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domingo, 17 de junio de 2012

El mapa de los países más felices del mundo


La New Economics Foundation (NEF) publicó la tercera edición de su Índice del Planeta Feliz (Happy Planet Index), un ranking donde clasifica, cada dos años, el nivel de felicidad de los países. Costa Rica ocupó el primer lugar por segunda vez consecutiva en el listado global, seguida de Vietnam y de Colombia.

En esta medición, la nómina cuenta con la presencia de nueve países de la región en el Top Ten. Latinoamérica superó en felicidad a los Estados Unidos, China y España. 

El SalvadorPanamáNicaraguaVenezuela y Guatemala, entre los primeros diez lugares de los 151 países analizados. En tanto, la Argentina ocupa el puesto número 17,Chile aparece 19; México, 21 y Brasil, 22. 

El estudio mide tres factores: el bienestar que los habitantes de una nación dicen tener, la esperanza de vida y la huella ecológica de una nación.

Para Saamah Abdallah, analista del Centro de Bienestar del NEF, la región va muchas veces por delante de Europa en cuestiones ambientales. Señaló que Costa Rica yColombia son dos buenos ejemplos por su autonomía a nivel energético. 

"En Latinoamérica sigue habiendo pobreza y desigualdad económica, pero hay también otro factor que casi nunca figura en los indicadores económicos: el capital social, el valor de los lazos humanos y de las iniciativas comunitarias", agregó. 

La caída de España al puesto número 62 se debe, sobre todo, a la bajada de la "percepción subjetiva del bienestar" a raíz de la crisis que vive el Viejo Continente, que desplazó también a Grecia hasta el número 83.

Otros perdedores son Egipto y Túnez, donde la mirada sobre el bienestar bajó tras la oleada de la Primavera Árabe. Los últimos lugares los ocupan Qatar, Chad y Botswana. 

La contracara del índice de felicidad es el de las ciudades consideradas hostiles por los visitantes extranjeros. 
infabae.com

domingo, 6 de mayo de 2012

La felicidad en el transcurso de la vida tiene forma de U




Lo único que no se cae con los años son las encías, sostiene el dicho popular.
Falso: un nuevo estudio científico confirmó que el ánimo también se puede mantener alto, al punto de superar el que rige en la edad media de la vida .
Acosados por una imagen de vejez decadente, los viejos decaían. Estimulados por el nuevo marketing, que los identifica como potenciales consumidores de innumerables actividades, disfrutan.
La última investigación procede de Londres y lleva la marca de prestigio del British Medical Journal. Afirma que la felicidad, en el transcurso de la vida, adopta la forma de la letra U, con una depresión entre los 40 y 50, punto crítico que después gana altura.
La investigación realizada entre personas del Reino Unido confirma hallazgos previos que oxigenan las estadísticas internacionales sobre expectativa de vida: de acuerdo con las estimaciones de un equipo multicéntrico integrado por especialistas del Instituto Nacional de Salud y Ciencias del Envejecimiento y la Universidad de Palermo en Italia, la Universidad de Maribor en Eslovenia y la Universidad Carnegie Mellon de Pittsburg en Estados Unidos "mientras en 1900 se esperaba que el 40% de los nacidos en los países desarrollados vivieran más de 65 años, hoy se estima que la mayoría de los bebés nacidos a partir del año 2000 cumplirán cien años". El artículo fue publicado en la reconocida revista Plos One.
En la mayoría de las personas envejecer era vivido como una caída, que es lo contrario a lo que veo actualmente
A partir de este nuevo fenómeno poblacional los estudios académicos se multiplican y la Argentina aporta el suyo: desde hace veinte años la directora de la carrera de Psicogeriatría de la Universidad Maimónides Graciela Zarebski, bucea la mirada local sobre el proceso de envejecimiento. Con los resultados de una encuesta en la que los participantes dibujan su propia línea de vida, la doctora en Psicología hace historia: "en la década del 90 y primeros años de este siglo la mayoría de los encuestados dibujaban una línea en forma de meseta o de montaña, la perspectiva era que uno va creciendo, llega a una meseta de estabilidad y concibe el envejecimiento como una caída .
En la mayoría de las personas envejecer era vivido como una caída, que es lo contrario a lo que veo actualmente. Es muy notable cómo está cambiando la percepción de lo que es envejecer: ya no es pesimista. La gente dibuja una línea horizontal o de crecimiento hacia arriba, es decir que considera que puede haber estabilidad e inclusive ve la posibilidad de seguir creciendo".
Pero la doctora Zarebski prefiere distanciarse de las posiciones negadoras, casi maníacas del "todo bien": "Este diseño en U, es decir que a partir del descenso en la mediana edad se seguiría un camino constante de subida constituye una exageración, ya que se caería así en el otro extremo, el de idealizar a la vejez".
Una encuesta realizada el año pasado por Gallup y la Universidad de Palermo halló que el 48% de los argentinos mayores de 65 años se autocalifica como "bastante feliz". El porcentaje no supera a los más jóvenes sino que marca un breve declive, ya que se autodefinen del mismo modo el 56% de quienes tienen entre 35 y 49 años y el 51% de aquellos con edades comprendidas entre los 50 y 64.
En un estudio publicado este año en Perspectives on Psychological Science Journal bajo el sugerente título ¿Qué hay detrás del fenómeno del envejecimiento y la felicidad?, la psicóloga de la Universidad de Northeastern Derek Isaacowitz postula que las personas mayores tienden a focalizarse en los eventos positivos y borran los negativos. Como si el cerebro mismo protagonizara una selección tendiente a mantener el ánimo.

