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miércoles, 28 de septiembre de 2011

COMIENZA LA CELEBRACION DEL AÑO NUEVO JUDIO

FIESTA. EL SHOFAR, TIPICO INSTRUMENTO MUSICAL DE VIENTO, SE USA DURANTE LA CELEBRACION DEL ROSH HASHANA.
Con la aparición hoy de la primera estrella, la comunidad judía iniciará los dos días de celebración del Año Nuevo judío o Rosh Hashaná –el 5772–, un tiempo de reflexión y balance espiritual pero también de compromiso con una vida más virtuosa de cara al nuevo año. En rigor, este período de introspección comienza el mes anterior, que se llama Elul , y que se profundiza desde esta noche hasta la celebración del denominado Día del Perdón o Yom Kipur , que se celebra diez días después.
A diferencia de la celebración de Pesaj o pascua judía, que tiene su origen en un hecho histórico (la liberación del pueblo judío de la esclavitud), Rosh Hashaná –que significa “cabeza de año”– evoca la creación por parte de Dios del universo y del primer hombre y la primera mujer (Adán y Eva). De hecho, el número de años que se festeja se corresponde con una contabilización simbólica del inicio del mundo y de la humanidad.
Los judíos celebran la llegada del Año Nuevo con oficios matutinos y vespertinos en las sinagogas, y con cenas familiares hoy y mañana. En estas comidas, la familia comparte una copa de vino dulce ritual, que es bebida de a sorbos. Y un pan redondo que refiere al ciclo de la vida. Uno de los símbolos de esta fiesta es el shofar , un cuerno de carnero que se usa como instrumento en la plegaria matutina.
Por ley, el primero y segundo día de Rosh Hashaná (este jueves y viernes) y el Día del Perdón (el sábado 8) son feriados para los observantes de la fe judía.

La AMIA repudia

El presidente de AMIA, Angel Barman, se sumó ayer al repudio por la agresión antisemita sufrida por un hombre argentino de origen judío en Flores. “Fue un hecho premeditado”, dijo. El hecho ocurrió el sábado a la tarde cerca de un templo, cuando un hombre increpó y golpeó con un palo a Daniel, de 45 años.
CLARIN.COM

viernes, 4 de febrero de 2011

Año Nuevo Chino 2011, el año del Conejo y la leyenda de Nian

El Año Nuevo Chino es el del Conejo o Liebre, y las celebraciones van desde el día 2 al 17 de febrero. Son los días del Festival de la Primavera o Guo Nian, en que se reviven tradiciones y leyendas. Entre ellas la del monstruo Nian.
Esta antigua leyenda china cuenta que Nian era un enorme monstruo con cuernos que vivía en el fondo del mar durante todo el año, pero subía a la superficie la noche previa al Festival de la Primavera para comerse las cosechas, destruir hogares o alimentarse de los hijos de los campesinos.
Los habitantes de los pueblos se escondían o simplemente huían a zonas montañosas junto a sus familias para alejarse del “monstruo de la mala suerte o de la muerte” (Guo Nian). Una noche, el día antes de la llegada del monstruo, los habitantes del pequeño pueblo de Taohua se preparaban para abandonar sus hogares cerrando sus casas, arriando vacas y ovejas hasta un lugar seguro. En esos momentos llegó al pueblo un mendigo pidiendo asilo pero todos estaban muy ocupados para ayudarle.
Todos, salvo una anciana que le dió de comer y le sugirió que huyera con el resto de los campesinos hacia las montañas para alejarse de Nian. “Mujer, si me das un lugar donde dormir en tu casa, mantendré a Nian alejado de ti“, le dijo el mendigo. Viendo las escasas fuerzas del mendigo, la anciana no le creyó y le dejó solo en su casa, huyendo ella hacia las montañas.
A medianoche, con el pueblo abandonado salvo por el mendigo, Nian llegó para asolar pero se detuvo ante la casa de la anciana: una estela de papel rojo estaba pegada en la puerta, las velas iluminaban las ventanas, fuegos artificiales salían del patio posterior y se escuchaba al mendigo reir y cantar.
Nian, desconcertado y con gran sorpresa, dejó el pueblo sin destruir. Aturdido por el estruendo de los fuegos y la música volvió al fondo del mar. Al día siguiente, cuando los campesinos regresaron y vieron el pueblo en perfecto estado agradecieron al mendigo y se sumaron al festejo del Festival de la Primavera y a partir de entonces, para que Nian no vuelva, tienen la costumbre de decorar las puertas de las casas con estelas de papel rojo donde escriben sus deseos para el año que comienza.
Una mas de las tradiciones del Año Nuevo Chino para conocer.
 diariodelviajero.com

