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domingo, 29 de enero de 2012

La actividad mental protege del Alzheimer


Si usted ha cultivado su mente a lo largo de la vida, y aún lo sigue haciendo, sepa que tendrá su recompensa. Los datos de un nuevo estudio realizado con pruebas de imagen cerebrales demuestran que la actividad cognitiva (leer, escribir...) puede retrasar la aparición o, incluso, prevenir la enfermedad de Alzheimer.
Susan Landau, de la Universidad de California (Berkeley, EEUU), es la autora de la nueva investigación que ha visto la luz en el último 'Archives of Neurology'.
"Nuestro trabajo muestra que participar en actividades que exijan una actividad cognitiva se asocia con un menor riesgo de acumular en el cerebro proteína beta-amiloide", componente principal de las placas que conforman el Alzheimer, señala Landau a ELMUNDO.es.
Según sus palabras, su equipo ha conseguido demostrar que existe una relación directa entre un hábito de vida -la actividad cognitiva regular- y la acumulación de estas placas dañinas en el cerebro. Y lo han conseguido gracias a los avances en técnicas de imagen.
Desde hace casi una década, el [11C] PiB, un radiofármaco que se emplea en la prueba de imagen PET (Tomografía por Emisión de Positrones), se está analizando extensamente en distintos estudios debido a su validez diagnóstica para la detección de la placas características de la enfermedad de Alhzeimer. De hecho, tal y como explican los investigadores en la revista médica, su desarrollo ya ha hecho posible 'visualizar' la proteína beta-amiloide y su acumulación en el cerebro.
Partiendo de este logro, el equipo de Landau llevó a cabo un ensayo con 65 voluntarios cuya edad media rondaba los 76 años, 10 pacientes con Alzheimer (74 años de media) y 11 jóvenes sanos (24 años), que hicieron de grupo control.
A todos ellos se les realizó una serie de cuestionarios sobre actividad cognitiva (lectura, escritura o practicar juegos) y su actividad física (dar paseos, montar en bici...) a lo largo de su vida (a los 6, 12 18 y 40 años).
Además, todos realizaron pruebas neuropsicológicas que evaluaron su memoria; y finalmente cada uno de los participantes fue sometidos a un PET con el radiofármaco [11C] PiB para comprobar el estado de sus cerebros.
Los resultados de las pruebas pusieron de manifiesto que participar en actividades cognitivamente estimulantes se asociaba con una menor acumulación de proteína beta-amiloide.
Además, según explican los investigadores en la revista médica, esta relación no se vio afectada por variables como la edad, los años de educación, el sexo o la capacidad de memoria.
De hecho, según sus datos "las personas mayores con una mayor actividad cognitiva tenían niveles de la proteína similares a los jóvenes del estudio, mientras que las imágenes cerebrales de los de menor actividad mental eran comparables a las de los pacientes de Alzheimer".
"Esto sugiere que las personas que más trabajan su mente podrían reducir su riesgo de Alzheimer al prevenir la acumulación de proteína beta-amiloide en su cerebro", subraya Landau.
Aunque no han podido determinar los mecanismos que explican esta relación, esta científica sugiere que la clave podría estar en que los cerebros 'activos' actúan de una forma mucho más eficaz. "La gente que se mantiene activa a lo largo de su vida tendría procesos neuronales mucho más eficientes, lo que conduciría a una menor acumulación de placa amiloide", señala.
En su trabajo, los investigadores recuerdan, con todo, que "es poco probable que nuestros resultados reflejen una única causa de la Alzheimer, ya que es una enfermedad compleja con muchos posibles procesos patogénicos involucrados".
"Llevar a cabo actividades de estimulación cognitiva probablemente esté relacionado con la participación en una variedad de prácticas de estilo de vida que han sido relacionadas en otros estudios con una reducción del riesgo de padecer Alzheimer", insisten.
Por eso, para la científica Landau y su equipo es "importante llevar a cabo más investigaciones en este campo".
elmundo.es

viernes, 28 de octubre de 2011

¿Cuáles son las verdaderas causas del Alzheimer y el Parkinson?


PARIS - La ciencia lo ha demostrado desde hace tiempo: Alzheimer, Parkinson, esclerosis en placas, autismo, todas las enfermedades neurovegetativas aparecen, cuando las neuronas padecen daños irreversibles.
Esto se produce poco a poco, a lo largo de la vida, mediante incesantes agresiones químicas y físicas que atacan las neuronas hasta dejarlas al borde de la muerte. La causa principal de ese cóctel neurotóxico explosivo es la acumulación de metales pesados en el medio ambiente: aluminio en el agua, mercurio en la boca, pesticida en los alimentos, solventes y partículas ultrafinas en el aire, etc.
Esas substancias, perfectamente identificadas y documentadas por la ciencia, podrían ser prohibidas, desaparecer de nuestra vida, si existiera la voluntad de aplicar una verdadera política de prevención.
Pero sucede todo lo contrario. La parte oculta del iceberg aparece en " Menace sur les neurones " ("Amenaza contra las neuronas"), que acaba de publicar en Francia la editorial Actes Sur, de Marie Grosman, especialista en salud ambiental, y Roger Lenglet, periodista y filósofo. Ese libro de investigación desvela un sofisticado sistema que favorece los intereses económicos de lobbies y grupos de presión, bloqueando toda posibilidad de información transparente.
No se trata de un mero balance sobre la importancia que adquieren poco a poco las enfermedades neurovegetativas en la sociedad moderna. Esa minuciosa investigación intenta dejar a la luz los principales factores de riesgo, pero también el silencio cómplice de políticos y otras personalidades frente a la presión de esos sectores de presión.
"¡Somos perfectamente conscientes del problema. Pero hay que ser prudentes. No creen pánico, no asusten a la población. Sería aun más catastrófico!", advierte a los autores un responsable del ministerio de Ecología francés.


Grosman y Lenglet hablan de una hecatombe "enorme y exponencial" que no cesa de empeorar. En Francia, hay 100.000 enfermos de Parkinson y entre 800.000 y un millón de personas padecen Alzheimer. Cada año aparecen 225.000 casos nuevos y cada vez son más jóvenes.
La realidad parece desmentir el viejo adagio que afirma que "la única causa conocida del Alzheimer es el envejecimiento de la población". Para los autores, si la enfermedad aparece en fin de vida es precisamente debido a la acumulación de substancias tóxicas en el cerebro a través de los años.
Pero, ¿por qué no se prohíben esas substancias? ¿Cómo explicar tanto inmovilismo e inercia? El libro explica en detalle hasta qué punto los lobbies industriales condicionan esa parálisis del sector oficial. Más grave aún: Grosman y Lenglet demuestran "las relaciones incestuosas" entre empresas privadas e instituciones de salud pública, que permiten el reembolso de medicamentos, que son en el mejor de los casos inútiles, y a veces directamente peligrosos.
"Menace sur les neurones" no omite ninguno de los elementos que colaboran a la "producción" y mantenimiento de una "sociedad neurotóxica". Un libro, que merece la pena ser leído.
lanacion.com

miércoles, 26 de octubre de 2011

Detección del mal de Alzheimer


Con motivo de la frecuente publicación en medios masivos de artículos relacionados con el uso de herramientas aún experimentales para el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer y otras demencias, como lo son los biomarcadores diagnósticos, el Grupo de Trabajo de Neurología de la Conducta y Neurociencias Cognitivas de la Sociedad Neurológica Argentina difundió un comunicado aclaratorio.
Los especialistas afirman que "Los biomarcadores diagnósticos en líquido cefalorraquídeo y sangre, al igual que los radiofármacos marcadores empleados en neuroimágenes funcionales in vivo, diseñados para la detección de la placa amiloide por tomografía de emisión de positrones se hallan todavía en etapa de investigación".
Por eso el uso de estos marcadores por ahora debe "reservarse para la investigación científica", ya que todavía se encuentran atravesando pruebas clínicas (en humanos) que son las que permitirán determinar su verdadera eficacia y seguridad. "Estos estudios deben ser realizados siguiendo todos los lineamientos éticos y científicos que a ellos se aplican, en especial en lo que a la difusión informativa y mecanismos de reclutamiento se refiere", concluyen.
lanacion.com

jueves, 6 de octubre de 2011

Nuevos indicios de que el Alzheimer tiene un origen infeccioso


Según estudios científicos el Alzheimer se parece más cada vez más a la enfermedad de la Vacas Loca y los priones, las proteínas mal plegadas que misteriosamente lo propagan, serían los culpables. Los experimentos realizados en los últimos años apuntan a un origen infeccioso de esta demencia senil sin causa conocida y el más reciente constituye un importante indicio más, aunque no se pueda todavía asegurar.
Claudio Soto, de la Universidad de Texas y el español Joaquín Castilla, del CIC bioGUNE han inoculado extractos de pacientes que padecen Alzheimer en el cerebro de ratones y han comprobado que la consecuencia es la formación de los depósitos de la proteína beta-amiloide (mal plegada) que caracterizan la enfermedad. La acumulación de placas amiloides aumentó progresivamente con el tiempo después de la inoculación observándose lesiones características en áreas cerebrales muy alejadas del punto de inyección, señalan los científicos.
"Nuestros resultados sugieren que algunas de las anomalías cerebrales asociadas con la enfermedad de Alzheimer pueden ser inducidas por un mecanismo de transmisión similar al que ocurre en las enfermedades espongiformes transmisibles también llamadas enfermedades priónicas", explica Castilla. La investigación se publica en la revista Molecular Psychiatry .
Este tipo de experimentos se han hecho habituales respecto a las enfermedades causadas por priones que son claramente transmisibles, como la de las vacas locas . ¿Quiere esto decir que ya se puede afirmar que el Alzheimer tiene un origen infeccioso? "La diferencia principal entre las enfermedades priónicas, eminentemente infecciosas, y la enfermedad de Alzheimer es que en las primeras el proceso de acumulación de priones en el cerebro del individuo infectado causa irremediablemente su muerte, mientras que la acumulación del péptido amiloidogénico de las placas de Alzheimer no la causa", dice Castilla.
Los priones son unos agentes infecciosos muy particulares que no se transmiten fácilmente entre individuos. De esta forma se plantea si otras enfermedades neurodegenerativas, como las de Huntington y Parkinson y la esclerosis lateral amiotrófica, tienen el mismo origen.
El Alzheimer es una enfermedad complicada, de la que se desconocen todavía muchos aspectos. Por ejemplo, no se sabe si las placas de proteína mal plegada son la causa de la patología, que se traduce en muerte neuronal, o un síntoma más del exceso de este péptido. De hecho, los ratones no mostraron patología.
"El principal problema a la hora de clasificar a la enfermedad de Alzheimer como una enfermedad infecciosa radica en la ausencia de modelos adecuados que reproduzcan cada uno de los procesos patogénicos de la enfermedad. Si bien hemos demostrado que el principal evento, la formación de placas amiloides, puede reproducirse artificialmente de forma similar a lo que ocurre en una infección de priones, extrapolar este dato a que la enfermedad de Alzheimer es una enfermedad infecciosa es aún prematuro", finaliza el investigador español.
© EDICIONES EL PAIS
lanacion.com

