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lunes, 26 de diciembre de 2011

Las capacidades mentales tras un tratamiento contra el cáncer


Los tratamientos actuales contra el cáncer de mama han logrado prolongar la vida de los afectadas, una razón de peso para que la comunidad científica preste atención a los efectos a largo plazo de las terapias. Tal vez por este motivo, en la última década han surgido estudios que indagan en los efectos de la terapia oncológica en la función cognitiva. La mayoría de la investigación se ha centrado en las mujeres que han vencido al cáncer de mama y desde entonces se acuñó el término 'quimiocerebro'.
Algunos ejemplos que aclaran su significado real los proporciona la 'Sociedad Americana del Cáncer ': "Tener lapsos de memoria, dificultad para concentrarse, para recodar nombres, fechas, detalles, eventos, dificultad para realizar varias tareas a la vez, entre otras cosas".
Paul Jacobsen, del Centro del Cáncer Moffitt en Tampa, Florida (EEUU) es uno de los científicos que ha abierto brecha en este campo publicando varios artículos sobre las consecuencias de la quimioterapia y la radioterapia a nivel cognitivo.

Test neuropsicológicos

El último de ellos, publicado en 'Cancer', desvela que las supervivientes de cáncer de mama pueden experimentar problemas con ciertas capacidades mentales durante varios años después del tratamiento, independientemente de si fueron tratadas con quimioterapia más radioterapia o únicamente radiación. Para el doctor Jacobsen estos hallazgos sugieren que "los problemas cognitivos de algunas pacientes que superan su tumor no se deben sólo a la administración de quimioterapia".
Para poder llevar a cabo la investigación, los científicos compararon a las ex pacientes de cáncer (62 mujeres que habían recibido quimioterapia más radioterapia y 67 que sólo se habían sometido a radiación) con 184 mujeres sin historial de la enfermedad. Los expertos practicaron varias evaluaciones neuropsicológicas: a los seis meses de recibir el tratamiento y a los tres años.
Durante los análisis se evaluaron el rendimiento cognitivo, la habilidad intelectual, la atención, la función ejecutiva, la memoria no verbal, el lenguaje y la memoria verbal.
Los datos revelan que la quimioterapia puede provocar problemas cognitivos que persisten durante tres años después de que las pacientes completaran el tratamiento. Estos mismos efectos fueron similares en las que recibieron la 'quimio' en combinación con radiación o únicamente radioterapia. Por el contrario, no se produjo ninguna alteración para las que siguieron la terapia hormonal (tamoxifeno).
"Los hallazgos sugieren que los problemas de algunas supervivientes con sus capacidades mentales no se deben sólo a la administración de la quimioterapia", reconoce el autor del ensayo, que insiste en que el "estudio también proporciona un panorama más completo del impacto del tratamiento oncológico sobre la función cognitiva que los estudios anteriores que no siguieron a las pacientes tanto tiempo ni observaron las capacidades mentales en supervivientes que no habían sido tratadas con 'quimio'".

Objeciones

Para Agustí Barnadas, miembro de Junta Directiva de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) y jefe de Servicio de Oncología Médica del Hospital Santa Creu i San Pau de Barcelona, reconoce que "el estudio, aunque tiene un seguimiento de tres años, no puede establecer a ciencia cierta el 'efecto cerebral' a largo plazo de las terapias. En la consulta sí que hay pacientes que nos han comentado que tienen ciertas dificultades para retener información o para mantener la concentración en un texto, pero ha sido mientras recibían la quimioterapia. Poco a poco y pasado el tratamiento sus funciones cognitivas vuelven a ser las mismas que antes de la enfermedad". Este especialista reconoce que echa de menos en "el estudio que se controlen factores tan importantes como el estrés o la ansiedad que causa saberse enferma de cáncer y que también afectan a la función cognitiva".
De la misma opinión se muestra Pablo Martínez Lage, coodinador del Grupo de Estudio de Conducta y Demencias de la Sociedad Española de Neurología (SEN) que defiende que "la depresión es una enfermedad común entre los pacientes con cáncer que sabemos que altera la función cognitiva, por lo que los efectos encontrados en la investigación podrían deberse a la enfermedad mental".
Este especialista admite que es "complicado encontrar una traducción clínica al ensayo", aunque no duda de que se deberían seguir haciendo trabajos en este campo. Algo en lo que se muestra totalmente de acuerdo el doctor Barnadas que defiende que "para conocer realmente si las terapias afectan a la función cognitiva se debe hacer estudios de seguimiento mucho más allá de los tres años". Ambos están de acuerdo, en que además y afortunadamente las secuelas neurológicas halladas en el estudio son escasas y que van recuperándose con el tiempo.
elmundo.es

miércoles, 19 de octubre de 2011

Cáncer de mama: la detección precoz y las nuevas drogas, las claves


Por el lado de las mujeres, someterse periódicamente a un control para lograr una detección precoz. Por el lado de los expertos, utilizar los últimos desarrollos tecnológicos para el desarrollo de nuevas drogas específicas dirigidas a cada una de las patologías desarrolladas.
Así, en la combinación del avance por esos dos frentes, es que hoy en día se intenta luchar contra el cáncer de mama, que el 19 de octubre de cada año, refuerza el hecho que la prevención y los diagnósticos médicos a tiempo logran curar esta enfermedad.
Hoy en día, el cáncer de mama es el más común y el principal en casos de muerte por esta enfermedad en mujeres. En la Argentina afecta entre 18.000 y 20.000 mujeres cada año, mientras que en el mundo se diagnostican más de un millón de casos en ese período, donde más de la mitad mueren.
Otra dato que no deja de sorprender a los expertos a pesar de los avances médicos es que representa el 30 por ciento de las muertes por cáncer en mujeres en nuestro país, lo que equivale a 5400 muertes por años.
Adrián Hannois presidente de la Asociación Argentina de Oncología Clínica (AAOC) , afirmó a LA NACION que las cifras actuales de pacientes con cáncer de mama nos tienen que hacer tomar conciencia e insistir en el tema de la prevención y la consulta periódica médica para detectarlo a tiempo y curarlo. "Hoy, a partir de los 40 años se debe realizar una mamografía de manera sistemática cada dos años y anualmente si tiene más de 50", puntualizó el experto, que también trabaja en el Hospital Eva Perón.
"Es muy importante que las mujeres tomen conciencia de la importancia de la prevención y que se someta a ecografías mamarias o mamografías que son los estudios específicos para detectar el comienzo de un tumor", puntualizó Hannois durante las IV Jornadas Multidisciplinarias de Actualización en el Tratamiento de Cáncer de mama realizadas en Salta, donde resaltó que una de cada ocho mujeres desarrollará cáncer de mama a lo largo de su vida.

Ataque teledirigido

Del lado de los nuevos estudios científicos comienzan a haber avances esperanzadores para aquellos casos en los que la enfermedad ya transita estadíos más avanzados.
Así, mediante el uso de las terapias blanco dirigidas, los científicos intentan identificar una alteración en la célula tumoral y para desarrollar fármacos y aplicarlos a través de estudios clínicos, específicamente dirigidos a un tipo de cáncer de mama.
"El cáncer de mama no es una sola enfermedad. Hoy en día descubrimos que hay muchos casos y en los últimos 20 años hemos empezado a identificar los diferentes tipos de cáncer de mama basados en diferentes alteraciones genéticas. Y para cada uno de ellos se está desarrollando drogas y tratamientos específicos para su curación o la mejora de calidad de vida de los paciente", explicó a LA NACION el doctor Francisco Esteva, médico e investigador del Instituto MD Anderson de Texas, EE.UU., considerado la "meca" de los lugares donde se estudia con profundidad esta enfermedad.
Según el especialista, el tipo más frecuente de cáncer de mama es el llamado de Receptores Hormonales Positivos, que representa un 75% del total. Además, está el HER2 positivo, representa casi el 20% de los casos y para el que existen nuevos tratamientos experimentales; y los tumores triple negativos (CMTN), una forma rara de cáncer de mama denominada como un subtipo de la enfermedad HER2 negativa.
"Un grupo de científicos de EE.UU. desarrollaron un anticuerpo monoclonal, dirigido contra esa proteína alterada en ese tipo de cáncer. Después de muchos estudios clínicos se llegó a la conclusión de que aumentaba la posibilidad de curación, al punto de que hace 20 años una persona diagnosticada con ese tipo de cáncer de mama tenía el peor diagnóstico. Hoy en día, gracias a la detección de ese gen y el trabajo de los patólogos y científicos los pacientes tienen el mejor pronóstico.
Según el especialista, las nuevas terapias consisten en el uso de dos remedios biológicos como el pertuzumab y el T-DM1 sobre los tumores HER2 positivos, que representan cerca del 25 por ciento de los cánceres de mama, demostraron reducir el tumor y el avance de la enfermedad. "El tratamiento a base de anticuerpos monoclonales ha abierto las puertas a muchas investigaciones, tratando de develar la relación de esas proteínas con los genes", concluyó.
Ambas drogas, que lograron reducir tumores y detener el avance de la enfermedad, fueron introducidas en las últimas Jornadas Multidisciplinarias de Actualización en el Tratamiento del Cáncer de Mama, que fueron organizadas por la AAOC, la Sociedad Argentina de Mastología y la Sociedad Argentina de Patología y el auspicio de laboratorio Roche.