Plasticidad en acción

Los descubrimientos sobre plasticidad neuronal fueron nodales en la revolución actual sobre el proceso de envejecimiento.
"Cuando la expectativa de vida no pasaba de los cincuenta años no había tiempo para ideales a largo plazo", escribe Zarebski en su último libro El futuro se construye hoy (Editorial Paidós). Pero duplicada esa cifra, restan tiempo y espacio para construir un nuevo proyecto de vida.
Definitivamente, la vejez dejó de ser una fase de pasividad. El cerebro sigue en proceso de renovación durante toda la vida. La única receta es usarlo. Pero con descansos.
La vejez dejó de ser una fase de pasividad. El cerebro sigue en proceso de renovación durante toda la vida. La única receta es usarlo. Pero con descansos
A través de su estudio "Buscando la llave para un envejecimiento feliz", investigadores de la Universidad de Rotterdam, concluyeron que en los adultos mayores el secreto del bienestar consiste en combinar esfuerzo y descanso. Como una abrumadora mayoría de estudios, reconoce el valor de estar activo a través de la realización de actividades físicas, sociales, cognitivas y hogareñas. Pero destaca la necesidad de intercalar el movimiento con espacios para el descanso que permiten recuperarse del esfuerzo invertido en la actividad.
"Siempre estuve en movimiento", confiesa a los 67 años Graciela Stabile. "Soy docente, me dediqué a la narración, trabajé como correctora en una editorial y en el momento de mi retiro busqué no quedarme. Tenía una asignatura pendiente que era Historia del arte y este es el cuarto año que la estoy cursando. Siempre creí que la felicidad es casi utópica, que se refiere a situaciones que uno busca y no sabe si realmente las encontró. Y gracias a este proyecto y a esta edad, la utopía parece que se hizo realidad".
lanacion.com

miércoles, 11 de abril de 2012

Cómo podemos ser más felices

Dos jóvenes muestran su alegría tras conseguir dos entradas de fútbol. | Efe
El estrés de los atascos diarios, el miedo a la crisis económica, el cansancio al llegar a casa del trabajo y tener que atender las múltiples necesidades de los hijos... Son situaciones que merman cada día el bienestar individual y, con ello, la salud. Pero, ¿de qué manera podemos aumentar nuestra felicidad? ¿Es el dinero la clave de nuestro optimismo?¿Tenemos herramientas para mejorar nuestro humor?
Numerosos estudios avalan que detrás de muchas enfermedades se encuentran el estrés y la infelicidad: Aquellos que son optimistas sobre su salud tienen una menor incidencia de mortalidad cardiaca, menos riesgo de sufrir un infarto cerebral, se adaptan mejor a las situaciones o siguen una dieta más equilibrada. Razones importantes, además de generar un mayor bienestar, por las que se quiera aumentar el nivel de felicidad.
Pero, ¿cuál es la mejor manera de mejorar nuestro estado de ánimo? "Cuando alguien está negativo, no deprimido, sino que está de bajón, lo mejor es activar tanto la mente como el cuerpo. Se recomienda hacer deporte porque cuando el cuerpo está ejercitado permite a la gente estar más relajado y se vincula con menos enfermedades", afirma Mónica Pereira, especialista en Psicología Positiva.
No obstante, todos los expertos señalan que lo fundamental está en la cabeza. "Las expectativas son fundamentales a la hora de ser feliz. Van cambiando de dos formas: o nos adaptamos, de manera que éstas son simplemente aquello a lo que estamos acostumbrados, o nos comparamos con los demás, de forma que esperamos conseguir lo que tienen los otros. O dicho de otra manera, la felicidad es igual a lo que tengo hoy menos lo que tenía antes", explica Manel Baucells, catedrático del departamento de economía y empresa de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona y autor del libro 'La fórmula de la felicidad' (Planeta).

Realidad y expectativas

Sin embargo, tal y como apunta Baucells, las expectativas no son fáciles de controlar. "El cerebro se adapta al entorno y nos acostumbramos a todo. Un ejemplo es lo poco que apreciamos los ordenadores, el correo electrónico o el teléfono. Si pensaras que estos avances no existen imagínate el shock. No se valoran, de lo contrario la gente estaría todo el tiemo dando saltos de alegría".
¿Y qué podemos hacer para cambiar nuestra forma de ver la vida y aumentar así la felicidad? "Debemos buscar apoyo en nuestro entorno porque, en el caso de que necesitemos ayuda, no vamos a estar solos. Otro factor que nos aumenta el nivel de felicidad es hacer cosas por los demás, que puede ir desde acompañar a tu madre a la compra o apuntarte a una ONG. Y otra cosa fundamental es agradecer las cosas que tienes, tanto a los demás como a ti mismo, premiarte por ello", explica Pereira.
Baucells ofrece recomendaciones más adaptadas a la tónica de su libro que él define como "un poco ingenieril" y que están en relación a las leyes de la felicidad que argumenta en el manual. "Siempre hay que buscar recorridos que vayan de menos a más, porque de esta manera se va a encontrar una sorpresa positiva en el camino. Por ejemplo, si vas de viaje aconsejo que se deje para el final las mejores cosas, porque de esta manera no nos acostumbraremos a lo bueno y nuestras expectativas irán a más", afirma.
Otro consejo es cuidar los bienes básicos, como la comida, la salud, el sexo o las relaciones sociales. "Nunca se debe abandonar estos bienes por bienes adaptativos, como es el dinero, tener una casa mejor, etc.", aclara Baucells.
Un tercer paso en la búsqueda de la felicidad para este escritor sería "el desarrollo de actividades que acumulen, que vayan sumando. Como aprender un idioma nuevo, trabajar en una organización que trascienda...". Porque como base para el bienestar se encuentra la variedad de actividades que realizamos.

Un cambio de perspectiva

Pero estos consejos quizás sean insufientes para frenar la negatividad en el momento de crisis económica que vivimos en España. ¿Se podría hacer algo más?
Mónica Pereira tiene claro que lo fundamental es cambiar el prisma. Durante un tiempo estuvo realizando un taller con personas paradas de larga duración para mejorar su bienestar emocional y los consejos parecieron dar fruto. "De las 12 personas que realizaron este taller, cinco no lo completaron porque antes encontraron trabajo. Tengo claro que la clave está en el cambio de actitud".
Esta psicóloga tiene por lema que 'en situación de crisis puedes decidir llorar o vender pañuelos'. "Hay que hacer cosas diferentes, no puedes quedarte enganchado al malestar. Por eso es importante ayudar de alguna manera a los demás, porque produce bienestar, y salir con los amigos, aunque sea a caminar y hablar. Creo que en España se estaba perdiendo el valor de estas pequeñas cosas que son gratuitas y se había reforzado sobre todo la idea de que el dinero lo compraba todo".
En sus talleres, entre otras recomendaciones, intentaba que el parado pensara de otra manera. "Les decía que pensaran que en otro momento conseguirían un mayor salario pero, que por ahora, eso no podía ser así. O que buscaran las habilidades que cada uno tiene más allá del trabajo que habían hecho hasta ahora. Hay gente que tiene aficiones de toda la vida, que le peuden valer para encontrar otro tipo de trabajo. Hay que buscar en otros ámbitos, mirar para adentro y ver qué puedo hacer".
Tanto esta especialista como Baucells insisten en que hay que ver la situación como algo temporal. Además, "que, tarde o temprano, nos adaptaremos a la nueva situación y seremos más o menos igual de felices. Porque aunque creo, y diferenes estudios así lo avalan, que el dinero sí da la felicidad, su efecto es moderado. Por otro lado, si hay crisis es mejor hacer los recortes pronto, que no se prolongue la situación, para ir de menos a más", señala el experto catalán.
Y si lo que falta no es el trabajo sino todo lo contrario, es decir, si se tiene demasiado trabajo porque 'hay que apretarse el cinturón', Pereira recomienda potenciar la vida fuera del puesto laboral. "Hay que visualizar que te quitas el uniforme del trabajo y te pones otrocomo el de hijo, madre, amigo, etc. Habrá gente a la que le cueste, pero hay que darte tus espacios y centrarte en las cosas positivas de tu entorno familiar y social", afirma esta psicóloga. Como reconoce Baucells, "el estrés del trabajo disminuye la felicidad también es cierto que no tenerlo la reduce mucho más".
elmundo.es

