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miércoles, 6 de julio de 2011

Vitamina D3: ¿el secreto de una vida (un poco) más larga?

Una mujer tomando el sol en una tumbona. | Domènec Umbert
Desde luego no se trata de la panacea para conseguir una existencia mucho más larga, pero sí que puede ayudar a aumentar un poco más la supervivencia, sobre todo, entre aquellas féminas de más de 70 años. Este es el 'poder' que un equipo de investigadores internacional ha descubierto en la vitamina D3 tras analizar minuciosa y sistemáticamente más de 50 ensayos que tenían como protagonista a esta sustancia.
Así se recoge en la última edición de 'The Cochrane Library' que incide en algo que se sospechaba, pero que ahora tras este nuevo análisis los investigadores ya se atreven a afirmar: "Hace ya dos años se publicó que existían evidencias del beneficio de la vitamina D, pero no se pudo encontrar mucho más, ni datos precisos ni qué tipo de vitamina D era el más beneficioso", señala el doctor Goran Bjelakovic, miembro del departamento de Medicina Interna de la Universidad de Nis (Serbia). "Pero pasado este tiempo y con los nuevos estudios, decidimos examinarlos e incidir en nuevos puntos... y hemos encontrado resultados", afirma este doctor.
Y las conclusiones dan lugar a buenas noticias. Seis investigadores de distintos países analizaron 50 estudios que implican en total a algo más de 94.000 personas. De ellas, el 80% eran mujeres con una edad media de 74 años, "mujeres que, al llegar a edades avanzadas y sobre todo tras la menopausia, tienden a una pérdida de esta vitamina, fundamental para reducir tanto las fracturas óseas hasta en un 20% como el número de caídas que se dan en estas pacientes en contraposición a las personas con más niveles de esta sustancia", afirman los investigadores.
Los estudios incluían a personas que tomaban un suplemento de vitamina D, durante una media de dos años y "de esta forma, descubrimos que, específicamente la vitamina D3, reducía la mortalidad de estas mujeres en un 6%", explican Bjelakovic.

Sin evidencia de que reduzca la mortalidad por cáncer

El papel más importante de la vitamina D es el de estimular la absorción intestinal del calcio y el fósforo, esenciales para la formación normal de los huesos, pudiendo llevar su falta a la osteoporosis en adultos y al raquitismo en los niños. Pero la vitamina D está a su vez compuesta por diferentes tipos, como la vitamina D3, que además cumple una función de inmunitaria, ayudando a prevenir enfermedades.
"Lo más importante de este estudio es que en los anteriores ensayos sobre esta sustancia no se estudiaba la influencia por separado de las diferentes formas de vitamina D -como la D3 y la D2- y sus efectos en la mortalidad", indica Bjolakovic, "pero tomando los datos de un mayor número de pruebas, es decir, más pacientes, se ha arrojado mucha más luz sobre este tema tan importante", añade.
Un estudio que también pone de manifiesto que no hay evidencia de que esta vitamina reduzca la mortalidad por cáncer, "aunque los estudios al respecto hayan sido numerosos y contradictorios en los últimos años", indican los autores.
Además, también se indica que las mezclas nunca son buenas: "Un combinado de vitamina D3 con calcio aumenta significativamente el riesgo de sufrir cálculos renales", comenta el doctor Bjelakovic.

Los beneficios (probados) de la vitamina D3

Para Clotilde Vázquez, jefa del servicio de Nutrición del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, estos datos son importantes "más que nada por el alto número de participantes", aunque para esta doctora la conclusión más clara es la necesidad de esta sustancia, también en su forma de compuesto, sobre todo para las mujeres a partir de 65 años: "Esta vitamina está generando mucha controversia en el ámbito científico porque se sabe que es necesaria para el organismo y muchos estudios la relacionan con la ayuda a prevenir ciertos tipos de cáncer o la osteoporosis. Sin embargo, a día de hoy no hay nada comprobado, aunque por ejemplo se sepa que si hay una deficiencia se pueda llegar a la osteoporosis", indica.
"Por ello, los resultados parecen más una causalidad a la hora de estudiar los ensayos, que una certeza, pero como el nivel de mayor supervivencia es relativamente bajo, puede ser factible", añade la doctora Vázquez. "Lo que sí está comprobado es que los suplementos de esta sustancia son necesarios, puesto que de forma natural es muy difícil llegar a las cifras recomendadas", añade. Así, y de forma natural, la vitamina D3 la encontramos en alimentos como el aceite de hígado de bacalao, la leche entera, vísceras, mantequilla "y otros productos de los que no es bueno abusar por otras enfermedades", comenta la doctora Vázquez. "También viene del sol, pero al protegernos de los rayos, tampoco nos llega lo suficiente para alcanzar los niveles recomendados internacionalmente, es decir, para mayores de 19 años de 5 a 10 microgramos al día", asegura.
elmundo.es

