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domingo, 31 de julio de 2011

El poder detrás del poder

Por Norberto Frigerio
Antes de que, como hoy, hombres y mujeres de diversos puntos del mundo árabe protagonizaran masivas manifestaciones en busca de la democratización de sus sociedades, hubo mujeres próximas al poder que supieron brillar por algo más que su belleza natural. Aunque en la actualidad varias de ellas están en el ojo de la tormenta desatada por la crítica a los regímenes monárquicos que indudablemente representan, también es cierto que en su momento se destacaron por sus acciones y prédica a favor de los derechos femeninos en esa región del globo. Aquí, sus perfiles.
Una mirada a mujeres que, antes de que la "primavera árabe" lo sacudiera todo, lograron aunar glamour con acciones a favor de sus compañeras de género
Sobria. Bella y elegante, Rania cumplirá 41 años en un mes
Foto: AFP
 
REINA RANIA DE JORDANIA
Pocas historias más atractivas que la de la reina Rania de Jordania.
La bellísima esposa del rey Abdalá II siempre se mostró interesada por los temas de la juventud, la educación y el desarrollo económico.
De origen palestino, llegó al trono con una licenciatura en ciencias empresariales y con variada experiencia por haber acompañado a empresas multinacionales en distintos proyectos.
Conoce más que bien la cultura occidental y los efectos de la globalización, y advierte la trascendencia del papel femenino.
Se manifiesta con firmeza y seguridad en casi todos los temas.
Acompañó con entusiasmo la elevación de la edad mínima de la mujer para contraer matrimonio, así como su derecho al divorcio. También apoyó las iniciativas para que se reconozca el derecho de las mujeres a transmitir su nacionalidad a sus hijos.
Las manifestaciones que desde principios de año vienen sacudiendo al mundo árabe no fueron excepción en el país del rey Abdalá II. Como sucedía en otros países, allí también las críticas se concentraron en la monarquía. Incluso se ha dicho que la tensión habría afectado la armonía conyugal entre el monarca y su joven y moderna consorte. En todo caso, cabe estar atentos, porque todo pende de un sutil hilo.
Una mirada a mujeres que, antes de que la "primavera árabe" lo sacudiera todo, lograron aunar glamour con acciones a favor de sus compañeras de género
Pionera. A los 33 años, Lalla Salma fue la primera mujer marroquí en obtener un título real. Y va por má
Foto: Reuters
 
LALLA SALMA
En 2002, cuando la princesa Lalla Salma (nacida Salma Bennani) se casó con el rey Mohamed VI de Marruecos, aires frescos parecieron llegar al legendario universo marroquí.
Nacida en el seno de una familia de profesionales y políticos de la refinada ciudad de Fez, huérfana de madre desde los 3 años y criada por su abuela, esta elegante y alta pelirroja se recibió de ingeniera y es recordada como una estudiante muy activa. Tras su casamiento, muchos creyeron ver en ella a una libertadora, a corto plazo, de los derechos femeninos en la región.
Por más de doce siglos, la monarquía marroquí jamás reconoció el carácter de reina a ninguna esposa. Sólo se las reivindica con el título de princesas, por el hecho de ser madres de herederos. Se dice que entre las prioridades de Salma estaría alcanzar el título de reina.
Además de haber aportado herederos al trono, la princesa Salma ha trabajado por un mayor acceso de las mujeres marroquíes a la cultura y por el mejoramiento de sus condiciones políticas y laborales. De su suegra, la madre del rey, lo único que evocan memoriosos concurrentes al legendario hotel La Mamounia, eran sus llegadas en un Rolls Royce blanco, con un séquito de mujeres y guardaespaldas, para pasear serenamente por las ocho hectáreas de olivares centenarios que rodean el celebérrimo alojamiento.
El 1° de julio una mayoría de marroquíes registrados como votantes aprobó, mediante referéndum, la nueva Constitución propuesta por el rey Mohamed VI. "El rey se ha movido rápido para desactivar en Marruecos los efectos más devastadores del tsunami que la "primavera árabe" representa para algunos de los regímenes más despóticos y fosilizados del planeta", publicó en su editorial del 3 de julio el diario El País, de Madrid. El periódico español considera que, si bien el monarca ha cedido algunos de sus ilimitados poderes, la reforma "dista mucho de ser el andamiaje de una verdadera monarquía parlamentaria."
Una mirada a mujeres que, antes de que la "primavera árabe" lo sacudiera todo, lograron aunar glamour con acciones a favor de sus compañeras de género
Apertura. Diba, con un look occidental; a los 72 años, vive en los EE.UU.
Foto: EFE
 