viernes, 7 de enero de 2011

Planificar el año

El comienzo de año suele ser la línea de largada de una maratón de deseos frenéticos, intereses y cientos de logros por conquistar. Por algo el consenso popular se resume en el dicho "Año nuevo, vida nueva".
El primer día de enero parece ofrecerse como un cuaderno nuevo, la hoja en blanco donde escribir una nueva historia. En días como estos, el cuerpo de muchos suele experimentar un importante pico de ansiedad y motivación. Es más: tal es la expectativa por "la nueva oportunidad" que el estrés con el que llegamos al pan dulce se cree exorcizar con la ingesta compulsiva de 12 pasas de uva, a las 12 en punto, con las 12 campanadas.
Lo cierto es que, más allá de cualquier truco o ritual mágico que suele aconsejarse o heredarse, a fines del año próximo seguramente se repetirá la escena, excepto que detengamos la máquina y repensemos las estrategias para que el que viene sea verdaderamente un año "productivo".
¿Qué entender por "año productivo"? Por lo menos, aquel que se ajuste a nuestros verdaderos intereses, deseos, inquietudes u objetivos. ¿Qué objetivos? Los que dijimos en un principio: "Dejar de fumar, hacer dieta, ir al gym; cambiar de trabajo, de auto, de celular, de barrio, de pareja ...". Y tantos otros más. Muchos de los cuales, cada quien con los suyos, suelen ser reiterados intentos frustrados que vivimos como un "karma".
Es más, al reafirmar "este año, SI", lo que solemos hacer es recordarnos el "NO haberlo logrado" todavía. Así es como, en muchos casos, se aceita la rueda de culpas y autocastigos: "No tengo suerte", "no puedo", "no soy capaz", "esta situación/este lugar no da para más", etcétera. Cada cual con su capacidad de hacer atribuciones.
Lo cierto es que no hay cuerpo ni cerebro que resista tamaña lista de exigencias. Por más buena voluntad e intenciones que podamos tener, no resulta saludable cargar con tanta presión (ni con la nuestra ni con la de los que esperan tanto de nosotros).
En este contexto, un primer buen deseo para este año podría ser: "Revisar qué es lo que realmente queremos y podemos llegar a conseguir". Este sería uno de los puntos esenciales para entender los factores que pueden ocasionar "los reiterados desencuentros entre nuestros deseos y su respectivos logros".
Es posible, y muchas veces aconsejable, contar con alguien más capacitado que nosotros, al menos en estas cuestiones, para que nos ayude en la tarea de respondernos a ésta y otras preguntas.
¿Cuál es la verdadera motivación en cada objetivo que nos proponemos? ¿Es nuestro verdadero deseo, o es lo que deberíamos hacer o lo que esperan de nosotros? Estos objetivos que me impongo, ¿son posibles, son precisos, son alcanzables? ¿Qué necesito para poder cumplirlos? ¿Soy consciente de los tiempos y recursos que necesito para llegar a la meta? ¿Soy constante? ¿Tengo verdadera voluntad de sostener el proceso y el tiempo que implica...?
Con este ejercicio no se pretende sumar más tareas a lo que ya tanto trabajo lleva. Quién dijo que era tan fácil planificar todo lo que uno desea. Se trata, en este caso, de hacer prevención. Estas preguntas son tan sólo una invitación a partir de un lugar distinto, a ampliar la mirada y pensar como más accesible y saludable el punto de llegada. Es una forma de disminuir los niveles de estrés y ansiedad y empezar a cuidar un poco más nuestra salud física y emocional.
Palabra experta
Milagros Pérez Oliva es una reconocida periodista del diario El País de España. En su reciente paso por Buenos Aires pudimos coincidir con ella en la preocupación por los tantos malestares con los que convivimos hoy día. Milagros es especialista en temas sociales y de salud.
"El malestar de fondo es esta continua preocupación que tenemos por la vida que llevamos y por cuál será nuestro futuro", anticipa la periodista, quien rescata que estos malestares son un tema recurrente en las charlas que viene ofreciendo por distintos lugares del mundo. "Es tal el temor por no poder conseguir todo lo que se quiere tener -explica- que vivimos sumidos en una rueda continua y permanente de exigencias. Una clara expresión de este rigor es la medicalización de la vida cotidiana. No soportamos la posibilidad de equivocarnos, no aceptamos la frustración, no toleramos las limitaciones, ni tampoco los tiempos que necesita un proceso... Entonces, creemos que una pastilla puede curarnos de cualquier malestar."
Milagros Pérez Oliva es de la idea de que en esta sociedad "líquida y descartable, de consumidores consumidos", tal como lo describe en sus obras sucesivas el sociólogo y filósofo polaco Zygmunt Bauman, "nada de lo que tenemos alcanza y es así como, producto de las exigencias y la insatisfacción, han ido apareciendo nuevos cuadros o trastornos mentales relacionados con la búsqueda desesperada de objetivos o soluciones".
Es en este contexto social y cultural, propio de estos tiempos, donde todos parecemos ser más vulnerables porque, precisamente, como subraya Milagros, "en la búsqueda de tantas cosas y con tal de que todo salga perfecto, eludimos muchas de aquellas vivencias y experiencias -agradables o no- que deberíamos afrontar para hacernos más fuertes".
No debemos olvidar que este resulta ser el escenario sobre el que planificamos nuestros proyectos vitales la mayoría de los hombres y mujeres (y también, lo que es peor, niños y adolescentes, de los que somos responsables). Una buena manera de empezar sería ejercitando la "aceptación" de lo que nos pasa y cómo lo vivimos.
"Aceptar no es resignarse -enfatiza Milagros-. Aceptar es reconocer, entender que no todo es la producción y el consumo de bienes, que no todo es tener mucho más de lo que se necesita ni ser cada día más perfecto. Es en este marco donde no aceptamos lo diferente o aquello que se aparta del verdadero deseo o de nuestras posibilidades."
La mirada de Milagros refuerza la idea de revisar las preguntas que nos hicimos más arriba. Así como nos invita a repensar el valor y el impacto físico y emocional que le ponemos a cada comienzo de año: "No hay que esperar el 31 de diciembre para darse cuenta de lo que uno realmente necesita o de que hay cosas que no nos gustan de la vida que llevamos. La vida es un día a día, y si uno descubre algo un 12 de julio, pues será el 12 de julio el día en que iniciemos el cambio o la búsqueda de una nueva meta".
A lo mejor, de lo que se trata es de no tener que planificarlo todo, sino de echarse a andar la vida a conciencia e ir descubriendo, paso a paso, qué cosas nos hacen o nos harían verdaderamente felices a cada uno de nosotros.
Por Eduardo Chaktoura
EL MIEDO A LO NUEVO
Por Hugo Litvinoff
Si algo tienen de particular las fiestas de fin de año, es que nos comprometen a todos por igual. En tal fecha festejo mi cumpleaños, pero eso me conmueve solamente a mí y a unos pocos; las fiestas patrias interesan a algunos y a otros les resultan indiferentes; pero ahora, cuando a las 12 de la noche levanté mi copa, supe muy bien que millones hicieron el mismo gesto en el mismo momento y dijeron palabras semejantes y lo que es más importante, todos estuvimos atravesados por la misma necesidad de estar alegres, de sentirnos queridos y saber que no estamos solos.
