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sábado, 23 de julio de 2011

Los altos tienen más riesgo de cáncer, pero ¿cuánto?

Los resultados del estudio en mujeres son extrapolables a los hombres. | Carlos Márquez
Ser alto está asociado con más probabilidades de sufrir uno de los 10 cánceres más comunes, según revela un estudio publicado en 'The Lancet Oncology'. Concretamente, aseguran los autores de la investigación, por cada 10 centímetros por encima de los 153 de estatura, el riesgo relativo aumenta un 16%.
Pero antes de alarmar a nadie, es importante aclarar lo que realmente significa un riesgo relativo del 16%. Como explica Emilio Alba, presidente de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), "si las mujeres tienen un riesgo absoluto de tener un cáncer de mama del 8% a lo largo de su vida, esto significaría que las altas (las que miden 10 cm más) tienen 9,28%". Lo cierto es que "el aumento de las probabilidades es pequeño" y la mayoría de la gente no es tan alta como para que el riesgo incremente de forma significativa.
Este no es el primer estudio que relaciona la estatura con el cáncer. Muchos trabajos epidemiológicos han demostrado que las personas más altas tienen un riesgo también más elevado de padecer cáncer. "Pero no quedaba claro si esto ocurría con cualquier tipo de cáncer y tampoco se habían tenido en cuenta otros factores que pueden influir, como el tabaco y el estado socioeconómico", afirma el principal investigador, Jane Green. Por esta razón, su objetivo y el de su equipo de científicos, de la Universidad de Oxford (Reino Unido), era investigar dicha asociación y analizar la influencia de otros determinantes.
Después de hacer un seguimiento de 10 años a 1,3 millones de mujeres, los expertos británicos registraron una incidencia de 97.376 casos de cáncer. Observaron que con la altura, aumentaba el riesgo del cáncer rectal, de colon, de mama, melanoma maligno, útero, ovario, riñón, linforma del sistema nervioso cental, linfoma no hodgkin y leucemia.
Parece que las estadísticas "no variaban significativamente teniendo en cuenta aspectos como la situación social y económica, la ingesta de alcohol o el índice de masa corporal, entre otros". Sólo en pacientes que no habían fumado, la incidencia de cáncer era especialmente menor.
Esto significa, en palabras del presidente de la SEOM, que ser más alto puede ser un factor más, al igual que lo es la edad de la primera menstruación. "Se trata de un determinante débil" y además, remarca, sólo se trata de "una asociación, no de una relación causal".

Otros factores

No hay que olvidar que "existen otros muchos aspectos ambientales que podrían ser importantes, como el tabaco", indica el especialista español. De hecho, "más de 90% de las personas con cáncer de pulmón son fumadores".
Además, el grupo de científicos revisó y comparó sus resultados con los de otros 10 estudios previos, concluyendo, entre otras cosas, que los resultados se pueden extrapolar también a los hombres. "Demostramos que la relación entre mayor estatura e incremento del riesgo de cáncer es similar en diferentes poblaciones de Asia, Australia, Europa y del Norte de América". La asociación, por lo tanto, es común en distintos tipos de cáncer y en distintos países, lo que sugiere que "puede haber un mecanismo que quizás actúa en las primeras fases de la vida, en el momento del crecimiento".
Aunque no hay nada claro en este sentido, los científicos británicos creen, aunque "no está demostrado", que las hormonas de crecimiento (como los factores de crecimiento de tipo insulina) pueden tener la clave. "Niveles más altos de factores de crecimiento podrían causar más células. Las personas altas están constituidas por más materia, así que tienen más células y podrían transformarse y hacerse tumores. O bien, podrían aumentar la división de las células y también el riesgo de cáncer".
En cualquier caso, en el comentario que acompaña al artículo de 'The Lancet Oncology', Andrew Renehan, de la Universidad de Manchester (Reino Unido), apuesta por realizar más investigaciones que incluyan a grupos de personas más jóvenes [ya que en este caso, la media de edad de las participantes era de 56,3 años] y se valore la capacidad para predecir que puedan tener aspectos como la altura, la alimentación, el estrés psicosocial, etc.".
elmundo.es

