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sábado, 11 de febrero de 2012

Los 10 hijos más molestos de las familias del poder

1) Los hermanos Khadafy

Hijos del fallecido ex dictador libio
En sus vidas abundaron los excesos. Pagaron millones por recitales privados de figuras internacionales, protagonizaron hechos de violencia familiar y abusaron de su autoridad.



2) "Teodorín" Obiang

Hijo del dictador guineano, Teodoro Obiang
En un país donde la mayoría vive con menos de un dolar al día, él viaja en Lamborghini y Ferrari, es dueño de imponentes mansiones en París, Los Angeles y Malibú, compra en tiendas internacionales y tiene un jet privado. Mandó a construir un yate de 300 millones de euros, aunque después desestimó su compra.

3) Lorenzo de Bélgica

Hijo de los reyes Alberto y Paola de Bélgica
Estuvo ligado a historias violentas con mujeres y tiene una obsesión enfermiza con el dinero. Fue testigo en un caso por malversación de fondos. Una de sus novias dijo que "respeta más a los animales que a las mujeres".

4) Mark Thatcher

Hijo de la ex premier Margaret
Pese a varios intentos, nunca llegó a recibirse de contador y perdió toda la fortuna que había amasado -según especulan muchos- traficando armas. En 2004, fue detenido en Sudáfrica por financiar un intento de golpe de Estado en Guinea Ecuatorial; Estados Unidos le niega la visa y su esposa lo abandonó. Hay quienes lo recuerdan junto a los más íntimos asesores del ex dictador Augusto Pinochet negociando contratos de armamentos cuando su madre estaba en el poder.

5) GULNORA KARIMOVA

Hija del Presidente de Uzbekistan
Es conocida por ser protagonista del jet set y juntarse con celebrities con Sharon Stone. Causó un escándalo cuando se divorció y sacó a sus hijos fuera de Estados Unidos, violando una orden judicial. Ordenó deportar a toda la familia de su ex de Uzbekistán.



6) Andrés de Gran Bretaña

Hijo de la Reina Isabel Suele estar en la mira de la prensa inglesa por sus amistades peligrosas y negocios con hijos de ex dictadores y traficantes de armas, sus onerosos viajes y las extravagancias de su ex esposa Sarah Ferguson. Desató la polémica por haber vendido su mansión en el campo por 19 millones de euros, casi cuatro millones por encima del precio original.

7) Isaa Zayed Al Nayhan

Hijo del ex presidente de Emiratos Arabes
Se lo vio en un video torturando a un comerciante afgano al que acusó de engaño. Allí disparó un arma alrededor del hombre, lo sodomizó con una picana, lo prendió fuego y derramó sal sobre sus heridos

8) Los hermanos Da Silva

Hijos del ex presidente de Brasil Lula Da Silva
Protagonizaron diferentes escándalos. Recibieron pasaportes diplomáticos, pasaron vacaciones lujosas con amigos, compraron millonarias propiedades y uno de ellos cobró un sueldo a "distancia" sin haber pisado nunca una oficina.

9) KIM JONG-NAM

Hijo del fallecido Kim Jong-il, ex líder de Corea del Norte
Es el hijo mayor del fallecido Kim Jong-il. Su destino era suceder a su padre, pero cayó en desgracia en 2001 luego de ser detenido en el aeropuerto de Tokio junto a su esposa e hijo con una identidad falsa, sólo porque quería viajar a Disneylandia. Este hecho fue sumamente humillante para su padre, y él se quedó sin la oportunidad de poder dirigir el destino de Corea del Norte.



