martes, 17 de julio de 2012
Una novedosa terapia simplifica el tratamiento del Parkinson
miércoles, 11 de abril de 2012
Parkinson, algo más que temblores
Más que temblores
Tratamientos para el Parkinson avanzado
sábado, 11 de febrero de 2012
El taichi mejora la estabilidad en pacientes con Parkinson
Plan de entrenamiento
viernes, 28 de octubre de 2011
¿Cuáles son las verdaderas causas del Alzheimer y el Parkinson?
jueves, 28 de julio de 2011
Las 'anfetas' aumentan el riesgo de sufrir Parkinson
lunes, 11 de abril de 2011
Día párkinson. El 20% de los pacientes con párkinson no tendrá nunca temblores
Según indicó el doctor Linazasoro con motivo de celebrarse hoy del Día Mundial del Párkinson, los temblores son parte de los síntomas motores de la enfermadad y, ciertamente, constituyen el síntoma más conocido y más visible de la misma, que, sin embargo, deja otras secuelas no motoras también muy importantes, pero no siempre diagnosticadas ni tratadas.
Son, por ejemplo, problemas gastrointestinales, de sueño o relacionados con el ánimo (ansiedad o depresión, entre otros) y se calcula que hasta en el 50% de los pacientes pueden estar sin diagnosticar, porque no siempre los enfermos se los cuentan al médico, que tampoco alude a ellos en todas las ocasiones.
Sin embargo, son trastornos muy importantes e influyentes en la calidad de vida de los enfermos, unos 150.000 en España, según la federación que los agrupa, que recuerda que estos síntomas se manifiestan en cualquier etapa de la enfermedad y que, incluso, pueden aparecer hasta diez años antes de los primeros trastornos motores.
Para dar visibilidad a estos problemas y tratar así de que reciban más atención, el Día Mundial del Párkinson de este año se dedica a ellos. Bajo el lema "Podemos ayudarte, puedes ayudarnos", la jornada pretende recordar a los pacientes que no están solos y pedir a la sociedad que los ayude en la medida de sus posibilidades.
Se estima que el 2 por ciento de los mayores de 65 años que viven en España tienen párkinson, lo que supone unas 150.000 personas aproximadamente, una cifra que según las previsiones de los expertos podría duplicarse en 2025 y llegar a triplicarse en 2050.
martes, 29 de marzo de 2011
Los trastornos de sueño podrían revelar síntomas tempranos de Parkinson
viernes, 18 de marzo de 2011
Avanza la terapia génica en Parkinson
lunes, 7 de marzo de 2011
Asocian el Parkinson con la exposición a pesticidas
LA NACION
jueves, 3 de marzo de 2011
Ibuprofeno para reducir el riesgo de Parkinson
El seguimiento
Prudencia
domingo, 5 de diciembre de 2010
PARKINSON: El temblor prematuro
martes, 13 de abril de 2010
Parkinson: el 10% de los afectados tienen menos de 40 años
Fabiola CzubajPara LA NACION
"Doctor, vengo porque me tiembla la mano. Quiero saber si tengo Parkinson..." Así de directas suelen ser muchas personas que llegan al consultorio de un médico clínico o de un neurólogo. Ocurre que el temblor de las manos, especialmente a partir de cierta edad, entre los 55 y los 65 años, empieza a preocupar.
La realidad es que no todos los temblores están asociados con la enfermedad de Parkinson, un trastorno neurodegenerativo que afecta a 800.000 argentinos. Existen fármacos, por ejemplo, que también pueden causar ese síntoma físico y que nada tienen que ver con la enfermedad.
Es por eso que la Sociedad Neurológica Argentina (SNA) dedica el mes de abril para difundir de qué se trata exactamente ese mal sin cura aún, que afecta ciertas partes del sistema nervioso y cuya causa sigue siendo un enigma.
