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viernes, 17 de septiembre de 2010

Genes contra la anemia

WASHINGTON (Reuters). Un paciente con una forma genética extraña de anemia está superando el problema sin necesidad de transfusiones de sangre después de una terapia experimental con genes, informaron investigadores franceses y estadounidenses.
El caso, reportado en la revista Nature, es un éxito extraño en el complejo campo de la terapia genética, aunque los investigadores y otros expertos señalaron que aún requiere perfeccionamiento. El paciente tiene beta talasemia, un grupo de condiciones provocadas por defectos genéticos en la producción de hemoglobina.
Los investigadores usaron terapia genética para reparar el gen defectuoso responsable de la enfermedad en algunas de las células madre de la médula del paciente y luego se las volvieron la inyectar. Casi tres años después, el paciente ha permanecido saludable, sin las transfusiones habituales de sangre que solía necesitar, informó el equipo de la Escuela de Medicina de Harvard en Boston y la Universidad de París.
"Por primera vez, un paciente con talasemia beta severa está viviendo sin la necesidad de transfusiones durante un período sostenido de tiempo", indicó la doctora Marina Cavazzana-Calvo, de la Universidad de París y del Hospital Necker.

lanacion.com

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Un tercio de los chicos de 2 años padece anemia

La Argentina es uno de los pocos países por debajo del ecuador que puede exportar alimentos y energía. La disponibilidad promedio de energía es de 3200 kilocalorías diarias. Sin embargo, las estimaciones indican que uno de cada tres menores de dos años padece deficiencia de hierro, es decir, anemia.
Según datos de 2008 publicados por el Ministerio de Salud de la Nación, cada año nacen en el país 50.000 niños con bajo peso y alrededor de 174.000 con un peso que la Organización Mundial de la Salud considera insuficiente.
De hecho, una revisión de los problemas nutricionales de la niñez que ayer presentó el Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil Doctor Alejandro O´Donnell (Cesni) muestra que el promedio del peso de nacimiento descendió 30 gramos en la última década. La cifra parece minúscula, pero hoy se sabe que puede condicionar el desarrollo cognitivo e incluso la salud de esos individuos muchas décadas más tarde en la vida...
"El hambre es urgente y exige dar comida, pero dar comida no implica resolver los problemas nutricionales -explicó durante su exposición el doctor Esteban Carmuega, nuevo director de esta ONG, la de más larga trayectoria en el país-. Esta distinción es importante a la hora de trazar políticas públicas y comprender la problemática que afecta el futuro de nuestros niños."
Los últimos datos disponibles indican que entre el 7 y el 23% de los nacimientos en la Argentina tienen un peso insuficiente para un desarrollo adecuado.
"El 7% de los bebes nace con bajo peso -dijo Carmuega-. Esto quedará grabado como una cicatriz con consecuencias sobre la salud futura de esos individuos. Hay un 23% que nace con menos de 3000 gramos, un peso que para los más pequeños puede ser normal, pero que en la mayoría evidencia un crecimiento gestacional subóptimo."
El dato no es intrascendente. Diferentes estudios de cohortes muestran un niño que nace con menos peso tiene hasta diez veces más riesgo de morir en los primeros diez años de vida. "Más del 60% de la mortalidad de la última década se concentró en los niños de menos de 2500 g -detalló el especialista-, es decir que se origina un enorme costo social y un incalculable costo familiar por un problema que puede prevenirse perfectamente durante la concepción y los primeros años de vida."

Origen y destino
Una frondosa literatura sobre el tema indica que una vez que un bebe nace con bajo peso tiene, en promedio, cinco kilos menos de fuerza en sus manos, cinco puntos menos de capacidad cognitiva, cinco puntos menos de altura... "Esta es la cicatriz que lo acompaña y que de alguna forma define gran parte de su vida", subrayó Carmuega.
Trabajos de numerosos investigadores, entre los que sobresalen los de David Barker sobre la trascendencia de la nutrición en los primeros meses de gestación, muestran que ésta puede definir una cantidad de parámetros fisiológicos y metabólicos posteriores. Por ejemplo, la capacidad de adaptacióna a disipar la energía o acumularla en forma de grasa, explicó Carmuega. "Sabemos que los niños que nacen con bajo peso pierden parte de esa flexibilidad y tienen más riesgo frente a excesos en la alimentación", detalló.
Esto explicaría por qué la mortalidad cardiovascular, la hipertensión, y el accidente cerebrovascular son un 50% más frecuentes en los niños que han tenido bajo peso de nacimiento y sobreviven hasta los 40 o 50 años de edad. "Es curioso -destacó-, porque gran parte de la actual inversión en salud se dedica a tratar estas enfermedades que hubieran sido prevenibles con sencillas medidas bien orientadas."
Para determinar las prioridades de inversión conviene tener en claro que el 27% del riesgo de padecer bajo peso de nacimiento depende de que la madre haya llegado muy delgada al comienzo del embarazo. El 8%, a que haya fumado, el 15%, al poco progreso de peso durante el embarazo. "Cuando una niña no crece adecuadamente por desnutrición crónica, su capacidad de gestar niños de bajo peso al nacer es mayor y la desnutrición se transmite transgeneracionalmente", subrayó Carmuega.