martes, 27 de septiembre de 2011

¿Es posible curar el Alzheimer?


Actualmente, son 25 millones de personas en todo el mundo las que sufren de la enfermedad de Alzheimer , la forma más frecuente de demencia.
En Alemania hay en estos momentos cerca de un millón de pacientes. Para cada caso particular, la diagnosis es una catástrofe, y no existe cura. Pero un equipo de investigación de Münich abre las puertas a la esperanza.
En el cerebro de un paciente de Alzheimer se acumulan tanto dentro como fuera de las células nerviosas las proteínas corporales beta-amiloide y tau. El por qué, todavía se desconoce. Las acumulaciones de proteínas afectan importantes funciones vitales de las células y obstaculizan la comunicación entre las células nerviosas.
La consecuencia: las células cerebrales mueren y el cerebro se contrae, dependiendo de la gravedad de la enfermedad hasta un 20 por ciento. La memoria de los pacientes se destruye, su naturaleza cambia, pierden el sentido del tiempo y espacio, y pierden la capacidad de hacer frente a la vida diaria.


Finalmente, el paciente pierde completamente su personalidad, y necesita cuidados de enfermería.
La medicina, hasta el momento, no ha podido ayudar de forma efectiva. El diagnóstico en sí mismo ya era un problema: pueden pasar hasta 20 años antes de que los primeros síntomas típicos de la demencia, como la falta de memoria o la confusión, comiencen a mostrarse, dependiendo de la frecuencia con la que el cerebro compense por la pérdida de células.
Pero para entonces ya es demasiado tarde: posiblemente, un tercio de las células cerebrales ya han sido destruidas. En el estado actual de la investigación científica, la enfermedad ya no puede ser detenida. Los medicamentos capaces de contrarrestarla son tan escasos como los métodos para el diagnóstico preventivo.

Un tratamiento preventivo

El profesor de neuropatología de Münich, Jochen Herms , junto con su equipo de 20 investigadores, se encuentra listo para cambiar esta situación. Hasta ahora, para diagnosticar Alzheimer se necesitaban complejas y caras resonancias magnéticas o procesos de medicina nuclear, charlas con familiares y series de duras pruebas.
Pero en el futuro, un sencillo vistazo en los ojos bastaría, según la teoría de Herms: en la retina de los pacientes de Alzheimer se pueden identificar los cambios patológicos. Esto permitiría sacar conclusiones sobre los procesos relevantes en el cerebro mucho antes de que los típicos síntomas de Alzheimer comiencen a manifestarse. La enfermedad podría entonces ser tratada antes de que deje secuelas irreversibles en el paciente.
Actualmente, Herms se ocupa de probar y describir la correlación entre los cambios en la retina y en el cerebro. Los experimentos se llevan a cabo en retinas y cerebros de pacientes de Alzheimer fallecidos y roedores con Alzheimer genéticamente modificados. Al mismo tiempo, en el Instituto Clemens-Schöpf de la Universidad Técnica de Darmstadt (Alemania) se están llevando a cabo pruebas con las llamadas "sondas": sustancias colorantes que permiten hacer visibles los cambios en la retina.
Un estudio de la Clínica Oftalmológica de la Universidad de Jena investiga los cambios de la retina de pacientes de la enfermedad de Alzheimer en estado avanzado, y especialistas de la fábrica de lentes Carl-Zeiss-Jena desarrollan actualmente los escáneres láser de retina necesarios para el estudio.
El proyecto tiene una duración planeada de tres años, y tiene un volumen de tres millones de euros, financiado completamente a través de fundaciones, especialmente el Ministerio Federal de Formación e Investigación alemán (BMBF). A finales de 2011 se harán públicos los resultados, y con ello, quizás, se renovarán las esperanzas de los millones de afectados.
Editor: Enrique López
Serie: Future Now, la ciencia nos cambia la vida (Deutsche Welle)
lanacion.com

miércoles, 20 de julio de 2011

La mitad de los casos con la enfermedad de Alzheimer podrían prevenirse si las personas tuvieran en cuenta los 7 factores de riesgo asociados: nivel de educación bajo, el consumo de tabaco en cualquiera de sus formas, la inactividad física, la depresión, la hipertensión y la obesidad de mediana edad y la diabetes.
Lo sugiere un trabajo científico realizado por investigadoras de la Universidad de California, en San Francisco, Estados Unidos , que fue difundido ayer en la conferencia internacional sobre Alzheimer que se lleva a cabo en París entre el 16 y el 21 de julio.
El resultado del trabajo que revisó múltiples estudios previos ayudará a pensar la prevención y el manejo de la enfermedad. En la actualidad, se estima que 33,9 millones de personas padecen la enfermedad de Alzheimer, y se calcula que la cifra se triplicará en los próximos 40 años . Como aún no hay una cura definitiva, y los tratamientos disponibles sólo minimizan el impacto de la enfermedad sin modificar su progresión, hoy existe una gran atención puesta en la búsqueda de nuevos fármacos o de cambios en los estilos de vida. Hacia esa urgencia apuntó el trabajo hecho por Deborah Barnes y Kristine Yaffe, publicado en la revista Lancet Neurology (en su versión electrónica).
Las investigadoras consideraron que los fármacos no alteran claramente la progresión de la enfermedad, y varias drogas que prometían fallaron en ensayos clínicos de fase III. “Tanto por la ausencia actual de tratamientos que modifiquen la enfermedad como por la conciencia en aumento de que los síntomas se desarrollan por muchos años o aún décadas, hubo un interés creciente en la identificación de estrategias efectivas para la prevención de la enfermedad de Alzheimer”, escribieron en el reporte las científicas (una de ellas declaró como conflicto de interés que trabajó para tres laboratorios farmacéuticos).
Los resultados de la revisión de Barnes y Yaffe sugieren que la mitad de los casos de la enfermedad en el mundo (que es la demencia más frecuente en mayores) parecen atribuirse a factores modificables en el estilo de vida.
El factor más alto asociado a la enfermedad es el nivel educativo bajo (19%), seguido por el consumo de tabaco (14%), la inactividad física (13%), la depresión (11%), la hipertensión de mediana edad (5%), la obesidad de mediana edad (2%) y diabetes (2%).
Como consejo, señalan que las campañas por la educación y las iniciativas para abandonar el tabaco serían las más efectivas formas de prevenir el Alzheimer a nivel global. También resaltan que el aumento de la actividad física tendría un buen impacto para no sólo la prevención de esta enfermedad sino también para los otros factores de riesgo como la depresión, la obesidad, la diabetes, y la hipertensión.
Calcularon que si se produjera una reducción de hasta el 25% en los factores de riesgo se podrían prevenir hasta 3 millones de casos en el mundo. “Esto sugiere que los cambios relativamente simples en el estilo de vida pueden tener un impacto dramático en el número de casos de Alzheimer a lo largo del tiempo”, indicó Barnes “Hicieron una revisión que llevará a que más gente tome conciencia sobre lo que puede hacer por su cerebro: aprender algo nuevo y con esfuerzo, como un idioma, o tener una activa vida social es una defensa contra las demencias”, opinó Pablo Richly, jefe de clínica de la memoria de Ineco en Capital. Consultado por Clarín , el neurólogo Ignacio Previgliano, de la Universidad Maimónides, afirmó: “Vale aclarar que esos factores de riesgo señalados no son los causantes directos de la enfermedad, pero sí inciden en su desarrollo” .
En el congreso en París, Previgliano presentó también un poster en el que se detalla un registro con 208 pacientes con mal de Alzheimer de la Argentina. El 53% de esos pacientes tenían factores de riesgo asociados. En ellos, las lesiones vasculares en el cerebro eran 7 veces más frecuentes que en los pacientes sin factores.