El secreto de la felicidad, según un monje budista y una monja contemplativa

Matthieu Ricard, monje budista

Dicen que es "el hombre más feliz del mundo" aunque no tiene posesiones valiosas. Matthieu Ricard, monje budista de origen francés, cedió su cabeza de maestro de meditación a los científicos y lo que vieron dentro ha servido para confirmar que esta práctica milenaria, en Oriente, favorece tanto el bienestar mental pleno como el físico.
En Madrid, ha sido uno de los ponentes del Congreso de la Felicidad organizado por Coca-Cola, dónde ha hablado de cómo conseguir esa paz interior que refleja la serenidad de su mirada."Veinte minutos de meditación diaria producen la transformación interior", asegura a ELMUNDO.es.
Ricard, que estudió genética molecular antes de irse al Himalaya, declara que quiso ser objeto de estudio para que se probara si realmente la meditación podía ayudar, como él lo sentía, por el interés del Dalai Lama en que los investigadores descubrieran sus ventajas.
Durante su conferencia, explicó cómo, con escáneres y resonancias magnéticas, se descubrió que meditar mejora la concentración y la percepción, disminuye el dolor o fomenta el aprendizaje. Incluso protege de infecciones porque refuerza el sistema inmune.
"En los últimos 12 años hemos probado que funciona. Muchas publicaciones científicas lo aseguran y eso puede ser útil para introducirlo en la educación desde los niños", afirma.
Pero meditar requiere esfuerzo, no es fácil. Y por ello recomienda entrenar el cerebro, sobre todo con el amor altruista hacia los demás.
Ricard ve que hay similitudes entre todas las religiones. "Todas las mayoritarias comparten amor altruista, compasión, sensación de estar satisfecho, autodisciplina... Y deberíamos usar los puntos en común, en lugar de la bandera propia para dividir a la gente, porque entonces vienen los efectos negativos de la religión, que degeneran en violencia".
Además, reniega de quienes quieren ser felices en siete días con un tratado de felicidad. Sabe que es "un proceso largo, en el que no valen las satisfacciones inmediatas placenteras".
Y puso un ejemplo: "Si escuchas a Bach una vez, o dos, es un placer, si esto te gusta. Si lo escuchas mil veces, es una tortura".
Por ello dice que no se puede perseguir la felicidad a través del individualismo. "No somos entes aislados, no podemos olvidarlo".

Sor Lucía Caram, dominica contemplativa

Teóloga y Dominica contemplativa del Convento Santa Clara de Manresa, bloguera, y promotora de numerosos proyectos sociales para personas sin recursos, sor Lucía Caram es, ante todo y sobre todo, una mujer feliz.
Pero el camino hasta este estado de plenitud no ha estado exento de dificultades. Los primeros pasos en esa búsqueda comenzaron en su Argentina natal. Pensó que las monjas debían ser felices ayudando a los demás y decidió unirse a ellas. "Me sobraban estructuras y normas yllevaba fatal lo de rezar tantísimo, pero disfrutaba los paseos y la vida en comunidad".
Pero con el tiempo aquella existencia se le antojó insuficiente y siguió buscando una dirección hacia la que guiar sus pasos. "Hicieron falta cinco años de clausura y de silencio, de sufrimiento y soledad, pero no estaba dispuesta a claudicar de mi misión de mujer feliz", afirma.
En 2002, las imágenes de los niños tucumanos hambrientos tras el estallido de la crisis en Argentina sacudieron su conciencia y tuvo claro el camino a seguir. Volvió a su país y denunció la "ambición de una clase corrupta que se cebaba con los pobres. Declaré la guerra a lo que consideraba una ignominia. Me convertí en una monja cojonera y trataron de silenciarme", dice.
Volvió a España y encontró en el torno de su convento del siglo XIII "un mundo de oportunidades". Corría 2008 y hasta el monasterio empezaban a llegar las primeras víctimas de las crisis económica. Gente sin trabajo que necesitaba ayuda para comer. Así nació la Fundación Oriol, un proyecto con más de 3.000 beneficiarios, gestionado por voluntarios.
La "hiperactividad social" de esta atípica hermana, que duerme apenas cinco horas, le ha generado muchas críticas, dentro y fuera de la Iglesia. "Me consideran una religiosa de izquierdas y no hay más que entrar en Internet para ver los comentarios sobre mí. Pero mi alegría va a más y eso fastidia mucho".
¿Cuál es su receta de la felicidad? "Compartir. El secreto está en amar la vida y en compartirlacada día, en vivir sin retener. ¿Qué papel juegan los otros de lo que les corresponde. Los políticos han sido elegidos para servir y, si no sirven, no sirven para nada", responde.
¿Cualquiera puede ser feliz? "Cualquiera que ame y se sienta amado", precisa. ¿Incluso en tiempos de crisis? "La crisis es una oportunidad para valorar lo que queremos. No podemos seguir ignorando lo que le pasa al de al lado y destrozando el planeta. De esta crisis vamos a salir más humanos".
elmundo.es

