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jueves, 20 de octubre de 2011

Los pediatras de EEUU, contra las chichoneras en las cunas

Un recién nacido duerme en su cuna. | Adek Berry
Las habituales chichoneras que muchos padres colocan en las cunas de sus bebés podrían tener los días contados. Según la Asociación Americana de Pediatría, estos protectores no proporcionan ninguna protección a los recién nacidos y, en cambio, sí aumentan el riesgo de asfixia y ahogamiento, por lo que no deberían usarse.
La recomendación, que es parte de unas nuevas guías para prevenir el síndrome de muerte súbita del lactante, podría cambiar los hábitos de muchos padres en todo el mundo. Se trata de la primera vez que esta asociación de profesionales se pronuncia oficialmente totalmente en contra de estos artículos.
En 2005, los pediatras estadounidenses ya emitieron un comunicado en el que recomendaban que las chichoneras fueran finas, firmes y con una estructura "no similar a la de una almohada".
Ahora, ha decidido endurecer sus consejos a la luz de los resultados de recientes investigaciones que, según aseguran, demuestran que estos protectores son más peligrosos de lo que se pensaba hasta el momento.
No hay evidencias de que las chichoneras protejan frente a las lesiones, pero sí suponen un riesgo potencial de asfixia, ahogamiento o aprisionamiento porque los niños, que no disponen de las destrezas motoras suficientes para girar la cabeza, pueden encontrarse con un obstáculo importante en la cuna que obstruya su respiración, señalan.
"Valoramos los pros y los contras de las evidencias de las que disponíamos, y concluímos que lo más seguro sería retirar las chichoneras de las cunas", ha indicado Fern R. Hauck, miembro del grupo de la Sociedad para la prevención del Síndrome de Muerte Súbita en el bebé.
La polémica sobre el uso de chichoneras viene de lejos en Estados Unidos. El año pasado, el 'Chicago Tribune' destapó que la Comisión para la Seguridad del Consumidor había recibido varios informes sobre asfixia en recién nacidos a causa del uso de chichoneras, pero que no había hecho nada para investigar las muertes o elevar una advertencia a los padres.
A raíz de estas investigaciones y después de que las autoridades sanitarias iniciaran una investigación sobre el tema, la ciudad de Chicaco prohibió el uso de chichoneras y el estado de Maryland ya ha secundado la iniciativa. Por su parte, la Asociación de productores de este artículo ha lanzado una campaña en la que aseguran que las chichoneras no son peligrosas si se usan de la manera adecuada.
Además de la recomendación de no usar chichoneras, las nuevas guías para prevenir la muerte súbita en el bebé recuerdan que los recién nacidos deben dormir de espaldas, en una cuna con un colchón firme, y sin objetos suaves o ropa de cama holgada o suelta a su alrededor.
elmundo.es

domingo, 29 de mayo de 2011

Avanzan las infecciones en la región



Sebastián A. Ríos
PUNTA CANA.- Mientras que más de 1300 infectólogos discuten aquí sobre el impacto de las enfermedades infecciosas en los chicos, en el otro extremo de la isla, Haití sufre su primer brote de cólera en más de un siglo, que se ha convertido en una amenaza para la región, con casos exportados a Venezuela, Martinica, Canadá y los Estados Unidos. Y no es la única amenaza: el dengue está cada vez más presente en casi todos los países de América latina y el Caribe; la tos convulsa sigue en aumento, y la malaria y las enfermedades diarreicas siguen dando pelea.
"A pesar del avance de las enfermedades no transmisibles, como la diabetes o las cardiopatías, las enfermedades infecciosas siguen siendo un problema de salud pública en la región y ataca principalmente a los niños menores de 5 años", señaló a La Nacion el doctor Marcos Espinal, gerente de Vigilancia de la Salud y Prevención y Control de Enfermedades de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
Hoy, el 65% de las muertes en chicos menores de 5 años se deben a tres grandes causas, dijo Espinal en la conferencia plenaria con que abrió el XIV Congreso Latinoamericano de Infectología Pediátrica: 3,6 millones de niños mueren de enfermedades respiratorias (neumonía, bronquiolitis); 2,2 millones, por enfermedades diarreicas (cólera, rotavirus, parásitos), y 2,1 millones, por otras afecciones prevenibles con vacunas, como la tos convulsa, el sarampión o la tuberculosis, entre otras.
"La noticia mala es que esas enfermedades van a seguir en la región, por lo que se requiere un trabajo en salud pública intersectorial y la decisión estatal de implementar políticas para disminuir su impacto", dijo el doctor José Brea del Castillo, presidente del congreso.
El Consenso Tos Convulsa 2011, elaborado por expertos de la Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica (Slipe) y presentado aquí, es una herramienta para unificar los esfuerzos en contra de esa enfermedad, cuyo número de casos en América latina se incrementó en un 91% durante la última década.
El caso testigo es Costa Rica, que a mediados de esta década llegó a los 45 casos por cada 100.000 habitantes (la Organización Mundial de la Salud estima que lo aceptable es 1 por cada 100.000), la tasa más alta de tos convulsa de la región. Costa Rica implementó, entonces, la vacunación "en capullo", en la que se vacuna a los familiares cercanos de los menores de 1 año, los más afectados por esa enfermedad respiratoria causada por la bacteria Bordetella pertussis .
Estrategia recomendada
Esa estrategia, una de las recomendadas por el consenso y aplicada en países como Estados Unidos o Australia, le permitió a Costa Rica reducir en un 67% los casos. La causa del éxito es simple: el 75% de los menores de 1 año contraen la infección de sus padres, hermanos y abuelos, según la doctora Daniela Leite, del Instituto Adolfo Lutz, de Brasil.
Sobre esto, Eduardo López, presidente de la Sociedad Argentina de Infectología Pediátrica, comentó: "Es la que deberíamos implementar en la Argentina, para que los padres no se infecten y no contagien a sus hijos. Porque, como muestra un estudio que hicimos a partir de sangre de cordón umbilical de chicos nacidos en Capital y el conurbano, el 40% no tenía anticuerpos protectores".
Esos anticuerpos, que protegen al niño hasta que sea vacunado (en la Argentina la vacuna de pertussis se da a los 2, 4, 6 y 18 meses; luego, al ingreso escolar y a los 11 años), se los pasa la madre. Pero como muestra el estudio de López, el 30% de las madres no tenía anticuerpos. Y la razón hay que buscarla en las bajas tasas de vacunación de décadas anteriores, cuando las madres de hoy eran niñas, y en que el efecto protector de la vacuna decae después de 6 años. "Tenemos un grupo de madres desprotegidas y que, por lo tanto, no pueden proteger a los chicos. Además, esas madres pueden adquirir tos convulsa con cuadros leves que contagian a sus hijos", explicó López, que destacó la importancia de vacunar a las madres en el puerperio inmediato.
El resultado de una población susceptible a la pertussis es el aumento reciente de los casos. "Aunque hubo una disminución entre 2008 y 2009 en la Argentina, vimos que empiezan a crecer. Al comparar las primeras 15-20 semanas epidemiológicas de 2010 y 2011 de la Argentina, hay un aumento de más del 25% de los casos. Vamos a terminar otra vez con más de 3000 casos de tos convulsa este año, y eso es muy alto porque en 2003 teníamos 500 casos", concluyó.
65% de las muertes hasta los 5 años
Es por tres grandes causas: las infecciones respiratorias, las diarreas y las enfermedades inmunoprevenibles.
lanacion.com

