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martes, 24 de mayo de 2011

La OMS vuelve a posponer el fin de la viruela

Cientos de personas hacen cola para vacunarse en Nueva York en 1947.| CDC


La viruela seguirá entre nosotros. Tras días de debate intenso y división interna, finalmente los 193 países que componen la Organización Mundial de la Salud (OMS) han decidido conservar las cepas de este virus que todavía se almacenan en dos laboratorios de alta seguridad en EEUU y Rusia. Según han anunciado, la discusión sobre la destrucción definitiva del virus vuelve a posponerse hasta la celebración de la 67ª Asamblea General del Organismo, que tendrá lugar dentro de tres años.
Parece que finalmente han ganado las presiones ejercidas por EEUU y Rusia para preservar las reservas "para investigación", en contra de la postura defendida por Irán, entre otros países, que quería la destrucción completa del virus.
"La buena noticia es que se ha alcanzado un consenso en el sentido de que reafirmamos la decisión de que el virus debe ser destruido", algo que ya se acordó en 1986, ha declarado Pierre Formenty, jefe de la sección de Patógenos Emergentes y Peligrosos de la OMS.
El largo debate que se ha vivido en torno a la eliminación total o no de esta enfermedad no es nuevo. Tras ser erradicada oficialmente en 1980, se marcó el año 1996 como la fecha en la que se incinerarían, y con ello destruirían, las últimas muestras que todavía se almacenan: 451 en los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EEUU, con sede en Atlanta, y las 120 que conserva Vector, su homónimo ruso situado en la localidad de Koltsovo.
Sin embargo, desde entonces se ha retrasado hasta en cuatro ocasiones dicha destrucción, a pesar de las críticas que alertan sobre el peligro que supondría un accidente o robo de alguna de estas cepas destinadas a un ataque terrorista.
"Aunque improbable, si hubiese otro brote de viruela, estimamos que el 75% de la población sería completamente susceptible a ella", explica el doctor D. A. Henderson, quien hace años se encargaba del programa mundial de la OMS contra el virus. Tanto él como el resto de los defensores de la eliminación de las cepas aseguran que ha habido tiempo suficiente para hacer vacunas más efectivas y que sin muestras se elimina la posibilidad de que se utilicen para fines terroristas.

Miedo al bioterrorismo

A dichos argumentos, muchos expertos contraatacan utilizando los mismos razonamientos: "Hay lagunas en cuanto a la capacidad logística para el diagnóstico del virus, que es necesario para actuar con la máxima celeridad posible, y en los antivirales. Existen limitaciones y hay que estar preparados por si se diesen mutaciones, ya que es perfectamente factible rescatar y resintetizar un patógeno de este virus. Además, las personas menores de 35 años nunca han sido vacunadas", explica a ELMUNDO.es uno de los asesores españoles de la OMS sobre viruela y director del departamento de Biología Celular y Molecular del Centro Nacional de Biotecnología (CNB), Mariano Esteban.
En la revista 'The Lancet', los doctores Jean-Vivien Mombouli, del Laboratorio Nacional de Salud Pública de Brazzaville (República del Congo) y Stephen M. Ostroff, miembro de la Oficina de Epidemiología del Departamento de Salud de Harrisburg, Pensilvania (EEUU) aseguran que "el desarrollo de contramedidas contra otro brote de viruela todavía está lejos de ser completo".
"Se han realizado progresos sustanciales durante la última década, se han creado nuevas vacunas más seguras y hay más en el camino... Y ahora no es el momento de truncar estos esfuerzos. El desarrollo pleno de las contramedidas contra la viruela es importante no sólo para la seguridad mundial, sino también para la salud pública mundial, ya que los que no fueron vacunados en los años 80 son completamente vulnerables y en los que sí lo fueron, su efecto ha decaído en estos años", añaden.
Por su parte, tanto EEUU como Rusia se han mostrado en todo momento favorables a la preservación de las cepas y han puesto el acento en la seguridad de las instalaciones que las acogen y en la necesidad de seguir investigando con ellas.
Incluso Kathleen Sebelius, la secretaria de salud estadounidense, se mostraba confiada respecto a la supervivencia de estas muestras antes de la resolución definitiva de la OMS. "EEUU está comprometido con la destrucción final de la viruela", dijo en una conferencia de prensa desde la sede europea de la ONU, "pero no es imposible que la viruela reaparezca y se filtre, ya sea de forma accidental o deliberadamente como arma biológica. Si sucediese, los científicos necesitarían el virus para crear la vacuna", aseguró.

