lunes, 6 de febrero de 2012
Irán agrega a Los Simpson a la lista de muñecos prohibidos
miércoles, 23 de marzo de 2011
La casa de 'Los Simpsons', en venta
miércoles, 20 de octubre de 2010
Vaticano: Homero y Bart son católicos
ROMA. "Pocos lo saben, y él hace de todo para esconderlo. Pero es verdad: Homero J. Simpson es católico", escribió el Osservatore Romano, el diario del Papa, en un artículo que dio mucho que hablar.
El periódico de la Santa Sede, que en los últimos años tuvo una suerte de modernización y en diversas ocasiones sorprendió al escribir (bien) sobre los Beatles, Tintin y Harry Potter, citó un análisis de un sacerdote jesuita, el reverendo Francesco Occhetta, que destacó que si bien a menudo Los Simpson despotrica contra figuras religiosas, "los padres no deben temer permitir que sus hijos vean las aventuras de estos pequeños tipos amarillos".
En una nota que salió en el último número de la revista jesuita La Civilitá Cattolica, citada por el Osservatore, Occhetta se manifestó convencido de que la famosa serie de dibujos animados creada por Matt Groening "es uno de los pocos programas para niños en el que la fe cristiana, la religión y los interrogantes sobre Dios son temas recurrentes".
El productor ejecutivo de la serie, Al Jean, no ocultó su perplejidad: "Hemos mostrado claramente que Homero no es católico. No creo que él pudiera pasar un viernes sin comer carne, ni siquiera una hora. Mi primera reacción es de shock e impresión y supongo que compensa el que no haya ido a la iglesia en 20 años".
jueves, 6 de mayo de 2010
Los Simpson cambian la música de su cabecera por primera vez en dos décadas
Los espectadores norteamericanos que se pusieron frente a su televisor para visionar el último episodio de 'Los Simpson' emitido en EEUU se llevaron una sorpresa mayúscula al comprobar que la mítica cabecera de inicio, que se ha mantenido durante 20 años, había sido suprimida y sustituida por una secuencia con la canción 'Tik tok' de la cantante Kesha como melodía.Ni Lisa se arranca con un solo de saxofón, ni Bart patina las calles, ni Marge está apunto de atropellar a su marido. En esta nueva secuencia todos los habitantes de Springfield bailan, desde la escuela a la casa Simpson, pasando por el bar de Moe, al ritmo de 'Tik tok', la canción de Kesha que ha revolucionado el mercado americano.
Éste es el segundo homenaje que realizan 'Los Simpson' en la última semana, tras el que dedicaron en apoyo a los creadores de 'South Park', amenazados tras presentar en varias escenas al profeta Mahoma. La clásica frase de Bart Simpson en la pizarra de la escuela se utilizó para prestar apoyo a Stan, Kyle y compañía. Homenajes tan explícitos no son comunes en la serie, que prefiere homenajear a las estrellas incluyéndolas como 'actores' de reparto en la ficción.
Kesha ha logrado una gran acogida con esta canción que la ha convertido en toda una celebridad, protagonizando varias portadas de revistas además de los canales de vídeos musicales. Ni siquiera los habitantes amarillos de Springfield han logrado resistirse a bailar eso de "Dont stop, make it pop, DJ blow my speakers up".
