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sábado, 29 de octubre de 2011

Rusia probó con éxito un nuevo misil nuclear


MOSCU (AP).- La marina armada rusa efectuó con eficacia un disparo de prueba de un misil balístico avanzado, un arma a la que el gobierno considera el futuro de su arsenal nuclear, informó hoy el Ministerio de Defensa local.
El misil Bulava fue lanzado desde el submarino Yuri Dolgoruky, en el Mar Blanco, cerca de Finlandia, y sus ojivas alcanzaron el objetivo: el Polígono de Pruebas de Kura, en la península de Kamchatka en el Pacífico, a unos 5500 kilómetros de distancia, según afirmó el portavoz del ministerio, el coronel Igor Konashenkov, en declaraciones difundidas por televisión.
El tercer lanzamiento eficaz del Bulava sigue a varias pruebas fallidas que habían empañado el desarrollo del proyecto militar más costoso emprendido por Moscú en la era postsoviética.
Las autoridades de Rusia consideran al Bulava como el pilar de su futuro arsenal nuclear a medida que prosiguen con el desmantelamiento gradual de los misiles construidos en la era soviética.
El Bulava es un misil hipersónico intercontinental de tres etapas dotado de ojivas de alta maniobrabilidad que tienen capacidad para eludir las defensas anticohetes enemigas. Conforme a su diseño, tiene un alcance de 8.000 kilómetros y lleva de seis a 10 ojivas nucleares que pueden orientarse de manera individual hacia blancos determinados.
El disparo de prueba del viernes fue el tercero efectuado desde el Yuri Dolgoruky, un nuevo submarino nuclear clase Borei diseñado específicamente para el transporte de 12 misiles Bulava.
La construcción del submarino comenzó en 1996 y demoró años debido a la falta de financiamiento. Otros submarinos nucleares clase Borei están en construcción y Rusia pretende contar con un total de ocho en 2015.
lanacion.com

viernes, 28 de octubre de 2011

La bomba nuclear más potente de Estados Unidos será desmantelada hoy en Texas

La bomba B-53 será desmantelada en Texas | AP
Estados Unidos pondrá fin este martes a una historia que comenzó hace casi 50 años al desmantelar su última bomba nuclear de gran potencia, un artefacto 600 veces más poderoso que el lanzado sobre Hiroshima (Japón) en 1945.
"La B-53 fue un arma desarrollada en otro tiempo, para un mundo diferente. El mundo será más seguro con su desaparición", expresó en un comunicado el director de la Administración Nacional de Seguridad Nacional de EEUU, Thomas D'Agostino.
Creada en el culmen de las tensiones de la Guerra Fría, en 1962, la bomba B-53 que este se desmontará en Texas es el arma más poderosa que posee Estados Unidos, informa el diario 'Texas Star-Telegram'.
Sus más de 4,5 toneladas de peso descansaban en la única planta de ensamblaje de armas nucleares del país, cerca de la localidad de Amarillo, a la espera de su turno en un programa de desmantelamiento que comenzó en los años 80.
Para el funcionario de mayor rango en esa planta de armas nucleares, Steve Erhart, despiezar la última B-53 es poner fin a "una gran parte del plan estratégico estadounidense en la Guerra Fría".
"Su desmantelamiento es un punto clave en la historia", dijo al diario, al destacar que "significa borrar de la faz de la Tierra una gran cantidad de poder destructivo".
Las B-53 se diseñaron para ser lanzadas desde bombarderos B-52 e impactar en su objetivo incluso si se encontraba en un búnker, al enviar ondas de energía similares a las de un terremoto a través del subsuelo, destruyendo todo lo que encontraba a su paso.

600 veces mayor que la de Hiroshima

Con unos 135 kilogramos de explosivos situados alrededor de su núcleo de uranio, la bomba tenía un potencial de 9 megatoneladas de TNT, unas seiscientas veces mayor que la detonada sobre Hiroshima donde causó la muerte directa e indirecta de 275.230 personas.
Desmontar un artefacto tan antiguo y de un tamaño similar al de un automóvil familiar "ha presentado muchos retos", reconoció Erhart, cuyo equipo tuvo que "crear nuevas soluciones para lidiar de forma segura con una bomba de esas dimensiones".
El desmantelamiento de la última B-53 se produce un año antes de lo previsto, según el Departamento de Energía, en respuesta a las instrucciones del presidente de EEUU, Barack Obama, de acelerar el proceso de liquidación de las armas nucleares.
En total, las plantas nucleares estadounidenses crearon alrededor de medio centenar de B-53, y las últimas de ellas fueron retiradas del arsenal activo del país en 1997.
Una vez que se desmantele el más antiguo de esos artefactos nucleares, el personal de la planta de Pantex deberá ser capacitado para trabajar en otras armas que Estados Unidos pueda necesitar.
elmundo.es

jueves, 21 de abril de 2011

La ayuda menos esperada para Japón: la marihuana


En 1998, doce años después de la tragedia de Chernobyl, el accidente nuclear más grave de la historia, Consolidated Growers and Processors (CGP), la empresa Phytotech, y el Institute of Bast Crop de Ucrania se unieron para experimentar, en la zona de la explosión, con el uso de plantas que pudiesen limpiar la tierra de la enorme cantidad de metales tóxicos que seguían presentes.

La técnica, conocida como fitorremediación, consiste en que las plantas, al alimentarse de los nutrientes del subsuelo, también pueden absorber metales radioactivos y otros tóxicos. Algunas plantas tienen la propiedad de incorporar metales a través de sus raíces, y atrapar así algunos que son especialmente dañinos para el ser humano como el uranio o el estrocio 90. Una vez absorbidos, dichos elementos se acumulan en las hojas.

