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martes, 11 de octubre de 2011

La alergia a los fármacos ya se puede tratar

Ilustración de Luis Parejo
Imagínese que una persona padece una enfermedad con un único tratamiento eficaz, pero es alérgica a ese medicamento. Ante situaciones como ésta, los médicos sólo podían ofrecer, en el mejor de los casos, una terapia alternativa mucho menos 'potente'. Hasta que surgió un método que revierte temporalmente la hipersensibilidad a los fármacos y que ha incrementado la supervivencia y la calidad de vida de quienes se encontraban en esa tesitura.
El procedimiento consiste en ir administrando, durante un periodo de entre cuatro y 12 horas, dosis cada vez mayores del fármaco que causa la reacción alérgica. Se trata de 'engañar' al sistema inmune empezando por una cantidad tan mínima que es incapaz de reaccionar contra ella. A continuación, se suministra una porción ligeramente mayor, que nuestros mecanismos de defensa no pueden diferenciar de la anterior. Y así sucesivamente hasta llegar a la dosis terapéutica sin que el organismo la rechace. El paciente ya está puede recibir su terapia con seguridad, sin riesgo de sufrir urticaria, estornudos, náuseas vómitos u otros efectos adversos que ponen en peligro su vida.
La Universidad de Harvard (Boston, EEUU) alberga al equipo pionero en esta estrategia terapéutica, encabezado por la española Mariana Castells. Esta profesora de alergología acaba de dirigir en Barcelona el primer curso de desensesibilización a fármacos, organizado por la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC). Diversos hospitales españoles tratan a pacientes con este problema, pero todavía no se ha implantado de forma generalizada. La experiencia de Castells, que empezó con el procedimiento hace 15 años y recientemente ha publicado estudios que demuestran su eficacia en miles de casos, servirá para consolidar el método.
La alergia a medicamentos es bastante frecuente; se calcula que representa el tercer motivo más habitual de consulta a los alergólogos, tras la rinoconjuntivitis y el asma. Afortunadamente, para muchas patologías existen fármacos alternativos igual de eficaces. Ahora bien, a otros pacientes no se les puede 'dar el cambiazo'. Un buen ejemplo son los enfermos oncológicos, que se benefician de terapias específicas para cada tipo de tumor. La hipersensibilidad puede aparecer cuando se inicia el tratamiento, aunque la peor parte se la llevan quienes ya han sido tratados con éxito de un cáncer pero sufren una recaída. "En esos casos, se ha comprobado que el porcentaje de reacciones alérgicas puede llegar hasta el 20%", señala la doctora Castells.
Hasta hace poco, según relata la alergóloga, "los oncólogos intentaban cambiar la medicación cuando aparecía una reacción de hipersensibilidad". Sin embargo, esta opción puede mermar considerablemente la supervivencia del afectado. De ahí que haya crecido el interés por la desensibilización a fármacos. En otras dolencias, lo que está en cuestión ya no es la duración de la vida, sino su calidad. "Los pacientes con artritis reumatoide tienen una calidad de vida excelente gracias a los anticuerpos monoclonales, pero baja drásticamente con otros fármacos, como los esteroides". Por eso, también obtienen grandes beneficios con la nueva estrategia. En principio, se puede aplicar a todo tipo de fármacos que resulten esenciales: tratamientos contra la tuberculosis, antibióticos, antiagregantes plaquetarios, insulina, etcétera.
La especialista aclara que este método no sirve para los otros tipos de alergia -al polen, a los ácaros, a las avispas...-, que requieren largos periodos de desensibilización. Cuando se trata de medicamentos, basta con una única sesión, pero los efectos son temporales. Si el paciente ha dejado de tomar el fármaco, necesita someterse al procedimiento para retomar su terapia.
El procedimiento tampoco es aplicable, al menos de momento, a las personas que sufran reacciones alérgicas que no sean de hipersensibilidad inmediata. Síntomas como la aparición de ampollas en la piel son indicativos de que se trata de otro tipo de respuesta del sistema inmune, mediada por células diferentes. El equipo de la doctora Castells está recabando datos para empezar a evaluar cómo se pueden tratar esos casos.
elmundo.es

viernes, 7 de octubre de 2011

Alergias: la primavera ataca de nuevo


Picazón e irritación de ojos, de nariz, de paladar y faringe; estornudos, fatiga, lagrimeo y conjuntivitis, entre otros, forman parte del conjunto de síntomas que dan origen a la alergia estacional (también llamada rinitis alérgica) que caracteriza esta época del año.
El fenómeno, que los médicos califican de "un verdadero calvario", disparó las consultas registradas en las guardias de distintos centros de salud. Ocurre que hoy el fenómeno afecta al 15% de los argentinos, y la cifra va en aumento.
Sus síntomas suelen ser confundidos con los de un simple resfrío, pero la diferencia radica en que en el caso de la rinitis la sintomatología se repite, por lo que el paciente pasa largos períodos de tiempo "resfriado".
¿El responsable? "Las lluvias polínicas primaverales", según señaló Ricardo Zwiener ,médico del Servicio de Alergología e Inmunología clínica en el Hospital Universitario Austral. En otras palabras, el polen que liberan ciertas plantas para reproducirse desencadena la reacción que parte de la comunidad médica asocia con "el lado molesto" de la Primavera.
"La alergia es una defensa exagerada del cuerpo frente a algo que percibe como un agente nocivo, cuando en realidad es un estímulo inofensivo", advirtió el experto al referirse a esta "enfermedad sistémica [que afecta a varios órganos a la vez] y crónica".

¿Cómo combatir este mal estacional?

Según los especialistas, existen varias formas de tratar las alergias estacionales. Las opciones van desde evitar la exposición al polen (u otros factores) hasta consumir fármacos. Para los más osados, hay vías más invasivas para atenuar las molestias.
Con respecto a la primera alternativa, Gustavo Marino, experto en la temática, precisó que si bien no existen sustancias que los pacientes puedan evitar en su totalidad, sí pueden "tomar medidas para reducir los ataques".
Entre ellas, aparecen la posibilidad de minimizar la actividad al aire libre en los días calurosos y ventosos, adquirir un aire acondicionado con filtros para polen, no dormir con las ventanas abiertas, usar anteojos de sol y viajar con las ventanillas cerradas.
En relación al consumo de medicamentos, Zwiener explicó que actualmente para aliviar los síntomas se recetan fármacos en forma de sprays nasales o bronquiales.
No obstante, para quienes no logran mejorar con estos medicamentos o están cansados de su ingesta, la Organización Mundial de la Salud aconseja también realizar un tratamiento desensibilizante.
"Con los avances actuales se puede llegar a controlar los síntomas en forma permanente. El tratamiento consiste en administrar alergenos, como el polen, progresivamente, por vía subcutánea o sublingual, para generar tolerancia o acostumbramiento del sistema inmune", detalló el jefe del servicio.
"Las últimas publicaciones demuestran la efectividad de la inmunoterapia para disminuir la intensidad y frecuencia de los síntomas. Se ha demostrado también que con dicho tratamiento la mejoría continúa incluso hasta varios años después de suspendido el mismo", apuntó Débora Seigelshifer, médica especialista en alergia y secretaria general de la Asociación argentina de alergia e inmunología clínica, durante una entrevista.
Independientemente de las alternativas que se terminen adoptando, los alergólogos enfatizaron sobre la importancia de tomar conciencia y decidirse por alguna de ellas. De esta manera no sólo se logrará controlar el problema, sino que además se podrá disfrutar de una primavera sin efectos negativos.

Alergias insólitas: del maní al látex

Al  perejil, al látex, al maní, a las cucarachas, a la leche, a los murciélagos. Puede parecer una agrupación heterogénea, pero esconde una amenaza común: son alergias raras que padecen cada vez más argentinos.
Las investigaciones muestran que un 30% de la población sufre de algún tipo de alergia, esta reacción del sistema inmunológico hacia algo que no molesta a la mayoría de las otras personas. Se estima que, con los años, la cifra se elevará al 50%. La creciente contaminación ambiental y los niveles de estrés en alza se consideran desencadenantes y potenciadores de estas reacciones.

