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martes, 6 de diciembre de 2011

Los pechos, una zona erógena a disfrutar

Zona erógena por excelencia, estimularlos es parte fundamental del éxito a la hora de obtener el máximo placer en la cama. Muchas veces, sentimos que nuestras parejas tratan a los pechos como si fueran verdaderas pelotitas antiestrés a las que amasan sin ninguna técnica ni delicadeza. Parece mentira, pero sabemos muy poco cómo gozar y hacerlos gozar incluyéndolos en los juegos previos.
Para comenzar, pedile que te saque el corpiño pero… sin las manos. Proponele que intente hacerlo con los dientes así tarda más y las ganas aumentan.
Una vez liberados los pechos, las caricias empiezan a jugar un rol fundamental: los soplidos suaves y hasta una pluma pueden ser buenas estrategias para aumentar la satisfacción y elevar la temperatura. Sugeríselo, le va a encantar.
Ahora sí, lista para la estimulación directa. Nada mejor que las manos o la boca para hacerte derretir de placer. Pedile que te los acaricie completos, con suaves pellizcos en las areolas y que los sacuda despacio hacia los lados. Luego, que te pase la lengua despacito por toda la zona y que, delicadamente, te succione los pezones.   
Renovate y gozá
¿Aburrida de eso que hacen siempre? ¿Te animás a volverlo loco usando los senos  en  nuevos juegos eróticos? Si la respuesta es “sí”, seguí leyendo.
Si los sabemos incluir en la previa, los pechos pueden convertirse en una superficie erótica perfecta y en deliciosas plataformas para paladares exigentes. Ya lo dijimos, no te acomplejes por el tamaño: usalos sin miedo para alcanzar un orgasmo inigualable.
Para las más arriesgadas, la comida es una aliada ideal. Untátelos en lugares estratégicos con crema, dulce de leche, chocolate o lo que le guste e invitalo a comer… ¡Sólo con la boca! El resultado será un postre inigualable que te hará llegar al cielo.
¿Otra opción? Una variante de la masturbación más que interesante. En vez de usar tus manos, podés hacércela con los pechos. ¡Adelante! Es muy fácil, a ellos les encanta y vos te vas a sentir una diosa del placer. 
Lo que no tienen que hacer
*Tratá de no limitarte –y que se limite- sólo a los pechos. Combiná su estimulación con la de otras zonas erógenas tanto tuyas como de él.
* Eviten los mordiscos y los pellizcos demasiado fuertes. No sólo no son placenteros sino que hasta pueden llegar a ser muy dolorosos. Sobre todo, algunos días antes de la menstruación.
*Cuando le pidas que te hagas masajes en esa zona, si no lo hace, pedile que también incluya los pezones. Es increíble lo que van a lograr.
entremujeres.com

martes, 23 de agosto de 2011

El misterio de los sueños eróticos

Dime con qué sueñas y te diré qué fantasías escondes; aunque no siempre todo es lo que parece. Por Juan Yesnik

Por Juan Yesnik
RevistaOHLALA.com

Los sueños eróticos son sensaciones o vivencias compuestas por imágenes de contenido sexual. Para Sigmund Freud, padre del psicoanálisis, en todo sueño se anida un deseo reprimido. Sin embargo, en los sueños sexuales o eróticos también suelen disfrazarse otros aspectos relacionados con nuestros miedos y ansiedades; cuestiones que reprimimos por temor a enfrentarlas o asumirlas.

Es inevitable que se relacionen los sueños eróticos con las fantasías sexuales, pero no siempre son lo mismo.

Si bien pueden parecer irrealizables, las fantasías son deseos en los que hemos pensado o imaginado. Así los reprimamos, es algo que nos gustaría que ocurriera (al menos hemos pensado en ello). Los sueños, hablan de nuestro inconsciente. Son representaciones simbólicas, muchas veces impensadas como propias, que no siempre deben ser interpretadas en forma literal.

En definitiva, los sueños eróticos no siempre son fantasías sexuales reprimidas. Una mujer puede soñar, en forma esporádica o recurrente, que tiene sexo con otra mujer. Pero ese sueño lésbico, único o reiterado, no siempre significa que ese sea su verdadero deseo. Pueden estar librándose otras inquietudes o ansiedades, relacionadas, por ejemplo, con otros aspectos de la femineidad o de la relación con otra u otras mujeres, que eligen esta forma para expresarse. Sería un error pensar que todos los sueños similares tienen una misma interpretación.

