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sábado, 18 de septiembre de 2010

Controversia por la utilidad de drogas para la artrosis

La glucosamina y el condroitín sulfato, dos populares medicamentos que se emplean en el tratamiento de la artrosis de rodilla y de cadera, no tendrían mayor efecto que un placebo, afirma el análisis de estudios clínicos realizados con estos fármacos y cuyos resultados acaba de publicar la prestigiosa revista British Medical Journal.
"Comparados con placebo, la glucosamina, el condroitín y sus combinaciones no reducen el dolor articular ni tienen un impacto sobre el estrechamiento del espacio articular. Las autoridades sanitarias deben desalentar estos tratamientos", concluyeron los autores del estudio liderado por el profesor Peter Jüni, de la Universidad de Berna, Suiza.
Los investigadores llegaron a esa conclusión tras evaluar diez estudios clínicos realizados sobre 3082 pacientes con dolor de cadera o rodilla asociado a la artrosis. Sin embargo, los resultados de este análisis entran en conflicto con otras revisiones de la bibliografía médica que avalan (con mayor o menor evidencia) la indicación de estos fármacos.
Expertos locales consultados por La Nacion coincidieron en que se trata de un tema controvertido. Afortunadamente, pueden extraerse algunas datos útiles de un consenso para el tratamiento de la artrosis elaborado recientemente por la Sociedad Argentina de Reumatología (SAR), que será presentado en el 43° Congreso Argentino de Reumatología, que se realizará del 7 al 9 de octubre en Mar del Plata.

Para tomar en cuenta
"Para analizar este nuevo estudio hay que tomar en cuenta que muchos de los trabajos que hay con la glucosamina han sido realizados en Estados Unidos, donde se la vende como suplemento dietario con una dosis diferente a la que se usa en la Argentina", comentó la doctora María de los Angeles Correa, reumatóloga del Instituto de Rehabilitación Psicofísica (IREP).
"En Estados Unidos, se usa el clorhidrato de glucosamina, mientras que en la Argentina al igual que en Europa se usa el sulfato de glucosamina ?distinguió el doctor Oscar Rillo, jefe del Servicio de Reumatología del hospital Tornú?. El sulfato de glucosamina sí es considerado efectivo para el tratamiento de la artrosis de rodilla, no así para la artrosis de cadera, donde se prefiere el uso de la diacereína."
Esta distinción es la que aparecerá en el citado consenso. Otro aspecto del uso de la glucosamina, que destaca el doctor Rillo, que participó de la elaboración de ese consenso, es que la evaluación de sus efectos debe realizarse recién a los tres meses de iniciado el tratamiento.
"Recién a los tres meses, si no se obtiene ningún efecto en el control del dolor, se debe considerar retirar el medicamento, ya que se trata de un fármaco de acción lenta, explicó Rillo. Pero si se observan efectos positivos, el consenso recomienda que el tratamiento no sea interrumpido."
El experto recomienda el uso de las versiones de estos fármacos que se venden bajo receta, cuya indicación debe ser realizada por un médico reumatólogo.
En cuanto al uso del condroitín, Rillo y Correa coinciden en que las evidencias a su favor son muy controvertidas. En la Argentina, aclaró Correa, sólo se vende en fármacos que lo combinan con la glucosamina.
"Y al igual que la glucosamina, pareciera que el sulfato de condroitín, que se usa aquí, sería más efectivo que el clorhidrato, que se vende en Estados Unidos, agregó Rillo. Pero con este fármaco la evidencia es mucho más controvertida que con la glucosamina."

CIFRAS
2 billones de dólares representaron las ventas globales de los suplementos de glucosamina en 2008.
60% es el crecimiento de las ventas de la glucosamina y del condroitín observado entre 2003 y 2008 en el nivel global.
Sebastián A. Ríos