Una nueva esperanza

Ana Lluch Hernández, jefa del Servicio de Mastología Médica del Hospital Clínico Universitario español de Valencia, indicó en coincidencia con Esteva: "Antes tratábamos a las mujeres con cáncer de mama de la misma forma, pero en la actualidad sabemos que cada paciente posee en su tumor alteraciones específicas que pueden ser identificadas".
Lluch Hernández, sostuvo que el uso de medicamentos biológicos permite darle a cada mujer un tratamiento personalizado, según las alteraciones genómicas que presente su tumor. "Con terapias como estas hemos cambiado la historia natural del cáncer de mama y hoy, las probabilidades de vivir para una mujer con cáncer de mama que se lo ha diagnosticado de forma precoz, son de más de un 90 por ciento", indicó la experta.
Alejandra Iglesias presidenta de la ONG Movimiento Ayuda Cáncer de Mama ( Macma) también alentó a las mujeres, especialmente a las más jóvenes a realizarse los "autoexámenes", y de ser posible en forma periódica.
"Ya desde los 20 años las mujeres deberían comenzar a palparse las mamas y axilas para buscar nódulos, hundimientos, cambios de coloración, erupciones, secreciones, diferencias de tamaño, y cualquier otra anormalidad en el tejido mamario", indicó Iglesias, que le diagnosticaron cáncer hace 9 años y pudo luchar contra la enfermedad de manera exitosa.
lanacion.com

lunes, 3 de octubre de 2011

La detección precoz, clave para combatir el cáncer de mama


Es el cáncer más frecuente en la población femenina y sus principales factores de riesgo son inevitables: ser mujer y cumplir años. No se contagia, no hay vacunas y se hereda poco. Por esto, la detección temprana es la clave para contraatacar al cáncer de mama, que sufren cerca de 18 mil argentinas por año.
Octubre es, desde el año pasado, Mes Nacional de Concientización sobre el Cáncer de Mama, con lo cual habrá charlas y actividades para reforzar la importancia de los chequeos médicos. “Debemos adquirir el hábito del cuidado y del control, y transmitirlo para evitar las muertes por esta enfermedad”, dice María Alejandra Iglesias, titular del Movimiento Ayuda Cáncer de Mama Argentina (MACMA). “Las mujeres debemos adquirir el hábito de la consulta periódica al médico, una mamografía anual a partir de los 40 años y el autoexamen desde los 20”, sintetiza.
El primer paso será la visita regular al ginecólogo o mastólogo, y el examen clínico manual de los pechos. Esta prueba, que puede parecer básica, es fundamental, según Daniel Allemand, especialista en patología mamaria y presidente de la Sociedad Argentina de Mastología. “Entre los 20 y 30 años es muy raro el cáncer de mama. El chequeo indicado para esta edad es el examen clínico”, afirma.
A partir de los 35 o 40 años, según los antecedentes, se suma la mamografía anual. Su objetivo es llegar donde el tacto no llega. “El cáncer de mama tiene distintas posibilidades de curación, según su estadio. Existe una etapa conocida como cáncer in situ que se detecta sólo con mamografía. Este tipo de tumor se cura en casi el 100% de los casos”, enfatiza Antonio Lorusso, profesor titular de Ginecología de la UBA y director médico de la Liga Argentina de Lucha Contra el Cáncer (LALCEC).
La ecografía mamaria también puede ser útil, “como complemento –no sustituto– del control clínico o del estudio mamográfico”, enuncia Juan Pablo Anchezar, especialista en ginecología oncológica y consultor del Departamento de Ginecología de OMINT.
Conocer las propias mamas es otra recomendación de los especialistas. Si bien Lorusso advierte que no debe confiarse sólo en esta práctica, reconoce que permite familiarizarse con el tejido y, al notar algo distinto, consultar al médico inmediatamente. En su página web, MACMA aconseja observar cambios de color, irregularidades en los pezones o en la areola, si hay secreciones, hundimientos o abultamientos.
Una de las novedades en el terreno de la detección y tratamiento del cáncer es el asesoramiento genético. “El objetivo es proporcionar información detallada sobre el riesgo de que ocurra o se repita en la familia una enfermedad genética, además de conocer factores de riesgo de la persona sana”, explica Lorusso. Las candidatas a este estudio suelen ser mujeres con uno o varios familiares con cáncer o casos en la familia de diagnóstico de cáncer a una edad temprana.
“Es importante recordar que los tumores mamarios, en el 90% de los casos, aparecen en mujeres sin antecedentes significativos ni factores de riesgo. Tampoco da síntomas –avisa Anchezar–. Por esto, la única forma de detectarlo a tiempo es realizarse los controles periódicos”.
Llevar un estilo de vida saludable también ayuda. “Una alimentación sana, un peso adecuado y ejercicio físico pueden contribuir a reducir la incidencia de varios tipos de cáncer, entre ellos el de mama”, concluye Allemand.
clarin.com

jueves, 7 de abril de 2011

Los exámenes periódicos, la clave para detectar el cáncer de mama


Por Víctor Ingrassia
lanacion.com
La detección de un tumor al comienzo de su desarrollo, además de los exámenes médicos periódicos y el llevar una vida saludable, son las claves que varios especialistas en oncología explicaron a lanacion.com, a raíz del fallecimiento de la modelo y conductora Patricio Miccio, una de las principales caras de la lucha contra el cáncer de mama en el país.
Los oncólogos consultados coincidieron en que cuanto más pequeño sea el tumor, más posibilidades habrá de curación. Y elevan la cifra de un 90 a un 95 por ciento, a condición de un diagnóstico sumamente precoz, que posibilite detectar el tumor cuando no ha crecido más de dos centímetros en la mama y no presenta un compromiso ganglionar.
"Cuando se habla de prevención frente al cáncer de mama se debe hablar de dos tipos: la prevención primaria, que abarca los cuidados que debe llevar adelante una persona mediante la adopción de una alimentación sana y peso saludable, además de realizar actividad física por lo menos 30 minutos por día; y las campañas y medidas a cargo del Estado para tener una sociedad saludable. Por otro lado, se debe atender la prevención secundaria, que abarca los distintos exámenes médicos preventivos para detectar un posible tumor cuando todavía es muy pequeño", afirmó a lanacion.com el doctor Antonio Lorusso, oncólogo y director médico de Lalcec, la Liga Argentina de Lucha contra el Cáncer.
El especialista resaltó la importancia de que las mujeres se hagan una mamografía anual o bianual a partir de los 40 años (a los 30 aquellas que hayan tenido un antecedente familiar), ya que es el instrumento más eficaz para detectar un posible tumor en sus primeros estadios y que sea curable. "Hallar el cáncer in situ a tiempo, significa que ese cáncer es curable, que se puede quitar mediante una pequeña cirugía, que no implica la mastectomía (extracción de la mama) y que esa mujer puede en un futuro dar de mamar a un bebé sin ningún problema", indicó Lorusso -profesor titular consulto de Ginecología de la UBA-, que no es descartó otros métodos de diagnóstico, como el examen físico mediante el tacto o una ecografía mamaria.
La doctora Berta Roth, presidenta de la Asociación Argentina del Cáncer (Asarca), indicó por e-mail a lanacion.com que "el cáncer de mama es un problema de salud pública y la mejor forma de disminuir la mortalidad es la prevención a través del funcionamiento de las diversas áreas de diagnostico temprano y tratamiento en la salud pública y privada".
"Hay en curso un programa Nacional, cuyo objetivo es reducir la mortalidad del cáncer de mama y la morbilidad de la enfermedad con menos mastectomías, menos radioterapia, menos quimioterapia y menos secuelas del tratamiento", analizó la oncóloga que también es jefa del Area de Terapia Radiante y Diagnóstico por Imágenes del Instituto Angel Roffo, de la UBA.

