, también se puede elegir el tipo de comida en el que se quiere participar y la dieta preferida:
Pero para entender realmente cómo funciona es interesante observar un caso. La captura que sigue muestra a un usuario alemán que vive en Melbourne que creó una comida abierta en su casa para encontrarse con otras personas que hablan alemán. Explica el propósito de la cena abierta: conservar el lenguaje y las habilidades de cocina alemanas. Cada invitado tiene que traer algo de comida alemana y estará prohibido hablar en inglés, francés o en otras lenguas que no sean alemán:

En primer persona

Bethany Jones (foto), de Shareable.net, organizó un picnic en Melbourne para probar cómo funcionaba “Eat with me”. Su crónica describe un poco lo que podría pasarle a cualquiera.
Bethany llegó al parque el día de la cita y puso su mantel rojo sobre el cesped. Estaba muy nerviosa. Ella y su pareja se habían comprometido a llevar una canasta con comida, un bate de cricket, una pelota de fútbol y un Scrabble. Con todo los elementos previsto, aguardaron. Poco después empezaron a llegar los invitados, algunos con paraguas porque preveían una tormenta. Eran en total 21 personas completamente desconocidas. Gente con la que no tenía nada en común hasta ese momento salvo haber coordinado comer juntos en un parque de la ciudad. Bethany cuenta que los nervios e incomodidad del encuentro dieron rápidamente lugar al entusiasmo de estar con gente nueva. Cada uno llegaba con su canasta y mientras comían se desarrollaban todo tipo de conversaciones alrededor del mantel.
Más tarde  la lluvia los hizo esconderse debajo de los paraguas, para terminar después refugiados en el interior de una casa donde extendieron esa tertulia entre extraños durante algunas horas. Bethany dice haber disfrutado de conversar de temas que no frecuentaba. Surgieron futuros comidas y amistades.
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“Eat with me”, tiene algo de encuentro casual en el aeropuerto o en un otras circunstancias donde todos son desconocidos y deben presentarse. Es casi como el primer día en la casa de Gran Hermano. Comer con desconocidos es una práctica nueva y rara que se encuentra en las antípodas de los “cocooners”, que se refugian en sus casas. La comida, como siempre, es el vehículo que estimula la camaredería y además, es un buen principio como tema de conversación. Aunque no sea apto para tímidos, “Eat with me”  puede llegar a ser muy divertido.
lanacion.com

Estas son las 10 comidas que los argentinos detestan

Por José Barki
Planeta JOY
No es cuestión de ponernos demasiado exquisitos, porque al fin de cuentas siempre es cierto que "cuando hay hambre no hay pan duro". Sin embargo, existen algunos platos que siempre están en el menú cotidiano de los argentinos y que, por algún motivo, nos parecen odiosos: envenenan nuestro aliento, nos caen pesado o, simplemente, nos enervan porque sí. Planeta JOY realizó una encuesta entre sus lectores, sobre una base de 2000 personas, y este es el resultado: estos son los diez platos que los argentinos menos soportan.
1. Mondongo
Quienes detestan el mondongo suelen justificarlo con un argumento bastante asqueroso: "es como comerse una frazada hervida o un chicle con gusto a tripa". Tremendo palo para este plato que suele servirse guisado con papas, arroz, arvejas y porotos. ¿Qué es el mondongo? Son las partes del estómago de la vaca llamadas libro y cuajar. Esa es la explicación técnica. Para los que lo odian, es algo tan feo como tragarse una toalla caliente.
2. Hígado
A algunos se les hace agua la boca de sólo pensar en un higadito a la veneciana, bien encebollado. Pero a la mayoría de los argentinos ese platillo les da un asco casi visceral (justamente) y se ensañan sin piedad con su textura sedosa. Por más hierro que tenga y más médicos que recomienden su ingesta, el pueblo argentino le dice un NO rotundo a esta comida.
3. Coliflor y repollitos de Bruselas
Si existiera un "Dios del Gas", se lo podría invocar comiendo coliflor y repollitos de Bruselas, dos vegetales que jamás deberían ser incluidos en una cena romántica. Sin embargo, aquí les contamos un tip para que el coliflor no traiga efectos colaterales negativos: hay que ponerlo en agua fría, esperar que hierva y luego añadir nuevamente agua fría. Esa es la receta, pero no ponemos las manos en el fuego.
4. Queso roquefort
El queso azul que busca imitar a al verdadero Roquefort (que sólo se elabora en Francia) es uno de los alimentos más aborrecidos por nuestros compatriotas. Sus enemigos no se andan con medias tintas y aseguran que es tan oloroso que convierte en "intocable" a quien lo ingiera. Los más intransigentes, inclusive se niegan a sentarse en una mesa en la que esté presente este queso. Aseguran que su olor apesta y arruina la velada.
5. Morcilla
Aquí se dividen las aguas, ya que en todo asado, "la negra" es tan amada como odiada. Al probarla -dicen varios- sienten que devoran un embutido de sangre coagulada y apelmazada. Y tienen toda la razón del mundo, porque la morcilla es ni más ni menos que eso, ya sea dulce o salada. En Uruguay se la rellena con pasas de uva, maní, nueces y pedacitos de naranja. Pero los "anti-morcilleros" de alma no se dejan seducir por adornos y las desprecian por igual.
6. Polenta
Algunos la recordarán con cariño, como el plato de la infancia o el alimento "de batalla" durante la adolescencia. Otros la redescubrieron en los últimos años, cuando tuvo su revival en bodegones chic. Pero hay una gran mayoría que, simplemente, dirá que no tiene gusto a nada (¿qué esperaban de la harina de maíz?), que es insulsa y que tiene menos onda que Ricardo Montaner con sus zapatillas de tenis blancas.
7. Chinchulines y riñones
"Largan una pastita horrible cuando los apretás", acusan los detractores del chinchulín (técnicamente, el intestino delgado de la vaca). "A veces tienen gusto a pis", apuntan quienes maldicen el riñón. Estas dos achuras gozan de poca fama en los asados, por sus sabores invasivos y sus claras reminiscencias a las vísceras humanas. Pero más allá de las críticas, jamás dejan de venderse en las carnicerías y siguen firmes en los menús de las parrillas y otros restaurantes en versiones gourmet (como los ya clásicos riñoncitos al verdeo).
8. Sushi
Para ser macho como Coco Silly, y formar parte de la troupe de neandertales cuarentones de Alejandro Fantino, hay que ser enemigo declarado del sushi. Esta comida de origen japonés cosecha antipatías por doquier, con un par de argumentos machistas y recurrentes. "Es para las minas", o "para llenarme tengo que tragar como 50 piezas: para eso me lastro un buen bife de chorizo", predican algunos de los más energúmenos detractores del pescado crudo.
9. Ñoquis
Difícil creer que los ñoquis podían generar semejante malhumor. Será que recuerdan a los empleados públicos de la Municipalidad o que deprimen un poco porque se comen en familia, todos los 29, y siempre se arma lío en la mesa. Ahora nos venimos a enterar que era mentira eso de que a todo el mundo le gustan los clásicos ñoquis de papa.
10. Pescados en general
La sorpresa final es que el pescado, preparado en todas sus formas posibles, también está en la lista de los alimentos más odiados. Tal vez sea el apego a las carnes rojas lo que genera el rechazo a las carnes blanca. Lo cierto es que acá a nadie le importa que estas criaturas marinas sean ricas en ácidos grasos Omega-3 ni que los esquimales, que se pasan la vida de filete en filete, vivan mil años. Al fin y al cabo, ¿quien quiere ser esquimal?
lanacion.com