Uno de los virus más mortales

La viruela, de la que se tienen noticias desde la época del antiguo Egipto, ha sido descrita como una de las peores enfermedades del mundo. Erradicada en 1980, hasta entonces era la responsable de la muerte del 30% de las personas contagiadas y sólo en la primera mitad del siglo XX fue la causante del fallecimiento de 500 millones de personas. Mientras, muchos de los que sobrevivían arrastraban cicatrices o ceguera como recordatorio de la enfermedad.
El peligro de este virus eran sus síntomas, muy parecidos a los de otras enfermedades no mortales. La viruela se transmite de persona a persona a través del contacto directo y prolongado o al manipular objetos infectados. La fiebre, el malestar general o el dolor de cabeza son los primeros indicios de contagio, pero también el de otras muchas enfermedades, por lo que cuando se descubría que era el temido virus, para muchos afectados ya era demasiado tarde.
elmundo.es

sábado, 14 de mayo de 2011

Viruela: científicos piden destruir los últimos virus

Viruela: científicos piden destruir los últimos virus
LONDRES (AP).- La viruela, una de las enfermedades más mortíferas, erradicada hace tres décadas, sigue viva bajo estrictas medidas de seguridad en dos lugares: Estados Unidos y Rusia. Muchos países dicen que sería conveniente destruir esos virus para bien de la seguridad mundial. Por quinta vez, en la reunión de la Organización Mundial de la Salud que inicia la semana próxima, pedirán la destrucción de los virus. Y parece que sus esfuerzos serán tan vanos como en las cuatro ocasiones anteriores.
Funcionarios en Washington y Moscú dicen que es esencial conservar algunos virus de viruela vivos para el caso de que una futura amenaza biológica requiera nuevas pruebas. Además, dicen, se necesitan muestras para seguir desarrollando vacunas y drogas experimentales.
En 1996, los estados miembros de la OMS acordaron que la viruela debía ser destruida. Pero demoraron la ejecución del acuerdo para que los científicos pudieran desarrollar vacunas y drogas. Hecho: hay dos vacunas y una tercera en camino, y hay drogas para tratar el mal, aunque no lo curan.
Pero aunque la mayoría de los países de la OMS establezcan un nuevo plazo para la destrucción, el organismo no tiene poder para obligar a su cumplimiento.
La comunidad científica está dividida en cuanto a la destrucción de las muestras. El influyente periódico Nature se opuso en un editorial a principios de año, alegando que los científicos deben poseer los medios para seguir investigando y acaso desarrollar nuevas vacunas y tratamientos mientras exista la posibilidad de un ataque biológico.
En cambio, el doctor Donald A. Henderson, quien encabezó la campaña para erradicar la viruela en los años 70, sostiene que ``sería una idea excelente destruir los virus de la viruela. Es un organismo al que conviene temer''.
Sostiene que la posesión de viruela por personas no autorizadas debería ser tipificada como crimen de lesa humanidad, y que las autoridades internacionales deberían perseguir a los países que la conserven.
Un informe realizado por investigadores independientes bajo encargo de la OMS el año pasado sostuvo que no había una razón científica de peso para conservar los virus, pero otros profesionales dicen que éstos aún podrían proporcionar información valiosa en el futuro.
María Cheng
lanacion.com

domingo, 27 de marzo de 2011

¿El adiós (definitivo) para el virus de la viruela?