lunes, 9 de abril de 2012

Ser feliz, una meta superior al amor







Es un estado de ánimo. Una búsqueda. Una meta. Alcanzar la felicidad es el objetivos más importante para los argentinos, según un estudio realizado por TNS Gallup y la Universidad de Palermo (UP) entre 1000 encuestados.
Se trata de un trabajo conjunto que busca abordar distintas dimensiones de la felicidad, y que en esta entrega, la segunda de tres previstas -la primera se dio a conocer en agosto pasado-, indaga sobre cuán importante es la felicidad frente a otros objetivos vitales.
Como primera conclusión de esta segunda parte, el estudio destaca que ser feliz es el objetivo más importante de los argentinos. Fue mencionado en primer lugar de una serie de palabras que, a priori, parecen importantes para la vida. El amor y la paz quedaron en segundo y tercer lugar como metas por lograr. En cambio, el reconocimiento, el poder y la riqueza quedaron relegados a los últimos lugares y fueron los menos mencionados por los encuestados.
Que estos aspectos ocupen los últimos puestos en la lista de palabras asociadas con los objetivos más importantes de la vida no es casual ya que quienes más mencionaron la felicidad como meta de vida fue la gente de mayor poder adquisitivo, es decir, personas que ya lograron o están próximas a lograr esos objetivos de reconocimiento, riqueza y poder.
En el primer informe de este estudio, 8 de cada 10 personas había declarado ser, en alguna manera, feliz. De ellas, 3 de cada 10 había asegurado ser muy feliz y 5 de cada 10, bastante feliz. "Las personas se posicionan frente a la vida con una actitud positiva", explican en el informe.

RELACIONES

Sin duda, las relaciones familiares, de pareja y de amistad marcan el pulso de la felicidad. El estudio demostró que cuanto más activas son las personas en sus relaciones, más altos niveles de felicidad manifiestan.
"Esto demostraría que uno de los niveles más importantes de la felicidad se da en el contacto con los otros. De esta manera, la felicidad se enlaza con la idea de apertura hacia los demás", dice el informe.
Como ejemplo de esto, basta mencionar que el 91% de los que aseguran ser muy activos en su vida familiar, están satisfechos con su vida, mientras que sólo el 59% de los que no son nada activos en esa dimensión alcanzan un alto grado de satisfacción personal. "La familia es una idea importante en la sociedad argentina. A tal punto que es este concepto el que más relacionan con la felicidad. En cambio, el dinero no aparece entre los más mencionados, lo que demuestra que el dinero es más importante cuando no se tiene que cuando se tiene", detalla el estudio.
El estudio también mostraba cómo en los últimos 30 años se había reducido significativamente el número de personas que se veían a sí mismas como infelices: en 1983, el 21% decía no ser muy feliz o nada feliz, mientras que en 2011 ese porcentaje es del 14 por ciento.
Según el informe, una de las maneras de medir el nivel de felicidad es indagar sobre el grado de satisfacción con la vida que tienen las personas.
"La satisfacción con la vida es el grado en que una persona evalúa la calidad global de su vida en conjunto. En otras palabras, cuánto le gusta a una persona la vida que lleva", explicó Daniel Foglia, decano de la Facultad de Ciencias Económicas de la UP y responsable del estudio.
Ocho de cada 10 personas manifestaron estar satisfechas con su vida, al calificar, en una escala de 1 a 10, con entre 7 y 10 puntos a su presente. Las personas califican con un promedio de 7,9 su satisfacción con la vida.
Existe mayor satisfacción a menor edad de los entrevistados, ya que el 92% de los consultados de entre 18 y 24 años declaró estar muy satisfecho con su vida contra el 69% de los encuestados mayores de 65 años.
Los niveles de satisfacción con la propia vida también son más altos entre las personas que alcanzaron mayores niveles de educación (el 94% de los universitarios, el 88% de los que completaron el secundario y el 77% de los que realizaron el primario mostraron altos niveles de satisfacción con su vida personal). En cambio, no hay diferencias en cuanto al género. Tanto hombres como mujeres muestran igual nivel de satisfacción.
En perspectiva, ha aumentado el número de personas que declara estar satisfecha con su vida en las últimas tres décadas. En 1984, el 59% manifestaba satisfacción, mientras que en 2011 lo hace el 83%. Esto se contradice con la creencia generalizada de que todo tiempo pasado fue mejor y con las ideas pesimistas sobre la sociedad actual.
"Hoy las personas evalúan mejor su bienestar subjetivo respecto de cómo lo hacían en el pasado. Estos cambios guardarían relación con la democratización de los países, el aumento de la tolerancia social y el desarrollo económico", concluye el informe.
lanacion.com

domingo, 4 de marzo de 2012

¿Divertidos o felices?


Por Sergio Sinay  | Para LA NACION
Señor Sinay: En la sociedad actual se muestra el placer como lo más importante. Tengo 50 años y fui educado por padres para quienes antes del placer estaba la responsabilidad. Considero correcta esa postura, pero choco con la actual sociedad.
Renato Mentasti
RE:
La búsqueda del placer como fin en sí mismo es, efectivamente, una marcada tendencia en la cultura de lo instantáneo. La palabra divertido en todas sus formas y deformaciones copa el lenguaje y guía las conductas. Todo debe ser divertido: lo que hacemos, lo que nos contamos, los trabajos, los estudios, las conversaciones, la ropa, la comida y hasta las terapias. Se penaliza al amargo, al que no se pliega a la fiesta continua, al que prefiere otros ritmos y otras búsquedas. Hay adicción a la adrenalina (entre otras adicciones glamorosas). El filósofo Alan Watts (1915-1973) lo advertía al describir, en Vivir el presente, un mundo obsesionado por ser todos buenos, todos alegres, todos felices y por ganar sin perder, sin matices, como si habitáramos un Hollywood universal. Una suerte de Truman show, mundo artificial que sigue un guión sin dramatismo.
Diversión, en su origen latino, significa desviar. ¿Desviarse de qué? ¿Evitar encontrarse con qué? Tal como lo escribió en El hombre doliente y lo ejemplificó en numerosos textos y conferencias, Viktor Frankl pensaba que cuando el placer (al igual que el poder) se convierten en objetivos de las acciones humanas, es porque se ha frustrado o perdido la voluntad de sentido, de significado existencial, en la propia vida. Como fin último y permanente el placer, decía, es un móvil neurótico. Y muchos fines neuróticos suelen justificar los medios, cualesquiera sean.
Otra cosa es la felicidad. En su expresión más plena ella es la consecuencia de un modo de vivir, nace de logros plasmados. Decía Frankl que el ser humano no busca la felicidad, sino razones para ser feliz. Esto es tareas, vínculos, modos de vivir sus afectos y valores que, como huella de su andar, lo hagan sentir en plenitud existencial. El placer es efímero (no por eso deja de haber placeres entrañables), necesita renovarse, a menudo compulsivamente. Quizá quienes piensan como Renato optan por buscar razones para ser felices.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Recurrir a la belleza, abandonar el Prozac

