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lunes, 26 de diciembre de 2011

El cerebro de niños maltratados, igual al de ex combatientes


Los pequeños que padecen violencia familiar muestran el mismo patrón de actividad cerebral que los soldados expuestos al combate, señalaron científicos. La adaptación a estar atentos por demás, la cualidad en común.
En un estudio publicado en la revista Current Biology, los investigadores emplearon pruebas cerebrales para evaluar el impacto del abuso físico o la violencia doméstica sobre el desarrollo emocional de los niños y hallaron que estaba relacionado a una mayor actividad en dos zonas del cerebro.
Estudios previos que controlaron los cerebros de soldados expuestos a situaciones violentas de combate mostraron el mismo patrón de actividad elevada en estas dos regiones -la ínsula anterior y la amígdala-, que los expertos indican que están asociadas con la detección de posibles amenazas.
Esto sugiere que tanto los chicos maltratados como los soldados se habrían adaptado para estar “hiperatentos” al peligro en su ambiente, dijeron los investigadores.
“La reacción mejorada a una (…) amenaza como el enojo representaría una respuesta adaptativa de estos niños en el corto plazo, lo que los ayuda a mantenerse alejados del peligro”, manifestó Eamon McCrory, del University College de Londres, quien dirigió la investigación.
Pero el experto añadió que este tipo de respuestas también estarían mostrando un factor de riesgo neurobiológico subyacente que incrementa la susceptibilidad del niño a enfermedades mentales futuras, como la depresión. La depresión ya es una de las principales causas de mortalidad, discapacidad y carga económica a nivel mundial y la Organización Mundial de la Salud (OMS) prevé que para el 2020 será el segundo contribuyente más importante a la carga global de enfermedad en todas las edades.
Se sabe que el maltrato infantil es uno de los factores ambientales de riesgo más potentes relacionados con los problemas de salud mental a futuro, como los trastornos de ansiedad y la depresión.
Un estudio publicado en agosto reveló que las personas que padecían maltrato en la niñez eran dos veces más propensas que aquellas con infancias normales a desarrollar depresión persistente y recurrente, y menos proclives a responder bien o rápidamente al tratamiento para su enfermedad mental.
McCrory manifestó que aún se sabe relativamente poco sobre cómo este tipo de adversidad temprana “se internaliza y aumenta la vulnerabilidad futura de los niños, incluso en la adultez”.
En la investigación, 43 chicos se sometieron a controles cerebrales a través de imágenes por resonancia magnética funcional (IRMf). Veinte niños que se sabía que habían estado expuestos a abuso físico en el hogar fueron comparados con 23 que no habían experimentado violencia familiar.
La edad promedio de los chicos maltratados era de 12 años y todos habían sido derivados a servicios sociales locales en Londres.
Cuando los niños estaban en el resonador se les mostraron fotos de rostros de hombres y mujeres con expresiones de tristeza, calma o enojo. Los investigadores hallaron que aquellos chicos que habían experimentado violencia presentaban mayor actividad cerebral en la ínsula anterior y en la amígdala como respuesta a las caras enojadas.
“Ahora simplemente estamos comenzando a comprender cómo el abuso infantil influye en el funcionamiento de los sistemas emocionales del cerebro”, dijo McCrory. “Esta investigación (…) brinda nuestros primeros indicios sobre cómo regiones en el cerebro del niño se adaptarían a las experiencias tempranas de abuso”, finalizó. 
Fuente: Reuters
infobae.com

jueves, 3 de noviembre de 2011

Un juez de Texas golpeó a su hija por descargar música de Internet

Un padre entra en la habitación de su hija adolescente con un cinturón en la mano y empieza a pegarle por haber descargado música de Internet. A los pocos minutos, la madre (que hasta ese momento mira desde la puerta) entra al cuarto y le grita: "Ponete boca abajo en la cama, como una jovencita de 16 años que sos y dejame golpearte en el culo".
Eso es lo que puede verse en un video de poco más de siete minutos subidos por la adolescente (hoy una mujer de más de 20 años) para evitar que su padre, un juez del estado de Texas fuera reelegido en el cargo.
"Si no puede juzgar sus actos como padre no debería continuar en el sistema judicial". indicó la joven.


Tras conocer la publicación del vídeo, Williams Adams manifestó: "Sucedió hace muchos años y me disculpé. No fue tan malo como se ve en el vídeo".
lanacion.com

miércoles, 19 de enero de 2011

La violencia doméstica se ceba con las niñas en la India

Nacer en una familia donde el padre ejerce algún tipo de violencia sobre la madre aumenta el riesgo de mortalidad de las niñas en la India, un fenómeno que no parece afectar a los varones, según refleja un reciente estudio publicado en 'Archives of Pediatrics and Adolescent Medicine'.
En todo el mundo fallecen al año aproximadamente 10 millones de niños antes de cumplir los cinco años; de ellos, 2,1 mueren en la India. Un nuevo estudio advierte ahora de que la violencia de género en el seno de sus familias es otro factor adicional a tener en cuenta para tratar de frenar esta lacra.
Para examinar esta relación, un equipo mixto formado por investigadores indios y estadounidenses, evaluó a casi 60.000 mujeres de 15 a 50 años procedentes de 29 estados diferentes. Anita Raj y su equipo descubrieron que la tasa de mortalidad era superior entre las niñas que habían vivido en una familia en la que el padre ejercía algún tipo de violencia sobre su madre (79 por cada 100.000 nacimientos frente a 59 en el caso de las niñas procedentes de hogares pacíficos).
Curiosamente, destacan, este fenómeno no se observó en el caso de los niños varones, cuya tasa de mortalidad se mantuvo invariable independientemente de los malos tratos. Existen varias explicaciones. La principal es que sigue persistiendo un sentido de valorar a los hijos varones por encima de las niñas en la cultura india. Pero además, añaden, una mujer maltratada puede tener más problemas de salud en el embarazo (como infecciones) o menos posibilidades de alimentar bien a su descendencia; problemas que en el caso de los hijos varones se compensa con la asistencia por parte de otros familiares.
Los investigadores recuerdan la escalofriante cifra de 1,5 millones de niñas fallecidas en la India entre los años 1985 y 2005. "La violencia de género debe ser considerada una prioridad urgente en los programas de salud pública dirigidos a frenar las tasas de mortalidad infantil, en particular aquellos que tratan de mejorar la supervivencia de las niñas menores de cinco años", concluyen.
De hecho, calculan que eliminando el maltrato podría prevenirse una de cada 15 muertes de niñas en la India, lo que supondría miles de menores al año.
Esta avalancha de cifras coincide con otro estudio publicado esta misma semana en las páginas de la revista 'The Lancet' en el que se recuerda que la India es el país del mundo con mayor tasa de mortalidad maternoinfantil. Lo que se traduce en 1,8 millones de niños muertos cada año antes de cumplir los cinco años, otros 52 millones de menores que viven en condiciones de desnutrición, y a los que hay que sumar las 68.000 madres que mueren al año durante el embarazo o el parto.
elmundo.es