Primeras sospechas. "Ante la sospecha de la existencia de un cáncer de mama se obtiene una pequeña muestra de tejido a través de una core-biopsia, guiada por la palpación, que es un procedimiento de diagnóstico preoperatorio muy utilizado en los últimos años", explicó el doctor Daniel Eduardo Levy, jefe del Servicio de Oncología del hospital Rivadavia.
Levy aclaró que la muestra tomada es enviada al patólogo para su análisis y luego esa información es derivada al mastólogo, que analizará el procedimiento a seguir, como una cirugía que permita conservar la mama, o una mastectomía si el tumor está más avanzado, y otros tratamientos alternativos como la hormonoterapia, la quimioterapia y la radioterapia, dependiendo de los factores pronósticos.
"En estadios iniciales el tratamiento indicado es la tumorectomia seguida de un tratamiento radiante de seis semanas de duración. Según factores de riesgo se indica quimioterapia. La evolución de estos tratamientos, es hacia la cirugía seguida de la irradiación parcial acelerada de la mama con las ventajas potenciales de la disminución del tiempo de tratamiento, disminución de costos, mejora calidad de vida y la eliminación del problema de la secuencia de tratamientos, en especial, la quimioterapia", especificó Roth.
"Es sumamente importante que la mujer que no presenta ningún síntoma realice una consulta periódica al médico, además de una mamografía de rutina -cada uno o dos años, según la programación recomendada por el mastólogo-,y el autoexamen todos los meses", resaltó Levy, que al igual que sus colegas afirmó que el cáncer de mama, que suele comenzar con microcalcifiaciones, derrames de sangre o líquido del pezón, es uno de los tumores más fáciles de detectar y atendido a tiempo es, en casi todos los casos, curable.
"En los últimos años los avances en el diagnóstico y la mejora de los tratamientos y la aplicación de conocimientos sobre la biología tumoral han permitido aumentar notablemente la proporción de mujeres que permanecen libres de recaída tras el inicio de un tratamiento. Cuando antes se detecte y se diagnostique el cáncer, mayores serán las posibilidades de que el tratamiento curativo tenga éxito", analizó Roth.
Según los especialistas, dentro de las medidas de detección precoz -junto con la mamografía-, el tradicional autoexamen se convierte en una pieza clave que debe realizarse atendiendo cualquier cambio en la superficie de la mama, tocando con profundidad la misma para palpar cualquier objeto rígido, que en ciertos casos se detecta a través del dolor.
Estadísticas. Los números estadísticos que manejan las asociaciones médicas indican que en la Argentina cada año hay entre 15.000 y 18.000 nuevos casos de cáncer de mama. En ese sentido, destacaron que una de cada nueve argentinas desarrollará un tumor en la mama durante su vida, lo que convierte a esta enfermedad en uno de los tipos de cáncer más comunes del sexo femenino.
En nuestro país el cáncer de mama encabeza la lista de enfermedades oncológicas en las mujeres, donde la tasa anual de mortalidad por esta enfermedad se ubica en 20,4 por 100.000 según el atlas elaborado por Elena Matos y Doria Loria, del Departamento de Carcionogénesis del Instituto Roffo. Siguen en orden descendente el cáncer de útero (10,7), colon-recto (9,0), cáncer de pulmón (6,9), páncreas (5,5) y ovario (4,0).
La Organización Mundial de la Salud elaboró un informe en el que especifica que esta enfermedad es la primera causa de muerte en mujeres entre los 35 y los 65 años, delante de las cardiovasculares. Y que el cáncer en general ha aumentado un 30 por ciento en los últimos 40 años. El cáncer causará 13,2 millones de muertes en 2030, el 72 por ciento más que en 2008, y se diagnosticarán 21,4 millones de nuevos casos, según el informe Globocan de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), dependiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Según los datos de la OMS, el cáncer más común es el de pulmón, que con 1,6 millones de casos diagnosticados en el mundo representaron el 12,7 por ciento del total, seguidos del de mama, que con 1,3 millones de detecciones implican el 10,9 por ciento del total.
Dónde consultar
Lalcec: (011) 4832-4800; o en www.lalcec.org.ar
Asociación Argentina del Cáncer: www.asarca.org.ar
Sociedad Argentina de Mastología: (011) 4815-3844; o en www.samas.org.ar
Instituto Nacional del Cáncer (EE.UU.): www.cancer.gov/espanol

martes, 23 de noviembre de 2010

Nuevas guías contra el cáncer de mama

Fabiola Czubaj
Cierta anarquía en los criterios que se aplican en las terapias para reducir el riesgo de reaparición del cáncer de mama impulsó a 11 sociedades científicas, bajo la coordinación de la Academia Nacional de Medicina (ANM), a organizarlas secuencialmente para mejorar su efectividad.
A propuesta de la Sociedad Argentina de Mastología, las entidades revisaron durante ocho meses los ensayos clínicos de buena calidad publicados sobre la aplicación de quimioterapia, radioterapia y hormonoterapia en pacientes que pueden curarse. De allí surgieron las nuevas guías para el tratamiento del cáncer mamario temprano, que serán presentadas mañana en la sede de la ANM.
"En la Argentina, el porcentaje de cirugía conservadora de mama es mucho más alto que en los Estados Unidos y Europa -explicó el doctor Gonzalo Rubio, secretario científico del Instituto de Estudios Oncológicos Fundación Maissa (IEO) de la ANM y redactor del consenso-. Acá, se tiende a preservar la parte sana de la mama y a complementarlo con el tratamiento local, en lugar de extirpar toda la mama."
Pero eso afecta los tiempos de inicio de la quimioterapia, la radioterapia y la hormonoterapia. "Hay una gran anarquía -dijo-. Los oncólogos, por ejemplo, somos de la idea de comenzar la quimioterapia lo antes posible, mientras que los mastólogos prefieren que la paciente tenga una cicatrización mamaria un poco más prolongada y completar el tratamiento con radioterapia, también, lo antes posible. Entonces, hasta ahora, cada uno hacía lo que consideraba mejor según su saber y entender."
Así, a través de un representante de cada entidad participante, este consenso de tan sólo dos páginas logró identificar la mejor evidencia médica disponible sobre la secuencia terapéutica, así como también qué alternativas o pasos por seguir son los recomendados en estos casos.
"Con la aparición de nuevos esquemas terapéuticos, se empezó a dar prioridad al uso del tratamiento sistémico después de la cirugía y antes de la radioterapia para completar el tratamiento local con la radioterapia sólo después de 4 o 7 meses. Pero los mastólogos teníamos la inquietud de si esa demora en completar el tratamiento local y regional influiría en las reaparición del cáncer en la mama. Por eso, discutimos con los oncólogos y los radioterapeutas qué hacer", señaló el doctor Jorge Martín, prosecretario de la Sociedad Argentina de Mastología.
Las conclusiones quedaron resumidas en seis puntos, que se darán a conocer formalmente mañana, a las 19, en la sede de la ANM (avenida Las Heras 3092). "Ayuda a no crear falsas urgencias y evita demorar tratamientos con un mal efecto en el resultado final", dijo Rubio.
Las recomendaciones más importantes para completar el tratamiento curativo después de extirpar un tumor temprano (de hasta alrededor de 5 centímetros) incluyen, cuando estén indicadas:
  • Darle prioridad a la quimioterapia (con antraciclinas) por sobre la radioterapia, porque el tratamiento sistémico previene la diseminación de las células tumorales (metástasis) y la muerte.
  • No comenzar la radioterapia antes de los 7 meses posteriores a la cirugía, ya que esto no altera los resultados.
  • Utilizar la terapia con hormonas (hormonoterapia) sólo después de finalizar la quimioterapia, porque juntas se reducen la efectividad entre sí.
  • Administrar la hormonoterapia junto o secuencialmente con la radioterapia.
  • Usar con precaución la radioterapia con taxanos y trastuzumab porque hay evidencias de que aumenta el riesgo de toxicidad (la combinación con taxanos, por ejemplo, puede causar neumonitis). Pero el uso de rayos con trastuzumab está contraindicado cuando se irradia la cadena mamaria.
"En el tratamiento de esta, como en cualquier otra neoplasia, existe una clara relación entre la experiencia del centro tratante y los resultados. Por eso, lo que recomendamos es tratarse con especialistas asociados a las entidades autoras del consenso, que aúnan a la enorme mayoría de los profesionales del país involucrados en la prevención, el diagnóstico y el tratamiento del cáncer de mama", apuntó el académico Román Rostagno, ex presidente de la Sociedad Argentina de Radiología.
Y respecto a las pacientes en que el riesgo de recaída es muy alto, Martín comentó: "Está aceptado usar esquemas terapéuticos que no aumenten la toxicidad, siempre y cuando el beneficio sea mayor que el riesgo". Por eso, según indicó, es tan importante el trabajo multidisciplinario, para buscar lo mejor para cada paciente.
En el consenso participaron también la Asociación Médica Argentina, la Sociedad Argentina de Patología, la Sociedad Argentina de Cancerología, el Instituto de Oncología Angel Roffo, la Asociación Argentina de Oncología Clínica, la Asociación Argentina de Ginecología Oncológica, la Sociedad Argentina de Terapia Radiante Oncológica, la Sociedad de Obstetricia y Ginecología de Buenos Aires, y la Federación Argentina de Sociedades de Ginecología y Obstetricia, que difundirán el documento.
lanacion.com

jueves, 28 de octubre de 2010

Atacar al cáncer de mama con partículas de oro

Vencer al cáncer pasa por derrotar a las células madre tumorales, que son especialmente hábiles para eludir el efecto tóxico de las terapias y logran sobrevivir durante años dando lugar a recaídas. El calor es uno de sus principales enemigos pero aumentar su temperatura de forma eficaz y localizada no es una tarea fácil. En esta importante misión, el oro podría representar un papel determinante.
Varios de los centros de investigación más prestigiosos del mundo se han interesado por el valor de las nanopartículas de oro. Tanto en el Instituto Tecnológico de Massachusetts como el Instituto Médico Howard Hughes (ambos en EEUU) han trabajado en esta vía. El último estudio con el preciado metal lo han desarrollado en el Baylor College of Medicine de Houston (también en EEUU) y aparece esta semana en la revista 'Science Translational Medicine'.
El objetivo del experimento, y donde reside realmente el valor terapéutico de esta técnica, era mejorar la hipertermia. Este concepto de aumentar la temperatura de las células tumorales ha demostrado en numerosos ensayos ser útil para destruirlas, ya que las hace más sensibles a la radioterapia. El problema, que ha llevado al abandono paulatino de esta estrategia útil a priori, es la dificultad para llevar ese calor directamente y con rapidez a las células cancerígenas. Y ahí es donde aparece el oro, especialmente atractivo debido a su baja toxicidad.
El equipo de Houston, dirigido por Rachel Atkinson, especialista en Biología Translacional y Medicina Molecular, ha empleado partículas microscópicas de sílice recubiertas con una finísima capa de oro para calentar tumores de mama. Estas nanocápsulas fueron diseñadas para absorber luz del espectro infrarrojo cercano, que no es visible y es capaz de penetrar los tejidos.
Utilizando ratones con tumores de mama similares a los humanos o con injertos extraídos directamente de pacientes, Atkinson y sus colegas pusieron en práctica su protocolo de tratamiento y compararon su eficacia con la de una terapia por radiación común.
Los roedores recibieron una inyección de nanocápsulas en el tumor. Éstas se distribuyen de forma uniforme a través de sus vasos sanguíneos y se filtran a través de unos pequeños poros para alojarse junto a las células. Un día después, se les administró una dosis de radioterapia seguida de 20 minutos de láser que "lo calentó de forma precisa gracias a las partículas", explica la investigadora.
El aumento de temperatura hasta los 42 grados centígrados, hizo que las células madre cancerígenas se volvieran más sensibles a la radiación. "El tumor tuvo una reacción multifactorial", indica Atkins. Por un lado, la respuesta de estas células para reparar el daño del ADN quedó comprometida, pero también sufrieron alteraciones el microambiente y las proteínas encargadas de proteger a la célula frente al aumento de la temperatura. Estos cambios las hicieron más vulnerables, "permitiendo una disminución del volumen del tumor sin que se reactivaran las células madre", añade.
Los tumores tratados sólo con radiación disminuyeron mucho menos y el 'efecto rebote' de las células madre fue dramático. "Al trasplantar el tejido tumoral superviviente a ambos tratamientos, vimos que las células sometidas a radioterapia formaban tumores mucho más agresivos que las otras", subraya Atkins en una videoentrevista.
Esta técnica se encuentra ya en un ensayo tipo I para tratar tumores de cabeza y cuello aunque "para alcanzar estructuras más profundas habrá que desarrollar más herramientas", apunta la autora. A la luz de estos resultados, podría empezar a usarse también en los carcinomas de mama, que afectan cada día a 44 mujeres en España y miles en todo el mundo, muchas de las cuales sufrirán una recaída causada por las células madre que sobreviven a los tratamientos convencionales.
elmundo.es