Vivir no es tarea fácil para nadie y con las fiestas de fin de año todos experimentamos la vivencia de que se cierra un ciclo. Todos hemos logrado cosas, pero muchas metas no se han alcanzado y la felicidad, tan buscada, es escurridiza y se aplica a momentos puntuales o sensaciones fugaces. Lo que no se hizo el año que finaliza ya no se hará, y la posibilidad de hacerlo en el futuro es una esperanza que ilusiona y también un desafío que atemoriza. Nadie nos puede garantizar que este año que comienza será mejor ni más fácil, tampoco nadie sabe si lograremos despertar el amor que deseamos, la compañía que necesitamos y si podremos llegar a ser la persona que queremos ser. Lógicamente, cada cual tiene su manera diferente de terminar el año. Algunos tienen una importante sensación de satisfacción y otros están angustiados por la vivencia de fracaso; pero todos abandonan un terreno conocido y se preparan para avanzar en algo que no saben cómo será. Lo nuevo siempre genera inseguridad y temor.
La Navidad es la fiesta de la esperanza. Jesús era judío, pobre y nació en un pesebre; quiere decir que Dios también está en los pobres, en los que no tienen suerte, en los marginados y su mensaje es que todos tenemos salvación. En soledad la angustia es más difícil de tolerar o elaborar. Por eso, cada cual busca con quien estar en la noche mágica, necesita desear y que le deseen felicidad y ante la nostalgia del año que esta terminando y la incertidumbre de lo que vendrá recurre a la expresión de afectos, a la sorpresa de los regalos y cuando no a la ingestión de algunas copas de más.
Es importante rescatar el impulso de de rodearse de seres queridos y tratar de expresarles lo que uno no pudo decirles a lo largo del año. Es bueno, sin embargo, no solamente encontrarse con otros, sino también con uno mismo y tratar de comprender el significado de las cosas que hizo y los motivos por los cuales vivió. Y no es imprescindible diseñar proyectos nuevos ni plantearse metas posibles o imposibles que finalmente se convierten en exigencias que generan angustia y temor. Vivir la vida como un campeonato contra los demás o contra sí mismo nunca es la mejor alternativa aún cuando uno acepte sus limitaciones y se resigne a jugar en primera B. Tampoco es necesario hacer las cosas para darle el gusto a alguien, una persona que supuestamente nos mira y que por afecto o respeto ha logrado esclavizar nuestra conducta o nuestros deseos y a veces hasta nos exige vivir libres de angustia y mostrarnos siempre exitosos y triunfantes. No es una tarea sencilla perderle totalmente el miedo a lo nuevo, pero es posible prepararse para enfrentar mejor el cambio.
El autor es psicoanalista. Titular en función Didáctica de la Asociación Psicoanalítica Argentina
MEJOR CELEBRAR QUE HACER BALANCES
Por Miguel Espeche
El modelo empresarial-contable no sirve para ponderar las cosas del alma, esas que muchos suelen abordar cuando el año nuevo se otea en el horizonte. Los balances de productividad, de objetivos cumplidos o no, lo que hacen es enloquecernos un poco y, sobre todo, angustiarnos por no haber hecho lo que se supone debíamos haber hecho, según la agenda pactada con nosotros mismos. Cansados del trajín de todo un año, acalorados por el implacable verano, bombardeados por las (genuinas o artificiales) exigencias de las fiestas... ¡y encima hacer un balance existencial con parámetros más propios de la industria que las de una vida que se precie! No, gracias. Mejor vivir al contado, honrar lo que se tiene y dejar para el invierno (o para nunca) la siempre desangrante letanía de enumerar todo lo que "falta" para ser perfectos.
Expresiones como "este año me pongo las pilas" homologan a las personas a un aparatito eléctrico, siendo que al mirar el horizonte y proyectar en él los propios afanes se trata de ir imaginando hacer algo que se proyecta desde el alma, no desde una fuente de energía como lo es una pila, con todo lo que eso significa a nivel de lo simbólico.
Si lo que somos y tenemos nos ha permitido vivir una vida hasta la fecha, lo mejor es agradecer el haber y no darle demasiada bolilla al debe, por más que los acelerados de siempre crean que eso implica un riesgo cierto de "conformismo", como si estar conformes implicara dejar de tener sueños y deseos que nos motoricen.
La celebración es mucho más útil que amargarse por lo que, en realidad, nunca fue nuestro, como lo son, por ejemplo, los objetivos incumplidos.
Al celebrar, vale hacerlo por eso que se hizo, por lo que hay y no por lo que se supone que falta. Vale disfrutar de lo disfrutable (estar vivos, por ejemplo) y dejar los balances contables para tiempos operativos, pero no existenciales. Sumergirse en el interior propio para reencontrar sueños, deseos profundos, emociones que forman parte del ADN de lo que somos, es la mejor manera de nutrir los objetivos y las acciones tendientes a su logro. Y eso es algo que se puede hacer durante el final del año, pero hay también otros 364 otros días como para emprender dicha tarea.
Contentos, tristes, enojados, enamorados o no, con plata o sin ella... el final de un ciclo marcado por el calendario nos encuentra así. No es ni bueno ni malo, simplemente es.
Podemos decir, con certeza, que se trata de un punto de inicio más que de un final y en eso estriba, sin dudas, lo interesante de la historia.
El autor es coordinador General del Programa de Salud Mental Barrial del hospital Pirovano
CLAVES PARA PROGRAMAR UN AÑO EXITOSO
Pensar en objetivos a corto plazo. Metas concretas, realmente necesarias, próximas, asequibles. Una vez que las hayamos alcanzado, avanzar e ir más allá, sin perder de vista los próximos pasos cortos a seguir (para poder llegar lejos o hasta donde se pueda).
Graduar el deseo y la motivación. Hacer de nuestros proyectos una verdadera obra de sinceridad y compromiso con nosotros mismos, establecer prioridades para poder llegar a la acción y no detenerse o quedarse enredado en la partida.
Evaluar las herramientas y recursos disponibles. Cuánto esfuerzo debo hacer para llegar a la meta, si tengo voluntad de hacerlo y sostenerlo, qué necesito, con qué cuento, cuáles son mis fortalezas y habilidades, qué debería aprender o modificar.
Sostener en el tiempo. Cuando el deseo es verdadero, ejercitar la voluntad sin exigirnos ni más ni menos de lo que verdaderamente se pueda hacer. Es bueno visualizar la meta y sus beneficios para sostener el desafío. Aprender a ser flexible. Tener capacidad de adaptación. Muchas veces se necesita más tiempo del previsto. Muchas otras veces, en el camino uno descubre que hay otras posibilidades, alternativas u opciones. Puede ocurrir que en la marcha resulte necesario redefinir el objetivo que nos trajo hasta acá.
Saber pedir ayuda. Siempre y cuando resulte necesario, según el objetivo o la meta, aceptar la colaboración de quien creamos que está capacitado para escucharnos, acompañarnos o tendernos una mano.
Tener confianza en uno mismo. Ejercitar los aspectos positivos. Todos tenemos habilidades y fortalezas.

