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martes, 15 de marzo de 2011

Lanzan un plan oficial para combatir los piojos en el aula



Los piojos son el enemigo público número uno de los chicos y sus papás. Con el comienzo de clases, el contagio recrudece. Los sufren más de la mitad de los nenes y nenas que van a la escuela primaria, según revela una encuesta online para Clarín que D’Alessio Irol realizó a padres de todo el país. Las autoridades educativas de la Ciudad y de la Provincia de Buenos Aires reconocen que es un problema sanitario serio. Por eso, desde este año harán por primera vez acciones integrales para intentar frenarlos.
El 53% de los chicos en el nivel primario tiene piojos, pero también los sufren el 39% de los niños de jardín y el 37% de los secundarios, según el sondeo. También señala que el 60% de los padres reconoció que en el último año gastó más de 100 pesos para combatir el problema, pero que las soluciones son sólo temporales. Y 3 de cada 10 dicen incluso que hubo un incremento en la aparición de piojos en sus hijos en el último año.
En la Ciudad pondrán en marcha una campaña de concientización con afiches en las entradas de las escuelas: apuntan a desterrar el mito de que el piojoso es un chico sucio y a que los padres incorporen el hábito de pasar el peine fino todos los días, al igual que el cepillado diario de dientes. “Estamos preparando una campaña puntual con asesoramiento de pediatras y dermatólogos. La idea es que toda la comunidad educativa esté más atenta y preparada para frenar este fenómeno creciente”, contó a Clarín , Max Gulmanelli, titular de la Unidad de Apoyo a la comunidad educativa del Ministerio de Educación porteño. La Provincia, en tanto, incluirá por primera vez el tema en su programa de salud escolar que se llama Entorno Saludable e incluye, además, temas como higiene bucal, alimentación y vacunas. Los maestros serán capacitados en cada problemática.
“Si bien es una lucha de todo el año, marzo y abril es la época del ciclo lectivo con mayores niveles de infestación. El calor y la humedad crean el clima propicio para estos parásitos”, subraya Luis Crovetto, director de Medicina Preventiva del Ministerio de Salud bonaerense. Y agrega: “Es un problema epidemiológico mundial, que en su mayoría afecta a niños sin distinción de clases sociales”.
Hasta ahora, el tema se había tratado en forma aislada en las escuelas, en general en respuesta a pedidos de padres o de autoridades escolares. Pero ahora, las acciones serán planificadas e integrales. Maestros, padres y chicos conocerán en detalle cómo es el ciclo de vida de los piojos, cómo se alimentan, dónde se alojan, cómo se contagian, los riesgos que pueden provocar y cuáles son los tratamientos recomendados para combatirlos. Según la encuesta, al tope de los métodos elegidos está el peine fino (80%), siguen los productos químicos (56%), el vinagre (21%) y el palo amargo (24%). Los más cruentos, como el kerosene (1%), cayeron en desuso.
La batalla se hizo más difícil en la última década: estos bichos se volvieron resistentes a los productos químicos. El uso intensivo de la permetrina desarrolló poblaciones resistentes de piojos. Para matarlos hay que usar dosis 100 veces mayores que hace 10 años. Ahora, los laboratorios buscan desarrollar pediculicidas con métodos diferentes a los habituales.