DONDE BUSCAR INFORMACION

En la Argentina, médicos, pacientes y familiares llevan adelante diferentes actividades para informar sobre la enfermedad de Alzheimer y compartir emociones y experiencias. Una de las iniciativas es el primer diccionario del cuidador: en el 80% de los casos de personas con el trastorno, las familias asumen el cuidado. Se puede participar en esa propuesta, apoyada por el laboratorio Novartis, al entrar en la dirección: www.cuidaralosquecuidan.com En el Centro de Estudios Ineco, realizan talleres para familiares los miércoles a las 18. Son gratuitos y requieren inscripción previa llamando al 4812-0010 o escribiendo a info@ineco.org.ar. Otra actividad se está desarrollando en el Centro Mulieris, donde hacen tests gratuitos a personas que hayan notado o les hayan hecho notar una pérdida gradual de memoria en el último año. Se puede llamar, en Capital Federal, al 4372-4463 (de 10 a 16).
Además, se puede asistir a grupos de apoyo de ALMA en diferentes hospitales y ciudades. Consultar en los teléfonos 4671-1187/ 4674-4357 o en Internet: http://www.alma-alzheimer.org.ar/

ANTECEDENTES

En 2008 se descubrió que la enfermedad de Alzheimer se desarrolla más rápido que lo que se pensaba. Las placas amiloides, que se forman en el cerebro y que están asociadas al trastorno, aparecen en menos de 24 horas, según un estudio publicado un equipo del Hospital General de Massachusetts, en EE.UU.
En el laboratorio con animales o ya en ensayos clínicos con voluntarios, se están experimentando con diferentes tratamientos. Sólo en los Estados Unidos, hay 25 ensayos en curso con humanos.
CLARIN.COM

martes, 24 de mayo de 2011

El alzhéimer no comienza por la pérdida de memoria



El primer síntoma por el que se acostumbra a detectar la enfermedad de alzhéimer es la falta de memoria. Pero puede no ser el primero, al menos en los casos de aparición precoz (antes de los 60 años). Un equipo de investigadores del hospital Clínic de Barcelona ha detectado la aparición de algunos desórdenes asociados al inicio temprano de esta demencia. Aunque no haya pérdida en la memoria, se pueden observar trastornos en el lenguaje, en la visión o en la conducta. Los resultados los ha publicado la revista Neurology.
Los investigadores han llegado a esta conclusión tras revisar muestras de tejido cerebral de 40 donantes del Banco de Tejidos Neurológicos del Clínic-Universidad de Barcelona CCiT-IDIBAPS, a quienes se les diagnosticó la enfermedad antes de los 60 años. En la mitad de los casos, los síntomas eran distintos a la pérdida de memoria. El inicio temprano de la enfermedad está relacionado con la mutación de un gen.
Por tratarse de síntomas atípicos, "dificulta el diagnóstico, especialmente en fases iniciales", afirma Albert Lladó, uno de los autores del estudio, que también indica que el 53% de las personas con otros síntomas fueron inicialmente mal diagnosticadas. Como promedio, habían estado viviendo con la enfermedad durante 11 años, con un retraso de tres años en el diagnóstico.

En el cristalino

Otro intento de afinar los métodos de detección es el que ha presentado Celia Sánchez Ramos, de la universidad Complutense de Madrid. El sistema consiste en medir unos péptidos (trozos de proteínas) en los restos de cristalino que se extraen cuando se opera a una persona de cataratas, informa Emilio de Benito. Tiene la ventaja de que se usa el material de desecho de una operación muy frecuente (se hacen más de 260.000 al año).
Por su parte, el CSIC ha publicado un estudio en el Journal of Alzheimer Disease, según el cual el ejercicio físico voluntario tiene un efecto protector y terapéutico contra el alzhéimer. Mejora la sinapsis entre las neuronas, el aprendizaje, la memoria y la ansiedad. Se trata de un experimento realizado con ratones transgénicos en una fase moderada de la enfermedad.
Los ratones que practicaron ejercicio constante estuvieron viviendo en un espacio con una rueda giratoria desde que tenían un mes. El estudio concluye que el ejercicio tiene un efecto neuroprotector.
elpais.com

ALZHEIMER: ¿Cuándo ha llegado la hora de incapacitarle?

Residencia de ancianos en Bilbao. | Iñaki Andrés


José Calle lo hizo hace 11 años. Recurrió a los juzgados para demandar la incapacidad de su mujer, diagnosticada de Alzheimer. "En cuanto me dijeron lo que tenía recurrí a la Fundación Alzheimer España para informarme y allí me asesoraron de todo. Me aconsejaron que solicitara la incapacidad. La verdad es que fue una decisión dura de tomar, pero de lo más acertada", relata este hombre de 80 años.
Su mujer, Francisca, de la misma edad, vive ahora en una residencia de Madrid. "Un día me citaron en el juzgado a mí y a tres de mis hijos y se dictó la sentencia. Yo soy su tutor, y todos los años tengo que presentar los movimientos de mis cuentas bancarias, así como los informes médicos y psicológicos", explica.
Pese a que la declaración de incapacitación tiene como fin proteger a las personas y a su patrimonio, justificándose en la ausencia o limitación del discernimiento del incapaz, a los españoles les sigue costando demandarla. En este tipo de procesos, el juez examina al presunto incapaz y habla también con sus parientes más próximos. Además, solicita que sea visto por un experto en la materia (un psiquiatra forense), ya que sin este dictamen pericial no puede acordar la incapacitación.
El 70% de los procedimientos de este tipo llevados a cabo en nuestro país pertenece a personas con demencia (Alzheimer, en la mayoría de los casos). Ésta es una de las razones principales que ha motivado a la Fundación Alzheimer España a dedicar su 'V Encuentro Temático', celebrado en Madrid, a los conflictos y los principales problemas legales que causa esta enfermedad.
Nuria López-Mora, fiscal de incapacidades, explica a ELMUNDO.es los motivos por los que todavía hoy a los jueces y fiscales encargados de estos casos se les sigue viendo "como una amenaza" en lugar de reconocerles por su figura protectora.
"Pese a que en la última década las demandas de este tipo se han triplicado, todavía se siguen escuchando frases del tipo, '¿cómo le voy hacer esto a mi madre?. La incapacidad es una medida que se toma en los juzgados y que sirve para limitar la capacidad de obra de las personas, sólo en las áreas en las que las necesita. Es reversible y también se va adaptando en cada momento a las exigencias de cada caso".
La fiscal argumenta, que "hoy en día, el diagnóstico de Alzheimer es más precoz. Por lo que el enfermo va a tener una evolución y la incapacidad tendrá que irse adaptando a la pérdida de sus habilidades. Puede ser, incluso, el propio paciente el que la solicite en previsión de un futuro, aunque estos casos son sólo uno de cada 1.000".

Quién puede demandarla

Jacques Selmes, ex presidente de Alzheimer Europa, y actual secretario de la Fundación Alzheimer España, reconoce que "muchos pacientes españoles no realizan las denominadas directrices anticipadas en las que puede establecer cuáles son sus deseos para un futuro (si quieren recibir tratamiento médico, cómo distribuir sus bienes o si desean que se les declare incapacitados) porque realmente el médico no les dice lo que tienen, algo que no sucede en Europa donde se habla más abiertamente. Sin embargo, para los propios familiares es un alivio encontrarse con estas voluntades anticipadas".
Y cuando no es el propio enfermo, podrán demandar la incapacitación, sus familiares directos (ascendentes, descendientes, hermanos, esposos o parejas de hecho) pero, también, "médicos, trabajadores sociales, vecinos que creen que una persona no está en plenas facultades puede necesitar este tipo de protección deben acudir a la fiscalía o a los juzgados a demandar la incapacitación", agrega Nuria López-Mora.
Es importante que los familiares tengan en cuenta el tiempo en lograr la sentencia "puede demorarse en cinco meses, en el caso de tratarse de un juzgado especializado en discapacidad de los que sólo existen entre 30 y 35 en toda España. En el caso del resto de juzgados, el tiempo se prolonga entre un año y dos. La media nacional en conseguir la sentencia ronda los ocho meses", reconoce la fiscal López-Mora.
Apunta que en el "50% de los casos en los que se recurre a este procedimiento es porque el paciente ha perdido sus facultades, se necesita ingresarlo en una residencia y se desea vender el inmueble para poder hacer frente a los costes. En mi opinión estos casos deberían estar sujetos a otros procedimientos cortos, en lugar de seguir los cauces normales de la incapacidad".
Para Nuria López-Mora es importante que la población sepa que "al igual que se vacuna a un niño para prevenir enfermedades infecciosas, se debe acudir al juzgado como medida legal de protección cuando la enfermedad llega".
elmundo.es

miércoles, 20 de abril de 2011

Nuevas guías para diagnosticar el Alzheimer


NUEVA YORK (The New York Times).- El Instituto Nacional del Envejecimiento y la Asociación de Alzheimer de los Estados Unidos presentaron ayer nuevas guías que definen tres estadios de la enfermedad: la fase en la que se desarrolla la demencia, la etapa intermedia en la que aparecen los problemas leves pero aún se pueden realizar las tareas diarias, y un nuevo estadio, sin síntomas, en el que aparecen los cambios cerebrales. "Estamos redefiniendo el Alzheimer y lo estamos haciendo desde una perspectiva nunca utilizada -dijo Creighton Phelps, del Instituto Nacional del Envejecimiento-. Empezaremos a identificarlo cada vez más precozmente."
La novedad es el agregado de los métodos de evaluación de los cambios cerebrales, incluidos los estudios por imágenes y los análisis del líquido cefalorraquídeo cerebral. Esos métodos determinan lo que se conoce como biomarcadores, indicadores fisiológicos de la probabilidad que tiene un individuo de desarrollar demencia. Pero por ahora las guías indican que no deberían usarse poblacionalmente, sino en ensayos clínicos porque se desconoce "qué rango es anormal y cuál es normal", dijo Marilyn Albert, de Johns Hopkins.
El texto define también los criterios diagnósticos para personas con síntomas de demencia; distingue entre Alzheimer y otras demencias, y explica que el primer síntoma no siempre es la pérdida de la memoria, sino también los cambios del humor o los problemas al hablar, al percibir el espacio o al razonar.
lanacion.com

domingo, 6 de marzo de 2011

Comic: ¿Qué le pasa al abuelo?