10) Los hermanos Uribe

Hijos del ex presidente de Colombia
En 2009, cuando su padre era presidente, Tomás y Jerónimo compraron un terreno por 13.000 dólares y, por obra y gracia de resoluciones oficiales, pasó a valer 13.000.000.



lanacion.com

lunes, 21 de noviembre de 2011

¿Quieres ver un retrato de lo peor del ser humano? Hasta ahora sólo tenías que teclear 'Birmania'

Suu Kyi reconoce avances en Birmania y pide el respeto del imperio de la ley
Si quiere ver lo peor del ser humano teclee “Birmania” en Google y prepárese: niños soldados, prisioneros políticos, violaciones respaldadas por el gobierno y la guerra civil más duradera del planeta.
Todo esto ocurre en un país de 54 millones de habitantes encajado entre
China e India.
La clase militar gobernante en Birmania ha creado una marca podrida, definida constantemente como “brutal” y “orwelliana” en los titulares. Condoleezza Rice, ex Secretaria de Estado de
EEUU, prefiere calificarlo como la “quintaesencia de la tiranía”.
Los gobernantes de Birmania han sido tan malos durante tanto tiempo que cualquiera que exprese fe en su régimen se arriesga a parecer como mínimo ingenuo, o a lo peor como defensor de los criminales de guerra.
Pero dentro de Birmania se están registrando cambios que empiezan a mostrar indicios de ruptura en esa vieja estampa.
Ha pasado un año desde las elecciones que transformaron a Birmania (llamada oficialmente Myanmar) de dictadura militar en un gobierno civil. Si hubiesen sido unos comicios realmente libres y justos, las elecciones de 2010 habrían sido el evento más festejado en Birmania en décadas.
Pero las elecciones fueron amañadas, y el partido victorioso estaba lleno de ex mandos militares y sus adeptos. Los jefes de estado occidentales lo calificaron de farsa.
EEUU, la UE y otras naciones occidentales mantienen de hecho sus sanciones comerciales con este estado paria.
Pero quienes son objeto de las mayores presiones por parte del gobierno birmano (periodistas, activistas pro democracia e incluso ex prisioneros políticos) aseguran que se están detectando movimientos sorprendentes que suponen un giro en décadas de vigilancia y represión.
“En el extranjero la gente no puede ver todo lo que está ocurriendo aquí. Tienen demasiadas sospechas sobre el gobierno”, afirma Tin Oo. A sus 84 años, es la mano derecha del icono de la lucha a favor de la democracia Aung San Suu Kyi, y vicepresidente de la
Liga Nacional para la Democracia.
“Nosotros también tenemos dudas”, admite Tin Oo. Tiene motivos para tenerlas. Hace ocho años, él y Suu Kyi sobrevivieron a un atentado respaldado por los militares. Los matones que les atacaron no fueron castigados. Suu Kyi y Tin Oo fueron encarcelados y más tarde arrestados en sus domicilios. Finalmente, el año pasado les dejaron en libertad.
“Ahora Aung San Suu Kyi está bastante satisfecha de poder colaborar con el presidente electo”, señala Tin Oo.
Suu Kyi, de 66 años, es la hija del héroe de la independencia birmana Aung San, pieza clave para lograr la autonomía de los británicos en 1948. Su popularidad es incuestionable.
