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viernes, 7 de septiembre de 2012

Teletransporte cuántico a través de 143 kilómetros


Un equipo internacional de científicos ha logrado un nuevo récord mundial en teletransportación cuántica, al reproducir las características de un fotón a otro, a través de 143 kilómetros al aire libre. Este logro se ha conseguido en las instalaciones que la Agencia Espacial Europea (ESA), que ha financiado el proyecto, tiene en las Islas Canarias.
El estudio, publicado en 'Nature', indica que los autores transfirieron las propiedades físicas de un fotón a través de la teletransportación cuánticaentre la Estación Óptica Terrestre (La Palma) y el observatorio de la ESA en Tenerife.
Distancia entre instalaciones. | ESA
Distancia entre instalaciones. | ESA
"Este logro abre un nuevo camino para comunicaciones de larga distancia cuánticas", ha explicado un experto de la ESA, Eric Wille. En este sentido, ha señalado que la primera teletransportación cuántica se llevó a cabo en condiciones de laboratorio. "Pero, ahora, el desafío era mantener el entrelazamiento entre dos fotones separados por 143 kilómetros, a pesar de las perturbaciones por las condiciones atmosféricas".
En la ciencia se habla de la teletransportación cuántica desde hace aproximada mente 20 años a raíz de que los físicos comenzaron a hablar de energía y de estructuras para definir la realidad. Gracias al avance en conocimientos de mecánica cuántica, fue posible un marco teórico en el que la teletransportación era concebible.
Así, se descubrió que el estado cuántico de un objeto, es decir, su estructura más elemental, podía en teoría ser teletransportada y los científicos se imaginaron que una entidad muy pequeña podía ser transportada de un lugar a otro sin moverse de su posición original.
Se trata de transportar su estructura, es decir, su esencia última, y no la materia del objeto, que permanece inamovible tanto en el punto de partida como de llegada.
De hecho, este trabajo ya se intentó, con resultado negativo, en 2011. En esa ocasión, las condiciones climatológicas fueron desfavorables al logro y los científicos han tenido que esperar un año para volver a intentarlo. Los expertos han explicado que las dos estaciones canarias, situadas a 2.400 metros por encima del nivel del mar, hacen frente a duras condiciones meteorológicas, incluyendo lluvias, niebla o tormentas de arena.
El nuevo récord mundial se obtuvo el pasado mes de mayo, aunque no se ha hecho público hasta ahora. Para los científicos, ahora llega el siguiente paso que "sería lograr la teletransportación cuántica a un satélite en órbita, para demostrar la comunicación cuántica a escala mundial".
elmundo.es

jueves, 23 de febrero de 2012

Reviven una planta que había desaparecido hace 32.000 años


NUEVA YORK.- Un equipo de científicos rusos habrían regenerado plantas a partir de la fruta de una pequeña flor ártica que había muerto hace 32.000 años. La fruta había sido almacenada por una ardilla en su guarida de la tundra, en el nordeste de Siberia, y se mantuvo permanentemente congelada hasta que fue descubierta por los investigadores, hace pocos años.
Esta sería, lejos, la más antigua planta cultivada a partir de tejido ancestral. El récord actual lo tiene una palmera cultivada a partir de una semilla de 2000 años de antigüedad que fue recuperada de la fortaleza de Masada, en Israel.
Las semillas y ciertas células vegetales pueden durar mucho tiempo si se encuentran en las condiciones adecuadas, pero muchos presuntos ejemplos de gran longevidad resultaron errados cuando se los examinó detalladamente. Los biólogos tienden a ser un tanto escépticos ante este anuncio hasta que sea confirmado por un equipo independiente. Anuncios previos sobre trigo cultivado a partir de semillas halladas en las tumbas de faraones fueron luego desmentidos.
A pesar de indicios poco prometedores, el nuevo trabajo fue confirmado por datación por radiocarbono.
Al principio, una línea de investigación similar en el campo de ADN antiguo fue desacreditada después de que se hubiera anunciado erróneamente la regeneración de ADN de dinosaurios, pero luego mejores técnicas produjeron resultados espectaculares, como la reconstrucción del genoma Neandertal.
El nuevo informe surgió de un trabajo liderado por Svetlana Yashina y David Gilichinsky, del Centro de Investigaciones de la Academia Rusia de Ciencias, en Pushchino, cerca de Moscú, y se publicó ayer en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences .
"Es un avance sorprendente -dijo Grant Zazula, del Programa de Paleontología Yukon, en Canadá-. No dudo de que es una afirmación legítima." Fue precisamente Zazula quien mostró que semillas aparentemente antiguas descubiertas en una mina de oro de Yukon eran en realidad modernas.
Sin embargo, el extraordinario anuncio de los rusos probablemente origine muchos pedidos de pruebas. "Está más allá de las fronteras de lo que podríamos esperar", dijo Alastair Murdoch, experto en viabilidad de semillas de la Universidad de Reading, en Gran Bretaña.
Cuando las semillas de amapola se mantienen a una temperatura de -7 grados, la temperatura en la que los rusos afirmaron haber encontrado sus flores, después de sólo 160 años apenas el 2% de las semillas serán capaces de germinar, subrayó Murdoch.
Los científicos rusos excavaron antiguos nidos de ardillas que habían quedado expuestos en las riveras del curso inferior del río Kolyma, un área atestada de mamuts y rinocerontes lanudos durante la última era glacial.
Poco después de haber sido excavados, los nidos fueron sellados por tierra arrastrada por el viento, enterrados debajo de 38 metros de sedimentos y congelados permanentemente a -7 grados.
Algunas de las cámaras de almacenamiento de estos nidos contienen más de 600.000 semillas y frutas. Muchas de ellas son de especies que se parecen a una planta que todavía existe, la Silene stenophylla .
Primero, los científicos rusos trataron de hacer germinar las semillas, pero fallaron. Entonces, tomaron células de la placenta, el órgano de la fruta que produce las semillas, las descongelaron y las multiplicaron en cápsulas de Petri hasta que produjeron la planta entera.
Muchas plantas pueden ser propagadas a partir de una única célula adulta, y este procedimiento de clonación funcionó con tres de las placentas, informaron los científicos. El ciento por ciento de las semillas de estos antiguos ejemplares germinaron.
Si el trabajo resulta correcto, posiblemente otras especies sepultadas en el hielo ártico podrían revivirse, incluyendo plantas que se habrían extinguido hace mucho tiempo.
lanacion.com

domingo, 29 de enero de 2012

La primera 'capa' que hace invisibles objetos en 3-D

Microondas bloqueadas y diseminadas por la envoltura (cuadrado). | Alu
El sueño de invisibilidad de H.G. Wells está un poco más cerca. En la novela del escritor británico 'El hombre invisible' (1897), que llevaría a la gran pantalla en 1933 el cineasta James Whale bajo el mismo nombre, un científico llamado Griffin descubre cómo lograr que el índice de refracción del cuerpo humano coincida con el del aire de manera que la luz no se refleja en él y lo hace invisible.
Griffin pone en práctica su planteamiento teórico consigo mismo y se convierte en el hombre invisible. En la novela, el investigador no consigue revertir el experimento y termina atormentdo por su propio descubrimiento.
Ahora, un grupo de investigadores de EEUU ha logrado acercar a la realidad el relato de ciencia ficción de Wells. Los investigadores han creado por primera vez una envoltura capaz de hacer invisible desde cualquier ángulo un objeto en tres dimensiones.
El trabajo, que ha sido publicado en la revista 'New Journal of Physics', se ha realizado utilizando un método conocido como "ocultamiento plasmónico" para ocultar un tubo cilíndrico de 18 centímetros. Pero, de momento, la demostración sólo funciona para ondas en la región de las microondas del espectro electromagnético. Aún habrá que esperar para comprobar cómo una capa mágica convierte en invisible a quien la porte.

