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miércoles, 11 de abril de 2012

Las mujeres tienen más fantasías sexuales en sus periodos fértiles

Una mujer, en la cama. | El Mundo
Seguramente no haya recaído en ello, pero si presta atención, probablemente se de cuenta de que sus fantasía sexuales tienen mucho que ver con los distintos momentos de su ciclo menstrual. Un nuevo estudio acaba de confirmar que las mujeres tienen más fantasías sexuales durante los días fértiles del mes
El trabajo, que ha visto la luz en 'Archives Sexual Behavior' y que ha sido elaborado por científicos de la Universidad de Leethebridge (Canadá) y de la de Queens (Reino Unido) ha contado con la participación de 27 mujeres heterosexuales y solteras, de una media de 21 años y medio, que no estaban usando contraceptivos hormonales.
Samantha Jane Dawson, autora principal del trabajo, reconoce a ELMUNDO.es, "Algunos aspectos de la sexualidad de las mujeres parecen estar sincronizados con los períodos de máxima fertilidad, de tal forma que cuando las probabilidades de concerbir son más elevadas, hay un creciente interés por el sexo y la excitabilidad".
Durante mucho tiempo los investigadores han explorado el papel de las hormonas sexuales en la excitación femenina y masculina. Más recientemente, se han centrado en la menstruación como 'actor' de la excitación y las preferencias de las mujeres... Todos los resultados sugieren que la sexualidad femenina cambia con la ovulación. Nuestra investigación pretendía explorar los cambios en las fantasías sexuales a lo largo de todo el ciclo menstrual", introducen los autores en su ensayo, que aclaran que se centraron en las fantasías porque "éstas no dependen de la disponibilidad de pareja ni de otros factores externos".
A todas las participantes se les pidió que se sometieran a pruebas de orina para establecer el momento de la ovulación, además de rellenar cuestionarios sobre su historia sexual. Como parte del ensayo, completaron un diario electrónico con un cuestionario a lo largo de 30 días en el que se indagaba sobre sus fantasías.
Los datos revelan que, en las participantes, la media de fantasías sexuales fue de 0,77 al día pero en los momentos previos a la ovulación, concretamente los tres días antes, éstas aumentaron hasta 1,3 diarias.
"El objetivo fue examinar si los aspectos de la sexualidad femenina, es decir, la fantasía sexual y la especificidad de la categoría de interés sexual se modificaban en función del ciclo menstrual". Y al parecer sí. De hecho, los datos revelan que en los días más fértiles las mujeres tenían más "presente a los varones durante sus sueños eróticos".
No obstante, el contenido "emocional de los mismos aumentó, mientras que el sexual disminuyó", aclaran los investigadores.
Las mujeres "fantaseaban sobre todo acerca de los hombres, aunque poco más de la mitad de la muestra también informó de fantasías con las mujeres. En la mayoría de estas ensoñaciones participaban personas conocidas como la pareja o un ex novio", reconoce la directora del ensayo.
Además de que las fantasías sexuales fueron significativamente más frecuentes durante la ovulación que durante las fases no fértiles, "el nivel de excitación de las mismas también aumentó de forma significativamente. Estos resultados apoyan otras investigaciones que han sugerido que el pico de fertilidad coincide con el aumento de deseo sexual, excitabilidad y motivación sexual".
elmundo.es

miércoles, 11 de enero de 2012

¿Hay que cumplir las fantasías?

Ni una ni la otra. No hay que cumplir todas las fantasías ni deben morir… ¡Por favor que no mueran las fantasías! Estaríamos fritos si mueren las fantasías.
Las fantasías son imprescindibles, sobre todo para mantener interesante la relación de pareja. Todo se impulsa en la fantasía, allí nace la intensión, nace el deseo. Si no hay fantasía, deseo, imaginación y creatividad en la cabeza, entonces el cuerpo tampoco va a responder a eso.
Es súper importante, pero no quiere decir que necesariamente tengamos que llevar a cabo todas las fantasías. Hay algunas cosas que se nos ocurren y podemos decir, “estaría bueno probar esta situación” o “¿por qué no experimentamos esta postura?”.
Pero también está bueno imaginar que lo practicás y realmente no hacerlo. Hay que tener en cuenta que, cuando uno cumple una fantasía, esta tiende a perder un poco su carga erótica. Cuando decidís llevarla a cabo, a la larga pierde esa afectividad que tenés cuando las pensás.
Cada cual debe definir dónde se siente a gusto, uno mismo y en relación a la pareja. Por supuesto, ¡ambos deben estar de acuerdo!
Entonces está bueno que te reserves algunas fantasías para pensarlas y nada más, y otras que te animes y realmente tengas ganas de poner en práctica. Ojalá que te salga bien, como te la imaginaste, porque sino resulta un plomo y no la vas a usar nunca más... 
¿Cuál es tu mayor fantasía? ¿Cumpliste alguna o preferís guardarlas en tu pensamiento?
entremujeres.com 