Como en una película de ficción, en los sueños proyectamos muchos otros deseos y temores. Si bien en los sueños habla el inconsciente y podemos liberar fantasías ocultas, nuestra mente tiene la capacidad de crear y dirigir superproducciones merecedoras de un Oscar, que en nada pueden parecerse con nuestras fantasías más íntimas y auténticas. Como en las novelas, vale en estos casos también la idea de "cualquier similitud con realidad es pura coincidencia".

Hay sueños eróticos que, además de un alto contenido sexual, pueden rozar con el morbo, la perversión, la violencia o la marginalidad. Es muy probable que los sueños eróticos sean muy distintos a la conducta sexual y social que practicamos en la vida real. Muchas personas viven preocupadas creyendo que "eso" está escondido en su "mente" y cargan con la culpa y el temor por la "monstruosa pesadilla" que se despertó en ellos mientras dormían. Como estos, miles de ejemplos, tantos como sueños eróticos podamos recopilar. No nos alcanzarían ni mil y una noches para conocer tantos sueños eróticos posibles.

Se cree que el hombre tiene el doble de sueños eróticos que las mujeres. Los sueños eróticos masculinos suelen estar acompañados por erecciones y poluciones nocturnas. No hay demasiados registros de orgasmos femeninos en sueños. Ocurre que las mujeres son más reticentes a confiar los extremos eróticos que pueden alcanzar mientras duermen. Se supone que cuanto más inhibidas o temerosas sean esas mujeres, más extrañas, perversas o marginales pueden llegar a ser sus producciones oníricas.

Claro está que deberíamos consultar con un profesional cuando algo de nuestros sueños nos resulte disfuncional o nos despierte la más mínima preocupación. Muchas veces los sueños son los que despiertan cuadros de estrés y ansiedad incontrolable. Muchas veces los sueños también esconden la solución a muchos de nuestros problemas.

¿Te animás a confesar tus sueños eróticos?

viernes, 4 de marzo de 2011

Llegan las 'pornoasistentas'

Página web donde se pueden contratar asistentas sexys.

Una web de pornoasistentas enfada a los politicos franceses Una web de pornoasistentas crea polémica en Francia

"Lara. 24 años. Joven morena con bellas curvas realiza sus tareas del hogar con sensualidad y voluptuosidad. Disponible en París todos los días a partir de las 10.30. Tarifa: 100 euros". El anuncio está colgado en Sensual Clean Service, la primera web de asistentas sexys creada en Francia. Una página donde se puede contratar el servicio de planchado, cocina o limpieza con un plus erótico.
El proyecto ha visto la luz hace unas semanas y ya ha desatado una guerra civil entre asociaciones feministas y políticos, por un lado, y los navegantes masculinos defensores de la iniciativa, por otro.
Se trata de chicas jóvenes, guapas que friegan, planchan, pasan el aspirador, hacen la cama y cocinan en minifalda o lencería fina, una vestimenta "para hacer realidad las fantasías de los clientes", señala como reclamo la web: "Todas están equipadas de un plumero y mucha sensualidad".
Los servicios ofertados comprenden todas las tareas del hogar. Eso sí, se mira pero no se toca. Porque, según defienden los creadores del proyecto, este no es un espacio de contactos donde contratar servicios sexuales, sino domésticos. "No se trata de prostitución. De hecho en el contrato está estipulado que los clientes no pueden tocar a nuestras lady clean ni grabarlas", explica al diario francés Le Parisien Johann Blazy, avispado autoemprendedor de 29 años.
El precio depende del servicio. La tarifa oscila entre los 75 y los 100 euros la hora dependiendo de la zona. De momento, la oferta de asistentas eróticas sólo está disponible en las ciudades de París, Toulouse, Lyon, Montpellier y Lille.