"No existe una única explicación. Habría una predisposición genética a desarrollar la enfermedad y una combinación con factores ambientales. Los que padecen la enfermedad antes de los 40, que son el 10% de los pacientes, serían el grupo en el que más importancia tendría la genética", señaló la doctora Cecilia Peralta, directora del Hospital de Día de la Enfermedad de Parkinson del Hospital César Milstein.
Tanto Peralta como los otros integrantes del equipo encargado de crear, desde la SNA, el primer registro argentino de la enfermedad para poder contar con estadísticas nacionales sobre diagnóstico, tratamiento, rehabilitación y acceso a estos beneficios destacaron: "Hoy, en nuestro país, recibe rehabilitación para síntomas como la pérdida de equilibrio o la alteración del lenguaje, por ejemplo, apenas el 30-40% de los pacientes. Entre las causas de esta situación, además de la falta de opciones para mantener el interés de los pacientes, los especialistas de la SNA coincidieron en que están la falta de cobertura y el desconocimiento médico".
"Tengo que saber que el acto de prescribir y mi birome van a impactar en la evolución a largo plazo de un paciente", sostuvo la doctora Anabel Chade, jefa de Neurología de Adultos y de la Clínica de Parkinson y Enfermedades Relacionadas del Instituto de Neurología Cognitiva (Ineco) y coordinadora de la Unidad de Movimientos Anormales de la Fundación Favaloro.
Signos propios
Pero aunque los temblores suelen ser el signo físico más asociado con el Parkinson, la aparición de la enfermedad comienza mucho antes, con síntomas no motores, como la depresión, combinada con trastornos como constipación, problemas para dormir, pérdida parcial del olfato, ansiedad y alteración del tránsito intestinal.
Cuando aparecen los temblores, los expertos estiman que la persona ya perdió el 80% de las neuronas de la sustancia negra, un área del tallo cerebral en la que esas células producen dopamina para ayudar a regular el movimiento y la coordinación del cuerpo. "Hoy, estamos diagnosticando cuando ya perdieron el 40-50% de esas neuronas", dijo Peralta.
Según un estudio sobre 401 pacientes argentinos, el 69% padece insomnio, depresión y ansiedad. Entre 4 y 20 años después de esa fase premotora aparecen los primeros síntomas físicos: la rigidez muscular con dolor, la lentitud de los movimientos y el temblor en una mano, generalmente la derecha, "en reposo, de mediana intensidad (entre 4 y 6 Hz) y que desaparece al dormir", resumió la doctora Tomoko Arakaki, del Consultorio de Movimientos Anormales del hospital Ramos Mejía.
lanacion.com
jueves, 3 de diciembre de 2009
Descubrimientos clave contra el Parkinson y el Alzheimer
Nora BärLA NACION
Desde un jugador de póquer hasta un director técnico, cualquiera sabe que para triunfar frente a un oponente lo primero que hay que hacer es descubrir su talón de Aquiles.
Este principio de sentido común acaba de permitir un avance clave contra dos enfermedades que pueden degradar totalmente la vida de las personas mayores, los males de Parkinson y de Alzheimer.
Después de estudiar durante cuatro años la formación de fibras de alfa sinucleína, que lleva a la muerte neuronal en el Parkinson (similar al del Alzheimer), identificaron una región de esos agregados que permitiría diseñar racionalmente fármacos capaces de interrumpir el proceso que desencadena la enfermedad. El trabajo se acaba de publicar en los Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), una de las revistas científicas más prestigiosas del mundo.
"Nos abocamos a un tema que nadie pensaba que se podía estudiar ?cuenta, a través del teléfono, el doctor Claudio Fernández, vicedirector del Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario, y jefe del grupo de Neurobiología Estructural?. Sin embargo, gracias a una serie de desarrollos metodológicos, logramos un avance clave que abre la posibilidad de diseñar fármacos que se dirijan específicamente a esta meta."