Lea el cómic completo aquí.
A Julio no le hace ni pizca de gracia pasar unos días con sus abuelos en el pequeño pueblo donde nacieron. Pese a ello, no tardará tiempo en descubrir que algo raro le sucede a su abuelo. Durante sus cortas vacaciones empieza 'el viaje' en el que descubre que tiene Alzheimer.
'Alzheimer: ¿qué tiene el abuelo?' es un cómic dirigido a niños y adolescentes de entre 10 y 16 años, que nace con el fin de ayudarles a comprender qué es la enfermedad. Y Mercè Boada, neuróloga y directora de la Fundación ACE, Instituto Catalán de Neurociencias Aplicadas, es su autora.
La doctora Boada ya ha estado involucrada en 'aventuras' similares . "Escribimos anteriormente varios relatos, como 'La memoria está en tus besos' o 'Cuando dos más dos no son cuatro'. Ambos sirven de guía para los familiares sobre qué es la enfermedad, además de aportar soluciones. Con el nuevo cómic pretendíamos acercarnos a un público más joven, en un formato amable, que fuera de rápida lectura pero muy divulgativo, dado que no existen experiencias similares salvo 'Arrugas', un cómic basado en la vejez y la enfermedad, del dibujante valenciano Paco Roca", aclara.
Pero, sobre todo, el objetivo de la autora "es que los menores aprendan a convivir con el envejecimiento y con la enfermedad. Y dentro de la enfermedad, con el Alzheimer".
Editado por la farmacéutica Lundbeck, narra la historia de Ramón, un abuelo que comienza a tener los primeros síntomas de la enfermedad y de su nieto, Julio, que convivirá con él unos días en la época estival. A través de las 18 páginas que lo componen, el adolescente de 13 años descubre que su abuelo está desorientado, olvidadizo y diferente. Es entonces cuando intenta averiguar qué es el Alzheimer y busca la fórmula para ayudarle.
"El objetivo era que el relato destacara dos ítems propios de la enfermedad: la falta de memoria y la incapacidad para gestionar los acontecimientos de la vida cotidiana. Este último síntoma es muy frecuente en los pacientes y suele pasar desapercibido por los familiares. El cómic refleja claramente cómo el abuelo no sabe gestionar las situaciones y por eso su nieto percibe que algo no va bien. Un hecho que pone en evidencia además que la convivencia puede servir para destapar este problema".
De hecho, la directora de la Fundación ACE reconoce que "el cuento muestra cómo los hijos de los pacientes, cuando no están en contacto con sus padres, no reconocen la enfermedad. Tal vez sea ésta la razón por la que el cómic está teniendo tanto éxito también entre los padres de los adolescentes a los que va dirigido", aclara.
La compañía "ha distribuido entre 8.000 y 10.000 ejemplares entre los especialistas, que los han repartido a los familiares de los pacientes, así como entre asociaciones. Nos ha llegado la buena acogida que ha tenido entre los hijos de afectados. El cómic puede leerse en castellano, catalán, gallego y euskera".
Mercé Boada ya tiene sus miras puestas en una nueva publicación dirigida, de nuevo, a los adolescentes. "Creemos que podemos realizar otros cómics que incluyan otros ítems. Este primero lo hemos elaborado contando con un medio rural porque puede adaptarse a cualquier parte de la geografía española. Siempre han existido abuelos que tienen casas en los pueblos. El próximo incluiría otros síntomas y el escenario sería la ciudad".
En breve espacio de tiempo, acudirá a un colegio a "leer el cuento. Es importante porque puedes hacer énfasis en las partes en las que quieres llamar la atención y sirve a los pequeños a aprender a asociar las cosas. Siempre he querido que el cómic llegara a las escuelas".
elmundo.es

miércoles, 2 de marzo de 2011

ALZHEIMER: Cuando la memoria tiene borrones

A Carlos le diagnosticaron Alzheimer hace unos tres años. | Foto: Óscar Monzón
"Mi mujer y mis hijos todavía no se creen que yo tenga Alzheimer", explica Carlos. Hace apenas tres años le diagnosticaron esta enfermedad (ahora tiene 67), pero, por sus síntomas, él ya lo sospechaba. "Nunca me ha hecho falta tomar apuntes en las reuniones de trabajo", asegura. Sin embargo, empezaba olvidar algunos detalles, "hasta tal punto que me comprometía a realizar una serie de gestiones y a mí, no es que se me olvidara, es que se había borrado de mi memoria. Cada día avanzaba más". Esto es lo que le llevó a tener que llevar ordenador y anotar todos los puntos del día en su lugar de trabajo.
Empezaron a realizarle pruebas. Una de las primeras, con la psicóloga, la recuerda perfectamente. "Ella me dijo tres palabras: bicicleta, cuchara y manzana. Me advirtió que me las preguntaría más adelante. A los cinco minutos lo hizo y, efectivamente, no pude decírselas". Él se lo esperaba, pero aun así, "la noticia fue un mazazo", reconoce. Siempre había tenido una memoria privilegiada y una gran capacidad de superación. "Monté un grupo de cinco empresas dedicada a la logística de educación en la gran mayoría de las comunidades autónomas para atender las necesidades de los centros educativos y gestionar las compras de la administración (pupitres, libros, mesas, etc.). Era capaz de recordar hasta 600 códigos de estos artículos que manejábamos en las compras".
Carlos tenía todo planificado. Pretendía jubilarse pronto, viajar con su mujer y ver cómo sus hijos continuaban llevando la empresa a la que él había dedicado 28 años de su vida. "Quería irme pronto, pero no así". Al igual que en los negocios, "en la vida, unas veces te va bien y otras mal. Considero que he sido un hombre muy afortunado y es ahora cuando llegan los malos momentos". Tanto es así que "hay días en los que me cuesta levantarme". Sin embargo, como él mismo se describe, es un hombre con mucha fuerza de voluntad. "Trato de mantenerme ocupado todo el día, con ejercicio, talleres de psicoestimulación, leo el periódico y me entretengo mucho con el ordenador".
También ha pensado mucho en otra cuestión que le preocupaba. "He leído mucho sobre los cuidadores de Alzheimer, cómo lo pasan, qué sacrificios tienen que hacer y yo no quiero que eso lo tenga que hacer ni mi mujer ni mis hijos". Para evitarlo y proteger a su familia, Carlos ha realizado un testamento vital para que cuando necesite apoyo o ayuda de otras personas le ingresen en un centro residencial especializado. "Ellos no tienen la culpa de que yo tenga Alzheimer".

¿A dónde va la investigación de Alzheimer?

"Los cuidadores, los enfermos y las familias están muy desilusionados con los resultados de la investigación de esta enfermedad", según los expertos de la Fundación Alzheimer España (FAE). "No hay a la vista ningún medicamento capaz de tratar la enfermedad definitivamente", afirma Jacques Selmès, secretario de la Fundación Alzheimer España y ex presidente de Alzheimer Europe.
Se están desarrollando más de 700 ensayos clínicos en el mundo, 227 en Europa y 35 en España. Sin embargo, los avances son muy pequeños porque "tienen que enfrentarse a varios obstáculos y dificultades a la hora de realizar estudios". De hecho, aseguran los especialistas, "considerar que en un plazo de 10 años se pueda lograr un tratamiento definitivo de la enfermedad es una consideración bastante optimista".
De momento, "ni hay medicación ni técnicas de detección precoz", sentencia Selmès. Lo único que se sabe es que hay factores de riesgo (hipertensión, obesidad y diabetes) y de protección (alimentación) sobre los que sí se podría actuar para retrasar los signos clínicos del Alzheimer. Así que, tal y como recomiendan desde la Fundación, "hay que rechazar las ofertas de tratamientos 'milagrosos', especialmente en internet o propuestas de empresas, cuya única finalidad es lucrarse a costa de la credulidad de los enfermos".
elmundo.es