MEJOR METODO: CONTROL DIA POR MEDIO
La lucha contra los piojos debe ser permanente. Aquí, los expertos consultados aportan una serie de consejos: Revisar la cabeza de los chicos cuando vuelven de la escuela y pasar el peine fino para remover las liendres al menos 3 veces por semana.
Primero hay que desenredar el pelo con un peine común y luego pasar el peine fino, también a contrapelo para garantizar un mejor desprendimiento de piojos y liendres. El vinagre de alcohol –se puede diluir con agua en partes iguales– ayuda a aflojar los bichos.
En cuanto al uso de pediculicidas, se recomienda consultar primero con el pediatra o dermatólogo infantil.
Hay que tener en cuenta que los piojos han desarrollado una fuerte resistencia a determinados compuestos, como por ejemplo la permetrina, de manera que usar un producto que lo contenga no será muy eficaz.
Los productos “mágicos” no existen. Una alternativa a los insecticidas convencionales –que siempre hay que combinar con el peine fino– son los compuestos botánicos, como los aceites esenciales de plantas aromáticas, que despiertan interés por su poder repelente e insecticida y su baja toxicidad. Pero atención: no todos los productos “naturales” son efectivos: un estudio del Centro de Investigaciones de Plagas e Insecticidas (Cipein), dependiente del Conicet, que analizó 20 productos, demostró que la mera incorporación de productos naturales en un champú, loción o crema capilar, no asegura la mortalidad de los piojos.
Otra opción es utilizar un producto nuevo en el mercado (desarrollado por los biólogos del Cipein) que recubre al piojo con un film inmovilizante que seca y sella al piojo dentro de su propia coraza: en pocos minutos el bicho se deshidrata y se muere.
Los que están contraindicados son aquellos que no fueron desarrollados para humanos, como los aerosoles insecticidas o las pipetas de uso veterinario. Tampoco debe usarse kerosene ni remedios caseros como mezclas de alcohol con “algún yuyito”.
Cuando en la cabeza del nene hay baja cantidad de piojos (menos de 10) es mejor usar el peine fino. Los pediculicidas se deben emplear ante grandes cantidades de piojos, no hay que usarlos “por las dudas” o como “repelente” porque no previenen el contagio.
De nada sirve tratar sólo al chico infestado si no se revisan y tratan también, en simultáneo, sus compañeros de grado, amigos o familiares. Un buen método de control de la enfermedad es que todos los papás de los chicos de un grado (si es posible de todo el colegio) limpien de piojos la cabeza de sus hijos los mismos días de la semana, por ejemplo: todos los lunes, miércoles y viernes.
Además, como parte del tratamiento hay que lavar con agua caliente la ropa de cama y de uso personal del chico infestado. También los peines, cepillos y sujetadores del cabello.
clarin.com

miércoles, 19 de enero de 2011

Desarrollan un nuevo método para matar piojos

Sebastian A. Ríos
LA NACION
Quienes tenemos hijos en edad escolar sabemos lo difícil y hasta frustrante que puede ser la lucha contra los piojos. Lo mismo sienten los médicos. Basta citar la última revisión sobre tratamiento de la pediculosis elaborada por la Academia Americana de Pediatría de los Estados Unidos, en la que esta institución se sinceró y dijo: "Probablemente sea imposible prevenir todos los contagios de piojos".
En la Argentina, los niveles de infestación en escuelas porteñas y del Gran Buenos Aires son bastante elevados: alcanzan el 50% en las chicas y el 25% en los chicos, según revela un reciente estudio del Centro de Investigaciones de Plagas e Insecticidas (Cipein). Afortunadamente, sus investigadores han dado con una nueva forma de combatir los piojos.
"Desarrollamos un pediculicida que combina una serie de productos no tóxicos que crean una película que cubre al piojo y que en un primer momento lo inmoviliza y luego causa su muerte", explicó a La Nacion la doctora María Inés Picollo, bióloga que dirige el Area de Entomología del Cipein, un centro de investigaciones dependiente del Conicet y del Citefa.
Y lo mismo ocurre con las liendres, aseguró Picollo. El producto desarrollado en conjunto por el Cipein y el laboratorio Elea acaba de ser lanzado con el nombre de Nopucid Tribit y propone deshacerse de estos insectos a través de lo que se ha dado en llamar "acción termoplástica", que, según afirman los expertos del Cipein, es efectiva incluso contra los piojos resistentes a los tratamientos convencionales.
Momificación
"El control de los piojos se basó durante muchos años en insecticidas tradicionales, como los clorados o los piretroides, que son todos neurotóxicos -explicó la doctora Picollo-. Son muy eficientes, pero su uso intensivo ha llevado al desarrollo de poblaciones resistentes de piojos. En la Argentina, por ejemplo, la mayoría de los piojos son resistentes a la piretrina."
En su búsqueda de un pediculicida con un método de acción diferente del habitual, Picollo y sus colegas decidieron hacer foco en algo que los piojos no tuvieran en común con los humanos. La elección recayó en el exoesqueleto que protege a los piojos del mundo exterior.
"Es una coraza que protege al piojo, pero que no es totalmente cerrada, ya que debe permitir el intercambio de agua y oxígeno entre su organismo y el exterior", agregó. El nuevo pediculicida lo que hace es justamente recubrir el exoesqueleto con un film inmovilizante que se seca y sella al piojo dentro de su propia coraza, impidiendo el mencionado intercambio con el medio ambiente.
"Se producen un desbalance hídrico y un estrés osmótico, que llevan a la desecación y deshidratación del piojo, y por lo tanto a su muerte."
Bastan 5 minutos para que todo este proceso se complete. Por eso una vez colocada esta loción sobre el cuero cabelludo (seco, esto es fundamental para que el producto actúe) hay que esperar 5 minutos antes de lavar el pelo.
lanacion.com