domingo, 2 de enero de 2011

Rituales para comenzar 2011 con buena energía

Por Uma Willka
RevistaOHLALA.com

Lo bueno, lo malo, aciertos, errores,sorpresas...cada detalle ocurrido a lo largo del año nos dejó una huella, siempre para aprender. Por ello, es ideal prepararnos psíquica y espiritualmente cuando un ciclo termina. Resulta muy positivo realizar una serie de pequeños rituales que ayuden a depurarse de todo lo vivido durante 2010.

Sin embargo, existen puntos principales que es necesario limpiar antes de comenzar un nuevo ciclo, ya que es allí donde más se concentra energía que, en caso de no liberarse o purificarse, acumula residuos en nuestras vibraciones. Estos son la mente, el espíritu, el cuerpo y el hogar.

Cada uno posee distintas formas de purificación, ya que a su vez, también representan los cuatro elementos (aire, fuego, tierra, agua).

Con un ritual que represente a cada elemento en nuestro espacio, quedaremos en un estado más elevado para aprovechar mejor y generar mas apertura para el nuevo año.

Antes de que termine el año, hay que realizar cuatro ritos:

En representación del aire:

Ventilar bien nuestros espacios en el hogar (abrir puertas y ventanas y dejar que la casa "respire")

Seleccionar objetos que ya no utilicemos (desde ropa hasta muebles,artefactos ,. etc..) y sacarlos de la casa, o en lo posible regalarlos.

En representación del fuego:

Encender sahumerios, ubicados en los ángulos que forman las paredes dentro del hogar (ya que es ahí donde se concentra la energía). Los indicados para esto son los de incienso, mirra o sándalo.

En representación de la tierra:

Modificar la ubicación de los muebles de nuestra casa. Si resulta difícil por su disposición, renovar los espacios cambiando algunos adornos por otros nuevos.

Si tenés un jardín, lo ideal es plantar un árbol o cualquier flor que no hubiera antes. Si no poseés tanto espacio, colocar una planta de interior nueva.

En representación del agua:

Colocar en un recipiente agua, vinagre blanco y unos granos de sal gruesa, revolver y con esa mezcla limpiar los pisos.

También es positivo durante este mes dejar un cuenco de cerámica o vidrio lleno con agua y situar en el centro una vela flotante blanca (el recipiente debe estar en la entrada de la casa o recibidor).

Y de ésta forma permitir que la etapa que concluye, lo haga de una forma fluida y armónica para que demos espacio a un año en el que, con las energías renovadas, podamos iniciar un ciclo mejor.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