lunes, 24 de enero de 2011

Desarrollan dos prometedores tests para el mal de Alzheimer

Gina Kolata
The New York Times
NUEVA YORK.- Dos equipos científicos difundieron avances importantes para resolver dos obstáculos clave en la detección del Alzheimer: ¿cómo saber si una persona con demencia tiene la enfermedad? y ¿cómo se puede controlar a la población general para identificar quiénes podrían desarrollarla?
Uno de los grupos evaluó la utilidad de un nuevo tipo de estudio cerebral por imágenes capaz de detectar las placas características del Alzheimer. Ayer, un comité de la agencia regulatoria de los Estados Unidos, FDA, solicitó la investigación para revisarla y decidir si recomendará el uso de la prueba.
El segundo equipo hizo un estudio para determinar si un análisis de sangre podría detectar la presencia de beta amiloide, el fragmento de la proteína precursora de las placas de Alzheimer, y si sus niveles en sangre están asociados con el riesgo individual de desarrollar trastornos de la memoria. Y la respuesta fue sí, pero el test aún no está listo para aplicarlo como método diagnóstico generalizado.
Ambos trabajos aparecieron publicados anteayer en The Journal of the American Medical Association . "Son dos investigaciones muy importantes, y no siempre digo algo así", señaló Neil S. Buckholtz, jefe del Area de Demencias, del Instituto Nacional de Estudios del Envejecimiento.
Para realizar el estudio cerebral por imágenes se utiliza una tintura desarrollada por Avid Radiopharmaceuticals que se adhiere a las placas en el cerebro del paciente y las vuelve visibles durante una tomografía por emisión de positrones (PET).
El estudio, realizado por Avid, incluyó a 152 adultos próximos al final de la vida que aceptaron realizarse un estudio cerebral por imágenes y, también, que se les hiciera una autopsia del cerebro al morir. Los investigadores querían saber si las imágenes y las autopsias revelarían las mismas placas.
A los 29 pacientes que fallecieron se les realizó la autopsia cerebral. En 28 casos, las imágenes coincidieron con los resultados de la autopsia. A la mitad de esos 29 participantes se le había diagnosticado Alzheimer; el resto había recibido otros diagnósticos. Sólo en uno de los participantes, en el que se sospechaba que había tenido Alzheimer, no se detectaron placas con las imágenes o la autopsia. Otros dos pacientes con demencia terminaron teniendo Alzheimer, aunque se les habían diagnosticado otras enfermedades.
El estudio incluyó también a 74 personas más jóvenes y sanas, a las que también se les realizó el estudio cerebral por imágenes. Los investigadores no esperaban detectar placas y, de hecho, no las encontraron.
Si la FDA aprueba el estudio, hay médicos que dicen que lo utilizarán para determinar si un paciente con demencia tiene Alzheimer. Además, lo utilizarán, o ya lo están haciendo, laboratorios que prueban drogas para eliminar del cerebro la proteína beta amiloide. Las imágenes muestran si las drogas actúan.
El segundo estudio, sobre un análisis de sangre para detectar esta enfermedad, concluyó que el test podría funcionar. Pero los investigadores coinciden en que aún no está listo para usarlo en la práctica clínica.
El equipo de la doctora Kristine Yaffe, de la Universidad de California y del Centro Médico de Asuntos de los Veteranos, en San Francisco, estudió a 997 personas de alrededor de 74 años. Durante 9 años controlaron a los participantes y les hicieron pruebas cognitivas y un análisis de sangre para detectar beta amiloide.
La proteína se encuentra en el cerebro, desde allí pasa al líquido cefalorraquídeo y, luego, al torrente sanguíneo. Cuando el amiloide se acumula en placas, su nivel en el líquido cefalorraquídeo disminuye. Esto indica riesgo de desarrollar Alzheimer.
El equipo planteó si podría demostrar lo mismo con un análisis de sangre. Esto es difícil porque los niveles de beta amiloide en sangre son mucho más bajos que en el líquido cefalorraquídeo. Además, existirían otras fuentes de amiloides en sangre, lo que podría alterar los resultados del test.
El equipo dividió a los participantes en grupos y observó que a mayor nivel de beta amiloide en sangre, menor riesgo de desarrollar deterioro cognitivo, y viceversa. Pero hubo también otros factores en juego: los niveles bajos de la proteína no fueron tan útiles para predecir el deterioro cognitivo en los participantes con mayor nivel educativo, y las personas con el gen APO e4, asociado con el aumento del riesgo de desarrollar Alzheimer, parecían tener más posibilidad de sufrir deterioro mental aun cuando sus niveles sanguíneos de beta amiloide fueran altos.
Para el doctor Clifford Jack, de la Clínica Mayo, la precisión del test "no fue suficiente" como para predecir la posibilidad de desarrollar deterioro cognitivo en la década posterior a su realización.
Aun así, el doctor Ronald C. Petersen, de la Asociación de Alzheimer, opinó que si se van a desarrollar terapias para retrasar o frenar la enfermedad, sería importante poder usarlas antes de que el daño sea irreversible. "Necesitamos una herramienta diagnóstica poblacional económica y segura, como el colesterol para la cardiología", sostuvo.
lanacion.com

domingo, 23 de enero de 2011

El 88% de los cuidadores de Alzheimer son mujeres

Mujer (88%), mayor de 60 años (52%) y que no trabaja fuera de su hogar (72%). Éste es el perfil más común de aquellas personas que dedican su día a día al cuidado de un familiar con Alzheimer, una tarea que recae, sobre todo, en hijos (en el 60% de los casos) y cónyuges (40%). Así lo revela el primer estudio realizado en España sobre el estado emocional y físico de los cuidadores tras el fallecimiento de su allegado. Carmina, Celines y Helena participan en la presentación de este trabajo contando su testimonio.
Se estima que dedican una media de 125 horas semanales, casi 18 horas al día, durante seis años. Carmina, que cumple con las características del perfil más común del cuidador, estuvo un poco más, 10 años. "Mi dedicación era exclusiva. Sólo salía para ir a comprar o a la consulta del médico. El resto del tiempo lo pasaba en casa junto a mi marido. Él me necesitaba para todo".
Una situación así, sin duda, supone un desgaste físico y emocional del que poco se habla. "Si bien la salud de los ex cuidadores es mejor que la de los cuidadores en activo, es peor que la de la población general", según ponen de manifiesto los resultados del estudio, desarrollado por expertos de la Federación Alzheimer España (FAE) y por el departamento de Psicología Clínica de la Universidad Complutense de Madrid, que alertan también de la afectación psicológica y física de los excuidadores. De hecho, el 30% continúa tomando psicofármacos para la ansiedad y la depresión.
En muchos de los casos, explican los expertos responsables del trabajo, cuando se institucionalizaba al familiar, "se acentuaban los sentimientos de culpabilidad, ansiedad y los síntomas de depresión en los ex cuidadores".

Dolores de espalda

En cuanto a la repercusión física, "muchos cuidadores somatizan sus problemas psicológicos y su estrés y aparecen migrañas, dolor de espalda, palpitaciones, insomnio...", afirma Jacques Selmès, secretario de la FAE y ex presidente de Alzheimer Europe. Así le ocurrió a Carmina, que poco después de la muerte de su marido tuvo que ser ingresada en el hospital. "Sufrí un bloqueo emocional nervioso. Tenía unas migrañas y un agotamiento muy fuertes".
Dada la afectación que esta difícil tarea tiene sobre la salud del cuidador, es importante trabajar "en un apoyo psicológico específico", señalan los especialistas. Teniendo en cuenta que muchos de los cuidadores tienen idea negativas, "hay técnicas que podemos mostrarles para transformarlas en positivas. Esto hará que tenga una percepción distinta de la misma situación".
Existen cursillos y terapias de grupo que pueden ayudar a los cuidadores y también a afrontar la muerte del enfermo al que han dedicado los últimos años. "Es un duelo muy específico, propio de esta enfermedad, que empieza incluso antes del fallecimiento, cuando comienza el aislamiento del enfermo", señalan los artífices del estudio.
Se trata de una labor dura y también reconfortante. "El 54% de los encuestados se muestra satisfecho y afirma que volvería a hacerlo". Carmina lo corrobora. "Sé que a él no le hubiera gustado estar en una residencia. Me alegro de haber estado con él hasta el final".
elmundo.es

sábado, 30 de octubre de 2010

Prueban una vacuna contra el Alzheimer

MIAMI (De un enviado especial).- Al describir en 1906 el primer caso de la enfermedad que hoy lleva su nombre, Alois Alzheimer señaló la presencia de depósitos anormales de una proteína llamada beta amiloide en el cerebro de su paciente Auguste D. Si esos depósitos son causa o efecto de esta enfermedad neurodegenerativa es aún materia de discusión, pero lo cierto es que hoy son el blanco de tratamientos experimentales que buscan dar con algo que sea capaz de frenar el avance del Alzheimer.
Uno de estos tratamientos es una vacuna que busca dirigir las defensas del organismo del paciente contra estos depósitos llamados placas amiloides o placas seniles. "Lo que hace la vacuna es administrar un pequeño fragmento de la proteína que se deposita en las placas, para que el cuerpo lo reconozca como extraño y desarrolle anticuerpos contra esta proteína", dijo a LA NACION la doctora Anabella Villalobos, jefa de Neurociencia Química Medicinal del laboratorio Pfizer, que desarrolló la vacuna.
Actualmente en fase II de investigación clínica (le resta por lo menos un año para concluirla y, si todo sale bien, pasar a fase III, la previa a su pedido de aprobación), la vacuna está siendo evaluada para determinar "cómo es tolerada por el organismo, cuáles son sus efectos secundarios y cuál es su capacidad para generar anticuerpos contra las placas", precisó Villalobos, en el encuentro 2010 Latin America Media Summit, que se realizó esta semana en Miami.
Más avanzado que la vacuna se encuentra otro medicamento que también apunta a movilizar las defensas del organismo en contra de las placas amiloides. Se trata del bapineuzumab, un anticuerpo monoclonal que se encuentra en fase III de investigación clínica, cuyos resultados habrán de conocerse entre fines de 2011 y principios de 2012.
"Este anticuerpo reconoce la proteína que se deposita en las placas y la secuestra, causando además una respuesta inflamatoria que ayuda a limpiarla -dijo Villalobos-. Los estudios de imágenes con que se sigue a los pacientes muestran una reducción de las placas, pero la pregunta que resta responder es si eso se traducirá en los tests cognitivos que evalúan el deterioro de los pacientes."
Sebastián A. Ríos
lanacion.com