La felicidad, en esta época tan complicada, es un sentimiento que transita por nuestras vidas con la lentitud del pasar de los bueyes sobre la nieve. Como respuesta, una parte creciente de la sociedad española se está refugiando en lo que algunos expertos ya denominan "antidepresivos de la belleza" o del "sentirse bien". Ante una crisis económica que no da respiro, los españoles se parapetan en esas compras pequeñas y asequibles que nos reconcilian con nosotros mismos y nuestra imagen: un corte de pelo, una manicura perfecta, sudar en la cinta sin fin del gimnasio, broncearse bajo las lámparas de rayos UVA, inyectarse vitaminas para que el rostro recupere el tiempo perdido, relajarse en las aguas de un Spa. Pero ¿por qué lo hacen? ¿Puede algo tan sencillo olvidar las dificultades diarias? ¿Una sociedad que recurre a estas salidas está enmascarando problemas más complejos? ¿Estamos frente a una patología o es un simple mecanismo de defensa?
"La piel nos separa del mundo, pero también es nuestra gran tarjeta de visita hacia él y hacia los demás. Con ella contamos mucho más de lo que creemos. Mostramos inseguridades y seguridades, filias y miedos, esperanzas y desasosiegos", desgrana Enrique Alcat, experto en comunicación. "Cuando alguien enferma casi siempre es la piel quien primero lo cuenta". Las respuestas a nuestras preguntas, por lo tanto, habitan un espacio singular ya que en él confluyen los procesos químicos, la psicología y la economía. Disciplinas en principio apartadas entre sí, pero que son capaces de encontrar su particular cruce de caminos.
En el sendero económico, un sector que hoy por hoy pierda poco o crezca, aunque sea de forma reducida, ya supone una victoria. Y las cifras sostienen a la belleza. Este año, según la consultora DBK, el área de centros de estética crecerá algo más de un 3% frente a 2010. Y además se beneficiará de una inercia positiva de tiempo atrás, que le debería llevar a superar los 555 millones de euros de negocio. Entre 2007 y 2010, las cadenas organizadas de establecimientos de peluquería y los centros de belleza aumentaron la apertura de salones a un ritmo del 19% anual. Es decir, crecieron con fuerza en la época más virulenta de la crisis. Este ejercicio la facturación aumentará poco, el 1%, para las peluquerías y algo más, el 3%, en el caso de los espacios de estética, pero aumentará.
Es verdad que la alegría ha ido por barrios, pues los gimnasios que habían abierto locales en los últimos años han visto perder establecimientos, unos 100 anuales, hasta encontrar su suelo en los 4.600. Pero vienen de una época exultante y, sobre todo, aquellos que se están implantando en centros comerciales parecen funcionar.
O2 Centro Wellness es uno de esos espacios que quieren sacar partido a esta llamada a sentirse bien. Tiene 14 centros, 60.000 socios y 200.000 usuarios. Y ya está notando "una cierta democratización del acceso a la belleza", según su directora de marketing, Cristina Miaja. Para impulsar este cambio han lanzando una serie de acciones -mezcla de servicios de deporte y belleza-, pero también son conscientes de que su aceptación no es solo una respuesta a una mercadotecnia más o menos acertada "sino que la crisis ha aumentado el sentido de refugio de estas actividades", apunta Miaja.
Por eso, entre otras razones, la belleza como negocio resiste. "Es un ámbito dinámico en el que continuamente se incorporan empresas y en el que sentimos que la demanda crece, pero no solo en el sector femenino, sino, y lo que resulta más interesante, por novedoso, en el masculino", apunta María Dolores Sevillano, directora de consultoría de la firma especializada en franquicias Tormo & Asociados.
Desde luego usar la imagen a modo de instrumento de promoción personal no resulta algo nuevo, la novedad es el inesperado gran valor que le está confiriendo la crisis. Muchos recordarán el famoso Lipstick Index (acuñado por Leonard Lauder, presidente de la multinacional cosmética Estée Lauder) que afirma que en tiempos de recesión aumenta la venta de pintalabios pues es una forma asequible de sentirse atractivo. Creado en 2001, vio cómo en los meses que siguieron a los ataques del 11-S en Nueva York las ventas de pintalabios se duplicaron.
Aunque no es el único indicador que calibra la belleza. El periódico británico The Telegraph inventó hace algunos años el White Shirt Index, que contabiliza cuántas camisas blancas se venden en épocas de recesión. El tradicional blanco se impone al colorido si la falta de dinero aprieta. Pero tampoco hay que obviar los valores terapéuticos del color. "En años complicados recurro a colores vibrantes, como los rosas o los fucsias", asegura la diseñadora Ana Locking. Es una manera de aumentar las ventas en un sector que lo pasa mal. "La gente, con la preocupación por la economía", reflexiona el estilista José Carlos de la Osa, "se gasta mucho menos en moda. Lo que no significa que no se arregle, pero de otra forma. Ahora sus gastos se dirigen a los Spa, gimnasios y a una alimentación biológica sana y cara".
Sin embargo, pese a que tanto el Lipstick como el White Shirt Index son índices, cuentan los expertos, más "paraeconómicos" que económicos, sí dejan un rastro de migas que aportan pistas sobre el camino.
En honor a la verdad, las ventas de pintalabios llevan a la baja desde 2007 y han seguido esta tendencia durante 2010 (datos más recientes que maneja la firma de investigación de mercado Mintel, citados por la revista Time). Pero como en una especie de bucle, los pintalabios han sido sustituidos por las uñas. Las ventas de productos relacionadas con ellas (por ejemplo, esmaltes) han crecido -asegura la consultora NPD Group- un 65% en Estados Unidos desde el primer semestre de 2008.
Ese boom de las uñas -como expresión de una "felicidad asequible"- también se ha instalado en España. Aleida Echevarría nació en Medellín (Colombia) y lleva 11 años en el país trabajando en un negocio que en su tierra de origen disfruta de "muchísima tradición", dice. Está a cargo de la tienda Nice Nails -dentro del centro comercial madrileño Xanadú- y es consciente de que la crisis se ha dejado sentir. "Pero aun así tenemos una elevada afluencia".
Desde los gimnasios a las uñas, estamos frente a pequeñas acciones que nuestro cerebro transforma en su particular lenguaje químico. "Existen algunas actividades que producen placer por sí mismas, como el deporte, que genera serotonina", avanza la psicóloga clínica Julia Vidal. "Pero otros placeres están ligados a propuestas que la sociedad percibe como positivas". Y pone un ejemplo: "Comer sano no produce un placer inmediato, pero si esta sociedad es lo que dice que tenemos que hacer, lo haremos, y nos hará sentir bien. Es un valor social que interiorizamos como propio".
Dentro de una concepción comunitaria se desarrolla, pues, esa búsqueda de encontrarnos lo mejor posible. "Cuando estamos mal tendemos a perseguir aquello que nos hace sentir bien. Así logramos compensar nuestro malestar, ya que una de las claves de la felicidad es hacer el bien, pero otra es cuidarnos", remata la psicóloga. A lo que habría que sumar la importancia de entender que "una parte del consumo que hacemos es exclusivamente de ocio", recuerda Julián Villanueva, profesor del IESE. Al fin y al cabo, "el ser humano tiene que consumir, ya sea caro o barato", puntualiza.