sábado, 18 de diciembre de 2010

Los chefs conquistan cocinas ajenas

Loreley Gaffoglio
LA NACION
Han llegado a la intimidad de los hogares para revolucionar -y profesionalizar- el arte de agasajar. Libran del incordio de las compras, los cálculos de comida, la confección del menú y, lo que no es menor, de la destreza en la elaboración de platos pensados para cautivar.
Expeditivos y entrenados, se inmiscuyen en cocinas ajenas con el objetivo estratégico de que los anfitriones puedan también disfrutar y ser atendidos como un invitado más.
Emprendedores de su propio tier, hoy los chefs a domicilio empujan la rebelión de la cocina doméstica. Vieron el resquicio de la escasez de tiempo y expertise y, con olfato, cimentaron una dinámica salida laboral para los 6000 cocineros que, por año, egresan de las escuelas gastronómicas del país.
A diferencia de las empresas de catering, no necesitan un capital inicial para abrirse paso en el negocio. Saben que la continuidad de sus servicios se cifra en la recomendación y en el boca a boca. Por ello, se esfuerzan para agradar y, hacia el final del convite, despliegan un singular marketing que, muchas veces, está emparentado con la erudición culinaria y el histrionismo.
Pueden, por ejemplo, ahondar en el origen del tapeo español, contar anécdotas gourmand , o hurgar en los anales gastronómicos, para sellar luego su suerte con una tarjeta personal. La clave, además de la seducción de sus paladares, es lograr un buen rapport con los comensales.
Cumpleaños, aniversarios, civiles, bautismos, simples reuniones de amigos y hasta cenas románticas en la intimidad del hogar son la excusa para que, primero, inspeccionen cocinas, discutan el menú con los anfitriones y brinden un servicio en el que ellos resuelven todo: desde la compra de las materias primas hasta la vajilla y la elaboración, pasando por el compromiso de que la cocina reluzca como un espejo.
Empujada por las ansias de experimentación de anfitriones con paladares cada vez más entrenados -pero sin ganas o tiempo para cocinar-, en el último año creció de forma exponencial la oferta de cocineros para el hogar. Facebook y los blogs son sus ámbitos de difusión. Y tan diversificada está la modalidad que hoy los chefs a domicilio despliegan en la mesa familiar desde platos de autor hasta un repertorio gourmet especializado en las diversas cocinas del globo. Ese afán diferenciador se sustenta en el auge de las cenas temáticas, concentradas en un sólo tipo de cocina, como la mexicana, thai, peruana, fusión, mediterránea, japonesa y marroquí.
Pero también ganan posiciones los asados gourmet -cuando la bondiola rellena con almendras, por ejemplo, se recubre con soja y miel en el asador- y el clásico pizza party con sabores más elaborados que el de la simple mozzarella. Cobran desde $ 40 por comensal para un festín de pizzas hasta $ 300 para cenas de hasta seis pasos de menú francés. Pero el grueso de la oferta gourmet se mueve en el orden de los 110 pesos.
Incluso para estas Fiestas, los home chefs también dejan todo preparado en las casas, pero no brindan un servicio presencial.
Desde su sitio yotecocino.com , Juan Pablo Murgas hace un año que capitaliza lo aprendido con Alain Duchase. Esta época del año, dice, es cuando mayor trajín hay. Incluso, cuenta que ahora se puso de moda que los hijos y nietos agasajen a sus padres en aniversarios o cumpleaños de números redondos como es llegar a los 80.
"Acordado el menú, llego dos horas antes a la casa, con todo precocido. Los platos sólo necesitan un golpe de horno y su decoración. Pero los eventos hoy tienden a ser más informales, ya que son pocos los que pueden sentar a mucha gente en una misma mesa. Por eso, predominan los "bandejeos" con variedad de finger food , "rondas de cazuelas, alguna isla temática -tacos en invierno o sushi, en verano-, una barra estática de tragos y mesas de postre", describe Murgas.
No son pocos los anfitriones que, junto con la experiencia gourmet , buscan atesorar un aprendizaje culinario. Y así invitan al cocinero a que "declame" sus secretos frente a los invitados. "Me pasó con un sibarita que sacó de su freezer carne de ganso, codorniz, ciervo y llama para que la preparara como quisiera. Luego, me pidió que les contara a sus invitados cómo los había preparado. Y, en la sobremesa, se armó un interesante debate gourmet ", evoca Murgas.
Menú cosmopolita
Hace un año, Darío Shapira estrenó Jitomato: Sabores del mundo, con el que ofrece un tour gastronómico que, por $ 110, permite degustar los platos típicos de cada cocina: desde los hindúes satays de pollo, el cous-cous marroquí, el ceviche peruano a la brasileña moqueca de pescado. Como preámbulo, prepara tragos de bienvenida que varían del pisco sour, al caipisake y del negroni al mojito. "Hoy más que nunca la gente busca probar algo distinto y lucirse frente a sus invitados con un menú original", afirma Shapira.