FARAH DIBA
La última representante de los Pahlavi en Irán tal vez haya sido la mujer más poderosa de ese país hasta la caída de su marido, el Sha, y el consecuente arribo de los ayatollahs.
Desde 1959 fue, junto con su esposo, una verdadera embajadora de la occidentalización de la mujer iraní, sosteniendo la necesidad de una apertura de las costumbres y estilos de vida, reclamando un mejor acceso a la cultura y a la política. Con la caída del régimen, lógicamente, también cayeron sus proyectos.
Con 30 años de destierro y el suicidio de dos hijos, en 2003 dio a conocer sus memorias, en las que reivindica ciertos criterios de moderada libertad religiosa e instala a la mujer en un rol más protagónico, en el marco de un sistema político más representativo.
Exiliada en los Estados Unidos, Farah Diba sigue siendo invitada por las casas reales europeas, que la reciben socialmente.
Solía vérsela con frecuencia por El Cairo, mientras visitaba la tumba de su esposo, en el corazón de una mezquita, con un ramo de rosas blancas y, tal vez, soñando con la repatriación de los restos de su marido a su Teherán natal.
La mujer iraní actual se ve integrada activamente a la vida profesional, comercial y pública.
Como contracara, no puede no recordarse a una silenciosa minoría femenina que en sus luchas ha sido sometida a juicios, arrestos y lapidaciones por crímenes que carecen de castigo en el mundo occidental, y que gana las calles reclamando incansablemente por libertades conculcadas o exigiendo cambios sustanciales en la estructura del poder.
Una mirada a mujeres que, antes de que la "primavera árabe" lo sacudiera todo, lograron aunar glamour con acciones a favor de sus compañeras de género
A la espera. Mubarak aguarda la suerte que correrá su esposo, el ex mandatario de Egipto, que será sometido a juicio
Foto: AFP
 
SUSAN MUBARAK
La esposa del "faraón", tal como llamaban al ex mandatario de Egipto Hosni Mubarak, nació en 1941. Hija de un médico y una enfermera, vio la luz en una zona rural llamada Minya.
Cursó los estudios secundarios en el colegio St. Claire, de Heliopolis, El Cairo. Posteriormente estudió Ciencias Políticas y una maestría en Sociología en la American University, de El Cairo.
Defendió activamente el patrimonio arqueológico de su país, trabajó activamente para impulsar la construcción de la Biblioteca de Alejandría, que hoy otea el Mediterráneo desde una construcción singularmente contemporánea. Asimismo, trabajó intensamente para desterrar la práctica de las ablaciones de clítoris, que sigue siendo una tradición entre las mujeres egipcias de las regiones rurales.
Acompañaba a su esposo en el proyecto de reconocer como sucesor político a su hijo, iniciativa abruptamente interrumpida tras las masivas manifestaciones que en febrero último impulsaron el derrocamiento del régimen. Actualmente, el movimiento prodemocrático exige la realización de comicios y el aceleramiento de numerosos juicios iniciados contra ex funcionarios. Uno de ellos, Hosni Mubarak, permanece bajo arresto en un hospital y será juzgado en los próximos días.
lanacion.com

martes, 8 de marzo de 2011

Khadija A. Mohammed es la propietaria del único sex shop del golfo Pérsico y, asegura, de todo el mundo árabe