elmundo.es
miércoles, 27 de enero de 2010
"EL EVANGELIO SEGÚN LOS SIMPSON"
Fue recién en el verano de 1999, época en la que a mis pequeños hijos les interesaron Los Simpson, cuando comencé a sintonizar el programa con regularidad. A la luz de su reputación en cuanto a conductas burdas, mal lenguaje e implicaciones sexuales, insistí en sentarme con ellos. Ver los episodios semanales, adicionados con una doble dosis de repeticiones nocturnas a lo largo del verano, me llevó a valiosas discusiones con los niños acerca de asuntos morales y me sentí liberado al constatar que la mayoría de los detalles desagradables pasaron de largo para ellos (eso espero).criticadigital
martes, 15 de diciembre de 2009
ANIVERSARIO DE LOS SIMPSON
La familia Simpson gira entorno a Homero, un padre cuya figura representa a la media de la sociedad estadounidense, a la que no hay nada que le guste más que llenarse la panza de horas de televisión y cervezas. A su alrededor, una mujer que lo ama incondicionalmente, Marge, y sus tres hijos: Bart, incontrolable; Lisa, políticamente correcta, y la pequeña Maggie, que no piensa en otra cosa que en su chupete. Para muchos, los personajes están situados en una trama sencillamente rutinaria, pero en realidad, la familia animada muestra con crudeza muestra muchas de las cosas que una sociedad esconde debajo de la alfombra.
Los Simpson son un boom desde hace veinte años en todo el mundo y este jueves 17 festejarán su vigésimo aniversario. "No podemos predecir el fin de la serie porque aún no podemos creer que sigamos en el aire", explicó recientemente su creador, Matt Groening.
El festejo será con un episodio especial de una hora que se emitirá el 10 de enero junto a un documental sobre el fenómeno cultural generado por la serie, con el nombre de The Simpsons 20th Anniversary Special: in 3-D! on Ice. El envío estará precedido por el episodio número 450, Once Upon a Time in Springfield, en donde aparecerá la actriz Anne Hathaway.
La serie, ganadora de 24 premios Emmy, posee el récord de ser la comedia que más tiempo estuvo en televisión en el prime time. Había surgido como un fragmento animado en la serie The Tracey Ullman Show y pasó a ser una sitcom de treinta minutos capaz de atraer una media de 27,2 millones de personas en sus mejores registros.
Entre los festejos también se cuentan: la sorpresiva aparición de Marge en la portada de la revista Playboy, convirtiéndose así en el primer personaje animado en ser tapa de la famosa publicación erótica, el lanzamiento de sellos postales con las imágenes de los protagonistas o la incorporación de un personaje creado por los aficionados a través de un concurso.
Por sus capítulos pasaron rostros políticos como el ex primer ministro británico Tony Blair o el presidente francés Nicolas Sarkozy; estrellas musicales como The Beatles, Michael Jackson, The Who, Sting, Johnny Cash, Tom Jones o Mick Jagger; y actores de primera línea como Elizabeth Taylor, Dustin Hoffman, Alec Baldwin o Kim Basinger.
Además de sus protagonistas, la tira luce una galería de personajes secundarios dignos de recordar, como el señor Burns -la avaricia personificada-, el odioso vecino Ned Flanders, Apu -el propietario indio de la tienda Kwik-E-Mart-, Moe, el personaje que regenta el bar que frecuenta Homero, o el payaso Krusty.
En estos veinte años no todo fue televisión. En 2007 se estrenó la película The Simpsons Movie, que recaudó más de 500 millones de dólares en todo el mundo y de la que Groening descarta que vaya a existir una segunda parte. "Nos costó 18 años decidirnos a hacer la película. Fue frustrante. Pensamos que nos llevaría dos años hacerla y finalmente fueron cuatro. Algún día puede que hagamos otra, pero por ahora no", declaró a la agencia de noticias española EFE.
Los Simpson en números:
2.500 millones de dólares habría ganado ya la emisora Fox, sin contar el éxito cinematográfico. 450 capítulos.
90 países a los que llega la serie.
27,2 millones de espectadores fue la media más elevada de registros de rating.
26 premios Annie para películas animadas.
24 premios Emmy de televisión.
19 años de la creación del tema “Do The Bartman” compuesto entre otros por Michael Jackson.