En Fábrica de Sabores, Juanse Barceló, con su carta a $ 65, logró mucha popularidad en las casas de zona norte. Bruschettas, sushi y woks de pollo y carne son algunos de los pasos de su menú. "Me contratan parejas de profesionales. Pero a los anfitriones les gusta encargarse ellos de la elección del vino o la bebida. En ese caso, yo sólo proveo el servicio. Si el evento es tipo cóctel, un mozo cada 20 personas representa un muy buen servicio. Si es en una mesa, se debe prever un mozo cada diez personas y otro extra para servir el vino."
Según Barceló, la hora del evento y edad de los comensales determinan la cantidad de platos que habrá que preparar: "Se come más de noche y los jóvenes también comen más que los mayores de 50. Las mujeres se inclinan por lo dulce, los hombres por el plato principal y, ambos, sin distinción, alucinan con el sushi. Al principio, a la comida japonesa la miraban con desprecio, pero como es saludable y sabrosa, ahora es furor". Tal es la adhesión a ese plato que Barceló lanzó un menú especial de Sushi-Christmas, a $ 3 por pieza para esta Navidad.
Juan Luther, con Pizza Tutta, y Hernán Usandivaras son especialistas en pizza party, versión gourmet , una modalidad que resuelve de forma económica todo tipo de festejos. Ellos llevan los hornos y el sinfín de variedades para las pizzas que circulan en rondas de no más de una hora y media. "La gente come en ese lapso, después, ya está saciada", precisa Usandivaras.
Santiago Forest, de Chef Santino, acompaña sus menús de autor con amenas clases de cocina.
Aunque admite que la teoría gourmet no es para todos. "Es cuestión de tiempo", dice, "y de dar con reales connaisseurs ". Mientras tanto, cocina en una porción nada desdeñable de hogares platenses: "Es que aquí, todavía, la necesidad y la demanda de los hogares son abrumadoramente mayores a la oferta de chefs".
MENU
Yo te cocino
  • Comprensión de centolla, salmón relleno de tapenade y mil hojas de chocolate amargo. $ 135
Jiltomato:
  • Ceviche de lenguado con maíz cancha, gazpacho, tabule, hummus babaganush, wonton gyoza, tempura de langostinos con miel, cous.cous, yakimeshi, bolulak, pinchos de pollo con maní y baklava. $ 110
PRECIOS
$ 40
por persona
  • Pizza libre con diez variedades de gustos
$ 110
por persona
  • Tour gastronómico de cinco pasos por diversas cocinas
$ 300
por persona
  • Menú francés de seis pasos, con gravalax de salmón
CALIFORNIA , CUNA DE LOS HOME CHEFS
A Tommy Perlberger, factótum de EAT, la empresa de catering premium, responsable tanto de la gala del Bicentenario en la Casa Rosada como del asado campero en el casamiento Macri-Awada, en Tandil, la modalidad del chef a domicilio no lo sorprende.
A comienzos de los 90, tras formarse con Francis Mallmann y realizar varios stages en París, él también trabajaba como home chef, pero en las casas de Beverly Hills, Malibú y Bell Air de Bruce Springsteen, Sting, Dany DeVito y Jacqueline Bisset.
California, con su constelación de estrellas hollywoodenses, fue el origen de esta modalidad que, readaptada según la capacidad de gasto, ahora se expandió en todo lugar donde se "cuecen" ansias gourmet .
"Springsteen salía con ocho amigos a andar en Harley Davidson y, a la vuelta, le gustaba que lo esperara con pollo marinado con hierbas. DeVito era muy conocedor y fanático de la cucina italiana y Sting, de la naturista, del tabule y del trigo burgol con vegetales. Entonces, yo cobraba US$ 25 por hora y el reloj comenzaba a correr desde que salía de mi casa en Venice y hacía la primera parada en el supermercado hasta que guardaba en su lugar el último cubierto", recuerda Perlberger.
Hoy, por un cachet que arranca en los $ 5000, a Pablo Massey, Narda Lepes o a Donato también se los puede tentar para que cocinen en los hogares. Claro que ellos siempre deciden a quién. Lo hicieron ya para 20 empresarios que, convocados por un anfitrión que quería sorprenderlos con el plato preferido de cada comensal, los instó a que revelaran el secreto de cada cocción tras la degustación de rigor.
"Gente que cocina hay mucha, pero grandes cocineros, muy pocos", advierte Perlberger, sobre la nueva tendencia. Y aconseja no librar al arbitrio de un cocinero anónimo el menú del hogar, fiscalizar la materia prima que utiliza y probar siempre lo que hace antes de su contratación. "Hay tantas anécdotas de cuando las cosas salen mal que el control de calidad me parece fundamental", dice.
lanacion.com