El estrés de fin de año: cómo bajar la ansiedad

"Mi año va de vacaciones a vacaciones y llego siempre muy cansado". "Este año me resultó insoportable, mucha presión en el trabajo". "Para esta época siempre bajo mucho de peso, me siento débil, como que no llego más". "Espero las vacaciones, pero duran muy poco, a veces no me alcanzan para desconectarme y descansar". Testimonios como éstos se repiten cuando se consulta en la calle a la gente sobre cómo lo encuentra el fin de año.
Los terapeutas, por su parte, reconocen que en esta época aumentan las consultas; explican qué ocurre física y emocionalmente en este tiempo de "balances" y aportan recomendaciones para recuperar la fuerza perdida.
Video: cómo reducir el estrés de fin de año
El psicólogo Miguel Espeche, coordinador del Programa de Salud Mental Barrial del hospital Pirovano, señala que estos desequilibrios son razonables por la forma de vida de la mayoría de las personas. "Al cansancio de un año laboral, cuando merman nuestras energías, le sumamos un montón de actividades concentradas en diciembre", señala. Y apunta: "Encima nos exigimos hacer un balance, que significa sumar estrés extra. Deberíamos evitar eso: vivir más de contado y menos con débitos y balances".
Según el terapeuta Roberto Sivak, "fin de año comprende situaciones con significación agradable o desagradable que representan riesgo de provocar ansiedad y depresión con repercusiones anímicas y físicas"; dice esto y enumera la decena de síntomas que observa en su consultorio. También, como su colega, se refiere a la sobrecarga de tareas y a los balances personales a los que nos sometemos.
El psicoanalista y psiquiatra Harry Campos Cervera, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA) y de la Asociación Psicoanalítica Internacional (IPA) se refiere a esta época en la que el tiempo -señala- adquiere una condición de circularidad. "Algo termina y por lo tanto aparece la posibilidad de volver a empezar, de recrear lo vivido", dice. "Esto, en principio, es esperanzador", aclara. Pero apunta una contraparte: "Aparecen las frustraciones, el estrés por lo que no se pudo concretar en este tiempo".
La obligación de "estar feliz". El presidente de APA, Andrés Rascovsky, también habla de esta ilusión de final y recomienzo que se activa este mes. "Llega indefectiblemente el balance", reconoce. Y habla de los riesgos de que se reactiven conflictos, sobre todo, familiares. "El cuerpo está agotado, en espera del tiempo de vacaciones, y debe soportar un nivel de estrés extra en diciembre".
Sobre el tema se explaya su colega Sivak: "La exigencia adaptativa de las fiestas incluye el recuerdo a veces doloroso de fechas similares, la elaboración de pérdidas de los que ya no están (duelos prolongados o complicados), el reconocimiento del paso del tiempo y el balance de logros y frustraciones".
Así, y frente a esta sobrecarga, cree que es posible caer en un actitud reactiva de exigirse organizar reuniones, "estar feliz" con sobre ingesta de alimentos o bebidas como un modo de canalizar esas presiones. "Después de esto pueden sucederse momentos de depresión o las consecuencias de los excesos", anticipa.
Los tips para estar mejor. El doctor Sivak, en función a documentos de la Asociación Americana de Psicología, acerca un punteado de sugerencias para que el estrés no nos gane:
1. Reconocer la posibilidad del estrés en las fiestas y decidir afrontarlo. Piense si le ha ocurrido pasar por episodios de ansiedad o depresión antes durante o después de las fiestas? ¿Siente mayor estrés? ¿Siente irritabilidad, ansiedad, distracción, irritación, angustia, o malestares psicosomáticos? Ha notado que duerme peor, busca auto medicarse, aumenta el consumo de tabaco alcohol o estimulantes?
2. Identifique los factores de estrés de las fiestas. ¿Cuáles cree que son las situaciones de las fiestas que aumentan el malestar? ¿Tienen relación con las reuniones, las relaciones familiares, los balances personales, la situación de aislamiento, las pérdidas? ¿Teme escenas de soledad o por lo contrario encuentros enojosos que superen su posibilidad de superarlos?
3. Propóngase afrontar más saludablemente las fiestas de a poco. Elija a qué reunión concurrir, disminuya el "apoyarse" en bebidas o medicación para tolerar situaciones y organice encuentros gratos
4. Haga balances realistas del año "perdonándose" sus limitaciones si no pudo cumplir todos sus proyectos. Trate de analizar objetivamente los factores que influyeron en las dificultades
5. No se exija "estar feliz" de modo artificial. Trate de rescatar sus afectos y valores genuinos
6. Cuídese. Respete sus necesidades y sentimientos Dedíquese a actividades que disfrute y le resulten relajantes. Haga caminatas en lugares abiertos, con regularidad), elija comidas apropiadas a nuestro clima y sus necesidades y asegúrese de descansar lo suficiente
7. Pida ayuda. Utilice este período para retomar el contacto con amigos y familiares y fortalecer su red de apoyo. Si se siente agobiado por el estrés y detecta indicadores de angustia, ansiedad o depresión, considere el buscar ayuda profesional
8. Permítase deseos gratos y realistas para el próximo año
Un pin pon con la psicoanalista Liliana Novaro (*)
-¿Qué nos pasa sobre el fin de año? ¿Qué sentimientos priman y por qué?
Puede primar la sensación de agobio por querer terminar todo lo pendiente del año a fines de diciembre, no sólo lo laboral sino también en la amistad y en otros proyectos con los que se inició el año actual. También puede primar la ansiedad frente a las vacaciones y a las incertidumbres del año por venir.
-¿Qué relación hay entre el cansancio físico y el malestar anímico?
El cansancio físico es natural y placentero cuando se realizan las tareas: las personas descansan en el uso de su tiempo libre, también duermen y se recuperan. Es decir, acompaña una sensación de bienestar. El cansancio físico es diferente cuando se acompaña de malestar anímico por frustraciones en diversas áreas de la vida de la persona.
-¿Qué recomendaría para bajar los niveles de ansiedad?
Relajarse, hacer sólo lo posible, recapacitar sobre uno mismo y dejar para otro momento lo que pudo haber hecho. Disfrutar de la familia y los amigos. Planear vacaciones, aunque sean en la ciudad.
(*) Miembro de la
Asociación de Psicólogos APA y de la Asociación de Psiquiatras Argentinos (APSA)

