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martes, 17 de julio de 2012

Una novedosa terapia simplifica el tratamiento del Parkinson


Por Valeria Chavez
Una nueva terapia de vanguardia que simplifica la administración de medicación y brinda mayor comodidad al paciente con Mal de Parkinson fue presentada a la comunidad médica nacional por parte de un experto español.
Los parches intradérmicos pueden ser utilizados en todos los estadios clínicos de la enfermedad, lo que posibilita un permanente control de la sintomatología tanto de día como de noche, lo que ocasiona una notablemejora especialmente la calidad de sueño toda la noche y brindando menor somnolencia durante el día.
Gurutz Linazasoro es neurólogo especialista en Parkinson y trastornos del movimiento y vino a la Argentina a exponer la experiencia en España, país donde la técnica se utiliza hace seis años.
El profesional, quien dirige el Centro de Investigación de Parkinson de la Policlínica Guipúzcoa en San Sebastián, destacó a Infobae.com que “la ventaja de esta técnica fundamentalmente viene de su manera de actuar, por laliberación continua del medicamento que se produce”.
“La liberación continua de medicación actúa como la liberación de dopamina normal del cerebro, que en el Parkinson se pierde”, resaltó Linazasoro, quien hizo hincapié en que “el paciente nota mejoría en todos los síntomas (temblor, rigidez) y de una manera estable sin tantas fluctuaciones a lo largo del día“.
Además, acentuó el fácil uso y administración del tratamiento, frente a las anteriores medicaciones que debían tomarse varias veces al día por vía oral. “Se coloca un parche a la mañana y otro recién al otro día, siempre cambiando el lugar de aplicación”, detalló y recalcó que “se trata de un medicamento seguro, que debido a su presentación en parches, la droga pasa por la piel y no presenta problemas de absorción gastrointestinal“.
Linazasoro puntualizó que, además de que el parche ofrece menores interacciones medicamentosas precisamente por su cualidad de absorberse localmente, “mejora la acinesia matinal”, característica muy frecuente en el paciente con Parkinson, que consiste en la dificultad funcional por la mañana, es decir, suele presentar un bloqueo o agarrotamiento de una o más articulaciones al despertarse.
El 98,6% de los pacientes con Parkinson refieren a síntomas no motores como malestar, problemas de estado de ánimo, fatiga diurna y trastornos del sueño, que también mejoran notablemente con el nuevo fármaco.
La enfermedad de Parkinson es el segundo desorden neurológico más común en el mundo, luego de la epilepsia y la migraña. Se estima que aproximadamente 5 millones de personas lo padecen en todo el mundo. En la Argentina aproximadamente entre 60 mil y 80 mil personas padecen activamente esta enfermedad, siendo la segunda causa de enfermedad degenerativa del sistema nervioso central luego de la enfermedad de Alzheimer.
La nueva tendencia en general en medicina es administrar medicamentos a través de parches, por ejemplo: nicotina para la deshabituación tabáquica, anticonceptivos y de la enfermedad de Alzheimer, entre otros.
infobae.com

miércoles, 11 de abril de 2012

Parkinson, algo más que temblores

No es el caso típico que todos imaginamos, con temblores en las manos, Andrea Bonet tiene otros síntomas que provoca el Parkinson, el peor: el dolor. "No puedo andar más de tres pasos seguidos, me tengo que sentar, me visto con dificultad y, aunque me gusta, no puedo cocinar. Estar de pie exige una fuerza que yo no tengo y además me duele muchísimo. Es un freno para todo".
Como argumenta su médico, María José Martí, del servicio de Neurología del Hospital Clìnic de Barcelona, "el enlentecimiento motor que sufren estos pacientes les dificulta hacer cualquier cosa como abrocharse los botones, limpiarse los dientes o caminar. Los pasos se vuelven más cortos y arrastran los pies".
Se trata de un trastorno neurológico crónico, neurodegenerativo e invalidante que en la actualidad afecta a más de 150.000 personas en España y, según los expertos, uno de cada cinco pacientes son menores de 50 años. Andrea ya se había jubilado cuando empezaron los primeros indicios. Esta mujer de origen francés, que hoy tiene 81 años, ha ejercido toda su vida de médico. "Como oncóloga radioterápica, ayudé a montar el servicio de radioterapia en el Hospital General de Cataluña (Barcelona) y aquí me quedé".
Cuando rondaba los 70 años, "empecé a sentirme mal, con fuertes dolores en la región lumbar, malestar digestivo, síntomas muy difíciles de explicar" que permanecieron unos dos años hasta que finalmente le diagnosticaron la enfermedad. "Iba perdiendo fuerza hasta que un día me quedé paralizada en la calle", lo que se conoce como un estado de 'off'. Son episodios de 'congelación' que duran unos minutos en los cuales el afectado no se puede mover. "Parece que los circuitos se cortan y no tienes fuerza ni para levantar una cuchara".
Aparecen en cualquier momento y en cualquier lugar. "Es muy desagradable y doloroso. Alguien te tiene que acompañar para ayudarte y volver a casa", dice Andrea. Esta enfermedad, añade, no sólo afecta a nivel motor, "también psicológicamente, porque dejas de participar en la vida normal. Tienes miedo a que aparezca un 'off' o a intentar hacer cualquier cosa y que tus músculos no aguanten el dolor".

Más que temblores

"Antes se creía que el Parkinson eran sólo temblores", señala la doctora Martí. Ahora se sabe que hay más sintomatología: "Dolores, fatiga importante, rigidez muscular, trastornos al orinar, estreñimiento, sudoración, pesadillas, gritos, depresión...". Si "me quitaran el dolor, soportaría mejor esta enfermedad", apunta la afectada.
Lo cierto es que "acepto la enfermedad porque no me queda otro remedio e intento que no me consuma". Aunque tiene enormes limitaciones físicas, "tengo una bendición de nieta y una terraza llena de flores que adoro. Cuidarlas me lleva la mitad del día, lo hago despacito, pero me viene muy bien psicológicamente y me encanta".
Además, reconoce, tengo "una suerte inmensa" por tener un hijo que está siempre pendiente y por poder contar con varias personas que le ayudan a ella y a su marido en casa. "Él tiene 90 años y muchos problemas vasculares". Para ella, su compañía es importante porque "la soledad en estos casos es muy difícil de soportar".
"No todas las familias pueden permitirse ayuda en casa. Se tiene que saber que, aunque el seguro ayuda, es un gasto considerable para el paciente".

Tratamientos para el Parkinson avanzado

Hay una novedad terapéutica que también le ha permitido mejorar su calidad de vida. Como explica la doctora Martí, "desde los años '60 se sabe que en estos pacientes las neuronas del cerebro que producen la dopamina se van destruyendo poco a poco. Por eso utilizamos fármacos similares a la levodopa (precursor de la dopamina), para mejorar los síntomas del paciente". Con el tiempo, el efecto de estos medicamentos va disminuyendo y, cuando los casos son muy avanzados, puede optarse por la infusión intraduodenal levodopa-carbidopa, de la que Andrea también puede hablar.
Se trata de una bomba que va directa al intestino a través de una sonda. "Así entra directamente la dopamina (por vía oral, el efecto es menor), requiere menos cantidad y hace más efecto", puntualiza la paciente. No todos los afectados pueden someterse a esta intervención. Requiere anestesia general y, además de unas condiciones físicas, "deben estar bien cognitivamente para entender que el manejo de la bomba entraña cierta dificultad, deben mantener una buena higiene" y cada dos o tres años tienen que saber que hay que cambiar la sonda y la bomba, por lo que hay que pasar de nuevo por quirófano.
También existe otra posibilidad: la estimulación cerebral profunda. Es un tratamiento quirúrgico que no es válido para todas las personas con Parkinson. Se insertan electrodos en una región seleccionada del cerebro, dependiendo de los síntomas. Aunque ha demostrado ser eficaz, la dificultad de la intervención hace que no esté disponible en todos los centros, ni resulta igual de accesible en las diferentes regiones autonómicas.
La investigación sigue avanzando y abre nuevas posibilidades en el tratamiento de los síntomas, y también resuelve algunas dudas. Un estudio recién publicado en la revista 'Neurology' confirma que los antidepresivos que se utilizan en los pacientes que lo necesitan no empeoran los problemas motores característicos de la enfermedad. De hecho, aseguran los autores del artículo, "cuando la depresión se trata adecuadamente, gran parte del resto de los síntomas son más manejables".
elmundo.es

sábado, 11 de febrero de 2012

El taichi mejora la estabilidad en pacientes con Parkinson

Un hombre hace ejercicios de taichi en un parque de Beijing. | Ap
Un nuevo estudio realizado con 195 pacientes con Parkinson muestra que la práctica regular de taichi permite mejorar la estabilidad y otros problemas comunes asociados a la enfermedad. El trabajo se publica en la última edición del 'New England Journal of Medicine'.
La media de edad de los participantes era de 68 años. Todos presentaban un diagnóstico clínico de enfermedad de Parkinson suave o moderado; sufrían problemas motores como temblores, ridigez o bradiquinesia (lentitud de movimientos); tomaban medicación para la enfermedad y podían caminar o permanecer de pie sin ayuda.
Los autores del trabajo, de distintas instituciones médicas de Oregon (EEUU), dividieron a los voluntarios en tres grupos, cada uno asignado a una actividad: un programa periódico de estiramientos, un plan de ejercicios de resistencia o sesiones de taichi. Los tres tipos de ejercicio se llevaron a cabo en sesiones de 60 minutos, dos veces a la semana, durante seis meses.
El diccionario de la RAE define taichi como un "tipo de gimnasia china, de movimientos lentos y coordinados, que se hace para conseguir el equilibrio interior y la liberación de la energía". Entre los numerosas variedades que existen de esta "gimnasia", los investigadores adoptaron una tabla de "seis movimientos y ocho posturas".

