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lunes, 3 de octubre de 2011

El Polo Norte también tiene su agujero de ozono

Niveles de ozono sobre el Polo Norte, en marzo de 2011. | Nature
La pérdida de ozono sobre el océano Ártico este año ha sido tan severa que por primera vez se le puede llamar "agujero de ozono", afirma un grupo de científicos que acaba de publicar sus conclusiones en la revista 'Nature'. Aseguran también que la pérdida de ozono en el norte este año es equiparable a la que ocurre desde hace tiempo sobre la Antártida. Hay que tener en cuenta que hasta ahora, cuando se hablaba de pérdida de ozono era en el hemisferio sur, pero este fenómeno no había sido noticia en el extremo norte del planeta.
A una altura de 20 kilómetros sobre el Polo Norte, el 80% del ozono se ha perdido, afirman los científicos. La causa ha sido una presencia inusualmente larga de aire frío a gran altura además de una mayor cantidad de gases destructores del ozono sobre la zona. Los compuestos clorados producidos por el hombre que destruyen el ozono son mucho más activos en ambientes fríos. Las causas de la pérdida de ozono han sido por tanto relativamente circustanciales, por lo que es imposible saber si el fenómeno observado este año se repetirá en próximas ocasiones.
La destrucción del ozono atmosférico por la presencia de compuestos clorados ocurre en primavera sobre las dos regiones polares. Sin embargo, puesto que esa estación es relativamente más templada en el Polo Norte que en el sur, los daños no son tan graves en aquel como en éste.
Gloria Manney, del California Institute of Technology , es la autora líder de un artículo que firman una veintena de investigadores de varios prestigiosos centros internaciones de estudio del clima. Los autores han analizado los datos de ozono sobre el Polo Norte a finales de 2010 y comienzos de 2011 y aseguran en 'Nature' que la pérdida de este gas supera cualquier observación científica anterior.
El ozono es una forma de oxígeno que se acumula de forma natural en las capas altas de la atmósfera y tiene la virtud de frenar los rayos ultravioleta, una forma de radiación solar que es dañina para los seres vivos.
Ciertos gases clorados producidos industrialmente por el hombre - CFCs - tienen la capacidad de destruir este ozono. El Protocolo de Montreal, que entró en vigor en 1989, fue un acuerdo internacional para dejar de usar y producir estos gases, que se empleaban como refrigerantes para frigoríficos o como propelentes para sprays, y sustituirlos por otros que no dañaran el ozono. El Protocolo de Montreal fue un éxito, pues se consiguió retirar del mercado mundial esos dañinos productos y frenar el problema.
Si dos décadas después el ozono sigue desapareciendo es porque los gases clorados o CFCs tienen una larga vida en la atmósfera. Los daños que se observan hoy se deben a los gases que se emitiron antes de la prohibición y que aún perduran. Los científicos, de hecho, aseguran que el agujero de ozono seguirá haciéndose mayor en las próximas décadas, y que no será hasta 2050 cuando empiece a remitir. Será para entonces cuando hayan desaparecido los CFCs emitidos en el pasado por el hombre. De no haberse prohibido su uso en 1989, el problema se habría acelerado y durado para siempre.
elmundo.es

martes, 5 de abril de 2011

La destrucción de la capa de ozono alcanzó un nivel récord


GINEBRA.- La Organización Meteorológica Mundial advirtió que en los últimos meses una pérdida récord de ozono, la capa protectora de la atmósfera que protege la vida de los rayos dañinos del sol.
"La destrucción del ozono ha alcanzado un nivel sin precedentes en el Artico por la presencia continuada de sustancias que destruyen el ozono en la atmósfera y un invierno muy frío en la estratosfera", dijo el organismo de las Naciones Unidas en un comunicado.
"Las observaciones efectuadas desde el suelo mediante un globo sonda encima del Artico así como por satélite revelan que la columna de ozono acusó una disminución de alrededor del 40% en esta región entre el comienzo del invierno y el final del mes de marzo", explicó la OMM en un comunicado.
"El anterior récord en materia de destrucción de ozono era una pérdida de aproximadamente el 30% en todo un invierno", precisó la organización con sede en Ginebra.
Agencias AFP y Reuters
lanacion.com

viernes, 3 de diciembre de 2010

El agujero de la capa de ozono en la Antártida se reduce en los últimos 5 años

El agujero de la capa de ozono sobre la Antártida se ha reducido a su menor tamaño en los últimos cinco años, según asegura este viernes el Instituto Nacional del Agua e Investigación Atmosférica de Nueva Zelanda.
Los científicos calcularon que el tamaño del agujero es de 22 millones de kilómetros cuadrados, cuando en 2009 era de 24 millones y en 2000, el año en que se registro la mayor brecha, 29 millones.
El déficit de la masa de ozono también se ha reducido a 27 millones de toneladas, comparado con las 35 millones de toneladas de 2009 y las 43 de 2000.
"Podemos decir que el agujero en la capa de ozono está mejorando de acuerdo con las observaciones de este año", dijo el científico atmosférico Stephen Wood.
Wood apuntó que las iniciativas internacionales como el Protocolo de Montreal de 1987 estan dando resultado.
"Hemos tenido unos cuantos años sucesivos con agujeros menos severos. Esto es una señal de que estaríamos empezando a ver una recuperación", dijo Wood.
La capa de ozono, que protege a los humanos de las radiaciones ultravioletas, disminuyó, según los científicos, por el efecto de productos como el cloroflurocarbono, utilizados en refrigeradores o aerosoles, prohibidos a partir del acuerdo de Montreal.
elmundo.es