En una convocatoria on line de lanacion.com, Kelly contó que durante años soportó ataques de asma y los médicos no lograban identificar la causa de la enfermedad. "En realidad era asma alérgica al pelo del perro y se solucionó al morir el animal", dijo. "Ahora heredé un gato de mi nieta que se fue al exterior y volvió el asma", escribe con letras mayúsculas y una sucesión de signos de exclamación.
Entre las alergias más comunes están las causadas por el polen, ácaros del polvo, esporas de moho, alimentos, picaduras de insecto o medicinas y se suelen manifestar en la piel, los ojos, la nariz y en los bronquios.
El médico Samuel Azar, especialista en enfermedades alérgicas y fundador de la Asociación de Asma, Alergia e Inmunología Buenos Aires (AAIBA), se explayó con lanacion.com sobre las alergias menos frecuentes, pero que van ganando terreno. "Se ven alergias al látex, a animales como murciélagos o cucarachas, también hay alérgicos a comidas como el perejil o frutas secas como el maní o las castañas y también están los alérgicos a ciertas fibras o colorantes de las ropas".
Los alergistas se consideran especies de Sherlock Holmes, investigadores minuciosos de las pistas que los lleven a descubrir el origen del mal que aqueja al paciente que les toca ver en el consultorio. A veces, no resulta fácil identificar lo que provoca la reacción ni lo que la potencia.
El especialista Hugo Ghiani, presidente electo de la Asociación Argentina de Alergia e Inmunologia Clínica (Aaaeic), repasó las alergias más y menos frecuentes y destacó que lo que tienen en común es que el estrés activa la predisposición genética. "Lo emocional es desencadenante, está al nivel de los factores irritantes del medio ambiente", comparó.
El impacto en la vida cotidiana de quienes padecen alergia es ineludible. "El paciente no puede vivir como debería", señaló Ghiani. Ruth, madre de uno de sus pacientes da fe de esto. Contó a lanacion.com que su hijo Leonel, de 16 años, padece de rinitis alérgica y se la detectaron hace dos años. "Antes de que le descubrieran la alergia tenía mucho dolor de cabeza, estaba como adormecido; ahora me dice, como una rareza, que disfruta de terminar un partido de fútbol", comentó. Ruth aclaró que Leonel ya de pequeño tuvo una salud delicada, con espasmos bronquiales; ahora, además de la alergia, descubrieron que es celíaco. Con todos los tratamientos en marcha, su calidad de vida mejoró.
¿Se curan las alergias? Los especialistas coinciden en afirmar que quien nace alérgico muere alérgico, aunque con tratamiento la reacción puede variar de intensidad y hasta casi logran desaparecer los síntomas. De allí la importancia de detectarla a tiempo y tratarla de por vida.

Mitos y verdades de la alergia

M: Se puede tener alergia a todo o a cualquier cosa
V: Las alergias son específicas. Se es alérgico a ciertas sustancias y a otras no. Una misma sustancia puede causar alergia a una persona y no a otra. Y la misma sustancia puede provocar reacciones alérgicas diferentes en cada persona
M: Todo lo que pica es alergia
V: Hay afecciones de la piel no alérgicas que también producen prurito. Para determinar si es alergia se debe realizar pruebas específicas, ya sea a nivel tópico o mediante análisis de sangre en los que se busca un anticuerpo llamado Inmunoglobulina E (IgE) específico para cada sustancia a la que el paciente es alérgico
M: Si la persona es alérgica, al mudarse a otra región, los síntomas desaparecen
V: La persona continuará siendo alérgica independientemente del lugar donde viva
M: Los medicamentos con corticoides hacen mal al corazón y no deben usarse
V: Bajo prescripción médica y estricto control, los corticoides son muy efectivos para combatir el asma y algunos tipos de alergia; no provocan hinchazón y no tienen riesgo cardíaco
M: Las alergias y el asma son psicológicas
V: Son enfermedades psicosomáticas, pero esto no significa que su causa sea psicológica, sino que los factores emocionales como el estrés pueden desencadenar o agravar síntomas en una persona ya predispuesta
M: La alergia se produce por falta de limpieza en el hogar
V: Si bien la higiene es importante para evitar el contacto con los ácaros, el polvo doméstico y otros alergenos, es imposible combatirla únicamente con medidas de limpieza. El tratamiento se debe complementar con inmunoterapia (vacunas) y fármacos
M: Las vacunas para la alergia son preventivas
V: Las vacunas son terapéuticas y deben ser administradas una vez que se determinó qué alergeno afecta a cada paciente
M: Quien es alérgico no debe tener mascotas
V: Se puede tener mascotas, extremando las medidas de higiene y tratando de eliminar los pelos que pierden. Si se trata de niños, no hay inconveniente si la mascota está desde el nacimiento. De lo contrario, es mejor esperar a los 3 ó 4 años para traer una mascota a casa
M: El asma no es una enfermedad alérgica
V: En la mayoría de los casos el asma es alérgica. Se han descubierto genes compartidos para la herencia del asma, la rinitis y el eccema. El 80% de los pacientes con asma o rinitis tiene algún familiar con síntomas alérgicos. Y entre el 50 y el 80% de las personas con asma son alérgicas a los ácaros
M: Quien es alérgico debe tomar medicamentos de por vida
V: Los medicamentos deben tomarse según la indicación del especialista, y nunca por autoprescripción. Hoy existe consenso en que en los casos de asma leve, no es necesario tomarlos cuando no hay síntomas
Fuente: Fundaler
lanacion.com

martes, 30 de agosto de 2011

Se acerca la primavera, pero también las alergias

Todos los años, al acercarse la primavera, quienes padecen rinitis alérgica comienzan a prepararse para afrontar los picos sintomáticos típicos de la época de polinización. Pero no todos los casos de rinitis están relacionados con el polen de árboles, gramíneas y malezas, como a menudo se supone.
Si bien es cierto que este alérgeno -sustancia que produce alergia- suele provocar la exacerbación del trastorno en un gran número de personas, otros alérgenos como los ácaros, las esporas de moho y ciertas sustancias presentes en las descamaciones de la piel de algunos animales, como los gatos domésticos, se encuentran presentes durante todo el año. También hay que considerar los contaminantes presentes en el ambiente, como partículas de la combustión del diesel, que pueden exacerbar los síntomas de una rinitis alérgica por irritación de la mucosa nasal y no por alergia a esos contaminantes.
Por definición, rinitis significa inflamación de la mucosa nasal. Pero esta inflamación, como indica la doctora. Débora Seigelshifer, médica especialista en alergia y secretaria general de la Asociación argentina de alergia e inmunología clínica (AAAeIC), puede producirse por distintos agentes, como una infección bacteriana o viral (como la que ocasiona un resfrío), o por aeroalergenos, como pólenes, ácaros y pelo de animales, caso en el que sí estaríamos hablando de rinitis alérgica.
Sus síntomas -goteo nasal, picazón de nariz, ojos y paladar, obstrucción nasal, estornudos en serie y lagrimeo- suelen ser confundidos con los de un simple resfrío, pero la diferencia estriba en que en el caso de la rinitis la sintomatología se repite, por lo que el paciente pasa largos períodos de tiempo "resfriado". En esta semejanza en la sintomatología reside, sin embargo, una de las causas por las cuales la rinitis alérgica suele ser subdiagnosticada, circunstancia que redunda en que una gran cantidad de personas convivan con ella durante años sin recibir el tratamiento adecuado.
Una encuesta realizada por la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica en 2009 indica que el 15% de los argentinos mayores de 18 años padece rinitis alérgica. Otro estudio señala que el 41 % de los niños entre los 13 y 14 años de edad habrían padecido esta enfermedad en algún momento de su desarrollo.
Según la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica, el primer paso para el tratamiento de la enfermedad es la prevención. Evitar o disminuir los diversos factores que desencadenan la sintomatología, como la presencia de alérgenos en el ambiente, los cambios de temperatura y la inhalación de sustancias irritantes, es fundamental. Luego le sigue el tratamiento farmacológico. Existen en la actualidad medicamentos muy efectivos, preventivos y sintomáticos, como los corticosteroides intranasales, los antihistamínicos y descongestivos.
Por último, existe la posibilidad de acudir a la inmunoterapia. Dicho tratamiento consiste en la administración periódica, en dosis crecientes y por distintas vías, de los aeroalergenos a los cuales el paciente es alérgico para que desarrolle tolerancia a los mismos.
Comúnmente conocida como tratamiento de vacunas, el tratamiento por inmunoterapia se indica en aquellos pacientes con alergia demostrada a neumoalergenos que reúnan una serie de condiciones particulares, apuntando no sólo a lograr un grado de tolerancia a los alérgenos culpables de la rinitis sino también a evitar la evolución posible hacia el asma. Pues si bien la rinitis alérgica es percibida a menudo como una patología trivial, los especialistas señalan que cerca del 40% de las personas que la padecen sin recibir tratamiento acaban desarrollando asma más tarde o más temprano en el transcurso de sus vidas.
"Las últimas publicaciones demuestran la efectividad de la inmunoterapia para disminuir la intensidad y frecuencia de los síntomas riníticos, como asi también la disminución de la progresión de la rinitis al asma. Se ha demostrado también que con dicho tratamiento la mejoría continúa incluso hasta varios años después de suspendido el mismo", agrega Seigelshifer. En todos los casos, ante la presencia de síntomas, es necesario consultar al médico alergólogo para obtener un tratamiento adecuado con la mayor celeridad posible.
Juan Manuel Ríos
lanacion.com