martes, 28 de septiembre de 2010

Beber leche ayuda a perder peso

La 'mala prensa' que ha rodeado en los últimos años a la leche puede que toque su fin en cuanto se difundan los datos de un nuevo estudio. Pese a que muchos la han relacionado con la obesidad o problemas digestivos, entre otras patologías, al parecer no hay nada como incrementar su ingesta para quitarse kilos más fácilmente.
Al parecer, la relación entre aumento del consumo de calcio y disminución de peso en personas que hacen dieta ha vuelto a ser refrendada en un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores israelíes.
La confirmación de esta 'vieja' evidencia científica no sorprende a los expertos. Es el caso de Carmen Gómez Candela, jefa de la Unidad de Nutrición Clínica y Dietética del Hospital Universitario La Paz (Madrid), quien declara a ELMUNDO.es que "este ensayo es una buena noticia porque aporta más datos sobre un hecho que sabemos desde hace años y que acaba de ser respaldado con un ensayo de revisión".
Sí llama la atención, en cambio, que pese "a la contribución de los lácteos en la pérdida de peso, las personas que siguen dietas suelen reducir notablemente su ingesta. Son estos pacientes los que precisamente deben incrementar sus dosis diarias de calcio. Hay que buscar leches desnatadas, pero que estén enriquecidas".

Participantes con sobrepeso
El nuevo ensayo, publicado en el último 'American Journal of Clinical Nutrition' ha sido desarrollado a lo largo de dos años con más de 300 hombres y mujeres de entre 40 y 65 años con sobrepeso que participaban en un estudio que comparaba los efectos en el peso a través de la dieta Mediterránea, la baja en grasas o la pobre en carbohidratos.
Independientemente de las mismas, los investigadores encontraron que aquéllos que más lácteos consumían al día (el equivalente a 580 miligramos de calcio) más peso perdieron en comparación con los que realizaron una menor ingesta de estos productos (una media de 150 mg de calcio).
Concretamente, y al cabo de los dos años, los que consumieron más calcio al día perdieron una media de seis kilos más, en comparación con los que menos cantidades ingirieron de este nutriente.
Los autores encontraron, además, que aquéllos con mayores niveles de vitamina D en sangre fueron los que también adelgazaron más kilos. Danit Shahar, de la Universidad Ben-Gurión del Néguev (Israel) y autor principal de la investigación reconoce que "se sabía que las personas de más peso tenían niveles más bajos de vitamina D, pero este es el primer estudio que demuestra realmente que mayores concentraciones se asocian a más kilos perdidos".
Defienden también que la ingesta de calcio diaria "contribuye a aumentar la excreción de grasa en las heces" e insisten en que "son necesarios más estudios encaminados a esclarecer la relación causal de todos estos factores".

elmundo.es

martes, 21 de septiembre de 2010

Médicos advierten sobre falta de vitamina D

Los médicos advierten que hay asegurarse de tomar suficiente cantidad vitamina D.
Los especialistas en Escocia están preocupados porque la población no está recibiendo suficiente cantidad de la vitamina a través de la luz del sol y tampoco compensan ese déficit con una dieta saludable.
Cada vez hay más pruebas de que la falta de vitamina D podría estar relacionada con el cáncer y la esclerosis múltiple.
Los médicos también están preocupados por un aumento en el raquitismo en los huesos. El raquitismo es una enfermedad que causa el ablandamiento y debilitamiento de los huesos en los niños.
Las mujeres embarazadas y los lactantes están particularmente en riesgo por la falta de esta vitamina. También los niños menores de cinco años, los ancianos, las personas que nunca salen de su casa y las que tienen piel más oscura.
Según explica la corresponsal de Ciencia de la BBC Eleanor Bradford, el tiempo recomendado de exposición al sol es entre 10 y 15 minutos al día.
Pero en lugares como Escocia el sol sólo brilla lo suficiente como para proporcionar vitamina D entre abril y septiembre (primavera – verano).
Si las reservas de esta vitamina en el cuerpo se agotan durante el invierno, hay que recuperarlas ingiriendo pescados grasos, huevos, carne o suplementos.
PROMOTOR
Las investigaciones recientes sugieren que la deficiencia de vitamina D puede provocar otros problemas que serán abordados en una conferencia en Escocia este martes, en la cual académicos de todo el mundo examinarán los posibles vínculos entre la deficiencia de vitamina D y varios trastornos de la salud.
El evento se lleva a cabo después de que un estudiante de 14 años cuya madre sufría de esclerosis múltiple le pidiera al Parlamento escocés que lanzara nuevas directrices sobre suplementos de vitamina D para los niños y las mujeres embarazadas, junto con una campaña de sensibilización sobre el tema.
"La petición presentada en el Parlamento escocés tuvo un gran apoyo y estoy muy agradecido con el gobierno escocés por estar dispuesto a examinar esta cuestión", dijo el adolescente, Ryan McLaughlin.
bbc.co.uk