Dispersan la luz y evitan que sea visible

Algunos de los avances más recientes en el campo del camuflaje mediante ocultamiento se han centrado en el uso de metamateriales basados en la transformación. Estos materiales artificiales no son homogéneos y tienen la capacidad de curvar la luz alrededor de los objetos. Sin embargo, este nuevo enfoque utiliza un tipo diferente de material artificial: los metamateriales plasmónicos.
Cuando la luz golpea un objeto, ésta rebota en su superficie hacia otra dirección. La razón por la que vemos los objetos se debe a que los rayos de luz rebotan desde los materiales hasta nuestros ojos y estos son capaces de procesar esta información. Debido a sus propiedades únicas, los metamateriales plasmónicos tienen un efecto de dispersión, frente al efecto común de los materiales de uso cotidiano.
"Cuando los campos dispersos de la envoltura interfieren con los del objeto, se anulan el uno al otro y el efecto general es la transparencia y la invisibilidad desde todos los ángulos de observación", explica Andrea Alu, científico del Departamento de Ingeniería Eléctrica y Computacional de la Universidad de Austin (Texas, EEUU) y autor principal de la investigación.
"Ocultar pequeños objetos puede ser muy interesante para una variedad de aplicaciones", dice Alu. "Por ejemplo, actualmente estamos investigando la aplicación de estos conceptos para evitar que se sean visibles las puntas del microscopio a frecuencias ópticas. Esto puede beneficiar en gran medida las medidas biomédicas y ópticas", continua Andrea Alu.
En el futuro, uno de los retos clave para los investigadores será el de demostrar la ocultación de un objeto 3D usando la luz visible.
elmundo.es

martes, 13 de diciembre de 2011

Expectativa en el mundo científico por un anuncio sobre la "partícula de Dios"

Por Nora Bär | LA NACION
La noticia rebotó desde hace días por la red electrónica global y hasta dio lugar a apuestas: hoy, a las diez de la mañana (hora de la Argentina), se presentan en una conferencia abierta que se transmite en simultáneo por Internet ( https://indico.cern.ch/conferenceDisplay.py?confId=164890 ) los últimos resultados de la mayor "cacería" de la física moderna: la que está tras las huellas del bosón de Higgs, que el físico Leon Lederman apodó "la partícula de Dios" y es la única que falta encontrar del "modelo estándar de la materia", algo así como el quién es quién del mundo subatómico.
Los datos surgen de dos experimentos del Gran Colisionador de Hadrones (LHC), ese monstruo circular subterráneo ubicado en la frontera entre Suiza y Francia, por cuyos túneles a décimas por encima del cero absoluto circulan partículas elementales a 0,9999999991 veces la velocidad de la luz, el Atlas y el CMS. En el primero juegan un papel importante grupos experimentales y teóricos de la UBA y la Universidad Nacional de la Plata.
"El funcionamiento del Atlas [tras un debut complicado en 2008] fue impecable: recolectamos 10 veces más datos de lo que esperábamos", dice Daniel De Florian, físico de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA (FCEN), recién llegado al Centro Europeo de Física de Partículas (CERN), donde ayer por la noche se estaba congregando una concurrencia ávida de novedades, incluidos varios premios Nobel.
El "modelo estándar" da cuenta no sólo de cuáles son los componentes fundamentales de la materia, sino también de sus interacciones. "El bosón de Higgs es probablemente el concepto más difícil de explicar -confiesa De Florian-. Todos los físicos modernos fracasaron en traducirlo al lenguaje común."
Esta teoría es la más exitosa de la física por su acuerdo con las observaciones experimentales, pero "prohíbe" que las partículas tengan masa, "un invento de los humanos para explicar cuánto cuesta mover un cuerpo", explica el doctor Ricardo Piegaia, otro de los argentinos que trabajan en el experimento Atlas y también investigador de la FCEN.
Había que «diseñar» un mecanismo para resolver esa inconsistencia, y hace décadas tres grupos lo plantearon de forma casi idéntica. Peter Higgs postuló que además del mecanismo tenía que existir una partícula: el bosón que lleva su nombre.
Para entenderlo, De Florian invita a una comparación: "Uno de los grandes misterios de la física actual es por qué las partículas tienen distinta masa. La masa de un objeto puede pensarse como la resistencia al movimiento -explica-. Si uno lo sumerge en un fluido viscoso, ofrece más resistencia y parece que aquella aumentara. Lo que plantea la teoría es que en algún momento muy cercano al Big Bang surgió un mecanismo similar (el campo de Higgs), una especie de «viscosidad» que impregna el espacio-tiempo y que, al interactuar con las partículas elementales [quarks, neutrones, protones, electrones], las "frena" y les confiere masa. El bosón de Higgs sería el resultado de las excitaciones de ese espacio-tiempo embebido en el campo de Higgs."
Para De Florian, que con sus alumnos y el equipo de su colega italiano Massimo Grazzini desarrollaron el andamiaje teórico que permite analizar los experimentos, los resultados que se presentan hoy serán "fuertes".
"De alguna manera, ambos experimentos [el Atlas y el CMS] parecen ofrecer indicios positivos -arriesga-. Lo que está claro es que, si existe, el LHC lo va a encontrar."
El bosón de Higgs tiene una vida tan corta que ni siquiera con el gran colisionador de hadrones será posible observarlo. Los datos se validan a partir del producto de su decaimiento, dos fotones, algo que ocurre raramente, lo que exige recolectar una enorme cantidad de datos.
Piegaia no es tan optimista: "Ojalá que los que esperan grandes anuncios no se desilusionen -advierte-. Conozco sólo la mitad de la historia, pero se adelantó que los resultados están basados en datos no suficientes para dar una afirmación concluyente sobre la existencia o no existencia del Higgs. El año que viene, salvo que ocurra una catástrofe mayor, sí o sí va a haber una respuesta definitiva."
lanacion.com

domingo, 4 de diciembre de 2011

La química crea un nuevo mundo


Por Diego Golombek  | LA NACION
Miren (huelan y saboreen) a su alrededor: estamos rodeados. Fabio Zerpa tenía razón, sí, pero no son (sólo) extraterrestres; en todo lo que tenemos alrededor, y hasta dentro nuestro, está la química -eso que solemos recordar sin mucho cariño de allá por tercer o cuarto año del secundario cuando colgaban en el pizarrón ese castillo asimétrico llamado pomposamente tabla periódica de los elementos. Y resulta que andamos de festejo, señores: este es el Año Internacional de la Química, según lo decretado por las beneméritas Naciones Unidas, y vale la pena detenernos un poco a buscar a esta esquiva ciencia entre nosotros y nuestras cosas de todos los días. ¿Y por qué en 2011? Se celebra el centenario del premio Nobel en Química a Marie Curie (sí, la primera mujer en ganar el premio, porque encima ya había ganado otro, el de Física, 8 años antes; más aún: su hija Irene continuó la tradición y ganó otra vez el de Química en 1935).
Pero ojo que la química viene de mucho, pero mucho más lejos. La angustia y el miedo por lo desconocido habrán hecho que algún antepasado nuestro tratara de entender qué sucede cuando se mezcla un poco de esto y otro poco de aquello, o cuando se calienta un bife de mamut o se extrae el mejor carmín para pintar unos buenos bisontes en la cueva. El conocimiento es poder, dicen, y entonces los protoquímicos quisieron conocer cómo transformar sustancias, mejorarlas, enriquecerlas. Ahí hacen su aparición los simpáticos alquimistas en busca de piedras filosofales o transmutaciones en oro. Esta revolución no es sólo europea: sin ir más lejos, el nombre química proviene del árabe, y significa algo así como tierra (y según mi padre, contándolo frente a veinte caritas de quinto o sexto grado, la química también nació cuando algún vagabundo del desierto comprobó que la leche que llevaba en una alforja se había transformado en yogur). Pero los árabes, se sabe, basaron parte de su ciencia en la de los griegos que ya habían llamado chemia al refinado de los metales. Dicen que la química como ciencia tiene su origen en el libro El químico escéptico (1661), de Robert Boyle, y que su época de oro comenzó con los experimentos de Lavoisier y Priestley sobre el aire y el oxígeno. De pronto, podíamos comprender no sólo de qué estaba hecho el mundo, sino que podíamos transformarlo. Y en el camino de esas transformaciones aparecían sorpresas: el descubrimiento de la porcelana mientras se buscaba oro, o del fósforo blanco mientras se estudiaba qué pasaba cuando se quemaba orina (de científicos, claro). O los famosos ojos de Cleopatra, cuya legendaria belleza algo le debía a su maquillaje con sales de plomo (que se acaba de descubrir que, debido a que podrían producir vasodilatación, tal vez ayudaran a la defensa inmune).
Pero volvamos a nuestra época y a nuestra vida: aunque no la veamos, la química siempre está. En la pasta de dientes, en el jugo de naranja del desayuno, en el botiquín del baño, hasta en el blue de nuestros blue jeans (y ni que hablar del sol, la fotosíntesis y otras pequeñeces). Sería imposible imaginar un mundo sin química: olvídense de los celulares, del cine; no habría jabón ni revistas dominicales de los diarios (ni diarios, claro). Y qué tristes serían nuestras cocinas sin la química que transforma la harina en pan, unas claras de huevo en un soufflé o un bife crudo en un churrasco lleno de aromas y sabores (y esto debido a la famosa reacción de Maillard, en cuyo honor incluso se hacen congresos internacionales).
Pero también es cierto que la química no siempre goza de la mejor prensa, de hecho, hay propagandas que se ufanan de productos que no tienen químicos, como si eso fuera posible (o por otro lado, productos que contiene ADN molecular o verdes ensolves.). Pero momentito: la química -como la ciencia- no es mala ni buena, sólo está hecha por gente que puede tener intereses diversos. Y también es cierto que la química - como la ciencia- tiene que ser controlada para que, en sus procesos, no libere sustancias tóxicas o invente forrrmas de dominarrrr al mundo (tenemos nuestrrrros métodos.). Pero hete aquí que la misma posible culpable es capaz de ser su propio remedio: buena parte de la química moderna está destinada a encontrar maneras sustentables, más eficientes, biodegrabables, limpias y seguras de producción. No es fácil ser verde, cantaba la rana René en Los Muppets, pero la química está tratando justamente de verdificarse por un mundo mejor. Y en el camino poder ayudar a otras industrias más o menos sucias, para no sólo mejorar sus procesos sino limpiar los productos no deseados, sin dejar nada debajo de la alfombra.
Se dice que la química alcanzó su apogeo hacia finales del siglo XIX o principios del XX. Después, se sabe, vinieron los años locos de la física y hoy estamos viviendo las décadas de la biología molecular. Pero atención que la química está de vuelta, inventando moléculas nuevas, con distintos tonos de verde, mirando lo infinitamente pequeño y con propiedades sorprendentes (he ahí la Nanoquímica), entendiendo y copiando a la naturaleza y, en el fondo, tratando de crear un mundo nuevo y mejor para todos.
El autor es doctor en Ciencias Biológicas, profesor de la UNQ e investigador del Conicet