El resultado: las plantas más capaces de limpiar la radiación son el girasol y la marihuana, que limpiaron hasta un 80% de los metales nocivos en la zona afectada. Una vez completado el proceso de absorción las plantas deben incinerarse y posteriormente sus cenizas son tratadas como residuos radioactivos.
elargentino.com

viernes, 15 de abril de 2011

Preparados para los trasplantes de médula en Fukushima

Trabajadores vestidos con monos especiales. | Tepco / Handout.
El proceso para reparar completamente los daños en la central nuclear de Fukushima y clausurar sus dañados reactores puede tardar años. Años en los que decenas de trabajadores japoneses pasarán por la zona radiada con importantes riesgos para la salud.
Por eso, expertos japoneses recomiendan esta semana en la revista 'The Lancet' estar preparados para el futuro congelando muestras de la médula sana de estos 'liquidadores' por si fuesen necesarias en el futuro.
Las células del organismo que más rápido se dividen, como las hematopoyéticas que pueblan la médula ósea o las que hay en el tracto digestivo, son también las que resultan más afectadas por la exposición del organismo a las radiaciones.
Como recuerdan en la revista británica Tetsuya Tanimoto y otros colegas de la Fundación Japonesa del Cáncer, en pasados desastres nucleares los daños sufridos por algunos individuos se han paliado con un trasplante de médula procedente de un donante.
Sin embargo, sugieren, antes de tener que lamentar daños, que las autoridades japonesas deberían ser precavidas y almacenar muestras de la médula de los trabajadores que participen en las tareas de limpieza de la zona, de cara a un posible autotrasplante de células de la médula.
A diferencia de un donante, explican, disponer de este material congelado, permitiría actuar rápidamente en caso de que alguno de los empleados resulte afectado por las radiaciones (hasta ahora asegura que tres trabajadores han sido expuestos accidentalmente a altas dosis de radiactividad por contacto con agua contaminada).
Además, al tratarse de sus propias células, subrayan, se reduce uno de los principales riesgos del trasplante de médula (el rechazo, denominado enfermedad de injerto contra huésped), se agilizarían los trámites (sin tener que esperar a la aparición de un donante compatible) y se aceleraría la repoblación de su sistema sanguíneo con células propias, conservadas y congeladas previamente a cualquier posible contaminación.
A pesar de esta propuesta, los autores señalan que la Comisión para la Seguridad Nuclear de Japón (un panel de expertos que asesora al Gobierno) ha considerado que no hay necesidad por el momento de recolectar y almacenar muestras de células sanguíneas de la médula ósea del personal de la central.
Sin embargo, sostienen, el peligro de exposición accidental a la radiación no ha pasado ni mucho menos, y es previsible que los trabajos de descontaminación de la zona se prolonguen durante años. Por eso, insisten, en que la mejor defensa de la desacreditada industria nuclear japonesa es seguir protegiendo la salud de los trabajadores.
"Almacenar sus células es de vital importancia y el criterio para valorar esta medida no puede hacerse desde el punto de vista de coste-beneficio en términos ordinarios".
elmundo.es