Si aún piensa que a las musulmanas las define el velo, no ha conocido a Khadija A. Mohammed. Esta bahreiní es la propietaria del único sex shop del golfo Pérsico y, asegura, de todo el mundo árabe. Quedamos para cenar al concluir su larga jornada laboral, pero antes me lleva a Khadija Fashion Shop, su tienda en Isa Town, a 15 minutos del centro de Manama. "El velo no frena mis ambiciones", responde cuando le hago notar el contraste entre su forma de vestir y su trabajo.
Aunque Bahréin es uno de los países más liberales de la zona, el escaparate con tres maniquíes en ropa interior roja y negra ha suscitado quejas de algún clérigo conservador. Dentro, lo habitual: Vibradores, de todos los tamaños, colores y formas; potenciadores de la virilidad, disfraces de enfermera, lazos para bondage y juegos para parejas, en inglés y en árabe. "He salvado muchos matrimonios", afirma Khadija, con una amplia sonrisa.
Entre cremas con sabores y braguitas comestibles, hacemos apetito y me lleva a Tabriz. Es un popular restaurante de pescado con un gran patio al aire libre. Nos acercamos al puesto y elige dos peces del las aguas del Golfo, fescal y yanam, y una docena de langostinos.
"No ha sido fácil", confía mientras compartimos una ensalada de lechuga, tomate, pepino y zanahoria muy picaditos. Cuando empezó hace poco más de dos años todo fueron problemas. Con el administrador de la web, con las autoridades, con su familia. Incluso llegó a pasar 24 horas en la cárcel por un asunto de aduanas. Y es que los agentes no sabían qué hacer ante aquellos juguetes sexuales que necesariamente tiene que importar de medio mundo.
Pero Khadija no quiere hablar del pasado sino del futuro. A sus 33 años, recién divorciada y con tres hijos, acaba de inaugurar una segunda tienda en el centro de Manama y estudia ofertas que le han hecho desde Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Jordania para abrir sucursales allí. "Es agradable sentir que tienes éxito", admite.
Llega el pescado. "Aquí lo comemos con las manos, directamente de la bandeja", explica. Me apunto. Está delicioso. ¿Y cómo se le ocurrió la idea del sex shop? Todo empezó con la lencería. Esta emprendedora nata había terminado sus estudios de informática y pensó que Internet era la vía perfecta para vender camisones, picardías y negligés a una clientela que se muestra especialmente pudorosa en público. "Me di cuenta de que las prendas sexys eran lo que más se vendía y decidí ampliar el negocio por ese lado", relata.
Fue como dar con una varita mágica. Enseguida montó la tienda, que hoy supone el 80% de sus ventas, y vio como empezaba a correrse la voz "sin ninguna publicidad". Entre sus clientes, asegura, hay hombres y mujeres. La mayoría, casados, pero también solteros. "No soy quién para juzgarles", señala. Los saudíes son, por razones demográficas, los más numerosos, pero también emiratíes y kuwaitíes vienen en persona a ver, comprar y pedir consejo.
"La mayoría no sabe disfrutar del sexo. Solo...", y hace un gesto revelador de la palabra que no desea pronunciar. "Ven películas porno y quieren hacer lo mismo. Yo les explico que lo que hay de truco detrás de esas proezas y la ayuda que pueden obtener con nuestros productos".
Mientras se enfría el té, le pregunto qué es lo que más vende. Mira que el camarero se haya alejado antes de contestar bajito: "Annal Easy", una crema para facilitar la penetración anal. "Es lo que más les gusta en esta parte del mundo y si sus mujeres no lo aceptan, lo buscan fuera".
elpais.com