lunes, 23 de agosto de 2010

Cuando tu padre te aterra

Lorena tiene muy pocos recuerdos alegres de su infancia. No puede evocar una noche tranquila ni un día de paz. En su casa, los gritos y los golpes eran constantes. También el silencio angustioso que precedía a los insultos y las palizas que su padre infligía a su madre. Y su impotencia por no poder hacer nada. Hace tres años que madre e hija huyeron de la pesadilla de violencia machista en la que Lorena prácticamente había nacido. Acababa de cumplir 21 años. "Fuimos a dar un paseo y no volvimos más. Salimos con lo puesto", explica. Mientras habla no deja de retorcer tensa su collar. No tuvo infancia ni adolescencia. Creció como una niña asustadiza, una cría que ni estornudaba "por no molestar".
Vanessa, periodista de 29 años, y Miriam, profesora de 24, vivieron junto a sus otras dos hermanas sometidas a su padre durante años. Siempre con el temor de cometer un error -o lo que al maltratador se le antojaba como tal- y el pánico ante la segura represalia. "A mi padre siempre le he tenido miedo", cuenta por teléfono Beatriz, de 23 años, que con su madre acaba de terminar un largo tratamiento en un centro para mujeres víctimas de la violencia machista por el que también pasaron años atrás las otras tres veinteañeras, al que regresan una mañana para contar su experiencia. Son hijas de mujeres maltratadas. Víctimas de sus respectivos padres. Malvivieron en un ambiente violento hasta que lograron huir de su verdugo. "Un hombre que me vino impuesto. Al que yo no elegí", precisa una.
Su caso no es único. Unos 800.000 niños conviven con situaciones de violencia de género en España, según una estimación del Ministerio de Igualdad -una cifra derivada de la macroencuesta anónima sobre violencia de género de 2008-. De ellos, alrededor de 200.000 son hijos de mujeres con órdenes de protección. Son víctimas y testigos que también sufren la invisibilización que conlleva esta lacra y que pueden llegar a padecer secuelas muy palpables. "Depresión, trastornos de la alimentación, ansiedad... También el aprendizaje y la repetición de lo que ven en casa: agresividad en el caso de los niños y sumisión en el de las niñas", explica la psicóloga Beatriz Sevilla, especializada en este tipo de violencia.
En lo que va de año, 42 mujeres han muerto a manos de sus parejas o ex parejas, 12 más que el año anterior por estas fechas. El balance es alarmante. Más aún si se tiene en cuenta que tres niños fueron asesinados junto a sus madres, y 24 se quedaron sin ellas para siempre. Demasiadas veces estos niños se convierten también en víctimas directas de las agresiones. "El maltrato a los hijos es una de las fórmulas que encuentra el agresor para hacer daño a su pareja. Atacan siempre donde más duele", explica Miguel Lorente, delegado del Gobierno para la Violencia de Género.
Vanessa se ha convertido en una mujer fuerte. Ya no tiene miedo y no soporta oír argumentos como "no le dejo por mis hijos" en boca de una mujer maltratada. "Me da mucha rabia", dice abriendo mucho los ojos. Este es su mensaje para esas mujeres: "No te quedes en casa por tus hijos. ¡Vete! Tus hijos no necesitan un padre así". Lo dice alguien que no tuvo ni niñez ni adolescencia. Alguien que ahora es madre. "Si una mujer se siente indefensa, que se ponga en la piel del niño", suplica su hermana Miriam.
Ambas saben que, desgraciadamente, ese argumento no es inusual. El 16,6% de los españoles cree que si una mujer permanece con su agresor o le perdona es por sus hijos, según la encuesta sobre percepción de la violencia de género realizada por Igualdad. "Hay que concienciar a la población de que eso no es así. De que permanecer en esa situación es peor para los niños", explica el delegado Lorente. Conscientes de este ángulo del problema, una de las primeras campañas contra la violencia machista del ministerio de Bibiana Aído tenía como lema la frase Mamá hazlo por nosotros, actúa.
"El niño sufre su maltrato y el de su madre, que a veces duele más", cuentan las hermanas Vanessa y Miriam. Ellas, además, fueron también víctimas directas. Sufrieron los abusos sexuales y violaciones de su padre durante años. Nunca pudieron contarlo. Él, muy aficionado a la caza, guardaba en casa varias escopetas "siempre cargadas" y dormía con una pistola debajo de la almohada. Durante aquellos años, ni siquiera podían consolarse las unas con las otras. "Él malmetía, mentía, hacía todo lo posible para que nos lleváramos mal", aseguran. Las agresiones a su esposa y los abusos y violaciones a sus hijas le han supuesto al maltratador una condena de 19 años de cárcel.
Desde la ONG Save the Children, que en 2006 elaboró el informe Atención a los niños y niñas víctimas de la violencia de género, insisten en que debe quedar claro que los hijos que viven violencia de género en el hogar son también víctimas de esta lacra. "Aunque no la sufran directamente o no la vean, su vida está marcada para siempre y necesitan atención especializada y recuperarse", dice Yolanda Román, directora de campañas de la ONG. Algo que no siempre se da.
Esa ONG y la Fundación IRes calculan que solo el 4% de los menores que ha vivido situaciones de violencia de género recibe esa ayuda. "Normalmente, es a la mujer a quien se atiende, y a través de ella los menores", explica Fe Paz, directora de uno de los centros de atención a mujeres de la Federación de Mujeres Separadas y Divorciadas, que asegura que esa carencia se debe a que en muchos casos para atender al niño hace falta el permiso de ambos progenitores. Un punto del que Igualdad discrepa. "Se puede recurrir al juez o a servicios sociales si se considera que el niño necesita atención", argumenta Lorente.
Román reconoce que se ha avanzado mucho, pero que los hijos aún son "un añadido, una variable con la que muchas veces no se sabe qué hacer". A Save the Children le preocupa que algunas comunidades no admitan en los centros de atención a mujeres a niños a partir de cierta edad (12-13 años). "Los separan, los llevan a centros de menores. Es terrible", dice Román. Esta experta recalca que lo más alarmante es que la atención que reciben los hijos de las víctimas de la violencia machista depende de la comunidad autónoma donde vivan. Por eso reclama que se garantice una respuesta mínima homogénea en todo el país.
Opinión que comparte Consuelo Abril, portavoz de la Comisión para la Investigación de los Malos Tratos ante el Congreso, una organización de expertas y juristas. Esta abogada sostiene, además, que aún hay grandes carencias en la atención a estos niños. Aunque aparezcan en la Ley Integral de Violencia de Género de 2005, los menores no están suficientemente reflejados en ella, sostiene.
Para Abril, la clave es la "recuperación". "Es una cuestión prioritaria trabajar con estos menores para que, además de curarse, no vuelvan a repetir los roles que han vivido", explica. Lorena cuenta que los episodios de violencia que sufrió en casa la convirtieron en una persona dócil y desconfiada hacia los hombres. "Si desde pequeña te educas en eso [en un ambiente violento], asumes que es lo normal", dice.
Poco a poco, día a día, la crueldad de los maltratadores hace una gran mella en los niños. Un ejemplo de ello se recoge en el informe de Save the Children de 2006: "Un niño de dos años llamaba a su madre 'puta' porque creía que se llamaba así, su padre lo hacía". Beatriz recuerda algo muy similar: "Mi padre llamaba gilipollas a mi madre y decía 'no es un insulto". Cuando era pequeña esta joven creía que los mayores no se besaban. "La primera vez que vi a los padres de una amiga darse un beso, pensé, 'estos papás son distintos de los míos", cuenta.
Lorena y Beatriz -hijas únicas- no conocen a Vanessa y a Miriam. Nunca han hablado entre sí. Sus historias, sin embargo, y algunos de sus gestos tienen mucho en común. Sus padres presionaron, intimidaron y forzaron hasta lograr que sus familias se aislaran del mundo. "Es lo mismo que hacen con las mujeres, las separan de sus amigos, de sus familias, de todo su entorno para que estén solas y sean dependientes. Para que no tengan nadie a quien recurrir y piensen que no tienen nada", explica Paz.
Vanessa, Miriam y sus hermanas nunca fueron a casa de sus compañeros de colegio. "No podíamos ir a casa de nadie ni ellos venir a la nuestra. Ni siquiera para hacer un trabajo en grupo", cuenta Miriam. Las órdenes eran claras: del colegio a casa. Igual que Lorena. Su padre había cronometrado que llevaba solo 10 minutos llegar de su portal a la escuela. "Y no podía tardar ni un minuto más". Una vida sin amigas, aisladas. "Solo recuerdo ir al parque con mis abuelos. No tenía a nadie más. Vivía en una burbuja", dice Lorena.
Miriam relata que en su casa ni siquiera había juguetes en Reyes o regalos en sus cumpleaños. "Nuestro padre no nos daba unas palizas de muerte. No hacía falta, nos maltrataba psicológicamente", aseguran las hermanas. Estaban totalmente anuladas. "Hasta que yo un día decidí dejar de comer", cuenta Vanessa cruzando resuelta los brazos. "Pensé: 'no como, me muero y ya está", dice. Fue eso lo que hizo a su madre darse cuenta de que, además de las palizas constantes que ella sufría, su verdugo también estaba maltratando a sus hijas.
Así, salieron a la luz las violaciones. Y las cinco mujeres se fueron. Las hermanas, sentadas en un sofá, se miran. Hace ya ocho años de la huida. Han rehecho sus vidas y son felices. Miriam sonríe al recordar un detalle que ahora se le antoja surrealista. "Antes de irnos, mi madre le dejó la cena hecha a mi padre. Y dinero, por si acaso", cuenta. "Estas mujeres no son víctimas, son supervivientes", dice Paz. Ella lo sabe muy bien. Ve cada día casos como el de estas cuatro mujeres. "La capacidad de reponerse del ser humano es inmensa", dice.
"¿Cuántos niños están viviendo ese horror sin que nadie se dé cuenta?", se plantea Abril, que sostiene que hay que fomentar los mecanismos de detección y prevención de la violencia de género. El delegado para la violencia de género explica que los profesores y los médicos de atención primaria juegan un papel fundamental. Miriam, que ahora que es docente, ve el asunto también desde el otro lado, explica que, si están pendientes, los indicios se pueden ver. "Hay que abrir los ojos. Si un niño se comporta de manera extraña, si se aísla de sus compañeros, no hace los trabajos o no trae los libros, si nunca se va con nadie... hay que investigar por qué". En su caso nadie se dio cuenta. Tampoco en el de Lorena. Ellas tampoco pudieron contarlo.
"Es muy difícil decir nada. Tú también estás cegada, porque es tu padre, se supone que te tiene que querer", dice Lorena. Beatriz estuvo a punto de llamar a la policía: "Tuve el teléfono marcado miles de veces. Pero no lo haces. Se lo llevan a comisaría, ¿y luego qué? Te dan una solución inmediata, pero necesitas una que te salve la vida". No puede evitar un sollozo audible al otro lado del teléfono al preguntarle por su padre: "Por mucha terapia psicológica que haga, me ha quitado el derecho al cariño de mi padre. Y ha sido decisión suya".
Muchas víctimas solo empiezan a vivir su vida tras la rehabilitación. Lorena disfrutó como nunca durante unas vacaciones con sus amigas en Tenerife. De repente salir de noche o apagar el móvil era la felicidad. "Es como si viviese de verdad por primera vez".
Igualdad y comunidades autónomas han firmado un convenio para dedicar más fondos a la atención de los hijos de las víctimas de la violencia machista. El ministerio estudia, además, fórmulas jurídicas para que la retirada de la custodia de los hijos sea automática para los maltratadores condenados. Algo que Abril considera fundamental y que estaba entre las propuestas de mejora de la ley integral que la comisión de Violencia de Género del Congreso mandó a Igualdad. Lorente aclara que ahora los jueces pueden retirar la custodia. "Se trataría de simplificar la fórmula. La custodia debe ejercerse siempre en beneficio del menor. Los niños se ven enormemente afectados por la violencia. Necesitan una toma de distancia de esa situación", dice.
Vanessa y Miriam temen el día que su padre salga de la cárcel en tercer grado. Beatriz tiene una orden de alejamiento de un kilómetro del suyo y un teléfono de emergencia. El de Lorena ha muerto. "Te da tranquilidad en cierta manera porque es él o yo. Pero en cierto modo también le quieres".

elpais.com

lunes, 2 de agosto de 2010

¿Por qué los machistas no dejan de matar?