Tras décadas dedicadas a amortiguar su popularidad (especialmente cuando en 1990 le impidieron ocupar el puesto de primera ministra que había ganado por arrolladora mayoría en las elecciones), las autoridades birmanas comienzan finalmente a celebrar reuniones regulares con Suu Kyi.
Hay también rumores sobre la legalización de su partido, actualmente prohibido, y de que podrían permitir a Suu Kyi presentarse a unas elecciones parlamentarias a finales de año. Serían sus primeras elecciones después de las que ganó hace 21 años y fueron anuladas, acabando con las esperanzas democráticas de su país.
El cambio se palpa incluso en las calles de Birmania, en donde se puede ver el rostro de la Premio Nobel de la Paz en pósteres que se venden en las tiendas. Hasta hace poco, mostrar su imagen en público era una invitación al martirio.
“Hace tres meses, ni nos podíamos imaginar esto”, asegura Tin Oo. “Es bastante extraño y diferente”.
Los militares que están apuntalando la seudodemocracia birmana son los mismos que han ordenado disparar a manifestantes en las calles, han robado al pueblo sus libertades básicas y mantienen una guerra en la selva con etnias que suponen más de la mitad de la población del país.
La lucha del Ejército contra el Karen, un grupo étnico armado de mayoría cristiana que vive en el este del país, es considerada la guerra civil más duradera del planeta.
Las principales siete etnias de Birmania, a las que defienden milicias separatistas, han soportado las violaciones de los soldados a sus mujeres, el que sus hombres tengan que trabajar como porteadores esclavos y que sus hijos sean reclutados como soldados. A muchas de las aldeas de la jungla ni siquiera se les permiten votar.
Detenido en el tiempoLa prohibición de Occidente de hacer negocios con compañías birmanas ha hecho que el país se haya detenido en el tiempo, algo que perjudica al ciudadano corriente mucho más que a los generales bien conectados y a sus amigos.
En la principal ciudad del país, Rangoon, el contraste es alarmante.
Niños cubiertos de polvillo negro desde la cabeza a los pies deambulan por el centro de la ciudad como limpiachimeneas dickensianos. El moho se come las estructuras coloniales dejadas por los británicos. Y la moneda está tan gastada que los tenderos a veces ofrecen el cambio en pañuelos y cigarrillos.
Cualquier viajero que quiera ser testigo de esta Birmania perdida en el tiempo debería de comprarse ya los billetes. El aislamiento del país llega a su fin. Y hay señales de que muchas de las restricciones absurdas en la vida de uno de los países más pobres de
Asia se van a terminar pronto.
Han cambiado muchas cosas. No hace demasiado tiempo, esto era realmente terrorífico”, asegura una británica a la que llamaremos Margie.
Margie ha vivido en Birmania en distintas fases a lo largo de dos décadas. Ahora ocupa un alto cargo en una conocida organización internacional de caridad. Sus vínculos con el movimiento pro democracia y su condición de extranjera la han hecho objeto de interés por parte de las redes de vigilancia del país.
Uno aprende a susurrar y a hablar en código, sin decir nombres”, afirma. “Conocemos todos los restaurantes de la ciudad con una puerta trasera. Tienes que tener preparadas tus vías de escape. Incluso por teléfono, tienen control absoluto y pueden escuchar a discreción”.