domingo, 6 de marzo de 2011

Revolucionarias sí, pero sin poder


Las revueltas populares en el mundo árabe han dado paso a una nueva era democratizadora en la región. No hay vuelta atrás, coinciden estos días la gran mayoría de los expertos. Lo que no está tan claro es si en el futuro traslado de poder de dictadores eternos al pueblo, participarán también las mujeres, comienzan a preguntarse algunas feministas árabes. Otras confían, sin embargo, en que el impulso revolucionario propiciará cambios culturales capaces de poner fin al cuasi monopolio masculino del poder en muchos países árabes.
"Nos dicen que no es momento de hablar de los derechos de la mujer, pero es precisamente ahora cuando tenemos que trabajar más que nunca. Hombres y mujeres hemos luchado codo con codo para acabar con el régimen de Mubarak, pero ya hemos empezado a ver que cuando llega el momento de la toma de decisiones políticas son ellos los que deciden por nosotras", sostiene Nihad Abul Qomsan, abogada y presidenta del Centro Egipcio para los Derechos de la Mujer.
Abul Qomsan hace alusión a la famosa foto de la reunión del entonces vicepresidente egipcio Omar Suleimán con el llamado consejo de sabios -académicos, empresarios e intelectuales- que debían discutir el camino hacia la transición democrática poco antes de caer Mubarak. En aquella gran sala había 27 sabios y solo una sabia. Días después, el nuevo Gobierno militar egipcio seleccionó a un grupo de siete expertos legales para enmendar la Constitución. Todos ellos son hombres.
A mujeres como Abul Qosam, la experiencia y el profundo conocimiento de su sociedad les impide compartir plenamente el entusiasmo revolucionario. "La revolución política es fundamental, pero para que la participación de las mujeres en los futuros Gobiernos no sea puramente cosmética hace falta una verdadera revolución social y cultural", dice Shahida el Baz, directora del centro de investigación árabe y africano con sede en El Cairo. Ella es de las que, pese a los temores, piensa que con la revolución política llegarán también los cambios sociales. "La liberación de los hombres está íntimamente ligada a la de las mujeres. Durante una revolución, la gente se transforma por el camino", piensa El Baz.
Pero tanto unas como otras creen que la democracia por sí sola no bastará para dar un vuelco a la situación en la que se encuentra la mujer en el mundo árabe. Una situación, dicen las expertas consultadas, que es consecuencia de la falta de libertades, pero también de las prácticas culturales y del avance de las corrientes religiosas más conservadoras. Los datos regionales ofrecen un panorama desalentador. Los indicadores en relación con el empleo, la participación política o las diferencias salariales, sitúan a las mujeres árabes a la cola, comparadas con otras regiones del mundo.
"El problema es que hay muchos hombres que ni siquiera entienden por qué las mujeres quieren participar en política. Ellos están convencidos de que son capaces de gobernar para el bien de la mujer", explica Dena Assaf, directora regional del programa de Naciones Unidas para la mujer, con sede en Jordania.
Los últimos datos de la Unión Interparlamentaria muestran, por ejemplo, que los países árabes son la región del mundo donde las mujeres tienen menor representación parlamentaria. Un 12,5% a finales de 2010, frente a un 21,9% en Europa.
Las diferencias por países dentro del mundo árabe son, sin embargo, enormes. No es lo mismo por ejemplo Kuwait, donde las mujeres tuvieron que esperar hasta 2005 para obtener el derecho a votar y a ser elegidas, que Túnez, donde votan desde 1956.
La educación, sobre todo en las nuevas generaciones no suele ser el problema. Las mujeres árabes llenan las aulas de las universidades y en algunos países incluso superan al número de estudiantes masculinos. De media, el 59,4% de las mujeres árabes han recibido una educación formal, según el último Informe de desarrollo humano del mundo árabe elaborado por Naciones Unidas, que destaca también abismales diferencias entre países. Mientras en Marruecos, por ejemplo, algo más del 60% de las mujeres son analfabetas, en Jordania esa cifra cae hasta el 13% y en Kuwait al 9%.