sábado, 21 de mayo de 2011

PORQUE LAS MUJERES PREFIEREN HOMBRES ALTOS

Solo tiene que hacer una pequeña encuesta entre las mujeres que tenga a su alrededor. La mayoría le dirá que encuentra más atractivos a los hombres altos, pero, ¿por qué? ¿Acaso son más guapos? ¿Qué les hace tan irresistibles? Una vez más la respuesta puede encontrarse en la evolución y, como no, en la supervivencia. No es solo que la altura esté relacionada con la salud y los «buenos genes», científicos de la Universidad de Utah (EE.UU.) han descubierto que los varones pegan más fuerte cuando se mantienen sobre sus dos piernas que cuando están a cuatro patas y que golpear hacia abajo y no hacia arriba proporciona a los hombres más altos una ventaja en el combate. Según los investigadores, esto puede ayudar a entender por qué los simios comenzaron a caminar erguidos y por qué las mujeres prefieren a los tipos que superan, más o menos, el 1,80, precisamente aquellos que tienen una mayor capacidad para pelear por ellas, defender sus recursos y proteger a sus hijos. La investigación aparece publicada online en Public Library of Science (PLoS ONE).
«Los resultados del estudio son consistentes con la hipótesis de que nuestros antepasados adoptaron la postura bípeda para que los machos pudieran ser mejores en pegarse y matarse unos a los otros mientras competían por las hembras», asegura el biólogo David Carrier, responsable del estudio. «De pie sobre dos patas tenían más facilidad para luchar, haciendo los golpes mucho más peligrosos».
La idea de que la violencia nos ayudó a caminar sobre dos patas no es nueva, pero esta investigación la demuestra con ayuda de la Física. Carrier midió la fuerza de los golpes de boxeadores y aficionados a las artes marciales cuando atizaban en cuatro direcciones diferentes: hacia adelante, hacia los lados, arriba y abajo. Un saco de arena equipado con un sensor medía la fuerza de los golpes hacia adelante y hacia los lados. Para los golpes hacia abajo y hacia arriba, los voluntarios golpearon un pesado bloque relleno que se balanceaba arriba y abajo suspendido al final de una palanca. En cualquier caso, los hombres golpeaban lo más fuerte que podían, tanto estando de pie como de rodillas. En todas las ocasiones, los hombres golpearon con más fuerza cuando estaban de pie y el doble de fuerte cuando dirigían sus golpes hacia abajo que hacia arriba.

Nada de «matones»

Para los investigadores, la investigación tiene repercusiones en cómo las mujeres escogen a sus parejas. Múltiples estudios ya habían demostrado con anterioridad que las mujeres prefieren a los hombres altos, ya que la mayor altura está asociada con la salud, la dominación social, caras simétricas e inteligencia tanto en ellos como en ellas. Estas relaciones han llevado a los científicos a pensar que las mujeres prefieren parejas altas porque la altura implica «buenos genes» que pueden pasar a sus descendientes, pero Carrier cree que hay algo más que eso. «La explicación alternativa es que los varones altos entre nuestros antepasados eran más capaces de defender sus recursos y a sus hijos. Si los machos golpean más fuerte de arriba a abajo que de abajo a arriba, los altos tienen ventaja en una pelea, porque pueden alcanzar los blancos más vulnerables de su oponente».
Eso sí, Carrier no dice que las mujeres prefieran a los «matones» o a los que les gustan las peleas, sino, simplemente, que aprecian una ventaja evolutiva. El objetivo, la protección. «En un mundo de armas automáticas y misiles guiados, la fuerza física masculina tiene poca relevancia en la mayoría de los conflictos humanos», reflexiona el investigador. Sin embargo, «las pistolas han sido las armas comunes solo por menos de quince generaciones, así que quizás no debería sorprendernos que las mujeres modernas sigan sintiéndose atraídas por los rasgos físicos que predicen cómo a sus compañeros les iría en una pelea».
ABC.ES