martes, 19 de octubre de 2010

Cenar en familia reduce el riesgo de consumir drogas


“El problema de las drogas en los Estados Unidos
no se va resolver en los tribunales
o en la salas de audiencia legislativa
por los jueces y los políticos.
Será resuelto en las salas de estar
y en el comedor y en las mesas de cocina,
por los padres y las familias “.*

Joseph A. Califano Jr
Presidente de casacolumbia.org
Cenar en familia podría ser un factor esencial para reducir el riesgo de que los jóvenes fumen, tomen alcohol o se droguen, y también la clave para que obtengan un mejor rendimiento académico. Esa es la conclusión que presenta el informe anual del Centro Nacional de Adicción y Abuso de Sustancias (CASA) de la Universidad de Columbia. Al comparar los hábitos de los jóvenes que cenan con sus familias 5 ó más veces por semana, con aquellos que lo hacen de forma infrecuente, la investigación concluye que los miembros del segundo grupo son:

Dos veces más propensos a consumir tabaco
Casi el doble de propensos a consumir alcohol
Una vez y medio más propensos a fumar marihuana

La clave, o la magia de la cena, según el informe de la Universidad de Columbia, no está en la comida que se sirve, sino en las conversaciones que se producen a su alrededor. La cena es el ámbito donde los hijos pueden intercambiar información con sus padres y dar a conocer lo que les pasa. De manera fáctica, más cenas familiares producen menos fumadores, bebedores y adictos en general, básicamente porque hablan con más frecuencia acerca de lo que les pasa en sus vidas:
Según el gráfico de arriba, el 81% de los jóvenes que cenan de 5 a 7 veces por semana habla con frecuencia con sus padres acerca de su vida. En cambio solo el 44% de los que cenan dos o menos veces por semana juntos, lo hace.

Existen múltiples razones para no poder cenar todos juntos. En el informe se describen las siguientes:
En la columna de la izquierda los jóvenes y en la de la derecha los padres. Muy ocupado por diferentes actividades es la primera opción. Trabajar en el turno noche la segunda. Los miembros de la familia no están en la casa. Estar realizando deportes. Estar con amigos o novios/as.Todos quieren hacer sus propias cosas . No saben.

Un punto que sorprende en el informe de CASA es que la cena familiar tiene efectos académicos. Es decir, aquellos chicos que cenan con sus familias obtienen mejores resultados. Eso demuestra el gráfico de abajo:
El gráfico muestra cómo aumenta la frecuencia de buenas calificaciones en los que cenan con frecuencia con su familia, y lo infrecuente de sus bajas calificaciones.

Puede leerse acá el informe completo “The Importance of the Family Dinners IV” (La Importancia de la Cena Familiar).

Día de la familia
Como consecuencia de los resultados investigaciones de CASA, la organización lanzó en 2001 una iniciativa llamada “Family Day, un día para cenar con tus hijos“. Se trata de una acción que fue creciendo en el tiempo y hoy cuenta con el apoyo de mil ciudades norteamericanas y hasta del presidente Barak Obama. Para saber un poco más acerca de la investigación y de “Family Day”, Cukmi entrevistó a Lauren R. Duran, Directora de Comunicaciones de “The National Center on Addiction and Substance Abuse at Columbia University”

-Cukmi ¿Cómo empezó la iniciativa de Family Day (Día en Familia)?
Más de una década de investigaciones de The National Center on Addiction and Substance Abuse at Columbia University, ha encontrado que cuanto más seguido los chicos comen con sus familias tienen menores posibilidades de fumar, beber o drogarse. Family Day – Un día para comer con tus hijosTM– es un movimiento nacional lanzado por CASA Columbia en 2001 con el objetivo de recordarles a los padres que comer frecuentemente en familia ¡hace una gran diferencia!

-Cukmi ¿Por qué cree que comer en familia puede ayudar a los jóvenes a mantenerse lejos de las drogas?

- Lauren R. Duran: Porque está demostrado que cuanto más seguido lo hagan, más chances tienen los jóvenes de abrirse y contar qué es lo que está pasando en sus vidas, en la de los amigos, qué cosas los preocupan. “Family Day” promueve el compromiso de los padres como una forma simple y efectiva de prevención porque nadie está fuera de riesgo. La participación activa está directamente relacionada con la paternidad. Se trata de relajarse con los hijos, supervisarlos, ponerles límites, establecer estándares de conducta, interesarse por sus colegios, amigos, actividades sociales, amarlos, disciplinarlos, ser un buen modelo para ellos.

-Cukmi ¿Qué respuesta tuvieron desde entonces?

- Lauren R. Duran: Family Day arrancó como un pequeño aporte y se convirtió en una iniciativa muy popular. El presidente Barak Obama, los 50 gobernadores y más de 1.000 ciudades apoyan esta iniciativa, que, además, es celebrada por más de 200 comunidades, 30 organizaciones religiosas y ocho ligas de baseball.