Este viernes la Nobel de La Paz Aung San Suu Kyi ha decidido inscribirse de nuevo como partido y pugnar en las próximas elecciones por los 48 escaños vacantes.
lainformacion.com

miércoles, 16 de noviembre de 2011

La escalofriante historia de Safia, una "esclava sexual" de Khadafy


PARIS.- Una joven libia de 22 años reveló que durante cinco años integró el harem personal de Muammar Khadafy, después de ser "reclutada" a la fuerza por el líder libio, a quien según su relato también le gustaba mantener juegos sexuales con hombres.
La mujer contó al diario francés Le Monde que fue elegida para integrar el harem de Khadafy, quien la violó y abusó de ella, la golpeó y obligó a tomar drogas durante cinco años, hasta que en 2009 logró huir hacia el exterior disfrazada de anciana.
Safia, como fue identificada la joven, nació en el este de Libia, pero a los 9 años se instaló con su familia en Sirte, ciudad natal y feudo del ex dictador. En 2004, cuando tenía 15 años de edad, fue elegida para entregarle un ramo de flores al dictador durante una visita en su escuela.
"Para mi era un gran honor, lo llamaba 'papá Muammar' y tenía la piel de gallina", contó la joven que recordó como Khadafy se detuvo frente a ella, puso su mano sobre su hombro y le acarició lentamente el cabello: luego se enteró que ese gesto estaba en realidad dirigido a sus guardaespaldas, para indicarles que quería a esa mujer.
Al día siguiente, tres mujeres de uniforme se presentaron en la peluquería donde trabajaba su madre y le dijeron: "Muammar quiere verte, quiere darte unos regalos". La adolescente las siguió sin chistar: "¿Cómo sospechar de algo? Era nuestro héroe, el príncipe de Sirte", indicó Safia.
Khadafy recibió a la quinceañera en una de sus carpas beduinas, le dijo que de ahora en adelante viviría con él, le hizo promesas ("tendrás todo lo que quieras:,casas, autos...") y la entregó a una de las tres mujeres uniformadas que pasaron a buscarla para que la preparara para sus nuevos deberes.
Rapidamente Safia comprendió que las tres mujeres -Salma, Mabruka y Feiza- estaban encargadas de mantener y administrar el harem del dictador: a la muchacha le dieron lencería sexy, le enseñaron a bailar, así como a cumplir con "sus otros deberes".
Durante tres días, Khadafy convocó a Safia sólo para verla bailar para él, mirándola sin tocar, pero le anunció a la joven: "Tu serás mi prostituta". A la cuarta cita, el dictador la violó, y como se resistió e intentó huir primero la golpeó y luego llamó a Mabruka y Salma para que intervinieran: las mujeres le propinaron una paliza para someterla y Safia comprendió su nuevo destino: "Me había vuelto su esclava sexual, y él me violó durante cinco años".
Es así que la joven fue transportada a Tripoli e instalada en un ala especial de Bab Al-Azizia, el bunker de Khadafy en las afueras de la capital libia, donde descubrió que "en el mismo piso donde estaba ella, en una habitación minúscula, se encontraban permanentemente una veinte chicas, la mayoría entre los 18 y los 19 años, reclutadas por lo general por las mismas tres mujeres".
Las chicas del harem debían estar siempre disponibles para el dictador, que se cansaba fácilmente de ellas y reclamaba nuevas reclutas, aunque reclamaba a Safia dos o tres veces por semana, y era "siempre sádico y violento". El diario aseguró que la joven tiene "moretones, mordidas y cicatrices en los senos". Una de las enfermeras ucranianas del líder libio, Gala, demostró ser su "única amiga".
"Para Muammar, las chicas eran simples objetos sexuales, que podía pasar a otros luego de que él las había probado", contó Safia. Y recordó cómo el dictador organizaba fiestas para invitados extranjeros y a veces había líderes africanos que aprovechaban ellos también de las chicas de su harem, así como de varones, ya que el ex dictador mantenía relaciones sexuales también con ellos.
Para evitar problemas con sus hijas, Khadafy solía hacerse llevar las chicas a su palacio en las afueras de Tripoli, donde desde su jacuzzi, exigía masajes y juegos eróticos. Safia contó que la obligó a tomar whisky y cocaína, una droga que le encantaba al dictador, que pasaba días enteros "bajo el influjo de la sustancia y sin dormir".
La familia de Safia se enteró del triste destino de la hija y en 2009 el padre, aprovechando una de las raras visitas que Khadafy autorizaba a la chica, la disfrazó de anciana y logró hacerla subir a un avión que partía hacia Francia, gracias a un amigo que trabajaba en el aeropuerto de Tripoli.
"Cuando vi el cadáver de Khadafy expuesto a la multitud tuve un breve momento de placer, pero luego sentí un gusto muy feo en la boca", contó la joven, y explicó que hubiera preferido que el dictador fuera detenido y procesado, "porque quería enfrentarlo y preguntarle: ¿por qué? ¿por qué me hiciste esto? ¿por qué me violaste, me pegaste, me drogaste y me insultaste? ¿por qué me enseñaste a beber y a fumar? ¿por que me robaste la vida?".
lanacion.com

