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martes, 31 de enero de 2012

Tuvieron tres “bebés de diseño” para salvar a sus otros tres hijos


Una pareja española tuvo tres “bebés de diseño” para salvar la vida de sus otros tres hijos. Los chicos sufrían una grave enfermedad que les había causado un linfoma, y tras una década de lucha entre hospitales y centros médicos, dos de los niños lograron curarse.
María Luisa, una enfermera española de 39 años, residente en Huelva (Andalucía), se enteró en 2004 que sus hijos mayores Alberto y José (entonces de 11 y 7 años) padecían de tumores del sistema linfático porque padecían un grave trastorno hereditario. Los chicos padecían el “síndrome de Duncan”, una rara dolencia hereditaria ligada al cromosoma X por lo que sólo afecta a varones. Y también la sufría el menor, Carlos, nacido en 2002.
El diario El País publicó con gran despliegue y en exclusiva la lucha tenaz de esta madre “que no es de las que se rinden”, siempre apoyada por su marido, Andrés. Si quería salvar a sus hijos, sólo existía la posibilidad de que nacieran otros tres bebés después de un proceso de selección genética, “para que fueran donantes compatibles de médula de sus hermanos”. Así, en 2007 tuvo a Lucas y al año siguiente a las mellizas María y Ana, concebidos en el centro de reproducción asistida de la Universidad Libre de Bruselas.
José y Carlos salvaron la vida gracias al tratamiento con células madres (ver Cómo es...). El hijo mayor Alberto, falleció a los 16 años, nueve meses después del trasplante.
“Mi objetivo en la vida era salvar a mis hijos. He hecho lo humano y lo inhumano para curarlos, Ha sido durísimo. Ahora toca vivir”, declaró María Luisa a El País, el diario de mayor circulación en España.
En 2000, su segundo hijo, José, tuvo un fuerte dolor abdominal y lo operaron en un hospital de Sevilla. Los médicos le encontraron un linfoma (un cáncer del sistema linfático) y durante siete meses recibió quimioterapia. Dos años después Alberto, el mayor, también padeció fuertes dolores abdominales, anemia y vómitos. Otra vez el linfoma.
Una consulta sobre cáncer familiar en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológica, determinó que los tres chicos sufrían el letal “mal de Duncan”. La única manera de salvarlos era con una donación. En los bancos de médula y de cordón umbilical no encontraron a nadie compatible, así que sólo les quedaba el camino de concebir otros hijos mediante reproducción asistida para que pudieran ser donantes de médula para sus hermanos.
María Luisa y Andrés acudieron a la clínica de reproducción asistida de la Universidad Libre de Bruselas, de gran prestigio. Después de un riguroso tratamiento, nació Lucas en la Fundación Jiménez Días de Madrid, y con las células de su cordón curaron a Carlos. Sólo 13 meses después, y mediante otro tratamiento, María Luisa tuvo las mellizas. Trasplantaron a Alberto, pero no logró vencer la enfermedad. Los dos cordones ya se habían empleado y había que recurrir a otros procedimientos para obtener células madres, explica El País. Las extrajeron a través de la sangre periférica de María. En setiembre de 2010 se hizo el trasplante con éxito. “Habían acabado 10 años de tensión y sufrimiento”, dijo María Luisa.
Entre revisiones y consultas, la vida de esta familia está volviendo a la normalidad. “Hace unos días hablando con una madre sobre las notas del colegio me di cuenta de que mis problemas comenzaban a ser los de una persona normal. Ya no eran cuestiones vitales”, aseguró María Luisa.

Un dilema ético
“Sin dudas se plantea un dilema porque se debate si es lícito generar la vida no con el objetivo de promover la vida de ese nuevo niño, sino la de su hermano”, admite Stella Lancuba, directora del Cimer. Según la especialista en fertilidad, el debate se resolverá en la medida en que se avance en que más personas guarden las células de cordón o que la ciencia avance en la generación a partir de otros tejidos. Lancuba propone un sistema mixto con un banco público pero que a la vez se permita guardar en bancos privados, y señala que estas terapias son experimentales, pero “muy promisorias en malformaciones fetales y patologías de huesos”.