Producen diamantes en el laboratorio

Por Nora Bär | LA NACION
al como aseguraba el célebre 007 (Bond? James Bond), los diamantes son eternos. O casi. En la naturaleza, la metamorfosis del grafito en ese cristal de propiedades fabulosas se produce a profundidades de alrededor de 200 kilómetros, a altas temperaturas y grandes presiones que actúan durante miles de millones de años.
Pero aunque cueste creerlo, en el laboratorio del doctor Hugo Huck, físico de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), los científicos realizan esa proeza en unas cuantas horas. Es más, estos modernos alquimistas los fabrican como si estuvieran armando un rompecabezas: átomo por átomo.
"Por sus características únicas de dureza y conductividad térmica, todos los años se producen en el mundo 600 toneladas de diamantes para uso industrial -cuenta Huck, también docente de la Universidad Nacional de San Martín- y se están estudiando todo tipo de aplicaciones innovadoras."
El científico y su equipo desarrollaron una "receta" propia para fabricarlos que combina dos técnicas conocidas internacionalmente.
En el interior de un diminuto horno a baja presión, y a 2500 grados de temperatura, inyectan dos gases incoloros e inodoros, metano e hidrógeno.
"El diamante está formado por átomos de carbono -explica Huck-. La molécula de metano está formada por un átomo de carbono con cuatro átomos de hidrógeno unidos, con la misma disposición que tienen los átomos del carbono en la estructura cristalina del diamante. Lo que hacemos es ir sustituyendo uno a uno los hidrógenos por carbonos."
La reacción química se consuma gracias a la acción de la luz producida por una corriente eléctrica que circula por un filamento. Esta libera los átomos que componen la molécula de hidrógeno y transforma el metano mediante un proceso en el que va perdiendo [átomos de] hidrógeno de a poco y va incorporando [átomos de] carbono.
"Primero, depositamos una «semilla» de diamante sobre un sustrato afín (en este caso, molibdeno) -explica el científico-. Llega una molécula de metano y queda adherida a la superficie. Viene un hidrógeno atómico y arranca otro hidrógeno... [En una suerte de «juego de la silla»], los átomos que conforman la molécula de hidrógeno se disocian y les «roban» otros a la molécula de metano. Al quedar un sitio disponible, otra molécula de metano ocupa ese lugar. Así se van sustituyendo los hidrógenos por carbonos en la geometría y en la disposición cristalina que tiene el diamante. Van «creciendo» capa por capa."

Un material único

La primera tecnología para fabricar diamantes fue desarrollada en 1955. Pero dado que, además de su valor como piedra preciosa, tiene grandes virtudes como semiconductor, desde 1980 comenzaron a buscarse métodos más eficientes de producción.
"Al principio se empleaba alta presión y temperatura; o sea que se simulaban los procesos geológicos, donde el carbono está sometido a 50.000 atmósferas y a 2000 grados centígrados -dice Huck-. En la actualidad se utilizan dos procedimientos: uno consiste en hacer pasar los gases a través de un filamento caliente y otro, en activarlos por microondas. Nosotros hacemos una combinación de ambos: tenemos un filamento caliente y producimos una descarga eléctrica en estos gases para que se produzcan las especies químicas que queremos."
Hasta ahora, el grupo de Huck logró desarrollar películas policristalinas; es decir, hacen crecer muchos cristalitos en forma continua sobre un sustrato formando un film.
Es una técnica que puede utilizarse para proteger material que está sujeto al desgaste o la abrasión. Para el futuro, esperan poder mantener el proceso de forma lo suficientemente estable durante varias horas y hasta un par de días para fabricar diamantes macroscópicos.
Internacionalmente, un equipo para la fabricación de diamantes cuesta entre 250.000 y 400.000 dólares. Los científicos argentinos fabricaron el que utilizan a un costo de 20.000 dólares y, sin embargo, están alcanzando cristales microscópicos (de alrededor de una décima de milímetro) de excelente calidad.

Nivel competitivo

"Los dispositivos que se comercializan tienen una velocidad de crecimiento de 20 micrómetros por hora -dice Huck-, muy aproximada a la que manejamos nosotros. De acuerdo con los métodos de análisis que tenemos, estamos en un nivel muy competitivo. También pudimos hacer crecer películas de diamante recubriendo una base de acero, un proceso muy complejo, porque el diamante sobre el acero se convierte en grafito."
Si se superan los obstáculos que se presentan por delante, este material superlativo podría utilizarse para fabricar detectores de neutrones, ojos biónicos, nanotransistores que trabajen a temperaturas mucho más altas que el silicio y equipos electrónicos que no necesiten refrigeración?
"Como es biocompatible, uno lo puede incorporar al organismo sin que éste lo rechace -concluye Huck-. Es cinco veces mejor conductor térmico que el cobre. Además de gran aislante eléctrico, es resistente a los gases y ácidos. Y si uno quiere disipar la temperatura de un circuito electrónico, apoya esos elementos sobre diamante y el calor se transfiere muy eficientemente."
¡Eso sí que sería una revolución en el reino de las gemas?!

jueves, 1 de diciembre de 2011

También en la ciencia hay fraudes

Por Nora Bär | LA NACION
A algunos tal vez no los haya sorprendido que a Bernard Madoff la tentación de amasar una fortuna galáctica lo llevara a protagonizar el mayor fraude financiero de la historia. ("Poderoso caballero es don Dinero./Madre, yo al oro me humillo,/él es mi amante y mi amado", escribió Quevedo hace más de 400 años.) Pero el 31 de octubre pasado se dio a conocer un fraude igualmente deleznable en un ámbito más inesperado, la Universidad de Tilburg, en Holanda: un comité concluyó que un exitoso psicólogo social, Diederik Stapel, al que algunos consideraban un "joven maravilla", había fraguado datos en por lo menos 30 trabajos publicados en revistas científicas del máximo nivel. Uno, por ejemplo, indicaba que los carnívoros son más egoístas que los vegetarianos...
Los ecos de esta "bomba" todavía resuenan por todos lados; entre otras cosas, porque tendemos a rodear a los investigadores de un aura que no siempre se corresponde con la realidad y el engaño nos defrauda aún más.
Lo bueno es que esta historia increíble (dados los múltiples niveles de control de la información que existen en la comunidad científica) deja un par de enseñanzas. Una es que todo lo que parece demasiado bueno como para ser cierto probablemente no lo sea. Y la otra, como escribe en Nature Jennifer Crocker (que dirige la comisión de publicaciones de la Asociación Psicológica Norteamericana), es que "la ruta al fraude siempre comienza con un pequeño paso".
lanacion.com

lunes, 21 de noviembre de 2011

Partículas más rápidas que la luz


NUEVA YORK.- Dos meses después de que, para desconcierto de la mayoría de los físicos, un equipo de científicos hubiera cronometrado que partículas subatómicas llamadas neutrinos se desplazaban a mayor velocidad que la luz, el mismo grupo, conocido como Opera, acaba de realizar un segundo experimento que confirmó los primeros resultados y eliminó una posible explicación de qué podía haber fallado en la primera oportunidad.
Sin embargo, los investigadores admitieron que persisten muchas preguntas. "Este no es el fin de la historia -dijo Antonio Ereditato, de la Universidad de Berna, Suiza, vocero de la colaboración internacional-. Aunque estamos convencidos, eso no es suficiente en la ciencia", dijo.
Otros científicos siguieron manteniéndose escépticos sobre la posibilidad de que el universo "se pusiera patas arriba". La velocidad de la luz fue establecida como el límite de velocidad cósmica cuando Albert Einstein publicó su teoría de la relatividad especial, en 1905, y anuló la posibilidad de viajar hacia atrás en el tiempo o a otras estrellas.
Los neutrinos, a pesar de ser fantasmales en muchos sentidos -son capaces de atravesar planetas y paredes de plomo como la luz atraviesa una ventana, y de cambiar su forma de una a otra de sus tres variedades a lo largo del camino- son parte del universo, por lo que no había ninguna razón para suponer que no se les aplicaría la prohibición de Einstein.
Pero a lo largo de los últimos tres años, neutrinos producidos en el CERN, la Organización Europea para la Investigación Nuclear, y lanzados en haces subterráneos al Laboratorio Nacional del Gran Sasso, en Italia, a 732 km de distancia, llegaron 58.000 millonésimos de segundo más rápido que un rayo de luz. Cuando estos resultados fueron presentados en septiembre, los recibieron con feroz escepticismo. uno de los problemas del experimento original, dijeron los científicos, era que los neutrinos se habían producido en disparos de 10.000 billonésimas de segundo, mucho más largos que la discrepancia de velocidad que se había registrado.
El mes pasado, el CERN modificó el experimento para que los haces pudieran ser producidos en disparos más cortos, de sólo tres mil millonésimos de segundo, y lo repitió. Pero los neutrinos volvieron a llegar más temprano, alrededor de 62 mil millonésimas de segundo, eliminando la posibilidad de que la duración del disparo influyera en el resultado.
lanacion.com