miércoles, 11 de agosto de 2010

Piojos: por qué es clave prevenirlos ahora

Por Verónica Dema
lanacion.com
Susana llega con su hija a Chau Piojos, una especie de peluquería pero que se dedica a combatir piojos y liendres. Trae cara de preocupación y enojo: "Me descuidé en las vacaciones y se llenó de bichitos. Hay que ser esclavos de esta crema, no queda otra", dice, y su hija ya está sentada en manos de la pediculicista, que empieza a dividirle el pelo y a ponerle broches.
Según los especialistas, esta es una época clave para hablar de pediculosis, una epidemia que afecta a seis de cada diez chicos argentinos y que cada vez es más difícil de combatir .
La doctora Patricia Troielli, de la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD), explica que "en tiempos de temperaturas bajas, mientras vamos hacia el calor, es el momento de prevenir porque hay más contacto cabeza a cabeza". La especialista se explaya en los tratamientos y explica que lo más importante es la prevención.
En esto acuerda también Sofía De Rosé, la fundadora de la Asociación de Lucha contra la Pediculosis. "Es indispensable trabajar con educación en la casa y en las escuelas, que son los lugares donde hay que poner más atención", señala.
Habla de la importancia del trabajo en el hogar, repasa las mejores estrategias de prevención y de tratamiento en sí, y da consejos para asegurar la muerte de los piojos, ya fuera de la cabeza del niño. "Se ríen cuando les digo que deben meter los piojos en una bolsa y luego en un tupper por 48 horas, de modo de asegurar la muerte por inanición", explica De Rosé, también creadora de Chau Piojos, un servicio para las mamás que no tienen tiempo para el tratamiento contra los piojos.
Sandra Arias, de 21 años, tiene una vista privilegiada y una paciencia a prueba de todo, dice su propia jefa de Chau Piojo mientras ella divide el pelo de una niña en partes iguales, pasa el peine fino, aplica los productos, mira a través de la lupa para que no haya quedado ningún piojo ni liendre en la cabeza. "A veces, me contagio con algunos piojos de los chicos", reconoce, y se toca su pelo casi hasta la cintura atado en una cola de caballo. "Pero me paso el peine todos los días y no hay problemas".
A ella no le importa. "Siento que ayudo a que los chicos estén mejor". Y agrega: "Nunca me imaginé haciendo esto, pero disfruto mucho de este trabajo".
Graciela llega al lugar por su nieta. "No me desligo de los piojos: primero mi hija; ahora mi nieta", cuenta. "Si no los exterminamos ella está molesta, no puede descansar bien...es increíble que estos bichitos molesten tanto", alcanza a decir antes de que le toque el turno para comprar varias cremas y lociones.