viernes, 22 de octubre de 2010

Ingerir hormonas tras la menopausia eleva el riesgo mortal del cáncer de mama

Según un estudio norteamericano, el tratamiento con hormonas luego de la menopausia, que según ya se sabe aumenta el riesgo de contraer cáncer de mama, también hace más posible que esta enfermedad sea mortal.
Las mujeres que tomaron hormonas y contrajeron cáncer de mama fueron más proclives a tener nódulos linfáticos cancerígenos, señal de una enfermedad en estado más avanzado, y tuvieron más probabilidades de morir que las pacientes con este tipo de cáncer que nunca habían tomado hormonas.
Los mayores riesgos fueron relativamente pequeños y aún no se comprenden en su totalidad. Pero investigaciones anteriores descubrieron que el tratamiento hormonal puede generar demoras en el diagnóstico al aumentar la densidad de las mamas y hacer que los tumores sean más difíciles de ver en las mamografías. Un diagnóstico demorado puede aumentar el riesgo de muerte.
Es posible también que las hormonas alimenten el crecimiento de algunos cánceres de mama o de los vasos sanguíneos que los tumores necesitan para crecer y propagarse.
El tratamiento estudiado fue la píldora de reemplazo hormonal más recetada, Prempro (según el nombre que se comercializa en Estados Unidos), que contiene estrógenos de la orina del caballo y un familiar sintético de la hormona progesterona.
“Muchos médicos presuponen que las mujeres pueden ingerir hormonas de forma segura durante cuatro o cinco años para síntomas de la menopausia como los sofocones y la transpiración nocturna”, señaló Rowan Chlebowski, principal autor del artículo publicado esta semana en el Journal of the American Medical Association. “Sé que algunas mujeres necesitan tomarlas porque de lo contrario no pueden funcionar bien, pero el mensaje hoy es que no se debieran tomar hormonas durante más de uno o dos años”, agregó.
Esta nueva información proviene de los constantes seguimientos a los que son sometidas las 12.788 mujeres incluidas en la llamada Iniciativa de Salud de las Mujeres.

Los médicos recomendaron también que las mujeres que desean someterse a tratamiento debieran ingerir la dosis más baja posible que alivie sus síntomas.

Mejor prevenir
El autoexamen de mamas debe hacerse todos los meses, cinco o siete días después del comienzo del período menstrual.

clarin.com

miércoles, 13 de octubre de 2010

Presentan dos nuevas drogas contra el cáncer de mama

Cada 30 segundos, se detecta en el mundo un caso de cáncer de mama. Para enfrentarlo, ya se aplican la cirugía, la radioterapia, la quimioterapia o las terapias hormonales según los estadios y el tipo de tumor que tenga cada paciente. El abanico de opciones de tratamiento pronto sería más amplio: ya están los resultados preliminares de dos combinaciones de terapias dirigidas específicamente a ciertos cánceres de mama, que fueron presentados esta semana en el congreso anual de la Sociedad Europea de Oncología Médica, en Milán, Italia.
Uno de los desarrollos presentados en ese congreso consiste en un anticuerpo conjugado (también se lo llama anticuerpo armado), que fue estudiado en pacientes con cáncer de mama avanzado. Estas pacientes enfrentan un tipo de tumor con cantidades elevadas de la proteína HER2 (que representan el 25% de los casos totales).
Al ser evaluado en un ensayo que se llevó a cabo en la Clínica Mayo de Jacksonville, Florida, Estados Unidos, el anticuerpo conjugado demostró ser eficaz y de una menor toxicidad que la terapia estándar, según una de las investigadoras , Edith Pérez, quien disertó en el congreso.
Esa terapia forma parte de una nueva familia de tratamientos, que combina un anticuerpo monoconal que ya se comercializa en el mercado -el trastuzumab- con un agente quimioterápico antimicrotúbular DM1. Ambos se dan en un sólo fármaco. Se los estudió en un estudio en fase 2 en comparación con otras combinaciones ya utilizadas, como trastuzumab con docetaxel. Participaron 137 mujeres que no habían recibido antes quimioterapia para cáncer metastásico. “Nuestros resultados fueron muy alentadores”, consideró la investigadora. “Aunque son preliminares, la respuesta fue sólida y queremos hacer un seguimiento sobre la sobrevida libre de enfermedad”, agregó.
Consultada por Clarín , la investigadora del Instituto de Biología y Medicina Experimental (IBYME) del Conicet, Claudia Lanari, dijo: “Supuestamente este anticuerpo conjugado sería mejor”. Aunque esta científica argentina resaltó que se necesitarán más investigaciones para determinar a quiénes podrían beneficiar esa terapia.
La otra esperanza terapéutica, que fue presentada también durante el congreso en Milán, es también una combinación para tratar pacientes con cáncer de mama triple negativo . Esta opción incluye otro anticuerpo, el cetuximab, que fue diseñado para localizar y bloquear el receptor del factor del crecimiento epidérmico, que se manifiesta en la superficie de algunas células cancerígenas. Y ahora se lo estudió en combinación con cisplatino (que se administra en otros cánceres).
Según contó el investigador José Baselga, director del centro del cáncer del Hospital General de Massachusetts en Boston, la combinación duplicó la tasa de respuesta en comparación con las 173 pacientes que sólo recibieron el cisplatino. Baselga también valoró al desarrollo estudiado en la Clínica Mayo: “Es muy atractivo”, por sus bajos efectos colaterales .
Mientras los estudios de estas terapias dirigidas seguirán para tener más precisiones, los especialistas resaltan la prevención. La Sociedad Argentina de Mastología (www.samas.org.ar) aconseja a las mujeres que se hagan un autoexamen de las mamas una vez al mes y que consulten a su médico una o dos veces al año. Para no asustarse: aclara que el 80% de los nódulos que podría detectar no son cancerosos. También, esa entidad médica aconseja que se hagan mamografías anualmente partir de los 40 años o antes si la mujer tuvo o tiene familiares con cáncer de mama.
A esto se agregan hábitos desde la niñez: una dieta pobre en grasas, actividad física regular y no beber alcohol le ayudarán a disminuir sus riesgos. El consumo de alcohol en uno a dos tragos por día aumenta ligeramente el riesgo de cáncer de mama.

clarin.com

jueves, 7 de octubre de 2010

Los edificios se visten de rosa para luchar contra el cáncer de mama

Con el comienzo del mes nacional de concientización sobre el cáncer de mama, se lanzaron varias campañas para lograr la detección temprana de esta enfermedad que afecta a miles de mujeres cada año.
Bajo el lema "Conectar. Comunicar. Vencer. Prevenir el cáncer de mama de una vez por todas. Comparta este mensaje", más de 70 países participan de la campaña organizada por Estée Lauder Companies, donde más de 200 edificios de todo el mundo se iluminan de rosa para llamar la atención y crear conciencia.
En Buenos Aires, se iluminará desde el 3 hasta el 6 de octubre, el Centro Cultural Bicentenario (Ex Palacio de Correos), y desde el 1° hasta el 4 de octubre se iluminarán el Friso de la fuente central de la Plaza independencia, en Mendoza, la Estatua de Lola Mora, en Rosario y el Palacio de la Legislatura, el Arco de Córdoba, la Municipalidad de Villa María y la Municipalidad de Laguna Larga, en Córdoba.
Elizabeth Hurley, vocera de la campaña. "Hay mucha desinformación sobre el cáncer de mama. Tenemos que conectarnos con todas las mujeres que conocemos, ya sea nuestra madre, abuela, hermana, hija o amiga. No podemos subestimar la importancia de comunicar a todas las mujeres, que es fundamental realizar una vez por año un chequeo médico de mamas y una mamografía anual a partir de los 40 años. No lo deje para el próximo año.", declaró la actriz.
Autoexamen
Es rápido, sencillo, gratuito y recomiendan realizarlo una vez por mes. El autoexamen mamario permite detectar anormalidades y prevenir el cáncer.
revistaohlala.com