Plan de entrenamiento

El protocolo exacto que se utilizó en el estudio no está descrito en la publicación del 'New England'. Según explica a ELMUNDO.es Fuzhong Li, del Oregon Research Institute y principal autor del trabajo, los monitores emplearon un folleto que recoge el plan de entrenamiento, entre ellos los ocho pasos del ejercicio que debían aprender los pacientes.
El documento concreta también los seis puntos en los que hacer "énfasis durante el entrenamiento": movimientos de tronco; balanceo del tobillo; desplazamiento del peso del cuerpo; movimientos con las articulaciones del tobillo; coordinación entre los ojos y las manos y ejercicios de respiración.
Los investigadores evaluaron a los participantes al comienzo del estudio y al cabo de tres y seis meses. Durante este tiempo, los pacientes siguieron con su rutina habitual (incluida la práctica de ejercicio adicional). Según los resultados, el grupo de taichi estaba significativamente mejor que los otros dos.
La principal referencia para medirlo fue un indicador llamado "estabilidad postural". Se evaluó según los límites que podían alcanzar los pacientes al realizar una serie de movimientos sin desplazar el centro de gravedad del cuerpo o caerse, y el control de la dirección del cuerpo durante la actividad.
Al cabo del periodo de estudio también se observaron diferencias significativas en otros problemas comunes. Por ejemplo, el número de caídas fue menor entre los que hicieron taichi: un 67% menos que el grupo de ejercicios de estiramiento, y ligeramente inferior respecto a la actividad de resistencia).
Tres meses después de concluir la investigación, los resultados se mantenían. En el trabajo, según explica Fuzhong, no se midió la curva de aprendizaje de los ejercicios de taichi. "Sin embargo, al analizar los datos, no vimos una mejora clara hasta después de cuatro meses", explica el investigador, que considera que este tiempo puede reflejar el tiempo necesario para aprenderse los movimientos.
elmundo.es

viernes, 28 de octubre de 2011

¿Cuáles son las verdaderas causas del Alzheimer y el Parkinson?


PARIS - La ciencia lo ha demostrado desde hace tiempo: Alzheimer, Parkinson, esclerosis en placas, autismo, todas las enfermedades neurovegetativas aparecen, cuando las neuronas padecen daños irreversibles.
Esto se produce poco a poco, a lo largo de la vida, mediante incesantes agresiones químicas y físicas que atacan las neuronas hasta dejarlas al borde de la muerte. La causa principal de ese cóctel neurotóxico explosivo es la acumulación de metales pesados en el medio ambiente: aluminio en el agua, mercurio en la boca, pesticida en los alimentos, solventes y partículas ultrafinas en el aire, etc.
Esas substancias, perfectamente identificadas y documentadas por la ciencia, podrían ser prohibidas, desaparecer de nuestra vida, si existiera la voluntad de aplicar una verdadera política de prevención.
Pero sucede todo lo contrario. La parte oculta del iceberg aparece en " Menace sur les neurones " ("Amenaza contra las neuronas"), que acaba de publicar en Francia la editorial Actes Sur, de Marie Grosman, especialista en salud ambiental, y Roger Lenglet, periodista y filósofo. Ese libro de investigación desvela un sofisticado sistema que favorece los intereses económicos de lobbies y grupos de presión, bloqueando toda posibilidad de información transparente.
No se trata de un mero balance sobre la importancia que adquieren poco a poco las enfermedades neurovegetativas en la sociedad moderna. Esa minuciosa investigación intenta dejar a la luz los principales factores de riesgo, pero también el silencio cómplice de políticos y otras personalidades frente a la presión de esos sectores de presión.
"¡Somos perfectamente conscientes del problema. Pero hay que ser prudentes. No creen pánico, no asusten a la población. Sería aun más catastrófico!", advierte a los autores un responsable del ministerio de Ecología francés.


Grosman y Lenglet hablan de una hecatombe "enorme y exponencial" que no cesa de empeorar. En Francia, hay 100.000 enfermos de Parkinson y entre 800.000 y un millón de personas padecen Alzheimer. Cada año aparecen 225.000 casos nuevos y cada vez son más jóvenes.
La realidad parece desmentir el viejo adagio que afirma que "la única causa conocida del Alzheimer es el envejecimiento de la población". Para los autores, si la enfermedad aparece en fin de vida es precisamente debido a la acumulación de substancias tóxicas en el cerebro a través de los años.
Pero, ¿por qué no se prohíben esas substancias? ¿Cómo explicar tanto inmovilismo e inercia? El libro explica en detalle hasta qué punto los lobbies industriales condicionan esa parálisis del sector oficial. Más grave aún: Grosman y Lenglet demuestran "las relaciones incestuosas" entre empresas privadas e instituciones de salud pública, que permiten el reembolso de medicamentos, que son en el mejor de los casos inútiles, y a veces directamente peligrosos.
"Menace sur les neurones" no omite ninguno de los elementos que colaboran a la "producción" y mantenimiento de una "sociedad neurotóxica". Un libro, que merece la pena ser leído.
lanacion.com

jueves, 28 de julio de 2011

Las 'anfetas' aumentan el riesgo de sufrir Parkinson

Reciben un sinfín de nombres distintos, según la época, el lugar, el modo de administración o la tribu urbana que las consuma: anfetas, 'pirulas', 'pastis', 'cristal', 'speed'... Las anfetaminas, metanfetaminas y demás sustancias relacionadas se utilizan ampliamente en todo el mundo como droga recreativa, pese al evidente peligro para la salud que representan.
Uno de los efectos más graves, según acaba de mostrar un nuevo estudio con pacientes en California (EEUU), es que multiplican el riesgo de padecer Parkinson, enfermedad degenerativa en la que están involucradas las mismas clases de neuronas a las que atacan estas drogas. Los autores matizan, en todo caso, que sus resultados se refieren al consumo ilegal de dichas sustancias, y no a los casos controlados médicamente.
La investigación, realizada desde el Centro para la Adicción y la Salud Mental (CAMH) de Toronto (Canadá), ha analizado los registros hospitalarios de miles de pacientes ingresados tras consumir anfetas o sus derivados, y ha seguido su evolución a lo largo de 16 años. El resultado es que estas personas presentan un 76% más de riesgo de desarrollar Parkinson que la población general.
Estudios con ratones ya habían mostrado que el consumo de estas drogas daña la producción de dopamina, un neurotransmisor que genera felicidad y sentimiento de recompensa, pero cuya escasez está asociada a la enfermedad del Parkinson. Por lo tanto, los científicos ya sospechaban este efecto perjudicial de las anfetaminas desde hacía décadas; además, anteriores estudios estadísticos ya apuntaban a esta relación, aunque hasta ahora no se había contado con un número tan elevado de pacientes ni se había seguido su evolución durante tantos años.
"Este estudio proporciona por primera vez una evidencia de esta asociación, aunque se llevaba sospechando durante 30 años", afirma el doctor Russel Callaghan, investigador del CAMH y principal autor del estudio, que se publicará en la revista 'Drug and Alcohol Dependance'. La investigación ha analizado casi 300.000 registros hospitalarios en el Estado de California (EEUU), donde el consumo de anfetaminas y drogas relacionadas es alto, y ha identificado más de 40.000 casos de ingresos provocados por el abuso de estas sustancias entre los años 1990 y 2005.
La evolución de estos pacientes se comparó no sólo con la de la población general, sino también con la de consumidores de cocaína, otra droga estimulante con efectos similares pero que actúa de forma distinta sobre el cerebro. Los datos muestran, al igual que se había comprobado en estudios con animales, que las anfetaminas y sus derivados causan un daño específico sobre las neuronas que producen la dopamina, por lo que provocan un mayor riesgo de Parkinson.
Los investigadores explican así sus resultados: si se siguiera durante una década a 10.000 personas con dependencia a los estimulantes de tipo anfetamínico, se vería que 21 de ellas habrían desarrollado Parkinson al cabo de este tiempo. En contraste, sólo 12 personas de la población general sufrirían dicha enfermedad. Además, Callaghan y sus colegas recuerdan que su estimación del riesgo podría haberse quedado corta, ya que habrá consumidores que se hayan 'quedado en el arroyo' y no tengan acceso a la sanidad, por lo que no han entrado en el estudio.
"Es un resultado muy importante y coherente con nuestros estudios", explica a ELMUNDO.es la doctora Rosario Moratalla, del Instituto Cajal y el Centro de Investigación Biomédica en Red para Enfermedades Neurodegenerativas (Ciberned). Esta investigadora, que ha estudiado los efectos de derivados anfetamínicos en ratones, señala que estas sustancias producen una pérdida de entre el 15% y el 20% de las neuronas encargadas de producir dopamina.
El efecto es "irreversible" y es especialmente perjudicial tras la administración de metanfetaminas, conocidas popularmente como 'cristal' o 'hielo' y más potentes que las anfetaminas o el éxtasis, según recuerda Moratalla. La metanfetamina se puede consumir inyectada en vena, esnifada o por vía oral, en pastillas o tabletas, y produce envejecimiento acelerado, caries o pérdida de dientes, además de importantes problemas cognitivos.
elmundo.es