sábado, 19 de septiembre de 2009

La capa de ozono no se recuperará hasta 2075



La capa de ozono registra "una progresiva pero lenta recuperación" por lo que habrá que esperar hasta 2050 para alcanzar los niveles anteriores a los años ochenta, perspectivas que aún son más pesimistas en el área antártica, donde no se llegará a esos valores hasta el periodo 2060-2075.
La
Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), perteneciente al Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, ha hecho públicos estos datos coincidiendo con el Día Internacional para la Preservación de la Capa de Ozono, que se celebra el miércoles bajo el lema 'Participación universal: la protección del ozono unifica al mundo'.
Este día conmemora la firma en 1987 del Protocolo de Montreal con el objetivo de eliminar las sustancias destructoras de ozono, principalmente las conocidas como CFCs y Halones, así como el de incluir nuevos compuestos causantes de esa destrucción.
Aunque el Protocolo ha cumplido sus objetivos, la AEMET explica en un comunicado que debido a que el tiempo de permanencia de esos compuestos en la atmósfera es muy largo, sus efectos perdurarán por mucho tiempo, y la recuperación de los niveles de ozono será muy lenta.
Además, se prevé que durante los próximos veinte años continúen formándose agujeros de ozono de similar intensidad a la de los últimos años. En cuanto al agujero de ozono del año 2008, alcanzó su máxima extensión el 12 de septiembre con una superficie de 27 millones de kilómetros cuadrados (algo mayor que la extensión de América del Norte).
Esta extensión es mayor que la del año precedente pero menor que la del 2006, cuando se produjo la mayor extensión del agujero de ozono obtenida hasta la fecha (29 millones de kilómetros cuadrados).
El año 2008 figura como el cuarto año en cantidad y extensión de ozono destruido desde 1999, según datos de la AEMET.
En cuanto al agujero de ozono antártico de 2009, los primeros datos muestran que la destrucción ha comenzado antes de lo usual, debido a una disposición de la masa de aire antártica menos concéntrica que otros años, pero más elongada, lo que hace que esté más expuesta a los primeros rayos solares.
A expensas de que la llegada del sol a la Antártida después del invierno austral acelere la destrucción de ozono, es prematuro dar una previsión de la evolución del agujero, aunque la extensión permanece muy similar a la del año pasado.
La AEMET contribuye a la vigilancia mundial de la capa de ozono en tiempo real a través de la red de espectrofotómetros instalados en A Coruña, Madrid, Zaragoza, Murcia, Izaña (Tenerife), Santa Cruz de Tenerife y El Arenosillo (INTA, Huelva), y mediante la realización semanal de ozonosondeos en las estaciones de Madrid y Santa Cruz de Tenerife.
elmundo.es

martes, 19 de agosto de 2008

¿Podría la declinación de oxígeno en la atmósfera socavar nuestra salud y amenazar la supervivencia humana?


