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sábado, 6 de agosto de 2011

El 'tunneling', un juego playero de riesgo


Las autoridades californianas alertaron sobre el peligro para la salud de excavar grandes hoyos en la arena de la playa, actividad de riesgo bautizada como 'tunneling', que ya ha causado este verano daños cerebrales a un menor, publicó este viernes el diario 'Los Angeles Times'.
El último suceso debido al 'tunneling' tuvo lugar el miércoles en Newport Beach, al sur de Los Ángeles, cuando un joven de 17 años quedó sepultado a más de 2 metros de profundidad al derrumbarse -en el momento en el que intentaba salir a la superficie- las paredes de un agujero que había tardado una hora en excavar.
La víctima, Matt Mina, logró salvar la vida gracias a la rápida intervención de socorristas, bomberos y bañistas que pudieron rescatarle tras 20 minutos de excavación en los que se emplearon palas y otras herramientas, como aletas de tablas de surf, según las imágenes difundidas por la cadena local KTLA.
"Pensé que iba a morir", comentó posteriormente el joven, que durante el tiempo que pasó enterrado gritaba pidiendo auxilio aunque no sabía si alguien estaba intentando ayudarle.
El jefe de batallón del departamento de bomberos de Newport Beach, Jeff Boyles, aseguró que el 'tunneling' tiene un "alto índice de siniestralidad" y calificó la actividad como "muy peligrosa" porque los bañistas corren el riesgo de quedar enterrados vivos y morir por falta de oxígeno.
Los socorristas en California, Florida y otras áreas costeras de EEUU han advertido este verano sobre la práctica del 'tunneling', que ha causado numerosos accidentes graves. En uno de ellos, sucedido en el norte de California, un menor sufrió daños cerebrales.
elmundo.es

domingo, 6 de febrero de 2011

Sin prejuicios: de a poco, las playas nudistas van ganando seguidores

En la Costa Atlántica hay lugar para manifestar (parte de) la libertad individual, para dejar andar libremente a los despojados de prejuicios. Y de ropa. De a poco, las playas nudistas ganan lugar en estas costas. Lugar y adeptos. La Escondida, en Chapadmalal, y Querandí, en el extremo sur de Villa Gesell, son las playas reservadas para el cada vez más numeroso público que elige hacer la vida de playa de siempre, pero desvestido.
“Es eso, nada más, una concepción naturista. Es bastante simple, como verás”, explica Gabriel, con un bronceado homogéneo, mientras observa el mítico faro Querandí de Villa Gesell que podría ser aquí, en estas circunstancias, una especie de tótem.
La Escondida es la más antigua, este año cumple sus primeras diez temporadas. Según su dueño, Juan José Escoriza, fue creciendo a un ritmo del 20% cada año y en una tarde en día de semana de febrero hay unas 300 personas que disfrutan del sol a cuerpo completo. En enero hubo mucha más gente, dicen. Aquí no es obligatorio estar desnudo, pero más de la mitad camina los 200 metros de la playa, se mete en el mar y toma sol –para los novatos, fundamental el protector solar– sin malla.