lunes, 11 de abril de 2011

Día párkinson. El 20% de los pacientes con párkinson no tendrá nunca temblores


La mayor parte de la gente asocia el párkinson con los temblores, un efecto que, sin embargo, no se manifestará nunca en el 20% de quienes tienen esta enfermedad, según Gurutz Linazasoro, director del Centro de Investigación de Párkinson de la Policlínica Gipuzkoa de San Sebastián.
Según indicó el doctor Linazasoro con motivo de celebrarse hoy del Día Mundial del Párkinson, los temblores son parte de los síntomas motores de la enfermadad y, ciertamente, constituyen el síntoma más conocido y más visible de la misma, que, sin embargo, deja otras secuelas no motoras también muy importantes, pero no siempre diagnosticadas ni tratadas.
Son, por ejemplo, problemas gastrointestinales, de sueño o relacionados con el ánimo (ansiedad o depresión, entre otros) y se calcula que hasta en el 50% de los pacientes pueden estar sin diagnosticar, porque no siempre los enfermos se los cuentan al médico, que tampoco alude a ellos en todas las ocasiones.
Sin embargo, son trastornos muy importantes e influyentes en la calidad de vida de los enfermos, unos 150.000 en
España, según la federación que los agrupa, que recuerda que estos síntomas se manifiestan en cualquier etapa de la enfermedad y que, incluso, pueden aparecer hasta diez años antes de los primeros trastornos motores.
Para dar visibilidad a estos problemas y tratar así de que reciban más atención, el Día Mundial del Párkinson de este año se dedica a ellos. Bajo el lema "Podemos ayudarte, puedes ayudarnos", la jornada pretende recordar a los pacientes que no están solos y pedir a la sociedad que los ayude en la medida de sus posibilidades.
Se estima que el 2 por ciento de los mayores de 65 años que viven en España tienen párkinson, lo que supone unas 150.000 personas aproximadamente, una cifra que según las previsiones de los expertos podría duplicarse en 2025 y llegar a triplicarse en 2050.
lainformacion.com

martes, 29 de marzo de 2011

Los trastornos de sueño podrían revelar síntomas tempranos de Parkinson


Ciertos desórdenes del sueño podrían permitir hacer un diagnóstico temprano de Parkinson, una patología neurodegenerativa crónica e incurable, que afecta gradualmente a los músculos y a la capacidad mental de los afectados. Así lo reveló un estudio sobre los costos socio-económicos que genera esta enferedad, llevado a cabo por un grupo de investigadores de la Universidad de Copenague
"En este trabajo vieron que, ocho años antes del diagnóstico, los pacientes con Parkinson mostraron indicadores de trabajo y salud que revelaban que algo iba mal", explicó el profesor de Neurofisiología Clínica del Centro de Envejecimiento Saludable de la Universidad de Copenague y del Centro del Sueño del Hospital Hospital Poul Jennum.
Entre los síntomas muy tempranos figuran los desórdenes del sueño REM o desorden de movimiento ocular veloz (RBD). La fase REM es una etapa particular del sueño en la que los ojos de la persona que duerme se mueven rápidamente tras sus párpados, de ahí el nombre de REM, por sus siglas en inglés "Rapid Eye Movement".
Para evitar que realmente exterioricemos los sueños, el cuerpo cesa el movimiento muscular durante la fase REM del sueño, pero en los RBD todavía están activos y las personas con RBD que están durmiendo y pasan por la fase REM muestran diferentes conductas, que van desde simples espasmos de brazos y piernas hasta dar patadas, gritar, agarrotarse o saltar fuera de la cama.
"En algunos casos su conducta puede ser violenta y causa daños a los pacientes o a sus parejas", según el profesor Jennum, cuya hipótesis es que "las más tempranas etapas del Parkinson se muestran como otras enfermedades, como las RBD".
En los últimos años, se hicieron grandes avances en el tratamiento del Parkinson, pero todavía no se cuenta con terapias para mitigar sus síntomas más tardíos, sus costos y la creciente mortalidad que genera.
Para Jennum, "esto podría ser posible si interviniéramos temprano y si pudiéramos encontrar indicativos claros de la existencia del Parkinson ocho años antes de que cuando lo hacemos ahora, esto nos daría una importante herramienta".
"La cuestión es si podemos, realmente, decir que las RBD son siempre un marcador muy temprano de la enfermedad de Parkinson. Eso es lo que ahora estamos investigando en el Centro del Sueño del Hospital Glostrup", detalla.
Para realizar este estudio, los investigadores emplearon el Registro Nacional de Pacientes. Allí identificaron a todas las personas diagnosticadas con Parkinson entre 1997 y 2007.
Así, un total de 13.700 pacientes fueron comparados con 53.600 pacientes sanos del mismo sexo, clase social y educación, entre otras variables. Este trabajo mostró también que los pacientes con Parkinson utilizan más los servicios de salud, están más a menudo en paro y recibiendo ayudas sociales.
Fuente: La Vanguardia
CLARIN.COM

viernes, 18 de marzo de 2011

Avanza la terapia génica en Parkinson



LONDRES ( New Scientist ).- La terapia génica para el Parkinson se movió un paso más cerca a su aceptación luego del primer ensayo clínico a doble ciego exitoso.
En 2007, Andrew Feigin, del Instituto Feinstein para Investigación Médica de Manhasset, Nueva York, y sus colegas, condujeron una prueba clínica abierta -en la que tanto los pacientes como los investigadores saben qué miembros están recibiendo el tratamiento y cuáles reciben un placebo- para evaluar una nueva terapia génica para el mal de Parkinson, una enfermedad degenerativa. Ellos demostraron que un gen que dirige la síntesis de la descarboxilasa del ácido glutámico (GAD) puede mejorar el estado de personas con la enfermedad cuando es inyectada en el cerebro.
GAD es una enzima que cataliza la producción de un neurotransmisor inhibitorio llamado ácido gamma-aminobutírico (GABA).
Los pacientes con Parkinson producen muy poco GABA, y por lo tanto padecen una sobrestimulación en un área del cerebro llamado núcleo subtalámico. Esta hiperactividad resulta una presión sobre las neuronas, que a su vez producen otro neurotransmisor -la dopamina-, vital para el control del movimiento.
Esto ayuda a explicar algunos de los síntomas de la enfermedad, que incluye temblores, rigidez, falta de equilibro y problemas de postura.
Ahora, el equipo ha sometido la terapia a un último test: un ensayo de doble ciego, en el cual ni los pacientes ni los médicos -exceptuando a los cirujanos que realizan las operaciones- sabían quién estaba recibiendo la terapia y quién, el placebo.
Feigin y su equipo reclutaron a 65 personas con mal de Parkinson. Veintitrés de ellos recibieron la verdadera terapia génica: los investigadores les perforaron el cráneo y les inyectaron un virus que llevaba el gen que dirige la síntesis de GAD. Otros veintidós pacientes recibieron sólo inyecciones de solución salina por debajo del cuero cabelludo en un procedimiento falso diseñado especialmente para que creyeran que también habían sido operados.
Estudios de largo plazo
Al mes, a los tres meses y a los seis meses, los científicos midieron la gravedad de los síntomas en todos los que habían participado en el ensayo. Aquellos que habían sido efectivamente tratados con el gen mostraban una mejora en su función motora del 23%, en promedio, de acuerdo con una escala estandarizada.
Los que habían recibido el procedimiento fraguado habían mejorado sólo algo más del 12%.
"La terapia génica es un tratamiento muy novedoso, pero además en este estudio mostró ser segura y bien tolerada -dijo Feigin-. Para mí, esto es un paso importante que realmente abre un nuevo campo terapéutico."
Stéphane Palfi, de la Universidad de París Este Créteil Val de Marne, en Francia, concuerda con que lo más importante es despejar todos los problemas de seguridad. Sin embargo, también destaca que las mejorías son relativamente modestas, comparadas con otras estrategias ya existentes, tales como enviar impulsos eléctricos al cerebro utilizando estimulación cerebral profunda.
Según el especialista, tenemos que esperar los resultados de estudios a más largo plazo para determinar si la terapia génica es finalmente un mejor enfoque que aquellos otros.
lanacion.com

lunes, 7 de marzo de 2011

Asocian el Parkinson con la exposición a pesticidas

Los usuarios de estos productos tuvieron más del doble de riesgo


Nora Bär
LA NACION
En los años setenta, un estudiante de química de Maryland, en Estados Unidos, sintetizó en la cocina de su casa un opioide conocido como MPPP sin darse cuenta de que la cocción originaba una peligrosa impureza (MPTP). Tres días después de inyectarse el resultado, comenzó a tener los síntomas característicos del mal de Parkinson. Y 18 meses más tarde, después de morir por una sobredosis de cocaína, una autopsia de su cerebro descubrió la destrucción de neuronas dopaminérgicas en la sustancia negra, una de las señales distintivas de esta enfermedad neurodegenerativa.
Desde entonces, dado que el MPTP tiene semejanzas estructurales con algunos herbicidas, y que pruebas posteriores en animales confirmaron sus efectos, los científicos empezaron a barajar la hipótesis de que el Parkinson podría tener causas ambientales.
Precisamente, una investigación recientemente publicada en Environmental Health Perspectives agrega más evidencias que respaldarían esta teoría: el trabajo muestra una asociación robusta entre el uso de dos herbicidas (Rotenona y Paraquat) y un riesgo aumentado de desarrollar Parkinson.
El estudio abarcó a 110 personas con la patología y 358 controles (sin la enfermedad).
"Casi todas las personas que analizamos eran agricultores de Iowa y Carolina del Norte, pero los pesticidas también se utilizaban en sus casas e investigamos a sus mujeres -cuenta la doctora Anabel Chade, una de las autoras del trabajo, jefa de la Clínica de Parkinson del Instituto de Neurología Cognitiva (Ineco) y coordinadora de la Unidad de Movimientos Anormales del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro-. El 70% habían estado expuestos durante largos años a esos productos, frecuentemente sin usar protectores. Y aunque el estudio no mostró una lógica acumulativa (porque algunos incluso habían dejado de utilizarlos quince años antes de que nosotros los visitáramos), el grupo de los usuarios de herbicidas mostró un riesgo dos veces y media mayor que el de las personas no expuestas."
 