LA PEDICULOSIS: Un tema de todos los días
Existen unas sesenta clases distintas de piojos, cada mamífero tiene el suyo. El ser humano es el único que tiene tres tipos distintos de piojos: el de cabeza, el de cuerpo y el de pubis. El de cabeza es del que nos explayaremos, el de cuerpo está prácticamente extinguido después de la 2ª. Guerra Mundial y el de pubis es el comúnmente llamado “ladilla” que en general se contagia por transmisión sexual.
En nuestra Asociación hemos observado a partir del año 2001 una mayor prevalencia de “ Phtirus Pubis" en pestañas, cejas y fosas nasales, además del cuero cabelludo.
Estos molestos visitantes no tienen alas, por lo tanto no vuelan, y tampoco saltan como cree la mayoría de la gente. Tienen seis patas, y, por detrás de las antenas tienen ojos en forma de un par de córneas transparentes y salientes.
El ciclo evolutivo del piojo puede resumirse así: a la semana de haber puesto el huevo o liendre nace el piojo o ninfa. En este estado es asexuado. A la semana se desarrolla y está en condiciones de procrear. Si es macho después de la cópula muere. Si es hembra pone unos 10 huevos por día. durante 3 o 4 semanas.
Para alimentarse proyectan una estructura cilíndrica con dentículos que raspan la superficie del cuero cabelludo, permitiendo el ingreso de los estiletes sucto picadores hasta la dermis, y mientras uno segrega saliva anticoagulante -irritante -, los demás succionan sangre capilar. Comen cuatro a cinco veces por día y durante y después de la ingesta defecan, por lo puede encontrarse en algunos casos Estreptococos y Estafilococos causantes de Piodermitis, que favorecida por el rascado puede provocar infecciones cutáneas secundarias.
El ciclo evolutivo del piojo puede resumirse así: a la semana de haber puesto el huevo o liendre nace el piojo o ninfa. En este estado es asexuado. A la semana se desarrolla y está en condiciones de procrear. Si es macho después de la cópula muere. Si es hembra pone unos 10 huevos por día. durante 3 o 4 semanas.
El contagio de los piojos se realiza fundamentalmente, por contacto con cabellos infestados, piletas de natación y areneros son también fuente de contagio, y en menor medida, accesorios del cabello. Es importante destacar que el “colegio” no tiene piojos, los bichitos van del colegio a casa y de casa al colegio en la cabecita de los alumnos infestados.
Cuando un piojo esta fuera de su hábitat y ve un pelo, rápidamente se dirige hacia él en su afán por volver a alimentarse con la sangre del cuero cabelludo. Recordemos que los piojos caminan a una velocidad de 23 cm por minuto.
Cortar el largo del cabello no tiene incidencia en el grado de infestación, ya que los piojos pasan la mayoría del tiempo cerca del cuero cabelludo en el nacimiento del cabello. La creencia de que el cabello corto evita la pediculosis es un mito. El largo del pelo sólo tiene incidencia en la facilidad de contagio por eso se aconseja a quienes lo usan largo, tenerlo sujetado con gomitas cuando están en contacto con niños que pudieran estar infestados.
Nosotros les enseñamos a combatir los piojos de la cabeza y de la casa también: pediculosis.org.ar