sábado, 12 de noviembre de 2011

Científicos suizos logran crear un super ratón

GINEBRA.- (EFE).- Un experimento efectuado por científicos de la Escuela Federal Politécnica de Lausana (EFPL) ha obtenido ratones y gusanos con músculos más fuertes y mejor constituidos, lo que les permite, entre otras cosas, correr más rápido y más lejos que sus congéneres.
Tras haberse eliminado de sus organismos por manipulación genética un receptor que inhibe la fabricación de tejido muscular, estos ratones y gusanos demostraron ser "verdaderos corredores de maratones", capaces además de aguantar mejor las bajas temperaturas.
La institución científica suiza indicó que si estos resultados se confirman en seres humanos, se podría tratar la degeneración muscular originada por el envejecimiento o por determinadas condiciones genéticas.
Nuevas investigaciones sobre las probables aplicaciones terapéuticas de este descubrimiento podrían favorecer, por ejemplo, a las personas mayores que por su fragilidad muscular son propensas a las caídas, en ocasiones con graves consecuencias.
Incluso se vislumbra la posibilidad de que esto sirva de base para un tratamiento de las distrofias musculares de origen genético, afirmó el profesor Johan Auwerx, director del Laboratorio de Fisiología Integrativa y Sistémica del EPFL y máximo responsable de la investigación.
Las conclusiones de este experimento, en el que colaboraron el Centro Integrativo de Genómica de la Universidad de Lausana y el Salk Institute (California), permiten entender mejor ciertos mecanismos que determinan la constitución de los seres vivos.
"Si no estuviesen retenidos por el efecto de un inhibidor natural, los músculos serían más fuertes, más poderosos y mejor constituidos de lo que son", explicó el EPFL en un comunicado.

Doble músculo

Una vez que entendieron eso, los científicos que participaron en este experimento decidieron manipular el receptor en cuestión y crearon "súper ratones" con una musculatura dos veces más efectiva que la de sus congéneres.
"Los ratones que sufrieron esta mutación se convirtieron en verdaderos corredores de maratones, capaces de correr más tiempo y más rápido antes de mostrar las primeras señales de cansancio", destacó la institución.
Esos ejemplares pudieron correr casi el doble de la distancia recorrida por ratones que no fueron sometidos al tratamiento, y no sólo eso, sino que también mostraron una mejor tolerancia al frío. Otro aspecto destacable del descubrimiento es que todos los resultados pudieron ser igualmente constatados en gusanos, lo que para los científicos implica que se pueden aplicar a un amplio espectro de seres vivos.
Según el artículo científico en el que se han divulgado estos descubrimientos, esta experiencia ha ido más allá que otras en las que también se crearon "súper ratones", pero que se concentraron en la manera en que la energía se consumía en el músculo.
Esta vez se ha observado profundamente "la constitución misma del músculo durante el crecimiento del organismo", afirmaron los autores de la investigación. El tejido adiposo de los ratones ofreció otras conclusiones sorprendentes: la eliminación de ese mismo receptor-inhibidor permitió modificar su corpulencia.
El tratamiento hizo más obesos a los especímenes estudiados, pero sin que sufrieran en absoluto de diabetes, como los ratones con un sobrepeso similar por otras razones, sostuvo el profesor Auwerx. Y uno de los aspectos que más anima a los científicos involucrados es que no encontraron "ni el más mínimo efecto secundario desfavorable" en la eliminación del receptor-inhibidor en cuestión.
Esto ya los ha lanzado a la búsqueda de moléculas medicamentosas capaces de hacer disminuir el efecto de ese receptor. Auwerx reconoció que si se comprueba que todo esto es aplicable a las personas, el hallazgo podría constituirse en una alternativa para los deportistas deshonestos que actualmente buscan mejorar su rendimiento físico a través del dopaje con sustancias químicas.
lanacion.com

sábado, 8 de octubre de 2011

“Si los murciélagos fueran máquinas, serían fascinantes”


Ególatra y prejuicioso como sólo él puede serlo, el hombre no sólo maneja criterios de belleza para juzgar a los otros pares, sino también para condenar a los animales que aborrece. Poco afecto a explicar más allá de las órdenes, el antiguo Testamento en el Deuteronomio no deja dudas y maldice con la abominación al murciélago, pero no da el por qué como con tantas otras cosas. También, claro, lo identifica con las aves. Pero el murciélago es un mamífero, el único que vuela, un bicho necesario y que no hace mal a nadie. Pero ya se sabe: póngale todas las virtudes a una mala cara y no conseguirá mucho.
Bram Stoker, el famoso padre literario de Drácula tampoco ayudó. Pero su producto es de ficción, de tanta que los vampiros –murciélagos hematófagos, que se alimentan con sangre de animales– no existen en el viejo continente donde trascurre su novela. Pero también se sabe: para los que se animan a conocerla, la realidad sorprende más que la fantasía. Rubén Barquez, doctor en Biología, profesor titular de la Universidad Nacional de Tucumán e investigador principal del Conicet nunca pudo explicarle a su madre su afición por estos animales y menos después de aquel susto, cuando ella abrió el congelador y se encontró con una bolsa de murciélagos conservados allí para su estudio. Barquez, flamante ganador del premio Aldo Leopold de la Sociedad Americana de Mastozoología (EE.UU.) por sus trabajos en pro de la conservación de mamíferos y su hábitat, invita ahora, desde su tonada tucumana, a compartir un vuelo rasante por la realidad de ese mundo incomprendido y nocturno, plagado de seres capaces tal vez de convertirse en buenos vecinos.
¿Como fue cambiando su concepto de los murciélagos a medida que los fue estudiando?
En mi primera salida de estudio al campo capturé una hembra con la cría pegada a su tetilla. Eso me despertó atracción y ternura.
¿El murciélago es un animal ubicuo? No es prolífico, se lo persigue, pero está en todo el mundo.
Habita todos los ambientes, excepto los polos y la alta montaña. Son más abundantes y diversos en zonas tropicales y subtropicales. En términos evolutivos han sufrido lo que se llama radiación adaptativa, un proceso donde actúa la mutación y la selección natural y que describe la rápida especiación de una especie para llenar varios nichos ecológicos. Por ejemplo, han extendido sus hábitos alimenticios: pueden alimentarse de insectos, de flores, de hojas, de otros vertebrados, de plantas y, entre otros, de néctar.
¿Lleva tiempo esa adaptación?
Si los murciélagos fueran máquinas, serían fascinantes. Cada día se descubren nuevos elementos vinculados con sus capacidades para volar, para detectar sonidos, la sensibilidad de sus pelos, la adaptabilidad al aire, la vista. Hace poco hallaron un fósil del eoceno en Wyoming (EE.UU), de unos 50 millones de años. Descubrieron que los murciélagos habían empezado a volar antes de elaborar su sistema de ecolocalización para ubicar su alimento en base a la forma que tiene un huesecillo del oído.
¿Qué papel juega el murciélago en el equilibrio ecológico?

