Mostrando entradas con la etiqueta boca. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta boca. Mostrar todas las entradas

domingo, 29 de enero de 2012

El papilomavirus también amenaza a la boca y la garganta


El tabaco y el alcohol han sido, tradicionalmente, los principales desencadenantes de los tumores de la cavidad oral (boca, faringe y laringe). Sin embargo, en los últimos años, otro 'villano' ha ido ganando posiciones en este terreno. Se trata del virus del papiloma humano, un patógeno de transmisión sexual cuyo papel en el cáncer de cuello de útero es bien conocido.
En Estados Unidos, este virus se considera ya la causa principal de un tipo de carcinoma oral y su prevalencia llama la atención de los expertos. Sobre todo, porque es especialmente alta entre los varones.
Así lo atestiguan los resultados del último trabajo realizado sobre el tema, que analizó a 5.579 hombres y mujeres de edades comprendidas entre los 14 y los 69 años. Según sus datos, publicados en el último número de la revista 'Journal of the American Medical Association', las infecciones orales del virus afectan al 10,1% de los hombres frente al 3,6% de las mujeres, lo que da una prevalencia general de casi el 7%.
Estos datos, subrayan los investigadores en la revista médica, hacen necesaria una mayor atención pública hacia las implicaciones sanitarias que tiene el avance de este virus. Sobre todo, si se tiene en cuenta que el subtipo 16 del patógeno -sin duda el más agresivo y el que más se relaciona con un posterior desarrollo de cáncer- era el virus más común entre los afectados de la muestra analizada.

Una infección de transmisión sexual

Para llevar a cabo su trabajo, estos científicos dirigidos por Maura L. Gillison, de la Universidad de Ohio (EEUU), sometieron a cada participante a una entrevista personal sobre sus hábitos y su perfil socioeconómico, además de una prueba de laboratorio para evaluar la presencia oral de papilomavirus.
Aparte de la prevalencia del patógeno, uno de los detalles que más claros quedaron en la investigación es que el comportamiento sexual estaba estrechamente ligado con las probabilidades de infectarse. Así, las personas sexualmente activas que más parejas habían tenido a lo largo de su vida eran quienes más probabilidades tenían de presentar el virus. Por otro lado, y al margen de la vida íntima, también el tabaquismo se demostró como un importante factor de riesgo.
Aunque reconocen que la prevalencia de las infecciones orales por papilomavirus sigue siendo baja en comparación con otros 'ataques' de este patógeno -llega al 42% en el caso del cuello de útero-, los autores de este trabajo reclaman en sus conclusiones más estudios que determinen de qué manera puede prevenirse y combatirse este tipo de infección y sus posibles consecuencias.
Coincide con su punto de vista Elvira del Barco, portavoz de la Sociedad Española de Oncología Médica y especialista del Hospital Clínico Universitario de Salamanca. Según esta experta, entre otros factores, es necesario averiguar si la vacuna que habitualmente se emplea para prevenir el cáncer de cuello de útero también es efectiva en el caso de las infecciones orales o hasta qué punto sería coste-eficaz realizar un cribado preventivo para detectar el virus como el que habitualmente se realiza en las consultas de ginecología.
"Se está trabajando mucho en torno a este tema porque la prevalencia de estas infecciones orales está aumentando", señala. Según sus palabras, aunque en España y el resto de Europa las cifras aún no alcanzan los niveles que se manejan en EEUU, también se ha detectado un incremento importante.
"En España el alcohol y el tabaco siguen siendo las causas principales de los cánceres del área aerodigestiva superior, pero se espera que siga aumentando la incidencia del virus", indica.
En ese sentido, Del Barco recuerda que ante la existencia de un cáncer de boca o garganta, es necesario en todos los casos descartar la presencia del virus. "En general, los enfermos que tienen el virus pero no son fumadores ni bebedores tienen un mejor pronóstico que el resto", comenta. "En estos casos, hay que valorar que tal vez no haga falta la cirugía, ya que suelen responder muy bien a la quimioterapia y radioterapia", añade.
Para evitar problemas, esta especialista recomienda, sobre todo, prevención frente a cualquier enfermedad de transmisión sexual. Pero, además, también incide en la importancia de actuar a tiempo.
"Hay que consultar si se detectan síntomas como una úlcera o pequeña lesión en la boca que no se cura en semanas o ante una afonía que no remite", subraya.
elmundo.es