lunes, 29 de agosto de 2011

Un enemigo en el aire


Panorámica de Madrid con la 'boina' de la contaminación | Alberto Di Lolli
¿Vive usted en ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia? ¿Ha sentido alguna vez problemas para respirar, irritación en los ojos o en la garganta o ha sufrido ataques fuertes de tos? Si su respuesta es afirmativa, es muy posible que el causante de estas molestias responda a un nombre: el dióxido de nitrógeno (NO2).
Este compuesto químico es uno de los varios tóxicos del óxido de nitrógeno y se forma en procesos de combustión a altas temperaturas como, por ejemplo, el que se da en los automóviles o en las plantas eléctricas. Una vez liberada a la atmósfera, esta sustancia es en gran medida la 'culpable' de ese color oscuro que se instala en los cielos de muchas grandes ciudades y que forma de la famosa 'boina' de contaminación.
Y si hace daño ver esta inmensa nube marrón sobre nuestras cabezas, más lo hace a la salud de aquellos que la sufren. Las exposiciones a esta sustancia suelen afectar normalmente a las vías respiratorias, por lo que cuando una persona sana la sufre, sus molestias más notorias son las de una conjuntivitis, una rinitis o una tos repetida. Sin embargo, peor lo pasan aquellos que son asmáticos o tienen algún otro problema respiratorio. En este caso, y aunque la exposición sea durante poco tiempo, los síntomas se agudizan.

Límites europeos

Para evitar esto, la Unión Europea impuso en 1999 unos límites en los niveles de esta sustancia que, desde enero de este año, son de obligado cumplimiento. Así, no se pueden superar los 40 microgramos por metro cúbico de media anual y menos rebasar la concentración de 200 mg/m3 en una hora más de 18 veces al año. Sin embargo, según denuncia Guillermina Yanguas, directora general de Evaluación Ambiental, la salud de los habitantes de ocho comunidades españolas han tenido que aguantar niveles muy por encima de estas cifras. Este es el caso de los madrileños, donde el año pasado las estaciones que registran los niveles de este contaminante contabilizaron en dos ocasiones un valor medio de 44 mg/m3; o los barceloneses, donde se llegó a los 50 mg/m3.
Ante estas cifras ¿qué medidas se están tomando? Aunque el consistorio madrileño ha pedido varias veces que se utilice el transporte público y la Administración catalana mantuvo durante unos días la limitación de velocidad en 80 km/h para poder entrar en Barcelona, lo cierto es que no han conseguido bajar sus niveles de polución. Por ello, ya se está planteando la idea de pedir una moratoria a la UE para que se traslade al año 2015 la obligación del cumplimiento de los límites de NO2 en el aire.
Mientras se resuelven los problemas de fechas, desde varias organizaciones se intenta concienciar a la población de los peligros de superar estos límites.
El objetivo es que no se convierta en prolongada la exposición de los ciudadanos a altas tasas de este compuesto pues, según la 'Guía de calidad del aire' de 2005 de la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta circunstancia empeoraría la salud respiratoria, sobre todo, en los más pequeños: "Se han encontrado efectos adversos en la salud de los niños que viven en zonas metropolitanas caracterizados por sus niveles elevados de NO2, incluso en los casos en los que el nivel global en toda la ciudad era relativamente bajo". Así, entre los síntomas a los que se verían expuestos se encuentraría la reducción de la función pulmonar y, en aquellos que son asmáticos, la agudización de los cuadros de bronquitis.
Por ello, tanto la OMS como el Departamento de Medio Ambiente de EEUU explican que, aunque en sociedades como las actuales es imposible no exponerse al dióxido de nitrógeno y otras sustancias contaminantes, "esta exposición tiene que ser lo más baja posible", pues la contaminación atmosférica (que también se compone de las partículas de suspensión y en ozono troposférico) es uno de los factores que están detrás de lasmuertes prematuras de dos millones de personas al año en el mundo.
elmundo.es

domingo, 31 de julio de 2011

Crece la alergia a los alimentos


Nora Bär
"Que tu alimento sea tu medicamento." Esta sentencia que Hipócrates formuló hace casi 2500 años ya es parte de la cultura popular. Tal vez, por eso sorprende que, según estudios internacionales, entre el 5 y el 8% de la población sufra de alergia a ciertos alimentos que pueden provocarle desde cólicos o urticaria hasta una reacción potencialmente mortal, conocida como anafilaxia.
Es más: numerosos trabajos científicos sugieren que la prevalencia de la alergia a los alimentos está aumentando.
Un estudio de 2008 del Centro Nacional de Estadísticas de Salud de los Estados Unidos calcula que, entre los menores de 18 años, esa condición creció un 18% entre 1997 y 2007. Otro, publicado el mismo año en el Journal of Allergy and Clinical Inmunology, indica que en Australia las admisiones hospitalarias por anafilaxia a los alimentos aumentaron un 350% en la década anterior. Esto es en el hemisferio norte, pero la situación podría ser similar al sur del Ecuador, según afirma el doctor Mário Vieira, que coordina la Unidad de Gastroenterología Pediátrica del hospital Pequeño Príncipe, de Curitiba, que el jueves y viernes pasados presidió en esta cuiudad una reunión internacional de especialistas, promovida por una empresa productora de alimentos.
Las alergias alimentarias se presentan con mayor frecuencia entre los chicos. "En Brasil, mostramos en un estudio que cerca del 5% tiene alergia a la proteína de la leche -dice Vieira-. No sabemos exactamente por qué está creciendo su incidencia, pero creemos que es por dos razones: porque hay un verdadero incremento o porque la percepción de la población y de los médicos se hace mayor."
El doctor Gustavo Marino, jefe de Alergia e Inmunología del Hospital Universitario Austral, que este año representará a la Argentina como primer país latinoamericano en la Alianza Internacional contra la Alergia Alimentaria y la Anafilaxia, destaca que es un trastorno muy subdiagnosticado.
"En el hospital, tenemos una estadística que actualmente asciende a 3200 pacientes -precisa-. Algunos tienen reacciones muy graves y llegan a terapia intensiva. A tal punto esto es frecuente que hacemos un congreso anual para que ellos se capaciten en cuestiones tan variadas como leer la etiqueta de un producto o actuar ante una reacción grave. El próximo será el 20 de agosto ( www.congresodepacientes.com )."
Según Marino, los síntomas de este trastorno pueden dividirse entre tempranos, a los 20 minutos de haber ingerido cierto alimento, y tardíos, que se presentan alrededor de dos horas más tarde. Las manifestaciones incluyen desde rinitis o asma, a problemas en la piel, cólicos, diarrea, vómitos o distensión abdominal, entre otros. "La anafilaxia, mal llamada edema de glotis, incluye todo esto al mismo tiempo: prurito, falta de aire, arritmia cardíaca, lipotimia...", explica.
Con respecto a la Argentina, agrega: "La leche de vaca está al tope del ranking de alergenos alimentarios, seguida de la soja, que aporta el 69% de las proteínas que se consumen en el mundo, muchas veces integrando otros alimentos procesados. Las siguen el trigo, el huevo y el maíz". En los Estados Unidos, el primer lugar del podio es para el maní. Un caso singular es la alergia al látex: hay alimentos que comparten con él algunos componentes, por lo que es probable que una persona con alergia al látex tenga una reacción después de comer kiwi, banana, palta o manzana.
Cuidado con los bebes
La alergia a la proteína de la leche es un problema de cuidado en lactantes que por alguna razón no son amamantados.
"Hay niños que tienen reacciones en minutos -explica Vieira-, y en otros pueden presentarse manifestaciones después de días o semanas. Los síntomas no siempre son fácilmente reconocibles, pero incluyen cólicos, reflujo intenso, eczema o urticaria, sangre en las deposiciones o broncoespasmo."
"Es muy importante hacer un diagnóstico correcto -agrega el doctor Christian Boggio Marzet, profesor de gastroenterología pediátrica de la Facultad de Medicina de la UBA, y jefe de la Sección de Gastroenterología y Nutrición del hospital Pirovano-. Se emplea lo que llamamos una prueba de supresión y provocación. Se quita la fórmula sospechosa de provocar problemas, se observa si el chico mejora y después se reintroduce para ver si los síntomas vuelven a aparecer. En ese proceso, uno utiliza algún tipo de preparado que no contenga proteína de la leche y que sea nutricionalmente adecuado."
En los más pequeños, cuanto más tardíamente se interviene, mayor impacto tiene el cuadro: "Estos chicos tienen una curva de crecimiento aplanada [crecen menos]", dice Boggio Marzet. Y agrega Vieira: "En nuestros estudios, el 25% de los pacientes con alergia a la proteína de vaca tienen baja ganancia de peso, pero una vez que comienza el tratamiento hay una recuperación". Ambos especialistas subrayan que las deficiencias nutricionales durante el primer año repercuten tanto en el rendimiento escolar como en la esfera conductual y en otros aspectos de su vida.
Según el doctor Edgardo Smecuol, de la Sección Intestino Delgado del hospital Udaondo, es importante no confundir la alergia a la leche con la intolerancia a la lactosa por falta de una enzima, la lactasa, que la degrada.
"En los adultos, el diagnóstico exige perspicacia del médico y se hace por exclusión", afirma.
Las alergias alimentarias también pueden confundirse con colon irritable (alternancia entre diarrea y constipación).
"Se lo reconoce por descarte -dice Marino-; entonces, muchas veces se pasa por alto un cuadro alérgico." El paciente no sólo debe tener síntomas gastrointestinales, sino también respiratorios o dermatológicos.
"La alergia es sistémica -dice-. Afecta a varios órganos y guarda cierta cronología con el alimento. Muchas madres nos cuentan que sus hijos no querían ir al colegio y después descubrimos que al tomar el vaso de leche les duele la panza."
Por ahora, teorías
La pregunta del millón es por qué aumentan. Hay teorías, pero ninguna probada. "La higiene podría tener un papel importante en estos fenómenos -dice el doctor Julio Bai, jefe del Departamento de Medicina Interna del hospital Udaondo-. Por la desaparición de parásitos y otros microorganismos, el sistema inmunológico podría reaccionar en forma desmedida."
Por ejemplo, continuó, "un estudio sueco realizado en dos poblaciones genéticamente similares a ambos lados de su frontera con Rusia mostró mayor prevalencia de enfermedad celíaca en la de mayor nivel socioeconómico. Con respecto al trigo, algunos piensan que el problema tiene que ver con la elaboración transgénica que puede haber aumentado alguna proteína destinada a proteger de las infecciones al cereal en concentraciones mayores dentro del gluten."
Por ahora, los especialistas recomiendan estar atentos y, ante la duda, consultar.
EL RANKING ARGENTINO
1.- La leche de vaca
La alergia a la proteína de la leche es preocupante en los bebes. Los síntomas incluyen cólicos, eczema o urticaria.
2.- La soja
Es un alimento que aporta el 69% de las proteínas que se consumen en el mundo. Muchas veces, forma parte de otros alimentos procesados.
3.- El trigo
Contiene una proteína, el gluten, que causa síntomas similares a los de la celiaquía, como cólicos y distensión abdominal, en personas sensibles.
4.- El huevo
La alergia a este alimento es la segunda en importancia entre los chicos. Afecta a entre 1,5 y el 3,2% de ellos, y suele curarse antes de los 16 años.
5.- El maíz
No es el que más casos produce, sino el característico de la Argentina, así como la alergia al maní en los EE.UU.
lanacion.com