Mente y cuerpo
El bajo peso de nacimiento también condiciona otra enfermedad nutricional, que es el retraso crónico de crecimiento. Según datos de la última encuesta de nutrición, 200.000 chicos pueden estar afectados por este problema, que se evidencia en retrasos en la talla que pueden sumar 6 cm en total, o 3 cm a los seis años. Es la expresión de carencias de nutrientes que se derivan tanto de la cantidad como de la calidad de la alimentación.
"La anemia es la más emblemática de estas deficiencias -afirmó el especialista-, afecta a uno de cada tres menores de dos años e implica graves consecuencias sobre su desarrollo intelectual, su capacidad de defensa frente a las infecciones y su capacidad de trabajo muscular. Pero también se registran deficiencias de otros nutrientes, como el ácido fólico, el cinc, la vitamina A..." Una lamentable estadística muestra que mientras en la Argentina uno de cada tres lactantes es anémico, en Chile esto ocurre en aproximadamente uno de cada veinte chicos.
Distintas intervenciones realizadas en la región muestran que no hay una receta única para superar inequidades nutricionales y sociales, y que generalmente se requieren distintas estrategias complementarias y adaptadas a cada ciclo de la vida materna e infantil. Dijo Carmuega: "Se sabe lo que hay que hacer, el problema es cómo llevarlo a la práctica". Y agregó: "La mala nutrición no sólo es consecuencia, sino también causa de la pobreza".
Para los chicos, no abusar del mate
Que en el país con mayor consumo per cápita de carne roja los chicos tengan deficiencias de hierro es otra de las paradojas nacionales. Aunque se lo atribuye a varias razones, como medida práctica los especialistas aconsejan no abusar del mate sin leche: los taninos inhiben la absorción de este micronutriente esencial para el desarrollo del sistema nervioso.

Nora Bär
LA NACION

lunes, 21 de julio de 2008

Afirman los especialistas que no debería subestimarse la anemia

NUEVA YORK.- La mayoría de la gente de cierta edad conoce la anemia, trastorno de la sangre producido por la carencia de un número adecuado de glóbulos rojos sanos que lleven el oxígeno a los tejidos y los limpien de dióxido de carbono.
Sin embargo, los especialistas afirman que la anemia ha sido subestimada durante demasiado tiempo y que se la considera casi normal en ciertos grupos, como las mujeres que menstrúan y los ancianos. Un creciente cuerpo de investigaciones indica que esta enfermedad puede comprometer gravemente la calidad de vida de las personas, hacer que las personas enfermas se enfermen aún más e incluso adelantar la muerte, según dijo el doctor Allen Nissenson, nefrólogo y profesor de medicina de la Universidad de California en Los Angeles.
Hace mucho tiempo que los médicos son conscientes del riesgo de anemia en niños y adolescentes, pero el trastorno es mucho más prevalente en personas de más de 65 años, según los estudios. Un trabajo concluyó que la incidencia de anemia entre los mayores era de cuatro a seis veces más alto y que afecta a casi un cuarto de las personas de más de 75 años.
Incluso entre pacientes con trastornos casi idénticos, los que tienen anemia tienden a morir más rápido. En un estudio de personas con problemas cardíacos, por ejemplo, por cada descenso del 1% en el hematocrito, el índice de mortalidad aumentaba el 1,6 por ciento.
En un estudio de alrededor de 79.000 pacientes hospitalizados con ataque cardíaco, las transfusiones de sangre hacían descender la mortalidad entre los que tenían un hematocrito de menos del 33% al llegar al hospital.
Lo mismo ocurría con pacientes en diálisis. En un estudio sobre 20.000 de ellos que padecían falla renal crónica, los que tenían más anemia tenían el doble de mortalidad. Pero cuando se los trataba en forma efectiva, la mortalidad al año no era diferente de la de los que no eran anémicos inicialmente.
Síntomas sutiles
Probablemente, la consecuencia más común de la anemia sea un descenso en la calidad de vida, especialmente entre personas mayores. En un estudio publicado por The American Journal of Medicine , la doctora Brenda W. J. H. Penninx y coautores siguieron a un grupo de 1146 hombres y mujeres de 71 años o más durante cuatro años.
Los participantes eran sometidos a tres pruebas al comienzo y al final del estudio: uno de equilibrio, una caminata y otro que consistía en levantarse del sillón. Los que tenían niveles de hemoglobina un poco por debajo de lo normal tenían más del doble de riesgo de registrar deterioro físico. Los que tenían mayores grados de anemia experimentaban mayor deterioro.
Entre los síntomas de la anemia figuran el cansancio crónico, debilidad, falta de aliento, palidez, dolor de cabeza o frío en manos y pies. Pero en mucha gente, los síntomas son demasiado sutiles como para que se los reconozca, y la anemia permanece indetectada durante años.
"Es tiempo de tomar la anemia más seriamente -afirmó Nissenson- y de asegurarse de que todos se hagan análisis sanguíneos de rutina y reciban tratamiento para restaurar el balance sanguíneo.
Basta con un pinchazo en el dedo o con sacarse sangre de una vena.
El pinchazo generalmente permite medir el nivel de hematocrito, o porcentaje de glóbulos rojos del plasma sanguíneo. El resultado normal va del 36 al 46% en las mujeres y del 46 al 56% en los hombres".
Una evaluación más precisa mide la hemoglobina, expresada en gramos por decilitro de sangre. El nivel de hemoglobina normal para las mujeres va de los 12 a los 13 gramos, y para los hombres, de 13 a 14.
"La causa más común de anemia es una nutrición inadecuada", dijo Nissenson. La producción de hemoglobina, la proteína de la sangre que transporta el oxígeno en los glóbulos rojos, depende del hierro, que se encuentra especialmente en la carne, en las aves (especialmente en los órganos) y en la yema de huevo.
En menor grado, se encuentra también en las hortalizas de hoja verde, en las frutas secas, en las arvejas y porotos, y en los cereales y el pan integrales. Los alimentos ricos en vitamina C ayudan al organismo a absorber el hierro.
Estos nutrientes frecuentemente faltan en las comidas de las mujeres que pierden hierro en la sangre menstrual, las embarazadas, los vegetarianos, los que hacen dietas muy estrictas y las personas de escasos recursos.
Por Jane Brody De The New York Times