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viernes, 29 de abril de 2011

Agorafobia: mucho más que vivir con miedo a sentir pánico


¿Se imagina vivir con miedo constante a tener miedo? ¿Comprende el significado de sentir pavor a ir a determinados lugares o a sufrir un ataque de pánico y estar solo? En este mundo desconocido para demasiadas personas vive Begoña Ochandiano, de 42 años y madre de dos hijos pequeños.
Es agorafóbica, un tipo de fobia que afecta al 3% de la población y que se inscribe dentro de los trastornos de ansiedad. Es altamente incapacitante, limitante.
"Me sucede desde que tengo uso de razón. Recuerdo ir de viaje con mis padres y mis hermanos y pasarlo realmente mal, no poder separarme de ellos... Pero todo estalló un día que estaba en el instituto, cuando me sobrevino mi primer ataque de pánico", rememora Begoña.
Cerca del 90% de los agorafóbicos sufre este tipo de crisis. Tras ese primer ataque, que puede producirse en determinadas situaciones (en un puente, en el metro, en el trabajo...), el afectado trata de evitar que vuelva a repetirse, por lo que deja de frecuentar el lugar donde se produjo. Con el tiempo, puede que generalice su miedo a otras situaciones.
Pero, como explica Jerónimo Saiz Ruiz, jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid, la agorafobia es mucho más que el miedo a los espacios abiertos, tal y como piensa buena parte de la población. "En realidad tienen pánico a sufrir una crisis de angustia y que nadie les pueda ayudar. En ocasiones se confunde con la fobia social, también una de las más frecuentes. Pero mientras que en esta última el afectado tiene miedo a ser evaluado negativamente en sociedad, a ser humillado, a hablar en público... los agorafóbicos temen constantemente que les suceda algo y estén solos". Un miedo que se mezcla con otros síntomas como los mareos, las palpitaciones, la dificultad para respirar, las náuseas o la sudoración, entre otros.

Siempre pensaba que me iba a suceder algo

Por eso Begoña recuerda: "Siempre pensaba que me iba a suceder algo malo. Llevaba una bolsa de plástico en el bolso por si vomitaba y toda clase de documentación por si me volvía loca en plena la calle. Nunca he sido independiente. Primero fui dependiente de mi madre y luego de mi marido. No salía a ningún sitio sin ir pegada a él". Tan desconcertante como el pánico "era no saber lo que me sucedía. Fui de médico en médico y nada. Hasta que un día vi un programa por la televisión y me sentí completamente identificada con lo que allí se contaba y pude pedir ayuda", relata. Se refiere a una entrevista que concedió Rubén Carmona, psicólogo, a una cadena autónoma. Él también la ha sufrido en propias carnes. "Por eso fundé hace 11 años la Asociación Madrileña de Agorafobia (AMADAG)", aclara, y por eso se dedica ayudar a otros afectados. Begoña acudió a él en busca de consejo. Ahora trabaja como secretaria de esta formación. "Mírame, aquí estoy. Vengo todas las tardes yo sola desde Ciempozuelos (la sede está en el centro de la capital). Recuerdo cuando el reto estaba en llegar sin compañía al puesto de correos que hay enfrente de mi casa y nunca podía pasar de allí", aclara.
El psicólogo Carmona insiste en que la agorafobia es una de las "fobias más discapacitantes que existen. Afecta fundamentalmente a jóvenes y mujeres y sus causas son tanto genéticas, como sociales y educacionales. Además, suele ir asociada a otras patologías, como trastornos de personalidad". Y no sólo eso. "Es frecuente que los afectados consuman alcohol o barbitúricos por sus efectos sedantes", agrega. Pero no todo son malas noticias. De la agorafobia se sale. "Lo importante es querer, estar convencido de ello y contar con la información suficiente. Y es algo que sólo uno mismo puede conseguir", anima Begoña. También lo cree Rubén Carmona, que reconoce que "cada caso es independiente y que debe tratarse de forma individual. Unos afectados pueden tardar más tiempo y otros menos en recuperarse". Para el doctor Saiz Ruiz, la fórmula es "la combinación de medicación, sobre todo fármacos antidepresivos y ansiolíticos, con terapia psicológica, que tiene buenos resultados".
A los afectados también les son útiles otros tipos de soporte como los que se ofrecen desde AMADAG. "Tenemos terapias de grupo semanales, hasta un máximo de 8 personas por cada dos terapeutas; una red de apoyo, por la que los socios tienen la posibilidad de conocer a personas que padecen su mismo trastorno. Además, se realizan talleres de relajación o psicoeducación, entre otros, y formación al entorno familiar", explica el psicólogo Carmona. Y, seguramente, a todos les sirva de gran ayuda la próxima publicación de 'Agoraqué?' "Se trata de un libro que he escrito para dar a conocer el problema y que cuenta con testimonios de afectados", añade.
elmundo.es