 
Chade, que participó en el proyecto liderado por la doctora Caroline Tanner, de The Parkinson's Institute, gracias a una beca de la Fundación Michael Fox, aclara sin embargo que este tipo de estudios retrospectivos no pueden probar una relación de causa y efecto, pero que sí arrojan luz sobre los posibles mecanismos de la enfermedad y encienden una luz amarilla sobre el uso y la manipulación de estas sustancias, cuyas dosis muchas veces no están reguladas.
"Ha habido múltiples estudios epidemiológicos que van en esta dirección -opina el doctor Oscar Gershanik, director científico del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro-. Es un dato que sirve a los efectos de establecer posibles correlaciones, pero no un vínculo de causa y efecto. En la actualidad, se piensa que en el Parkinson hay que contemplar una multicausalidad; es decir que habría desde casos congénitos hasta otros originados en una predisposición genética en los que algún factor ambiental desencadenaría los síntomas."
Luz amarilla
Para los investigadores, los pesticidas estudiados provocarían alteraciones en mecanismos celulares que inducen la pérdida de neuronas en la sustancia negra y la disminución de los niveles de dopamina, que ocasionan las alteraciones en el control de los movimientos y las dificultades en la cognición asociadas con la enfermedad de Parkinson, la segunda por su frecuencia, por detrás de la enfermedad de Alzheimer.
"Es importante tener en cuenta que no sólo estamos expuestos a estos pesticidas por razones profesionales o laborales, sino que también estamos en contacto con ellos en la vida cotidiana, incluso en el hogar -dice Chade-. La Rotenona es extraída de raíces y semillas de plantas tropicales. Es considerada un pesticida orgánico y se la utiliza como insecticida en jardinería y como herbicida. Pero hay también otros agentes de uso doméstico que pueden producir alteraciones, como la Permetrina, que es un repelente de insectos. De modo que este estudio tiene implicancias que es importante tener en cuenta cuando se diseñan políticas de salud pública, ya que en muchos casos faltan estudios que especifiquen cuáles son las dosis máximas toleradas."
lanacion.com

jueves, 3 de marzo de 2011

Ibuprofeno para reducir el riesgo de Parkinson

Pacientes con Parkinson en una sesión de fisioterapia. | El Mundo
Tomar ibuprofeno con frecuencia podría reducir las posibilidades de padecer Parkinson, según apunta un grupo de investigadores estadounidenses, dirigidos por Xiang Gao, del Hospital Brigham y de Mujeres de Boston y de la Universidad de Harvard (EEUU), en un nuevo estudio.
No es la primera vez que el científico Gao lleva a cabo un ensayo que constata una disminución en el riesgo de sufrir la citada enfermedad neurodegenerativa en los que consumen antiinflamatorios no esteroideos (AINE).
En declaraciones a ELMUNDO.es reconoce que "en 2003 encontramos que el uso de AINE, pero no de aspirina, se asociaba a un menor riesgo de enfermedad de Parkinson en dos muestras muy amplias: el Estudio de Profesionales de la Salud y el Estudio de Salud de las Enfermeras. Ahora presentamos los resultados que hablan de esta relación en nuevos participantes de estos dos grandes ensayos. Hemos analizado por separado los efectos de aspirina y de otros antiinflamatorios".
Y nuestros "hallazgos sugieren que un fármaco comúnmente utilizado y de bajo coste podría ser un agente neuroprotector potencial", agrega. Se trata, según Eva López Valdés, del servicio de Neurología del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, de un estudio "muy interesante que aporta nuevas evidencias a un campo sobre el que se lleva investigando dos décadas. Lo que cada vez parece estar más claro es que la inflamación juega un papel en las enfermedades neurodegenerativas, lo que se desconoce es si son la causa o la consecuencia".
Los científicos analizaron los datos de 98.892 enfermeras y de 37.305 sanitarios varones. Todos documentaron el uso y la frecuencia de consumo de analgésicos, como aspirina, acetomifeno e ibuporfeno. Asimismo, se indagó en los hábitos alimenticios de los participantes, así como en su índice de masa corporal (IMC), consumo de tabaco, alcohol, cafeína o lactosa y la edad, factores todos ellos que pueden alterar los resultados.

El seguimiento

Tras seis años de seguimiento, el equipo del doctor Gao documentó 291 casos de Parkinson. "Los datos revelan que aquéllos que consumían dos o más veces por semana ibuprofeno tenían un 40% menos de riesgode padecer Parkinson".
En este amplio estudio prospectivo, "el medicamento se asoció con un menor riesgo futuro de desarrollar la enfermedad. Por el contrario no hemos encontrado asociaciones significativas entre el consumo de aspirina y acetomifeno y una menor posibilidad de Parkinson", reza el ensayo, publicado en el último 'Neurology'.
Existe literatura científica abundante (tanto por análisis postmortem de enfermos como por trabajos experimentales) que sugiere que "los mecanismos inflamatorios pueden contribuir a la pérdida progresiva de las neuronas dopaminérgicas de la sustancia negra del cerebro", sugieren los investigadores.
Insisten, por tanto, en que el "ibuprofeno puede tener un papel neuroprotector al actuar ligándose a los receptores PPARy, una novedosa diana terapéutica en el Parkinson, que inhibe la apoptosis y el daño oxidativo". Existen, además, otras evidencias: "los estudios que avalan el el papel neuroprotector del ibuprofeno en las demencias. Algunos trabajos han sugerido que los usuarios tienen menos posibilidades de padecer Alzheimer".
Los investigadores creen, no obstante, que es importante valorar algunos factores que podrían haber alterado los resultados, como "que la indicación de consumir ibuprofeno se realizara para tratar patologías que, precisamente, se relacionan con un menor riesgo de desarrollar Parkinson. Sin embargo, la razón principal para su uso en la muestra fue la terapia del dolor muscular y de las articulaciones y no hay evidencia de que estos síntomas están asociados con menos posibilidades de sufrir la enfermedad", aseveran.
Para ellos, "la hipótesis de que los usuarios del producto citado tengan menor riesgo desarrollar la enfermedad neurodegenerativa queda constatada por el amplio número de personas estudiadas, y debería ser constatada en ensayos clínicos con pacientes de Parkinson precoz".

Prudencia

James Bower y Beate Ritz de la Clínica Mayo sugieren en un editorial que acompaña al estudio, publicado en la misma revista científica, que "una asociación epidemiológica no prueba una causalidad..." De hecho, el consumo prolongado de ibuprofeno tiene "una larga lista de efectos secundarios". No obstante defienden que los ensayos clínicos "con el producto o con un agonista del PPRAy más seguro podrían estar justificados".
De la misma opinión se muestra la doctora Valdés. "Se deben llevar a cabo más estudios antes de recomendar ibuprofeno para evitar o frenar la enfermedad. En nuestro país ya hay grupos que están realizando ensayos con animales en este campo".
elmundo.es

