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lunes, 31 de agosto de 2009

Las interpretación de algunas expresiones faciales varía entre razas


VICENTE S. FONT

MADRID.- Dicen que una imagen vale más que mil palabras, que la cara es el reflejo del alma, incluso que hay miradas que matan. Puede ser que, viendo sólo el rostro de su interlocutor usted sea capaz de adivinar su estado de ánimo, su opinión ante ciertos temas o su nivel de interés ante la conversación. O no, depende de su procedencia.

Según un estudio publicado en la revista 'Current Biology', las expresiones faciales también pueden ser una barrera cultural, ya que los occidentales y los asiáticos no se fijan en los mismos rasgos de la cara para interpretar las expresiones faciales.

El trabajo, dirigido por Rachel Jack, de la Universidad de Glasgow (en Escocia), se ha realizado con 13 personas de raza blanca y otras 13 del este asiático. Todas ellas observaron diversas fotos de rostros a las que tenían que agrupar en diversas categorías: felicidad, tristeza, sorpresa, temor, disgusto, enfado y neutralidad. La división se debía realizar en función de la combinación de músculos faciales asociados a cada emoción.

Los autores llegaron a diversas conclusiones. Mientras que los occidentales se fijan por igual en los ojos y la boca, los orientales sólo prestan atención a la mirada, desatendiendo otros rasgos faciales. Por tanto, según la doctora Jack, como los asiáticos se fijan principalmente en la mirada, algunas expresiones que se forman en la zona de los ojos pueden confundirles (como el miedo o el disgusto).

Como consecuencia, los nipones pueden caer en más errores y malentendidos, puesto que ante un rostro mínimamente ambiguo suelen confundirse en gran parte de las ocasiones.

Un ejemplo muy ilustrativo de esta diferencia se puede observar en los emoticonos utilizados en Internet para manifestar emociones. Mientras que los occidentales inciden más en la boca utilizando ;- ) y ;- ( para mostrar felicidad y tristeza, respectivamente; los asiáticos utilizan sobre todo los ojos. Así, utilizan los símbolos ^.^ y ;_; para expresar felicidad y tristeza.

Así pues, los investigadores defienden que los gestos faciales, al igual que los idiomas o los signos, no son universales, pues dependen de la percepción que tenga cada persona en función de su raza y lugar de nacimiento.

Por eso, no se tome a mal que un japonés, por ejemplo, pueda malinterpretar alguna de sus expresiones cuando mantengan una conversación. Es una simple cuestión cultural.