viernes, 1 de octubre de 2010

Descubren los genes que detrminan la altura

Ni Marc ni Pau Gasol estarían jugando en la NBA si no hubieran alcanzado los 2,15 que miden. Ni tampoco serían tan altos sin la herencia de sus progenitores, muy por encima de la media española. Con un padre de 1,94 y una madre de 1,89, lo difícil para los hermanos Gasol hubiera sido ser bajos. Parece difícil rebatir que la genética influye directamente en la estatura de una persona. Basta con la observación, pero hasta la fecha apenas se han identificado genes que tengan una influencia directa en la talla. Un equipo internacional de científicos, con participación española, ofrece en el último número de la revista Nature hasta 180 variaciones genéticas relacionadas con la estatura humana.
El hallazgo demuestra que no hay un único gen que define la estatura sino que la talla es el resultado de una combinación genética en la que se debe seguir investigando. De hecho, todas las variaciones genéticas descritas apenas explicarían el 10% de la talla final de un individuo.
Más de doscientas instituciones de doce países han participado en este concienzudo trabajo que ha estudiado el genoma de casi 185.000 personas. El estudio llamado GIANT -gigante en inglés-, responde en realidad a Genetic Investigation of Anthropometric Traits (Investigación Genética de Rasgos Antropométricos). Se llama gigante porque busca las pistas genéticas de la estatura y también por el número de científicos e instituciones involucradas: casi 300 investigadores de más de un centenar de instituciones alrededor del mundo.
La altura es un rasgo complejo en el que influyen factores ambientales como la alimentación y un número importante de genes, como demuestra la nueva investigación. Muchas de las variantes genéticas descritas están localizadas cerca de genes conocidos y relacionados con síndromes y problemas de crecimiento. Y también con rutas biológicas relacionadas con desórdenes muy diversos que afectan a la densidad ósea (osteoporosis), la artritis reumatoide, la diabetes tipo 2, la obesidad y la psoriasis.

Predecir la altura de los niños
“Ahora empezamos a comprender el papel de los genes de la estatura en enfermedades muy frecuentes. Puede que estas variantes tengan efectos modestos en la talla, pero nos ofrecerá información relevante para comprender el origen de enfermedades humanas”, explicó Fernando Rivadeneira, del Centro Médico Erasmus de Holanda.
El siguiente paso es descubrir la “herencia perdida”, la proporción de variaciones heredadas de la estatura que todavía están sin explicar. El estudio que publica Nature ha buscado variaciones genéticas comunes. Los mismos científicos buscan ahora las alteraciones genéticas más raras que pueden estar involucradas.
Cuando se conozcan todos los genes implicados en la talla se podrá predecir la estatura de los niños con un estudio genético. La información no sólo satisfará la curiosidad de los padres. El retraso en el crecimiento puede ser la señal de que algo no marcha bien. Con la información en la mano, se podrá saber si un niño está en el rango de talla que predicen sus genes.

abc.es

martes, 10 de noviembre de 2009

La madre más pequeña del mundo va por su tercer hijo

Mide 60 centímetros de altura y, a pesar de que los médicos le han advertido que el embarazo supone un riesgo para su vida, ahora atraviesa su tercer embarazo. Su esposo mide 1.80 m.
Stacey sufre de osteogénesis imperfecta, una mal que hace frágiles sus huesos y que le ha impedido desarrollar correctamente sus pulmones. Esto le ha impedido crecer y desarrollarse físicamente, obligándola a moverse en silla de ruedas. Actualmente, ella no puede mantener a su hija menor, porque su vientre se interpone en el camino y tiene que confiar en su marido para hacer las labores de la casa.
Stacey y Will se conocieron en el 2000 mientras trabajaban para un supermercado en su ciudad natal de Dry Ridge y estaban desesperados por tener una familia después de casarse en el 2004. Los médicos le advirtieron a Stacey que un bebe creciendo dentro de su diminuto cuerpo aplastaría sus órganos y la estrangularía de adentro hacia afuera. "Los médicos me dijeron que me iba a morir. Ellos me rogaron no tener un bebe pero yo les contesté que estar viva era un milagro y que mis hijos también podrían sobrevivir", declaro Stacey.
Su primera hija, Kateri, nació en el 2006 – y sufre de la misma condición que Stacey, mientras que su segunda hija Makaya nació en el 2008. Ahora las dos niñas son más grandes que su mamá, quien ya tiene 30 semanas de embarazo.
ciudad.com.ar