martes, 12 de abril de 2011

Japón sitúa a Fukushima al nivel de Chernóbil



Japón ha tardado un mes en admitir la realidad del accidente de Fukushima. Esta madrugada (hora española), el Gobierno de Tokio ha admitido que el desastre merece un 7 en la escala de sucesos nucleares (en la escala internacional del 0 al 7 de accidentes nucleares INES, por sus siglas en inglés) debido a los altos niveles de radiación detectados tras las fugas de la central. El salto de 5 a 7 sitúa el accidente en el nivel de Chernóbil, ocurrido hace 25 años, el único precedente. La Agencia de Seguridad Nuclear japonesa (NISA) ha reconocido el cambio de nivel porque la emisión de yodo radiactivo ha sido de decenas de miles de terabequerelios, un nivel que ha considerado como un 10% de la emisión de Chernóbil.
Por su parte, el ministro de Ciencia y Tecnología japonés ha confirmado que se han encontrado pequeñas cantidades de estroncio, un metal altamente radiactivo que puede provocar leucemia, en la tierra y plantas alrededor de la central. Estas partículas se unen a otros elementos encontrados en las mediciones de los alrededores de la central, como el yodo, el cesio y el plutonio.
Pese a tardar un mes, en su primera comparecencia tras la elevación de la categoría del accidente, el primer ministro japonés, Naoto Kan, ha rechazado que haya habido un retraso en reconocer la magnitud real de la tragedia y ha negado que se infravalorase lo sucedido. Kan ha vuelto a demandar más información a Tepco, y le ha pedido que muestre sus planes para controlar la situación, pero ha enviado un mensaje pretendidamente tranquilizador: "la planta de Fukushima se está estabilizando paso por paso". Sin embargo, y pese a que ayer decidieron evacuar una zona más amplia afectada por los escapes radiactivos de la central, Kan ha dicho que está descendiendo el escape de partículas radiactivas y ha pedido a los japoneses que, poco a poco, se vayan incorporando a la vida normal, después de pedirles, como medida para reconstruir el país, que consuma los productos de las zonas devastadas por el terremoto, informa Kyodo.
Mientras tanto, un portavoz de la compañía que gestiona la central, Tokyo Electric Power (TEPCO), ha reconocido a la agencia local de noticias Kyodo News, el temor de la compañía a que las filtraciones de materiales radiactivos superen en el futuro a las que se produjeron en 1986 en Chernóbil. "La filtración de radiación no se ha detenido completamente", ha dicho este portavoz.
Y por su parte, el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) ha confirmado en un comunicado la nueva valoración del accidente, mientras que en el mismo comunicado considera que los daños sufridos en los tres primeros reactores se consideran ahora como un solo incidente, incidente que merece la calificación de nivel 7, informa Efe. Hasta ahora, los daños sufridos en esos reactores estaban considerados como incidentes separados, calificados con un 5. Mientras tanto, la unidad 4 de Fukushima permanece en el nivel preliminar 3 de la escala. El OIEA, además, añade que la nueva calificación "requiere aplicar amplias y planeadas contramedidas".
Mientras Japón lucha contra el desastre nuclear un mes después del gran terremoto, la tierra continúa temblando. Esta madrugada (hora española) han sido dos: el primero, que se ha sentido principalmente en Tokio, ha sido de magnitud 6,4 en la provincia de Chiba, según informó la agencia metereológica nipona, una intensidad que no activó la alerta de tsunami pero que hizo temblar los edificios de Tokio; el segundo, en los alrededores de Fukushima, de magnitud 6,3.
La NISA cree que la mayor parte del material radiactivo liberado en la atmósfera desde Fukushima Daiichi proviene del reactor 2, que el 15 de marzo sufrió una explosión de hidrógeno cerca de la piscina de supresión, en la base del reactor, que dañó la vasija de contención que protege el núcleo. Eso desató una fuga masiva de materiales radiactivos en el reactor, que se cree ha experimentado una fusión parcial de las barras de combustible, según la agencia nuclear, informa Efe.
Fukushima no es un "accidente sin impacto significativo", como declaró Tokio durante semanas; tampoco es un "accidente con riesgo fuera del emplazamiento", como mantuvo durante un mes. Fukushima es "un accidente grave", un nivel siete. Los expertos internacionales insistían desde hace semanas en que el accidente debía ser calificado, como mínimo, como un nivel 6 en la escala internacional INES. Hasta ayer, Japón aún mantenía el nivel 5, similar al accidente de Three Mile Island, en Harrisburg (Estados Unidos, 1979, en el que apenas hubo escape.
Pese a elevar la gravedad, NISA ha insistido en separar el accidente del de Chernóbil: "Hay muchas diferencias", señaló el portavoz de NISA, entre ellas que aún se puede trabajar junto a la central nuclear o que la emisión al exterior es significativamente menor. La estimación de que lo emitido por Fukushima es un 10% de Chernóbil ya la dio el instituto de radiología francés el 24 de marzo.
El organismo de control japonés ha dicho además que sus cálculos preliminares señalan que la cantidad de exposición externa a la radiación de Fukushima ha alcanzado el límite anual de un milisievert en zonas situadas a más de 60 kilómetros al noroeste de la planta y a unos 40 kilómetros en dirección suroeste. En el radio de 20 kilómetros de zona de exclusión, ampliado ayer por el Gobierno, la cantidad de radiación varía de uno a 100 milisieverts por hora, mientras que en la zona comprendida entre los 20 y los 30 kilómetros de la central, la cantidad se reduce a niveles inferiores a 50 milisieverts.
Que en Iitate, un pueblo de 7.000 habitantes a 40 kilómetros al noroeste de la nuclear, hay altos niveles de contaminación no es ninguna sorpresa. El 25 de marzo, dos semanas después del tsunami, los partes del Gobierno japonés ya detectaban una contaminación por cesio -137 en el suelo de 163.000 bequerelios por kilo (500 veces más de lo permitido en la UE). El cesio-137 tarda unos 300 años en desaparecer.
Ampliación de la zona de exclusión
La central nuclear de Fukushima retrocedió ayer durante 49 minutos al punto de partida, a la crítica situación que vivió tras el tsunami justo un mes antes. Un terremoto de magnitud 6,6 en la escala de Richter a 68 kilómetros de Fukushima dejó a la planta sin suministro eléctrico y sin refrigeración entre las 17.16 y las 18.05 (hora local japonesa). La pérdida de energía externa tras el tsunami del 11 de marzo dejó a cuatro de los seis reactores de la central en tan mal estado que, tras treinta días de trabajo, Japón no logra controlarlos ni aventura cuándo podrá llevarlos a una parada fría. La refrigeración es esencial para enfriar el combustible del reactor y de las piscinas y evitar así la fusión del núcleo.
Según Tepco, cuando retomó la inyección de agua dulce los cuatro reactores más afectados seguían estables. El problema es que casi nadie sabe a ciencia cierta eso qué significa, porque los datos de la central son escasos. El Congresista demócrata Edward J. Markey mostró la semana pasada en Washington un correo electrónico que le había enviado la Agencia Nuclear de EE UU (NRC) según el cual temía que el núcleo del reactor dos estuviese fundido y hubiera salido de la vasija. Ese panorama es peor que el que presentan las autoridades japonesas, aunque la NRC matizó después que no tenía claro si eso había ocurrido. La situación refleja la incertidumbre en la que aún se mueven los expertos.
Ingenieros de todo el mundo escudriñan los datos que Japón hace públicos para intentar aventurar cuál puede ser la situación en el interior de los reactores. La NRC tiene expertos en Japón desde el primer día y la Embajada estadounidense en Tokio recomienda a sus ciudadanos que se mantengan a 80 kilómetros de la central (para enojo del Gobierno japonés) y les ha repartido pastillas de yoduro potásico. El yoduro potásico a altas dosis satura el tiroides e impide la absorción de yodo radiactivo.
Por otro lado, el Ejecutivo anunció que se pondrá serio con los residentes que, ignorando la recomendación, siguen en la zona de exclusión. Desde el 13 de marzo, las autoridades japonesas han medido la radiación a 131.604 personas. De ellas, 102 presentaron contaminación en la ropa, pero ninguna contaminación corporal por encima de los límites. En Iitate y Kawamata se han realizado mediciones en 946 niños para estudiar la acumulación de yodo radiactivo en su glándula tiroides, sin que se hayan detectado niveles superiores a los fijados por Japón, según el Consejo de Seguridad Nuclear. "Nos parece bien esta decisión, pero deberían haberla tomado antes", explicó por teléfono Greg McNevin, del equipo de Greenpeace en Japón. No es la primera vez que la realidad obliga a corregir las optimistas previsiones del Gobierno de Tokio.
La organización afirma que la gente que aún vive alrededor de Fukushima podría recibir una dosis de radiación de cinco milisievert al año, "que fue el umbral de evacuación en Chernóbil". Las mediciones muestran que la dispersión de las partículas radiactivas no es uniforme. Aunque los vientos dominantes van hacia el Pacífico, hay una lengua de contaminación hacia el noroeste, que es la que engloba a Iitate.
elpais.com

domingo, 3 de abril de 2011

JAPON: los “samurais de fukushima”