Refugiadas en el consumo asequible, las peluquerías aguantan el envite. "Cuando tenemos un problema, y no me refiero solo a uno económico, sino a un divorcio, una separación o un nuevo trabajo, inmediatamente pensamos en cambiarnos el pelo con un corte distinto o un nuevo color", asegura la peluquera Ángela Navarro. Y ahonda: "El pelo refleja nuestros sentimientos y nuestra forma de ser. Si algo trabajamos en nuestras peluquerías son los cambios. Es lo que busca nuestro cliente: cambiar. Y con la crisis los hacemos más que antes".
Incluso la música contemporánea ha reflejado esta necesidad personal de cambio de la que habla Ángela Navarro cuando nos enfrentamos a un problema. "Miro mi aspecto en el espejo, quiero cambiar de ropa, de peinado, de cara". Con estos versos narraba Bruce Springsteen en la canción Dancing in the dark (Bailando en la oscuridad) una profunda crisis vital y afectiva.
En este escenario nos movíamos cuando de repente hemos redescubierto el valor que atesoran las pequeñas cosas para hacernos sentir bien. Y al igual que la canción de Springsteen más de uno ha pensado en cambiar de cara o, al menos, algún elemento de ella recurriendo a la cirugía estética en busca de más autoestima y seguridad.
Aunque es cierto que todo lo relacionado con el bisturí es una belleza costosa y la gente, en épocas de recesión, evita aquello que siente que es superfluo. "La crisis ha frenado bastante el recurso a la cirugía. Se prescinde de lo que no resulta esencial. Nos gusta cuidarnos lo máximo posible, pero ahora no hay capacidad financiera, y esto se deja sentir. En algunas prácticas de cirugía se ha visto una caída del 15% al 20%", relata Jaume Masià, presidente de la Sociedad Española de Cirugía Plástica Reparadora y Estética (SECPRE). La dificultad de conseguir financiación (bancos y cajas dan pocos créditos y cuando lo hacen son caros) para afrontar tratamientos u operaciones ha frenado el mercado, y ya no existe esa alegría que se veía hace cinco años. Y las consecuencias se han notado, sobre todo en el perfil medio y medio-bajo de clientes. Por lo tanto, parece complicado que en 2011 se puedan superar los más de 200 millones de euros que el sector movió en los últimos ejercicios.
Un mejor presente, y futuro, es el que parece que le aguarda a los centros de belleza clásicos como son los salones de bronceado. El culto a la piel morena se extiende más allá de los meses de verano y estos establecimientos, además de dar color a la epidermis, buscan fidelizar a sus clientes a través de otros servicios.
Desde hace dos años, Fátima Lázaro, una joven emprendedora de 31 años, es propietaria de una franquicia de Broncearium. Licenciada en Publicidad y Marketing siente su negocio con la pasión y el esfuerzo de quien arriesga su propio dinero. "Es un sector muy interesante, y estamos creciendo mucho en clientes nuevos", asevera Lázaro. El rango de precios ayuda a captarlos. Desde los 2,80 euros que cuesta una depilación de bigote a los más de 1.000 de un tratamiento contra la celulitis. Pero también de las largas horas cuidando del negocio ha extraído su particular filosofía. "Cuando uno se siente bien consigo mismo sonríe más. Me he dado cuenta de que un tratamiento facial, por ejemplo, es una forma de alejarse y olvidarse de lo que sucede ahí fuera". Y remata: "Es como un antidepresivo". Pero la misma mañana que Fátima Lázaro abre su establecimiento en un centro comercial a las afueras de Madrid, el correo electrónico de José Luis Pérez-Pla, profesor de marketing estratégico de ESIC, ya ha recibido varios mensajes digitales sorprendentes. Diversas empresas de compra colectiva (Groupon, BuyVip, Planeo) le han ofrecido siete ofertas relacionadas con la belleza y con lo que los anglosajones denominan Well-being (sentirse bien). "Estamos sorprendidos por el auge y el desarrollo de esta industria. Cada día, parece, por una razón u otra, que hay un entorno negativo que nos hace sentir mal. En esta situación, ¿por qué no voy a buscar la manera de encontrarme bien?", se pregunta el profesor. Para ello "estas compañías ya no solo nos ofrecen un corte de pelo, sino toda una experiencia de ocio".
Evidentemente, esta oportunidad de negocio no ha pasado desapercibida para las grandes firmas que intentan, a su manera, reproducir estos modelos de éxito empresarial que apelan a la belleza. Sanitas comercializa lo que llama Wellbeing Box, una caja regalo que incluye cirugía estética, pilates, hidroterapia, masajes, shiatsu... "Creemos que hay que dar optimismo, alegría, entusiasmo. Si a las personas les ofreces ilusión les ayudas a salir de la crisis", afirma el doctor Iñaki Ferrando, director de comunicación médica de la aseguradora.
Al final, para entender y sacar una conclusión de este recorrido por la crisis económica y su singular relación con la belleza tal vez lo mejor sería recordar las palabras con las que arranca El amante, de Marguerite Duras: "Un día, ya entrada en años, en el vestíbulo de un edificio público, un hombre se me acercó. Se dio a conocer y dijo: 'la conozco desde siempre. Todo el mundo dice que de joven era usted hermosa, me he acercado para decirle que en mi opinión la considero más hermosa ahora que en su juventud, su rostro de muchacha me gustaba mucho menos que el de ahora, devastado".
Porque la belleza y sentirse bien con uno mismo a través de la imagen sin duda es una ayuda para afrontar una época muy difícil, pero a largo plazo el tiempo, que es tozudo, y la felicidad exigen propuestas vitales más profundas que recurrir al envoltorio exterior. Y como relata Marguerite Duras, en una piel ajada por la vida puede haber felicidad y belleza.
Lo esencial es invisible
En una encuesta realizada hace años en Francia, el 89% de los participantes reconocieron que el hombre necesitaba encontrar un sentido a su vida y es probable que actualmente nos enfrentemos a un vacío existencial. Para evitarlo, lo rellenamos con aquello que después tememos perder, ya sea juventud, belleza, una casa envidiable o un puesto de prestigio. En definitiva, creemos que nuestra identidad y nuestra valía personal dependen del tener, que no del ser. Y ese es el origen de nuestros miedos. Difícilmente podremos perder lo que somos, pero sí lo que poseemos; y, sin lugar a dudas, perder la juventud es ley de vida. Quizá nos hemos empeñado en buscar la felicidad donde no se encuentra. Si pensamos en quiénes han sido relevantes para nosotros, no destacaremos a los más atractivos, sino a los que nos han querido tal y como somos, con nuestros defectos y nuestras arrugas. Aquellos que nos han hecho sentirnos importantes y únicos. Antoine de Saint-Exupèry, autor de El principito, lo resumía del siguiente modo: "Lo esencial es invisible a los ojos". Y qué razón tenía. La auténtica belleza no puede verse y todos podemos aspirar a ella, independientemente del cuerpo que tengamos. En la medida en que sepamos aceptarnos, reconocer nuestros límites, asumir que no podemos luchar contra el tiempo y, lo que es más importante, aprendamos a querernos tal y como somos, seremos más felices.
elpais.com