miércoles, 20 de julio de 2011

Un millón de alérgicos a las picaduras de abejas y avispas

Avispón asiático. | Foto: EFE
Entre 800.000 y un millón de personas son alérgicas al veneno de avispas y abejas en España. Con una tasa de mortalidad estimada en un 0,4 por millón de habitantes, entre 15 y 20 personas podrían morir cada año por esta causa según los datos de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC).
La coordinadora del Comité de Alergia a Himenópteros de la SEAIC y alergóloga del Hospital de Guadalajara, Arantza Vega explica que, "aunque, la mayoría de los pacientes sufre reacciones locales como enrojecimiento, dolor, picor e inflamación en el punto de la picadura, muchos de ellos podrían sufrir una reacción generalizada (hipotensión, broncoespasmo y pérdida de conciencia)".

Andaluces y gallegos

Entre las comunidades autónomas que más casos de alergia figuran nos encontramos con Andalucía, Galicia, Castilla y León y la Comunidad Valenciana. La mayoría de las picaduras se producen durante los meses de verano, ya que la actividad, tanto de avispas como de abejas, aumenta en estos meses y la exposición de la población es mayor por el aumento de actividades al aire libre.
Actualmente la herramienta más eficaz para evitar estas reacciones ulteriores es la inmunoterapia con extracto purificado de venenos, cuyo objetivo es modificar la respuesta inmunológica produciendo una desensibilización. Como aclara Vega, "no podemos predecir quien sufrirá una reacción alérgica tras ser picado por una abeja o avispa, pero sí podemos saber que las personas que ya han presentado una, en el 60% de los casos sufrirán una nueva reacción igual, o más grave que la anterior, si son picados de nuevo".

Acudir al especialista

"La mayoría de los pacientes que sufren una reacción alérgica por la picadura son atendidos en los servicios de urgencias o Atención Primaria, sin que a continuación sean dirigidos a un servicio de alergia para ser diagnosticados y, en consecuencia, se aplique el tratamiento más adecuado para su enfermedad", añade la doctora.
De este modo, es recomendable que las personas que han tenido una reacción alérgica tras una picadura de himenóptero acudan a un alergólogo para que éste les realice las pruebas pertinentes y, en los casos que esté indicado, se les trate con la vacuna específica para el veneno causante de su alergia.
El Comité de Alergia a Himenópteros de la SEAIC está elaborando un mapa de distribución de véspidos en la Península Ibérica. A través de él "pretende conocer la distribución de especies de avispas que pican en cada zona y hacer un mejor diagnóstico de los pacientes. Esto facilitará la identificación y posterior elección del veneno para la vacuna". Se ha terminado la primera parte con el análisis de la zona sur de España.
La tendencia en los últimos años está llevando a que se produzca un aumento en la frecuencia de picadura de abejorros por su utilización en los cultivos de invernadero como agente polinizador. El abejorro provoca ocasionalmente reacciones alérgicas al veneno que inocula al picar, aunque es una especie considerada mucho menos agresiva que las abejas y con un alto poder de polinización, motivo por el que se utilizan en agricultura intensiva.
elmundo.es

