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lunes, 12 de marzo de 2012

Cómo ser creativo

lanacion.com
La creatividad puede parecer cuestión de magia. Nos fijamos en personajes como Steve Jobs y Bob Dylan y concluimos que tienen poderes sobrenaturales que nos fueron denegados al resto de los mortales, un don que les permite imaginar lo que nunca existió. Son "tipos creativos". Nosotros no.
La creatividad, sin embargo, no es magia y no existen los tipos creativos. No es una característica que heredamos en nuestros genes, ni una bendición concedida por los ángeles. Es una habilidad. Cualquiera puede aprender a ser creativo y mejorar. Nuevos estudios arrojan luz sobre los factores que permiten a las personas inventar productos revolucionarios y resolver los problemas más complejos. Como resultado, ha surgido una serie sorprendentemente concreta de lecciones sobre lo que es la creatividad y cómo estimularla en nosotros mismos y en el trabajo.
La ciencia de la creatividad es relativamente nueva. Hasta la Ilustración, los actos de imaginación quedaban relegados a los poderes superiores. Ser creativo significaba canalizar a las musas y darles voz a los dioses. Incluso en tiempos modernos, los científicos prestaron poca atención a las fuentes de la creatividad.
En la última década, no obstante, eso ha empezado a cambiar. Las últimas investigaciones sugieren que la presunción de que la creatividad es un tipo de conocimiento independiente es falsa. En realidad, usamos el término de "creatividad" como una etiqueta que abarca una variedad de herramientas cognitivas, cada una de las cuales aplica a tipos concretos de problemas.
El desafío que afrontamos, ¿necesita de un momento de lucidez? ¿O puede resolverse gradualmente? La respuesta a menudo deterina si debemos tomarnos una cerveza para relajarnos o quedarnos hasta tarde en la oficina.
Los nuevos estudios también sugieren la mejor manera para abordar los problemas más peliagudos. Solemos dar por sentado que los expertos son genios creativos en sus respectivos ámbitos. Pero los grandes descubrimientos a menudo dependen de inocentes osadías de personas de fuera.
Partamos por los problemas más difíciles, aquellos que a primera vista parecen imposibles. Éstos suelen resolverse (si es que se resuelven) con un momento de lucidez.
Consideremos el caso de Arthur Fry, un ingeniero del departamento de productos de papel de 3M. En 1974, Fry asistió a una presentación de Sheldon Silver, un ingeniero que trabajaba con adhesivos. Silver había desarrollado un pegamento extremada-mente débil que apenas servía para pegar dos trozos de papel. No parecía que el compuesto tuviera aplicaciones prácticas. Después de todo, ¿para qué sirve un pegamento que no pega?
Sin embargo, una gélida mañana de domingo, Fry se acordó del pegamento en un contexto insólito. El ingeniero cantaba en el coro de la iglesia y solía poner pequeños pedazos de papel en su cantoral para marcar las piezas del día. Los papeles a menudo se caían, obligándolo a buscar frenéticamente la página correcta. Parecía un problema insoluble, uno de esos fastidios ordinarios con los que no nos queda otra que convivir.
Pero durante el sermón, Fry tuvo una epifanía. Se le ocurrió que podía aplicar el pegamento débil al papel para crear un marcador de libros reutilizable. Al ser tan débil, se adheriría a la página pero no la rompería al retirarlo. Esa revelación finalmente se convirtió en uno de los artículos de oficina más usados en el mundo: el Post-It.
La invención de Fry fue un clásico momento de lucidez. Si bien esas ocurrencias parecen surgir de la nada, los científicos han empezado a estudiarlas. Lo hacen administrando rompecabezas lógicos y observando lo que ocurre en el cerebro. Las investigaciones de Mark Beeman y John Kounios identificaron de dónde venía la chispa de inspiración que observaban cuando a los participantes se les ocurría la respuesta al enigma planteado.
En los segundos previos al hallazgo, un área del cerebro llamada la circunvolución temporal superior (aSTG por sus siglas en inglés) exhibe un salto en su actividad. Esta región, ubicada en la superficie del hemisferio derecho, se especializa en conectar información muy vagamente relacionada, precisamente lo que hay que hacer a la hora de resolver un problema de creatividad.
Beeman y sus colegas descubrieron que ciertos factores aumentan las probabilidades de uno de esos momentos de lucidez. Por ejemplo, mostrar un breve video humorístico mejora las probabilidades de acierto en un promedio de 20%.
El alcohol también funciona. Investigadores de la Universidad de Illinois, en Chicago, compararon el desempeño en esta clase de rompecabezas entre estudiantes sobrios y ebrios. Éstos últimos resolvieron casi 30% más problemas de palabras que sus compañeros que no estaban intoxicados.
¿Qué explica los beneficios creativos de la relajación y el alcohol? La respuesta involucra la sorprendente ventaja de no prestar atención. Si bien vivimos en una era que le rinde culto a la concentración, este enfoque puede inhibir la imaginación. Puede que estemos concentrados, pero en la respuesta incorrecta.
La relajación ayuda. No es hasta que nos relajamos en la ducha o nos distraemos viendo el video de un humorista que logramos girar el foco de la atención hacia adentro, revisando todas esas asociaciones al azar en el hemisferio derecho del cerebro. Cuando necesitamos un momento de lucidez, esas asociaciones suelen darnos la respuesta.
Los estudios también explican por qué tantos grandes descubrimientos se hicieron en lugares insólitos, como Arquímedes en la bañera o el físico Richard Feynman que garabateaba ecuaciones en clubes de strip-tease. Igualmente validan la lógica de Google de colocar mesas de ping-pong en el vestíbulo y confirman las ventajas prácticas de soñar despierto. Tal como dijo Einstein: "La creatividad es el residuo del tiempo desperdiciado".
Desde luego, no todos los desafíos requieren una epifanía ni una ducha caliente resolverá todos los problemas. A veces, necesitamos seguir trabajando y resistirnos a la tentación de una siesta inducida por la cerveza.
Esa clase de creatividad es menos divertida. Consiste básicamente en sudor y fracasos. Es el lapicero rojo en la página y el boceto arrugado. Nietzsche se refirió a esto como el "proceso de rechazo", señalando que si bien a los creadores les gusta jactarse de sus grandes epifanías, la realidad cotidiana es mucho menos romántica. "Todos los grandes artistas y pensadores son grandes trabajadores", escribió.
Pero si diferentes clases de problemas creativos se benefician de diferentes clases de pensamiento creativo, ¿cómo podemos asegurarnos de que estamos pensando de la manera adecuada en el momento indicado? ¿Cuándo deberíamos fantasear y dar un paseo o cuándo deberíamos seguir dibujando y jugando con las posibilidades?
La buena noticia es que el cerebro humano tiene una sorprendente capacidad natural para evaluar la clase de creatividad que la situación requiere. Numerosos estudios demostraron que, cuando se topa con problemas que no necesitan inspiraciones repentinas, la mente es sorprendentemente hábil para calibrar la probabilidad de que el problema sea resuelto, sabiendo si está cerca o no, aunque desconozca la solución.
Otra clase de problema creativo, sin embargo, es cuando uno carece de la materia prima en la cabeza. Si está tratando de ser más creativo, una de las cosas más importantes que puede hacer es aumentar el volumen y la diversidad de la información a la que se expone.
Steve Jobs dijo que "la creatividad consiste simplemente en conectar cosas". Pese a que creemos que los creadores inventan algo de la nada, Jobs asegura que incluso los conceptos más remotos surgen usualmente de combinaciones de cosas que existen. Bajo su batuta, Apple no inventó los reproductores MP3 ni las computadoras tipo tableta, sino que se limitó a mejo-rarlos, incorporando elementos de diseño.
¿Cómo puede mejorar la gente a la hora de establecer esas conexiones? Jobs sostiene que los mejores inventores buscan "experiencias diversas", recopilando muchos puntos que luego pueden ligar.
La creatividad es una chispa. Puede ser exasperante frotar las dos piedras y no conseguir nada. Y puede ser increíblemente satisfactorio cuando sale la llama y una nueva idea conquista el mundo. Por primera vez en la historia, empieza a ser posible ver cómo crear más chispas y asegurar que prendan. Con todo, debemos ser honestos: el proceso creativo siempre será difícil, independientemente de cuánto aprendamos sobre él.
Adaptado del libro "Imagine: How Creativity Works", de Jonah Lehrer

10 consejos para potenciar el ingenio

1. Píntelo de azul
  • Un estudio de 2009 reveló que los participantes resolvieron el doble de problemas lógicos cuando estaban rodeados del color azul, ya que es relajante y mejora el pensamiento asociativo. Por el contrario, el rojo hace que la gente esté más atenta así que es mejor como telón de fondo para resolver problemas analíticos.
2. Despístese
  • Según una investigación publicada el mes pasado, la gente se desempeñó 50% mejor en varios problemas creativos durante el momento del día en que estaban menos alerta, como por ejemplo, recién despiertos. El atontamiento tiene sus ventajas.
3. Sueñe despierto
  • Investigaciones dirigidas por Johathan Schooler en la Universidad de California, en Santa Bárbara, revelaron que las personas que sueñan despiertas durante el día obtienen mejores puntajes en varias pruebas de creatividad.
4. Piense como un niño
  • Cuando a los participantes de un estudio se les dice que se imaginen que vuelven a tener 7 años, sus resultados en los tests de pensamiento divergente con problemas como tratar de inventar usos alternativos para un neumático viejo son más altos.
5. Una dosis de humor
  • Cuando la gente ve un video corto de un comediante, resuelve alrededor de 20% más de problemas lógicos.
6. Imagínese que está muy lejos
  • Investigaciones llevadas a cabo en la Universidad de Indiana revelaron que los participantes eran mucho mejores resolviendo enigmas cuando se les decía que los problemas venían de Grecia o California y no de un laboratorio local.
7. Mientras más genérico mejor
  • Una manera de de mejorar la capacidad para resolver problemas es cambiar los verbos que describen el problema. Cuando los verbos son extremadamente específicos, la gente piensa en términos limitados. En cambio, el uso de palabras más genéricas (como trasladar en vez de conducir) pueden traducirse en incrementos significativos en la cantidad de problemas solucionados.
8. Abra la mente
  • Según un nuevo estudio, los voluntarios se desempeñaron mejor en un test estándar de creatividad cuando los colocaron fuera del clásico espacio de trabajo de 0,5 metros cuadrados, tal vez porque internalizaron la metáfora de abrir la mente. La lección: el cubículo limita su potencial.
9. Vea el mundo
  • Según un estudio dirigido por Adam Galinsky, estudiantes que han vivido en el extranjero son más proclives a resolver problemas clásicos de creatividad. Su experiencia de otra cultura les aportó una valiosa flexibilidad. Este efecto también se aplica a profesionales: los directores de casas de moda que han vivido en muchos países diseñan prendas que son más creativas que sus pares.
10. Múdese a la Metrópolis
  • Físicos en el Instituto Santa Fe descubrieron que mudarse de una ciudad pequeña a una que es al menos el doble de grande lleva a los inventores a producir, en promedio, 15% más patentes.