domingo, 17 de octubre de 2010

AFIRMAN QUE CAMINAR AYUDA A PREVENIR LA DEMENCIA SENIL

El historiador inglés George Macaulay Trevelyan escribió en 1913 que tenía dos médicos: “mi pierna izquierda y mi pierna derecha”. Ahora, un informe demuestra que la simple medicina de dar un paso después de otro es una defensa posible contra la demencia senil y el mal de Alzheimer.
Según un informe elaborado por neurólogos norteamericanos que siguieron de cerca a 300 voluntarios durante 13 años, el hábito de caminar protege al cerebro de la reducción y preserva la memoria en gente de la tercera edad.
El estudio confirmó pruebas anecdóticas con tests neurológicos en individuos libres de demencia de Pittsburgh, Estados Unidos, que aceptaron registrar sus caminatas. Autorizaron también que sus cerebros fueran monitoreados desde 1995. Los análisis realizados nueve años más tarde, seguidos por otra serie más realizada en 2008, mostraron que los que más caminaron habían reducido a la mitad el riesgo de sufrir problemas de memoria.
El estudio sugiere que 14,5 kilómetros por semana –o 72 cuadras de Pittsburgh para seguir los parámetros urbanos de los Estados Unidos– es la distancia óptima para un muy buen “ejercicio cerebral”.
Este trabajo científico, publicado en Neurology, la revista médica online de la Academia Norteamericana de Neurología, no descubrió ninguna ventaja adicional si se recorría un kilómetro más.
La primera ronda de escaneos mostró que quienes caminaban 14,5 kilómetros tenían cerebros más grandes que los que andaban menos. Después de otros cuatro años más, 116 voluntarios, o el 40% de la muestra, habían contraído algo de demencia o discapacidad cognitiva, con efectos un 50% más graves en aquellos que caminaban distancias cortas y en los que no caminaban.
“Nuestros resultados debieran alentar a la realización de pruebas bien diseñadas sobre la actividad física en adultos mayores como enfoque promisorio para evitar la demencia y el mal de Alzheimer” dijo el Dr. Kirk Erickson, de la Universidad de Pittsburgh, que dirigió este estudio.
Este trabajo, que contó con el apoyo del Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de los Estados Unidos, sigue a otros estudios médicos sobre los beneficios de la caminata.
clarin.com

lunes, 11 de octubre de 2010

Nuevo test de diagnóstico del Alzheimer

Nora Bär
En la Argentina hay más de 400.000 personas afectadas por la enfermedad de Alzheimer. Ellas y sus familiares padecen no sólo la angustia de este mal devastador, sino también la incertidumbre de un cuadro difícil de diagnosticar hasta que está francamente avanzado.
"Sólo contábamos con un método de diagnóstico clínico -dice el doctor Fernando Taragano, presidente del último Congreso Internacional de Psiquiatría e investigador de Cemic-: en promedio, demorábamos tres años en confirmar su presencia y, en la mayoría de los casos, nos encontrábamos con la patología cuando el proceso de muerte neuronal estaba demasiado avanzado."
Pero una nueva técnica desarrollada en los Estados Unidos, que en la Argentina están poniendo a punto el grupo que en ese hospital universitario trabaja con un equipo único en América latina -un tomógrafo por emisión de positrones de última generación (PET CT)- y un laboratorio local de producción de radiofármacos, no sólo podría revolucionar la detección de la enfermedad, sino también abrir la puerta a intervenciones más tempranas, diez, quince o veinte años antes de que los síntomas empiecen a manifestarse.
"Los médicos tenemos que ver para creer -afirma el psiquiatra argentino Jacobo Mintzer, director del Departamento de Neurociencias e investigador principal de la Universidad de Carolina de Sur, en los Estados Unidos-. Cuando se determinaron los criterios de diagnóstico del Alzheimer, hablamos de un cuadro probable, porque no teníamos medios para observar las lesiones asociadas con la enfermedad a menos que hiciéramos una biopsia, para lo cual hay que esperar que el paciente fallezca. Por otro lado, este método también nos permitirá cuantificar la efectividad de los tratamientos."
Esto es, precisamente, lo que habría desarrollado una compañía de radiofármacos de Filadelfia llamada Avid Radiopharmaceuticals: moléculas radiomarcadas de alta afinidad con las placas de proteína beta amiloide características de la enfermedad que pueden verse en imágenes tomadas con el PET CT. Así, si estas imágenes se combinaran con las pruebas de memoria, se podría distinguir qué pacientes con deterioro cognitivo leve desarrollarán Alzheimer en el futuro.
"Y si es verdad que vamos a descubrir factores de riesgo -arriesga Mintzer, egresado de la Facultad de Medicina de la UBA-, entonces tenemos una ventana de muchos años para intervenir precozmente y tratar una enfermedad que tal vez nunca se manifestará."

Antes de que sea tarde
La clave era encontrar la sustancia que tuviera afinidad específica con la estructura que se quería detectar ("ligante") y sumarle un "marcador" radiactivo detectable mediante la tomografía por emisión de positrones.
"La revolución empezó hace alrededor de diez años -cuenta Mintzer, que dirige uno de los 30 grupos financiados por los Institutos Nacionales de la Ancianidad, de los Estados Unidos, para desarrollar este tipo de tecnología-. El problema era que al principio la molécula tenía una vida media de 20 minutos [es decir, que cada 20 minutos se desintegraba la mitad], lo que exigía disponer de una producción del radioisótopo al lado del paciente."
El AV45, que se está ensayando en el país con la coordinación de Silvia Mirski, incluye una molécula que se "pega" a las placas amiloides combinada con flúor 18, que tiene una vida media de 120 minutos.
"Hace un par de meses se presentó en el Congreso Internacional de Alzheimer un trabajo que estableció una correlación entre las imágenes obtenidas con este trazador y los cortes de tejido cerebral de personas alojadas en hospicios que fallecieron luego de que se les hubiese realizado el estudio -afirma el especialista-. Demuestra que su afinidad y selectividad son de casi el 97%."
Mientras atravesaba una circunstancia especial (su padre estaba muy enfermo y debía viajar todos los meses a Buenos Aires), Mintzer, que se declara admirador de los doctores Fernando Taragano y Ricardo Allegri, del Servicio de Investigación y Rehabilitación Neuropsicológica de Cemic, se enteró del equipamiento disponible en el país y de la existencia de Laboratorios Bacon, una pyme surgida hace 31 años de la Comisión Nacional de Energía Atómica, y decidió convertirse en el puente que permitiera traer esta tecnología al país.
"Nosotros no cumplíamos exactamente con el esquema de producción de Avid -explica Patricia Zubat, directora técnica de Bacon-, pero tenemos un equipo de profesionales que pudieron obtener el proceso de síntesis tal como se solicitaba para que la droga formara parte de este ensayo clínico."
Los profesionales de Bacon elaboran el flúor 18 en un ciclotrón de 26 toneladas sepultado en un búnker con paredes de dos metros de grosor y luego lo unen al ligando para obtener un inyectable que se envía directamente al servicio de PET CT de Cemic.
Allí, los doctores María Bastianello y Juan Cruz Gallo lo administran a los pacientes antes de someterlos al estudio. "Se les pasa por vía endovenosa -cuenta Bastianello-. Hay que esperar un tiempo prudencial, unos 45 o 50 minutos, para que el radiofármaco se «pegue» a la placa de amiloide. La obtención de las imágenes tarda unos 15 minutos."
Dado que sólo un puñado de países fuera de los Estados Unidos están en condiciones de producirlo, médicos, técnicos e investigadores están entusiasmados.
"Para toda la gente con la que trabajaba fue una sorpresa que el país contara con el conocimiento y la creatividad para adaptar la técnica", dice Mintzer.
"Es muy importante que podamos hacerlo con profesionales argentinos, con tecnología desarrollada aquí y con el mismo nivel de excelencia que en cualquier lugar del mundo", agrega Zubat. Y concluye Bastianello: "A veces, cuando uno ve trabajos internacionales, pareciera que nosotros no podemos hacerlo, pero estamos en condiciones de producir igual que en los centros de punta".
Según los especialistas, se espera que el estudio esté disponible para su uso en pacientes en alrededor de dos años.
lanacion.com

domingo, 26 de septiembre de 2010

Contra el alzhéimer: cuidemos al cuidador

La epidemia del siglo XXI. Así se refieren algunos al alzhéimer, una enfermedad degenerativa que padecen más de 600.000 personas en España, aunque se estima que realmente la sufren unas 800.000, como se recuerda hoy en el Día Mundial del Alzhéimer.
Con el envejecimiento de la población, la cifra se dispara. En 2025, habrá el doble de casos, 1.600.000 afectados, calcula la Confederación Española de Familiares de Enfermos de Alzhéimer y otras Demencias (Ceafa). "Se trata de un problema socio-sanitario de primer orden", advierte José Luis Molinuevo, coordinador de la Unidad de Alzhéimer del Hospital Clínico de Barcelona. En uno de los países del planeta donde se muere más tarde, ¿estamos preparados? Parece que no.

Pendientes del desarrollo legislativo y de la aplicación de la Ley de Dependencia, con residencias públicas escasas y las privadas demasiado caras, el 80% de los enfermos permanece en sus casas, según la Asociación Nacional del Alzhéimer, AfalContigo. En el hogar, su cuidado recae mayoritariamente en familiares o cuidadores no profesionales, que no están preparados para atenderles, a los que falta información y, sobre todo, formación.

"Cuando nos comunicaron que mi madre tenía alzhéimer, en la Seguridad Social no nos orientaron en nada; te ves muy perdido", dice Teresa Martín, de 44 años, cuidadora única durante 11 años de su madre, que murió en abril pasado a los 86 años. Lo mismo le ocurrió a Manuel Díaz, de 82 años, cuatro atendiendo a su mujer, fallecida en mayo cuando estaba a punto de cumplir la misma edad que él. "Mis hijos me dieron algo de información que sacaron de Internet, leí algún libro. Entonces, desconocía por completo la enfermedad", cuenta.

El alzhéimer ataca las neuronas y va deteriorando progresivamente las capacidades mentales y físicas del enfermo, conduciéndole a una dependencia total. No se conocen sus causas, por lo que no hay prevención ni cura, y el tiempo medio de supervivencia del enfermo es de 15 años. "Necesitas orientación, formación, apoyo para manejar una enfermedad que tiene un coste psicológico, físico y económico brutal para el cuidador", reclama Martín. Las demencias tienen esa particularidad, son enfermedades dobles: afectan al enfermo y a quien le cuida; en el caso del alzhéimer, a 3,5 millones de personas -contando cuatro o cinco familiares por paciente- en España, según Ceafa. En 2025, serán casi siete millones.