lunes, 27 de septiembre de 2010

Cuando ellas sufren cáncer, ellos se deprimen

El cáncer de mama no sólo afecta a las personas que lo padecen, también irrumpe en la vida de sus parejas. Un nuevo estudio, publicado en 'Journal of the American Cancer Society', revela que cuando a ellas les diagnostican un tumor de este tipo, ellos tienen mayor riesgo de desarrollar trastornos afectivos, a veces de tal magnitud que requieren ingreso hospitalario.
"En mi experiencia clínica, muchas mujeres me cuentan que a sus parejas ya no les apetece salir con sus amigos, tampoco hablan con ellos por teléfono, les notan angustiados, preocupados, apáticos...", expone Carmen Yélamos, psicooncóloga y directora de la Fundación del Instituto Madrileño de Oncología (IMO).
Por su educación, continúa la especialista, "no son muy dados a pedir ayuda o ir al psicólogo [...] Al principio, intentan minimizar sus miedos (a perder a su pareja) y sus preocupaciones constantes por que ella se encuentre bien". Pero con el tiempo, "esto repercute en su estabilidad emocional y va surgiendo la tristeza, la pérdida del sentido del placer, la irritabilidad, la depresión...". Algunos hombres sufren trastornos de bipolaridad, es decir, experimentan una sucesión de fases de exaltación del ánimo y de tristeza profunda.
Ahora, un nuevo estudio se hace eco de esta realidad, concretamente de la frecuencia con la que las pareajas masculinas requieren hospitalización por desórdenes afectivos, es decir, por depresión y por bipolaridad.
Según sus conclusiones, los hombres a cuyas mujeres les diagnosticaron este tipo de tumor tenían un riesgo 39% mayor de necesitar ingreso, comparados con aquellos sin este problema. También les afectaba si ellas sufrían recaídas y el riesgo incrementaba con la gravedad de los casos. La situación empeoraba con el fallecimiento después del cáncer, ya que el riesgo se incrementaba casi cuatro veces.
Para llegar a estas conclusiones, un grupo de científicos del Instituto Epidemiológico del cáncer, en Copenhague (Dinamarca), revisó los datos de 1.162.596 hombres a partir de 30 años, residentes en Dinamarca, sin antecedentes de ingreso hospitalario por trastornos mentales y con requisito más: haber vivido, al menos, con su pareja durante cinco años.
Después de un seguimiento de 13 años, se diagnosticó cáncer de mama en las parejas de 20.538 varones. De éstos, 180 fueron hospitalizados por problemas mentales.
La repercusión psicológica de estos tumores en las parejas es previsible. El problema es "cuando vemos posibilidad de suicidio. Tienen una tristeza exagerada, una apatía constante, lo ven todo negativo y tienen pensamientos continuos del tip: para qué voy a vivir ", señala Yélamos. Este es el principal motivo de ingreso, aunque la bipolaridad también puede requerir hospitalización. "El paciente pasa de un estado decaído extremo, como el pensamiento suicida, a querer disfrutar en exceso de la vida. Esto les puede llevar a realizar acciones que supongan peligro. No ven el riesgo".
Con hospitalización o no, dada la importante afectación del cáncer no sólo en quienes lo sufren sino también en sus parejas, los autores del estudio sugieren "desarrollar algún tipo de prevención con el objetivo de identificar en la consulta a los acompañantes con síntomas depresivos, para derivarlos a un psicólogo o darle algunas pautas".
Como explica Carmen Yélamos, "las parejas no siempre tienen toda la atención que deberían. Suelen girar alrededor del paciente, muchas veces sin tener información suficiente sobre su estado, sin saber lo que ella siente ni expresar cómo lo vive él, y tampoco se atreve a implicarse demasiado. A esto se suma que, en algunos casos, además del trabajo, ellos asumen el rol de sus mujeres, en casa, con lo niños… Este agotamiento físico y mental repercute en su estabilidad emocional". Por estas razones, es importante que "desaparezcan los tabúes, que los hombres no se quedan callados, que pregunten, que se expresen, pidan apoyo (social, psicológico, etc.), queden con sus amigos, practiquen ejercicio, se cuiden y se sientan implicados en el proceso". En esto último, los profesionales sanitarios tienen un papel clave.

elmundo.es

jueves, 23 de septiembre de 2010

El 70% de las mujeres con cáncer de mama tiene problemas de sexualidad

Sin uno de los pechos, con menopausia prematura y sufriendo la caída del pelo. Las mujeres con cáncer de mama no pueden verse menos femeninas. A disgusto con su propio cuerpo tampoco se sienten deseadas por sus parejas. Si a esto se le suma que algunos tratamientos para evitar la reaparición del tumor provocan falta de libido, entre otros síntomas, la consecuencia lógica es que las relaciones sexuales se resientan. Aunque ya se sabía que el diagnóstico de este tipo de cáncer influía en la actitud en la cama, un nuevo estudio lo confirma y revela que hasta el 70% de las pacientes sufre problemas de sexualidad.
La investigación, publicada en 'Journal of Sexual Medicine', analizó a 1.684 mujeres que sobrevivieron a un tumor mamario. Entre junio de 2004 y diciembre de 2006 preguntaron a las participantes, que tenían menos de 70 años y no padecían ninguna otra enfermedad, cómo eran sus relaciones antes y después del cáncer.
Los autores comprobaron que la mayoría de ellas (70%) presentaba falta de deseo sexual, baja autoestima, menos placer e, incluso, dolor durante el coito, debido a que la terapia reseca las mucosas. Estos trastornos de la función sexual no tenían que ver ni con la fase del tumor ni con el tipo de cirugía realizada para extirparlo (mastectomía -retirada de la mama- o lumpectomía -cirugía más conservadora que extrae los bultos pero no el pecho-).
Además, todas ellas afirmaron que disfrutaban del sexo antes de saber el diagnóstico de cáncer, por lo que el tumor y su tratamiento eran los responsables del deterioro de sus relaciones.
Las pacientes con problemas de sexualidad se sentían peor con su propia imagen corporal y creían que sus novios y maridos estaban más descontentos con su apariencia que aquellas enfermas que no notaron cambios en su actividad sexual. Y quienes sufrían síntomas vasomotores -sofocos y sudores nocturnos- como consecuencia del tratamiento -especialmente de los inhibidores de la aromatasa- tenían dos veces más posibilidades de ver mermada su sexualidad que el resto. Un efecto que, sin embargo, no se vio con la quimioterapia.
"Las mujeres que han sido tratadas de un cáncer de mama necesitan apoyo para mantener bien otros aspectos de su salud después de la enfermedad y, entre ellos, necesitan consultar sus problemas de sexualidad", explica Mary Panjari, del Programa de Salud de la Mujer del Hospital Alfred de Australia y autora de la investigación. "Las pacientes ahora reciben inhibidores de la aromatasa, la llamada terapia endocrina adyuvante, durante un largo periodo de tiempo para evitar recaídas por lo que los problemas de sexualidad entre estas mujeres serán cada vez más comunes", concluye.

elmundo.es

Precisan la verdadera utilidad de la mamografía

Nueva York (The New York Times).- Un nuevo estudio sugiere que el aumento de la conciencia sobre el cáncer de mama y la mejora en los tratamientos tienen un mayor impacto que las mamografías en reducir la tasa de mortalidad de esta enfermedad.
El estudio, afirman los expertos, es el primero en evaluar el beneficio de la mamografía en el contexto de la moderna era del tratamiento del cáncer. Este indica que la mejora en las terapias hormonales y en las terapias dirigidas podrían, de alguna forma, haber superado los beneficios de la mamografía al hacer que sea menos importante detectar los tumores cuando son demasiado pequeños para ser percibidos.
Estudios previos, realizados hace décadas, hallaron que las mamografías reducían la tasa de mortalidad del cáncer de mama entre 15 y 25%. Pero entonces los tratamientos eran mucho menos efectivos.
Los mamogramas combinados con los modernos tratamientos mostraron en el nuevo estudio reducir esa tasa en un 10%, pero el trabajo sugiere que el efecto del mamograma sólo sería de un 2%, o nulo. En un comunicado que tilda de "cuidadoso" el estudio, la Sociedad Americana del Cáncer, sostuvo que "el mamograma periódico es una parte importante de la prevención de la salud de la mujer".