lunes, 2 de enero de 2012

CREATIVIDAD

Imaginemos por un momento que somos dueños de una fábrica de producciones originales. En nuestro cerebro existe una saludable maquinita que, según las herramientas y recursos heredados y los que incorporamos en nuestra historia, es capaz de generar ideas, conceptos y todo tipo de obras. Solemos relacionar la creatividad con el arte y la ciencia, pero nuestras intenciones y talentos creativos van más allá. La creatividad es el combustible para el desarrollo de nuestra inteligencia (cognitiva, emocional, social y espiritual).
Ser creativo es tener actitud de adaptación, de búsqueda, de ir más allá de lo ya establecido. No sólo es creativo el genio, el maestro del diseño o las letras. Creativo es quien logra una respuesta, creación o puesta en acto de algo útil y beneficioso para sí, para su grupo, para la sociedad.
Una exquisitez, aunque simple y sencilla que conquiste los sentidos y alimente el estómago y el alma, una respuesta superadora que nos permita creer y crecer, esa nota interior que nos mantenga en sintonía con nuestro proyecto personal, crucigramas que promuevan la flexibilidad y nos ayuden a encontrar palabras para una comunicación más efectiva. Todo esto y mucho más es un desafío vital y creativo.
Ser creativos es promover nuestros mapas y abrir nuevos caminos mentales. Todos nacemos con la capacidad de desarrollar nuestra capacidad creativa. Estarán quienes resulten más propensos a la creación, pero el más creativo de todos será el que busque superarse a sí mismo, el que se anime a poner en juego sus virtudes y fortalezas al servicio de una mejor calidad de vida.
Por Eduardo Chaktoura - psicólogo y periodista
lanacion.com

domingo, 20 de noviembre de 2011

Genialidad y locura


No hay nadie que jamás haya escrito o pintado, esculpido y modelado, construido o inventado, a no ser para salir del infierno", reflexionaba un atormentado Artaud en Van Gogh, el suicidado por la sociedad. Desde aquella perspectiva no resulta extraño que el ingenio y la sensibilidad del artista, unidos a su condición contestataria, se relacionen con la locura dentro de lo inconsciente colectivo. Viéndolo así, existe un lábil límite que vuelve todo más difuso, aquél que divide una aparente realidad de los mundos ficcionales y los confunde en la mente del creador.
Ampliamente visitado, el matrimonio arte-psicosis no deja de sorprender. De hecho, el reciente 15º Congreso Mundial de Psiquiatría, que este año se realizó en Buenos Aires, brindó amplios espacios para el debate y las novedades sobre este tema.
Andrés Heerlein, psiquiatra chileno, encargado de disertar sobre la vida de Robert Schumann y sus afecciones mentales, opina que "nuestra cultura actual es mucho más anónima e inespecífica que la que existía 100 o 200 años atrás. Las condiciones de masificación no favorecen la proliferación de este tipo de genios creativos."
En los últimos meses se han publicado diversos papers basados en autopsias realizadas a personalidades brillantes como la de Albert Einstein, que explican que la genialidad se puede manifestar a través de la dispersión. Esta puede provocar conexiones entre ideas y pensamientos que jamás podrían haberse producido si esa mente no sufriera déficit de atención. Heerlein explica que esto se debe a una mayor cantidad de glías (células del sistema nervioso que intervienen activamente en el procesamiento cerebral de la información en el organismo) en comparación con las que presenta una mente normal.
Infinitas investigaciones como ésta (conocidas en el ambiente científico como patografías) evidencian muestras psicóticas en las personalidades de Samuel Beckett y James Joyce que escribieron sus más grandiosas obras gobernados por voces internas que los alejaban de un epicentro basado en la normalidad efectiva y los sumergían en indefinidos y turbulentos universos creativos.
La inspiración artística, asociada a los misterios de la mente, permite entrever secretos, enigmas y traumas escondidos tanto en la obra como en la irracionalidad y el comportamiento errático de quien la crea. Para el psicólogo Mario Pujó, la locura y la imaginación se ven fuertemente vinculadas, ya que suponen una transgresión de los cánones aceptados como establecidos. Y agrega: "Existe una relación frecuente entre escritura y psicosis, en el sentido de diarios, notas y narraciones más o menos delirantes con las que el psicótico intenta dar testimonio de aquello inexpresable que lo aqueja."
Bajo estos términos, el caso más intenso y evidente de trastorno esquizofrénico puede hallarse en el prolífico escritor de ciencia ficción Philip K. Dick que desde los 13 años sufrió manías persecutorias, alucinaciones y delirios mesiánicos. Durante una entrevista que mantuvo en 1982 con el novelista Charles Platt, el autor admitió haber pasado 2 años debatiendo su existencia entre dos personalidades: la suya y la de Tomás, un cristiano perseguido por los romanos en el siglo I d.C, que finalmente era capturado y estrangulado en el sótano del Coliseo. También explicó que en los momentos de mayor intensidad llegó a experimentar glosolalia (don de lenguas), augurando premoniciones apocalípticas en latín y griego. Lo llamativo es que Dick jamás había estudiado estos idiomas. El cúmulo de visiones inspiró la producción de novelas como Radio libre Albemuth y la semiautobiográfica Sivainvi, repleta de detalladas descripciones sobre las paranoias que padecen cada uno sus protagonistas.
En Idios Kosmos: claves para Philip K. Dick, Pablo Capanna observa que las experiencias místicas que sufrió el escritor se asemejan estrechamente a la descripción que hacen los psiquiatras de ciertos estados psicóticos, además de explicar cómo afectaron su existencia: "Tuvo una vida agitada y no llegó a conocer la vejez, sólo fue consecuente con sus propias obsesiones, y abusó de sus fuerzas, quemando prematuramente su vida."
Para muchos, sus visiones y su deterioro estuvieron más vinculados a la relación que mantenía con las drogas (durante más de 20 años ingirió enormes cantidades de psicofármacos) que a los traumas que lo aquejaron desde su nacimiento, como la muerte de Jane, su hermana gemela.
Desde sus primeros estudios, Jacques Lacan se ha interesado por el borde en que el síntoma se revierte en los diferentes efectos que implica el hecho de la creación artística. Claudio Godoy, psicoanalista y coautor de Las Psicosis, explica este accionar: "El arte puede ser uno de los modos posibles en que un sujeto trate su sufrimiento patológico. El acto creativo constituye una respuesta al malestar subjetivo". En contraposición a esta postura, el psiquiatra Adrián Sapetti sostiene que el quitapenas que Freud propone como una sublimación volcada en el arte, no funciona en todos los casos y lo que termina provocando es mayor sufrimiento.
Pinturas esquizoides
No sólo la historia de la literatura estuvo plagada de psicóticos. Numerosos son los casos de artistas plásticos que padeciendo enfermedades mentales produjeron obras de altísima originalidad técnica y estética. Alöise Corbaz y Adolf Wölfli -exponentes del Art Brut- transitaron infancias turbulentas y desde una temprana edad hasta el fin de sus vidas permanecieron encerrados en hospitales psiquiátricos por ser considerados peligrosos para la sociedad. Aunque pueda parecer extraño, allí desarrollaron sorprendentes habilidades en pintura y dibujo, creando así una obra vasta e insistente. Godoy explica que, a diferencia de una posición meramente pasiva frente al síntoma, para un psicótico la creación representa un acto. "Es una solución que, si bien no elimina radicalmente el problema, lo transforma de un modo singular", observa el psicoanalista. Para Andrés Muglia, profesor y licenciado en Artes por la Universidad de La Plata, alguien que no ha demostrado interés previo por el acto creativo (esto es así en casi todos los casos de artistas psiquiátricos), el apego y la pasión pulsional con la que abrazan esta labor, es hecho suficiente como para entender su importancia sobre el paciente que se vuelve autor.
Un rasgo estilístico que se observa en los cuadros de ambos pintores suizos es el proceso conocido como hórror vacui, un intento desesperado por cubrir los espacios en blanco que pudieran existir en la superficie sobre la que se trabaja. Esta característica, implementada de manera caótica y frenética por Wölfli y Corbaz, se puede interpretar como una cualidad que les permitía alejarse de la abrumadora depresión y apaciguar sus fuertes temperamentos. "Los cuadros de Wölfli presentan un carácter sinestésico. Allí combina dibujo, poesía y música, como si no hubiese (o él no viera) diferencia entre una y otra. Algunos ven en eso señales de su desorden psíquico e incluso neurológico, ya que se mezclan todos los sentidos", analiza Muglia.
Sin ir más lejos, Heerlein explica que el propio test de Rorschach fue creado para distinguir diferentes formas de percepción, pensamiento y razonamiento más convergentes o más divergentes. He aquí un claro ejemplo de cómo la creatividad (en este caso pictórica y visual) puede servir para detectar síntomas y trastornos.
Vastas son las fuentes que dejaron artistas tan disímiles como Van Gogh, Pizarnik, Lovecraft o Kafka que hoy permiten realizar diagnósticos post mórtem a quienes investigan sus obras. A través de cartas, memorias, testamentos, anotaciones y diarios personales se pueden percibir los cambios en sus estados de ánimo, sus incongruencias y sus alejamientos de la aparente realidad. Por otro lado, son sus herencias las que reflejan colosales crisis de personalidad, que una vez volcadas en el libro, un cuadro o un poema pueden ser interpretadas como metáforas de patologías mentales. Así sea para rechazar lo establecido o para dar lógica y sentido propios a sus psicosis, las alegorías artísticas prevalecen como semblanzas de vidas tortuosas y agitadas. Todos han creado para salir del infierno.