A finales de los años ochenta, los familiares de los enfermos comenzaron a organizarse para dar a las familias la atención que la Administración no les prestaba. Hoy persiste esa carencia, y las asociaciones siguen tratando de llenarla casi en solitario; si bien es cierto que, ante el avance de la enfermedad y las preocupantes perspectivas de futuro, cada vez hay una mayor implicación de instituciones y entidades privadas.

Emilio Marmanéu, presidente de la Confederación Española de Familiares de Enfermos de Alzhéimer y otras Demencias, que aglutina a 300 asociaciones, da un dato: "De los 800.000 enfermos que hay, Ceafa asiste a más de 200.000 familias. No quiero ni pensar qué ocurre con buena parte del resto. Una masa ingente de gente a la que no controla nadie", denuncia.

A Marmanéu se le "parte el alma" ante un tipo de noticia que suele darse en verano: la que lleva por titular, "y bajo el epígrafe de violencia de género", que una anciana "con una grave dolencia neurológica" muere a manos de su marido que luego se suicida. "Es verano, hace calor, hasta este hombre no han llegado las asociaciones, ni el Sistema Nacional de Salud, y, en un momento de desesperación -que no justifico en absoluto-, coge por la calle de en medio y mata a su mujer. No es un maltratador".

Para salvar esa brecha, las asociaciones consideran que el sistema sanitario debe ser el que, una vez hecho el diagnóstico, guíe a los afectados, les indique cuáles son los pasos a seguir y, ante todo, les prescriba formación, "ya sea a cargo de las asociaciones o de su personal", opina Marmanéu. "No es lo mismo que te digan que esto es una demencia y que hay que ejercitar la mente, que vayas a tu neurólogo o geriatra y te explique qué hacer a partir de ese momento", asevera Lucía Rodríguez, presidenta de la Federación Madrileña de Alzhéimer y organizadora de los cursos que la asociación ofrece a los cuidadores desde hace 10 años.

"El problema es que el Sistema Nacional de Salud no tiene recursos para protocolizar la atención", manifiesta el coordinador de la Unidad de Alzhéimer del Hospital Clínico de Barcelona. "Hay una carencia enorme en unidades de diagnóstico y soporte atencional, lo que obliga a las asociaciones a compensar ese déficit".

"En la Federación Madrileña de Alzhéimer tenemos la suerte de contar con la inestimable ayuda del Hospital de Parla, cuyos profesionales nos envían a los familiares", afirma Rodríguez, quien lamenta que, hoy por hoy, eso solo sea fruto de la buena voluntad. También lo hacen otros muchos médicos -los del Clínico de Barcelona, o los de Salamanca-. Estos últimos derivan los casos al Centro de Referencia Estatal de Alzhéimer de Salamanca, dependiente del Imserso. Así lo atestigua su directora gerente, María Isabel González, quien considera que la actitud respecto a la enfermedad ha mejorado mucho. El complejo, con dos años de vida, funciona como centro de investigación y formación, además de como centro de día y residencia. Se une a otros también de reciente creación, como el Centro Alzhéimer de la Fundación Reina Sofía (gestionado por la Comunidad de Madrid) o la Fundación Pasqual Maragall (una entidad privada), ejemplos de la creciente implicación en el abordaje de este problema socio-sanitario.

María Isabel González pone el acento en la necesidad de una labor conjunta de asociaciones, Gobierno central y comunidades para avanzar en la atención al cuidador no profesional. "Si trabajamos juntos por formar a familias que a su vez formarán a otras, por crear asociaciones que, a su vez, crearán otras, por desarrollar posgrados sobre el alzhéimer para profesionales, mejoraremos el conocimiento de la enfermedad y la atención, y todo ello tendrá un efecto multiplicador", sostiene.

A este efecto multiplicador tienen que contribuir también las propias familias, que han de dejarse ayudar. "Se dice que España ha salido del armario en muchas cosas, pero sigue quedando mucha familia dentro de él, familias a las que el alzhéimer produce vergüenza y para las que es un tema tabú, y que, por ello, no acuden a nosotros", comenta Marmanéu. "Si escondes el problema, desproteges al enfermo. Hay que informar al entorno. Yo lo hice así para que la gente entendiera por qué mi madre se colaba en el mercado o se dirigía al tendero de forma agresiva", manifiesta Teresa Díaz, que cuidó a su madre durante 11 años.

Para Lucía Rodríguez, de la Federación Madrileña de Alzhéimer, hay que "desterrar esas expresiones del tipo 'calla, mamá, no digas eso". "La visibilidad de la enfermedad permite la sensibilización y concienciación social", apunta María Jesús Morala, de AfalContigo. Ejemplo de ello son el ex presidente de la Generalitat de Cataluña Pasqual Maragall y Jordi Solé Tura, uno de los padres de la Constitución. En sendos documentales (Bicicleta, cuchara, manzana y Bucarest. La memoria perdida) han mostrado a la sociedad la trastienda de la enfermedad.

Lo que es indudable es que, a mejor formación del familiar, mejor calidad de vida del enfermo. Rodríguez lo tiene comprobado. "Tras los cursos en la federación madrileña, hacemos un seguimiento de los enfermos y vemos cómo mejora su estado en función de la preparación del cuidador".

Internet abre una nueva vía en la formación de los familiares al permitir que puedan prepararse desde casa sin necesidad de desplazarse y dejar solo al enfermo. Karín Conde es la responsable técnica de AfalContigo, que, junto a la Fundación Mutua Madrileña, ha creado la primera página web en España para cuidadores no profesionales y que incluye un curso online. "Es un programa de formación muy pegado a las necesidades diarias del enfermo, permite al cuidador contactar con los tutores de Afal para resolver sus dudas y que se comunique, a través de un foro, con gente en su misma situación, lo que le supone una gran descarga emocional", explica.

Ya sean los cursos por Internet o presenciales, Rodríguez destaca que "no se debe estandarizar la atención, pues hay que adaptarla a las necesidades de cada enfermo y abordarla de forma integral y continuada". Al respecto, la directora gerente del CRE Alzhéimer de Salamanca considera que hay que fijar el foco en la formación no solo de familiares y cuidadores no profesionales, sino también del personal de residencias y centros de día, "preparados para atender a personas mayores, pero no con alzhéimer".

Estos enfermos necesitan mucho mimo en su cuidado porque pierden sus capacidades cognitivas y funcionales, pero mantienen la memoria afectiva. "A veces su único vínculo con el mundo es a través del amor", señala Molinuevo. Agradecen el afecto, el contacto físico, la ternura. Disfrutan con una caricia, un beso. "Mi mujer llegó a perder totalmente la memoria, pero siempre que iba a verla, ya en la residencia, me regalaba una sonrisa", recuerda Manuel Díaz. "Era como si, al verme, se encendiera una luz en su interior, como si la neurona pasara muy deprisa, y me reconociera", relata. "El enfermo no sabe quién eres pero sabe que te quiere", sentencia Molinuevo.

Mucho cariño al enfermo es la receta de Elena, una enfermera peruana de 54 años que lleva 23 en España, 20 cuidando a enfermos de alzhéimer. Y ser más fuerte que la enfermedad, "no dejar que te domine". Para ello, recomienda a los familiares que se informen y formen.

"Los hijos, los maridos, las esposas, tienen que saber lo que es esta enfermedad, entenderla, asumirla, porque, si no lo hacen, enfermamos todos", asegura. Pero también dice que en ese duelo en vida que es el alzhéimer para los familiares, estos "no deben sentirse solos".

Direcciones útiles
- Confederación Española de Familiares de Enfermos de Alzhéimer y otras Demencias (Ceafa). www.ceafa.es. Teléfono: 902 17 45 17.
- Asociación Nacional del Alzhéimer, AfalContigo. www.afal.es y www.fundacionmutua.es. Tel. 902 99 67 33.
- Fundación Alzhéimer España (FAE). fundacionalzheimeresp.org. Tel. 913 431 165 y 913 431 175.
- Centro de Referencia Estatal (CRE) de Alzhéimer de Salamanca. www.crealzheimer.es. Tel. 923 285 700.
- Centro Alzhéimer de la Fundación Reina Sofía. www.fundacionreinasofia.es. Tel. 91 385 22 00.
- Fundación Pasqual Maragall. www.alzheimerinternacional.org. Tel. 93 316 09 90.
- Sociedad Española de Neurología. www.sen.es. Tel. 93 342 62 33.
- Sociedad Española de Geriatría y Gerontología. www.segg.es.Tel. 91 411 17 07.
elpais.com