martes, 28 de junio de 2011

El secreto de las fantasías sexuales

Hombres y mujeres elaboran distintas maneras de llegar al orgasmo en pocos segundos con aquellas creaciones de la mente que producen placer y excitación ; ¿por qué y cómo fantaseamos?  Por Juan Yesnik
Por Juan Yesnik
RevistaOhlala.com
Si algo podría calificar al hombre de creativo es el nivel de fantasías que pueda llegar a elaborar. Una fantasía es una representación mental de algo que hemos vivido o que creamos en nuestra mente; así como aquello que adaptemos a la forma que más se ajuste a nuestras necesidades y deseos. Son "fantasías sexuales" aquellas creaciones de la mente que producen excitación y "descontrolan la ratonera".

El tema es qué hacemos con esas fantasías, cómo juegan en los laberintos de nuestra mente, cuáles se concretan y comparten o cuáles nacieron para morir bajo siete llaves.

A esta altura, y recién iniciada la lectura, seguramente, cada uno habrá golpeado las puertitas que suelen llevarnos al orgasmo sin escalas. Cada uno con sus producciones, con sus respectivas causas, efectos y consecuencias.

¿Por qué fantaseamos?

Las fantasías pueden:
  • Orientar el juego sexual que queramos poner en práctica (masturbarnos pensando en eso, tomar impulso en el acto con otra persona, etc.)

  • Liberar las inhibiciones o pudores, que cada quien sabrá porque no lleva al acto, y gozar con "lo prohibido"

  • Ser el motor y única fuente de inspiración de aquellos que por baja autoestima no se animan a concretar el juego con un "otro"

  • Sostener la vida sexual que se lleva en la vida cotidiana (muchos juegan a que tienen sexo con X persona o personaje mientras el compañero de cama es alguien que no despierta toda la excitación necesaria)
Y muuuuucho más.

¿Cómo fantaseamos?

Nuestra mente es una infinita conexión de neuronas y en cada sinapsis todo puede pasar. Los recuerdos -los recientes y lejanos- una imagen, una película, un aroma o algo inesperado, del que muchas veces nos preguntamos "de dónde salió para que nos provoque tanto placer".

Las fantasías suelen tener un lugar oscuro y pueden abrir interrogantes. ¿Soy realmente feliz con mi pareja?, ¿qué es esta intriga que me despiertan ciertos juegos sexuales con gente de mi mismo sexo?, ¿por qué gozo con esto que es indecente o condenado?...

Quien crea que sus fantasías pueden ser disfuncionales, quien crea que esas madejas privadas de goce provocan culpa o inseguridad, siempre hay un profesional que puede orientarnos e, incluso, en algunos casos, hacer de esas "sombras", fantasías sanas y gozosas.

Hay ilusiones sexuales que suelen ser la evidencia o las "puntas del iceberg" de un trastorno sexual. Otras pueden obedecer a un duelo obsesivo entre el mundo real e imaginario, producto de un excesivo nivel de exigencia y perfección. Hay tantas fantasías como historias de deseo se puedan imaginar.

Las fantasías, así como sucede con los sueños recurrentes, suelen ser indicios o herramientas para trabajar en el consultorio. También son información que, en algunos casos, se debería compartir con la pareja, para mejorar la performance de cada encuentro.

El sexo de las fantasías

Se cree que el hombre tiene más fantasías sexuales que las mujeres y que en "los ratones masculinos" el queso está puesto en el plato de los estímulos visuales. Ellas tienen un sensor más delicado y exquisito relacionado con el tacto y el olfato.