ESTUDIOS REVELADORES

En el libro Marcados con fuego (1993), la psicóloga estadounidense Kay Jamison arroja valiosas conclusiones fundadas en exhaustivos exámenes realizados a un sinfín de artistas.
Uno de los estudios mencionados se hizo sobre 47 escritores y artistas plásticos ingleses. El resultado indicó que el 38 % había recibido tratamiento por algún trastorno psíquico, mientras que el 75 % había necesitado medicación, hospitalización o ambas cosas. También se menciona un trabajo en el que fueron examinados 20 novelistas, poetas, pintores y escultores europeos galardonados con importantes premios. El resultado: dos tercios de ellos presentaron tendencias ciclotímicas o hipomaníacas recurrentes, mientras que la mitad había sufrido alguna depresión grave.
Otro de los temas que Jamison aborda es la influencia que los psicofármacos tienen sobre la creatividad, específicamente el litio, administrado en dosis muy controladas. Dos estudios realizados a 45 artistas plásticos y escritores concluyen que el 57 % notó un incremento en su productividad, el 20 % la mantuvo y el 23 % la redujo.
lanacion.com

sábado, 12 de noviembre de 2011

Mentes prodigiosas


Edgar Allan Poe (1809-1849) dejó escrita una reflexión que hoy en día suscribirían algunos expertos: "Los hombres me han llamado loco; pero aún no está determinada la cuestión de si la locura es o no la más excelsa inteligencia, si mucho de lo que es gloria, si todo aquello que es profundo, no brota de la enfermedad del pensamiento, de modos de pensar exaltados respecto del intelecto general". Un estudio sueco acaba de mostrar que las palabras del escritor pueden ser ciertas.
Existen numerosos ejemplos de personajes célebres que han alimentado la creencia en un vínculo entre las enfermedades psiquiátricas y la creatividad. Se piensa que tanto Poe como Vincent Van Gogh (1853-1890) y Ludwig van Beethoven (1770-1827) padecían un trastorno bipolar. En cuanto a Isaac Newton (1642-1727), hay teorías que señalan que sufría la misma patología que los anteriores, pero también hay estudiosos que sostienen que lo suyo era esquizofrenia. Esta es la dolencia que aqueja al matemático y premio Nobel John Forbes Nash (1928), tal y como muestra la película 'Una mente maravillosa'.
Durante años se ha debatido si estos casos de creatividad desbordante son producto del propio trastorno mental o son fruto del azar. 'The British Journal of Psychiatry' publica en su edición de noviembre un estudio cuyo objetivo fue indagar si realmente existe esa asociación y si es el resultado del medio en el que se desenvuelve cada individuo o se debe a factores genéticos. Para ello, un equipo de científicos encabezado por Simon Kyaga, del Departamento de Epidemiología Médica y Bioestadística del Instituto Karolinska (Estocolmo, Suecia), rastreó los archivos suecos de personas afectadas por esquizofrenia, trastorno bipolar y depresión entre 1973 y 2003, buscó sus ocupaciones en el registro de profesiones y las cotejó con las del resto de la población. En total, se evaluaron los datos de más de 300.000 sujetos.
La investigación mostró que las personas con trastorno bipolar y sus parientes más cercanos tenían una mayor representación que el resto de los ciudadanos en las profesiones creativas. En los que tenían esquizofrenia y sus familiares, no se observó ninguna diferencia en el subgrupo de dedicaciones científicas, pero sí en el de las ocupaciones artísticas. Sin embargo, la depresión no estaba especialmente relacionada con ninguna destreza concreta en el terreno de la música, la fotografía, el diseño, la ciencia, la literatura...
Los responsables del estudio consideran, por lo tanto, que han obtenido una prueba fehaciente de que, por una vez, la creencia popular corresponde a la realidad. Además, el hecho de que sus hallazgos se extiendan a los parientes indicaría que la creatividad y la patología tienen una base genética. No obstante, Simon Kyaga aclara que estos rasgos "no se deben sólo a los genes sino a una combinación entre éstos y el medio ambiente". En este sentido, el investigador ha revelado a ELMUNDO.es que su equipo está llevando a cabo un estudio destinado a averiguar "qué proporción de la creatividad se debe a los genes, así como a buscar los genes responsables tanto de esta capacidad como de la psicopatología".
Son numerosas las incógnitas que aún quedan por resolver. Por ejemplo, si los delirios, las paranoias y el resto de las percepciones que experimentan los enfermos mentales son los responsables de su talento creador. Aún no hay nada definitivo, pero sí numerosas teorías. "Uno podría imaginar una especie de motor creativo en el cerebro que, en las circunstancias correctas biológicas y ambientales da lugar al comportamiento creativo, pero en las situaciones anómalas lleva a una conducta psicótica. De algún modo, hay una línea muy delgada entre el genio y la locura", postula Kyaga.
La antropología y otras disciplinas también se han adentrado en este ámbito; de ahí surge la teoría de que la esquizofrenia aporta ventajas evolutivas. El investigador sueco explica esta posibilidad: "La creatividad podría ser la razón por la que la esquizofrenia todavía esta presente en la población [y no ha sido eliminada por la selección natural]", señala. Sin embargo, puntualiza que esta hipótesis "debe ser investigada más a fondo. Por ejemplo, comprobando si las personas creativas tienen una mayor tasa de fecundidad que contrarresta la reducida fertilidad en las que padecen esquizofrenia".

Escepticismo

A pesar de los hallazgos de los últimos estudios, muchos expertos siguen sin ver clara la cuestión. Su experiencia les muestra que "hay de todo, como en botica", según afirma Calixto Plumed, psicólogo del Centro San Juan de Dios de Ciempozuelos (Madrid). En su opinión, "los enfermos mentales no tienen una mayor creatividad". La citada institución, una de las más veteranas de España en la asistencia psiquiátrica, atesora una gran colección de cuadros, ilustraciones y fotografías realizadas por enfermos ingresados. La Real Academia Nacional de Medicina (RANM) acoge hasta el próximo 15 de diciembre una exposición con una muestra de esas obras.
Lo que sí reconoce Plumed es que, si algún afectado tiene cualidades, "las va a reflejar durante el proceso de la enfermedad aunque, al final, va a experimentar un deterioro". Es algo que también se da en muchos pintores sin patología psiquiátrica que, en la última etapa de su vida "pintan cosas raras". Así, algunos de los pintores de San Juan de Dios "tienen una última etapa similar a la de las pinturas negras de Francisco de Goya (1746-1828)".
Plumed también ha observado que, en general, la vocación de los artistas surge de un interés social por el mundo que les rodea. En cambio, en los enfermos mentales existen otras motivaciones: "Suelen plasmar cosas automáticas, lo que están viviendo, su propio yo y su preocupación o patología".
Aunque hay quien habla de 'arte psicopatológico', este psicólogo asegura que "esas palabras hay que quitarlas del diccionario; son obras de arte sin necesidad de calificativos". No obstante, señala que la pintura muestra diferentes rasgos de las personas con trastornos mentales. En el caso de quienes tienen un trastorno bipolar, durante la fase depresiva suelen pintar "escenas de tristeza y culpabilidad, en las que predominan los oscuros". En la fase de euforia se vuelcan en "temas megalomaniacos, escatológicos, eróticos...".
En el Centro San Juan de Dios, el arte se utiliza como instrumento de apoyo en el diagnóstico y como terapia ocupacional. "La exposición pretende demostrar que esta actividad dignifica la labor de los pacientes y su trabajo rehabilitador que culmina con su integración social", asevera Plumed.
elmundo.es