lanacion.com

miércoles, 23 de junio de 2010

Curar rodillas gracias a la placenta

CRISTINA G. LUCIO
MADRID.- En las articulaciones, los extremos de cada hueso están recubiertos por un cartílago que los protege de las continuas fricciones. Reparar estos cartílagos cuando se dañan resulta muy complicado ya que su capacidad de regeneración es muy limitada y, de momento, no existen tratamientos efectivos. Sin embargo, las tornas podrían cambiar en un futuro próximo gracias al trabajo de un equipo español.
Estos científicos del Instituto de Investigación Biomédica de A Coruña (INIBIC) han demostrado que la membrana amniótica (una parte de la placenta) puede utilizarse como herramienta para tratar las lesiones del cartílago articular.
"La membrana amniótica es la parte de la placenta que está contacto con el feto", explica a ELMUNDO.es el doctor Francisco Blanco, director del centro coruñés y autor del trabajo. Se trata de un material elástico y muy resistente, con unas características inmunológicas muy peculiares para que la madre no lo rechace. "Por eso se está estudiando su uso en diversos campos", añade Blanco.
Según sus datos, publicados en la revista 'Cell and Tissue Banking', este tejido es útil como soporte para cultivar las células que componen los cartílagos -denominadas condrocitos-. Según explican, sus características permiten obtener células nuevas que, aplicadas sobre la lesión, facilitan la reparación del tejido dañado.
Recubrir la membrana de células
El primer paso de la investigación consistió en adecuar y conservar varias membranas amnióticas (donadas por mujeres que dieron a luz en A Coruña) a través de un proceso denominado criopreservación. Acto seguido, a través de varias biopsias, obtuvieron muestras de condrocitos humanos.
La membrana se dividió entonces en parches que se utilizaron como soporte para cultivar y hacer crecer nuevas células cartilaginosas durante tres o cuatro semanas. Una vez obtenidas, éstas se aplicaron sobre varias muestras in vitro de lesiones osteoartríticas (una enfermedad que provoca el deterioro de los cartílagos). La evolución de los tejidos se observó en las cuatro, ocho y 16 semanas siguientes a la intervención.
"En la actualidad, para lesiones del cartílago localizadas, como las que puede ocasionar un traumatismo, se inyectan directamente condrocitos cultivados y expandidos del propio paciente [autotasplante]", explica el reumatólogo coruñés. Pero esta técnica no es útil cuando el daño afecta a todo el cartílago (por ejemplo, por la degeneración que sufren los pacientes con artritis). Por eso, explica, en su experimento probaron a utilizar la membrana como una especie de 'parche recubierto de células' para cubrir y regenerar completamente el cartílago.
Pendiente de confirmar en humanos
Los resultados fueron satisfactorios. Por un lado, los investigadores comprobaron que los condrocitos crecían de forma adecuada mientras estaban en el soporte de la membrana amniótica, pero dejaban de hacerlo una vez se aplicaban sobre la lesión. El sobrecrecimiento celular o la evolución de los condrocitos cultivados a otro tipo de células era una de las cuestiones que más preocupaban a los científicos, ya que esto puede provocar importantes problemas.
Además, los nuevos condrocitos parecían acoplarse perfectamente a su función reparadora. "Los nuevos tejidos mostraban una integración tan buena con el cartílago nativo que, en algunos de los trasplantes in vitro, fue imposible distinguir los límites entre el nuevo tejido y el ya existente", explican los autores en su trabajo.
De momento, sólo ha publicado sus resultados en el laboratorio, aunque han realizado ya con éxito las primeras pruebas en cerdos. El siguiente paso consistirña en comprobar si el 'parche' funciona también en pacientes.

elmundo.es

martes, 27 de abril de 2010

Claves para evitar el uso de prótesis en caderas y rodillas

Proteja a sus articulaciones ahora, o pague después. Si usted es una de las más de 400 mil personas por año (en los EE. UU.) a la que ya le reemplazaron una cadera o rodilla -o una de las que no tiene más opción que pensar en sumarse al grupo-, le ofrecemos nuestra compasión o aliento o felicitaciones, incluso, según cómo esté. Esta columna es para la gente que no está destinada, necesariamente, a convertirse en parte de estas estadísticas.
Si bien el cuerpo humano tiene una asombrosa capacidad para repararse solo, nuestras articulaciones son sorprendentemente frágiles. Cuando se gasta el cartílago que hace de amortiguador entre hueso y hueso, no vuelve a crecer. Ese cartílago adelgazado contribuye a la aparición de la osteoartritis, conocida también como artritis degenerativa, una dolorosa afección, muchas veces debilitante.
Con el tiempo, las articulaciones artríticas se vuelven tan hinchadas y duelen tanto que necesitan ser reemplazadas por sustitutos mecánicos (prótesis). El resultado: más dolor, al menos en el corto plazo, y abultadas cuentas médicas.
Afortunadamente, uno puede tomar medidas ahora, para reducir sus chances de necesitar un reemplazo de este tipo con el paso del tiempo. Algo que debería hacer. El costo (en los Estados Unidos) de una cadera o rodilla nueva asciende a entre 30 y 40 mil dólares. Si tiene seguro, sus costos serán inferiores, pero aún así rondarán entre 3 y 4 mil dólares.
"La artritis solía aparecer en gente de entre 40 y 50 años. Hoy la vemos en gente de entre 30 y 40", dice el reumatólogo y funcionario de la Fundación Artritis (de EE. UU.) Patience White.

Pero si sus articulaciones están intactas o recién comienzan a hacer ruido, los que siguen son algunos consejos para mantener lejos a la osteoartritis:

Controle su peso. Cuanto más pese, más presión deberán soportar sus articulaciones, lo que a su vez puede conducir a lesiones. Cuando caminamos, cada rodilla soporta un peso equivalente a entre tres y seis veces el peso del cuerpo. Los estudios descubrieron una relación entre tener sobrepeso y contraer osteoartritis en rodillas y cadera (en menor proporción).

Haga deportes de bajo impacto. Si bien no se descubrió ninguna relación definitiva entre la osteoartritis de rodilla y correr (o cualquier otro deporte), los médicos especialistas en medicina deportiva no aconsejan correr sobre superficies duras o jugar al tenis en canchas de cemento. Si corre regularmente, trate de hacerlo en una cinta o piense en realizar actividad física de bajo impacto como nadar, andar en bicicleta, levantar pesas o hacer tai chi.