Tanto el Parkinson como el Alz heimer tienen su origen en un proceso que genera agregados de proteínas (la alfa sinucleína, en el primer caso, el péptido beta, en el segundo) que producen desórdenes en el funcionamiento cerebral y tienen consecuencias irreversibles y fatales.
"Se trata de un mecanismo por el cual ciertas macromoléculas biológicas se asocian entre sí en formaciones insolubles denominadas «amiloidosis» ?cuenta Fernández?. Cuando se da en el cerebro, ocasiona la pérdida progresiva de neuronas. Por eso develar este mecanismo resultaba estratégico para poder intervenir terapéuticamente."
En 2006, de regreso en el país desde Alemania, donde había empezado a estudiar la alfa sinucleína en el Instituto Max Planck, de Göttingen, Alemania, Fernández decidió abocarse a cartografiar la forma tridimensional de la proteína e identificar las regiones críticas para su agregación.
"Este proceso tiene tres etapas ?explica?: la de monómero, la de oligómero y la de fibra. Los que son tóxicos son los oligómeros, porque las fibras en realidad son un mecanismo de protección celular; tratan de drenar los oligómeros para que no causen la muerte neuronal. Entonces, si se actúa sobre los monómeros, que son como los «ladrillos», se puede evitar la formación de aquéllos."
Los científicos empezaron por dilucidar la estructura tridimensional de estas proteínas, y luego identificaron cuál era el sitio clave en el proceso patológico.
"A partir de esa información ?detalla Fernández?, conseguimos inhibir racionalmente la agregación de la proteína mediante compuestos químicos y también pudimos determinar el mecanismo de acción de estos compuestos, que era desconocido."
El trabajo que se publica en el PNAS describe detalladamente la forma tridimensional de la proteína que causa el mal de Parkinson y cómo se "agrega", e identifica la región clave sobre la que se puede actuar, pero los científicos trabajaron también sobre el péptido beta (que causaría el Alzheimer) y vieron el mismo patrón de agregación.
"Estas enfermedades son multifactoriales (responden a factores genéticos, ambientales, etcétera) ?explica el investigador?. Sin embargo, el proceso de agregación, que es lo que produce la muerte neuronal, ocurre por los mismos mecanismos. Por eso, nuestra estrategia fue atacar este blanco, porque si impedimos la agregación estamos protegiendo las neuronas. Ahora, por primera vez, disponemos de bases concretas para avanzar en el diseño racional de fármacos para tratar y prevenir estas enfermedades."
"Si me hubieran dicho hace cuatro años que acá iba a poder hacer este tipo de trabajo, no lo hubiera creído, cuenta el investigador, nacido entre Pompeya y Villa Soldati. A uno le meten la idea de que acá no se puede, pero ésta es la prueba de que si trabajamos juntos, se puede. Desde que llegué, publicamos 12 trabajos de relevancia internacional y ya nos convertimos en un grupo de referencia. Fueron los «chicos» los que me motivaron a quedarme. Tienen un ansia de aprender y de crear que me hacen sentir que valió la pena haber vuelto."
viernes, 25 de septiembre de 2009
Un fármaco logra por primera vez retrasar el desarrollo de la enfermedad de Parkinson
MARÍA VALERIOMADRID.- Era un estudio esperado por los neurólogos, cuyos resultados se habían ido ya dando a conocer en algunos foros científicos. Pero es ahora, con su publicación en las páginas de la revista 'The New England Journal of Medicine' cuando puede empezar a hablarse de la importancia de sus resultados para los pacientes con Parkinson: Un fármaco que ya se emplea para aliviar sus síntomas, la rasagilina, podría tener también efecto en el retraso de la enfermedad.
La rasagilina (comercializado como Azilect) está autorizada desde el año 2006 para tratar los síntomas típicos del Parkinson (temblores, rigidez, disfunción motora...). Sin embargo, este estudio internacional, bautizado como ADAGIO, sugiere que este producto no sólo alivia las manifestaciones de la enfermedad, sino que también podría retrasar su evolución.