martes, 5 de julio de 2011

La locura y la creatividad, dos caras de la misma moneda

La locura y la creatividad, dos caras de la misma moneda
Por Víctor Ingrassia 
lanacion.com
Esa chispa distinta, ese pensamiento único y brillante, ese talento que va más allá de lo innato, ese toque maravilloso que transforma a una pieza común en una obra de arte. La creatividad y la locura suelen ir de la mano muchas veces y hoy los científicos no dudan en que tienen un vínculo muy cercano.
Imágenes del cerebro revelan asombrosas similitudes en los procesos neuronales de las personas altamente creativas y en aquellas que padecen de esquizofrenia, según un nuevo estudio científico realizado en el Instituto Karolinska, en Suecia. Ambos grupos demostraron una carencia de importantes receptores que se emplean para filtrar y canalizar el pensamiento.
Mediante el estudio del comportamiento de la mente, comenzamos a saber cada vez con más contundencia, que la creatividad es muy similar a la locura. Según los expertos, creativos y esquizofrénicos comparten la falta de filtros para regular la información que llega al cerebro y puede ser que este procesamiento desinhibido sea lo que le permite a la gente creativa "pensar fuera de lo común", aunque en otras personas puede conducir a enfermedades mentales.
Así, el viejo tema tratado por la filosofía, que luego lo profundizó la psicología y hoy lo estudian en profundidad la ciencia y la medicina, comienza a develarse.
"La creatividad se piensa en términos cognitivos y esta vinculada con las facultades mentales de la persona y la capacidad de abstracción para resolver un problema. Nosotros relacionamos la locura con la esquizofrenia, como un proceso de disociación en la abstracción, propio de las personalidades retraídas o esquizoides, que les sirve para resolver temas intrincados. Es la patología típica que se muestra en el trastorno bipolar", afirmó a lanacion.com el doctor Marcelo Cetkovich, jefe de Psiquiatría del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro y del departarmento de Psiquiatría del Instituto de Neurología Cognitiva (Ineco).
El experto indica que la fuga de ideas que se expresa en cuadros eufóricos de un paciente, por ejemplo a través de un discurso en el que salta de una cosa a la otra sin relación, indica un aumento de los tiempos psíquicos normales para conectar asociaciones diversas de pensamiento. Y son esos síntomas los que le permiten a las mentes brillantes el hallazgo de soluciones a grandes problemas o miradas distintas para la creación de una obra de arte.
"También se evidencia en los trastornos por déficit de atención, donde se conectan líneas de pensamiento divergentes para encontrar soluciones donde nadie las podía ver. Einstein era un ejemplo. Tenía serios problemas para concentrarse en el estudio de las matemáticas en el colegio y luego esa abstracción o hiperfocalización fue lo que le permitió pensar la Teoría de la Relatividad al conectar cosas inconectables en el pensamiento", explicó Cetkovich, que citó a Emanuel Kant, como otro obsesivo grave con trastornos de atención.
La investigación. Volviendo al estudio científico sueco, el profesor Fredrik Ullen, que llevó adelante la investigación, cree que pueden explicar por qué existe esta relación entre la creatividad y la locura. Ullen estudió los genes receptores de dopamina en el cerebro (D2), que según los expertos, controla el pensamiento divergente.
Uno de sus hallazgos fue que la densidad de receptores D2 en el tálamo de las personas creativas, que obtenía buenos resultados en las pruebas sobre pensamiento divergente, era menor que lo esperado. Lo mismo ocurre con la gente que padece esquizofrenia.
"El tálamo sirve como centro de control, ya que filtra la información antes de que llegue a las áreas de la corteza, la que es responsable, entre otras cosas, del conocimiento y el razonamiento. Menos receptores D2 en el tálamo probablemente ocasionan un menor grado de filtrado de las señales y por lo tanto un mayor flujo de información", dijo Ullen.
El investigador cree que esta abundancia de información no censurada es la chispa que enciende la creatividad . Esto explicaría por qué la gente muy creativa es capaz de ver las conexiones más insospechadas a la hora de intentar resolver problemas.
"La teoría del filtrado talámico se viene estudiando en los últimos años y esboza datos contundentes. Se comprobó que ciertamente se produce una hiperestimulación en la corteza cerebral. De esta manera, la retracción por ejemplo de un autista es el exceso de información en su cerebro", aseguró Cetkovich, que recordó que Simon Baron-Cohen, psicopatólogo de la Universidad de Cambridge, tenía un paciente que podía recordar grandes escenarios con una sola mirada y que lo deslumbró cuando dibujó con asombrosa precisión varios barrios de Londres después de un breve paseo en helicóptero.
Esquizofrenia.
También se sabe que la creatividad está asociada con un mayor riesgo de depresión, esquizofrenia y desorden bipolar. Un ejemplo es el pintor español Salvador Dalí, que se expresaba en un comportamiento extravagante ante los medios de comunicación. Otro ejemplo es el pintor holandés Vincent van Gogh, que terminó cortándose una oreja y luego dibujó un autorretrato con la venda puesta. El matemático estadounidense John Nash, interpretado por Rusell Crowe en la película "Una mente brillante", también da cuenta de la obsesión, el trastorno y la esquizofrenia humana.
"La esquizofrenia está vinculada a la productividad. Es una enfermedad que vulnera la posibilidad de cristalizar las creaciones de una persona, si es que las tuvieran. Se manifiestan construcciones delirantes pero muy bien elaboradas. Son asociaciones novedosas, pero el resultado demuestra ideas extrañas y preocupantes", indicó, Cetkovich que citó al bailarín Vaslav Nijinsky, nacido en la URSS en 1890, que sufrió brotes esquizofrenicos y salió a bailar desnudo durante una importante función.
Cetkovich relató que Nijinsky acabó con su carrera cuando en una segunda ocasión de gala volvió a bailar desnudo y pronunció su famosa frase: "Vean a un hombre sufrir". También explicó que el matemático Nash tuvo un hijo esquizofrénico que no heredó nada del genio de su padre.
"Hay un componente de la enfermedad que se hereda y está relacionado con el desarrollo cerebral prenatal", indicó Cetkovich. Aspectos genéticos, factores ambientales, una exposición a un virus, o estar en condición de inmigrante o en una minoría también pueden ser razones para la aparición de la esquizofrenia, explicó el experto, fundándose en estudios efectuados en Inglaterra y Holanda sobre los nacimientos de extranjeros o grupos minoritarios en grandes ciudades.
lanacion.com

sábado, 9 de abril de 2011

Por favor distráigame, estoy intentando pensar

[Jonah]

Por Jonah Lehrer
Vivimos en un mundo que adora la atención. Cuando necesitamos trabajar, nos obligamos a concentrarnos, a clavar la mirada en la computadora que tenemos al frente. Tomamos mucho café —la cafeína nos ayuda a concentrarnos— y cuando el café no alcanza, recurrimos al Red Bull.
De hecho, la capacidad de prestar atención se califica como una destreza tan esencial en la vida que cuando se carece de ella se considera un problema médico. Por ejemplo, en Estados Unidos, casi 10% de los niños ahora son diagnosticados con trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH).
En los últimos años, sin embargo, científicos comenzaron a destacar los sorprendentes beneficios de no prestar atención. A veces, demasiada concentración puede ser contraproducente; toda esa cafeína puede resultar un obstáculo. Por ejemplo, investigadores descubrieron una relación sorprendente entre soñar despierto y la creatividad; la gente que sueña despierta también es mejor para generar nuevas ideas. Otros estudios descubrieron que los empleados son más productivos cuando se les permite "navegar en Internet" y que las personas que no logran concentrarse debido a daños cerebrales severos de hecho consiguen calificaciones por encima del promedio en distintas tareas de resolución de problemas.
Un nuevo estudio encabezado por investigadores de la Universidad de Memphis y la Universidad de Michigan extiende este tema. Los científicos midieron el éxito de 60 estudiantes en varios campos, desde artes visuales a ciencia. Les preguntaron a los alumnos si alguna vez habían ganado un premio en una feria de arte o si habían recibido un premio en una feria de ciencias. En cada campo, los estudiantes a los que les habían diagnosticado trastorno por déficit de atención consiguieron mejores resultados: su incapacidad de concentrarse resultó ser una ventaja creativa.
Y esta lección no sólo se aplica a personas con un desorden de atención. Hace unos años, científicos de las universidades de Toronto y Harvard realizaron una breve prueba mental a 86 estudiantes de Harvard. La prueba estaba diseñada para medir su capacidad de ignorar estímulos irrelevantes, como el ruido del aire acondicionado o una conversación cercana. Esta capacidad suele considerarse un componente esencial de la productividad, ya que logra que la gente no se distraiga con información superflua.
Aquí es donde se ponen interesantes los datos: los estudiantes que tuvieron más dificultades para ignorar las distracciones también tuvieron siete veces más probabilidades de ser calificados de "eminencias creativas" según sus logros previos. (La asociación fue especialmente sólida entre estudiantes propensos a distraerse que tenían altos coeficientes intelectuales).
Según los científicos, la incapacidad de concentrarse ayuda a asegurar una mezcla más rica de pensamientos en el conocimiento. Debido a que estas personas tenían problemas para filtrar el mundo, terminaron dejando que todo ingresara. No podían evitar tener una mentalidad abierta.
Este tipo de lapsus de atención resulta ser una capacidad creativa crucial. Cuando nos enfrentamos con un problema difícil, la solución más obvia —esa primera idea en la que nos concentramos— probablemente no es la correcta. En ese tipo de situaciones suele ayudar considerar posibilidades improbables para encarar la tarea desde una perspectiva no convencional. Y por eso la distracción ayuda: es más probable que la gente que no puede concentrarse considere información que podría parecer irrelevante al principio pero que luego inspirará un descubrimiento. Cuando no sabemos dónde buscar, debemos buscar en todos lados.
Esto no significa, por supuesto, que la atención o la capacidad de concentrarse no sea una destreza mental importante, o que los trastornos de atención no sean un problema serio. Claramente, tener dificultad en el aula no tiene ventajas, como tampoco las tiene no poder seguir instrucciones.
Vale la peña señalar que todos estos estudios involucran estudiantes universitarios, lo cual no nos dice nada sobre los niños con TDAH que no logran graduarse de la secundaria. La distracción podría ser un lujo cognoscitivo que no todos pueden darse.
Sin embargo, esta nueva investigación demuestra que, para un cierto segmento de la población, distraerse de hecho puede ser positivo. Aunque pensamos que más atención puede resolver todo —que la mejor estrategia es siempre la concentración estricta alimentada por cafés dobles— no es así. A veces, lo más productivo que podemos hacer es navegar por Internet y parar la oreja sobre la conversación del vecino.
wsj.com