También venta de lencería

En Bélgica y Estados Unidos ya existen webs que ofrecen servicios similares, pero en Francia se trata de la primera iniciativa de estas características. "Nuestra idea es novedosa y quizá genera envidias", explica este visionario de los negocios que, aprovechando el tirón, tiene previsto abrir también un espacio de venta de lencería sexy.
Sus justificaciones no convencen a políticos y asociaciones feministas. Varios concejales de ayuntamientos como el de Montpellier ya han exigido el cierre de la web al considerar que es un insulto a la imagen de la mujer y que explota la precariedad estudiantil. Las asociaciones feministas han denunciado, además, la proliferación de sitios que explotan la imagen denigrante de la fémina para hacer dinero.
El alcalde de la localidad de Vénissieux ha escrito al primer ministro, François Fillon, para exigir el cierre de Sensual Clean Service. "Es un escándalo. Enviar a jóvenes estudiantes en ropa interior que vayan a limpiar a las casas de hombres es prostitución encubierta", explica el político al citado diario.
El alcalde ha escrito además al ministro de Trabajo, Xavier Bertrand, para que verifique las condiciones de trabajo de estas chicas: "Yo no soy el Señor Moral, pero ¿es necesario instrumentalizar a estas jóvenes objeto para excitar la imaginación colectiva".
elmundo.es

lunes, 11 de enero de 2010

El arte erótico de hace 2.500 años

Cuesta imaginar que –en la edad de Paris Hilton, porno virtual e incontables museos de erotismo kitsch– una exposición sobre la Grecia antigua de hace dos milenios y medio pueda sonrojar al público. Pero en el Museo de Arte Cicládico , en el centro de Atenas , el pasado domingo, las mujeres miraban perplejas a sus maridos; parejas jóvenes se tomaban de la mano como en una película de ritos satánicos y amantes de mascotas se quedaron pálidos y sin aliento.
La recién inaugurada exposición Eros, que permanece abierta hasta abril, incluye 271 objetos de arte de diversos museos, principalmente escultura y cerámica creados entre el VI siglo a.C. y el IV d.C.
Y de entrada todo queda bajo control, Eros parece más o menos compatible con nuestras costumbres eróticas y la Grecia antigua mantiene su lugar privilegiado en la historia de la humanidad como cuna de estética refinada y buen gusto. Eros "jamás debería confundirse con el amor, sino que es un movimiento impulsivo hacia un objeto de deseo", advierte uno de los comisarios, Vassilis Kalfas. Junto a los superdioses Caos y Gaia (Tierra), Eros aparece en la exquisita cerámica de color negro y naranja de Ática personificado como un joven que toca el arpa o tira flechas que "nadie puede esquivar y que conducen a la felicidad o la destrucción", según se explica. Volando sobre parejas que se dan besos tiernos, les entrega regalos, el más corriente de los cuales es una liebre muerta; un obsequio original –difícil de encontrar en el sex shop contemporáneo– pero para nada ofensivo para nuestras sensibilidades.
En una sala dedicada al culto del falo puede resultar extraño que una vivienda de un barrio de alto standing en Atenas presentara una escultura de un pene de dos metros al lado de la puerta principal. Pero Donald Trump ha hecho cosas de peor gusto.
Una muestra muy divertida de las maldiciones de mujeres rechazadas por sus amantes –las defixiones– incluye una piedra negra con la inscripción "¡que muera Hermias!", junto a un dibujito en el cual el ex amante está sometido a una tortura sádica digna de Guantánamo. O sea que hace 2.500 años, todo parecía más o menos igual con el amor y el desamor.
Una sección sobre el matrimonio –las bodas duraban tres días– advierte que "raras veces era el resultado de la atracción erótica sino que una mujer de unos 14 años solía casarse con un hombre dos veces mayor". El matrimonio servía para tener hijos: "Para mi placer tengo a las heterai" (algo así como prostitutas de élite), escribe un ilustre antiguo. Ninguna gran sorpresa aquí tampoco. Las heterai parecían compartirlo todo, tal como se puede comprobar en las imágenes en urnas y vasijas del siglo III y IV a.C. Esas prostitutas "participaban en los debates filosóficos", "eran músicas consumadas y poetas" y practicaban "cada configuración sexual conocida en la historia de la humanidad" en "orgías dionisíacas" de vino y lubricantes, explica la guía de la muestra.
Los sustos para los admiradores de los clásicos empiezan en las siguientes salas. "Debido al contenido sexualmente explícito de la exposición, los menores de 16 años deben ir acompañados por un profesor o un tutor", se advierte antes de subir a la segunda planta.
Lo que pasa es que, como se comprueba en la sala de arte homerótico, el significado de profesor o tutor ha cambiado radicalmente en los últimos 2.000 años. Uno de los primeros comentarios de esta sala es del profesor Aristófanes: "Para mí un deleite es un chico de doce años; y uno de trece resulta aún más deseable", escribe. Y continúa: "Abrieron sus muslos ante nuestro poder gracias a que les regalamos una codorniz, un pato o una oca".
La guía explica que la pederastia "era una institución socialmente aceptada y legal" en toda Grecia. Los tutores mayores de edad -entre ellos importantes filósofos, científicos y escritores, los creadores de la civilización occidental-" tomaban a un adolescente de 13 a 17 años en el gimnasio o palestra como amante y alumno". Cuando llegaban a los 18 terminaban las relaciones sexuales y mantenían una gran amistad el resto de su vida. La pederastia se consideraba una práctica culta y noble debido a "la idea generalizada sobre la inferioridad de la mujer", prosigue la guía, que muestra cómo se satisfacían maestros y discípulos.
El sexo anal se consideraba "humillante" aunque puede verse en algunas cerámicas. La sala titulada con humor "amor bucólico" sería una prueba de fuego incluso para los incondicionales de los gustos sublimes de los clásicos.
Una serie de ilustraciones en cerámica y en pequeñas esculturas representan a hombres encontrándose con Eros en los orificios íntimos de un burro, una cabra o un ciervo. No se sabe a ciencia cierta si esto también era costumbre habitual en la Grecia de Eros o si "son parodias de la irrepresentable vida sexual de los dionisiacos", dice la guía. El hombre pillado in fraganti -por un ceramista- en coito con una esfinge -un híbrido entre animal y humano- sí que se supone que es una broma.
*Especial La Vanguardia y Clarín.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Una feria de erotismo convocó a 80.000 personas en Londres