Fundamental. Por ejemplo, el murciélago frugívoro come frutos de árboles cuyas semillas están adaptadas para germinar únicamente si pasan por su tracto digestivo. Sucede lo mismo con los poliníveros, con gran capacidad para polimizar flores que están adaptadas para ser polimizadas por ese tipo murciélagos, y que hasta se abren sólo de noche. Si lo vemos desde el punto de vista de los insectívoros, como los que habitan el dique de Escaba en Tucumán (con una población de unos 10 millones de ejemplares), cada individuo come entre 100 y 200 polillas por noche. Y otra especie, come entre 300 y 600 mosquitos por noche, entre ellos los que transmiten el dengue.
Las expediciones que emprende Barquez para identificar nuevas especies, más allá de las 62 que habitan la Argentina, duran hasta 20 días y buscan en el bosque profundo, allí donde hay pocos humanos. Casado con una bióloga que se dedica a lo mismo, reconoce que por eso sus ausencias no provocaron conflictos. Integrante del Programa de Conservación de Murciélagos y ferviente creyente en una posiblidad de convivencia racional entre humanos y esos mamíferos, Barquez aclara la política de la buena vecindad.
¿Qué es el Protocolo de Exclusión y eso de convertirlos en buenos vecinos y hasta hacerles una casita como a los pájaros?
Copiamos el sistema de países más evolucionados culturalmente, donde los chicos ya arman su casita de murciélagos en el fondo. Este Protocolo da instrucciones para que las desinfecciones se hagan adecuadamente. La gente tiene derecho a no aguantarlos en su casa, pero no a matarlos cruelmente. Por eso lo del buen vecino.
¿Todos poseen hábitos nocturnos?
Los que habitan acá, sí. Es probable que tenga que ver con optimizar los recursos, minimizar la competencia. Pero no son ciegos, incluso algunos usan la vista como ayuda en la navegación para recorrer grandes distancias.
Es una incógnita cuándo y por qué empezaron a usar la ecolocalización.
¿Compiten por la comida?
Si usted interpreta competir por pelear, no. Los únicos que nos peleamos somos nosotros. Compiten en eficiencia: el más eficaz comerá el mejor fruto.
¿Por qué duermen colgados?
Este fenómeno está vinculado a la reducción del tamaño de las patas para hacer más eficiente el vuelo. Los gorriones duermen en una rama y no se caen porque automáticamente cuando el pájaro tuerce su patita para asentarse, los tendones hacen que la pata se cierre y quede enganchada al tronquito. Los murciélagos poseen un sistema parecido: cuando la uña de la pata se engacha en los lugares donde están sostenidos, los tendones hacen que las garras mantengan esa posición sin ningún esfuerzo.
clarin.com

sábado, 1 de octubre de 2011

La ciencia revela 10 verdades y mentiras sobre el amor


Parecen frases vacías de contenido. Y tal vez ocuparían el lugar de mitos, fantasías o lugares comunes, si no fuera porque la ciencia está estudiando los mecanismos que las provocan. Aquí, algunas de las frases que suelen renacer en el mes de la primavera y su correlato científico.
“Fue amor a primera vista”
“Ciertamente, el ‘flechazo’ existe para la ciencia”, explica a Clarín Agustín Ibáñez, investigador del CONICET y Director del laboratorio de Psicología Experimental y Neurociencias de INECO. “Sistemas de neurotransmisores que activan el circuito del placer (como la dopamina) pueden activarse rápidamente ante una persona que resulta atractiva, produciendo una sensación de bienestar y apego. Salvando las distancias, en el amor a primera vista interviene el sistema de recompensa, el mismo que se activa en las adicciones, y produce una sensación de placer no demorada. El atractivo físico, la fijación de la mirada, la simetría facial, la inteligencia en el hombre y la relación cintura-cadera y la edad en las mujeres actúan como inductores de la experiencia de flechazo”.
“No se puede vivir sin amor”
Es sabido que, a medida que crecemos, la ateroesclerosis –que puede producir infartos de miocardio o accidentes cerebrovasculares (ACV)–, aumenta. “Lo interesante es relacionar su progresión con la condición de pareja”, comienza Daniel López Rosetti, que es docente de psicofisiología, una rama de la medicina que estudia los fundamentos biológicos de las conductas emocionales.
“Una investigación publicada en el Journal of Psychosomatic Medicine (confirmada posteriormente) mostró que los hombres casados desarrollaban menor nivel de ateroesclerosis que los solteros. Así interpretaron que la tranquilidad y la estabilidad emocional disminuían el nivel de estrés y generaban menor formación de ateroesclerosis”, explica. ¿Qué ocurre con las mujeres? “Se comprobó que quienes desarrollaban menor nivel de ateroesclerosis eran quienes manifestaban vivir una relación de pareja feliz. Así, se interpretó que en los hombres importa más el status (‘estar casado’), mientras que en las mujeres es central que sea un vínculo satisfactorio”.
Otro estudio realizado entre más de 500 mil parejas formadas por mayores de 65 años mostró cuánto daña la salud la viudez: el riesgo de muerte aumentó hasta un 21% en los hombres que enviudaron y hasta el 17% en las mujeres.
“El amor es ciego”
Los estudios realizados a través de Resonancia Magnética Funcional por los ingleses Zeki y Bartels permiten observar qué regiones del cerebro se activan, por ejemplo, ante la foto del ser amado. Ellos “han mostrado que el amor romántico activa dos procesos cerebrales que favorecen la ‘ceguera’. Por un lado, las áreas que se asocian a la distancia social y a las emociones negativas (corteza prefrontal y áreas parieto-temporales) tienden a reducirse ante la observación de estímulos provenientes del ser amado. A la vez, se activan centros del placer y apego. Así, el enamoramiento parecería producir una fuerte gratificación y un ‘olvido’ de los aspectos negativos. Ello tal vez ayude a entender por qué cuando nos enamoramos experimentamos una sensación casi mística”, explica Ibáñez.
Otro estudio de Zeki mostró que algunas de las áreas que se activan en el enamoramiento también lo hacen ante el odio desmedido (“estaba ciego de rabia” o “del amor al odio hay un solo paso”).
“La pasión no es amor”
“Una cosa es la pasión erótica y otra muy distinta es el amor pasional. La primera se refiere al intenso erotismo sexual, por lo que serán dichosas aquellas parejas que logren mantenerla a lo largo de los años”, distingue el psiquiatra y psicoanalista Pedro Horvat. “Sin embargo, el amor pasional incluye la idealización y la dependencia, de modo tal que la autoestima depende absolutamente del vínculo. De este modo, cualquier sombra o amenaza de pérdida es suficiente para derrumbar la ilusión y generar esos gritos desesperados del estilo ‘no me dejes, te lo ruego’. Es una dependencia maligna. Claro que no es amor, sólo parece”.
Pero la pasión ¿no tenía buena prensa? “Pasión deriva de padecer. ‘La pasión del hincha’ es aguante y sufrimiento, ‘la pasión de Cristo’ es dolor”, ejemplifica Horvat.
“Está loco de amor”
Si bien el investigador Arthur Aron, de la Universidad de Nueva York, sostiene que el enamoramiento puede durar hasta cuatro años, el reconocido psiquiatra Hagop Akiska asegura que “estar enamorado más de seis meses puede ser patológico”. Resulta que Akiska estudió personas enamoradas y encontró que sus niveles de serotonina (un neurotransmisor del sistema nervioso) eran similares a los de los pacientes con trastorno obsesivo-compulsivo.
“Los celos fortalecen la relación”
La frase ‘si hay celos es porque hay amor’, es una falacia. Quien cree que ‘un poco de celos está bien’ porque demuestra interés, evidentemente no está recibiendo otras muestras de interés”, dice Luis Buero, autor del libro inédito “Cuando los celos te carcomen”.
Cuando los celos se vuelven repetitivos y la comedia se transforma en tragedia, aparecen los celos patológicos: “Son un síntoma que tiene dos caras: una de sentido, por ejemplo, los de la persona que de chica vivió el abandono de alguno de sus padres y ahora carga con esa marca como mochila identificatoria. La otra cara es la satisfacción pulsional del síntoma: el goce mortífero que deviene en sostener ese terror a la pérdida y, a la vez, ese vínculo donde el deseo y lo placentero se vuelven insatisfechos o imposibles. Los celos patológicos son autodestructivos, destructivos del otro y del vínculo. A la vez son una demanda de amor netamente infantil”, describe Buero.
“Amar es no pedir nada a cambio”
Existen más de 40 estudios que muestran que dar o hacer bien a los demás contribuyen a la felicidad, la salud e incluso a la longevidad. “Hay una forma de amor, que no está basada en una evaluación de las cualidades del amado, no se ve limitada por la reciprocidad y tampoco se vuelca hacia el resentimiento al ser rechazado”, contestó a Clarín el estadounidense Stephen Post, profesor de Medicina Preventina y autor del libro “Los beneficios escondidos de ayudar”.
Y lo describe: “Se trata de la forma más pura de dar. Este es el amor libre de la ley de la reciprocidad, del apetito. Es un amor que considera que la alegría y la seguridad del amado son tan significativas como las propias (o incluso más) y, por ende, no necesita poseer, aferrarse o dominar. Este es el amor que suele existir entre grandes amigos, el que sienten los padres por sus hijos, el que vemos en los matrimonios exitosos”.
Este amor involucra a la hormona oxitocina, afecta a una parte del cerebro (circuito mesolímbico) y nos permite sentir alegría. “Por eso, tiende a estar asociada más con la tranquilidad y la confianza que con la pasión y lo salvaje”.
En 2008, una universidad de California estudió que cuando el cerebro segrega oxitocina, conocida también por tener un papel decisivo en el orgasmo, la generosidad aumenta hasta en un 80%.
“Es infiel porque no está enamorado”
“La infidelidad depende de muchos factores diferentes al enamoramiento. Como demuestran los estudios de la teoría del apego intergeneracional, ciertos patrones de conducta fiel o infiel podrían ser aprendidos en base a la historia familiar”, desmitifica Ibáñez.
En 2008, una investigación del Instituto Karolinska, de Suecia, indicó que la variante de un gen provocaría una mayor o menor aptitud hacia la vida en pareja, por lo que sus portadores serían más infieles. Ignacio Brusco, director del Centro de Neurología de la Conducta y Neuropsiquiatría de la UBA, duda de que la clave de la fidelidad esté en los genes: “Esos estudios fueron hechos en animales, que tienen un sistema nervioso más primitivo. El ser humano es un ser social y cultural con capacidad de toma de decisiones a largo plazo, en el que, además de sus genes, intervienen su educación, sus creencias religiosas, sus obsesiones o sus represiones”.
“Un gran amor nunca se olvida”
El prestigioso neurobiólogo Antoine Bechara detectó un “conflicto cerebral”: aunque la relación haya terminado años atrás, el cerebro sigue disparando imágenes y reacciones corporales, como palpitaciones o dolor de estómago al ver la foto de aquella persona o al sentir un olor que la evoque. La explicación es que una parte del cerebro llamada amígdala (el centro de la memoria emocional) fija con más intensidad las situaciones atípicas y desconocidas. Cuanto mayor sea la información que se grabó hacia ese gran afecto, más reacciones –contra las que no podemos luchar–, va a seguir enviando.