domingo, 5 de diciembre de 2010

PARKINSON: El temblor prematuro

En 1991, al actor Michael Fox -de 29 años entonces- le diagnosticaron Parkinson. Durante 7 años escondió la enfermedad por temor a no conseguir trabajo. Tan joven y talentoso, tenía pánico de perder la fama que había logrado con Volver al futuro. En 1998, Fox decidió "volver a vivir" y planificar un futuro sin secretos ni más limitaciones que las que no pudiera vencer.
En un tramo de su libro Mirando siempre hacia adelante. Las aventuras de un eterno optimista, dice el actor: "Paradójicamente, el Parkinson me quitó mi antigua carrera para darme una nueva". Michael Fox dejó la actuación y utilizó los medios para contar su historia y la de una enfermedad que suele crecer en soledad y en silencio. Un día enfrentó las cámaras de televisión y, temblores mediante, dominó la toma de conciencia de los millones de televidentes de la famosa Oprah Winfrey: "La lucha con la enfermedad es como la de un niño que se esfuerza en sus estudios -contaba-. Para todo lo que intento hacer me mentalizo, pienso que tengo cuatro años y lo único que debo hacer es ser paciente y enfocar mi atención en lo que estoy intentando lograr".
Mientras Michael Fox hablaba desde Estados Unidos para el mundo, en la Argentina, Sergio Rocha experimentaba, con sus 37 años, los primeros temblores. "Días antes de mis primeros síntomas -recuerda Sergio- escuché lo de Michael Fox y pensé: «Pobre pibe, tan joven y con esta enfermedad espantosa»".
El 28 de diciembre de 2004, después de haber registrado que su mano derecha no escribía con la misma letra de siempre, comprendió que algo no estaba bien. En ese tiempo, Rocha era director del Instituto Superior de Guardavidas de La Matanza: "Como de costumbre, para esa época del año viajábamos a la costa para realizar las prácticas de aguas abiertas. Nos internábamos miles de metros mar adentro para nadar con los aspirantes y familiarizarlos con el mar. Después de haber alcanzado los 1500 metros de distancia con la costa, mi brazo derecho se puso totalmente rígido" (ver su testimonio completo en la página 46). Lo que Sergio no sabía era que estaba teniendo su primer encuentro con una dolencia que, en general, se espera que llegue más tarde.
Una población en aumento
En 1817, el médico inglés James Parkinson publicó su libro más célebre. Describió los síntomas de una "parálisis agitante", que hoy lleva su nombre. Si bien el Parkinson es una enfermedad antigua, mucho más antigua que el médico que la descubrió, hoy son muchos más los enfermos que hace 3000 años.
"Debido a la mayor expectativa de vida de la población mundial, hay estimaciones que indican que dentro de pocas décadas tendremos aún más personas padeciendo Parkinson. De esto deben tomar nota las autoridades sanitarias y los sistemas de salud en el mundo." La advertencia, contundente, es del doctor José Bueri, jefe del Servicio de Neurología del Hospital Universitario Austral, en diálogo con LNR.
"La enfermedad de Parkinson es la segunda patología neurodegenerativa en frecuencia, después del Alzheimer", define Bueri. En términos populares, cuando se habla del "mal de Parkinson" se hace referencia a la rigidez, los temblores, la pérdida de reflejos y otros problemas en el movimiento, producto del daño irreversible que comienza en ciertas neuronas del cerebro.
La enfermedad suele comenzar a manifestarse alrededor de los 60 o 65 años. No obstante, algunos casos tienen un inicio sintomático más temprano o más tardío. En un 5% de los casos, los síntomas aparecen antes de los 40 años; incluso, aunque en menor cantidad, hay población mucho más joven que está enferma de Parkinson.
"Si bien puede haber causas ambientales y otras cuestiones propias de los hábitos y la vida del paciente, la enfermedad, fundamentalmente, tiene una importante base genética -explica Bueri-. Hoy sabemos que se han descubierto 18 genes distintos que pueden ser causantes de la enfermedad. Estos genes alterados son los que determinan anormalidades en ciertos grupos neuronales, básicamente en la sustancia negra, causando la degeneración y, luego, la pérdida de estas neuronas." El prestigioso neurólogo da cuenta de cómo puede empezar todo: "Una de las primeras manifestaciones suele ser el temblor de un miembro, en general de una mano, en reposo. Esto quiere decir que ese miembro tiembla cuando está relajado y no se lo usa. Ese temblor se atenúa si el paciente utiliza el miembro para alguna actividad, a diferencia de lo que ocurre con los temblores de otras patologías neurológicas. También aparece lentitud en los movimientos corporales, como vestirse, darse vuelta en la cama, salir de un automóvil. Hay dificultad en la escritura, con empequeñecimiento de la letra. Los síntomas son progresivos. Luego se agregan la marcha con pasos cortos, el arrastre de pies y la postura encorvada. Hay rigidez muscular. La cara pierde expresión, lo cual es descripto como cara de jugador de póquer o de estatua".
Mejor prevenir
Debemos poner particular atención en el aporte de recientes estudios que ayudarían a estar un paso adelante de los síntomas característicos. "Investigaciones recientes mostraron que hay alteraciones que pueden preceder en varios años al inicio de los síntomas ya conocidos -advierte Bueri-. Estas son hiposmia o anosmia (disminución o pérdida del olfato), constipación crónica y trastornos en la etapa REM del sueño (agitación psicomotriz mientras se sueña). Se debe tener precaución en la interpretación de estos síntomas preenfermedad, dado que muchas veces obedecen a otras causas." "En muchos casos se suele diagnosticar como depresión a pacientes que, en verdad, están llegando a la consulta con síntomas que son propios del Parkinson; sin tener en cuenta que los cuadros depresivos pueden ser una de las primeras alertas de la enfermedad. En este marco, muchos pacientes tardan años en tener el diagnóstico correcto y pierden un tiempo valiosísimo para su salud", subraya Margarita Porcel, reconocida empresaria dedicada a la responsabilidad social, hoy counselor en psicología y fiel colaboradora de la WPDA (World Parkinson Disease Association; www.wpda.org ), asociación internacional que investiga y lucha contra el mal de Parkinson. Mientras más temprano se diagnostica, más posibilidades tiene la persona de preservar sus recursos para seguir llevando una vida productiva. "Por esta razón, la WPDA propone una serie de acciones para que el paciente se contacte lo antes posible con el profesional idóneo -explica Porcel-. Lo ideal es acudir a un neurólogo especialista en movimientos anormales que a su vez trabaje en forma interdisciplinaria." Sara Porro de Sidoti es la presidenta de la asociación civil que trabaja sin descanso por los pacientes de Parkinson en la Argentina (www.acepar.com.ar) y presidenta de la WPDA. "En cuanto a la concientización, la WPDA tiene objetivos claros para los próximos dos años -anuncia Sara-. Se diseñaron para América latina estrategias dirigidas a los profesionales de la salud, especialmente médicos clínicos, psiquiatras y psicólogos, para incentivarlos a desarrollar diagnósticos diferenciales que puedan detectar la enfermedad de Parkinson en el estadio más temprano posible, evitando un sufrimiento innecesario para el paciente y su familia."
Ultimas investigaciones
El tratamiento se basa en fármacos, terapia física y apoyo psicológico. "Afortunadamente -asegura el doctor Bueri-, hoy en día existen numerosos medicamentos capaces de controlar la mayoría de los síntomas y signos de la enfermedad. Si bien hay pautas para el tratamiento, este es individualizado: se tienen en cuenta edad, actividades, necesidades y presencia de otras patologías en cada paciente. Prácticamente no hay dos enfermos que reciban igual tratamiento."
La gran deuda de la ciencia para con esta dolencia es que aún no existe una cura definitiva. "Tengo fe en que en un futuro no muy lejano se descubra un tratamiento", subraya el neurólogo, mientras destaca una importante actividad de investigación y búsqueda en muchos centros del mundo. Se cree que en poco tiempo nuestro país será sede de investigación del Parkinson en Latinoamérica, en el marco de un proyecto que también toma el continente africano como objeto de estudio (ver recuadro ¿La clave está en los genes?).
Mientras avanza la toma de conciencia sobre la necesidad de apoyo estatal a la investigación en salud, y las fundaciones y asociaciones intentan sobrevivir en busca de "socios solidarios", está el día a día de los pacientes y sus familias. "Cuando el Parkinson aparece, pasamos por estados comunes a todos los pacientes: frustración, vergüenza, desesperanza, desaliento, impotencia, bronca, soledad, miedo al futuro. Hay que hacer todo lo posible para sortear el dolor de la primera etapa, aceptar las condiciones que nos toca transitar, tener la capacidad de aprender a disfrutar de lo bueno que trae la vida cada día y no ser temeroso del futuro": ése el consejo de Sara Porro de Sidoti, que bien sabe acerca de todas las fases de la enfermedad. Cuando uno conoce la obra de Sara, así como la de los que luchan en la asociación, termina por comprender que, aunque todo parezca estar en contra, cuando hay ganas de vivir siempre hay una salida.
Por Eduardo Chaktoura