Diferencias nacionales aparte, son muchas las mujeres que tienen formación y determinación para participar en la vida política y económica del país, como ha quedado claro en las últimas semanas. Las hemos visto en la calle gritando, alzando pancartas, organizando protestas en Internet y escapando de las balas. El problema es que sus capacidades no se reflejan en unos mercados laborales que siguen primando a los hombres y en los que la conciliación con la vida familiar es un concepto casi marciano. Las cifras de nuevo son desoladoras. Revelan que el mundo árabe es la región del mundo donde menos mujeres participan en el mercado laboral, solo un 28%, según los datos de la Organización Internacional del Trabajo.
Las mujeres se quejan en las encuestas de que se las excluye de las redes informales extralaborales -ya sea en cafés, clubs, o eventos para hombres- y que precisamente ese constituye uno de los mayores obstáculos a la hora de ascender en la una escalera laboral que tiende a dejar de lado la meritocracia. Son problemas muy similares a los de otras partes del mundo, incluido Occidente, solo que en el caso de los países árabes algunos de los problemas son más acentuados.
Explican las expertas que la combinación de, por un lado, un contexto cultural que favorece que la mujer se dedique en exclusiva al cuidado de la familia, y por otro, una situación económica precaria con altos índices de desempleo, es nefasta para las mujeres. Los datos de Naciones Unidas hablan también de diferencias salariares de la mitad o hasta de un tercio del salario de los hombres. Indican que la inmensa mayoría de las mujeres trabaja en el sector de servicios o en la agricultura, a diferencia de los hombres, que lo suelen hacer en la industria.
Las normas sociales no escritas sobre qué se espera de una mujer o qué debe hacer o qué no, son también con frecuencia las culpables de muchas de las limitaciones que sufren las mujeres para participar en política o en el mundo empresarial. La libertad por ejemplo para muchas mujeres para viajar solas, o para alojarse en un hotel es reducida o inexistente. En muchos lugares del mundo árabe, si una mujer sufriera un abuso sexual, el honor de toda la gran familia quedaría dañado, así que cualquier precaución -incluso si eso supone no viajar sola- es poca con tal de prevenir un mal considerado mayor.
No faltan feministas árabes que culpan al auge del islamismo más conservador de unas restricciones que en muchos países no han hecho sino ir a más en la última década. "Las voces islamistas más tradicionales cada vez se escuchan con más fuerza. Antes era cosa de unos expertos que hablaban en voz baja. Ahora forman parte de redes multinacionales" sostiene Soukeina Bouraoui, directora del centro para la investigación y formación de las mujeres árabes con sede en Túnez. Bouraoui, como muchos otros expertos, cree que el despertar islamista se ha visto favorecido por Gobiernos como el egipcio, que pese a no permitirles la participación política, los necesitaba como amenaza para justificar su permanencia en el poder con vistas a Occidente y de alguna manera los alimentaba.
La política occidental en la zona -apoyo incondicional a Israel, guerra de Irak...- también tiene su parte de culpa de que el feminismo no se vea con buenos ojos en la región, según esta abogada tunecina. "Hablar de derechos de la mujer está mal visto, porque en seguida te acusan de ser prooccidental", asegura.
Bouraoui tiene claro que después de la revolución vendrá la lucha de los grupos políticos por hacerse con el poder. Los más fuertes triunfarán, "y le puedo asegurar que no serán precisamente las mujeres laicas", piensa. "Las elecciones son dinero y las ganan los que más tienen. ¿Sabe cuántos millones reciben los islamistas del extranjero? Ellos cuentan con un apoyo multinacional. Si los europeos quieren una verdadera democracia igualitaria, tendrán que apoyarnos como hicieron con España. Aquí lo que hace falta es un plan Marshall", asegura.
elpais.com