“Primavera, el mes del amor”
Lo que la ciencia sabe es que el aumento de la temperatura, los días más largos y, la exposición a la luz solar aumentan los estímulos –especialmente los que entran por los ojos y por la nariz–, influyen en el erotismo y, previo paso por el Sistema Nervioso Central, provocarían una mayor predisposición a la erección y el deseo.
Entremujeres.com

viernes, 23 de septiembre de 2011

¿Los neutrinos superan la velocidad de la luz?


PARIS (AFP).- Investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS) de Francia anunciaron ayer en un comunicado que partículas elementales de materia llamadas neutrinos superaron ligeramente la velocidad de la luz, considerada hasta ahora un "límite insuperable" por las teorías de Einstein.
Según las mediciones de un experimento denominado Opera, los neutrinos recorrieron los 730 km que separan las instalaciones del Centro Europeo de Investigaciones Nucleares (CERN), en Suiza, y el laboratorio subterráneo de Gran Sasso (Italia) a una velocidad de 300.006 kilómetros por segundo, es decir, 6 km/s más rápido que la velocidad de la luz. "En una carrera de 730 km, los neutrinos superan la línea de llegada con 20 metros de ventaja" sobre la luz, precisó el CNRS.
Este resultado "totalmente inesperado" fue verificado durante seis meses. "Dado el enorme impacto que tendría para la física, se necesitan mediciones independientes para que el efecto observado pueda ser refutado o bien formalmente establecido", destacó el CNRS.
lanacion.com

sábado, 27 de agosto de 2011

¿Por qué bostezar es contagioso?


Hombre bostezando
¿No se queda a veces mirando algo que conoce y se da cuenta de que no sabe por qué?
Los interrogantes sobre el mundo que nos rodea, por suerte, no se agotan, y aprender algo nuevo siempre es divertido.
La revista BBC Focus responde a algunas de las preguntas enviadas por sus lectores.

¿Por qué bostezar es contagioso?

Hasta ahora, sólo se ha visto a humanos, chimpancés y perros bostezar por contagio. Es decir, que bostezan después de que otro lo hizo.
Ese contagio no es una imitación o una copia sino una respuesta automática que ocurre cuando uno ve, oye o incluso piensa en que alguien más está bostezando.

Entre las teorías para explicarlo hay una que dice que sirve para mantener a las personas en un mismo estado y listas para trabajar juntas.
Así que si uno tiene sueño, los otros se empezarán a sentir somnolientos también, y así se van coordinando sus rutinas.
Otros piensan que el bostezo contagioso sirve para mantener al grupo alerta.
Un bostezo puede darse como respuesta a la ansiedad, por lo que otra teoría es que el contagio sirve como advertencia para otros de que hay peligro.
Esas teorías están parcialmente sustentadas por la evidencia de que existe una conexión entre la empatía y el bostezo contagioso, pero realmente no hay una explicación aceptada de manera unánime.

¿Por qué los ojos son de colores?

La función del iris es limitar la cantidad de luz que pasa a través de la lente de la retina.
Para que sea opaco, está cubierto de un pigmento, melanina, en diferentes cantidades en cada uno de nosotros.
La melanina hace que los ojos sean de color marrón oscuro.
Hace 10.000 años los ojos de todos el mundo eran de ese color.
Pero entonces una mutación cambió la pigmentación de la parte anterior del iris.
Eso permitió que la luz llegara a las fibras de las células de estroma que están por debajo, y cuando éstas reflejan la luz es de color azul.
Los ojos verdes, grises y oliva son tonos intermedios, resultado de la cantidad y distribución de la melanina en el iris.

¿Por qué se arrugan los dedos cuando están mucho tiempo en el agua?

La capa exterior de nuestra piel, llamada epidermis, contiene aceites naturales que normalmente repelen el agua.
Después de un prolongado remojo, especialmente con la ayuda de jabón o burbujas, el aceite cede y la epidermis absorbe un poco de agua.
Se expande y se arruga en los lugares en la que no está pegada a la capa interior de la piel.

¿Por qué alivia rascarse?

La piquiña usualmente es el resultado de una estimulación débil o variable en la piel, como un insecto caminando sobre el brazo.
El rascarse el lugar que le pica, evita que la médula espinal le envíe mensajes desde ese lugar al cerebro.
Así, el lugar deja de picar.

¿Por qué al reírnos nos sentimos mejor?

Es posible que la razón por la que nos reímos sea para sentirnos mejor.
Es altamente contagioso (aún más que bostezar) y ayuda a que la gente se una.
La función social de la risa es obviamente importante para especies como la nuestra, y por ello la disfrutamos.
Los mecanismos de ese placer incluyen efectos en el sistema inmunológico, mejoramiento en el funcionamiento de los vasos sanguíneos y el corazón, aumento de los niveles de endorfinas en el cerebro, lo cual alivia el dolor, reducción de las hormonas de estrés y relajamiento de músculos.

¿Por qué a veces no nos podemos quedar quietos?

Moverse nerviosamente es una respuesta a la ansiedad o al aburrimiento.
El movimiento ansioso ocurre cuando el cuerpo tiene los niveles de hormonas de estrés elevados, pues está preparando a los músculos para moverse de repente.
Si no hay ningún desencadenante que requiera de acción, toda esa energía no tiene a dónde ir, así que mover la pierna o morderse las uñas es una manera de aliviar parcialmente el problema.
Un estudio de la Universidad de Herfordshire de 2005 encontró que el movimiento nervioso mejoraba los resultados en las pruebas de memoria y eso puede ser porque reduce el nivel de cortisol, una hormona de estrés que interfiere con el aprendizaje.
El movimiento nervioso por aburrimiento, como jugar con un bolígrafo o tamborilear con los dedos, le da al cerebro algo en qué enfocarse.
Eso calma y reduce la intensidad de otros movimientos menos dirigidos.
bbc.co.uk

miércoles, 6 de julio de 2011

Psicología evolutiva


En su Laboratorio de Cognición Comparada de la Universidad de Yale, Laurie Santos, una joven de pelo ensortijado que habla a la velocidad de un Fórmula 1, está asomándose a la mente humana... estudiando a los monos.
Sí. Observándolos durante experimentos cuidadosamente diseñados, descubrió que los capuchinos y otros primates no sólo son capaces de sentir celos y frustración, sino también de exhibir gestos altruístas y -esto es lo más provocativo- ¡de mostrar comportamientos tan irracionales como los nuestros! Por ejemplo, tienen aversión a la pérdida (más que ganar, les importa no perder), prefieren "pájaro en mano que cien volando" y, cuando Santos y su equipo les enseñan a usar cospeles como si fuera dinero que pueden canjear por comida, hasta se equivocan en materia económica: si ésta "baja de precio", compran de más.
Algo que llama la atención es que, en la reserva de la universidad donde viven un par de miles de monos capuchinos, éstos forman grupos cerrados que protegen a sus miembros y ahuyentan a los de los demás. Inquietantemente parecido a algunas escenas entre "barras" del fútbol y contendientes políticos...
Nora Bär
lanacion.com