Los niños también necesitan vacaciones

Los niños luego de este año de trabajo escolar ansían sus vacaciones, las cuales fueron propuestas para darles un descanso de la actividad intelectual, horarios y rutinas. Pudiendo luego de éstas volver "renovados " para continuar con el aprendizaje y la concentración que el estudio requiere.
Es muy importante que los chicos puedan levantarse más tarde que lo que venían haciendo,"remolonear un rato" antes de salir "apurados y "estresados" para cualquier otra actividad del día, desayunar tranquilos y sobretodo JUGAR: solo, con algún hermano, amiguito o algún familiar u otra persona que colabore con el cuidado de los niños mientras los padres trabajan.
Recordemos que el jugar permite experimentar los cambios, utilizar los conocimientos adquiridos, improvisar situaciones y poner a prueba el ingenio con el desarrollo de las fantasías, la creatividad y la elaboración de situaciones traumáticas ( logrando mediante el juego el niño hacer activo lo que se padeció pasivamente). También es un momento propicio para realizar programas diferentes con los hijos, teatro, cine, visitar zoológicos, granjas, leerles algún cuento antes de irse a dormir ya que los niños no se encuentran presionados con la tarea escolar ni tienen que levantarse temprano.
Hay niños que se "aburren " sino tienen actividades programadas durante todo el día y no se desprenden del televisor,o su play station o compu durante horas !! ,los extremos como en todos los órdenes de la vida también producen estrés o distrés. Muchos de estos niños no saben jugar, se sienten tristes y comienzan con demandas del tipo "comprame tal o cual cosa " interminables demandas que en realidad obedecen a algún intento frustro de llamar la atención de sus padres, o a carencias afectivas generalmente.
Entendemos que las vacaciones (más largas) son de los hijos y que los padres siguen con sus rutinas de trabajo, pero en lo posible uno de ambos progenitores se puede turnar y llegar más temprano a casa, solicitar ayuda a los abuelos, a otros padres de amiguitos (rotando las casas) y si nada de esto es posible existen las colonias "deportivas y otras recreativas " que favorezcan el juego, la creatividad y el deporte. Conviene estudiar cual se adaptará mejor a cada hijo, aunque lo aconsejable es de medio día y de tarde, o algunas horas dos o tres veces por semana.
Dra Claudia Amburgo de Rabinovich médica psicoanalista en función didáctica de la APA, secretaria del Departamento de Niños y Adolescentes de la APA, especialista en niños y adolescentes, fullmember IPA
lanacion.com

miércoles, 8 de septiembre de 2010

La comunidad judía celebra el Año Nuevo

Con la salida esta noche de la primera estrella, la comunidad judía comenzará este miércoles la celebración del Año Nuevo o Rosh Hashaná, que evoca el comienzo del universo y la aparición del primer hombre y la primera mujer. Durante dos noches, la hoy y la de mañana, los creyentes judíos celebrarán con una cena la llegada del nuevo año, el 5771, que contabiliza simbólicamente el cumpleaños de la humanidad.
La festividad es un tiempo de introspección, de balance de lo actuado en el último año y de compromiso de cara al que comienza. "En esta fecha los judíos rezamos rogando el perdón a Dios por los pecados cometidos contra uno mismo y por las injusticias inferidas al prójimo", dice Mario Eduardo Cohen, presidente del Centro de Difusión de la Cultura Sefardí. Como también se perdona a los que nos hicieron daño.
Las dos cenas de Rosh Hashaná incluyen un pan redondo para simbolizar el ciclo de la vida, una manzana que se unta con miel para que el año tenga dulzura, una copa de vino dulce ritual que bebe de a sorbos toda la familia y pescado como un modo de expresar que las buenas acciones deben ser innumerables como los peces que hay en los mares. El color que prima es el blanco: la pureza.
Uno de los elementos más ricos en significado de la fiesta es el toque de un antiquísimo instrumento llamados shofar, generalmente elaborado de cuerno de carnero. La palabra shofar se relaciona con el vocablo 'leshaper', que en hebreo significa cambiar, mejorar, perfeccionar. El sonido del shofar es una especie de plegaria sin palabras, un llamado a escuchar el dolor de los que sufren.
La presidenta Cristina Kirchner brindó ayer en la Casa de Gobierno con las autoridades de la DAIA y el martes lo hará con las de la AMIA. En tanto, el arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio, le envió un saludo a la comunidad judía y le pidió que rezaran por él.
Este tiempo de reflexión -y asidua concurrencia a la sinagoga- se cerrará dentro de diez días con la celebración del Día del Perdón o Iom Kipur. El saludo de estos días en la comunidad judía es Shaná Tova: ¡Buen Año!

clarin.com

domingo, 14 de febrero de 2010

China da la bienvenida al Año del Tigre

Fuegos artificiales y festejos llenos de color y música marcaron en la medianoche al domingo la llegada del Año Nuevo a China, donde, según su calendario lunar, comienza este 14 de febrero el Año del Tigre.
Para esta tradicional fiesta se esperan más de 2.500 millones de desplazamientos de personas que viajan para reunirse con su familia. Como cada año, en el menú típico destaca la 'yiaozi', una especie de empanadilla que recuerda por su forma a las monedas y por ello se cree que da buena suerte. El intercambio de felicitaciones y buenos deseos hace que los tres principales operadores de telefonía móvil del país esperen superar los 18.000 millones de mensajes de texto que se enviaron en la festividad de hace un año.
Según las tradiciones locales, el Año del tigre coincide con un ciclo positivo para los negocios, pero no tanto para las relaciones interpersonales, tanto que suelen disminuir los matrimonios y nacimientos, según informa el 'China Daily'. Será por eso que el primer ministro Wen Jiabao dio la bienvenida al Año Nuevo llamando a "acelerar el ajuste estructural de la economía" y a "trabajar mejor por dar una respuesta a la crisis financiera internacional".
El 'Losar' tibetano
Aún más fríos fueron los comentarios del Dalai Lama, que este domingo instó a los tibetanos en el exilio a no celebrar el 'Losar', el Año Nuevo del Tíbet, para honrar a quienes viven en la región controlada por China. Unas declaraciones que llegan pocos días antes del
encuentro entre el líder espiritual y el presidente de EEUU, Barack Obama, una cita que ha enfurecido a China.
Es el segundo año consecutivo que los tibetanos no celebrarán el 'Losar' en la localidad india de Dharamsala, donde se encuentra radicado el Dalai Lama. Hace 12 meses, los festejos fueron anulados después de las enérgicas medidas adoptadas por Pekín tras una serie de
protestas en Tíbet en marzo del 2008.
elmundo.es

viernes, 18 de septiembre de 2009

La comunidad judía celebra el año nuevo


La comunidad judía comienza a celebrar esta noche con la aparición de la primera estrella la festividad de Rosh Hashaná o Año Nuevo, correspondiente al año 5770 del calendario hebreo.