martes, 28 de abril de 2009

La falta de vitamina D y la esclerosis múltiple


Sebastián A. Ríos
LA NACION
¿Por qué regiones como las que ocupan Canadá, el norte de los Estados Unidos y los países escandinavos tienen mayores tasas de esclerosis múltiple? La respuesta a esa pregunta ha dado el puntapié inicial para explorar nuevos tratamientos para esa enfermedad, que se caracteriza por la destrucción progresiva de la mielina, la sustancia que recubre los nervios. Pero ¿por qué?
"Se ha observado que los sitios en los que hay una menor incidencia de luz solar presentan una mayor incidencia de la enfermedad; esto podría deberse a que las personas que habitan esos sitios tienen niveles menores de vitamina D [que es producida por la piel al exponerse a la luz solar]", dijo el doctor Jorge Correale, jefe de neuroinmunología de Fleni, que publicó en la revista Brain un estudio que explica por qué la deficiencia de vitamina D se asocia con un mayor riesgo de esclerosis múltiple.
"Esto abre la posibilidad de utilizar la vitamina D como una herramienta de tratamiento", agregó Correale, y aclaró que aún resta determinar cuál será la dosis adecuada en la que la suplementación sea beneficiosa pero no produzca efectos secundarios no deseados. Cómo fue el estudio
Correale comparó los niveles de vitamina D de pacientes con esclerosis múltiple -tanto en aquellos en que la enfermedad se manifiesta a través de brotes y exacerbaciones como en los que la afección progresa lentamente- con los de personas sanas. "En los pacientes con la forma progresiva no hallamos diferencias con las personas sanas, lo que sugiere que en ellos es más importante el proceso neurodegenerativo que el inflamatorio, que es el que se asocia con la falta de vitamina D", explicó el investigador.
En los pacientes que experimentan brotes, los niveles de vitamina D fueron significativamente menores que los de las personas sanas, algo que ya había sido observado en otros estudios. "Pero también observamos que en estos pacientes hay diferencias en los niveles de vitamina D: éstos son aún menores durante los momentos de exacerbación de la enfermedad que durante las remisiones", agregó.
Correale fue un paso más allá y estudió la relación de distintos elementos del sistema inmunológico para determinar cómo la deficiencia de vitamina D se asocia con los fenómenos inflamatorios característicos de la esclerosis múltiple.
"Hallamos que la vitamina D inhibe el crecimiento de células capaces de destruir la mielina [que recubre los nervios], bloquea la liberación de sustancias (citoquinas) proinflamatorias e incrementa el número de células reguladoras, que bloquean la acción tóxica de las células destructoras de mielina", enumeró Correale.
Todos estos efectos protectores del sistema nervioso desaparecen ante la deficiencia de vitamina D. Lo que resta, concluyó Correale, es determinar cuál es la dosis de vitamina D efectiva y segura.
lanacion.com