lanacion.com

jueves, 5 de agosto de 2010

Un desajuste del hierro influye en el desarrollo del cáncer

El hierro es un compuesto esencial para que las células funcionen. Sin embargo, este papel como 'combustible' también permite que las células tumorales proliferen descontroladamente y por eso, un nuevo estudio apunta a que la proteína encargada de eliminar el exceso de hierro de las células podría servir algún día como marcador pronóstico del cáncer de mama.
La ferroportina es la proteína encargada de facilitar la eliminación del exceso de hierro en las células. Por eso, investigadores de la Universidad Wake Forest (EEUU) decidieron comprobar si esta sustancia tenía algún tipo de relación con el cáncer.
Sus resultados, que se publican esta semana en la revista 'Science Translational Medicine', han demostrado que los niveles más bajos de ferroportina estaban directamente relacionados con un mayor crecimiento de las células tumorales y un peor pronóstico en pacientes con cáncer de mama.
La ecuación es sencilla: si las células no disponen de ferroportina suficiente para eliminar el exceso de hierro, éste se acumula y actúa como 'combustible' capaz de contribuir al crecimiento del cáncer. Y, lo que es mejor, en experimentos con ratones observaron la relación inversa: al aumentar artificialmente los niveles de esta proteína consiguieron frenar el crecimiento de los tumores en los animales.
El estudio (financiado con fondos públicos de los Institutos Nacionales de Salud de EEUU) hace referencia al hierro a nivel celular, no al que ingerimos por la dieta, por lo que los investigadores insisten en que sus conclusiones no conllevan ningún tipo de recomendación para cambiar de dieta, ni en población sana ni en pacientes con cáncer.
A su juicio, lo que sí habrá que seguir indagando en el futuro, es si la ferroportina puede ser algún tipo de indicador pronóstico sobre la agresividad de la enfermedad: Si los oncólogos pudiesen conocer de antemano qué mujeres presentan buenos niveles de ferroportina, tal vez podrían ahorrarles ciertas terapias contra el cáncer, como la quimioterapia.
Sus observaciones en ratones se trasladaron en una segunda parte del estudio a 800 mujeres con cáncer de mama. A partir de sus niveles de dicha proteína, los investigadores agruparon a las mujeres en función del riesgo de que su enfermedad se propagara, indicando que esta probabilidad era más alta en las féminas con niveles más reducidos de ferroportina.

elmundo.es

jueves, 17 de junio de 2010

Identifican un nuevo talón de Aquiles del cáncer de mama

Nora Bär
LA NACION
La mayor parte de la literatura científica vincula el cáncer de mama con la acción de los estrógenos, y contra estas hormonas apunta el "armamento" terapéutico actual. Pero al parecer no está todo dicho en este tema. Un equipo de investigadores del Instituto de Biología y Medicina Experimental (Ibyme) del Conicet identificó a un nuevo sospechoso en la "escena del crimen": la progesterona (el otro componente del binomio hormonal femenino).
Según los trabajos que desde hace más de una década vienen realizando la doctora Claudia Lanari y su grupo, ciertos tumores de mama no sólo expresan altos niveles de receptores para los progestágenos, sino que, en estudios experimentales, frecuentemente se revierten completamente cuando son sometidos a una hormonoterapia con bloqueadores de la progesterona.
Como suele suceder, Claudia Lanari,discípula de la doctora Christiane Dosne de Pasqualini en la Academia Nacional de Medicina y jefa del Laboratorio de Carcinogénesis Hormonal del Ibyme, llegó al cáncer de mama casi sin proponérselo. "Hice mi tesis doctoral en un tipo de tumores muy raros, llamados desmoides que generalmente no dan metástasis -cuenta-. Mi papá [el científico Alfredo Lanari] los trataba con progesterona y andaban muy bien. Entonces, a la doctora Pasqualini se le ocurrió que investigara esto en un modelo animal."
Pero como no había en ese momento un modelo de ratón, la investigadora y su equipo comenzaron a estudiar qué ocurría con otros tumores que tenían similitudes, los fibrosarcomas, que generaban introduciendo un cuerpo extraño (un pequeño cilindro de vidrio) debajo de la piel del roedor. La progesterona los mejoraba, pero inducía tumores de mama en las hembras.
"Fue algo inesperado -recuerda Lanari-: lo normal era que fueran la otras hormonas femeninas, los estrógenos, las que los causaran."
Así fue como, junto con el patólogo Alfredo Molinolo, la investigadora empezó a dedicarse al estudio de estos tumores que, según descubrió aquél, eran sorprendentemente parecidos a los humanos.
Y ése también fue el punto de origen de un largo y minucioso trabajo que dio lugar no sólo al modelo experimental del que carecían, sino que también permitió desarrollar unas líneas celulares que expresan receptores hormonales, que son invasivas y crean metástasis, por lo que representan una herramienta única para testear compuestos con actividad hormonal o antitumoral. La invención dio lugar a una patente obtenida por el Conicet y la Fundación Sales que ya fue aprobada en los Estados Unidos, Alemania, Suiza, Gran Bretaña, Francia, Suecia y España.
"Es uno de los pocos modelos de ratón que expresan receptores hormonales todo el tiempo -subraya la investigadora-. Además, como el 70% de los tumores humanos responde a hormonas, nos permite estudiar desde mecanismos de acción hasta resistencia a las terapias."
Por otro lado, si siempre se había pensado en los estrógenos como causa de los tumores malignos de mama, de pronto se sumaba la progesterona, una hormona que hasta el momento se consideraba protectora.
Es más, los científicos descubrieron que hay una asociación entre las dos formas del receptor [una suerte de puerta de entrada a la célula] de la progesterona (una más chica, llamada A, y una más grande, llamada B) y la respuesta al tratamiento. "En el tejido normal se observa la misma cantidad de unos que de otros, pero en los tumores de ratón, los que tienen más receptores A (los más chicos) serían los que más responden al tratamiento con antiprogestágenos -detalla Lanari-. Casualmente, este grupo es el que a su vez en humanos responde menos al tamoxifeno [el tratamiento usual]."
Para Lanari, lo más importante de este hallazgo es que ofrece nuevas herramientas que pueden complementar las conocidas. "Los tumores en general se vuelven resistentes a una hormona, pero pueden ser sensibles a otra -explica-. Lo interesante es tener una batería de terapias disponible."
La Fundación Sales, que sostiene los trabajos de la doctora Lanari desde 1996, ya emprendió iniciativas en el escenario internacional para interesar a grandes compañías farmacéuticas e institutos de investigación de la talla del Dana Farber Institute, de Harvard, en este desarrollo local.

lanacion.com

lunes, 26 de abril de 2010

Los factores de riesgo del cáncer de mama no son generalizables a todas las etnias y razas

MARÍA SÁNCHEZ-MONGE
MADRID.- En la prevención y el tratamiento del cáncer de mama no vale el 'café para todas'. La incidencia de estos tumores es muy dispar entre los distintos grupos raciales. La razón hay que buscarla, según un nuevo estudio estadounidense, en los factores de riesgo. Sin embargo, los más conocidos han sido estudiados casi exclusivamente en mujeres blancas. Cuando se intentan rastrear en otras comunidades, se descubre que su influencia es mínima.
Las cifras hablan por sí solas: dichos hábitos o características contribuyen al desarrollo de entre el 62% y el 75% de los tumores en las féminas blancas, frente a únicamente el 7%-36% de las hispanas.
Un ejemplo: en las premenopáusicas de la etnia estadounidense mayoritaria se observó una asociación positiva entre la probabilidad de padecer cáncer de mama y los antecedentes familiares de la enfermedad. En cambio, esa relación no se constató entre las ciudadanas de origen sudamericano.
Por otro lado, cuando se analizó a las posmenopáusicas, se apreció que algunos de los factores de riesgo más destacados entre la comunidad de referencia no eran extrapolables a sus congéneres hispanas. Así, en estas últimas ni el tratamiento de sustitución hormonal con estrógenos y progestina ni el hecho de haber tenido la primera regla antes de lo normal estaban vinculados a un mayor peligro de sufrir tumores mamarios.
Los investigadores tuvieron en cuenta el número de hijos, los antecedentes familiares de cáncer de mama, las características menstruales, el uso de terapias hormonales, el consumo de alcohol, la realización de ejercicio físico, la altura y el índice de masa corporal. Para realizar este análisis emplearon los datos recopilados en una amplia investigación poblacional anterior, el Estudio de Cáncer de Mama Cuatro Esquinas.
Los resultados del trabajo, publicado en 'Cancer', subrayan la existencia de "notables disparidades tanto en la prevalencia de los factores de riesgo como en la relación de éstos con el cáncer de mama", señalan los autores. Sus hallazgos "sugieren que las diferencias étnicas juegan un papel en los factores genéticos, ambientales y de estilo de vida que afectan a la susceptibiliad de desarrollar cáncer de mama".
Asimismo, ponen de manifiesto que, hoy por hoy, se sabe muy poco sobre las causas de los tumores que padecen las hispanas; será preciso investigar a fondo cuáles son los factores de riesgo propios de este colectivo étnico.
La población hispana representa casi el 15% de los habitantes de Estados Unidos y continúa creciendo. Hace tiempo que se sabe que las mujeres hispanas tienen una menor incidencia de cáncer de mama que las blancas no hispanas (89,3 frente a 132,5 por 100.000 féminas, respectivamente). Sin embargo, registran un mayor riesgo de mortalidad tras el diagnóstico. De hecho, se ha observado que tienden a padecer tumores con características más desfavorables.
La estimación del riesgo que afronta esta comunidad no puede seguir basándose, según los científicos, en los modelos diseñados para un colectivo distinto. En este sentido, hacen un llamamiento para la puesta en práctica de más estudios que tengan en cuenta la etnia o la raza.