1 estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood.
criticadigital.com
lunes, 9 de noviembre de 2009
La filosofía oculta de Los Simpson
Homer Simpson es faro y luz para millones de personas en todo el mundo. Su vagancia hiperbólica, su voracidad, su afición por el alcohol, su facilidad para estrangular a su hijo Bart... Una personalidad que se ha convertido en modélica, para escándalo de quienes ven en el éxito de 'Los Simpson' una señal del fin de la civilización. Otros, en cambio, ven trazas de Sartre, de Marx, de Nietzsche y hasta de Aristóteles. Es el caso de los autores que participan en el libro 'Los Simpson y la filosofía', primera referencia de la editorial barcelonesa Blackie Books. El libro pretende contrastar el corrosivo humor de la familia de color mostaza con las principales líneas de pensamiento de la humanidad.El lanzamiento del libro coincide con el 20 aniversario de la serie. Una veintena de filósofos y estudiosos estadounidenses, coordinados por el profesor William Irvwin del Kings College, destripan las conexiones filosóficas de la familia que más ha hecho por difundir el modo de vida estadounidense y sus disfunciones. Pero, pese a la sarta de golpes, mentiras y catástrofes provocadas por Homer, en una encuesta realizada por los grandes almacenes Woolworths a 1.000 niños británicos , el 22% de los encuestados afirmó que estaría dispuesto a cambiar a su padre por Homer, un hombre cuyas tres reglas en la vida son las siguientes: "Uno: 'Cúbreme'. Dos: 'Jefe, qué gran idea'. Tres: 'Estaba así cuando llegué'".
En el ensayo que abre el libro, Raja Halwani se pregunta "¿En qué sentido puede resultar admirable Homer Simpson?". Y pasa a analizar si es virtuoso, en el sentido que lo definió Aristóteles, detallando, por ejemplo, "cómo se come el jamón caducado en el Badulaque, se pone malo y acaba en urgencias en el hospital ('Homer y Apu'). Pero en lugar de denunciar a Apu, se tranquiliza de inmediato cuando éste último le ofrece cuatro kilos de gambas en mal estado". Una forma ilustrativa de definir la templanza. Pero no acaba ahí la cosa. Los filósofos se atreven a explicar conceptos como la frónesis y los principios del marxismo que residen en el cabeza de familia Simpson, el antiintelectualismo estadounidense a través de Lisa, la virtud de la maldad nietzschiana de Bart o la perspectiva kantiana de la familia.
Así, se puede descubrir que la aparente amoralidad de Homer ("¡Criaturas del espacio exterior! ¡Por favor, no me coman, tengo esposa e hijos!: ¡Cómanselos a ellos!") y su gusto por el alcohol ("Fuente y solución de todos los problemas") pueden ser una forma ilustrativa de conocer los principios del saber filosófico. Homer, ahora sí, luz y faro de la humanidad.
martes, 20 de octubre de 2009
Playboy entrevistó a la esposa de Homero Simpson

miércoles, 7 de octubre de 2009
El gen autobiográfico de Los Simpson

jueves, 27 de agosto de 2009
Los Simpson buscan talento argentino
Pero lo más importante es que la cadena está buscando en Argentina a todos los fanáticos del programa que quieran participar. Para eso, se pusieron en contacto con De Springfield, blog local dedicado a Los Simpson, con el fin de reclutar historias y anécdotas de fanáticos.
Si sos experto en la serie, imitás a algún personaje, tenés un sitio dedicado al programa o conocés algún lugar decorado con motivos relacionados, podés tener un espacio en esta movida (me contaron de un bar en Capital que te sirven cerveza Duff, pero no sé dónde es).
Augusto Do Santos, uno de los responsables del blog, cuenta que también buscan "clubes de fans; momentos documentados con fotos de gran importancia, como una boda que haya tenido el marco de Los Simpson; padres que les pusieron a sus hijos nombres de personajes del programa y todo aquello que demuestre lo que significa Los Simpson para los argentinos".