domingo, 8 de agosto de 2010

Mitos y verdades de la pediculosis

Sebastián A. Ríos
LA NACION
Puede parecer una lucha perdida, pero eso no significa que no haya que seguir dando batalla a esas diminutas alimañas que pueblan las cabezas de seis de cada diez chicos argentinos. Es que como reconoce la Academia Americana de Pediatría, de los Estados Unidos, que acaba de publicar en la revista Pediatrics un extenso informe sobre el tema, "probablemente sea imposible prevenir todos los contagios de piojos".
Y es por ese motivo que esa institución no duda en ser tajante al decir que "a ningún niño se le debe restringir el asistir a clases por tener piojos, ya que es bajo el contagio dentro de las aulas".
"El piojo no salta -recuerda la doctora Patricia Troielli, de la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD)-, y el contagio se da a través del contacto cabeza a cabeza, como el que tienen los chicos en algunos juegos o cuando comparten un mismo sillón o una cama. Es por eso que si se detecta en el colegio que un chico tiene piojos no hay que sacarlo del aula, sino avisar a la familia para que le haga el tratamiento antes de que vuelva al día siguiente."
Tampoco habrá que esperar que al día siguiente el chico tenga su cabeza completamente libre de liendres, ya que los pediculicidas son altamente letales para los piojos, pero ante las liendres el efecto es menor.
"Es por eso que un tratamiento bien hecho es aquel que se hace en dos ciclos -señala Troielli-, y en el cual el segundo ciclo tiene por objetivo matar las liendres que hayan quedado del primer tratamiento y que puedan haber dado lugar a ninfas", que son los piojos "adolescentes".
"Debido a que ninguno de los pediculicidas tiene un 100% de efectividad para matar liendres, su remoción manual después de aplicar el tratamiento es recomendada por algunos especialistas", agrega el informe de la academia, que recuerda que la remoción de liendres (con peine fino o sin él) es más sencilla si el pelo está húmedo.
¿Cuál es el tratamiento de elección para quien se enfrenta a la triste (pero común) noticia de que su hijo tiene piojos? "El tratamiento debe ser iniciado con una permetrina al 1% o con piretrinas, si es que no hay sospechas de resistencia [del piojo al pediculicida]", recomienda el informe de la academia.
"Las piretrinas pueden causar irritación, en especial en quienes tienen alergias a las plantas, por lo que se recomienda generalmente comenzar con permetrina -advierte Troielli-. Hay que evitar masajear demasiado el pelo, porque se puede irritar la piel."
La academia incluso recomienda que luego de ser aplicado el pediculicida, el pelo sea enjuagado colocando la cabeza del chico sobre el lavatorio o sobre una pileta, y no en la ducha o en la bañadera, para minimizar el contacto del producto con la piel del cuerpo. Además, el agua debe estar tibia, no caliente, ya que las altas temperaturas potencian la absorción cutánea.
Rebeldes y resistentes
"Una de las consultas más frecuentes que recibimos de los padres es que el pediculicidad no hace nada -asegura Troielli-. Y si bien hay casos de resistencia, muchas veces la razón es que el tratamiento está mal hecho: no se hace el segundo ciclo de tratamiento según está indicado en cada producto [lo que suele variar de 7 a 10 días de la primera aplicación] o no se sacan las liendres cercanas al cuero cabelludo, que son las viables."
Las liendres viables, de las que tras 8 a 9 días de incubación emergerán los piojos, son aquellas que se encuentran aproximadamente a unos 4 milímetros del cuero cabelludo, ya que necesitan del calor corporal para sobrevivir. Suelen también ser del color del cabello, a tal punto que en estudios realizados en geriátricos han sido halladas liendres blancas a tono con las canas de sus huéspedes.
"Es por eso que hallar liendres que se encuentran más allá de un centímetro del cuero cabelludo no es síntoma de infestación, sino muchas veces de que el chico ha tenido piojos -comenta Troielli-. Si en una revisión para entrar a la pileta se encuentran liendres, eso no significa que la persona tenga pediculosis. Lo que permite el diagnóstico es la presencia del piojo, y lo que debe motivar la sospecha es que la persona se rasque la cabeza."
Y si de piletas se trata, vale aclarar que así como el piojo no salta ni vuela, tampoco nada... "Si bien el piojo puede sobrevivir prolongados períodos en agua clorada, es poco probable que haya un riesgo significativo de transmisión en las piletas", afirma el informe de la academia, y exhibe prueba de ello: "Un estudio reveló que los piojos sumergidos se volvieron inmóviles y permanecieron en su lugar sobre [las cabezas de] cuatro personas infestadas con piojos durante 30 minutos de natación."
No al peluquero
Otro mito enraizado en la lucha contra el piojo, y que innecesariamente ha conducido a multitudes a la peluquería, es que el pelo corto evita el contagio. Es de sentido común, pero a veces el sentido común falla: "La infestación con piojos no está influenciada en forma significativa por el largo del pelo ni por la frecuencia del cepillado o el lavado", sentencia la citada academia.
En donde sí puede colaborar el sentido común es ante la detección de piojos en un integrante de la familia; en ese caso, bien vale la pena revisar la cabeza del resto. "Cuando se detecta un chico con piojos hay revisar a los amiguitos y sus familiares", aconseja la doctora Troielli.
Aun así, advierte la academia, "nunca hay que iniciar un tratamiento si no hay un claro diagnóstico de pediculosis", ya que el resultado del uso indiscriminado de pediculicidas no es otro que la aparición de piojos resistentes. En todo caso, sí "es prudente tratar a los miembros de la familia que comparten la cama con la persona infestada, aun si no se encuentran piojos vivos".
Y como el piojo no sobrevive más de 24 a 48 fuera de la cabeza, "sólo los elementos que han estado en contacto con la cabeza de la persona las 24 a 48 previas al tratamiento deben ser limpiados". Eso incluye cepillos, peines, fundas de almohadas, gorros u otras ropas que hayan estado en contacto con el pelo.