Medio Oriente: El campeonato de gerontes, la esperanza de la revolución


Por Robert Fisk *
El segundo despertar árabe en la historia moderna –el primero fue la revuelta árabe contra el imperio otomano– requiere algunas nuevas definiciones, quizás hasta palabras nuevas, por lo menos en el idioma inglés. Y una nueva calculadora que registre instantáneamente la edad de los viejos dictadores y la del creciente ejército de jóvenes. Si uno sobrevive la senilidad, se puede entrar en la gran categoría de los criminales políticos de la historia contemporánea.
Mi colega en el Magreb, Bechi Ben Yahmed, señaló que después de 42 años en el poder, Muammar Khadafi está ahí arriba con los peores. Kim Il-Sung registra 46 años, Saddam unos meros 35, Mubarak apuntó 32 años en los puntajes dictatoriales, Sekou Touré de Guinea 26 años, Franco de España y Salazar de Portugal, el mismo número. En esta escala, los raquíticos 10 años de Tony Blair reducen sustancialmente su status como criminal de guerra, un hombre al que se le podría permitir –en lugar de comparecer por la ilegal invasión de Irak– una lujosa villa en Sharm el-Sheikh (donde, después de todo, le gustaba quedarse a su esposa Cherie a expensas del gobierno de Mubarak).
Ben Yahmed sugiere que en el violento caso de Libia estamos tratando no tanto con una revolución, sino con el anarquismo revolucionario basado en el tribalismo, ya que Libia puede estar en el proceso de desintegrarse. No estoy seguro de estar de acuerdo, aunque los de Benghazi querrán que los tripolitanos sepan que ellos fueron sus libertadores. Khadafi, por cierto, se ha convertido en “reincidente” aunque, aun si la oposición cantó victoria demasiado pronto, Khadafi ahora está gobernando sólo una mitad del Estado, lo que puede ser sólo temporario.
Y tendremos, estoy seguro, que redefinir la naturaleza del acto que encendió el proverbial –y el real– fósforo: la inmolación por fuego de Mohamed Bouazizi, quien, aplastado por el Estado y su corrupción, y luego cacheteado por una mujer policía, eligió la muerte a la continuación del qahr, que podría traducirse como total impotencia. Prefirió, como observó el psicoanalista tunecino Fethi Benslama, la “aniquilación a una vida de nada”. Bouazizi, sin embargo, no se unirá a la lista de los mártires favoritos de Al Qaida. No se llevó consigo la vida de un enemigo; su Jihad fue una de desesperación, que por cierto no está alentada por el Corán. El probó que un suicida puede involuntariamente producir una revolución y convertirse en mártir de un pueblo oprimido en lugar de uno de Dios. Su muerte –aunque sé que me dirán que esa decisión le toca a la Más Alta Autoridad– no le aseguró el paraíso. Por lo tanto, su acto debe ser visto como políticamente más importante que el de un terrorista suicida. Fue, en realidad, un “antikamikaze”.
En un año en que la última “Rue Pétain” ha sido borrada de la Francia rural –Beirut reemplazó la suya en 1944, para la caída del régimen de Vichy– es justo decir que una enorme cantidad de los homenajes adulones a Khadafi tendrán que ser destrozados en su derrotado Estado una vez que caiga. Los museos Libro Verde –aun, quizá, los restos de su hogar pulverizados por las bombas estadounidense en 1989– eventualmente encontrarán su feroz final. El personal en el Hotel Marriott de Zamalek escapaba con retratos de Mubarak antes de la medianoche el día de su caída. Los huéspedes futuros notarán unos cuadrados más claros en el empapelado a la izquierda de la recepción.
Y hay unas cuantas calles Mubarak, estadios Mubarak y hospitales Mubarak que tienen que ser renombrados. El economista Mohamed el-Dahshan se refirió a la “desmubarakización” de Egipto; supongo que todas las calles Mubarak ahora se convertirán en “calle 25 de Enero” –día del comienzo de la última revolución egipcia– y me temo que si el 80 por ciento de los chiítas de Bahrein un día gobierna el país, habrá un montón de “dekalifaisación”. Y en Aden, una “desalehización”. En Libia la dekhadafisación ya comenzó.
Pero mientras la revolución egipcia es –a menos que suceda un contragolpe del viejo aparato de Mubarak– la historia más feliz que yo haya cubierto en Medio Oriente, todavía temo que esto termine en lágrimas, con nuevas “democracias” terminando como los regímenes previos. Arabia Saudita sigue como el caballo negro en mi tablero de ajedrez. Veremos qué pasa el viernes que viene.
Pero espero que los nuevos revolucionarios del mundo árabe no comiencen, en su fervor, a borrar la identidad de ciudades enteras. Benghazi no se debería convertir en “La Ciudad de los Once Mártires” –como Stalingrado se convirtió en el patético Volgogrado– ni Tobruk ser renombrada. Los tunecinos adoptaron a Cartagena como el nom de plume de Túnez. Por cierto, vale la pena recordar la historia más reciente de las tierras que nosotros los periodistas ahora recorremos en nuestras 4x4. Mis colegas viajando a Libia desde Oriente pasaron rápidamente por El-Alamein y Tobruk. La semana pasada fui de noche desde Túnez, las luces del auto iluminando postes indicadores del Paso Kasserine, donde los estadounidenses pensaban que podían derrotar a Rommel pero donde fueron derrotados ellos, cortesía del Afrika Korps.
Curiosamente, todos tuvieron problemas entre Tobruk y Túnez durante la Segunda Guerra Mundial. Tobruk cayó en manos de los británicos en enero de 1941, fue sitiada por el Afrika Korps durante 200 días, liberada por el General Cunningham en noviembre, capturada por Erwin Rommel en junio de 1942 –“un desastre”, susurró Churchill cuando escuchó la noticia en una visita a la Casa Blanca–, pero fue recapturada por los aliados cinco meses más tarde. Ahora es la primera ciudad liberada por la oposición anti Khadafi. El guionista francés Michel Audiard, que escribió el guión para la película El zorro del desierto y Taxi para Tobruk, dijo que en su opinión “lo único agradable en una guerra es el desfile de la victoria, ¡todo lo anterior es una porquería!”.
¿Quién puede no estar de acuerdo, siempre y cuando, por cierto, que la gente acertada reivindique la victoria? ¿Los reincidentes? ¿Los anti kamikaze? La mitad de los estados de Khadafi, las revoluciones, las rebeliones, las insurrecciones, los despertares árabes son generalmente un asunto sangriento. Sin embargo, debo decir que mi redefinición favorita apareció en una maravillosa caricatura en el diario tunecino La Presse esta semana, después de que Beji Caid Essebsi fue nombrado primer ministro. “En mi opinión”, dice la caricatura, “nuestro verdadero primer ministro se llama Facebook!”.
* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Páginal12.
Traducción: Celita Doyhambéhère.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Veintisiete esposas de rabinos piden a las chicas judías que no salgan con árabes