Para ser parte del proyecto, simplemente tenés que mandar un e-mail con tu nombre y apellido contando el motivo por el que podés participar del documental más amarillo de la historia.
rollingstone.com.ar
lunes, 24 de agosto de 2009
Los Simpson llegan a África

Los Simpson del amarillo al cobre. O al menos así es como los imaginaron en Angola los responsables de la agencia de publicidad a la que encargaron la promoción de su llegada a la televisión local.
La serie creada por Matt Groening, que este año cumple 20 años, está a punto de estrenarse por primera vez en un país africano, y el encargado de transmitir el programa será el servicio de televisión digital DStv.
La ocasión –importantísima, y que marca el desembarco de Los Simpson en uno de los pocos lugares a los cuales aún no han llegado– ameritaba ver a los de Springfield en la característica escena del sofá, luciendo el mismo color de piel de los habitantes de la región, vestidos con atuendos característicos y hasta con trencitas y motas en la cabeza.
No hay ningún detalle librado al azar: desde el cabello de Marge (que trocó del azul al negro azabache) hasta la pulsera en la muñeca de Homero, pasando por la camiseta de Bart (ya sin su pelo puntiagudo), la túnica de Maggie, las reglamentarias sandalias y hasta el cuadrito de la pared, todo lo africano está en esta imagen que, cabe aclararlo, no está realizada por la cadena Fox, empresa encargada de emitir la serie en Estados Unidos.
EL DOCUMENTAL. El arribo a África no es la única noticia que Los Simpson traen en este año aniversario: Fox acaba de lanzar un concurso en todo el mundo como cierre de la conmemoración de las dos décadas de vida de la serie, que incluye la participación de los fans en la realización del documental The Simpsons 20th Anniversary Special in 3-D on Ice.
Dirigido por Morgan Spurlock –Super Size Me y Where in the World Is Osama Bin Laden?–, el film analizará exhaustivamente el fenómeno cultural que alcanzó el programa e incluirá un ida y vuelta entre la visión del mundo que tienen sus personajes y las opiniones que ellos mismos suscitan en los fanáticos.
Entre los clubes de fans de todo el mundo, habrá espacio para los seguidores de Los Simpson en la Argentina. Una verdadera legión de admiradores que puede conectarse vía internet a www.despringfield.com, la página argentina dedicada a la familia amarilla, para formar parte del gran acontecimiento.
¿Los requisitos?
Tener un blog, un fotolog o un Facebook dedicado al show, imitar diferentes personajes de Los Simpson, ser dueño de un bar o un restaurante que use como decorado cosas de la serie, en fin, demostrar vía mail (los detalles están en la página web) que Los Simpson son una parte importante de sus vidas.
criticadigital.com
lunes, 20 de abril de 2009
ESTA NOCHE, EL PRIMER EPISODIO DE LA VIGÉSIMA TEMPORADA

miércoles, 4 de marzo de 2009
Marge Simpson, cariñosa con una amiga

miércoles, 17 de diciembre de 2008
Nosotros y los Simpson

La serie, creada por Matt Groening, suscitó controversia desde sus inicios y dividió las aguas entre quienes la defendían, alegando que era uno de los programas más morales de la televisión, y quienes la criticaban a rajatabla y se preguntaban qué clase de padres eran aquellos que dejaban a sus hijos ver un dibujo animado en el que uno de los personajes principales es el peor alumno de la clase y otro, un padre de familia holgazán y adicto a la cerveza. "¿Cómo puede ser que esos muñecos detestables se estén convirtiendo en modelos para nuestros niños?", decían.
El rechazo generado por la serie fue tan grande como su éxito: apenas tres meses después de estar en el aire, la Simpsonmanía ya inundaba Nueva York.
La dudosa moralidad de sus personajes llegó a preocupar incluso al entonces presidente George H. W. Bush, quien, en una convención del Partido Republicano celebrada en 1992 dijo: "Vamos a fortalecer a las familias norteamericanas para hacer que se parezcan más a los Walton y menos a los Simpson".