-Cukmi Según el informe, la sobrecarga de actividad reduce las oportunidades para comer juntos ¿Qué hay que hacer?

- Lauren R. Duran: En el mundo ocupado y sobrecargado que vivimos, tomarse el tiempo de juntarse en familia para cenar puede hacer una gran diferencia, hay que hacerse esos espacios, darles la oportunidad de que cuenten qué les pasa, abrir el diálogo.

-Cukmi Según una encuesta que hicieron, el 72% de los jóvenes aseguró que comer en familia es algo que realmente les importa. La respuesta es sorprendente.

- Lauren R. Duran: Sí. El reporte de CASA Columbia sobre Importancia de las Comidas en Familia VI concluye que casi un 72 % de adolescentes creen que comer en familia es algo muy importante. Comparado con otros jóvenes, aquellos que no tiene la oportunidad de sentarse en familia tienen soble de posibilidades de usar tabaco, doble de posibilidades de caer en la bebida y más chances de consumir marihuana. La magia que ocurre alrededor de comer en familia no tiene que ver con la comida que se sirve sino con la comunicación que se genere. Por supuesto que no hay garantías de que jamás caigan, pero el conocimiento es poder así que cuanto mejor informado esté cada uno, mayores posibilidades tendremos de criar hijos sanos. Lo bueno es que, según nuestros estudios, dos tercios de jóvenes y tres cuartos de los padres encuestados dijeron estar dispuestos a liberar de actividades una noche a la semana para cenar en familia.
cukmi.lanacion.com

lunes, 11 de octubre de 2010

Se duplicaron la alergias a la comida en los últimos 10 años

Es una enfermedad moderna e incómoda que afecta cada vez a más personas. La detección de alergias a determinados alimentos en pacientes adultos y, sobre todo en los chicos, se duplicó en los últimos diez años. Los datos son a nivel mundial, y si bien no hay cifras oficiales en la Argentina, los médicos coinciden en que también se viene dando ese mismo incremento en los consultorios. “Los últimos estudios internacionales señalan que se duplicaron los casos en la última década. Ese cálculo global es extrapolable. En nuestro servicio tenemos una tasa de consultas en aumento muy importante en los últimos años”, detalla a Clarín Gustavo Marino, jefe de Alergología e Inmunología Clínica del Hospital Universitario Austral.
A nivel global las alergias alimentarias ya afectan a un 8% de la población, cuando hace una década la prevalencia era del 4%. Además, según la Asociación Americana de Alergias, Asma e Inmunología, Estados Unidos pasó de un registro de 21 mil casos de reacciones alérgicas por ingesta de alimentos en 1998, a 51 mil en 2008. “La tasa de consultas acá es similar a la de un servicio de afuera, así que consideramos la misma prevalencia”, aclara Marino.
Este incremento local hace que, de a poco, las alergias alimentarias empiecen a ser más consideradas en el país. El gobierno nacional acaba de incorporar al Código Alimentario Argentino la obligación de declarar en los alimentos a la venta las sustancias capaces de producir reacciones adversas en personas susceptibles. La información deberá estar en colores diferentes a continuación de la lista de ingredientes y las empresas tienen 180 días para sumar esos datos en los paquetes.
Los alimentos que en Argentina causan reacciones alérgicas son muchos: de la soja –el más impactante– a la leche vacuna y al maní, del trigo a los mariscos. ¿Pero cuál es el motivo de que los casos aumenten? Si bien no hay certezas, los médicos tienen algunas hipótesis. “La industrialización y la manipulación de los alimentos han tenido que ver. Hay un mayor conocimiento del tema. Y también se debe a los cambios en los hábitos de la alimentación, usando alimentos que no estaban en el país y que modifican la conducta del organismo”, entiende Gabriela Marín, jefa de Alergias del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez.
“No se sabe por qué crecen estas alergias. Una hipótesis es que el alérgico se hace sensible con las cosas con las que toma más contacto. Con la industrialización de alimentos nos dan proteínas en más cantidad en los mismos alimentos, y el cuerpo las reconoce como extrañas”, dice Marino.
Las manifestaciones más frecuentes en una reacción alérgica alimentaria son de predominio gastrointestinal (cólicos, diarrea, constipación, reflujo) y dermatológico (urticaria y eccema); sin embargo se observa que también es importante el impacto sobre las vías aéreas superiores e inferiores en forma de rinitis y asma. “Un cuadro que no es menor es la anafilaxia , que es la suma de todo eso. El paciente comió, se empieza a brotar, le pican las manos, los pies, sigue con un ahogo, se congestiona, siente dolores crónicos y si no tiene la medicación adecuada puede morir”, ejemplifica Marino.
A nivel global y local, los chicos siempre resultan los más afectados. “Es más probable en la infancia porque las tripas están permeables”, sintetiza Marín, quien, sin embargo, aclara que hay una buena noticia: en los pacientes menores se puede combatir y vencer: “ Se puede trabajar con los chicos para que paulatinamente vayan incorporando el alimento y generen una tolerancia que, en el caso de los adultos, ya se hace imposible”.

clarin.com

viernes, 17 de septiembre de 2010

¿De dónde viene la vieja costumbre de la sobremesa?