Los héroes de Fukushima saben que la muerte los aguarda pacientemente. Tras denodados esfuerzos por contener la fuga de radiación, los 300 ingenieros jubilados y bomberos que desde el pasado 11 de marzo trabajan en turnos rotativos, sólo “esperan morir” ante los altos niveles de radiación a los que están diariamente expuestos. Con la certeza de un final trágico, los testimonios desde las entrañas de la planta nuclear son desgarradores.
En una serie de correos electrónicos revelados por la prensa, los héroes de Fukushima revelan sus sentimientos más profundos. “Vamos a morir. Llorar es inútil. Si estamos en el infierno ahora todo lo que se puede hacer es trepar hasta el cielo. Por favor, tengan cuidado con la fuerza oculta de la energía nuclear. Me aseguraré de que vayamos a recuperarnos”, asegura uno de los operarios. “Mi hijo y sus colegas analizaron su situación y se resignaron a morir si es necesario”, le confió la madre de uno de los trabajadores a The Daily Telegraph.
“La ciudad en la que vivo fue arrasada por el tsunami. Mis padres fueron arrastrados por el tsunami y aún no sé dónde están. Estoy encadenado en un trabajo extremadamente duro bajo estas condiciones mentales. ¡No puedo más!”, afirma otro empleado de la planta administrada Tepco. “Esto es como una zona de guerra”, dispara otro.
En otro sorprendente testimonio de los “samurais de Fukushima”, un trabajador de mantenimiento de 31 años reveló a la cadena BBC cómo vivió el sismo dentro de las instalaciones de la planta. “La maquinaria pesada, las grúas, temblaban por encima de nuestras cabezas. Después de tres minutos se cortó la electricidad. El temblor se prolongó y fue feroz”, dijo.
El gobierno de Naoto Kan confía evitar que la crisis nuclear llegue al mortal nivel 7, el mismo que recibió Chernobyl en 1986. Sólo el “yamato-amashii”, el ancestral espíritu japonés de autosacrificio y valor, acompaña a los 300 trabajadores anónimos en su titánica batalla contra la radiactividad.

Solidaridad con Japón
El Centro Nikkei Argentino iniciará hoy en en el Jardín Japónés, entre las 10 y las 18, la campaña solidaria “Mil grullas por Japón”. La campaña consiste en la realización de la tradicional grulla japonesa en papel y la venta de un pin, “Fuerza Japón”, a fin de juntar fondos para el pueblo japonés. Todos los participantes de la campaña tendrán la posibilidad de ser parte de los mensajes en fotografías para los japoneses, a publicarse en las redes sociales de la institución. Informes: centronikkeiarg@hotmail.com.
diarioperfil.com.ar

martes, 29 de marzo de 2011

Dos comidas, una botella de agua y 30 galletas, así se sobrevive en Fukushima

Dos de los trabajadores de la central de Fukushima. | Reuters
Una bola de arroz seco, un zumo, una botella de agua y 30 galletas es toda la alimentación que los 400 trabajadores que se encuentran en la central de Fukushima reciben al día.
No se quejan ni protestan, aceptan las condiciones extremas en las que se encuentran con el único objetivo de controlar una crisis nuclear cada vez más complicada.
A las 06.00 horas de la mañana cada uno de los empleados de Tepco y de los demás trabajadores se despiertan y desayunan las 30 galletas y el zumo de 18 centilitros que les dan. En ese momento comienza su dura tarea, según Kazuma Yokota un miembro de la Agencia de Seguridad Nuclear de Japón.
Tras el desayuno los trabajadores se desplazan a sus respectivas tareas en los distintos lugares de la dañada central nuclear. No será hasta la noche cuando vuelvan a recibir comida. No hay almuerzo ni descanso.
Hasta el pasado 22 de marzo se les entregaba por día una botella de 1,5 litros de agua. Un día después y tras recibir más suministros se les comenzó a dar una botella más por persona hasta que las existencias se acabaran.
Cuando el sol se empieza a ocultar, alrededor de las 17.00 horas, regresan a los edificios donde se alojan, los pasillos y salas de conferencia, dentro de las instalaciones de la planta nuclear.
La cena también es una cuestión de supervivencia. Una bola de arroz seco y una lata de pollo o pescado en conserva para cada uno. En un cuenco con agua hervida echan la bola 'Magic Rice' y esperan unos 15 minutos para comérselo. Según Yokota, el silencio es sepulcral durante estos momentos de tensa calma. Nadie habla, ni protesta. Es lo que hay.
A las 20.00 horas los trabajadores tienen una reunión para informar a los superiores de los avances logrados durante el día en la central nuclear. Al finalizar la reunión todos se reúnen, unen sus manos y cantan una típica canción japonesa 'Gambaro!'.
A todo ello hay que sumarle los altos niveles de radiación que se han detectado en la planta, hasta 1.000 milisievert por hora y a la que están expuestos estos trabajadores.
Para protegerlos de esta radiactividad los empleados duermen cubiertos con láminas de plomo y tapados con mantas. La mayoría de los trabajadores son sustituidos cada semana.
Siete días en los que no pueden tener contacto con el exterior ya que los teléfonos de la central no funcionan y tampoco se permite el uso de los teléfonos móviles ni se puede porque no hay cobertura en Fukushima.
elmundo.es

jueves, 17 de marzo de 2011

¿Qué efectos tiene la radiactividad sobre la salud?

Un técnico mide los niveles de radiación en la localidad de Nihonmatsu.| Yuriko Nakao

Un técnico mide los niveles de radiación en la localidad de Nihonmatsu.| Yuriko Nakao
Que todo aquel que vive en un radio de 20 kilómetros de la planta nuclear de Fukushima (Japón) abandone la zona y quien se encuentre entre los 20 y 30 km permanezca en el interior de su casa, con las ventanas y las puertas bien cerradas. Éstas son las medidas que Japón está tomando para proteger a la población de la radiactividad.
Para conocer con más profundidad las repercusiones que este accidente puede tener sobre la salud de la población, ELMUNDO.es ha hablado con el doctor Ferrán-Guedea, presidente de la Sociedad Española de Oncología Radioterápica y jefe de Oncología Radioterápica del ICO, y con Eduardo Gallego, profesor del departamento de Ingeniería Nuclear de la Universidad Politécnica de Madrid y vicepresidente de la Sociedad Española de Protección Radiológica.

¿Qué son y dónde están las radiaciones?

Las radiaciones son un tipo de energía que forman parte de la naturaleza. Por ejemplo, gran parte del material del suelo es uranio y las estrellas también emiten radiación, especialmente el sol, y esto se nota de forma acusada cuando viajamos en avión. Además de en el medio ambiente, también se encuentra en aplicaciones artificiales, como la energía nuclear y ciertas aplicaciones médicas (como la radioterapia para tratar el cáncer o los rayos X).

¿Cómo las absorbe el cuerpo?

Hay muchos tipos de partículas en las radiaciones, pero las que más abundan son las de tipo gamma, que atraviesan sin dificultad los tejidos e impactan en el ADN de las células, precisamente donde se produce el efecto más importante, ya que puede provocar mutaciones celulares y dar lugar a diversos tipos de cáncer.
La radiación también se puede inhalar. Esta vía tiene un agravante, porque el elemento químico entra en el cuerpo, puede metabolizarse y permanecer durante mucho tiempo descargando radiaciones. El plutonio, por ejemplo, se puede fijar en los huesos y los pulmones, llegando a originar diferentes tumores.