viernes, 29 de octubre de 2010

Notamos la boca sucia después de decir una mentira

Un nuevo estudio publicado en la revista Psychological Science revela que, en efecto, decir una mentira hace que deseemos limpiarnos físicamente la boca. Para demostrarlo, Norbert Schwarz y Spike W.S. Lee, de la Universidad de Michigan (EE.UU.), pidieron a 87 estudiantes que desempeñaran el papel de abogados en competencia con un colega, Chris, imaginando una situación en la que encontraban un documento importante que Chris había perdido y que la devolución del documento ayudaría a la carrera de Chris en detrimento de la suya propia. A cada participante se le pidió que dejara a Chris un mensaje bien por grabación de voz o por correo electrónico, diciéndole la verdad en unos casos y mintiendo en otros. A continuación los participantes calificaron el grado en que deseaban varios productos como parte de una supuesta encuesta de comercialización y que dijeran cuánto estaban dispuestos a pagar por cada producto. Los productos incluían un enjuague bucal y un jabón para las manos.
Los científicos comprobaron que los participantes que habían mentido por teléfono, dejando un mensaje grabado falso, sintieron un deseo más fuerte por el enjuague bucal y ofrecieron pagar por él más que el resto. Y a su vez, los que habían dicho una mentira en el mensaje electrónico escribiendo el mismo embuste, sintieron un deseo más fuerte por el jabón de manos y se mostraron dispuestos a pagar más por él.
“Las referencias a 'manos sucias' y 'bocas sucias' en el lenguaje cotidiano indican que la gente piensa acerca de los aspectos abstractos de la limpieza moral en términos de experiencias más concretas con la limpieza física”, aclara Lee. “No es sólo que las personas quieren limpiarse después de un acto 'sucio', sino que quieren lavar la parte específica del cuerpo involucrada en ese acto”, subraya su compañero Schwarz.