martes, 17 de agosto de 2010

Sólo la mitad de los pediatras registran si los padres fuman

Fabiola Czubaj
LA NACION
A pesar de que la mayoría de los pediatras dice que durante la consulta les pregunta a los padres si sus hijos están expuestos al humo del cigarrillo, apenas el 50% consigna la respuesta en la historia clínica de sus pequeños pacientes.
Eso, que parece una omisión menor, pero debería hacerse hasta los ocho años, impide intervenir a tiempo para que los chicos crezcan en un ambiente 100% libre de humo y no desarrollen enfermedades propiciadas por el tabaquismo de sus padres.
"Al estar marcado como problema, en cada consulta el pediatra puede volver sobre el tema y en un minuto hacer una intervención breve: «Lo mejor que puede hacer por la salud de su hijo es mantener su casa y su auto libres de humo de tabaco». Si no lo tiene escrito, en cambio, es más probable que no hable sobre el tema, a menos que el chico tenga una enfermedad respiratoria grave, a partir de la que generalmente casi todos los pediatras se «acuerdan» de preguntarles a los padres si alguien fuma en la casa", señaló a LA NACION la doctora Paola Morello, colaboradora del Area de Prevención del Tabaquismo de la Fundación para la Investigación y la Prevención del Cáncer (FUCA) y miembro de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP).
Junto con otros especialistas en salud pública, Morello integra un grupo que está trabajando para mejorar el registro de la exposición al humo del tabaco ajeno (HTA). Una nueva encuesta, dirigida por el doctor Julio Kaplan, de la FUCA, revela que los 1126 pediatras consultados consideran que aquella exposición es "un tema de importancia para la salud pública y la salud de los niños", y el 87% considera que hay que indagar sobre ella en la consulta, pero sólo uno de cada dos se toma menos de un minuto para consignarlo en la historia clínica de cada paciente.
Además, apenas el 54% dijo que había leído el Consenso sobre Tabaquismo de la SAP, un documento de once páginas al que se puede acceder vía Internet ( www.sap.org.ar/docs/profesionales/consensos/A5.464-475.pdf ). Allí, el Grupo Tabaquismo de la sociedad científica detalla qué debería hacer un pediatra para abordar la exposición infantil al humo de tabaco de segunda mano. Y entre esas acciones, según la edad del paciente, figuran estrategias para reducir la exposición al humo de tabaco ambiental.

Padre, madre, tío o abuelo
La primera es justamente "registrar en la historia clínica el consumo de tabaco de los padres y convivientes". Le siguen informar "sistemáticamente" sobre los riesgos de esa exposición; fomentar que no se fume cerca de las embarazadas "ni niños de cualquier edad", y motivar y orientar a los padres para que dejen de fumar, entre otras.
"El cómo se pregunta es muy importante; si sólo se les pregunta a los padres, es posible que el médico nunca se entere, si ninguno de los dos fuma, que sí lo hace el abuelo o el tío que vive con ellos. Por eso, la pregunta que debería hacer el médico o que deberían hacerse los padres es «¿Alguna de las personas que viven en la casa fuma adentro?»", agregó Morello, que participó en la encuesta junto con el doctor Bruno Linetzky, también de la FUCA.
Por otro lado, atribuyó el bajo porcentaje de médicos que entregan material informativo a que no está disponible. "Eso era esperable, ya que casi no hay materiales disponibles, salvo algunos folletos «caseros» que prepararon en algunos hospitales (como el Posadas) o algunos pediatras muy motivados", precisó la investigadora.