sábado, 4 de abril de 2009

Vitamina D: su carencia causa numerosos trastornos


Diferentes estudios llevados a cabo por diversas instituciones científicas de todo el mundo están intentando determinar, a la luz de los nuevos descubrimientos, el espectro completo de las funciones cumplidas por la vitamina D dentro del organismo. Esta vitamina, comúnmente asociada con la conducción nerviosa, el funcionamiento óseo y, debido a su falta, con enfermedades como la osteoporosis, estaría también involucrada en otro tipo de trastornos como la hipertensión, la hiperglucemia, la esclerosis múltiple y cierta clase de problemas cardíacos.
Un análisis realizado en los Estados Unidos sobre un grupo de 3600 adolescentes de entre 12 y 19 años dio como resultado que quienes poseían un bajo nivel de vitamina D en la sangre poseían un riesgo dos veces mayor de padecer hipertensión y altos niveles de azúcar en la sangre, a la vez que sus posibilidades de desarrollar síndrome metabólico (enfermedad que consiste en una conjunción de varios factores de riesgo que aumenta las posibilidades de sufrir una enfermedad cardiovascular o diabetes) se multiplicaban por cuatro.
Pero si bien dichos resultados, presentados recientemente durante una conferencia de la American Heart Association en Palm Harbor, Florida, deben ser tomados como preliminares debido a que aún no está determinado fehacientemente el grado de incidencia de la vitamina D en los mencionados trastornos, no dejan de ser resultados sorprendentes, que abren una puerta a la investigación futura para su tratamiento. El doctor Robert Eckel, uno de los líderes del equipo de investigación norteamericano, declaró al comentar los progresos de la investigación: "encontramos la punta del iceberg".
Al respecto, el doctor Federico Etchegoyen, endocrinólogo del Hospital Universitario Austral, opina que, si pudiera probarse que el consumo de vitamina D evita e incluso es capaz de revertir la hipertensión o los altos niveles de azúcar en la sangre, esto "podría tener un gran impacto en la salud pública", ya que "aportar más vitamina D es operativamente muy fácil. Implicaría un cambio de perspectiva nutricional sobre la dieta durante la adolescencia".
Al otro lado del Atlántico, casi simultáneamente, científicos de la Universidad de Bonn, en cooperación con el Bad Oeynhausen Heart Centre, determinaron a través de un estudio publicado por el Journal of the American College of Cardiology que los individuos con fallo cardíaco crónico poseerían un nivel de vitamina D considerablemente más bajo. El estudio consistió en comparar los niveles de vitamina D en la sangre de 54 pacientes con fallo cardíaco crónico y de 34 personas saludables, lo que arrojó como resultado que el nivel de vitamina D de los pacientes con problemas cardíacos era menor en un 50% que el de los individuos saludables. Al mismo tiempo, se pudo determinar que, ante una deficiencia mayor de vitamina D, los casos de fallo cardíaco eran aún más serios.
Hasta el momento se sabe que si los niveles de calcio no son controlados, el músculo cardiaco se torna incapaz de expandirse y contraerse de un modo apropiado impidiéndosele, de este modo, bombear sangre al cuerpo eficazmente. La hipótesis manejada por los investigadores alemanes plantea que la vitamina D cumpliría un rol central en la regulación de la concentración de calcio en las células musculares cardíacas.
Si bien el cuerpo humano produce la vitamina D por sí mismo, sintetizándola a partir del contacto con la radiación ultravioleta proveniente del sol y, aunque en menor medida, a través de la dieta, la mala alimentación y el sedentarismo tan comunes en las sociedades modernas pueden ser contados como posibles causas de la deficiencia de dicha vitamina. Teniendo en cuenta los problemas de salud que esta deficiencia podría traer aparejados, y a partir de estudios como los comentados hasta aquí, es lícito pensar en la aparición de nuevas estrategias efectivas para mejorar nuestra salud en un futuro no muy lejano.
Juan Manuel Ríos
Más información
"La falta de vitamina D aumenta el riesgo de enfermedad coronaria"; en
http://www.holapaciente.com.ar/ (en link a la nota es www.holapaciente.com.ar/accion.php?accion=ver&id=38 )
lanacion.com

