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viernes, 19 de noviembre de 2010

Un grupo de investigadores describen la patología de la niña de 'El exorcista'

El investigador de la Universidad de Pensilvania (Filadelfia, EE.UU) y futuro Icrea del Idibaps - Hospital Clínic de Barcelona, Josep Dalmau, ha descrito la enfermedad de la conocida niña de la película El exorcista, consistente en anticuerpos que atacan a proteínas neuronales "cruciales" y que provocan el aparatoso trastorno.
En una entrevista, Dalmau ha explicado que los síntomas que retrata William Friedkin en su filme de 1973 han sido históricamente confundidos con un cuadro agudo de esquizofrenia e incluso posesiones diabólicas.
No obstante, según los estudios que ha liderado la dolencia guarda estrechos parecidos con la enfermedad bautizada como 'Encefalitis por anticuerpos contra receptores NMDA', y ha recordado que hay determinados síntomas —como el hecho de que la menor empiece a hablar idiomas que desconoce y gira 360 grados su cabeza— que son simplemente ficción.
En la realidad estos enfermos, que suelen ser chicas de entre 18 y 20 años, aunque también niños y adolescentes, realizan torciones "muy forzadas", pero no tan extremas, y "desestructuran el lenguaje" hasta el punto que éste se convierte en incomprensible, pero no hablan nuevos idiomas, ha señalado el fichaje del Idibaps - Hospital Clínic, líder del grupo que ha elaborado la descripción.
Alucinaciones visuales, conversaciones imaginarias por teléfono, visiones de muertos, certeza de posesión de la verdad absoluta, convencimiento de contacto directo con Dios, expresiones constantes de terror, retorcimientos espectaculares con el cuerpo que desembocan en crisis epilépticas y movimientos anormales de boca, cara y brazos parecen los ingredientes de una película de terror, pero pueden ser consecuencia de una enfermedad inmunológica.
La dolencia ha sido recientemente descrita por el grupo americano del que forma parte Dalmau que, tras una investigación que empezó en 2005, ha quitado todo "misterio" a la dolencia, provocada por anticuerpos que atacan a proteínas situadas en la superficie de las neuronas y en sus puntos de conexión (sinapsis).

La espectacularidad del trastorno confunde a las familias
"La función de estas proteínas es crucial", por ser encargadas de los circuitos del cerebro, la memoria y el aprendizaje, y la alteración, que provoca la retahíla de síntomas citados, puede ser tratada con inhibidores de los citados anticuerpos. De hecho, se curan el 80% de estos enfermos con el correcto tratamiento.
A diferencia de lo que se creía, el origen del cuadro no es vírico, y la identificación de los anticuerpos permite un correcto tratamiento.
La espectacularidad del trastorno confunde a las familias de los enfermos que, convencidos de que una droga es la causante del "aparatoso" trastorno, llevan a su enfermo a urgencias del hospital, donde las pruebas descartan que se trate de una sustancia estupefaciente.
De esta manera, los familiares inician un calvario de idas y venidas al hospital, al psiquiatra, incluso a sacerdotes exorcistas, y estos enfermos acaban en las unidades de cuidados intensivos (UCI) y pasando varios meses en el hospital, donde algunos a veces mueren.

El 80% se cura
Recientemente el grupo ha realizado un estudio con 400 enfermos, el 80% de los cuales han logrado una curación completa o casi completa, y han podido retomar sus actividades habituales, aunque "han tardado bastante tiempo" en conseguirlo, ha especificado el experto, que ha calificado de "extraordinario" que se puedan curar.

La descripción de la enfermedad será presentada en Sitges
La mitad de las enfermas sufría un pequeño tumor en el ovario benigno, pero con tejido nervioso, que iniciaba una respuesta inmunológica en el cerebro y desencadenaba la enfermedad. Ello llevó en 2005 a continuar con las investigaciones y en 2007 se identificó por primera vez la proteína diana a la que atacaban los anticuerpos en 12 enfermos.
La descripción de la enfermedad, que ha despertado expectación entre la comunidad científica en los dos últimos años, será presentada con vídeos ilustrativos este sábado en el X Congreso Internacional de Neuroinmunología, que se celebra en Sitges (Barcelona) con un millar de científicos de todo el mundo.
20minutos.es