Para demostrarlo, ha sido necesario diseñar un esquema en el que participaron 1.176 pacientes procedentes de 129 centros hospitalarios de 14 países diferentes (entre ellos, España). El trabajo, que ha sido financiado por la compañía israelí Teva Pharmaceutical, fabricante del producto, es una de las iniciativas más numerosas hasta la fecha en el estudio del Parkinson. Además, el medicamento ya se comercializa actualmente en 37 países de todo el mundo (incluido EEUU y todos los de la Unión Europea).
La mitad de los participantes, que nunca habían recibido un tratamiento contra el Parkinson porque se encontraban en una fase muy inicial, comenzó el tratamiento de rasagilina durante 36 semanas (bien con un comprimido de 1 mg o de 2 mg) mientras que el resto de los pacientes recibía únicamente una sustancia inactiva. Transcurrida esta primera fase, en las segundas 36 semanas de estudio, todos los participantes recibieron el fármaco.
Iniciar antes el tratamiento
Ese lapso de diferencia entre los dos grupos (uno medicado en total 72 semanas y el otro, sólo la mitad) permitió observar que un inicio más precoz de la terapia tenía un beneficio adicional en el desarrollo de la enfermedad de Parkinson, tal y como lo cuentan los investigadores.
"Hemos logrado separar la mejoría sobre los síntomas de una posible modificación de la enfermedad", explica a elmundo.es uno de los firmantes, el doctor Eduardo Tolosa, del Hospital Clínic de Barcelona y miembro del centro de investigación en red Ciberned. "Se trata de un fármaco con el que estamos familiarizados, que se administra y se tolera bien, por lo que es muy posible que estos resultados provoquen una modificación de la práctica clínica". Hasta ahora, reconoce, la falta de tratamientos, hace que muchos de los pacientes con síntomas aún leves sean remitidos a la consulta transcurridos unos meses para ver su evolución, sin tomar fármaco alguno.
Coincide con él el doctor Juan Carlos Martínez Castrillo, Coordinador del Grupo de Estudio de Trastornos del Movimiento de la Sociedad Española de Neurología (SEN). "Es la primera vez que se logra demostrar ese efecto neuroprotector en el curso natural de la enfermedad", explica a elmundo.es. "Es un estudio particularmente interesante".
El misterio de los 2 mg
El grupo que tomó 1 mg de Azilet durante los 18 meses completos (la misma dosis que se usa habitualmente) cumplió los tres objetivos iniciales planteados en el estudio (que utilizaron diversas escalas neurológicas para medir los trastornos motores, sus habilidades en la vida diaria...). Pero curiosamente no se observaron los mismos beneficios entre quienes tomaron 2 mg.
"Al tratarse pacientes con síntomas leves, es posible que esta dosis más elevada mejore los síntomas pero enmascare la posible neuroprotección", sugiere Tolosa, aunque reconoce que el trabajo sólo sugiere posibles hipótesis para este fenómeno, "no una explicación definitiva". "Es algo que nos queda por saber". señala por su parte el representante de la SEN.
Por eso, aunque las conclusiones sugieren un posible efecto neuroprotector, los propios autores piden que se interpreten con cautela de momento. El director del proyecto, Warren Olanow, neurólogo del Hospital Mount Sinaí de Nueva York (EEUU) explica en una nota de prensa que "de confirmarse, se trataría del primer fármaco en el que observamos este tipo de efecto". Y como concluye Tolosa: "Es muy probable que muchos neurólogos opten por no retardar el tratamiento, sino administrar el fármaco en cuanto se conozca el diagnóstico".