Antaño
Tuve oportunidad de escuchar a Julián Marías, inolvidable pensador español, en uno de los viajes que periódicamente hacía a nuestro país. Como todo filósofo reflexionaba sobre un sin fin de temas, y a veces daba la sensación de que sus charlas eran totalmente improvisadas. Y ya se sabe, preparar una charla improvisada suele llevar mucho tiempo…
En una de esas charlas, Marías, nos puso a reflexionar sobre la pérdida que había significado el que hubiera ido desapareciendo el hábito de la tertulia. Él ubicaba como uno de los lugares más habituales para la tertulia a las fuentes que existían, y que aún existen, ahora quizás decorativamente, en los pueblos de la España profunda. Decía que era el lugar donde se juntaban las mujeres a llenar sus cántaros, y de paso se armaba una tertulia donde las novedades del pueblo y los alrededores eran amenamente comentadas.

La sobremesa
Para mí, uno de los momentos de tertulia por excelencia es la sobremesa. Ese quedarse, ya sea entre amigos o en familia, charlando después de haber tenido una buena comida. Un quedarse sin reloj al que prestar atención, y desenvolviendo una tertulia sin tema definido. Dejar fluir los temas e intentar que el apasionamiento no se siente a la mesa y arruine el momento. Una costumbre que pugna por sobrevivir a pesar de los avances de la fast-food.

Los abstemios
Se sabe que la sobremesa llega después de una cuidada, o no, ingesta de vino, y que en ella misma se instala en la mesa el café y alcoholes más enérgicos que el que suele contener el vino. Entonces aparece un primer problema sobre qué hacer con los abstemios. El abstemio queda conectado a otra FM que los que libaron durante la comida, y ciertamente esta lejanía se profundizará a partir de la incorporación de cognac , licores, , whisky , grappa , vodka , alguna botella empolvada de armagnac, lo que haya a la mano. Y como si fuera poco, el abstemio suele ser alguien que siempre anda apurado, mirando el reloj y buscando la oportunidad para levantarse de la mesa. Así que, mi consejo es: abstemios abstenerse de participar de la sobremesa.
Pero el alcohol es clave en la sobremesa. Sino pregúntele a un bodeguero cuantas veces, paseando su mirada por las barricas de su bodega, ha pensando: "hay muchas charlas encerradas entre estas duelas".

Hábito campestre
Las comidas en el campo suelen venir acompañadas de sobremesas que terminan en siestas tardías. Mis recuerdos de otra encarnación, como me gusta considerar las memorias que van más allá de 30 años atrás, me traen las sobremesas que habían en el campo de la familia Campion cerca de Urdampilleta. El dueño de casa, Carlos, tenía un asistente-mayordomo, que se llamaba o llama Barrena, a quien le confiaba mantener la mesa permanentemente abastecida de alcohol, mientras las sobremesas se extendían hasta las 6 de la tarde.
Y diría que buena parte de las comidas en nuestros campos terminan en sobremesas, en las que suele haber una separación de sexos, que provocan que los hombres se queden sentados en la mesa, mientras las damas y los niños parten a otros rumbos, permitiendo que los temas vayan ganando en complejidad, y el humor que va apareciendo suba de tono sin necesidad de andarse cuidando por quien puede estar escuchando.

Sobremesa política
Las comidas con fines políticos tienen por definición que terminar en largas sobremesas. Hay participantes que son excepciones, que suelen retirarse apenas terminaron los oradores su labor. Alguna vez que le pregunté a uno de los organizadores porqué se iban tan rápido estos amigos, me respondió sabiamente: "…es que esos tienen que trabajar…".
Pero el político es una persona que tiende a engrosar su figura, quizás por esto de que participa de comidas inundadas de hidratos de carbono y de una calidad siempre pobre para abaratar costos, que terminan en largas tenidas que quitan tiempo para hacer algo de ejercicio. No creo que sea necesario, pero si quiere le hago una pequeña lista y verá que tengo razón a este respecto. Pero ojo, que en esa profesión la sobremesa, siempre con la ayuda del alcohol, es una oportunidad para imaginar traiciones, alianzas, o simplemente promocionarse ante posibles dispensadores de favores o proveedores de empleo público.

Sobremesa familiar
Este es un ámbito donde está duramente amenazada. Sin duda que cuando los padres sentaron en la cabecera de la mesa al televisor, el diálogo familiar desapareció, y con él la sobremesa, que por definición es un momento de intercambio, disfrute, reflexión, intimidad compartida. La televisión destruyó esto totalmente.
Llega a un extremo la dependencia de la pantalla boba, abusada de nalgas desnudas de señoritas que muestran su mejor costado artístico, que siempre recuerdo cuando entré con un amigo a un restaurante, nos sentamos uno enfrente del otro y comenzamos a conversar mientras mirábamos el menú, y de pronto, notamos que éramos observados por el resto de los presentes, diría que con curiosidad. Al observar la escena, nos dimos cuenta que TODOS estaban sentados del mismo lado de la mesa, de forma tal de poder ver la televisión…

La digestión
Puede que una buena digestión sea una de las funciones primordiales de la sobremesa, que es cuando realmente se inicia la digestión de los comensales. Según Brillat Savarin "de todas las operaciones corporales, la digestión es la que más influye en el estado moral del individuo".
La charla amable, distendida, aún continuando con alguna que otra libación, es poco probable que afecte negativamente nuestra digestión. Es el momento que las distintas culturas destinan al consumo de "bajativos" en diversas formas: tés de hierbas, licores, carajillos u orujos.
Y el café, fiel compañero de los buenos puros, como un trago de ron, debe ser servido como le gustaba al príncipe Talleyrand: "negro como el diablo, caliente como el infierno, puro como un ángel y suave como el amor". ¿Quién podría suponer que el autor de esta frase encantadora es el mismo hombre que hizo del transfugueo un modo de hacer política?