domingo, 13 de marzo de 2011

Cuando respirar enferma



El aire que respiramos nos puede enfermar o, en casos extremos, llevar a una muerte prematura. Diversos estudios científicos han demostrado que reducir las emisiones contaminantes mejora drásticamente la calidad de vida de la población.
Hace unas semanas saltó la alarma social en varias ciudades españolas que sufrieron jornadas con altos niveles de contaminación en el aire. No es para menos. Existen centenares de investigaciones epidemiológicas que evalúan los efectos adversos de la polución en la salud humana. Respirar aire nocivo puede provocar un aumento en el número de defunciones, de ingresos hospitalarios y de visitas a urgencias, especialmente por causas respiratorias y cardiovasculares.
La contaminación también puede desencadenar un aumento de enfermedades crónicas que originan otras enfermedades y que acortan la vida de las personas que las padecen.
Los más afectados por las emisiones artificiales son los niños, ancianos, mujeres embarazadas y personas que ya padecen enfermedades respiratorias (asma, EPOC) o cardiovasculares, y según datos más recientes, parece ser que también los diabéticos, afirma Elena Boldo, investigadora del Instituto de Salud Carlos III de Madrid.
Existe una relación inversamente proporcional entre la gravedad de las consecuencias de la contaminación atmosférica y la cantidad de población de riesgo afectada. A medida que los efectos son menos graves, el porcentaje de población afectada es mayor. Se sabe que los efectos debidos a la exposición crónica (efectos a largo plazo) pueden ser considerablemente más importantes en términos de reducción de la esperanza de vida y morbilidad crónica, dice Ferran Ballester, profesor de la Universidad de Valencia e investigador en el Centro Superior de Investigaciones en Salud Pública, de la Generalitat Valenciana, y en el CIBER en Epidemiología y Salud Pública, del Instituto de Salud Carlos III.
Un día aislado con altos niveles de contaminación va a ocasionar principalmente efectos agudos, a corto plazo: mortalidad cardiovascular, un infarto, la reagudización de una enfermedad obstructiva pulmonar o la reducción de la función pulmonar. Los resultados de estudios epidemiológicos indican que no existiría un umbral por debajo del cual no se pueda hablar de ausencia de efectos.
Cuando respiramos, introducimos en nuestro organismo más de 10.000 litros de aire diarios y, con este, un cóctel variable de gases, vapores y partículas en suspensión. Estas partículas producen inflamación local respiratoria y a la vez son mediadoras en la inflamación sistémica que se transmite a otros lugares del cuerpo. También aumentan los mecanismos del estrés oxidativo, un mecanismo celular de inflamación, como explica Cristina Martínez, coordinadora del área de medio ambiente de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) y especialista del hospital Central de Asturias.
Las partículas de diámetro aerodinámico de 10 micrómetros (PM10) suelen llegar más allá de la garganta y provocar síntomas de rinitis, tos, aumento de expectoración y flemas, añade Martínez. Las partículas finas, PM2,5, son más tóxicas, pues su origen principal es antropogénico, procedente de los humos de los vehículos diésel. Pueden permanecer suspendidas en el aire semanas y llegar hasta los pulmones. Las partículas ultrafinas, con un diámetro inferior a 0,1 micrómetros, pueden pasar del alvéolo pulmonar a la sangre y alcanzar a otros órganos. Los niveles de partículas están muy influenciados en España por la baja precipitación y vientos de ventilación respecto a países del norte de Europa.
Entre los gases dañinos destacan los dióxidos de nitrógeno, los compuestos orgánicos volátiles y los óxidos de carbono. También se encuentran partículas de origen natural, como los aerosoles marinos, la erosión, la intrusión de polvo africano y de otras actividades humanas (canteras, obras, construcción, etcétera). Un contaminante secundario es el ozono troposférico, una sustancia oxidante y que puede tener mayores concentraciones en los alrededores de las grandes ciudades que en su interior.
Algunos estudios experimentales indican que al mezclarse las partículas suspendidas y los gases con pólenes y ácaros aumentan la capacidad de estos últimos de provocar alergias. Además, el paciente alérgico empeorará si además del polen respira aire de mala calidad.
Mientras que la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima en dos millones las muertes prematuras que cada año son atribuibles a la contaminación atmosférica, en España se calcula que esta causa 16.000 muertes prematuras y que, reduciendo los niveles de partículas finas a 20 microgramos por metro cúbico, se evitarían más de 11.000 fallecimientos.
Barcelona es, de entre varias ciudades europeas analizadas por el estudio de la Comisión Europea Aphekom (no ha incluido Madrid), una de las que tienen mayor índice de contaminación del aire. Según los resultados del trabajo que se acaba de presentar y que en España ha coordinado la Agencia de Salud Pública de Barcelona, la polución continúa causando daños en la salud pública en Europa.
En las poblaciones estudiadas, reducir la media anual de PM2,5 hasta los criterios marcados por la OMS a 10 microgramos por metro cúbico aumentaría la esperanza de vida desde los 2,2 meses en Málaga hasta los 13,7 meses en Barcelona. También aliviaría la economía sanitaria (reducción del gasto sanitario, absentismo laboral, morbilidad, etcétera), algo que ya se consiguió con las regulaciones de la Unión Europea en la década de los años noventa para disminuir los niveles de dióxido de azufre.
El estudio europeo también demuestra que vivir cerca del tráfico de carreteras aumenta sensiblemente el riesgo de enfermedades crónicas. En las 10 ciudades estudiadas, un 15% del asma infantil podría deberse al tráfico urbano. "Por término medio, un 30% de la población de esas ciudades vive a menos de 75 metros de una carretera sobre la cual circulan más de 10.000 vehículos diarios", destacó Nino Künzli, investigador del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (CREAL).
De hecho, investigadores del CREAL publicaron en 2009 un trabajo que demuestra que si en Barcelona se redujera el nivel actual de partículas PM10 de 50 microgramos por metro cúbico a 40, se evitarían 1.200 muertes anuales, 390 ingresos por enfermedades respiratorias, 2.010 ingresos por enfermedades cardiovasculares y enfermarían 1.900 personas menos de bronquitis.
En España, el proyecto EMECAM-EMECAS estudió la relación a corto plazo de la contaminación atmosférica en la población de 16 ciudades españolas. El tipo de efectos y su magnitud depende del contaminante de que se trate y de los niveles que alcance. A incrementos diarios de 10 microgramos por metro cúbico en los niveles de PM10 le sigue un aumento en el número de defunciones diarias de alrededor del 0,6% en los estudios europeos; en España se ha descrito un incremento del 1,5% en el número de ingresos por causas cardiacas para dicho incremento de PM10, afirma Ferran Ballester. La directiva europea sobre calidad del aire establece que los niveles diarios de PM10 no deberían superar los 50 microgramos por metro cúbico.
Un reciente estudio publicado en The Lancet ha revisado las evidencias epidemiológicas sobre los desencadenantes de infarto de miocardio. El trabajo pone de manifiesto que a nivel individual, la exposición a algunos factores de riesgo como la cocaína puede incrementar el riesgo de infarto en la persona hasta 23 veces; el riesgo individual asociado a exposición a contaminación atmosférica es mucho más bajo (un incremento del 2% al 5%, según donde se viva).
Sin embargo, si consideramos el porcentaje de gente que está expuesta a cada uno de estos riesgos (0,02% de la población, a la cocaína; el 100%, a la contaminación atmosférica), el porcentaje de infartos que pueden ser atribuidos sería de alrededor del 1% para la cocaína y de entre 2% y el 5% para la contaminación atmosférica, señala Ferran Ballester.
"El efecto de la exposición aguda a la contaminación atmosférica como desencadenante de infarto de miocardio sería, en las ciudades más contaminadas, similar a otros riesgos bien conocidos, como beber alcohol o café, o las situaciones de irritación o emocionales negativas", añade Ballester.
En comparación con los adultos, los niños pequeños son más vulnerables a los tóxicos ambientales debido a su inmadurez fisiológica (las vías aéreas y los alvéolos están en pleno desarrollo) y de los mecanismos de defensa. Pero también porque suelen estar más tiempo expuestos a las emisiones nocivas. Como comienzan a inhalar aire contaminado en edades tempranas, los posibles efectos en su salud van a tener más tiempo de vida para manifestarse y verán reducida en mayor medida su longevidad.
Recientemente, también se ha encontrado una fuerte correlación entre la diabetes adulta y la contaminación atmosférica por partículas finas (PM2,5), incluso en entornos con niveles inferiores de contaminación a los fijados por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), según revela un estudio epidemiológico nacional realizado por el Children's Hospital en Boston y publicado en la revista científica Diabetes Care.
Por cada 10 microgramos por metro cúbico de aumento de las PM2,5, la prevalencia de diabetes aumentaba en términos absolutos alrededor del 1,15%. Falta descubrir los mecanismos por los que se produce ese efecto.
Otro segundo trabajo del centro alemán de la diabetes en Düsseldorf (Alemania) indicaba que las mujeres que vivían próximas a vías con alto nivel de tráfico tenían el 15% más riesgo de sufrir diabetes que las que vivían alejadas de esos focos de polución ambiental.

¿Mejor en bici?

Circular en bicicleta o caminar ayuda a aliviar los niveles de contaminación del aire de las ciudades, pero ¿es seguro para la salud? En general, durante media hora, un ciclista llega a inhalar dos veces más dosis de contaminantes que si circula a bordo de un vehículo en medio del tráfico rodado, según cálculos que hacen los investigadores. Pero, al igual que correr o caminar, proporciona protección frente a numerosas enfermedades, explica Audrey de Nazelle, del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (CREAL) de Barcelona. Esta investigadora trabaja en un estudio experimental en el que se registrarán las medidas de ozono y dióxidos de carbono ambientales mientras realizan o no actividades físicas en distintas zonas de la capital catalana, así como marcadores de salud de los sujetos que participen en el estudio.