¿LA CLAVE ESTA EN LOS GENES?
El coordinador científico de la WPDA, doctor Gianni Pezzoli, dialogó desde Milán con LNR, a propósito del proyecto de convertir a la Argentina en sede de investigaciones contra el Parkinson. Del mismo modo, hoy se realizan -con el auspicio de la Fundación Grigioni de Italia- estudios genéticos en Africa para avanzar en un tratamiento de cura definitiva de la enfermedad.
-¿Está en los planes llegar a la Argentina con la investigación sobre Parkinson?
-Sí, tenemos la intención de abrir una clínica en América del Sur, probablemente en la Argentina, en el transcurso del próximo año, para estudiar a la población indígena. Según la información que tenemos sobre las migraciones del Homo sapiens, Africa es el continente donde la especie se desarrolló originalmente y América del Sur, el último continente que la especie humana colonizó. Por lo tanto, creemos que las diferencias genéticas entre las poblaciones indígenas de un continente y el otro serán probablemente las más altas de la Tierra. El análisis del ADN de las dos poblaciones debería, por lo tanto, aportar explicaciones sobre el papel de los factores genéticos en el desarrollo de la enfermedad de Parkinson.
-¿Qué datos se relevaron hasta el día de hoy en las investigaciones en Africa?
-La población en el continente africano es en promedio muy joven, y la mayoría de los estudios realizados hasta hoy se han centrado en las enfermedades que afectan a los jóvenes, como el SIDA y otras infecciones. Muy pocos estudios han considerado las enfermedades neurodegenerativas, que ocurren típicamente en los ancianos. La información sobre el predominio y la incidencia del parkinsonismo en Africa es fragmentaria. La poca información sugiere que el predominio es de alrededor de 7 a 20 casos por cada 100.000 habitantes.
-¿Son estas cifras similares en otros países del mundo?
-El predominio es bajo. Hasta ahora la preponderancia más baja se ha registrado en Africa (en Etiopía hay 7 casos por cada 100.000 habitantes). El promedio más alto se registra en Uruguay (405 por cada 100.000 habitantes). En la Argentina serían 180 cada 100.000.
-¿Se cree que estas cifras aumentarán en las décadas próximas?
-Es muy probable. La edad media de las poblaciones en Africa está aumentando, por lo que también aumentará la proporción de gente mayor. Por lo tanto, también el predominio y la incidencia de las enfermedades degenerativas que ocurren en los ancianos aumentarán.
-Sabemos que han abierto una clínica de desórdenes del movimiento en Africa. ¿Por qué se decidió hacer esto?
-La Fundación Grigioni ha decidido abrir una clínica en Ghana, por razones humanitarias, ya que los pacientes no pueden abordar económicamente los medicamentos para la enfermedad, pero también con intenciones de investigar. Deseamos estudiar la epidemiología del Parkinson en Africa y realizar estudios sobre las causas genéticas y ambientales de la enfermedad. Los factores ambientales, como la dieta y los agentes contaminantes industriales, entre otros, difieren considerablemente entre Africa y el mundo occidental, y pueden proporcionar visiones útiles en la patogénesis de la enfermedad. Lo mismo puede ocurrir con los factores genéticos. Necesitamos entender por qué los africanos desarrollan la enfermedad menos frecuentemente que los caucásicos. Es más, en Africa podemos juntar información sobre el curso natural de la enfermedad, lo cual es imposible de obtener en Europa.
PESE A TODO, SEGUIR EN CARRERA
Son las 8 de la mañana de un lunes que se convertirá en una lección inolvidable. Tras el ventanal de la confitería se lo ve llegar a Sergio. Camina tan sólido y seguro que nadie diría que es una víctima precoz del mal de Parkinson.
Nos citó en este bar del barrio de Once que está a metros de su consultorio. Sabemos que, con la enfermedad a cuestas, fue a la Universidad. Estudió Nutrición. Hoy combina la alimentación y el deporte. No sólo entrena a un grupo de jugadores de fútbol, sino que, además, es uno de los más férreos voluntarios de Acepar (Asociación Civil Enfermedad de Parkinson).
Dos cafés y un agua sin gas. Evitamos más presentaciones para meternos "mar adentro", al encuentro de una historia que busca un buen puerto.
-¿Cómo fue aquel 28 de diciembre de 2004, cuando te encontraste por primera vez con la enfermedad?
-Era director del Instituto Superior de Guardavidas de La Matanza y estaba con mis alumnos, internado en el mar, muy lejos de la costa. Mi brazo derecho se puso rígido, desde los dedos de la mano hasta el hombro. Recuerdo que le pedí a uno de los muchachos una rosca salvavidas. Le dije: "Estoy viejo y me cansé, hace mucho frío, dejame apoyar el brazo en la rosca y decile al resto que volvemos". Comenzamos a nadar de vuelta hacia la costa, nadé con un solo brazo, con la mitad derecha del cuerpo rígido. Cuando hice pie en la playa, casi me desplomo, pero seguí, con la intención de no preocupar al grupo. Empecé a no soportar el frío. Pero esto no iba a poder conmigo. Y no pudo. Dos años después de aquel episodio, volví al mar. Fue una prueba de fuego. Me compré un traje de neoprene y, junto con Alejandro, un ex alumno ya recibido de guardavidas, nos metimos 2500 metros adentro. Cuando llegué, nos abrazamos y no pude parar de llorar. En un momento le dije a mi amigo: "Viste, llegamos hasta aquí los tres!". Me dijo: "Tiburón loco, ¿estás mal? Somos dos". La respuesta salió del alma: "Somos tres, yo vengo trayendo a Mr. Parkinson a cuestas. ¿Cómo cree que va a vencerme si ni siquiera sabe nadar?" Cuando volví a pisar la arena me di cuenta de que en esta batalla Parkinson había perdido, pero seguramente no se iba a dar por vencido. Día a día, hago todo lo posible para contrarrestar los síntomas. Lo voy a seguir haciendo mientras pueda.
-¿Cómo era tu vida antes del primer síntoma?
-Era un hombre normal, como todos. Casado, con dos hijas. Había estudiado Bellas Artes. Pero después del episodio en el mar todo cambió. No sabés lo que es sentir que ya no podés dibujar ni nadar. Comencé a interiorizarme sobre la enfermedad en forma obsesiva. Pasaba mis noches conectado a Internet; descuidé todo. Estaba frente a una depresión importante. Mi mujer me echó de casa. Me dijo que no pensaba "hipotecar su vida cuidando a un tipo que tiemble". Diría Joaquín Sabina: "Me compró una tormenta después de robarme el abrigo; con la espalda mojada no hay nada peor que soñar". En momentos como esos, uno está más que vulnerable, siente que tiene la culpa de todo. Me fui a la casa de mis viejos. Me encontré en mi cama de pibe, despojado de todo, sin un peso en el bolsillo y con un socio llamado Parkinson, que había decidido compartir mi vida sin mi consentimiento. Son experiencias que te hacen sentir solo, en el medio del mar, sin siquiera un salvavidas. Pero en ese momento es cuando tenés que ser inteligente, empezar a flotar tranquilo y pensar dónde está la costa. Siempre hay que saber que el sol se oculta hacia el Oeste. Entonces hay que nadar hacia allí, donde creemos que hay tierra firme.
-Imagino cuánto cambió tu forma de ser, de actuar o de pensar...
-La vida te cambia indefectiblemente. Es una trompada que te dan y no sabes de dónde vino. Pensás en cosas que antes ni se te ocurrían, te desilusionás con la gente que te da la espalda y te acercás más a quienes realmente valen la pena. Mis viejos y mis nenas fueron la inspiración para mi recuperación. Todos los días salgo a correr 5 kilómetros y, en cada tramo, siento el beso de mis hijas, la sonrisa de mamá y el abrazo de mi viejo. Comprendí que esta lucha es de por vida.
-¿Te peleaste con la enfermedad?
-Así es. En un primer momento, como en toda enfermedad crónica, te enojás, no la aceptás bajo ninguna circunstancia. En un momento hacés el duelo y volvés a arrancar. Es cíclico, casi natural. Hay un momento en que hay que dejar de lado el autoboicot y entender que para ganar la batalla hay que estudiar al rival.
-¿Qué aprendiste con el Parkinson?
-Descubrí que, además de la medicación, la actividad física y una alimentación específica eran buenos aliados para dar batalla a los síntomas de la enfermedad. Necesitaba conectarme con el cuerpo. Empecé a caminar. Luego troté un poquito. Hasta que empecé a correr. De pesar 135 kilos bajé a 85. Empecé a verme bien y me lancé a correr maratones. Una vez que volví a estabilizarme, regresé a la Universidad y me formé con el fin de ayudar a mis pares. Me hace feliz colaborar en Acepar, aunque cientos de pacientes hagamos malabares en una piecita alquilada en Corrientes y Callao.
-¿Cómo hace un paciente joven para ver el futuro?
-Como un paciente de cualquier edad: hay que acudir a profesionales especialistas en Parkinson. Comprometerse con la responsabilidad de reeducar la motricidad, tomar los medicamentos a horario y no pensar tonterías. Aferrarse a la familia, a los seres queridos y no bajar los brazos. Si bien hay medicamentos específicos, hay que saber que la mejor medicina es uno mismo. Tu futuro depende de vos: las limitaciones pueden sobrellevarse con voluntad e inteligencia. Esta es una enfermedad progresiva y es fundamental ser cauto, inteligente y resiliente. Es clave trabajar en todo momento la autoestima, amigarse con uno mismo, comprender que Parkinson estará siempre detrás de uno, nunca adelante. El protagonista de esta vida sos vos; Parkinson es sólo es un actor de reparto.
-¿Tus sueños?
-Seguir formándome para ayudarme y ayudar. Me gustaría que se tomara conciencia de esta enfermedad. En septiembre fue el Congreso Mundial de Parkinson, en Glasgow. Mandé cartas hasta a la presidenta de la Nación para que me ayudaran a solventar los gastos. Nadie contestó. No me iba de vacaciones: iba a conocer lo último sobre esta enfermedad. Lo mismo siento con Acepar. Es imposible rehabilitar la motricidad de tantos pacientes en un departamento de dos ambientes. Yo sé lo que un enfermo de Parkinson hace cuando se siente mal: sale en busca de sus pares para no sentirse tan solo. Si hubiera un espacio digno para un sueño tan simple, todo sería más fácil. Mientras tanto, a los parkinsonianos les digo que no dejen de leer, no dejen de escribir -aunque sea letra chica e ilegible-, no dejen de proyectar, no se permitan dejar de soñar. Aun en la adversidad existen los sueños. A mí todavía me queda: conocer personalmente a Diego Maradona, dormir una siesta debajo de la Torre Eiffel y tomar un café a solas con Joaquín Sabina.
lanacion.com