viernes, 3 de abril de 2009

Más del 80% de los mayores de 65 tienen déficit de vitamina D


Nora Bär
LA NACION
No todos los argentinos mayores de 65 años tienen balances deficitarios en sus cuentas bancarias. Sin embargo, casi todos -
entre el 82% de los que viven en el norte del país y ¡el 98%! de los que lo hacen en el Sur- tienen organismos deficitarios, ya que carecen de los niveles adecuados de vitamina D.
Esta es una prohormona a la que cada día se le descubren más y más importantes funciones, no sólo en la prevención de la osteoporosis y de las caídas propias de la vejez, sino además, en la disminución del riesgo de enfermedades como el cáncer, la diabetes o la esclerosis múltiple
.
Estos números surgen de un trabajo de la Asociación Argentina de Osteología y Metabolismo Mineral y encienden una luz roja de alarma.
Realizado al final del invierno en siete ciudades de los cuatro puntos cardinales de nuestro territorio (Buenos Aires, Mendoza, Tucumán, Corrientes, Bariloche, Comodoro Rivadavia y Ushuaia), mostró que adultos mayores, clínicamente sanos, no sólo tienen deficiencia de vitamina D, sino que además ingieren, en promedio, menos de la mitad del calcio recomendado (500 mg diarios, aunque deberían ingerir 1200).
"Aunque las deficiencias atraviesan todos los niveles económicos, en el grupo de Buenos Aires pudimos ver que el mayor porcentaje de niveles inadecuados se da en el sector de menores recursos -explica la doctora Beatriz Oliveri, endocrinóloga, especialista en metabolismo óseo, investigadora del Conicet y presidenta de la asociación que lideró el estudio-. Son los que menos se exponen al sol y menos calcio y menos alimentos con vitamina D ingieren. Son también los que tienen mayor morbilidad."
Investigaciones realizadas en los últimos veinte años muestran que esta especie de piedra Rosetta del metabolismo cumple un papel fundamental en el delicado equilibrio que hace posible la salud.
Niveles adecuados de vitamina D promueven la absorción de calcio en el intestino, que a su vez preserva la conducción nerviosa y la función muscular. Por su parte, niveles adecuados de calcio evitan la acción de la parathormona, que se lo quita a los huesos (aumenta la resorción ósea).
"El esqueleto es el gran reservorio de calcio, donde se guarda el 99% del que tiene el organismo. Como a éste le «interesa» mantener niveles normales de calcio, cuando son bajos se lo saca a los huesos con la parathormona
-explica Oliveri-. Es un círculo vicioso que hay que cortar, y una forma de hacerlo es con niveles altos de vitamina D."
Como es fácil advertir, preservar esta "cascada" de eventos metabólicos permite reducir el riesgo de sufrir algunos de los problemas que más impacto tienen en la calidad de vida de las personas que transitan por esta franja de edad: las caídas y fracturas que, según indican los especialistas, no sólo dependen de la solidez de los huesos, sino también de la fuerza y aptitud de los músculos.
Esto es lo que mostró otro estudio realizado en el Hospital de Clínicas como parte de un proyecto del Conicet. "Medimos los niveles de vitamina D y la función muscular en mujeres mayores de 65 -cuenta Oliveri- y pudimos comprobar que las que tenían niveles disminuidos de la vitamina (menos de 20 nanogramos por mililitro) tenían peor rendimiento en las pruebas de función muscular, que consistieron en tomarles la velocidad al caminar, al levantarse y sentarse en una silla, y evaluar el equilibrio. Después, a un grupito le hicimos suplementación con altas dosis de vitamina D (5000 unidades diarias, cuando la habitual es de entre 400 y 800 unidades), y vimos que a los seis meses habían mejorado su función muscular. Con niveles adecuados de vitamina D hay menor número de caídas."
Este trabajo fue distinguido con el Premio Doctor Alfredo Navarro como el "de mayor proyección en el desarrollo de la medicina" en el Hospital de Clínicas.
Cómo se obtiene
Aunque la mayor parte de las vitaminas proviene de los alimentos, la vitamina D se elabora en respuesta a la radiación ultravioleta. "Se encuentra sólo en algunos alimentos, como los pescados grasos (salmón y arenque), la yema de huevo, algunos hongos o los lácteos suplementados -detalla Oliveri-.
En el estudio sobre hipovitaminosis en mayores de 65, los que consumían estos alimentos más de tres veces por semana tenían niveles algo mejores, pero todavía insuficientes.
"También tenemos que tener en cuenta que mientras para producir vitamina D necesitamos estar al sol, los dermatólogos nos indican que demasiado sol puede aumentar el riesgo de cáncer de piel. Lo prudente, en esta latitud, es exponer brazos o piernas unos 20 minutos fuera de los horarios pico y sin pantalla. El problema es que los mayores de 65 se exponen menos al sol y su piel produce entre 60 y 70% menos de vitamina D que un joven expuesto a la misma radiación ultravioleta. Por eso, en el caso de los mayores, es conveniente suplementar, bajo supervisión médica",
señala.
Y agrega que las dosis adecuadas dependen de cada individuo, de su edad, del estado de su esqueleto, de sus antecedentes familiares, de sus hábitos de vida y de otros factores de riesgo. "Si es necesaria, en principio, la suplementación debería ser continua -dice Oliveri-, pero siempre vigilada por el médico, porque igual que la vitamina A, una cantidad excesiva de vitamina D puede intoxicar."