La baraja
Quizás éste sea el último ingrediente de una buena sobremesa: un mazo de cartas españolas, y terminar una buena comida, en una mesa debidamente regada de bajativos, con buenos puros a disposición de los comensales, y una partida de algún juego de esos que exaltan la amistad: el truco, el mus, el tute o el que usted prefiera.

Conclusión
Creo que después de estas sesudas reflexiones a nadie le quedaran dudas que la sobremesa es un hábito tal saludable como la siesta. Unos lo practicaran habitualmente, y hasta quizás diariamente, mientras que otros deberán esperar a el fin de semana para poder disfrutarla. En cualquier caso, recuerde lo que leyó Terencio a la entrada del templo de Delfos: ne quid nimis que quiere decir: «Nada en demasía». Así debe tomarse la sobremesa, como dicen en España: use pero no abuse.

Alejandro Maglione
lanacion.com

jueves, 25 de marzo de 2010

Comer afuera es uno de los más grandes placeres de los argentinos

Es hora del almuerzo en Buenos Aires. Los mozos van y vienen con carnes, milanesas, papas fritas y pizzas. La gente sonríe al momento de saborear algunos de los platos más ricos de la gastronomía argentina, que se ve fortalecida gracias a que la costumbre de salir a comer es uno de los hábitos que sobrevive pese a todo.
Las estadísticas respaldan esta postal. Un estudio de la consultora internacional Euromonitor sobre consumo gastronómico muestra que los argentinos están entre los tres primeros países en donde más se sale a comer en América del Sur, detrás de Venezuela y Brasil. El consumo anual per cápita aquí es de US$ 408,10, muy por encima de Colombia (US$ 208), Perú (US$ 172) y Chile (US$ 167).
"En nuestro país hay mucha cultura de comer afuera: en eso se percibe la influencia italiana. En Buenos Aires, la gente está tomando café a toda hora", explica Ignacio Pons, analista de investigaciones de Euromonitor, quien además destacó el rol de la clase media en este fenómeno. Según explica, en la Argentina se sale a comer más que en otros países de la región, pero en general se gasta menos. Juan Carlos Leal, vicepresidente de la Asociación de hoteles, restaurantes y confiterías y cafés (AHRCC) comenta, por su parte, que el ránking de comidas nacionales sigue dominado por lo más tradicional: las carnes en primer lugar, seguido por las pastas y la pizza.
"El argentino tiene el hábito de comerse un bife de chorizo con ensalada. Eso lo puede hacer todos los días. En cambio, el sushi o una costilla con salsa agridulce no la consume todos los días", explica y agrega que "cuando hay crisis, lo primero que se suspende es salir a comer e ir al teatro; pero cuando se reactiva la economía vuelve a hacerlo enseguida". Clarín recorrió pizzerías, tenedores libres, un lugar de comida local y española; y dos casas de comida "sofisticada" para observar qué es lo que más se pide cuando se sale a comer.
En lo que se refiere a pizzas, los argentinos son bastante conservadores a la hora de elegir, como lo señalan los jefes de locales de Los Inmortales y Guerrín. En la primera pizzería, Marco Antonio Encina, jefe del local de Lavalle, cuenta que el porteño tiene como variedades preferidas a la napolitana, la de jamón y fugazzeta, y cuenta que los clientes vienen en familia o parejas. Sostiene, además, que "el argentino come lo básico, y no gasta mucho. Pero de vez en cuando pide una segunda bebida o cerveza". En Guerrín, en tanto, las pizzas de muzzarella, jamón y napolitana son las preferidas de los clientes. Javier Grande, encargado del local, afirma que "ahora se ha sumado un público joven".
En carnes, el porteño prefiere el asado de tira, el bife de chorizo y el matambre, según señala Sergio Páez, encargado de Siga La Vaca, de Puerto Madero. En El Imparcial, la gente tiene predilección por la comida española y los platos con precios convenientes.
"Son muy pocos los que llegan y piden, porque la mayoría de las personas se fija mucho en los precios. Muchos piden puchero español, cazuela de mariscos y paellas", confiesa Alan Matías Candia, encargado de local.
Entre los restaurantes más "sofisticados" destacan por sus propuestas Tomo I y La Bourgogne, del hotel Alvear Palace. En el primero salen mucho las codornices, el pato y el cordero. En el segundo, el lomo flambeado, los langostinos salteados y el ciervo con alguna salsa. Las vacaciones 2010 también fueron un tester para observar tendencias.
"En esta temporada fue evidente que la gente siguió con su costumbre de salir a comer, pero cuidó más su dinero y es lógico que así fuera", dice el presidente de la Cámara de Balnearios, Restaurante y Afines de Mar del Plata, Jorge Richillo.


El sabor del encuentro
Consumo anual per cápita en América del Sur.

VENEZUELA - US$ 656
BRASIL - US$ 517
ARGENTINA - US$ 408
CLOMBIA - US$ 208
PERÚ - US$ 172
Lo que más se pide aquí
1ro. Carnes
2do. Pastas
3ro. Pizzas
Modas y tendencias a la carta
Algunos de los chefs más reconocidos coinciden en que el paladar nacional se ha puesto exigente: hoy no sólo se consumen pasta, pizza, carne y milanesas. "El argentino siempre busca lo que está de moda. En este caso lo hace con el sushi y la comida peruana", comenta Jimena Monteverde. Narda Lepes señala que ahora "hay mas variedad, pero también más opciones que no son tan exóticas como las más caseras, la cantina y el bodegón". Ariel Rodríguez Palacios, del Instituto Argentino de Gastronomía, opina que el argentino se adapta a lo global. "El sushi es una moda mundial, y Argentina no está exenta", asegura.
Testimonios
Creo que aquí se sale más por el placer que da comer afuera, de disfrutar una buena comida y además de pasar un buen rato". ELSA INÉS FRIGERIO, 42 AÑOS.