elmundo.es

domingo, 15 de febrero de 2009

La expresión facial puede hacer ganar o perder una elección


Nora Bär Enviada especial
CHICAGO.- Clinton quería que lo agarraran "con las manos en la masa". Kerry fue derrotado por Bush porque se presentaba como un predicador arrogante. Hace poco, McCain perdió su elección, entre otras cosas, porque mostraba mucha rabia. Obama triunfó porque se mantenía muy cool.. .
Paul Ekman, el psicólogo de la Universidad de California en San Francisco que desde hace 40 años estudia las emociones, la mentira y su expresión facial "apostaría a que fue así", aunque aclara que es difícil probarlo.
Sus trabajos parten de la noción propuesta hace más de 100 años por Darwin en el sentido de que la expresión facial de las emociones es universal. "La cara es el mejor indicador de los sentimientos de una persona", afirmó ayer durante una entrevista con LA NACION.
"Las expresiones faciales pueden delatarnos. Por ejemplo, Sarah Palinnunca fue espontánea en público y la gente lo notaba. Ciertos presidentes me pidieron que mejorara su credibilidad, pero no acepto ese tipo de pedidos. Tampoco trabajo para tabacaleras, empresas de juegos de azar o que fabriquen bebidas alcohólicas", dijo ayer a LA NACION, luego de participar en un simposio sobre la naturaleza de las emociones que se realizó en multitudinaria Reunión Anual de la Asociación Americana para el Avance de las Ciencias (AAAS, por sus siglas en inglés).
Durante la charla, mantenida después de su presentación, este experto reconocido en el mundo por sus investigaciones sobre los significados de las expresiones faciales, afirmó: "Uno puede votar por razones ideológicas o afectivas", pero advirtió también que "es crucial detectar la emoción para manejarla (...). Como dicen los budistas, reconocer la chispa antes de la llama".
En una de sus investigaciones, les mostró fotografías a personas de Japón, los Estados Unidos, la Argentina, Chile y Brasil. "Encontré que las juzgaban del mismo modo -contó-. Pero esto no era suficiente, porque podrían haber estado influidos por las películas de Charlie Chaplin, por ejemplo. Entonces busqué personas aisladas de los medios de comunicación, en Papúa Nueva Guinea, y tuvieron la misma reacción."
Uno de sus más asombrosos descubrimientos es que si uno adopta la expresión que corresponde a una determinada emoción, empieza a sentirse así.
"Sin embargo, si nos aplicáramos botox por toda la cara no dejaríamos de sentir emociones -comentó-. Pude comprobarlo en personas con parálisis facial congénita, una condición muy infrecuente de la que debe haber 400 o 500 casos en los Estados Unidos. Ese producto no cambia la forma en que sentimos; puede hacer a las personas más jóvenes, pero también menos animadas y, por lo tanto, menos atractivas."
Según el especialista, cuyos trabajos sobre la mentira, cómo ocultarla y cómo descubrirla, son la base de una serie de televisión que acaba de estrenarse en este país con el nombre Lie to me (Miénteme), las expresiones faciales deben haber evolucionado a partir de la necesidad de comunicación madre-hijo, a pesar de lo cual niega que las mujeres sean mejores que los hombres para identificarlas.
Hay siete emociones universales y "configuraciones faciales" que las expresan: el miedo, la rabia, la tristeza, el disgusto, la sorpresa, la felicidad y la superioridad moral. No hay señales para la vergüenza ni para la culpa.
Esas configuraciones faciales dependen de 41 unidades musculares capaces de realizar movimientos independientes.
"La número 23 -ejemplifica- es la que controla el movimiento de apretar los labios, que es lo primero que uno ve cuando expresa rabia. La número 17 produce la contracción [el "puchero"] que hacen los bebes antes de llorar."
Y aunque todos podemos "leerlas", hay personas (menos del 1% de la población) excepcionalmente hábiles para interpretar qué dice una cara a partir del lenguaje corporal, la voz y las microexpresiones, que duran menos de un cuarto de segundo y revelan emociones escondidas.
Ekman afirma que cualquiera puede entrenarse para reconocer mejor estas señales. "Por ejemplo, nosotros estudiamos a integrantes del Servicio Secreto y vimos que muchos de ellos las interpretan correctamente el 80% de las veces. Los psiquiatras tienen la misma cantidad de aciertos que el promedio. Pero para mi sorpresa, la mayoría de la gente puede aprender a hacerlo con mucha precisión en alrededor de una hora", explicó.


Las raíces de la emoción
CHICAGO (De una enviada especial).- No importó que anteanoche nevara ligeramente: los participantes de las decenas de simposios que se realizaron ayer en la reunión de la AAAS fueron puntuales. A las 9 se inició el que exploró las bases fisiológicas de las emociones, en el que también participaron la antropóloga Barbara King, del Colegio Guillermo y María, y el psicólogo Matthew Lieberman, de la Universidad de California.
Para King, que estudia las emociones desde el punto de vista evolutivo, las raíces de la emoción se encuentran en los antiguos primates. "Tal como lo propuso Darwin -dijo-, los gorilas, los chimpancés, los bonobos y los orangutanes son profundamente emocionales. Ellos muestran pena y empatía, se ajustan a las acciones de sus congéneres y recrean el sentido de la emoción. Todo esto estaba en su lugar, en el linaje de los primates, antes de que un homínido caminara por los bosques africanos."
Lieberman, por su parte, presentó trabajos que muestran que la verbalización de las emociones, "ponerlas en palabras", puede ayudar a regularlas. Su grupo lo probó con imágenes de resonancia magnética.
lanacion.com