Un vial de la vacuna de la viruela.| CDC


Daba igual el estrato social o las condiciones de vida, si se llamaba Luis XV y era rey de Francia o un desconocido campesino. Todos ellos tenían la posibilidad de contraer uno de los virus más contagiosos y virulentos de la historia... y como el anónimo labrador o el famoso monarca, terminar sucumbiendo a él. La viruela ha sido una de las enfermedades más desconocidas, antiguas y mortales que ha existido; un virus que tiene su origen hace 10.000 años y cuya mortalidad llegó al 30% de los afectados por ella.
Sin embargo, tras una intensa campaña de vacunación llevada a cabo por la Organización Mundial de la Salud (OMS) esta enfermedad conseguía erradicarse por completo un 8 de mayo de 1980. Este hecho representa hasta la fecha el mayor hito de la medicina moderna, pues es la primera vez que el ser humano consigue eliminar totalmente una enfermedad de la naturaleza... Pero ¿entonces ya no queda más viruela que pueda afectar mortalmente a los humanos?
La respuesta se encuentra en dos laboratorios de alta seguridad gubernamentales: los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EEUU (CDC en sus siglas en inglés) situados en Atlanta y Vector, su homónimo ruso situado en Koltsovo, al sur del país. Ambas instalaciones son las únicas que conservan almacenadas 451 y 120 cepas respectivamente de este virus, hecho que lleva años levantado más de una crítica por el miedo ante un hipotético accidente o acción bioterrorista que volviera a convertir a la desaparecida enfermedad en rabiosa actualidad.
Precisamente por ello, la OMS volverá a reabrir en mayo el debate sobre la eliminación total de este virus a través de la incineración de las muestras, debate cuya conclusión más que probable será la de conservarlas para alargar el plazo de investigación.
"Todavía quedan muchos aspectos que descubrir sobre la viruela: ¿Por qué es una enfermedad que ataca con tanta virulencia y específicamente a los humanos? Existe también la viruela de los simios, pero no es ni de lejos tan letal", comenta a ELMUNDO.es el director del departamento de Biología Celular y Molecular del Centro Nacional de Biotecnología (CNB), Mariano Esteban, uno de los dos científicos españoles que asesoran al organismo internacional sobre este asunto.

Mejor si somos precavidos

La viruela está causada por un virus llamado variola que se transmite de persona a persona a través del contacto directo y prolongado cara a cara o por manipular objetos infectados. La causa de que muchos de los afectados muriesen se debía a la dificultad de distinguir sus primeros síntomas -fiebre, malestar, dolor de cabeza- de otras enfermedades como la varicela. Cuando se reconocía que era viruela -por las características llagas y abultamientos por todo el cuerpo-, para muchos ya era demasiado tarde.
Sin embargo, este virus causaría su última víctima mortal en 1977 y desde entonces no se ha vuelto a encontrar otro caso. ¿Cómo se consiguió erradicar? La solución, aunque sólo preventiva, era antigua. En 1796 el investigador Edward Jenner descubrió que al inocular el virus vaccinia (parecido a la viruela, pero de origen animal) a las personas, éstas no desarrollaban la temible enfermedad. Este experimento sería la base para desarrollar una vacuna profiláctica que conseguía mantener fuera de peligro al 95% de las personas no infectadas y reducir los síntomas de aquellos que, teniéndola, estuvieran en su primera fase.
Pero poco más se sabe. A día de hoy, tres décadas después de su desaparición muchos interrogantes quedan abiertos... y también las ganas de descubrirlos. "Estas cepas son necesarias para seguir investigando porque, además, con la tecnología que existe hoy en día, es perfectamente factible rescatar, resintetizar, un patógeno de este virus, algo que la OMS vigila, aunque no haya actualmente una amenaza latente", argumenta Esteban.
Entre las necesidades más apremiantes de investigación, Esteban señala "las lagunas en cuanto a la capacidad logística para el diagnóstico del virus, necesario para actuar con la máxima celeridad posible, o los antivirales, puesto que aunque se han desarrollado dos de distintos grados de actuación, existen limitaciones y hay que estar preparados por si se diesen mutaciones, sobre todo teniendo en cuenta que las personas menores de 35 años nunca han sido vacunadas".
Y luego está la amenaza terrorista. En 2005, Washington (EEUU) fue el escenario de un ejercicio ficticio dirigido por el Centro de Bioseguridad de la Universidad de Pittsburgh para analizar la coordinación y rapidez ante una amenaza bioterrorista cuyo protagonista era la viruela. Los resultados no fueron optimistas. Se calculó "de forma muy conservadora", según Tara O'Toole, organizadora de este simulacro, que mes y medio después de la primera exposición habría 400.000 afectados en todo el mundo, 100.000 muertos -con proyecciones de millones que seguramente fallecerían a medio plazo- y un enorme caos en la economía mundial.
"Aunque no exista una amenaza real hay que ser precavidos y necesitamos defendernos si el virus volviera a reaparecer", comenta Esteban. Actualmente la OMS cuenta con 32,6 millones de dosis almacenadas en Ginebra (Suiza), además de los 27 millones de vacunas que Francia, Alemania, Nueva Zelanda y EEUU se han comprometido a donar en caso de necesidad. La respuesta al futuro de la viruela, el próximo mes de mayo.
elmundo.es