¿Qué riesgos suponen para la salud?

La radiación controlada no representa ningún riesgo. De hecho, las radiaciones conviven con nosotros, en hospitales, en industrias, en ciertos gases que se encuentran en el terreno... Sirven para tratar el cáncer (radioterapia) y para diagnosticar muchas enfermedades (a través de radiografías, por ejemplo).
Otra cosa es lo que ha pasado en Japón. Una situación inesperada e impredecible. Las repercusiones dependen de la distancia a la que se encuentre cada persona, su sensibilidad y, por supuesto, de las dosis y los materiales radiactivos emitidos.

¿Qué tipo de efectos tiene la radiación en el organismo?

Hay que distinguir en primer lugar entre la exposición puntual a altas dosis (muy por encima de 100 milisieverts), que puede provocar efectos agudos en poco tiempo (como malestar, quemaduras en la piel, caída de pelo, diarreas, náuseas o vómitos), y los daños acumulados, que pueden causar problemas de salud más graves a largo plazo (cáncer fundamentalmente), sobre todo leucemias y cáncer de tiroides. Estos efectos tienen que ver con la capacidad de las radiaciones ionizantes para provocar cambios en la estructura de las células, es decir, para alterar su ADN; algo que no ocurre con las radiaciones no ionizantes (como las de infrarrojos).

¿A qué dosis está expuesta la población de Fukushima?

Según ha reconocido la Agencia de Seguridad Nuclear japonesa, unos minutos después de la tercera explosión registrada en la central, los niveles de radiación superaron los 8 milisieverts (mSv) por hora, el triple de la cantidad normal a la que está sometida una persona a lo largo de todo un año.

¿Qué radiación recibimos normalmente?

Como recuerda la Organización Mundial de la Salud (OMS), una persona recibe unos 3 mSv a lo largo de todo el año, el 80% a través de fuentes naturales de radiación (como ciertos gases que puede haber en el terreno), y el otro 20% a través de procedimientos y pruebas médicas, aunque estas cifras pueden variar en función de la geología del terreno.
En España estamos expuestos a entre 2,4 y 3 milisieverts en todo el año (frente a los 8 a los que se expone la población de Fukushima), una cantidad inocua o tolerable. Como explica el profesor Gallego, por debajo de los 100 milisieverts al año (una cifra equivale a dos o tres escáneres), la mayoría de la gente no sufre ningún síntoma. Los ciudadanos de Fukushima tendrían que estar unas 12 horas expuestos para alcanzar los 100 mSv. Lo que sí es recomendable es realizar controles médicos periódicos, centrados en la prevención de posibles tumores.
A partir de los 100 mSv pueden aparecer algunos daños en la piel, náuseas, vómitos, problemas respiratorios y, si afecta a mujeres embarazadas, puede ocasionarle al futuro bebé algún tipo de retraso en el desarrollo cerebral. A mayores dosis, mayores repercusiones en la salud: destruyen el sistema nervioso central y los glóbulos blancos y rojos, lo que compromete el sistema inmunológico y deja a la víctima vulnerable ante las infecciones.
Si este accidente se agravase hasta el punto de pasar de los 8 mSv a varios miles de milisieverts, se pueden producir casos de Síndrome de Radiación Aguda. Ocurre cuando grandes cantidades de radiactividad entran en el cuerpo en muy poco tiempo. En circunstancias semejantes, la radiactividad afecta a todos los órganos y cualquiera de ellos puede tener un fallo fulminante. Por ejemplo, una única dosis de 5.000 milisieverts mataría aproximadamente a la mitad de las personas expuestas en un mes.

¿Quiénes son más vulnerables?

Cuanto más jóvenes, mayor es la sensibilidad a las radiaciones. Su organismo celular se renueva muy rápidamente y si alguna célula se vuelve cancerosa, el tumor se desarrolla con más rapidez.

¿Por qué se administran pastillas de yodo?

Entre los múltiples componentes que pueden encontarse en un reactor nuclear, uno de los más peligrosos para la salud es el yodo radiactivo. Este yodo que absorbe el organismo durante un accidente nuclear tiende a acumularse en la glándula tiroides (uno de los órganos del cuerpo más sensibles a la radiación), lo que puede ocasionar casos de cáncer y otros problemas de salud más adelante. Como recuerdan los Centros de Control de las Enfermedades de EEUU en su página web, el uso de yoduro de potasio (las populares pastillas de yodo) tiene como objetivo precisamente evitar estos daños.
El yoduro de potasio satura la glándula tiroides para que ésta no pueda absorber más yodo radiactivo, por lo que este medicamento también suele utilizarse como tratamiento en el caso de pacientes con problemas de hipertiroidismo. A pesar de su elevada eficacia para proteger la tiroides si se administra en las primeras horas de la exposición, las pastillas de yodo no protegen otras partes del organismo. Se calcula que Japón ha repartido ya unas 200.000 tabletas de yodo entre la población.
elmundo.es