Las sinagogas porteñas harán sonar el shofar, cuerno de carnero, y estarán adornadas con el color blanco que simboliza la pureza, mientras los miembros de esa comunidad intercambiarán el tradicional saludo "Shaná Tová".

El Rosh Hashaná (en hebreo, cabeza de año) se celebra entre los días 1 y 2 del mes de Tishri, primero del calendario judío. Según esta tradición, Dios creó el mundo y con él al primer hombre.

En hebreo, Rosh Hashaná significa literalmente "cabeza del año" o "primero de año".

Esta celebración comenzará este viernes con la salida de la primera estrella e iniciará diez jornadas de reflexión que culminan con la festividad del Yom Kipur (Día del Perdón), cuando se realiza un balance personal de lo actuado durante el año.

Las personas de fe judía consideran estos momentos propicios para un examen de conciencia, individual y comunitaria.

Rosh Hashaná celebra al hombre libre, aquel que se siente moralmente responsable no sólo por lo que hizo, sino también por lo que dejó de hacer.

lanacion.com

jueves, 1 de enero de 2009

Rosario y Mardel, en guerra por el primer bebé del año








Mar del Plata-Buenos Aires

Las ciudades de Rosario y Mar del Plata se embarcaron en la primer polémica del 2009. Un debate que quedará sólo para el primer día del año. Tanto desde Santa Fe como de territorio bonaerense se disputan el clásico periodístico del primer nacimiento del 1 de enero.
Las autoridades de la una maternidad rosarino indican que que un bebé nació a las cero horas del 1 de enero. Sin embargo, en el Hospital Interzonal Materno-Infantil de Mar del Plata dicen que allí se registró el primer bebé del 2009.
En el caso de Mardel, se trata de una niña que pesó al nacer 3,300 kilos, es hija de Adriana Benitez, de 30 años y nació por parto natural.
Sin embargo, fuentes de la Maternidad Martin, en Rosario, dijeron que "el primer bebé nació a la 0 hora, 0 minuto y 0 segundo. Es un varón, pesó 3,700 kilos y su mamá se llama Verónica López, quien está en perfectas condiciones".

Rosario-Santa Fé

martes, 30 de diciembre de 2008

Las tradiciones de Año Nuevo, en las mesas del mundo



Hay países con menúes muy marcados, como el pavo en Estados Unidos; Francia, con sus asados de carnes de caza; España, con el cochinillo; Inglaterra, con sus guisados. Argentina es una mezcla de todo eso, adaptado al clima de la época". Suelta la frase Emanuel Zarlenga, sub chef ejecutivo del hotel Four Seasons, y de esta manera introduce el tema: cómo las tradiciones de cada país se reflejan, también, en la cena de Año Nuevo.

Hija de italianos Luciana, del restaurante Broccolino, dice: "Para nosotros, estar en familia es importante y cada parte de la familia lleva algo a la mesa. Siempre pasta, antipasto, fundamental el panettone, si hablamos de postres, el tiramisú". En Italia también es tradición comer 12 lentejas a la medianoche, algo similar a lo que españoles y franceses hacen con una docena de uvas.

El español Pepe Rodríguez escribió en su libro "Mitos y ritos de la Navidad" que "las aves siempre han sido un plato fundamental en las comidas celebradas durante el solsticio de invierno". Y su razón es simbólica: cuando las ocas y otras aves migratorias regresaban, se veía en ellas la vuelta de la primavera y el fin de la escasez.

También recuerda que, aunque hoy parece evidente que el año comienza el 1° de enero, hasta el siglo XVI se celebraba el día de Año Nuevo el 25 de marzo. El calendario gregoriano se impuso en Occidente en 1582. España adoptó la celebración de Nochevieja desde Francia y se convirtió "en una moda en expansión en las primeras décadas del siglo XX". Es decir, es un rito nuevo, "una comida frívola, relativamente informal", que en la Argentina, como en España, es organizada para que en la hora del postre coincida con la medianoche.

La mirada varía según la orientación, y eso se refleja en los restaurantes étnicos de Buenos Aires. "En México, la celebración más importante es la del 24, con el pavo. La del fin de año tiene mas que ver con transformación de la vida en colores", dice María Cristina Salazar, creadora del menú de Frida Kahlo. En La Casa de Vietnam preparan comidas sanas, orgánicas, "donde predominan algas, líquenes, muchos fideos de arroz, hongos negros, algunas carnes sin grasas --cuenta Oscar--. Ningún vietnamita se pierde de celebrar. Y acá no se mezcla tanto la comida con la celebración". José Luis Loiacono, de Tocororo, explica que los cubanos cocinan "ropa vieja, un plato que tiene de todo, las chicharritas, como si fuera la batata cortada finita y frita, arroz frito, yuca frita, frijoles, plátanos maduros fritos".

Cuenta Gonzalo Aragonés, corresponsal de La Vanguardia en Moscú, que "la gran fiesta de estas fechas sigue siendo el último día del año". En las casas hay aroma a abeto y mandarinas; en las mesas, "sobre todo, áspic de pescado, un plato frío cubierto de gelatina". En Japón, las fiestas de fin de año duran dos semanas y la comida más importante se realiza el 15 de enero. Es típica una sopa de fideos de arroz, y beber sake. Más cerca, en Venezuela, las familias preparan una humita especial, muy condimentada.

¿Y cómo la pasan los cocineros argentinos?
"Por la época y porque trabajamos en cocina durante el año, con cosas frías que nos permitan estar sentados a la mesa. Una especie de puchero, sanguchitos de pollo, guacamole, mayonesa, ensaladas, nada que comprometa el último momento", dice Federico, hijo de Ada Concaro, el símbolo de Tomo I. Si ellos lo hacen así, por algo será.