miércoles, 30 de marzo de 2011

Las ventajas de ser un megalómano


NUEVA YORK.- Hay algo que siempre me intrigó acerca del coronel Muammar Khadafy: ¿cómo es que un tipo que vive tan alejado de la realidad logró mantenerse en el poder durante 42 años?
Pronuncia discursos erráticos y descabellados en lugares como las Naciones Unidas; su cabeza es un remolino de dislates conspirativos y oscuras obsesiones -como su propuesta de que Suiza deje de existir o su idea de que fue la inteligencia israelí la verdadera culpable del asesinato de John F. Kennedy- y en sus visitas oficiales a países extranjeros hace su aparición vestido, por lo menos, de manera extraña, con una manifiesta preferencia por el exceso de maquillaje y el gel para el cabello, y una vez hasta se pinchó una foto sobre el pecho. Cuenta con un cuerpo de guardaespaldas exclusivamente femenino. En 2008, anunció que, como parte de una reforma total de gobierno, iba a abolir todos los ministerios, excepto un par de ellos.
Ese no es el comportamiento frío y calculador de un maquiavélico. Pero, no obstante, Khadafy tampoco puede ser desestimado como un ridículo lunático: mantuvo el dominio en una región despiadada del mundo y hasta es posible que sobreviva al caótico intento actual por derrocarlo.
Su megalomanía -el rasgo que lo definió toda su vida- parece darle cierta ventaja. Fue expulsado de la escuela por intentar organizar una huelga estudiantil. Comenzó a planear ya en la universidad el golpe de Estado para tomar el control del país. Se comparó sistemáticamente con Jesús y el profeta Mahoma. Y asegura que el Libro Verde, su libro de enseñanzas, es "el nuevo Evangelio".
El libro, de lectura obligatoria, está plagado de ideas disparatadas y verdades de Perogrullo. Aparentemente, Khadafy lo escribió con la convicción de haber descubierto la respuesta integral a los problemas humanos, lo que él llama la "tercera teoría universal". En uno de los pasajes, característico por su absolutismo, Khadafy dice: "La verdadera democracia no tiene más que un solo método y una sola teoría".
A lo largo del texto, Khadafy regala observaciones banales, propias de quien cree haber inventado la pólvora. Revela, por ejemplo, que las mujeres menstrúan y los hombres no. Se explaya sobre doctrinas que plantean una contradicción flagrante con su propio accionar: "La educación obligatoria es una educación coercitiva que suprime la libertad. La imposición de cualquier contenido de enseñanza específico es un acto dictatorial".
Khadafy parece ser una de esas personas que se creen dueñas absolutas de la verdad, que quieren imponerle sus ideas a todo el mundo y ejercer un dominio absoluto sobre los otros, a la manera de un Superman histórico y mundial.
Y así es como ha gobernado a su país. De acuerdo con los datos del Indice de Libertad de Prensa, es el país con más censura de todo Medio Oriente y norte de Africa, lo que no es poco decir. Los expertos estiman que entre el 10 y el 20 por ciento de la población funcionan como informantes de las fuerzas de seguridad del gobierno. Para eliminar la influencia externa, en determinado momento Khadafy eliminó la enseñanza de los idiomas extranjeros en las escuelas, así como los carteles callejeros escritos en alfabeto latino. Ya antes había expulsado a la comunidad italiana, a cuyos integrantes obligó a exhumar los cuerpos de los italianos de sus tumbas en territorio libio y a llevárselos a su país.
A lo largo de las décadas, Khadafy intentó cambiar el mundo a su propia y grandiosa imagen y semejanza. Trató de extender su imperio con la fusión de Libia y Sudán. Quiso crear una Federación de Repúblicas Arabes con Egipto y Siria. Buscó la creación de la Legión Arabe. Se llamó a sí mismo rey de reyes, imán de todos los musulmanes, y en 2009 aspiró a la creación de los Estados Unidos de Africa. Fundó academias de dictadura; entrenó a algunos de los más crueles autócratas del mundo y, por supuesto, apoyó a movimientos terroristas desde Australia hasta Irlanda, pasando por Alemania y varios lugares más.
Y, sin embargo, esa naturaleza megalómana parece ser, al mismo tiempo, el secreto de su longevidad y de su desquiciada idiosincrasia. Lo más paradójico es que si uno es dictador y quiere permanecer en el poder, conviene más ser un narcisista totalitario que un autócrata común y corriente.
Lo que buscan los megalómanos como Khadafy es controlar hasta la última neurona de la mente de sus súbditos y controlar todos y cada uno de los aspectos de su vida. Se ocupan de destruir toda autoridad externa y sociedad civil. Personalizan a las instituciones, para que el ejército, por ejemplo, exista para servirse a sí mismo, y no a la nación.
No los acosa la duda ni les preocupa la buena o mala opinión de los demás, pues ya se sienten poseedores de la verdad absoluta. Sólo los mueve su deseo de cumplir con su misión histórica mundial y la idea de retirarse pacíficamente a alguna villa veraniega no los motiva para nada.
Tenía razón Jeane Kirkpatrick, cuando hace unos años hizo la distinción entre dictaduras autoritarias y dictaduras totalitarias: estas últimas son al mismo tiempo más nocivas y más difíciles de desarticular. El dislate narcisista y desquiciado de Khadafy parece ser la clave de su supervivencia en el poder. Así que recuerden: para ser un tirano, mejor ser un chiflado. Es más seguro.
Traducción de Jaime Arrambide
lanacion.com