Yousef Sweid es un conocido actor árabe israelí casado con una directora israelí judía. Son profesionales exitosos, padres de un niño y viven felices en la 'búrbuja' de Tel Aviv. Pero ésta no es impermeable y por eso esta mañana se han despertado leyendo en algunos diarios una carta firmada por 27 esposas de rabinos en la que se aconseja/ruega/pide a las jóvenes judías de Israel que no salgan con árabes. "Dos mil novecientas judías han caído en estas relaciones, incluyendo matrimonios. Hay que concienciar a las chicas antes que queden atrapadas sufriendo en sus aldeas", afirman con alarma.
"Por tu bien y el de las futuras generaciones, para que no pases un sufrimiento terrible, nos dirigimos a ti, por favor, te rogamos, no salgas con no judíos....en los lugares de trabajo donde estáis hay muchos árabes que se hacen llamar con nombres hebreos. Yusuf se convierte en Yosi, Samir en Sami y Abed en Ami. Ellos buscarán tu compañía, tratarán de gustarte y te darán toda la atención que deseas. Pero es algo temporal. Cuando acabas en sus manos, en sus aldeas y en su control, todo es diferente y la atención se convierte en insultos, golpes y humillaciones", se lee en la misiva de mujeres de rabinos identificados con la corriente más nacionalista.
El objetivo es alejarlas de los árabes. Y cuanto antes, mejor. La promotora de esta carta contra las citas románticas entre árabes y judías es Anat Gofstein, directora de Lehava (asociación contra la asimilacion en Israel). Según ella, "sólo queremos denunciar y alertar el trato humillatorio que sufren las mujeres judías cuando viven en las aldeas árabes en Israel o dentro de la Autoridad Palestina. Debemos cortar a tiempo este fenómeno".
Tras ser definida por algunos periodistas locales como racista, responde: "No se trata de racismo sino del futuro del pueblo judío. No hubiera escrito esta carta si la situación no fuera tan extrema. Nos hemos olvidado que los árabes están en una guerra contra nosotros".
Por eso, justifica su condena contra una conocida cadena israelí de supermercados que tiene muchos ciudadanos árabes como directores y empleados. "Muchos son jefes que acosan a las jóvenes trabajadoras judías aprovechando su autoridad para conquistarlas. Muchas se han convertido al Islam. Está prohibido cualquier relación con un árabe que puede acabar en matrimonio y niños confusos", dice.

'Jóvenes traumatizadas'