jueves, 23 de septiembre de 2010

Alzheimer: Más allá del olvido

Un día es una palabra que no viene a la mente, que se sustituye por otra y listo. Otro día se olvida dónde están las llaves, pero tras vaciar bolsillos y abrir cajones, se encuentran y no se le da más importancia al incidente. Y luego, después de mucho tiempo de avisos imperceptibles, llega el día en que la persona no se reconoce a sí misma, no sabe quién es su pareja, no identifica a sus hijos. Llega el momento en que el Alzheimer se manifiesta con toda su crueldad y pone fin, de golpe, al presente del afectado y de sus familiares. Ya sólo queda el pasado.
Se estima que en España hay aproximadamente unos 600.000 enfermos de Alzheimer, lo que quiere decir que "alrededor de 3,5 millones de personas se ven afectadas indirectamente por esta patología", afirma Blanca Clavijo, presidenta de la Asociación Nacional de Alzheimer. Porque, si algo se sabe a ciencia cierta de esta enfermedad, todavía desconocida en su mayor parte, es que la sufren tanto los pacientes como sus seres queridos.
Es el caso de Freddy Mas, quien vivió en primera persona el deterioro cognitivo de su abuelo Pascual, ya fallecido. Una relación que ha querido plasmar en la película 'Amanecer de un sueño', que se estrena este viernes. "Siempre fuimos cómplices durante mi infancia y, cuando él empezó a verse afectado por esta enfermedad, fuimos cómplices de su pasado", reconoce el director, que ha elegido a Héctor Alterio para protagonizar "una historia de amor", como él la califica.
"Lo peor de todo -dice sin dudar- es que cuando el trastorno avanza, el paciente empieza a sentirse como un bebé y a necesitar cuidados todo el día. Ver cómo la persona a la que quieres se vuelve un niño y cómo tú, que cuidas de él, tienes que comportarte como un niño también es un proceso duro. Es un regreso brutal a la infancia", admite Freddy a ELMUNDO.es.
Cuenta su nieto que Pascual protagonizó un montón de situaciones inenarrables durante el curso de su enfermedad. Como tantos otros pacientes. Desde el señor que coge convencido el mando a distancia para realizar una llamada de teléfono hasta la señora que va a cocinar pero no recuerda cómo se enciende el fuego. Momentos reales de un trastorno que, por su crudeza, casi parece irreal.
El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa y progresiva de las células cerebrales (las neuronas). "Aunque en los últimos años se ha avanzado mucho en su conocimiento lo cierto es que aún no se sabe el origen y que, de momento, no tenemos una cura", admite Jesús Ávila, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y especialista en este trastorno. Esta certeza de saber que el deterioro siempre irá a más, la desesperanza de conocer desde el principio cuál será el final genera "angustia y una sensación de vacío", indica Freddy Mas.

Una amenaza silenciosa
El 10% de los mayores de 65 años y el 35% de quienes superan los 85 padece la enfermedad en España, la causa de demencia más frecuente en Europa. Y las estimaciones no son halagüeñas. Se calcula que en las próximas dos décadas se duplicará el número de pacientes atendidos por esta causa, debido a la mayor esperanza de vida y al envejecimiento de la población.
Por eso, los expertos coinciden en señalar que, a falta de tratamiento curativo, la lucha contra la enfermedad debe centrase en el diagnóstico precoz. "El problema más grave y el reto al que nos enfrentamos en la actualidad es el de la prevención. El Alzheimer es una enfermedad silenciosa, de la que no nos damos cuenta hasta que ya está muy avanzada y ya hay muchas células muertas. Es importante diagnosticarlo pronto, para evitar además otros efectos secundarios como problemas vasculares o Parkinson", explica Jesús Ávila.
Los científicos han descubierto que existen unas mutaciones en tres genes que hacen a quienes las portan -el 1% de la población- candidatos seguros a sufrir la enfermedad. Sin embargo, salvo esta variante hereditaria del trastorno, en el resto de la gente es difícil predecir si se padecerá, "aunque el principal factor de riesgo es la vejez", dice el especialista del CSIC.
A pesar de que algunos han dado resultados en modelos animales, "en la práctica clínica no hay métodos para identificar certeramente a los individuos que van a desarrollar esta demencia", asegura el doctor Pablo Martínez-Martín, director de la Unidad de Investigación del Proyecto Alzheimer de la Fundación Centro de Investigación de Enfermedades Neurológicas.
Tampoco parece probable que se consiga a corto plazo el ansiado fármaco capaz de detener la enfermedad. "Hay 300 ensayos y algunos en fase clínica. El problema es que funcionan en animales pero cuando llegan a esta última etapa acaban cayéndose. De momento, lo único que podemos ofrecer son terapias que alivian los síntomas, pero no curan", expresa Ávila, para quien "la llegada de un medicamento que haga frente al Alzheimer será un hito casi igual que el descubrimiento de la penicilina. El primero abrirá la puerta a muchos otros, como ocurrió con los antibióticos".

Las señales de alarma
El Alzheimer empieza con una pérdida de memoria y de fluidez en el lenguaje, desorientación temporal, dificultades para realizar las actividades cotidianas y, por último, el paciente acaba por no reconocer a sus allegados y sufre rigidez muscular. La Asociación Americana de Alzheimer ha elaborado una lista con algunas señales que pueden alertar de la aparición del trastorno.

- Olvidar información recién aprendida, así como fechas o eventos importantes.

- Problemas de concentración y dificultades para resolver problemas y trabajar con números.

- Complicaciones a la hora de llevar la economía propia y la familiar.

- Dificultad para realizar tareas cotidianas y encontrar lugares que frecuentan habitualmente.

- Desorientación espacial y temporal.

- Problemas de visión, incapacidad para juzgar bien las distancias y problemas con el lenguaje y el habla.

- Colocar las cosas fuera de lugar.

- Falta de buen juicio y de iniciativa y cambios bruscos de humor.

elmundo.es

martes, 21 de septiembre de 2010

Alzheimer: reducir los riesgos

Hoy se conmemora el Día Mundial del Alzheimer. Hay problemas de memoria reversibles causados por estrés, depresión, ansiedad, trastornos del sueño o déficit de vitaminas. Sin embargo, olvidos frecuentes en la vida diaria pueden ser el inicio de esa enfermedad.
En estos casos, el paciente no suele ser consciente o niega sus dificultades de memoria, mientras que sus familiares las consideran significativas. El Alzheimer no es parte del envejecimiento normal: se estima que afecta a más de 400.000 personas en el país.
Aunque muchos factores de riesgo, como la edad y la predisposición genética, están fuera de control, hay estrategias que podrían reducir el riesgo de deterioro cognitivo. Proteger las neuronas intactas es un objetivo más razonable que reparar las ya dañadas.
Más años de escolaridad parecen proteger contra el deterioro intelectual posterior, quizá mediante el armado de una "reserva cognitiva". Mantener una mente activa con desafíos intelectuales, evitar el estrés emocional, disfrutar de actividades de ocio, tener una dieta saludable, hacer actividad física regular, tener una vida social activa y mantener los hobbies son factores potenciales de protección.
Son vitales también el control de la presión, el colesterol y las lipoproteínas, la glucosa en sangre, el ácido fólico, la vitamina B12 y el peso, además de no fumar. Beber demasiado alcohol, o no hacerlo en absoluto, son un factor de riesgo.
En la próxima década, el desafío será detectar la enfermedad antes de que se manifiesten los síntomas clínicos para ofrecer una estrategia de prevención o de tratamiento temprano. Por ahora, las terapias fármacos o sin ellos retrasan el deterioro cognitivo y funcional, aun en las etapas avanzadas de la enfermedad. Y esto reduce estrés para el cuidador.

lanacion.com

jueves, 2 de septiembre de 2010

Un antitumoral que frena el Alzheimer

Aunque muchos expertos sugieren que será difícil dar con una cura para el Alzheimer, la ciencia no renuncia a su búsqueda aunque sea en el estante de los fármacos contra el cáncer. Ahí es donde un grupo de investigadores de la Universidad Rockefeller de Nueva York (EEUU) encontró Glivec, capaz de inhibir de forma selectiva la producción de la proteína beta-amiloide, que forma las placas características de la enfermedad.
Los intentos de dar con una terapia antiamiloide han dejado un reguero de sinsabores que ha generado cierta desconfianza en torno a la viabilidad de esta estrategia frente al Alzheimer y ha causado incluso la quiebra de las compañías que apostaron por ella. Sin embargo, "sigue siendo un acercamiento racional para el tratamiento de esta enfermedad". Con ese convencimiento está trabajando el equipo dirigido por el Premio Nobel de Fisiología y Medicina Paul Greengard.
Las placas amiloides se forman por la acumulación de la proteína beta-amiloide, fabricada por la enzima gamma-secretasa. Cuando se descubrió este mecanismo, muchos creyeron que inhibiendo la acción de este catalizador desaparecerían estos dañinos depósitos. Coser y cantar.
Pero todos los intentos fueron un fracaso porque la gamma-secretasa, además de generar la proteína beta-amiloide, interviene en la formación de otras, de vital importancia para el organismo. De este modo, cada compuesto capaz de frenar la aparición de las placas provocaba graves efectos colaterales que hacían imposible su uso terapéutico.
'Un aspecto muy novedoso'
El grupo de Greengard ha descubierto que un antitumoral llamado imatinib (Glivec por su nombre comercial) disminuye la producción de todas las formas de beta-amiloide sin afectar a la producción de otras moléculas. ¿Cómo lo hace? Su mecanismo de acción, descrito en la revista
'Nature', consiste en impedir que una molécula llamada GSAP interactúe con la gamma-secretasa. De este modo, la 'acción amiloide' de la enzima se bloquea mientras las demás siguen funcionando.
A pesar del avance, lamentablemente, imatinib no se puede emplear para tratar los enfermos de Alzheimer –más de 30 millones en el mundo-. Existe un inconveniente: es incapaz de traspasar la barrera hematoencefálica (la que 'filtra' qué sustancias pueden entrar en el cerebro).
Por eso, aunque "la molécula GSAP es una diana potencial para una nueva familia de terapias antiamiloides", indica Greengard, hay que "desarrollar compuestos que actúen como Glivec pero que tengan la habilidad de pasar la barrera hematoencefálica". Lograrlo "podría revolucionar el tratamiento de la enfermedad", añade.
Aunque se trata de resultados preliminares y con ciertas limitaciones, "el trabajo tiene un aspecto muy novedoso que es el descubrimiento de GSAP, que parece ser que sólo interrumpe la acción de la gamma-secretasa sobre la proteína amiloide", explica a ELMUNDO.es Jesús Ávila, profesor de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
"Eso convierte a esta molécula en muy específica para la enfermedad de Alzheimer y hace más fácil atacarla con inhibidores [como Glivec]", añade este experto. Aunque "aún hay que dar con una variante y cuyos efectos no lleguen demasiado tarde para revertir el proceso, que es lo que suele pasar en esta demencia", concluye este experto.
elmundo.es