lunes, 14 de marzo de 2011

La radiación nuclear: invisible e inodora, pero devastadora

Un médico mide la radiación de un residente de Otama, cerca de Fukushima. | Efe


La radiación "ni se ve ni se huele, pero sus efectos son a largo plazo y dañarán la salud y el medioambiente durante años", así describe las consecuencias del accidente nuclear ocurrido en una central japonesa, Eduard Rodríguez-Farré, radiobiólogo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
Rodríguez-Farré ha asegurado que colegas científicos ya han medido contaminantes como el yodo o el cesio en la radiación liberada en Fukushima, donde ya se ha producido la fusión parcial de dos de sus reactores ante la falta de refrigeración provocada por el terremoto y maremoto que han azotado el país.
"En el núcleo de un reactor nuclear existen más de 60 contaminantes radiactivos a partir de la fisión del uranio, unos de vida muy larga y otros de vida muy corta, pero casi todos tienen una gran afinidad con nuestro organismo y se acumulan en él, ya que son parecidos a nuestros elementos biológicos", explica el científico.
Rodríguez-Farré, uno de los mayores expertos internacionales en radiaciones nucleares y autor de estudios sobre las consecuencias de la catástrofe nuclear de Chernóbil, afirma que de entre esos 60 contaminantes, los que tendrían mayores consecuencias para la salud humana serían el yodo, el estroncio 90 y el cesio (C-137).
"El yodo afecta inmediatamente y deja mutaciones en los genes, a partir de las cuales se puede desarrollar luego el cáncer de tiroides", sostiene el toxicólogo, quien recuerda que el accidente de Chernóbil multiplicó por diez los casos de cáncer de tiroides en Centroeuropa.
Por su parte, "el estroncio se acumula en los huesos un mínimo de 30 años, como si fuera calcio, y durante años continúa irradiando el organismo; mientras que el cesio queda depositado en los músculos".
Ambos contaminantes "aumentan el riesgo de todo tipo de cánceres, especialmente de huesos, músculos y tumores cerebrales, disminuyen la inmunidad del organismo y aumentan la capacidad de sufrir otras patologías".
Además, "la radiación altera la reproducción", ha recordado este médico, miembro del Comité Científico de Nuevos riesgos para la salud de la Unión Europea, y "afecta más a las mujeres que a los hombres".
La explicación estriba en que "los espermatozoides se regeneran totalmente cada 90 días y un espermatozoide alterado desaparece en ese periodo, pero los óvulos están en los ovarios toda la vida, y si un óvulo alterado por la radiación es fecundado posteriormente, habrá malformaciones en el feto, aunque sea años después".
Las consecuencias para el medioambiente no son menores: "A largo plazo la contaminación nuclear se deposita en el suelo y en el mar, y se incorpora a la cadena trófica, de los peces, que son la base de la dieta en Japón, del resto de animales, de las plantas, la fruta, las verduras...".
Este proceso, argumenta el científico, "se va bioacumulando, es decir, va pasando de un ser vivo a otro y va empeorando", y un ejemplo de ello es el de los "miles de renos que hubo que sacrificar en el Ártico tras Chernóbil, porque estaban absolutamente contaminados a través de los líquenes que habían comido".

Medidas a tomar

Respecto a las medidas a tomar para prevenirse de la contaminación radiactiva, Rodríguez-Farré señala que el contacto con la piel se puede eliminar lavándose con el mismo celo que tiene un cirujano cuando entra a un quirófano: limpiando y cepillando el cuerpo, el pelo y las uñas con detergente; y desechando la ropa.
Más complicado es luchar contra la principal vía de contacto con los contaminantes: "La inhalación", ante la cual prácticamente sólo son efectivas pastillas de yodo como las que las autoridades japonesas están repartiendo a la población.
"El tiroides cuando está repleto de yodo elimina el que le sobra, así que si tú saturas de yodo normal el tiroides —con las citadas pastillas—, ayudas a que si inhalas yodo radiactivo lo elimines rápidamente", aclara.
elmundo.es

viernes, 17 de diciembre de 2010

Ante una explosión nuclear, no corras, refúgiate

Pasados los años de la guerra fría, el temor a un ataque nuclear no viene ya tanto de otros países, sino de que algún grupo terrorista se haga con una bomba atómica y la haga detonar en el centro de una gran ciudad. Ante esta posibilidad, el Gobierno de Estados Unidos se ha visto obligado a revisar su estrategia, con una conclusión sorprendente: lo mejor ante una explosión de este tipo no es seguir el primer instinto de huir, sino refugiarse en cualquier edificio estable, y no salir hasta que las autoridades declaren que ya es seguro.
"Hay más posibilidades de sobrevivir de lo que la gente cree", asegura un funcionario de la Administración estadounidense que participa en la planificación de la respuesta civil a un ataque, citado por The New York Times bajo condición de anonimato. Los análisis científicos recientes muestran que, frente al sentimiento de fatalismo creado por la guerra fría, es mucho más probable salir con vida tras una explosión nuclear si se busca inmediatamente un refugio adecuado. "La clave es evitar la lluvia radiactiva", dice la fuente. Incluso unas pocas horas de protección pueden incrementar las posibilidades de supervivencia.
El problema para el Gobierno de Barack Obama es cómo transmitir este mensaje a los ciudadanos sin parecer alarmista en un tema que pocos políticos se atreven a discutir en público. "Tenemos que superar el bloqueo mental de que es algo demasiado terrible para pensar en ello", dice al diario neoyorquino W. Craig Fugate, administrador de la Agencia Federal de Gestión de Emergencias. "Tenemos que estar preparados para manejarlo", y enseñar a la gente "a protegerse a sí mismos lo mejor posible".
Después de miles de millones invertidos en prevenir el terrorismo nuclear, ahora Washington busca preparar a los ciudadanos, a través de las autoridades locales y también directamente. En junio pasado, el Gobierno envió a los responsables de emergencia en todo el país una guía de 130 páginas sobre la respuesta a un ataque nuclear, en el que se subrayaba la importancia de preparar a la población antes de cualquier incidente.
"Refúgiate donde estés. Ese es el mensaje", reitera Jonathan Fielding, director de Salud del Condado de Los Ángeles, citado por USA Today. "Es la mejor forma de salvar vidas y de prevenir enfermedades relacionadas con la radiación. Va en contra de tu instinto básico de irte y reunirte con tu familia. Pero si los niños están en el colegio o en la guardería, ahí es donde deben quedarse", añade.
Los primeros efectos de una bomba atómica han quedado reflejados en multitud de películas: un relámpago de luz cegadora, un calor abrasante y un enorme viento. La bola de fuego y el enorme hongo nuclear, cargado con partículas radiactivas, se expanden por el viento. En los años cincuenta, los científicos que estudiaban los efectos de las explosiones comprobaron que esas partículas eran potencialmente letales.
La guía publicada por el Gobierno explica que, al refugiarse, la gente debe esperar permanecer dentro entre 12 y 24 horas, tiempo durante el cual la intensidad de la radiación irá bajando de forma significativa. Aconseja no salir del lugar en las 24 horas siguientes a la detonación a menos que así lo indiquen las autoridades, aunque en algunos casos, puede ser mejor evacuar el lugar, por ejemplo a las 12 horas, por necesidades médicas. "Incluso en zonas donde no se advierte la lluvia radiactiva, es aconsejable refugiarse hasta que se conozcan claramente las áreas afectadas. De lo contrario, los evacuados pueden verse atrapados en el exterior cuando llegue la lluvia radiactiva o salir sin darse cuenta de un área no afectada y entrar en una afectada".
La capacidad de protección de un refugio dependerá de la cercanía de la zona cero y del material. Los más recomendables incluyen hormigón, ladrillo y piedra, mientras que la madera o las planchas metálicas proporcionan una protección mínima. Uno de los consejos llamativos del informe es que la "descontaminación de las personas no es un asunto de vida o muerte. Simplemente, cepillar las prendas exteriores será suficiente para protegerse a sí mismo y a los demás hasta que se pueda llevar a cabo una descontaminación más exhaustiva".
El texto reconoce que refugiarse en el lugar más cercano va "contra el instinto natural de huir del peligro y reunirse con la familia", una necesidad más acuciante para los padres que no se encontraban con sus niños en el momento de la explosión. "La comunicación dirigida a las familias y a aquellos que quieran irse será crítica para mantener a la gente dentro con éxito. Después de una detonación nuclear, la gente necesitará entender por qué ellos y sus familias están más seguras permaneciendo refugiados", explica. Para ello, recomienda que se trabaje de forma preventiva, de forma que los padres conozcan la política de los colegios ante grandes desastres, y que las escuelas desarrollen planes de preparación en caso de que tengan que dar refugio en sus instalaciones.
La buena noticia es que el mayor peligro de la lluvia radiactiva pasa entre las seis y las 24 horas tras la explosión, según el experto en protección radiológica Brooke Buddemeier, del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore (California). Este científico ha dirigido un amplio estudio para el Departamento de Seguridad Nacional sobre qué efectos tendría una explosión nuclear en seis grandes ciudades: Nueva York, Los Ángeles, Washington, San Francisco, Houston y Chicago. Para ello, se han creado modelos estadísticos a partir de los datos de un millar de pruebas nucleares llevadas a cabo en la guerra fría y de reconstrucciones sobre el impacto de las bombas de Hiroshima y Nagashaki.
"No puedes correr más que una nube radiactiva", dice Buddemeier, que afirma que las muertes por esa causa son "100% evitables". En caso de una explosión, si los habitantes de Los Ángeles que están a una milla o más de la zona cero no se refugiaran, morirían o caerían enfermas unas 285.000 personas, calcula.
Simplemente refugiándose en sitios de escasa protección, como una casa de madera o un coche, se salvarían 160.000 personas. Un refugio adecuado, como un sótano poco profundo o un edificio de dos o tres pisos, salvaría a unas 240.000, mientras que el resto sobreviviría, aunque caerían enfermos. "Si puedes meterte en un aparcamiento subterráneo o en el centro de un gran edificio de oficinas, no estarías expuesto de forma significativa", explica.
elpais.com