lanacion.com

viernes, 19 de marzo de 2010

Tiene piojos el 80 por ciento de los chicos

La almohada de Agustín amaneció con pequeñas manchitas de sangre. Cuando Marcela lo revisó durante el desayuno, se dio cuenta de que su hijo tenía todo el cuero cabelludo irritado y con lastimaduras. “Me pica mucho”, fue el argumento irrebatible que la criatura de seis años utilizó para justificar que se había rascado la cabeza casi hasta la desesperación. “No me hizo falta llevarlo al médico para darme cuenta de que eran piojos”, relató la mujer.
Agustín no es un caso aislado. Ni mucho menos. La pediculosis afecta a ocho de cada diez chicos en edad escolar, según un trabajo reciente del Ministerio de Salud. Los médicos advierten que rascarse provoca heridas en el cuero cabelludo que facilitan el ingreso de bacterias y el riesgo de infecciones. Y también alertan sobre el riesgo de intoxicaciones por automedicación.
Si bien la molesta picazón es el síntoma más conocido de la pediculosis, ésta no es su peor consecuencia. No tratarla deriva en que “el rascado desesperado de los chicos les provoque microheridas en el cuero cabelludo, lo que a su vez permite el ingreso de bacterias al organismo, procedentes de la materia fecal del insecto, que pueden generar infecciones, irritación excesiva en el caso de las personas alérgicas, costras, supuración y la inflamación de los ganglios”, explicó Alicia Rossito, dermatóloga del hospital provincial Sor María Ludovica de La Plata. Los pediatras insisten en los riesgos de automedicarse para eliminar piojos y liendres, ya que el uso de sustancias no aprobadas para tratar la pediculosis puede resultar altamente tóxico.
“Hemos visto casos donde se utilizaron pulguicidas de uso veterinario, kerosene o insecticidas, sustancias que no sólo carecen de efectos contra los piojos y liendres sino que además pueden provocar serias intoxicaciones”, advirtió Ana Girardelli, jefa de Toxicología del Hospital de Niños. Y detalló, además, que “esas sustancias producen intoxicaciones agudas e incluso trastornos crónicos de orden neurológico, reproductivo e inmunológico”.
PREVENIR ANTE TODO. “Las aulas son lugares ideales para la proliferación de este parásito, por eso se requiere el compromiso de todos los papás, ya que de nada sirve que a un chico se le pase el peine fino todos los días si está rodeado de compañeros cuyas familias no toman ninguna medida al respecto”, afirmó Rossito. Si bien el piojo no salta como se suele creer, el contagio es muy simple: se produce por contacto directo de una persona infectada con otra, o bien por compartir elementos que pueden tener piojos, como peines, cepillos, colitas de pelo, fundas de almohadas, toallas y hebillas.
“De nada sirve realizar los tratamientos o sacar los piojos en forma regular con el peine fino si no se toman medidas con esos objetos en los cuales el parásito puede vivir hasta 48 horas”, agregó la profesional, y recomendó que todas las cosas que estén en contacto con la cabeza se laven y, si es posible, se las deje fuera de la casa a una temperatura ambiente baja durante un par de noches.
“Los piojos pueden vivir fuera del organismo humano sólo si se dan ciertos niveles de humedad, de entre el 70 y el 90 por ciento, y una temperatura de alrededor de 30 grados. Por lo tanto, si los elementos que están en contacto con la cabeza se dejan fuera del hogar durante la noche, lo más probable es que no sobrevivan”, explicó Rossito.
En cuanto a los pediculicidas, la médica del hospital Sor María Ludovica recomendó consultar con el pediatra o el dermatólogo antes de optar por algún tratamiento en particular y concluyó que no deben utilizarse en niños menores de un año.
Las recetas de la abuela
Aunque los pediatras no lo reconocen estas fórmulas caseras suelen dar resultados:
- Aplicar cuatro cucharadas de aceite de oliva sobre la cabeza para asfixiar a los piojos. Cubrir la cabeza con una gorra de ducha y dejarla puesta de cuatro a seis horas.
- Mezclar media taza de vinagre de sidra de manzana y ocho gotitas de esencia de tomillo. Masajear la cabeza con esta preparación, colocar un gorro de plástico y dejarlo por cinco horas. Luego pasar un peine fino.
- Colocar en el champú cinco gotas de aceite de citronella, siete gotas de eucalipto y cinco gotas de mejorana.
- Hervir varias hojas de eucalipto durante 15 minutos con un litro de agua. Luego, agregar jugo de un limón. Aplicar en el cabello mediante suave masajes y dejar puesta durante 30 minutos. Después, enjuagar y lavar el cabello normalmente.
criticadigital.com