Que el sexo vende, no hay dudas. Acá, en la China y en Londres, ciudad en la que este último fin de semana se inauguró la décimo cuarta edición de la feria Erótica, en el Olimpia. Allá, más de 80.000 personas estuvieron mirando shows de acrobacias, bailarinas, productos, muebles y ropa, por supuesto, relacionados con el mundo del erotismo y el sexo.
Como todos los años, hubo de todo y para todos los gustos, distribuidos entre más de 300 expositores que exhibieron moda, revistas, videos, tatuajes, piercing, joyería, cosmética, muebles para sadomasoquistas y ropa interior.
Este último rubro está creciendo a grandes escalas. Velda Lauder presentó sus nuevos diseños de cortsés de los que Dita von Teese es fanática.
Según el diario español
El País , la feria contó con foros de debate sobre la liberación sexual, abiertos a la participación del público. Por lo visto, antes de entrar los visitantes debían dejar todo tipo de prejuicios afuera, ya que el eslogan del evento rezaba: "La espontaneidad y el conocimiento son dos componentes clave para una vida sexual óptima".
lanacion.com

sábado, 7 de noviembre de 2009

La desaparición del erotismo

Mario Vargas Llosa
Para LA NACION
MADRID.- Hay muchas formas de definir el erotismo, pero tal vez la principal sea llamarlo la desanimalización del amor físico, su conversión, a lo largo del tiempo y gracias al progreso de la libertad y la influencia de la cultura y las artes en la vida privada, de mera satisfacción de una pulsión instintiva en un quehacer creativo y compartido que prolonga y sublima el placer físico rodeándolo de rituales y refinamientos que llegan a convertirlo en obra de arte.
Tal vez en ninguna otra actividad se haya ido estableciendo una frontera tan evidente entre lo animal y lo humano como en el dominio del sexo, diferencia que, en un principio, en la noche de los tiempos, no existía y confundía a ambos en un acoplamiento carnal sin misterio, sin gracia, sin sutileza y sin amor.
La humanización de la vida de hombres y mujeres es un largo proceso en el que intervienen el avance de los conocimientos científicos, las ideas filosóficas y religiosas, el desarrollo de las artes y las letras y en esa trayectoria nada se enriquece más ni cambia tanto como la vida sexual. Esta ha sido siempre un fermento ígneo de la creación artística y literaria y, recíprocamente, pintura, literatura, música, escultura, danza, todas las manifestaciones artísticas de la imaginación humana han contribuido al enriquecimiento del placer a través de la práctica sexual.
Por eso, no es abusivo decir que el erotismo representa un momento elevado de la civilización y es uno de sus ingredientes determinantes. Para saber cuán primitiva es una comunidad o cuánto ha avanzado en su proceso civilizador nada tan útil, rompiendo sus secretos de alcoba, que averiguar cómo hace el amor.
El erotismo, sin embargo, no sólo tiene esa función positiva y ennoblecedora de embellecer el placer físico y abrir un amplio espectro de sugestiones y posibilidades que permitan a los seres humanos satisfacer sus particulares deseos y fantasías. Es también un quehacer que saca a flote aquellos fantasmas escondidos en la irracionalidad que son de índole destructiva y mortífera. Freud los llamó la vocación tanática, que se disputa con el instinto vital y creativo -el Eros- la condición humana.
Librados a sí mismos, sin freno alguno, aquellos monstruos del inconsciente que asoman y piden derecho de ciudad en la vida sexual, si no son frenados de algún modo podrían acarrear la desaparición de la especie. Por eso, el erotismo no sólo encuentra en la prohibición un acicate voluptuoso; también un límite violado, el cual se vuelve sufrimiento y muerte.
Nadie ha estudiado con más lucidez que Georges Bataille este aspecto dual -vida y muerte, placer y dolor, creación y destrucción- del erotismo, y por eso ha hecho bien Guillermo Solana poniendo de título a la exposición, que ha organizado en los locales del Museo Thyssen y Caja Madrid, el que dio el gran ensayista francés al último libro que publicó en vida: Lágrimas de Eros . Se trata de una excelente muestra que con unos ciento veinte cuadros, esculturas, fotografías y videos ilustra la variedad temática y la excelencia formal que ha llegado a alcanzar la experiencia sexual en sus mejores expresiones artísticas. El asunto es tan vasto que una exposición de arte erótico sólo puede aspirar a ser la punta del iceberg, pero, en este caso, la antología ha sido elegida con la sabiduría y el buen gusto necesarios para dar al espectador una idea clara de la exuberancia ilimitada de que ella es apenas un indicio.
Una de las enseñanzas más flagrantes que se desprende de la exposición es que el erotismo no es tanto un hecho en sí, una entidad aislada y diferenciada de otras, sino más bien una mirada, una elección subjetiva, una pasión o una manía que se proyectan sobre todo lo existente, erotizando a veces cosas que parecerían serle totalmente ajenas y hasta írritas, como la religión.