En este instante, entre 20 y 25 hombres acarician la idea de asesinar a su mujer en España, según explica con toda crudeza el delegado del Gobierno contra la Violencia de Género, Miguel Lorente. Son hombres que probablemente se levanten y se acuesten al lado de su pareja pensado "de hoy no pasas", que busquen el modo de sortear las órdenes de alejamiento, planeen cómo acuchillarla, asfixiarla, pegarle un tiro, atropellarla, envenenarla. Incluso algunos suelen decirlo con una chulería pasmosa cuando el telediario da cuenta del cadáver de otra mujer. "Así vas a acabar tú, a donde yo voy se sale, pero a donde vas tú, no" -frase extraída de un caso juzgado-. Lo peor es que muchas de ellas, tras el proceso de aniquilación total que supone el maltrato, están indefensas y atenazadas por el miedo y no son conscientes del riesgo. No creen, no pueden ni quieren creer, que no es una bravuconería más, que no las están amenazando sino informando. Ellos no están locos, no es el alcohol ni las drogas ni el estrés, no son crímenes pasionales. Es violencia de género.
Según las encuestas y estadísticas que maneja la delegación que dirige Lorente, unas 400.000 mujeres sufren maltrato al año en España, 120.000 se atreven a denunciar y 70 mueren. Año tras año, con ligeros aumentos o descensos. Y la ley integral, que entró por completo en vigor en junio de 2005, no parece capaz de revertir estas cifras. Incluso este año parece que aumenta: 42 víctimas mortales, 12 más que en 2009, un año que, aunque suene macabro, fue excepcionalmente bueno, al concluir con 55 asesinadas. Produce desazón comprobar que en el mismo periodo de 2003, dos años antes de la puesta en marcha del texto legal con el que el Gobierno espera cortar la sangría y el primero de la estadística oficial, se contabilizaban 43, una más. Con todo, el peor año a la altura de julio fue 2007, cuando 45 hombres se llevaron por delante a sus parejas, registro que se puede superar si se confirman cuatro casos más que Igualdad tiene en estudio. Otras fuentes, como la Fiscalía para la Violencia contra la Mujer, elevan la cifra actual a 45 y la Comisión para la Investigación de los Malos Tratos a Mujeres, a 57. ¿Cuáles son las causas de este aumento?, ¿puede estar detrás la crisis, culpable de casi todo?
No parece. En 2003, la economía crecía a un ritmo del 3,2% con un paro del 9% y el número de víctimas era el mismo. A Ángela Cerrillos, abogada y presidenta de la asociación de mujeres juristas Themis, le resulta "simplista" como explicación, aunque otros expertos no descartan cierta influencia difícil de cuantificar, como Consuelo Abril, presidenta de la Comisión para la Investigación, para quien un maltratador en paro y en casa "supone un problema añadido". "No cabe duda de que los problemas económicos tensan emocionalmente y de que el maltratador siempre descarga su frustración en la mujer, tanto más si esta es mayor", reflexiona. También Lorente lo considera plausible, ya que la crisis es "un factor estresante", aunque "no existen datos" que respalden esta impresión porque "aún no está analizado". Lorente apunta sin embargo que "en ninguno de los casos con resultado de muerte hasta marzo pasado el agresor estaba desempleado".
Ana María Pérez del Campo, presidenta de la Federación de Mujeres Separadas y Divorciadas, no cuestiona que "la ausencia de trabajo puede generar estrés" pero "los ricos también pegan", por lo que la "crisis no es la razón". De igual modo piensa la socióloga Cecilia Caballero, fundadora de la Comisión y responsable de servicios sociales de Fuenlabrada (Madrid): "No es un factor relevante ni desencadenante porque a las personas normales la crisis les deprime y les agobia, pero no por ello pegan a su pareja. Es como plantear que la ola de optimismo que nos invadió por el Mundial va a repercutir en una bajada de las agresiones". A su juicio, "no se trata de un comportamiento coyuntural sino que está muy arraigado en la cultura, el maltratador lo es con crisis y sin ella".
Inmaculada Montalbán, presidenta del Observatorio de Violencia sobre la Mujer, admite que "no hay datos suficientes al respecto" pero añade que "la mayor dependencia económica de la mujer" puede estar influyendo, opinión que comparte Lorente, quien cree que las mujeres pueden estar aguantando más y denunciado menos "porque viven con la percepción de que les será más difícil salir adelante".
Al margen de la coyuntura económica, otro de los sospechosos habituales es el efecto contagio, con el que están de acuerdo todas las fuentes consultadas, aunque a renglón seguido subrayan la importancia de los medios en la toma de conciencia del problema y en el aumento de la sensibilización, por lo que piden con vehemencia que sigan hablando, y mucho, de violencia de género, aunque con un cambio de enfoque, que reduzca la información de los casos concretos y aumente la que se ofrece sobre las consecuencias para el maltratador en forma de rechazo social, sentencias o cárcel. "El tratamiento debe ser serio, riguroso y no morboso", aconseja Montalbán.
Analizando los datos, el 70,2% de los casos de 2010 se han producido dentro de los tres primeros días posteriores a un crimen, cuando esta misma ratio el año pasado era del 55%. Y no solo se concentran en el tiempo, también en el espacio, por ejemplo en Salt (Girona), donde no se recordaba ningún caso en 15 años y se produjeron dos en una semana. Lorente matiza que "nadie que no estuviera ya pensando en matar va a hacerlo por verlo en televisión, pero sí ayuda al que ya es un potencial asesino a identificarse, a reforzar sus convicciones, a visualizar objetivo y consecuencias, a decidir cuándo y cómo".
Todas las voces admiten, al principio o al final de la conversación, que los factores son múltiples, complejos, difíciles de analizar, pero Soledad Cazorla, fiscal delegada para la Violencia contra la Mujer, lo hace con una sinceridad y contundencia aplastantes: "El que quiere matar mata con crisis, sin crisis, porque le has dicho que sí, porque le has dicho que no, y porque las lentejas estaban frías". Cazorla reclama "menos intuiciones y menos mensajes no suficientemente afianzados en estudios". "Seamos sensatos, admitamos que no tenemos la respuesta y que lo único incontestable es que los casos más graves no se denuncian. Preguntémonos por qué".
Aunque el 23,8% de las mujeres muertas este año había denunciado y el 16,7% incluso tenía medidas de protección, lo cierto es que la gran mayoría no acudió a la justicia y el número de denuncias está cayendo.
A pesar de las campañas y de los mensajes institucionales, en el primer trimestre se presentaron 32.492 denuncias, un 3,46% menos que en el mismo periodo de 2009. ¿Cuál es la causa? Los consultados apuntan a la polémica de las denuncias falsas, que ha hecho un daño terrible. "Es un mensaje que refuerza al maltratador en sus convicciones y que deja a la víctima todavía más indefensa, porque se convence de que no la van a creer", explica Lorente. "La mujer se siente también maltratada en el estrado, porque se la interroga como si fuera culpable y no víctima, porque está llegando a la conclusión de que las denuncias acaban archivadas", añade Del Campo.
Todas las fuentes apuntan a algunos jueces que absuelven al maltratador porque una mujer universitaria no da el perfil de maltratada, porque no sonó convincente o no lloró lo que el juez esperaba. Pese a todo, la justicia es la única vía eficaz.
"Solo quieren que sus maltratadores las dejen en paz, pero tienen que entender que el único modo de terminar con la violencia es recurriendo a los tribunales", reflexiona Cabeza Tébar, directora del Servicio Integral de Atención y Acogida de Jaén, dependiente de la Dirección General de Violencia de Género de la Junta de Andalucía.
La mayor parte de los expertos consultados destacan también entre las causas de la persistencia de las cifras al neomachismo o el posmachismo, es decir, la "reacción violenta y sobreactuada" de los sectores más recalcitrantes "al ejercicio de los derechos de la mujer", en palabras de Abril. También apuntan otros dos fenómenos que es necesario analizar: el aumento de las víctimas inmigrantes (el 38,1%) y su creciente juventud (el 16,7% tenía entre 21 y 30 años). "Ojo con cómo se perpetúan roles de sometimiento que creíamos desterrados", alerta Cazorla, a lo que Cerrillos añade con tristeza que no solo las hijas aguantan lo mismo o más que sus madres, sino que "las nuevas tecnologías aportan mayores sistemas de control".
De todos los tipos de asesinos, Lorente recuerda que el maltratador "es comparable al terrorista suicida" porque justifica su acción en una causa mayor, la lleva a cabo con crueldad y no le importan las consecuencias. Ante semejante perfil, el endurecimiento de las penas no tiene el efecto inmediato deseado y son necesarias otras medidas que exigen las asociaciones, como más presupuesto y el completo desarrollo de la ley.
La clave, desgraciadamente a largo plazo, está en "la igualdad, la educación, la prevención, la concienciación y la implicación de la familia, los amigos y el entorno", subraya Cazorla. Pero a las 42 mujeres que han muerto en lo que va de año probablemente nunca les explicaron, como a otras muchas, que el mayor riesgo potencial que tiene una mujer de morir asesinada no está en la calle, sino en su casa y a manos de su pareja.
Más mayores, sin denuncia y conviviendo
No hay un perfil cultural, económico, sociológico o psicológico de la maltratada como tampoco lo hay del maltratador, extremo en el que coinciden todas las fuentes consultadas. Sin embargo, sí se observa un cambio de patrón en las circunstancias que concurren en los 42 asesinatos contabilizados por Igualdad en lo que va de año.
Una aplastante mayoría no denunció -el 76,2% este año frente al 65,5% el año pasado, más de 10 puntos de diferencia-, son más mayores -el 83,4% de las asesinadas en 2010 tiene más de 31 años frente al 72,4% de 2009-, convivían con sus agresores -69% y 51,7%- y aumentan las víctimas inmigrantes -38,1% y 27,6%-. Se trata, según la delegación de Violencia de Género, de mujeres que llevan "más años viviendo con sus agresores, más expuestas a la violencia y que no son conscientes del riesgo". No se llega ni a producir la ruptura, cuando amenazan con irse el hombre estalla para impedírselo. "Se ha producido un cambio de percepción en el maltratador, que se siente más vulnerable porque sabe que la sociedad está con la víctima, que una denuncia tiene consecuencias y que, una vez que la haya presentado, le será más difícil acercarse a ella".
El mensaje a las mujeres en esta situación es claro: "Que nunca piensen que porque lleven mucho tiempo sometidas a violencia psicológica o física de baja intensidad no se va a volver más grave". En primer lugar deben asesorarse -en el 016, número gratuito del Gobierno, el también gratuito 900 100 009 de malostratos.org o el 91 441 85 55 /60 de la Federación de Separadas y Divorciadas- y después, denunciar.
elpais.com