sábado, 16 de enero de 2010

¿Cómo salvar a los chicos de la pediculosis?

La eterna lucha en el colegio y en las piletas", dice una madre, casi resignada, al hablar de los piojos y liendres que visitan las cabezas de sus hijos. Es que la pediculosis suele ser un conflicto que se agudiza en la época escolar, pero en verano el agua de las playas y piscinas también se convierte en escenario de contagios.
"El fruto del eucalipto, mezclado con alcohol y aloe vera, es lo último que probé y funcionó mejor que los productos comprados", cuenta otra madre, cansada de gastar dinero en farmacias.

Los piojos ( pediculus humanus capitis) son parásitos y necesitan sangre humana para sobrevivir. La vía de contagio es el contacto de una cabeza con otra ya infectada. Esto puede realizarse por vía directa o por la utilización de peines, cepillos, ropa o almohadas parasitadas. Además, el agua es otra rápida movilidad del parásito adulto, que sin embargo no puede saltar ni volar.
Para detectar la presencia de liendres (piojos en estado de larva), lo mejor es revisar periódicamente y con buena luz, preferentemente solar, el cabello mechón por mechón en forma ordenada.
"Las liendres son como 'conitos' invertidos perlados, de aproximadamente 5 mm. de largo, color gris amarillento cuando tiene pocos días de vida, y marrón oscuro cuando están por incubar. Las mismas están muy adheridas al pelo (las hembras de los piojos los pegan con una sustancia quitinosa [dura] a menos de un centímetro de la raíz del pelo)", advierten desde la
Sociedad Argentina de Dermatología.
Por su parte, Sofía De Rosé, fundadora de la
Asociación Lucha Contra la Pediculosis, explica que la mejor manera de combatir la pediculosis es con información. "Hay madres que le quitan los piojos a sus hijos en la bañadera y lo único que hacen es cambiarlos de lugar, o que utilizan métodos que son nocivos para los chicos", cuenta en diálogo con lanacion.com.
De Rosé recomienda realizar una revisión tres veces por semana y pasar, junto con alguna crema, peines de distintos grosores. Una vez finalizada la limpieza, lo mejor es quitar los parásitos con servilletas y meterlos en una bolsa al menos durante 48 horas, tiempo en el que mueren, para evitar que lleguen a otras cabezas.


Algunos mitos.
De Rosé desaconseja hervir los peines de metal. Muchas personas lo hacen porque creen que así eliminarán a todos los seres vivos presentes, pero la realidad es que esto no funciona y, además, deforma los dientes del peine.
Tampoco es bueno lavar la ropa infectada de piojos. Lo mejor es aislarla en bolsas plásticas durante dos días para luego sacudirla y lavarla. También es importante utilizar un peine para cada persona, ya que el diámetro del pelo puede variar y deformar los dientes de cada cepillo.
Por último, es falsa la idea de que en el pelo teñido no puede haber parásitos. Si bien es cierto que el amoníaco de las tinturas mata a los piojos, no afecta a sus larvas, las liendres, que pueden seguir creciendo.