Es natural y obligatorio que la antigüedad pagana, con su amoralismo, haya sido una fecunda inspiradora de pintura y escultura eróticas -también lo ha sido de literatura- y que temas como el nacimiento de Venus, las esfinges y las sirenas, Apolo y Jacinto, Andrómada encadenada y Endimión dormido -salas de la exposición- hayan incitado a grandes artistas y debamos a ello un buen número de obras maestras.
Pero no menos estimulante para la fantasía erótica lo ha sido el cristianismo, desde Eva y la serpiente, un tema recurrente a extremos de enloquecimiento de centenares de pintores, hasta la Magdalena, la pecadora arrepentida y penitente cuyas formas desnudas, ampulosas o góticas son uno de los íconos del imaginario erótico en todas las épocas y para todas las escuelas. Y qué decir del martirio de San Sebastián y de las tentaciones de San Antonio en el desierto, que a su vez han tentado a una numerosa genealogía de artistas que van de Brueghel a Picasso y Saura, pasando por Jan Wellens de Cock (su pequeño cuadro es uno de los más memorables de la muestra) y Paul Cézanne.
La religión sirvió de aguijón al vuelo creativo y, también, de coartada para sortear la censura eclesiástica. Si la exhibición de las formas desnudas de hombres y mujeres del común en nombre de la estricta belleza era censurable, no lo era tanto si quien exhibía sus pechos, muslos, nalgas y hasta el vello púbico y los órganos sexuales eran el mismísimo Redentor o una santa o un santo. De esta estrategia se valieron para saturar sus murales y lienzos de desnudos y discreta o descarada concupiscencia pintores tan respetados por el establecimiento y la jerarquía como un Rubens, un Ingres, un Rodin o un Gustave Doré.
Otra curiosa conclusión algo deprimente se desprende de Lágrimas de Eros , por cierto profetizada también por el propio Bataille. La desaparición de frenos y censuras, la permisividad total en el campo amoroso, en lugar de enriquecer el amor físico y elevarlo a planos superiores de elegancia, exquisitez y creatividad, lo banaliza, vulgariza y, en cierto modo, lo regresa a aquellos remotos tiempos de los primeros ancestros, cuando consistía apenas en el desfogue de un instinto animal. Un testimonio de ello es la extraordinaria pobreza del arte erótico contemporáneo que Guillermo Solano, pese a sus esfuerzos en la selección de obras para la muestra, no ha podido disimular.
Es verdad que un Picasso o un Delvaux elevan considerablemente el promedio, pero la mayoría de las pinturas, videos o esculturas de artistas modernos representados son de una indigencia imaginativa lastimosa cuando no de una triste idiotez. Pasar del Endimión dormido, de Antonio Canova, al video David , de Sam Taylor-Wood, en el que vemos al futbolista David Robert Joseph Beckham durmiendo beatíficamente apoyado en su diestra, no sólo es un anticlímax sino un salto dialéctico del arte genuino al arte frívolo (o la simple tontería).
Este abaratamiento y degradación del erotismo en nuestros días es, vaya paradoja, consecuencia de una de las grandes conquistas de la libertad que ha experimentado el mundo occidental: la permisividad sexual, la tolerancia para prácticas y fantasías que antaño merecían el rechazo de la moral imperante y eran objeto de condena social y castigo judicial. Al desaparecer la prohibición desapareció también la transgresión, aquella aura temeraria, la sensación de violentar un tabú, de pecar, que condimentó la práctica del erotismo en el pasado y que atizó tanto la invención literaria y artística.
Para la experiencia común de las gentes, que la vida sexual haya migrado de la existencia clandestina que tenía a la luz de la plaza pública (o poco menos) y que ahora el "erotismo" sea un ingrediente privilegiado de la publicidad comercial (la Eva y la serpiente fotografiada por Richard Avedon con Nastassja Kinski y la boa constrictor que la abraza son un ejemplo de lo que quiero decir) y de los avisos económicos en los diarios con que las prostitutas atraen clientes significa pura y simplemente que el erotismo ya no existe, que pasó a ser caricatura y esperpento de lo que fue.
¿Es bueno o malo que haya ocurrido así? En términos sociales, bueno, sin la menor duda. La vigencia de prejuicios, prohibiciones y censuras trajo consigo atropellos, abusos, discriminación y sufrimiento para muchos (en este caso, sobre todo, para las mujeres y las minorías sexuales). Pero desde el punto de vista de las bellas artes y de la literatura ha significado que el placer físico se volvió un tema anodino y convencional, semejante al paisajismo, el retrato de caballete, las marinas o las odas patrióticas. Hacer el amor ya no es un arte. Es un deporte sin riesgo, como correr en la cinta del gimnasio o pedalear en la bicicleta estática.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