En el auto, también
Una segunda fuente muy importante de exposición al humo de tabaco ajeno es el automóvil y, como en los hogares, no es suficiente con abrir la ventanilla.
"Los pediatras serían los agentes ideales para difundir la noción de que ventilar no alcanza y de que los desodorantes de ambiente sólo sacan el olor, porque las 4000 sustancias tóxicas del humo (del cigarrillo) se pegan en la alfombra, los tapizados, las colchas, la ropa, y siguen contaminando a los chicos. Por eso, la única manera de proteger a los chicos es no fumando dentro de la casa o el auto", insistió Morello, que presentó los resultados de la encuesta en el V Congreso Argentino Tabaco o Salud.
Hoy, el tabaquismo es considerado una enfermedad pediátrica: el 90% empieza a fumar antes de los 18 y los chicos son la población más perjudicada por la exposición al HTA, que produce otitis reiterada, asma recurrente, eczema, aumento del riesgo de muerte súbita del lactante, trastornos del aprendizaje y caries, además de estar demostrado que eleva el riesgo de tener problemas con las adicciones en la adolescencia y de que sufran de cáncer en la edad adulta.
"El porcentaje de pediatras que contestan que la exposición al HTA es causa del síndrome de muerte súbita del lactante o de enfermedad del oído medio no es del 100%, aunque esos datos están disponibles desde 2006 por lo menos", dijo Morello.
"Los pediatras son importantísimos agentes de salud y si pudieran usar un minuto de la consulta para preguntarles a los padres si fuman, y aconsejarles que el hogar y el auto sean 100% libres de humo, ayudarían mucho a disminuir el número de chicos expuestos al HTA -indicó Morello-. El mensaje para la comunidad es valorar la importancia de los hogares y los autos 100% libres de humo para la salud de los chicos y la familia en general."

lanacion.com

domingo, 8 de agosto de 2010

Mitos y verdades de la pediculosis

Sebastián A. Ríos
LA NACION
Puede parecer una lucha perdida, pero eso no significa que no haya que seguir dando batalla a esas diminutas alimañas que pueblan las cabezas de seis de cada diez chicos argentinos. Es que como reconoce la Academia Americana de Pediatría, de los Estados Unidos, que acaba de publicar en la revista Pediatrics un extenso informe sobre el tema, "probablemente sea imposible prevenir todos los contagios de piojos".
Y es por ese motivo que esa institución no duda en ser tajante al decir que "a ningún niño se le debe restringir el asistir a clases por tener piojos, ya que es bajo el contagio dentro de las aulas".
"El piojo no salta -recuerda la doctora Patricia Troielli, de la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD)-, y el contagio se da a través del contacto cabeza a cabeza, como el que tienen los chicos en algunos juegos o cuando comparten un mismo sillón o una cama. Es por eso que si se detecta en el colegio que un chico tiene piojos no hay que sacarlo del aula, sino avisar a la familia para que le haga el tratamiento antes de que vuelva al día siguiente."
Tampoco habrá que esperar que al día siguiente el chico tenga su cabeza completamente libre de liendres, ya que los pediculicidas son altamente letales para los piojos, pero ante las liendres el efecto es menor.
"Es por eso que un tratamiento bien hecho es aquel que se hace en dos ciclos -señala Troielli-, y en el cual el segundo ciclo tiene por objetivo matar las liendres que hayan quedado del primer tratamiento y que puedan haber dado lugar a ninfas", que son los piojos "adolescentes".
"Debido a que ninguno de los pediculicidas tiene un 100% de efectividad para matar liendres, su remoción manual después de aplicar el tratamiento es recomendada por algunos especialistas", agrega el informe de la academia, que recuerda que la remoción de liendres (con peine fino o sin él) es más sencilla si el pelo está húmedo.
¿Cuál es el tratamiento de elección para quien se enfrenta a la triste (pero común) noticia de que su hijo tiene piojos? "El tratamiento debe ser iniciado con una permetrina al 1% o con piretrinas, si es que no hay sospechas de resistencia [del piojo al pediculicida]", recomienda el informe de la academia.
"Las piretrinas pueden causar irritación, en especial en quienes tienen alergias a las plantas, por lo que se recomienda generalmente comenzar con permetrina -advierte Troielli-. Hay que evitar masajear demasiado el pelo, porque se puede irritar la piel."
La academia incluso recomienda que luego de ser aplicado el pediculicida, el pelo sea enjuagado colocando la cabeza del chico sobre el lavatorio o sobre una pileta, y no en la ducha o en la bañadera, para minimizar el contacto del producto con la piel del cuerpo. Además, el agua debe estar tibia, no caliente, ya que las altas temperaturas potencian la absorción cutánea.
Rebeldes y resistentes
"Una de las consultas más frecuentes que recibimos de los padres es que el pediculicidad no hace nada -asegura Troielli-. Y si bien hay casos de resistencia, muchas veces la razón es que el tratamiento está mal hecho: no se hace el segundo ciclo de tratamiento según está indicado en cada producto [lo que suele variar de 7 a 10 días de la primera aplicación] o no se sacan las liendres cercanas al cuero cabelludo, que son las viables."
Las liendres viables, de las que tras 8 a 9 días de incubación emergerán los piojos, son aquellas que se encuentran aproximadamente a unos 4 milímetros del cuero cabelludo, ya que necesitan del calor corporal para sobrevivir. Suelen también ser del color del cabello, a tal punto que en estudios realizados en geriátricos han sido halladas liendres blancas a tono con las canas de sus huéspedes.
"Es por eso que hallar liendres que se encuentran más allá de un centímetro del cuero cabelludo no es síntoma de infestación, sino muchas veces de que el chico ha tenido piojos -comenta Troielli-. Si en una revisión para entrar a la pileta se encuentran liendres, eso no significa que la persona tenga pediculosis. Lo que permite el diagnóstico es la presencia del piojo, y lo que debe motivar la sospecha es que la persona se rasque la cabeza."
Y si de piletas se trata, vale aclarar que así como el piojo no salta ni vuela, tampoco nada... "Si bien el piojo puede sobrevivir prolongados períodos en agua clorada, es poco probable que haya un riesgo significativo de transmisión en las piletas", afirma el informe de la academia, y exhibe prueba de ello: "Un estudio reveló que los piojos sumergidos se volvieron inmóviles y permanecieron en su lugar sobre [las cabezas de] cuatro personas infestadas con piojos durante 30 minutos de natación."
No al peluquero
Otro mito enraizado en la lucha contra el piojo, y que innecesariamente ha conducido a multitudes a la peluquería, es que el pelo corto evita el contagio. Es de sentido común, pero a veces el sentido común falla: "La infestación con piojos no está influenciada en forma significativa por el largo del pelo ni por la frecuencia del cepillado o el lavado", sentencia la citada academia.
En donde sí puede colaborar el sentido común es ante la detección de piojos en un integrante de la familia; en ese caso, bien vale la pena revisar la cabeza del resto. "Cuando se detecta un chico con piojos hay revisar a los amiguitos y sus familiares", aconseja la doctora Troielli.
Aun así, advierte la academia, "nunca hay que iniciar un tratamiento si no hay un claro diagnóstico de pediculosis", ya que el resultado del uso indiscriminado de pediculicidas no es otro que la aparición de piojos resistentes. En todo caso, sí "es prudente tratar a los miembros de la familia que comparten la cama con la persona infestada, aun si no se encuentran piojos vivos".
Y como el piojo no sobrevive más de 24 a 48 fuera de la cabeza, "sólo los elementos que han estado en contacto con la cabeza de la persona las 24 a 48 previas al tratamiento deben ser limpiados". Eso incluye cepillos, peines, fundas de almohadas, gorros u otras ropas que hayan estado en contacto con el pelo.