miércoles, 5 de enero de 2011

Para criar niños creativos, enfatice el esfuerzo más que el resultado

[familia]
Por Sue Shellenbarger
Cuando la maestra de arte Kandy Dea recientemente les pidió a sus alumnos de cuarto grado, en el estado de Iowa, que crearan un juego de mesa, quedó atónita al ver que uno de los niños se paralizó.
Mientras que sus compañeros dejaban volar su imaginación creando personajes coloridos y mundos de fantasía, al niño no se le ocurría nada. Aunque Dea le aseguró que nada de lo que hiciera sería juzgado como "malo", el alumno trató de copiar los juegos de otros estudiantes. Al final, Dea le dio permiso para que hiciera unas fichas de memoria con preguntas y respuestas.
Los investigadores creen que el tiempo cada vez mayor que los niños pasan frente a la computadora o la televisión, junto con una tendencia en las escuelas al aprendizaje mecánico y a las evaluaciones estandarizadas, están desplazando a las actividades menos estructuradas que fomentan la creatividad.
Muchos padres están tratando de cubrir la brecha nutriendo las habilidades creativas de sus hijos. Los están desafiando a generar nuevas ideas y los alientan a identificar problemas del mundo que los rodea y buscar posibles soluciones. Al tolerar respuestas "incorrectas" o al permitir a sus hijos vivir por un momento en un mundo de fantasía, los padres pueden dejar de hacer tanto énfasis en la construcción de habilidades y de logros, consideran los investigadores.
Los padres deben escuchar con respeto y no juzgar las ideas de sus hijos.
En el pasado, los investigadores pensaban en la creatividad como la capacidad para generar muchas ideas nuevas. Pero en los últimos años, los expertos han comenzado a asignar igual importancia al aprender cómo seleccionar las mejores ideas y solucionar problemas específicos, frecuentemente trabajando en equipo.
Algunos padres están inscribiendo a sus hijos en programas diseñados para alentar la creatividad, donde los pequeños desarrollan proyectos tales como diseñar estructuras con láminas de metal, madera y goma que soportan peso; resolver un problema comunitario o, para los más pequeños, crear una obra de teatro sobre insectos para ver cómo interactúan con la naturaleza y los animales.
Para nutrir las habilidades creativas en casa, los padres pueden invitar a los hijos a plantear posibles soluciones para los problemas de todos los días y escuchar sus ideas con respeto, dice Don Treffinger, presidente del Center for Creative Learning, un grupo de consultoría en Sarasota, Florida. Un niño que nota que un vecino enfermo tiene nieve frente a su casa puede limpiar la acera, por ejemplo. Un niño conmovido por fotos de las víctimas del terremoto de Haití puede donar parte del dinero que le dan sus padres para un fondo de ayuda. Hacer preguntas de amplias respuestas y mostrar interés también ayuda.
Los padres deben abstenerse de juzgar las ideas de sus hijos, incluso cuando parecen locas o ingenuas. Cuando el hijo de Linda Rice, de 10 años, le dijo que quería ganar mucho dinero escribiendo, publicando y vendiendo un diario global y un sitio web complementario, lo escuchó y luego le hizo algunas preguntas. Le preguntó quiénes serían las personas más indicadas a las que podría venderles suscripciones y qué tipo de artículos incluiría. Su diario de ocho páginas tuvo una publicación exitosa durante cuatro meses con 10 suscriptores, con lo que ganó US$90 hasta que perdió interés.
Es mejor no prestar demasiada atención al resultado de los esfuerzos creativos de los niños, dice James C. Kaufman, profesor asociado en psicología de la Universidad Estatal de California y autor de libros sobre creatividad. "Mientras más énfasis se pone en el producto final —"Está bien lindo, lo voy a enmarcar y mostrar a mis amigos"— mayor es el riesgo de que el niño vaya a hacer dibujos para recibir elogios, y no por disfrute", explica. En lugar de eso, enfatice el esfuerzo más que los resultados.
Los niños creativos tienden a tener una "espontaneidad, audacia, coraje, libertad y expresividad" por encima del promedio, dice Kyung Hee Kim, profesor asistente de psicología educacional del College of William and Mary, en Virginia, por lo que a veces se comportan como pequeños anarquistas. Es allí cuando los padres pueden explicar cuándo está bien que sean extravagantes y cuándo tienen que cumplir las reglas.
wsj.com

domingo, 12 de septiembre de 2010

Bloqueo creativo: ¿qué hacer cuando nos quedamos con la mente en blanco?

Por Ana Prieto
Felipe, el personaje de Mafalda, memorable por su imposibilidad para hacer los deberes del colegio a tiempo, dice que "la voluntad debe ser la única cosa en el mundo que cuando está desinflada necesita que la pinchen". La falta de voluntad a la hora de abordar algo que no puede dejar de abordarse (un trabajo para la facultad, una entrega laborar, un proyecto creativo) es, en efecto, algo así como un globo desinflado al que dan ganas de hacer reaccionar a cachetazo limpio. Y quién más, quién menos, todos hemos quedado alguna vez trabados en medio de un proyecto, o al principio, o al final. O le damos vueltas durante semanas a una idea que nunca llevamos a la práctica. "Parálisis" y "bloqueo" son las formas comunes de llamar a esa fuerza invisible y poderosa, cuyos efectos sobre nuestra psiquis y estado de ánimo general son menos misteriosos que su origen. Quienes han sufrido estas parálisis suelen pasar por los mismos malestares, a saber:

Frustración: la incapacidad de hacer algo para lo que se supone que somos perfectamente capaces genera impotencia, enojo, sensación de fracaso y decepción con uno mismo.

Culpa: la imposibilidad de arrancar con una actividad necesaria, y saber que la postergamos por voluntad propia -o más bien por falta de ella-, y que con cada segundo que pasa el daño es mayor, genera culpa, es decir, la sensación de responsabilidad absoluta por hacer algo malo (en este caso, no hacer nada).

Autojustificación: ante la culpa, la habilidad para justificar la parálisis surge espontáneamente: "no lo hago porque no me dan los tiempos; porque estoy muy cansado; porque estoy esperando a que se resuelva algo antes", etc.

Tendencia a la procrastinación: en el intento por empezar o retomar un proyecto que viene trabado, las horas suelen irse en facebook, twitter, youtube o la revisión compulsiva del mail, o en actividades menos geek, como abrir la heladera o mirar un punto en el techo.

Se dice que la parálisis tiene mucho que ver con la baja autoestima, con la poca tolerancia a la crítica, o sencillamente con la pereza. Los orígenes, motivos y modos de resolver las parálisis son tan variados como las personalidades de quienes arrastran ese globo desinflado por la vida como si fuese un feo apéndice. Veamos algunos testimonios:

José (periodista): Supongo que existen diferentes tipos de parálisis y supongo que irremediablemente jamás sentimos que llevamos la dinámica diaria actual. En el trabajo, si no puedo terminar algo, sumo otra cosa para envalentonarme y empiezo a resolver de a poco. No es algo consciente. Con el resto de las cosas no suelo superar la parálisis: vivo en ella. Por ahora sólo me culpo. La parálisis, creo, es pereza.

Miguel (fotógrafo): Pensar en el cosmos y lo insignificante que es lo que tenés que hacer es un buen comienzo para postergar hasta el infinito la acción y prolongar la parálisis. Después de un rato así, se pasa al pensamiento tipo "pulga de perro": tengo que hacer esa tarta de manzana, si no mi amigo/a-pariente no me va a querer más; tengo que escribir el texto, si no mi evaluador no me va a aprobar / mi jefe no me va a pagar. Y ahí arranca uno, con la misma inercia que hace funcionar un autito a fricción. Solo me pasa con las cosas que "tengo" que hacer. Lo que hago porque me gusta y disfruto sale solo.

Cecilia (especialista en Relaciones Internacionales): He llegado a tardar no solamente días, sino muy neuróticamente a estar cerca de las horas antes de la entrega de un trabajo, o directamente negarme a hacerlo y esperar se haga "la voluntad" de alguien del más allá (cosa que muy extrañamente ha tendido a favorecerme con cancelaciones repentinas, postergaciones formales, etc.). De todas maneras, siempre se sale por arriba -como de los laberintos- es decir, distrayéndose (libro, peli, chat con amigos).

Ana (artista plástica): En mi caso todo tiene que ver con el miedo a que el resultado no sea el esperado. La parálisis termina cuando me doy cuenta de esto y sin expectativas me pongo en movimiento. Seguramente el primer intento no será el mejor, pero es la punta de dónde agarrarme para seguir adelante (vale la aclaración: ya sea para hacer un pastel, pintar o simplemente escribir una carta).

Magdalena (bióloga molecular): He tenido muchas parálisis y todas ocurrieron cuando una etapa de mi vida estaba en sus últimas brazadas (finalizar la universidad, la tesis, un noviazgo, y ahora terminar el doctorado). Es decir, miedo al cambio. Y lo que he aprendido es que ¡se supera! Yo la supero hablando con amigos, despejándome. Me ayuda también una actividad física, para no exigirme a nivel intelectual. O sea, lo mejor es desenfocarte cada día para volver a focalizarte.

Si uno se pone a buscar consejos en Google acerca de cómo superar las parálisis, se encontrará a menudo con los mismos: distraerse, descansar, confiar un poco más en el propio trabajo (un consejo poco útil, pues se inclina hacia cuestiones psicológicas más profundas y con frecuencia irresolubles a través de la sola voluntad) y organizar mejor tus tiempos (también poco útil: la tendencia a la sobre-organización es una manera de procrastinación). Un set de consejos más originales son los que da el artista norteamericano Chris Dunmire, una especie de activista por los derechos del bloqueado y autor del Creativity Portal. Son más bien contra-consejos, y algunos consisten en:

1. Compararte con genios y grandes maestros: aspirar a ser el nuevo Mozart, el nuevo Da Vinci, el nuevo Dostoievski es, sin dudas, el camino del desbloqueo.
2. Esperar que todo lo que hagas sea perfecto: y olvidarte de miles de años de civilización llenos de honrosas imperfecciones.
3. Dejar que una crítica poco constructiva te destruya: porque las opiniones ajenas son muchísimo más importantes que tu vida, tu experiencia y tu propio y único proceso creativo.
4. Creer firmemente que tenés que terminar la cuestión ya mismo, porque tu día, a diferencia del resto de los mortales, tiene que durar 53 horas, y porque sin tu aporte a tiempo el mundo se va a acabar.

Cada uno con sus tiempos y sus técnicas, pero si querés curiosear portales interesantes que ofrecen técnicas de desbloqueo te aconsejamos Mi célula creativa , Creatividad superior y Brainstorming (en inglés). Para desbloquear (o al menos intentarlo) el famoso síndrome de la "página en blanco", podés visitar Write or die (Escribe o muere); una aplicación que te propone tacklear el espacio vacío bajo amenaza. Después de elegir tus preferencias (por ejemplo, quinientas palabras en diez minutos) escribís libremente lo que quieras, pero si parás la aplicación te da un período de gracia que, si lo infringís, trae como consecuencia la desaparición de tu texto. El período de gracia es ajustable, y como método de sana procrastinación, es uno de los más divertidos y originales que hay.
conexionbrando.com

viernes, 4 de junio de 2010

Creatividad: ¿una forma de locura?