MUEBLES ERÓTICOS


Darle al sexo un espacio en la casa más allá de la habitación y la cama es el objetivo de dos diseñadores de muebles mexicanos que, con sofisticadas piezas como "Felatio", "El cartero llama dos veces" o "Barbarella", ofrecen otra visión del mobiliario erótico alejada del negro, los cueros y el látigo.
Los responsables de esta innovación mexicana son la diseñadora Xanath Lammoglia y su colega Andrés Amaya quien dice diferenciarse de otras creaciones porque “buscan hacer cosas "que se puedan enseñar en la casa y sean símbolos" y ese es precisamente su objetivo principal, sacar el erotismo fuera del dormitorio.
"Que se vea de una forma habitual, cotidiana y abierta", ya que hasta ahora "se había reducido la parte sexual de los hombres a una habitación privada con una cama", indicó a Efe el artista.
Los muebles que fabrican desde 2003, se pueden conseguir a través de revistas especializadas y en internet. Para el futuro, contaron los diseñadores, están estudiando además hacer piezas que cubran las necesidades del público homosexual.
Para Lammoglia, la gente que compra sus muebles no sólo lo hace para utilizarlos, sino porque muchos de ellos "lo quieren tener en su salón como un manifiesto de su postura ante el erotismo". Una silla puede costar alrededor de 1.900 dólares.
criticadigital.com