Generalmente, las mujeres prefieren concretar sus fantasías con sus parejas. Pero cuando esto no es del todo posible, suelen fantasear con viejos amores o relaciones idílicas. Ellas suelen fantasear mucho más que los hombres con la idea de "tener algo alguna vez con alguien de su mismo sexo"; generalmente, porque creen que entre mujeres se sabe lo que necesitan verdaderamente. El contenido de las fantasías femeninas tiene ribetes románticos, así como, en algunas pocas "noches sucias", quieren ser abordadas en forma salvaje.

Los hombres eligen "encender motores" con fotos o videos de alguna celebritie, botinera o chica de almanaque. El sexo oral y que lo masturben es prioridad en el menú de fantasías. Delira la idea de entregarse a más de una mujer que, si juegan entre ellas, mucho mejor. La mujer esclava, predispuesta y solitaria gobierna cualquier plan. Las fantasías sobre sexo anal también son una obsesión.

Señoras y señores, a gozar. En privado o en compañía. Cuando se involucre a otro, siempre en su debido contexto de respeto y acuerdo. Cuando alguna luz de alerta se encienda, una vez más, el consejo de siempre: la consulta. Siempre se puede gozar más y mejor.

miércoles, 12 de enero de 2011

Los espías del sexo

Por Juan Yesnik
RevistaOHLALA.com

Se cree que todos los hombres se excitan viendo un cuerpo desnudo o a personas teniendo sexo. Pero hay un límite, una delgada línea donde donde una simple práctica o fantasía excitante puede convertirse en un trastorno sexual. En algunos casos, incluso, puede llegar al extremo de terminar en un delito.

Se conoce como voyeur a la persona que tiene la fantasía sexual recurrente de excitarse viendo como otras personas se desnudan o tienen sexo. Según el Manual de Diagnóstico de los Trastornos Mentales (DSM IV), estas fantasías e impulsos sexuales se registran durante un período no inferior a los seis meses y provocan un malestar clínicamente significativo o un deterioro social, laboral o de otras áreas de la actividad del individuo.

A diferencia de lo que puede ser considerada una fantasía convencional, el "mirón patológico" se caracteriza por hacer de su acto un hecho compulsivo y reiterado. La vida del voyeur suele girar en torno a su obsesión oculta.

Cerraduras, ventanas, espejos, cámaras, lentes especiales. cada quien según sus gustos y posibilidades.

Para ser voyeur se deben dar dos condiciones: por un lado, que la persona observada esté en una situación que sea erótica y excitante para quien la está espiando y, por otro, la "víctima" no debe saber que hay alguien que la está teniendo "en la mira".

El voyeur goza al saber que espía sin ser descubierto. No tiene intenciones de alertar, ni mucho menos de agredir o amenazar a sus "musas inspiradoras". Sólo observa, se excita y se masturba. El hecho de actuar "en las sombras" refuerza la dosis de placer (imaginen la adrenalina que despierta lo prohibido).

Cuando lo descubren, suele ser denunciado y ahí es cuando el voyeurismo roza la figura del delito. Es esta la manera habitual en la que el voyeur llega al consultorio, porque es muy difícil que se presenten por propia voluntad.

La gravedad del "acto voyeurista" oscila según el tipo de práctica en la que haya incurrido el acusado. Algunos suelen fotografiar o grabar a quienes observan, lo que constituye un daño considerado de suma gravedad contra la intimidad. Hay países que han sancionado leyes con penas muy severas al respecto.

Perfil de voyeur

El voyeur suele ser un sujeto tímido, antisocial, con escasas posibilidades de iniciar o sostener una relación. El voyeurismo es más frecuente en hombres que en mujeres. Es propio del "macho" alcanzar la excitación con estímulos visuales (en las mujeres prevalece el poder del "tacto" por encima de los otros sentidos).

