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jueves, 19 de noviembre de 2009

Una empresa uruguaya abre el debate para explotar cannabis industrial

Si no fuera por la legislación vigente en Uruguay, Latin America Hemp Trading (LAHT) no sería más que una empresa dedicada a los agro-negocios. Pero su apuesta es ambiciosa: desde tierra oriental busca ser una de las precursoras en introducir el cannabis industrial en región. Las fibras de estas plantas se utilizan para aplicaciones industriales como papel, pinturas, aislantes, alimentos, ropa o cosméticos.
Las plantas utilizadas para producir marihuana (cannabis sativa indica) se diferencian del cáñamo industrial (canabbis sativa sativa) en la concentración de THC, el principio activo de la planta. Las utilizadas para producir droga poseen entre 6% a 20% de concentración psicoactiva, mientras que en la variedad industrial no supera el 0,3%.
Fabricio Giamberini, fundador de LAHT en Montevideo,
quiere ser el primero en Uruguay. Para esto ha iniciado gestiones ante el ministerio Ganadería Agricultura y Pesca del país vecino para presentar un proyecto de ley que habilite esta actividad comercial. “Funcionarios del Gobierno (uruguayo) están interesados en que puedan legalizarse las actividades comerciales con cáñamo industrial, dado que la actual ley no diferencia entre el que posee fines industriales y el utilizado para hacer droga”, afirma el empresario.
En Uruguay no hay habilitación para actividad comercial con el cannabis sativa sativa, pero sí para la fase experimental. Giamberini es representante para Sudamérica de la austrialiana
Ecofibre Industries Limited, dedicada a la explotación de cáñamo industrial, para ser proveedor local de semillas, certificar cultivos y asesorar empresas que quieran incursionar en este negocio.
En el ámbito de MERCOSUR, la varidad sativa sativa “tiene aplicaciones en la industria automotriz a partir de la mezcla con fibra de vidrio y en la generación de bio-plásticos”, dice.
Marcos legales

En territorio argentino está prohibida la producción de cualquier tipo de cannabis, según el artículo 1 de la ley 21.671, sancionada en 1977. No obstante, la Convención Única sobre Estupefacientes de las Naciones Unidas -celebrada en Nueva York en 1961- consideró a la variedad sativa-sativa como “permitida”. Así lo informó el SEDRONAR ante una consulta de este medio.
En Brasil, la legislación es equivalente a la uruguaya, no permite la producción comercial. Chile es el único país donde la legislación no reconoce diferencias entre las dos variedades de cannabis, pero el Poder Ejecutivo está facultado a otorgar licencias para este tipo de plantaciones. Por otra parte, la Organización Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación (FAO) nombró al 2009 como “años de las fibras orgánicas”, en referencia al lino y el canabbis industrial.
En países como Alemania, Australia, Canadá, China, Francia e Inglaterra es legal desde hace más de diez años. De hecho, en suelo canadiense -según datos oficiales de este país- hay 10.000 hectáreas con licencia para plantar esta variedad.
El mercado mundial de estos productos es considerable, tan sólo “Estados Unidos importa y comercializa manufacturas a partir de cáñamo industrial en torno a los U$S 1.000 millones”, afirma Giamberini y recalca que “este es un muy buen mercado al que se puede apuntar”.
Control anti-drogas

Los Estados que permiten plantaciones de sativa sativa suelen implementar mecanismos de control, dado que el cáñamo industrial es visualmente idéntico al utilizado para la marihuana. Los controles suelen incluir licencias para cultivos, obligación de comprar semillas certificadas y muestras de laboratorio que deben realizar las autoridades de regulación.
Aplicaciones industriales del cáñamo
Utilización de cáñamo para insumos de la industria automotriz.
En la construcción: ladrillos, aislantes términos y sonoros, armaduras de hormigón y bloques a partir de la mezcla con cal.
Insumos para enriquecer los procesos de reciclado de papel.
Generación de semillas comestibles para panificados, bebidas, quesos y aderezos.
Producción de cosméticos y artículos de tocador, como cremas y lociones, y aceites comestibles.

fortunaweb.com.ar

miércoles, 9 de septiembre de 2009

En el mercado legal se comercializan numerosos productos hechos a base de marihuana