Antecedentes
Jamie Whitaker nació en Inglaterra en 2003, luego de un tratamiento que sus padres realizaron en Estados Unidos. Vino a auxiliar a su hermano Charlie, entonces de cuatro años, que necesitaba urgente un trasplante de médula ósea.
El 12 de octubre de 2008, Soledad Puertas dio a luz en un hospital de Sevilla, España, a Javier. El bebé había sido concebido por fertilización asistida y se le aplicó el Diagnóstico Genético Preimplantacional (DGP) para no contar con ciertas características genéticas. ¿El objetivo? Salvar a su hermano Andrés, de cinco años, que padecía una incurable enfermedad hereditaria, una anemia severa congénita llamada talasemia mayor que lo tenía al borde de la muerte. El 23 de enero de 2009 lo trasplantaron y el 18 de febrero Andrés recibió el alta, ya curado.
En Argentina, en enero de 2009 la Cámara Federal de Mar del Plata autorizó por primera vez el pedido de una pareja para que su obra social les cubriera la fertilización in vitro y el DGP para lograr dar con un embrión compatible con su hermano. El chico sufría la enfermedad granulomatosa crónica (EGC), un trastorno hereditario en el que las células fagocíticas son incapaces de destruir ciertas bacterias y hongos, lo cual lleva a infecciones crónicas y repetitivas.
Un año después, un juez contencioso administrativo de La Plata también autorizó una medida cautelar para una familia de Morón, que tenían un hijo de cuatro años con leucemia linfoblástica aguda.
En 2010 hubo un caso exitoso de selección genética en Inglaterra, el primero realizado íntegramente en ese país. Un “bebé de diseño” curó a su hermana de 9 años, que tenía una grave anemia.
También en nuestro país, y antes de estos fallos judiciales, hubo familias que recurrieron a una “vía natural” para salvar a uno de sus hijos. Mariana Rodríguez decidió tener un tercer hijo para salvar al del medio, con una enfermedad genética. No recurrió a ningún tratamiento de fertilización.
clarin.com

martes, 7 de septiembre de 2010

Autorizan otro "bebe de diseño" para que pueda curar a su hermano

Por orden de un juez, IOMA, la obra social de los empleados bonaerenses, deberá pagar un tratamiento de fertilización asistida con selección previa de embriones, para que las células madre del cordón umbilical del futuro “bebé de diseño” sean trasplantadas a un hijo de la pareja. El nene, de 4 años, sufre un tipo de leucemia cuya única posibilidad de cura reside en un trasplante de médula ósea.
“La leucemia es la producción de células inmaduras en la médula ósea, que ocupan toda la médula e impiden que se produzcan las células normales, como los glóbulos rojos y blancos, y las plaquetas”, explicó a Clarín la jefa de Hematología, Oncología y Trasplante de Médula Osea Pediátrica del Hospital Italiano, Mónica Makiya.
El nene por quien sus padres presentaron un recurso de amparo padece una leucemia linfoblástica aguda –enfermedad de buen pronóstico en el 80% de los casos–, pero con cromosoma Filadelfia positivo, una variante que no responde a los tratamientos de quimio y radioterapia. Está bajo tratamiento en el Hospital Garrahan.
A través del Incucai se realizó una búsqueda de células hematopoyéticas compatibles, tanto en bancos nacionales como extranjeros, con resultado negativo. La única opción con posibilidad terapéutica es entonces el trasplante de células madre de un hermano.
Como el nene es hijo único, las células deberían obtenerse del cordón de un futuro hermano que no sufra la misma anomalía genética. Para garantizarlo es preciso un tratamiento de fertilización que incluya el diagnóstico genético preimplantacional de embriones.
Ante la negativa de IOMA a cubrir la práctica, la pareja (un matrimonio de Morón) interpuso un recurso de amparo. Ahora, el juez en lo Contencioso Administrativo N° 1 de La Plata, Luis Arias, dictó la medida cautelar basándose en que la petición no invoca el derecho a la planificación familiar, sino que la práctica “tiene por fin curar a un niño gravemente enfermo ”.
Ya en 2009 otro fallo en Mar del Plata obligó a IOMA a costear la misma práctica a una pareja para curar la enfermedad autoinmune de su hijo. Según la doctora Makiya, “ hay muchos más casos de los que se notifican ”, de parejas que pagan esta práctica de su bolsillo.
El juez se apoyó en un informe del Comité de Bioética del Incucai y señaló que, si bien hay un vacío legal en relación con el tratamiento requerido, tampoco está prohibido. En cuanto a los embriones que no sean utilizados, ordenó que sean criopreservados hasta tanto se dicte sentencia firme.
Antes del trasplante, el nene deberá ser sometido a quimioterapia y radioterapia corporal completa para anular la médula enferma. La cura dependerá del grado de avance de la enfermedad y de que no haya rechazo.