lanacion.com

lunes, 3 de mayo de 2010

Un pediatra argentino, el mejor investigador

A media mañana, el pediatra Fernando Polack recibe hoy la misma distinción mundial que merecieron investigadores como Albert Sabin, por la creación de la vacuna contra la polio, y Robert Chanock, por el descubrimiento del virus sincicial respiratorio (VSR, que causa bronquiolitis), y los virus de la parainfluenza.
El premio E. Mead Johnson, que la Sociedad de Investigación Pediátrica entrega desde hace 71 años, reconoce el aporte de la investigación en pediatría. Polack, director de la Fundación Infant y profesor asociado César Milstein del Departamento de Pediatría de la Universidad de Vanderbilt, lo recibirá hoy, en Canadá.
Con su equipo, detectó los genes causantes de la bronquiolitis grave, reveló los mecanismos de protección de la leche materna contra los virus respiratorios, identificó a la población infantil como la más afectada por la gripe A (H1N1) y resolvió uno de los mayores enigmas inmunológicos de los últimos 40 años (por qué fracasó en 1968 la vacuna contra el VSR).
"Pienso en los que me ayudaron en mi carrera y en lo importantes que muchos fueron en cosas a veces intangibles, pero claves para definir mi suerte. Por eso, es tan agradable poder ayudar a gente más joven a disfrutar de hacer ciencia para mejorar la salud de los chicos, y crear el espacio para que desarrollen su potencial", dijo Polackl por e-mail desde Vancouver.

lanacion.com

sábado, 1 de mayo de 2010

Urgencias pediátricas: Los padres, ¿mejor que esperen fuera?