jueves, 10 de septiembre de 2009

A los altos les va mejor en la vida


A los altos les va mejor en la vida, según una nueva investigación realizada en Estados Unidos.
El estudio entrevistó a más de 454.000 adultos de más de 18 años. Se les preguntó su altura y se les pidió que evaluaran su vida.
En general, dice el estudio publicado en Economics and Human Biology (Economía y Biología Humana), los individuos más altos consideraron que su vida era más favorable e informaron de emociones positivas como placer y felicidad con más frecuencia que los individuos más bajos.
La investigación, llevada a cabo por psicólogos de la Universidad de Princeton, concluye que esto se debe a que las personas más altas tienen mejores ingresos y mejor educación.
Los investigadores utilizaron la llamada escala de Canrtil de automedición, que pide al entrevistado imaginar una escalera con escalones numerados desde el cero -el más bajo- hasta el 10 -el más alto.
El décimo escalón representaba "la mejor vida posible que puedas tener" y el escalón cero era "la peor vida posible".
Se pidió posteriormente a los participantes informar en qué escalón pensaban que estaban parados en el momento actual.
Los hombres más altos que la altura promedio -177,8 centímetros- dijeron que estaban parados en escalones más altos que los hombres que tenían una estatura más baja que la promedio.
El promedio de calificación de estos individuos fue de 6,55, mientras que el de los hombres más bajos fue de 6,41.
Las mujeres en general se calificaron con grados más altos que los hombres en la escala de Cantril y mostraron menos diferencias entre las más altas y más bajas.
Por ejemplo, las mujeres más altas que la altura promedio -162,6 centímetros- se calificaron con el número 6,64, mientras que las mujeres más bajas que la atura promedio se calificaron con 6,55.

Emociones

El estudio también analizó las emociones de la gente.
Los hombres y mujeres más altos mostraron más tendencia a informar de placer y felicidad, y menos tendencia a hablar de dolor y tristeza.
Los hombres más altos también se preocupan menos, aunque no las mujeres más altas.
En general, dicen los autores, los hombres que informaron que su vida era "la peor posible" eran unos dos centímetros más bajos que la estatura promedio.
Las mujeres que se veían a sí mismas en el "escalón cero" eran casi 1,3 centímetros más bajas que la altura promedio.
"Estos resultados no pueden atribuirse a las diferencias en la demografía o las características étnicas de la gente más alta" explica el doctor Angus Deaton, quien dirigió el estudio.
"Sino pueden explicarse casi totalmente por la asociación positiva entre la altura y el ingreso y educación, las cuales ya han sido vinculadas a tener una vida mejor", agrega.
En efecto, el estudio también encontró un vínculo entre la estatura del individuo y su educación.
La altura importa

Los hombres que no habían terminado la escuela secundaria eran 1,27 centímetros más bajos que la altura promedio y más de 2,54 centrímetros más bajos que el promedio de los hombres que se habían graduado en la universidad.
Tal como señala el psicólogo británico Colin Gill "no existe una correlación directa entre el ingreso y la felicidad, y muchos estudios lo han demostrado".
"Pero sí parece haber una correlación entre la estatura y la felicidad y la estatura y el ingreso de la persona", agrega el experto.
"Y es que la altura realmente importa, y siempre ha importado por una razón muy obvia" expresa el psicólogo.
"Cuando somos niños somos más bajos que toda la gente que nos cuida y que tiene alguna autoridad sobre nosotros".
"Y esa relación de poder nunca se revierte en la vida", dice el doctor Gill.

bbc.co.uk

martes, 16 de septiembre de 2008

La FELICIDAD proporcional a la altura?


La felicidad es proporcional a la altura, según dice un estudio
Una investigación realizada en los Estados Unidos marca que las personas más altas son más felices, en promedio, que las petisas ¿Mito o realidad?
Los datos del Gallup-Healthways Well-Being Index (Indice de Formas de Bienestar Gallup) revelaron que las personas más altas estaban más satisfechas con sus vidas y eran más propensas a emociones positivas como el disfrute y la felicidad y menos proclives a sensaciones como la ira, la tristeza y el estrés.
"En promedio, los hombres que dieron a sus vidas la calificación más negativa era más de tres cuartos de pulgada más bajos que el promedio", indicaron los investigadores en un comunicado.
"Cada pulgada adicional de altura tiene el mismo efecto en el informe de satisfacción personal con la vida que un 4 por ciento de aumento en el ingreso familiar", calcularon los expertos. Los hombres que no se graduaron en la escuela secundaria son en promedio más de una pulgada más bajos que aquellos de estatura promedio y hasta dos pulgadas más bajos que el varón promedio con estudios secundarios completos. Las diferencias fueron apenas menores entre las mujeres.
"La principal razón por la cual las personas más altas se sienten mejor es que tienen mayores ingresos, están mejor educados y tienen mejores puestos de trabajo", indicaron los autores. "Las personas con más educación tienen mayores ingresos y mejores puestos de trabajo, además de que ganan más dinero. El dinero (...) es un poderoso vaticinador de satisfacción en la vida", agregó el equipo.
El índice de Gallup evaluó el bienestar de los residentes norteamericanos a partir de los resultados de este sondeo, basado en entrevistas a mil personas por día entre el 2 de enero y el 7 de julio.
Fuente: Reuters