domingo, 6 de marzo de 2011

Medio Oriente: El campeonato de gerontes, la esperanza de la revolución


Por Robert Fisk *
El segundo despertar árabe en la historia moderna –el primero fue la revuelta árabe contra el imperio otomano– requiere algunas nuevas definiciones, quizás hasta palabras nuevas, por lo menos en el idioma inglés. Y una nueva calculadora que registre instantáneamente la edad de los viejos dictadores y la del creciente ejército de jóvenes. Si uno sobrevive la senilidad, se puede entrar en la gran categoría de los criminales políticos de la historia contemporánea.
Mi colega en el Magreb, Bechi Ben Yahmed, señaló que después de 42 años en el poder, Muammar Khadafi está ahí arriba con los peores. Kim Il-Sung registra 46 años, Saddam unos meros 35, Mubarak apuntó 32 años en los puntajes dictatoriales, Sekou Touré de Guinea 26 años, Franco de España y Salazar de Portugal, el mismo número. En esta escala, los raquíticos 10 años de Tony Blair reducen sustancialmente su status como criminal de guerra, un hombre al que se le podría permitir –en lugar de comparecer por la ilegal invasión de Irak– una lujosa villa en Sharm el-Sheikh (donde, después de todo, le gustaba quedarse a su esposa Cherie a expensas del gobierno de Mubarak).
Ben Yahmed sugiere que en el violento caso de Libia estamos tratando no tanto con una revolución, sino con el anarquismo revolucionario basado en el tribalismo, ya que Libia puede estar en el proceso de desintegrarse. No estoy seguro de estar de acuerdo, aunque los de Benghazi querrán que los tripolitanos sepan que ellos fueron sus libertadores. Khadafi, por cierto, se ha convertido en “reincidente” aunque, aun si la oposición cantó victoria demasiado pronto, Khadafi ahora está gobernando sólo una mitad del Estado, lo que puede ser sólo temporario.
Y tendremos, estoy seguro, que redefinir la naturaleza del acto que encendió el proverbial –y el real– fósforo: la inmolación por fuego de Mohamed Bouazizi, quien, aplastado por el Estado y su corrupción, y luego cacheteado por una mujer policía, eligió la muerte a la continuación del qahr, que podría traducirse como total impotencia. Prefirió, como observó el psicoanalista tunecino Fethi Benslama, la “aniquilación a una vida de nada”. Bouazizi, sin embargo, no se unirá a la lista de los mártires favoritos de Al Qaida. No se llevó consigo la vida de un enemigo; su Jihad fue una de desesperación, que por cierto no está alentada por el Corán. El probó que un suicida puede involuntariamente producir una revolución y convertirse en mártir de un pueblo oprimido en lugar de uno de Dios. Su muerte –aunque sé que me dirán que esa decisión le toca a la Más Alta Autoridad– no le aseguró el paraíso. Por lo tanto, su acto debe ser visto como políticamente más importante que el de un terrorista suicida. Fue, en realidad, un “antikamikaze”.
En un año en que la última “Rue Pétain” ha sido borrada de la Francia rural –Beirut reemplazó la suya en 1944, para la caída del régimen de Vichy– es justo decir que una enorme cantidad de los homenajes adulones a Khadafi tendrán que ser destrozados en su derrotado Estado una vez que caiga. Los museos Libro Verde –aun, quizá, los restos de su hogar pulverizados por las bombas estadounidense en 1989– eventualmente encontrarán su feroz final. El personal en el Hotel Marriott de Zamalek escapaba con retratos de Mubarak antes de la medianoche el día de su caída. Los huéspedes futuros notarán unos cuadrados más claros en el empapelado a la izquierda de la recepción.