clarin.com

viernes, 23 de enero de 2009

Un fallo judicial busca salvar la vida de un adolescente

Darío Palavecino
Corresponsal en Mar del Plata
MAR DEL PLATA. La Cámara Federal de esta ciudad ordenó a una mutual y a una obra social afrontar en conjunto los costos de un tratamiento de fertilización asistida con selección de embriones. De esta manera, el niño por nacer podrá ser donante de su hermano, un adolescente que necesita un trasplante de células madre de un familiar histocompatible, para así intentar la cura de una delicada enfermedad que padece desde su nacimiento.
La Justicia también dispuso preservar los embriones restantes con prohibición de su destrucción o uso con fines experimentales, posible clonación u otras técnicas de manipulación genética.
El planteo había sido llevado a los estrados judiciales por un matrimonio que tiene un hijo afectado por granulomatosa crónica, un raro mal que altera el sistema inmunológico, causa infecciones bacterianas repetitivas y afecta a una de cada un millón de personas. Tienen además otro hijo que sería víctima de la misma afección, pero en menor magnitud.
"Permitir el descarte de embriones vulnera el derecho a la vida de éstos, y su utilización en el campo experimental conlleva un atropello contra la dignidad de la persona humana", plantean en su escrito los jueces Alejandro Tazza y Jorge Ferro, a cargo de la Cámara Federal de Mar del Plata, y el juez de Azul Juan José Comparato.
En su fallo, los jueces aclararon que la selección de embriones no busca crear una subcategoría de seres humanos esencialmente destinados al bienestar de algunos. "Además de la propia finalidad que tendrá por el solo hecho de venir a este mundo -expresan- se le sumará otra más trascendente como lo es el estar destinado a paliar las graves secuelas de la enfermedad que padece en la actualidad quien será su futuro hermano."
"Vacío legal"
El juez Tazza dijo a LA NACION: "Hay un vacío legal sobre el tema de fertilización asistida y por eso pedimos también al Congreso que regule cuanto antes en la materia".
La única disidencia en la sentencia estuvo vinculada a la responsabilidad de las obras sociales sobre su obligación de cubrir este tipo de tratamientos. Ferro votó en contra y el tribunal (que tiene a su tercer miembro de licencia) tuvo que recurrir al juez Comparato para dirimir la cuestión, que resultó favorable al matrimonio demandante.
Tazza descartó los fundamentos de la Obra Asistencial Mutual (OAM) de esta ciudad y del Instituto de Obra Médico Asistencial (IOMA), a los que están afiliados los miembros del matrimonio.
Pero el camarista Jorge Ferro, en su voto, consideró que no debería estar alcanzada porque no fue demandada en la acción de primera instancia, en la que intervino el juez Eduardo Giménez, y recién aparece en el proceso por decisión de este magistrado.
El resto del fallo es casi unánime y resalta en todo momento la posibilidad de dar una vida para intentar resolver la enfermedad de quien será su hermano. Y, en una postura contundente, ordena preservar el resto de los embriones mediante técnicas de crioconservación para, entre otras opciones, analizar chances de darlos en adopción.
Tazza llevó adelante el primer voto y destacó como tratamiento reconocido para este tipo de casos el trasplante de células hematopoyéticas progenitoras, y resalta su práctica en casos específicos del hospital Garrahan. Para ello se utiliza el cordón umbilical del recién nacido. Rescata esta técnica como la única "posible y más o menos certera" para salvaguardar la vida del hijo de los demandantes.
"No se trata aquí de un matrimonio que sólo tiene deseos de concebir para satisfacer una expectativa paternal, sino de encontrar una alternativa humanamente viable para poder eliminar las gravísimas secuelas de la enfermedad que padece su otro hijo ya nacido", detalla en la sentencia y refiere jurisprudencia reciente de Colombia y Gran Bretaña.
Ferro reconoce en su voto "una actitud encomiable y diría humana" del matrimonio en la intención de gestar otro hijo, y advierte que ante estos casos los jueces deben alejarse de sus posturas morales, éticas o religiosas para, como única premisa, aplicar el derecho "por más duro que pueda parecer y alejado de todos los aspectos sociales que la sociedad pueda o quiera imponer respecto de esta cuestión".
Embriones congelados
Es el propio Ferro quien admite que le provoca "escozor" el congelamiento de embriones, que no se sabe qué destino tendrán y propone, a tono con el sistema vigente en España y en sintonía con el juez Tazza, que con el consentimiento de los progenitores se abra la posibilidad para que alguien "los adopte".
La legislación del citado país sólo permite el descarte de embriones, luego de ser conservados durante cuatro años.
La enfermedad y su tratamiento
¿Qué es la enfermedad granulomatosa crónica?
Es una anomalía hereditaria de ciertas células del sistema inmunológico. Como estas células no funcionan apropiadamente, no pueden destruir algunas bacterias y hongos que producen infecciones crónicas.
¿Cómo se manifiesta?
Es frecuente que las personas que tienen este trastorno sufran infecciones en los huesos y en las articulaciones, infecciones cutáneas muy difíciles de curar, diarrea persistente, neumonía e inflamación de los ganglios linfáticos en el cuello.
¿A qué edad se presenta?
Generalmente, los síntomas comienzan en el primer o segundo año de vida. Los casos más leves pueden comenzar durante la adolescencia y la vida adulta.
¿Cuál es la probabilidad de contraerla?
Una de cada un millón de personas puede sufrir esta enfermedad, que afecta sobre todo a los varones.
¿Qué exámenes se hacen para detectarla?
Desde un simple examen físico, que muestre los ganglios inflamados, una radiografía de tórax, una biopsia de tejido, entre otros estudios.
¿Qué tipo de tratamiento se recomienda?
Trata las infecciones con los antibióticos adecuados y recurrir al drenaje quirúrgico para eliminar los abscesos en los ganglios. Pero no es la cura.
¿Cuál es la cura?
El trasplante de médula ósea. Si bien las mejores células para el trasplante son las propias, porque son compatibles en un ciento por ciento, en el caso de una persona que sufre de esta enfermedad no sirven, porque es genética. Es necesario que provengan de otra persona, pero siempre está el problema de que no sean compatibles. Por lo tanto, la fecundación asistida de un embrión sano y que sea compatible para concebir un bebe garantizaría el éxito del trasplante.