lanacion.com

sábado, 14 de marzo de 2009

Combinar secador de pelo y peine fino, un arma letal contra los piojos


Tanto desesperar en busca del producto milagroso para acabar con los piojos y tal vez la solución está al alcance de la mano. En realidad, no se trataría de la solución total, pero sí de un muy buen aliado: el secador de pelo. Aunque faltan estudios exhaustivos, algunos pediatras ya se animan a recomendarlo acompañado del peine fino, que sigue siendo el método más eficaz conocido y que sólo requiere de la constancia necesaria para pasarlo por el cabello dos veces por día. Se basan, sobre todo, en un estudio norteamericano publicado en la revista Pediatrics, según el cual el calor mata a una de cada dos liendres y a alrededor del 20% de los piojos ninfas y adultos.
En ese experimento, llevado a cabo en 169 personas, se les pidió a los niños que indicaran cuando el calor comenzaba a molestarles para no exponerlos exageradamente y con consecuencias secundarias para la salud de los infectados; de hecho es lo que recalcó uno de los autores, Dale Clayton (quien presentó su investigación en Buenos Aires), en diversas entrevistas periodísticas.
Así es como hoy los especialistas se empiezan a inclinar por las soluciones físicas para acabar con los molestos visitantes del cuero cabelludo (calor y remoción a través del peine) por sobre las de orden químico como lociones o champúes, que pueden tener efectos secundarios por su eventual toxicidad o por generar la resistencia de los insectos.
Termómetro.
Si bien la falta de investigaciones profundas sobre el tema impide indicar con precisión cuánto tiempo es preciso exponer las cabezas a la calidez del secador de pelo manual, sí se sabe que con temperaturas superiores a los 50ºC, los piojos mueren a los cinco minutos (y los secadores lanzan calor de entre 55º y 60º, aunque de un modo desparejo).
Para el citado –y único– estudio sobre la aplicación de calor para disecar a los bichos, los investigadores patentaron una especie de secador de pelo con peine adicionado de manera de llegar mejor al cuero cabelludo. Así, con ese aparato “especializado”, la mortandad de los insectos y liendres llegó al 90%, informaron.
Al ataque.
Revitalizados con el intercambio de huéspedes capilares que ocurre durante marzo por el comienzo de las clases, los piojos vuelven a atacar, para desesperación de madres, padres, tutores o encargados. Muchos de ellos se preguntan cómo es posible que no se pueda detener la infección. Por un lado, los productos se vuelven obsoletos luego de un tiempo porque generan resistencia en los insectos: es decir, aunque sean muy efectivos y maten más del 90% de la colonia, los que quedan vivos son inmunes y se reproducirán, dando “hijos” también inmunes.
Gastón Mougabure Cueto, biólogo e investigador del Conicet en el Centro de Investigaciones en Plagas e Insecticidas (Cipein), se mostró un tanto escéptico sobre la utilidad del secador, pese a la importante tasa de mortalidad que muestra la investigación de Pediatrics.
“Si bien puede lograr cierta mortandad, es mucho más eficaz un pediculicida”, afirmó contundente. Y agregó: “Si el pediatra quiere evitar el pediculicida, habría que agregarle al secador constancia y peine fino, que es excelente”. Al peine fino hay que aplicarlo dos veces por día durante diez minutos.
El laboratorio en el que investiga Mougabure Cueto tiene un convenio con la firma Nopucid para proveer al mercado productos efectivos. Sin embargo, el científico se permitió sugerir que sería posible, por ejemplo, que en futuros concursos de inventos alguien diseñe un secador de pelo específicamente listo para matar piojos y liendres. Y concluyó: “El aparato podría ser un boom”.



Un problema social
Ana Giachetti, del grupo de trabajo de dermatología de la Sociedad Argentina de Pediatría, se excusó de hablar sobre la utilidad del secador de pelo como pediculicida: “Habría que tomar a una población de chicos y reproducir el trabajo norteamericano”, sostuvo. “Nosotros recomendamos el peine fino, pero en verdad es un problema social. Si todo el mundo hiciera el tratamiento, nadie tendría piojos. No hay muchos tratamientos efectivos; si queda una sola liendre el chico se vuelve a contagiar. Los productos matan a los adultos, a las liendres no les hace nada”, completó.

diarioperfil.com.ar