lunes, 17 de agosto de 2009

Las fantasías sexuales, antídoto contra la rutina en la cama



Por: Gisele Sousa Dias
¿Quién se atrevería a contarle a su pareja que mientras hacen el amor se imagina a otro? ¿Quién se animaría a proponerle a su mujer que se toque con otra mujer mientras él mira? ¿Qué hombre, seguro de su heterosexualidad, le confesaría a su pareja que fantasea con otro hombre?
Las fantasías sexuales no tienen parámetros para lo políticamente correcto. Por pudor o miedo al dedo acusador, no todas las parejas se enteran con qué fantasea el otro, pero los sexólogos dicen que si en la pareja hay "comunicación sexual", las fantasías pueden ser un arma para combatir a una tercera en discordia en la cama: la rutina.
De fantasías y de otras cuestiones se hablará en noviembre en el 17° Congreso de la Sociedad Argentina de Sexualidad Humana. Es que el tema aparece cada vez más seguido en la consulta. "Las fantasías sin duda son un antídoto para la rutina sexual, ahí hay licencia para todo, no existen los mandatos, están nuestras partes más transgresoras.
Muchas parejas tienen vergüenza de contarse, por ejemplo, que fantasean con que alguien los mire mientras tienen sexo, pero es simple: sin fantasías el sexo se hace elemental. Se tocan donde ya saben que se tienen que tocar, se quedan en una posición básica y todo se reduce a la penetración.
El erotismo es otra cosa: se transita en el cuerpo pero el motor está en la imaginación" dice la sexóloga Adriana Arias. Isabel Boschi, ex presidenta de la Federación Sexológica argentina, sigue: "Permiten intensificar las sensaciones y aumentar la excitación. Pero muchas veces la gente se asusta porque van contra las reglas morales o religiosas: las mujeres que tienen la fantasía de tener sexo en grupo enseguida aclaran que lo imaginan pero que nunca lo harían. La fantasía es la loca de la casa, se impone, uno no elige".
Si bien los sexólogos saben que son un buen recurso, dicen que muchas se viven con culpa: "Estimularse con otro para mejorar la pareja no tiene nada de malo. Nadie lo acepta, pero el deseo no se deja mandar. Fantasear con la hija de un amigo o con el terapeuta no significa estar mal con su pareja: se puede amar a una persona y tener fantasías con otra y eso está lejos de ser un modo de infidelidad", dice el sexólogo Adrián Sapetti.Boschi agrega: "Muchas de las mujeres que fantasean con mujeres y de los hombres que fantasean con hombres viven perseguidos pensando qué ocultan. Pero no significa que sean gays reprimidos: las fantasías homosexuales implican amor con otro del mismo sexo, pero no necesariamente amor sexual, puede ser hacia un padre o un profesor que se admira".
Sigue Arias: "Imaginarse teniendo sexo violento no significa ser un pervertido. A veces fantaseamos con partirle un palo en la cabeza a alguien y no por eso somos potenciales asesinos". Más allá de su poder contra la rutina, los sexólogos dicen que no es necesario concretarlas todas: "Muchas fantasías son eróticas en la imaginación y no en los hechos. A veces se idealiza tanto que cuando se concretan desilusionan", dice Arias. Lo ideal es usar algunas como recurso en la cama y guardarse otras para el regodeo de un espacio sin censura: la imaginación.



Las fantasías eróticas más comunes
Tener sexo con otra persona que no sea la pareja, del sexo opuesto como del mismo sexo.