La autora de la polémica carta concluye: "Según mi experiencia de varios años rehabilitando en nuestro albergue a las chicas traumatizadas que han podido escaparse de dichas relaciones, hay un fenómeno terrible en el que los árabes acosan y maltratan a las chicas judías. Nadie dice nada porque no es políticamente correcto",añade.
"No es un temor real a perder el judaísmo en Israel o a las chicas sino parte de la lucha racista que se sigue contra nosotros", denuncia el árabe israelí Mohamed Adrase. Maya Levovich, de la Asociación de Rabinos progresistas, también está indignada: "Es una vergüenza para nosotros como religión y pueblo judío así como ciudadanos de una democracia pedir a las mujeres no hablar con árabes en los puestos de trabajo. Lo que me preocupa más no es la carta de 10 o 20 mujeres sino el ambiente que se está creando en el país. Lucharemos para que el judaísmo liberal y tolerante no ceda a este tipo de iniciativas".
Se refiere, por ejemplo, a la campaña de decenas de rabinos que hace unas semanas firmaron un manifiesto prohibiendo la venta o alquiler de casas a los árabes en los barrios judíos.
Esta nueva carta es un síntoma más de la ola de intolerancia que vemos en los últimos meses en las calles israelíes y que se resume con manifestaciones de ciudadanos exigiendo no tener como vecinos a otros colectivos, ya sean árabes, ultraortodoxos judíos o inmigrantes ilegales de Africa.
Volvemos al actor árabe Sweid. "Puedo entender que desde el punto de vista religioso, se opongan a este tipo de relaciones. Tampoco mi abuela aceptó de buen grado que mi mujer fuera judía. El problema es que esta carta roza el racismo y puede influir negativamente en muchas personas", afirma con tristeza.
elmundo.es

sábado, 17 de abril de 2010

Nace la primera revista homosexual del mundo árabe

Se llama "Mithly" y vino al mundo el pasado 1 de abril en Marruecos de forma clandestina. Se trata de la primera revista homosexual impresa en papel del mundo árabe.
La publicación está editada por el grupo Kifkif (de igual a igual, en árabe) que agrupa a lesbianas, gays, bisexuales y transexuales de este país magrebí.
Su tirada, aunque sea sólo simbólica de 200 ejemplares, supone un desafío a la autoridad y, especialmente, a los islamistas, que ya han pedido que rueden cabezas desde su principal órgano de prensa, el diario "Atachdid".
En las páginas de "Mithly", que pueden descargarse en el portal de internet mithly.net en formato PDF, aparecen fotografiados desde los llamados "barbudos" (islamistas) hasta el Papa Juan Pablo II. El portal, casi íntegro en lengua árabe, seguía sin embargo funcionando al escribir estas líneas.
"Recibimos una subvención y pensamos que se podía invertir en hacer la revista en papel, aunque en realidad lo importante no es el papel, pues no sé si tiene futuro, sino el portal en internet", mithly.net, explica a ABC Samir Bargachi, presidente de Kifkif. Eso sí, añade, hubo que llamar a bastantes puertas y tirar de amigos amantes del riesgo para poner la imprenta en marcha dentro de Marruecos aunque sólo fuera para esos 200 ejemplares.
Ésa de llevar la revista a imprenta es la novedad, pues existen ya algunos portales de internet homosexuales en el mundo árabe y musulmán, añade Bargachi. "No hay nada parecido en papel en el mundo árabe".
En Marruecos, como en la mayoría de los países árabes y musulmanes, la homosexualidad está penada. Aunque no se vislumbra el más mínimo cambio a nivel político o legal, las tornas están cambiando, opina Bargachi, instalado desde hace algunos años en su activo exilio madrileño.
Bargachi ya fue noticia cuando el año pasado viajó a su país junto a un miembro de una asociación española hermana de Kifkif. El embajador español Luis Planas los recibió en su despacho de Rabat y se fotografió con ellos.
La imagen saltó a la primera plana de "Le Soir", un popular diario editado en francés, que tituló "Injerencia española", calificando la recepción del diplomático de intromisión en asuntos internos del país.
Más allá de aquella portada, la homosexualidad, a pesar del peso del Islam, salta cada vez más a debate en el reino alauí. Ya no es sólo la celebración de fiestas o pseudo-matrimonios entre hombres que levantan su correspondiente polvareda en los medios locales y en los tribunales. O la «salida del armario» del escritor Abdelah Taia, nacido en Salé hace 36 años.
A esto hay que sumar la celebración a finales de marzo de una cumbre sobre sida en Casablanca en la que se ha abordado el asunto de los homosexuales como grupo de riesgo; la participación el próximo junio de Elton John como principal estrella del Mawazine, el más importante de los festivales que se organizan en el país, o la aparición de la revista "Mithly" (homosexual en árabe).

abc.es