Y hay unas cuantas calles Mubarak, estadios Mubarak y hospitales Mubarak que tienen que ser renombrados. El economista Mohamed el-Dahshan se refirió a la “desmubarakización” de Egipto; supongo que todas las calles Mubarak ahora se convertirán en “calle 25 de Enero” –día del comienzo de la última revolución egipcia– y me temo que si el 80 por ciento de los chiítas de Bahrein un día gobierna el país, habrá un montón de “dekalifaisación”. Y en Aden, una “desalehización”. En Libia la dekhadafisación ya comenzó.
Pero mientras la revolución egipcia es –a menos que suceda un contragolpe del viejo aparato de Mubarak– la historia más feliz que yo haya cubierto en Medio Oriente, todavía temo que esto termine en lágrimas, con nuevas “democracias” terminando como los regímenes previos. Arabia Saudita sigue como el caballo negro en mi tablero de ajedrez. Veremos qué pasa el viernes que viene.
Pero espero que los nuevos revolucionarios del mundo árabe no comiencen, en su fervor, a borrar la identidad de ciudades enteras. Benghazi no se debería convertir en “La Ciudad de los Once Mártires” –como Stalingrado se convirtió en el patético Volgogrado– ni Tobruk ser renombrada. Los tunecinos adoptaron a Cartagena como el nom de plume de Túnez. Por cierto, vale la pena recordar la historia más reciente de las tierras que nosotros los periodistas ahora recorremos en nuestras 4x4. Mis colegas viajando a Libia desde Oriente pasaron rápidamente por El-Alamein y Tobruk. La semana pasada fui de noche desde Túnez, las luces del auto iluminando postes indicadores del Paso Kasserine, donde los estadounidenses pensaban que podían derrotar a Rommel pero donde fueron derrotados ellos, cortesía del Afrika Korps.
Curiosamente, todos tuvieron problemas entre Tobruk y Túnez durante la Segunda Guerra Mundial. Tobruk cayó en manos de los británicos en enero de 1941, fue sitiada por el Afrika Korps durante 200 días, liberada por el General Cunningham en noviembre, capturada por Erwin Rommel en junio de 1942 –“un desastre”, susurró Churchill cuando escuchó la noticia en una visita a la Casa Blanca–, pero fue recapturada por los aliados cinco meses más tarde. Ahora es la primera ciudad liberada por la oposición anti Khadafi. El guionista francés Michel Audiard, que escribió el guión para la película El zorro del desierto y Taxi para Tobruk, dijo que en su opinión “lo único agradable en una guerra es el desfile de la victoria, ¡todo lo anterior es una porquería!”.
¿Quién puede no estar de acuerdo, siempre y cuando, por cierto, que la gente acertada reivindique la victoria? ¿Los reincidentes? ¿Los anti kamikaze? La mitad de los estados de Khadafi, las revoluciones, las rebeliones, las insurrecciones, los despertares árabes son generalmente un asunto sangriento. Sin embargo, debo decir que mi redefinición favorita apareció en una maravillosa caricatura en el diario tunecino La Presse esta semana, después de que Beji Caid Essebsi fue nombrado primer ministro. “En mi opinión”, dice la caricatura, “nuestro verdadero primer ministro se llama Facebook!”.
* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Páginal12.
Traducción: Celita Doyhambéhère.