Dentro de la barriga

Vivir cerca de vías muy transitadas afecta a los fetos humanos. Expuestos a mayores niveles de dióxido de nitrógeno procedente del tráfico, los científicos han observado que pesan 80 gramos menos de media entre las semanas 20 y 32 del embarazo. Son los resultados del primer estudio que evalúa el crecimiento fetal con ecografías, realizado por el CREAL en Sabadell (Barcelona). "Todavía no hay consenso sobre por qué ocurre esto. La contaminación del aire podría afectar a la implantación de la placenta y al transporte de nutrientes y de oxígeno de la madre al feto", señala Inma Aguilera, responsable del trabajo publicado en Enviromental Health Perspectives (2010).
elpais.com

sábado, 5 de marzo de 2011

Hallan una extraña alergia que ataca a los hombres luego del sexo

Científicos holandeses confirmaron que los síntomas gripales que experimentan ellos tras el coito pueden deberse a una alergia al semen. Descartaron así las posibles causas psicológicas
Un síndrome misterioso que hace enfermar a los hombres con una dolencia similar a una gripe luego de tener un orgasmo puede estar causado por una alergia al semen, dijeron hoy científicos holandeses.
Los hombres afectados por la enfermedad, conocida como síndrome post orgásmico y documentada en publicaciones médicas desde el 2002, tienen síntomas similares a los de la gripe como fiebre, moqueo, fatiga extrema y quemazón en los ojos inmediatamente después de eyacular. Estos pueden durar hasta una semana.
Marcel Waldinger, profesor de Psicofarmacología Sexual en la Universidad de Utrecht en Holanda, publicó dos estudios que sugiere que los hombres con este problema tienen alergia a su propio semen, y que un tratamiento conocido como terapia de hiposensibilización puede reducir su impacto.
“Estos resultados son un avance muy importante en la investigación de este síndrome”, dijo Waldinger en una entrevista telefónica, quien añadió que estos hallazgos “contradicen la idea de que las quejas tienen una causa psicológica” y demuestran que una reacción autoalérgica al semen es la causa más probable.
Aunque se documentó en publicaciones científicas desde el 2002, el síndrome post orgásmico es desconocido entre los médicos de familia y los expertos dicen que muchos hombres que lo sufren se avergüenzan y se sienten confundidos sobre lo que va mal.
Waldinger dijo que, aunque el síndrome es raro, es probable que muchos hombres que lo sufren no sepan que es una enfermedad reconocida y por eso no acuden al médico.
Para sus estudios, Waldinger y sus colegas analizaron a 45 holandeses a los que se les diagnosticó la enfermedad.
“No se sentían enfermos cuando se masturbaban sin eyacular, pero tan pronto como el semen salía de los testículos (…) después de eso se ponían enfermos, a veces sólo en unos pocos minutos”, dijo Waldinger.
Treinta y tres de ellos acordaron someterse a una prueba de alergia en la piel usando una forma diluida de su propio semen.
De ellos, 29, o un 88%, tuvieron una reacción de la piel positiva que indicó una respuesta autoinmune, o reacción alérgica.
En un segundo estudio en la misma publicación, el equipo de Waldinger decidió intentar tratar a dos de los voluntarios con una terapia de hiposensibilización -una técnica muy conocida para tratar alergias, también llamada inmunoterapia alergénica-, que expone al cuerpo repetidamente a cantidades pequeñas del alergeno que se incrementan gradualmente a lo largo de varios años.
En la terapia, a los hombres se les colocaban inyecciones en la piel que contenían su propio semen, primero en una forma extremadamente diluida, y después en formas menos diluidas.
Los resultados mostraron que después de uno y tres años respectivamente, los hombres mostraron una reducción significativa de sus síntomas.
“Es un proceso muy lento. Se usa para todo tipo de alergias y a veces puede llevar hasta cinco años“, dijo Waldinger.
A la luz de los primeros resultados, su equipo comenzó ahora varias terapias con más pacientes que padecen el síndrome.
FUENTE: Reuters
infobae.com

lunes, 28 de febrero de 2011

Crecer en una granja protege de las alergias

Un ambiente rico en hongos y bacterias mantiene al sistema inmune 'en forma'. | Pablo Requejo





















Laura Tardón
Jugar en los establos y crecer rodeados de animales de granja. Esta parece ser una buena fórmula, rica en hongos y bacterias, que protege a los niños de sufrir asma y alergias. Así lo confirma una revisión que acaba de publicar la revista científica 'The New England Journal of Medicine'.
¿Cómo se explica esto? El sistema inmune tiene dos grandes funciones: reconocer sustancias extrañas que pueden desencadenar infecciones, como la otitis, y luchar contra ellas. "Para desarrollar esta respuesta inmune correctamente es necesaria la presencia de microorganismos. Si no los hay, el mecanismo del sistema defensivo se altera y empieza a responder ante sustancias parecidas, pero no patológicas, como los ácaros o el polen, lo que da lugar al desarrollo de alergias", afirma Julio Delgado Romero, coordinador del Comité de Asma de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC). La incidencia de esta afección ha incrementado en los últimos años: "Ha pasado del 12% de la población infantil en 1980 a más del 20% en la actualidad". Dado que "la mayoría de los casos de asma tienen un origen alérgeno", la alteración del sistema inmune también repercute en el incremento de casos de esta afección respiratoria. Desde el año 2000, esta enfermedad infantil ha aumentado entre un 2% y un 3% en España.
Es lo que ocurre en las ciudades, donde abundan los alérgenos (en las moquetas, en el aire acondicionado...) y la presencia y la variedad de microorganismos es más reducida que en una granja. "La carga bacteriana del estiércol, las vacas y los establos es tremenda y el contacto con este tipo de microorganimos reduce el riesgo de asma", apostilla José Ramón Villa Asensi, jefe de sección de Neumología del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús (Madrid).
Ya lo apuntaban estudios anteriores, uno de los cuales concluía que el riesgo de alergias y asma era dos tercios mayor en los niños que no tienen contacto con granjas que en aquellos que sí viven en este ambiente. Lo interesante del trabajo del 'The New England Journal of Medicine' es que los autores confirman esta teoría después de evaluar dos amplios estudios: uno analizó más de 9.000 menores entre los seis y los 12 años y otro casi 7.000. "Los niños que crecían en las granjas estaban expuestos a una mayor variedad de hongos y bacterias que aquellos cuyo entorno era más urbano", concluyen los autores. Y aquí está la clave. Como explica el doctor Villa Asensi, "los pequeños que viven en entornos más rurales tienen una flora bacteriana intestinal más rica y esto se relaciona con la prevención del desarrollo de alergias y asma".
¿Qué pueden hacer, entonces, los padres de niños que viven en ciudades para evitar que sus hijos padezcan estas afecciones? Delgado Romero ofrece algunas recomendaciones: "Aplicar medidas de higiene sin obsesionarse; evitar en la medida de lo posible la exposición a sustancias alérgenas desde pequeños; que el niño salga a la calle y seguir los consejos del médico a la hora de introducir los alimentos en la dieta de los pequeños". Teniendo en cuenta que hay un componente genético que predispone al desarrollo de la enfermedad alérgica, estos consejos se indican especialmente cuando alguno de los padres padece alergia. En este caso, el riesgo de los menores aumenta un 25% y si los dos progenitores estuvieran afectados, las probabilidades aumentan un 50%.
elmundo.es

viernes, 25 de febrero de 2011

Es mejor ser más sucios

Una mujer limpiándose la nariz con un pañuelo
Una epidemia se está extendiendo por el mundo occidental.
Los síntomas varían: estornudos, hinchazón de los ojos, problemas para respirar y erupciones cutáneas.

Las personas que viven en las ciudades son más propensas a padecer alergias.
La enfermedad con frecuencia causa debilitamiento y puede llegar a ser fatal. Pero las causas parecen ser elementos inofensivos como el polen y el maní.
No se trata de un escenario ficticio. Está pasando aquí y ahora. El incremento inexorable de las alergias es real y se están convirtiendo en una amenaza seria para la salud de las futuras generaciones.
Hace un siglo esos problemas no existían. Ahora, en algunas partes del mundo, las alergias afectan a un tercio de los adultos y a casi la mitad de los niños.
De acuerdo con estudios científicos, las alergias se están volviendo cada vez más severas. Si su propagación continúa a este ritmo, podría convertirse en uno de los principales desafíos médicos del próximo siglo.
La pregunta clave es: ¿por qué se están alterando tanto nuestros cuerpos?
La culpa, se sospecha desde hace varios años, parece ser de la obsesión por la higiene.