martes, 13 de abril de 2010

Parkinson: el 10% de los afectados tienen menos de 40 años

Fabiola Czubaj
Para LA NACION
"Doctor, vengo porque me tiembla la mano. Quiero saber si tengo Parkinson..." Así de directas suelen ser muchas personas que llegan al consultorio de un médico clínico o de un neurólogo. Ocurre que el temblor de las manos, especialmente a partir de cierta edad, entre los 55 y los 65 años, empieza a preocupar.
La realidad es que no todos los temblores están asociados con la enfermedad de Parkinson, un trastorno neurodegenerativo que afecta a 800.000 argentinos. Existen fármacos, por ejemplo, que también pueden causar ese síntoma físico y que nada tienen que ver con la enfermedad.
Es por eso que la Sociedad Neurológica Argentina (SNA) dedica el mes de abril para difundir de qué se trata exactamente ese mal sin cura aún, que afecta ciertas partes del sistema nervioso y cuya causa sigue siendo un enigma.
"No existe una única explicación. Habría una predisposición genética a desarrollar la enfermedad y una combinación con factores ambientales. Los que padecen la enfermedad antes de los 40, que son el 10% de los pacientes, serían el grupo en el que más importancia tendría la genética", señaló la doctora Cecilia Peralta, directora del Hospital de Día de la Enfermedad de Parkinson del Hospital César Milstein.
Tanto Peralta como los otros integrantes del equipo encargado de crear, desde la SNA, el primer registro argentino de la enfermedad para poder contar con estadísticas nacionales sobre diagnóstico, tratamiento, rehabilitación y acceso a estos beneficios destacaron: "Hoy, en nuestro país, recibe rehabilitación para síntomas como la pérdida de equilibrio o la alteración del lenguaje, por ejemplo, apenas el 30-40% de los pacientes. Entre las causas de esta situación, además de la falta de opciones para mantener el interés de los pacientes, los especialistas de la SNA coincidieron en que están la falta de cobertura y el desconocimiento médico".
"Tengo que saber que el acto de prescribir y mi birome van a impactar en la evolución a largo plazo de un paciente", sostuvo la doctora Anabel Chade, jefa de Neurología de Adultos y de la Clínica de Parkinson y Enfermedades Relacionadas del Instituto de Neurología Cognitiva (Ineco) y coordinadora de la Unidad de Movimientos Anormales de la Fundación Favaloro.
Signos propios
Pero aunque los temblores suelen ser el signo físico más asociado con el Parkinson, la aparición de la enfermedad comienza mucho antes, con síntomas no motores, como la depresión, combinada con trastornos como constipación, problemas para dormir, pérdida parcial del olfato, ansiedad y alteración del tránsito intestinal.
Cuando aparecen los temblores, los expertos estiman que la persona ya perdió el 80% de las neuronas de la sustancia negra, un área del tallo cerebral en la que esas células producen dopamina para ayudar a regular el movimiento y la coordinación del cuerpo. "Hoy, estamos diagnosticando cuando ya perdieron el 40-50% de esas neuronas", dijo Peralta.
Según un estudio sobre 401 pacientes argentinos, el 69% padece insomnio, depresión y ansiedad. Entre 4 y 20 años después de esa fase premotora aparecen los primeros síntomas físicos: la rigidez muscular con dolor, la lentitud de los movimientos y el temblor en una mano, generalmente la derecha, "en reposo, de mediana intensidad (entre 4 y 6 Hz) y que desaparece al dormir", resumió la doctora Tomoko Arakaki, del Consultorio de Movimientos Anormales del hospital Ramos Mejía.

lanacion.com

jueves, 3 de diciembre de 2009

Descubrimientos clave contra el Parkinson y el Alzheimer

Nora Bär
LA NACION
Desde un jugador de póquer hasta un director técnico, cualquiera sabe que para triunfar frente a un oponente lo primero que hay que hacer es descubrir su talón de Aquiles.
Este principio de sentido común acaba de permitir un avance clave contra dos enfermedades que pueden degradar totalmente la vida de las personas mayores, los males de Parkinson y de Alzheimer.
Después de estudiar durante cuatro años la formación de fibras de alfa sinucleína, que lleva a la muerte neuronal en el Parkinson (similar al del Alzheimer), identificaron una región de esos agregados que permitiría diseñar racionalmente fármacos capaces de interrumpir el proceso que desencadena la enfermedad. El trabajo se acaba de publicar en los Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), una de las revistas científicas más prestigiosas del mundo.
"Nos abocamos a un tema que nadie pensaba que se podía estudiar ?cuenta, a través del teléfono, el doctor Claudio Fernández, vicedirector del Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario, y jefe del grupo de Neurobiología Estructural?. Sin embargo, gracias a una serie de desarrollos metodológicos, logramos un avance clave que abre la posibilidad de diseñar fármacos que se dirijan específicamente a esta meta."
Tanto el Parkinson como el Alz heimer tienen su origen en un proceso que genera agregados de proteínas (la alfa sinucleína, en el primer caso, el péptido beta, en el segundo) que producen desórdenes en el funcionamiento cerebral y tienen consecuencias irreversibles y fatales.
"Se trata de un mecanismo por el cual ciertas macromoléculas biológicas se asocian entre sí en formaciones insolubles denominadas «amiloidosis» ?cuenta Fernández?. Cuando se da en el cerebro, ocasiona la pérdida progresiva de neuronas. Por eso develar este mecanismo resultaba estratégico para poder intervenir terapéuticamente."
En 2006, de regreso en el país desde Alemania, donde había empezado a estudiar la alfa sinucleína en el Instituto Max Planck, de Göttingen, Alemania, Fernández decidió abocarse a cartografiar la forma tridimensional de la proteína e identificar las regiones críticas para su agregación.
"Este proceso tiene tres etapas ?explica?: la de monómero, la de oligómero y la de fibra. Los que son tóxicos son los oligómeros, porque las fibras en realidad son un mecanismo de protección celular; tratan de drenar los oligómeros para que no causen la muerte neuronal. Entonces, si se actúa sobre los monómeros, que son como los «ladrillos», se puede evitar la formación de aquéllos."
Los científicos empezaron por dilucidar la estructura tridimensional de estas proteínas, y luego identificaron cuál era el sitio clave en el proceso patológico.
"A partir de esa información ?detalla Fernández?, conseguimos inhibir racionalmente la agregación de la proteína mediante compuestos químicos y también pudimos determinar el mecanismo de acción de estos compuestos, que era desconocido."
El trabajo que se publica en el PNAS describe detalladamente la forma tridimensional de la proteína que causa el mal de Parkinson y cómo se "agrega", e identifica la región clave sobre la que se puede actuar, pero los científicos trabajaron también sobre el péptido beta (que causaría el Alzheimer) y vieron el mismo patrón de agregación.
"Estas enfermedades son multifactoriales (responden a factores genéticos, ambientales, etcétera) ?explica el investigador?. Sin embargo, el proceso de agregación, que es lo que produce la muerte neuronal, ocurre por los mismos mecanismos. Por eso, nuestra estrategia fue atacar este blanco, porque si impedimos la agregación estamos protegiendo las neuronas. Ahora, por primera vez, disponemos de bases concretas para avanzar en el diseño racional de fármacos para tratar y prevenir estas enfermedades."
El trabajo de Fernández y su grupo fue posible gracias a un equipo de resonancia magnética nuclear (el primero que posee el sistema científico local y el segundo de América latina), y a un grupo de jóvenes becarios que se formaron en el país.
"Si me hubieran dicho hace cuatro años que acá iba a poder hacer este tipo de trabajo, no lo hubiera creído, cuenta el investigador, nacido entre Pompeya y Villa Soldati. A uno le meten la idea de que acá no se puede, pero ésta es la prueba de que si trabajamos juntos, se puede. Desde que llegué, publicamos 12 trabajos de relevancia internacional y ya nos convertimos en un grupo de referencia. Fueron los «chicos» los que me motivaron a quedarme. Tienen un ansia de aprender y de crear que me hacen sentir que valió la pena haber vuelto."

viernes, 25 de septiembre de 2009

Un fármaco logra por primera vez retrasar el desarrollo de la enfermedad de Parkinson

MARÍA VALERIO
MADRID.- Era un estudio esperado por los neurólogos, cuyos resultados se habían ido ya dando a conocer en algunos foros científicos. Pero es ahora, con su publicación en las páginas de la revista
'The New England Journal of Medicine' cuando puede empezar a hablarse de la importancia de sus resultados para los pacientes con Parkinson: Un fármaco que ya se emplea para aliviar sus síntomas, la rasagilina, podría tener también efecto en el retraso de la enfermedad.
La rasagilina (comercializado como Azilect) está autorizada desde el año 2006 para tratar los síntomas típicos del Parkinson (temblores, rigidez, disfunción motora...). Sin embargo, este estudio internacional, bautizado como ADAGIO, sugiere que este producto no sólo alivia las manifestaciones de la enfermedad, sino que también podría retrasar su evolución.
Para demostrarlo, ha sido necesario diseñar un esquema en el que participaron 1.176 pacientes procedentes de 129 centros hospitalarios de 14 países diferentes (entre ellos, España). El trabajo, que ha sido financiado por la compañía israelí Teva Pharmaceutical, fabricante del producto, es una de las iniciativas más numerosas hasta la fecha en el estudio del Parkinson. Además, el medicamento ya se comercializa actualmente en 37 países de todo el mundo (incluido EEUU y todos los de la Unión Europea).
La mitad de los participantes, que nunca habían recibido un tratamiento contra el Parkinson porque se encontraban en una fase muy inicial, comenzó el tratamiento de rasagilina durante 36 semanas (bien con un comprimido de 1 mg o de 2 mg) mientras que el resto de los pacientes recibía únicamente una sustancia inactiva. Transcurrida esta primera fase, en las segundas 36 semanas de estudio, todos los participantes recibieron el fármaco.
Iniciar antes el tratamiento
Ese lapso de diferencia entre los dos grupos (uno medicado en total 72 semanas y el otro, sólo la mitad) permitió observar que un inicio más precoz de la terapia tenía un beneficio adicional en el desarrollo de la enfermedad de Parkinson, tal y como lo cuentan los investigadores.
"Hemos logrado separar la mejoría sobre los síntomas de una posible modificación de la enfermedad", explica a elmundo.es uno de los firmantes, el doctor Eduardo Tolosa, del Hospital Clínic de Barcelona y miembro del centro de investigación en red
Ciberned. "Se trata de un fármaco con el que estamos familiarizados, que se administra y se tolera bien, por lo que es muy posible que estos resultados provoquen una modificación de la práctica clínica". Hasta ahora, reconoce, la falta de tratamientos, hace que muchos de los pacientes con síntomas aún leves sean remitidos a la consulta transcurridos unos meses para ver su evolución, sin tomar fármaco alguno.
Coincide con él el doctor Juan Carlos Martínez Castrillo, Coordinador del Grupo de Estudio de Trastornos del Movimiento de la Sociedad Española de Neurología (SEN). "Es la primera vez que se logra demostrar ese efecto neuroprotector en el curso natural de la enfermedad", explica a elmundo.es. "Es un estudio particularmente interesante".
El misterio de los 2 mg
El grupo que tomó 1 mg de Azilet durante los 18 meses completos (la misma dosis que se usa habitualmente) cumplió los tres objetivos iniciales planteados en el estudio (que utilizaron diversas escalas neurológicas para medir los trastornos motores, sus habilidades en la vida diaria...). Pero curiosamente no se observaron los mismos beneficios entre quienes tomaron 2 mg.
"Al tratarse pacientes con síntomas leves, es posible que esta dosis más elevada mejore los síntomas pero enmascare la posible neuroprotección", sugiere Tolosa, aunque reconoce que el trabajo sólo sugiere posibles hipótesis para este fenómeno, "no una explicación definitiva". "Es algo que nos queda por saber". señala por su parte el representante de la SEN.
Por eso, aunque las conclusiones sugieren un posible efecto neuroprotector, los propios autores piden que se interpreten con cautela de momento. El director del proyecto, Warren Olanow, neurólogo del Hospital Mount Sinaí de Nueva York (EEUU) explica en una nota de prensa que "de confirmarse, se trataría del primer fármaco en el que observamos este tipo de efecto". Y como concluye Tolosa: "Es muy probable que muchos neurólogos opten por no retardar el tratamiento, sino administrar el fármaco en cuanto se conozca el diagnóstico".
Algo que, como señala el doctor Martínez Castrillo ya hacen muchos neurólogos con sus pacientes jóvenes y síntomas iniciales: "Es casi nuestra obligación ética hacerlo, porque es un fármaco muy bien tolerado".