lunes, 19 de julio de 2010

La dependencia económica impide dejar a una pareja violenta

Cientos de miles de víctimas de la violencia doméstica en América Latina permanecen en lugares en los que sufren abusos porque no tienen opciones de vivienda, según un estudio de una organización no gubernamental con sede en Ginebra, Suiza, publicado este viernes.
El informe del Centro sobre Derecho a la Vivienda contra los Desalojos (COHRE, por sus siglas en inglés) examina la cuestión de la violencia contra las mujeres en Brasil, Argentina y Colombia.
En estos países, dice el estudio, "la falta de acceso a una vivienda adecuada, así como refugios para las mujeres que sufren abusos, les impide a las víctimas escapar de sus agresores".
"La dependencia económica parece ser la primera causa mencionada por vez por las mujeres de los tres países como el principal obstáculo para romper con una relación violenta", se lee en el reporte titulado "Un lugar en el mundo".
La organización de derechos humanos entrevistó a decenas de mujeres que han sido víctimas de violencia doméstica -o siguen siéndolo- en cada uno de los tres países estudiados.
Romper el ciclo
"A partir de estas entrevistas, se pone de manifiesto que lo importante para estas mujeres es saber a dónde poder ir cuando decidan romper el ciclo de la violencia doméstica", afirma COHRE. Según la organización, "la falta de solución al problema de la vivienda puede ser crucial para que decidan no continuar una relación violenta".
Muchas de las mujeres víctimas le dijeron a la ONG que tienen la alternativa de mudarse a la casa de un amigo o familiar después de sufrir una agresión.
"Pero con el tiempo se sienten incapaces de proporcionar una solución permanente o incluso transitoria al problema de la vivienda, estas mujeres a menudo no tienen más remedio que volver a vivir con su agresor", dice estudio.
El reporte sostiene que aunque la mayoría de los países de América Latina tiene altísimas tasas de violencia doméstica -entre el 30% y 60% de las mujeres en la región, dependiendo de los países- las políticas públicas "casi nunca" tienen en cuenta la cuestión del derecho a la vivienda de las mujeres.
La ONG dice que este problema afecta preferentemente a mujeres pobres que viven en comunidades carenciadas.
Trabajos domésticos
Muchas mujeres, especialmente los de las clases desfavorecidas, trabajan en el sector informal de la economía o en tareas domésticas (en ocasiones, hacen ambas cosas) y dependen del ingreso de su pareja.
En el caso de las mujeres entrevistadas por COHRE, gran parte se ocupa sólo de las tareas del hogar: el 27% en Brasil y casi el 25% en Argentina y Colombia. Muchas dijeron que no trabajan porque los maridos no quieren.
También dijeron que viven más episodios de violencia en tiempos de crisis económica o de ajustes del presupuesto, en los que se las trata de "inútiles, derrochadoras y malas administradoras del dinero".
En Brasil, una de cada cuatro mujeres ha sido agredida por su esposo o pareja, según el informe al Comité Brasileño Nacional para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer, correspondiente al período 2001-2005.
bbc.co.uk

Reflejo: pegarle a los chicos los vuelve más agresivos

Pegar a los niños podría traer consecuencias no deseadas. Los chicos que son golpeados por sus padres podrían tener más posibilidades de comportarse de manera agresiva más tarde en la vida, concluyó un estudio realizado con 2.500 madres.
Los niños que son golpeados frecuentemente a la edad de tres años presentan un riesgo mayor de ser agresivos cuando llegan a los cinco, dijo Catherine Taylor, de la Universidad de Tulane (Estados Unidos).
Los autores, que publicaron sus conclusiones en la revista Pediatrics, preguntaron a 2.500 madres cuantas veces habían golpeado a sus hijos en el último mes. El 45,6% de ellas, es decir cerca de la mitad, respondió que no lo había hecho. El 27,9% dijo que había golpeado a su hijo una o más veces, mientras que el 26,5% informó que había castigado corporalmente a su hijo más de dos veces.
A continuación, los investigadores indagaron sobre los niveles de agresión posteriores de los niños, poniendo en esta balanza conductas como discutir, ser crueles, tratar mal a los compañeros, destruir objetos, pelearse y amenazar con mucha frecuencia.
Resultó que los niños golpeados a la edad de tres años mostraron un riesgo mayor de ser agresivos al llegar a los cinco. Encontramos que esta relación es incluso cierta cuando tenemos en cuenta factores como el nivel de stress y depresión en los padres, su posible uso de drogas o alcohol y la presencia de otro tipo de agresiones en la familia, dijo Taylor.
La Academia Americana de Pediatría, una importante institución científica de Estados Unidos, recomienda no usar los castigos corporales en los niños.
Taylor sostuvo que hay maneras de disciplinar a los hijos sin pegarles, y estas formas pueden incluso disminuir el riesgo de que los chicos se vuelvan más agresivos. Si los padres usan un tipo de disciplina no física, sus hijos cuentan con más posibilidades de estar más sanos y de comportarse mejor más tarde en la vida.

neomundo.com.ar

miércoles, 19 de mayo de 2010

Los hombres maltratados en el hogar eligen callar

Por Valeria Vera
De la Redacción de lanacion.com
Tiene 35 años y está casado hace seis. A los ojos de sus padres, amigos y vecinos logró un matrimonio consolidado, con los altibajos propios de cualquier pareja. Pero cuando traspasa la puerta de calle, la realidad de su hogar tiene otra cara: las discusiones con su esposa derivan en fuertes cruces y se instala así un ciclo de violencia del que le resulta muy difícil salir.
Las agresiones con las que convive a diario le provocan angustia y lo ubican en un lugar de sumisión casi permanente que termina por debilitar el vínculo. "Al principio me parecía que era falta de afecto, pero, con el tiempo, las desacreditaciones y las críticas destructivas se acentuaron y me dí cuenta de que no era algo pasajero", confiesa en diálogo con lanacion.com.
Según describe, expresiones del estilo: "Te falta reacción"; "Sos una persona que tiene problemas psicológicos" o: "¿Por qué no te vas?", formaban parte del diálogo casi natural que mantenía con su esposa hasta que advirtió que se había convertido en un enemigo dentro su propia casa y decidió pedir ayuda. "No podía seguir viviendo así", expresa.
Actualmente, hace terapia de pareja y afirma que su apuesta es "salvar a su familia".
La problemática del maltrato conyugal no es exclusiva de esta época, ni de las mujeres. Lo que está cambiando es la percepción que se tiene de la situación y su difusión, una transición que implica poder concebir a la mujer como victimaria y al hombre como víctima, en una sociedad atravesada durante siglos por un modelo patriarcal.
Un informe elaborado por la Oficina de Violencia Doméstica (OVD), dependiente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, reveló que de un total de 13.238 personas afectadas, el 19 % corresponde a varones. Los datos arrojados por el organismo muestran, además, que nueve de cada diez casos denunciados se refieren a agresiones de tipo psicológicas. Detras de este tipo de violencia, aparecen la física (68%), la económica (30%) y la sexual (13%).
"En general cuando se habla de violencia familiar se suele pensar en la agresión física. Sin embargo, el maltrato verbal o psicológico es a veces mucho más doloroso y desgastante. Los modos de expresión agresivos son mucho más comunes de lo que se cree", subrayó a lanacion.com la terapeuta familiar Adriana Quattrone.
Cambios culturales. A la hora de asumir esta situación, la mayoría de los hombres opone resistencia. "Existe el mito de que los hombres no son víctimas de violencia doméstica. Esta falsa creencia dificulta la posibilidad de tomar conciencia de que se trata de un problema", afirmó Quattrone.
Comprender globalmente esta problemática, sostienen los expertos, supone analizar la evolución que registró la lucha por la igualdad de género en el marco de "la cultura de dominación" que imperó durante siglos en el mundo.
En palabras del psiquiatra Horacio Vonmaro, "se asiste en los últimos años a una modificación en la subjetividad de las funciones respecto a épocas anteriores, a partir de la inserción de la mujer al mercado de trabajo y la adquisición de atributos y roles más masculinos".
El alto nivel de desempleo que padecen en la actualidad algunos países, obliga a la mujer a convertirse en el único sostén de la familia. "Es allí donde aparece la idea del varón domado y sometido por ella", destacó el especialista. Y añadió: "Hay una especie de caída de los símbolos tradicionales. El hombre se siente puesto en un lugar de descalificación y cree que hasta su propia masculinidad está en juego".
Patrones violentos. Las relaciones calificadas como violentas encuentran puntos comunes, más allá de la historia personal de cada integrante. Vonmaro destacó que gran parte de las construcciones en las que se basan estos vínculos se desprenden de la idea de que hay que dominar al otro. Interviene aquí una especie de "pseudomasoquismo" como uno de los rasgos más típicos.
Algunas de las características que conforman el patrón de conducta de la víctima van desde la angustia, la baja autoestima, la vergüenza y el pudor hasta la imposibilidad de hacer pública la situación o minimizarla al darla a conocer. "Los hombres, en general, optan por decir: «De esto no se habla», y se abstienen de hacerlo público. Pero esto muchas veces surge en una guardia hospitalaria o intervención institucional",
Alternativas. Cuando los terapeutas se enfrentan a casos como estos, las posibilidades de tratamiento son múltiples, aunque dependen de cada situación en particular.
Según Vonmaro, el análisis se orienta a un abordaje integral que puede combinar distintas técnicas para mejorar la calidad del diálogo y la relación.
Dónde recurrir
Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Atención especializada las 24 horas los 365 días del año. Lavalle 1250, PB. Teléfono: 4370-4600 internos 4510 al 14.
Policía Federal Argentina - Centro de Orientación de la Víctima. Avenida as Heras 1855 1° Teléfonos: 4801-4444/8146. Días y horario de atención: lunes a viernes: de 8 a 21 horas; Sábados: de 8 a 13 horas.
Dirección General de la Mujer del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Carlos Pellegrini 271 7º piso. Teléfono gratuito: 0800-666-8537 todos los días durante las 24 horas o pedir turno para entrevistas al 4867-0163.
Asociación Argentina de Prevención de la Violencia Familiar. Bartolomé Mitre 1970 - 2º "B". Teléfonos: 4953-1268. Días y horarios de atención: lunes de 18 a 21, martes de 15 a 20 y jueves de 15 a 20 horas.

lanacion.com

martes, 4 de mayo de 2010

LAS CONSECUENCIAS DE VIVIR EN UN 'SLUM'