PATRICIA MATEY
MADRID.- A una buena parte del personal sanitario español no les convence la idea de que los padres estén presentes mientras se llevan a cabo procedimientos invasivos a los niños. Y lo cierto es que pocos centros les permiten la entrada. Esta realidad se acaba de confirmar en un trabajo en el que se ha llevado una encuesta con los responsables de Servicios de Urgencias Pediátricos de 32 hospitales en 14 comunidades autónomas.
De hecho, únicamente en el 65,5% de los centros se da la opción de presenciar algunos procedimientos. Sin embargo, tal y como afirma a ELMUNDO.es Carlos Luaces, jefe de la sección de Urgencias, del Servicio de Pediatría, en el Hospital Universitario Sant Joan de Déu, en Barcelona y autor principal del trabajo, "no se trata de decidir si se les permite la entrada, es que tienen todo el derecho a estar presentes. En el último congreso que de la Sociedad Española de Urgencias Pediátricas, que se ha celebrado en Sevilla hace dos semanas, se ha debatido este tema de forma amplia. A pesar de no existir una legislación especifica sobre el tema, sabemos , por ejemplo, que en la Carta de Derechos del Niño en los hospitales se reconoce también su derecho a esta acompañados".
Tradicionalmente, "el paciente ha sido considerado como un este pasivo, que no participaba en la toma de decisiones médicas. Tampoco ha sido habitual que los familiares allegados estuvieran presentes, acompañando a su ser querido, durante las exploraciones y los procedimientos invasivos", insisten los autores del estudio.
Pero desde hace más de dos décadas, "en algunos países anglosajones ha surgido un nuevo modelo de atención médica que se basa en el respeto hacia el paciente y su familia. El médico debe tratar al enfermo (y no solo a su enfermedad) en su contexto cultural y familiar. Varias asociaciones pediátricas recomiendan seguir este modelo y dar la opción a los padres de acompañar a sus hijos durante la realización de procedimientos invasivos", recalcan.
Reticencias
Una opción que en nuestro país está claramente limitada, a excepción de escasos centros, como el Hospital Sant Joan de Déu, uno de los pioneros en este campo. "En 1995 ya permitíamos la entrada en algunas intervenciones que en 2000 se ampliaron. Ha sido en 2007 cuando hemos creado un grupo de trabajo para poder articular, cómo debe implantarse el acompañamiento familiar y debe hacerse con la implicación de todo el equipo, que es multidisciplinar. No obstante, hay que reconocer que en algunos centros el personal sanitario aún es reticente a facilitar este derecho".
Así, en su estudio, en 11 de los 32 hospitales que han participado en la investigación, recogida en el último 'Anales de Pediatría', nunca se da la opción a los progenitores de estar presentes. Un total de 15 hospitales permiten su entrada durante una extracción de sangre, en 14 durante la sutura de heridas, nueve; en el sondaje vesical (introducción de una sonda hasta la vejiga) y siete durante una punción lumbar.
En las situaciones más graves, el número de centros que 'pasar' a los padres mientras asisten a sus hijos se reducen drásticamente. Así, sólo uno les permite la entrada en el caso de estar realizando una intubación y también sólo uno cuando se están practicando maniobras de reanimación.
"Al menos en nuestra muestra tan sólo dos hospitales disponen de un grupo de trabajo para la presencia de padres o familiares y un único centro ha elaborado un protocolo específico. A pesar de ello, cabe destacar que dos tercios de los responsables de urgencias pediátricas encuestados opinan que la formación y la creación de protocolos específicos serían necesarias, los que probablemente se traduce en un interés creciente por el tema", confirman los investigadores.
En cuanto a los motivos por los que se 'veta' a los padres en los procedimientos de los hijos, la mayoría de los profesionales alude a los problemas que "se derivan de su falta de preparación y, por tanto, la angustia que puede causarles estar delante en los procedimientos invasivos".
Sin embargo, y tal y como reconoce la doctora Parra Cotanda, del Hospital el Hospital Sant Joan de Déu, en un artículo de opinión recogido también en 'Anales de Pediatría', "la literatura médica publicada hasta el momento está a favor de la presencia de los padres en los procedimientos invasivos. Se ha demostrado ampliamente que ellos así lo prefieren o al menos desean tener la opción de decidir, sin que esto conlleve perjuicios para ellos mismos, el niño o el personal sanitario". Además su 'acompañamiento' reduce el estrés y la angustia de los pequeños, así como el de sus padres.
Las razones
Otras argumentaciones para limitar el acceso de los padres es el temor al peor rendimiento de los profesionales, tal y como ha quedado plasmado en el nuevo estudio. En él se evalúo asimismo el surgimiento de problemas derivados de su presencia, y el más frecuente fue el mareo.
"Dado que los motivos para restringir la presencia familiar no han sido demostrados y la importante evidencia sobre los beneficios de esta práctica, creemos que es fundamental que se creen grupos de trabajo y protocolos específicos que ayuden a superar los argumentos que se esgrimen para la restricción y, así, dar al paciente y a sus familiares un mayor protagonismo", aconsejan los investigadores.
elmundo.es