La creatividad es muy similar a la locura, dicen científicos que han estado estudiando la forma en la que opera la mente.
Creativos y esquizofrénicos comparten la falta de filtros para regular la información que llega al cerebro.
Imágenes del cerebro revelan asombrosas similitudes en los procesos neuronales de las personas altamente creativas y aquellas que padecen de esquizofrenia.
Ambos grupos carecen de importantes receptores que se emplean para filtrar y canalizar el pensamiento.
Según expertos del Instituto Karolinska, en Suecia, puede que este procesamiento desinhibido sea lo que le permite a la gente creativa "pensar fuera de la caja" o lateralmente.
Pero en otras personas puede conducir a enfermedades mentales.
Los expertos sospechan que más que una división clara lo que hay es una especie de continuum, que permite a algunos tener rasgos psicóticos pero pocos síntomas negativos.
Arte y sufrimiento
Algunos de los principales artistas, escritores y pensadores de la historia han padecido de enfermedades mentales.
Un ejemplo es el pintor holandés Vincent van Gogh. Otro, el matemático estadounidense John Nash (interpretado por Rusell Crowe en la película "Una mente brillante").
También se sabe que la creatividad está asociada con un mayor riesgo de depresión, esquizofrenia y desorden bipolar.
La creatividad del pintor español Salvador Dalí también se expresaba en un comportamiento extravagante.
De la misma forma, la gente que tiene familias con una historia de problemas mentales también tiende a ser más creativa.
Y el profesor Fredrik Ullen cree que sus hallazgos pueden explicar por qué.
Ullen estudió los genes receptores de dopamina en el cerebro (D2), que según los expertos controla el pensamiento divergente.
Uno de sus hallazgos fue que la densidad de receptores D2 en el tálamo de la gente creativa que obtenía buenos resultados en las pruebas sobre pensamiento divergente era menor que lo esperado. Lo mismo ocurre con la gente con esquizofrenia.
El tálamo sirve como centro de control, pues filtra la información antes de que llegue a las áreas de la corteza, la que es responsable, entre otras cosas, del conocimiento y el razonamiento.
"Menos receptores D2 en el tálamo probablemente ocasionan un menor grado de filtrado de las señales y por lo tanto un mayor flujo de información", dijo el profesor Ullen.
El investigador cree que esta abundancia de información no censurada es la chispa que enciende la creatividad.
Esto explicaría por qué la gente muy creativa es capaz de ver las conexiones más insospechadas a la hora de intentar resolver problemas.
Los esquizofrénicos comparten con ellos esa habilidad para hacer asociaciones novedosas, pero en su caso el resultado son ideas extrañas y preocupantes.
Algo que aprovechar
Mark Millard, un psicólogo británico miembro de la British Psychological Society dice que la sobreposición con las enfermedades mentales puede explicar la motivación y determinación compartida por las personas creativas.
"La creatividad es incómoda. Es su descontento con el presente lo que los lleva a cambiar".
"La gente creativa, igual que aquella que padece de desórdenes psicóticos, por lo general ve el mundo de forma diferente a la mayoría. Es como ver un espejo quebrado. Ven el mundo de forma fracturada", dijo Millard.
"No están restringidos por los límites convencionales y eso se puede ver en su trabajo. Ahí está, por ejemplo, el caso de Salvador Dalí. Definitivamente él veía el mundo de forma diferente y se comportaba de una forma que a otros les resultaba extraña".
Según el psicólogo británico, algunos negocios ya han reconocido y están empezando a capitalizar este conocimiento.
Algunas compañías tienen laboratorios secretos y seguros, en los que su personal más creativo puede dedicarse a experimentar libremente sin interrumpir el quehacer cotidiano.
Y otro psicólogo, Gary Fitzgibbon, dice que la creatividad también puede entenderse como una habilidad particular para "suspender la incredulidad".
"Cuando uno suspende la incredulidad y está dispuesto a creer en cualquier cosa se abre la posibilidad de identificar mayores posibilidades".
"La creatividad tiene mucho que ver con no sentirse limitado por las reglas ni aceptar las restricciones impuestas por la sociedad. Aunque, por supuesto, entre más se rompen las reglas, más posibilidades hay de ser considerado como mal de la cabeza", explicó.
Fitzgibbon trabaja como asesor ejecutivo ayudándole a la gente a ser más creativa a la hora de solucionar problemas y pensar.
"Por lo general el resultado es un aumento significativo de sus niveles de bienestar. Así que en lugar de asociar la creatividad a las enfermedades mentales se la termina asociando con mejor salud mental" afirmó.

Genios "perturbados"
Virginia Woolf (escritora)
Vincent van Gogh (pintor)
Salvador Dali (pintor)
Edvard Munch (pintor)
Robert Schumann (compositor)
John Nash (matemático)
David Helfgott (pianista)
bbc.co.uk

domingo, 28 de marzo de 2010

Una buena idea en 18 minutos

¿Cómo se le ocurrió a Apple la Macintosh? ¿Y el CD a Sony? De la misma manera que Al Gore hizo de su cruzada por el cambio climático el punto más fuerte de su plataforma política: fue una idea. Todas son ideas. Todas fueron presentadas en sociedad en TED (por tecnología, entretenimiento y diseño ), un foro en el que los vanguardistas de la acción cuentan, en 18 minutos, eso por lo que el mundo los conoce a ellos pero desconoce el por qué y el cómo. En las tres conferencias anuales -se realizan en Oxford y San Francisco desde 1984; a partir de 2009 se aventuran a India- se genera algo así como una brainstorming de elite que dura cuatro jornadas en las que personas de los ámbitos más desemejantes -desde un neurólogo hasta un contorsionista- se encolumnan detrás de un mismo propósito: transmitir ideas que puedan cambiar el mundo y que tengan impacto social relevante.
El formato, preexistente a las redes sociales, tiene la particularidad de que los expositores -superan los cien- son también espectadores. Su web (
http://www.ted.com/ ) alberga ya más de 600 videos y pueden postearse y compartir libremente. Entonces, no sorprende que ostente 200 millones de visitas.
A Alberto Kornblihtt 18 minutos le sobran. "Una de las grandes cosas de la docencia es la capacidad de recortar: no puedo ser esclavo de lo que tengo que decir", explica el biólogo molecular y doctor en Química (Fundación Campomar) al que Alfred Hitchcock le clava la mirada desde el afiche de la marca de la manzanita pegado en la pared de su oficina. Lo compele: Think different ("piensa diferente"). Y él lo hace. Dudó en participar -se resistía porque lo creía más cercano a un formato de stand up show-. Oliver Sacks (neurólogo y novelista) lo convenció. "Sentado en un escritorio, sin mostrar una sola imagen, sin levantar la voz, sin histrionismo. Su charla era maravillosa." Junto a la coreógrafa Inés Sanguinetti, el arquitecto tres veces alcalde de Curitiba Jaime Lerner, la responsable de La Usina Bea Pellizzari y el humorista Luis María Pescetti, entre otros, él será uno de los expositores de la primera experiencia de este foro en la Argentina, que se realizará el 8 de abril en La Rural.
Asistir a una charla TED cuesta aproximadamente 6000 dólares. Desde el confín del mundo deberíamos sumar el aéreo y la estadía; afuera quedan, entonces, ¿cuántos? ¿37 millones de argentinos? El lema de TED (ideas que vale la pena difundir) entiende de fronteras económicas y siderales, por lo que desde hace poco tiempo permite las TEDx, conferencias locales con el espíritu de las estadounidenses.
Según los organizadores, La Rural recibirá 1200 espectadores, pero no logrará saciar a todos. "En la primera semana tuvimos 2200 inscriptos", cuenta Diego Golombek, que coincide con sus compañeros Laura Muchnik, Juan Martín Lutteral y Gerardo Garbulsky en la razón de molestarse en traer el formato: porque hay que invertir en la construcción de lo público. ¿Por qué hacer la entrada gratuita, con registración previa? Porque lo importante hoy es el conocimiento y no la información, y debemos acceder todos. Esa democratización es la misma que espera una maduración para poder, en próximas ediciones, sumar políticos como oradores. ¿Sólo un lector?
El maestro de ceremonias será Adrián Paenza. El es un poco el paradigma de los expositores de estos foros. Si nos asomamos veremos que Paenza no es periodista. Es decir, no es sólo eso. Es matemático, es docente, y gusta de estar al corriente en temas de robótica y biogenética. ¿Qué será Al Gore? ¿Cómo descubrió Bono que lo suyo era cantar? En muchos de los 18 minutos de la web surgen respuestas a estos interrogantes. Y sorprende. Al fin y al cabo, ¿acaso usted es sólo un lector?
Kornblihtt explicará cómo la biología estudia las similitudes y diferencias entre los grupos de seres vivos -existentes y extinguidos-. Y no podrá evitar que el cine se cuele: en él conviven la pasión por el estudio sobre el splicing alternativo -cómo hace cada gen para codificar más de una proteína-, la atracción que le genera el mito de Frankestein, las obras de Luis Buñuel y de Luchino Visconti, y el canal de cable Gourmet -"hago una muy buena paella; ya aprendí varias cosas de ahí"-. Si sus alumnos lo vieran en el aeropuerto de Ezeiza apenas llega de Nueva York entenderían por qué en la guía de sus seminarios aparecen Los niños del Brasil, Heredarás el viento y Gattaca : al profesor le gusta comprar guiones de cine en el exterior.