ISABEL F. LANTIGUA
CALCUTA.- En un minúsculo amasijo de hojalata, plástico y cartón -mal llamado casa- vive Saphina. Seis años encerrados en un cuerpo diminuto, con la sonrisa fácil, siempre dispuesta a alegrar su infancia. Pero las marcadas ojeras delatan sus muchas noches en vela; los profundos ojos negros no pueden ocultar que a su corta edad han presenciado episodios desagradables. Ella no los cuenta. Nadie le pregunta. Todos saben que es el día a día del 'slum' de Calcuta del que procede. Que en el sistema de castas que impera en la India -con cinco oficiales y miles de subdivisiones- ellos, los intocables, se llevan la peor parte. Y, si son mujeres o niños, sobrevivir se convierte en el más difícil todavía.
La situación de Saphina no dista mucho de la de Sultani, Karim, Amina, Koby, Pinky, Jafar... No levantan un palmo del suelo y ya conocen bien lo que es sufrir trastornos típicos de la edad adulta, como insomnio, depresión o dolor de cabeza crónico. Tampoco se libran de la malnutrición severa, los parásitos, la tuberculosis y los infinitos problemas de piel derivados de las condiciones en las que viven, de los efluvios y el calor insoportable que produce cocinar con carbón cuando la temperatura ambiental supera los 48ºC.
Pero, por primera vez, a Saphina y a otros 311 niños que acuden a la escuela Joyjeet Das Memorial School, situada en el 'slum' de Tollygunge, les han detectado sus problemas de salud. Por primera vez, gracias a la ONG española Amavida, que sustenta el colegio, estos pequeños se han hecho un reconocimiento médico. En medio de muchos llantos y rabietas, se han pesado y sometido a diversos análisis. Los diagnósticos no sorprenden. A las enfermedades ya citadas se suman las pulmonías, las infecciones de oído y las erupciones cutáneas. También la anorexia, no tal y como se concibe en Occidente, sino como sinónimo de una grave desnutrición.
Son las patologías propias del 'slum', de la violencia, de la pobreza. Las consecuencias lógicas de estar hacinados en un espacio ínfimo con cientos de personas, sin contar las ratas y cucarachas, compañeras habituales. Se trata sólo de los trastornos que se pueden ver en las pruebas médicas. Luego están los otros, los que no detectan los análisisis pero que están ahí. La timidez extrema, la mirada gacha, la ansiedad, el miedo.
Hasta hace poco más de un mes, también sufrían el estrés de tener que buscar algo que llevarse a la boca para calmar el 'runrún' del estómago. Comer todos los días era un lujo. Ahora, la situación ha cambiado. La escuela les garantiza un plato de comida diario. A las 19:30, de lunes a domingo, el lugar más concurrido del 'slum' de Tollygunge es la puerta del colegio, donde los 312 alumnos y algunas madres hacen cola para devorar el arroz y el dal -la sopa típica y base de la alimentación en esta parte de la India-. También para probar nuevos sabores. Los que proceden de las verduras que Mimi y Ana, coordinadoras del centro y artífices del 'Food Program', tratan de introducir en la dieta para hacerla más equilibrada. Aunque, de momento, el pepino tiene poca aceptación en los paladares de los pequeños.
Violaciones y abusos
Koby, víctima de una paliza.
Calmar el hambre, irse a la cama -eufemismo que define a un trozo de madera a la intemperie- con el estómago más o menos lleno es una alegría y un logro para los habitantes de este 'slum'. Pero la felicidad no dura mucho. La mayoría de las veces se ve interrumpida por alguna paliza, como la sufrida por Koby, que con ocho años ha visto su inocencia truncada por los golpes de un adulto a quien el alcohol nubló el juicio. Un día en el hospital y vuelta al 'hogar', al territorio 'enemigo'. Aún magullado y con el miedo en el cuerpo.
Las violaciones y los golpes a las mujeres, jovencísimas madres obligadas a casarse en un matrimonio organizado por las familias, también están a la orden del día. "Todas las mujeres del 'slum' sufren alguna clase de abuso por parte de sus maridos. Muchas veces ellos llegan borrachos por la noche y desahogan su rabia, su frustración con sus esposas. El alcoholismo es un problema muy extendido en esta sociedad", explica Ana Villanueva, de la ONG Amavida.
Los datos oficiales indican que la India es el segundo país, tras Estados Unidos, con mayor número de violaciones. En cuanto las niñas empiezan a desarrollarse, se convierten en objeto de deseo, en el blanco más fácil de los 'slum'. Indefensas, desprotegidas, a expensas de que cualquier día llegue un varón sin previo aviso -la falta de electricidad no delatará su presencia- que quiera satisfacer sus deseos sexuales o, peor, que se las lleve para las mafias de prostitución. Todo, en la más absoluta impunidad. Al fin y al cabo, se trata de los intocables.

elmundo.es

viernes, 12 de febrero de 2010

Crece sin freno la violencia doméstica

Laura Reina LA NACION
No son producto de la inseguridad y suelen ser identificados, erróneamente, como crímenes pasionales. Se trata de uno de los delitos que más han crecido en estos años: la violencia doméstica, que en las últimas horas sobresalió por el caso del baterista del grupo Callejeros, Eduardo Vázquez, acusado de intentar asesinar a su mujer prendiéndole fuego.
Cada vez son más las oficinas públicas que se crean, en diferentes ámbitos, para recibir denuncias por ese tipo de delito. En 2009 las muertes de mujeres por violencia doméstica aumentaron 11% respecto de 2008, según un informe de la Asociación Civil Casa del Encuentro. Sólo en la Capital, la repartición oficial que se dedica al tema atendió el año pasado 7225 casos de mujeres víctimas de violencia familiar.
Las posibilidades de que esta escalada se revierta este año parecen ser más que escasas: durante enero, la Oficina de Violencia Doméstica (OVD), que depende de la Corte Suprema de Justicia, recibió 526 denuncias contra 375 del mismo período de 2009. El 82% fueron hechas por mujeres.
El año pasado, 231 mujeres encontraron la muerte de manera violenta; en su mayoría, apuñaladas. Las siguieron las muertes por armas de fuego y por golpes. El asesinato por incineración ocupó el sexto lugar.
En la provincia de Buenos Aires las llamadas recibidas en el teléfono gratuito del Programa de Atención a Mujeres Víctimas de la Violencia (0800-555-0137) se multiplican cotidianamente. El año pasado superaron las 15.000. Ese distrito lidera, según el informe de Casa del Encuentro, el ranking de asesinatos de mujeres, con 66 casos. Los datos para elaborar el estudio surgieron de un relevamiento de los hechos publicados en agencias de noticias y en más de 40 diarios de circulación nacional debido a que no existen datos oficiales.
La Dirección General de la Mujer de la ciudad de Buenos Aires, distrito donde el año pasado se produjeron ocho homicidios relacionados con la violencia doméstica, atendió durante 2009 a 7225 mujeres que se presentaron de manera espontánea en alguno de los siete centros integrales de la mujer ubicados en distintos puntos de la ciudad.
Además, se alojaron 280 mujeres con sus hijos en refugios del gobierno de la ciudad ante situaciones en que estaba en riesgo la vida de la víctima y se derivaron más de 400 casos a la OVD.
La ministra de Desarrollo Social de la ciudad, María Eugenia Vidal, dijo a LA NACION que casos como los protagonizados por el baterista de Callejeros ayudan a tomar conciencia del problema.
"Este tipo de casos ayuda a que otras mujeres se animen a denunciar y tomen conciencia de que la violencia doméstica es un camino que puede terminar con su vida. Lo que vemos es que hay mayor visibilidad del tema, las mujeres están más informadas sobre el problema y son más son más conscientes de sus derechos, pero todavía falta mucho por hacer", opinó Vidal.
Aunque la violencia doméstica se da en cualquier clase social y momento, casi el 40% de las llamadas recibidas al Programa de Atención a Mujeres Víctimas de la Violencia en la provincia de Buenos Aires corresponde a hogares integrados por efectivos de fuerzas de seguridad. Otro dato es que la violencia doméstica se incrementa durante el período vacacional.

¿Legitimación social?
Según la coordinadora ejecutiva de Casa del Encuentro, Fabiana Tuñez, el aumento en la violencia de género tiene que ver con que aún persiste, en la sociedad, cierta legitimación de la violencia hacia la mujer. En 2009, la asociación recibió 120 denuncias de maltrato por mes. En enero se registraron más de 90.
"La violencia ejercida hacia las mujeres no son hechos aislados, sino producto de una construcción social, cultural, que apoya la violencia hacia las mujeres -dijo-. En diferentes medios de comunicación se trata a la mujer como un objeto de consumo. El aumento de la violencia significa que no existen suficientes políticas públicas que tiendan a prevenir y a sancionar la violencia de género."
Tuñez destacó que aunque se sancionó una ley de violencia hacia la mujer, ésta aún no fue reglamentada. "No existen estadísticas oficiales sobre femicidos, por lo cual no existen políticas que proyecten acciones contra este delito. El Estado debe responder de forma urgente y necesaria. Estamos hablando de más de un Cromagnon por año en violencia hacia las mujeres", comparó Tuñez.
La psicoanalista Lila Isacovich, docente universitaria y coordinadora asistencial de la Fundación Buenos Aires, no cree que exista legitimación social de la violencia de género, sino una escalada de la violencia en general.
Más violencia
"No creo que la mayoría de la sociedad avale la violencia hacia la mujer. Sí hay un aumento de la violencia generalizado, y no sólo en nuestro país. La gente está más estresada, más presionada y esto repercute en las relaciones y en los vínculos", comentó Isacovich.
En este contexto, la pareja suele ser la más castigada. "Es la que se tiene más a mano, es el lugar que más se debería cuidar y paradójicamente es lo que más se descuida. Pero alguien no se vuelve violento de la noche a la mañana, hay personalidades violentas. "El golpeador es alguien que apela al golpe porque no tiene otros recursos, se queda sin argumentos y entonces llega a la violencia física", describió la psicoanalista.
Tuñez se refirió al ciclo de violencia que se gesta en este tipo de personalidades. "En general, el perfil del varón golpeador tiene que ver con una personalidad que considera a la mujer como un objeto de pertenencia, como una cosa. Es uno de los principales factores que desencadenan los diferentes ciclos de la violencia. Primero aparecen los celos, la descalificación, el control y finalmente el maltrato; después llega el perdón, que se conoce como el ciclo de la meseta, en el que el varón promete que no se va a volver a repetir; y luego ese ciclo violento vuelve a comenzar y se suman los golpes", describió la especialista.
Pero así como existe un perfil del golpeador, según Tuñez no hay un perfil de víctima. "Toda mujer puede sufrir maltrato. Todo este ciclo de violencia genera una sensación de miedo, de pérdida de autoestima, se van minando sus derechos, empieza a considerar que todo lo que hace está mal y se culpabiliza por las acciones del golpeador. Hay una tendencia a decir que es su culpa, y cuanto más cede, más se acelera la violencia, porque el objetivo del golpeador es dominar", concluyó.