sábado, 31 de enero de 2009

Pánico, insomnio y contracturas: el efecto del crack entre los argentinos

Especialistas reportaron un aumento de casos de ataques de pánico, contracturas e inconvenientes para conciliar el sueño por la incertidumbre ante los alcances de la crisis económica mundial en el país, y afirmaron que afectan a personas de entre 35 y 40 años.
"Esto empezó con la crisis del campo y se agravó con la crisis económica mundial. Algunas personas tienen síntomas de ansiedad, dolores de cabeza, sensación de ahogo o taquicardia", dijo en declaraciones a la agencia de noticias DyN el presidente de la Asociación AYUDA y vicepresidente de la Asociación Argentina de Trastornos de Ansiedad, Daniel Bogiaizian.
El especialista sostuvo que los síntomas que presentan las personas "están vinculados con situaciones de incertidumbre" y sostuvo que "lo más notorio es la preocupación incontrolada, que las personas viven como excesiva, por la posibilidad de que la crisis económica general los pueda afectar".
"Los síntomas físicos que presentan están vinculados a procesos ansiosos y, en momentos en que la preocupación hace pico, se ven ataques de pánico, taquicardia o sensación de ahogo", explicó.Bogiaizian afirmó que "son síntomas derivados de la tensión, porque la preocupación permanente los lleva a tener contracturas, dolores de cabeza y dificultades para concentrarse en otras cosas".
"Se nota una manera obsesiva de buscar información. Están todo el tiempo conectados a internet y canales de noticias, tratando de encontrar información que calme la incertidumbre", expresó el especialista.
"Esto se da en personas que tienen una actividad comercial u ocupan puestos en una organización", sostuvo, y manifestó que "la característica principal es que se trata de personas que no tienen relación directa con decisiones que puedan evitar la crisis general".
El especialista destacó que "ninguna información o decisión que manejan estos pacientes respecto de la crisis económica puede derivar en cambios en sus vidas".
"Hay una escisión entre la información que buscan y las decisiones que pueden tomar para evitar la crisis", precisó, y dijo que "esta situación no hace más que aumentar la ansiedad".
Bogiaizian afirmó que los síntomas de ansiedad se registran "con mayor frecuencia en los hombres pero, curiosamente, tuvimos algunas pacientes mujeres que están muy pendientes de la información sobre los alcances de la crisis económica, en forma obsesiva".
"Estas personas tienen entre 35 y 40 años y la mayoría tiene trabajo", expresó.
El especialista sostuvo que la sintomatología que presentan los pacientes afectados por ansiedad "no está asociada a la posición económica o social de las personas".
Bogiaizian recomendó "evitar maniobras inútiles de búsqueda de información" para evitar la ansiedad y sostuvo que "se trata de información que carga en forma negativa a las personas, y que no la pueden manejar".
"La búsqueda obsesiva de información produce una saturación que no pueden canalizar", dijo."Estas personas tienen que evitar internet, la excesiva lectura de diarios y deben tratar de conectarse con las cosas que pueden hacer y decidir. No deben anticiparse a los acontecimientos, porque no saben que puede pasar", recomendó.
El especialista expresó que "algo que hace muy bien es confiar en los propios recursos y ayudar los demás"."Es imposible encontrar solución a un problema que todavía no tiene definición. Estas personas deben ocupar la cabeza en cosas que pueden traerles satisfacción", sugirió.
"Hay que ocuparse de los problemas cuando aparecen, no antes. Y, mientras tanto, es necesario concentrarse en lo que sí se puede hacer", sostuvo.
Bogiaizian definió la ansiedad como "un estado anticipatorio físico y psicológico, de preparación, en relación a un acontecimiento que va a requerir de nuestro esfuerzo y tiene como objetivo prevenir que ocurra algo malo. La persona se prepara para algo, por eso está ligado con la incertidumbre".
Infome: Agencia DyN
criticadigital.com