En la Argentina, existe un mercado legal de la marihuana desde mucho tiempo antes de que la Corte Suprema de la Nación despenalizara el consumo personal y privado. Cremas de belleza, champú, artículos de plomería y hasta alimento para pájaros son algunos de los productos hechos en base a la planta de cannabis que se comercializan en el país.
Si bien el mercado no alcanza los niveles de desarrollo que existen en Europa –donde se confeccionan zapatillas, ropa y pañales de bebé–, son varios los locales que se dedican a importar esos artículos y venderlos a los seguidores argentinos de la cultura cannábica, que aseguran que esos objetos, además, mejoran la calidad del medio ambiente.
“Los productos hechos a base de marihuana tienen propiedades importantes. Sucede algo parecido con el aloe vera”, explica a Crítica de la Argentina Andrés Rolando, dueño de Natural Rasta, un local del barrio porteño de Liniers que ofrece champú y acondicionador de cannabis a 70 pesos la unidad. “Antes tenía jabón, a 30 pesos, y cremas antiage, a 90, pero se vendieron enseguida. Son cosas que compran los aficionados”, describe Rolando.
Y no se equivoca: los entendidos dicen que estos artículos son recomendables para gente con pieles sensibles o alergias cutáneas porque sus propiedades previenen hongos y pueden funcionar para repeler insectos.
Incluso, la ropa de hemp (cannabis) es recomendada para pacientes cuya piel se volvió sensible a los productos químicos y a los colorantes en prendas de vestir, sábanas y toallas.
Por su parte, especialistas en cosmética sostienen que la crema humectante hecha con marihuana combate estrías y celulitis. Bio Sativa es el nombre de una emulsión extranjera que desde 2005 circula en el mercado local. Está compuesta de aceite esencial de cáñamo, que es considerado el más sano porque está hecho en un 80% de ácidos grasos esenciales. “Su poder curativo es altamente beneficioso ya que consigue calmar los dolores de artrosis y combatir alergias. Contiene propiedades hidratantes, reafirmantes y regeneradoras”, asegura Juan Francisco Ibáñez, un dermatólogo que trabaja en Chile, de donde se exporta una buena cantidad de productos hacia la Argentina.
Un estudio de la Universidad de Bonn, Alemania, avala los dichos de Ibáñez: se descubrió que una solución tópica con un componente del cannabis era capaz de reducir las reacciones alérgicas de la piel y regular procesos inflamatorios.
Las plantas de cannabis sativa reciben el nombre genérico de “cáñamo” y de ellas se extrae la fibra que permite el surgimiento de este tipo de productos. Las que son utilizadas industrialmente contienen menos de 0,3% de THC (la sustancia psicoactiva de la planta) y se usan, además, para producir alimentos, cosmética, textiles, autos, cartón, materiales para la construcción y aceites industriales. El uso de estos artículos no produce ningún efecto narcótico.
Aunque muchos plomeros desconozcan el origen de la herramienta, utilizan la fibra de cáñamo para controlar pérdidas y la venden en todas las ferreterías. “Su efectividad es asombrosa”, confirmó uno de ellos a este diario.
MARIHUANA VS. CONTAMINACIÓN.
“Los beneficios del cáñamo industrial son ignorados masivamente”, sentencia Sebastián Basalo, director de la revista THC, una publicación dedicada a la cultura cannábica. “En el caso del papel, por ejemplo, el cáñamo industrial produce papel más blanco y no contamina el medio ambiente. Se trata de plantas que crecen anualmente, o sea que no requieren una tala indiscriminada de bosques”, precisa. En el mismo sentido, el dueño del local Natural Rasta agrega: “Esto puede producir una revolución ecológica”.
LOS MOTIVOS DEL ADIÓS.
La prohibición de la marihuana tuvo su origen en 1937, en los Estados Unidos, tras el lobby de varias empresas algodoneras y textiles que se vieron amenazadas por la primera máquina cosechadora de cáñamo industrial. Los mexicanos que cultivaban ese cáñamo en el sur de ese país y el norte de México se juntaban al final del día y fumaban parte de la planta. Cuando los yanquis lo descubrieron, los acusaron de “violar a las mujeres blancas por los efectos de la marihuana”. Por entonces, el Congreso aprobó la primera ley federal que prohibió la hierba, aplicando impuestos altísimos sobre compradores, vendedores y productores, con sanciones durísimas para los desobedientes. “Eso hace que hoy sea más caro comprar fibra de cáñamo que otras telas”, explica el director de THC. Y asegura: “Es una fibra mucho mejor que el algodón. Es más resistente y más fresca”.
Ricos chupetines
“Si consumís este producto, no parás de reírte por un rato largo”, asegura a Crítica de la Argentina el vendedor de una tienda de regalos en pleno Picadilly Circus londinense. El hombre se refiere a los Original Cannabis Lollys –chupetines originales de marihuana–, los cuales vende por la módica suma de un euro –cerca de 5,5 pesos– cada uno. Con envoltorio transparente y sabor a una mezcla de limón y café, los chupetines de marihuana sólo se ofrecen en la caja del local, donde el vendedor busca atraer al cliente mejorando el discurso según la ocasión. “Ayer me junté con mis amigos, les llevé un chupetín a cada uno y nos reímos durante horas”, le describe a una mujer, mientras ella se dispone a pagar una réplica del Big Ben, uno de los artículos que se consiguen en esa avenida.
La industria textil europea ya confecciona prendas de cáñamo
Los productos hechos con cáñamo industrial son furor en Europa, donde algunos Estados estudian la posibilidad de subsidiar el cultivo para mejorar la calidad del ambiente, a raíz de la producción de oxígeno que genera, y hasta se promueve la construcción de casas con ladrillos de esta fibra.
criticadigital.com