11%
Crecieron los femicidios
En 2009 se registraron 231 muertes de mujeres por causas violentas; implica un homicidio cada día y medio.
40%

Aumentaron las denuncias
En enero pasado, la Corte registró 526 denuncias, contra 375 del mismo período del año anterior. Con la colaboración de Horacio Varoli y Pablo Morosi.

lanacion.com

lunes, 8 de febrero de 2010

Las marcas invisibles del maltrato


"¿Así que no querés comer?", grita una madre mientras le tira la comida en la cara a su bebe, que rompe en llanto.
No parecés hijo mío o No servís para nada son frases que retumban a diario en los oídos de miles de niños que creen en todo lo que se les dice y les quedan grabadas para siempre.
Especialistas coinciden en que las formas de maltrato psicológico infantil, dentro del cual se encuentra el verbal, son un mal naturalizado y extendido en nuestra sociedad. Al no dejar marcas visibles, esta forma de maltrato, que afecta profundamente al niño, pasa inadvertida.
De hecho, la violencia psicológica es uno de los principales males que sacuden los hogares argentinos. Los datos de la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que sostienen que el 90% de los casos de violencia familiar son psicológicos, confirman esta realidad. Entre 2008-2009 ingresaron 7299 casos de personas afectadas, de las cuales el 23% fueron niños menores de 18 años.
El Barómetro de la Deuda Social de la Infancia (UCA y Fundación Arcor) indica que las formas de disciplinar a los niños entre los 6 y los 12 años es a través de penitencias y retos en voz alta, en un 77,7% y 73,5%, respectivamente. Asimismo, el 10% disciplina a su hijo a través de agresiones verbales.
Lucía, de 5 años, fue separada de su familia por problemas de violencia doméstica y trasladada al Hogar Juanito, de Colegiales. A pesar de eso, la violencia se siguió colando en los encuentros que su madre mantenía con ella en el hogar. "Sos una tonta, una estúpida", le decía su madre a Lucía cuando ella no quería salir del pelotero, en una de sus visitas. "Villera de mierda, ¡me tengo que ir!", repetía la madre. La pequeña, que tiene un retraso madurativo, se resistía a salir del lugar de juegos, hasta que por fin la madre la persuadió y la llevó alzada sin siquiera darle tiempo para ponerse los zapatos.
La violencia verbal, no es la única forma de maltrato emocional o psicológico que pueden sufrir los menores; no respetarlos como personas, insultarlos, quitarles o romperles los juguetes, encerrarlos en sus habitaciones, sobreexigirlos, hacerlos partícipes de las peleas de los adultos, la falta de comprensión, entre otros, son también otras formas de degradarlos y humillarlos.
La Fundación Juanito brinda desde 1995 protección a la adolescencia y niñez en riesgo y en este momento tiene 21 chicos en su hogar. "El maltrato verbal ocurre en todas las casas. Por lo general, los padres no son conscientes de cómo tratan a sus hijos", dice Lorena Naveira, coordinadora del área de Aprendizaje. Y destaca: "No pasa nada si una vez le gritás a tu hijo, el problema es cuando se vuelve algo reiterativo y se convierte en un modo de crianza".
Marisa Herrera, consultora del área de Protección de Derechos de Unicef, cita el Estudio Mundial sobre la Violencia contra los Niños de la Secretaría General de las Naciones Unidas para alertar que "gran parte de la violencia contra los niños permanece oculta por varias razones, y destaca el miedo a denunciar, la aceptación social de la violencia, la idea de disciplina, la falta de ámbitos de atención e intervención acordes con la situación de maltrato que se trate".
La voz de los chicos
Las organizaciones sociales Save the Children y ETIS, Equipo de Trabajo e Investigación Social, llevaron adelante el estudio Contra el castigo físico y humillante: voces de los niños y niñas , que está basado en la mirada que tienen los niños sobre la forma de castigo que reciben por parte de los adultos. El 97% de los chicos consultados concuerdan en que insultarlos o decirles malas palabras no sirve para educarlos. Además, la mayoría de ellos admiten que sienten ganas de llorar y bronca cuando una persona grande les grita. Al preguntarles acerca de quiénes son las personas que usualmente castigan a los chicos, el 50% respondió que sus padres, y un 13,5% que son sus maestros o profesores.
"Es necesario recurrir al diálogo y a la conversación. Muchas veces los insultamos creyendo que con eso vamos a modificar su conducta", reflexiona Henry Chiroque Solano, de Save the Children. Ianina Muñón, coordinadora del Barómetro de la Deuda Social de la Infancia, cree que "aproximarse a la medición de las formas y actitudes con las que los adultos de referencia se vinculan con sus hijos es importante porque las críticas y acciones que reciben los chicos, sobre su persona, influyen en la construcción de la autoestima, compromete la salud psíquica del niño, su desarrollo cognitivo y los procesos de aprendizaje futuros".
La madre de Matías estaba presa y le prometía a su hijo que cuando saliera iban a vivir juntos. Matías soñaba con ese día, en sus cumpleaños pedía plata y la ahorraba con fervor para el momento en el que ella saliera de la institución. Cuando finalmente su madre quedó libre, no cumplió con su promesa. Matías continúo en el hogar Juanito y comenzó un boicot hacia el colegio, los psicólogos y su entorno en general. "El maltrato psicológico puede ser sutil", explica Naveira.
"Llama mucho la atención cómo en la consulta de orientación familiar los miembros de la familia se expresan maltratándose, y ante la observación por parte del profesional se sorprenden, como si no entendieran qué puede tener de malo, de perjudicial, no sólo para el niño o la niña que reciben la descalificación verbal, sino para el sistema familiar", reflexiona Carlos Camean Ariza, director del Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad Austral.
Ante la gravedad de este tema y la necesidad de concientizar acerca de que el maltrato verbal es violencia, el Consejo Publicitario Argentino, junto con el Equipo Diocesano de Niñez y Adolescencia (EDNA) del Obispado de San Isidro, Cáritas Argentina y la adhesión de Red Solidaria, está realizando la campaña El verdadero alcance de las palabras , que cuenta con mensajes en televisión, gráficos, en radio y la vía pública. Ogilvy Argentina es la agencia de publicidad a cargo de la creatividad.
Además, cuentan con un sitio Web, http://www.escuchate.org.ar/ , donde profundizan en el tema. Esta página, que llama a la reflexión sobre la forma en que les hablamos a los niños, tuvo aproximadamente 11.000 visitas. María Ester Pelizzari, coordinadora de EDNA, dice: "La campaña tuvo muchísima repercusión; hubo mails de todas partes, tanto de particulares como de instituciones. Hubo personas que se acercaron para contar sus historias, para admitir que estaban haciendo lo mismo con sus hijos y nunca se habían dado cuenta".
Pelizzari agrega: "Lo positivo de esta campaña es que podemos ampliar nuestra actividad, ya que los medios masivos de comunicación nos permiten llegar a toda la sociedad y, así, prevenir situaciones traumáticas".
EDNA brinda asistencia y acompañamiento gratuito a los niños y adolescentes que sufren maltrato. El equipo interdisciplinario de dicha institución admite que la demanda es demasiado grande para la capacidad con la que cuenta, que se encuentra limitada muchas veces por lo económico, y que tienen lista de espera para los casos menos urgentes. "No atender en tiempo y forma este tipo de situaciones redunda en agravamientos y complicaciones, con consecuencias indeseables para el chico y para la sociedad en su conjunto", expresa con preocupación Pellizari.
El 22% de los motivos de consulta recibidos en 2009 por EDNA fueron por violencia familiar. Esto incluye los casos de negligencia, abandono y maltrato verbal. Este tipo de consultas no son susceptibles de denuncias o intervenciones de la Justicia, ya que permanecen en el ámbito de lo privado. EDNA provee orientación en el 95 % de los casos, y en el resto brinda atención terapéutica.
"Generalmente, toda persona que maltrata ha sufrido alguna forma de violencia de parte de sus padres o ha sido testigo de violencia", enfatiza María Lourdes Molina, presidenta de Nuestras Manos.
"Si no me paro a reflexionar, no me doy cuenta de que aunque no le haya puesto un dedo encima a mi hijo, él puede estar destruido por lo que yo le digo con mis palabras, humillándolo y denigrándolo", agrega Pelizzari, que considera que no hay estadísticas fieles sobre la verdadera cantidad de este tipo de maltrato, ya que permanecen en el ámbito privado.
El eslogan de la campaña de EDNA invita a cada persona a escucharse a sí misma, para prevenir la violencia hacia los niños que recién comienzan a comprender el verdadero alcance de las palabras.
Por Teodelina Basavilbaso
De la Fundación Diario LA NACION
Contactos
Fundación Juanito: http://www.fundacionjuanito.org.ar/
Save the Children: http://www.savethechildren.org.ar/
Escuchate: http://www.escuchate.org.ar/
EDNA: http://www.ednaobsi.com.ar/
Unicef: http://www.unicef.org.ar/
Nuestras Manos: http://www.nuestrasmanos.org.ar/
Oficina de Violencia Doméstica de la Corte : 4370-4600 Int. 4510/4