elmundo.es

viernes, 26 de junio de 2009

Parkinson: los trastornos del sueño podrían anticiparlo


MADRID ( El País ).- Pluto, el perro con largas orejas de los dibujos de Walt Disney, sufre en algunas aventuras un trastorno de conducta del sueño REM que hace que ejecute todos los movimientos que aparecen en sus pesadillas y se caiga de la cama.

Si fuese un personaje real, tendría el 45% de posibilidades de padecer Parkinson años más tarde. Algunos estudios indican que ese trastorno del sueño puede ser la antesala de enfermedades neurodegenerativas, como el Parkinson y el Alzheimer. Para estas patologías todavía no hay cura, pero un diagnóstico antes de la aparición de signos evidentes, como temblores o pérdida de memoria, quizá podría retrasar su aparición.

Estar atentos a la calidad del sueño podría servir de marcador precoz del Parkinson, según un estudio dirigido por el investigador Alex Iranzo, del Hospital Clínico de Barcelona y publicado en The Lancet . Entre 1991 y 2003, Iranzo siguió la evolución de 44 pacientes con un trastorno del comportamiento en la fase REM. A los diez años, el 45% había desarrollado Parkinson o enfermedad de cuerpos de Lewy, un tipo de demencia. "Volvimos a revisarlos en 2008 y los casos habían aumentado. El 64% había desarrollado alguna de las dos enfermedades: dos tercios tenía Parkinson y un tercio, cuerpos de Lewy", explicó Iranzo.

En estos pacientes, el tronco del encéfalo y la amígdala están muy degenerados. El trastorno del sueño podría ser un indicador de la primera etapa de esa degeneración. Si se confirma su utilidad predictora, habría que desarrollar fármacos neuroprotectores "para que la célula no se dañe y pueda seguir produciendo dopamina. El problema es que en el Parkinson, los síntomas aparecen cuando ya ha desaparecido el 80% de la dopamina".

Las personas con ese trastorno sufren pesadillas cuando entran en la fase REM del sueño. Sueñan que los insultan, los atacan, los persiguen o discuten. Por una disfunción cerebral, sus músculos no están paralizados y, por lo tanto, reaccionan al sueño: se mueven, dan puñetazos para defenderse, gritan, dan patadas o dicen palabrotas. Hasta pueden caerse de la cama.

Pero como no todos acaban desarrollando Parkinson, el equipo de Iranzo continúa la investigación para identificar otros marcadores que, una vez diagnosticado el trastorno del sueño, permitan discriminar quiénes realmente acabarán padeciendo la enfermedad.

¿Deberían los adultos cuidar la calidad del sueño? "Si tienen pesadillas y se mueven, y tienen más de 55 años, deberían hacerse un estudio del sueño. Claro que también puede tratarse de apneas o ataques epilépticos. Se les presta poca atención a las patologías del sueño y, cuando se diagnostican, ya llevan dos años", concluyó.

lanacion.com

lunes, 13 de abril de 2009

El Parkinson puede comenzar con ciertos trastornos del sueño


Nora Bär
LA NACION
El mal de Parkinson que todos conocemos se caracteriza por el temblor generalizado, la rigidez y la lentitud de movimientos.
Sin embargo, estos síntomas podrían indicar que la enfermedad está ya en un estadio avanzado: "El mal parecería comenzar bastante antes con trastornos no motores -afirma el doctor Federico Micheli, jefe del Programa de Parkinson del Hospital de Clínicas-. Ocho o diez años antes de ese momento, se presentanproblemas del olfato y constipación, por ejemplo. Y, según un estudio que realizamos recientemente, unos cinco años antes pueden aparecer trastornos del sueño".
Estas alteraciones, descriptas en la bibliografía médica y conocidas como "trastorno de conducta del sueño REM" (sigla en inglés que corresponde a rapid eye movement o «movimiento ocular rápido», el signo que caracteriza a cuatro o cinco etapas de gran actividad neuronal que se registran a lo largo de la noche), se caracterizan por sueños desagradables, generalmente de peleas con otras personas o con animales, y durante los cuales los pacientes realizan movimientos violentos de brazos o piernas (como patadas o puñetazos), gritos e insultos, según explica Micheli.
"Pareciera que están «actuando» su sueño y pueden llegar a golpear o lesionar a la persona que duerme con ellos; pueden pegar patadas o puñetazos y emitir vocalizaciones, dar gritos e insultos, caerse de la cama o chocar contra muebles", agrega el especialista.
Para corrobar la existencia del problema en nuestro medio y verificar su magnitud, los especialistas del Hospital de Clínicas evaluaron a 50 personas (27 hombres y 23 mujeres) de 64 años, en promedio, y en los que la enfermedad llevaba algo más de seis años de evolución.
De ellos, el 44% presentó manifestaciones de este problema, con una frecuencia muy variable que podía ir desde una vez por día o hasta dos o tres por año. En el 27% de los casos, el problema había aparecido cinco años antes que los síntomas motores.
"Este tipo de trastornos del sueño no sólo se presenta en el Parkinson -aclara Micheli-, sino también en las atrofias multisistémicas. La localización de lesiones en el tronco del encéfalo sería anterior a las de la sustancia nigra del cerebro, características del Parkinson. También sabemos que hay personas que tienen este problema y no van a evolucionar hacia la enfermedad."
Según explica el doctor Oscar Gershanik, director científico del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro, aunque entre los síntomas que preceden al Parkinson están la pérdida selectiva o total del olfato, la constipación y los trastornos del sueño, uno solo de ellos no es concluyente. La presencia de varios, sin embargo, es altamente sugestiva.
"Hay estudios muy serios de pacientes a los que en un laboratorio los sometieron a pruebas olfatorias, y que además padecían trastornos del sueño, a los que cuando se les hicieron estudios de imágenes ya presentaban alteraciones compatibles con un diagnóstico de Parkinson", afirma. Tratamiento precoz
Las personas que padecen estos cuadros no descansan bien durante la noche y pueden estar excesivamente cansados durante el día. Además, dado que de por sí tienen dificultades motrices, lo que los predispone a caídas y otras lesiones, este problema extra puede aumentar el riesgo de lesiones físicas.
Ante estos síntomas, ¿corresponde iniciar el tratamiento? "Es una discusión vigente en este momento -dice Gershanik-. Si bien no hay evidencias inequívocas, hoy se tiende a que cuanto más temprano se inicie el tratamiento, mejor. La teoría del doctor Stuart Shapira, de Londres, es que si uno inicia el tratamiento precoz, compensa la pérdida de neuronas. Según esta hipótesis compensatoria, cualquier tratamiento que compense el déficit actuaría beneficiosamente. Lo que ocurre es que uno tiene que sopesar los pros y los contras."
Y enseguida agrega: "Intimamente, creo que si yo notase que tengo pérdida del olfato y evidencia de disfunción dopaminérgica [de las neuronas que producen el neurotransmisor dopamina], empezaría a tratarme".
Aunque estos trastornos del sueño son característicos del Parkinson, Micheli asegura que los pacientes muchas veces los pasan por alto. "Vienen tan dirigidos a decirnos que tienen temblor, que se olvidan de las otras cosas", afirma.
Mañana, a las 9.45, el Programa de Parkinson del Hospital de Clínicas invita a conmemorar los diez años de su creación y el Día Mundial de la enfermedad. Habrá charlas de especialistas, canciones líricas y participación de los pacientes en el Aula Magna del hospital, Córdoba 2351.
Identikit
El mal de Parkinson fue descripto en 1817 por el médico británico James Parkinson. Es una enfermedad neurodegenerativa que padecen alrededor del 1% de los mayores de 65 años y el 2% de los mayores de 75, aunque hay formas juveniles. Afecta las neuronas de un área llamada sustancia nigra, que controla los movimientos musculares.
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