elmundo.es

jueves, 22 de abril de 2010

Innovadora cirugía reconstructiva

Fabiola Czubaj
LA NACION
Cuando hace dos años se mencionó el tema en una reunión científica de oncología en el país, la técnica parecía pura ciencia ficción. Sin embargo, los resultados en unas 6000 mujeres en el mundo confirmaron en este tiempo que se trataba de una terapia más que promisoria para las pacientes con secuelas del cáncer de mama.
Esta nueva técnica de reconstrucción mamaria, que se puede aplicar sólo una vez finalizada la radioterapia después de una cirugía para extirpar un tumor, utiliza un recurso del que la mayoría de las mujeres quiere prescindir: la grasa que se acumula en la cadera o el abdomen.
"Hoy sabemos que la grasa tiene la capacidad no sólo de dar volumen, sino también de regenerar tejidos dañados. Hasta ahora, buscábamos la solución fuera del cuerpo, y resulta que el organismo tiene las armas para solucionarlo con un tejido que está siempre disponible, es fácil de obtener y no genera rechazo", dijo el doctor Alberto Rancati, especialista en cirugía oncoplástica y coordinador de las actividades científicas de la Scuola di Oncologia Quirurgica Ricostruttiva de Milán, Italia.
Así, una lipoaspiración está proporcionando algo más que la felicidad frente al espejo. Según los especialistas consultados, unos 200 centímetros cúbicos de grasa corporal contienen una cantidad suficiente de células madre capaces de regenerar los vasos sanguíneos y devolverle elasticidad al seno afectado.
Los resultados de la técnica de lipotransferencia mamaria publicados hasta ahora se presentaron en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) ante 320 especialistas en radiología, mastología, ginecología y biología durante la Reunión Internacional de Lipotransferencia en Cirugía Mamaria, organizada por la Sociedad Argentina de Mastología y la Facultad de Medicina de la UNLP.
Se analizó, por ejemplo, un estudio sobre 900 mujeres a las que se les había extirpado una mama (hasta 5 años antes) o habían quedado con cicatrices debido a las sesiones de radioterapia. "En las muestras de tejidos enviadas al laboratorio, se puede ver la nueva red vascular a partir del cuarto día de la inyección de células madre", agregó Rancati.
El procedimiento, que aún no fue autorizado en la Argentina y se está poniendo a prueba en 50 pacientes del Instituto de Oncología Angel Roffo, demora alrededor de una hora y media, es ambulatorio y requiere varias sesiones para evitar que el injerto muera (necrosis). Las complicaciones son inferiores al 1% y el procedimiento no aumenta el riesgo de reaparición del cáncer.
En los casos analizados, las muestras de piel a los 2 y 3 meses del procedimiento mostraron un aumento del grosor de 1 milímetro a más de 1 centímetro y una nueva red de vasos sanguíneos. "Es un gran avance para las pacientes que llegan mutiladas a cirugías muy complejas, traumáticas y con altísimos costos. Si las autoridades locales lo autorizan, contaríamos con una técnica más simple y con muy buenos resultados", opinó el cirujano oncoplástico Marcelo Irigo.
Ambos especialistas, junto con el doctor Eduardo González, director de publicaciones de la Sociedad Argentina de Mastología (Samas), codirigieron la reunión en la UNLP. "Es un autotrasplante de tejido adiposo, sin manipulación intermedia de las células madre. Hacemos lo mismo que para reparar la piel de un quemado", precisó González, jefe de la Sección Reconstrucción Mamaria del Departamento de Mastología del Roffo.
La Samas y la Sociedad Argentina de Cirugía Plástica presentarán un protocolo ante el Ministerio de Salud para lograr la aprobación de la técnica. "Está desaconsejada para el aumento de volumen mamario con fines estéticos porque no existen evidencias suficientes de seguridad -insistió González-. Está expresamente indicado para reparar las deformaciones después de una extirpación mamaria, secuelas del tratamiento conservador o de la reconstrucción con implantes o colgajos, tejido dañado por la radioterapia, y la reconstrucción del pezón."
Las células madre de la grasa corporal son multipotenciales; pueden transformarse en un tipo limitado de células orgánicas, pero relacionadas entre sí, y reparar ciertos tejidos. Ese proceso comenzaría cuando las células "leen" ciertas señales del ambiente (injerto graso) para transformarse en otras necesarias para restablecer el equilibrio de la mama dañada. Por ejemplo, la falta de oxígeno [hipoxia] activaría el proceso para crear nuevos vasos [angiogénesis].
"En el injerto graso, las células madre mesenquimales podrían diferenciarse en adipocitos [células grasas] y regenerar el tejido adiposo; transformarse en células endoteliales y promover la angiogénesis y la sobrevida del injerto; liberar factores de crecimiento del tejido vascular y liberar sustancias antiinflamatorias para regular el sistema inmune. Todo, además de sobrevivir como células madre", precisó el doctor Ricardo Dewey, director del Laboratorio de Terapia Génica y Células Madre del Instituto Tecnológico de Chascomús. La grasa sería una "matriz viviente" para esas células madre.
El costo del procedimiento en los países donde está aprobado es más alto que una lipoaspiración y más económico que la reparación mamaria tradicional. Aquí, eso equivaldría en un hospital público al 60% menos que una cirugía convencional de mama (6000 pesos) y 30% menos que la reparación mamaria con un colgajo (8000 pesos).

lanacion.com

viernes, 26 de marzo de 2010

Con dieta y gym se reducirían los casos de cáncer de mama

La incidencia de cáncer de mama en los países occidentales se reduciría hasta en un tercio si las mujeres comieran menos y se ejercitaran más, aseguraron investigadores en una conferencia sobre la enfermedad. Estas declaraciones ya comenzaron a generar polémica entre las mujeres que padecen este cáncer y los especialistas que sostienen esta teoría.
La mejora en el tratamiento, el diagnóstico precoz y las mamografías provocaron mejoras enormes, pero los especialistas dicen que ya es hora de pasar al terreno de conductas tales como la alimentación y la actividad física.
"Lo que se podía lograr con la mamografía se ha logrado. No podemos hacer mucho más –dijo Carlo La Vecchia, jefe de epidemiología de la Universidad de Milán–. Es hora de pasar a otra cosa". La Vecchia habló ayer sobre la influencia del estilo de vida en una conferencia sobre cáncer de mama que se realiza por estos días en Barcelona.
El cáncer de mama es el más común entre las mujeres. De acuerdo con las cifras más recientes, en Europa hubo 421.000 casos nuevos y 90.000 muertes en 2008. En Estados Unidos se registraron 190.000 casos y 40.000 muertes el año pasado. La probabilidad de contraer cáncer de mama es de una en ocho.
Muchos casos son alimentados por el estrógeno, una hormona que se produce en el tejido graso. Los especialistas sospechan que cuanto más sobrepeso tiene una mujer, mayor es su producción de estrógeno, lo cual a su vez podría favorecer el cáncer de mama. En mujeres delgadas, el ejercicio puede reducir el riesgo al transformar tejido adiposo en músculo.
El hecho de vincular el cáncer de mama con el peso tiene un aspecto colateral, ya que algunas personas podrían interpretar erróneamente que los médicos culpan a las enfermas por contraer cáncer de mama. Adicionalmente, las víctimas podrían sentirse culpables al preguntarse hasta qué punto el peso incidió en haber contraído la enfermedad.
Ian Manley, vocero de la organización británica Breast Cancer Care, dijo que siempre hay que ser cuidadoso al dar consejos sobre el estilo de vida. "Jamás se nos ocurriría responsabilizar a la mujer por un cáncer de mama", dijo. "Es una enfermedad compleja y con tantos factores que es difícil atribuirlo a uno solo".
Según La Vecchia, la Agencia Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer estima que entre el 25 y el 30% de los casos de cáncer se podrían evitar si las mujeres fueran más delgadas y más activas físicamente.


Absoluta validez
Por: Ingrid Sehringer-Patología Mamaria Lalcec.
Lo que sostienen estos especialistas tiene absoluta validez. A mayor grasa en el organismo, mayor cantidad de estrógenos circulando, y está probada la relación entre los estrógenos y el cáncer de mama. Un ejemplo es la terapia de reemplazo hormonal que se usa en mujeres menopáusicas: se probó que aumenta las posibilidades de cáncer de mama. El alcohol también es malo, ya que es una fuente calórica importante y hace que se produzca mayor cantidad de grasa en el organismo. Por eso es buena la actividad física, porque ayuda a reducir la grasa y por ende los estrógenos. Hay un dato claro: se sabe que las mujeres menores de 50 años que mejoran su alimentación y su actividad física reducen un 21% las posibilidades de tener cáncer de mama.