miércoles, 28 de abril de 2010

Llegan los nuevos 'guardianes' de la infancia

PATRICIA MATEY
MADRID.- Van a aprender a diferenciar si un moratón se ha producido por un accidente o por culpa de un agresión; van a discernir si un menor está sufriendo abusos sexuales o no y van, también, a formarse en la elaboración correcta de los informes médicos de los casos de maltrato infantil. También van a saber cómo deben declarar en un juicio, en el caso de que tengan que acudir en calidad de testigos.
Aunque es muy difícil conocer la incidencia real del maltrato, ya que no existe un registro unificado sobre el mismo, según estadísticas realizadas por comunidades autónomas se calcula que, en España, el porcentaje de maltrato infantil oscila entre el 15% y el 18,5%.
Pero, afortunadamente, a partir del próximo mes de mayo, más de 700 pediatras de todas las comunidades autónomas se van a convertir en 'los nuevos guardianes' de la infancia tras su participación en un proyecto de formación sobre cómo detectar y cómo actuar en los casos de abusos a menores. El objetivo: reducir el número de casos que se 'escapan' al diagnóstico (actualmente sólo se detecta entre el 10 % y el 20% de los casos), así como proteger a las víctimas actuales pero, también, a las potenciales.
Invisibilidad de la infancia
"Actualmente la sociedad está concienciada sobre otros tipos de violencia, como la de género, pero los malos tratos a niños y niñas son un verdadero problema de salud que tiene consecuencias físicas y psíquicas que pueden llegar a durar toda la vida. Este proyecto puede contribuir a acabar con la invisibilidad de la infancia pero, también, para ampliar los conocimientos de los estudiantes de posgrado de Medicina, así como para actualizar los de los pediatras en ejercicio", recuerda José Antonio Díaz Huertas, presidente de la Sociedad de Pediatría Social (SPS), durante la presentación hoy en Madrid de los talleres y el manual 'El pediatra y el maltrato infantil'.
La iniciativa, organizada por laboratorios Ferrer, consiste en 30 cursos de formación que impartirán 27 pediatras (que acaban de terminar su formación en este campo) entre mayo a octubre. Los talleres constan de parte teórica y práctica y su principal herramienta de trabajo: el manual 'El pediatra y el maltrato infantil'.
Jordi Pou Fernández, su autor principal, coordinador de los cursos y jefe de los servicios de Pediatría y Urgencias del Hospital Universitario Sant Joan de Déu (Barcelona), reconoce "que la mayoría de los pediatras se van a encontrar a lo largo de su vida profesional con algún caso de abusos. Este profesional es el mejor situado para intervenir en un caso de maltrato infantil. Nuestro deber es conocer esta patología, sus síntomas, manifestaciones, los pasos del proceso del diagnóstico... Se trata de que en la lista posible de enfermedades que tiene el pediatra en la cabeza antes de hacer un diagnóstico también figure el maltrato".
La negligencia, el más común
Este especialista ha recordado que la negligencia (no cubrir las necesidades básicas del infante) es el tipo de maltrato más frecuente en España (50%), seguido del psíquico (27%), el físico (27%) y el sexual (6%).
En el manual, los profesionales se van a 'encontrar', con todos los 'pasos' necesarios para identificar los indicadores de malos tratos, sus signos específicos, cómo diagnosticarlo y cómo se elabora el informe médico. "Esta obra debe ser de lectura recomendada para los pediatras de Urgencias que, desgraciadamente, de forma habitual deben afrontar y evaluar este tipo de situaciones", aconseja Carles Luaces, presidente de la Sociedad Española de Urgencias de Pediatría.
Tanto él, como el resto de expertos, ha recordado que los profesionales sanitarios tienen la "obligación de notificar no sólo los casos confirmados de abusos a menores, si no también aquéllos en los que existe sospecha y en los que se aprecie que hay riesgo para el menor malo, a tener de las circunstancias sociofamiliares del menor", declara el doctor Díaz Huertas.
Un paso más adelante es el que han formulado todos los expertos convocados a la presentación de los talleres al insistir en que para 'frenar' los malos tratos es necesaria su detección en todos los ámbitos sociales en los que el niño se mueve, "para lo que es necesario el trabajo en equipo de profesionales de la salud, de la educación y los familiares", recuerda el doctor Luaces.
Pero, sobre todo, defienden que la labor del profesional no acaba hasta "que el niño no está a salvo, protegido. Actualmente hay 300.000 niños en custodia y creemos que eso es sólo la punta del iceberg. Es fundamental, además, que se creen registros unificados de malos tratos infantiles, para que no sólo se notifiquen los casos, si no para poder hacer acciones conjuntas. Muchas de las familias en las que un niño está siendo maltratado cambian continuamente de lugar de residencia y estos registros unificados serían una herramienta muy útil para los profesionales sanitarios", recuerda el presidente de la SPS.
Insistir, también, en que los "protocolos para la protección del menor para los servicios sanitarios y sociales están funcionando adecuadamente en todo el territorio español", añade el doctor Pou Fernández.

elmundo.es

viernes, 9 de octubre de 2009

Los médicos de familia sitúan en 12 años el mínimo para atender a un menor solo

La atención primaria es, en España, la puerta natural para el sistema de salud. Por eso los médicos de familia se enfrentan cada vez a situaciones más complejas. Una de ellas, como acaban de discutir en unas jornadas de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comuntaria (Semfyc) celebradas en Sevilla, es qué hacer con los menores, si debe hablarse con los padres, si se les puede tratar a ellos solos... etcétera.
"Lo primero, es valorar el motivo de la consulta y determinar el grado de urgencia. Si es un problema grave que requiere una intervención inmediata se debe actuar buscando el mayor beneficio del menor aun sin la presencia de sus padres. Si es algo demorable, intentamos localizar a sus padres antes de actuar. Entre los 12 y 16 años es posible la valoración del menor sin la presencia de sus padres siempre que previamente se haya analizado el grado de madurez del paciente para esa circunstancia concreta y se haya considerado que el paciente es capaz de comprender el alcance de la intervención", resume Soledad Holgado, del grupo Lex Artis de la Semfyc.
Esta interpretación es conforme a la ley de autonomía del paciente, que fija en 16 años la edad a partir de la cual la opinión definitiva para aceptar o no un tratamiento o una intervención (con tres excepciones: donación de órganos, reproducción asistida y aborto, aunque este último aspecto puede cambiar con la reforma de la ley que propone el Ministerio de Igualdad), pero que establece que a partir de los 12, si el adolescente tiene la madurez adecuada, su opinión será tenida en cuenta. Con el planteamiento de la Semfyc van al extremo más permisivo de la interpretación de la norma, pero se justifica porque hablan de valoración (y posible tratamiento) de enfermedades leves, que son las que normalmente se solucionan en una consulta de primaria. Las más graves requieren otros servicios (hospitalización o consultas especializadas) donde será más importante que intervengan los tutores de los chicos.
Otro problema con el que pueden tener que lidiar los médicos es el del consumo de drogas por menores. En ese caso "al igual que hacemos cuando hablamos con ellos sobre sexualidad, siempre pesamos en el beneficio del menor. Buscamos un equilibrio entre no perder la confianza del menor, respetando su derecho a la información y la confidencialidad, a la vez que facilitamos la ayuda de los padres. Es importante animarles a que sean ellos mismos los que se lo cuenten a sus progenitores", opina José Zarco.
Una de las novedades que se acaban de incorporar a la atención es que las menores ya no necesitan que un médico les recete la píldora del día siguiente. "Desde nuestro ámbito profesional, lo único que ha cambiado con la libre dispensación es que ya no es necesario que hagamos la prescripción, pero sigue siendo nuestra labor facilitar toda la información posible al adolescente para que entienda la sexualidad como parte de su salud", insiste Holgado.
También afrontan los médicos un cambio en la actitud de los pacientes. cuyo ejemplo más extremo es el de la voluntad de hacer un testamento vital. "Lo que es importante que los profesionales sepan informar a sus pacientes sobre la posibilidad de hacer testamento vital, facilitando así el proceso de reflexión previo a la elaboración de este documento", afirma la Semfyc.