domingo, 3 de julio de 2011

Las enfermedades sin fronteras

Fabiola Czubaj
Enviada especial
LINDAU.- Las callejuelas empedradas que zigzaguean en esta pequeña isla alemana estuvieron más pobladas que de costumbre para esta semana de verano. Así comentaron dos mozos de impecable delantal blanco entre las mesas de uno de los clásicos cafés en Maximilanstraße, la calle principal. Se referían a unos 600 visitantes que caminaron por esta villa bávara durante toda esta semana.
Fueron 26 premios Nobel de medicina y química que trataron de atender cada pregunta que les hacían 566 aspirantes a tomar la posta de los descubrimientos que en el siglo pasado modificaron la prevención y el tratamiento de muchas enfermedades. Y los laureados no perdieron oportunidad para demostrarles que les legaron la responsabilidad de buscar las respuestas que los problemas de salud globales, como la resistencia a los antibióticos, están demandando a la ciencia.
Ese grupo de "elegidos" representa a poco menos del 3% de los 20.000 candidatos de 77 países que aspiraron a ocupar una silla en el auditorio del Insenhalle, el centro donde se realizó la 61a. edición de la Reunión de Lindau.
En algo coincidieron los Nobel, algunos ya cerca de los 90, y los más jóvenes: las enfermedades ya no tienen fronteras. No sólo por las migraciones y el turismo, que movilizan a millones de personas cada año, sino también porque la diabetes, el cáncer, las cardiopatías, la tuberculosis, las enfermedades autoinmunes, los trastornos psiquiátricos o siglas como VIH o VPH, por los virus causantes del sida o del cáncer de cuello uterino, se transformaron en problemas de salud pública global. No afectan a familiares, amigos o vecinos solamente.
"No hay duda de que las enfermedades se globalizaron", dijo a La Nacion el doctor Martin Evans, premio Nobel de Medicina (2007) por descubrir con Mario Capecchi y Oliver Smithies cómo crear ratones genéticamente modificados, que hoy utilizan miles de científicos en el mundo para sus experimentos. "El problema -continuó- es que necesitamos regulaciones globales. Tenemos buenas normas en algunos países y aunque la Organización Mundial de la Salud hace lo que puede, no legisla. Los países, o quizás un organismo supranacional, deberían establecer normas generales."
En tanto, el doctor Peter Agre, premio Nobel de Química 2003 y actualmente en el Instituto de Investigación de la Malaria de la Universidad Johns Hopkins, advirtió sobre el costo social que tendrán las adicciones, incluidas la comida y la bebida, y otras enfermedades, como las psiquiátricas. "Deben saber -les dijo a los más jóvenes- que en la próxima década, ésas serán las áreas de la medicina con más necesidades." Y les recordó: "La medicina no viene de la industria farmacéutica. Contamos con mucha información para prevenir cánceres y las enfermedades cardiovasculares; sabemos, por ejemplo, que el tabaquismo o la alimentación pueden causarlos. Hay mucho que se puede hacer sin esperar un fármaco milagroso".
De hecho, por ahora, la solución no llegará a partir de "leer" nuestra información genética. "La medicina individualizada, con la información basada en el genoma, es lo que se viene, pero está por lo menos a 20 años de distancia", aseguró el doctor Hamilton Smith, ganador del Nobel de Medicina (1978) por el descubrimiento de un tipo de enzimas que le permitió secuenciar el genoma de la bacteria H. influenza y, luego, le dio un papel clave en la decodificación del genoma humano.
Pero quedó claro que las investigaciones están construyendo un camino hacia una medicina que será personalizada, predictiva, preventiva y participativa. "Es decir, que las decisiones se tomarán con los pacientes", aclaró el doctor Aaron Ciechanover, que en 2004 obtuvo el galardón en Química por explicar cómo se produce en el organismo la degradación de las proteínas, un proceso que cuando no funciona da lugar a trastornos neurodegenerativos o enfermedades inflamatorias.
En tanto, Evans opinó que lo más difícil es ahora determinar cómo implementar la medicina personalizada en los sistemas de salud vigentes, mientras que Agre sumó más realismo. "Por ahora -dijo-, las decisiones políticas no se están tomando en función de la biología."
Varias fueron las presentaciones que más ovacionaron los "estudiantes", como los llaman a los científicos jóvenes más de un laureado. Una, la del doctor Smithies, que este mes cumple 86 años, generó admiración en un auditorio que lo escuchó en silencio, sólo cuando no bromeó sobre "el récord" de su primer estudio publicado en los 50 ("Nadie lo citó") o los problemas de descargas eléctricas de una máquina de electroforesis que diseñó en su laboratorio.
¡A tomar notas!
La historia de "un fabricante de herramientas", como se autocalificó Smithies. "Sigo trabajando en la misma mesa. No dirijo ningún centro. Soy un niño de la ciencia", dejó en claro, como poniéndose a la altura de los jóvenes que lo escuchaban. Luego, proyectó sobre una pantalla gigante los apuntes a mano que realizaba de cada experimento. "Siempre tomen buenas notas", aconsejó, para organizar mejor las ideas.
Además, no faltaron los laureados que invitaron a los más jóvenes a trabajar con enfermedades como la malaria, la tuberculosis y las enfermedades olvidadas, como la leishmaniasis o el Chagas. Una vehemente Ada Yonath instó a ocuparse en hallar nuevos antibióticos. Sólo la súperbacteria Estafilococo áureo resistente a la meticilina causa 100.000 muertes por año en el mundo.
Premio Nobel de Química (2009) por describir la maquinaria interna (ribosoma) de las bacterias que la mitad de los antibióticos disponibles atacan para eliminarlas, Yonath dijo que es urgente desarrollar terapias para vencer la resistencia de esos microbios, tanto por el mal uso de los tratamientos como por la capacidad natural que poseen de pelear para subsistir. "Es el mayor problema que hoy está teniendo la medicina."

Presencia argentina en Lindau

Hace siete años que Silvia Borkosky está fuera del país. Odontóloga por error ("Nunca fue lo mío"), intentó remediar el problema de inmediato. "Siempre me había interesado la investigación y una beca para estudiar el doctorado en patología en Japón me permitió especializarme en carcinoma de cabeza y cuello. A los cinco años, me postulé para cursar en Alemania un posdoctorado en virología", dijo la única investigadora argentina seleccionada para participar en el 61» Reunión de Premios Nobel de Lindau.
En realidad, lo hizo por el Centro Alemán de Investigación del Cáncer, que dirigió el doctor Harald zur Hausen, premio Nobel de Medicina 2008 por demostrar el papel del virus del papiloma humano (VPH) en la aparición del cáncer de cuello uterino. El mismo Zur Hausen, que fue uno de los participantes en la reunión, la postuló con otros discípulos jóvenes.
Allí, ella trabaja en la División Caracterización de Virus Tumorales con una familia de virus descubiertos a fines de los años 90 en la sangre de tres pacientes con hepatitis. "Los virus TT los tiene en el cuerpo el 98% de la población y habría cierta evidencia de que estarían asociados con la aparición de ciertos tipos de cánceres y enfermedades autoinmunes", explicó Borkosky.
Era de esperar que en este encuentro no eligiera la reunión a puerta cerrada con su jefe. "Puedo charlar con él otros días (risas). Pude ir a la clase con Ada Yonath, que nos contó cómo soportó la frustración hasta llegar a lo que descubrió y cómo tenemos que estar preparados para que las cosas no salgan bien. Esta reunión es una interacción científica, pero también personal con los Nobel."
lanacion.com