martes, 13 de octubre de 2009

Construyen en el sur de Francia un segundo sol: el reactor ITER


Stephen Battersby
De New Scientist
LONDRES.- El sur de Francia siempre ha sido un imán para los adoradores del Sol. De modo que no sorprende que allí, no lejos de la Costa Azul, un equipo internacional de científicos esté construyendo una máquina que intenta recrear el Sol. Insumirá decenas de miles de toneladas de acero y hormigón, y una cantidad de materiales menos usuales: berilio, niobio, titanio y tungsteno, nitrógeno líquido y helio.
Esta ecléctica mezcla de ingredientes se transformará en el ITER (siglas en inglés de reactor termonuclear experimental), el próximo gran paso en la investigación en fusión nuclear. Cuando se complete en 2018, el reactor fundirá dos isótopos pesados de hidrógeno para liberar vastas cantidades de energía. En teoría, el resultado será electricidad limpia, sin emisiones de carbono y mucha menos basura radiactiva que la que producen los reactores de fisión nuclear de hoy día.
Entonces, ¿por qué no están desbordando nuestras redes de electricidad con energía obtenida por fusión nuclear? Mientras el concepto de fusión es simple, llevarlo a la práctica es tremendamente complicado. Y esto es porque los núcleos atómicos son elusivos: cada uno tiene carga eléctrica positiva y se repelen entre sí. Sólo a temperaturas increíblemente altas adquieren suficiente energía para vencer su aversión mutua y fusionarse.
Eso es exactamente lo que ocurre en el Sol. Allí, el calor es generado por la fusión de los núcleos de hidrógeno. Pero el combustible apenas se funde a 15 millones de grados, la temperatura que impera en el núcleo del Sol. Se quema tan lentamente que dura miles de millones de años.
En una planta de fusión, el combustible tiene que quemarse en escalas de tiempo humanas. Los isótopos más pesados de deuterio y tritio son más fáciles de quemar que el hidrógeno, pero incluso así obtener el efecto dentro del ITER requerirá 15 millones de grados. Y eso presenta una montaña de problemas de ingeniería, entre los cuales contener el plasma de los electrones y los núcleos atómicos a una temperatura diez veces mayor que la del Sol no es el menor. Incluso los materiales más resistentes no resisten temperaturas de más de miles de grados, de modo que la solución es aislar un receptáculo para el plasma de los campos magnéticos.
El ITER sigue el diseño de reactores experimentales más pequeños en los que los físicos ya lograron producir temperaturas necesarias para la fusión. El combustible nuclear se mantiene dentro de un reactor con forma de anillo, llamado tokamak.
Lo circundan imanes que se combinan para generar un campo en espiral que mantiene el plasma supercaliente en su lugar. Para lograr su jaula magnética, el ITER utilizará cables superconductores de una aleación de niobio, que son enfriados con helio líquido. Fuera de la jaula magnética, un vacío aísla el plasma confinado de la pared interior del reactor.
Una utopía
Atrapado en su jaula, el combustible de fusión arde simultáneamente de tres formas. Mientras los circuitos eléctricos fuerzan una corriente a través del plasma, es aplastado con microondas y bombardeado con átomos de alta energía, generados por pequeños aceleradores de partículas salpicados alrededor del anillo. Incluso bajo este ataque triple, hasta ahora ningún tokamak logró producir mucha energía de fusión. El ITER debería hacerlo mejor alumbrando un anillo de plasma mucho más grande y denso. Habrá que bombear un montón de energía para iniciar el anillo, pero si todo sale según lo planeado, producirá diez veces más.
A pesar de la jaula magnética, el plasma del ITER arrasará las paredes circundantes con varios megavatios de calor por metro cuadrado. La solución es simple: utilizar agua para extraer el calor. "Por supuesto, esto es exactamente lo que queremos finalmente de la fusión: sacar el calor", dice Mario Merola, jefe de la división responsable por los componentes internos del reactor.
Pero, una vez más, el problema es cómo llevar la teoría a la práctica. La pared principal del reactor, conocida como sábana, será construida de 440 bloques de acero inoxidable de casi medio metro de grosor y sembrada con caños de agua de alta presión. El acero podría calentarse y ablandarse peligrosamente.
El calor confinado dentro de un tokamak resulta similar al del Sol de varias formas: como su hermano mayor, esta pequeña estrella con forma de rueda puede súbita y violentamente sufrir erupciones. En una fracción de milisegundo, la superficie del anillo de plasma se desprende hacia afuera para enviar explosiones de partículas. "Parece un estallido solar", dice el investigador del ITER, Alberto Loarte. El problema es que esa liberación es muy intensa y localizada, de modo que las densidades son muy altas, de varios gigavatios por metro cuadrado", explica Loarte. Es más de un millón de veces la densidad de energía del Sol que llega a la Tierra.
La fusión sigue siendo una meta controvertida, entre otras cosas por sus costos. El ITER insumirá más de 10.000 millones de dólares. Los escépticos también destacan que nunca, desde que se planteó la idea, en los años cincuenta, la promesa de energía limpia ha dejado de ser una utopía. El equipo del ITER está tratando de acercarla al presente. Si pueden mantener una "rebanada" de Sol en el corazón del reactor, finalmente podríamos acercarnos a la posibilidad de obtener energía útil de este sueño eléctrico...
lanacion.com