lunes, 22 de diciembre de 2008

Nacerá un bebé diseñado para que no sufra cáncer de mama


Una londinense está a punto de dar a luz al primer "bebé de diseño" del Reino Unido que, tras una técnica de selección genética, nacerá sin el gen del cáncer de mama.
Los padres decidieron someterse a una fertilización in vitro y a un diagnóstico genético de preimplantación (DGP) porque en la familia del papá se registraron casos de cáncer de mama en las últimas tres generaciones.
El bebé nacerá la próxima semana. Los médicos del University College Hospital de Londres obtuvieron in vitro 11 embriones y los analizaron para conocer el riesgo de que fueran portadores del gen, extrayéndoles una célula. El resultado fue que seis de los embriones eran portadores del gen BRCA 1 y fueron destruidos, dos que no lo contenían fueron implantados en el útero y la mujer de 27 años quedó embarazada de uno. Sin esta técnica de selección, la posibilidad de que una hija de la pareja sufriera cáncer de mama era de entre 50 y 85 por ciento.
"Si ésta es la opción para excluir de este riesgo a nuestros hijos, entonces es el camino que debemos seguir", dijo la madre. La pareja no conoce el sexo del bebé. Los varones no enferman, pero también pueden transmitir el gen.
La selección genética de los embriones es muy polémica. En octubre se conoció el primer caso en España. Los críticos creen que podría abusarse de ella y crear "bebés de diseño" de todo tipo. En el Reino Unido, el DGP se realiza hace tiempo pero hasta ahora sólo en el caso de genes que si se heredan producen una enfermedad con seguridad.
Como el gen de la fibrosis quística, que causa graves problemas respiratorios y digestivos. Sin embargo, en 2006, la ley fue flexibilizada y desde entonces el análisis se puede hacer -previo consentimiento de la Autoridad de Fertilización Humana y Embriología- en casos de genes de riesgo que no necesariamente provocan una enfermedad, como el del cáncer de mama.
"Entramos en una nueva era en la que podemos ayudar a personas que llevan los genes del cáncer", dijo el especialista en reproducción Paul Serhal, del University College Hospital. Y agregó: "Hay familias que sufren desde hace generaciones una 'maldición genética' por lo que las críticas a los 'bebés de diseño' son una tontería".

Antecedentes
En Sevilla, EspañaEl primer "bebé de diseño" español nació el 12 de octubre en un hospital de Sevilla.
Javier vino al mundo con la misión de ayudar a su hermano de 6 años a curarse de una anemia congénita severa. Su cordón umbilical, libre de la enfermedad hereditaria, será usado para hacerle un transplante a su hermano mayor. Fue concebido con la técnica DGP. El embrión libre de enfermedad fue implantado en el útero materno. Y la pareja logró concebir un hijo sano y compatible con su hermano.
En Inglaterra
Jamie Whitaker nació en Inglaterra en 2003 pero el tratamiento se realizó en Estados Unidos. Vino a auxiliar a su hermano Charlie, entonces de cuatro años, que necesitaba urgente un transplante de médula ósea.