Celebraciones gourmet
El pavo. Relleno y acompañado con guarniciones, es uno de los platos centrales en la cultura estadounidense.Los fideos de arroz. La cocina japonesa y vietnamita celebra con comidas magras, con pocas grasas, livianas y preferentemente orgánica. El cochinillo. Es uno de los platos tradicionales de la comida española en las fiestas de fin de año. Como símbolo, expresa la abundancia.Las lentejas. En Italia, estas legumbres tienen el mismo sentido que en España las doce uvas de la suerte, centro del ritual de la Nochevieja.
Muchos modos de festejar
Las costumbres de Año Nuevo varían según los países. El sitio del Ministerio de Educación recopila algunas de ellas.En Alemania, algunos comparten la "ceremonia" del bleiglessen: se funde una barra de plomo, se vierte el líquido y cuando se solidifica otra vez, se "leen" esos signos, una manera de predecir el futuro.En Escocia se festeja el "Hogmanay". Se enciende un barril de madera y se lo echa a rodar, una manera de simbolizar el paso del Año Nuevo.Otra costumbre tienen las mujeres solteras en Rumania: caminan hacia un pozo de agua con una vela encendida y miran hacia el fondo. "El reflejo de la llama dibujará en las oscuras profundidades del agua el rostro de su futuro esposo", se afirma. La fiesta del Junkanoo se hace en las Bahamas desde los siglos XVI o XVII, y actualmente se ha convertido en un gran desfile formal y organizado, con disfraces sofisticados y músicas con mucho ritmo.
Un buen 2009
La crisis económica estará completamente superada en 2010, y el próximo será un año más benéfico que 2008, vaticinaron los maestros del templo taoísta más importante de China, el de Bai Yun.

miércoles, 1 de octubre de 2008

El significado de las tradiciones en el festejo del Año Nuevo judío


El pescado relleno y la manzana con miel no pudo faltar ayer en ninguna mesa, en la celebración del Año Nuevo judío, Rosh Hashaná, el año 5769, que seguirá hasta la caída del Sol del miércoles. La semana que viene, el miércoles 8 de octubre, comenzará el Día del Perdón o Iom Kipur, que comenzará en la tarde y culminará el jueves 9 por la noche.
A la hora que cae el Sol, las mesas comenzaban a iluminarse con la luz de las velas. En la casa del rabino Alejandro Avruj la actividad era febril. "En la tradición sefaradí, los alimentos son: cabeza de pescado, acelga, puerro, dátiles, zanahoria, granada... No es la mesa de todos los días: arriba, una cantidad de elementos y de símbolos relacionados con la comida. Cada uno despierta la posibilidad de una pregunta".Avruj, de la comunidad NCI-Emanu de la Fundación Judaica, avanza con algunos de estos significados: la cabeza de pescado, "que podemos ser cabeza y no cola, lleva a reflexionar en qué fuimos al frente y en qué nos recluimos". El pan redondo, trenzado como en un círculo ascendente, "que podemos hacer que la vida sea así, no cíclica sino ascendente, la idea de que podamos crecer espiritualmente a través del tiempo". La manzana con miel, "que el fruto del año sea dulce". Ese es el sentido también de desear "Shana Tova", un año bueno y dulce.
Hay una palabra clave que cruzan estas fiestas: Teshuvah. "Quiere decir varias cosas. Arrepentimiento, en relación a la introspección para encarar el año nuevo; retorno, para aprender a retornar al origen del tiempo de la creación, qué es lo que me propongo, cuál es la ruta , el camino; y también respuesta, porque un poco uno se tiene que transformar en la respuesta".
Rosh Hashaná es una fiesta judía, pero universal en el sentido de que celebra el tiempo de la creación del mundo para la tradición judía y no el comienzo de esa cultura.
Religiosos de varias comunidades observaron en esta celebración "una renovada búsqueda espiritual", como dijo el rabino Daniel Goldman, después de un año "de mucha crispación".
A modo de ejemplo Goldman contó que en el templo de la calle Sucre, en Belgrano, no queda casi lugar en las últimas semanas. El mismo "crecimiento en la fe y la participación comunitaria" observaron en el Gran Templo de la calle Paso al 700, en Once. Según la agencia DyN, coincidieron con esto en la Congregación Sefaradí, Benei Tikvá de Belgrano y Beit Jabad de Palermo, en el Seminario Rabínico Latinoamericano y en las sinagogas Itzjak Chehebar u Ovadia Iosef.



El shofar y las cartas
Una de las tradiciones para Rosh Hashana es el toque del shofar, un cuerno de carnero cuyo característico sonido se escucha en la mitad de un servicio religioso. En la foto, el rabino Yehuda Mutzafi muestra uno de su colección en Jerusalén, Israel. Otra tradición, recuerda la Agencia Judía de Noticias, es que los pequeños preparen sus "cartisei braja", unas cartas con dibujos de colores en las que se escriben los buenos augurios para el año que comienza. Infaltable es la costumbre de comer manzana con miel. En Argentina, tanto Rosh Hashana y Iom Kipur son "días no laborables y remunerativos" para quienes "profesen la religión judía".

Textual
El significado de la fecha para la actriz y cantante Divina Gloria. "Esta es una de las fiestas tradicionales más festejadas. Es cabeza de año, un mes de retorno, donde volvés a estar más conectada con Dios. Es un balance del año, pero más que eso: una apertura.

En la víspera, encendemos las velas en casa de mamá. Somos una banda; otra parte está en Israel. Deseamos a la comunidad, no sólo a la judía, sino a la argentina, paz, trabajo y salud. Para todos, porque el mundo está un poco bravo, ¿no?"