lunes, 9 de noviembre de 2009

Violencia doméstica: 4 de cada 10 denuncias se hacen después del fin de semana

El 39% de las denuncias recibidas en la Oficina de Violencia Doméstica (OVD) de la Corte Suprema de Justicia de la Nación fueron radicadas en días lunes y martes. De las 6.746 denuncias registradas en el primer año de funcionamiento del sistema, sólo el 12% se presentaron en sábados y domingos. "No es fácil, sobre todo para las mujeres -el 82% de las víctimas-, justificar el salir de su casa el fin de semana", observó la ministra Elena Highton de Nolasco, impulsora de la iniciativa.
Maridos y concubinos, por partes iguales, constituyen el 52% de los denunciados, lo que indica que la convivencia forzada del fin de semana es también la circunstancia donde se produce la mayor violencia intrafamiliar. Otro 31% de los agresores son ex parejas, lo que muestra que ni siquiera la ruptura del vínculo corta el ciclo de violencia.
Las agresiones, además, no se limitan a la mujer: con frecuencia, el agresor también se ensaña con otros miembros de la familia, sobre todo con los hijos (76%). En cuanto al 18% de varones que son víctimas, el 61% correspondió a niños y adolescentes.
La OVD cuenta a toda hora con una psicóloga, una asistente social, un abogado y un médico. "El 59% de los que denuncian viene fuera del horario clásico de tribunales, y un tercio lo hace por la noche o el fin de semana; por eso la oficina funciona las 24 horas, los 365 días del año", comentó la jueza.
En el 90% de los casos, las víctimas sufrieron violencia psicológica: "Maltrato, amenazas, insultos, abuso verbal", detalló Highton. En un 70%, la violencia fue física, en un 30% económica (incumplimiento de la cuota alimentaria, no dar dinero suficiente, o controlar diariamente su manejo), y en un 14% sexual.
La ministra destacó la buena respuesta obtenida en el fuero civil, al que fue derivado el 83% de los casos: por ejemplo, los jueces impusieron numerosas medidas preventivas, con restricciones al agresor: en 3.425 casos le prohibieron acercarse al domicilio de la víctima; en 540 casos, tomar ningún contacto con ella; en otros 536, el agresor fue excluido del hogar. Hubo además 1.036 evaluaciones familiares, 750 derivaciones a defensores públicos de menores, y 302 guardas provisorias.
"Antes, los jueces tardaban cuatro meses en tomar una medida -a veces, ni siquiera se hacía constatación física de la agresión-, y ahora tienen el informe en una hora", destacó la doctora Highton. Y agregó que el 95% de las personas afectadas concurrió una sola vez a la OVD: "Con la respuesta que han tenido, han evitado nuevos ciclos de violencia".
En el fuero penal, en cambio, no hubo progresos: de los 3.382 expedientes que recibieron los jueces, archivaron 518, dictaron 302 sobreseimientos, desestimaron 48 denuncias, hubo sólo 8 procesamientos, 7 elevaciones a juicio y 3 condenas. Pero de 2.363 denuncias, ni siquiera informaron. "Me habría gustado tener, no más condenas, sino más investigación, más seguimiento. Es preocupante, y es para trabajarlo más", señaló la ministra, que lo atribuyó en parte a que los jueces penales desconocen la problemática de la violencia doméstica.
Highton se refirió también a la ley para prevenir, sancionar y erradicar la violencia de género, sancionada en marzo y aún no reglamentada: "Leyes, puede haber muchas, pero no hay presupuesto, o no se sabe de qué se trata... Implementar la ley es una decisión política". En ese sentido, recordó que la OVD sólo aborda el acceso a la justicia: "La prevención y la atención directa corresponden a otros poderes" que, si funcionaran, "no estaríamos haciendo esto".
Y remató: "En un año, 6.746 casos denunciados, sólo en Capital, es mucho. Pero esto 'vende' menos que informar sobre un asalto".
clarin.com

viernes, 6 de noviembre de 2009

Un 70% de las mujeres ludópatas también es víctima de malos tratos

SAN SEBASTIÁN.- La soledad y la evasión de los problemas personales son las principales causas que llevan a las mujeres a caer en la adicción al juego. Por temor al rechazo social, a ellas les cuesta más asumir este problema que a los hombres. En un 70% de los casos, las afectadas sufren además malos tratos.
Éstas son algunas de las conclusiones de un estudio elaborado por la Facultad de Psicología de la Universidad del País Vasco (UPV) y la asociación de ayuda a la ludopatía de Guipúzcoa Ekintza-Dasalud sobre el perfil psicopatológico de la mujer adicta al juego, que han sido presentadas en San Sebastián en unas jornadas académicas.
En el informe, que ha comparado los hábitos de 200 personas -divididas a partes iguales entre mujeres y hombres ludópatas y no ludópatas-, ha trabajado la profesora de Psicología Clínica de la UPV Paz de Corral, quien ha subrayado lo difícil que ha sido encontrar 50 mujeres ludópatas en el País Vasco. Suelen ocultar su adicción y se resisten a buscar ayuda terapéutica. Por ello, se ha colaborado con otros centros de tratamiento de Navarra, Aragón y Cataluña.
En su intervención en las jornadas, De Corral ha indicado que la ludopatía puede afectar al 2% ó 3% de la población adulta española, de los que un 30% son mujeres a pesar de que en los centros de tratamiento clínico sólo representan entre el 10% y el 15% de los pacientes.
Según el informe, estas mujeres tienen el siguiente perfil: divorciadas, viudas o casadas; ansiosas o con la autoestima baja; de 46 a 65 años y que empezaron jugando preferentemente al bingo, a los 34,8 años, y que desarrollaron el trastorno en torno a los 40.
En el caso de los hombres, el estudio indica que suelen ser "buscadores de sensaciones"; solteros; menores de 30 años o entre 31 y 45 años; y que se inician en el juego, principalmente en las máquinas tragaperras, a los 23,3 años y empiezan a sufrir la patología a los 33,2.

Por excitación o por evasión
Ellos tienden a jugar más por excitación y para ganar dinero -señala De Corral-. Ellas, por el contrario, lo hacen para evadirse de la soledad, del aburrimiento, de problemas familiares o de pareja y para afrontar estados de ánimo como la depresión, la ansiedad y la ira.
La profesora de la UPV ha recalcado que el riesgo de las mujeres a caer en la adicción aumenta cuando han experimentado pérdidas significativas; tienen maridos alcohólicos o que se encuentran mucho tiempo fuera de casa; o han sufrido sucesos traumáticos en la infancia, como abusos y maltratos.
No en vano, el informe revela que el 70% de las ludópatas son también víctimas de violencia machista.
La multiimpulsividad, que se manifiesta con atracones o episodios bulímicos; el abuso de alcohol y fármacos; el fumar compulsivo; la adicción al sexo y el consumismo excesivo, que puede incitar a la búsqueda de dinero fácil, son otros de los factores de riesgo.
En su opinión, la sociedad no tolera de la misma manera el juego en hombres y mujeres, a las que se las tacha rápidamente de "viciosas", como si fueran "alcohólicas" o "prostitutas". Esto conlleva que oculten su trastorno hasta que la situación es demasiado grave y el pronóstico resulta "más sombrío".

elmundo.es

sábado, 17 de octubre de 2009

VIOLENCIA INTRAFAMILIAR: MITO Y REALIDAD


Éstos son algunos de los mitos que hay que desterrar
MITO: Si la mujer es golpeada, es porque se deja, si realmente quisiera, podría dejar a su abusador.
REALIDAD: Generalmente cuando una mujer trata de defenderse, es golpeada con mayor fuerza, a nadie le gusta ser amenazada, o golpeada, existen razones sociales, culturales, religiosas, económicas que mantienen a las mujeres dentro de la relación. El miedo, es otra de las razones que las hace permanecer en sus hogares. Los peores episodios de violencia suceden cuando intentan abandonar a su pareja. Los golpeadores, tratan de evitar que las mujeres se vayan a través de amenazas de lastimarlas, o de lastimar a sus hijos, o a ellos mismos. También influyen las actitudes sociales, tales como la creencia de que el éxito del matrimonio es responsabilidad de la mujer y que las mujeres dañan a sus hijos si los privan de su padre, sin importar cómo actúe él.
MITO: La violencia intrafamiliar, es provocada por el alcohol y las drogas.
REALIDAD: El alcohol y las drogas,, son factores de riesgo, ya que reducen los umbrales de inhibición. La combinación de modos violentos para la resolución de conflictos con adicciones o alcoholismo suele aumentar el grado de violencia y su frecuencia, pero muchos golpeadores no abusan ni de las drogas, ni del alcohol y muchos abusadores de drogas, o alcohol, no son violentos. Son dos problemas separados que deben ser tratados por separado.
MITO: Si se porta mal,merece ser golpeada.
REALIDAD: Nadie merece ser golpeado, no importa qué haya hecho. Los golpeadores comúnmente culpan de su comportamiento a frustraciones menores, al abuso de alcohol o drogas, o a lo que su pareja pudo haber dicho, o hecho. La violencia, sin embargo, es su propia elección. La violencia intrafamiliar, no puede, ni debe estar justificada en ningún caso, cualquiera que sean las circunstancias. El maltratador siempre será un agresor y la persona maltratada, su víctima.
MITO: La violencia intrafamiliar solo concierne a la familia.
REALIDAD: La violencia intrafamiliar, es un problema de todos. Todos debemos proponernos detenerla. El agresor, no por ser parte de la familia, tiene derecho a agredir y dañar, esto está mal y es ilegal, las víctimas deben tener y sentir el apoyo social, para que de esta manera pierdan el miedo y se decidan a denunciar.
MITO: La violencia intrafamiliar, es un problema de familias pobres y sin educación.
REALIDAD: La violencia intrafamiliar, se produce en todas las clases sociales, sin distinción de factores sociales, raciales, económicos, educativos, o religiosos. Las mujeres maltratadas de menores recursos económicos, son más visibles debido a que buscan ayuda en las entidades estatales y figuran en las estadísticas. Suelen tener menores inhibiciones para hablar de este problema, al que muchas veces consideran “normal”. Las mujeres con mayores recursos, buscan apoyo en el ámbito privado, cuanto mayor es el nivel social y educativo de la víctima, sus dificultades para develar el problema son mayores. Sin embargo, debemos tener en cuenta que la carencia de recursos económicos y educativos son un factor de riesgo, ya que implican un mayor aislamiento social.
yoreme.wordpress.com

jueves, 17 de septiembre de 2009

9 de cada 10 personas maltratadas denuncian violencia psicológica


Ana sabe que es posible que nadie despegue de su mente ese disparo de palabras, que esas lastimaduras invisibles difícilmente alguna vez cicatricen. Sin embargo, sabe que existe algo que sí puede hacer, y es contarlo. Primero para descargarse, segundo para denunciarlo e intentar que no se vuelva a repetir.
Ana es una de las más de 6.000 mujeres que en menos de un año denunciaron que sus parejas la atormentaban psicológicamente dentro de sus casas.
Los datos se desprenden de la Oficina de Violencia Doméstica (OVD), dependencia creada por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en septiembre de 2008, y que en un año ya registró 5.942 casos con un total de 7.299 personas afectadas.
Las estadísticas son crueles: nueve de cada diez personas denuncian violencia psicológica, de las cuales ocho son mujeres; siete de cada 10 denuncian violencia física (4.246 personas); tres de cada 10 padece la económica (1.930), y una de cada 10 sufre agresiones sexuales (855).
El total suma más de 100 por ciento porque en un mismo caso registrado se puede denunciar más de un tipo de violencia. En el hall de entrada de la OVD predominan, tristes y cabizbajas, a veces con miedo, caras femeninas.
En lo que va del año 6.021 mujeres contaron sus tormentos, frente a los 1.287 varones que también denunciaron ataques. Al momento de acusar, las víctimas señalan más a los hombres. Sólo 841 mujeres fueron acusadas de violencia doméstica contra 5.055 varones.
De las mujeres afectadas, el 15% son niñas o chicas que no superan los 18 años, mientras que en el caso de los varones, el 61% no pasa la mayoría de edad.
Según los datos, los hombres mayores están más inmunes que los adolescentes y niños.En el informe oficial figura que los responsables más denunciados son las parejas (esposos, concubinos o novios). En esa supuesta unión de amor, de respeto y compromismo, se encuentra el 84 por ciento de las acusaciones por maltrato. El resto de los casos de violencia se dieron dentro de un parentezo filial, fraternal o de otro familiar hasta un 4º grado de parentesco (abuelos, tíos y primos, entre otros).
En el plano legal, dentro de los fueros, el civil fue el que recibió la mayor cantidad de derivaciones con 4.907 expedientes, mientras que el penal, 3.382. Todas las denuncias están en curso.
La Oficina de Violencia Doméstica fue creada para garantizar el acceso rápido a justicia a personas que se encuentran en situación de riesgo social. Está ubicada en Lavalle 1250 de Capital Federal, su teléfono es 4370-4600 (internos 4510 al 4514) y atiende todo el año durante las 24 horas.
criticadigital.com