Obsesionados

Expertos en inmunología revelan que precisamente el cada vez más reducido contacto con bacterias y parásitos está afectando la capacidad del sistema inmunológico de autorregularse.
Un hombre pasando la aspiradora por una alfombra
Expertos aseguran que muchas personas en Occidente se han vuelto menos resistentes a factores alérgicos.
Las respuestas inmunes que se desarrollaron ante la presencia de ciertos microbios se han desquiciado por su ausencia.
Como resultado, las defensas del cuerpo se han vuelto peligrosamente hipersensibles a elementos como el polvo, las mascotas y la comida.
Y no se trata sólo de alergias. "La misma disfunción es también responsable de otras enfermedades relacionadas con el sistema inmunológico, incluyendo tres formas de diabetes tipo 1, enfermedades inflamatorias del intestino y la esclerosis múltiple", señala Guy Delespesse, director del laboratorio para la investigación de las alergias de la Universidad de Montreal.
"Eso es un gran problema", indica el experto.

¿Demasiado limpios?

La incidencia de esas enfermedades ha aumentado exponencialmente. En 1980, sólo 10% de la población occidental sufría de alergias.
Toda la evidencia epidemiológica señala que la rápida modificación del ambiente en los países industrializados tiene una cuota de responsabilidad en el dramático incremento de las alergias
Guy Delespesse, Universidad de Montreal
Hoy, la proporción supera 30% y, de acuerdo con predicciones de la Red Global de Alergía y Asma (Global Allergy and Asthma Network), en 2015, la mitad de la población mundial padecerá de alergias.
Un grupo de expertos señaló recientemente al periódico The Times que estamos "en medio de una epidemia de alergia".
¿A quién hay que culpar?
Las alergias tienen un fuerte componente hereditario, pero su rápido aumento y su peculiar propagación sugieren que hay factores ambientales que están interviniendo.
Mientras que en los países en vías de desarrollo las alergias son poco comunes, en Occidente son más frecuentes.
En las naciones ricas, las alergias son mucho más comunes en ciudades que en áreas rurales.
"Toda la evidencia epidemiológica señala que la rápida modificación del ambiente en los países industrializados tiene una cuota de responsabilidad en el dramático incremento de las alergias", afirma Delespesse.
Pero, la pregunta es ¿cómo?

Sistemas inactivos

Se han dado muchas explicaciones, desde una creciente exposición a elementos desencadenantes de alergias que se pueden encontrar en las alfombras de las casas y en las ciudades contaminadas hasta cambios en la alimentación, la obesidad y variaciones en los patrones de lactancia.
Maní
Ahora, muchos son alérgicos a alimentos inofensivos.
La teoría a la que ha ganado mayor credibilidad es a la "hipótesis de la higiene", que data de 1989.
Tras observar que las alergias eran menos frecuentes entre las personas que tuvieron enfermedades graves durante su infancia, el epidemiólogo David Strachan, del Hospital Universitario San Jorge (St George’s Hospital Medical School) de Londres, argumentó que los sistemas inmunológicos modernos no están preparados debido a la reducción de infecciones graves en la infancia.
El fundamento teórico es que si una persona no sufrió de infecciones serias durante la infancia, carece de suficientes células Th1, un tipo de células del sistema inmunológico que atacan las infecciones, es decir, que protegen al organismo.
La escasez de esas células afecta el balance requerido en nuestro cuerpo y provoca que se reproduzcan sin control otras células llamadas Th2.
Investigadores en un laboratorio
Los científicos tratan de esclarecer cómo los cambios en el ambiente afectan nuestra reacción al entorno.
En otras palabras, gracias al estilo de vida antiséptico, el sistema inmunológico se vuelve ocioso, no madura apropiadamente y ataca moléculas extrañas inofensivas, creando toda clase de reacciones autodestructivas.
En 1995, el descubrimiento de las células regulatorias T -un tipo de células que se especializan en frenar las células que atacan las infecciones- revolucionó la forma en que entendemos las defensas del cuerpo.
"El sistema inmunológico se mantiene constantemente frenado por la células regulatorias T, que asumen el control (del sistema)", explica el doctor Graham Rook, profesor de Microbiología Médica del Colegio Universitario de Londres (University College).
"Lo que realmente está pasando con las alergias es que se trata de un problema de inmunoregulación", señala el experto.

"Viejos amigos"

Varios estudios han demostrado que es, de hecho, la exposición a microorganismos inofensivos (o "viejos amigos", como los llama Rook), y no las enfermedades, lo que determina cuán preparado está nuestro sistema inmunológico para regular su altamente agresiva naturaleza.
Un hombre lavándose las manos
El exceso de limpieza puede afectar la eficiencia del sistema inmunológico.
Rook ha demostrado con sus pruebas de laboratorio que ratones con alergias respiratorias se recuperan mejor cuando son tratados con Mycobacterium vaccae), una bacteria inofensiva que se encuentra en el lodo.
Esos estudios también sugieren que el cambio hacia un estilo de vida antibacterial podría haber causado la interrupción en el desarrollo inmunológico, aislando al cuerpo de esos microbios "amistosos".
"Los microorganismos con los que evolucionamos, mucho tiempo antes de que comenzáramos con este moderno estilo de vida, se convirtieron en una parte crucial de nuestra fisiología", señala Rook.
"En este estado de 'dependencia evolutiva', los microbios asumieron el rol de conectar las vías regulatorias que permiten que nuestro sistema inmunológico funcione como debiera. Sin el contacto con esos microbios, nuestro sistema inmunológico ataca moléculas inocuas".
Rook llama esta nueva hipótesis "mecanismo de los viejos amigos", otros la denominan "teoría de la exposición microbiana".
Independientemente de su nombre, el paso siguiente es identificar cuáles microbios son los responsables de "educar" al sistema inmunológico.
Para ese fin, los inmunólogos se están enfocando en microbios con los que las personas tenían contacto diariamente, cuando bebíamos de los arroyos y trabajábamos la tierra en medio de los animales.
Después de todo, fue en ese ambiente en el que nuestros mecanismos de defensa evolucionaron.

Secretos microbianos

Una serie de estudios llevados a cabo por la doctora Erika von Mutius, directora del departamento del Asma y la Alergia de la Universidad de Munich, demostró que un grupo de niños que creció en granjas tuvo muchas menos probabilidades de desarrollar alergias que otro grupo de niños que creció en áreas urbanas.
Productos de limpieza
Estudios demuestran que las alergias podrían multiplicarse en los próximos años.
"Los estudios llevados a cabo en las granjas muestran que debe haber una combinación de factores, algunos probablemente microbianos –como las heces de animales, el polvo de la hierba o la leche sin pasteurizar- que nos protegen contra los problemas de regulación inmunológica", dice Rook.
"Pero es muy difícil aislar los que hacen la contribución más efectiva".
Entre tanto, el doctor Bengt Bjorksten, profesor de Pediatría y Prevención de Alergia del Instituto Karolinska de Estocolmo, se está concentrando en analizar la superficie del intestino, donde se acumula una sorprendente diversidad de vida microbiana.
Bjorksten comparó los microbios intestinales de bebés de Suecia, donde las tasas de alergia son altas, y los de bebés de Estonia, donde las condiciones sanitarias no son tan estrictas como en la vecina Suecia, y donde las tasas de alergia son más bajas.
El experto reveló interesantes cambios en la ecología intestinal.
A diferencia de los bebés suecos, los bebés de Estonia fueron colonizados con mayor rapidez por una amplia gama de microbios. Lo que sugiere que la diversidad microbiana es un factor clave en el proceso de generar resistencia a las alergias.