Algo que, como señala el doctor Martínez Castrillo ya hacen muchos neurólogos con sus pacientes jóvenes y síntomas iniciales: "Es casi nuestra obligación ética hacerlo, porque es un fármaco muy bien tolerado".
elmundo.es
viernes, 26 de junio de 2009
Parkinson: los trastornos del sueño podrían anticiparlo

MADRID ( El País ).- Pluto, el perro con largas orejas de los dibujos de Walt Disney, sufre en algunas aventuras un trastorno de conducta del sueño REM que hace que ejecute todos los movimientos que aparecen en sus pesadillas y se caiga de la cama.
Si fuese un personaje real, tendría el 45% de posibilidades de padecer Parkinson años más tarde. Algunos estudios indican que ese trastorno del sueño puede ser la antesala de enfermedades neurodegenerativas, como el Parkinson y el Alzheimer. Para estas patologías todavía no hay cura, pero un diagnóstico antes de la aparición de signos evidentes, como temblores o pérdida de memoria, quizá podría retrasar su aparición.
Estar atentos a la calidad del sueño podría servir de marcador precoz del Parkinson, según un estudio dirigido por el investigador Alex Iranzo, del Hospital Clínico de Barcelona y publicado en The Lancet . Entre 1991 y 2003, Iranzo siguió la evolución de 44 pacientes con un trastorno del comportamiento en la fase REM. A los diez años, el 45% había desarrollado Parkinson o enfermedad de cuerpos de Lewy, un tipo de demencia. "Volvimos a revisarlos en 2008 y los casos habían aumentado. El 64% había desarrollado alguna de las dos enfermedades: dos tercios tenía Parkinson y un tercio, cuerpos de Lewy", explicó Iranzo.
En estos pacientes, el tronco del encéfalo y la amígdala están muy degenerados. El trastorno del sueño podría ser un indicador de la primera etapa de esa degeneración. Si se confirma su utilidad predictora, habría que desarrollar fármacos neuroprotectores "para que la célula no se dañe y pueda seguir produciendo dopamina. El problema es que en el Parkinson, los síntomas aparecen cuando ya ha desaparecido el 80% de la dopamina".
Las personas con ese trastorno sufren pesadillas cuando entran en la fase REM del sueño. Sueñan que los insultan, los atacan, los persiguen o discuten. Por una disfunción cerebral, sus músculos no están paralizados y, por lo tanto, reaccionan al sueño: se mueven, dan puñetazos para defenderse, gritan, dan patadas o dicen palabrotas. Hasta pueden caerse de la cama.
Pero como no todos acaban desarrollando Parkinson, el equipo de Iranzo continúa la investigación para identificar otros marcadores que, una vez diagnosticado el trastorno del sueño, permitan discriminar quiénes realmente acabarán padeciendo la enfermedad.
¿Deberían los adultos cuidar la calidad del sueño? "Si tienen pesadillas y se mueven, y tienen más de 55 años, deberían hacerse un estudio del sueño. Claro que también puede tratarse de apneas o ataques epilépticos. Se les presta poca atención a las patologías del sueño y, cuando se diagnostican, ya llevan dos años", concluyó.
lanacion.com
lunes, 13 de abril de 2009
El Parkinson puede comenzar con ciertos trastornos del sueño

El mal de Parkinson que todos conocemos se caracteriza por el temblor generalizado, la rigidez y la lentitud de movimientos.
Sin embargo, estos síntomas podrían indicar que la enfermedad está ya en un estadio avanzado: "El mal parecería comenzar bastante antes con trastornos no motores -afirma el doctor Federico Micheli, jefe del Programa de Parkinson del Hospital de Clínicas-. Ocho o diez años antes de ese momento, se presentanproblemas del olfato y constipación, por ejemplo. Y, según un estudio que realizamos recientemente, unos cinco años antes pueden aparecer trastornos del sueño".
Estas alteraciones, descriptas en la bibliografía médica y conocidas como "trastorno de conducta del sueño REM" (sigla en inglés que corresponde a rapid eye movement o «movimiento ocular rápido», el signo que caracteriza a cuatro o cinco etapas de gran actividad neuronal que se registran a lo largo de la noche), se caracterizan por sueños desagradables, generalmente de peleas con otras personas o con animales, y durante los cuales los pacientes realizan movimientos violentos de brazos o piernas (como patadas o puñetazos), gritos e insultos, según explica Micheli.