Tecno Freud
Don Sigman le puso Mariano, pero los buscadores en Internet dan cuenta de que su hijo creció y se casó con una señorita llamada neurociencia integrativa. "Casi todo el pensamiento no es consciente. Aquellas decisiones que nosotros creemos que son superreflexionadas están condicionadas desde el inconsciente", dice y provoca.
Racionales y amantes de la lógica de fácil comprensión abstenerse; la charla de Sigman promete darles un golpe en el estómago. Pero, si gustan de estudiar, hay un incentivo: ese inconsciente puede entrenarse. "Retomaré algunas cosas de Freud: mucho del comportamiento está dictado por el inconsciente, pero nosotros pensamos que no o no lo sabemos. El intuía el inconsciente y nosotros ahora, con tecnología, podemos mirarlo e investigarlo", explica el director del Laboratorio de Neurociencia Integrativa de la UBA. Que fue columnista de fútbol en Radio Mitre. Que lee la revista Un caño . Que vivió en Barcelona, Nueva York y París. Y que volvió al país en 2005 por "razones inconscientes". Que está cargado de escepticismo para este próximo Mundial. Y que puede responder a dudas ancestrales como si un bebé tiene conciencia, a qué edad comienza esa conciencia y si se pierde. El mismo que entre estudios de lenguaje, percepción y memoria mecha mates y fútbol. Porque es físico, pero argentino y mortal también. Y se le nota que se divierte en su trabajo: debe esforzarse por no sonreír y atrapar las vocales y consonantes para que suenen limpias.
A Bea Pellizari también le cuesta. Su cruzada por hacer visible lo invisible la hace feliz; entendió que el accidente de moto que en 1980 la obligó a volver a aprender a caminar y a depender de su mamá para cepillarse los dientes tenía un propósito.
Hoy es el motor de La Usina, la ONG que trabaja para crear conciencia ciudadana y transformar la mirada que tenemos de la discapacidad. La montevideana, psicóloga social de 47 años que no cree en la filantropía -"palía, no soluciona"-, obtuvo su DNI, es argentina desde 2008 y está entusiasmada con 2011, cuando podrá votar en las elecciones presidenciales. No apabulla con estadísticas, escucha Pink Floyd, lee todas las revistas Living y conocerla hace creer que nada es tan tremendo. Pavada de tarea, contará cómo trabajan para que entendamos que la discapacidad es nuestra y de todos.

Reite, ¡sirve!
Acostumbrado a hacer humor para chicos, Luis Pescetti tendrá que variar su performance, pues la platea será bien distinta. O no: al fin y al cabo, se lo reconoce por ser aquel que les canta y habla a los más pequeños de igual a igual y fotocopia la risa de ellos en sus papás. ¿O es al revés? "Me dirijo principalmente al mundo infantil, que no es lo mismo que escribir dirigido a niños", dijo en una entrevista en 2008. Sobre el humor y el alivio de ser quienes somos pasearán sus 18 minutos.
Fue profesor de música en varias escuelas de Buenos Aires, trabajó en Cuba, España, Chile, Brasil, Estados Unidos y más de doce años en México, en radio y televisión; hizo teatro, y escribió novelas y relatos donde el humor asfixia a cada página. Pero nada de eso borra el cachetazo que le dio el éxito en séptimo grado. Ganó un concurso literario y "pusieron mi nombre en un pizarrón en el patio, con lo cual me gané unas bromas muy desconcertantes y aleccionadoras sobre qué ocurre con algunos triunfos". Un poco antes descubrió la complicidad: una Nochebuena, se despertó a la madrugada y vio a su papá dejando un regalo de Papá Noel en puntas de pie. "Entrecerré los ojos para que no se diera cuenta", recuerda.
A Paenza, la TED a la que asistió le dio "vuelta la cabeza". La versión porteña espera romper unas cuantas o, al menos, que le den una chance a la plasticidad.
Por Emilse Pizarro
Para saber más:
http://www.tedxbuenosaires.org/
Una brújula
Zambullirse en los más de 600 videos que hay en
http://www.ted.com/ puede llegar a ser apabullante. Para un primer acercamiento, los que ya viven ese mundo sugieren las charlas de Isabel Allende, Time Berners-Lee (inventor de la web), Jeff Bezos (CEO de Amazon), Dan Ariely (economista haitiano), Bono, Bill Clinton y Peter Gabriel. Bill Gates, Al Gore, Stephen Hawking, el lingüista Steven Pinker, Oliver Sacks, James Watson -(codescubridor de la estructura del ADN) y Vilayanur S. "Rama" Ramachandran.
lanacion.com

martes, 21 de abril de 2009

Internet obliga a replantear el marketing y la creatividad

"Se trata de un problema cultural", explica Castiglioni, de Microsoft
Alberto Borrini
Para LA NACION
La relación entre los jóvenes y las marcas se hace cada vez más fuerte con la ayuda de los medios online .
Según el "Young Adults Revealed", un estudio realizado simultáneamente en 26 países, el 28% de los que tienen entre 18 y 24 años ha hablado sobre sus preferidas en algún foro de discusión y el 23% dijo haber añadido contenido relativo a sus experiencias en algún servicio de mensajería instantánea.
Los jóvenes de este rango de edad se ven a sí mismos como "potenciales expertos para compartir sus conocimientos de las marcas a través de Internet y de esta manera influenciar a otros". El viejo y efectivo recurso del "boca a boca" potenciado por la última maravilla del siglo XX.
Internet es una caja sin fondo de sorpresas cotidianas. Las estadísticas le rinden tributo; en nuestro país, la cantidad de horas que la gente le dedica es la misma, o superior, a la que pasa frente al televisor. La cantidad de usuarios asciende ya a 13 millones, la tercera parte de la población, cantidad que convirtió a la Argentina en uno de los 11 países que más tiempo permanecen online .
Su alcance, entonces, desborda con holgura al sector de jóvenes y jóvenes adultos y alcanza a muchas capas etarias y sociales. Debido a esta notable expansión, el medio y todas sus ramas se perfilan como la clave de una nueva sociabilidad virtual.
Oportunidad
David Castiglioni, gerente general del Grupo de Servicios Online de Microsoft para Hispanoamérica, estima que la encuesta "Young Adults", realizada en conjunto por su empresa y Synovate, confirma que "Internet representa una increíble oportunidad para las marcas que están buscando fidelizar a los clientes" y agrega que "el contenido relacionado con ellas fue visto, explorado y comentado por los encuestados, emergiendo así como un elemento clave en sus vidas". Es lo que, hablando en general, el directivo llama "mucho ruido". La segunda mitad del axioma popular, "pocas nueces", lo aplica al todavía bajo empleo publicitario del medio en nuestro país, en relación con los mercados que van a la vanguardia.
Por un lado, su popularidad crece, como en todas partes, día tras día. Todo comenzó con la aparición de las primeras PC, iniciales que ya nadie vincula espontáneamente con las del Partido Comunista, como hace algún tiempo; pero en rigor es la variedad de servicios que brinda, todo un universo de posibilidades de relaciones, conocimientos y comunicaciones, lo que provocó el big bang .
Hoy, términos tan nuevos como Facebook, chat, Google, mail, MSN, YouTube, Myface, photolog y blog están entrando rápidamente en el vocabulario cotidiano de la gente, pese a lo cual la publicidad online del país apenas representa el 2,5% de la inversión anual (unos $ 200 millones en 2008). Este modesto guarismo no guarda relación con los del Reino Unido, por ejemplo, donde Internet es ya el segundo medio publicitario, con casi el 20% de la inversión total, y a punto de superar este año al primero, la televisión.
Castiglioni explica así la brecha: "Se trata de un problema cultural. Internet plantea una revisión a fondo del marketing convencional. Demanda una mayor apertura a la innovación y la creatividad publicitaria".
Pero el futuro parece sonreír a los nuevos soportes. Según ZenithOptimedia, el año próximo la porción de la torta publicitaria destinada a medios online llegaría al 13,8% de la inversión mundial, y se estima que en América latina esa porción será cinco veces mayor que la actual en 2013. En el caso puntual de Microsoft, cuya facturación mundial es de alrededor de US$ 60.000 millones, la destinada a publicidad ya es del orden del 5 por ciento.
Para Castiglioni, al frente del grupo de servicios publicitarios de la firma prácticamente desde que fue abierto en el país, hace dos o tres años, hay que superar prejuicios, y también temores ante el cambio. Paradójicamente, la crisis aceleraría el proceso, debido a los atributos económicos que esgrime Internet.
Pero los temores no se limitarían a los de índole profesional. Internet es un planeta enorme y sin fronteras pero también el menos regulado de todos, una ventaja desde el punto de vista de la expresión, que tiene su contrapartida en los aspectos éticos de la comunicación. Se presta a la acción de francotiradores digitales que tanto pueden ensalzar como ensuciar personas y marcas, lo cual confiere cierta imprevisibilidad al medio que retrae a los anunciantes más conservadores.
¿Hay maneras de implantar en Internet un sistema de autorregulación como el que existe en los medios convencionales? Es difícil, y quizás obligaría a volver al principio del sistema. El autocontrol comenzó, entre nosotros, medio siglo atrás, con las normas que se impusieron los propios medios. En este sentido, Castiglioni explica que las reglas de conducta de Microsoft son muy estrictas, tanto en lo relativo al respeto por la privacidad como a los derechos de autor por los contenidos.
lanacion.com