Está protegida naturalmente por unos acantilados y también por la distancia, a unos 25 kilómetros de Mar del Plata, por la ruta 11, pasando Chapadmalal. No hay reglas, salvo las que dicta “el sentido común”. Está prohibido el uso de cámaras fotográficas, el ingreso de animales y vendedores ambulantes, jugar a la pelota y escuchar música fuerte.
Jorge y Natalia son pareja y ya están habituados a esto. Van a tomar algo al bar de la playa, que es atendido por dos mozas que hacen topless. “El otro día fuimos a la Bristol y me tuve que comprar una malla, porque no tenía. Una vez que estás en esto es difícil volver”, dice Jorge. “Yo lo cargaba y le decía que parecía un musulmán, de tan ‘abrigado’ que estaba”, ríe Natalia.
A Verónica el nudismo se le pegó en España, en donde vivió cinco años. “Ponerme una malla me resulta incómodo”. ¿Y no molesta la arena? “La arena molesta, tengas malla o no”, responden los pro nudismo.
Más alejada del negocio (La Escondida tiene bar, reposeras y sombrillas), con lo único que se rozan del mundo del consumo quienes vienen a la Playa Querandí es con las 4x4 que pasan (peligrosamente) camino a las dunas. Esta es una playa pública “naturista de nudismo opcional”, a unos seis kilómetros de Mar Azul, a la que se accede por un ingreso privado sobre la ruta 11 o por la playa. Tiene un guardavidas (vestido) provisto por el Municipio de Villa Gesell y un cerco de cañas que hace las veces de reparo. Nada más.
“Vengo porque me encanta hacer nudismo, pero como estoy con mis hijos ando vestido y cuando salgo a caminar me saco la ropa. Es un lugar para estar en paz y en armonía con la naturaleza”, cuenta Esteban, con el short en una mano. La Playa Querandí tiene dos años. Y quienes llegan lo hacen por la belleza del lugar: dunas, silencio y un mar cristalino. “El lugar es soñado, virgen, silencioso”, confiesa Gabriel.
Para otros, esa rusticidad es una complicación. Por eso, desde la Asociación Para el Nudismo Naturista Argentino (APANNA) le piden al Municipio que cumpla con lo que alguna vez prometió. “Sería ideal tener agua potable, baños, algún servicio de comida y bebida y que la zona esté demarcada para evitar accidentes con los vehículos que pasan. Más allá de eso, es increíble”, cuenta Florencia Brenner, secretaria de la entidad.
“Empecé este año y es fantástico, re natural. Al principio parece raro, después te acostumbrás. Lo mejor es meterse en el mar”, confiesa Alejandra. Para el no nudista, la sorpresa de ver desnudos como si fueran extraterrestres dura poco. Así que una advertencia a los curiosos: espiar no tiene sentido, en estas playas no abunda el 90-60-90 sino gente natural, panzones, arrugados y mujeres con pechos caídos, pero eso sí, todos con un semblante completamente relajado.
clarin.com