"Pareciera que están «actuando» su sueño y pueden llegar a golpear o lesionar a la persona que duerme con ellos; pueden pegar patadas o puñetazos y emitir vocalizaciones, dar gritos e insultos, caerse de la cama o chocar contra muebles", agrega el especialista.
Para corrobar la existencia del problema en nuestro medio y verificar su magnitud, los especialistas del Hospital de Clínicas evaluaron a 50 personas (27 hombres y 23 mujeres) de 64 años, en promedio, y en los que la enfermedad llevaba algo más de seis años de evolución.
De ellos, el 44% presentó manifestaciones de este problema, con una frecuencia muy variable que podía ir desde una vez por día o hasta dos o tres por año. En el 27% de los casos, el problema había aparecido cinco años antes que los síntomas motores.
"Este tipo de trastornos del sueño no sólo se presenta en el Parkinson -aclara Micheli-, sino también en las atrofias multisistémicas. La localización de lesiones en el tronco del encéfalo sería anterior a las de la sustancia nigra del cerebro, características del Parkinson. También sabemos que hay personas que tienen este problema y no van a evolucionar hacia la enfermedad."
Según explica el doctor Oscar Gershanik, director científico del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro, aunque entre los síntomas que preceden al Parkinson están la pérdida selectiva o total del olfato, la constipación y los trastornos del sueño, uno solo de ellos no es concluyente. La presencia de varios, sin embargo, es altamente sugestiva.
"Hay estudios muy serios de pacientes a los que en un laboratorio los sometieron a pruebas olfatorias, y que además padecían trastornos del sueño, a los que cuando se les hicieron estudios de imágenes ya presentaban alteraciones compatibles con un diagnóstico de Parkinson", afirma. Tratamiento precoz
Las personas que padecen estos cuadros no descansan bien durante la noche y pueden estar excesivamente cansados durante el día. Además, dado que de por sí tienen dificultades motrices, lo que los predispone a caídas y otras lesiones, este problema extra puede aumentar el riesgo de lesiones físicas.
Ante estos síntomas, ¿corresponde iniciar el tratamiento? "Es una discusión vigente en este momento -dice Gershanik-. Si bien no hay evidencias inequívocas, hoy se tiende a que cuanto más temprano se inicie el tratamiento, mejor. La teoría del doctor Stuart Shapira, de Londres, es que si uno inicia el tratamiento precoz, compensa la pérdida de neuronas. Según esta hipótesis compensatoria, cualquier tratamiento que compense el déficit actuaría beneficiosamente. Lo que ocurre es que uno tiene que sopesar los pros y los contras."
Y enseguida agrega: "Intimamente, creo que si yo notase que tengo pérdida del olfato y evidencia de disfunción dopaminérgica [de las neuronas que producen el neurotransmisor dopamina], empezaría a tratarme".
Aunque estos trastornos del sueño son característicos del Parkinson, Micheli asegura que los pacientes muchas veces los pasan por alto. "Vienen tan dirigidos a decirnos que tienen temblor, que se olvidan de las otras cosas", afirma.
Mañana, a las 9.45, el Programa de Parkinson del Hospital de Clínicas invita a conmemorar los diez años de su creación y el Día Mundial de la enfermedad. Habrá charlas de especialistas, canciones líricas y participación de los pacientes en el Aula Magna del hospital, Córdoba 2351.
Identikit
El mal de Parkinson fue descripto en 1817 por el médico británico James Parkinson. Es una enfermedad neurodegenerativa que padecen alrededor del 1% de los mayores de 65 años y el 2% de los mayores de 75, aunque hay formas juveniles. Afecta las neuronas de un área llamada sustancia nigra, que controla los movimientos musculares.