elpais.com

viernes, 26 de diciembre de 2008

Le trasplantaron a una chica de 7 años casi todo el aparato digestivo


Sebastián A. Ríos LA NACION
"Fue el mejor regalo de Papá Noel de toda la historia", dijo Lisandro Capozucca, de 31 años, comerciante de Venado Tuerto (Santa Fe).
Como un milagro para Navidad, anteayer al mediodía su hija Juana, de 7 años, fue dada de alta en la Fundación Favaloro, donde el 19 del mes pasado había sido sometida a una cirugía extremadamente compleja que la convirtió en la primera paciente pediátrica de América latina en recibir un trasplante multivisceral.
"A Juana se le trasplantó el estómago, el duodeno, el páncreas, el bazo, el yeyuno-íleon y el hígado, todo en bloque", explicó a La Nacion el doctor Gabriel Gondolesi, jefe de la Unidad de Nutrición, Rehabilitación y Trasplante de Intestino de la Fundación Favaloro. Su equipo ya había hecho una operación similar, pero en un paciente adulto.
"Todo salió muy bien. Los trasplantes multiviscerales como éste son realmente complejos. Ella tuvo unos días de posoperatorio muy duros, pero demostró una capacidad extraordinaria de recuperación", agregó el doctor Julio Trentadue, jefe del Area de Internación y Terapia Intensiva Pediátrica de la Fundación Favaloro.
Juana llegó a necesitar el trasplante múltiple tras el avance de un tumor benigno en su aparato digestivo que no pudo ser extirpado en una intervención anterior. Con el tiempo, la evolución de la enfermedad obligó a la pequeña a alimentarse directamente por vena (alimentación parenteral), pero esa forma de alimentación incluso comenzó a verse amenazada.
Hace un año, los médicos plantearon la posibilidad de un trasplante. "Si no se la trasplantaba, no tenía opciones", dijo Gondolesi.

En lista de espera
La afección de Juana era de nacimiento, pero sólo comenzó a hacerse evidente hace unos cuatro años. "Todo surgió a partir de una duda sobre el tamaño de su panza -recordó Lisandro, padre de la niña-. Todo el mundo decía «qué linda pancita», pero luego se vio que no era así..."
La duda llevó a la consulta médica, y allí se descubrió la causa de lo prominente del abdomen de Juana. "Juani tenía un tumor que involucraba la raíz del mesenterio, que es donde se fija el intestino, lo que involucra también a los vasos sanguíneos de la zona", explicó el doctor Trentadue.
"Progresivamente, la enfermedad fue avanzando, lo que iba impidiendo que el intestino absorbiera los nutrientes de los alimentos -continuó-. Eso obligó a comenzar con alimentación parenteral, en la cual se colocan catéteres en las venas gruesas del organismo para administrar la alimentación. Pero con el paso de los años esas venas se van tapando, lo que obliga a considerar la posibilidad del trasplante."
Contó Lisandro que entonces recurrieron a todo tipo de médico o centro médico que estuviera a su alcance en busca de una cura para Juana. Nada parecía detener el avance de la enfermedad. Fue entonces cuando, casi de casualidad, dieron con el equipo de trasplantes de Favaloro.
"En agosto del año pasado mi cuñada leyó un artículo en LA NACION sobre un trasplante de intestino que había hecho Gondolesi, y nos vinimos de Venado Tuerto a la fundación a consultar", contó Capozucca.
Juana comenzó a ser evaluada para trasplante, pero mientras tanto los médicos decidieron probar la posibilidad de extraer el tumor, extirpando sólo el intestino. "En la cirugía nos dimos cuenta de que era imposible, porque la enfermedad comprometía todo el eje pancreático y se extendía hacia el eje hepático", dijo Gondolesi.
Entonces, Juana entró en lista de espera para trasplante. "Apenas ingresó en lista de espera, escribimos una carta al Incucai para que le dieran un puntaje alto en la lista de espera, equivalente al de una emergencia, ya que el tumor avanzaba muy rápido", contó Gondolesi.
Un mes y medio después, Juana fue "promovida" en la lista de espera. A las 48 horas, apareció un donante.
"Ella fue a cirugía esa noche sin saber si íbamos a poder trasplantarla o no, porque existía la posibilidad de que el tumor hubiera avanzado hacia territorios que impidieran luego implantar los órganos nuevos -contó Trentadue-. Juani estaba en un quirófano y al lado, en otro quirófano, había otra chiquita que necesitaba un trasplante de intestino, ante la posibilidad de que Juani no pudiera recibir el trasplante."
"Felizmente, se pudo hacer", dijo Trentadue. Once días más tarde, apareció otro donante pediátrico de intestino, y la niña que esperaba en la quirófano de al lado pudo ser trasplantada con éxito.
La primera semana posterior al trasplante fue difícil, señaló Trentadue. "Hubo una falla orgánica múltiple -explicó-, pero luego de esa primera semana tormentosa el nuevo hígado se acomodó bien, el páncreas comenzó a funcionar y Juani comenzó a poder recibir alimentos por la boca."
Comer. Juana volvió a hacer eso que no hacía desde que había comenzado a ser alimentada en forma parenteral, hace más de un año. La asombrosa recuperación de Juana fue la que permitió que en vísperas de Navidad fuera dada de alta.
"No esperábamos nada, nunca pensamos que pudiera ser tan rápido -aseguró Lisandro-. Sinceramente, estamos viviendo dentro del [huracán] Katrina en una tabla de surf, y vemos que vamos bien, que no nos caemos de la tabla."
Juana y su familia todavía no pueden volver a su ciudad, Venado Tuerto, ya que la pequeña debe seguir con controles médicos semanales, mientras los médicos siguen de cerca su evolución y van graduando su alimentación, con miras a que deje el soporte parenteral que hoy convive con la alimentación por boca.
Donación pediátrica, una meta elusiva
A grandes rasgos, el año que se va ha sido un gran año en lo que hace a la donación de órganos para trasplante. Según estadísticas difundidas días atrás por el Instituto Nacional Central Unico Coordinador de Ablación e Implante (Incucai), los 514 donantes de órganos de 2008 constituyen un récord nacional.
Basta recordar que hace tan sólo cinco años, en 2002, el número de donantes fue de 241. Las cifras de 2008 ponen a la Argentina en el tercer puesto del ranking latinoamericano de donaciones de órganos, con una tasa de 12.6 donantes por cada millón de habitantes.
Es mucho. Pero también es poco.
Ayer, eran 5584 los argentinos en lista de espera.
Si los 514 donantes de 2008 permitieron que se realizaran 1260 trasplantes, con la tasa de donación de órganos actual se necesitarían casi cinco años para dar respuesta a quienes hoy esperan. Desafortunadamente, la lista es dinámica -entran más de los que salen- y, además, no todos los que esperan pueden darse el lujo de esperar. Los que no llegan
"En nuestro programa de trasplante, tenemos una mortalidad en lista de espera del 4,7% para los trasplantes de intestino, pero para los combinados [de más de un órgano] la mortalidad en lista de espera es del 33%", se lamentó el doctor Gabriel Gondolesi, jefe de la Unidad de Nutrición, Rehabilitación y Trasplante de Intestino de la Fundación Favaloro.
"Si bien en la Argentina mejoró mucho la donación de órganos en el nivel global, [ante la muerte de un niño] la negativa de las familias a donar sigue siendo de alrededor del 50 por ciento -continuó Gondolesi-. Si tuviéramos más donación pediátrica, no se nos morirían los chicos en lista de espera."