Aunque han pasado diecinueve años desde aquella primera temporada, los Simpson siguen provocando controversia. En un episodio que se estrenó el mes pasado, Homero quiso votar por Obama, pero la máquina contó su voto como si fuera para McCain. Los republicanos inmediatamente levantaron sus puños, enfurecidos. Algún tiempo antes, el gobierno de la ciudad imaginaria de Springfield había legalizado el matrimonio gay, cosa que también agitó la moral de los sectores más conservadores de los Estados Unidos.
¿ Los Simpson es tan iconoclasta como parece? ¿Tienen razón quienes dicen que daña el criterio moral de los niños? Indignarse y esgrimir un índice acusador suele ser fácil -sobre todo, si usamos nuestros prejuicios como combustible para el encono-, pero tal vez antes de sacar conclusiones convendría preguntar qué piensa el público infantil.
En efecto: uno de los constantes blancos de crítica en Los Simpson es la publicidad de cigarrillos. En el capítulo "La casita del horror VI", por ejemplo, se ve un inmenso cartel publicitario que muestra un montón de gente fumando, acompañada por la leyenda: "50 millones de fumadores no pueden estar equivocados". En el episodio "Lisa, reina de belleza", Cigarrillos Laramie organiza un certamen de belleza de niñas en edad escolar. La ganadora es Lisa y uno de sus deberes es ser portavoz de la marca. "Verás, Lisa, éste ha sido un año desafortunado para Laramie -confiesa un ejecutivo de la compañía-. Mucha gente que fuma nuestro producto ha muerto." En otro capítulo, todos en Springfield piensan que el mundo se está por acabar y Selma y Patty exclaman, sin dejar de fumar: "Lo logramos. ¡Vencimos al cáncer!".
Los ejemplos anteriores son una muestra de la ironía de la que se valen Groening y su equipo de dieciséis guionistas para señalar muchos de los vicios de nuestras sociedades. No se trata, pues, de que la serie incentive la mala conducta, sino más bien de que muestra conductas negativas de modo tremendamente explícito, poniendo en evidencia su más que dudoso contenido moral.
Muchas veces la risa del espectador es provocada precisamente por las inconsistencias éticas de los personajes. "Si quieres algo en la vida, tienes que esforzarte", le dice Homero a Bart. Acto seguido, escucha que en la radio están por anunciar los ganadores de la lotería... ¡y sale disparado a escuchar!
Creo que una de las virtudes de Los Simpson es que no considera a los niños como pequeños débiles mentales a quienes los adultos creadores del programa deben educar desde un púlpito elevado. Al contrario: a diferencia de la tendencia imperante en la TV, Groening trata a su audiencia de igual a igual. La supone dotada de capacidad de reflexión. En vez de decir que beber alcohol en exceso hace mal, elige mostrar a Moe, el dueño de la taberna, escondiendo el juego de dardos. "Hemos eliminado los juegos. La gente bebe menos cuando se está divirtiendo", explica. En otro episodio, mientras se lleva a la boca la jarra de cerveza, Homero dice: "¡Esta sí que es una solución pasajera!".
Los Simpson dicen sin decir; muestran en vez de sermonear. De manera indirecta, tangencial, sin caer en el hierático discurso sobre lo que conviene hacer y lo que no, la serie se despacha sobre una nutrida agenda moral que no deja dudas acerca de la posición de sus creadores en torno a temas como la violencia en la televisión, la desigualdad entre los sexos, la tenencia de armas de fuego, la inmigración, el medio ambiente, la homosexualidad, el consumismo y la inequidad en la distribución de la riqueza.
"Quise darle una alternativa a la audiencia: mostrar que hay otra cosa además de la basura predominante en la televisión," afirmó Matt Groening en 1993. Antes de hacerse famoso con Los Simpson , Groening era un desconocido creador de historietas underground y nunca imaginó que sus personajes se convertirían en íconos planetarios. Ahora, casi veinte años después, con la vigésima temporada en el aire y fans de todas las edades hasta en los últimos rincones del mundo, cabe preguntarse si la serie de verdad actúa como un estimulante del pensamiento crítico o si, por el contrario, la gente ríe al ver sus propias conductas ridiculizadas sólo para olvidarse cómodamente de todo minutos después, en cuanto empiezan los comerciales.