Todas las semanas salgo a comer con mi marido. Para mí, la carne argentina es la mejor del mundo". MARÍA DEL CARMEN GÓMEZ ALVAREZ, 78 AÑOS.
Me gusta mantener el hábito porque es muy buena la gastronomía argentina, sobre todo la de Capital". MARÍA LUISA HERNÁNDEZ, 41 AÑOS.
Prefiero salir para variar un poco y conocer otros ambientes. Voy en el horario de trabajo y no me fijo mucho en los precios". JUAN RODRÍGUEZ, 50 AÑOS.
clarin.com

sábado, 28 de marzo de 2009

Comer con descontrol: las tramas oscuras de la adicción


Entender cuál es la relación entre obesidad, comer, adelgazar, subir y las conductas adictivas es muy útil para que podamos resolver alguna vez el problema y no quedemos como observadores pasivos y sometidos.

Se puede decir que comer mal es una adicción cuando:
a) Se consume gran cantidad de tiempo en actividades necesarias para mejorar la conducta alimentaria y/o recuperarse de sus efectos nocivos (existencia adictiva).
b) Se desarrolla una conducta alimentaria nociva más frecuentemente de lo pretendido (acto impulsivo).
c) Se fracasa en el deseo persistente o el esfuerzo inútil de cortar o controlar la mala conducta alimentaria ( acto pulsional).
d) Se mantiene la conducta desbordada, no obstante el problema físico o psicológico que persiste o se repite que es causado por la conducta antes mencionada (reiteración).
e) Se abandonan o reducen actividades sociales, recreativas y ocupacionales a causa de la conducta alimentaria (efectos nocivos).
f) Se incrementan paulatinamente la cantidad e intensidad de desbordes alimentarios para alcanzar el efecto deseado (fenómeno de tolerancia).
g) Se experimenta abstinencia psicofísica por interrupción del ingreso de alimento con posterior aumento de descarga como alivio imprescindible.
A medida que se reiteran los ciclos, el enfermo siente que la satisfacción cada vez es menor y que el acto bulímico, compulsivo y picoteador le produce menos y menos placer, mucho menos satisfacción y más amargura, desolación o angustia. El adicto alimentario ya sufre más de lo que goza. El descontrol ya llega a todas las áreas. No hay aspectos éticos ni morales ni culpas que intervengan en esta conducta. En definitiva el comer adictivo no debe incluir en su conducta ninguna cuestión ética o moral.

¿Como salir?
- Con imaginación
- Con ampliación del pensamiento
- Con reestructuración de los emociones
- Con responsabilidad
- Con pausa y reflexión
- Con ayuda terapéutica
- Con una red de apoyo, que reemplazará de a poco la telaraña de la adicción

lanacion.com

sábado, 8 de noviembre de 2008

Hamburguesa doblemente peligrosa


Si una comida tiene mala fama (desde el punto de vista nutricional) esa es la hamburguesa. No sin razón. Una buena hamburguesa con queso, bacon y patatas fritas puede superar las 1000 calorías, así como la ingestión diaria recomendada de grasas saturadas (por otra parte, a la mayoría de la gente no le hace ningún daño zamparse una de cuando en cuando).
Independientemente de que sea buena o mala para el colesterol, la hamburguesa esconde otros peligros; al menos, eso se deduce de un artículo publicado en el mes de octubre en la revista Nature. El problema es que al comernos una hamburguesa podemos absorber un tipo particular de azúcar, el cual facilita la entrada de una bacteria patógena. Lo peor es que la bacteria no tiene por qué estar en la propia hamburguesa y quedamos sensibilizados a este patógeno durante cierto tiempo.
El azúcar en cuestión es el ácido N-glicolil-neuramínico, abreviadamente (en inglés) Neu5G. Esta molécula no es sintetizada por el organismo humano, pero es relativamente abundante en la carne. Se calcula que un ciudadano medio (en USA) consume 10 y 20 miligramos al día. Los investigadores han descubierto que el Neu5G puede acumularse en diversos tejidos humanos incorporándose en nuestras propias proteínas (algunas proteínas -llamadas glicoproteínas- possen unidades azúcares unidas a la cadena proteica). y aunque el mecanismo es desconocido en este caso, de alguna forma este azúcar logra incorporarse a las proteína corporales. Una vez dentro, Neu5G puede persistir en nuestro organismos varias semanas.
Este azúcar no causa ningún daño por sí misma, el problema es que constituye una molécula diana para la bacteria patógena Escherichia coli O57, causante de diarreas hemorrágicas. En concreto, una toxina bacteriana es capaz de unirse específicamente al Neu5G, lo que hace que otro componente de la bacteria entre en la célula humana y desactive un componente crucial del sistema de defensa. Este proceso de reconocimiento inicia la enfermedad. En ausencia de esta molécula, los humanos somos mucho más resistentes al patógeno. Irónicamente, la bacteria puede estar presente en la propia hamburguesa (en general en carne poco cocinada o leche). La buena noticia es que un buen cocinado elimina al patógeno. No obstante, el calor no elimina el azúcar, por lo que nos sensibiliza a la acción de este patógeno.
A pesar de todo, los brotes de coli hemorrágico no son demasiado frecuentes.