En torno a la figura del voyeur , algunos sex-shops incluyen cabinas (peep shows) donde el cliente puede espiar por una mirilla y gozar frente al streap de una mujer que juega "sin saber" que otros la están mirando. El mercado virtual no se quedó atrás y cada día son más las páginas que ofrecen ciertos jueguitos eróticos vía webcam.

viernes, 29 de octubre de 2010

El secreto de las fantasías sexuales

Por Juan Yesnik
RevistaOhlala.com
Si algo podría calificar al hombre de creativo es el nivel de fantasías que pueda llegar a elaborar. Una fantasía es una representación mental de algo que hemos vivido o que creamos en nuestra mente; así como aquello que adaptemos a la forma que más se ajuste a nuestras necesidades y deseos. Son "fantasías sexuales" aquellas creaciones de la mente que producen excitación y "descontrolan la ratonera".
El tema es qué hacemos con esas fantasías, cómo juegan en los laberintos de nuestra mente, cuáles se concretan y comparten o cuáles nacieron para morir bajo siete llaves.
A esta altura, y recién iniciada la lectura, seguramente, cada uno habrá golpeado las puertitas que suelen llevarnos al orgasmo sin escalas. Cada uno con sus producciones, con sus respectivas causas, efectos y consecuencias.

¿Por qué fantaseamos?
Las fantasías pueden:
Orientar el juego sexual que queramos poner en práctica (masturbarnos pensando en eso, tomar impulso en el acto con otra persona, etc.)

Liberar las inhibiciones o pudores, que cada quien sabrá porque no lleva al acto, y gozar con "lo prohibido"

Ser el motor y única fuente de inspiración de aquellos que por baja autoestima no se animan a concretar el juego con un "otro"

Sostener la vida sexual que se lleva en la vida cotidiana (muchos juegan a que tienen sexo con X persona o personaje mientras el compañero de cama es alguien que no despierta toda la excitación necesaria)

Y muuuuucho más.

¿Cómo fantaseamos?
Nuestra mente es una infinita conexión de neuronas y en cada sinapsis todo puede pasar. Los recuerdos -los recientes y lejanos- una imagen, una película, un aroma o algo inesperado, del que muchas veces nos preguntamos "de dónde salió para que nos provoque tanto placer".
Las fantasías suelen tener un lugar oscuro y pueden abrir interrogantes. ¿Soy realmente feliz con mi pareja?, ¿qué es esta intriga que me despiertan ciertos juegos sexuales con gente de mi mismo sexo?, ¿por qué gozo con esto que es indecente o condenado?...
Quien crea que sus fantasías pueden ser disfuncionales, quien crea que esas madejas privadas de goce provocan culpa o inseguridad, siempre hay un profesional que puede orientarnos e, incluso, en algunos casos, hacer de esas "sombras", fantasías sanas y gozosas.
Hay ilusiones sexuales que suelen ser la evidencia o las "puntas del iceberg" de un trastorno sexual. Otras pueden obedecer a un duelo obsesivo entre el mundo real e imaginario, producto de un excesivo nivel de exigencia y perfección. Hay tantas fantasías como historias de deseo se puedan imaginar.
Las fantasías, así como sucede con los sueños recurrentes, suelen ser indicios o herramientas para trabajar en el consultorio. También son información que, en algunos casos, se debería compartir con la pareja, para mejorar la performance de cada encuentro.

El sexo de las fantasías
Se cree que el hombre tiene más fantasías sexuales que las mujeres y que en "los ratones masculinos" el queso está puesto en el plato de los estímulos visuales. Ellas tienen un sensor más delicado y exquisito relacionado con el tacto y el olfato.
Generalmente, las mujeres prefieren concretar sus fantasías con sus parejas. Pero cuando esto no es del todo posible, suelen fantasear con viejos amores o relaciones idílicas. Ellas suelen fantasear mucho más que los hombres con la idea de "tener algo alguna vez con alguien de su mismo sexo"; generalmente, porque creen que entre mujeres se sabe lo que necesitan verdaderamente. El contenido de las fantasías femeninas tiene ribetes románticos, así como, en algunas pocas "noches sucias", quieren ser abordadas en forma salvaje.
Los hombres eligen "encender motores" con fotos o videos de alguna celebritie, botinera o chica de almanaque. El sexo oral y que lo masturben es prioridad en el menú de fantasías. Delira la idea de entregarse a más de una mujer que, si juegan entre ellas, mucho mejor. La mujer esclava, predispuesta y solitaria gobierna cualquier plan. Las fantasías sobre sexo anal también son una obsesión.
Señoras y señores, a gozar. En privado o en compañía. Cuando se involucre a otro, siempre en su debido contexto de respeto y acuerdo. Cuando alguna luz de alerta se encienda, una vez más, el consejo de siempre: la consulta. Siempre se puede gozar más y mejor.