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Greenpeace denuncia 'las 15 mentiras de la industria nuclear'


ELMUNDO.ES
MADRID.- Uno puede esgrimir argumentos a favor o en contra de la energía nuclear, pero... ¿a quién le gustaría vivir a pocos metros de una central? Greenpeace se basa en el rechazo social como uno de los motivos para detener el desarrollo de esta fuente energética.
¿Y si los motivos para defender la energía nuclear resultan ser falsas creencias? La ONG ecologista ha elaborado una lista de lo que considera como las "15 mentiras" que sostienen falsamente los argumentos a favor de esta industria:
1. Que la energía nuclear es segura: el grupo ecologista recuerda la dimensión de la tragedia de Chernóbil y el poder destructor de la radiactividad.
2. Que la energía nuclear es menos conflictiva que el petróleo: por el contrario, es blanco de potencial de uso terrorista.
3. Que es una energía limpia: nada hay más sucio (por peligroso), dice Greenpeace, que los residuos nucleares radiactivos, que perduran durante decenas de miles de años y cuya gestión no se ha resuelto aún.
4. Que genera puestos de empleo: para Greenpeace, es totalmente falso. Según Comisiones Obreras, las energías renovables generan 10 veces más empleos que la nuclear.
5. Que es barata: al contrario, es muy cara y sólo puede sobrevivir en países donde hay cuantiosos subsidios estatales. Greenpeace cita un informe del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) según el cual, en las condiciones actuales, "la energía eléctrica de origen nuclear no es competitiva".
6. Que ayuda a combatir el cambio climático: éste es un argumento que han sostenido varios científicos, incluido el célebre y polémico James Lovelock. El proceso de fisión nuclear no emite dióxido de carbono (CO2), pero sí toda la actividad anterior: la extracción de uranio, por ejemplo, requiere una gran cantidad de transporte y maquinaria que emite más CO2, en total, que la producción de energías renovables, dice Greenpeace.
7. Que es aceptada por la opinión pública: según las encuestas citadas por la ONG, el rechazo social es mayoritario.
8. Que es necesaria para sustituir a los combustibles fósiles: los ecologistas recurren a los casos de Alemania y Suecia, países libres de energía nuclear, para demostrar que no es necesaria para suministrar electricidad a un país y además cumplir los objetivos de reducción de emisiones.
9. Que el uranio es un combustible abundante: lejos de ser verdad, el uranio-235 fisionable se está agotando y sólo queda para unos 70 años más con el número actual de centrales, dice Greenpeace.
10. Que la energía nuclear es renovable: a este respecto, el grupo ecologista dice: "El 'lobby' nuclear ha llegado a presentar la energía de fisión nuclear como renovable, y el combustible nuclear gastado, altamente radiactivo, como reciclable. Evidentemente, estas afirmaciones no tienen ninguna base".
11. Que el 'renacimiento' nuclear ya está en marcha: el fracaso a la hora de cumplir los plazos y los presupuestos anunciados para la construcción de la central Okiluoto-3 en Finlandia, el buque insignia del "renacimiento" nuclear anunciado por la industria, es en lo que se basa la ONG para desinflar el supuesto auge de este sector.
12. Que beneficia a los países en vías de desarrollo: por el contrario, la construcción de centrales en los Estados del Sur aumenta la deuda pública.
13. Que es complementaria a las energías renovables: más bien, las fuentes limpias son suficientes por sí mismas para abastecer a todo un país como España, según un informe encargado por Greenpeace a la Universidad Pontificia de Comillas.
14. Que es sostenible: los ecologistas argumentan que no es ni económicamente eficaz, ni socialmente justa, ni ambientalmente aceptable, por lo que no puede ser sostenible.
15. Que es eficiente: "en el mundo hay 439 centrales nucleares en funcionamiento que suministran el 15% de la electricidad global y aportan sólo el 6,5% del consumo energético mundial", dice Greenpeace.
Juan López de Uralde, director de Greenpeace España, ha hecho un llamamiento a la ciudadanía para demostrar al gobierno que la sociedad rechaza la energía nuclear y obligarle a cumplir con su promesa electoral de cerrar las centrales.
Los activistas pueden protestar en la página web: yosoyantinuclear.org y participar en el concurso de videoactivismo.
Las reacciones del sector nuclear no se han hecho esperar. Según un remitido del Foro de la Industria Nuclear Española, "la campaña de Greenpeace presenta una falta de rigor alarmante y demuestra irresponsabilidad ante la sociedad".
"Las centrales nucleares españolas ocupan un lugar insustituible en el sistema eléctrico español", continúa el comunicado. "En la actualidad se están alzando voces que defienden el aumento de la contribución nuclear como indispensable para enfrentarse a los retos del calentamiento global y a la inseguridad de los suministros de combustible, a costes razonables y garantizando una estabilidad en el precio de la electricidad".