Si comparamos con tiempos prehistóricos, el nivel de oxígeno en la atmósfera de la tierra ha descendido sobre un tercio y en las ciudades contaminadas la disminución podría ser de más del 50%. Este cambio en la composición del aire que respiramos tiene potencialmente serias implicaciones para nuestra salud. Realmente, podría al final amenazar la supervivencia de la vida humana en la Tierra, según Roddy Newman, que está redactando un nuevo libro, La Crisis del Oxígeno.
No soy un científico, pero parece una preocupación razonable. Es una posibilidad que deberíamos examinar y evaluar. Entonces, ¿Cuáles son las evidencias?
Hace 10000 años, la cubierta vegetal del planeta (1) era al menos dos veces la que es hoy, lo que significa que los bosques emiten ahora solo la mitad de la cantidad de oxígeno.
La desertificación y la deforestación están acelerando rápidamente esta perdida a largo plazo de las fuentes de oxígeno.
La historia en el mar es la misma. La NASA informa que en el norte del océano Pacífico las concentraciones de fitoplancton productoras (2) de oxígeno son un 30% más bajas hoy que en los años 80. Esto es un enorme descenso en solo tres décadas.
Además, el programa ambiental de la ONU confirmó en 2004 que había cerca de 150 “zonas muertas” (3) en los océanos del mundo donde se vertían aguas residuales y desechos industriales, fertilizantes agrícolas procedentes de escorrentías y otros contaminantes que habían reducido el nivel de oxígeno en una extensión tal que la mayoría o todas las criaturas marinas ya no puede vivir ahí. La hambruna de oxígeno está reduciendo las reservas regionales de pescado y disminuyendo los suministros de alimentos a poblaciones que son dependientes de la pesca. También causa mutaciones genéticas y cambios hormonales que pueden afectar a la capacidad reproductiva de la vida marina, lo que podría reducir aún más los suministros globales de pescado.
El profesor Robert Berner (4) de la universidad de Yale ha investigado los niveles de oxígeno en tiempos prehistóricos analizando químicamente las burbujas de aire atrapadas en el ámbar de árboles fosilizados. Sugiere que los humanos respiraron un oxígeno muchos más rico hace 10.000 años.
Yendo más atrás, los niveles de oxígeno fueron incluso más grandes. Robert Sloan (5) ha listado el porcentaje de oxígeno en muestras de ámbar de la era de los dinosaurios en: 28% (hace 130 millones de años), 29% (hace 115 millones de años), 35% (95 millones de años), 33% (88 millones de años), 35% (75 millones de años), 35% (70 millones de años), 35 % (68 millones de años), 31 % (65.2 millones de años) y 29% (65 millones de años).
El profesor Iam Plimer (6) de la universidad de Adelaida y el profesor Jon Harrison (7) de la universidad de Arizona concuerdan. Como la mayoría de científicos, aceptan que los niveles de oxígeno en la atmósfera en tiempos históricos fueron en promedio de alrededor de un 30 a un 35%, comparado con sólo el 21% de hoy – y que los niveles son incluso menores en el centro de ciudades contaminadas y densamente pobladas o en complejos industriales, quizás sólo un 15% o más bajo.
Gran parte del cambio acelerado creciente es debido a la actividad humana, notablemente la revolución industrial y la quema de combustibles fósiles. El profesor de Ciencias Geológicas en la Universidad Notre Dame de Alabama, J. Keith Rugby (8), fue citado en 1993-1994 cuando dijo:
En el siglo XX, la humanidad ha bombeado cantidades crecientes de dióxido de carbono a la atmósfera al quemar el carbono almacenado en el carbón, el petróleo y el gas natural. En el proceso, hemos también consumido oxígeno y destruido vida vegetal – cortando los bosques a una tasa alarmante y por tanto cortocircuitando el ciclo natural de regeneración. Estamos artificialmente frenando un proceso y acelerando otro, forzando un cambio en la atmósfera.
Muy interesante. Pero, ¿importa este descenso de oxígeno? ¿Hay alguna consecuencia práctica sobre las que deberíamos preocuparnos? ¿Cuál es el efecto de nivel menor de oxígeno en el cuerpo humano? ¿Afecta o trastoca nuestro sistema inmunológico y por tanto nos hace más propensos al cáncer y a enfermedades degenerativas?
Sorprendentemente, no se ha hecho ninguna investigación relevante, quizás sobre la siguiente presunción: El descenso en los niveles de oxígeno ha tenido lugar durante millones de años de la existencia de nuestro planeta. Los cambios durante el periodo más corto de vida humana han sido también lentos y progresivos – hasta los dos últimos siglos de rápida urbanización e industrialización. Seguramente, ¿este gradual descenso ha permitido al cuerpo humano evolucionar y adaptarse a concentraciones más bajas de oxígeno?. Quizás si, quizás no.
El ritmo de perdida del oxígeno es probable que se haya acelerado enormemente en las últimas tres décadas, con la industrialización de China, India, Corea del sur y otros países, y como una consecuencia del masivo incremento mundial en la quema de combustibles fósiles.
En opinión del profesor Ervin Laszlo (9), la caída en el oxígeno atmosférico tiene potencialmente serias consecuencias. Un consejero de la ONU que ha sido profesor de filosofía y de ciencias de sistemas, Laszlo escribe (10):
La evidencia desde tiempos prehistóricos indica que el oxígeno contenido en la naturaleza primitiva estaba por encima del 21% del volumen actual. Ha descendido en tiempos recientes debido principalmente a la quema de carbón en la mitad del último siglo. Actualmente el oxígeno contenido en la atmósfera de la Tierra baja en picado a un 19% sobre áreas comprimidas y baja entre un 12 y un 17% sobre grandes ciudades. A estos niveles es difícil para la población coger el oxígeno suficiente para mantener la salud del cuerpo: Necesitas una toma adecuada de oxígeno para mantener las células del cuerpo y los órganos y todo el sistema inmunitario, funcionando a pleno rendimiento. A los niveles que hemos alcanzado hoy los cánceres y otras enfermedades degenerativas es probable que se desarrollen.
¿Alarmista?. Creo que no. ¿Una razón para el juicio final? Aún no. Lo que se necesita es una investigación que se base en evidencias fidedignas para establecer los actuales niveles de oxígeno y que consecuencias, si existen, habría para el bienestar de nuestra especie y efectivamente para todas las especies.
Traducido por Mario Cuéllar para Globalízate
Peter Tatchell es un activista por los derechos humanos y miembro del grupo por los derechos de los homosexuales Outrage! y del ala izquierda del partido verde.
Artículo original:
http://www.guardian.co.uk/commentisfree/2008/aug/13/carbonemissions.climatechange