lunes, 12 de octubre de 2009

Tuberculosis: buscan reforzar las defensas


Susana Gallardo
Para LA NACION
Parecía que los antibióticos iban a terminar con la tuberculosis, la enfermedad infecciosa más antigua de la humanidad. Sin embargo, hoy es la de mayor prevalencia, junto con el sida: un tercio de la población mundial está infectada; cada año, hay 8 millones de casos nuevos, y mueren 3 millones. Aquí, cada año, aparecen 11.000 o 12.000 casos nuevos, y mueren alrededor de mil pacientes.
Esto ocurre, entre otras razones, por el abandono de los tratamientos y la resistencia a los antibióticos. Pero las defensas del organismo cumplen un papel central y no todas las personas hacen frente a la enfermedad de la misma manera. Una de las claves es la presencia del interferón gamma, una sustancia que fabrican los linfocitos T, las células del sistema inmune.
"El hecho de que un paciente pueda tener más o menos interferón depende de una cascada de señales en las células, y hemos identificado algunas de las moléculas involucradas", explica la doctora Verónica García, profesora del Departamento de Química Biológica de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA e investigadora del Conicet. Acaba de recibir un subsidio de 300.000 dólares de los Institutos de Salud de los Estados Unidos para trabajar 4 años en el mejoramiento de la efectividad de las terapias.
Los pacientes con tuberculosis suelen abandonar la medicación al sentirse mejor, tras las primeras cuatro semanas. "El tratamiento incluye una asociación de cuatro fármacos por un mínimo de seis meses, plazo que puede prolongarse si se presentan formas pulmonares muy graves", explica la doctora Rosa Musella, del Servicio de Neumotisiología del Hospital Muñiz.
La experta indica que la protección de la vacuna BCG es pasajera y eficaz sólo para las formas diseminadas y graves, en especial en niños y jóvenes. "Muchos grupos de investigación en el mundo trabajan para lograr una vacuna más efectiva, segura y con protección de por vida", dice Musella. Hoy, la BCG se aplica sólo al nacer.
Por otra parte, García señala que los pacientes pueden tener alta o baja respuesta inmunológica frente al patógeno. "Los que están más graves tienen muy disminuida la producción de interferón gamma". Y su administración externa puede tener efectos adversos, por lo que García apunta que "es importante lograr que el paciente pueda producirla en cantidades adecuadas para defenderse del patógeno".
En toda célula ocurre una cascada de señales que activan distintas moléculas hasta llegar a una que, como un interruptor, enciende el gen responsable de la producción de una proteína. En el caso de los linfocitos T, la molécula SLAM activadora de linfocitos, como otras, participa en la regulación del proceso de fabricación de interferón.
"Pudimos demostrar que la SLAM activa un factor que desencadena la producción de interferón", relata Virginia Pasquinelli, becaria del Conicet y primera autora de los trabajos publicados en Journal of Immunology y en The Journal of Infectious Diseases. El equipo detectó también una molécula con la función opuesta: se une a la SLAM e inhibe la producción de interferón; y está elevada en los pacientes que no responden a la terapia.
Cuando la bacteria Mycobacterium tuberculosis ingresa en las vías aéreas, se dirige directamente hacia el pulmón. Y hacia allí van también los macrófagos, que son las células "devoradoras" que rodean al intruso para engullirlo. Pero, para eso, necesitan el estímulo del interferón.
"Al manipular las moléculas, es factible aumentar la respuesta del organismo para que produzca interferón", afirma García. En efecto, los investigadores cultivaron linfocitos T de pacientes tuberculosos con buena y mala respuesta. Mediante anticuerpos monoclonales, pudieron activar la SLAM y así aumentaron los niveles de interferón gamma en los linfocitos T de quienes tenían baja respuesta, hasta el nivel de los que respondían bien al tratamiento.
"Algunas de esas moléculas, que se activan en los pacientes que son buenos respondedores, no muestran actividad en los malos respondedores, y eso es lo que queremos dilucidar ?destaca Pasquinelli?. No sabemos si se debe a una característica de los pacientes o si es consecuencia de la infección con una cepa más virulenta."
Y agrega: "Aún tenemos que avanzar más para lograr la combinación precisa de moléculas que permita mejorar la terapia". Con un subsidio de la Agencia Nacional de Ciencia y Tecnología el grupo intenta diseñar un método de diagnóstico rápido que pueda producirse en el país.
Musella destaca: "Esta investigación podría ayudar a desarrollar medicamentos y una vacuna más efectiva". También integran el equipo Javier Jurado, Ivana Belén Alvarez y Darío Fernández do Porto.
lanacion.com