martes, 8 de julio de 2008

Recomiendan prescribir remedios anticolesterol a partir de los ocho años

INFORME DE LA ACADEMIA DE PEDIATRIA DE EE.UU.
Es para chicos que tienen un alto riesgo de de sufrir problemas cardíacos en el futuro.
Por: Sibila Camps-Clarin.com
Al actualizar sus recomendaciones sobre salud cardiovascular, la Academia Americana de Pediatría (AAP) de los Estados Unidos, aconsejó la prescripción de medicamentos anticolesterol a partir de los 8 años, a niños con alto riesgo de sufrir problemas cardíacos en el futuro. Para estos chicos, la entidad también insistió en la conveniencia de testear los niveles de lípidos y triglicéridos ya desde los 2 años de edad.
En los Estados Unidos, las enfermedades cardiovasculares constituyen la primera causa de muerte. En el último número de su revista Pediatrics, la AAP modificó sus indicaciones, en función de "la actual epidemia de obesidad infantil, con su consecuente riesgo creciente de diabetes mellitus de tipo 2, hipernesión y enfermedad cardiovascular en chicos más grandes y en adultos".
El informe subraya la necesidad de trabajar en la prevención, mediante la correcta nutrición y una mayor actividad física.
El acento está puesto, en primer lugar, en conocer los niveles de colesterol en los niños y adolescentes con antecedentes familiares de colesterol elevado o enfermedades cardíacas. El testeo también debe hacerse en aquellos chicos con antecedentes familiares desconocidos, o que tienen otros factores de riesgo, como obesidad, hipertensión o diabetes. Según la AAP, el análisis debería hacerse después de los 2 años, y antes de los 10.
El mejor método para saberlo es el denominado perfil lipídico en ayunas que, a partir de la sangre, determina el colesterol total, el HDL o colesterol bueno , el LDL o colesterol malo , y los triglicéridos. Si los valores son normales, la AAP aconseja repetir el análisis dentro de tres a cinco años.
Para los chicos mayores de 8 años con elevado LDL, se aconseja prescribir medicación para reducir el colesterol. Las anteriores recomendaciones de la AAP, de 1998, indicaban su uso a partir de los 10 años.
Como el colesterol es un precursor de las hormonas esteroideas, se temía que hubiera alguna afectación en el desarrollo sexual de los chicos. Pero en este último tiempo se vio que aparentemente habría seguridad en el uso de algunas estatinas a partir de los 8 años , explicó a Clarín el cardiólogo Gustavo Giunta, del Servicio de Lípidos y Aterosclerosis de la Fundación Favaloro.
Para los niños menores de 8 años con colesterol elevado, la AAP aconseja hacer foco en bajar de peso, ampliar la actividad física y, sobre todo, dar asesoramiento nutricional a la familia. En ese sentido, para los chicos en alto riesgo cardíaco, se sugiere reducir los productos grasos de consumo diario -por ejemplo, consumiendo leche descremada-, aun para los bebés de un año con problemas de sobrepeso.