sábado, 26 de noviembre de 2011

Lo que hace feliz a las naciones no es el dinero


La crisis económica se globaliza y el mundo sale a pedirle ayuda a la psicología positiva. Así, la felicidad pasó a ser un desafío de la economía, que hoy discute cómo se juega en el terreno de las naciones. "Los economistas de la felicidad plantean que la economía de los países desarrollados no está funcionando porque el nivel de vida fue subiendo, pero la felicidad de las personas quedó estable, lo que contradice los presupuestos de la economía clásica", dijo a LA NACION el psicólogo de la Universidad de Lisboa Luis Neto, que disertó en el Congreso de Psicología Positiva de la Universidad de Palermo.
Su propuesta se enmarca en un nuevo movimiento social con presencia en Francia e Inglaterra, que intenta redireccionar el desarrollo hacia la constitución de "naciones positivas", sostenidas en los valores de la psicología positiva: optimismo y bienestar, subjetivo y colectivo, a construir desde las potencialidades y no desde las carencias. Variables que no tenían un peso específico entre los marcadores económicos tradicionales.
¿Cómo medir la felicidad de los pueblos? Mediante el concepto de calidad de vida, que conjuga factores materiales, personales y sociales, explicó la doctora Graciela Tonon, de la Universidad de Palermo, que señaló que el empoderamiento comunitario, la reducción de la exclusión social y el incremento de la seguridad socioeconómica son los medios que facilitan el logro de la calidad en términos de sociedad.
¿Y el dinero? Según estudios internacionales, el bienestar está relativamente divorciado de su histórico matrimonio con el dinero. La carrera por la supervivencia ocupa todos los espacios hasta que las necesidades elementales fueron satisfechas, entonces, el dinero ya no aporta a la cuenta de la felicidad y la gente se lanza a satisfacer lo que está más allá. Es decir que las personas ponen la felicidad y el bienestar por encima del dinero. cuando tienen dinero.

Felicidad solidaria

Las variables que en general las personas asocian al bienestar no son económicas. La tendencia se cumple en la Argentina. Un estudio de TNS Gallup y la Universidad de Palermo sobre 1012 personas de todo el país halló que los ejes sobre los que se construye la felicidad son la familia (mencionada por el 17%), el amor (13%) y la salud (10%). No el dinero.
Sin embargo, tanto en la Argentina como en el resto del mundo, el dinero aparece en la columna de la infelicidad: "Entre las razones más mencionadas por las que los encuestados declaran ser infelices, se destacan los problemas económicos (3 de cada 10). Los culpables de la infelicidad entre los argentinos son (en este orden) los problemas económicos, de salud, laborales y/o familiares.
Es decir que el dinero no compra la felicidad pero su falta abre las compuertas de la infelicidad.
Autor del primer mapa internacional de la felicidad que reúne datos de 177 países, el experto en psicología social de la Universidad de Leicester, Inglaterra, Adrian White dice: "Hay una creencia de que el capitalismo causa gente infeliz. No obstante, cuando a la gente se le preguntó si era feliz, había más probabilidad de que personas de países con buena sanidad, alto Producto Interno Bruto por cápita y acceso a la educación manifestaron ser felices", explica desde la vereda positiva.
En su ranking, después de Dinamarca y Suiza, los más felices son los ciudadanos de Austria, Islandia, Bahamas, Finlandia y Suecia, mientras que entre los primeros veinte también está Costa Rica (13), en tanto que EE.UU. está en el vigésimo tercero y España, en el cuadragésimo sexto. Argentina figura en el puesto 56.
Lo que todavía faltan son análisis que delimiten por qué cada país ocupa el lugar que ocupa en el ranking del bienestar. Aunque hoy se sabe que sólo la combinación de ciertas variables puede instalar una dirección humanizada al desarrollo.
Según Ed Diener -cofundador de la psicología positiva- y Louis Tay, de la Universidad de Illinois, la felicidad es solidaria. Tras discriminar el bienestar material del psicológico, los psicólogos estudiaron a 41.000 personas de 123 países y encontraron que la felicidad se construye por la satisfacción combinada de distintos tipos de necesidades, pero que una vez cubiertos los requerimientos individuales, restan los sociales -entre ellos respeto, seguridad, autonomía- para generar verdadero bienestar.
Alejandro Castro Solano, doctor en Psicología, investigador del Conicet y compilador del libro Fundamentos de Psicología Positiva, afirma que son tres las vías de acceso a una vida satisfactoria: las emociones positivas, el compromiso con lo que hacemos y la búsqueda de sentido, que sólo puede entenderse en un contexto global más amplio, es decir que implica poner las capacidades individuales al servicio de los demás para obtener significado vital. Y aclara: "Si bien las personas pueden alcanzar la vida plena a través de cualquiera de ellas, quienes emplean conjuntamente las tres rutas registran mayor satisfacción".
La psicóloga de Harvard Sonja Lyubomirsky, que recibió un millón de dólares de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos para descubrir la fórmula de la felicidad, define en su libro La ciencia de la Felicidad (Ed. Urano) las claves de la felicidad sostenible: la multiplicación de emociones positivas, la construcción de redes de apoyo social, la motivación, el esfuerzo y el compromiso con uno y con los otros, y la promoción de hábitos asociados a la construcción de felicidad, individual pero con proyección colectiva.
LO QUE DEFINE LA CALIDAD DE VIDA
Una encuesta de TNS Gallup y la Universidad de Palermo, realizada sobre la base de 1012 entrevistas hechas en todo el país, indagó sobre cuáles son los ejes sobre los cuales los argentinos construimos la felicidad.
  • 17%
    La familia
  • 13%
    El amor
  • 10%
    La salud
SATISFACCIÓN
En el más reciente informe de Latinobarómetro, una de las preguntas que define el divorcio entre el ingreso y el bienestar es la satisfacción con la vida: lideran el ranking Costa Rica y Panamá, y a la cola aparecen Perú, Bolivia y El Salvador; la Argentina ocupa el puesto número 7, después de Brasil y Uruguay. Latinobarómetro es una organización sin fines de lucro que lleva adelante un estudio de opinión pública que aplica anualmente alrededor de 19.000 entrevistas en 18 países de América latina, representando a más de 400 millones de habitantes.
lanacion.com