jueves, 30 de julio de 2009

La relación entre inmunidad y alimentación

La inmunidad es la capacidad del organismo para reconocer lo propio y defender lo extraño. De esto se encarga el sistema inmune. Un conjunto de órganos linfoides como el timo, la médula ósea, el bazo, amígdalas, adenoides y alrededor de mil linfáticos.
En estos órganos se originan millones de células principalmente linfocitos y macrófagos, cuya función es la protección del organismo de la invasión infecciosa por virus, bacterias, hongos y parásitos en general.
La disfunción del sistema inmune lleva a la enfermedad
Las enfermedades infecciosas frecuentes: cáncer, alergia y autoinmunidad (autoagresión) son los indicadores de la falla en el funcionamiento del sistema inmune.
Existen muchos factores ambientales los cuales pueden afectar a la inmunidad pero lo que está a nuestro alcance de manejar es la alimentación.
Los alimentos están constituidos por proteínas (carne, huevo, productos lácteos, legumbres) que son el material de construcción para el organismo, lípidos (grasa y aceite) que forman parte de membranas de todas las células y muchas hormonas, además en conjunto con los carbohidratos (azúcares y almidones) son fuente energética del organismo.
Los minerales y vitaminas se encuentran en pequeñas cantidades en los alimentos pero son indispensables para las reacciones químicas del mismo
En el caso de la desnutrición, cuando en la dieta falta no solamente la cantidad sino también la calidad de algunos ingredientes, las alteraciones a la inmunidad son evidentes
Son los nutrientes que ayudan al sistema responsable de controlar las agresiones que producen las bacterias, los virus y los parásitos son las vitaminas (A, E y C), los minerales (zinc, cobre, hierro, magnesio y selenio), los ácidos grasos (omega 6 y omega 3) las calorías necesarias según la edad, la actividad física y las proteínas de alta calidad como las que aportan la carne, la leche, el queso y algunas combinaciones de alimentos como el cereal con legumbres.
También es importante incorporar yogures, quesos y leches fermentadas porque aportan probióticos que aumentan las defensas.
La población deberá, en general, tratar de incorporar más frutas y verduras de diferentes colores, aceites vegetales, pescados, frutos de mar, cereales integrales, panes con semillas para mejorar las defensas del organismo


Por Máximo Ravenna y lic. Grimberg

lanacion.com

martes, 27 de enero de 2009

Estudios científicos revelan que la suciedad hace bien a la salud

La llegada de un bebé a la casa pone todo patas para arriba: los horarios, las costumbres, las prioridades... Un punto y aparte merece el "rubro orden y limpieza" del hogar que, en algunos casos, llega a rozar la obsesión. Cada centímetro cuadrado de superficie se limpia, se vuelve a limpiar y –por las dudas- se repasa con esmero. Todo debe ser esterilizado, por el bien del chiquitín que anda gateando y llevándose a la boca lo que encuentra en su camino.
Pero momento, ahora hay estudios científicos que dicen que un poco de suciedad no le hace mal a nadie y que, por el contrario, favorece el desarrollo de un sistema inmune saludable. Pocos deben ser los chicos que, alguna vez, no hayan sido sorprendidos "in fraganti", comiendo tierra de una maceta o recolectando con entusiasmo lo que los adultos calificarían sin ningún tipo de dudas de "basura" o "mugre". Menos aún deben ser los padres que, después de verlos, no los hayan llevado con urgencia a lavarles la cara y las manitos con agua y jabón o –si la "porquería" con que la que fueron pescados lo amerita- los "desinfecten" con alcohol en gel.
Sin embargo y, pese a que lo que se busca es evitar que los chiquitos se contagien enfermedades, en realidad esta obsesión por la limpieza tendría el efecto contrario al deseado.
¿Cómo?
Una serie de estudios concluye que los chicos criados en ambientes exageradamente limpios no están expuestos a bacterias, virus y parásitos que –lejos de perjudicarlos- estimulan el desarrollo de un sistema inmunológico sano. "Lo que el chico está haciendo cuando se pone cosas en su boca es permitir que su sistema inmune genere una respuesta a su ambiente", explica al diario The New York Times Mary Ruebush, la microbióloga e instructora de Inmunología que escribió el libro "Por qué la Suciedad hace bien".
Por su parte, el doctor Joel V. Weinstock -director de gastroenterología y hepatología en el Tufts Medical Center de Boston, EE.UU.- señala que al nacer el sistema inmunológico "se parece a una computadora que no fue programada y que necesita instrucciones". Y agrega que la exposición a ambientes con virus o bacterias le brinda una suerte de "entrenamiento" al sistema inmune. Por eso, rechaza la obsesión por la limpieza y la desinfección que eliminam muchas bacterias y virus "que le hacen bien a nuestro organismo".
"Los niños criados en un ambiente ultra-limpio no están siendo expuestos a microorganismos que les ayudan a desarrollar un correcto circuito inmunizador", afirma Weinstock. Según los estudios que él mismo llevó a cabo en la Universidad de Iowa, el especialista concluyó que los parásitos intestinales (que fueron prácticamente eliminados de los países desarrollados) son "el actor más grande en la regulación del sistema inmunológico". De todos modos, y para no causar alarma, aclara que ni él ni sus investigaciones promueven la falta de higiene ni la "vuelta a un ambiente lleno de gérmenes de 1850"
Tampoco Ruebush plantea que haya que vivir en medio de la mugre. Lo que señala es que no hay que perder la cordura por la limpieza: hay bacterias en todas partes y la mayoría de ellas no causan problemas. "El humano probablemente abriga aproximadamente 90 billones de microbios", detalla. Y agrega que "el hecho mismo de tener tantos microbios de tantas clases diferentes es el que nos mantiene sanos la mayor parte del tiempo". Parece que las publicidades de jabón para lavar la ropa tenían razón: "Ensuciarse hace bien" y "Todos los chicos tienen derecho a ensuciarse". Al menos una dósis de mugre (nada de excesos) no debería negársele a nadie.