martes, 28 de junio de 2011

Una proteína que promete: tendría múltiples aplicaciones

Una proteína que promete: tendría múltiples aplicaciones
Gabriel Stekolschik
Algunas publicidades televisivas de productos para la higiene nos muestran las bacterias como pequeños monstruos que acechan desde todos los rincones del hogar. Sin embargo, no todos los microbios producen enfermedades. De hecho, algunos de estos microorganismos con tanta mala fama pueden ser beneficiosos para el ser humano y el ambiente.
Es el caso, por ejemplo, de algunas especies bacterianas que están envueltas por una cubierta externa, denominada S-layer (del inglés s urface-layer, que significa ?capa superficial'). Se trata de una proteína que forma una especie de malla cristalina que envuelve a la bacteria en su parte más externa, lo que puede hacer suponer que tiene la función de proteger al microorganismo.
Sin embargo, los científicos intuían que esta proteína tenía otras cualidades, pues algunas bacterias que poseen la S-layer (envoltura con la que no todas las especies cuentan) muestran características particulares. Por ejemplo, ciertos microorganismos que captan metales del ambiente poseen esta envoltura externa, lo cual lleva a sospechar que la S-layer tiene algo que ver con ese proceso.
Pero todas eran suposiciones, hasta que ahora un trabajo científico publicado en el Journal of Microbiology and Biotechnology no sólo aclara el asunto, sino que, además, abre posibilidades para el uso de esta proteína como biorremediador del ambiente.
"Demostramos que la S-layer por sí sola, es decir, sin necesidad de otras estructuras de la bacteria, es capaz de atrapar metales del medio que la rodea", revela la doctora Carmen Sánchez-Rivas, investigadora del Conicet en el Departamento de Química Biológica de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (Fceyn) de la UBA.
"Este descubrimiento permite pensar en utilizar la proteína sola, sin necesidad de arrojar bacterias al ambiente", señala Mariana Allievi, autora principal del trabajo. "Además, la S-layer es fácil de purificar y puede almacenarse durante años", añade.
Las pruebas efectuadas hasta el momento demostraron que la S-layer obtenida de dos especies del género Bacillus puede retener cobre y arsénico, pero las investigadoras no descartan que pueda utilizarse para atrapar otros metales, como el níquel, el cadmio o el zinc.
Multipropósito
Debido a que la estructura de las S-layer varía de una especie a otra y según las condiciones ambientales, actualmente las investigaciones están orientadas a determinar cuándo y qué cepas bacterianas producen la proteína en mayor cantidad y con superior capacidad para captar metales.
El estudio de la S-layer no deja de dar sorpresas. En el mismo laboratorio de la Fceyn, trabajando con una cepa de Lactobacillus acidophilus (bacteria con la que se fabrica el yogur), que posee esta envoltura proteica, las investigadoras descubrieron nuevas funcionalidades de esta proteína. "Comprobamos que la S-layer tiene capacidad para destruir la pared celular de ciertas bacterias patógenas, como la Salmonella . Esta actividad respaldaría la característica probiótica de esta cepa", comenta Sánchez-Rivas. "Por otro lado, hallamos que la S-layer tiene un efecto sinérgico con la nisina, sustancia utilizada en la industria alimentaria como conservante, por lo que constituye una alternativa interesante al uso de antibióticos", agrega.
Ambos hallazgos fueron publicados en la revista científica Applied and Environmental Microbiology .
Finalmente, las investigaciones con la S-layer obtenida de Bacillus sphaericus muestran resultados promisorios para su eventual uso como insecticida. "Hemos observado que la proteína purificada presenta actividad larvicida frente a larvas en estadios tempranos del mosquito Aedes aegypti , vector del dengue".
Los trabajos mencionados han sido dirigidos por las doctoras Carmen Sánchez-Rivas y Sandra Ruzal, investigadoras del Conicet, con la colaboración de los doctorandos Mariano Prado-Acosta, Mariana Allievi, Mercedes Palomino y Florencia Sabbione.
Lo promisorio de los resultados no impide que las investigadoras adviertan que todos estos experimentos constituyen ensayos de laboratorio y que "a la hora de pensar en aplicar estos resultados hay que considerar otras variables que tienen que ver mayormente con la producción a gran escala apoyada por la investigación básica".
Centro de Divulgación Científica de la Facultad de Ciencias Exactas, UBA
lanacion.com

sábado, 21 de mayo de 2011

Magia y neurociencia, manual para “engañar” al cerebro



Los ojos están fijos en la moneda, los dedos se mueven durante un instante y la moneda no aparece en el lugar en el que todos esperaban. Cuando el mago abre la mano, una docena de espectadores aplauden alborozados alrededor de la mesa. El público de esta noche es muy especial, la mitad de ellos son magos y la otra mitad neurocientíficos que llevan años estudiando los secretos del cerebro y la percepción. Aún así, no dejan de asombrarse con cada nuevo truco.
Son las tantas de la madrugada y estamos en la isla de San Simón, en mitad de la ría de Vigo. Los invitados han sido cuidadosamente seleccionados para participar en Neuromagic 2011, la primera reunión de magos y neurocientíficos del mundo para estudiar cómo funcionan estos “engaños” en nuestra mente. Los testigos del juego de la moneda saben que en algún momento del proceso su cerebro ha creído ver lo que no estaba allí y ha reconstruido parte de la escena. Estos pequeños fallos son los que los magos llevan siglos explotando para dejarnos con la boca abierta y para los que la neurociencia está encontrando ahora una explicación.
“Los magos toman ventaja de que tenemos una capacidad mental limitada”, explica Susana Martínez-Conde, quien ha coordinado el congreso con Stephen Macknik después de años trabajando junto a muchos de estos ilusionistas de forma individual. “Nuestro cerebro tiene un tamaño y unos recursos limitados”, explica, “y debe tomar decisiones y atajos”. Es por esta economía de los recursos que nuestra mente completa los huecos y ve continuidad donde quizá no la hay, o hace interpretaciones que tal vez no sean del todo correctas pero que nos sirven para ir tirando.
“Vivimos rodeados de ilusiones”, asegura el profesor Peter Tse, uno de los mayores expertos del mundo en esta materia. En su opinión, estas ilusiones visuales son el fallo que demuestra que todo lo que vemos es una construcción del cerebro. Dispuesto a demostrarlo, Tse proyecta una imagen ante el auditorio que expone durante largos segundos. “¿Alguien ha notado algún cambio?”, pregunta. Nadie ha apreciado nada, a pesar de que es un público “entrenado”. Un minuto después, cuando lo explica, vemos que una de las ventanas del dibujo se ha esfumado de nuestra vista, pero a una velocidad tan lenta que nuestro cerebro no ha sido capaz de registrar el cambio a nivel consciente.
El cerebro rellena huecos, se pierde los detalles porque todo lo que queda en la periferia está borroso y se distrae con una canción, un ruido o una emoción. Cuando el mago nos hace reír, por ejemplo, nuestra atención baja momentáneamente y nos deja más expuestos al engaño durante unos segundos. También construye una falsa continuidad entre unos eventos y otros, aunque los cambios salten a la vista.
Entre otras muchas cosas, Luis Martínez Otero estudia en su laboratorio del Instituto de Neurociencias de Alicante la continuidad de nuestra percepción cuando realizamos determinadas tareas. “La memoria visual a corto plazo es muy importante para mantener la ilusión de continuidad visual”, asegura. “Estamos continuamente moviendo los ojos, percibimos el mundo de forma discontinua, pero en cambio nos parece continuo”. Hay muy buenos ejemplos en las películas, como la famosa escena de la batalla de “Braveheart”, en la que Mel Gibson lleva un arma diferente en cada plano y nadie lo percibe, o la película de Chaplin en la que cambia de habitación cuatro o cinco veces y reaparece con sombrero y sin sombrero.
Un fenómeno muy relacionado con esto es la ceguera por desatención y se suele explicar con el famoso vídeo del gorila y los pases del baloncesto o el encuestador que se intercambia con otro sin que la víctima note el cambiazo. Cuando centramos nuestra atención en un foco determinado, el resto del mundo desaparece para nuestro cerebro. Los magos utilizan esta estrategia y otras muchas durante sus actuaciones, tratan de que miremos donde ellos quieren e incluso borran de nuestra memoria lo que acaba de suceder con preguntas que nublan nuestro razonamiento y cambiarán lo que luego recordemos.
“La colaboración entre magia y neurociencia funciona en ambos sentidos”, explica Martínez-Conde. “También los magos están muy interesados en saber cómo funciona la percepción y cómo mejorar sus trucos”. Los científicos no solo están usando los trucos para comprender cómo funciona la percepción, sino para poner a prueba nuestras habilidades cognitivas. Peter Johansson y Lars Hall, por ejemplo, utilizaron un pequeño juego de manos para cambiar la elección de sus sujetos entre dos opciones. Los participantes elegían entre dos fotografías y explicaban los motivos por los que habían escogido una de ellas sin saber que el investigador les había dado la opción descartada. Sus trabajos han servido para profundizar en un fenómeno conocido como ceguera a la elección y demostrar que nuestras opiniones son mucho más maleables de lo que pensamos.
Anthony Barnhart es el único ponente que tiene los pies en los dos lados del campo de juego. “Empecé como mago”, nos explica, “antes de ser psicólogo”. “A medida que desarrollas tu interés por la magia y aprendes cómo engañar a la gente”, confiesa, “te das cuenta de cómo fallan nuestras percepciones”. Sus conclusiones son bastante inquietantes, porque indican que nuestro cerebro verá una y otra vez la misma ilusión o se fijará en los mismos focos por muy inteligentes que nos creamos. "De hecho", nos revela alguien lejos de la cámara, "hay quien cree que el mejor público para engañar es el que se cree más listo”.
Durante cuatro noches seguidas, magos y neurocientíficos han intercambiado secretos para mejorar lo que sabemos de ambas disciplinas. En un lado de la mesa, el gran James Randi saca una flor del pelo de unas invitadas. En el otro, Eric Mead recuerda la noche en que un tigre se escapó de una jaula en Las Vegas y dejó la marca de sus garras sobre el capó de un coche y Max Maven habla del tipo que hacía creer que tenía unos dados dentro del puño haciendo sonar los huesos fracturados de sus nudillos.
“Esto que acabo de ver, ¿ha pasado?”. La pregunta del mago Luis Piedrahita resume perfectamente la sensación con la que nos quedamos después de un truco de magia. Algo que es aparentemente imposible se ha convertido en posible durante un instante, el niño dentro de nosotros quiere creer que es verdad, jugar a deslizarse por la pendiente del asombro. La respuesta está a unos centímetros de distancia, en esas conexiones neuronales evolucionadas para percibir formas, colores y movimientos de determinada manera. Los científicos empiezan a comprender cómo se generan las ilusiones y a meter la cabeza entre estas misteriosas bambalinas, ese lugar donde nuestras percepciones se convierten en palomas y un montón de conejos asoman de una chistera.
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