lunes, 22 de agosto de 2011

Sobrevivir gracias a un matrimonio feliz


Una pareja en la Playa de Madrid del parque de la Arganzuela. | Gonzalo Arroyo
No puede estar más claro: nada como ser feliz en pareja para vivir más años. Los datos que evidencian los beneficios saludables de la buena convivencia se han acumulado esta semana. Hasta tres nuevos trabajos refieren las ventajas de gozar de un matrimonio feliz y, por otro lado, el infortunio de estar divorciado o vivir solo.
Kathleen King, de la Universidad de Rochester (EEUU), es la autora principal de uno de estos tres estudios que ha visto la luz en el último 'Health Psychology' .
En declaraciones a ELMUNDO.es asevera que "por qué el estado civil y satisfacción marital tienen un efecto sobre la supervivencia seguramente se deba a causas mulitfactoriales. Es muy probable que una combinación de apoyo conyugal y la motivación del paciente para adoptar un estilo de vida saludable, junto con la prestación de apoyo emocional, tengan un efecto en la modulación de los mecanismos fisiológicos responsables de frenar el avance de las enfermedades cardiovasculares".
Con 225 hombres y mujeres que habían sido sometidos entre 1987 y 1990 a un 'by-pass' coronario (intervención que consiste en extraer un vaso sanguíneo y colocarlo en la zona ocluida de una arteria que irriga al corazón para restablecer el flujo sanguíneo) como participantes, el ensayo demuestra que las personas intervenidas que gozan de una convivencia satisfactoria tienen hasta tres veces más posibilidades de sobrevivir a los 15 años de la operación que las que viven solas.
Para alcanzar esta conclusión, los investigadores entrevistaron a todos los participantes al año de pasar por quirófano y les preguntaron sobre su estado civil y su satisfacción con el mismo. Tuvieron en cuenta, además, otros factores de riesgo cardiaco como el tabaquismo, la obesidad o la hipertensión. Asimismo, se valoró si los pacientes tenían síntomas depresivos o si habían padecido un infarto antes de operarse. A todos se les realizó un seguimiento de más de una década.
"Nuestro estudio es el primero que examina el impacto del matrimonio y la satisfacción con el mismo en la supervivencia a largo plazo de las personas con 'puente coronario'. Los datos muestran que el 63% de los casados estaba vivo más de una década después de ser intervenido frente al 36% de los solteros", reza la investigación.
Ellos no son los únicos. Las mujeres también parecen beneficiarse de un matrimonio feliz: el 60% de las casadas seguía viva a los 15 años del 'by-pass' en comparación con el 26% de las que vivían solas.
Para los investigadores estadounidenses, "el ensayo reconoce la importancia de las relaciones personales para la salud cardiaca de hombres y mujeres... No obstante, constata que para los hombres, sólo estar casado tiene algunos beneficios, mientras que para las mujeres sólo estar felizmente casada posee un beneficio. Demuestra asimismo que las personas con menores niveles de hostilidad en sus parejas sufren menos procesos inflamatorios asociados a la enfermedad coronaria, lo que podría ayudar a entender por qué las personas se benefician de los matrimonios satisfactorios", reconoce la autora principal del ensayo.

Muerte prematura de solteros

Peores noticias trae David Roelfs, de la Universidad de Louisville (EEUU), para los solteros. En el último 'Journal of Health and Social Behavior' se publica su trabajo en el que ha analizado un total de 90 estudios previos, con más de 500 millones de personas involucradas.
En todos ellos se comparaba el riesgo de mortalidad entre los solteros y los casados. Al parecer, las posibilidades de fallecer a lo largo de toda la vida son un 32% más elevadas para los varones solteros en comparación con los que conviven en pareja. Una cifra que es del 23%, en el caso de las mujeres.
Tampoco son halagüeños los datos que acaba da aportar su compatriota Dmitry Tumin, de la Universidad de Ohio, durante la celebración de la 'Reunión Anual de la Asociación Americana de Sociología', que ha tenido lugar en Las Vegas. Tras evaluar los datos de 10. 071 personas en las que se examinó la ganancia de peso a los dos años de casarse o divorciarse, Tumin y su equipo han constatado que los hombres ganan kilos cuando se divorcian mientras que las mujeres aumentan de talla tras pasar por el altar.
elmundo.es