miércoles, 28 de enero de 2009

Sexo en la playa: hay quejas y polémica en Gesell y Pinamar


Muchos vecinos de Pinamar y Villa Gesell ya no aguantan más. Dicen que están cansados, que les da pudor y hasta lástima. Que todas las temporadas es la misma historia, y que cada vez es peor porque son más chicos y "más acelerados". Que hoy los jóvenes no tienen límites: toman alcohol en exceso y no les da vergüenza tener sexo en la playa abiertamente, incluso de día. Que no les importa con quién ni dónde. Un touch & go playero.
Desde hace tiempo estas ciudades costeras se caracterizan como los destinos predilectos de los chicos. Más en la segunda quincena, que se fueron muchas familias y llegaron más jóvenes. Brenda Yenerich, vecina de la zona del Golf de Pinamar, se enoja: "Estoy harta de la vida nocturna y desquiciada de los jóvenes. Es algo más allá de lo que la sociedad puede soportar. Todos se embriagan y se van a la playa. Nos ponen en peligro y los policías no logran frenarlos". Amalia Altieri, vecina del muelle, lo detalla: "Vomitan, se pelean, rompen botellas, hacen pis, y después tienen sexo. No tienen noción de lo que hacen".
Clarín comprobó que los "campamentos sexuales" se arman en la orilla, en las carpas y en las casitas de los guardavidas de cualquier balneario, desde las cuatro hasta las ocho de la mañana. Los lugares destacados: los arbustos que rodean al tobogán acuático del balneario El Viejo Lobo, las playas del sur desde la rotonda de Bunge y Del Mar, y el descampado junto a los boliches Ku-El Alma. Para el otro lado, la movida arranca desde UFO Point hacia La Frontera, y más allá van los que se aventuran en 4x4. Los paradores exclusivos del Norte, dicen los vecinos, son zona liberada.
Cuenta Facundo O. (17), de Béccar, en la playa municipal: "Esta temporada y la pasada tuve sexo. La última vez nos tiramos en las reposeras a la altura de CR. Si estás a oscuras, en la playa es más romántico".
En Villa Gesell, Gastón B. (17), de Rosario, dice que conoció una cordobesa en el boliche Pueblo Límite. "Su casa estaba llena de gente. Así que a las seis nos fuimos a la 104 y playa con una colcha. Yo estaba borracho, ella no sé".
Juliana (17) de La Plata, dice que "tenés sexo donde venga". En todos los paradores uno o dos serenos cuidan los 100 m2 que tienen en promedio. Pero su límite de vigilancia llega hasta los postes, que lo separan por 30 metros del mar. "Si los chicos tienen sexo en la orilla no les podemos decir nada, lo mismo que si van a la playa municipal. En ambos casos es responsabilidad de la Municipalidad", afirma Federico Díaz (29), sereno de El Atlántico. "Ey, ey", grita y prende la linterna. Apunta a dos rubiecitos arrinconados a los besos en una escalera. Y revela: "Yo creo que no se cuidan porque cada vez vemos menos preservativos por acá".
El 911 recibe, cada noche, unos diez llamados por este tema. El oficial Daniel Videla es uno de los que baja a la playa cada tanto para controlar que los chicos no tomen alcohol en los paradores privados. "Son zonas oscuras, es peligroso porque pueden robarles. Están como en su casa. Estos son cuatro y se trajeron alcohol para ocho personas", dice mientras les pide a un grupo de cordobeses menores de 18 que se retiren del balneario Posta Naútica. Los jóvenes se defienden. "No nos queda otra", sostienen los rosarinos Hernán (17) y Antonella (17). No hay hoteles alojamiento: el único está en la ruta 11, entre las dos ciudades costeras. "Pero tenés que ir en auto y cuesta $ 40 la hora, y ya gastamos mucho en el boliche y los tragos", explica Matías (16), de Villa Urquiza.
Tomás C. (17), de Villa Adelina, confiesa que tuvo sexo oral en la playa: "Estás de vacaciones, no te vas a perder de cumplir esa fantasía". Su amigo, Joaquín (17) lo justifica: "Y es una buena anécdota para contar". El problema es que, reconocen, a veces las hormonas pueden más que la cabeza y "si te quedaste sin preservativo, lo hacés igual". Desde el Municipio de Pinamar afirman que es una ciudad para las familias. "Por eso no están habilitados los hoteles", aclara Rosa Boero, titular de la Secretaría de Turismo. Lo mismo dice la Intendencia de Gesell: "Queremos que vengan más familias y que la ciudad dejé de llenarse de jóvenes". La cuestión de los chicos, el alcohol y la diversión motivó un reclamo empresario (ver Pedido...) y marcó la agenda para este verano de las charlas que da en la Costa la fundación Proyecto Padres. "Los padres tienen que hablar de los peligros de entregarse sexualmente en estado de ebriedad y ser muy claros con respecto a las consecuencias no deseadas", sugiere Adrian Dall'Asta, director ejecutivo de la fundación. Mientras tanto, la polémica parece lejos de disiparse.