clarin.com

jueves, 18 de febrero de 2010

Aspirina contra el cáncer de mama

Las sobrevivientes del cáncer de mama que toman aspirina de forma regular podrían ser menos propensas a morir o a tener una recaída de la enfermedad, dijeron investigadores estadounidenses.
Un estudio entre más de 4.000 enfermeras mostró que aquellas que tomaban aspirina -que a menudo es recetada para prevenir un ataque cardíaco- tenían un 50 por ciento menos riesgo de morir de cáncer de mama y de que el tumor se expandiera.
"Este es el primer estudio que halló que la aspirina puede reducir significativamente el riesgo de propagación del cáncer y de muerte en las mujeres que fueron tratadas en una etapa temprana del cáncer mamario", dijo la doctora Michelle Holmes, de la Escuela de Medicina de Harvard, quien lideró el estudio publicado en Journal of Clinical Oncology.
"Si estos resultados se confirman en otros ensayos clínicos, tomar aspirina podría ser otra herramienta simple, de bajo costo y relativamente segura para que las mujeres con cáncer de pecho vivan más tiempo y tengan vidas más saludables", agregó Holmes en un comunicado.
Holmes y su equipo examinaron a 4,164 enfermeras registradas que participaron del estudio Nurses' Health, que abarca una gran variedad de cuestiones relacionadas a la salud.
El trabajo comenzó en 1976 y analizó a quienes tomaban aspirina, examinando el cáncer de mama y todas las causas de muerte hasta el 2006.
Durante este tiempo, 341 enfermeras murieron de cáncer de pecho.
Las mujeres que tomaron aspirina de dos a cinco días por semana tuvieron un riesgo un 60 por ciento menor de que su tumor se expandiera y un 71 por ciento menor de morir.
Tomar de seis a siete aspirinas por semana redujo en un 43 por ciento el riesgo de metástasis y en un 64 por ciento el riesgo de muerte.
La mayoría de las mujeres tomaban dosis bajas de aspirina para prevenir ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares (ACV).
Otros fármacos de la misma clase que la aspirina también ayudaron a reducir los riesgos. Estos medicamentos, llamados antiinflamatorios no esteroides, o AINES, incluyen al ibuprofeno, el naproxeno, pero no al acetaminofeno, también conocido como paracetamol.
Sin embargo, no hubo suficientes datos sobre estos fármacos como para obtener una respuesta clara.
Los investigadores dijeron que no están seguros de cómo la aspirina y otros AINES pueden afectar a los tumores, pero podría ser bajando la inflamación. Otros estudios demostraron que la aspirina y el ibuprofeno pueden reducir el riesgo de cáncer de colon, por ejemplo.
La aspirina tiene efectos adversos relativamente benignos en comparación con los fármacos quimioterapéuticos para el cáncer y también podría prevenir la enfermedad cardiovascular y el ACV.
El equipo de Holmes enfatizó que los pacientes no deberían tomar aspirina mientras se someten a radiación o quimioterapia debido al riesgo de que aparezcan efectos secundarios.
Además, la aspirina puede causar hemorragia estomacal, por eso no debe ser tomada sin supervisión del médico.
ambito.com

lunes, 9 de noviembre de 2009

"Derrotaremos el cáncer de mama, de eso estamos seguros"


ROMA (De nuestra corresponsal). Para Umberto Veronesi, uno de los máximos oncólogos italianos y una eminencia mundial en la lucha contra el cáncer de mama, el triunfo sobre esta enfermedad que ataca a tantas mujeres, muchas de ellas muy jóvenes, está asegurado. "Aún no vencimos, pero lo derrotaremos, estoy seguro", afirma.
Vegetariano de toda la vida porque "quien ama a los animales no los come", Veronesi, de 84 años magníficamente llevados, está convencido de que la alimentación es también fundamental en el combate contra el cáncer. "La comida también es un vehículo de los cancerígenos: si una vaca come un pasto donde hay sustancias cancerígenas, éstas van a su cuerpo y cuando uno come carne come también los cancerígenos", asegura, al recordar que las varias veces que
viajó a nuestro país para organizar convenios sobre el progreso de la ciencia en el tratamiento del cáncer de mama se moría de hambre al hallarse en un ambiente en un ambiente totalmente carnívoro.
"Todos los vegetales tienen elementos protectores en contra del cáncer; algunos más para un tumor, otros para otros, mientras que la carne contiene cancerígenos que producen sobre todo tumores intestinales: quien no come carne no tiene cáncer en el intestino. De hecho, en la Argentina es muy frecuente este cáncer", dijo Veronesi en una entrevista con LA NACION. "Si una mujer está predispuesta al tumor de mama, en cambio, debe comer vegetales y especialmente todo lo que es de la familia de los coles, como brócoli, coliflor, etc.", agregó
-¿Considera derrotado el cáncer, o no aún?
-No, el cáncer de mama no, pero lo derrotaremos, de esto estamos seguros. Porque la revolución de la tecnología diagnóstica -ecografías, mamografías, resonancias magnéticas- ha llevado hoy nuestras técnicas a la capacidad de identificar tumores también de 3 milímetros, que no se sienten con los dedos. Yo examiné 1200 casos que nosotros hemos operado de estos tumores "no palpables". Operados con técnicas muy sofisticadas, después de diez años, el 99% de estas mujeres están vivas.
Por lo tanto, teóricamente, si lográramos descubrir todos los casos gracias a los exámenes instrumentales en una condición tan inicial habríamos resuelto el problema. Después, están los temas de la toma de conciencia de la mujer, de la disponibilidad de la mujer para ir y venir, del costo de estos exámenes, pero se trata de problemas que vienen después. Antes hay que demostrar que, queriendo, podríamos resolver el problema.
-Usted dedicó toda su vida a combatir al cáncer, y hubo mucho progreso en los tumores de mama, pero ¿qué ocurre con respecto al cáncer en general?
-No hay un cáncer, sino que hay cien tipos, cada uno con sus reglas, sus dificultades, sus problemas, sus orígenes. Por ahora, cerca del 20% de los tumores son de origen viral. Pero también hay otros orígenes, que tienen que ver con los cancerígenos químicos, el amianto, las aminas aromáticas... Así que existen dificultades para remover las causas. Y la progresiva modernización e industrialización lleva a un aumento de los tumores y a una disminución de la mortalidad gracias a las medidas que tomamos. Si tomamos todos los tumores, cada año la mortalidad disminuye el 1%. Lo cual parece poco, pero donde no había esperanza es algo.
-¿Cuál es la cifra de la mortalidad del cáncer?
-Casi unos 10 millones de personas por año en todo el mundo. Es difícil en cambio decir cuántos son los enfermos, porque sólo los muertos son los que se registran.
-Entonces hay algo paradojal: el progreso, la industrialización, que hace aumentar los tumores...
-En realidad, no es tanto la industrialización, sino que los países más industrializados, más desarrollados, tienen más tumores. Se come más y peor, se come más carne, hay obesidad, que son todos factores cancerígenos.
Probablemente también haya más elementos químicos dando vueltas, como pesticidas, y nosotros tratamos de combatir los cancerígenos ambientales, pero el gran giro está ocurriendo porque estos diversos tipos de cancerígenos -virus, radiaciones, sustancias químicas, etcétera- todos actúan de la misma manera: hay una pequeña lesión del ADN, que es la que desencadena el mecanismo de la proliferación incontrolada.
Entonces nosotros decimos "el cáncer es una enfermedad ambiental" y los genetistas dicen que "el cáncer es una enfermedad genética", y los dos tenemos razón. Porque en el ambiente están las causas, pero el mecanismo de acción está en el gen, y entonces también tenemos que combatir ahí. Por esto el tema del ADN es fundamental.
-¿El factor psicológico tiene que ver con el cáncer, es decir, quien está deprimido se enferma?
-No, cero.
-¿Y el factor hereditario?
-El factor hereditario no es muy importante, pero hay casos que tienen una predisposición genética. Algunas cepas hasta se transmiten en genes, otros tienen una dificultad en la reparación del ADN. En pocas palabras, las sustancias cancerígenas resultan en un daño al ADN.
Todos los daños al ADN normalmente se reparan automáticamente, porque hay unas enzimas que reparan, como obreros que arreglan el ADN. Y esto ocurre dentro de nosotros todos los días, y quién sabe cuántas veces. Entonces hay familias que tienen una riqueza de estas enzimas. Y esto sí se transmite genéticamente, y entonces hay familias que resisten más el cáncer; otras familias, otras cepas, que tienen menos capacidad de reparar, entonces están más expuestas.
Entonces no es una herencia de los tumores, sino que hay una herencia indirecta de los mecanismos de control de la reparación del ADN.
lanacion.com

sábado, 7 de noviembre de 2009

Las células madre del cáncer de mama, responsables de recaídas tardías


MADRID (Diario El País).- Actualmente, varios estudios investigan el control de las células madre del tumor mamario, que son las responsables de las recaídas tardías por ser más resistentes. Los nuevos tratamientos podrían tener una acción eficaz sobre ellas. La profundización en el conocimiento de las vías de señalización que intervienen en el crecimiento y metástasis de las células tumorales ha llevado no sólo a una mejor clasificación pronóstica, sino al desarrollo de agentes que interfieren en esas vías, con lo que se consigue de este modo una respuesta más efectiva y duradera al tratamiento.
Así lo indica el doctor Hernán Cortés-Funes, jefe de Oncología del Hospital Doce de Octubre de Madrid y creador en este centro de una unidad multidisciplinar para el abordaje del cáncer de mama, donde se afronta un abordaje integral de esta patología (oncólogo, ginecólogo, cirujano, radioterapeuta...). Cortés-Funes ha moderado en Madrid El encuentro con el experto, al que ha sido invitada la doctora Jenny C. Chang, de la Facultad de Medicina de Houston (Tejas, EE UU).
´El receptor ErbB2+ está vinculado en muchos tipos de cánceres, como en el de mama, a un mal pronóstico y a una rápida proliferación celular, con la consiguiente progresión tumoral y aparición de metástasis. Por suerte, la situación y el pronóstico de estos pacientes ha mejorado últimamente gracias a los nuevos hallazgos terapéuticos dirigidos a la neutralización de ese gen´, explica el médico.
Según aclaró la experta de Estados Unidos, los tratamientos que actúan sobre el receptor del gen ErbB2+ sobreexpresado en estos pacientes son dos: trastazumab y lapatinib. Con el primero se han generado ya muchas resistencias, pero con el segundo ´se está alcanzando un alto índice de respuestas si se combina con cierta quimioterapia´.Tal vez esa mayor efectividad, en palabras de esta especialista, radica en su diferente mecanismo de acción frente al receptor. Los expertos piensan que lapatinib podría desempeñar también un buen papel en el control de las células madre tumorales responsables de las recaídas tardías.
Mayka Sánchez
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