sábado, 3 de enero de 2009

Un triunfo mal llevado puede paralizar la creatividad


MADRID (Diario El País).- El 13 de marzo de 1973, Juan Rulfo desveló la razón por la que había renunciado a seguir escribiendo: "... Pues porque se me murió el tío Celerino, que era el que me platicaba todo". Fue en la Universidad Central de Venezuela, durante una conferencia, mucho tiempo después de que el autor de Pedro Páramo y El llano en llamas hubiera optado por dedicarse a la fotografía y a los guiones de cine, y fue muchas veces después de que le formularan esa misma pregunta. El mismo camino del portazo a la literatura había tomado, años antes, nada menos que Arthur Rimbaud, quien a los 19 decidió que ya había dicho todo lo que tenía que decir en poesía y se convirtió, entre otras cosas, en traficante de armas.
Ambos tienen algo en común: tras lograr un éxito brutal, se apartaron de la publicación de libros y procuraron permanecer lo más alejados posible de la fama. No es un caso exclusivo de los escritores. Hace un par de semanas, un prestigioso cocinero francés, Olivier Roellinger, se deshizo de lo más parecido a un nobel que se le reconoce al arte culinario, las tres estrellas que le había otorgado a su restaurante la guía Michelin. Su motivo, su muerte del tío Celerino particular, era el estrés. Declaró que había pasado "26 felices años manejando el timón de los fogones" y que ahora quería "emprender un camino diferente" con el objetivo de "mantener la pasión de vivir".
Hace un mes, Deluxe, uno de los puntales del rock independiente español, dio su último concierto. Xoel López, el alma del grupo, se va "indefinidamente", primero a Argentina y luego a Estados Unidos. "Necesito romper, tomarme un descanso. Estoy un poco harto de tanto rock. Llevamos tres años sin parar, más de 100 conciertos. No sé: necesito un cambio", dijo a EL PAÍS. Seguirá componiendo, pero admite su agotamiento.
El impecable Daniel Day-Lewis, el Gerry Conlon de En el nombre del padre, ganadora de un Oscar, pasó cinco años sin actuar. Aunque evita hablar de ello, se sabe que vivió en Florencia trabajando de aprendiz de zapatero.
Esta es una historia de dilatados parones o abruptos finales. Aunque los primeros son mucho más frecuentes, hablan de las dificultades de la creatividad para soportarse a sí misma y para soportar (y más aún, mantener) el éxito. Manuela Romo es autora de Psicología de la creatividad (Paidós) y profesora de la Universidad Autónoma de Madrid. Al investigar sobre el trabajo de los creadores, se encontró con que se trata de una actividad que exige "´un enorme esfuerzo cognitivo y mental al que hay que dedicar cientos o miles de horas. Además, cuando hablamos de auténtica creación, de producir algo nuevo, la persona experimenta fases de gran incertidumbre, no sabe hacia adónde va exactamente, no hay nada definido, y, además, está desafiando paradigmas establecidos, lo que puede ocasionar rechazo o incomprensión. Por otra parte, el hecho de trabajar en soledad puede generar estrés", explica.
Visto así, se parece bastante a una especie de tortura. Sin embargo, Romo subraya que nada de esto es capaz de quebrar, por sí solo, la voluntad de un artista, un científico o un compositor. "Ws su vida. Una personalidad creativa ama su trabajo, en el que a veces tiene lo que la psicología llama ´la experiencia del fluir´: un estado de total inmersión en una tarea, estar absorbido y perder por completo la noción del tiempo"
Rulfo o Rimbaud siguieron, en este sentido, un camino excepcional. Se esfumaron. Estaban aquejados de lo que el narrador de Bartleby y compañía, de Enrique Vila-Matas (Anagrama), llama "el síndrome de Bartleby" en su brillante rastreo por la literatura del no y sus protagonistas, entre los que destaca.
Si se escribiera algo parecido sobre cocineros, se incluiría la renuncia de Jordi Parramón, aunque sus motivos son más claros y vitalistas. "Un día mandé un fax a los autores de la guía Michelin. Les explicaba que renunciaba a mi estrella. No lo entendieron. Me llamaron, pero no se convencían de que yo quisiera renunciar. Así que enviaron a un señor, charlamos y me dijeron que no les había pasado nunca", cuenta por teléfono. De esto hace tres años. Ahora Parramón vive en el campo, dedicado a la fotografía. "Un trabajo así te ocupa todo el día y toda tu energía, aunque te guste mucho. Me dediqué 20 años a la cocina, nunca busqué ni la fama, ni el éxito. Cuando nos dieron la estrella, coincidió con el boom de la cocina, de Ferran Adrià. Hubo buenas críticas, llegó la prensa, me invitaban a actos. Una mañana iba en un avión hacia Milán a dar una conferencia sobre cocina, y me di cuenta de que antes de despegar sólo estaba pensando en volver. Me dije ´¿pero dónde vas?´ y ahí empecé a plantearme dejarlo y cambiar de vida. Quería hacer más cosas. Al principio no todo el mundo lo entendió, se ve raro cambiar una vida con dinero y reconocimiento".
Introducir la variable del éxito en la creatividad puede descompensarlo todo. Por extraño que parezca. "Ocurre cuando se orienta la obra hacia la consecución de un resultado", comenta Javier Mañero, director de la Escuela de Inteligencia. Después de un gran triunfo, entre la crítica o el público, de un libro, un disco, un cuadro o un plato, lo más temido y estresante para el autor puede ser la pregunta: ´¿Y ahora, qué?´.
"Los fracasos no cuentan excepto, si vienen después de un éxito", asegura el escritor Santiago Roncagliolo. En 2006 obtuvo el premio Alfaguara por Abril Rojo y se adaptó al cine Pudor, su primera novela. "Cuando escribí esas obras, sobre todo Pudor, nadie tenía expectativas sobre mí. Sólo quería publicar. Se tradujo a varias lenguas, vendió. El error es tratar de hacer lo mismo para no defraudar", dice.
No hay creatividad sin riesgo. ´Es muy difícil mantener indefinidamente la admiración de los otros. Tanta expectativa de la gente puede desarrollar un miedo al fracaso que bloquea, es paralizante´, explica el psicólogo Gonzalo Hervás. En el mundo de la música esa presión es elevada.
"Después de haber sacado un disco muy potente, todos los grupos tienen ese vértigo, el de superarse. Y justo el segundo es muy complicado, porque repetir la fórmula ya no vale. Hay que igualar como mínimo, o experimentar", explica Carlos Mariño, manager de grupos como Dover, Fangoria o Kiko Veneno. Es que "ser creativo o tener talento no tiene nada que ver con saber gestionar el éxito, y mucho menos la fama", asegura Javier Liñán, ex director artístico de EMI España, donde trabajó con Amaral, José Mercé o Manu Chao. Ahora es manager de Los Planetas, Albert Pla y Astrud.
El escritor dominicano Junot Díaz obtuvo el premio Pulitzer -uno de los más importantes de las letras estadounidenses- en abril pasado con su novela La maravillosa vida breve de Oscar Wao. Pero han tenido que pasar 11 años para que volviera a publicar: su anterior trabajo, una antología de cuentos titulada Drown, es de 1996, la que le convirtió en la promesa literaria de su país. En una reciente entrevista con EL PAÍS, aseguró que ese lapso temporal "fue un infierno". "No sé cómo sobreviví. Soy terriblemente duro conmigo mismo, padezco la enfermedad del perfeccionismo", dijo.
La alta autoexigencia creativa puede paralizar. Pero puede que también influya el hecho de que "cuanto más tiempo pase entre una novela y otra, más prestigio adquiere la segunda", dice Roncagliolo. Y más presión: "Si la primera novela es buena, la segunda novela, más diez años después, tiene que ser genial". El proceso creativo no es, ni mucho menos lineal. "Hay muchos abortos", confiesa Roncagliolo. "Y existe el terror al vacío. Puedes tirar una novela de 200 páginas. Si has tenido éxito, es parecido a una borrachera. Cuando acaba la atención sobre la obra, la promoción, llega la resaca, te preguntas si podrás hacer otra, si estás acabado... Es parte del ciclo". Manuela Romo explica que "es un fenómeno complejo, en el que hay repetidas cumbres y repetidos abismos".
Varios experimentos sugieren que el éxito puede fagocitar parte de la creatividad. A finales de los ochenta, la profesora de Psicología Theresa Amabile, de la Universidad de Brandeis (EE UU), trabajó con varios grupos de niños. Les pidió que dibujaran lo que quisieran. A una parte de ellos les ofrecieron recompensas por hacerlo, y a otros no. Quienes habían sido premiados presentaron los dibujos menos creativos. "Si la motivación externa, es decir, la necesidad de reconocimiento, la fama, es más fuerte que el placer por crear (la motivación interna), puede aparecer el estrés", explica Alfredo Muñoz, psicólogo social de la Universidad Complutense de Madrid y profesor de talleres de creatividad en empresas. Ahí sí puede darse el abandono temporal para recuperar el equilibrio o la renuncia definitiva. Cantautoras como Tracey Chapman o Lauryn Hill, ex miembro de The Fugees (con los que vendió 17 millones de discos con sólo un álbum, The Score) frenaron su carrera cuando mayor fama tenían, por ejemplo.
Aunque para fobia a la fama, la del escritor estadounidense Thomas Pynchon (El arco iris de gravedad). De él apenas hay media docena de fotos de hace más de 40 años. No concede entrevistas. Lo último que se conoce de él es su voz: aparece con una bolsa de papel en la cabeza en un cameo excepcional en Los Simpson. Se interpreta a sí mismo asesorando a Marge, que publica una novela. El caso de J. D. Salinger es también misterioso. Tras la publicación de El guardián entre el centeno, una auténtica novela de culto desde el momento en que apareció (1951), se borró de la vida pública y apenas se editaron un par de libros suyos más. "Un rasgo fundamental de la personalidad creativa es que necesita hacer lo que le da la gana. La libertad, que se olviden de ellos para volcarse en su trabajo", asegura Romo. Apenas hay compositores, escritores o artistas que no se quejen, en algún momento, de la pesadez de la promoción y la fama. Lo sufren, por ejemplo, los managers: "Es muy cansino, repiten lo mismo en las entrevistas, la gente les para por la calle, llaman 200 veces al día, aparecen por todas partes", ilustra Mariño.
Con todo, quienes abandonan para siempre son una excepción. "La personalidad creativa siempre está produciendo, tiene una gran confianza en su trabajo y una fuerte tolerancia a la frustración, aunque se pueda resentir puntualmente", dice Romo. Muñoz también cree que, si no es así, pierden "la capacidad de jugar, la creatividad es tan gratificante que no puede estresar". Y quienes desaparecen un tiempo al final "siempre vuelven. Es su vida", dice Romo.
Silvia Blanco

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