Una de las paradojas de la sociedad occidental contemporánea es que los medios y la maquinaria del consumo masivo terminan asimilando e incorporando a sus propios engranajes lo mejor de la cultura. ¿Qué contracultura sobrevive, qué tipo de crítica es posible, si la contracultura es absorbida precisamente por el mismo establishment cultural que aspira a criticar? La ironía se eleva al cuadrado cuando comprobamos que por cada crítica que se hace en Los Simpson al merchandising hay por lo menos un producto relacionado con la serie que la gente sale a comprar.
En una entrevista con la revista Hour , Groening dijo: "En nuestro tiempo, la contracultura -si acaso se la puede llamar así- está en un terrible aprieto. Todo es asimilado tan rápido que ni siquiera hay tiempo para el escándalo".
A veces parecería que hay tanto de todo a nuestro alrededor que ya no nos queda tiempo para ocuparnos de las cosas realmente importantes.
"No creo que seas tonto. Pero, por otra parte, nunca vas a museos ni lees libros ni nada", le dice Marge a Homero en un episodio. Y Homero contesta: "¿Crees que no quiero? Es la tele, Marge. No me deja. Un buen programa tras otro, cada uno mejor que el anterior. Si sólo trastabillaran una vez, si nos dieran treinta minutos para nosotros mismos... Pero no lo harán, ¡no me dejarán vivir!".
A esta omnipresencia avasallante de los medios en nuestras vidas debemos sumar el escepticismo que se extiende sobre instituciones que en el pasado sirvieron como pilares de la sociedad: la figura del padre, la escuela, la iglesia, la política, la justicia. El descrédito generalizado de las instituciones no es algo totalmente nuevo, pero sí lo es el hecho de que el escepticismo encuentre tierra fértil entre los niños. "Me gustan Los Simpson porque son reales -me dijo un chico de doce años-. Todos tienen problemas: a la familia no le alcanza la plata, Homero odia su trabajo, los maestros también, el gobierno no sirve, los políticos son corruptos."
Algunos padres preferirían mantener a sus hijos alejados de esta realidad. Conservar la infancia como un territorio a salvo del escepticismo. ¿Es posible lograrlo? ¿Son programas como Los Simpson responsables de que nuestros hijos no crean en nada? ¿O será al revés: que esos muñecos de ojos enormes son un imán inevitable porque han tenido la audacia de reflejarnos tal como somos, frágiles, corrompibles, incrédulos, siempre anhelando ser amados, cínicos y tiernos a la vez?
En su edición del 31 de diciembre de 1999, la revista Time eligió a Los Simpson la mejor serie del siglo y a Bart como una de las personas más influyentes de los últimos cien años. ¿Una exageración? No tanto, quizá, si reconocemos que, más allá de la anécdota y los gags propios de la época, el programa en el fondo es una reflexión sobre la condición humana, hecha con dosis parejas de ironía y piedad.
Es probable que el inigualable éxito de Los Simpson tenga que ver con un juego de espejos. ¿Y si nos parecemos a ellos más de lo que creemos? Tal vez también nosotros seamos amarillos y feos. Habrá que ir a mirarse en el espejo con los ojos enormes y bien abiertos para averiguar si no tenemos hamburguesas en lugar de bocas, cucuruchos en el pelo y bolsas tapándonos las cabezas. Todas metáforas, claro, del modo en que la cultura de masas -la misma que ha alfabetizado a la humanidad y puesto al alcance de la mayoría comodidades que antes eran sólo para los reyes- invade nuestras vidas y nuestros cerebros, mientras nos hace reír y olvidar problemas, inmersos, como estamos, de lleno en la diversión.