muyinteresante.es

lunes, 19 de octubre de 2009

Bruxismo: una inconsciente amenaza para los dientes


NUEVA YORK (The New York Times).– Yo aprieto mis dientes a la noche. Lo he hecho durante años. Es mi secreto. Pero ahora tengo la tranquilidad de saber que al menos del 8 al 10% de la población adulta comparte mi mal.
Se llama bruxismo del sueño. También hay una versión diurna, un apretar de dientes inconsciente, mayormente debido al estrés, pero los orígenes son diferentes y los efectos no son tan malos como el que se da durante el sueño, cuando los mecanismos de defensa del cuerpo están inactivos.
Si no se trata, puede causar daño a los dientes y a los tejidos que los rodean y producir dolores de cabeza y de mandíbula.
El bruxismo puede ser al menos tan antiguo como la Biblia, donde se describe el infierno como un estado donde hay "rechinar de dientes". Puede ser acusado con justicia de hipérbole si revirtiera la ecuación y declarara que el bruxismo puede convertir al sueño en una especie de infierno. Pero que se entienda la idea. Es una verdadera molestia.
Presión sobre los dientes
"Es como tener un gran jugador de fútbol parado sobre los dientes", afirma el doctor Noshir Mehta, director de odontología general de la Escuela de Medicina Dental de la Universidad de Tufts y director de su Centro de dolor Cráneo-facial.
Durante el bruxismo del sueño, nos explica, los dientes superiores e inferiores pueden entrar en contacto directo unos 40 minutos por hora y, por ejemplo, sobre el primer molar puede ejercer una fuerza de 125 kg. De ahí lo del futbolista. Comparado con circunstancias normales en que los dientes de una persona hacen contacto durante alrededor de 20 minutos por día, al masticar y la presión es de sólo 10 a 40 kg.
Advertí su presencia de la misma manera que otros que sufren bruxismo. Mi novio de entonces me contó que lo despertaba con el terrible crujido que provenía del rechinar, mi dentista observó las marcas dejadas en mis dientes y confirmó el diagnóstico. El bruxismo del sueño no es una enfermedad, sino un desorden del sueño. El tercero más común luego del hablar y roncar. Es más habitual en los niños, que a menudo lo superan, y su origen puede ser diferente en los adultos.
"Las causas exactas son desconocidas", afirmó el doctor Gilles Lavigne. Si hay alguien que sabe es él: profesor de odontología y medicina de la Universidad de Montreal y presidente de la Sociedad Canadiense del Sueño que publicó extensamente sobre el tema.
En los años 60, explica, se pensaba que el bruxismo era una respuesta corporal a los problemas relacionados con la forma en que los dientes superiores e inferiores se ajustan, pero esa teoría fue desacreditada por falta de evidencia clínica.
Luego se pensó que la causa era el estrés. Pero esto no logra explicar por qué no todos los que sufren de bruxismo están estresados y no todos los que tienen estrés rechinan sus dientes. Investigaciones más recientes indican alguna relación de este mal con neuroquímicos como la dopamina, pero todavía hay desacuerdo en la importancia del papel que juegan.
Los últimos estudios del doctor Lavigne han identificado un patrón de activación en el sistema nervioso autónomo que se correlaciona fuertemente con el bruxismo del sueño.
Cuales son las causas subyacentes será demostrado por la ciencia a su debido tiempo y pueden ser varias, los factores inmediatos del mal ya se comprenden mejor. La literatura médica muestra que el estrés, fumar, el alcohol, la cafeína y otros factores pueden provocar o empeorar la condición.
Protector bucal
Entonces ¿qué debe hacer alguien que rechina sus dientes? Mi dentista me sugirió que inmediatamente me pusiera un pequeño aparato de plástico que cubre algunos o todos los dientes para protegerlos contra el daño, pero que no detiene el rechinar.
Me sentía frustrada por mi bruxismo persistente y estaba decidida a encontrar la forma de terminarlo para siempre. Como había comenzado en un período de mi vida especialmente agitado, entendí que era causado por el estrés. Probé con técnicas de relajación como el yoga, ejercicios, biofeedback e hipnosis.
Si bien esto puede haber ayudado a mejorar mi salud general, no parecía sacar al futbolista de mi cama. Por otro lado, si bien el factor estresante inicial había pasado, todavía estaba rechinando mis dientes.
Así que hice lo que cualquier persona razonable hubiera hecho: volví a las medicinas. La literatura médica sobre bruxismo me mostró que los medicamentos contra la ansiedad como la buspirona y el clonazepam habían funcionado con algunos pacientes, la buspirona sólo me puso nerviosa pero el clonazepam hizo que mi bruxismo se detuviera pronto.
"El clonazepam sería un tratamiento fantástico pero es potencialmente adictivo: funciona demasiado bien –afirmó el doctor Michael Gelb, profesor clínico de la Facultad de Odontología de la Universidad de Nueva York–. Cuanto mejor funciona un tratamiento, más dificultades tiene."
En dos meses me habitué a la droga y su efecto comenzó a disminuir. Ahora la tomo ocasionalmente. Se acabó con las medicinas.
En especial presté atención a los factores que parecían empeorar el problema, como el alcohol y malos hábitos para dormir e hice los cambios necesarios.
Finalmente volví adonde había comenzado: compré un protector de boca que cubre todos mis dientes. Había ya abandonado mi esperanza de terminar con el problema hasta que recientemente conocí a una mujer que había terminado con 10 años de padecerlo luego de un año de tratamientos regulares con acupuntura. Se me alentó a que intentara también con acupuntura y noté alguna mejora luego de pocos meses de una sesión semanal.
Clínicamente no está demostrado que la acupuntura cure o calme el bruxismo, pero deseo confiar en evidencias anecdóticas que sugieren que ayuda. A pesar de no saberlo en ese momento, había intentado la mayoría de los tratamientos recomendados para el bruxismo aunque con menos éxito que mucha otra gente.
El doctor Lavigne afirma que la gente que se levanta con dolor de cabeza o de mandíbula, es posible que rechine sus dientes y debe consultar al dentista o a los médicos de un centro universitario de dolor oro facial.
Allí los pacientes pueden recibir directivas de intentar algunas de las técnicas que yo usé u otras, y pueden ser diagnosticados por otros síntomas asociados como roncar. Estas medidas pueden reducir el bruxismo pero como no hay cura conocida, sólo sus efectos pueden ser tratados de manera confiable. Para terminar, los protectores bucales son todavía la mejor defensa.
Después de todo, si uno tiene que luchar todas las noches con un futbolista, se necesita protección.
Paul VanDeCarr
lanacion.com

lunes, 29 de septiembre de 2008

Alertan sobre las lesiones que producen los piercings bucales


Una investigación española señala que las complicaciones de los adornos en lengua y labios afectan al 72 por ciento de las personas que los usan.
Las heridas más comunes
Los piercings bucales están de moda, pero causan numerosas complicaciones y lesiones bucodentales, según un estudio de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid divulgado hoy.
En él se afirma que el 72 por ciento de sus portadores sufre algún problema posterior a la colocación del adorno.
Entre las complicaciones más frecuentes que cita la Clínica Odontológica de esta universidad figuran inflamación (35%), seguida de dolor (18%), dificultad para hablar y para masticar (15%), alteración del gusto (5%), sangrado (4%), aumento de la salivación, infección y sensación de hormigueo (un 2%) y alergia (1%).
Además de los daños típicos tras la colocación del piercing, se producen también lesiones periodontales, y en los tejidos duros y blandos, tanto en la colocación extraoral como intraoral.
Las fisuras son los daños en los tejidos duros más frecuentes (96,5%) -siendo éstas independientes del tipo de piercing, material o tiempo de permanencia-, seguidas de las abrasiones (10,3%).
Con respecto a los tejidos blandos, el 85 por ciento de los sujetos presenta algún daño.
La lesión que más preocupa a los odontólogos es la periodontal, ya que se produce en casi la mitad de los portadores de piercings (48,1%), sobre todo si son de metal.
Fuente: EFE