miércoles, 23 de junio de 2010

Kim Jong-il es el peor dictador del mundo

WASHINGTON.- El presidente venezolano, Hugo Chávez, y el cubano, Raúl Castro, figuran en una lista de los 23 peores "dictadores" del planeta, que elaboró la revista Foreign Policy , y que encabeza el líder de Corea del Norte, Kim Jong-il.
Kim se aseguró el primer lugar con 16 años al mando del país porque es "un aislacionista que cultiva el culto a su personalidad y tiene un gusto por el buen cognac francés". La revista añade que Kim "empobreció a su pueblo, permitió hambrunas, metió a miles en campos de prisioneros, al tiempo que gasta los pocos recursos de su país en un programa nuclear".
En la nómina de los dictadores siguen Robert Mugabe (2°), que lleva 30 años como presidente de Zimbabwe; el líder de la junta militar que gobierna Myanmar, Than Shwe (3°), que lleva 18 años en el poder; Omar Hassan al-Bashir (4°, 21 años), de Sudán, y Gurbanguly Berdimuhamedov (5°, 4 años), de Turkmenistán.
Aunque la revista identificó como dictadores a Chávez y a Raúl Castro, éstos figuran en los lugares 17° y 21°, respectivamente, en la lista. A criterio de los editores de Foreign Policy , ninguno de los dos tiene la estatura de tirano de Fidel Castro, al que situaron en el 15° lugar en la clasificación.
En cuanto a Chávez, la revista sostiene que "el líder chiflado de la revolución bolivariana promueve una doctrina de democracia participativa en la cual él es el único participante". En sus 11 años en el poder, según la publicación, Chávez "ha encarcelado a dirigentes opositores, ha extendido por tiempo indefinido los plazos de los mandatos y ha clausurado medios independientes".
Chávez también fue criticado ayer por el Consejo Mundial de la Internacional Socialista, reunido en Nueva York, que aprobó el informe presentado por su misión en Caracas y que señala que el gobierno de Venezuela se distingue por la utilización de "instrumentos de un mecanismo autoritario de nuevo tipo, de una democradura (gobierno de origen democrático con un ejercicio real autoritario). También la agrupación patronal venezolana Fedecámaras dijo que las expropiaciones ordenadas por Chávez se han convertido en "confiscaciones", ya que en muchos casos el gobierno no ha hecho un "pago justo" a sus dueños.
Con dos años de ejercicio del poder, Raúl Castro quedó apenas antepenúltimo en la lista, quizá porque "lo aflige un astigmatismo intelectual que no le permite darse cuenta de que la revolución que encabeza es obsoleta". Según la publicación norteamericana, esa revolución "es totalmente irrelevante para las aspiraciones del pueblo cubano" y por ello Raúl Castro "les echa la culpa del fracaso a las conspiraciones foráneas que él usa para justificar una represión aún más brutal".
En la lista de países, el peor sitio del planeta de acuerdo con la revista es Somalia, seguido por Chad, Sudán, Zimbabwe y la República Democrática del Congo. En tanto, los únicos países de América latina que cumplen con los criterios de gobernabilidad, según el listado de Estados fallidos que realizan anualmente la organización Fund for Peace y Foreign Policy , son la Argentina, Costa Rica, Panamá, Chile y Uruguay.
El listado, que se publica desde 2005, se elabora sobre la base de informes sobre 177 países, calificados a partir de criterios económicos, políticos y de seguridad, como derechos humanos, servicios públicos, seguridad, presión democrática e intervención exterior.
Agencias EFE y DPA

lanacion.com