Las de poder, que tienen que ver con imaginar un dominio sobre otro, por ejemplo un jefe.
Estar desnudo debajo de un sobretodo o masturbarse frente a alguien. Las grupales (swingers, orgías) y las voyeuristas, como imaginarse a otros tocándose.
En la película Belleza Americana, que ganó 5 Oscar, el actor Kevin Spacey fantasea con una amiga de su hija adolescente.
clarin.com

lunes, 20 de julio de 2009

Manual de autoerotismo


El mismo entusiasmo que ponemos en una cita romántica, y similar dedicación, deberíamos ponerlo para disfrutar de una sesión de autoerotismo. Fuera quedan las masturbaciones rápidas y de trámite. De la misma forma que ha ido evolucionando el sexo compartido y ha pasado del coito directo con las luces apagadas a todo un despliegue de preámbulos y ambientación —aunque, para muchos, más en la teoría que en la práctica—; el autoerotismo también avanza desde los tocamientos culpables y vergonzosos a la exploración erótica consciente y abiertamente lujuriosa.

(M. A. Martín)
El buen sexo no sólo consiste en el desahogo de la descarga orgásmica. Se trata de pasar un buen rato. El mejor camino para disfrutarlo es aprender a exprimir nuestros sentidos. Esto que parece una obviedad no es tan común como podrían pensar las personas que saben deleitarse con los placeres de la vida. Algunos seres humanos viven sin pena ni gloria y tienen serías dificultades para paladear los placeres más simples.
Tomar consciencia de nuestras sensaciones es básico; si hablamos del sentido del gusto, vemos cómo hay quienes comen y beben de manera automática; les da igual dulce que salado: trituran la comida en vez de saborearla. Beben sin elegir, como si llenaran un depósito sin atender los matices de sus papilas. La elección es un aspecto fundamental si de placer hablamos. Por eso tenemos que prestar atención, desconectar el piloto automático y reconocer lo que de verdad nos apetece. Además, cuando se disfruta y se presta atención a la comida y bebida, con menos cantidad de alimentos nos sentimos satisfechos. Eso implica que elegir y disfrutar lo que comemos y bebemos, además de producir un efecto placentero, tiene buenos efectos para nuestra salud. Es estupendo darnos un capricho de vez en cuando. Iniciar una sesión de autoerotismo paladeando algunos de nuestros sabores favoritos es una buena idea. Las posibilidades son muchas; entre las más socorridas están el chocolate, el cava, frutas como las fresas, etc.
Completa la experiencia sensorial el regalarnos el oído con los sonidos que nos seducen: música insinuante, películas excitantes... que, de paso, recrean la vista. A muchas personas, sobre todo mujeres, no les mueven las películas porno. No pasa nada: en muchas otras hay escenas de lo más insinuantes: cada uno tiene sus preferencias. A veces 'pone' más la imagen seductora del actor o la actriz favorita que el sexo explícito.
En cuanto al sentido del olfato, está claro que conecta con nuestro cerebro más primitivo. Para estimularlo hay perfumes, inciensos, aceites; todo un mundo de evocadoras esencias, de estímulos olfativos que movilizan sensaciones y emociones. ¿Por qué no aprovecharlos para alimentar nuestro autoerotismo?
En atención al sentido del tacto, exactamente igual que en las relaciones de pareja, es importante no entrar a saco en los genitales. Comenzar con suaves caricias por otras partes del cuerpo: brazos, piernas, cara, pelo, pecho; utilizar pañuelos de distintas texturas y colores incrementa las sensaciones, además de dar un toque sofisticado y colorido. El uso de aceites y cremas es muy apreciado por algunas personas; a otras no les gusta nada la textura o les parece un engorro. Lo importante es elegir lo que realmente nos agrada, y para eso tenemos que dedicarle un tiempo al tema.
Los juguetes eróticos pueden ser recursos interesantes. Recordamos la anécdota de una paciente que nos comentaba que el mejor regalo que le habían hecho era un vibrador. La mujer, de 40 años y dos veces divorciada, decía que ese falo de juguete le había dado mejores orgasmos que sus dos maridos juntos. Las que sueñan con dobles penetraciones también pueden tenerlo bastante fácil con estos recursos. Explorar las posibilidades forma parte de la experiencia erótica.
Tener buen sexo no requiere estar enamorado, ni tener pareja. En lugar de lamentarse en la soledad y suspirar por amantes ideales, hay que ser prácticos y disfrutar con lo que tenemos a mano —nunca mejor dicho—, que es mucho.
¿Tienes buen sexo contigo mismo? ¿Cuáles son tus claves para disfrutar del autoerotismo? ¿Qué papel juega la masturbación en tu vida?
soitu.es