viernes, 7 de agosto de 2009

España ya aplica la pulsera contra la violencia doméstica


Existen ocasiones en las que una intervención judicial, un mantener distancia en un radio de, o intentar mantenerse alejada de no alcanza para preservar la seguridad física de una mujer golpeada.
En la ciudad de Valencia, España, advirtieron ese margen de error y ya conectaron “sin problemas” la primera pulsera para controlar maltratadores y proteger víctimas.
Según informaron fuentes del Ministerio de Igualdad, el sistema consiste en aplicar al cuerpo unas unidades electrónicas similares a un teléfono celular y que deben portar tanto la víctima como el agresor.
Esos dispositivos fiscalizan los movimientos y envían señales tanto a una central de control y a la víctima en potencia.
La pulsera-transmisor que porta la mujer informa entonces su situación a un centro de control, permite la comunicación de voz, pulsar un botón de pánico y, además, advierte cuando el agresor se encuentra a menos de 500 metros de distancia.
Las señales eléctricas que genera el sistema son recibidas por un centro de control que, gestionado por una empresa de seguridad, comunica de inmediato cualquier incidencia al cuerpo policial encargado del seguimiento de la víctima.
La segunda unidad de estos dispositivos de control se conectará en Badajoz, dado que el juez que supervisa el caso ha concedido su utilización, añadieron las fuentes que han declinado dar más detalles de estos casos.
El pasado 24 de julio se pusieron 3.000 dispositivos a disposición de los juzgados.
criticadigital.com

viernes, 27 de marzo de 2009

Afirman que el castigo físico vuelve agresivos y antisociales a los hijos


Evangelina Himitian
LA NACION
Está científicamente comprobado: las palizas en la cola, los tirones de oreja y los sopapos no mejoran la conducta de los hijos a largo plazo, sino que incrementan las posibilidades de que se vuelvan personas agresivas, desafiantes, con predisposición a desarrollar un carácter antisocial y a establecer, en el futuro, relaciones violentas.
Son las conclusiones de un trabajo publicado por la investigadora Elizabeth Gershoff, del Centro para la Disciplina Efectiva de la Universidad de Michigan, Estados Unidos.
En la Argentina no existe una ley que prohíba explícitamente el castigo físico por parte de los padres, como sí ocurre en Uruguay, Chile y Venezuela. En 2006, un informe de las Naciones Unidas sobre violencia contra la infancia hizo una fuerte recomendación para se avance en una legislación en esta materia.
El artículo 278 del Código Civil, redactado en 1871, señala: "Los padres tienen la facultad de corregir o hacer corregir la conducta de sus hijos menores. El poder de corrección debe ejercerse moderadamente, debiendo quedar excluidos los malos tratos, castigos o actos que lesionen o menoscaben física o psíquicamente a los menores".
"Este texto, que es anterior a la Convención Internacional de los Derechos del Niño, ha hecho que distintos jueces interpretaran que el castigo físico moderado está incluido entre los deberes correctivos parentales. Tener una ley que los prohíba serviría para que se tome conciencia, para hacer visible el problema", dijo a LA NACION Gimol Pintos, de la oficina de Protección de la Infancia de Unicef.
Gerschoff, que en 2002 había dirigido otra investigación sobre el tema para la Universidad de Columbia, establece ahora una lista de 11 conductas y experiencias asociadas al castigo físico, sobre la base de un análisis de más de 90 estudios realizados en los últimos cien años sobre el tema.
Diez de esas conductas asociadas fueron negativas y sólo una positiva: un incremento de la obediencia inmediata. En contraposición, los expertos determinaron que los niños se volvían antisociales, que desarrollaban una conducta agresiva y que les costaba internalizar qué está bien y qué está mal. También, que se volvían más desafiantes, que cuestionaban la autoridad y que se deterioraba la calidad de la relación entre padres e hijos. En los casos más extremos, podía estar asociado a conductas delictivas, de alteraciones en la salud mental, a la legitimación del abuso por parte del adulto y hasta una mayor predisposición a convertirse en víctima de abuso físico, según señala Gershoff.
"Los castigos físicos los aplican los padres o porque son violentos o porque se sienten impotentes y no saben cómo ejercer la autoridad. El que tiene autoridad la tiene porque es respetado por los demás y no porque ejerce la violencia. Lo que produce es miedo, odio, humillación, descalificación", asegura la psicóloga Eva Rottemberg, directora de la Escuela para Padres (
http://www.escuelaparapadres.net/ ).
"Claro que hay que hacer una diferenciación entre quien golpea de un modo arbitrario y despótico y aquel padre que cree que aplica un castigo correctivo. Sin embargo, el castigo físico hace que los chicos obedezcan en ese momento, pero no les permite desarrollar una evaluación moral de sus actos cuando no están los padres presentes", apuntó Rottemberg.
No dejarlos solos
"Desaprobar el castigo físico no significa desaprobar los castigos en general ni tampoco que, aunque los niños sean sujetos de derecho, los padres deban tratarlos como adultos. Es más fácil no castigar, decir «allá vos», que reconocer que los hijos todavía nos necesitan. Parte de los males de nuestros hijos se deben a que los dejamos solos y sin herramientas demasiado pronto", dijo la especialista Mori Ponsowy.
"La recomendación de las Naciones Unidas es que se avance no sólo en lo normativo, sino también como política de Estado más amplia para promover condiciones que protejan a los niños. En realidad, la peor violencia es invisible, y eso no puede ser regulado por una ley", explicó Pintos.
"El Comité de los Derechos del Niño con sede en Ginebra ha sido elocuente al expresar: «En cuanto al castigo corporal, pocos países tienen leyes claras sobre esta cuestión. Ciertos Estados han tratado de distinguir entre la corrección de los niños y la violencia excesiva. En realidad, la línea divisoria entre las dos es artificial. Es muy fácil pasar de la una a la otra. Es también una cuestión de principios. Si no es permisible golpear a un adulto, ¿por qué debería serlo golpear a un niño?»", dice Marisa Herrera, especialista en Derecho de Familia de la Universidad de Buenos Aires.
lanacion.com

miércoles, 18 de febrero de 2009

Violencia familiar: el 70% de las denuncias es por golpes

Pionera en el mundo, la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema, que depende del Poder Judicial de la Nación, recibió 2.072 denuncias desde que se creó, el 15 de septiembre pasado. Esto es, sólo en Capital Federal se presentaron al menos unos 15 casos por día de violencia entre familiares que van desde la presión psicológica hasta los golpes y la violación sexual. Los números son sólo eso, números, pero esconden una realidad de la que lentamente la sociedad está comenzando a hablar.
De allí también que se haya abierto esta oficina, que por sus características (abre las 24 horas los 365 días del año y depende de uno de los tres poderes máximos) es casi única en el mundo. Las estadísticas a las que tuvo acceso Clarín dicen que entre el 15 de septiembre y el 31 de enero hubo 2.072 denuncias que afectaron a 2.430 personas (2.080 mujeres y 350 hombres). Las denuncias contra varones afectan a 2.226 personas, muchísimas más de las 311 personas afectadas por denuncias contra mujeres.
De hecho, las mujeres denunciadas son 248, contra 1.718 hombres. En cuanto a los tipos de violencia, la que gana por lejos es la psicológica (90%), le sigue la física (70%), y la sexual (18%). También se ha medido la violencia económica (32%). Esto es, padres que no pasan la cuota alimentaria de los hijos, robos o daños de objetos particulares. Una cifra preocupa por demás: en 275 casos hay niños afectados: entre las denuncias, 222 son contra varones y 53 contra mujeres. Esta Oficina de Violencia Doméstica se ha sumado a otros sitios donde se pueden hacer denuncias, como las comisarías, los juzgados o fiscalías que están de turno o directamente la Cámara Civil. La ventaja de esta oficina es que atiende todos los días las 24 horas con personal especializado que a su vez deriva las causas a fuero civil, penal, a servicios de salud o que quedan en asesoramiento jurídico, todo gratis, por supuesto. "Sí, esta oficina es casi única en el mundo, y no sólo porque atiende las 24 horas sino que depende de la autoridad máxima, del Poder Judicial. En la ciudad es como una experiencia piloto, pero la idea es que se abran oficinas en todo el país", dice a Clarín Analía Monferrer, a cargo de la Oficina.
La directora resalta el hecho de que sólo el 5% de las personas que van a denunciar no quieren seguir adelante con el caso: "Ya vienen decididas a que intervenga un juez". Monferrer aporta más datos: el 68% de las denuncias involucra a parejas (separados, casados, convivientes). El 14% tiene que ver con problemas filiales y el 2% fraternales. Y algo recurrente: la mayoría de los denunciados son hombres: el 87% de las denuncias los incriminan. Para Gimol Pinto, responsable del Area de Protección de Derechos de Unicef, el objetivo es facilitar el acceso a la justicia a personas que no siempre saben muy bien dónde recurrir.
"Que las mujeres y los niños sean los principales víctimas muestra la vulnerabildad del ámbito doméstico. Facilitar el camino a la justicia puede llevar a prevenir este tipo de situaciones", dice.
Dónde denunciar
En la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.Atención las 24 horas todos los días del año incluídos fines de semana y feriados.
Lavalle 1250, planta baja, Ciudad de Buenos Aires. Teléfonos: 4370-4600 internos 4510 al 4514. Correo electrónico: ovd@csjn.gov.ar.