Elixir elusivo

Muchos científicos están convencidos de que se pueden desarrollar tratamientos efectivos.
Niños bañándose en Indonesia
Varios estudios han tenido como foco a niños en áreas rurales y a niños en las urbes.
Expertos en inmunobiología en el Reino Unido y en Estados Unidos están explorando el efecto de los helmintos -también conocidos como anquilostomas parasitarios- en las respuestas alérgicas de personas.
Los ensayos clínicos están arrojando resultados prometedores.
Por otro lado, un estudio alemán expuso a ratones a microbios de corral. Cuando esos animales tuvieron sus crías, la descendencia desarrolló resistencia a las alergias.
Ese estudio indica que exponer a mujeres embarazadas a ese tipo de microbios podría proteger a sus hijos de futuras alergias.
Alergólogos como Guy Delespesse recomiendan probióticos, como los yogures, como una manera de introducir bacterias beneficiosas en el cuerpo.
Y la mayoría coincide en que la higiene no tiene que ser absoluta.
"No estamos diciendo que la abandonen por completo", explica Rook, "pero la atención obsesiva a hábitos equivocados de higiene deberían ser frenados. Si un niño llega a casa con las manos untadas de barro, es muy poco probable que eso cause algún daño. De hecho, hasta podría ser bueno".
Los expertos son optimistas sobre el descubrimiento del elixir inmunológico que se esconde en granjas y en el intestino de las personas en los países en vías de desarrollo.
El optimismo radica en la posibilidad de encontrar formas de entrenar a los soldados del cuerpo en el complejo arte de la guerra inmunológica.
"Será complicado aislar las moléculas activas y transformarlas en tratamientos", dice Rook. "Pero, yo creo que estamos en el camino correcto. Hay esperanzas para las futuras generaciones".
bbc.co.uk

lunes, 29 de noviembre de 2010

Sensibilidad al látex

El látex está en todas partes. Quien más, quien menos, todos conocemos a algún alérgico al látex, un problema que entre la población general no es muy frecuente pero que en determinados colectivos, como el sanitario, es muy común. Este compuesto derivado del caucho puede provocar síntomas leves, como picor en las manos, pero también reacciones mucho más graves que sólo se pueden evitar restringiendo el contacto con los objetos que contienen esta sustancia.
"El desarrollo de la alergia al látex depende del grado de exposición", explica a ELMUNDO.es Nieves Cabañes, alergóloga del Hospital Virgen del Valle de Toledo y Coordinadora del Comité de Alergia al Látex de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC). "Por eso, hay grupos de riesgo en los que es más frecuente, como los trabajadores sanitarios que suelen estar mucho en contacto con este compuesto, y desde muy pronto, como los niños con enfermedades congénitas".
Hasta un 50% de los nacidos con espina bífida o con otras patologías que impliquen cirugías múltiples desde edades muy tempranas desarrollan esta hipersensibilidad. Entre los sanitarios, el porcentaje es algo menor (en torno al 20%) y muchos tienen síntomas cutáneos, como Susana, auxiliar de enfermería en el Hospital Gregorio Marañón (Madrid), que comenta haber "mejorado bastante con los guantes de vinilo". De momento, tiene suerte, "porque en el ambiente sanitario es frecuente empezar con esta clínica y acabar con síntomas más graves", indica Cabañes.

Asma ocupacional

Ése fue el caso de Nuria, que lleva dos décadas trabajando de auxiliar de enfermería en el  mismo centro madrileño. Tras varios años ejerciendo, "empecé con picores en las manos e hinchazón", relata. "Pero al cabo de dos o tres meses también tenía rinitis, estornudos y otros síntomas respiratorios. También se me hinchaba la cara. Y todo, en menos de un año de evolución".
Su caso, de una sensibilización alta, ha obligado a Nuria a pedir una adecuación de su puesto para trabajar en un ambiente libre de látex. Y es que "el verdadero problema es el polvo que contienen los guantes", asegura Cabañes. "Es el vehículo más importante, que deja las partículas en suspensión en el aire y de ahí a las vías respiratorias". Por eso, desde organismos como el SEAIC se está promocionando el uso de guantes sin polvo que, aunque son menos fáciles de poner, reducen mucho la incidencia del asma ocupacional.
Las alternativas preventivas como ésta son las únicas que se pueden llevar a cabo para evitar que los trabajadores se vuelvan hipersensibles. Porque una vez que aparece, lo único que se puede dar un tratamiento para los síntomas puntuales y evitar el contacto con la sustancia.
"Existen dos vacunas [terapéuticas]. La sublingual, que sí se vende, tiene una eficacia baja que no permite asegurar que no reaparecerá. Y la inyectable no se ha llegado a comercializar porque tiene un efecto limitado y causa muchas reacciones adversas que no permiten recomendar su uso", explica la experta.

El problema de las reacciones cruzadas

Pero los alérgicos al látex como Nuria no sólo se enfrentan a este problema en el trabajo sino también en el día a día. Como subraya la SEAIC, más de 120 objetos de uso cotidiano pueden contener látex. Almohadas, tiritas, ropa deportiva... "Una vez, yendo en el coche, empecé a encontrarme mal, me faltaba el aire... Y es que en la parte de atrás iban mis sobrinos jugando con un globo".
Y también la fruta. "El kiwi, el plátano y la castaña tienen mucha reactividad cruzada con el látex", indica Cabañes. "Las proteínas de estos alimentos causan el mismo efecto en el organismo que las de este componente y pueden provocar reacción en un 50% de estas personas", añade. A Nuria le ha pasado varias veces, incluso con las uvas en Nochevieja, "y a las doce y veinte estaba ya en urgencias", recuerda.
Para atender adecuadamente a estos pacientes, que en los casos más graves suelen llevar una chapa que los identifica como alérgicos, algunos hospitales están implantando medidas para que puedan someterse a cualquier tipo de procedimiento o intervención de forma segura.
elmundo.es

lunes, 11 de octubre de 2010

Se duplicaron la alergias a la comida en los últimos 10 años

Es una enfermedad moderna e incómoda que afecta cada vez a más personas. La detección de alergias a determinados alimentos en pacientes adultos y, sobre todo en los chicos, se duplicó en los últimos diez años. Los datos son a nivel mundial, y si bien no hay cifras oficiales en la Argentina, los médicos coinciden en que también se viene dando ese mismo incremento en los consultorios. “Los últimos estudios internacionales señalan que se duplicaron los casos en la última década. Ese cálculo global es extrapolable. En nuestro servicio tenemos una tasa de consultas en aumento muy importante en los últimos años”, detalla a Clarín Gustavo Marino, jefe de Alergología e Inmunología Clínica del Hospital Universitario Austral.
A nivel global las alergias alimentarias ya afectan a un 8% de la población, cuando hace una década la prevalencia era del 4%. Además, según la Asociación Americana de Alergias, Asma e Inmunología, Estados Unidos pasó de un registro de 21 mil casos de reacciones alérgicas por ingesta de alimentos en 1998, a 51 mil en 2008. “La tasa de consultas acá es similar a la de un servicio de afuera, así que consideramos la misma prevalencia”, aclara Marino.
Este incremento local hace que, de a poco, las alergias alimentarias empiecen a ser más consideradas en el país. El gobierno nacional acaba de incorporar al Código Alimentario Argentino la obligación de declarar en los alimentos a la venta las sustancias capaces de producir reacciones adversas en personas susceptibles. La información deberá estar en colores diferentes a continuación de la lista de ingredientes y las empresas tienen 180 días para sumar esos datos en los paquetes.
Los alimentos que en Argentina causan reacciones alérgicas son muchos: de la soja –el más impactante– a la leche vacuna y al maní, del trigo a los mariscos. ¿Pero cuál es el motivo de que los casos aumenten? Si bien no hay certezas, los médicos tienen algunas hipótesis. “La industrialización y la manipulación de los alimentos han tenido que ver. Hay un mayor conocimiento del tema. Y también se debe a los cambios en los hábitos de la alimentación, usando alimentos que no estaban en el país y que modifican la conducta del organismo”, entiende Gabriela Marín, jefa de Alergias del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez.
“No se sabe por qué crecen estas alergias. Una hipótesis es que el alérgico se hace sensible con las cosas con las que toma más contacto. Con la industrialización de alimentos nos dan proteínas en más cantidad en los mismos alimentos, y el cuerpo las reconoce como extrañas”, dice Marino.
Las manifestaciones más frecuentes en una reacción alérgica alimentaria son de predominio gastrointestinal (cólicos, diarrea, constipación, reflujo) y dermatológico (urticaria y eccema); sin embargo se observa que también es importante el impacto sobre las vías aéreas superiores e inferiores en forma de rinitis y asma. “Un cuadro que no es menor es la anafilaxia , que es la suma de todo eso. El paciente comió, se empieza a brotar, le pican las manos, los pies, sigue con un ahogo, se congestiona, siente dolores crónicos y si no tiene la medicación adecuada puede morir”, ejemplifica Marino.
A nivel global y local, los chicos siempre resultan los más afectados. “Es más probable en la infancia porque las tripas están permeables”, sintetiza Marín, quien, sin embargo, aclara que hay una buena noticia: en los pacientes menores se puede combatir y vencer: “ Se puede trabajar con los chicos para que paulatinamente vayan incorporando el alimento y generen una tolerancia que, en el caso de los adultos, ya se hace imposible”.

clarin.com