lunes, 17 de agosto de 2009

Las fantasías sexuales, antídoto contra la rutina en la cama



Por: Gisele Sousa Dias
¿Quién se atrevería a contarle a su pareja que mientras hacen el amor se imagina a otro? ¿Quién se animaría a proponerle a su mujer que se toque con otra mujer mientras él mira? ¿Qué hombre, seguro de su heterosexualidad, le confesaría a su pareja que fantasea con otro hombre?
Las fantasías sexuales no tienen parámetros para lo políticamente correcto. Por pudor o miedo al dedo acusador, no todas las parejas se enteran con qué fantasea el otro, pero los sexólogos dicen que si en la pareja hay "comunicación sexual", las fantasías pueden ser un arma para combatir a una tercera en discordia en la cama: la rutina.
De fantasías y de otras cuestiones se hablará en noviembre en el 17° Congreso de la Sociedad Argentina de Sexualidad Humana. Es que el tema aparece cada vez más seguido en la consulta. "Las fantasías sin duda son un antídoto para la rutina sexual, ahí hay licencia para todo, no existen los mandatos, están nuestras partes más transgresoras.
Muchas parejas tienen vergüenza de contarse, por ejemplo, que fantasean con que alguien los mire mientras tienen sexo, pero es simple: sin fantasías el sexo se hace elemental. Se tocan donde ya saben que se tienen que tocar, se quedan en una posición básica y todo se reduce a la penetración.
El erotismo es otra cosa: se transita en el cuerpo pero el motor está en la imaginación" dice la sexóloga Adriana Arias. Isabel Boschi, ex presidenta de la Federación Sexológica argentina, sigue: "Permiten intensificar las sensaciones y aumentar la excitación. Pero muchas veces la gente se asusta porque van contra las reglas morales o religiosas: las mujeres que tienen la fantasía de tener sexo en grupo enseguida aclaran que lo imaginan pero que nunca lo harían. La fantasía es la loca de la casa, se impone, uno no elige".
Si bien los sexólogos saben que son un buen recurso, dicen que muchas se viven con culpa: "Estimularse con otro para mejorar la pareja no tiene nada de malo. Nadie lo acepta, pero el deseo no se deja mandar. Fantasear con la hija de un amigo o con el terapeuta no significa estar mal con su pareja: se puede amar a una persona y tener fantasías con otra y eso está lejos de ser un modo de infidelidad", dice el sexólogo Adrián Sapetti.Boschi agrega: "Muchas de las mujeres que fantasean con mujeres y de los hombres que fantasean con hombres viven perseguidos pensando qué ocultan. Pero no significa que sean gays reprimidos: las fantasías homosexuales implican amor con otro del mismo sexo, pero no necesariamente amor sexual, puede ser hacia un padre o un profesor que se admira".
Sigue Arias: "Imaginarse teniendo sexo violento no significa ser un pervertido. A veces fantaseamos con partirle un palo en la cabeza a alguien y no por eso somos potenciales asesinos". Más allá de su poder contra la rutina, los sexólogos dicen que no es necesario concretarlas todas: "Muchas fantasías son eróticas en la imaginación y no en los hechos. A veces se idealiza tanto que cuando se concretan desilusionan", dice Arias. Lo ideal es usar algunas como recurso en la cama y guardarse otras para el regodeo de un espacio sin censura: la imaginación.



Las fantasías eróticas más comunes
Tener sexo con otra persona que no sea la pareja, del sexo opuesto como del mismo sexo.

Las de poder, que tienen que ver con imaginar un dominio sobre otro, por ejemplo un jefe.
Estar desnudo debajo de un sobretodo o masturbarse frente a alguien. Las grupales (swingers, orgías) y las voyeuristas, como imaginarse a otros tocándose.
En la película Belleza Americana, que ganó 5 Oscar, el actor Kevin Spacey fantasea con una amiga de su hija adolescente.
clarin.com