Diversión y descontrol
Educación sexual. Desde el 6 de enero, un equipo de especialistas de la Fundación Universitaria para la Adolescencia y Juventud (FUNAJ) les enseña educación sexual a los chicos de entre 11 y 25 años en las playas de Villa Gesell. "Se sacan las dudas y aprenden mucho", dijo José María Méndez Rivas, presidente de FUNAJ. Por ejemplo, los especialistas les explican a ellas que pueden hacer consultas ginecólógicas sin necesidad de ir con un mayor o les muestran a los varones cómo se coloca un preservativo. El programa arrancó hace cuatro años con el apoyo del municipio y de un laboratorio. . "El sexo, la drogas, el alcohol. Lo hacen a la vista de todo al mundo, a los gritos entre las 4 y las 5 de la mañana. Y la policía no hace nada. Este año es peor, porque vinieron muchos más chicos". Cristina Campton "Las autoridades no ponen límites y la policía no quiere meterse. Nos estamos perjudicando los vecinos". Mario Altenberg, de Boedo, propietario. En la arena. En casi todas las playas de Pinamar, incluso en aquellas que están más allá de La Frontera, adolescentes y jóvenes tienen sexo después del boliche, entre las 4 y las 8 de la mañana. No hay ninguna ordenanza que lo prohiba explícitamente, pero el Código de Faltas provincial establece multas para las exhibiciones obscenas.
Pedido empresario
Sobre el alcohol y los chicos, el Grupo de Empresarios por el Turismo de Pinamar le reclamó en un informe al Municipio que se mejoren los controles y se difunda la responsabilidad de los padres.
Responsabilidades
Adriana Santagati - asantagati@clarin.com
La queja de los vecinos de Pinamar y Gesell tiene que ver con el sexo adolescente y el descontrol que conlleva el abuso de alcohol. A algunos les sorprende que los menores se emborrachen, pero ¿quién les vende el alcohol? ¿Y cuántos adultos se exceden también en su consumo? ¿Debería ser tardío el despertar sexual en una sociedad donde la sexualidad se vende y se consume todo el tiempo? ¿Cuántas veces, y cómo, han hablado de sexo con sus hijos esos padres que se horrorizan? ¿No deberíamos los adultos cuestionarnos nuestras responsabilidades?

lunes, 15 de diciembre de 2008

Inauguraron en Villa Gesell una playa para nudistas


Darío Palavecino Corresponsal en Mar del Plata
VILLA GESELL.- Día ideal para la playa el de ayer. Y por ende, para poca ropa. Muy poca, o nada, como eligieron los primeros en disfrutar ayer de la apertura de Playa Querandí, una parador naturista situado a cuatro kilómetros de esta localidad que incrementa la oferta de espacios en la costa atlántica para quienes practican nudismo en el país.
La novedad llega casi con el inicio de la temporada estival, aunque no será la única que presente este balneario. El próximo fin de semana también estrenará el hotel Ariete, un vistoso establecimiento de cinco estrellas que incluye una discoteca en sus instalaciones.
A pesar del aire fresco y la baja temperatura del agua, el grupo de más de veinte personas dejó ayer todas sus prendas sobre la arena y avanzó a paso firme rumbo a las olas para concretar el bautismo de agua con el que dejaron habilitado este flamante parador.
El sector está bien alejado de zonas urbanas, a unos 20 kilómetros al sur de Villa Gesell, y sólo se accede en auto desde la ruta 11y luego de cruzar un predio conocido como Arenera Galati (se paga $ 25 en concepto de uso del camino), o bien por la playa, ya sea en vehículos doble tracción para avanzar por la arena o luego de una caminata de casi 40 minutos desde Mar Azul o Villa Gesell.
"Es una muy buena noticia para muchos de quienes disfrutamos de esta experiencia", explicó Florencia Brener, vocera de la Asociación para el Nudismo Naturista Argentino (Apanna), que tiene 150 socios registrados en todo el país, pero reconoce más de mil habitués de playas donde se practica el nudismo.
La propia entidad acercó el proyecto a la Secretaría de Turismo de Villa Gesell, que pronto aceptó el desafío y dispuso este espacio que tiene actualmente unos 500 metros de playa y tendrá aproximadamente el doble para la temporada, todo delimitado por un cerco perimetral.
La comuna hizo una encuesta entre los geselinos y el 70% dijo que no le molestaría una playa nudista en el distrito. El propio intendente local, Jorge Rodríguez Erneta, estuvo ayer en la inauguración, que se disfrutó con un almuerzo sobre la playa. "Por supuesto que en la recepción estuvimos todos vestidos", aclaró Brener.
Hasta el momento la única opción de nudismo en la costa atlántica era playa Escondida, situada entre Mar del Plata y Miramar, al pie de los acantilados. Este parador ya permitió comprobar que es un imán para el turismo extranjero, que demanda estos espacios. "Hay una importante franja de viajeros, en particular europeos, que buscan lugares naturistas", señaló la responsable de prensa de Apanna.