Evite las lesiones. Según un estudio importante, entre 10 y 20 años después de que una persona se lesiona el menisco, tiene un 50 por ciento de chances de tener artritis de rodilla.

Haga ejercicio. Cuanto más tonificados estén sus músculos, menos probabilidades tendrá de sufrir una lesión. Pilates, levantar pesas de forma moderada, el vinyasa yoga y la natación son todas formas de ejercicio que endurecen sus músculos sin poner en riesgo al cartílago.

Desconfíe. No gaste su dinero en productos como el cartílago de tiburón, la glucosamina o la condroitina, que son caros y de beneficios limitados.

La cifra

50 años
Es la edad promedio de reemplazo de cadera en el país, según el doctor Fernando Comba, del Hospital Italiano.
TRADUCCION: Silvia S. Simonetti

clarin.com

domingo, 7 de marzo de 2010

Un GPS para cirugías de rodilla

Sebastián A. Ríos
LA NACION
Una suerte de sistema de GPS como el que guía a muchos conductores a través de calles y avenidas, pero adaptado al ámbito del quirófano, ayuda hoy a los cirujanos que realizan reemplazos de rodilla a planificar en una computadora la operación, lo que permite obtener una mayor precisión en la colocación de las prótesis, al mismo tiempo que facilita la aplicación de técnicas cada vez menos invasivas.
"La cirugía navegada es una cirugía asistida por computadora que permite hacer operaciones más chicas, y brinda una mayor precisión en los cortes y en la orientación de las prótesis, lo que permite que el implante dure más tiempo", dijo a LA NACION el doctor Federico Manfrín, especialista en ortopedia y traumatología, que junto con su colega Rodrigo Maestu llevan realizadas en la Argentina más de 250 cirugías "navegadas".
En el terreno de los reemplazos articulares de rodilla (pero también de cadera), las cirugías mínimamente invasivas reportan numerosos beneficios para los pacientes: al realizarse incisiones mínimas los pacientes pierden menos sangre, requieren menos transfusiones, sufren menos dolor posoperatorio y obtienen una mejor movilidad del miembro afectado.
"Pero lo más importante es que si la incisión es menor también aumenta un 30% la posibilidad de que el implante quede bien y dure más tiempo, que, en definitiva, es lo más importante en un reemplazo de rodilla", agregó Manfrín. Se estima que hoy una prótesis de rodilla puede durar unos 20 años.
Eje en cero
"Actualmente, la cirugía navegada funciona como cualquier sistema de posicionamiento global o GPS", explicó Manfrín, del Consultorio de Especialidades Traumatológicas y Ortopédicas (CETO). Durante la cirugía, se colocan dos emisores LED fijos en la pierna del paciente -uno en la tibia y otro en el fémur-, que junto con un tercero móvil, que es manejado por el cirujano, envían información a través de luz infrarroja al navegador (ver ilustración).
"Esos datos permiten a la computadora interpretar cómo es la rodilla del paciente, y luego le devuelve al cirujano información que guía los cortes necesarios para la colocación de la prótesis."
La información sobre el sitio quirúrgico que procesa el navegador determina cómo debe ser colocada la prótesis para así asegurar su correcta alineación, movimiento y balance de los ligamentos de la rodilla. En resumen, lo que se busca es un eje mecánico en cero.
"Cuando la carga [del peso del cuerpo] pasa exactamente por el centro de la prótesis, ésta reparte la carga en forma simétrica, lo que permite una mayor durabilidad de la prótesis", explicó Manfrín. Cero es un eje mecánico que reparte la carga en forma simétrica; las guías de tratamiento coinciden en tolerar hasta 3° de desviación.
"Según el análisis de nuestros primeros 40 casos, en el 60% de las rodillas tratadas con el navegador se logró cero de eje mecánico, y en el 88%, menos de 3° de desviación", agregó Manfrín, que señaló que, como en toda cirugía, existe una curva de aprendizaje.
Un reciente estudio realizado en Singapur halló que en el 92% de las rodillas tratadas en forma mínimamente invasiva con el navegador el eje se encontraba dentro de los 3° grados, en comparación del 68% de los pacientes tratados con cirugías de reemplazo de rodilla convencionales.
"En los comienzos de la cirugía con navegador, había que cargar muchos datos en la computadora en relación con el paciente antes de la cirugía. Había que hacer una tomografía computada y cargarla; era muy engorroso. Eso hizo que la cirugía navegada tomara cierto recelo en el cuerpo médico, porque lo que tomaba una hora terminabas haciéndolo en cinco", recordó Manfrín.
Los modernos navegadores como el que emplea hoy Manfrín no requieren cargar información del paciente con anterioridad, ya que ésta se obtiene a través de los emisores LED, dentro mismo del quirófano. Esto ha permitido acortar los tiempos de la operación. "Si una cirugía de rodilla estándar demanda una hora y media, el navegador demanda entre 15 y 20 minutos menos", concluyó Manfrín.
El navegador puede ser usado para todo tipo de reemplazos de rodilla, excepto en pacientes con rigidez de cadera o con osteoporosis.

lanacion.com